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    POETAS LATINOAMERICANOS  - Página 2 Empty Re: POETAS LATINOAMERICANOS

    Mensaje por Maria Lua Sáb 23 Mar 2024, 10:27

    José Muchnik( Argentina)



    José Muchnik es poeta, narrador y antropólogo. Nació en 1945 en una ferretería del barrio de Boedo de la ciudad de Buenos Aires (Argentina), barrio donde anclaron sus padres, inmigrantes rusos en esas tierras. Ingeniero Químico de la UBA (1973), con la nefasta dictadura militar emigró a Francia donde reside desde el año 1976. Graduado Doctor en Antropología de l’ Ecole d’Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Especialista en el estudio de culturas alimentarias locales, recorrió diversos países de África y América Latina.

    Realizó numerosas obras de poesía, novelas, ensayos y muestras fotográficas. Entre ellos los libros de poesía: Quince poemas por la paz, 1985; Cien años de libertad y Coca-Cola, 1990; Proposition poétique pour annuler la dette extérieure, 1993; Arqueología del amor, 1993; Amazonía he visto, 1997; Calendario poético 2000, 1999; Guía Poética de Buenos Aires, 2003; Palabras para el nuevo milenio, 2014. Es miembro del concejo de redacción de la revista Souffles (Montpellier) Cofundador del grupo franco-argentino “Travesías Poéticas” (2009); del grupo de poetas franceses “Collectif effraction” (2016) y del grupo internacional de poetas “Crue poétique” (Creciente Poética, 2018). Corresponsal del periódico cultural “Generación Abierta” y del periódico argentino “Desde Boedo”.

    -Amazonía he visto. Poemas de José Muchnik
    -Poemas Lectura de José Muchnik. Revista La Otra
    -Entrevista Radio Cut
    -Poemas de José Muchnik. Revista La Otra
    -Biografía y poemas de José Muchnik. Luz Cultural
    -Biografía y poemas -En francés- Sitio del escritor Claude Ber
    -Carta abierta a los dirigentes del planeta presentes en la cumbre del G-20 de Buenos Aires Por José Muchnik
    -Horacio González analiza la novela Geriatrikón de José Muchnik. Anoticiarte




    *******************


    Hiroshima Memoria


    De Quince poemas por la paz

    Tu rostro de marfil estalló
    en frágil instante de dioses
    ...
    densidad de mercurio
    silabeó en vientos
    tu aliento planetario
    ...
    y ya no fuiste más
    hilo de seda acariciando
    la cintura del poniente

    ¡¡¡Que nadie olvide!!!

    Hermano de los Andes
    diles tú
    grítales Hiroshima en quechua
    ...
    dilo con tu música
    de quenas y charangos

    Hiroshima será eco
    de cordillera en la memoria

    Hermano del África
    diles tú
    susurra Hiroshima en bambará

    Hiroshima será código
    de tam-tam en el aire

    himno yoruba o lingalá
    entre tus mares

    sonido alado de baobabs
    en el desierto

    Hiroshima
    en mi lengua te pronuncio
    ...
    en las ramas musicales
    que tejieron
    el alarido de mis sueños

    Pero nadie
    hermanos japoneses
    nadie nunca sabrá
    pedir perdón

    Nadie pronunciará Hiroshima
    con fino acento de porcelana milenaria

    ¡¡¡Nadie tiene que olvidar!!!

    Hiroshima no es más

    hilo de seda
    en la cintura del poniente

    fino rostro
    de marfil y porcelana

    Hiroshima es ahora

    palabra de memoria
    que deambula buscando
    la paz de las gargantas.







    Descubrimientos


    De Cien años de libertad y Coca-Cola

    I Prólogo

    No había fuego
    columnas
    ni arados

    No había banderas
    paraguas
    ni diccionarios

    La tierra sola

    ¿Existió acaso
    la tierra sola?

    ¿Sin moluscos
    quelonios
    ni vertebrados?
    ¿La tierra sola?

    ¿Sin espejos
    inodoros
    ni Coca Cola?

    ¡Si!
    ¡La tierra sola!

    No había perchas
    para acunar
    el cansancio de las camisas

    Ni fábricas sosteniendo
    en erección
    las chimeneas

    No había baldosas
    ni Mc Donalds
    ni tijeras

    La tierra sola

    Sin canillas
    guardabarros
    ni lavarropas

    ………………
    En su comienzo
    la tierra
    De espaldas al barro
    de rostros al cielo
    Llena de asombro
    de luces y universo

    En su comienzo
    el Reino de las Luces
    El Reino de las Tinieblas
    y el hombre
    luego







    II Descubrimientos extremos


    Luego la vida

    Entre el primer aliento

    Cuando el niño descubre
    más allá de la teta dulce
    la Laguna Soledad
    de pañales o llantos orinados

    Y el último suspiro

    Cuando luego de roles y operetas
    el moribundo reencuentra
    la soledad original
    del niño orinado

    La vida

    Un descubrimiento
    entre dos soledades

    Y el hombre descubriendo
    ¡Siempre descubriendo!







    III Descubrimientos Fundamentales


    Descubrió la rueda
    y el secreto del circo
    arrastró los payasos
    más allá de la apariencia

    Arrancó a las sombras
    el secreto del fuego
    y desde entonces las huellas
    supieron a ceniza

    Descubrió el hacha
    y su golpe sordo

    La flecha
    y su destino

    El martillo
    y su memoria

    El hombre descubriendo

    ¡Siempre descubriendo!

    Descubrió la esclavitud
    y la altura de las pirámides

    Descubrió la moneda
    y la profundidad de la fortuna

    Descubrió la guerra
    y el volumen de la sangre

    Descubrió luego

    El confort de la silla
    la máquina de vapor
    y el sudor de la frente

    Y así fuimos elevando
    la gran muralla
    Las grandes verdades
    de veinte por veinte

    Sobre cielo doloridos
    entre tinteros vacíos
    Le Mundo Maravilla
    que todos disfrutamos







    IV Descubrimientos banales


    Descubrió el botón un día
    que se descose sin remedio
    mientras bailan agujas
    en otros carnavales

    El péndulo descubrió un día
    que la cuerda se termina
    mientras manos ausentes
    aplaudían otros mimos

    Hasta los corchos
    un día descubrieron
    almanaques flotando
    ceremonias abajo

    Y un día descubrirá el mar
    la traición de las espumas
    que se han ido violetas
    a jugar en otras lunas

    Todos descubriremos un día
    transidos de frío
    las frazadas zarpando
    a entibiar otras llanuras





    V Descubrimiento final
    En su pequeña cavidad
    descubre la cuchara
    el mundo maravilla
    escurrirse sin remedio

    ¡Mundo!
    ¡Quédate en mi hueco!

    La cuchara quiere
    retener el mundo
    acurrucado
    en su cóncavo recuerdo

    Mas el mundo aburrido
    de guerras y progresos
    contesta sin rencor a la cuchara

    Ya no puedo luchar
    con la certitud
    de los cuchillos

    Ya no puedo soportar
    en su voracidad
    los tenedores



    Y el Mundo se suicida
    con ruidillo de sopa
    sobre silencio abierto
    de manteles blancos





    VI Descubrimiento póstumo


    (Habitantes de otra galaxia, el jefe de la expedición explicando)

    Aquí vivieron los Cocacolantes, extraños seres que descubrieron un día la botella venerada que dio nombre al planeta. Dícese que contenía verdades y espumas inciertas.

    Mas fue tanta
    la verdad acumulada
    y fue tanta
    la espuma confundida
    que en su ciencia un día
    se extinguieron

    Desaparecieron en el comienzo
    de la Nueva Era
    Hacia los fines
    de la Edad de la Apariencia



    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/29/JoseMuchnik/


    _________________



    POETAS LATINOAMERICANOS  - Página 2 Marialuaf


    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    POETAS LATINOAMERICANOS  - Página 2 Empty Re: POETAS LATINOAMERICANOS

    Mensaje por Maria Lua Lun 25 Mar 2024, 18:35


    Jorge Boccanera( Argentina)

    Jorge Boccanera nació en Argentina en 1952. Premio Casa de las Américas en 1976. Libros : Los Espantapájaros Suicidas (1974), Noticias de una Mujer Cualquiera (1976), Contraseña (1976), Poemas del Tamaño de una Naranja (1979), Música de Fagot y Piernas de Victoria (1979), Los Ojos del Pájaro Quemado (1980), Polvo para Morder (1986), Marimba (1986), y Sordomuda (1992). Sus poemas han sido vertidos a nueve idiomas.

    ***************

    Jorge Boccanera (Bahía Blanca, 18 de abril de 1952). Poeta, periodista y crítico argentino.



    Impartió clases, cursos y charlas magistrales de literatura y periodismo en la Universidad de Costa Rica, Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Universidad Nacional de General San Martín (Argentina), Universidad de Salamanca (España), Universidad Nacional de Colombia, Universidad de El Salvador y en la Universidad de Concepción, Chile.


    Periodista

    Fue secretario de redacción de las revistas

    Crisis, de Argentina,
    Plural, de México,
    Aportes, de Costa Rica,
    Editor del suplemento cultural Forja de la Universidad de Costa Rica y director de la revista cultural Nómada de la Universidad Nacional de General San Martín (Argentina).Editor de Otra Mirada, publicación del Centro Nacional para el desarrollo de la Mujer y la Familia, Costa Rica, 1997.Redactor de las agencias noticiosas Informex, ANSA y, desde 2001 a 2016, TELAM.

    Arte

    Compuso canciones con varios músicos como Raúl Carnota, Alejandro del Prado, Litto Nebbia, Carlos Nahuel de Peralta, Marcelo Boccanera y Adrián Goizueta. Estos temas fueron interpretados, además de los artistas mencionados, por Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, el Quinteto Tiempo, Lilia Vera, Néstor Gabetta, Luis Enrique Mejía Godoy, Pancho Cabral y el Grupo Saloma, entre otros. Dirigió de 1998 a 2004 la colección de poesía de la editorial argentina Colihue.

    Premios


    Primera Mención concurso “Pablo Neruda”, revista Encuentro, Buenos Aires, 1974.
    Premio de poesía "Casa de las Américas". La Habana Cuba, 1976
    Premio Nacional de Poesía Joven. Lagos de Moreno, Jalisco México, 1977
    Premio de Poesía Querétaro. México, (1978)
    Primera Mención Premio “Caballo Verde para la Poesía”, Universidad Veracruzana México, (1979)
    Su artículo “Luis Cardoza y Aragón. Sólo venimos a soñar”, fue seleccionado y publicado en Memoria impresa, Universidad de Antioquia, Medellín,1997. Recopilación de los mejores textos del Magazin Dominical del diario El Espectador de Colombia.
    Premio “Del periodismo, la comunicación, el arte y la vida”, escuela TEA, “Al Maestro con Cariño”, Buenos Aires, 2007.
    Premio Internacional de Poesía "Camaiore", Italia (2008)
    Premio de poesía Casa de América, España (2008)
    Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires, (2012).
    Premio Internacional de Poesía Ramón López Velarde, Universidad de Zacatecas, México, (2012)
    Primer Finalista Premio Luis Cardoza y Aragón, con un jurado integrado por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Eduardo Galeano.
    Premio a la Trayectoria “Rosa de Cobre”, Biblioteca Nacional, Buenos Aires, (2014)
    Segundo Premio Municipal por el libro Palma Real, Buenos Aires, Argentina, (1916).
    Premio a la trayectoria: “Poetas del Mundo Latino”, México, (2016)
    Reconocimiento a la obra, Encuentro Internacional de Poetas “Paralelo Cero”, Ecuador, (2018)
    Premio Honorífico "José Lezama Lima", Casa de las Américas, Cuba, (2020)
    Premio "Eduardo Pavlovsky", Por la construcción de memoria a través de la cultura. Otorgado por la Secretaría de Derechos Humanos, el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Cultura de Argentina.( 2023)
    Obra
    Libros suyos han sido traducidos al francés, italiano y griego.


    Poesía


    Los espantapájaros suicidas, Argentina 1973.
    Noticias de una mujer cualquiera, Perú 1976.
    Contraseña, Cuba 1976.
    Música de fagot y piernas de Victoria, Perú 1979.
    Poemas del tamaño de una naranja, Perú 1979.
    Los ojos del pájaro quemado, México 1980.
    Polvo para morder, Argentina 1986.
    Sordomuda, Costa Rica 1991.
    Bestias en un hotel de paso, Argentina 2001.
    Palma Real, España 2008.
    Monólogo del necio, México 2014
    La poesía se come cruda, Chile 2015.
    Sólo se consignan primeras ediciones.


    Antologías personales


    Marimba, Argentina 1986
    Antología poética, Fondo Nacional de las Artes Argentina 1996
    Zona de tolerancia, Chile, 1998
    J.B. Antología personal, Argentina 2001
    Jorge Boccanera. Poemas, Argentina 2002
    Servicios de insomnio, España 2005
    Jadeo del viaje (CD/ Jorge Boccanera en su voz), México, 2008
    Tambor de jadeo, Costa Rica 2008
    Libro del errante, México 2009
    Sombra de dos lugares, (junto al poeta Juan Manuel Roca), Colombia 2009
    Labios de ramas quebradas, Francia 2013 (edición bilingüe español/ francés, traducción de Jean Portante y Jacques Ancet).
    Cartas de nadie a nunca, Ecuador, 2013 (junto al poeta Antonio Preciado).
    Poemas tirados por caballos, Italia 2014
    Animales Borrosos, Francia 2015 (traducción: Jean Portante).
    Ojos de la Palabra, Chile, 2016
    Arder (poemas de amor de J.B.), Argentina 2018
    Jorge Boccanera. Antología Personal, Honduras 2018
    Lluvia negra, Ecuador 2018
    Tráfico/ Estiba. Suma Poética, Argentina 2019

    Dirigió durante quince años, la cátedra de Poesía Latinoamericana de la UNSAM (Universidad Nacional de General San Martín), en el Gran Buenos Aires.1​

    Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), se exilió en México. Regresó a su país en 1984. En 1989, se fue a vivir a Costa Rica, donde residió hasta 1997, desde esa fecha reside en Buenos Aires.



    **********************

    Corría el año 1917


    Mago cetrino, casi hierático, me pareció
    un árbol deshojado. Su traje era oscuro
    como su piel oscura.

    (Ciro Alegría)

    un santiago de chuco de labios apretados lo ve
    pasar y dice: como si la victoria y la derrota
    comieran de su plato y dice: como un hueso
    escarbando en el habla de nadie ¿y tanto así?

    pasa un zumbido un triste alguna capa un capellán
    un globo sin su niño un ala que sacude las tardes
    son iguales aquí pasa Vallejo navegando en el
    polvo de las demoliciones

    como si la victoria -se lo dije- como si la
    derrota -¿no le digo?- comieran de su plato y
    él escupiera el plato porque un dedo de sangre
    va abriéndole los ojos porque hay un aguacero
    que se lo lleva todo

    pasa el maestro de escuelas por las calles vacias
    una mano cortada lo lleva de la mano.






    Espejito de mano


    Mírate bien, hoy eres
    una cara de trapo al fondo del aljibe,
    un perfil oxidado que ondea bajo el agua.
    Te advertí, te lo dije,
    el espejo, ese imbécil, compra muebles usados
    y trabaja en el rostro con cuchillos sin filo.

    Mírate bien, hoy somos
    el ladrido del viento, te advertí, te lo dije,
    es un sepulturero que cobra como artista.
    Seguro ya te olió.
    Su corazón helado
    vende casas de polvo en los despeñaderos.
    Mírate bien, hoy eres
    un hospicio, un extraño,
    reverso de una imagen que se repite y dice :
    uno de los dos está muerto.






    Huellas


    En el sueño soy otro que se parece a mí.

    En la arena del sueño van las huellas de un tren.
    La silueta de un viejo que va borrando huellas
    con su plumero negro.
    El ruido de tus pasos y los míos anudados a un tango.
    Una canción revuelta.
    Y el roquerío lejano donde van a morir todas las camas.
    Y el anciano en lo suyo.

    En el sueño soy otro que se parece a mí.
    Este que ves ahora, no se parece a nadie.






    Lugar


    Lugar, es el nombre del animal más grande de la tierra.
    Hay quienes aprovechan su sombra y no saben que existe.
    O beben su saliva y lo confunden con un río.
    O duermen en los huecos que dejan sus pezuñas en la tierra
    y piensan que la tierra es así.
    Los exiliados cargan sus pedazos de tiempo.
    Otros clavan zapatos en el barro.

    Hay ciegos que cambiaron la vista de la certidumbre.
    Algún dios carpintero que fabricaba muebles repite
    la sentencia :
    "Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar".
    Pero los desaparecidos ¿ dónde están ?
    Si el nombre que los nombra parece un chupadero.
    Todo es ajeno aquí
    Somos los extranjeros de un lugar que era nuestro.

    El deseo escribe en un libro sin hojas.
    Alguien se prende fuego envuelto en un secreto.
    Hay quienes buscan que el amor les corrija la rabia.
    Otros rezan, divisan un lugar después de este lugar.
    Está el que desespera :
    si ese animal ocupa tanto espacio, ¿por qué no puedo verlo?
    Unos pocos eligen atravesar un sueño para llegar a un sueño.

    ¡Ah, si el silencio dijera sus lugares!
    Ahora, cada baldosa es un campo de caza.
    En días por venir, alguien
    escarbará en las preguntas hasta desenterrar un fémur,
    algún diente de lo que fue un lugar.
    Pero no en esta casa con un piso de viento.
    Aquí nadie se mueve, ha llegado el gran día.
    Reparten un desierto entre todos los hombres.






    MÚSICA DE FAGOT Y PIERNAS DE VICTORIA




    Música de fagot en mi menor

    y piernas de Victoria por la casa

    afuera una ciudad que desconozco

    adentro una ventana que da a un patio

    donde el sol se entretiene

    en repartir sus trapos amarillos.



    Música de fagot luz de Victoria

    labio contra los labios del invierno

    reducido equipaje de los días

    que te nombra me nombra nos reúne

    alrededor de frutas

    después esa canilla mal cerrada.



    Música de fagot y olor a un cuerpo

    que busca en otro cuerpo el buen arpegio

    para encontrar los ruidos cotidianos

    dulces trampas ocultas en la piel

    aceitadas por ángeles

    desertores de un tiempo inquisidor.



    Fagot de la comparsa y el amor

    En tan poco tan grande suena a mucho

    quiero decir que siempre

    nunca complicidades nunca incendios

    ningún insomnio nunca sin el búho

    nunca con esta música a otra parte.



    Viva el fagot oscuro de mi barba

    sobre el palo mayor de este naufragio

    en la madera hambrienta de mis manos

    la nacionalidad de tu cintura

    y música de sangre y barriles deshechos

    –aguafuerte del siglo XVIII-.



    Viva el fagot y su oxidado rostro

    viva el fagot y su bandera rota

    palabras de Victoria

    inaugurando todas las batallas

    y ese cartel que entre sus piernas grita

    bufadero de playa Punta Negra!



    Viva el cuerno de caza y su llamado

    cierto instrumento en viento con su música

    de donde emerge el do-mi bemol-sol

    quiero decir felino de ceniza

    o invitación azul de cuatro saltos

    hacia el tibio desorden de los techos.



    Saludable camino a muchedumbre

    rock and roll de los puertos ignorados

    sombrero imaginario de dos picos

    sobre la estatua de la decadencia

    y luego ese disparo

    y el delicado andar de los marchistas.



    Hombre fagot con hembra violonchelo

    vestido marroquí (no es surrealismo)

    pueblo desordenado por la lluvia

    por la parola cursi y el abrazo

    y un sagapo je t´aime te quiero y sea

    este fagot comparsa inolvidable.



    Mi escudo de combate de latón

    y tu nombre de guerra (ajonjolí)

    y todas las señales si una foto

    si un periódico viejo si una taza

    chilla la cafetera y en el suelo

    un teléfono gris y desnucado.



    Así se vuelve siempre se regresa

    de la ferocidad y de la dulzura

    con una bala un beso y un adiós

    así la casa se abre a los rumores

    de una calle cualquiera de provincia

    donde los gallos resucitan verdes.



    Así el gato regresa a su arcoíris

    el fagot a su estuche de neblina

    la silla a su romance con el mimbre

    los barcos semihundidos a los cuentos

    el sol al sol

    los ruidos de Victoria a mis papeles.








    UNIVERSO



    El poeta, como el cazador pobre,

    a lo que salga.

    Baldomero Fernández Moreno



    El domador que mete su cabeza dentro de la boca

    del león, ¿qué busca?

    ¿La lástima del público?

    ¿Que tenga lástima el león?

    ¿Busca su propia lástima?



    El poeta que arroja su anzuelo en la garganta

    de la Sordomuda, ¿qué busca?

    ¿La lástima del publico?

    ¿Que tenga lástima la Sordomuda?

    ¿Busca su propia lástima?



    Y el público, ¿está loco?, ¿por qué aplaude?








    EL PELUQUERO




    a mi abuelo Santiago



    Asentaba navajas en un listón de cuero,

    porque era su trabajo arrancarle a los rostros

    sus animales muertos.

    Hacía barba y bigote para el espejo atestado de gente.

    Su navaja pulía aquella superficie,

    rasuraba los rostros del espejo y haciendo su trabajo,

    ¿afeitaba al espejo?



    Era más chico que un tarro de gomina Brancato

    mi abuelo,

    pero una cabeza más alto que la muerte.

    Invitaba al cliente sacudiendo una toalla

    y el cliente ocupaba aquel sillón Dossetti de madera

    y entraba en el espejo.

    El estilista hablaba solamente con su tijera

    y cuando ella por fin tenía la lengua desgajada

    hacia un lado, él decía: “servido”.



    Mi abuelo maquillaba al espejo con estrellas de talco

    y usaba un pulcro saco blanco.

    La muerte –que también es prolija– le envidiaba

    su colección de peines.



    Un día la muerte, que hojeaba una revista deportiva,

    dijo: “me toca a mí”.

    Y ocupó aquel sillón, despatarrada y con un

    remolino en la cabeza.

    “Tiene un pelo difícil”, dijo sin voz mi abuelo.

    Después, la muerte asentó su navaja y haciendo

    su trabajo, ¿rasuraba al espejo?

    El peluquero se marchó bajo un cielo cualquiera

    con estrellas de talco.

    El espejo se pasó la mano por la cara afeitada,

    suave, como un recién nacido.











    https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Boccanera

    https://eternacadencia.com.ar/nota/tres-poemas-de-jorge-boccanera/3579

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/Antologia/boccanera.html


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Vie 29 Mar 2024, 14:18

    Eduardo Dalter (Argentina)



    Eduardo Dalter nació en el barrio de Vélez Sarsfield, Buenos Aires, en 1947. Poeta e investigador cultural. Desde 1971, año en que editó su primer poemario, ha venido desarrollado un quehacer sostenido en los ámbitos culturales. Importantes publicaciones de su país y de América han incluido en sus páginas poemas de su autoría: revista Crisis (Buenos Aires), revista Alero (Universidad San Carlos de Guatemala), revista Golpe de Dados (Bogotá), Shantih magazine (Nueva York) y revista Casa de las Américas (La Habana), entre otras. Durante los años de la última dictadura militar de su país vivió en el Oriente venezolano y en la ciudad de Maracaibo, donde en 1982 se publicó uno de sus libros. Dio conferencias y participó de encuentros internacionales, y asimismo brindó numerosas lecturas; entre otras: en el Ginsberg Tribute, en el Central Park, Nueva York, y en la Feira do Livro, en Brasilia. En el año 2000 tuvo edición su trabajo de investigación Harlem: los blues de la historia, que incluye una selección poética, con 2da. edición en 2010. Por otra parte, en el lapso 1994-2002 dirigió la revista de poesía Cuaderno Carmín, de difusión continental. Durante el bienio 2004-2005 preparó y ofreció seminarios acerca de la poesía de América en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, entre otras instituciones. En 2013 dio charlas y lecturas en escuelas y en centros culturales de diversas ciudades de Italia y participó en eventos poéticos en la ciudad de Londres. En 2014 ofreció lecturas en Londres a la vez que completó su investigación acerca de la poesía del Caribe en lengua inglesa. En el mismo año, aparecieron bajo el sello del Ministerio de Educación de la Nación, sus libros Harlem: los blues de la historia y Viento Caribe, investigación y selección poética que le pertenece en coautoría. Su poemario Dos cigarrillos para Eliot se editó en marzo de 2015.

    Algunas obras poéticas del autor: Silbos (1986), Hojas de sábila (1992), Mareas (1997), N.Y. Postales para enviar a los amigos (1999), Bocas baldías (2001), El mercado de la muerte (2004), Hojas de ruta (2005) y Canciones olvidadas (2006) entre otras.



    *********************


    Nadie estuvo en sus ropas, en su patria, en sus raíces.
    Un silencio de lobo avanzó y corcoveó por estas calles.
    El terror derribó puertas y espió por las mirillas.
    Una conmoción de muerte, de la puerta para afuera
    y de los ojos para adentro, nos exilió del otro
    y fuimos gente sola, de mirada huidiza, en los rincones
    como las hojas tristes que los vientos amontonan.

    De Estos vientos (1984)

    *



    Dejá que entre la luz,
    dejala que entre,

    que se acomode,
    que abra su valija;

    no vayás a echarla;
    dale de comer;

    dejá que ande por la casa.

    De Silbos (1986)

    *



    Seguramente haya otro lugar
    más allá de este pozo
    y de este horizonte seco
    y quebradizo. Un lugar
    para sentirse más palpable
    y que hay que edificar aquí.

    De Hojas de sábila (1992)



    *



    DEFENSA DE LA POESÍA
    Palabras con mi hijo

    Porque, aunque no lo creas
    –plano más concreto–,
    la luz de las estrellas
    también vuela

    y, además, el horizonte
    es una línea tan cambiante
    de acuerdo a cómo vires
    el rumbo de tus pasos.



    *


    De esta arboleda
    tomá tu color
    o tu desdicha; y tomá
    tu mar, tu vaso...
    Todo suena, pareciera,
    a nueces secas. Pero
    también suena un río
    grandioso
    que aún no escuchas.



    A MIS ZAPATOS

    A mis zapatos remendados
    yo los quiero;
    mis zapatos con cartón debajo
    y nylon debajo
    para que no entre el agua
    de la lluvia
    ni el agua de cuando baldean
    las veredas.
    Mis zapatos húmedos y tibios
    de mí y con polvo de camino,
    mi camino.
    Descansando ahora, debajo
    del mueble
    –pueden verlos–,
    y mirando gozosos cómo escribo
    reclinado en la cama todo
    esto
    y cómo abracé hace un momento
    al Caribe hondo y voraz
    de Aimé Césaire y Saint-John
    Perse.
    Zapatos, zapatos excedidos
    de mí
    hasta deformarse, cuartearse
    y agujerearse.
    Pero listos y hermanos
    y comprendiendo, pareciera,
    cuál es la estrella fugaz
    y cuál es ésta. Y vamos,
    yo adentro de ellos
    en la parte que les toca.
    Denostados, sin embargo,
    torpemente,
    por una mujer, ciega mujer,
    abandonada mujer, sola mujer.
    Dejadme cruzar la calle,
    poesía,
    poesía de los salones,
    las rondas, los concilios,
    que vengo de galope yo
    con mis zapatos!



    De Aguas vivas (1993)




    *

    Viento, háblanos del mar
    que hoy estamos algo así
    como aburridos, como tristes.
    Afuera, ves, llueve,
    llueve con ganas
    y contigo. Háblanos
    también de las costas
    de Chacachacare y de Macuro
    mientras tomamos el café
    y miramos la ventana.
    Háblanos
    así, del oleaje
    torrentoso dando en los cargueros
    que se inclinan
    en las Bocas,
    que hoy estamos desolados
    y deseosos de tu magia.

