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    Antonio Gamoneda (1931-

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 07 Abr 2024, 04:58

    .


    Antonio Gamoneda (Oviedo, 30 de mayo de 1931) es un poeta español, distinguido con el Premio Cervantes en 2006. Escritor autodidacta, aunque asturiano de nacimiento, ha vivido desde los tres años en León, ciudad y entorno geográfico en el que se ha desarrollado su existencia y ha madurado su obra.1​ Por su fecha de nacimiento se le ha relacionado con el llamado "grupo poético de los años 50".

    Biografía

    Antonio Gamoneda nació en Oviedo el 30 de mayo de 1931.​ Su padre, también llamado Antonio, fue un poeta modernista que publicó un único libro, Otra más alta vida, en 1919. En 1934, ya huérfano de padre, se trasladó con su madre, Amelia Lobón, a la capital leonesa. La presencia de su madre como refugio ante el horror y la miseria de la guerra y la posguerra es recurrente en toda su poesía. En 1936, con las escuelas cerradas, aprendió a leer con uno de los pocos libros que había en su casa, el poemario de su padre ("considero imposible que, con la muerte por medio, pueda darse una relación más real entre un padre y un hijo que la que aconteció en mi infancia"​).

    El poeta vivió inicialmente en el principal barrio obrero, y ferroviario, de la ciudad, El Crucero. Un entorno que supuso para el Gamoneda niño una descarnada vivencia de las miserias y crímenes de la guerra civil española y en especial de la represión llevada a cabo por los franquistas durante el conflicto y en la inmediata posguerra. Una experiencia no querida que impactó en su especial sensibilidad, dejando huella en la psicología y en la memoria del poeta ("Yo vi lo que vi"​).

    En 1941 comenzó a recibir instrucción gratuita en el colegio religioso de los Padres Agustinos hasta 1943, año en el que el poeta se autoexpulsó.

    Al día siguiente de cumplir 14 años, empezó a trabajar como meritorio y recadero en el hoy extinguido Banco Mercantil. Terminó por libre sus estudios medios y permaneció en la condición de empleado de banca durante veinticuatro años hasta 1969.

    Mientras trabajaba en el banco, tomó contacto y fue parte de la resistencia intelectual al franquismo. Se dio a conocer poéticamente con Sublevación inmóvil (1953-1959), publicado en Madrid en 1960, obra con la que fue finalista del premio Adonais de poesía, y que supuso una ruptura con las tradicionales reglas realistas de la época. En 1969 pasó a crear y dirigir los servicios culturales de la Diputación Provincial de León y, a partir del 70, la colección Provincia de poesía, intentando promover una cultura progresista con el dinero de la dictadura. Fue privado de su condición de funcionario, y posteriormente recontratado, mediante sentencia judicial. Durante estos años, comenzó a colaborar asiduamente en diferentes revistas culturales.

    A esta etapa pertenecen La tierra y los labios (1947-1953), no publicado hasta la aparición del volumen Edad, que recoge su poesía hasta 1987; Exentos I (1959-1960), poemas no aparecidos hasta Edad; Blues castellano (1961-1966), obra no publicada por motivos de censura hasta 1982 y elogiada por David González (poeta), que la considera "germen del realismo sucio en España"​; y Exentos II (Pasión de la mirada) (1963-1970), publicada con múltiples variaciones en 1979 con el título León de la mirada.

    A esta primera etapa siguió un silencio poético de siete u ocho años, significativamente marcados por la muerte del dictador Francisco Franco y los inicios de la llamada transición. Este tiempo, marcado por la crisis existencial e ideológica, se hace sentir en su siguiente obra Descripción de la mentira, publicado en León en 1977, un largo poema que marcó un giro hacia una total madurez poética, el libro fue escrito entre León y La Vega de Boñar desde diciembre de 1975 hasta diciembre de 1976.​ Posteriormente, publica Lápidas (Madrid, 1987) y Edad, el volumen que recoge toda su poesía hasta 1987, revisada por el autor, y que le valió el Premio Nacional de Literatura.

    En 1992 apareció Libro del frío, que le consagra como uno de los poetas más importantes en lengua castellana. En el año 2000 vio la luz la versión definitiva de esta obra, que incluía Frío de Límites, obra procedente de una colaboración con Antoni Tàpies pero que, desgajada de la pintura, adquiría el carácter de addenda necesaria de Libro del frío. Previamente habían aparecido los poemas de Mortal 1936, acompañando a unas serigrafías de Juan Barjola sobre la matanza en la plaza de toros de Badajoz durante la Guerra Civil, y no llegaron a publicarse Exentos III (1993-1997).

    De un diccionario relativo a la ciencia médica arcaica
    (1993-1998) y Libro de los venenos (Madrid, 1995) son obras más atípicas que parten de la convicción del autor de que el lenguaje arcaico se ha cargado estéticamente hasta convertirse en poesía y revelan la fascinación del poeta por la traducción de Dioscórides realizada por Andrés Laguna en el siglo XVI y su interpretación en clave poética.

    Arden las pérdidas es publicado en 2003, libro que culmina la madurez iniciada en Descripción de la mentira, de una poesía en la perspectiva de la muerte en la que lo perdido (la infancia, el amor, los rostros del pasado, la ira…) aún arde en el tránsito hacia la vejez con mayor lucidez, con mayor claridad, con mayor frío. Tras él vendrán Cecilia (2004) y Esta luz. Poesía reunida (1947-2004) (2004).

    En 2006 obtuvo el Premio Reina Sofía y el Premio Cervantes.

    Durante esta segunda etapa, entre 1979 hasta 1991, fue director gerente de la Fundación Sierra-Pambley, creada en 1887 por Francisco Giner de los Ríos bajo los principios de la Institución Libre de Enseñanza. Posteriormente fue miembro del Patronato hasta 2007.

    El 20 de abril de 2007 introdujo un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, cuyo contenido se sabrá en 2032.

    Reconocimientos

    Además de los importantes premios ya mencionados, pueden anotarse otros reconocimientos, como el Premio Castilla y León de las Letras (1985), el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2004, el Premio Quijote en 2009, la Medalla de Oro de la ciudad de Pau, la Medalla de Plata del Principado de Asturias, el Premio “Leteo”, la Medalla de Oro de la Provincia de León y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes. Es Hijo Adoptivo de León y de Villafranca del Bierzo, y Doctor Honoris causa por la Universidad de León. En 2015, fue nombrado académico correspondiente en León de la Academia de Buenas Letras de Granada.

    Crítica y recepción

    Gamoneda ha definido la poesía en uno de sus ensayos: "Es arte de la memoria en la perspectiva de la muerte". Su recepción crítica siempre ha sido favorable desde que el poeta comenzó a publicar:

    “Prieto y denso es el verbo de Antonio Gamoneda, como salido apenas del silencio para quedar con él, para volver a él ni bien se profiere, verbo como desprendido del erial, de la contemplación de un paisaje desolado, como nacido de la fría extensión para dejar su melancólica constancia del despojamiento… La poesía de Antonio Gamoneda tiene la desnudez de la existencia.”​

    “Antonio Gamoneda se ha convertido en guía y modelo de los poetas más jóvenes, que valoran su sabiduría lingüística y su apertura hacia las tradiciones de la modernidad, apertura que nace de la asunción de la propia historia personal y colectiva.”​

    “Antonio Gamoneda se encuentra con el expresionismo de Trakl, y sobre todo, con la última poesía de Lorca, cuya difícil herencia es sin duda hoy el único en atreverse a recoger.”​

    “Voz probada e inmersa y sumergida, pues, en el paso mismo de los años, en la variabilidad alucinógena de la circunstancia histórica hispana, doblada en el acontecer espacioso de una “vida de poeta” seguida por Gamoneda; pero voz también que ocupa con autoridad su lugar en el vasto campo de unas letras españolas, y que en él toma sus posiciones, ejecutando la conquista de su espacio y figura más propia en una callada estrategia cuyo secreto es la demora, el silencio (y hasta un cierto exilio), y ello hasta verse en la actualidad respaldada por todas las instancias de legitimidad de que quepa hacer inventario […].”​

    “Tres son los puntales, repetidos por el poeta insistentemente en [sus] escritos, sobre los que se alza la estatura de su pensamiento poético: - La naturaleza autorreferente de la palabra poética –intrarreferente, dice él también–, cuya significación y cuya realidad no atraviesan hacia una referencia exterior. - El desencadenante de naturaleza musical del lenguaje poético (‘El pensamiento poético es un pensamiento que canta’). - El hecho de que sólo sea posible que el lenguaje poético entre en la inteligibilidad bajo la condición de imágenes sensibles.”​

    “Gamoneda no desarrolla propiamente un relato, ni siquiera cuando anuncia que va a hacerlo; los hechos se fragmentan en sensaciones, en detalles aislados de su contexto, transportan ecos de tiempos anteriores. La mirada está sometida a un núcleo obsesivo que la absorbe, la dirige de forma centrípeta hacia lo que el poeta llama interiorización. Sólo cuentan los sucesos interiorizados –escasos, hirientes– y éstos ofrecen su terca recurrencia, sus metamorfosis, su permanecer…Es una suerte peculiar de forma autobiográfica: no narrativa ni tampoco referencial de modo directo; pero sí tejida en la constancia de las imágenes y de los núcleos de interés, de los elementos que se tornan emblemáticos, de las figuras y personajes relevantes. Se trata de una dinámica minimalista y reiterativa…que se impone en la lectura conjunta de la obra.”​

    (Sacado de https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Gamoneda )


    *


    Algunos poemas de Antonio Gamoneda:


    De Primeros poemas. La tierra y los labios (1947-1953 y 2003):


    TE BEBERÉ EL CABELLO...

    Te beberé el cabello
    y cerraré los ojos.

    Tú seguirás manando
    tu cabello
    turbio de besos.



    EL GRAN VIENTO DE LA NOCHE

    El gran viento de la noche
    entra, lento, en los trigales.

    Deja tu mano en la mía
    que son nuestros esponsales.

    Te tomo porque mi pena
    tiene el color de tus ojos:

    porque mi pan es moreno
    como tu carne.



    ACARICIAS MI GARGANTA...

    Acaricias mi garganta
    con tu voz y tu mano lejanísima.

    Oscura: bebe en el viento
    el olor a tristeza de mis manos.



    MIS LÁGRIMAS ENTRAN EN LA LUZ

    Mis lágrimas entran en la luz.

    Miro a mi amor, es una
    avecilla desnuda, negra, fría.



    SI UNA ROSA INFINITA ME ESTALLASE EN EL PECHO...

    Si una rosa infinita me estallase en el pecho
    y, al llegar el crepúsculo, floreciera en mis labios,
    ¿dejarías que fuese removiendo las sombras
    -porque vives en sombras- con mis manos sedientas,
    con caballos de insomnio galopando en mi frente,
    a ponerla despacio en tus hombros nocturnos?

    Si una rama de fuego me brotase en la lengua,
    ¿dejarías que fuese como un viento en la noche
    -esa noche que tienes en tu voz y en tu casa-,
    a decirte palabras en la espalda desnuda?



    AQUÍ HUBO UN AMOR, HUBO UNA IMPURA...

    Aquí hubo un amor, hubo una impura
    floración de la sangre enamorada,
    pero la sangre más desesperada
    no tiene un fuego en que incendiar tu hondura.

    Como un ángel te vas; como la oscura
    juventud del dolor; como una espada
    de amargura y de viento, derrotada
    por el hierro y la sed de la ternura.

    En ti acaba la noche, en tu ribera,
    el agua amante y la pasión mordida,
    y, en tu boca, mi boca verdadera.

    Únicamente porque muere, canta
    mi palabra desnuda y retorcida:
    hacia ti, como un puño, se levanta.



