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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por Maria Lua Sáb 20 Jun 2009, 19:31

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    Juan Ramón Jiménez


    (Moguer, 1881 - San Juan de Puerto Rico, 1958) Poeta español. Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Tras cursar el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la Universidad de Sevilla para estudiar derecho, carrera que abandonó para seguir su vocación artística.

    Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900 y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.

    De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre le causó fuertes crisis nerviosas que lo obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética más en la línea de Gustavo Adolfo Bécquer, impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido.

    Entre 1905 y 1912 el autor vivió en su pueblo natal, entregado a la lectura y admirando la vida campesina andaluza. Este acercamiento al mundo rural se tradujo en un nuevo sentimentalismo que, sin abandonar la languidez inicial, se enriqueció con impulsos apasionados y juveniles. En los escenarios crepusculares de pálidos jardines, decadentes ensueños y estancias silenciosas, aparecieron por primera vez colores brillantes e imágenes de mujeres desnudas que tiñeron los versos de erotismo.

    En este período escribió varios volúmenes de orientación modernista: Elegías (1908-1910), Olvidanzas (1909), La soledad sonora (1911), Poemas mágicos y dolientes (1911), Melancolía (1912) y Laberinto (1913), así como el libro en prosa Platero y yo (1914), tierna elegía a un borriquillo que se convirtió en uno de sus textos más célebres. De regreso a Madrid conoció a Zenobia Camprubí, española educada en Estados Unidos, con la que se casó en Nueva York en 1916. La vitalidad y las constantes atenciones de Zenobia influyeron decisivamente en el nuevo rumbo que adoptó su trayectoria poética.

    Tanto en los Sonetos espirituales (1914) como en Estío (1916) se anunciaba un cambio formal que culminó en el Diario de un poeta recién casado (1917), escrito casi en su totalidad durante la travesía del Atlántico. Según declaró el autor, el constante movimiento de las olas le transmitió la obsesión por el ritmo y lo llevó a abandonar las estructuras estróficas tradicionales, y a cultivar el verso libre. Al mismo tiempo, la ornamentación modernista desapareció en favor de un lenguaje sobrio y desnudo, que huyó de la vaguedad y aspiró a la precisión absoluta.

    Muestra de ello son las composiciones de Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923), donde eliminó todo aquello que no tendiese a la esencia poética y a la plenitud espiritual y estética. Este giro hacia la «poesía pura» ejercería una gran influencia en la obra inicial de los poetas de la generación del 27, particularmente en Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. El autor intentó llevar al ámbito de la prosa las conquistas obtenidas en sus versos y escribió la serie de retratos líricos que integraron el libro Españoles de tres mundos (1942), aparecido en su mayor parte en la revista Índice.


    Paralelamente, incitado por un afán de depuración máxima, sometió su obra a una permanente revisión. Fruto de esta inquietud son las colecciones de textos Unidad (1925), Obra en marcha (1928), Sucesión (1932), Presente (1933) y Hojas sueltas (1935), que incluyeron páginas susceptibles de ser reelaboradas con posterioridad.

    Tras la publicación de Cántico (1935), el estallido de la Guerra Civil interrumpió la labor creadora del poeta, que fue nombrado agregado cultural en Washington. Después de vivir en Estados Unidos y Cuba se instaló en Puerto Rico, donde enseñó en la universidad y se dedicó a retocar gran parte de su obra. A esta última época pertenecen los libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), en los que la búsqueda de la belleza total se plasmó a través de una visión intelectualista y metafísica, en función de la cual su poesía se transformó en un "dios deseante y deseado", con conciencia de la divinidad y con manifestación inefable de lo eterno. Juan Ramón Jiménez fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1956.










    I

    Platero



    Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
    Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: «¿Platero?» y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal...
    Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
    Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
    -Tien' asero...
    Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.


    Última edición por Maria Lua el Miér 26 Dic 2018, 08:44, editado 1 vez
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    Mensaje por Maria Lua Sáb 20 Jun 2009, 19:33

    II

    Mariposas blancas


    ]La noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube, lleno de sombras, de campanillas, de fragancia de hierba, de canciones, de cansancio y de anhelo.
    De pronto, un hombre oscuro, con una gorra y un pincho, roja un instante la cara fea por la luz del cigarro, baja a nosotros de una casucha miserable, perdida entre sacas de carbón. Platero se amedrenta.
    -¿Ba argo?
    -Vea usted... Mariposas blancas...
    El hombre quiere clavar su pincho de hierro en el seroncillo, y no lo evito. Abro la alforja y él no ve nada. Y el alimento ideal pasa, libre y cándido, sin pagar su tributo a los Consumos...
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    Mensaje por Maria Lua Sáb 20 Jun 2009, 19:35

    III


    Juegos del anochecer


    Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la oscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo...
    Después, en ese brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes:
    -Mi pare tie un reló e plata.
    -Y er mío, un cabayo.
    -Y er mío, una ejcopeta.
    Reloj que levantará a la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará a la miseria...
    El corro, luego. Entre tanta negrura, una niña forastera, que habla de otro modo, la sobrina del Pájaro Verde, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa:
    Yo soy laaa viudita del Condeee de Oréé...
    ...¡Sí, sí.! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno
    —Vamos Platero...
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    Mensaje por helena Lun 22 Jun 2009, 17:05

    Muchas gracias por traer esos pasajes tan bellos de
    "Platero y yo", el delicioso cuento de Juan Ramón Jiménez.
    Además, no has hecho ver que estamos demasiado centrados en la obra poética,
    dejando a un lado la prosa. No todo es poesía, efectivamente....

    Besos
    Helena
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    Mensaje por Maria Lua Lun 22 Jun 2009, 22:11

    IV

    El eclipse



    Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintió el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vio, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron, pálidas. ¡Cómo iban trocando blancura por blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse.

    Mirábamos el sol con todo: con los gemelos de teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio, por sus cristales granas y azules...

    Al ocultarse el sol que, un momento antes todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus complicaciones de luz y oro, todo, sin la transición larga del crepúsculo, lo dejaba solo y pobre, como si hubiera cambiado onzas primero y luego plata por cobre. Era el pueblo como un perro chico, mohoso y ya sin cambio. ¡Qué tristes y qué pequeñas las calles, las plazas, la torre, los caminos de los montes!