    De Las costas del golfo (1995)

    * El autor vivió en Güiria, poblado costero venezolano, durante 1977 y 1978,
    y a esa experiencia corresponden los poemas de este libro.



    *



    Luna, grave
    luna, encima

    de los tejados
    ya húmedos;

    y las calles solas,
    solas,

    donde se va
    esfumando

    la estela
    de tu aliento

    a cada paso.

    --


    Hay un camino
    aún no atascado,

    aún ni pensado,
    que comienza

    en la punta justo
    de tus pies; hay

    un camino; hay,
    hay un camino.

    De Mareas (1997)


    *



    Cercanía del Harlem

    En esta plaza brumosa, raleada,
    estoy solo con los pájaros
    –alas oscuras, casi quietos,
    chistar agudo–.
    Pasa gente con aire distraído
    y gesto triste,
    hamacando los hombros,
    mirando hacia los árboles.
    Gente sola, de sino y ropas pobres.
    Caracas o Guarenas parecieran estar
    a la vuelta,
    pero no. Es éste el primer mundo
    con sus caños oxidados
    que gotean
    en el patio y en los techos
    y con el dolor también
    (no digas que no)
    entre las vértebras.
    Y el murmullo, sí,
    que va poblando los instantes.


    -



    Escuchad el viento:
    John Coltrane

    No quiero armonía;
    escuchad
    el viento que saco entre mi lengua
    y mis dientes
    y pasa cortante
    por mi saxo.
    No quiero armonía;
    quiero
    perforar el aire;
    quiero
    rehacer el rumbo de la calle
    y andar después
    grave, distante,
    musitando y callando
    a todo piano.



    De N.Y. Postales para enviar a los amigos (1999)




    *






    Ese hombre inclinado con su palo
    en medio del basural,
    donde las bolsas de nailon
    y los olores gruesos,
    en marejada,
    cubren el paisaje,
    no busca la felicidad,
    en cualquiera de sus versiones,
    o acaso sí
    creyó ver un atajo
    allá, en los límites
    del horizonte,
    entre bolsa y bolsa,
    o recuerdo y recuerdo;
    una felicidad fugaz,
    con un palo,
    o posible o creíble,
    mientras el sol lo alumbra.

    De Bocas baldías (2001)



    *




    DESOCUPADO
    Salmo 2000

    Un desocupado, Dios, es una pieza única
    que hace a tiempo completo su trabajo;
    una pieza insustituible
    a todo el engranaje;
    una mudez; un grito; un balbuceo;
    un canal nivelador
    que espera aguas,
    aparentemente más cerca de la sequedad
    y el olvido
    que de la administración planificada
    de riquezas.
    Un desocupado, Dios, con su desierto
    y su niebla,
    vital a este equilibrio de espejismo,
    donde cada cosa empuja o devora
    a cada cosa.
    Se repite, se confunde, y se alza
    ya como discurso
    de escena, que el desocupado está
    desocupado
    de toda función o todo uso,
    mientras la máquina infernal, abismal,
    ahonda el pozo.




    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/25/News/Dalter.html


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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
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    Mensaje por Maria Lua Vie 29 Mar 2024, 14:24


    Ana Arzoumanian ( Argentina)

    Ana Arzoumanian nació en Buenos Aires, Argentina, el 21 de abril de 1962. Es poeta, novelista, ensayista, profesora universitaria y traductora. Es descendiente de inmigrantes armenios y nieta de sobrevivientes del genocidio de su pueblo.

    Autora de los libros de poesía: Labios, 1993; Debajo de la piedra, 1998; El ahogadero, 2002; La granada, 2003; Mía, 2007; Cuando todo acabe todo acabará, 2008; Káukasos, 2011; y Juana I, 2018. También publicó las novelas: La mujer de ellos, 2001; Mar Negro, 2012; Del Vodka, hecho con moras, 2015; Infieles, 2017, y La Jesenská, 2019.

    Autora de los libros de ensayo: El depósito humano, una geografía de la desaparición, 2010, y Hacer violencia: el régimen insurrecto en el arte, 2014. Ha sido incluida en diversas antologías. Obtuvo el Premio Accésit-Lucina Fredu, 2009.


    *************


    La Jesenská
    (fragmento)


    Esto es lo que queda de Milena.
    Eso me dijo tu amiga. Y yo pensaba en gramáticas, en verbos transitivos. Desollar.
    Quitar la piel,
    cuerear,
    despellejar.
    Los asirios clavaban la piel desollada en el muro de su fortaleza. Generalmente se intentaba mantener intacta la porción de piel arrancada.
    El buey desollado de Rembrandt.
    Sacar la piel desde las patas traseras hacia delante estirándolo en una sola pieza. Retirar el pelaje en dirección a los hombros. El pelaje es un poco más tenso. Cortar por ebajo, en las membranas.
    Durante el despellejamiento y estiramiento los genitales estarán todavía unidos al pelaje.
    Desuello despacio al llegar a los antebrazos. Es una zona muy grasosa. Uso los dedos y voy despacio. Retiro el pelaje por encima de los hombros hasta llegar cerca de los codos.
    Hago un pequeño corte.
    Le observo la cara.
    Con el cuchillo corto alrededor de los ojos y los oídos. Sigo retirando el pelaje hasta que sale casi por completo.
    Me repito a mí misma: tener cuidado de no cortarme.
    Dejo el pelaje colgado de un lugar fresco y oscuro, un día o una semana.
    Esto es lo que queda de Milena, me dice tu compañera.
    Una amiga, un regalo, un diente. Primera prueba irrefutable de que estabas muerta.
    En este amor vos sos un cuchillo con el cual yo me exploro, te escribía Franz en una carta de septiembre de 1920.
    No pensé en vos cuando tocaron la puerta, mamá.
    Una amiga, un regalo, un diente.
    No se puede vivir con el fragmento de un cuerpo irreversiblemente muerto. Esa cosa cerca de mí.
    No tuve el coraje de tirar la reliquia.
    Cambié de sitio el paquetito y nunca más lo encontré.




    El ahogadero


    No es calladita la muerte,
    hace ruido el pulsador,
    ruido la placa.
    Le hace ruidos la muerte
    como un estropajo que frota
    su rígida aspereza.
    Entonces ella canta,
    canta para no escuchar;
    no le cuesta nada
    pasearse con la orquesta,
    con todo el griterío atirantado.
    Pero luego se levanta, se arma,
    mete ruido, cruje el vocerío,
    y ella canta para no escuchar
    el aliento desinhibido, el rugido
    de madres plañideras,
    la acumulación bulliciosa del acero.
    Ella canta la tonada el tarareo
    del impacto en la nuca las sienes.
    Si la obligan, no le cuesta nada
    no escuchar la pedrada,
    por eso ella canta y canta
    bajo la marea comprimida de su voz,
    para ahogar en bóvedas
    a la muerte.





    La granada
    (fragmento)


    Búscame en el paredón. Allí, en las murallas de la ciudad de Kaffa; allí donde los tártaros capturan cadáveres infectados; allí en el año 1346. Búscame donde se arrojaban las cabezas de los soldados cautivos; sobre los muros de las fortificaciones. En la ejecución. Cerca del fusilero de montaña; pero del otro lado. Cerca del soldado de infantería. Del otro lado. En el charco. Descruzo las piernas, la blandura abundante de la pared no te retiene. Hay un derrame como de saliva aspirada. Descruzo las piernas. Me bajo de la cama. Se evapora. El charco que limpio con un trapo. Sobre el piso. Búscame en el paredón. En el charco sobre el piso, como práctica fenicia adorando el sexo del sacerdote. Y un derrame de saliva, y la muerte de cristianos en el año 203, y los pies que se nos enfrían. ¿Acaso, ese charco, lo habremos hecho juntos?



    Juana I
    (fragmento)


    Ella se los tiene que decir. Yo. La tierra removida es visible desde el aire. Una interrupción en la superficie de la hierba. Un cambio de color. Si sólo rascara a mano encontraría debajo de la tierra una zanja de norte a sur, de este a oeste. Escaleras en las paredes para bajar y calcular la edad según las puntas de las costillas, las clavículas y las sínfisis púbicas. Si midiera el fémur sabría acerca de la estatura.

    Decir. ¿En qué idioma hablan las cosas?

    Decir del hueso ilíaco que sobresale de eso que parece un hombre. Cerdos hocicando la tierra cenagosa. Decir cuando la mano se extiende hacia la voz. Toco la voz y es mía. Cuando alguien me habla (Felipe) es como si hubiera luz y yo toco la luz con la mano. Tu garganta, tu pecho. Un volumen de rumores en el interior (como si hubiera luz).

    Es simple: Ella se los tiene que decir.

    Un depósito de brazos atados a la espalda, tierra lisa color marrón sólo rascada a mano, y la falange del dedo gordo del pie más rolliza. Un manantial subterráneo que, al quitar la tierra, se convierte en agua burbujeando lentamente.

    Hace frío y está oscuro. (Ella se los tiene que decir). Cuando me hablo es como si hubiera luz. Mezclo un vino caliente con azúcar y clavo de olor. Hablo de vos y de mí. Una a una me quito las enaguas. Hace frío (bebo el vino caliente con azúcar y clavo de olor). Hace frío, está oscuro. Me estiro para ver si mis pies llegan a los tuyos. Si mi vello con tu vello, ahí. Es simple, es justo, como si estuviéramos en la cama (del lecho de justicia). Lo suyo de cada cual; lo mío. Que me digas, es toda tuya.

    ¿Felipe, de quién son los cadáveres?





    Mía
    (fragmento)
    No llores; no tengo leche. Opaca, viscosa, y con ese olor. Es una secreción como el agua de buche de las palomas. Ácida. Puedo machacar almendras o pepitas de melón. Me levanto de la cama, bajo unos pasos, voy hasta la cunita. Vuelvo. Y hace frío. Y mi camisón está seco. Mejor. De todas formas es un zumo blanco. Y yo resbalando, cayendo por el barranco. Mi taza vacía no te aplastará la nariz. Mis venas no se azulan ni se oscurecen las areolas. No tengo grietas. Un portapezones. Un cucurucho. La profilaxis de las comadronas, la ducha de agua caliente, la cánula y el aspirador dan el mismo veredicto. ¿Hay tetas? Y para qué. Es mejor no sentir la ventosa láctea. Cuajados grumos gruesos colman la llamarada, el alarido; la distancia del paladar. La mandíbula y tu lengua como codos, como vértebras, como caderas acalambradas. Tu lengua estirándose de rodillas en la contracción del hambre. No muerde la lengua, bebe.





    Cuando todo acabe todo acabará
    (fragmento)


    Con el latido acelerado de atravesar el Sahara escondida en un camión para llegar hasta Argel. Una kurda perdida en el Adriático; porque todos los que se pierden en el Adriático son kurdos que vienen de Irak. Uno de los treinta y dos náufragos adosados al flotador que, por tener demasiado peso se despega del bote, y cae. Después de venir del otro lado del Cáucaso, del Magreb. Después de ser las familias enteras durmiendo en una habitación en edificios vacíos, en casas hechas con pedazos de plástico, con cartones, con celofán o elásticos de cama.

    Y cuando morare algún extranjero contigo en vuestra tierra no lo engañéis.

    Con este olor gomoso a basura que se te pega. Este olor del Riachuelo que explota como aire comprimido de una máquina que me da en la cara. Directo en la cara, destraba la mandíbula mientras vos te la acomodás en el pantalón. Un movimiento de tomarla con la mano inclinándote el vientre hacia adentro y dejándola ahí. Todavía húmeda. Todavía tan llena. Tirante todavía, alzado como si se remangara un puño y empujara
    algo
    en
    él
    todavía.





    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/31/AnaArzoumanian/


    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Lun 01 Abr 2024, 09:05



    Marcelo Fagiano ( Argentina)


    Marcelo Fagiano nació en Río Cuarto, Córdoba, Argentina, en 1959. Poeta, narrador y dramaturgo. Trabajador docente en la UNRC y Doctor en Ciencias Geológicas. Integrante y fundador del grupo de poesía callejera Poetas del Aire (1991-2002). Publicó los libros: Las manzanas de la libertad (Teatro, 1993); Jeroglíficos en la arena (Poesía, 1997); Las florecillas del diablo (Poesía, 2009); La sed de Heráclito (Poesía, 2017). Ha participado en las antologías: 50 Poemas rotos tirados en la calle, 1992; 15 Cuentos de autores cordobeses, 1993; Antología de Cuentos II-Página 12, 1993; De lo fantástico a la ficción científica (Narrativa, 1994), Premio Publicación de Poesía-Córdoba, 1997; Poemas de Humo (Poesía, 2001); Microficciones Teatrales (2015); La ciudad ficcional (Narrativa, 2015); Trapalanda II (Narrativa, 2015), Ciclo Literario 10 x 10 (2015) y Antología Federal de Poesía-Región Centro (2018). Ha obtenido premios y menciones en concursos nacionales y provinciales en poesía, dramaturgia y narrativa. En este último género ha obtenido un 1º Premio Internacional (México). Poeta elegido en la convocatoria del 31º Festival Internacional de Poesía de Medellín.



    **********************


    De “La sed de Heráclito” (2017)



    Famosos


    A veces ocurre
    que el gesto de un desconocido
    el rostro de un ignorado
    o la mueca de la soledad
    nos recuerdan
    con indiferente placer
    a personajes famosos.
    Y así vagan por el mundo
    los pedacitos de la fama
    la colorida y sonriente popularidad
    retratadas
    por la gran pantalla
    la obediente televisión
    y las revistas que la vida plagian.
    A veces Atahualpa Yupanqui
    es el verdulero de la cuadra
    la boca de Madonna la de una monja
    la sonrisa del presidente la alegría de mi suegra
    el cuerpo de una top model
    esa muchacha que se aleja de la felicidad
    tantas combinaciones
    como quiera la fantasía o la genética
    que repite caracteres en contra del sentido común.
    Un número limitado de posibilidades
    se baraja sin remedio
    en el cubilete de las camas:
    el vecino
    es el personaje de la próxima película
    mi hermano
    es retratado en un diario extranjero
    y mi abuela
    resucita para caminar frente a mi casa.
    Al mirarnos al espejo
    podremos ver al primer mono
    al primer Adán la primera Eva
    y entrecerrando los ojos
    descubriremos
    el asombroso parecido
    con el viejo y ajado
    rostro de la humanidad.




    Arte poética


    I

    Dejar de usar palabras
    machacadas por el martillo de lo siempre dicho
    de lo primero que se viene a la cabeza
    o lo único que hay en ella.

    II

    No es imposible
    radiografiar el alma de un insecto
    o el esqueleto de Dios
    disuelto en las cenizas de la nada.





    Pictografías


    Ya no hay tiempo que perder
    caminan por la cornisa como ciegos
    y parados al filo del barranco
    recitan fragmentos de sus sueños.
    Ya no hay tiempo –piensa-
    y pinta sobre las paredes de granito
    la silueta de un cazador
    al borde del abismo.




    Principios y principitos


    Emplazados
    en el borde transparente de los días
    entre fisuras que obsequia el progreso
    y los derrumbes o abandonos
    que decreta el mercado.

    Estacionados
    en la trama que nutre y conecta
    desnudez y opulencia
    en la cascarilla que el festín defeca
    en la escoria
    buscada como el mayor de los tesoros.

    Aquí
    donde primero llega el sol
    y primero la noche
    y la ventisca corporativa
    estremece las chapas del alma.

    Aquí
    donde brillan los ojos y los colores
    naturales de la piel
    más que los objetos del consumo.

    Amanece
    y una multitud de principitos despierta
    con un desayuno de preguntas.
    Amanece
    en el fecundo desierto que rodea a la ciudad
    y perfora
    con sus canales de arena
    la sed del alma humana
    entre aviadores que no saben
    a donde van ni de donde vienen.

    Lo esencial es imperceptible a los ojos
    y lo marginado tan invisible como real.





    JVC


    A Carlos

    Mi amigo ha extraviado
    las riendas de su mente:
    dice JVC en vez de ACV.

    Cayó árbol joven
    una mañana en el baño
    talado por los hachazos
    del estrés profesional.

    Alguien seleccionó
    algunas carpetas
    de sus pliegues pensantes
    y oprimió la tecla
    que envía los saberes
    a la papelera de reciclaje.

    Una y otra vez reinicia el sistema
    y tiembla como un bebé en la oscuridad.

    Ahora camina
    ahora gatea
    ensaya pasos de niño
    y balbucea entrecortados parlamentos.

    Ha nacido de nuevo
    tiene hoy cincuenta años.





    Teología de la silla


    a Joaquín Giannuzzi
    a Leo Fagiano

    Tan cotidiana como ausente
    geométrica y elemental
    sentada sobre sí misma
    observa y espera.

    Desafía la verticalidad humana
    se usa para detener la marcha
    pensar
    descansar
    ejercitar el silencio o la palabra.

    Si un día retiran su presencia
    en rebelión silenciosa
    nacerá
    un símbolo que crucifique su memoria
    para instalar la teología
    de los dioses de cuatro patas.

    El evangelio del reposo
    cautivará a cuerpos en movimiento
    los hombres
    erguidos sobre si mismos
    no se sentarán en espacio alguno
    por respeto e idolatría a las divinidades
    dejando de pensar
    descansar
    ejercitar el silencio o la palabra.

    Convertidos al fin
    en peatones sonámbulos
    a la espera de sus dioses
    para poder sentarse.

    Tan cotidiana como ausente
    geométrica y elemental
    sentada sobre si misma
    observa y espera.

    ¿Cuántas veces te habrás sentado
    en el lugar equivocado
    en el lugar perfecto?




    Metafísica


    Demasiado tiempo mirando el agua correr
    el mismo y único río
    el repetido baño
    el estudio del caudal
    los límites de la cuenca del espíritu
    el escurrimiento
    elemental del hombre:
    la sed de Heráclito no tiene fin
    está encendida en el papel
    secante del cerebro
    para que las aguas consagren
    el ciclo completo
    de los fluidos
    que dan sentido y sustento a los días.




    De “Las florecillas del diablo” (2009).




    Revelaciones


    Cada palabra
    multiplica el sentido de las cosas,
    inventa realidades, violenta el alfabeto
    de los lugares comunes, de las razones
    obvias del misterio. Cada palabra
    agita los errores que se pudren en silencio,
    cada una, a su manera, edifica una promesa,
    organiza un fracaso o victoriosa
    grita en lo alto la redención del hombre.
    Cada palabra
    gobierna en secreto nuestros sueños
    y carcome con su ácido noble
    a cualquier osamenta que brille sobre el mundo.

    Apenas somos un glosario,
    un conjunto trémulo de definiciones,
    objetos
    para ser nombrados.




    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/31/MarceloFagiano/


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Lun 01 Abr 2024, 09:08

    Elena Anníbali

    Elena Anníbali nació en Oncativo, el 19 de abril de 1978. Es Licenciada en Letras Modernas por la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Nacional de Córdoba. Se ha dedicado a la docencia secundaria y universitaria. Dicta talleres de poesía argentina y lleva adelante la edición del ciclo de lecturas de poesía Caja negra.

    Ha publicado los libros Las madres remotas. Poesía. Editorial Cartografías. Río Cuarto. 2007. Reedición a cargo de Editorial Buena Vista, año 2017. Tabaco mariposa. Poesía. Editorial Caballo Negro. Córdoba. 2009. Reedición a cargo de editorial Caballo Negro, año 2017. El tigre. Relato. Editorial Universitaria de Villa María. En el marco del Plan Provincial de Lectura. Villa María. 2010. La casa de la niebla. Poesía. Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015. Curva de remanso. Poesía. Editorial Caballo Negro, Córdoba, 2017. La revelación del mundo a través de la palabra –La poética de Alejandro Schmidt entre 1991 y 2001-. Ensayo. En coautoría con Leticia Ressia. Coedición Editorial Universitaria de Villa María y Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, 2019.


    ****************


    la creciente
    esa noche llegó la creciente y trajo
    muebles viejos, mugre
    de los canales vecinos
    botellas
    víboras

    se va a llevar todo, dijo
    mi madre
    y me imaginé los huesitos de enzo
    flotando en la corriente, al lado
    de los canteros de verdura
    me imaginé su ropa última
    roída por las polillas y la fiebre
    sus uñas crecidas
    las hebritas de pelo rubio
    entre los alambres del portón

    entonces me apuré a encender el sol
    de noche en la cocina
    a tapar la puerta con las bolsas de arena
    esperando que la muerte no pasara
    que siguiera el curso del agua
    hacia el naciente
    donde las tierras son bajas
    y crece el aleppo
    y la enredadera azul

    de tabaco mariposa, 2009, Editorial Caballo Negro



    hiroshima
    paul w. tibbets pensó en lo innumerable que se volvería agosto
    si lo dejaba crecer
    desarrollarse
    soportar el vapor inusual de los damascos
    los graves gestos de los transportadores de agua
    el rojo muy rojo de las frutillas de la isla de honsh

    paul w. tibbets concluía
    si una mariposa bate las alas
    en el renegrido pelo de una mujer japonesa
    puede que mañana caigan dos o tres imperios
    y acariciaba los perros de uranio

    los insectos dorados de ácido se dejaban caer en el ozono
    los partos de esa mañana se atrasaban por las sirenas
    a las 8.05
    y el mundo que iba apareciendo entre las sombras
    murmuraba la oración de la mañana
    y cada vez más rápido algo respiraba dentro del estómago del enola gay
    algo que era un dragón de mil cabezas y una
    agitándose multiplicándose
    ahogándose muy dentro de sí
    asfixiado de fuego

    entonces algo remoto
    ocurría en un extremo de la isla
    un pájaro sacudiendo el plumaje brillante
    sobre el hondo silencio
    porque volvía a despuntar la raíz del tiempo
    y a las 8.10 wong nacía
    wong que era pálido y tenía dos manos
    y lloraba de veras sobre la cama de hospital
    y había un festejo de su madre con dos pechos de leche

    luego los cereales giraban con el viento
    bailaban esa danza última con las nubes y la tierra
    algo de girasol y azucena teñían los jardines
    a pesar de la sangre y los desperdicios
    de los soldados americanos que morían con una muerte japonesa
    porque en la muerte todos cerraban los ojos de la misma manera
    y algo llegaba al borde de su gestación
    little boy naciendo como wong
    aunque del otro lado de wong
    la parte negra de la vida
    la que caía a las 8.15
    la que formaba la rosa negra de los tiempos
    la que arrasaba con el aire a través del aire
    la enorme lágrima
    en rosa en negro en rosa
    hiroshima muriendo
    hiroshima grave oscura aullando al cielo

    de tabaco mariposa, 2009, Editorial Caballo Negro



    I-
    señor, vos le diste a mi hermano un ford falcon rojo
    para llegar a la casa de la niebla

    y después qué

    le dijiste?
    le explicaste que el camino estaba cortado?
    ¿que el motor estaba roto?
    ¿que todo estaba roto?
    ¿que no había vuelta?

    ¿qué hiciste, cómo
    para convencerlo?

    para que te diera la mano
    se sentara en la sillita de mentira
    dejara que la oscura hostia de tu nombre
    le llegara a la boca

    ¿o le metiste una piedra?
    o una moneda, un gancho,
    un papelito

    de dónde lo enmudeciste, lo hiciste
    olvidar
    olvidarnos

    qué señas le habrás hecho para que en vez de volver a casa
    apagara el motor del falcon
    se escurriera de la sedosa perfección del cuero
    de la música en la radio
    del ronroneo cachondo del auto
    y se bajara con vos
    para ir adónde

    ¿a cazar pajaritos?
    ¿a ver el dorado pasto extinguirse tras el fuego del invierno?
    ¿a romper el cristal del agua para que beban las crías?

    o era verano, quizá, por entonces
    y le diste el agua peligrosa de tu cielo

    entradora, el agüita, sí
    clarita, el agua, bueno
    pero detrás de eso vos sabés que un agua así da más sed
    uno se entierra más en el pozo
    y más
    hasta echarse tierra en el lomo

    y ni el ángel constante y poderoso de los molinos de viento
    puede salvarte
    no

    ¿sabías que mi hermano iba a decir sí?

    cuando viste el polvito que levantaba el falcon rojo en el camino
    no pensaste dejarlo ir?

    aunque sea, señor, porque él era toda belleza,
    a esa edad,
    toda alegría
    toda
    razón de ser

    de La casa de la niebla, 2015, Ediciones del Dock



    VI-
    muchas veces fuimos pobres
    no había dinero para ropa o música, pero
    el taladro magnífico de dios
    caía contra la mañana

    las palomas se desbandaban
    como si vieran
    la comadreja o el halcón

    un pedazo de mí entraba en la amargura
    como en el pozo del molino
    donde la serpiente infectaba
    el agua de beber

    yo tenía pocos años y ya era
    rigurosamente anciana

    sabía que el altísimo podía aplastarme la cabeza
    enfermar nuestras ovejas
    quitarnos el verano, la poca dicha

    pero igual miraba siempre para arriba
    y bajito decía
    que sí, señor, venga a mí la destrucción
    lo que deba venir
    soy tu surco, señor,
    soy tu surco

    de La casa de la niebla, 2015, Ediciones del Dock



    VII-
    como lázaro, el de Betania, estuve o estoy
    dormida
    muerta

    en esta cueva umbría cultivo la orquídea salvaje
    y en la húmeda pared, la palabra que cuenta
    los días que faltan
    los que han pasado

    él debe venir: quizá me lo anuncie
    su tacto robusto tocando la piedra
    o la voz, el estigma

    hace mucho que espero

    este pueblo es lejos: hay
    médanos al norte
    niebla al sur
    caballos ciegos en la llanura
    trigos amargos

    puede que hayan perdido el camino
    o que el camino haya sido una ilusión

    quizá la palabra ya fue pronunciada
    pero no la escuché, era distinta
    a la esperada
    o fue corrompida en el camino
    de la vida hacia la muerte

    no hubo milagro, o ya se produjo
    y es esta suave penumbra
    este tremendo paraíso

    de La casa de la niebla, 2015, Ediciones del Dock



    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
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    Mensaje por Maria Lua Lun 01 Abr 2024, 19:45



    Roberto Alifano (Argentina)



    Roberto Alifano nació en Argentina en 1943. Poeta, narrador, ensayista y periodista (columnista de La Nación). Obra poética: “De sueños y caminantes”, 1967; Revoque grueso, 1972; Haikus y Tankas, 1974; El espejo infinito, 1977; Sueño que sueña, 1981; Los números, 1989; Donde olvidé mi sombra, 1992; De los amigos, 1997; Este río del invierno, 1998; Alifano poesías, 2004; El guardián de la luna, 2005; Cantos al amor maravilloso, 2006. Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1997). Premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile (2003). Premio Pablo Neruda de Chile por trayectoria poética (2003). Ha sido candidato al Premio Cervantes y al Premio Juan Rulfo.

    Fue el secretario privado de Jorge Luis Borges durante los últimos años de su vida y con él publicó varios de sus libros, entre ellos la traducción de las fábulas de José L. Stevenson y los poemas de Lewis Carroll y Herman Hesse.

    Jorge Luis Borges, a quien Roberto Alifano tuvo la oportunidad en los últimos años de su vida, expresó de éste: “Mi amistad con Alifano es uno de los mejores hábitos de mi vida. Pero hay un Alifano poeta, un Alifano escritor. En estos tiempos en que los incoherentes snobismos manchan la literatura de verborragia incontenible y pretenciosa, Alifano tiene el valor de proponer una lírica pura, donde la forma y el misterio son lo más original” (Jorge Luis Borges).