    ES UN HOMBRE. VA SOLO POR EL CAMPO

    Es un hombre. Va solo por el campo.
    Oye su corazón, cómo golpea,
    y, de pronto, el hombre se detiene
    y se pone a llorar sobre la tierra.

    Juventud del dolor. Crece la savia
    verde y amarga de la primavera.

    Hacia el ocaso va. Un pájaro triste
    canta entre las ramas negras.

    Ya el hombre apenas llora. Se pregunta
    por el sabor a muerto en su lengua.



    SUENA MI OSCURA JUVENTUD Y SUENA...

    Sueña mi oscura juventud y suena
    mi corazón extrañamente grave.
    Es silencioso Dios. Yo no. Quién sabe
    por qué esta y tanta cantidad de pena.

    Parece que es dolor lo que me llena
    hasta la altura de los ojos. Cabe
    vida y muerte en mi voz, pero no hay llave
    para abrir el amor; sólo hay cadena.

    Lumbre lejana que me estás quemando
    y no me dejas verte y no me tocas:
    esto es un hombre, pero está llorando.

    Sólo quiere vivir, pero en caliente.
    Dime: ¿qué hago con las ganas locas
    de ser agua en la sed, sed en la fuente?


    Última edición por Pedro Casas Serra el Vie 12 Abr 2024, 07:39, editado 3 veces

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 07 Abr 2024, 05:25

    .


    De Sublevación inmóvil (1953-1959 Y 2003):


    CONSISTENCIA DE FUEGO...

    Consistencia de fuego
    rodeada de llanto

    Lo primero que se ama
    son los ojos: encienden
    su luz en la existencia
    reunida mirándose.

    Pero la luz
    es causa mortal. Herido
    de transparencia, mi
    corazón se oculta en la belleza.



    COMO UN SUAVE RELÁMPAGO...

    Como un suave relámpago,
    como sonreír entre la luz.
    Madeja de claro fuego,
    oro vivo, pájaro de nieve,
    Tú te vas siempre, dejas
    dorado el aire, ríes,
    huyes siempre veloz.

    Gira el mundo y nosotros
    esperamos la muerte.

    Y la belleza azul
    cruza lejos, se va.

    Criatura de luz
    fugitiva: un instante
    baja a mi rostro, pon
    en mis labios tu cuerpo.



    SUMIDO EN SOMBRA Y SED...

    Sumido en sombra y sed
    un brazo incandescente
    me empuja hacia la nieve.

    Subir, subir al agua
    inmóvil, subir a
    la claridad y el frío.

    Pero la sed
    nace del fuego,

    pero la luz
    es sombra de la nada.



    LA BELLEZA

    La belleza
    no proporciona dulces sueños; cunde
    en el insomnio azul del hielo
    y en la materia del relámpago.

    En cales vivas, en
    láminas abrasadas,
    gira sin descanso; su
    perfección es el vértigo.

    La belleza no es
    un lugar donde van
    a parar los cobardes.

    Viva en su luz
    mi pensamiento. Quiero
    morir en libertad.



    SI SUPIERA DE DÓNDE SU CABEZA...

    Si supiera de dónde su cabeza
    toma su gesto de torcaz amarga,
    o supiera qué cinta es la más larga,
    la de tu ansia o la de tu tristeza;

    si yo viera de dónde tu belleza
    coge su tensa, silenciosa carga,
    o me dijesen qué pasión descarga
    desde tus ojos su naturaleza,

    oh, guardiana veloz, te entregaría
    una parte de mí para quedarme
    en unuidad con lo que es más mío.

    Aunque es la verdad que todavía
    no sé de qué materia despojarme;
    si de este dolor, si de este frío.



    CANTIDADES DE TIEMPO...

    Cantidades de tiempo
    sitúan cantidades
    de sonido. Escucho
    más allá de la muerte.

    La música se alza
    de un pozo de silencio;
    es labranza del aire
    en tímpanos de fuego

    y ha entrado en mí. Ahora es
    música mi pensamiento.



    DE LA QUIETUD, UN PÁJARO...

    De la quietud, un pájaro,
    a impulso de su canto,
    pensativo se alza.

    Y, de pronto,
    ya no hay pájaro: lluvia,
    cristal vivo, hacia arriba
    crece.
    ............Alguien tiende
    su mano silenciosa,

    alguien está diciendo
    adiós, adiós sin palabras.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Vie 12 Abr 2024, 07:51, editado 1 vez

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 07 Abr 2024, 05:31

    .


    De Exentos I (1959-1960 y 2003):


    TENÍAIS PARA UNIROS...

    Teníais para uniros
    únicamente kilómetros
    de tierra rojas y un río
    que desciende cada vez más despacio.

    Pasaron treinta días.
    Cambió el color de la tierra.
    También creció la lentitud del río.

    Ahora estás esperando
    en medio del campo y sientes
    la serenidad de los árboles
    y la vibración de los pájaros.

    Miras los montes, miras el aire
    y se te representa la justicia de las cosas,
    es decir,
    la poesía de las cosas.

    Y tú bien sabes por dónde
    tu compañera va a llegar,
    por dónde anda hacia ti,
    de qué pueblo desciende.

    Y, de pronto, la ves
    sobre el camino: tiene
    forma de juventud, parece
    un chiquillo que, de pronto, ha adquirido
    serenidad de madre.

    Andas cien pasos.
    ................................Ya ves
    cómo le tiemblan los extremos de la boca
    porque te ama y porque tiene miedo.

    Y ahora ya la has rodeado con tus brazos
    y tocas la dura suavidad de los hombros
    y trozos, frescos unos y abrasadores otros, de su cuerpo.

    Y de pronto te das cuenta de que huele mucho
    a ella misma y a mujer y a algo
    desconocido aún, y lo respiras.

    Entonces los dos os sentáis en la tierra
    y pones la cabeza sobre su pecho
    y la oyes vivir.

    Te sentirás seguro en el mundo.
    Habrás sabido que no hay soledad pero que hay
    algo más fuerte y más útil y hermoso.

    Conocerás el destino
    y crecerá tu paz al acercarse la noche
    y al ir sabiendo que la vida es
    una inmensa, profunda compañía.



    MI JUVENTUD, UN ROSTRO JUNTO AL MAR...

    Mi juventud, un rostro junto al mar
    que no es mi rostro, pero su sonrisa
    es mi sonrisa.

    Mi juventud se extiende junto al mar
    y yo me siento dulcemente olvidado.

    Temo que mire demasiado tiempo
    la belleza del agua y que ya quiera
    cerrar los ojos y mirar en sí,
    y que me encuentre dentro de sus ojos.



    EXISTÍAN TUS MANOS...

    Existían tus manos.

    Un día el mundo se quedó en silencio;
    los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos
    y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
    el movimiento de la tierra.

    Tus manos fueron suaves en las mías
    y yo sentí la gravedad y la luz
    y que vivías en mi corazón.

    Todo era verdad bajo los árboles,
    todo era verdad. Yo comprendía
    todas las cosas como se comprende
    un fruto con la boca, una luz con los ojos.



    A LAS OCHO DEL DÍA EN FEBRERO...

    A las ocho del día en febrero
    aún es de noche.
    No hay aún luz en los vagones, sólo
    oscuridad y aliento.
    No nos vemos: sentimos
    la compañía y el silencio.

    En el andén estalla la campana.
    Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
    Tiemblan las sombras. Todo vuelve
    a un antiguo sentido.

    Nos dan la luz amarillenta y floja.
    Salimos
    de la oscuridad como del sueño:
    torpemente vivos.

    Éste es un tren de campesinos viejos
    y de mineros jóvenes. Aquí
    hay algo desconocido.
    Si supiésemos qué, algunos de nosotros
    sentiríamos vergüenza, y otros esperanza.

    Se está haciendo de día. Ya
    veo los montes dentro de la sombra,
    los robles, del mismo color del monte,
    la yerba vieja, sepultada en escarcha,
    y el río, azul y silencioso
    como un brazo de acero entre la nieve.
    Cruzan los pueblos de sonido humilde:
    Pardavé, Pedrún, Matueca…

    Cuando bajo del tren, siento frío.
    He dejado mi casa. Ahora estoy
    solo. ¿Qué hago aquí?, ¿quién me espera en
    este lugar excavado en el silencio?

    No lo sé; con el tren se aleja
    algo que es cierto aunque no puede ser pensado;
    es algo mío y no me pertenece.
    Está dentro y fuera de mi corazón.

    (Ferrocarril de Matallana)



    MADRE: QUIERO OLVIDAR...

    Madre: Quiero olvidar
    esta creencia sin descanso. Nadie
    ha visto un corazón habitado:
    ¿por qué este pensamiento irreparable,
    esta creencia sin descanso?

    Estar desesperado,
    estar químicamente desesperado,
    no es un destino ni una verdad.
    Es horrible y sencillo
    y más que la muerte. Madre:
    dame tus manos, lava
    mi corazón, haz algo.



    YO ME CALLO, YO ESPERO...

    Yo me callo, yo espero
    hasta que mi pasión
    y mi poesía y mi esperanza
    sean como la que anda por la calle;
    hasta que pueda ver con los ojos cerrados
    el dolor que ya veo con los ojos abiertos.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Vie 12 Abr 2024, 07:23, editado 1 vez

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 07 Abr 2024, 15:21

    .


    De Blues castellanos (1961-1966 Y 2004)


    DESPUÉS DE VEINTE AÑOS

    Cuando yo tenía catorce años,
    me hacían trabajar hasta muy tarde.
    Cuando llegaba a casa, me cogía
    la cabeza mi madre entre sus manos.

    Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
    y los gritos de mis camaradas en el soto
    y las hogueras en la noche
    y todas las cosas que dan salud y amistad
    y hacen crecer el corazón.

    A las cinco del día, en el invierno,
    mi madre iba hasta el borde de mi cama
    y me llamaba por mi nombre
    y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

    Yo salía a la calle y aún no amanecía
    y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

    Esto no es justo, aunque era hermoso
    ir por las calles y escuchar mis pasos
    y sentir la noche de los que dormían
    y comprenderlos como a un solo ser,
    como si descansaran de la misma existencia,
    todos en el mismo sueño.

    Entraba en el trabajo.
    .....................................La oficina
    olía mal y daba pena.
    .....................................Luego,
    llegaban las mujeres.
    .....................................Se ponían
    a fregar en silencio.

    Veinte años.
    .....................He sido
    escarnecido y olvidado.
    Ya no comprendo la noche
    ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
    Y, sin embargo, sé
    que algo más grande y más real que yo
    hay en mí, va en mis huesos:

    Tierra incansable,
    ..............................firma
    la paz que sabes.
    ..............................Danos
    nuestra existencia a
    ...................................nosotros
    ...................................mismos.



    TARAREANDO NAZIM

    Tengo ruidos en la nuca, doctor.
    Siento el cráneo apretar y crujir,
    sobre todo si hay penas. No sé...
    Hace ya siete años, doctor,
    que en vez de pensamiento tengo un ruido
    y una pasta muy triste en la cabeza.

    Yo haré lo que me diga; yo tendré
    paciencia y confianza. Puede ser.
    Yo tomaré las medicinas
    para poder pensar en mis amigos.

    Pero si lo que ocurre, doctor,
    es que tengo algún mal que se produce
    a causa del amor
    y el pensamiento de la resistencia,
    entonces, déjelo; esto no es
    más que nuestro sonido natural.
    Yo viviré
    mejor con este ruido en la cabeza.



    MALOS RECUERDOS

    La vergüenza es un sentimiento
    revolucionario.

    KARL MARX

    Llevo colgados de mi corazón
    los ojos de una perra y, más abajo,
    una carta de madre campesina.

    Cuando yo tenía doce años,
    algunos días, al anochecer,
    llevábamos al sótano a una perra
    sucia y pequeña.