    Platero parecía, allá en el corral, un burro menos verdadero, diferente y recortado; otro burro...
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    Mensaje por Maria Lua Miér 24 Jun 2009, 11:19

    V

    Escalofrío



    La luna viene con nosotros, grande, redonda, pura. En los prados soñolientos se ven, vagamente, no sé qué cabras negras, entre las zarzamoras... Alguien se esconde, tácito, a nuestro pasar... Sobre el vallado, un almendro inmenso, níveo de flor y de luna, revuelta la copa con una nube blanca, cobija el camino asaeteado de estrellas de marzo... Un olor penetrante a naranjas... Humedad y silencio... La cañada de las Brujas...
    -¡Platero, qué... frío!
    Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos. Es como si un enjambre de claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo, a su trote...
    Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave, que parece que nunca llega, del pueblo que se acerca...
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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por Maria Lua Miér 24 Jun 2009, 11:22

    HELENA escribió:Muchas gracias por traer esos pasajes tan bellos de
    "Platero y yo", el delicioso cuento de Juan Ramón Jiménez.
    Además, no has hecho ver que estamos demasiado centrados en la obra poética,
    dejando a un lado la prosa. No todo es poesía, efectivamente....

    Besos
    Helena

    Gracias, querida Helena,
    este cuento me encanta...
    Estoy de acuerdo contigo, muchas veces dejamos
    la prosa a un lado...
    A mí me gusta la prosa poética y
    creo que son poesía, dulzura y
    magia las palabras de
    Juan Ramón Jiménez...
    Un beso
    Maria Lua


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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty JUAN RAMÓN JIMÉNEZ - (Respuesta del tema dedicada a Maria Lua)

    Mensaje por helena Sáb 08 Ago 2009, 08:18

    Voy a dejar un sentido poema del escritor español Juan Ramón Jiménez ((1881-1958, Premio Nobel de Literatura 1956), dedicado a Marga Gil Roësset, la joven escultora que en 1932, con veinticuatro años y una prometedora carrera artística, se suicidó por el amor no correspondido del poeta.

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    A Marga

    ESPACIO

    Tu forma se deshizo. Deshiciste tu forma.
    Más tu conciencia queda difundida, igual, mayor,
    inmensa,
    en la totalidad.

    Y te sentimos
    alrededor, en el ambiente pleno
    de ti, tu más gran tú.

    Nos miras
    desde todo, nos sumes,
    amiga, desde todo, en ti, como en un cielo,
    un gran amor,
    o un mar.

    Juan Ramón Jiménez




    Última edición por HELENA el Sáb 08 Ago 2009, 11:47, editado 1 vez
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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por Maria Lua Sáb 08 Ago 2009, 09:42

    No conocía esa historia
    de amor, ni el poema...
    Tristes y bellos versos...
    Gracias y un beso, querida
    amiga Helena
    Maria Lua


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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por helena Sáb 08 Ago 2009, 11:02

    Querida Maria Lua, porque veo que te ha interesado y porque creo que es de interés general saber algo más sobre la vida del gran poeta Juan Ramón Jiménez y el drama en que se vio envuelto cuando esta joven amiga del matrimonio se enanoró de él compulsivamente hasta el punto de quitarse la vida..., por todo ello voy a dejar un largo testimonio de aquella tragedia que se mantuvo oculta hasta hace muy pocos años. Cuando ocurrió (Marga perteneía a una familia de la alta burguesía madrileña) se dijo a la sociedad que la joven había muerto a causa de un accidente... Nada trascendió sobre aquel hecho que oscureció y amargó la vida del poeta, ya por naturaleza dado a la depresión.
    En primer lugar, la descripción que J.Ramón Jiménez hizo de Marga después de muerta. Advierto sobre el desuso de la letra g por este autor. A continuación, el Diario de Marga, que entregó a Juan Ramón de camino a la casa de Las Rozas, donde se quitó la vida. Él lo dejó sobre su mesa de trabajo, sin saber lo que contenía el sobre, para mirarlo después... Dentro iba también la fotografía dedicada que ilustra esta página y que se hizo expresamente para él... El Diario de Marga es por sí mismo una obra lietaria.
    Para leer detenidamente, como si se tratara de una novela romántica, pero algo más: de un drama real.
    Lo dejaré en dos entregas porque no se admite de una vez

    Gracias por pasar y espero que esta entrega sea de tu agrado y de alguien más.
    Un beso grande, querida amiga
    Helena

    Agosto de 1932

    MARGA (GIL ROËSSET)

    Yo me había imajinado que Marga era rubia, como Consuelo su hermana mayor; y creí entreverla así en la penumbra carminienta de un palco, una mañana de concierto. Aquella tarde Marga era, y era morena pálida, de verdoso alabastro, con ojos hermosos grises, y pelo liso castaño. Sentada tenía una actitud de enerjía, brazos musculosos, morenos, heridos siempre de su oficio duro. Y al mismo tiempo ¡tan frágil! Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro. Le dije al momento: "Amarga. Persa. Fuerte, viril".

    En su arte, escultura, pintura, también estaba siendo oriental. Una desvelada imajinación, una fantasía sinuosa y delicada, enfondada en ritmo redondo, misticismo sensual. Con una gran personalidad en medio, centro, médula, eje. A los 24 años se libraba ya de los fatales de la escultura máxima actual: Mestrovic, Einstein, Rosandich, Fiori. Iba a ella, se atraía a sí misma como un imán.

    Al momento quiso hacer las cabezas de mi mujer y mía. Empezó la de mi mujer. Un hallazgo desde el primer instante, una primera distribución maestra, después un sentimiento natural y sobrenatural a la vez, sacado del fondo, sin otra estilización que la necesaria. Mi mujer le dijo que parecía que la estaba haciendo brotar, como una fuente, de la tierra. Soltada la piel anterior. Evolucionaba, estaba en la naturaleza penúltima. Iba sin duda a lo perene. Nuestras cabezas (no hizo más que una, tenía prisa), estaban siendo ¡quién lo hubiera sabido! el ensayo para su extraordinaria escultura yacente, resucitada.