    *********************

    Estaciones perdidas


    Volver a tus recuerdos que son humo
    es pisar sobre el humo y en el aire.

    Precipitadamente peregrino
    más bajo que los otros tú caminas
    y el corazón abre otra puerta
    a ese frío de mármol que resiste
    humillando rincones del ahora.

    Pendiendo a la humedad de una pared
    percibes todo un mar ante tus ojos
    y el viento fugitivo de los años
    te sumerge en dos aguas simultáneas
    que entrecruza el olvido y la memoria.
    Te cuesta recordar un acto rancio
    en la rama del árbol que se seca.

    Todo tiempo pasado ha sido igual:
    una resta de cero en el presente
    y los hombres también somos los mismos.
    Con caras repetidas fueron estos
    que cruzas en la calle o en un sueño
    y recuerdan las muecas depravadas
    de horribles cardenales lujuriosos
    que pintó Caravaggio en claroscuro.
    Sus risas retorcidas, sentenciosas,
    acosan tu vigilia con intrigas.

    ¡Ah, el adiós de las novias escamadas
    que devuelve una lluvia de verano
    en la aciaga ventana del café!

    Sucede que persiguen agonías
    de ángeles secretos y perversos
    con cortejos de seres abolidos
    invisibles al ojo terrenal
    que con brazos caídos, los devuelve un espejo,
    y ajenos a la Gloria del Infierno,
    procurando perfumes de glicinas,
    precipitan el llanto que te quiebra.

    ¡Qué trabajo te cuesta recordar!
    La tierra se enterró bajo la tierra
    y es polvo de una tumba tu memoria.



    *



    Racconto


    Es tan rara la vida. Indescifrable.
    ¿No sé cómo llegué hasta aquí? Me asombra
    haber atravesado tantos puentes
    y túneles
    y bosques
    y montañas.
    Tanto océano impuro de ilusiones,
    mucho cielo de escombros escogidos.

    Buscando innecesario todavía,
    me parece increíble verme aquí
    caminando indiscreto entre la gente
    sonriendo a manos llenas
    o escondiendo una lágrima en la manga
    en medio del murmullo como espiga,
    resistiendo un presagio,
    de penumbras oscuras que acribillan
    con aullidos de rejas y de estatuas.

    El fervor de las plazas me entristece
    quemándome los ojos
    con luces de faroles sentenciosos
    que exaltan amarillos funerarios.

    ¿Cabe dentro de un rezo la esperanza?
    ¿Cómo alcanzar la forma victoriosa
    que le de libertad a mi palabra
    y batir palmas en el agua fría?

    Así, yo escribo este poema y siento
    que quiebro el corazón en dos mitades:
    uno es de nube y se lo lleva el viento
    o el sueño que me sueña cada noche;
    el otro es realidad. Es piedra dura,
    que me hunde en un río de desdichas
    con tanto bulto a cuestas
    y trastos que me pesan como hierros
    de sangre o de murallas sumergidas.

    Pronto a diferenciar tanta malicia
    me pregunto erizado,
    ¿de dónde saqué fuerzas
    y saco todavía
    para seguir de pie sobre este osario?

    ¡Que venga ese ciclón y me destruya
    y de una vez por todas
    me libere de tantas adherencias!

    Como quemaduras calzadas a mis pies,
    los mares que agonizan
    me marcan su distancia irrevocable.
    Quiero burlar la jaula en que me encierro;
    mis alas no responden
    y la jaula se agranda en otra jaula.

    ¡Ah, tierra escurridiza
    con un soplo de viento desde adentro!

    Mañana parto hacia el Oriente.
    Mi pueblo y mis afectos
    ya son sólo una lumbre que se apaga.
    ¡Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!



    *



    Dinero de bolsillo


    No vengan con que soy apocalíptico.
    Si estoy fuera del cielo no es mi culpa
    (Eva y Adán tampoco son culpables
    de que el propio Hacedor los engañara).

    Soy apenas un pobre melancólico
    que se atreve a enfrentar venalidades
    de este mundo que ocurre irremediable
    con causas y defectos sin remedio.

    Las cosas son así, hay que aceptarlas.
    La riqueza mejor está perdida
    y la flor se marchita con la escarcha
    cuando llega el invierno vengativo.

    Condenado a vivir en esta cárcel
    sin rejas aparentes por delante
    y a viajar con mi jaula siempre a cuestas,
    me disculpo ante ustedes, caballeros.

    Les diré simplemente y en voz baja
    que una brisa jamás me ha defraudado.
    Yo soy de los que viven masticando
    el pan de cada día y sus migajas.

    Apenas con centavos y algún verso
    que pesan al bolsillo un miligramo
    me doy por satisfecho. ¿Lo demás?
    Lo demás puro cuento y ambición.

    ¡Qué cosa más absurda nos sucede;
    entre vidrios molidos que lastiman
    pelear por una vida de apariencia
    que no tenemos tiempo de vivirla!


    *



    Tanto empeño en un sueño


    Hay música en mi alma al recordarte
    que da color al aire que respiro.
    ¡Ah, el campo de tus labios rumorosos
    naufragando en mis noches
    como una bella bruja en su barca de cristal!

    Sentado frente a un fuego que agoniza,
    muy lejano y pequeño, resignado,
    apretando los dientes.
    apenas me distingo con el humo.

    ¡Ah, la infinitud de hace diez años,
    que repite un puñal al corazón!

    Nosotros de la mano y con un beso
    pisábamos el mundo en una brisa
    sobre puentes del Sena y del Moldava
    sin inútil apremio de la hormiga!

    Tu ternura, las horas de esos días,
    la gracia de tu pelo que flotaba
    sobre una catarata de perfume.
    Y luego el asesino tan gratuito,
    volando como águila al acecho,
    bajando la colina disfrazado.
    Y el adiós indeseado por los dos.

    Haz llegado y te has ido danzando con tu aroma.
    Y yo quiero morir en este instante
    o caer
    y caer
    y caer a tus pies envuelto con tu alma.
    Pero no. Como luz repentina en medio de la noche
    Mi ternura se ofende y se resiste.
    Tanto empeño en un sueño ¿Para qué?




    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Miér 03 Abr 2024, 14:22

    Humberto Quino Márquez ( Bolivia)



    Humberto Quino Márquez nació en La Paz, Bolivia, el 6 de Junio de 1950. Publicó: Escritura fallida (Lima, 1976); Delirio de un fauno en la avenida Buenos Aires a las 12 & 45 (Lima, 1978); Balada para mi coronel Claribel y otros huevos (La Paz, 1979); Manual de esclavos (La Paz, 1980); Mudanza de oficio (La Paz, 1983); Fosa común (Antología de la nueva poesía boliviana, La Paz,1985); Tratado sobre la superstición de los mortales (La Paz, 1987); Crítica de la pasión pura (La Paz, 1993); Diccionario herético ( La Paz, 1993 ) y Álbum de la nueva poesía chilena (La Paz, 1994). Director de Humus literario; Papel higiénico; Dador; El sueño de la razón; Tiro al aire; La torre de los locos. Fundador de Camarada Mauser. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Colabora en diversas publicaciones de Latinoamérica y Europa.


    ******************


    Confín del condenado
    Hazme volver a estas alturas
    Piedra cerrada en que agonizo y caigo
    Como un profeta desfigurado
    Ante una lámpara de aceite.
    He visto una botella rota en mi sangre
    Los avisos de neón y mis deseos de matar
    Inútil que llore en una callejuela
    Sin luna en que leer
    La desdicha que me agobia.
    En el alba
    Los perros orinan en tus esquinas
    Y yo / Adán desnudo
    Aúllo
    Con mi viejo sombrero
    Con mi cuerpo acuchillado
    Pelambre de tinta
    Nuca del deseo
    Yedra y ceniza en la estepa
    ¡Oh Rocinante!
    Tú / Que sobre la inmundicia
    Sabes más que los vivos



    Celebración de un infante
    Mi infancia era un humo azul
    Un punto ciego en el cuarto escarlata
    El mago Tou Fou acariciaba mis cabellos
    Mi padre cabalgaba sobre mi vieja cuna
    Como si estuviera fuera el mundo y su pesadumbre
    Mi madre medusa comía una naranja
    Su pálida tristeza me hundía en la gracia
    En esa espuma desconocida y áspera que sería mi destino

    Mi infancia era una selva de sombreros y falacias
    Querubín luciferino / Mí gloria era el infierno
    El esqueleto de un caballo
    Y ese hueco en la niebla donde una maldición tejía
    Ya el telón había caído sobre mi razón
    Y sólo tenía la certeza
    De haber sido echado del paraíso
    Entonces / Me desaté la lengua
    Me rompí un brazo
    Y me masturbé como un simio.



    Un santo de tu devoción
    Aún espero la noche
    Con una marca de sangre en la frente
    Y cuando la hora mas ardiente llegue hasta mi nuca
    Y aún cuando yo muerto entre las ratas
    Alabo tu hermosura / Reina de espadas
    Para que me ilumine tu belleza
    En este juego de amar y morir
    En la nada.



    Rapsodia para aves nocturnas
    Puerta de Ave-soul
    Abre tu ser y despierta
    Llévame al otro lado de estos muros
    Donde uno nace y acaba
    Donde uno está colgado del hilo de la razón
    Entre máscaras y coronas
    Ebrio y desamparado / Cual papel escrito y arrugado
    Puerta de Ave-soul
    Vida para morir
    Qué voy a hacer con este animal cansado
    Que se niega a la sumisión
    Que se niega a estar solo
    Que anda / bebe olvida
    Desnudo como está
    Muerto como está
    Tan semejante a ti y a mí



    Versión del padre

    Si sobrevivo aún
    Es por mi salvaje pereza
    Por tu fatiga deshilando los días
    ¿Acaso no fui tu pupila en el espejo?
    ¿Acaso no fui tu alucinado huésped?

    A veces, Padre mío
    En el centro de tu corazón navega
    Esta voz de ahogado
    Esta marca de bestia acorralada
    Feroz a medida que envejece
    Uniendo sus pedazos en tus entrañas
    Aullando en tus venas su raído cuerpo
    Sepultado entre la tierra y el cielo.

    A Gregorio Quino
    In memoriam



    Retrato de poeta I

    No cedas viejo poeta
    A la quejumbrosa visita de una lágrima
    Cuida tu maniquí de las moscas ebrias
    Cronista de sueños y desgracias
    No cedas viejo perro.






    Retrato de poeta II

    En tu isla / Viejo poeta
    Las palabras pasan por el cuchillo
    Así
    Es difícil llegar a la concavidad de las cuartillas
    A esa revelación que es muda tragedia
    Una furia de nostalgia y soledad
    En tu isla / Viejo poeta.






    La escritura es el eco de la maldición de estar vivos

    He habitado la destrucción y el éxtasis
    Poesía que no dice nada
    Poesía de piedra recóndita
    Poesía de un hueso sobre otro hueso
    Yo soy más que el olvido
    Lo mío / Lo que desciende en gusano
    Lo que desgarra y calla
    Es este ser y estar
    En esta y en la otra vida.


    A Martín Adan




    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/62_63/quino.html


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Miér 03 Abr 2024, 14:25

    Mónica Velásquez (Bolivia)



    Mónica Velásquez Bolivia, 1972. Licenciada en Letras por la Universidad Mayor de San Andrés en Bolivia y doctora en literatura hispanoamericana por El Colegio de México, México, 2004. Actualmente es docente de la Universidad Mayor de San Andrés y la Universidad Católica Boliviana. Ha publicado los poemarios: Tres nombres para un lugar, 1995; Fronteras de doble filo, 1998 y El viento que doblega en los naufragios, 2004. Y, como compiladora, la Antología de poesía boliviana del siglo XX: Ordenar la danza, 2004. Además de varios ensayos de crítica y teoría literaria.


    Cerrada la cicatriz
    el día de los triángulos
    con raíces en la tierra
    nació una niña luna
    para llenar el hueco de un nombre
    Magdalena. Desvestida de niñez
    desnuda en su nuevo cuerpo
    con el alma aún de juguete
    con los sueños curiosos de humedad
    cambia de piel como de nombre
    oculta en sí misma
    su infancia, la primera muerte. Desde un sobre blanco
    caen en tinta china
    las Magdalenas que fuiste
    Magdalena juego de carrusel
    Magdalena autorretrato
    Magdalena bajo tus ojos
    las lágrimas bailan
    para verte
    morir.

    Siete conjuros contra la tristeza
    Podría ahora vender tu cuerpo al peor postor
    vigilar personalmente que se empapen tus sábanas
    y que gires y grites y gimas toda la noche
    entre piernas inclementes abrirte ante mil extraños
    encargarme de que te guste hasta que lo implores
    pasarte por la piel los que demoran el latido,
    los que llegan pronto,
    los que tienen miedo
    los que se van
    podría llenarte de lentejuelas y escotes de esquina
    darte un disfraz, una lengua insaciable, unas manos que aprieten
    una paciencia terca de los dedos en tus nervios
    un líquido inundando cada tanto tu vientre hambriento
    podría mandarte quien te sacie
    entonces, tal vez, se te iría el horror a lo vulnerable.


    Ahora mismo podría meterte en los banquetes,
    a gotas, diluido caramelo rozando tus labios
    entibiando dulce tu garganta feroz
    despacio, un picante apenas dirigido a los lacrimales del ardor
    equilibrar cilantros y canela
    mientras toman su tiempo las cerezas que endulzan la carne
    cubren tu escalofrío las sopas invernales
    mientras la frescura de lechugas y toronjas abiertas...
    un litro de naranjas para la contorsión de la lengua
    medallones de pavo y dátiles de lejanías
    soya a granel, tibia manzana en su crocante envoltura
    el hambre cubierta por capas
    -más - pedirías - golosa
    todas las cantidades multiplicaría por tu solo pedir
    más de todo hasta cubrir el cuerpo, el cuarto, el mundo
    más relojes y más anillos y más a todas horas,
    entonces, tal vez, se te iría el vacío.



    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/71_72/velasquez.html


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    Mensaje por Maria Lua Jue 04 Abr 2024, 10:05

    Eduardo Mitre ( Bolivia )


    Eduardo Mitre nació en Oruro, Bolivia, en 1943. Ha publicado los libros de poesía: Morada, 1975; Ferviente humo, 1976; Mirabilia, 1979; Desde tu cuerpo, 1984; El peregrino y la ausencia, 1988, La luz del regreso, 1990; Líneas de otoño, 1993; Camino de cualquier parte, 1998, Razón ardiente; Ferviente humo; Elegía a una muchacha. Como antólogo publicó El árbol y la piedra referente a la poesía boliviana contemporánea. Como ensayista ha escrito Huidobro, hambre de espacio y sed de cielo (texto medular del curso dictado en la 4º Escuela de Poesía de Medellín) y la antología El árbol y la piedra: poetas contemporáneos de Bolivia.



    *******************

    De Líneas de otoño



    Prólogo al presente


    Abre los ojos. Despierta.
    El Paraíso está aquí,
    de vuelta.
    Con todos y todo
    en la luz pasajera.

    Es (no hay otro) esta tierra:
    mesa de encuentros,
    cuna de ausencias.

    El Paraíso está aquí,
    a la espera. Abre tus ojos
    que abren sus puertas.

    Despierta. Está aquí.
    No es la dicha.
    Es la presencia.





    Para un adiós
    Un abrazo y palabras entrecortadas
    habrán dicho el adiós increíble.
    Y entre tu cuerpo y el mío
    manará sin cesar la distancia.

    Como se apela a una hierba mágica
    para sanar del mal de ausencia,
    escribiré entonces estas líneas.

    Y si el tiempo que une y que separa,
    lo entrega un día a tu mirada,
    léelo, mas no vuelvas la cara.

    Hermosa y feliz en tu presente,
    no cometas el error de Eurídice;
    que yo, al recordar tu dulce voz,
    cuidaré que me aten como Ulises.



    Los amantes
    Oh noche amable más que la alborada
    San Juan de la Cruz

    Amable más que el alba:
    la noche en la ventana.
    En el cuarto la penumbra
    como un ave que no acaba
    de posarse o alzar vuelo.
    Y ellos
    sobre la sábana
    en feroz y dulce duelo
    buscando el centro
    de su ceguera iluminada.
    Ellos: dos cuerpos en uno
    en jadeante ascenso
    al vértigo mutuo
    que los completa y desgarra.
    Luego el sueño que los acoge
    y guarda sus miradas
    hasta que la espada del día
    los arroja de nuevo
    a calles repletas
    de caras vacías
    y niños hambrientos.
    Y la luz que los ve alejarse
    parpadea en el viento.



    * * *





    Alta decidora de presencias.
    Cría por los pasillos
    orejas que súbitamente vuelan.
    La soledad transparenta su verde corazón.
    Se estremece en el viento
    como nosotros en el temor.
    Como nosotros, es una frontera
    (pues entre vida y muerte, odio y amor,
    ¿qué somos nosotros sino una frontera?).
    Sí y no, como nosotros: la puerta.



    * * *


    No echa raíces como el armario
    la silla que sólo se posa corno los pájaros.
    La silla era un ave de ala portátil
    y vuelo escaso (sobre los hombros en fiesta
    pasaba la silla como una cigüeña).
    Con viento y papeles es ya palomar.
    En los velorios nadie alivia más que la silla.
    Encapucha con una camisa
    amanece la silla.
    Tarántula erguida en la penumbra la silla.
    La silla espirita junto a la mesa.
    Como el poema, la silla es un atado de líneas.
    La silla sostiene al que escribe estas líneas.



    * * *


    A mis hermanos


    La mesa bajo el poema sobre la mesa.
    No se encabrita como la silla
    que a veces cocea.
    Mansa como la oveja la mesa.
    En la mesa se encuentran el higo y el pez.
    Como al principio sus senos
    la madre después la mesa.
    Dos veces al día doblaban las voces
    llamando a la mesa.
    El pan, el caldo, el choclo,
    se recibía en la mesa.
    Crecer fue faltar poco a poco a la mesa.
    Y se fue, como un astro, apagando la mesa.



    * * *


    Igualita que la nuca del bebé que se bautiza
    bajo el agua de la pila: la lechuga.
    En el pecho, más tranquila que el conejo, se acurruca.
    En la mesa se reparte como en besos al final la bailarina.
    Si trituran a la papa, a la lechuga descuartizan.
    Un bostezo indica exactamente por dónde se fue la lechuga.
    Más que a Dios, gracias a la G, la lechuga no es lechuza.



    * * *


    Sin los caprichos del agua
    ni la brusquedad de la sangre
    fluye el vino.
    Líquido escapulario contra el desánimo
    el vino es algo que nos sucede:
    Una ¿lanza de palabras o una danza,
    un estar entrañablemente compartido.
    Con el vino la noche es un alcázar
    y charlar una antigua felicidad.
    Maternal es la leche, y el vino: fraternal.



    * * *


    No cuatro patas como el camello sino
    cuatro patas como el gamo tiene el perro.
    Y una sola cabeza
    y no dos o tres caras como su amo
    (el Cancerbero es una típica
    deformación humana del perro).
    Por el bosque salta el perro
    persiguiendo mariposas, el poema motivando.
    A su nombre, arrojado como un hueso, se detiene
    y, culebreándole la cola,
    la confianza le establece paz en las orejas.
    Conducidos por el perro, el amo y el poema sobre el perro
    se internan sabiamente en el silencio.


    * * *


    Ondulante como el lomo de silencio
    que la flauta ahora mismo ondula.
    Recorrido -más que visto- largo oscuro
    y al final: dos faros amarillos.
    Familiar como el perro
    pero siempre extraño.

    Ausente de público mármol
    -no épico como el caballo-
    orquestó sin embargo los delirios
    del huérfano de Baltimore.
    Vaporoso a la memoria y fatal a la botella
    al pasar por el armario.
    Y en la mesa ahora (¿desde cuándo?)
    silencioso como luna: el gato.



    Inéditos

    El peregrino
    Sé que nada plantaron
    mis actos ni mis palabras.
    Mi patria fue el tiempo,
    la errancia mi casa.

    Mi memoria es ahora
    una lista interminable
    -abrumadora casi-
    de dones y donantes:

    Un pliego de cargo
    que levanta el camino
    por lo mucho recibido
    y lo poco que di a cambio.

    Ojalá sea la gratitud
    semilla de un árbol,
    y que la mía dé frutos
    en la tierra de otras manos.





    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/54_55/mitre.html


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    Mensaje por Maria Lua Jue 04 Abr 2024, 10:09

    Matilde Casazola ( Bolivia )



    Matilde Casazola nació en Sucre, Bolivia, en 1943. Poeta, compositora e intérprete en canto y guitarra. Tiene hasta el momento quince libros publicados, si bien su obra inédita es extensa. Sus poemas están citados en antologías nacionales y extranjeras. Ha publicado: “Los ojos abiertos” (Imp. Universidad Mayor de San Andrés, la Paz 1967); “Los cuerpos” (Editoras e Imprentas Unidas, La Paz, 1976); “El espejo del Ángel” (Carpeta de Poesía, edición particular, Sucre 1981); “Los racimos” (Imp. Univ. Mayor de San Andrés, La Paz 1985); “Amores de alas fugaces” (Edición particular, La Paz, 1986); “…Y siguen los caminos” (Imprenta Universitaria, Sucre 1990); ”Estampas, Meditaciones, Cánticos” (Prosa Poética, Imp. UMSA La Paz 1990); “Tierra de estatuas desteñidas” (Ediciones Gráficas, La Paz 1992) “Poesía y Naturaleza” (Edición bilingüe castellano-alemana, Instituto Cultural Boliviano Alemán, Sucre 1993); “…A veces, un poco de sol” (Ediciones Gráficas, La Paz 1994); “La noche abrupta” (Imp. UMSA, La Paz 1996); OBRA POÉTICA (Compendio de toda su obra publicada, Imprenta Judicial, Sucre 1996); “Este amor que enmudeció la garganta de las aves” (Ediciones Gráficas, La Paz 1999); “La carne de los sueños” (Editorial La Hoguera, Santa Cruz de la Sierra 2004); “Las catedrales subterráneas” (Editorial Gente Común, La Paz 2008). Obra musical publicada: “Una revelación” (LP con 13 temas propios, La Paz, 1976); “De regreso” (casete y cancionero con 15 temas propios, Ediciones Centro PORTALES, Cochabamba, 1984); “Cuatro Estancias poético-musicales” (Breve Antología de sus Canciones, casete grabado en vivo, Instituto Goethe, La Paz, 18 temas, 1988); “Matilde Casazola” (LP con 12 temas propios, Sello Discolandia, La Paz 1991); “El rincón de los poetas” (Casete, 18 canciones inéditas, Sucre 1995); “CANCIONES DEL CORAZÓN PARA LA VIDA” (Cancionero y casete, obra que recoge cuarenta de sus composiciones; textos y partituras para guitarra, Ediciones Gráficas, La Paz 1998); “Matilde Casazola”, (Reedición en compacto, Discolandia, La Paz 2002); “Te llamabas Sonrisa” (Compacto con 7 poemas musicalizados, música Matilde Casazola, y seis canciones de su autoría, Sello Discolandia, la Paz 2003); “Matilde de Siempre” (CD que reúne sus canciones más conocidas, poemas y testimonios en voz propia, Sello Cantus, La Paz 2004); “Canciones del Corazón para la Vida (Reedición CD, 2007) “Y tú, la estrella” (CD con 14 composiciones propias, Sucre 2007).





    ********************




    Los ojos abiertos
    Poema 18

    Caerán, irán cayendo;
    no te preocupes de eso.
    Yo lo sé desde abajo,
    desde el sitio que vengo.
    Yo lo sé y te lo digo
    no te preocupes, duérmete.
    En sábanas de fuego
    sus carnes han envuelto
    ¡y caen! van cayendo
    sin atajo posible,
    sin relojes de tiempo.
    ¡Ah los gritos! ¡Ah el tétrico resplandor en las caras!
    ¡ah los rictus de espanto!
    Todo lo veo desde aquí
    pausadamente
    sin piedad, sin dolor.
    Ellos van lejos de aquí
    ellos no nos conocen
    ni nosotros a ellos.
    ¡Ellos están tan lejos!
    Y sin embargo, un día compartimos la voz
    el estilo del traje y el ancho de las calles.

    No te preocupes, duérmete;
    que siempre están cayendo.



    Los cuerpos
    Poema III

    Eran dos ojos, dos hermanos
    que se daban la mano.
    Eran dos ojos, dos paisanos
    que habitaban lugares cercanos.
    Era un monte que había que cruzar
    que subir
    para llegar de uno hacia el otro:
    una sola nariz
    desafiante
    al medio de ambos.

    Era una sola boca
    decidora
    de frases incoherentes
    o bonitas,
    de frases hirientes
    que, como hormigas
    negrean en su púlpito sagrado.
    Eran también dos túneles
    a los costados:
    dos orejas, tubos bien logrados.

    Era un paisaje
    extraño,
    provocativo,
    dulce y áspero.

    Ay las estrellas
    que se encienden y se apagan.
    Ay los cabellos
    que enmarcan este cuadro.

    Eran dos niños que crecían
    que no dormían no dormían
    por descubrir el lugar
    donde el tesoro está enterrado.

    Era un rostro gentil
    y simétrico,
    sin saliente de más
    ni hueco.

    Las arrugas vendrían después
    y las heridas
    profundas
    que alterarían sus ámbitos perfectos.





    La noche abrupta
    Poema 8

    Dolor
    viejo dolor
    sin remedio.

    Yo sabía
    antes
    canciones niñas
    para alejarte.

    Pero tú las aprendiste de memoria

    y ahora todo lo sabes,
    dolor
    viejo dolor
    de la barba profética.



    La noche abrupta
    Poema 31

    He aquí que te has quedado solo
    con tus dientes amarillos.

    Nadie ha querido hacerse cargo
    de tu miseria
    de tu atisbar esperanzado a la salud,
    brillante como película de dibujos animados
    o pepita de vidrio.

    Porque la muerte te crece desde adentro:
    como un árbol dado vuelta
    sus raíces asoman por tus ojos,
    por tu piel, como certeras garras.

    Y nadie se equivoca,
    a no ser tú mismo
    que, egoísta,
    te aferras a tu propio derrumbe inevitable.

    La expedición ha comenzado.
    Solo, recorres
    obscuros pasadizos interiores;
    te detienes a mirar la substancia invisible
    que alimenta otro mundo inexplorado.
    Y al cabo, retornas sonriente,
    pides pan con mermelada
    un vaso de agua
    o alguna revista ilustrada.

    Y te punzan
    y te tajan
    y te acomodan la almohada.

    He aquí que te has quedado solo
    muerto de frío,
    en ese cuarto verde anémico
    contándote a ti mismo el mismo cuento
    desde un monte distante y elevado
    del batallar humano.

    Ya estás lejos,
    y no quieres creerlo
    y quieres pertenecer aún
    a esa caravana temerosa,
    que huye mirarte fijo,
    porque olfatea a gritos tu agonía.

    Amarillo entre las sábanas
    objeto desconocido
    como un talismán de mala suerte
    obscureces la claridad del día.



    Los racimos
    (La sombra propia I, poema 2)

    Alguien va apagando una por una
    todas las estrellitas de tu cielo;
    pero como tu cielo es tan enorme,
    nunca te has dado cuenta.

    Y eso que ya van muchos años
    de que ese alguien ha tomado a su cargo
    tan dolorosa ocupación.

    Y eso, que ya van cientos de estrellitas degolladas.

    Mas tú, impertérrita, caminas y caminas
    ríes y lloras
    como si no pasara nada.

    ¡Pero tu collar está quedando en hilo puro!