    Con un cable le dábamos y luego
    con las astillas y los hierros. (Era
    así. Era así.
    ......................Ella gemía,
    se arrastraba pidiendo, se orinaba,
    y nosotros la colgábamos para pegar mejor).

    Aquella perra iba con nosotros
    a las praderas y los cuestos. Era
    veloz y nos amaba.


    Cuando yo tenía quince años,
    un día, no sé cómo, llegó a mí
    un sobre con la carta del soldado.
    Le escribía su madre. No recuerdo:
    «¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
    No te puedo mandar ningún dinero…».

    Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
    y papel de fumar para su hijo.
    «Tu madre que te quiere».
    ................................................No recuerdo
    el nombre de la madre del soldado.

    Aquella carta no llegó a su destino:
    yo robé al soldado su papel de fumar
    y rompí las palabras que decían
    el nombre de su madre.


    Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
    pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
    no podría volver y despegar
    el cable de aquel vientre ni enviar
    la carta del soldado.



    CAIGO SOBRE UNAS MANOS

    Cuando no sabía
    aún que yo vivía en unas manos,
    ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

    Yo sentía que la noche era dulce
    como una leche silenciosa. Y grande.
    Mucho más grande que mi vida.
    .......................................................Madre:
    era tus manos y la noche juntas.
    Por eso aquella oscuridad me amaba.

    No lo recuerdo pero está conmigo.
    Donde yo existo más, en lo olvidado,
    están las manos y la noche.
    .................................................A veces,
    cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra
    y ya no puedo más y está vacío
    el mundo, alguna vez, sube el olvido
    aún al corazón.
    ...........................Y me arrodillo
    a respirar sobre tus manos.
    ................................................Bajo
    y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;
    y tus manos son grandes; y la noche
    viene otra vez, viene otra vez.
    ...................................................Descanso
    de ser hombre, descanso de ser hombre.



    ¿OCULTAR ESTO?

    La conciencia estéril no es más que un momento
    (...) de la conciencia desdichada.

    HENRI LEFEBVRE

    Sé que pronto algún rostro golpeado
    vendrá a mirarme y abrirá la boca
    y de ella y los ojos fluirá
    la pasta roja, la que amo, río
    espeso de la tierra, interminable.

    Al hombre cuyo oficio y vigilancia
    es la vida, feroz como el mercurio
    una bolsa de pena lo acompaña.
    Está cansado sobre el propio rastro
    como un ave de plomo. Dormiría
    sobre todas las cosas: las miserias
    y las humillaciones y el olvido.

    Pero si cierra el vigilante, cierra
    la dentadura sobre la conciencia
    y no ve el rostro nunca y el espanto
    oprímele los ojos y se oculta
    entre los paños de la soledad,
    entonces, nada más, se ensucia, llora
    y no sale de su caja amarilla.
    El hombre cuyo oficio y vigilancia
    es la vida ¿qué hará, cómo podría
    subirse encima de la enfermedad,
    comprender y luchar?
    .......................................Bajé los ojos
    ante el mundo. Cubrí con una sombra
    mi vergüenza y mi pena. Me dispuse
    a una fraternidad sin esperanza.



    PAISAJE

    Vi
    montes sin una flor, lápidas rojas,
    pueblos
    vacíos
    y la sombra que baja. Pero hierve
    la luz en los espinos. No comprendo. Sólo
    veo belleza.
    .......................Desconfío.



    BLUES PARA CRISTIANOS

    Antes algunos hombres se sentaban a fumar
    y a mirar la tierra despacio.
    Antes muchos hombres se sentaban a fumar
    y poco a poco comprendían la tierra.
    Ahora ya no se puede fumar cuando viene la noche.
    Ahora ya no queda tabaco ni esperanza.

    Ya han debido pasar el cielo y la tierra
    y todas las casas están vacías.
    Han debido pasar el cielo y la tierra
    porque todas las casas están vacías.
    La madre ya no quiere volver a sus cazuelas.
    Aquí toda la gente está muy triste.

    Ahora vendrá Dios con su madero.
    Dicen que viene Jesucristo con su madero.
    Bien, que venga con su madero.

    Cuando venga Jesucristo con su madero,
    vamos a verle la chaqueta vieja.
    Cuando venga Jesucristo a vivir con nosotros,
    habrá que verle el corazón cansado.

    Aquí ya no hay otra majestad que el dolor.
    Sí, buen amigo, ya no hay más en la tierra.



    BLUES DEL AMO

    Va a hacer diecinueve años
    que trabajo para un amo
    Hace diecinueve años que me da la comida
    y todavía no he visto su rostro.

    No he visto al amo en diecinueve años
    pero todos los días yo me miro a mí mismo
    y ya voy sabiendo poco a poco
    cómo es el rostro de mi amo.

    Va a hacer diecinueve años
    que salgo de mi casa y hace frío
    y luego entro en la suya y me pone una luz
    amarilla encima de la cabeza
    y todo el día escribo dieciséis
    y mil y dos y ya no puedo más
    y luego salgo al aire y es de noche
    y vuelvo a casa y no puedo vivir.

    Cuando vea a mi amo le preguntaré
    lo que son mil y dieciséis
    y por qué me pone una luz encima de la cabeza.

    Cuando esté un día delante de mi amo,
    veré su rostro, miraré en su rostro
    hasta borrarlo de él y de mí mismo.



    BLUES DE LA CASA

    En mi casa están vacías las paredes
    y yo sufro mirando la cal fría.
    Mi casa tiene puertas y ventanas:
    no puedo soportar tanto agujero.

    Aquí vive mi madre con sus lentes.
    Aquí está mi mujer con sus cabellos.
    Aquí viven mis hijas con sus ojos.
    ¿Por qué sufro mirando las paredes?

    El mundo es grande. Dentro de una casa
    no cabrá nunca. El mundo es grande.
    Dentro de una casa —el mundo es grande—
    no es bueno que haya tanto sufrimiento.



    BLUES DE LAS PREGUNTAS

    Hace tiempo que estoy entristecido
    porque mis palabras no entran en tu corazón.
    Muchos días estoy entristecido
    porque tu silencio entra en mi corazón.

    Hay veces que estoy triste a tu lado
    porque tú sólo me amas con amor.
    Muchos días estoy triste a tu lado
    porque tú no me amas con amistad.

    Todos los hombres aman mucho la libertad.
    ¡Sabes tú lo que es vivir ante una puerta cerrada!
    Yo amo la libertad y te amo a ti.
    ¿Sabes tú lo que4 es vivir ante un rostro cerrado?



    BLUES DE LA ESCALERA

    Por la escalera sube una mujer
    con un caldero lleno de penas.
    Por la escalera sube la mujer
    con el caldero de las penas.

    Encontré a una mujer en la escalera
    y ella bajó sus ojos ante mí.
    En contré la mujer con el caldero.

    Ya nunca tendré paz en la escalera.



    VISITA POR LA TARDE

    Entré en la casa y me quité el abrigo
    para que mis amigos no supieran
    cuánto frío tenía, pero ellos
    dijeron: "Ven, entra en la cocina".
    Y la madre hizo fuego para mí.

    No he podido tener nunca mi fiesta
    en paz como aquel día:
    el vino en la madera; la mirada
    de los niños; las palabras;
    el resplandor del fuego...

    Cuando llegó la noche, la mujer
    sacó las manos del agua
    y separó los cabellos esparcidos
    sobre el rostro cansado
    .........................................Y vi el rostro.
    Rostro cansado: amor.
    .......................................Y sonreía.



    AMOR

    Mi manera de amar es sencilla:
    te aprieto a mí
    como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
    y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

    Cuando revuelvo tus cabellos
    algo hermoso se forma entre mis manos.

    Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
    a estar contigo en paz y a estar en paz
    con un deber desconocido
    que a veces pesa también en mi corazón.



    LIBERTAD EN LA CAMA

    Todos los días salgo de la cama
    y digo adiós a mi compañera.
    Vean: cuando me pongo
    los pantalones,
    me quito
    la
    libertad.

    Cuando llega la noche, otra vez
    vuelvo a la cama y duermo.

    A veces sueño que me llevan con las manos atadas,
    pero entonces me despierto y siento la oscuridad,
    y, con el mismo valor, el cuerpo de mi mujer y el mío.



    ESTAR EN TI

    Yo no entro en ti para que tú te pierdas
    bajo la fuerza de mi amor;
    yo no entro en ti para perderme
    en tu existencia ni en la mía;
    yo te amo y entro en tu corazón
    para vivir con tu naturaleza,
    para que tú te extiendas en mi vida.

    Ni tú ni yo. Ni tú ni yo.
    Ni tus cabellos esparcidos aunque los amo tanto.
    Sólo esta oscura compañía.
    ................................................Ahora
    siento la libertad.
    ...............................Esparce
    tus cabellos.
    ........................Esparce tus cabellos.



    EN LA CARRETERA DEL NORTE

    Por la carretera del norte
    hay luz sobre los cuestos.
    ...............................................Ana, Amelia,
    venid conmigo a recibir la luz.

    En mi mano izquierda tengo la mano de Amelia
    y en la derecha la de Ana.
    Los tres sentimos nuestra vida y la luz.
    Los tres sentimos nuestras manos y la luz.
    Los tres sentimos la lu8z, el silencio y las manos.

    Hubo un día que anduve por la tierra sin nadie.
    Aún caía el sol sobre el cueste amarillo
    pero la soledad era más fuerte que la luz.

    Aunque haya sol sobre la tierra, amigos,
    no vayáis nunca solos a la carretera del norte.



    SIENTO EL AGUA

    Me he sentado esta tarde a la orilla del río
    mucho tiempo, quizá mucho tiempo,
    hasta que mis ojos fluían con el agua
    y mi piel era fresca como la piel del río.

    Cuando llegó la noche, ya no veía el agua
    pero la sentía descender en la sombra.
    No escuchaba otro ruido que aquel ruido en la noche;
    no sentía en mí más que el sonido de agua.
    ¡Tantos seres humanos, tan inmensa la Tierra,
    y este ruido en la noche ha bastado para llenar mi corazón!

    Yo no sé si he traicionado a mis amigos:
    el cántaro está lleno de un agua oscura y dulce,
    pero el cántaro sufre –el rojo, viejo barro.

    Alguien tiene piedad de este cántaro.
    Alguien comprende el cántaro y el agua.
    Alguien rompe su cántaro por amor.

    En todo caso, yo no he cogido el agua
    para bebérmela yo mismo.



    CAIGO SOBRE UNA SILLA

    Cuando yo caigo sobre una silla
    y mi cabeza roza la muerte;
    cuando cojo con mis manos la tiniebla
    de las cazuelas, o cuando contemplo
    los documentos representativos
    de la tristeza, es
    la amistad quien me sostiene.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Sáb 13 Abr 2024, 14:28, editado 5 veces

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 10:55

    .


    De Exentos II Pasión de la mirada (1963-1970 y 2003):


    VIVO SIN PADRE Y SIN ESPECIE; CALLO...

    Vivo sin padre y sin especie; callo
    porque no encuentro en el osario ciego
    del sonido aquellas como frutos
    antiguos, las adánicas, redondas
    palabras deferentes. Van perdidas
    las prietas de salud; quedan vestigios:
    astillas, soledad, tierras, estatuas.



    EN SELVA ROJA DONDE EL AGUA NUNCA...