    Venía contenta, nueva, salida de sus nubes. Nos traía jenerosa el regalo de cada día, de cada mediodía, de cada hora: rosas, libros, frutas, papeles, cintas de colores, Sin duda se encontraba a gusto trabajando con nosotros, trabajadores como ella. Era un ejemplo de vitalidad exaltada, de voluntad constante, de capricho enérjico. Trabajaba hora tras hora sin descanso, de pié, con dolor físico, cabeza, hígado, muelas. Se deshacía las manos, se caía, se hería. Manchada de yeso, punteados, los ojos de piedra cobraban una belleza ácida, una expresión injente. Se iba ya de noche, corriendo. Siempre corriendo, entrando, saliendo, cargada de cosas, subiendo, bajando. Dormía poco, abandonaba el comer. Café, té, vida abreviada. No le importaba seguramente vivir. Una estoica.

    Habíamos llegado a las Rozas a las 9 y 1/2, después de buscarla en vano por Madrid. Estaba en la mesa de operaciones de la Clínica de Urjencia. Omnia. Un tiro en la cabeza, con la belleza no destrozada, descompuesta. Su mano estaba caliente, latía su pulso. Sangre a borbotones por la boca, la frente vendada de gasa. Una mirada ancha dilatada, salida, pero ¿sin ver?

    Está enterrada en la Rozas. Un corralillo cuadrado con algunos cipreses. Fue llevada en hombros en su caja blanca llena de rosas. El forense le hizo una autopsia de hora y media y cuando salió llevaba el zapato de lona con sangre de Marga. Pasaban trenes por un lado, coches por otro. La fosa tenía tres metros de honda. A las 8 le echaron la primera tierra, con un ocaso amarillo miel tras el Guadarrama morado.

    Si pensaste al morir que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. Que hayas encontrado bajo la tierra el descanso y el sueño, el gusto que no encontraste sobre la tierra. Descansa en paz, en la paz que no supimos darte, Marga bien querida.

    Juan Ramón Jiménez
    ----------

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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por helena Sáb 08 Ago 2009, 11:19

    DIARIO DE MARGA (I)

    Lunes noche...
    Tu voz,
    ...tu sonrisa,
    Tus ojos...
    ...yo, ¡qué dicha!...
    ...alguna vez... me has hablado...
    y sonreído... y...
    ...mirado... ¡vida!...
    Tú a mí... y yo..., ¡cómo
    no me habré muerto, entonces!,
    ... de contento.

    VIERNES

    ... Estoy tan poco de acuerdo conmigo misma... ¡La crítica de yo a yo es realmente sangrienta!... Querría... querría rehacerme de nuevo... para ti.

    MIÉRCOLES 22

    ¡Que bueno eres, Juan Ramón!... momentos hay... que sientes, que ves claro... y te da pena que te quiera tanto. Hoy, un poco abrumado, me has dicho: No quiero que te ocupes tanto mí, Marga... no quiero tomarme más tiempo... (es cuando te mandé “Baladas”)
    ... Juan Ramón, afecto sincero... buena amistad.
    ...Marga, amor pleno... único... no es posible igualar..., no es posible... ¡son distintas materias!

    -------

    En el cochecillo a la casa de los marcos,... Azulita y yo delante... tú detrás... con los marcos. Me dices grave, censurando. “Observo que tú, que eres artista, pues no contemplas la naturaleza casi nunca; miras más para dentro que para fuera”. ... Ya tú ves, pues claro que no contemplo la naturaleza siempre que voy contigo. Si miras un paisaje de sol,... ¿qué ves...?, ves el sol y sientes a través de él... por él, el paisaje en torno. Yo... te mito a ti.... y siento por ti.... a través de ti... la naturaleza.

    --------

    ...Si yo pudiese ser feliz..., mi ideal de vida sería semejante al tuyo... Mi ideal... el amor de dos personas..., dos únicas personas viviendo en una atmósfera de trabajo intenso... Alguna tarde que me he quedado en tu casa trabajando..., esa satisfacción del trabajo a gusto... yo en el mío..., saberte a ti en el tuyo..., es un lazo de unión sólido... Cada uno en su obra... y luego irse uno junto a otro... Claro, tú me ves exactamente, y es natural... ya que tu eres la razón... la base de mi vida sentimental... donde digo adiós a las cosas... Pero realmente yo no soy así...
    ¡cómo te quiero!

    -------

    Si tú.... espontáneamente, me dieras un beso... y me atrajeras... tan... estrechamente... dejándome... oír en tu pecho latirte el corazón... y un poco también la plata de tu voz... Sería glorioso... ¡qué contenta! , luego de esa plenitud... pero tengo bastante miedo... me parece que tendré que morirme triste... sin un beso.... ni corazón... ni voz de plata... ni versos... ¡ay!....

    --------

    ... Qué sé yo por qué te quiero tanto... vamos, sí sé, comprendo muy bien que se quiera así... pero... querría no quererte tanto... aunque mi única razón de ser es ésa... y también mi única razón de no ser.
    ... En amor, no cabe una intervención razonada, no cabe.... Quieres o no quieres.

    --------

    ... ¡Qué bruma!... qué densa noche negra... noche eterna... cundo siento que apenas si te importo.
    ... Hoy... mañana.... vida... risas al sol y agua... cuando me dejas imaginar que me quieres.
    Yo lo siento tan claro... debe ser, sencillamente, la sensación maravillosa de amor...

    ------

    Y esta mañana mi rosa se abrió, porque debía abrirse..., pero sin alegría... y era hermosa.... y olía intensamente... pero sin alegría.
    ... En el taller, la metí en un frasco... mirándola un rato, qué sé yo... imaginé si no sería mi cadáver ya... cadáver de mi alma... amor..., entonces, no sé por qué, le di un beso y le dije: “¿Sabes? Juan Ramón te quiere
    mucho... “

    --------

    ...Fuimos al taller a ver la cabeza de Zenobia... acaso sea hoy la última vez que vaya con Juan Ramón en el cochecillo...
    ... No sé si te gustó la cabeza, porque nada dijiste, ¡por eso creo más bien que no...! pero viste mi (tu) rosa en un frasco de cristal, mi rosa que es tan tonta, que desde que me oyó que tú la querías, pues parece que nace cada mañana ... y cada tarde...
    ... Tu voz de plata risueña dijo:
    -¡Vamos, esta rosa la has puesto ahí para que nosotros la veamos... qué frescura que tiene... –y la oliste.
    Yo empecé estúpidamente... “no, no está ahí para eso... esa rosa tiene ya dos días... y está fresca... porque... porque...”
    ... ¡Dios, Juan Ramón!, ¿por qué verás tan poco el aspecto hondo?... ¿Por qué te fías tanto de lo externo-probable?