    Cuando la obscuridad te caiga como lluvia de piedras
    sobre el despreocupado gesto,
    maldecirás tu nombre y odiarás tus zapatos
    y te acordarás de antiguas oraciones.

    Cuando la obscuridad te sea un perro malo.
    ¿Dónde huir? ¿Qué salvar?
    Cuando la obscuridad te caiga como pedrada dura
    sobre el corazón agrio.

    ¡Ay la ventana abierta!
    ¡Ay tantos dones postergados!

    Te quedarás bebiendo un lago triste:
    cementerio poblado de estrellitas
    que cada noche hacían desesperadas señas
    pidiéndote socorro.

    Porque alguien va apagándolas
    sin que vos te des cuenta.

    ¡Ea! ¡Vuelve tus ojos,
    vigila tu tesoro!
    ¡No te encandiles en la caravana
    de colores fantásticos!

    Que las estrellitas no se adquieren
    como se adquiere un traje;
    que las estrellitas se apagan para siempre
    y no hay quién las reemplace.

    Y que las caravanas se venden y se compran
    y llevan escondidos afilados puñales
    para cortar tus sueños libres,
    para partir tu corazón en siete partes.





    Y siguen los caminos (I)
    Poema 28

    No hay mayor asombro
    que el que estés tú ahí, muerto,
    protector de los pájaros,
    huésped del movimiento.
    Coloreador de alas
    innumerables,
    tendido sobre la tierra
    yaces.

    Tus cabellos
    se abandonan por instantes
    al viento.
    No pueden comprender
    ese derrumbe
    del árbol vertical, sustentador
    de giros ágiles.

    La eternidad es tuya
    ahora.
    Te lame las mejillas
    y el calzado.
    Las subterráneas corrientes,
    que estancaron
    dedos listos
    de la muerte,
    retroceden solemnes
    y deciden
    lagos petrificados.

    ¿Todo tu ritmo
    estaba concebido
    para aquietarse así?
    ¿Tu voz
    vibrando en los oídos,
    tus posturas cambiantes?

    Bebedor de horizontes,
    en tus ojos
    hojas resecas fijan su amarillo
    y la lluvia que cae
    cubre tu cuerpo inmóvil
    de besos sorprendidos.

    El hueco de tus manos
    aposenta
    gestos tibios aún,
    que no han de darse.

    Esto queda de ti
    ser legendario,
    trashumante
    de los astros en órbita incansable.





    Y siguen los caminos (I)
    Poema 35

    Dios es un huesito
    en el centro de mi pecho.
    Un huesito menudo y solitario.

    Golpea y golpea
    en la noche honda,
    mientras gotas de sangre salpican de mi cántaro.

    Cruje en su reducida
    dimensión, se rebela
    en torturado esfuerzo
    por librarme de enemigos
    enconados.

    Pero su ausencia es larga y ancha
    y pesa y duele
    y muero sin descubrir
    su amuleto a mi lado.

    Cuento esto yo, que estuve
    con la sombra extendida
    y abandoné mis digitales sobre musgos de espanto.

    Ahora las madrugadas
    son nuevamente limpias.

    Y este huesito, collar de mi cuello
    hielo tintineante de mi vaso,
    me susurra canciones,
    me acompaña;
    quisiera saltar de mi pecho a mi mano.

    Dios es un huesito en el centro de mi pecho.
    Un huesito menudo y solitario.

    En las noches tranquilas, oigo tímidamente
    la vida alimentar su universo delgado.





    Tierra de estatuas desteñidas
    Poema 5

    Yo buscaba
    sombra de sombras
    color
    diseminado en las faldas de la aurora,
    y aturdía mis ansias
    con palabras.

    Yo busqué el amor un día
    vestida de oro nuevo,
    de arbolitos jóvenes y traviesos.
    Me herí tanto la planta
    de los pies, caminando
    sin llegar a alcanzarlo
    que, tendida en el rojo
    desierto
    me ceñí con serpientes de palabras.

    Yo buscaba,
    me levantaba eufórica
    en las mañanas,
    gastaba cientos de zapatos
    y al final
    con la copa vacía
    regresaba
    y enjugaba mi llanto en el crepúsculo
    con pañuelos bordados de palabras.

    ¡Sí! mi historia
    puede colgar del aire.
    No es preciso
    llamar testigos para relatarla;
    solamente un papel amarillento
    en el que un viejo sabio
    leerá:
    -Ocupó evidentemente
    un lugar en el tiempo
    y el espacio.
    Estas letras lo confirman-.
    Y el aire vibrará, cantando
    una antigua canción, puras palabras.





    …A veces, un poco de sol
    Poema 28

    Todavía no me iré:
    que me queda por cantar
    la última canción.

    La última canción, sabréis
    vierte el más sabio licor
    y sus estrofas se alargan
    y se alargan.

    Y es lindo ponerse a oír
    la última canción
    pues se sabe que en el fin
    todo acaba, y ya se apagan
    las fantásticas candelas.
    Y es tierno y doliente oír
    la última canción,
    que después nos pesará
    la infinita, gris ceniza
    derramada.

    Y los vasos rotos, y
    las flores secas
    y las palabras dispersas,
    sin sentido.

    Ah, la última canción.
    No corráis aún las cortinas
    de vuestro sueño, que alcanza
    la bolsa, para una moneda
    más.

    Y es la última
    y en ella
    veréis caballos rosados
    galopando
    a un país niño y risueño
    o si gustáis,
    rojas flores
    abriendo pétalos trágicos

    que la última canción
    tiene el poder de fijar
    nuestra vida en una gota
    estática, suspendida
    de la rama del misterio.

    Y es la última,
    la última canción.

    Después me iré
    con paso sonámbulo
    arrastrando
    un largo saco de niebla

    y mañana no sabréis a ciencia cierta
    el motivo de la desazón que os causan
    los retazos de cristal
    dispersos
    sobre la alfombra.





    Amores de alas fugaces
    Poema XXVI

    De tu mano dijera: fue pulida
    por las lluvias,
    montaña no advertida
    detrás de los espejos
    las aristas
    de la mesa,
    los bloques de papel clasificado.

    De tu mano en mi mano compañera,
    musical en su forma
    que se prolonga en dedos fuertes y nudosos
    que es partida por cuatro abismos espaciosos.

    Cerebral geografía
    de tu mano, la montaña pulida:
    vertientes subterráneas
    duras rocas
    hoyas desconocidas.

    Sobre el aire
    sus antorchas levanta
    de cegadora nieve;
    recorta su perfil multiplicado en las paredes.

    Son dos bailarinas
    ahora tus manos
    dos guerreros luchando…

    Única y repartida,
    tu mano fue pulida por cien lluvias
    hace tiempo:
    montaña no advertida.





    Poesía y naturaleza
    Tarde fresca

    El color de los cerros lejanos
    me trae esta canción.
    Será tal vez, nostalgia de otro tiempo
    de distinto sabor.
    ¡Tierra mía! mis ojos se extasían
    en esta tarde fresca;
    el sol está jugando con las hebras
    de sus cabellos verdes.
    En esta tarde fresca yo he soñado
    ¡cuántas veces!
    Y se renueva aún, incomparable:
    retamas, aire azul,
    mis ojos en la tarde.





    La ciudad cerrada
    Poema 10



    Detrás de los letreros
    hay gentes que respiran.
    Grises gentes que se nutren
    de luz artificial,
    de mortal
    languidez
    y sofocante espuma
    de palabras mil veces
    repetidas.

    Detrás de los letreros
    están los verdaderos
    personajes de la vida
    contorsionándose, asfixiados por el denso
    humo letal que expelen
    la industria y el progreso.

    Hombres en camiseta
    gordas mujeres de pisada lenta
    barren la esquina
    vacían ceniceros
    inacabables
    se acuestan agotados
    espalda contra espalda
    fijamente
    mirando
    el resplandor de incendio
    que en la pared reflejan los letreros.

    Día tras día
    las fechas del almanaque caen
    se desgranan
    sobre su frente triste
    cuadriculada
    de espesa propaganda.

    Jugándose su suerte
    a un buen vaso de vino
    al partido de fútbol
    en la televisión de los domingos,
    desprolijos y ufanos
    los abatirá la muerte.





    La carne de los sueños
    Poema 15 de La llegada

    ¡Ay Tata! ¡cómo
    nos has engañado!
    como a un pez, nos has hecho
    tragar el bocado.

    Diciendo, diciendo
    hasta aquí nos has traído.
    Miro en el espejo
    mi rostro envejecido.

    ¡Ay Tata! así has hecho
    con toditos lo mismo:
    prometernos un cielo
    para cruzar el abismo.

    Mirá mirá diciendo
    aquel cerro tan lindo,
    nos has hecho aguantar
    asperezas del camino.

    -Ya estamos para llegar;
    no más falta una nadita.-
    Entre pedir y protestar
    nos has hecho cumplir la cita.

    ¡Ay Tata! creo que estás viejo;
    no escuchas bien las demandas.
    O será que te haces el loco,
    que en otras esferas andas.

    Mira que con los pies sangrantes
    me he venido hasta aquí.
    No tengo la alegría de antes
    ni el impulso de vivir.

    Es que te gusta cargar con estos fardos
    miserables y crujientes
    que te cantan sus salmos
    entre un castañetear de dientes?

    A estas alturas de mi vida,
    ya no sé lo que valen las cosas:
    si por el color de afuera
    o por su fondo, misteriosas.

    Pero aún así a tu madero
    me abrazo, qué otra cosa he de hacer
    y miro temblando el lucero
    Tata, del amanecer.




    Este amor que enmudeció la garganta de las aves


    ¡Ah mi viajero distante!
    tu destino era mi puerto,
    pero el mar te traicionó
    y cambió los mundos ciertos.

    ¡Ah mi viajero lejano!
    tu destino eran mis brazos,
    pero el mar te traicionó
    e hizo tu barca pedazos.

    Ah viajero de imposibles;
    tu destino estaba escrito
    en tu mirada de brumas
    y en tus ansias de infinito.

    Pero no llegaste nunca,
    porque el mar cambió tu rumbo
    y mi vida quedó trunca
    y fuiste a dar a otro mundo.







    Las catedrales subterráneas
    Poema 69


    Suprema dulzura
    en el bosque de la vida, tu canto.
    Como una alucinación de mis oídos,
    tu frase breve incesantemente repetida.

    No lluvia torrencial que cayera
    sacudiendo sensuales fragancias dormidas
    ni cascada que en los hondos abismos
    se despeña bravía.

    Sólo y nada menos, tu canto breve
    en el silencio desparramando
    inenarrable melodía
    dulzura suprema:
    plumón de pájaro que se hincha suavemente
    para emitir tal silbo
    en el bosque
    peligroso y obscuro de la Vida.

    Es el amanecer. Tu canto me lo dice:
    Es la luz que retorna, la novia prometida.




    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/84_85/casazola.html


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Vie 05 Abr 2024, 22:55

    Gabriel Chávez Casazola  ( Bolivia)

    Gabriel Chávez Casazola   nació en Bolivia en 1972. Es poeta y periodista, considerado “una de las voces imprescindibles de la poesía boliviana actual”. Publicó los libros de poesía Lugar Común, 1999; Escalera de Mano, 2003; El agua iluminada, 2010; La mañana se llenará de jardineros, 2013; y las antologías Cámara de niebla, 2014; El pie de Eurídice, 2014 y La canción de la sopa, 2014.



    Parte de su obra se halla traducida al italiano, portugués, inglés, griego y rumano. Poemas suyos se encuentran incluidos en antologías bolivianas e internacionales.  Desde el año 2010 ha sido invitado a encuentros, festivales y lecturas de poesía en varios países y ciudades de América y Europa.

    Imparte talleres de poesía y escritura creativa en su país y otras naciones. Es columnista en periódicos bolivianos y colaborador de revistas internacionales. Tiene también libros publicados en otros géneros y editó una Historia de la cultura boliviana del siglo XX premiada como Libro Mejor Editado en Bolivia en 2009.  Entre otros premios, ha recibido la Medalla al Mérito Cultural del Estado boliviano. En 2013 fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.

    De su obra poética, el  escritor uruguayo Alfredo Fressia ha escrito: “Poesía del elemento líquido, del viaje, de lo inestable como el tiempo y la memoria, la obra de Gabriel Chávez Casazola tiene el poder de transfigurar lo que toca, de iluminarlo. (…) Al mismo tiempo polifónica y profundamente centrada en la palabra de su creador, la obra de Chávez Casazola –un autor cada vez más reconocido entre los poetas del continente- suscita la inmediata adhesión del lector, la total identificación con el yo de su poesía, que es siempre un nosotros, los que nos reconocemos iluminados por este poeta de excepción”.  

    Articulos y poemas Circulodepoesia.com/
    Poemas Crear en Salamanca
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    Poemas Antoniomiranda.com.br
    Poemas La Raíz Invertida
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    La poesía boliviana, esa desconocida http://poesiaboliviana.blogspot.com/
    Poemas Elpoetaocasional.blogspot.com/


    ***********


    Koyu Abe siembra una semilla de girasol en los jardines del templo de Genji


    Koyu Abe, con rigurosa túnica negra,
    alta y rapada la cabeza
    llano el ceño
    siembra una semilla de girasol en los jardines del templo de Genji.



    Con parsimonia deposita la pequeña cáscara repleta
    de luz en potencia
    de futuros asombros
    en un cuenco cavado entre la tierra.
                 
    La cubre con una pequeña pala
    la riega con una regadera anaranjada.

    Pasa la brisa sobre los jardines del templo de Genji
    la siente Koyu Abe en sus manos salpicadas por el agua.

    En una bolsa de tela colgada en el regazo lleva
    unas decenas o cientos de semillas.

    Es aún muy de mañana y sembrar cada una es su tarea
    y cubrirla
    y regarla con su regadera anaranjada.

    Un millón de girasoles habrán de alfombrar pronto los jardines de Genji y los huertos aledaños.

    Monjes, campesinas,
    todos habrán de tener manos humedecidas por el agua que riega los futuros
    asombros amarillos de los niños,
    las que serán luces piadosas para ojos extenuados.

    Koyu Abe no conoce a Van Gogh, mas pinta girasoles con su pala.
    Koyu Abe, cuya mirada divisa, en lontananza, los perfiles grisáceos de los silos nucleares.

    A la vera de Fukushima se levantan los jardines del templo de Genji
    y es preciso purificar el cielo, purificar las aguas, purificar el suelo, purificar los soles sembrando girasoles.

    No es un efecto estético, me dice Koyu Abe, en el silencio de la imagen:
    las raíces absorben los metales pesados
    y del veneno nace, como si tal, la flor.

    Mas es verdad que también la belleza purifica
    por sí misma,

    acota el holandés, saliendo del silencio de la tela,
    y Koyu Abe me extiende una bolsa de semillas
    de cáscaras repletas de diminuta luz.

    La enorme regadera anaranjada
    me la alcanza Van Gogh.



    Alivios




    Aliviaba cierto dolor de la infancia atesorando
    piedras de cuarzo
    recogidas en las calles de tierra
    piedras
    comunes pero tocadas por alguna veta mágica
    que las había transfigurado
    transmutado
    guijarros ocres elevados hacia el mármol.



    Las reunía en el patio trasero de la infancia
    y se las enseñaba a algún vecino pobre alguna tarde pobre
    a otro niño cualquiera como él que
    sorprendido
    las pesaba y admiraba entre sus manos
    maravillado
    por la existencia de una belleza que no había entrevisto antes
    guijarro ocre también él
    y desde entonces surcado por una contemplación secreta
    por una veta
    que elevaba sus ojos al destello del mármol.



    ¿Qué habrá sido, me pregunto en esta tarde pobre de febrero,
    de ese vecino y aquel patio trasero y la colección de cuarzos?
    ¿Y qué habrá sido del coleccionista?

    En cuanto a él,
    abrigo algunas sospechas sobre su paradero.

    De hecho
    yo mismo alivio ciertos dolores de la madurez recorriendo
    las calles de tierra o de cemento de la tierra
    buscando piedras
    comunes
    -palabras-
    surcadas por alguna veta mágica
    secreta
    que permita transmutarlas hacia el mármol
    con solo saber escuchar
    -caracolas calladas-
    lo que podrían decir
    reunidas
    en un patio trasero.

    Las recojo, las reúno, las atesoro,
    me maravillo
    de su belleza oculta
    guijarro ocre
    las transcribo
    y se las muestro alguna tarde a algún vecino.



    A veces pienso que no sirven de nada
    y una voz en el sueño me dice que no alcanzan,
    que no alcanzan.

    Es verdad que la colección de cuarzos no logró borrar el dolor que desfiguraba la    
        infancia
    del coleccionista,
    sacar de la pobreza a su vecino ni mejorar la calle o el traspatio

    mas su solo estar ahí bastaba
    para aliviar el mundo,
    para transfigurarlo

    para poner en los ojos un destello
    y así elevar la piedra y aproximar el mármol

    haciendo al mundo ligeramente más bello

    y acaso
    también
    menos

    cruel.





    No


    No en el precioso y preciso jaspeado carmesí en el corazón de esta flor
    blanca como un cáliz de nieve,
    no en sus pétalos albos y pequeños, no en las
    líneas carmesíes diminutas como trazos de sangre de un gorrión
    malherido de amor sobre esa nieve;
    no.



    La belleza está en los ojos del que mira,
    en el preciso y precioso jaspeado del iris de sus ojos,
    en el corazón de su pupila,
    en las líneas nerviosas diminutas que conectan el ojo
    con la mente.

    La belleza no está en el mundo por sí misma y para sí.
    La belleza del mundo está en los ojos de los habitantes del mundo,
    en la mente de los habitantes del mundo, en todos los sentidos de los habitantes del mundo
    pues no hay olor sabor textura ni trinos de gorrión ni cálices de nieve
    sino aquél que puede maravillarse en ellos.

    La belleza está en tus ojos en tu lengua en tu pezón
    en el funcionamiento maravillosamente armónico del martillo y el yunque y el tímpano de tu oído interno
    en las células olfativas que trémulas se extienden debajo de tu rostro.

    Contra la muerte y el dolor y el mal,
    a pesar de la extensión de su reinado en ti y en mi,
    la belleza está en ti y en mi, no en esta flor

    que temblorosa sostiene
    su blancura
    y sus irisaciones carmesíes
    en una palma cuyo pulso un día dejará de latir
    y será trazo de sangre en el corazón de un gorrión niño
    y cáliz de tierra y humus para las nuevas flores
    como esta

    que temblorosa sostiene
    su blancura
    para aquellos que podemos percibir la suma
    de todos los colores.



    De la velocidad de los fantasmas




    En un prólogo leo que un poeta fue prematuramente muerto.
    Pero, ¿acaso hay alguien que muere antes de tiempo?
    Todos morimos en el momento exacto.
    Lo que ocurre es que los muertos jóvenes dejan más cosas pendientes
    y tardan mucho en desplazarse
    –distraídos y perplejos– para cerrar sus círculos.



    Sí, los muertos jóvenes viajan muy lentamente
    para poder ajustar cuentas:
    sé de una muchacha cuyo fantasma demoró largos veinte años
    en recorrer a pie la ruta desde Buenos Aires hasta San Lorenzo,
    en el norte,
    atravesando pampas y cañaverales,
    para poder decir adiós
    con una vaharada de perfume a un hombre que fue suyo,
    y sé también de un piloto, muerto en cierto accidente,
    que demoró diez años en llegar a los sueños de su madre
    para revelarle en cuál pico de los molestos Andes
    se encontraba, congelado y envejecido,
    cual la heroína de Horizontes Perdidos en el Tibet,
    su exquisito cadáver treintañero.



    Los muertos viejos no.
    Los fantasmas de los que han muerto viejos llevan los pies livianos
    ya casi alígeros de tan inmateriales
    (recuerda A Christmas Carol)
    y pueden cerrar cuentas –si aún las tienen– en una misma noche,
    en esa misma noche en que los velan.



    Los muertos niños
    los muertos niños no se van del todo
    se quedan atrapados e indefensos entre sus juguetes
    sin percatarse de que han muerto,
    de que algo ha cambiado radicalmente entre ellos y nosotros.

    Por eso, cuando de noche en tu departamento se encienda algún juguete sin motivo
    aparente o si, como en cierto palacete de San Isidro en Lima,
    un niño se le aparece a una invitada
    de voz bella, con toda naturalidad,
    jugando tras del escritorio,
    es que allí algún pequeño no ha cerrado su círculo
    entre sí mismo y la dura razón de la existencia.



    Los muertos no nacidos fluyen siempre en el torrente de la sangre de sus madres.



    1972




    Fue el año en que Nixon visitó la China
    que Marco Antonio Campos refutó a Neruda



    –Las páginas no sirven. La poesía no cambia
    sino la forma de una página–

    que estrenaron Solaris (lo dije en otro poema) pero también Aguirre Cabaret Garganta profunda El hombre de La Mancha Gritos y susurros El útimo tango –ah María Schneider en la tina y Brando ubicuo, bilocal, al mismo tiempo en el ático parisino y en Villa Corleone, otro y el mismo– mientras Zefirelli hacía volar a Chiara y Francesco en una nube de flores, Snoopy se iba de casa junto a Woodstock y Chaplin volvía a Hollywood (ya Osvaldo Soriano lo contó en una novela suya).

    Murieron Chevalier, Alejandra y Kawabata, el primero bailando los otros dos
    al filo del espejo
    y se despidió de este mundo una princesa
    Carolina Matilde de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, bautizada como Princesa Viktoria-Irene Adelheid Auguste Alberta Feodora Karoline Mathilde de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg
    de la que solo queda el nombre en Wikipedia.

    También dijo arrivederci el profeta de la usura, que solía contemplarse en los ríos
    en noches de plenilunio y enderezar aun las torres con sus cantos.

    Una estela explosiva dejó el cohete fallido que propulsaba a la sonda Cosmos hacia Venus
    y otra Harry S. Truman, con su cortejo de átomos y carne chamuscada.

    Bobby Fischer, el díscolo, el irreductible, venció a Boris Spassky
    llevándose el título a casa junto a unas cervezas,
    en tanto el odio ensangrentaba los juegos olímpicos de Munich el penal de Trelew
    un domingo en Irlanda del Norte el campus de la universidad de El Salvador
    en cuanto un terremoto destruía Managua y en Roma
    un tal Laszlo Toth atacaba la  Pietà de Miguel Ángel con un martillo,
    gritando que él era Jesucristo.

    Era 1972 y en un país perdido entre montañas,
    en una clínica metodista, por puro azar,
    nacía yo, que debí haber nacido en otra ciudad y otro hospital;
    y poco antes o después nacían otros niños y niñas con los ojos también maravillados,
    de este y del otro lado del Ecuador, dedicados ahora, como yo, a este inútil,
    maravillosamente inútil oficio de escritura.

    Sí, de seguro fueron los efectos del cohete de la Cosmos
    el poderoso cóctel de todas esas películas
    algo de los últimos alientos de Pound y la Pizarnik,
    y sobre todo la estela del poema de Marco Antonio Campos:

    Las páginas no sirven. / La poesía no cambia / sino la forma de una página, la emoción, / una meditación ya tan gastada. / Pero, en concreto, señores, nada cambia. / La poesía no hace nada. / Y yo escribo estas páginas sabiéndolo.

    Eppur si muove, cuarenta años después
    ya solo quedan en pie los poemas de Alejandra, los cantos de Ezra, algo de las novelas de
    Kawabata, mucho de los versos de Neruda y casi todas esas cintas
    indescriptibles

    mientras el resto: Nixon Mao Neftalí Reyes Tarkovski Klaus Kinski Bob Fosse la deliciosa Linda Lovelace el insoportable Ingmar Bergman la más deliciosa María Schneider el más insoportable Marlon Brando el ya no se diga Charles Chaplin Osvaldo el Negro Soriano Charles M. Shulz Maurice Chevalier Carolina Matilde de Schleswig- Holstein-Sonderburg-Glücksburg el propio Ezra el programa espacial soviético la URSS Truman Bobby Fischer y todos sus rivales las víctimas y los asesinos el loco del martillo
    son ya carne de gusanos y de la desmemoria

    como lo seremos los poetas del 72 y Zefirelli y Marco Antonio Campos algún día
    pero no su refutación a Neruda que se refuta a sí misma

    perdurando

    inútil y maravillosa
    como la poesía,
    como la Loren
    como La Pietá

    triste, solitaria
    y final.



    De su estancia


    De su estancia en vaya a saberse cuáles ciudades de la confusión
    conservaba,
    apenas a salvo de la humedad y el calor propio a esa hacienda
    estacada en el centro del verano,
    unas cuantas revistas que en el cuarto de baño daban cuenta
    de un pasado mejor, de unos años
    de bullente actividad intelectual,
    de grupos activistas, de talleres de cuento, de seminarios
    lacanianos,
    de círculos de discusión de la Escuela de Frankfurt
    y otros misterios reservados para los iniciados en
    el buen sexo y los porros de aquella época y de aquellas ciudades de la  
    confusión
    en las que esa mujer altiva y lúcida aprendió a preparar un par
    de buenos platos
    —por ejemplo, pollo al mole—
    que hoy junto a las revistas son todo el patrimonio que perdura
    de aquellos años dorados, esplendentes,
    en que todos querían cambiar el mundo a fuerza
    de bullente actividad intelectual y porros y Gramsci y hasta de Louis Althusser,
    hasta que Louis Althusser estranguló a su mujer e ingresó al manicomio
    y murió babeando su impotencia y su ira en un camino
    lodoso, del color del mole del pollo al mole,
    botando sangre como rojos un cuadro de Frida Kahlo,
    ese lugar común ahora, por entonces aún un descubrimiento
    en una de las tapas de aquellas revistas estacadas
    en medio del baño de aquella hacienda,
    estacada a su vez
    en el centro de esa mujer altiva y lúcida, tan digna
    en su derrota
    como la golondrina de Wilde cuando decía
    despreciar el verano.





    Memento mori




    Ni el arco que contempló las pomposas victorias de César Marco Aurelio Antonino Augusto
    ni aquél que casi fue rozado por la tiara del Papa Rey erguido en una cabalgadura
    preciosamente enjaezada
    ni ese otro que vio al Gran Corso desfilar con sus tropas en el cénit
    de su tardío imperio decimonónico
    y ni siquiera el pequeño seto de pino bajo el cual paseaba el Libertador,
    hombre más bien menudo,
    en la quinta de San Pedro Alejandrino,
    cobijaron el mismo poder
    que el arco que forma tu cintura
    ni celebraron mejor
    la frágil duración
    de los reinos y el reino de este mundo
    que la curvatura de tu espalda
    cuando mi mano, en el alba, la atraviesa.






    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/25/News/Chavez.html


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Sáb 06 Abr 2024, 16:31



    Pedro Shimose


    Pedro Shimose nació en Riberalta, Bolivia, en 1940. Poeta, narrador, ensayista, periodista, desde 1967 ha publicado una decena de libros de poemas entre ellos: Triludio en el exilio (1961); Sardonia (1967); Poemas para un pueblo (1968); Quiero escribir pero me sale espuma (1972), libro con el que mereció el Premio Casa de las Américas; Caducidad del fuego (1975); Al pie de la letra (1976); Reflexiones maquiavélicas (1980); y Bolero de caballería (1985). En 1988 publicó en Madrid, Poemas, un volumen que recoge toda su poesía. Publicó asimismo Riberalta y otros poemas (1996); y No te lo vas a creer (2000).También es autor de un libro de cuentos, El Coco se llama Drilo (1976); un Diccionario de Autores Iberoamericanos (1982); y una Historia de la Literatura Latinoamericana (1989). En 1999 recibió el Premio Nacional de Cultura en su país. Su obra ha sido vertida a once idiomas. Actualmente reside en España.