    En selva roja donde el agua nunca
    la luz destella, ni, de oscuras ramas,
    un pájaro revuelve la espesura
    y, luego, lento, en el azul se eleva
    y el canto le sostiene y pacifica;
    en esta oscuridad que se respira
    y a sí misma se ignora, pero siente
    los pies descalzos del pastor, la lluvia
    que oscurece las hojas y perfuma
    el liquen y refresca la madera,
    aquí no deja de pasar la noche
    en larga suavidad: lame las grutas
    donde vive la sed y se desliza
    entre las ramas cautelosas. Siempre
    pasa la noche pero el día nunca,
    ni el rostro amado que bajar quisiera
    hasta aquella maleza y envolverse
    en el silencio de la selva; nadie,
    ni aquella roca vibración de oro
    de la abeja nupcial; naturaleza
    que al solo oculto corazón escucha
    latir en soledad, pero llorando.



    LA QUE CALLA Y DESPRECIA; LA QUE EXTIENDE...

    La que calla y desprecia; la que extiende
    las mantas, la madera, los sudarios
    sobre la vida; la que entiende el gesto
    de los que existen y no hanlan;ésta
    que advierte y sigue con sus manos grandes
    el movimiento de la tierra y fija
    el rostro de la luz, ésta es la vieja
    madre del miedo, la que espera y calla.



    ESTÁ TEJIDA CON AZUL LA NOCHE...

    Está tejida con azul la noche
    aún crepuscular. La lengua roja
    enciende su perfil.
    ................................Salgo al silencio
    y penetro la vida de las cosas
    y no sé si el centeno es la hermosura
    o es la sed la verdad.
    .....................................En este ahora
    de secreta extensión, cuando no ciega
    mis sentidos la furia luminosa
    del resol cereal, y están creciendo
    el zureo nupcial de las palomas,
    los pájaros ocultos, la paciencia
    de los robles, aún, salgo a los huertos
    y me busco en las aguas y las sombras.



    LA QUE HABLA EN VOLUMEN, LA QUE MIDE

    La que habla en volumen, la que mide
    el destino con sola su existencia;
    aquélla, corporal, que se desnuda
    y se extiende en la luz, aquélla, esta
    castidad mineral, no solicita
    pensamiento, no ve, pero, en la noche,
    alimenta mis ojos, me acompaña.



    DIOS EXTENDIDO, LONGITUD SAGRADA...

    Dios extendido, longitud sagrada.
    Duerme envuelto en su sangre. Derramado
    bajo la noche, Jesucristo duerme,
    descansa como un niño atormentado.

    Aquí ataron las manos de Gregorio
    Fernández cierta lentitud terrestre
    a los huesos de Dios. Veo la boca
    donde pastan la luz y las tinieblas;
    miro los brazos de marfil y espino,
    fugitivos y largos como ríos
    que van a morir, y la corona
    hirviente aún de los cabellos; furia
    serpentina de Dios, dios derrotado.+



    DIME QUE VES EN EL ARMARIO HORRIBLE...

    Dime que ves en el armario horrible
    y en las vasijas de llorar: ¿qué es esto?

    Cuando contemplas la melancolía
    en las farmacias y en los muros
    están ya escritas las acusaciones,
    ¿quién eres tú al fin y por qué callas?


    Última edición por Pedro Casas Serra el Sáb 13 Abr 2024, 14:59, editado 3 veces

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 11:16

    .


    De Descripción de la mentira (1975-1976 y 2003):


    Después del conocimiento y el olvido ¿qué pasión me concierne?




    No he de responder sino reunirme con cuanto está ofrecido en los atrios y en la distribución de los residuos,

    con cuanto tiembla y es amarillo debajo de la noche.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    ¿Cuál es mi verdad? ¿Cuál es mi alimento sin vosotros? ¿Quién juzgará a quien ha traicionado a la traición?

    La pregunta es un ruido inútil en el idioma que sucede a la juventud.

    Mi cuerpo pesa en la serenidad y mi fortaleza está en recordar; en recordar y despreciar la luz que hubo y descendía y mi amistad con los suicidas.

    Reconoced mi lentitud y el animal que sangra dulcemente dentro de mi alma.

    Vuestra limpieza es inútil. Ilumináis en las ejecuciones y la locura crece en este resplandor. Magnificáis a vuestros enemigos y vuestra imprudencia comunica con sus designios.

    Harías mejor abandonando, deshabitando un tiempo que se coagula en la dominación.

    ¿Qué es la verdad? ¿Quién ha vivido en ella fuera de la dominación?

    Haríais mejor en residir en légamos. Yo no soy vuestro maestro pero sí vuestra profundidad a la que quizá no llegaréis.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    En los establos donde me envuelve la oscuridad yo recibo a la muerte y conversamos hasta que lame dulcemente mis labios.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre tú no vas a decirme.

    Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre no va a tocar tus labios.

    He cruzado mi infancia y países de morfina y largos bosques en los que descansé y grandes alas pasaron sobre mis ojos.

    En los lugares a los que yo acudo al atardecer hay frutos muy espesos de los que hago recolección y mis dedos son abrasados por las luciérnagas pero yo hago recolección y me demoro en acudir a otros lugares, a las alcobas donde mi madre envejece más allá de mi vejez.

    Y las palabras, fiebre bajo las tégulas, grumos retrocediendo, hieles que enloquecían bajo el disfraz del sueño,

    ¿qué son, qué hacen en mí cuando se ha extinguido la verdad?

    De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios,

    una liendre lasciva, lágrimas, orinales

    y la liturgia de la traición.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    El otoño se expresa en pájaros invisibles. ¿Qué harías tú si tu memoria estuviera llena de olvido, qué harías tú en un país al que no querías llegar?

    Pesan las máscaras de la pureza, pesan los paños sobre las formas de la patria.

    La vergüenza es la paz. Yo acudiré con mi vergüenza.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    Tierra desposeída de sus tumbas, madres encanecidas en el vértigo.

    Es lo que queda de mi patria.




    La acusación estuvo demasiado tiempo dentro de tu lengua. Eres tardío como las sustancias destinadas a la dulzura.

    Lames mi piel hasta que brotan signos y tus sollozos forman bóvedas en mi corazón

    pero mi piedad está habitada por animales muy esbeltos, por animales persuasivos y otros versados en la fugacidad.

    Sólo tü eres exterior y horrible: el que robó mis actos y no duerme;

    el que está ciego en la serenidad.



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    Hoy es el día de la reflexión luminosa, el día de despreciarme dentro de tus ojos.

    He temido tanto a la vida como a la muerte hay luz sobre esas cajas vacías,

    piedras en la cabeza de mi madre, largas acusaciones bajo las cifras del invierno.



    Los funcionarios y las viudas enmascaradas con la piel de sus hilos escribieron páginas incandescentes y tú dormías en sus brazos; tú descansabas en sus brazos y la escritura penetró en tu vientre.

    Tú no soñabas con la libertad.

    Hoy es el día de la reflexión luminosa y los vencejos contemplan la expiación en las terrazas donde la claridad es perfecta,
    donde me obligas a la lucidez sin causa.

    Mas la dulzura azul —aquella sombra en el mercurio— y las alondras que acudían a las ubres atormentadas se han deslizado dentro de tus ojos.

    tú eres el día del desprecio



    . . . . . . . . . . . . . . . . .




    El olvido es mi patria vigilada y aún tuve un país más grande y desconocido.

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 11:55

    .


    De Lápidas (1977-1986 y 2003):


    EN LA QUIETUD DE MADRES INCLINADAS SOBRE EL ABISMO...

    En la quietud de madres inclinadas sobre el abismo.

    En ciertas flores que se cerraron antes de ser abrazadas por el infortunio, antes de que los caballos aprendieran a llorar.

    En la yhumedad de los ancianos.

    En la sustancia amarilla del corazón.




    TODOS LOS ANIMALES SE REÚNEN EN UN GRAN GEMIDO...

    Todos los animales se reúnen en un gran gemido. Oigo silbar a la vejez.

    Tú acaso piensas en desapariciones.


    Háblame para que conozca la pureza de las palabras inútiles.



    DIOS Y SU MÁSCARA

    Dios y su máscara. Oyes a los insectos que se alimentan en tu alma

    y de pronto, un árbol dice su clamor y arde la lengua del olvido

    y todo acaba en transparencia, en formas cuya verdad no se esconde

    hasta que las espuelas queman el corazón de hombres desconocidos y los caballos hablan de aquella sangre, de aquel aire extinguido en los patios de España,

    de aquella tierra sin descanso,

    de aquel olvido lleno de sangre.



    ERA UN TIEMPO EQUIVOCADO DE PÁJAROS

    Era un tiempo equivocado de pájaros. No existía otra luz que la de una gran sábana cuya urdimbre desconocíamos. La cal hervía amenazada por la sombra y los pasillos conducían al zaguán del miedo. Algunas madres se inclinaban para escuchar el llanto de hijos asidos al delantal sangriento.

    El jaramago estuvo dentro de mi boca. La envidia avanza como el aceite sobre cartones amarillos y Juan Galea, con una espuerta de ira, baja despacio a la misericordia.

    Hoy es el día del acero; su resplandor entra en los ojos de los muertos. Madre indistinta, líbrame de quien se oculta entre las palomas, cubre mi rostro, sálvame del viernes.



    NO HAY SALUD, NO HAY DESCANSO

    No hay salud, no hay descanso. El animal oscuro viene en medio de vientos y hay extracción de hombres bajo los números de la desgracia. No hay salud, no hay descanso. Crece un negro bramido y tú interpones los estambres más tristes (bajo un sol incesante, en un cuenco de llanto, en la raíz morada del augurio) y las madres insomnes, las que habitan las celdas del relámpago, deslizan sus miradas en un bosque de lápidas.

    ¿Gimen aún los pájaros? Todo está ensangrentado. Sordo en el fondo de la música, ¿debo insistir aún? Hay vigilancia en los jardines interpuestos entre mi espíritu y la precisión de los espías. Hay vigilancia en las iglesias.

    Guárdate de la calcinación y del incesto; guárdate, digo, de ti misma, España.

    (Canción de los espías)



    DESDE LOS BALCONES...

    Desde los balcones sobre el portal oscuro, yo miraba con el rostro pegado a las barras frías; oculto tras las begonias, espiaba el movimiento de hombres cenceños. Algunos tenían las mejillas labradas por el grisú, dibujadas con terribles tramas azules; otros cantaban acunando una orfandad oculta. Eran hombres lentos, exasperados por la prohibición y el olor de la muerte.

    (Mi madre, con los ojos muy abiertos, temerosa del crujido de las tarimas bajo sus pies, se acercó a mi espalda y, con violencia silenciosa, me retrajo hacia el interior de las habitaciones. Puso el dedo índice de la mano derecha sobre sus labios y cerró las hojas del balcón lentamente.)



    SUCEDÍAN CUERDAS DE PRISIONEROS...

    Sucedían cuerdas de prisioneros; hombres cargados de silencio y mantas. En aquel lado del Bernesga los contemplaban con amistad y miedo. Una mujer, agotada y hermosa, se acercaba con un serillo de naranjas; cada vez, la última naranja le quemaba las manos: siempre había más presos que naranjas.

    Cruzaban bajo mis balcones y yo bajaba hasta los hierros cuyo frío no cesará en mi rostro. En largas cintas eran llevados a los puentes y ellos sentían la humedad del río antes de entrar en la tiniebla de San Marcos, en los tristes depósitos de mi ciudad avergonzada.



    ERAN DÍAS ATRAVESADOS POR LOS SÍMBOLOS

    Eran días atravesados por los símbolos. Tuve un cordero negro. He olvidado su mirada y su nombre.

    Al confluir cerca de mi casa, las sebes definían sendas que, entrecruzándose sin conducir a ninguna parte, cerraban minúsculos praderíos a los que yo acudía con mi cordero. Jugaba a extraviarme en el pequeño laberinto, pero sólo hasta que el silencio hacía brotar el temor como una gusanera dentro de mi vientre. Sucedía una y otra vez; yo sabía que el miedo iba a entrar en mí, pero yo iba a las praderas.