    -----

    Sí..., sí es bella la muerte... una vez... una noche iré a tu lado... pondré la palma de mis manos en tu frente... frente iluminada tuya.... y te diré:
    ...Ven, Juan Ramón conmigo... porque... ¿sabes?... ¡es muy bella la muerte!

    -----

    Me has llamado al teléfono... y has sido conmigo muy bueno... me has hecho mucho bien....
    ...¡Ay!... cómo me gusta oírte... oírte... ¡oírte tu voz!... ¡Dios!

    ------

    ...Vas en silencio... en ti sumido... no me miras, acaso... ni sabes que voy yo....
    .... Miras las flores del campo... las mujeres bellas que pasamos... el cielo.... miras sereno... todo lo que es bello... porque lo es... o ¡porque tú lo miras!

    Y te iluminas... y joyas su color... y su perfume... y su forma....
    ... Y no me ves... ni sabes que voy yo.... pero yo voy... mi mano... en mi otra mano... y tan contenta....
    ... porque voy a tu lado

    -----

    Porque hay Zenobia... y tú la quieres... además es azul y flor y yo soy su amiga.
    ... Porque no soy hipócrita
    ... Por lo gloriosa que siento que la vida puede ser contigo... ¡ay!...
    .... No, no me conformo con un poco.... yo también quiero todo el árbol...
    ... ¡No!... ¡prescindir del árbol yo no puedo!...
    .... Por eso... ¡por esoooo!

    ------

    ... Pensando que si me muero... no veré más tu obra... no veré lo que sigue... siento la muerte absurda.
    ... Si me dijeran... aún tú muerta, su obra irá a ti... entonces.... síííí, ¡muerta!
    ... la obra tuya... cuerda mojada.... irrompible... que me ata aquí... a la vida.... de la vida al corazón.... de la vida a la cabeza.... de la vida por el pecho, debajo de los brazos... un lazo... abrazo intenso....
    .... ¡No quieres la vida!... síííí... entonces... no quieres la muerte...
    ....La muerte...., Síííí.... ¡entonces, no quiero nada.... por quererlo todo!

    -----

    Y cada vez siento más... que te quiero todo... sin ti todo es nada... una palabra tuya podría volverme loca de alegría... y mi alma se parte...
    ¡Ay, Dios!, qué desmadejamiento cuando veo así...
    ... ¡Tú crees posible que un amor tan inmenso se acabe así ..., por morirse uno....! ¡Sí... acabar... acabar...!

    -----

    ... Juan Ramón... no sé... pero pienso que no es posible morirse del todo... por completo.... cundo dentro sientes algo tan intenso... como lo que yo te quiero...
    ... Algún día... quizá... mi amor irá a ti... flor.... música.... luz.... algo.
    .... el que yo imagine materializar mi amor en algo bello... no es vanidad..., de ningún modo..., ya que mi amor... sin vanidad... ¡es muy bello!...

    -----

    Te quiero con el mayor egoísmo generoso imaginable... lo bueno... lo guapo... lo alegre... lo pleno... lo azul
    ... Amor.... flores... vida... para ti... quiero todo para ti. Ya ves, no digo para los dos.
    La clave de todos mis misterios... reservas... no es más que esto... que te quiero, como te quiero... y que... para dar un alivio a estas penas... que me parten la frente y el alma...”una noche... ¡me mataré!

    -----

    Desde que miro la vida desde el otro lado... ¡cómo han cambiado los valores de las cosas!
    ... Creo que todo va tomando más su sitio real... lo pequeño cada vez importa menos..., y tú, como no eres pequeño... cada vez eres más todo......
    ¡Ay, vida gloriosa ... tú y yo, Juan Ramón, una eternidad para nosotros...
    y habré de contentarme así...

    -----

    Todos... creen, juzgan, piensan... ¡estoy cansada!, y me importa tan poco eso a mi...
    Ya tú ves... no me sirves. ¡Vida!... podrías ser inmensa y eres ¡tan pequeñita!
    Que mira... ¡no te quiero!

    ... Esta tarde has venido... ¡viva!, qué alegría me has dado, Juan Ramón...
    ... Estabas... eres tan, no te enfades, comprende que soy artista, ...y claro, me fijo..., tan guapo, no es ésa la palabra... sugestivo, persa... ojos, qué ojos... ¡Dios, qué ojos!... ¡nariz, boca, labios!... dientes... pómulos nobles... expresión...
    ... Todo tú... desde todos los aspectos... ¡cómo me gustas, y cómo te quiero!
    ... Y si supieras cómo me haces sufrir... siendo bueno, como eres... sensitivo... como eres... y queriéndome bien... como... sí, creo que me quieres...

    ... Con ser bueno, eres injusto... y con ser sensitivo... eres cruel...

    ... Yo te veo todo grande, soberbio. Yo... pequeñita y mezquina... y ti sí eres soberbio... pero yo creo que no soy mezquina... ni así, pequeña!
    (sigue)

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    Mensaje por helena Sáb 08 Ago 2009, 11:32

    DIARIO DE MARGA (y II)

    Domingo... último...
    Quiero morirme pronto, ahora mismo...
    ¡tres meses!... ¿a qué todo ese tiempo?...
    ¡Ahora mismo, cuanto antes, mejor!
    ... La obra... ¿para qué... y tú. ¡ay de mí!
    Desánimo, metal frío, ácido, vacío... no quiero así... ¡no!
    ¡... Cómo duelen de agudo las articulaciones del alma...!
    ¡... ni puedo pensarlo!

    ... Y es que...
    Ya no quiero vivir sin ti...
    ... no, ya no puedo vivir sin ti...
    ... tú, como sí puedes vivir sin mí...
    ... debes vivir sin mí...
    ... S tú no pudieras vivir sin mí, no sobraría, pero como sobro, lo mejor es irse...
    ...Y como sin ti... es que ni quiero, ni me importa nada..., lo mejor es morirme...
    ... Y para morirse cuando aún se es joven... pues... hay que matarse...
    ... y para matarse...
    ¡ay... yo quiero antes... necesito, estar contigo un poco... sintiéndome feliz!