    ****************



    De Quiero escribir, pero me sale espuma

    Las hienas, siempre las hienas


    Buscan tu papagayo, una chequera, algún discurso.
    Exhuman tu uniforme, lo descuelgan del ropero,
    fotografían tus huesos y analizan tus cenizas;
    buscan un helicóptero con alambres chamuscados,
    con jabalíes escondidos en tus botas, con buitres
    y petunias florecidas en tus charreteras.
    Registran tus mariposas, examinan tus radiografías,
    hurgan tu basilisco, tu calavera y tus medallas;
    revuelven tu gorra, tus calcetines, en busca de un poema,
    buscan una llamarada y un paracaídas con nubes y aguaceros.

    Pasan lista en los cuarteles, revisan los retretes,
    registran parques zoológicos en busca de una espada,
    mueven cántaros de chicha, remueven genealogías,
    Dios los cría y tú los juntas, los reúnes y complotan
    en congresos celestiales y conspiran,
    marchan a la catedral, imprimen manifiestos contra el sueño.

    No ha sido suficiente.
    Las cacatúas alaban tus virtudes en violas paranoicas.
    Tus queridas te recuerdan montando en nubes de amor y margaritas.
    Los periódicos se suenan las narices con sus pañuelos sucios;
    piden que vuelvas, ¿dónde estás portador de la paz,
    regidor del orden, patriota virtuoso?
    Las hienas piden al cielo que tú vuelvas del infierno;
    los gorilas piden al cielo que tú vuelvas del infierno;
    los cuervos piden al cielo que tú vuelvas del infierno,
    pues tu muerte no ha sido suficiente.

    Te buscan debajo de las liendres, en las alcobas y los supositorios.
    Profanan tumbas, rompen espejos, patean puertas,
    desflecan cortinas, rasgan alfombras, derriban monasterios,
    hurtan tus galones, buscan tu papagayo, una chequera, algún discurso...



    Los camaleones invaden las catedrales


    Conciben la vida como una partida de ajedrez.
    La existencia es un cálculo. No duermen; no aman.
    Nacieron con el corazón manchado, sin luz en la mirada,
    y viven al acecho, welcome mister, congratulations!
    y viven acosados por el color de las circunstancias.

    Les sobra astucia, saben elegir el momento oportuno,
    las palabras adecuadas, el tono conveniente, el ademán preciso,
    halagan, mienten, se desprecian, estudian, aparentan,
    buscan el fulgor de las cámaras, la estridencia,
    flash sonríe flash posa flash
    resplandor efímero okey! trepan peldaños, se van por las ramas,
    buscan las lentejuelas de la fama, leen informes reservados,

    sonríen, visten a la moda,
    buscan sus nombres en las crónicas sociales,
    corren, husmean el aire, por las dádivas trotan,
    escriben en los diarios, avanzan, retroceden, sonríen,
    son discretos,
    solicitan audiencias, dan consejos, afinan la puntería,
    disparan, van a misa, son como los gatos, saludan, dan la mano,
    siempre caen de pie, aclaran la voz, ejem, la impostan, la modulan,
    piensan dos, cien, mil veces, no duermen, como los búhos, piensan,
    viven agazapados en el color, en catedrales sombrías y vacías.

    A su paso se abren las grandes puertas de la nada.



    Epigrama


    Después de impresionar a las muchachas con nuestro ingenio;
    después de quemar lirios, enterrar nubes e incendiar templos;
    después de degollar vacas sagradas y asesinar dioses;
    después de escribir sin mayúsculas y sin signos de puntuación;

    después de dinamitar museos y bailar en los cementerios;
    después de perseguir la gloria y soñar que nos acostamos con ella;
    después de pelear con dragones, imperios y quimeras;
    de gemir porque publiquen nuestro nombre en los periódicos
    y de reunirnos por la madrugada para derribar pirámides,
    ¿qué nos queda?

    un sillón en la academia
    y una chequera.



    Manifestación


    Con la rabia en el ají,
    salgo con mi cóndor bajo el brazo,
    cruzo la calle con una piedra en la mano,
    camino con un policía vigilándome el hambre,
    busco el oído y el ojo de la noche,
    pego carteles, corro por las plazas,
    grito con una brasa en la lengua,
    pinto las paredes: viva el Che
    me dan agua en manguera,

    soy el fuego;
    me dan relámpago en humo,

    soy la tierra;
    me abren una herida donde sea,

    soy el pueblo;
    me persiguen, me encarcelan, me torturan.
    Canto mi libertad, muevo adoquines,
    rompo maderas y cristales, canto,
    voy a la huelga con mi miedo natural y un sorbo de café caliente;
    vuelo por la ciudad, rasgo el aire, trizo las vitrinas,
    golpeo las páginas de los periódicos,
    derribo puertas, venzo máscaras y cachiporras,
    traspaso los umbrales de la historia,
    ¡soy!





    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/57_58/shimose.html


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Dom 07 Abr 2024, 14:29

    Lorenzo Aillapán Cayuleo Üñümche u ‘Hombre Pájaro’ mapuche, ( Chile)


    Lorenzo Aillapán Cayuleo Üñümche u ‘Hombre Pájaro’ mapuche, nació en Chile. en 1940, en la región mapuche de Rukatraro, en 1940. Es un conocedor del lenguaje de los pájaros. Con el libro Hombre Pájaro, obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1994, siendo los jurados, Carlos Montemayor (México), Elicura Chihuailaf (Chile) y Xavier Albó (Bolivia). Otros de sus libros son: Üñümche, Pehuén Editores, Santiago de Chile, 2003; Entre peces y mariscos - Challwa engu dollüm, 2015. Algunos de sus poemas han aparecido en Espíritu Azul, revista literaria editada en mapuzungun, lengua mapuche.

    Lorenzo Aillapán Cayuleo (comunidad de Rukathraru, cerca del lago Budi, región de la Araucanía, 10 de marzo de 1940) es un poeta, actor, productor de cine, antropólogo, profesor de la lengua mapuche y artesano chileno mapuche, conocido también como üñümche u «hombre pájaro». En 2012 fue reconocido como tesoro humano vivo de su país. En octubre de 2022 la Universidad de Magallanes, la Universidad Católica de Temuco le otorgaron el reconocimiento de Maestro de Maestros en Saberes Bioculturales.1​2​ Ha participado activamente en la fundación y gestión de diferentes organizaciones que trabajan por la representación y defensa de los derechos de las comunidades mapuche que habitan en Chile.


    Cursó la educación secundaria en el Liceo B-17 de Nueva Imperial y después estudió periodismo en la Universidad Técnica del Estado durante dos años. Artista versátil, cuenta con estudios de nutrición, conocimientos de instrumentos de música mapuche, plantas medicinales, carpintería y construcción. También es autor del sistema de taquigrafía mapuche wirin. Ha sido invitado a diversas conferencias, talleres y festivales.

    Entre 1993 y 1994 fue actor principal y asesor en la película Wichan. El juicio, dirigida por Magaly Meneses, basado en el relato de Pascual Coña, con diálogos en mapudungun; tres años más tarde interpretó a Luancura en el filme de Cristián Sánchez Cautiverio feliz, basado en la obra homónima de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán.

    Es considerado uno de los más destacados exponentes de la cultura mapuche en Chile. En el plano internacional es conocido por su original obra poética, que le valió el primer premio de Literatura en Lengua Indígena otorgado por Casa de las Américas de La Habana en 1994.3​ Defensor de los valores culturales y reivindicaciones de los mapuches, ha participado en diferentes foros internacionales; en Suecia, se ha dado a conocer a través del documental radial Fågelmanen, realizado por el periodista Juan Diego Espoeres.

    Lorenzo Aillapán ha relatado que a la edad de seis años, tuvo un pewma (palabra en mapudungun para describir sueños o visiones premonitorias) en el que se le consagró con el espíritu del hombre pájaro mapuche4​. Luego de esto, dedicó largos años a cultivar y desarrollar un género literario original: la interpretación del canto de los pájaros. Según la cosmovisión mapuche, el canto de los pájaros es parte de un proceso de comunicación establecido a lo largo del tiempo entre hombre y naturaleza; la interpretación del sonido y silencio del entorno es un acto cotidiano en un continuo proceso de relación integral entre ambas partes. Aillapán ha transformado este principio en una expresión artística, y tanto dentro como fuera de las comunidades mapuche se le ha reconocido con el nombre de üñümche (hombre-pájaro).5​6​

    En 2001 editó el disco 20 poemas alados junto con la ONG Etnobotánico Omora de Punta Arenas y dos años después publicó el libro 72 pájaros.

    ****************


    El Zorzal (WIIKlkawün)



    De todas las melodías y canciones de la tierra capto sus esencias
    Con gran deseo llevo sabor alegre a la gente que vive
    Hace diez mil años que circundo este canto magistral.
    Canto en la estación de las flores que comienza en Primavera
    En la frondosa orilla de los lagos del Maule al Sur
    Resalta mi canto en el campo montañoso.
    ¡With will ki ki with will ki ki tañi üy
    with will ki ki with will ki ki tañi üy!

    Es la música y su lenguaje de mi bendita canción
    Con notas melódicas surgen compases muy variados
    Al canto y la danza sencilla, invita el director de orquesta
    A los seres nuevos a las guaguas les silbo:
    La guagua se amamanta al compás del silbido
    La guagua toma leche al compás del silbido.
    ¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!
    La guagua toma leche al compás del silbido
    ¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!

    Cantando digo: Vida, Alegría, Amor!
    Entre canciones y bailes por el aire a los oídos
    Saludo así a los que cuidan a sus niños
    A los que están vivos, gracias a la madre naturaleza.
    Chülle mapu, paraíso terrenal de Cordillera a Mar
    De Norte a Sur rejuvenece al volver la espiritualidad

    ¡With will ki ki pürüy ta ti püñeñ
    With will ki ki ülkantuy ta ti püñeñ!.




    *******************



    El Queltehue (El Guardián Avisador)




    Escucha y entrega los mensajes y para bienes
    Bendito pájaro elegido de la comarca
    de ojos rojos que al parecer nunca duermen
    y se mimetiza en el lugar donde anida hasta que salen los polluelos
    de sus tres y cuatro huevos lunareados de colores pastos.
    Es el que canta desde que nace hasta que muere:
    ¡Trültriu PÜLTRÜ Kütrau che ta ti
    Triltriu Triraley Trilaley!

    Es un hombre que viene con su sexo colgando!
    Es una mujer y camina de otra manera!
    Tiene cuatro patas, puede ser un perro o un zorro!
    Y en el tiempo de celo... canta y baila
    Es el Queltehue que va romanceando el aire: SOY EL GRAN ESPIRITU DE LA FECUNDIDAD UNIVERSAL!
    ¡Trültripe Trültripe trewa tati trewa
    trültripe trültripe meli namun kulliñ!

    Buen tiempo, buenas siembras, Buenas Cosechas!
    Corean largos cantos a manera de Oración
    Siempre curiosos de lo que sucede en todas partes
    Alados guardianes de nuestra tierra
    que nos alertan de cualquier peligro.
    Orador incansable de la madre tierra:

    ¡Trüliliu Trüliliu Trüliliu Trüliliu
    Triliu Triliu Trilui Trilui!



    *****************

    Poema de Lorenzo Aillapan Cayuleo, poeta y hombre pájaro Mapuche, obtenido del libro; Üñümche – Hombre Pájaro (editorial Pehuén, 2003)



    La Huala


    Antiguamente habían numerosas pájaros Huala

    ahora están en vías de extinción y andan algunitos

    en el río Chol Chol, en ese lugar

    hay una comunidad con este nombre

    así es Hualacura de verdad para siempre

    donde existió pololeo del hombre Pájaro mapuche.



    Al igual que una hembra humana llora desconsoladamente

    esta ave llora y llora y canta su canción

    al desaparecer la pareja, al morir los polluelos –estar ausente

    aquí en el lago Budi, al desembocar

    las aguas del lago en el mar a la salida del Invierno

    se ven arrastrados por la corriente nidos con huevos.



    Todos los años sucede este fenómeno natural

    por eso siempre llora y llora por la desgracia

    la hembra Huala está desolada y siente

    los polluelos arrebatados por la corriente

    hacia la desembocadura del Budi, hacia el Gran Océano

    por eso llora la Huala desconsoladamente.



    *************


    Tachi Wala – Walakawün


    Kuyfi may rume mülekefuy tachi Wala üñüm

    feula petu newe ngewelay ella müfü mütem miyaukey

    Chol-Chol mangiñko leufü püle wefkiyaukey

    müley kiñe lof pu mapuche tañi üytukun meu

    feyta Hualacura pingey rüf rumel deuma feyta felerpual

    cheutañi mülekefel kuyfi üñam tachi üñümche llemay.



    Haayy haayy haayy haayy haayy haayy

    Haayy Walayem Haayy Walayem Haayy Walayem



    Feyti kiñe Ñuke reke mekekey tañi ngüman

    Auwúngen ngümay / auwüngen ngümay ka waken ül nentuy

    ñamrumelu tañi mürg-lalu tañi chauwün / tañi amun kañpüle pu püñeñ

    fapüle füdi Leufü cheutañi mülen konün Füdi Leufü

    leufüko konpulu fütra lefkenmeu tripal pukem

    fey küntray amukey witrunko meu yelu tañi dañe ka tañi kuram.



    Haayy haayy – dañeyem haayy haayy kuram amuy

    haayy haayy – dañeyem haayy haayy kuram amuy



    Fillkom tripantu femekey tachi Ngen Newen lelfün mapu

    fey meu weda inautulu auwüngen ngümay gnümakey

    tachi kude Wala kiñe domo reke weñanguy tañi piuke

    we chauwün tañi pu püñeñ yeñmaeyeu mangiñko leufü

    konün Füdi Leufü konpuy Fütra Lafkenko meu

    fey meu ngümay, auwüngen ngümay Wala üñüm.-



    Wünül: Haayy Walayem haayy püñeñ haayy dañe amuy

    haayy Walayem haayy püñeñ haayy dañe amuy


    *****************


    “Tachi Triftrifken” (El Pájaro reloj)

    Pájaro milenario que comienza dando la hora
    Desde la aurora, por la mañana, a mediodía y al atardecer
    Se trabaja a la luz del día y este se divide en cuatro partes
    La aurora, la mañana, a mediodía y al atardecer
    Símbolo de vida, de trabajo, resultado y producción
    La familia, la siembra, la cosecha y los animales.

    La naturaleza, la cosmovisión, el universo y el descanso
    Gran cordillera, llanuras, ríos, lagos, volcanes y mares
    Gran espíritu, el principal, nuestros cuatro Guardianes
    Que cuidan el mundo mapuche como “Universo Terrenal”
    Que es la comarca sencilla de cuatro vientos
    Que es el Norte, Sur, Este y Oeste de los confines.

    Me llamo Witranalwe, el tesoro/ Anchümalleñ, calor femenino
    Soy Dumpall, poder del mar/ Püllüam, fuerza espiritual mapuche
    Cuatro Guardianes de la Tierra escogida
    Ven la hora con el pájaro Reloj de cuerda Tiftifken
    Reloj de cuerda que indica la pareja humana
    Siempre en acción y armonía con la naturaleza (2003:23).

    En estos versos, están presentes elementos claves del kimün (conocimiento) mapuche, que representan los fundamentos que ordenan a los mapuche en su relación con el resto de las personas y con la naturaleza que los rodea. Así por ejemplo, Aillapán hace referencia a la concepción espiritual y espacial del pueblo mapuche.









    https://critica.cl/literatura-chilena/unumche-de-lorenzo-aillapan-la-escritura-de-un-coyautufe
    https://grupohuala.wordpress.com/2013/09/04/la-huala-tachi-wala-walakawun/
    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/47_48/lorenzo.html
    https://es.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_Aillap%C3%A1n


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    Mensaje por Maria Lua Dom 07 Abr 2024, 22:58

    Leonel Lienlaf



    Leonel Lienlaf (Alepue, provincia de Valdivia, 23 de junio de 1969) poeta indígena mapuche, reside en Temuco, Chile. Ha publicado, entre otros, los libros: Se ha despertado el ave de mi corazón, poemario bilingüe, Editorial Universitaria, Santiago, 1989; Canto y poesía mapuche, disco compacto; Palabras soñadas (Pewma Dungu), poemario bilingüe, LOM Ediciones, Santiago, 2003; Voces mapuches, antología editada por Carlos Aldunate y Lienlaf con xilografías de Santos Chávez; Museo Chileno de Arte Precolombino, 2002; Etnosemiótica de la literatura oral mapuche, con Carlos Aldunate y Pedro Megge; Comicyt, 1991; Kogen, poesía, Del Aire Editores, 2014; Epu zuam, poemario bilingüe, Ediciones Cagtén, Temuco, 2016; La luz cae vertical, antología bilingüe, Lumen, Santiago, 2018.

    Para Leonel Lienlaf "la poesía es la hazaña y el sentimiento de su raza, puestos en su lengua natal, el mapudungún, es decir, poesía cantada".



    *****************



    Baile sagrado
    El mar ha vuelto
    elevándose grueso
    sobre el solitario cerro tren-tren
    y sobre las piedras
    va dejando su palabra

    Bailan las culebras,
    allá arriba
    esperando a la luna,

    Bailan las olas allá abajo,
    esperando el rocío de kai-kai.

    Y el sol cae pesado
    sobre su espalda

    Tras la hilera de las piedras
    kalfukura sueña



    A pie
    a la caída del sol
    me descolgué
    por la tierra de los árboles
    quinquen
    y el miedo de mi sombra se durmió
    abrazado por el canto del estero.



    Extiende su manta
    la madrugada sobre el lago
    un viento suave
    me despierta
    weyeltue
    gritan los pájaros al amanecer
    weyeltue
    y mis sueños galopan
    tras las montañas

    Bajan gritando
    Bajan gritando
    ellos sobre los campos
    silbando por los esteros
    corro a ver a mi gente
    a mi sangre
    pero ya están tendidos
    sobre el suelo
    sobre ellos pasan los huincas
    hiriendo de muerte la tierra
    dividiendo mi corazón

    Entré en busca de mi calor
    A mi casa ardiendo
    Brotó el estero de mis lágrimas lloviendo sobre mis pies
    Ustedes ¿entienden mis lágrimas?
    Escuchen al aire explicarlas

    Están pasando los años,
    Están pasando los nidos
    Sobre el fuego
    Está pasando la tierra
    Y ya me estoy perdiendo entre las palabras
    Escuchen hablar a mis lágrimas



    Temuco-Ciudad
    El río Cautín
    en el medio
    baja llorando
    por Temuco
    llora.

    El cerro Ñielol
    sentado mira
    grandes casas
    Casas que no son
    de mapuches,
    piensa.

    Temuco-ciudad
    debajo de ti
    están durmiendo
    mis antepasados.

    Soñando en su sueño
    están ellos
    y corre en el río
    su sangre.



    Amanecer
    Di vueltas en torno a mi vida
    y me miré en una laguna,
    más azul se puso entonces el
    cielo
    y a lo lejos
    más roja aún se veía mi sangre.
    Pero llega la mañana
    y las diucas
    me sobresaltan inquietándome.



    Pasos sobre tu rostro
    Madre, sobre tu rostro, con un
    traje desconocido
    apareció el murmullo del agua.
    Todos los recuerdos presentes
    envolvían ese sonido
    y algo me miró.
    Yo era un tronco formado
    por miles de caras
    que salían de tu rostro.
    Por el tronco caminé a través
    de cientos de generaciones
    sufriendo, riendo,
    y vi una cruz que me cortaba la
    cabeza
    y vi una espada que me bendecía
    antes de mi muerte.
    Soy el tronco, madre
    el que arde
    en el fuego de nuestra ruka.



    Palabras dichas
    "Es otra tu palabra"
    me habló el copihue,
    me habló la tierra.
    Casi lloré.
    "Tus lágrimas debes
    dársela a las flores"
    me habló el pájato chucao.



    Wüdko
    Los pájaros wüdko
    le contaron mis sueños a los
    bosques
    le dijeron que yo era el silencio
    que los había despertado
    y que me habían visto correr
    detrás de mi sombra fugitiva.

    Le contaron también a la noche
    que me vieron dormir en el día
    y que muchas veces mi canto
    se perdía entre las espinas.



    El sueño de Mañkean
    Hace muchos pasos atrás
    (cuando estos años aun no se soñaban)
    bajaron mis pies en un segundo.
    Bajaron un día
    con el suave canto de la brisa
    a buscar el beso de la piedra.

    Cerca de la madre de las aguas
    me miró la piedra en flor
    y en el choque incesante de las olas
    me abrazó su espíritu.

    Acaricié entonces mi corazón
    y encendí con fuego mi camino
    para vigilar el sueño del sol
    y el baile de las estrellas.

    Mi risa es el sol del mediodía,
    mis lágrimas las vertientes,
    mi dormir es el descanso del amor
    y mi despertar la vida de los peces.

    Es así mi existir,
    es así mi palabra
    y las aguas me continúan cantando.


    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Mar 09 Abr 2024, 19:42

    Javier Campos (Chile).


    Javier Campos (1947, Santiago de Chile). Ha publicado una novela (Los saltimbanquis, 1999) y cuatro libros de poesía: Las últimas fotografías (Uruguay, 1981); La ciudad en llamas (Chile,1986); Las cartas olvidadas del astronauta (EEUU,1991). Este último obtuvo el primer premio “Letras de Oro” en 1990 para escritores hispanoamericanos residentes en Estados Unidos. El año 1998 fue finalista en premio Casa de las Américas, Cuba, con su cuarto libro de poesía El astronauta en llamas, publicado por editorial LOM, Chile, en 2000. En diciembre de 2002 gana el Premio Internacional de poesía, categoría poema largo (con "Los gatos") en el Premio Internacional "Juan Rulfo" de Radio Francia Internacional. Ha sido publicado en varias antologías. Ha participado en la mayoría de los Festivales Internacionales de Poesía de Centroamérica (Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Guatemala). En 2008 el VII Festival de Poesía de Costa Rica le publicó la primera edición de su libro El poeta en llamas. Actualmente es profesor de literatura latinoamericana en la Universidad jesuita de Fairfield, en Connecticut, EE.UU. Desde 2007 es traductor de la poesía de Yevgeny Yevtushenko desde versión inglés al español con el mismo autor.



    *************************



    El poeta olvidado


    Escribo tu nombre en esta biblioteca virtual de Alejandría
    y hay miles;
    tu primer nombre es de millones,
    tu nombre y apellido juntos también es de miles;
    y cuando escribo "poeta" ante tu nombre
    y tu apellido
    la máquina entre billones de nombres
    no encuentra el tuyo en ninguna parte

    ni siquiera sabe que fuiste un poeta de un pueblo
    de mi país
    que escribiste dos libros que nadie te publicó,
    o quizás era sólo uno, o probablemente ninguno,
    que leías tus poemas en lugares que sólo interesaban a los poetas
    o cuando hace siglos los poetas eran queridos por las muchedumbres;
    pero de eso ya ha pasado mucho tiempo

    nada dicen de ti en esta biblioteca cibernética
    aún cuando tu nombre y tu apellido aparece miles de veces;
    tampoco hay referencia alguna que mencione que fuiste un poeta maldito
    o quizás eso fue una leyenda y eras realmente un poeta romántico
    ni tampoco hay información de que tenías un único abrigo gastado
    y eras pálido (o pálida) como la luna

    menos que alguna vez fuiste un guerrillero o guerrillera
    y te metiste por meses o años en un selva
    de eso sí que nadie se acuerda en aquel pueblo
    del sur de planeta
    o quizás aquello fue también una leyenda que a nadie importa
    ni siquiera hay una foto de ti
    ni aquella al lado de un poeta famoso quien decían era tu amigo
    y cuyo nombre ya nadie tampoco recuerda

    hermosa o bello te encontraban las muchachas
    y los muchachos adolescentes suspiraban por ti,
    y eso parece que era verdad

    querido poeta olvidado
    quizás aún deambulas por el pueblo aquel, envejecido, o anciana,
    con tu gastado abrigo desteñido, solapas alzadas,
    pelo encanecido, y tu bella sonrisa destruida,
    con alguna cicatriz de una bala que recibiste
    cuando vivías en una selva, en una montaña,
    cuando te enamoraste de una boina con una estrella
    ni siquiera la post modernidad (ni menos la modernidad)
    se acordó de ti;

    quién sabe si en un par de segundos ahora aparezca tu nombre y apellido
    y quedes para siempre en esta biblioteca cibernética
    a lo mejor alguna muchacha (o algún muchacho) del futuro
    encuentre tu nombre
    y sepa que fuiste una poeta pobre y olvidada,
    o quizás a esa muchacha del futuro (o a ese muchacho)
    ya no le interesen ni los poetas viejos
    tampoco los poetas muertos, ni menos los poetas jóvenes,

    o quizás sí
    porque hay que tener fe en el futuro
    y aún dentro de este paisaje virtual y cibernético
    que rodea al Universo
    tendrá que haber en alguna parte del planeta
    una muchacha (o un muchacho)
    que volverá a repetir la historia del poeta olvidado.



    Los Gatos


    Castrados, los gatos recorren el universo de la casa,
    escondidos durante las más insólitas horas del día
    duermen casi sonámbulos de los fríos traicioneros

    a sus oídos -verdaderos radares peludos- llegan lejanos ruidos
    del misterioso universo, voces imperceptibles,
    quizás señales de otras estrellas

    a veces uno de ellos sale a recorrer esta galaxia de muebles,
    ventanas melancólicas, plantas neuróticas,
    libros descansando como sapos, ropas aburridas
    durmiendo sobre una silla,
    o se pasean como fantasmas alrededor de un cuerpo
    que abraza a otro cuerpo

    huele curioso la piel de esos dos amantes ardientes
    como si descubriera que las estrellas también
    tienen perfumes deliciosos
    para sus narices refinadas y poderosas

    y sigue su marcha de elefante diminuto, peludo,
    feliz de ver otro día más de sus siete vidas,
    se encarama como una pluma sobre la ventana
    donde está el sol
    y allí se solaza, se restriega contra el cristal
    como si hubiera dado al fin con la bella arena caliente
    de la luna
    el otro; su amigo, su amante, su compañero, su conocido
    -con los gatos nunca se sabe-
    que aún sigue durmiendo,
    se mueve en el sofá suave y presiente en su sueño apacible
    una catástrofe gatuna:
    que su amante, amigo, compañero, conocido,
    no está a su lado;
    entonces como nunca siente el frío helado de la madrugada,
    cual ordinario gato abandonado

    y abrazado a sus sueños tenebrosos, negros,
    sale como un rayo en busca del desaparecido
    recorre aullando con dolor de animal herido
    tal si hubiera recibido la bala de algún cazador insensible
    o el tormento del más cruel torturador

    y va por la galaxia desolado, loco, deprimido,
    esquiva como un rayo las rocas que pasan veloces sobre su cabeza,
    aerolitos como bombas atómicas pueden hacerlo polvo,
    la radiación mortal de universo lo dejaría peor que gato mojado,
    casi lo enceguece la luz del sol, pero el gato tiene
    un sofisticado sistema que distingue la mala luz
    de la buena luz

    escudriña, y logra ver entre tanta oscuridad que lo acecha
    a un ratón escondido, sudando el bichito de ser devorado
    pero sigue caminando (el hambre no le preocupa)
    entre medio de otros planetas,
    pasa por debajo de los astros, las estrellas y las galaxias,
    se mete silencioso entre las llamas del sol y sale de allí
    casi chamuscado, sudando,
    y su hermoso pelaje oliendo a quemado;

    y cuando llega por fin a la ventana
    y ve a su amigo, su compañero, su amante o su conocido,
    tan indiferente, recostado panza arriba,
    gozando satisfecho la maravillosa luz de la madrugada,
    lo acaricia, lo muerde, lo lame, lo huele, lo despierta;
    y el otro, sorprendido:

    lo acaricia, lo muerde, lo lame, lo huele y lo besa.