    Finalmente, el cordero fue enviado a la carnicería, y yo aprendí que quienes me amaban también podían decidir sobre la administración de la muerte.



    JUNIO EN LOS RÍOS...


    Junio en los ríos extendidos como sucias espadas. Vi el agua sobre el agua; lluvia sin término sobre las tablas del Bernesca. Aquellas flores en la boca de los adolescentes. Y las hermanas, su alarido en torno a sábanas habitadas por los cuerpos desnudos, sábanas agredidas por uñas sin descanso, blancas entre las manos de los obreros reunidos por la muerte y la lluvia.

    (Ésta es la historia de los aho0gados ofrecidos a la indiferencia en la latitud del verano, jóvenes amnistiados por el agua bajo la mirada blanca de los asnos.)



    VEO EL CABALLO AGONIZANTE...

    Veo el caballo agonizante junto al pozo de aguas oscuras y las gallinas a su alrededor. El rocío afila su pureza bajo los dientes amarillos y el crepúsculo acude a las desiertas pupilas (sombra de las higueras, serenidad de la hierba, profundidad del aire atravesado por vencejos). Veo la espalda de la indiferencia, los corredores destinados a la contemplación del hastío entre las altas begonias, entre las grandes hojas soñolientas. Siento la curiosidad de los
    perros y la piedad de las mujeres: es el paisaje de la infancia, el olor incorporado a mi espíritu en los accesos de la
    edad.



    LA CIUDAD MIRA EL SÍLICE DE LAS MONTAÑAS

    La ciudad mira el sílice de las montañas como una gárgola inmóvil ante los círculos de la eternidad y se rodea de colinas cárdenas en las que el tomillo es abrasado por el invierno.

    Siento la espesura fluvial; se manifiesta en sílabas lentísimas. Aún las palomas se pronuncian clamorosas y los ancianos descansan en la cercanía de las acacias coronadas de temblor. Hablan y acrecientan la serenidad de la tarde. A veces, sonríen con un golpe de sol en el rostro y se encienden bajo los encanecidos cabellos. Sus ojos se entrecierran y apenas es visible un filamento de acero y lágrimas. La vejez es blanca.

    Un anciano tiene el hombro abatido y dispar; el otro ofrece al sol unas manos grandes cuya piel transparenta largas venas. Hablan con la imprecisión temblorosa de quien es más débil que sus recuerdos; restablecen una paz y un espacio: las eras de la ciudad, los labradores de Renueva, el espesor de los curtientes, la sombra roja de las herrerías.



    EL VENDEDOR DE SOMBRA APARECÍA...

    El vendedor de sombra aparecía en la hora de la siestas y su voz henchía los portales recién regados. Laurel y orégano entre las manos sudorosas; hierbas secretas para el mal de madre y la infelicidad; venas de cardenillo en las monedas de cobre; percal en torno a las gargantas femeninas. La mercancía convoca a la esperanza y el vendedor aguileño oficiaba sobre los sabores deseados, sobre las calenturas y la cal de los huesos envejecidos: romero y salvia para las grietas del corazón, ruda para los cocimientos de invierno. Los aromas llegaban a los cuerpos y el anís encendía los párpados del vendedor de sombra.



    AVISO NEGRO

    Nada se esconde al gavilán inmóvil; arden sus ojos amarillos.

    y esta es su narración: aguas enfermas, mendicidad de rostros invisibles.

    No hagas incesto en los armarios; guárdate: albergan asma, atribución, espíritus,

    quizá días y alas desesperadas.


    Siéntate ya a contemplar la muerte.



    RELACIÓN DEL PROSTÍBULO

    Vi la solicitud de las ancianas

    y sus agujas; las tinieblas

    y la humedad de sus medallas.



    Era jueves sin padre, jueves sólo.

    No había nadie en el espejo. Vi

    cánulas y, tras el crepúsculo,

    a las gallinas en la eternidad.



    Dios se cansó de la tristeza

    y no quiso existir. Aquella tarde

    fue la única tarde de mi vida.



    SOY EL QUE YA COMIENZA A NO EXISTIR...

    Soy el que ya comienza a no existir
    y el que solloza todavía.

    Qué cansancio ser dos inútilmente.



    EDAD, EDAD, TUS VENENOSOS LÍQUIDOS...

    Edad, edad, tus venenosos líquidos,

    Edad, edad, tus animales blancos.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Sáb 13 Abr 2024, 15:09, editado 5 veces

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 12:13

    .


    De Libro del frío (1986-1992 y 2004):


    TENGO FRÍO JUNTO A LOS MANANTIALES...

    Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta cansar mi corazón.

    Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo?

    Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado.



    EL CUERPO ESPLENDE EN EL ZAGUÁN PROFUNDO...

    El cuerpo esplende en el zaguán profundo, ante la trenza del esparto y los armarios destinados a los membrillos y las sombras.

    De pronto, el llanto enciende los establos.

    Una vecina lava la ropa fúnebre y7 sus brazos son blancos entre la noche y el agua.



    VI LA SERENIDAD...

    Vi la serenidad en los ojos de las reses destinadas a los cuchillos industriales y los caballos inmóviles en la tristeza;

    después, la cal, su luz en los ancianos, y grandes grietas habitadas por lamentos.



    CADA MAÑANA PONÍA EN LOS ARROYOS...

    Cada mañana ponía en los arroyos acero y lágrimas y adiestraba a los pájaros en la canción de la ira: el arroyo claro para la hija dulcemente imbécil; el agua azul para la mujer sin esperanza, la que olía a vértigo y a luz, sola en el albañal entre banderas blancas, fría bajo la sarga y los párpados ya amarillos de amor.



    ERA SAGAZ EN LA PRISIÓN DEL FRÍO

    Era sagaz en la prisión del frío.

    Vio los presagios en la mañana azul: los gavilanes hendían el invierno y los arroyos eran lentos entre las flores de la nieve.

    Venían cuerpos femeninos y él advertía su fertilidad.

    Luego llegaron manos invisibles. Con exacta dulzura, asió la mano de su madre.



    ALGUIEN HA ENTRADO EN LA MEMORIA BLANCA...

    Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad del corazón.

    Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace cerrar los ojos.

    Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.



    NO TENGO MIEDO NI ESPERANZA...

    No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo dolor no me concierne.

    Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.

    Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza.



    HA VENIDO TU LENGUA; ESTÁ EN MI BOCA...

    Ha venido tu lengua; está en mi boca

    como una fruta en la melancolía.


    Ten pie4dad en mi boca, liba, lame,

    amor mío, la sombra.



    EN LA HUMEDAD ME AMAS...

    En la humedad me amas

    y eres azul en tus pezones. Hablas
    suavemente en mis labios y regresas
    a tu prisión en la melancolía.



    MI ROSTRO HIERVE EN LAS MANOS DEL ESCULTOR CIEGO...

    Mi rostro hierve en las manos del escultor ciego.

    En la pureza de los patios inmóviles él piensa dulcemente en los suicidas; está creando la vejez.

    ayer y hoy son el mismo día en mi corazón.



    EL ANIMAL DEL LLANTO LAME LAS SOMBRAS...

    El animal del llanto lame las sombras de tu madre y tú recuerdas otra edad: no había nada dentro de la luz; sólo sentías la extrañeza de vivir. Luego venía el afilador y su serpiente entraba en tus oídos.

    Ahora tienes miedo y, de pronto, te embriaga la exactitud: la misma fístula invisible está  sonando bajo tu ventana: ha venido el afilador.

    Oyes la música de los límites y ves pasar el animal del llanto.



    LA INFECCIÓN ES MÁS GRANDE QUE LA TRISTEZA...

    La infección es más grande que la tristeza; lame los parietales torturados, entra en los dormitorios del sudor y el láudano y luego tiembla como un ala fría: es la humedad de los agonizantes.

    Viene despacio la paloma impura, viene a los vasos llenos de sombra

    y la ceniza capilar se extiende sobre vestigios de mercurio y llanto.

    La lente anuncia la mendicidad pero su luz procede del abismo. Ante las córneas abrasadas penden los hilos del silencio. Luego

    ºlas desapariciones bajan al corazón.



    EL ANIMAL QUE LLORA...

    El animal que llora, ése estuvo en tu alma antes de ser amarillo;

    el animal que lame las heridas blancas,

    ése está ciego en la misericordia;

    el que duerme en la luz y es miserable,

    ése agoniza en el relámpago.


    La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin descanso,

    ésa es tu madre dentro de la ira;

    la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,

    ésa fue música en tus ojos.

    Vértigo en la quietud: en los espejos entran sustancias corporales y arden palomas. Tú dibujas juicios y tempestades y lamentos.


    Así es la luz de la vejez, así

    la aparición de las heridas blancas.



    ESTOY DESNUDO ANTE EL AGUA INMÓVIL...

    Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.

    Esto era el destino:

    llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.



    LAS QUE SON GRANDES EN TU INFANCIA

    Las que son grandes en tu infancia: huelen a lejía y amor.

    Las que descansan en las tuyas, suaves en sus cartílagos abrasados.

    Las que descienden a la sombra rectal, las que son frías en las redes azules de los párpados.



    ES SU GEMIDO CORPORAL...

    Es su gemido corporal, es su respiración en las habitaciones cóncavas.

    ¡Cuánta dulzura pesa en tus lab9ios aún, agonizante!



    AMÉ LAS DESAPARICIONES...

    Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha salido de mí.

    He atravesado las cortinas blancas;

    ya sólo hay luz dentro de mis ojos.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Sáb 13 Abr 2024, 15:41, editado 3 veces

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 12:44

    .


    De El libro de los venenos (1995):


    DEL DRYNO (fragmento)

    No se extiende en relación ni el libro de Kratevas sobre el dryno; escribe ensimismado y veloz como quien pasa la mano por una herida. Pienso que se retrae a una edad lejana en la patria griega, en cuyas islas y costas abundan los robles, mientras que, en Asia, el dryno es desconocido o se encubre en otro nombre. De todo ello puede juzgarse por la letra del códice que transcribo aquí en integridad.
    "El recuerdo de esta serpiente cae sobre mi corazón como una sombra y su figura pasa por el interior de mis ojos hasta que se enciende en su lugar el rostro amado. Siento en mí la suavidad de un lamento que no me pertenece, la temible dulzura de las palabras pronunciadas en la desaparición. Serpiente y llanto. Toda mi ciencia no es más que este gemido inútil; todos mis actos, sombras de pájaros en el agua."



    EL FRESNO ES ÁRBOL...

    El fresno es árbol crecido y su madera amarilla o blanca; florece el fresno antes de que las serpientes salgan de la tierra; su propiedad oculta es útil contra la pestilencia; se dice que, metido en casa, causa partos dificultosos y muertes sucias. Los alfócigos tienen el meollo verde; confortan el estómago y curan a los que escupen sangre. El echio es yerba espinosa y delgada; sus hojas, ásperas y negras, mitigan el dolor de los lomos y acrecientan la leche de la mujer.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Jue 11 Abr 2024, 14:59, editado 1 vez

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 12:57

    .


    De Arden las pérdidas (1993-2003 y 2004):


    LA LUZ HIERVE DEBAJO DE MIS PÁRPADOS...

    La luz hierve debajo de mis párpados.

    De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas musicales, surge una tempestad. Desciende el llanto a las antiguas celdas, advierto látigos vivientes

    y la mirada inmóvil de las bestias, su aguja fría en mi corazón.

    Todo es presagio. La luz es médula de sombra: van a morir los insectos en las bujías del amanecer. Así

    arden en mí los significados.



    HE TIRADO AL ABISMO...

    He tirado al abismo el hueso de la misericordia; no es necesario cuando el dolor es parte de la serenidad,
    pero la lucidez trabaja en mí como un alcohol enloquecido.