    -----

    Yo me había fijado tres meses ..., hasta septiembre para vuestras cabezas... y el tiempo intermedio... ¡ya no puedo hacer esa vida absurda de visitas... cine, ¡nada! (nunca he podido, pero ahora menos en mi estado de ánimo) ... Yo necesitaba los tres meses, todos, para vivirlos a mi gusto... trabajar... leer... leerte... pensar... mirar... contemplar la vida... contemplarlo todo... y... nada... comprende, en casa no podía decir esto... ni a ti...

    ------

    ... Hasta hoy no pude hacerme el retrato.... el fotógrafo... rubio, pequeño, seboso... meneaba la cabeza... “vamos, dé un poco de vida a ese rostro... ¡expresión, expresión!... a ver... ríase... “y, como los niños, se reía él con dientes horribles pastosos... Decía descontento “vaya una cara de retrato, parece un difunto”...
    ... No lo debí hacer muy bien verdaderamente... aunque sí procuré alegrarme... te quiero dejar un recuerdo mío plácido... ya tú ves... ¡no podía!

    -------

    ... Pues tus libro, Juan Ramón, los he robado yo... ¡robado!... está muy mal... y es una vergüenza horrible, y una indignidad... pero... no había otro medio... busqué antes bien por todos los sitios, créeme...
    En fin, como estoy convencida de que tú tienes más derecho a ellos que nadie... y sobre todo, dijiste que te gustaría tenerlos... para mí eso bastaba...

    ... Verás, cuando hagas nuevas ediciones tienes que restituir: a. Marañón, “Arias tristes”... Al Ateneo, “Ninfas”, “La soledad sonora”, “Pastorales” y “Las hojas verdes”, que tomé creyendo que las querías... A la Nacional, “Jardines lejanos”, “Baladas” y “Almas de violeta”... creo que es todo...
    ... Me daba mucha vergüenza... pero me ilusionaba tanto llevártelos, que volvería a hacerlo cien y cien veces...
    ... No te quise decir de dónde eran... me apenaba... como aún no te das bien cuenta de lo que eres para mí...
    ... No quería que me pensaras capaz de hacer eso...

    ------

    ... Oye, Dios... ¿verdad que un amor inmenso... un amor pleno... un amor así como el mío... verdad que un amor así... disculpa todo?
    ... Óyeme, Dios, ¿verdad que es bastante magnífico que pudiendo tener todo una vida... para quererlo...para tomar lo que me quiera dar... haga esto?
    ¡Pequeña!... estoy siendo pequeña, ¿no es así?... ¡no!, ya bien sé yo... que si él pasase, como yo, por todo... o sin pasar por todo... si sintiese que él me quería con plenitud... ¡ay!... jamás pensaría en dejar esta vida... ni un solo momento de ella...
    ... Pero ¿verdad, Dios, que sí... que un amor inmenso... sí disculpa todo?

    -------

    Qué razón tiene el que ha dicho... que donde no hay comprensión... no hay amor... no me cabe duda, el ¿amor? Tuyo ya no es... pero ¡acaso lo ha sido nunca!
    En fin, yo lo imaginé y fui feliz... querría poder seguir con esa ilusión este tiempo aún, pero la realidad, con sus crudezas disonantes, no te deja situarte en el mundo de lo ideal..., único posible para mí... Ya tú ves, sólo colocarte las alas nobles... grades... azules y frágiles, ¡ay!, para subir un poco... y al momento empiezas a tropezar con... realidades... la realidad se te impone... pero tú no puedes imponerte... tú no puedes imponer la realidad tuya... Juan Ramón... tú sabes lo que es amor, lo has escrito tan bien... ¡lo has debido sentir de tantas maneras!... Yo antes suponía... ahora sé... entiendo qué es lo mejor de la vida... amor que es ideal... deseo... amor de un hombre y una mujer... amor a la obra...

    ... Y leyéndote... me he sentido vivir... ¡sentir la vida!
    ... Por este amor inmenso mío a ti... a tu obra... no me mataría...
    ... Pero, ¡me gustas tanto!... que no puedo evitar ser excesiva... y eso....por el efecto que te hace a ti... no quiero...
    ... Porque no es noble con Zenobia, que es mi amiga...no quiero...
    Porque no es noble con mis padres... no quiero...
    En mí no es posible callarlo... por lo inmenso que es...
    En ti no tiene importancia porque no es inmenso...
    Yo... puedo decir una mentira... cien mentiras... inventar una historia (a ti, mirándote, no..., sabes, no puedo...)... pero no puedo no ser noble... puedo, a pesar de Zenobia, padres y de todos... si tú me quisieras... ¡ay!... casarme... irme contigo... lo que fuera ... como tú quisieras... sintiendo que me querías...
    ... Pero... como no es así... por nobleza... por quererte... por egoísta que soy... ¡me mato!

    -----

    LUNES NOCHE, 2 DE JULIO

    Mi amor es infinito...
    .... La muerte es... infinita...
    el mar... es infinito...
    la soledad infinita...
    ... yo con ellos
    ... ¡y contigo!
    ... Mañana tú ya sabes...
    Yo... con lo infinito...

    -------

    MARTES, 26 DE JULIO

    ... Cuando no duermo, me he salido a la ventana... ya no es más noche... qué dulce es el amanecer del día último... se te adentra en el alma por los ojos... manos... ... boca... parece que soy yo la que amanezco, azul y nueva...
    ... Tan dentro se me ha ido... mañana.... cuando amanezca... vida si... tú piensas en mí...
    ... ¡Ay, Juan Ramón!

    --------

    MIÉRCOLES, 27 DE JULIO

    ... Noche última... que querría estar
    Tanto a tu lado... y estoy sola...
    No... ¡estoy contigo sola!
    Yo así en la vida... estoy...
    Tan inmensamente lejos de ti... ¡ay!
    aunque esté cerca...
    ... Pero en la muerte, ya nada
    Me separa de ti... sólo la muerte...
    Sólo la muerte, sola...y,
    es ya, vida ¡tanto más cerca así...!
    ¡muerte... cómo te quiero!