    El supermercado


    "En lo que tal vez sea la víspera de una espantosa imposición de muerte
    y destrucción sobre la población de Irak -una población, hay que añadir,
    de la que más del 50% es menor de 15 años-, el Senado de Estados Unidos
    permanece callado. El Senado de Estados Unidos sigue trabajando como
    si no pasara nada. Verdaderamente estamos caminando sonámbulos por la historia."

    Russel Byrd, senador norteamericano, febrero de 2003.



    Hoy día no voy a hablar de la guerra contra Irak
    sino de un supermercado

    lleno de las más diversas comidas, inimaginables,
    necesarias y no necesarias, frutas de los más apartados
    rincones del planeta, arroces de todos los tamaños, blancos
    y de colores variados, los que producían los indígenas
    norteamericanos, los que producían hace milenios los chinos en el Asia,
    los hindúes en sus comidas aromáticas y sensuales,
    porque todo el mundo sabe que el Kama Sutra
    se escribió después de comer bien

    aquí viven las manzanas olorosas de diferentes colores y sabores,
    ésas que en algunas partes del mundo no se han visto como se ven
    en este supermercado, las que en Cuba son objetos de oro,
    que jamás han crecido allí pero sí su dulce caña de azúcar
    que también está aquí en este supermercado,

    y las uvas de Chile, rosadas y negras, blancas y gigantes
    como las aceitunas de Sevilla, también los quesos de Francia,
    de Alemania, del lluvioso Oregon, verduras que vienen
    de China, Malasia, Madagascar, Vietnam,
    o de América Central el oloroso cilantro o el ají poderoso de
    Oaxaca, la cerveza de Polonia, Rusia, o de Nueva York,
    el ron de Nicaragua o el más delicioso "Habana Club" de Cuba,
    los jamones de el país Vasco, las naranjas gigante de Florida,
    y las de Andalucía, los tomates de Guadalajara,
    el maíz de Guatemala, las cebollas chilenas para el ceviche peruano,

    el pan hecho de cereales infinitos dejan el olor a casa calentada
    y fraterna, el pan de cada día está aquí cada hora,
    siempre, nadie pasaría hambre en este supermercado,

    y el vino de Chile, de Argentina, Galicia, Australia, Alemania,
    Hungría y de California,
    todo esta aquí en este jardín , todo
    para nuestras necesidades y las necesidades
    que no necesitamos, pero también las necesidades que soñamos

    aquí en los estantes al alcance de la mano,
    están los frutos del universo, tranquilos y apacibles,
    disponibles, la gente que camina por este supermercado
    cree que estos lugares maravillosos
    están en todas las partes del mundo,
    hasta en los más apartados lugares de Irak

    este lugar es el Jardín del Edén
    pero el Edén estuvo históricamente
    en Babilonia, muy cerca de Bagdad
    la que fuera una de las ciudades más hermosas del Oriente
    cuyos jardines colgantes se contaban
    entre las siete maravillas del mundo
    porque Bagdad fue también la ciudad donde nada más que allí
    pudieron inspirarse las historias
    de "Las mil y una noches" después que los amantes
    comieron y bebieron llenándose el corazón de placer y amor;

    pero más al sur de Bagdad estaba la ciudad de Ur,
    fundada en el año 4.000 a.C. donde nació el profeta Abraham,
    venerado por judíos, cristianos y mahometanos

    pero nadie piensa en este supermercado que millones de bombas
    caen en estos momentos sobre esa antigua Mesopotamia,
    ("la cuna de las primeras civilizaciones humanas del viejo
    mundo" , dice la mismísima Enciclopedia Británica);

    pero en este supermercado nadie tampoco piensa en la guerra
    ni en la antigua Mesopotamia ni en el profeta Abraham
    ni en los cuentos de "Las mil y una noches"
    ni en las bombas nucleares
    ni en los millones de muertos que van a caer allí como insectos
    por el aire contaminado, por el humo con uranio de las bombas,
    impurificando las aguas, los jardines, los campos, los valles,
    los ríos y los Golfos, y todas las semillas,
    para producir estos productos bellos de este supermercado
    apacible, solitario, y con música ambiental

    porque la tierra será convertida allí, por mucho tiempo,
    en partículas de uranio o bañada por billones de galones
    de petróleo crudo

    en esta Cornucopia gigantesca -o en el cuerno de la abundancia-
    nadie sabe qué significa la guerra
    porque esa palabra no se ha pronunciado jamás entre estas
    verduras, entre estos preciosos cereales,
    los miles de sacos con los miles de granos de aromáticos café,
    los manantiales de leche con mucha grasa,
    con poca grasa o sin grasa,
    las variadas carnes, los pescados sabrosos de todos los ríos
    y mares del planeta, el placer de comer las uvas
    en cualquier tiempo del año,
    paladear los vinos incontaminados y luego hacer el amor
    o sea, tener la vida casi perfecta;

    yo no quería hablar de la guerra en este momento
    sino de este supermercado donde
    cada día paso a buscar mis alimentos necesarios
    alegre
    feliz
    y sin mencionar nunca
    la palabra

    GUERRA.



    El poeta pobre


    Para Yevgeny Yevtushenko



    Juventud, divino tesoro
    Rubén Dario



    Yo también en mi dorada juventud fui un poeta pobre,
    miles de noches me dormí, como el poeta ruso Serguei Esenin,
    mirando las estrellas desde un pajar;
    navegué a regiones desconocidas, sonámbulo,
    en barcos estancados en la arena de mi pueblo,
    y como Ulises regresé cuando quise a mi lejana Itaca
    sin que ningún cíclope me impidiera el regreso
    También en mis momentos más tenebrosos o despechado de amor
    cometí cientos de suicidios
    con el mismo revólver del poeta Maykovsky
    cuando a los 30 años se disparó en la cabeza;
    o anduve por kilómetros sin rumbo fijo
    hundiéndome en el mar un día hermoso al atardecer
    como se suicidó la poeta Alfonsina Storni
    entrando semidormida en las olas del océano

    Como Lázaro de Tormes
    también bebí los vinos más deliciosos del planeta
    sin siquiera tener un viñedo propio
    ni tampoco un racimo entero de uvas que llevarme a la boca
    en el verano

    Me embriagué con otros manjares
    venidos desde los Jardines de Babilonia
    o de un vaso de oro que tomaba Sherezade
    mientras contada mil historias maravillosas cada noche
    para que no la mataran

    Probé los venenos de las hierbas más milenarias de la tierra
    aquellas que los zapotecas tomaban mirando el atardecer
    en una playa de Oaxaca
    o las que bebían los faraones antes de morir
    para soñar con el paraíso que les esperaba

    Leí miles de libros en una biblioteca vacía de mi madre pobre
    mientras en nuestro palacio de oro yo esperaba por siglos,
    muerto de hambre, de sed y de frío,
    para que ella me hiciera dormir
    leyéndome uno de esos libros inexistentes
    de nuestra extensa biblioteca de Alejandría

    En mi adolescencia como todo poeta pobre
    escribí hasta altas horas de la noche
    en papeles inmaculadamente blancos
    fumé todas las hierbas alucinógenas sin volverme demente
    ni perdí la lucidez rescribiendo inútilmente por horas,
    afiebrado de imágenes,
    nada más que un sólo verso

    También vestí los más hermosos trajes
    y me rodearon hermosas mujeres invisibles
    de todos los lugares del planeta,
    viaje por lugares ignotos, hasta llegar a otras galaxias,
    sin moverme siquiera de mi miserable guarida

    Me envidiaron miles de otros poetas jóvenes pero ricos
    esos que obtuvieron todos los premios inimaginables
    y también me envidiaron los tocados por el don de la Poesía,
    los que fueron aclamados por reyes, presidentes,
    dictadores y príncipes,
    o recibidos por las azules muchedumbres como le ocurrió
    al poeta Rubén Darío joven
    y al poeta Rubén Darío viejo

    Aunque todos ellos me desdeñaron y me quitaron el saludo
    -mientras continuaban recibiendo premios,
    invitados por los países ricos y por los países pobres-
    ellos jamás citaron en sus libros al poeta pobre
    aunque sí copiaron todos mis versos inéditos
    y plagiaron todos los libros que nunca escribí.



    Los poetas en la selva leen poemas
    Para Roberto Dada en Tortuguero



    Estoy solo en una selva del trópico, no se qué hago en esta canoa,
    veo moverse algo en las aguas, y en los árboles sonidos y vuelos
    de pájaros y animales exóticos,
    no sé si será un sueño o es que me he perdido,
    sólo recuerdo lecturas de poemas la noche anterior en esta misma selva,
    se hablaba de cocodrilos que vivían bajo la casa sobre el agua,
    donde bebíamos ron, otros fumaban para espantar los mosquitos,
    y escuchábamos poemas de tierras lejanas, de países en guerras,
    de países verdes como Irlanda y climas muy fríos,
    se leen versos de Bagdad y de Babilonia, de El Cairo,
    “aquí es caliente, muy caliente -dijo el poeta irlandés-
    no puedo moverme de tanto calor
    por eso bebo todo el día sentado en una silla“,
    no tanto dijo el poeta de Cuba.

    Y nadie sabe qué ocurrió después,
    no sé dónde están los poetas,
    sólo yo viajo en esta canoa por la oscuridad a las 3 de la mañana,
    no hay ningún remero que guía esta frágil embarcación
    hecha por unos indígenas,
    quizás soy parte del poema del irlandés que aún está escribiendo,
    tomando cerveza, aguantando el sol tropical,
    un poema que nos leerá muy pronto
    pero que aún no termina de escribir.





    Woodstock
    Yo no estuve en Woodstock en agosto de 1969
    en estas montañas verdes y apacibles
    unos días de verano y a esta misma hora
    cuando llovió tres días seguidos sin que toda esa agua
    oxidara las guitarras eléctricas
    humedeciera los cables de los micrófonos
    o ahogara el canto y los discursos
    que salían de los gigantescos parlantes
    plantados en el proscenio iguales que árboles negros

    Tampoco cayeron rayos que hicieran cenizas
    a los cientos de cantantes
    quienes producían el ruido más ensordecedor
    escuchado nunca
    a varias millas a la redonda en estos potreros
    donde por décadas sólo se escuchó
    el rumiar de las vacas
    el relincho de los caballos
    el motor de las máquinas de labranza
    o el sonido del maíz
    cuando bajaba de los largos graneros de metal
    elevados al universo
    en un monumental símbolo fálico
    (Ninguno se preocupó tampoco qué habría pasado
    por las cabezas de los silenciosos campesinos,
    los mismos que Walt Whitman describió en
    Hojas de Hierbas,
    cuando vieron llegar medio millón de gente
    a estas montañas
    donde nadie conocía otro sonido ni canto que no fuera
    el que nacía de la misma Naturaleza )

    Durante esos tres días hubo tormentas eléctricas
    y por el cielo se vieron los caballos del Apocalipsis
    abajo una marea humana se movía como el Arca de Noé
    en frente del monumental proscenio
    azotado por la tormenta

    El vapor de los cuerpos calientes de los jóvenes
    se elevaba como una antorcha entre la lluvia
    miles de mujeres y hombres rubios bailaban
    sonámbulos:
    negros de Harlem, Chicanos del Valle de San Joaquín,
    o puertorriqueños pobres de New Jersey
    se abrazaban a jóvenes indios que tomaban
    cerveza en latas
    o a profetas, gurus, vagabundos, adivinos,
    músicos callejeros y saltimbanquis

    El viento llevaba y traía el aroma fragante
    de la mariguana,
    o el hashish y el peyote que también subían al cielo
    en un remolino de humo sagrado
    seguido por miles de ojos en llamas

    La lluvia caía como cataratas
    y construía en la tierra y en el pasto
    lagos artificiales
    que usaron para nadar desnudos,
    dejaron que sus cuerpos hermosos
    se hundieran en cámara lenta
    y se bautizaron con el agua que venía del cielo
    como si fueran los humildes profetas
    de lejanas civilizaciones
    escondidas bajo la tierra para siempre

    Se abrazaban transparentes
    de una misteriosa luz interior
    entraban y salían de esas lagunas artificiales
    con el corazón purificado
    limpiándose la mugre del alma
    creyeron que tocaban el origen humilde del Universo
    hicieron el amor sobre el pasto cubierto de barro
    y nadie preguntó nada a nadie
    nadie tampoco les apuntó con el dedo
    ni nadie llamó a la policía que vigilaba desde lejos
    en sus autos blanco y negro, con luces intermitentes
    que giraban como látigos de fuego

    (Ninguno en esa multitud supo tampoco
    que la Guardia Nacional
    tenía cien helicópteros
    aguardando detrás de las montañas
    para lanzarles bombas de humo
    y transformar esa tierra prometida
    en un Holocausto).
    Pero todos experimentaron allí
    el Paraíso Original

    En el proscenio seguían pasando las bandas
    y los cantantes
    compitiendo con los rayos y los truenos
    tal si fueran las mismas bombas
    que a esa misma hora
    estaban
    cayendo
    ininterrumpidamente en
    Vietnam



    Hoy el lugar es el mismo
    y llueve como en agosto del 69
    sólo quedó un monumento de piedra y metal
    recordando el deslumbramiento que por tres días
    tuvo toda una generación

    Siempre hay flores frescas
    y no falta el que deja una bolsita de mariguana:

    esas hierbas fueron sus únicas armas silvestres
    y esas hojas sagradas
    las únicas

    donde alucinados vieron el origen del futuro.
    Los adolescentes poetas muertos

    Qué sería de mis queridos y antiquísimos poetas jóvenes
    los que se olvidaron de mí;
    aquellos que se quedaron en la misma ciudad de siempre
    en aquel pueblo al que nunca más regresé
    Qué sería de mis libros enterrados, bajo la tierra,
    esos volúmenes prohibidos que hace muchos siglos atrás
    leímos como candente fuego y ardientes profecías

    Qué ocurrió con sus miradas, junto a la mía, hacia el universo
    buscando entonces la Estrella Polar
    siguiéndola con los viejos zapatos de Rimbaud,
    o en nuestros hombros la mochila con olor a trigal de verano
    del poeta Esenin,
    y un tubo con agujeros para inventar un música nueva
    como nos enseñó el poeta ruso Vladimir Mayakovski en 1914

    Y qué fueron de las miles de caminatas por aquellas calles
    bajo un balcón inalcanzable donde alguien nos hacia señas
    para que subiéramos por su sonrisa y sus cantos de sirena,
    aquella beldad lejana, imaginada por nuestras bellas cabezas
    de pelo revuelto y mejillas rojas

    La que cantaba para mí, o para mi viejos compañeros,
    nosotros, los bellos adolescentes bajo ese balcón de Julieta Capuleto
    escribíamos poemas y cartas de amor,
    hoy arrumbadas en podridos baúles;
    nada más que hojas amarillentas
    arrugadas por el tiempo y que nadie nunca más leyó

    ¿Qué fue de aquellos poetas muertos y dónde quedó
    todo lo que escribimos hasta altas horas de cada estación del año,
    bebiendo ajenjo amargo como los poetas malditos
    o pensando en suicidarnos como Alfonsina Storni?

    Si embargo nadie se murió de amor, ni nadie se suicidó,
    algunos sí desaparecimos entre la vida,
    o viajamos a estrellas lejanas
    otros murieron de muerte natural en el mismo pueblo:

    olvidados adolescentes poetas muertos.



    (Tres poemas inéditos de libro en preparación)





    8
    Tengo un dolor como si el más cruel torturador me hubiera mutilado.
    Pusieran electricidad en mis músculos.
    Me quebraran mis huesos.
    Me sumergieran en agua.
    Me sacaran mis uñas.
    Me desfiguraran el rostro.
    Me pegaran con un fierro hasta adormecer mis últimos nervios.
    Me pusieran música con el más alto volumen mientras me azotan
    con un látigo de fuego.
    Todo eso es posible que lo resista.
    Pero será más doloroso
    cuando quieran arrancarme
    esa parte tuya que pegaste junto a mi corazón.





    16
    Me la paso el día y las noches buscándote en los billones
    de fotos en esta pantalla infinita conectada a la red.
    Recibo mensajes de gente de otros planetas que me responden.
    Busco tu nombre pero no existes ni menos tu imagen.
    Luego busco por seudónimos, por el nombre de ciudades.
    Pueblos, por el color de tu cabello, por el color de tus ojos.
    Por tus gustos íntimos, por los libros que has leído.
    Por los viajes que hicimos juntos.
    Por los números de los asientos de avión.
    Por los hoteles, moteles, restaurantes lejanos donde estuvimos.
    Por las playas, por las calles donde nos sacamos fotos.
    Por los archivos de los visitantes de la Tour de Eiffel.
    Por los puentes de El Sena.
    Por los que compraron boletos para el Museo del Louvre.
    Para el museo de Ciudad de México.
    Por las calles de Irak, San Salvador, Managua, Habana, Afganistán.
    Por la foto con un poeta famoso donde estamos los tres riendo
    en Granada, Nicaragua.
    Por lo que íbamos a hacer en el futuro.
    Porque ahora se puede programar el futuro de cada uno
    y queda registrado en una memoria aún más infinita.
    Pero no te encontré en ninguna parte.
    Sólo yo aparecía en toda esa inmedible información.
    Y al lado mío siempre hubo un espacio vacío.
    Bloqueado por una ventana negra.





    19
    Uno de los gatos encontró esa hierba silvestre
    que parece mariguana y los vuelve locos.
    Metido entre cosas abandonadas arrastró el paquete con la hierba verde.
    Olía con desesperación aquél pasto alucinógeno.
    El otro lo ayudó a arrastrarlo como si fuera algo ilegal
    que alguien había dejado escondido en ese lugar abandonado.
    Y se metieron sigilosos debajo de un sillón viejo.
    Pasaron semanas drogados y lloraban con silenciosos quejidos.
    Un día uno salió corriendo hacia la ventana a medianoche
    porque en su alucinación imaginó que al fin alguien regresaba a la casa.
    El otro entre la oscuridad daba vueltas y vueltas por los muebles llenos de polvo
    como si fuera una ciudad bombardeada.
    Las mismas que a veces ambos miraban en la televisión
    en un lugar lejano del planeta llamado Irak o Afganistán.
    Semidormidos y felices, a millones de kilómetros de esos lugares.
    Acurrucados, al lado de agradables llamas de una chimenea.
    Los dos juntos en un sillón.
    Pegados, protegidos para siempre al cuerpo de sus amos.





    LA ÚLTIMA CARTA DEL ASTRONAUTA


    Yo siempre seré tu golondrina en llamas que regresa
    El que vive encerrado en esta nave del olvido
    El que necesita volar en el bosque de tu casa
    Y de allí emigrar desolado al jardín de la luna
    Revolotear perdido en los lagos del sol
    Dormir miserable en los volcanes congelados de Venus

    Sé que nunca podré quedarme junto a tu nido
    Porque yo no nací en ningún árbol
    Ni en ningún bosque de este planeta
    Yo vivía escondido durante el día
    En la única rama sin vida de tu jardín
    Y nadaba somnoliento en las noches
    Bajo las aguas de un lago fosforescente

    Por eso mi vuelo es más veloz que la luz
    Por eso puedo desaparecer de ti sin quererlo

    De tu mismo amor salí entonces
    Un pájaro demente y luminoso
    Pero no tengo cadenas que me aten a tus besos posesivos
    No existen celdas de donde no huya
    Ni desiertos donde no encuentre siempre las ciudades
    Ni casas selladas donde no deseo nunca vivir

    Estoy ardiendo de amor por ti
    Y a pesar de que muero en las hogueras de tus viñas
    Resucito de esas cenizas amorosas
    Para volver a ser un pájaro melancólico
    Un pedazo blanco de la luna embriagada
    Que pasa veloz por tus ojos una y otra vez

    Soy el cartero enamorado que no quiere entregarte nada
    Un pájaro doméstico que vuela con un bastón blanco
    Un animal salvaje de nadie
    Que canta perdido en un bosque de Hadas
    Que emigra en los sueños buscando los puertos
    Preguntando por las olvidadas estaciones de trenes

    No me sigas porque soy yo quien realmente te busca
    Soy yo el que te espía tras tu ventana cuando te desnudas
    El que desea bailar y esconderse contigo
    En el trigo caliente de los graneros de la luna llena

    En las noches cuando los astronautas embriagados
    Bajan de sus naves espaciales
    Y lloran mirando la luna
    Buscando con desesperación la estrella de donde vinieron
    Yo sólo deseo entrar por tu ventana a dormir contigo
    Y dejarte soñando que soy una golondrina inválida
    Golpeando los cristales de tu ventana

    Nada sacarás con transformarte en lobo
    Y salir al bosque a capturarme cuando despiertes
    Nunca verás el árbol donde pienso en ti
    Ni por mis huellas encontrarás mi rastro

    Nunca

    Pero deseo tanto que me encuentres
    En alguna parte del Universo
    Y me sigas como si yo fuera un amante fuera de la ley
    Quisiera que fueras poniendo carteles
    En todos los árboles
    Y escribas allí que me deseas o vivo o muerto

    Estoy condenado a seguirte sin quererlo
    Siempre seré el pájaro que sueña estar lejos de ti
    Pero que sólo quiere esconderse en tu casa
    Y allí pudiera abrir la ventana hacia otro planeta
    Volara encantado por una película en colores
    Donde veo montañas y árboles para cantar
    O esperara el pasaje de un tren a otro mundo
    Subiera sin equipaje a una nave espacial
    Y partiera para siempre sin despedirme jamás de ti

    Pero también sé que no me he ido a ningún lugar
    Que la nave donde aún vivo
    Siempre viaja en sentido contrario
    Pasando veloz por los territorios donde viví
    hace muchos años
    Y donde no reconozco nada mío
    Es allí donde me veo amarrado
    En el más bello árbol de mis posesiones
    Sitiadas por un ejército de la muerte
    Condenado a cantar para ti y para siempre
    Como toda ave perdida
    En los bosques y en la praderas invisibles
    de la nostalgia

    Sólo los sueños del futuro.



    _________________



    POETAS LATINOAMERICANOS  - Página 2 Marialuaf


    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Maria Lua
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    Mensaje por Maria Lua Miér 10 Abr 2024, 09:53

    Elicura Chihuailaf. ( Chile)


    Elicura Chihuailaf. (Quechurehue, provincia de Cautín, Chile, 1952). Poeta, escritor indígena de la comunidad mapuche de Chile. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile en 2020.

    Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: El invierno y su imagen, 1977; En el país de la memoria, 1988; El invierno, su imagen y otros poemas Azules, 1991; De Sueños Azules y Contrasueños,1996; Todos los cantos, Antología, prólogo y versión en mapuzugun de poemas de Pablo Neruda, 1996; La Palabra: Sueño y Flor de América, Antología de Literatura Indígena de América, 1998; Hablando en el espíritu azul de mi gente, libro oral (casete), Ediciones Cedm Liwen. Temuco, 2003; Kallfv, con ilustraciones de Gabriela Cánovas; Pehuén, Santiago, 2006; Kallfv mapu / Tierra azul, edición bilingüe con prólogo de Osvaldo Baver y selección de Néstor Barron, Ediciones Continente, Argentina, 2008; Kallfv Pewma Mew / Sueño azul, (libro álbum para niños. Mapuzugun-castellano-inglés-francés) (ilustraciones de Alberto Montt y María de los Ángeles Vargas). Santiago: Pehuén Editores, 2009; A orillas de un sueño azul, Ediciones DIBAM, 2010; La vida es una nube azul, Ediciones Universidad de la Frontera, Temuco, 2015 (LOM ediciones, 2019); Sueños de luna azul y otros cantos, Ediciones de la Fundación Pablo Neruda. Santiago, 2018.

    Invitado a Poetry International de Rotterdam, en 1993. Algunos de sus poemas han sido vertidos a varios idiomas, entre ellos el italiano, alemán, francés, inglés, holandés, sueco, croata y húngaro. En 1992 dirige la Revista de Arte y Literatura Mapuche Espíritu Azul / Kallfvpvllv. En 1994: coorganiza el Zugutrawvn / Encuentro de Escritores Mapuche y Chilenos, celebrado en Temuco. En 1995 integra el jurado internacional Premio Casa de las Américas, categoría Literaturas Indígenas, en La Habana, Cuba. En 1997 es elegido Secretario General de los Escritores en Lenguas Indígenas de América (período 1997-2000).



    *****************



    Estos cantos



    Los arreboles del alba
    sostienen mi espíritu
    Así como estos cantos
    sujetan la angustia
    de mi corazón.

    Por los amados surcos de la mañana
    MI ALMA FUE PREGUNTANDO POR EL AMOR

    Cuando supe que tú me habías olvidado
    se borró en mis ojos el color de la
    Naturaleza
    y, en su oscuridad mis pensamientos
    sólo desearon vagar por todas las tierras
    Así anduvieron buscando tu realidad
    la fuente misteriosa del recuerdo
    Qué dolorido durmió todo ese tiempo
    mi corazón sin saber nada de ti
    Con las estrellas Azules de la mañana
    mi alma fue preguntando al rocío
    al aroma de las plantas y de las flores
    Acompañó el vuelo de las aves y
    de las mariposas
    y entró en las aguas claras turbias
    de la lluvia
    Largamente hablé también, me dijo
    con el viento y con la luz del sol

    Yo estaba muy enfermo desde
    que supe que tú me habías olvidado.

    De tanto mirar tu rostro sonriente en la Luna
    pensé que habían pasado ya muchos años
    Pero en el canto de las bandurrias
    sonaron recién las campanas del atardecer
    (Las oyes lo sé, me dijo mi corazón dolorido)
    Ahí entonces supe que eras el espíritu de un sueño
    del que nunca jamas despertaría.






    EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS


    En este suelo habitan las estrellas
    En este cielo canta el agua
    de la imaginación
    Más allá de las nubes que surgen
    de estas aguas y estos suelos
    nos sueñan los antepasados
    Su espíritu –dicen- es la luna llena
    El silencio su corazón que late.






    INICIACIÓN


    Mi sueño se ha convertido
    en la energía que vive y abre
    las puertas de mi alma
    Su aire estas palabras
    el Azul que su canto sostiene





    HABLANDO CON LA GENTE DE LA TIERRA DE ARRIBA

    Cabalgo en círculo, llevando por el aliento
    de los animales
    que te ofrecí en sacrificio
    Galopo, galopo, soñando voy
    por los caminos del cielo
    De todos lados vienen a saludarme
    las estrellas
    ¡Oh!, Anciana, Anciano
    Doncella y Joven de la Tierra
    De Arriba
    En vuestro Azul se regocija mi sangre







    LA LUNA PUEDE TENER TU NOMBRE


    Tu cuerpo es la naturaleza, me dices
    pues el día de la despedida
    me salvaron los árboles del parque
    Tal vez nunca podré hablar de tus visiones
      al otro lado del oeste
    porque mi pena es como el ruido terrible
    de la bomba de Hiroshima
    No sé, te digo. Yo estoy aún mirando
    a mis antepasados muertos
    sobre nuestros campos de 1883
    En el homenaje a la vida
    sin duda, ambos dirían lo mismo:
        Silencio

    El silencio sagrado como pasos
      sobre el bosque

    Atardece y la llovizna se detiene
      en mis palabras

    en el cielo, más allá, en la casa de oro
    La Luna y yo, brillando, yacemos
    en el ojo azul de una tormenta

    *



    Petu kvpa pewmalen tvfachi mapu mew



    Mawvn nvtrvgkvnutufi kvrvf
            ñi trarin
    ka, wenu, ti fvtra vl tripay zugun
    fillem ñi feypiley ñi neal choyvn
    Mvlewma fentren kulliñ —pilerpuy
    mawizantu, pichike lafken
            vñvm kvme zugu
    Umerkvlen amun:
    Iñche ñi pewi mu, kiñe fvcha
    kizu vgvm ñi wiñomeal ti
            pu llampvzkeñ
    ñi pichike gemun tremkvlen
           antv mew
    Ramtukenueli tunten tripantv
           ñi nien pienew fey mu
           ayvwkvlean
    Chumael tukulpageafuy ti genolu?
    Ñi newen tukulpan mew mogeley
           ta Mapu
    ka fey mu mvley taiñ Kuyfikeche
           tañi mollfvñ
    Kimaymi, kimaymi, chumgelu —feypi
    petu kvpa pewmalelfun tvfachi
           Mapu mew?