    Sé que las uñas crecen en la muerte. No

    baja nadie al corazón. Nos despojamos de nosotros mismos al expulsar la falsedad, nos desollamos y

    no viene nadie. No

    hay sombras ni agonía. Bien:

    no hay nada más que luz. Así es

    la última ebriedad: partes iguales

    de vértigo y olvido.



    EN LOS DESVANES HABITADOS POR PALOMAS...

    En los desvanes habitados por palomas cuyas alas tiemblan entre tinieblas y cristales

    veo la pureza de rostros que se frorman en la lluvia y

    lágrimas sobre úlceras amarillas.


    Son los desvanes de la infancia. Estoy

    atravesando olvido.



    EN LAS IGLESIAS Y EN LAS CLÍNICAS...

    En las iglesias y en las clínicas

    vi columnas de luz y uñas de acero

    y resistí asido a las manos de mi madre.


    Ahora

    aparto crespones y cánulas hipodérmicas<.

    busco las manos de mi madre en los armarios llenos de sombra.



    PUSE MIS MANOS EN UN ROSTRO...

    Puse mis manos en un rostro y las retiré heridas por el amor. Ahora,

    el olvido acaricia mis manos.



    LAS UÑAS DE ANIMALES INEXISTENTES...

    Las uñas de animales inexistentes arrancan nuestros ojos en los sueños.

    Así es la noche.



    ARDEN LAS PÉRDIDAS. YA ARDÍAN...

    Arden las pérdidas. Ya ardían

    en la cabeza de mi madre. Antes

    ardió la verdad y ardió

    también mi pensamiento. Ahora

    mi pasión es la indiferencia.

    ......................................................
    Escucho

    en la madera dientes invisibles.



    HE ATRAVESADO LAS CREENCIAS...

    He atravesado las creencias. Durante mucho tiempo

    nevó sin esperanza.

    Había madres que enloquecían al amanecer: oigo sus gritos amarillos.


    Aún nieva. Creo en la desaparición.

    Creo en la ira.



    ¿QUIÉN VIENE...

    ¿Quién viene

    dando gritos, anuncia

    aquel verano, enciende

    lámparas negras, silba

    en la pureza azul de los cuchillos?



    VIENEN CON LÁMPARAS, CONDUCEN...

    Vienen con lámparas, conducen

    serpientes ciegas a

    las arenas albarizas.


    Hay un incendio de campanas. Se

    oye gemir el acero

    en la ciudad rodeada de llanto.



    VA A AMANECER SOBRE LAS CÁRCELES Y LAS TUMBAS...

    Va a amanecer sobre las cárceles y las tumbas.

    Me mirala cabeza torturada: su

    marfil arde como un relámpago cautivo.



    NO HAY YA MÁS QUE ROSTROS INVISIBLES...

    No hay ya más que rostros invisible.


    Me he extenuado inútilmente

    en los recuerdos y las sombras.



    VI LAVANDAS SUMERGIDAS...

    Vi lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mí.

    Más allá de la lluvia vi serpientes enfermas –bellas en sus úlceras transparentes-, frutos amenazados por espinas y sombras, hierbas excitadas por el rocío. Vi un ruiseñor agonizante y su garganta llena de luz.

    Estoy soñando la existencia y es un jardín torturado. Ante mí pasan madres encanecidas en el vértigo.

    Mi pensamiento es anterior a la eternidad pero no hay eternidad. He gastado mi juventud ante una tumba vacía, me he extenuado en preguntas que aún percuten en mí como un caballo que galopase tristemente en la memoria.

    Aún giro dentro de mí mismo aunque sé que voy a caer en el frío de mi propio corazón.

    Así es la vejez: claridad sin descanso.



    YA...

    Ya

    no hay más pasión que la indiferencia. Sé

    que el destino se opone a la eternidad. No hay pues

    destino ni eternidad.

    ......................................Sin embargo,

    alguien gime en la habitación. Aún

    la desaparición no es perfecta.



    VI DESCENDER LLAMAS DORADAS...

    Vi descender llamas doradas sobre muros de sombra. Esto fue antes de la aparición de los símbolos.

    La arcilla ardía en el silencio y, tras la dulzura cercada por imanes, se abrían espacios en los que, más tarde, advertiría la imposibilidad de distinguir la crueldad de la misericordia.

    Después, la desaparición fue la única virtud de los rostros amados.

    Entré en un tiempo en que mi cuerpo participaba de la luz, que, a su vez, estaba en mí y fuera de mí: eran la fiebre y la revelación en el instante de rasgarse la infancia. Sucedía, entre despertar y no despertar, bajo afiladas ruedas invisibles. La eternidad anticipaba su doblez: no existía, pero era luminosa y temible.

    Asistí a la compactación del fuego. Sentí en torno a mí cinturones de espino y la precisión de los cuchillos perdidos en la nieve. Descubrí un abismo en cuyos escarpes se extendían amapolas inmóviles. Aprendí a aullar mientras se rompían vidrios dentro de mis ojos.

    Mi juventud fue conducida pos relámpagos tecnificados más allá de las flores en su hábito de llamas. Vi, en habitaciones abandonadas, grietas por las que asomaban su cabeza los reptiles del llanto.

    Conocí el frío y, más allá de los símbolos, vi huellas judiciales.

    Vi también huesos torturados. Por entonces se levantaron en mí las grandes, las inútiles preguntas. Tuve miedo ante la quietud de las cortinas maternas.

    Después advertí la belleza de ciertas úlceras y, en el tejido arterial, las tuberías que comunican el placer y la muerte.

    Soñé y el sueño era otra vida dentro de mi cuerpo y su argumento consistía en el dolor y el dolor era anterior al pensamiento y se deducía de células enfermas.

    Me extravié en esta creación añadida; descubrí que no había más que locura en la relación de los cuerpos.

    Pensé otra vez en los torturadores, volví a ver

    frutos petrificados por el silencio y, en mis manos, la dentadura de mi padre (fue una extracción de la humedad terrestre). Hube de calcular el valor de la bisutería negra recibida de amantes desconocidos y, un día, se manifestó la melancolía cableada del corazón al intestino.

    Vi la pobreza a través del olvido y vi también, una sola vez, el rostro de mi madre sonriendo sobre el algodón y el acero. Una sola vez.



    Ésta es mi relación, ésta es mi obra. No hay nada más en la alcoba fría. Fuera de ella, abandonadas, están las cestas de la tristeza, excrementos cubiertos de rocío y los grandes anuncios de la felicidad.



    ÉSTA ES LA EDAD DEL HIERRO EN LA GARGANTA. YA...

    Ésta es la edad del hierro en la garganta. Ya.

    Te habitas a ti mismo pero te desconoces; vives en una bóveda abandonada en la que escuchas tu propio corazón

    mientras la grasa y el olvido se extienden por tus venas y

    te calcificas en el dolor y de tu boca

    caen sílabas negras.


    Vas hacia lo invisible

    y sabes que es real lo que no existe.

    Retienes vagamente tus causas y tus sueños

    (aún conservas el olor de los suicidas),

    te alimentan la ira y la piedad.

    Queda poco de ti: vértigo, uñas

    y sombras de recuerdos.

    Piensas la desaparición. Acaricias

    la tiniebla cerebral, bajas al hígado calcinado por la tristeza.

    Así es la edad del hierro en la garganta. Ya

    todo es incompresible. Sin embargo,

    amas aún cuanto has perdido.



    SIENTO EL CREPÚSCULO EN MIS MANOS...

    Siento el crepúsculo en mis manos. Llega a través del laurel enfermo. Yo no quiero pensar ni ser amado
    ni ser feliz ni recordar.

    Sólo quiero sentir esta luz en mis manos

    y desconocer todos los rostros y que las canciones dejen de pesar en mi corazón

    y que los pájaros pasen ante mis ojos y yo no advierta que se han ido.


    Hay grietas y sombras en paredes blancas y pronto habrá más grietas y más sombras y finalmente no habrá paredes blancas.

    Es la vejez. Fluye en mis venas como agua atravesada por gemidos. Van

    a cesar todas las preguntas. Un sol tardío pesa en mis manos inmóviles y a mi quietud vienen a la vez suavemente, como una sola sustancia, el pensamiento y su desaparición.

    Es la agonía y la serenidad.

    Quizá soy transparente y ya estoy solo sin saberlo. En cualquier caso, ya

    la única sabiduría es el olvido.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Dom 14 Abr 2024, 15:33, editado 4 veces

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 13:13

    .


    De Cecilia (2000-2004 y 2018):


    DUERMES BAJO LA PIEL DE TU MADRE...

    Duermes bajo la piel de tu madre y sus sueños penetran en tus sueños. Vais a despertar en la misma confusión luminosa.

    Aún no sabes quién eres; estás indecisa entre tu madre y un fulgor viviente.



    FLUÍAS EN LA OSCURIDAD; ERA MÁS SUAVE QUE EXISTIR...

    Fluías en la oscuridad; era más suave que existir.

    Ahora, cuando una lágrima demasiado viva podría herir tu rostro,

    vas cautelosa hacia ti misma.



    COMO SI TE POSASES EN MI CORAZÓN...

    Como si te posases en mi corazón y hubiese luz dentro de mis venas y to enloqueciese duilcemente; todo es cierto en tu claridad:

    te has posado en mi corazón,

    hay luz dentro de mis venas,
    he enloquecido dulcemente,



    BAJO LOS SAUCES

    Bajo los sauces

    yo te llevo en mis brazos y te siento vivir.

    Después salimos a la luz y, por primera vez,

    tú ves el cielo y lo señalas y lo nombras.


    Es verdad; en el extremo de tus manos,

    el cielo es grande y azul.



    ACERQUÉ MIS LABIOS A TUS MANOS...

    Acerqué mis labios a tus manos y tu piel tenía la suavidad de los sueños.

    Algo semejante a la eternidad rozó un instante mis labios.



    ALGUNAS TARDES EL CREPÚSCULO NO ENCIENDE TUS CABELLOS...

    Algunas tardes el crepúsculo no enciende tus cabellos

    no estás en ningún lugar y hablas con palabras cuyo significado desconoces.

    Así es también mi pensamiento.



    ERES COMO LA PALOMA...

    Eres como la paloma que roza la tierra y se levanta y se aleja en la luz.

    Tú atraviesas un resplandor

    y yo te amo desde lejos.



    ESTÁS SOLA EN TI, DEBAJO DE TU LUZ, LLORANDO...

    Estás sola en ti, debajo de tu luz, llorando.

    ........................................................................Fluye

    tu llanto en mis venas. Tú

    eres mi enfermedad y tú me salvas.



    YO ESTARÉ EN TU PENSAMIENTO...

    Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa;

    habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos.

    Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

    Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

    Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

    Aunque quizá estamos ya separados por un hilo de sombra y cada uno está en su propia luz

    y la mía es la que tú vas abandonando.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Dom 14 Abr 2024, 15:44, editado 4 veces

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 08 Abr 2024, 13:17

    .


    De Exentos III (1990-2003 y 2004):


    EN HERIDAS Y SOMBRAS...

    En heridas y sombras

    puse mi vida

    y, cualquier día, de mi corazón,

    van a ir saliendo los insectos y

    van a ser ciegos. Lástima de luz.

    Lástima de luz.


    ANTONIO GAMONEDA, Antología poética, Alianza, 2007.

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 17 Abr 2024, 02:20

    .


    De Canción errónea (2012):


    HABÍA

    Había
    vértigo y luz en las arterias del relámpago,
    fuego, semillas y una germinación desesperada.

    Yo desgarraba la imposibilidad,
    oía silbar a la máquina del llanto y me perdía en la espesura vagina!. También
    entraba en urnas policial es. Así
    olvidaba los ojos blancos de mi madre.
    .....................................................................Vivía.
    Parece ser.
    .....................Vivía.