    Ésa fue en realidad la última noche que Marga Gil Roësset estuvo entre los vivos.
    En el chalé de Las Rozas, antes de pegarse un tiro, se sentó en el escritorio y escribió tres cartas, una para Zenobia Camprubí, otra para sus padres y otra para su hermana Consuelo, a la estaba muy unida:

    CARTA A ZENOBIA:

    “Zenobita... vas a perdonarme... ¡Me he enamorado de Juan Ramón! Y aunque querer y enamorarse es algo que te ocurre porque sí, sin tener tú la culpa... a mí, al menos, pues así me ha pasado... Lo he sentido cuando ya era... natural... que si te dedicaras a ir únicamente con personas que no te atraen... o te repugna... quitarías todo peligro... pero eso es estúpido, en fin, me he enamorado de Juan Ramón... y siendo tu amiga... aquí ya está mi culpa... le he dicho... que le quiero... y le he pedido que se case conmigo...
    ... ¡estaré loca!
    Pero como él... te quiere.... ¡te quiere!... pues me ha dicho... que no... que nunca...
    ... Perdóname, porque si me hubiese dicho que sí... ¡ay ! a pesar de que la idea de amistad es para mí sagrada... y tú eres mi amiga... y de verdad te quiero mucho... y me gustas mucho... pues... ¡con ser todo eso tanto!... yo habría pasado por todo... por todo lo que fuese preciso... pero claro, como soy yo sola a querer... creo mucho mejor matarme ya... que sin él no puedo... y... con él no puedo...
    ... perdóname, Azulita... por lo que si él quisiera yo habría hecho...”

    Marga”

    CARTA SUS PADRES:

    “Perdonadme, os lo suplico... madrecita mía, papaíto, perdonadme por ser tan egoísta. Mamá, no desesperes pensando en... la pena eterna... matarse es en mí una crueldad horrible por vosotros... pero aparte de eso no es ni siquiera malo. Y justamente porque creo en Dios siento así.
    ... Hago esto... porque siento que nunca podré ser feliz... vuestra niña egoísta... no os imaginéis que he hecho nada malo...
    ... Y aunque no os parezca verdad... de verdad os quiero muchísimo... SÍ
    A papá un beso A mamaíta un beso”

    CARTA A CONSUELO:

    “Consuelín, me he matado porque no podía ser feliz... y no quería no serlo... es un egoísmo enorme... quizá... el mayor acto de egoísmo que cabe hacer... y no me he expansionado contigo... ni con nadie... no por falta de cariño... es que cuando se está muy triste... y lo triste no tiene arreglo...
    ... no se expansiona una...

    Marga”


    -------------
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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por helena Sáb 08 Ago 2009, 12:12

    Querida Lua,
    Como decía aquella canción de la zarzuela "La Dolorosa":
    "El amor, el amor es un veneno de poder fatal..."

    Feliz fin de semana!

    Besos
    Helena
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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:50

    Juan Ramón Jiménez
    (1881-1959)

    Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer
    (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas
    de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en
    la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.
    También sería importante la lectura de los simbolistas
    franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.
    En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y
    Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid,
    haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos,
    donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de
    toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra
    Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos,
    Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.
    Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la
    noticia de la concesión del Premio Nobel.

    La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros
    que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación,
    fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre
    retocado en sus sucesivas selecciones. Las principales son Poesías
    escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936)
    y Tercera antología (1957). La influencia del modernismo se percibe
    en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta,
    como el de Bécquer , hacia lo inefable, con unos poemas hechos a
    partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles
    estados líricos, con un lenguaje musical.

    Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier
    escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo
    en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo
    se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta,
    de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo
    esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y
    abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad
    sonora (1911). Diario de un poeta recién casado (1917), escrito
    básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se
    casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española.
    Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa,
    sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer,
    el mundo marino y Estados Unidos. Siguen Eternidades (1918), Piedra
    y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación
    total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta
    1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo
    real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y
    realidad, y el poeta se convierte en -total- -concepto ya utilizado
    por Juan Ramón Jiménez-, y que significa -lo universal-. Poeta total,
    es para él, por tanto, aquel que logra la comunión con el universo,
    conservando, sin embargo, su voz personal.

    Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería
    Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y
    revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro
    suyo escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama
    universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en
    las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido
    a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.
    Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal
    de fondo (1949). Con ellos y el poema 'Espacio', Juan Ramón Jiménez
    alcanza lo que se ha llamado su -tercera plenitud- determinada por
    el contacto directo con el mar. En Animal de fondo el símbolo lo
    expresa con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y
    panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia
    que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el
    espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro
    -que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso-, se revela
    finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión
    poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.








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    o un ciego soñando
    y en ese vuelo y en ese sueño
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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:51

    LA ROSA AZUL

    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
    Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
    y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
    Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
    surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.

    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
    y parece que el pobre corazón no está solo.
    Miro al jardín de la tarde, como ella,
    y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
    Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
    y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
    y mis pisadas dejan resplandore
    s.


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:52

    IBA TOCANDO MI FLAUTA

    Iba tocando mi flauta
    a lo largo de la orilla;
    y la orilla era un reguero
    de amarillas margaritas.

    El campo cristaleaba
    tras el temblor de la brisa;
    para escucharme mejor
    el agua se detenía.

    Notas van y notas vienen,
    la tarde fragante y lírica
    iba, a compás de mi música,
    dorando sus fantasías,

    y a mi alrededor volaba,
    en el agua y en la brisa,
    un enjambre doble de
    mariposas amarillas.

    La ladera era de miel,
    de oro encendido la viña,
    de oro vago el raso leve
    del jaral de flores níveas;

    allá donde el claro arroyo
    da en el río, se entreabría
    un ocaso de esplendores
    sobre el agua vespertina...

    Mi flauta con sol lloraba
    a lo largo de la orilla;
    atrás quedaba un reguero
    de amarillas margaritas..
    .



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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:52

    ¡QUÉ TRISTEZA DE OLOR A JAZMÍN!

    ¡Qué tristeza de olor de jazmín! El verano
    torna a encender las calles y a oscurecer las casas,
    y, en las noches, regueros descendidos de estrellas
    pesan sobre los ojos cargados de nostalgia.

    En los balcones, a las altas horas, siguen
    blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas;
    el río manda, a veces, una cansada brisa,
    el ocaso, una música imposible y romántica.