    Aún deseo soñar en este valle


    Las lluvias tocan las cuerdas
           de su aire
    y, arriba, es el coro que lanza
           el sonido de la fertilidad
    Muchos animales hubo —va diciendo
    montes, lagos, aves buenas palabras
    Avanzo con los ojos cerrados:
    Veo, en mí, al anciano
    que esperando el regreso
           de las mariposas
    habita los días de su infancia
    No me preguntes la edad —me dice
           y estaré contento
    para qué pronunciar lo que
           no existe?
    En la energía de la memoria
           la Tierra vive
    y en ella la sangre de los
           Antepasados
    ¿Comprenderás, comprenderás
           por qué —dice
    aún deseo soñar en este Valle?






    Nienolu vy tañi newen ta iñche



    Pewman ta we Kvyen mew, pi
    ka kvzawkefiñ ta lelfvn
    Petu ñi zugu genon
    ka rayen rume genon femvn
    (welu zoy alv kamapu)
    Tvfawla ñi pu ñawe zeumalkefiñ
    lien ruka
    ka kvrvf negvmvñ ma meke enew
           ñi logko
    pvrakawellkvlen wente relmu
    Witrunko ta iñche
    Umawtulen amuley lafken
           iñche mew
    ka nepey ta mawizantu
    Nienolu vy tañi newen
           ta iñche, pi
    tuway mane chi antv: Tami vl.





    Porque soy la fuerza de lo innombrado


    He soñado en la Luna creciente
           —dice
    y he trabajado los campos
    Antes que las palabras
    y que las flores fui
    (y más lejos)
    Para mis hijas construyo
    la casa de plata
    mientras con el cabello
           al viento
    cabalgo sobre el arco iris
    Soy el agua que corre
    Dormido va el mar en mí
    y despierta la montaña
    Porque soy la fuerza de
           lo innombrado, dice
    corona del sol: Tu canto.





    Ini rume ñamvm noel chi llafe


    Feyti vlkantun che mu rume
           kvmelay, pigeken
    Ka fey ti mawizantu ayiwigvn
           ti pu aliwen
    ñi kallfv folil mu egvn
    ka ñi chagvll negvmi ti kvrvf
    chalilerpuy vñvm egu
           ti Pvnon Choyke
    Feyti vlkantun alvkonchi wirarvn
           feyti pu lalu
    kiñe pin ti tapvl rimv mew
    feyti weñagkvn feyti wecheche
    ñi petu zugu ñi kewvn
    welu ñami ñi pvllv
    Feyti vlkantun, ti vlkantun fey
    kiñe pewma feyti afvl chi mapu
    tami ge ka iñche ñi ge, vlcha
    allkvfe piwke, ka feychi
           vl zugulvn
    Ka zoy pilayan, ini rume penolu
    ti llafe ini rume ñamvn nolu
    Ka vlkantun fey ñi vl tañi
           pu Kuyfikeche
    pukem antv mu vy lu ka chonglu
    feyta chi kisu zwam weñagkvn.







    La llave que nadie ha perdido


    La poesía no sirve para nada
           me dicen
    Y en el bosque los árboles
           se acarician
    con sus raíces azules
    y agitan sus ramas el aire
    saludando con pájaros
           el Rastro del Avestruz
    La poesía es el hondo susurro
           de los asesinados
    el rumor de hojas en el otoño
    la tristeza por el muchacho
    que conserva la lengua
    pero ha perdido el alma
    La poesía, la poesía
    es un gesto, un sueño, el paisaje
    tus ojos y mis ojos muchacha
    oídos corazón, la misma música
    Y no digo más, porque nadie
           encontrará
    la llave que nadie ha perdido
    Y poesía es el canto de mis
           Antepasados
    el día de invierno que arde
           y apaga
    esta melancolía tan personal.





    Tami tremoam ta kvpan, pienew ti Foye


    Tami tremoam ta kvpan, pienew
           ti Foye
    Kvpage ka gvmituge ñi tapvl, ñi
    fvn pipiyeenew
    Wallkapvle kvpay mi kvmeke zomo
           Machi ñi kvmeke wentru Machi
    meli trokiñ Mapu mew
    meli trokiñ ko mew
    gillanzuguayu, pipiyeenew ñi
           pu newen
    mi pu fvw kechi kalvl mew, mi
           pu foro mew, mi mollfvñ mew
    Kam rupa elimi am taiñ pu che?
    Pvraman tañi llellipun, pifiñ
    Ay, ñi pu rakizwam wvzaygu
           ñi lewfvmu ñi piwke:

    Feyta nomekintun chi Elvgkura,
           iñche mu, pimi
    Oo! Genechen, kvpatulen tami
    kochv kvrvf, tami newen,
           tami neyen
    Feyta ta vlkantu fegeay, pimi
    wvlmeketew Kallfvkawell zugun
    Wenu Mapu mu kvtu puway ñi
           Pewma mu tati
    kalvl zugulefi tati pu kayñe
           ñi werken
    Zuguli ta allkvanew ñi kimvn
    anvmka lawen mew ka pu rayen mu
           Femgechi feypimi
    Iñche rupa goymafun ñi pu
           Fvchakecheyem ñi gvlam
    fey mu fewla kutrankvlen
    Ñi rakizwam wvza tripaygvn ñi
           Lewfvlen Piwke mu

    Azkintuen, petu pewman fey mu
    petu pvran tami tapvl mew
    Feyti puliwen KallfvTtraytrayko
    gvforvmapaenew ñi mvllfvwvn
           ñi ko mew
    Pvran, pvrayu, welu tvgvm enew
           challwa ñi ñochi zugun
    Feyka trekan ti nvmvn tripachi
           mawizantu mu
    Ka rumen mu purun. Kisu mu
           pvltrvley ñi newen
    Kvmeke Pelontun ka kvmeke Pewma
           tuway manieyu
    Gvman may fey mu, gvman
           rofvlnienew ñi Foye ñi pvllv.






    Para sanarte vine, me habló el Canelo


    Para sanarte vine, me habló
           el Árbol sagrado
    Vé y recoge mis hojas, mis
    semillas, me está diciendo
    De todas partes vinieron
           tus buenas Machi
           mis buenos Machi
    desde las cuatro Tierras,
    desde las cuatro aguas
    mediaremos, me están diciendo
           sus poderes
    en tus nervios, en tus huesos
           en tus venas
    ¿O deseas acaso abandonar
           a nuestra gente?
    Elevaré mis rogativas, le digo
    Ay, mis pensamientos se apartaron
           de los apacibles ríos
           de mi corazón:
    Piedra Transparente será éste
           por mí, dijiste
    Oo! Genechen, envíame tu aliento
           tu resollar de aire poderoso
    Éste va a ser cantor, dijiste
    entregándome el caballo Azul
           de la palabra
    Hasta la Tierra de Arriba llegará
           en sus Sueños
    confundiendo al mensajero de
           sus enemigos
    Me oirá cuando hable desde
           la savia de las plantas
           y de las flores. Así dijiste
    Mas yo quise olvidar el consejo
           de las Ancianas
           y de los Ancianos
    por eso estoy enfermo ahora
    Mis pensamientos se alejaron
           de los apacibles Ríos
           de tu Corazón

    Mirame, estoy soñando que he
           subido por tus hojas
    La Cascada Azul de la mañana
           vino a mojar mis labios
           con sus aguas
    Subí, subí con ellas, pero
           me sujetó el murmullo
           de los peces
    Caminé luego sobre el aroma
           de los bosques
    Después bailé. En él estaba
           colgado mi poder
    Las buenas Visiones y los buenos
           Sueños lo rodeaban
    Lloré entonces, lloré, abrazado
           por el espíritu de mi Canelo.





    Femgechi amuley ñi pewma ñi pelon kintun


    Ti zugun ta Kultrun zugun
           kechiley
    fey feypiyeenew ñi pu Kuyfikeche
    welu gvnewkvley ñi kizu kimneel
    chi kimvn mu egvn
    Feymew tami azkan kimvn mew
    nvtramkay mu tami pu wenviemu
    ka fey weupimeamy pu wigkaemu

    Wente relmu mew pvralen ta
           wifentu yawvlfiñ mapu
    meli gen kvrvf ta afkazineenew
    Kam tromv mu chi kewan
    taiñ kayñe iñchiñ chi —pilerpuy
           ñi rakizwam
    kam kiñe antv mollfvñ ta
    kolotualu trokiwvn
    tañi pu Che ñi rvpv.






    Así transcurren mis Sueños, mis Visiones



    Las palabras son como el sonido
           del Kultrun
    me están diciendo mis Antepasados
    pues se sujetan en el misterio
           de la sabiduría
    Por eso con tu lenguaje florido
    conversarás con los amigos
    e irás a parlamentar con los winka

    Montado sobre un arcoiris viajo
           por el mundo
    los cuatro dueños del viento
           me acompañan
    Tal vez en las nubes deba combatir
           contra nuestros enemigos,
           voy pensando
    tal vez un día con sangre pintaré
    los caminos de mi Pueblo.





    Llellipun wenu mapu ñi kurantumalal mew


    (Machivl ñi vlkantun)
    Tvfa tayiñ kemvl gillatupeyem,
    pikey ta pu Machi
    May, eymvn ta kimnieymvn:
    Pu Logko, Fvchakeche ka pu
    Wechekeche Wenu Mapu mvlelu
    Mvleymvn wvnmalechi zeqvñ mew
    ka kuyfike Machi allkvtulelu
           tayiñ llellipun
    Tvfa tañi mvlen kutrankvlechi
           wentru: neyeley
    Kisu tranakvnukifilmvn
    kvpalelfiyiñ ta fewla
           tayiñ lawen
    ka, taiñ metawe mew, kvpalelfiyiñ
           liwen lvgko
    Kvpage!, tayiñ pvllv mew
    nieyiñ ta mogen wayzvf pvle
           witrukechi lewfv ñi ko
    Pvtokoge. Welu ay Genechen
    eymi mvten ta fvskvmafimi
    Fey mu ka eymi ta zuguwkeyiñ
           weza kvrvf
    Chem weza fvtra vgpun
           ka zumiñkvleymi
    epe konchi antv mew
           ta miyawkeymi?
    Eymi ta zuguwkeyiñ vypvratuchi
           kvtral
    koylatukelu ka ellka narvmpelu
           kizu ñi age
    Ya!, amutuge ka wetrofige tati
           rvgi wvlelvñ ma mu pefiel
           taiñ fotvm:
    Ponon mew, ñi amupeyem ñi mollfvñ
           feychi piwke
    Wekvfv ñi lloftuniel zewma
    gvrv reke, chem weza weraw
    mvpvlechi logko reke,
           rayvlechi qvla
    reke kimelpelu ñi mvleal
    wezakezugu
    Ñi kvme nvmvn lawen mew amutuge
    feypikey ta pu Machi, eymi weza
    pewma reke mvlekeymi zewma
    konvn antv mew
    nelvmge!, kiñepvle kvnuwge mi pun
    leliwvlfige Kallfvley liwen
           ñi ayliñ
    Eymi kay, witrage fotvm
    Llellipun pipigey Wenu Mapu
           ñi kurantumalal mew
    ka nepeyey pu kona ka kvpaygvn
    ka zew kvpaygvn
    Oo! wilvfi pichike chalwa reke
    kvpalu Wenu Mapu
    zewma kvpayey ta liwkvn fvtrake
           manke antv.






    Ruego en las paredes rocosas del cielo



    (Poema a la manera del canto de las Machi)
    Estas son las palabras rituales
           dicen las Machi
    Sí, ustedes ya las conocen:
    Jefes, Ancianos y Jóvenes
           de la Tierra de Arriba
    Ustedes, habitantes del volcán
           amaneciendo
    y Machi antiguos que oyen
           nuestros ruegos
    Aquí está el hombre enfermo:
           respira
    No lo dejen solo ahora
           que le hemos traído
           hierbas medicinales
    y, en nuestros cántaros, el agua
           cristalina del alba
    ¡Ven! Tenemos en nuestras almas
    la vida de los ríos que suben
    para el Oriente
    Bebe. Pero ay Genechen
    sólo tú harás que ella refresque
    Por eso también a ti te hablamos
           viento maligno
    ¿Qué bostezo tan profundamente
           ladino y oscuro eres
    que vagas en el crepúsculo
           del día?
    A ti te hablamos fuego resucitado
    que mientes y escondes
           tu verdadero rostro
    ¡Ya!, ándate y quiebra la vara
    con que golpeas a nuestro hijo:
    En los pulmones, en la sangre
           el corazón
    Fuerza maligna que acechas
           en visión engañosa
    como un zorro más, como cualquier
           guairao, como cabezas volando
    como quilas floridas que
           nos anuncian las penas
    En la fragancia de nuestros
    remedios ándate, dicen las Machi
    tú que como un mal sueño estás
           en el anochecer
    ¡suelta!, quita tu oscuridad
    mira que Azul es la luz
           de la mañana
    Y tú, levántate hijo
    Se repiten los ruegos
    en las paredes rocosas del cielo
    y los guerreros despiertan
    y vienen, ya vienen
    ¡Oo!, como pececillos brillando
    desde la Tierra de Arriba
    ya vienen, los transparentes
           y altos cóndores
           del sol.


    *********************



    El agua de la vida ( mapuche y español)


    Itrofill mogen

    May, ¿iney feyentulayafuy?
    pigeken: Ti Ko fey ta Mogen
    ¿Welu chem kam ta ko
    mvlenole Kvrvf?
    ¿Welu chumkey ti Kvrvf
    ka ti Ko mvlenole Mapu?
    ¿Welu chumkey ta Mapu
    mvlenole ti Kvtral?
    ¿Welu chumkey ta kvtral
    mvlenole ta Antv?
    ¿Welu chumkey ta Antv
    mvlenole Kvyen ñi trufken?
    ¿Welu chumkey ta Kvyen
    mvlenole ta Ñikvf ñi vl?
    ¿Welu chumkey ti ñikvf
    mvlenole chi Azkintun?
    ¿Welu chumkey ta azkintun
    mvlenole ta Zugun?
    ¿Welu chumkey ta Zugun
    mvlenole ta Mogen ñi neyen?
    ¿Welu chi Itrofill ñi neyen
    mvlenole Mogen tañi Ko?*



    *Freneaen, eymi amulñifige tvfachi vlkantun:
    Ragintu ta chi kileen chi mawiza mew
    Chi liwen mvlfen mew
    Inaltu ta ti kiñeke witrunko mew
    lewfv, trayenko, lafken
    Azkintulen chi fvtrake wampu konwe
    antv mew ti fvtralafken mew
    ka ti kvtran kvrvf chi antv mew…
    Chi wente wigkul pun mew ka welun zugu
    ta rakizuam mew ta peyepeyemvn mew.


    ***********


    El agua de la vida

    (Biodiverdidad, reciprocidad)

    Sí, ¿quién puede dudarlo?
    me dicen: El Agua es la Vida
    ¿Pero qué hace el Agua
    sin el Aire?
    ¿Pero qué hacen el aire
    y el agua sin la Tierra?
    ¿Pero qué hace la Tierra
    sin el Fuego?
    ¿Pero qué hace el fuego
    sin el Sol?
    ¿Pero que hace el Sol
    sin la ceniza de la Luna?
    ¿Pero que hace la Luna
    sin el canto del Silencio?
    ¿Pero qué hace el silencio
    si no sucede la Contemplación?
    ¿Pero qué hace la contemplación
    sin la Palabra?
    ¿Pero qué hace la Palabra
    sin el aliento de la Naturaleza?
    ¿Pero qué hace la Naturaleza
    sin el Agua de la Vida?*



    *Por favor, continúe usted este poema:
    En medio de los últimos bosques
    En el rocío de la madrugada
    A orillas de los menguados ríos
    saltos, lagos
    Mirando los barcos en el horizonte
    del mar
    y en el aire contaminado del día…
    En la cumbre nocturna y más delirante
    de la imaginación.







    https://latinamericanliteraturetoday.org/es/2020/11/water-life-elicura-chihuailaf/

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/51_52/elicura.html


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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Sáb 13 Abr 2024, 08:33

    Jaime Luis Huenún ( Chile )


    Jaime Luis Huenún nació en Valdivia, Chile, en 1967. Pertenece a la nación mapuche. Su obra ha recibido numerosas distinciones y ha sido recopilada en diversas antologías, por ser uno de los poetas Mapuche-Huilliche, más relevantes de la década de los noventa. En 1996 y 1997 obtuvo financiamiento del Fondo de desarrollo de las Artes y la Cultura (Fondart) para su proyecto de escritura, Ceremonias.

    Ha publicado: Ceremonias (Editorial Universidad de Santiago, 1999), Puerto Trakl (LOM Ediciones, 2002), Ganador del premio Pablo Neruda de poesía, 2003; Reducciones, crónica en prosa y en verso sobre sus orígenes en el sur de Chile; LOM, 2012; Fanon city meu, Das Kapital, 2014; La calle Mandelstam y otros territorios apócrifos, Fondo de Cultura Económica, 2017.

    Ha obtenido diversos premios como: Beca Fondart (1996 y 1997); Beca del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1998); Primer premio en el concurso El Joven Neruda 1999 (Municipalidad de Temuco) por Puerto Trakl; Premio Pablo Neruda 2003 por Puerto Trakl; Beca Guggenheim 2005.

    A la pregunta: ¿Cómo cree que la naturaleza está marcando a la poesía mapuche actual? Afirmó: «El elemento natural es parte sustancial de la visión de vida y cultural mapuche. Escribo mi poema en las hospederías del bosque. Los pájaros vuelan y borran con sus cantos lo que escribo. Hay un contacto pleno con el medio natural, con el entorno, en términos de cultura ancestral. Y el mapuche tiene mucho respeto por la naturaleza que lo rodea. Es decir, todo el mundo espiritual mapuche está vinculado a la naturaleza. Parte de esta visión sacra de la naturaleza se transmite a los poetas. No se entiende la cultura mapuche sin esta vinculación porque ya «mapuche» significa «gente de la tierra».}



    *********************



    Bajé a Puerto Trakl entre neblinas.
    Buscaba el bar de la buena suerte
    para charlar sobre la travesía.
    Pero todos vigilaban la estrella polar en sus copas,
    mudos como el mar frente a una isla desierta.
    Salí a vagar por las calles con faroles rojos.
    Las mujeres se ofrecían sin afecto, fragantes y cansadas.
    «A Puerto Trakl los poetas, vienen a morir», me dijeron
    sonriendo en todos los idiomas del mundo.
    Yo les dejé poemas que pensaba llevar a mi tumba
    como prueba de mi paso por la tierra.



    Ceremonia de la muerte
    Uno
    (Forrahue)

    «...alzaban sus manos
    ensangrentadas al cielo...»
    (Diario «El Progreso» de Osorno
    21 de octubre de 1912)

    No hablábamos chileno, mi paisano,
    castellano que lo dicen.
    Copihue sí, blanco y rojo,
    flor de michay,
    chilco nuevo.
    No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito,
    ni del Dios en las Alturas.
    Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
    robábamos panales a los ulmos y a los moscos,
    y pinatras a los hualles de la pampa;
    mirábamos desnudas bañarse a las hermanas
    con manojos de quillay en el arroyo.
    Malo era.
    Sí.
    Por eso vino envidia y litigio y carabina;
    por eso se volvieron lobos los venados y los peces.
    Malo era, paisanito, malo era.
    Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero
    en el lepún;
    rezábamos huilliche al ramo de laurel
    junto a la machi;
    matábamos con fuego al que mete huecuve
    contra el cuerpo y contra el alma.
    ¡Brujo diablo, anda vete! decíamos escupiendo,
    y el bosque más espeso
    escondía a la lechuza.
    Malo era, malo era.
    No sabía vivir el natural antes amigo, no
    sabía.
    Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
    y los hijos se criaban a la buena
    de los bosques y los ríos.
    Así era, mamita, así fue:
    las estrellas dejaron de alumbrarnos
    la sangre de repente,
    y tuvimos que ocultarnos como zorros
    en montañas y barrancos.






    Ceremonia de amor


    Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo, pellín
    e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse
    amantísimos, peumos
    bronceáronse cortezas, coigües mucho
    besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el amor despertar
    de las aves ya arrulladas
    por las plumas de sus propios
    mesmos amores trinantes.
    Mesmamente los mugrones huincas
    entierráronse amantes, e las aguas
    cholas abrieron sus vertientes alumbrando, a sorbos
    nombrándose, a solas e diciéndose: aguas buenas, aguas
    lindas, ay pero violadas somos aguas Rahue,
    plorosas Pilmaiquén, floridas e parteras e aún felices
    las arroyos que atraviesan como liebres
    los montes e los cerros.
    E torcazos el mesmo amor pronto ayuntáronse
    los Inallao manantiales
    verdes, las Huaiquipán bravías
    mieles, los Llanquilef veloces
    ojos, las Relequeo pechos
    zorzales, las Huilitraro quillay
    pelos tordos, los Paillamanque
    raulíes nuevos.
    Huilliche amor, anoche amaron más
    a plena chola arboladura, a granado
    cielo indio perpetuo
    amáronse, amontañados
    como aguas potras e como anchimallén encendidos, al alba
    aloroso amáronse,
    endulzándose el germen lo mesmo
    que vasijas repletas de muday.






    Fogón


    Menos que el silencio pesa el fuego, papay, tu
    gruesa sombra que arde
    entre leños mojados;
    menos que el silencio a la noche
    y al sueño,
    la luz que se desprende
    de pájaros y ríos.

    “Hermano sea el fuego”, habla, alumbra
    tu boca,
    la historia de praderas y montañas
    caídas,
    la guerra entre dioses, serpientes
    de plata,
    el paso de los hombres
    a relámpago y sangre.

    Escuchas el galope de las generaciones,
    los nombres enterrados
    con cántaros y frutos,
    la lágrima, el clamor de lentas caravanas
    escapando a los montes de la muerte y la vida.

    Escuchas el zarpazo del puma
    al venado,
    el salto de la trucha en los ríos
    azules;
    escuchas el canto de aves adivinas
    ocultas tras helechos
    y chilcos florecidos.

    Respiras ahora el polvo de los nguillatunes,
    la machi degollando el carnero
    elegido;
    respiras ahora el humo ante el rehue, la hoguera
    donde arden los huesos del largo sacrificio.

    “Hermano sea el fuego”, dices retornando,
    el sol ancho del día
    reúna a los hermanos;
    hermano sea el fuego, papay, la memoria
    que abraza en silencio la sombra
    y la luz.

    *Papay es el nombre afectuoso que se da a las ancianas.






    Hermana


    Aquellos ojos del color del color,
    a una altura gris, miran
    copihues, hilos de agua.

    ¿Es por el viento de esta hora su silencio o
    son abejas borrachas
    trayendo miel y sangre
    al panal de sus sienes?

    Porque el agua es hermosa,
    y el cielo es hermoso
    y ambos son buenos amigos - dice.

    Porque la luz es mi alma en la estrella,
    y mis pechos son fuentes de luz.

    Porque callados sabemos lo que somos:
    el águila y el cisne,
    el venado y el puma,
    montañas, manantial y viento,
    sementeras de la eternidad.

    *Los versos en cursiva pertenecen al poeta Pablo de Rokha.


    _________________



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    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
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    y tren de tus ilusiones."
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    Mensaje por Maria Lua Dom 14 Abr 2024, 13:57



    Faumelisa Manquepillán ( Chile )


    Faumelisa Manquepillán nació en Puquiñe, Chile, en 1960 En el año 2000, publica en edición bilingüe el libro Sueños de mujer. Luego sus poemas aparecen en diversas antologías.Pertenece a la Nación Mapuche. Se autodefine como artesana en piedra, madera y textil, poeta y cantautora. Según cuenta, los Calfuleo desde siempre fueron los ngenpines del territorio, encargados de unir el mundo terrenal con el mundo sagrado. Luego de años de ausencia, por parte de su familia, en los ritos de la cultura mapuche, el arte de Faumelisa vuelve a unir estos dos mundos, ahora a través de su poesía, sus cantos y sus artesanías, todas llenas de símbolos propios de su cultura y de una fuerza única que pareciera que emanara de su propio espíritu. Faumelisa manifiesta : “Como mujer mapuche, busco la palabra y ella viene con el viento, nos buscamos y la encuentro y nos encontramos en los lugares más inesperados. A veces la veo emerger en el caer de una sola hoja en el otoño o en el sonido del agua; hay poesía cuando la brisa juega en el viento, cuando la lluvia cae, cuando pasa una nube, cuando un pájaro vuela fugaz, cuando caminas descalza sobre la tierra recibiendo su energía”.



    **********



    AMASIJO DE ESPÍRITUS
    Yo camino…
    Arrastrando formas y miserias
    Llevo y traigo costumbres y sabores
    Herencias de neuronas y escalones.
    Yo camino…
    Cargada de legados y de signos
    Inmersa de sapiencias y de rasgos
    Voy envejecida por el tiempo
    Débil y fuerte entre mi todo.

    Yo gimo presa del pasado.

    Reconociéndome cautiva
    De antiguos seres que me atan.
    Subo y desciendo
    Comienzo y termino
    Hasta llegar a las orillas
    De las fuentes de saberes
    Que me brotan.

    Otros me esperan lo se
    Otros me buscan
    Muchos me habitan ahora
    Y me gritan.

    Poderosa me genero y me regenero
    Guardo en mis células
    Mandatos y códigos.

    Yo solo camino…
    Llena de alegrías
    Llena de recuerdos
    Llena de deseos
    Mísera, pequeña
    Débil y frágil fuerte y poderosa.
    Una ves visible luego la invisible
    Y otra vez soy
    Y otra vez no soy.



    Dualidad
    No…
    no me importa amor
    que te vistas de rosas de nubes o de plumas
    solo se que te amo
    que respeto tus ideas y tus formas
    que dedico mi pensar a valorarte
    que tu dualidad es mía
    que mi dualidad te busca
    emprendamos juntos el camino
    que la vida nos regala
    es ahora el momento
    juntemos nuestras manos.
    Si, ya, yes, amen, may.



    LENGUAS SECRETAS
    Te acercas viajando entre nubes
    Yo te intuyo impaciente y seguro
    Te anuncian los treiles de noche
    Los guardianes de nuestros senderos
    Y esa luna que miras y miro
    Mis metawes estan todos llenos
    Tan servidos sabrosos y dignos
    Nuestra historia vamos construyendo
    Que las oscuridades nocturnas
    Nos regalen silencios que griten
    Y que valla desapareciendo
    La distancia entre luces y sombras
    Háblame con mil lenguas secretas
    Y ábreme muy despacio las puertas
    Cuéntame cuanto tiempo a pasado
    Desde que te fuiste de mi lado
    Abrázame y que el tiempo nos funda
    Nos fulmine y nos desaparezca
    Que el dolor de la ausencia se vuelva
    Miel y sabrosura de avellanas
    Cuéntame cuanto tiempo a pasado
    Desde que te fuiste de mi lado
    Hablemos nuestras lenguas secretas
    Y cierra muy despacio las puertas.