    Ahora mismo, atiendo distraído a mi estertor. No hay en mí memoria ni olvido; única y simplemente lucidez.

    Han desaparecido los significados y nada estorba ya a la indiferencia.

    .........................................................................................................................Definitivamente,, me he sentado a esperar a la muerte
    como quien espera noticias ya sabidas.



    PRETENDO ESCUCHAR LA MÚSICA SISTÓLICA...

    Pretendo escuchar la música sistólica y su envoltura de llanto,
    pero me disperso en la fugacidad de los rostros que se forman en la lluvia, rostros tan rápidos que no alcanzan a existir.

    Por otra parte, yo apenas sé llorar y, en consecuencia, me pregunto: ¿es que alguien está llorando en mí?

    Es igual. Yo quiero oír la música sistólica o, no sé, ver algo, ver,
    por ejemplo, la última madera, su ausencia de temblor ante el abismo. Ver

    el tiempo en inmovilidad y después
    advertir suavemente la desaparición.

    ...................................................................Pero no.
    Pensándolo bien, yo puedo estar equivocado: lo único verdadero es la falsedad y

    las palabras carecen de significado; la palabra "vivir", por ejemplo, no significa aunque esté
    frecuentemente ensangrentada.

    Pero, pensándolo aún mejor,
    la palabra "agonía", por ejemplo, significa.
    ............................................................................No
    está pues clara la razón lingüística.
    .................................................................No,
    está claro: agonizar sin causa ni deseo.
    .........................................................................Es
    además muy cruel ésta y cualquiera otra
    significación.
    ........................Lo deseable sería,
    efectivamente, no tener pensamiento; descansar en la falsedad, y después,
    efectivamente, sin miedo ni esperanza,
    .......................................................................cesar.



    HE VISTO CORAZONES HABITADOS POR HORMIGAS...

    He visto corazones habitados por hormigas, y máscaras carnales, y una serpiente acariciada por un verdugo indeciso,

    y alondras prisioneras en rectángulos, y avefrías coléricas,
    y madres
    que besaban cadenas.

    Qué difícil oficio amar sin desearlo, anudar el acero, advertir la belleza del animal que llora y sobrevive en vísceras privadas de esperanza,

    ver a un anciano que anda y no sabe hacia dónde y su esfínter sangra lentamente sobre la nieve.

    Este hermano invernal, ¿soy yo mismo huyendo de mi juventud?
    .....................................................................................................................Advierto
    aceites cautelosos, y cansancio, y espinas; su acícula extremada
    sobre mis ojos.
    ..............................Desciendo


    orientado por ménsulas. No sé. Voy, desciendo
    los peldaños profundos de la vejez.
    ..................................................................Se ve:
    la falsedad es nuestra iglesia.
    ............................................................Ya
    estoy llegando,
    ..................................ya
    voy a llegar.
    ............................Ahora,

    no sé por qué, he de cantar rodeado de espejos.

    Aprestad vuestra clóquea, las sucesivas vértebras
    de la ira dorsal, la anatomía
    conductora del miedo.
    .......................................Dice
    así mi voz en su impostura,
    ....................................................dice:

    Vivir es extrañeza, descansar en la cólera. Larvas esclarecidas
    liban en nuestras venas.

    .............................................Vivir

    es extrañeza. No procede salvarse.

    ................................................................¿De qué, para qué?
    ........................................................................................................No
    procede salvarse.

    ................................No

    hay salvación en el sándalo ni en las raíces torturadas. Definitivamente,
    no hay salvación en la madera.

    ...........................................................Recomiendo por tanto
    la más sublime indiferencia.

    ....................................................Importa sólo
    agonizar con cierta
    dulzura.

    ...................Es

    también una extrañeza la agonía.

    ...........................................................Con todo,
    algunos animales copulan fugazmente. Incluso yo copulo
    con tenebrosas flores, con las cifras abstractas y, en modo más frecuente,
    con fósiles azules y
    con ancianas amarillas.

    ...........................................Hubiera

    una soga final y las terceras sombras
    serían penetrables.

    ......................................Pero no; no tenemos
    soga final.

    ....................Únicamente,

    madera enloquecida, sí, madera sólo.

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 17 Abr 2024, 04:36

    .


    AMO MI CUERPO; SUS VÉRTEBRAS HENDIDAS

    Amo mi cuerpo; sus vertebras hendidas
    por aceros vivientes, sus cartílagos
    abrasados, mi corazón ligeramente húmedo
    y mis cabellos enloquecidos
    en tus manos.
    ..........................Amo también
    mi sangre atravesada por gemidos.

    Amo la calcificación y la melancolía
    arterial y la pasión del hígado
    hirviendo en el pasado y las escamas
    de mis párpados fríos.

    Amo el estambre celular, las heces
    blancas al fin, el orificio
    de la infelicidad, las médulas
    de la tristeza, los anillos
    de la vejez y la influencia
    de la tiniebla intestinal.
    .............................................Amo los círculos
    grasientos del dolor y las raíces
    de los tumores lívidos.

    Amo este cuerpo viejo y la sustancia
    De su miseria clínica.
    .........................................El olvido
    disuelve la materia pensativa
    ante los grandes vidrios
    de la mentira.
    .............................Ya
    todo está dirimido.

    No hay causa en mí. En mí no hay
    más que cansancio y
    un antiguo extravío:
    ........................................ir
    de la inexistencia
    a la inexistencia.
    ..................................Es
    un sueño.
    Un sueño vacío.

    Pero sucede.
    .............................Yo amo
    todo cuanto he creído
    viviente en mí.
    .................................Amé las manos
    grandes de mi madre y
    aquel metal antiguo
    de sus ojos y aquel
    cansancio lleno de luz
    y de frío.

    Desprecio
    la eternidad.
    ............................He vivido
    y no sé por qué.
    ..................................Ahora
    he de amar mi propia muerte
    y no sé morir.

    ............................Qué equívoco.



    AMÉ. ES INCOMPRENSIBLE...

    Amé. Es incomprensible como el temblor de los álamos. Estoy extraviado pero yo sé que amçé.

    Yo vivía en un ser y su sangre se reunía con mi sangre y la música me envolvía y yo mismo era música.
    ........................................................................................................................................................................................Ahora,
    ¿quién es ciego en mis ojos?

    Unas manos pasaban sobre mi rostro y envejecían lentamente.
    ¿Qué fue vivir entre heridas y sombras? ¿Quién fui en los brazos de mi madre, quién fui en mi propio corazón?

    Únicamente he aprendido a desconocer y olvidar. Es extraño.
    Todavía el amor
    habita en el olvido.



    PISO LA LUZ SOBRE LOS VERTEDEROS...

    Piso la luz sobre los vertederos
    de Cantamilano. Vienen
    las moscas hambrientas. Liban
    en el algodón sangriento
    de los hospitales.
    ..................................Veo
    lejanas cercas: espinos
    sobre las yerbas en los pastos
    de Villabalter.
    ..............................Ya viene
    la última luz.
    .............................Me rodean
    causas invisibles.
    ....................................Ando
    sobre las pisadas negras
    de los mendigos.
    ...................................Me acerco
    a las tejeras.
    ...............................Después
    entro en mí:
    .............................No hay ya temblor
    viviente en mí.
    .................................Sólo hay luz
    acariciando mis huesos.

    Bajo las bóvedas, miro
    la oscuridad y no veo
    la oscuridad; veo luz
    en su negación.
    ...........................Así
    es el olvido: recuerdo
    deshabitado.
    ..........................Así es
    tu cuerpo en mí.
    ...............................Tú no lloras
    loca en el amor. No advierto
    aquel rumor de tus párpados
    ni tus cabellos ardiendo
    en ms manos.

    .........................De mí han
    huido los rostros y
    no me reconozco.
    ..................................¿Ha
    cesado ya la mentira
    en mi corazón?
    ...............................¿Soy yo,
    ser de soledad, un cuerpo
    vivo en su agonía?
    ...................................¿Soy
    la semejanza de un sueño?
    ...................................................¿Así es
    lo cierto imposible?

    ...................................¿Ahora,
    en Villabalter están
    latiendo campanas.
    ....................................¿Quién,
    ahora, también, en mí,
    está creando el silencio?

    Nada es verdad. En la sangre
    no se alimentan insectos.
    Los grandes mendigos nunca
    pisaron los vertederos.

    En Villabalter no hay
    yerba; la yerba fue
    abrasada por el hielo
    bajo los espinos.

    ................................. ¿Quién
    aún, obstinadamente,
    piensa el tiempo?
    ..................................No lo sé.

    ¿Siempre es nunca?
    ......................................Puede ser.

    Es igual. No lo comprendo
    pero lo comprendo.
    ......................................Es
    un error sin importancia.

    Yo soy un error. Tú también
    eres un error hundido
    en mi corazón.
    ..............................¿Lo ves?

    Eres mi error y te amo0.

    Luz de agonía, ven.

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 17 Abr 2024, 06:49

    .


    ESTA MAÑANA ME HE ADENTRADO EN MÍ

    Esta mañana me he adentrado en mí.

    Presentía un silencio semejante al de un almacén abandonado
    pero en mí yacían ciertas, algunas, palabras: «Buenos días», «Felicidad»,«Salud».

    Mentían.

    Esta mañana he escuchado la más falsa de las palabras: «Vivir».

    Ah las palabras hábiles en la oquedad de la tristeza.
    ..........................................................................................
    Yo
    amo otras palabras: las palabras inmóviles.
    Hierve en mi lengua su verdad ajena a los significados.

    Qué quietud en sí mismas, qué pureza.



    UNA FLOR EN MI MUERTE. SÓLO UNA FLOR

    Una flor en mi muerte. Sólo una flor.

    No un sueño colmado de luz ni una agregación de espíritus sostenida por una música sin límites.

    Sólo una flor.



    ARRANCADOS DE RAMAS ALTAS EN EL ROCÍO

    Arrancados de ramas altas en el rocío, frutos prendidos del pasado inducen
    en nuestra inversa esperanza alguna
    frescura matinal:
    ..............................ciruelas.

    Breves, redondos planetas húmedos, flores en su día, leves
    pistilos damascenos

    ...................................Y las manzanas lentamente amarillas.
    ...................................................................................................Vienen

    a nuestra costumbre.
    .......................................Ved

    las manzanas rodeadas de púrpura y de perfume, indicios
    de una inocencia terrenal exenta
    de ceniza y espinas.
    ....................................Ved:

    frutos desnudos en su majestad, exactos
    en la fuente labrada suavemente, cerca
    de la vasija blanca como las noches nórdicas.

    Y la fermentación que oculta
    una gloriosa tempestad:
    ..........................................el vino.

    Ah locura feliz:
    ............................beber, cantar,
    desconocer, vivir atravesados por la música.
    ...........................................................................Yo amo
    esta insurgencia vegetal.
    ..........................................Yo amo,
    sobre el roble labrado y su paciencia antigua,
    al vino elemental que abre mis ojos
    al último amanecer.



    HOY HE VISTO A CECILIA

    Hoy he visto a Cecilia. Su melena está llena de luz.

    Ha crecido en silencio. Ahora es alta y delgada como las muchachas que habitan las canciones antiguas.

    Podría alcanzar los racimos del lauro, las cerezas negras que inmovilizan el corazón de los pájaros, pero ella sabe que en las cerezas hierve el ácido prúsico y no arrancará nunca cerezas.

    Ya está en sí misma. Me reconoce sin mirarme por mi respiración y por la lentitud de mis pasos.

    En ocasiones, sonríe y su sonrisa acaricia mi vejez; me mira y advierte mi torpeza.
    .............................................................................................................................................Soy
    como un ave de plomo.
    ........................................Sí, pero,
    extrañamente y de pronto,
    yo me siento hermano de las alondras.