    La penumbra reluce de suspiros; el mundo
    se viene, en un olvido mágico, a flor de alma;
    y se cogen libélulas con las manos caídas,
    y, entre constelaciones, la alta luna se estanca.

    ¡Qué tristeza de olor de jazmín! Los pianos
    están abiertos; hay en todas partes miradas
    calientes... Por el fondo de cada sombra azul,
    se esfuma una visión apasionada y lánguid
    a.


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:53

    ESTOY TRISTE, Y MIS OJOS NO LLORAN

    Estoy triste, y mis ojos no lloran
    y no quiero los besos de nadie;
    mi mirada serena se pierde
    en el fondo callado del parque.

    ¿Para qué he de soñar en amores
    si está oscura y lluviosa la tarde
    y no vienen suspiros ni aromas
    en las rondas tranquilas del aire?

    Han sonado las horas dormidas;
    está solo el inmenso paisaje;
    ya se han ido los lentos rebaños;
    flota el humo en los pobres hogares.

    Al cerrar mi ventana a la sombra,
    una estrena brilló en los cristales;
    estoy triste, mis ojos no lloran,
    ¡ya no quiero los besos de nadie!

    Soñaré con mi infancia: es la hora
    de los niños dormidos; mi madre
    me mecía en su tibio regazo,
    al amor de sus ojos radiantes;

    y al vibrar la amorosa campana
    de la ermita perdida en el valle,
    se entreabrían mis ojos rendidos
    al misterio sin luz de la tarde...

    Es la esquila; ha sonado. La esquila
    ha sonado en la paz de los aires;
    sus cadencias dan llanto a estos ojos
    que no quieren los besos de nadie.

    ¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
    ya hay fragancias y cantos; si alguien
    ha soñado en mis besos, que venga
    de su plácido ensueño a besarme.

    Y mis lágrimas corren... No vienen...
    ¿Quién irá por el triste paisaje?
    Sólo suena en el largo silencio
    la campana que tocan los ángeles.




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    y en ese vuelo y en ese sueño
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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:53

    TRASCIELO DEL CIELO AZUL

    ¡Qué miedo el azul del cielo!
    ¡Negro!
    ¡Negro de día, en agosto!
    ¡Qué miedo!
    ¡Qué espanto en la siesta azul!
    ¡Negro!
    ¡Negro en las rosas y el río!
    ¡Qué miedo!
    ¡Negro, de día, en mí tierra
    -¡negro!-
    sobre las paredes blancas!
    ¡ Qué miedo!


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:54

    ÁLAMO BLANCO

    Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua.
    (Arriba y abajo, se me abre el alma.)

    Entre dos melodías la columna de plata.
    Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua.
    Entre dos conmociones la columna de plata.
    (Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma.)

    Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja.
    (Abajo y arriba, me tiembla el alma.)


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:54

    NOCTURNO

    A G. Martínez Sierra

    Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
    Estoy solo; mis amores están lejos;
    y mi alma que se muere de tristeza,
    de nostalgia y de recuerdos,
    se sumía fatigada
    en la bruma de los sueños.

    Esta tarde han florecido
    los vergeles de los cielos;
    los crepúsculos pasados fueron grises
    cual monótonos crepúsculos de invierno.
    Esta tarde renació la primavera:
    los velados horizontes descubrieron
    sus aldeas indecisas;
    hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento,
    hubo magia fabulosa de colores y de esencias;
    fue un crepúsculo de aquellos
    de las dulces primaveras que mi alma
    ve vagar en sus recuerdos.

    En la nada flotó un algo de profundas transparencias
    y los giros de las brisas, un momento
    dibujáronse temblando;
    una onda ensombrecía los misterios
    de la tarde...
    En el cielo religioso
    las estrellas del crepúsculo entreabrieron;
    y mi alma se perdió en la vaga bruma
    de los últimos jardines melancólicos y quietos...

    Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
    Estoy solo; mis amores están lejos.

    He entreabierto mi balcón:
    por oriente ya la luna va naciendo;
    las fragantes madreselvas
    dan al aire de la noche las unciones de sus frescos
    y balsámicos perfumes;
    están tristes los luceros.
    En mi oído vibra el ritmo de las voces que se aman.
    Me da horror de estar a solas con mi cuerpo...
    El silencio me contagia;
    estoy mudo..., en mis labios no hay acentos...
    Me parece que no hay nadie sobre el mundo,
    Me parece que mi cuerpo
    se agiganta; siento frío, tengo fiebre,
    en la sombra me amenazan mil espectros...

    He sentido que la vida se ha apagado
    sólo viven los latidos de mi pecho:
    es que el mundo está en mi alma;
    las ciudades son ensueños...

    Sólo turba la quietud solemne y honda
    el temblor de los diamantes de los cielos.
    Estoy solo con mi alma
    que se muere de tristeza, de nostalgia y de recuerdos.

    ¿A quién cuento mis pesares?
    Me da miedo de turbar este silencio
    con sollozos. ¡Si escuchara algún suspiro!
    ¡Mis amores están lejos!

    Por los árboles henchidos de negruras
    hay terrores de unos monstruos soñolientos,
    de culebras colosales arrolladas
    y alacranes gigantescos;
    y parece que del fondo de las sendas
    unos hombres enlutados van saliendo...
    Los jardines están llenos de visiones;
    hay visiones en mi alma..., siento frío,
    estoy solo, tengo sueño...
    Los recuerdos se amontonan en mi mente,
    los suavísimos recuerdos
    de las tardes que me dieron sus colores,
    sus esencias y sus besos.
    ¡Son tan dulces esas tardes de la tierra!,
    (¡ah, las tardes de los cielos!)

    Ya la luna amarillenta
    va subiendo.
    Mis pupilas, anegadas por el llanto,
    se han cuajado de luceros.
    Siento frío...¡Quién pudiera
    dormitar eternamente en su ensueño,
    olvidarse de la tierra
    y perderse en lo infinito de los cielos!
    Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
    estoy solo; mis amores están lejos...