    EL MUERTO
    Te estás desmenuzando en mi memoria
    Ya no recuerdo tus rasgos
    Solo me quedan tus feos perfiles
    Será que no dijiste nada bello
    Y no sembraste ni semillas ni arcoíris.



    EL PURRUN
    Todas íbamos descalzas
    Danzando bajo el cielo azul
    En la trutruca se oía
    La voz de los espíritus
    Las pifilkas
    Con canto de golondrina
    Nos conducían al baile ceremonial
    Todas purrucabamos todas
    La Juana con el gualle purrucaba
    Aylen con el canelo
    Con el lungue Susana
    Con el laurel Herminia
    Con ulmo purrucaba Millaray
    Fresia con el pellin
    Rayen con avellano purrucaba
    Maria con arrayan
    Con ramo de lahuen la celestina purrucaba
    Todas, todas
    Rogábamos por buena cosecha
    Por salud por miel y buena familia
    Por kuyin purrucabamos
    Allá en el guillatún
    Descalzas todas
    Con ykilla y cintas de colores
    Plata en nuestros pechos
    En nuestras cabezas trarilongkos
    Todas danzábamos a Chao Dios

    Todas todas todas todas.




    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/88_89/manquepillan.html


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    Mensaje por Maria Lua Dom 14 Abr 2024, 14:00

    Mata-Uiroa Manuel Atan (Chile)


    Mata-Uiroa Manuel Atan Nació en la Isla de Pascua en 1956. Pertenece a la etnia Rapa Nui. Poeta y abogado. En 1972 constituyó un conjunto de bailes tradicionales. En 1978 ingresó a la fiesta “Tapati Rapa Nui” como coordinador y director, permaneciendo varios años, hasta 1996. Junto a Rodrigo Paoa Atamu coordina la mayoría de competencias culturales que se desarrollan en su lugar natal, eventos de renombre internacional. Desde 1980 hasta la fecha, integra el grupo Rapa Nui “Mata tuu hotu iti”, que lleva a cabo el rescate y preservación de los cantos, danzas, leyendas de la etnia Rapa Nui, habitante del Océano Pacífico.
    Ha asistido a encuentros de poesía indígena en Concepción, Temuco y Santiago y a un encuentro internacional de poesía en Puerto Ayacucho, Venezuela. Ganador de varios concursos de poesía de su pueblo. Invitado a la Tapati Rapa Nui hasta el año 2009, cuando fue censurado por las autoridades organizadoras.
    Ha expresado sus poemas en diferentes eventos públicos de la Isla de Pascua. Durante su estadía en la Universidad de Chile creó y dirigió el grupo “Hoko Manu” de danzas y cantos Rapa Nui.



    ********************


    Todos los días
    despierto
    tú eres mi saludo

    Con mi viento
    tú respiras
    encima de mi tierra
    tú flameas

    Todos los días
    estoy sentado
    te veo a ti
    me clavas el corazón

    Son felices los descendientes de Hotu
    si caminan en Hangaroa
    y tú no estás en el mástil

    Oye pabellón de guerra
    de los ancestros extranjeros,
    da un paso
    déjame respirar

    Si enrojece el Reimiro
    encima de un pedazo de género
    galopa mi corazón
    por mis ancestros
    cubran mi féretro
    con la bandera Reimiro
    cuando me lleven al cementerio de Tahai

    Paño blanco
    Reimiro rojo
    tú tienes mi cuerpo
    mi vida
    mi muerte





    Lavando ropa

    En la madrugada
    persistente la lluvia
    ensillan el caballo
    con cuero oveja
    con rienda
    cuero de vacuno

    se escondió la luna
    entre nubes negras
    canta el gallo castellano
    calientan
    la leche con zapallo
    está lleno el saco de yute
    de ropas y trapos sucios

    ocho pequeños
    van a vaiteka
    el mayor no tiene bellos en el pubis
    el menor todavía mama
    los senos de su madre
    van caminando despacio
    van hacia allá
    trotando arriba
    del caballo manchado
    que corcovea
    por el dolor de una herida

    con calabaza
    sacan agua
    llenan
    un recipiente de piedra
    lo pisan con los pies
    friegan
    encima de una piedra redonda
    tiene mojada la espalda
    la madre la meó
    el hijo menor

    que rico el choclo asado
    dentro de la cocina ancestral
    con bosta de vaca seca
    con higo maduro en su trasero
    acompañaron y quedaron satisfechos

    oscurece el día
    juntan la ropa
    para volver a haga kio’e

    el viento está soplando fuerte
    les cae el romadizo de la nariz
    de los pequeños
    está muy feliz
    va a coquetear a su hombre
    está limpio
    el vestido de seda
    que está roto bajo los brazos


    Calzón de saco harinero

    Suena la sirena de llegada del buque
    corres
    arriba abajo
    donde la madre
    donde la amiga

    donde aquellas personas
    en el ropero
    si no lo encuentras
    sufre su corazón

    ¿Adónde se dirigen esos pies?
    mira, busca
    si no lo encuentras
    su cuerpo se pasará de frío
    no tiene un calzón para coquetear

    desde lejos
    lo ve colgado
    en una rama de guayaba
    es lo único que desea
    un calzón de saco harinero

    se caen las lágrimas de emoción
    levanta sus manos
    al cogerlo
    se rompe
    qué pena
    el barco se fue de la isla






    A la bandera y Mujer trabajadora (Mata Uiroa Manuel Atan, Chile, Isla de Pascua, Nación Rapa Nui)


    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Lun 15 Abr 2024, 09:08



    María Teresa Panchillo ( Chile )




    María Teresa Panchillo Nació en Chile en 1958. Actualmente reside en una comunidad de Traiguén, territorio Nagche. Sus poemas han sido incluidos en diversas publicaciones y antologías, entre ellas: Hilando en la Memoria (7 poetas mapuches), 2006; Antología de la poesía mapuche contemporánea. Kallfv Mapu (Tierra Azul), 2008; Antología de poesía indígena latinoamericana Los Cantos Ocultos, 2008 y Antología poética de mujeres mapuches (siglos XX – XXI) Kümedungun /Kümewirin, 2010.
    Su poesía está centrada en el espacio biográfico político de la autora y mantiene una confianza en la palabra como catalizadora y transformadora de la realidad social, de una realidad contingente asociada a las problemáticas políticas y ecológicas, y de recuperación y reivindicación cultural mapuche.
    “La poesía es verbo de las palabras /Desde las culturas remotas/En la tierra/Es DVGUN en mi WELLIN/VOCES Y SONIDOS/ De los seres que viven/ En el microuniverso de mi vida…// Las palabras de la poesía/ En el idioma de los pueblos/Orales y escritos trasmitiendo/Historias en memoria del tiempo/De soles y lluvias/Son granos maduros/En versos/ Que riman solo…//La poesía es la palabra del amanecer/Que despierta mis pewmas (sueños)/Con los antepasados /Los mismos que guían/Mis pasos de poeta/ En este oficio/Para adecuarme/Adaptarme/Al mundo civilizado/De los conquistadores (Globalizados)…//La palabra en la poesía/ Es un medio que denuncia/Sin censura las injusticias/Que proclama sin miedo/El futuro de los hijos/Que promueve sin frontera/La continuidad de la vida/En el planeta/
    En el Universo.”



    ***************


    Kiñe piche che = un niño
    Dicen que viene un niño
    Por los cerros viene bajando dicen
    Jugando a saltitos
    Como un conejito dicen
    Que viene bajando.

    Dicen que viene por las cordilleras
    Jugando, chuteando las nieves dicen
    Que viene bajando
    Dicen que de todas partes viene
    El niño pues.

    En medio del mar dicen
    Que viene nadando
    Jugando con los peces
    Para llegar a la tierra dicen.
    El niño que va llegar a la tierra
    Cuando caigan las hojas de los árboles
    En todas partes, dicen
    Que va llegar
    En nueve meses va llegar dicen
    LA NIÑA, PUES.





    Tugelay. (No la agarraron)


    Donde se perdió al otro lado del cerro la liebre
    Se perdieron los gritos
    Tu silbido
    Tu mirar
    Una inmensa nube negra
    Bajó desde el invierno.
    Se detuvo el novillo nuevo
    Que araba por primera vez
    Yo sentada
    A la orilla del fuego.
    Volvieron los perros
    Volvieron también dos cazadores
    NO LA AGARRARON
    Se escapó la liebre.






    Sueño. (Tres)



    Soy...
    Un piño de animales negros
    Y bueyes overos
    Con cuernos enroscados.
    Caballos que vuelan
    En dirección al sur
    Y KONAS* JINETES
    De tu sueño de invierno
    Que podría descender las nubes
    Y correr por tus venas
    A una velocidad máxima
    En truenos y relámpagos
    Retumbar en tu ventana
    Sin un Noé presente
    Ni Milagro ni Santos…
    NI UN CERRO XEG XEG** EN TU DESESPERACIÓN.

    *jóvenes ágiles
    **los cerros más altos






    Los hualles solitarios


    Si hablaran los hualles solitarios
    En los campos
    Se reventaría el lápiz escribiendo
    La tinta correría por las hojas
    Como corrió la sangre y lágrimas
    De los otros árboles muertos
    En la guerra que llamaron pacificación
    Por estos cerros de XAYEN.






    Sueño. (Dos)


    Soy...
    Átomo en resistencia
    debajo de las hojas secas
    en medio de los bosques
    en las plantaciones de eucaliptos y…
    Podría transformarme
    En llamas de infierno.

    Y consumir matas por matas
    La forestal en expansión
    Hasta llegar al extremos de tu casa
    a reducirte en escombro y cenizas.
    De la humareda más espesas
    Escapar en MEWLEN* DE MEDIODÍA
    Recorrer tus cerros
    Encontrarte por los caminos
    Arrollarte como viento huracanado
    Meterme por tu falda hasta la cabeza entre tu pelo amestizado
    y…
    Borrarte
    En polvo
    En polvo de tierra de tu entierro.

    *remolino







    Sueño. (Uno)



    Soy...
    Poesía
    En estrella Súper nova
    Buscando entrar a tu casa
    En las noches de tus Sueños
    Tierna y luminosa
    Estoy ahí…
    Un poco más arriba
    Que las estacas de tu cerco
    Sobre la neblina.


    _________________



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    "Ser como un verso volando
    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
    compartir contigo sol y luna,
    siendo guardián en tu cielo
    y tren de tus ilusiones."
    (Hánjel)





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    Mensaje por Maria Lua Mar 16 Abr 2024, 14:48

    Rayen Kvyeh (Chile)



    Rayen Kvyeh (Flor de Luna en lengua mapuche), nació en Chile. Su vida y su obra están arraigadas en la comunidad mapuche y en sus luchas para preservar su territorio, su lengua y su cultura. En sus palabras, refiriéndose a la condición actual de su pueblo, visto por el estado chileno, “Luchar por un territorio libre y por la autodeterminación del pueblo mapuche, es ser terrorista. Luchar contra la construcción de las represas hidroeléctricas es ser terrorista. Luchar por la paz de los ancestros en los cementerios es ser terrorista. Luchar contra la contaminación de los ríos, mares y lagos es ser terrorista. Luchar contra la desertificación y erosión de la madre tierra es ser terrorista. Luchar contra los basurales en comunidades mapuche es ser terrorista. Luchar por la paz y la armonía de la madre tierra y la gente de la tierra es ser terrorista".

    Autora de los libros Luna de las Cenizas y Cometas azules; dramaturga y directora de teatro, primera poeta en publicar en edición bilingüe alemán/mapuzugun, con Luna de los primeros brotes; encarcelada y exiliada en la dictadura, su poesía ha sido traducida del mapudungun al catalán, vasco, español, alemán e italiano.



    ******************


    TUCAPEL


    Caupolicán…
    Las voces del pasado
    graban su nombre
    en las estrellas
    descifran los abuelos
    los designios del futuro.

    Manke veloz.
    El kulxug
    su corazón palpita
    agun-purun, purun agun
    rewe y canelo
    purun agun, agun purun
    en el toki guerrero
    cuerpo y espíritu se elevan.

    La luna de los primeros brotes
    guía a Caupolicán.
    Erguido como el pewen.
    Seguro como sus raíces
    avanza con su columna guerrillera.

    Gráciles, diestros
    los desnudos cuerpos
    el arco y la flecha dispuestos
    soportan la feroz embestida
    de los hombres coraza
    de la caballería montada
    del ejército español.

    En fuertes caballos
    los hombres metálicos
    flecheros arrollan
    cayendo como árboles talados
    por la maquina imperial.
    Seguro de su triunfo
    el oficial Bobadilla
    arremete con sus lanceros.

    El Kull Kull
    como en un estallido del tiempo
    transmite su mensaje de guerra.
    La columna mapuche se abre
    y se vuelve a cerrar.
    El enemigo ha sido vencido.

    El Kull Kull de Lautaro
    graba las voces del tiempo
    en la histórica melodía
    que el eco repite
    en cantos liberados.

    Bajo la armadura
    la fría muerte
    penetra los cuerpos
    de Valdivia y sus soldados.

    Una bandada de miles de diucas,
    tencas y ñankues
    surca el cielo
    esparciendo el llamado
    del kull kull.

    La melodía penetra
    como suave silbido del sur
    en los desnudos cuerpos
    de Caupolican y sus hermanos.

    Lautaro
    les habla a sus hermanos:
    en mis sueños
    mis abuelos me han hablado.

    De la cordillera al mar
    desde el norte al sur,
    desde lo más profundo
    de nuestra madre tierra
    sus voces me aconsejan,
    que expulsemos
    a los usurpadores
    de nuestra tierra.
    A los usurpadores
    de nuestra libertad.
    Gvnecen
    está junto a nosotros.

    Hermanos, hermanas
    por nuestros abuelos
    por nuestros padres
    por nuestros hijos
    por nuestra tierra
    a combatir el huinca opresor
    y a recuperar la paz y la libertad.

    No queremos
    ser siervos y esclavos.
    No queremos
    hermanas violadas.

    Arrancad las malezas
    para que el canelo y el maíz
    surjan libres, sin espinas.

    Por nuestra nación mapuche
    hijos de la tierra
    ¡A combatir¡
    Mari ci weu.

    Mari ci weu responden
    miles de huelles, pellines y copihues
    erguidos
    sobre sus raíces milenarias.

    El grito de guerra
    brota como un rayo fulminante
    saludando al nuevo toki
    que nace en la historia de América.

    Desde la montaña incontenible
    las morenas aguas se desbordan
    rompiendo diques, fuentes y cadenas.

    Los negros ojos de Lautaro
    despiden mil soles.
    Soles abriendo surcos.
    Soles guiando el cauce
    de un pueblo rebelado
    que no acepta vivir sometido
    como un puma enjaulado.

    Lautaro:
    Ágil como un puma
    veloz como un cóndor
    sabio como su madre
    a lanzazos se abre paso
    entre la caballería
    del ejército español.






    MADRE TIERRA


    Madre tierra, madre tierra
    de ondulante vientre
    día y noche engendra milenarias semillas
    brotan en ríos,
    se deslizan en cascadas
    estrellas luminosas,
    generando
    raíces ancestrales.

    Madre tierra, madre tierra
    mapuche tus entrañas paren
    en constante movimiento
    de atardeceres y amaneceres.

    en valles y montañas,
    rewe, pewen, foie
    su toki yerguen
    para liberarte y defenderte
    acariciarte y amarte
    madre tierra.





    LUNA DE CENIZAS


    Mis ojos cegados por negra venda
    El aire cortado en un metro cuadrado
    Amarrado el torturado silencio
    Entre cables, golpes y sangre.

    Se extravía mi razón
    En interminables laberintos
    De cruda realidad y negra fantasía.

    Sudando frío, temblando rabia
    Mi piel apretada a su escuálido esqueleto
    Va abandonando la vida
    En una lenta agonía.

    Me llaman mis hijos
    Entre voces de kulxug y guitarra.
    Mis ojos se inundan
    Bajando en raudales
    Mi cuerpo se limpia y baña de calor
    Mis entumecidos pensamientos.

    Pasito a pasito
    mis vendados ojos
    caminan los senderos
    de mi tierra.

    Junto al telar
    la abuela choclos desgrana,
    te besa el pewen,
    recoges piñones,
    sudando en el horno
    amarras tus lágrimas
    por las militarizadas calles
    de la sitiada ciudad.

    Un bosque de ternuras
    se anuda en mi vientre
    dando vida
    a un embrión rebelde.





    FIU FIU (BÍO BÍO)


    Corren los ríos como sangre por la tierra
    llevando los sueños de mis abuelos
    alimento de nuestra liberación.
    Por eso Bío Bío
    te encarcelan en represas.





    FUXALEUFU


    Tú que llevas el aliento de las araucarias.
    Tú que cuentas las historias en
    el LAFQUENMAPU
    Y transmites el mensaje de la nieve
    en el llanto frío del invierno
    que riega a mis hermanos.
    Por eso te codician
    Bío Bío, gran río.

    Hombres extranjeros
    no ven el palpitar de nuestra historia
    en tus aguas.
    Quieren detener tu canto
    y acallar nuestras voces ancestrales.

    Cóndores del sol tus aguas besan.
    Mis abuelos se levantan.





    OSCURIDAD DE AGUA



    El koilako ha enmudecido
    los menoko – los ojos de agua
    de cuencas vacías
    ven como la vida se escapa.

    En la azulada tierra de arriba
    el sol bate sus rayos.
    La oscuridad de agua
    resola los valles.
    Oscuridad de agua
    en Reñiko, kojinke, kexawe, Pantano, xomen.
    Oscuridad de agua en Lumako

    Hace 120 años la ocupación militar de esta mapu ñuke, se justificó con razones de progreso, con razones económicas.
    Estas tierras estaban destinadas a convertirse en el triguero de Chile y satisfacer las demandas de California

    El Lonko Kayupan
    se remonta en sus recuerdos.
    Mis abuelos tomaron las semillas,
    en la poquita tierra que nos dejaron
    sembraron trigo
    Había agua en abundancia.
    El Koilako corría ondisonante
    y sus voces llenaban de vida este valle

    El sagrado poder del agua
    estaba sobre nuestra mapu ñuke.
    Los menoko – los ojos de agua
    brotaban alegres,
    viendo crecer los choclos y porotos,
    las cebollas y los ajos,
    las lentejas y verduras,
    el cilantro y el ají.

    Teníamos animales
    bebiendo el agua de la vida
    y la madre tierra fecundaba
    y reflorecía a flor de agua
    Los menoko – los ojos de agua
    brotaban alegres
    viéndonos crecer.




    DE SUS OJOS LLUEVEN SUEÑOS.


    Antiguamente,
    este era un solo territorio.
    Hoy…
    los winka nos han aislado
    plantando pinos.




    DE SUS OJOS LLUEVEN SOLEDADES.


    El triguero de chile ha desaparecido para dar paso a las forestales. Las razones se repiten. El progreso, la globalización, y el mercado internacional de la madera.

    El lonko Kayupan continúa
    anudando la historia.
    Desde que llegaron los winka,
    que no son los dueños de la tierra,
    acorralaron la comunidad mapuche,
    con plantaciones de pino.
    Nadie ha entregado o vendido la tierra.
    El linde se hacía con una cuneta.
    Los winka, cavaron una nueva,
    después plantaron pino
    y borraron la antigua cuneta.

    Noche por noche corrieron el linde
    y fueron arrinconando al mapuche.
    No había alambre en la vida antigua.




    DE SUS OJOS LLUEVEN TORMENTOS.


    Un triple anillo:
    cuneta, alambre, pinos
    encierran las comunidades
    El Lonko Kajupan
    continúa desgranando verdades.
    El pino produce enfermedades.
    El pino produce un polvo blanqueado
    que ahoga la respiración de los niños.
    Cuando llueve, el agua lo junta
    y se puede ver por los caminos

    El sagrado poder del agua
    ha desaparecido
    de la faz de nuestra mapu ñuke.
    El sagrado poder del agua
    se ha refugiado, enfermo,
    muy abajo en el vientre de nuestra madre tierra.

    Los poderes del agua
    están ahogados.
    A nosotros nos tienen ahogados los pinos.




    DE SUS OJOS LLUEVEN SEQUEDADES.


    La lumbre del antiguo espíritu libre
    se enciende.


    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Ayer a las 10:29

    Maribel Mora Curriao ( Chile)


    Maribel Mora Curriao nació en Panguipulli, Chile, en 1970. Pertenece a la Nación Mapuche. Es coautora del libro El Pozo Negro y otros relatos mapuche, Pewma Ediciones, Temuco 2001. Poemas suyos se han publicado en las revista Pewma, Literatura y Arte, Pentukún, Instituto de Estudios Indígenas, UFRO, 2000, Sur Fugitivo: Poesía Joven de la Novena y Décima Regiones y Epu Mari ülkantufe ta Fachantü / 20 poetas mapuche contemporáneos, Temuco 2003.

    Durante el año 2002 dirigió el proyecto financiado por el Fondart Nacional Ko fentén pülli, Mapu fentén pülli / Espirítus del agua y de la tierra: 3 mitos mapuche para niños, montaje teatral realizado con niños mapuche y basado en relatos orales tradicionales. Se desempeña como profesora de estado en castellano. Reside en Freire, novena región de Chile.



    *******************


    Del Perrimontun



    Presagios  


    Me habita el delirio. Encendido el corazón bajo la luna, he debido cobijarme en mi küpalme. Vacío de alma. Tierras sin espesura. Lo demás se pierde en el parpadeo de la historia. Pero los abuelos aún nos sueñan desde las montañas. Por eso escribo estas palabras. También por los hijos y los hijos de los hijos. Mañana serán del mundo...

    Afuera los días pasan, la escritura nos detiene. Puro anhelo estas palabras. Leves, mustias, átonas, nostalgia de praderas y de preces. ¡Ah! la poesía, esa “vieja y desesperada paciencia”, no me empuja ni me levanta, no me sueña ni me busca. Las visiones sí, las voces perdidas, kütralwe encendido para espantar el miedo.

    Manuela Colipe, abuela mía, madre de mis sueños. Manuel Curriao, voces oscuras, cruces de las sangres. Juan Colipe Ñancuvil, Bartola Gineo, José Ignacio Chiguay, Margarita Curriao... en esas palabras-bosque aún podemos escucharlos. ¿Aún nos sueñan? ¿Todavía las vertientes acuden a sus llamadas? He visto sus corazones pintados en las estrellas, latiendo inconfundibles en la corola de las flores. Si no estuvieran... ¡ah! si no estuvieran, ¿cómo respiraría el mundo?

    Nos nombraron brujos durante siglos salvajes, indios, trofeos humanos, vencidos en guerra bajo el yugo de una espada que no cesa, de una espada que no mata.

    Ya no hay montañas para huir de Kai Kai Vilu, el mundo entero es una sola planicie. El likan hipnótico me quema por dentro, posesa, perdida, sin el corazón, sin aliento. Por eso debimos ocultarnos en el monte de la palabra poética: maraña y espesura, delirio sin retorno. Pérdida, pálpito agónico, canto, corazón y aire...

    Que cante, me dijeron en pewma. Que cante, en mapudungun me escribieron. Desde entonces sigo al sueño esperando las visiones. Desde entonces las ciudades, desde entonces las palabras. Guían mis pasos antiguos presagios.





    Sueños en el valle


    Heme aquí, apartada de mis muertos,
    perdida en el Valle del Águila,
    olvidada del pehuén y la montaña.

    En sueños he visto
    que brota sangre en mi costado
    y nacen aves rapaces de mis sienes
    que devoran mis manos y mi lengua.

    Mas, me nacen otras manos
    y otra lengua
    que son devoradas nuevamente
    y luego nacen otras
    que oculto cuidadosa
    entre metawes.
    Pero también son alcanzados
    los metawes
    y sus restos dispersados
    por el valle.

    Entonces me levanto y me rehago,
    la misma cara, el mismo cuerpo
    y el mismo corazón acongojado.

    No es la muerte
    quien me espanta a esta hora,
    sino la distancia con las montañas

    No son los rapaces centinelas,
    sino el inútil deseo
    del retorno a las quebradas.

    Mas, heme aquí, cuerpo y sueño
    sobre este suelo baldío.





    Tuwin Malen


    Porque yo desciendo del alba
    instinto soy y delirio,
    silencio dormido
    en el mar del inicio.
    Yo, la luz de la noche
    que inunda tu sangre

    Ven,  acércame la dulzura
    de tu lengua,
    estallido de pétalos
               y llamaradas,
    mariposas huyendo
    de la niebla y el eco,
    oscuridad de selvas
    aguardando
    la estrella del presagio.

    Acércate,
    pero no profanes.
    Ni una nota
    en mis abismos
    has de tocar.
    Allá  en el fondo
    ocultaré mis temores.

    Cada horizonte
    guarda una alborada.
    Cada enigma
    las venas del origen

    Porque viento soy
    y peñasco
    y ola blanca y fría
    que roe las certezas
    y perfume de miel
    y manzano soy,
    florido y fecundo
    cielo de luna
    y estrellas desperdigadas
    en la tierra de los sueños.

    Ven,  mira la oscuridad
    en mis ojos
    y bebe con lentitud
    el misterio en mis cabellos,
    desnudo el saber de mis labios
    mira el sello de mi cuerpo,
    pero no levantes el velo
    de mi soledad sin memoria.





    Weda Kalku


    Mal espíritu habitaba a la malen
    dijo la machi
    y fue su compañera la muerte.

    Nieve                       junio torrencial
    Sombras                  en las montañas  
    voces extraviadas    centro del invierno
    un cuerpo inerte       un pájaro oscuro
    en las laderas           en medio de la noche.    

    Posesa                      dicen que fue
    la malen                   en lengua perdida
    retorciéndose           el aliento
    la sangre                  la memoria
    y las palabras           ¡Ah... las palabras!

    ¿Quién le dio las palabras
    que no se arrepienta?

    Pero todo vive y todo muere
                              En este mundo
    el equilibrio             al borde del abismo
    Cantará sí                los cantos sagrados
    Bailará sí                 el baile de machi
    una y otra vez          intentará el rito
    una y otra vez          espíritus indescifrables

    Los laku mirarán      hacia los bosques
    cada vez que             sus pasos
    weda dungun            weda piuke
    pueblen los valles     pueblen estos sueños

    Mal espíritu habitaba a la malen
    dijo la machi
    y fue su compañera la muerte.





    Waria


    Nuestros padres enterraron a sus dioses
    y nosotros con desdén
    borramos las huellas del valle elegido.

    Tras la huida la inercia los cuerpos
    las plegarias y el cielo
    cayéndose a pedazos.

    A nuestra espalda los bosques
    agudas llamaradas
    la cara
    el gesto
    las manos
    las heridas.

    Demasiado tarde para lamentos.

    Demasiado tarde para ternuras.

    Déjame limpiar el rostro pétreo
    de esta carne débil.
    Déjame el susurro
    unas pocas palabras.

    Las calles y avenidas
    aplastaron los sueños
    los cercos como lanzas
    hacia el cielo.
    El mirar de reojo      la mueca
    el silencio...              y luego
    nada que nos hable
    de nosotros.

    Nada detrás de estas murallas.





    Del libro inédito Las Ciudades Innombrables o Müna Wedakewarria Mew



    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/29/MaribelMora/


    _________________



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