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:54

    LAS TARDES DE ENERO

    Va cayendo la noche: La bruma
    ha bajado a los montes el cielo:
    Una lluvia menuda y monótona
    humedece los árboles secos.
    El rumor de sus gotas penetra
    hasta el fondo sagrado del pecho,
    donde el alma, dulcísima, esconde
    su perfume de amor y recuerdos.
    ¡Cómo cae la bruma en en alma!
    ¡Qué tristeza de vagos misterios
    en sus nieblas heladas esconden
    esas tardes sin sol ni luceros!
    En las tardes de rosas y brisas
    los dolores se olvidan, riendo,
    y las penas glaciales se ocultan
    tras los ojos radiantes de fuego.
    Cuando el frío desciende a la tierra,
    inundando las frentes de invierno,
    se reflejan las almas marchitas
    a través de los pálidos cuerpos.
    Y hay un algo de pena insondable
    en los ojos sin lumbre del cielo,
    y las largas miradas se pierden
    en la nada sin fe de los sueños.
    La nostalgia, tristísima, arroja
    en las almas su amargo silencio,
    Y los niños se duermen soñando
    con ladrones y lobos hambrientos.
    Los jardines se mueren de frío;
    en sus largos caminos desiertos
    no hay rosales cubiertos de rosas,
    no hay sonrisas, suspiros ni besos.
    ¡Como cae la bruma en el alma
    perfumada de amor y recuerdos!
    ¡Cuantas almas se van de la vida
    estas tardes sin sol ni luceros!


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:55

    CANCIÓN DE INVIERNO

    Cantan. Cantan.
    ¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

    Ha llovido. Aún las ramas
    están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
    los pájaros. ¿En dónde cantan
    los pájaros que cantan?

    No tengo pájaros en jaulas.
    No hay niños que los vendan. Cantan.
    El valle está muy lejos. Nada...

    Yo no sé dónde cantan
    los pájaros -cantan, cantan-
    los p
    ájaros que cantan.


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:55

    EL VIAJE DEFINITIVO

    Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
    y se quedará mi huerto con su verde árbol,
    y con su pozo blanco.

    Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
    y tocarán, como esta tarde están tocando,
    las campanas del campanario.

    Se morirán aquellos que me amaron;
    y el pueblo se hará nuevo cada año;
    y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
    mi espiritu errará, nostalgico.

    Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
    verde, sin pozo blanco,
    sin cielo azul y plácido...
    Y se quedarán los pájaros cantando.


    _________________



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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:56

    OTOÑO

    Esparce octubre, al blando movimiento
    del sur, las hojas áureas y las rojas,
    y, en la caída clara de sus hojas,
    se lleva al infinito el pensamiento.

    Qué noble paz en este alejamiento
    de todo; oh prado bello que deshojas
    tus flores; oh agua fría ya, que mojas
    con tu cristal estremecido el viento!

    ¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
    en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
    echado en el verdor de una colina!

    En una decadencia de hermosura,
    la vida se desnuda, y resplandece
    la excelsitud de su verdad divina
    .



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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:56

    TAL COMO ESTABAS

    En el recuerdo estás tal como estabas.
    Mi conciencia ya era esta conciencia,
    pero yo estaba triste, siempre triste,
    porque aún mi presencia no era la semejante
    de esta final conciencia

    Entre aquellos geranios, bajo aquel limón,
    junto a aquel pozo, con aquella niña,
    tu luz estaba allí, dios deseante;
    tú estabas a mi lado,
    dios deseado,
    pero no habías entrado todavía en mí.

    El sol, el azul, el oro eran,
    como la luna y las estrellas,
    tu chispear y tu coloración completa,
    pero yo no podía cogerte con tu esencia,
    la esencia se me iba
    (como la mariposa de la forma)
    porque la forma estaba en mí
    y al correr tras lo otro la dejaba;
    tanto, tan fiel que la llevaba,
    que no me parecía lo que era.

    Y hoy, así, sin yo saber por qué,
    la tengo entera, entera.
    No sé qué día fue ni con qué luz
    vino a un jardín, tal vez, casa, mar, monte,
    y vi que era mi nombre sin mi nombre,
    sin mi sombra, mi nombre,
    el nombre que yo tuve antes de ser
    oculto en este ser que me cansaba,
    porque no era este ser que hoy he fijado
    (que pude no fijar)
    para todo el futuro iluminado
    iluminante,
    dios deseado y deseante.


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:56

    YO NO SOY YO

    Soy este
    que va a mi lado sin yo verlo;
    que, a veces, voy a ver,
    y que, a veces, olvido.
    El que calla, sereno, cuando hablo,
    el que perdona, dulce, cuando odio,
    el que pasea por donde no estoy,
    el que quedará en pié cuando yo muera.


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:57

    TE DESHOJÉ COMO UNA ROSA


    Te dehojé, como una rosa,
    para verte tu alma,
    y no la vi.

    Mas todo en torno
    --horizontes de tierras y de mares--,
    todo, hasta el infinito,
    se colmó de una esencia
    inmensa y viva.


    _________________



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    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Empty Re: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:57

    ¿REMORDIMIENTO?

    La tarde será un sueño de colores...
    Tu fantástica risa de oro y plata
    derramará en la gracia de las flores
    su leve y cristalina catarata.

    Tu cuerpo, ya sin mis amantes huellas,
    errará por los grises olivares,
    cuando la brisa mueva las estrellas
    allá sobre la calma de los mares...

    ¡Sí, tú, tú misma...! irás por los caminos
    y el naciente rosado de la luna
    te evocará, subiendo entre los pinos,
    mis tardes de pasión y de fortuna.

    Y mirarás, en pálido embeleso,
    sombras en pena, ronda de martirios,
    allí donde el amor, beso tras beso,
    fue como un agua plácida entre lirios...

    ¡Agua, beso que no dejó una gota
    para el retorno de la primavera;
    música sin sentido, seca y rota;
    pájaro muerto en lírica pradera!

    ¡Te sentirás, tal vez, dulce, transida,
    y verás, al pasar, en un abismo
    al que pobló las frondas de tu vida
    de flores de ilusión y de lirismo!


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    Mensaje por Maria Lua Jue 08 Abr 2010, 11:57

    NOSTALGIA

    Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
    apretarán, suaves, la dicha conseguida,
    por un sendero solo, muy lejos de los vanos
    cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

    Las ramas de los sauces mojados y amarillos
    nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
    verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
    ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

    Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
    tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
    ¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
    a envolver nuestro amor en su eterna belleza!


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