    Cecilia vive en mí, pero lo ignora.

    Cuando sus ojos entran en mis ojos soy yo quien vive en ella.
    Tengo que mentir para decir la verdad: cuando esto sucede, yo no tengo ninguna necesidad de esperanza; únicamente, cierro los ojos para que Cecilia no me abandone.

    Después atravieso muy despacio las horas y advierto que en mi cabeza también está posándose suavemente la luz.

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 17 Abr 2024, 08:38

    .


    HAS CRUZADO DESPACIO LA CIUDAD

    Has cruzado despacio la ciudad.
    Por una vez, tú no vas a trabajar
    ni a comprar una medicina ni a entregar una carta:
    has salido a la calle para estar en la noche.

    Tienes suerte esta vez:
    ........................................toda la noche es tuya y te envuelve y tú te sientes como si fueras a reunirte con tu madre y piensas que quizá
    es bueno existir debajo de las estrellas.

    Avanzas en la oscuridad y vas sabiendo que también es bueno ir por las calles y escuchar tus pasos

    y sentir la noche de los que ya duermen
    y comprenderlos como a un solo ser,
    como si descansasen del mismo cansancio
    todos en el mismo sueño.

    Pero avanzas más.

    .................................Ahora ves
    la pobreza insomne, ves el frío blanco y carnal, y, finalmente, sientes que te pesa mucho, demasiado, tu corazón.

    Y retornas.



    TUS CABELLOS DESCIENDEN...

    Tus cabellos descienden en un ala de sombra pero tu cuerpo fulge como luz en el interior de la nieve.

    Giras en ti misma como un planeta doloroso.

    Mujer desnuda: arde
    en ti la belleza y
    su negación. Pronuncias
    como un arpa discante
    el último gemido.

    Eres hiriente y fría como el fruto del sándalo, eres secreta y blanca como los alabastros asirios.

    Una rosa de fuego surge de tu vientre y
    clamorosa se abre
    en la sombra inguinal. Después, se adentra
    en mis ojos. Allí
    se calcinan sus pétalos.



    ALGUIEN DESATA SUS CORDAJES...

    Alguien desata sus cordajes. Puedo
    ser yo mismo, es lo probable, envuelto
    en mi sábana negra. Es lo probable. Yo
    ya no soy más que mi propio olvido.

    ¿Sufro yo de
    úlceras en el pensamiento, sufro
    de las ocultas, invisibles lágrimas
    de mi madre carnal, viuda incesante, Amelia,
    bordadora y asmática,
    agonizante y
    enamorada?

    .......................Decía que
    yo sufro, sí, pero, en rigor,
    no sé por qué.
    ..........................Yo vivo
    -es un decir-, yo vivo
    intransitivo, inverso,
    como habitando el mercurio arañado de
    olvidados
    espejos.

    ................No
    tiene mucha importancia, ya, pero hay, digo yo, hay
    probablemente un
    penúltimo exceso:
    ..................................haber
    vivido sin
    saber para qué y
    morir sin
    saber para qué.

    ...........................En fin,
    lo dicho: sufro
    de causas frías. Quizá sufro,
    elementalmente sufro
    también de indiferencia, envuelto
    en mi sábana negra.
    ....................................No sé.
    Elementalmente no sé.

    .........................................Estoy
    muy cansado.



    TODO ES INCOMPRENSIBLE

    Todo es incomprensible. Quizá
    todo es máscara de
    una causa también
    incomprensible.

    Sería mejor permanecer en el interior de una inmensa mentira, o en una visión destinada a ciegos o que únicamente
    se diese en la profundidad de los espejos y no hubiera de ser comprendida ni incomprendida,
    o en una esfera imposible,
    o en una profecía cuya virtud consistiera en no cumplirse.

    ....................................................................................................
    Pero no:

    estás perdido y una y otra vez te encuentras contigo mismo, sólo contigo mismo, y no sabes si vas a morir porque tampoco sabes si has nacido.

    No haber nacido. Sí, ésta sería
    la más cierta, la única
    solución.

    ...................Pero no:
    nos encontramos una y otra vez con nosotros mismos, sólo con nosotros mismos, rodeados de combustibles y de animales sigilosos.

    Si al menos fuese posible (lo he dicho alguna vez) una fraternidad sin esperanza.

    Pero no. Al parecer

    estamos obligados a existir, cansados de existir, ante un abismo que no es un abismo sino nosotros mismos, nuestra oquedad ante límites incisos en un muro blanco, en material de ausencia, en la quietud de un instante que nos precede y sucede.

    No lo entiendo

    ............................
    Al parecer,
    es imposible existir y también
    no existir.

    Qué sed de desvarío, qué sed.[/color]



    OIGO EL ÚLTIMO...

    Oigo el último
    grito amarillo.
    .........................Atravesando
    cifras y sombras he llegado.
    ...............................................No merecía la pena
    tanto cansancio sin destino.

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    Antonio Gamoneda (1931- Empty Re: Antonio Gamoneda (1931-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 17 Abr 2024, 12:54

    .


    De Las venas comunales (2015-2019):


    HAY SEQUÍA UNIVERSAL...

    Hay sequía universal y la ceniza llora como mi madre: sin lágrimas.

    Ha de llover.

    Ha de llover hasta que se levanten los maíces sagrados y sea posible la celebración de la muerte.

    Ha de llover.

    en la tiniebla intestinal y en las hirvientes médulas. Tiene que llover sobre los adolescentes frenéticos, sobre los adoradores nocturnos y sobre los ancianos extraviados en la música.

    Tiene que llover en el pensamiento y en la felicidad ensangrentada, tiene que llover sobre esta piedra enferma
    donde cada noche cunde un resplandor procedente de astros inservibles.

    Ha de llover maternalmente

    sobre los suicidas del amanecer.

    Tiene que llover en los minifundios cristianizados por la industria y sobre las catenarias, en Vega Magaz, hasta que aúllen las alondras y se desnuden los ferroviarios

    y detengan la máquina que llora.

    Ha de llover en la extremaunción sacramentalmente perversa, en el interior del hierro, en la furia blanca de cien mil niños larvados por la trisomía veintiuno y en la furia amarilla de cien mil niños asiáticos.

    Tiene que llover sobre los proxenetas y los arzobispos, sobre los transeúntes y las monjas.

    Ha de llover sobre las secretarias parturientas.

    Tiene que llover en los ministerios y sobre las serpientes melancólicas, y las serpientes silbarán todas las melodías olvidadas. Son reconocibles por su olor a sombra y a tristeza inguinal. Dichas serpientes
    silbarán en las cajas de ahorro

    y en los urinarios y en las tumbas.

    Sí, ha de llover. Hoy es martes especialmente; hoy resucitan

    los fusilados de Villamañán.

    Ha de llover con dulzura sobre las niñas que abortan en octubre.

    Tiene que llover en las notarías hasta que aparezcan las indulgencias hipotecarias y cien cartas de amor de Francisco Franco.

    Tiene que llover simultáneamente sobre las fotografías que encontraron en las manos de Jorge y sobre los que miran el sastre fugitivo, ya diré por qué.

    Sucesivamente,

    con alegría veterotestamentaria, ha de llover sobre la ropa verde y las gafas ya inútiles del coronel Heichmart, felizmente

    ahorcado en Ramala.

    Ha de llover también en mi exaltación final. Se sabe

    que los agonizantes son felices asistidos con llanto, y que, si se prolongase viciosamente la agonía, la asistencia será exclusiva con agua de tormenta, por lo que, necesariamente,

    ha de llover.

    Ha de llover asimismo con crueldad católica sobre los huesos de Felipe Segundo y de Sergio Martínez, y de algunos divisionarios azules, en particular sobre los integrados en la Schutz Staffel y, naturalmente, sobre los huesos de los hermanos Borge, hace tiempo fallecidos, diestramente sacramentalizados y provistos

    de la bendición apostólica.

    Agua también para los prostáticos y su melancolía genital, agua asimismo para los sifilíticos y los curas.

    Agua para los Borbones y su conducta conyugal y venatoria; respectivamente, a cada uno su agua. Por analogía,

    agua para mineros cantando y madres lavando; para mineros cantando y muriendo y para madres lavando y llorando; agua cantando, lavando, muriendo y llorando en el treinta y cuatro, Turón Turón.

    Ha de llover.

    Ha de llover en los pantanos un día rebosantes de líquido imperial. Existen poderosas razones para que llueva en los pantanos. Es físicamente necesario a causa de la prosperidad del incesto y de los cuchillos olvidados en las iglesias.
    Ha de llover.

    sobre los teólogos y sobre las finanzas, y se amortizarán las cédulas de los monasterios, y dejarán de estar exentas de impuestos las virtudes cardinales de las sociedades anónimas y no prescribirán las llamaradas del carburo en las entidades bancarias, subsidiariamente en mis manos, en el año mil novecientosw cuarenta y cinco, y si es posible,

    Ramón de Paz Campoamor volverá veinte minutos a la vida para escupir su cáncer de lengua en la mesa de Mario Conde o de sus antecesores y sucesores hasta la última generación.

    Ha de llover, pues, con desesperación agraria hasta que enloquezcan los metales y se conmueva el wolfram y resuciten las madres clandestinas

    del Barrio de la Sal.

    Ha de llover ya. ¿Está lloviendo?
    ........................................................Sí, está lloviendo. Las madres

    son blancas y locas. Ya vienen, ya están llegando a la caliza blanca de San Marcos, patrimonio de la humanidad, hábilmente habilitado, en su día, como tanatorio azul nacionalista y dispensario especializado en la dispensa de la tortura tártara.

    Ya están aquí las madres. Traen

    ira serena, cintas moradas, amor muy llorado, largas cucharas, algunas cerillas y grandes mandiles. Probablemente,

    sus habituales

    mandiles maternos.

    ....................................
    Ya

    encienden las cerillas las madres.
    ...........................................................Ya,

    condecorado, dividido entre la gran suegra titular y el decanato de los Caballeros Mutilados del Sagrado Corazón de Jesús, está ardiendo el comandante Navas, su es decir, ectoplasma etilizado.
    .......................................................................................................................................Ya

    le rodean los mandiles, efectivamente habituales y efectivamente maternos.
    ....................................................................................................................................Ya

    rodeados, a su vez, de clamuras y citas, arden con esmero, es decir, arden maternalmente,
    los juicios sumarísimos.

    Una escritura sangrienta, un gemido incesante, una caudal herida

    se levanta, se cauteriza
    en el are.

    ..................Todavía,
    ha de llover.

    Ha de llover sobre las multinacionales y las legumbres, sobre las fístulas de los consejeros delegados, sobre las cédulas de los senadores y sobre las corporaciones autonómicas, prevaricantes o no. Lloverá sin perjuicio

    de las excelencias y las transparencias.

    Ha de llover aún sobre las gallinas atónitas entre la salmuera y los celemines ofrecidos los sábados por cultivadores que no hablan ni miran, que sujetan las hernias y gargajean bajo los pórticos.

    Ha de llover sobre el sirio que anda cinco leguas arrastrando sus huesos y no sabe adonde va, y lleva en los brazos un niño vivo o muerto, no sabe tampoco. Efectivamente,

    ha de llover mucho aún sobre las presidencias, sobre las mulas infecundas y sobre las cuñadas fértiles.

    Ha de llover sobre los ancianos diabéticos, sobre las máscaras democráticas y las urnas, cada una en su carnaval respectivo;

    ha de llover sobre las madres sin azafrán y sobre las insomnes que hilvanan las camisetas nocturnas.

    Tiene que llover sobre el hígado de los agentes de Bolsa y sobre los invitados a los yates y los aviones privados. Tiene que llover, también, en el hígado de los grandes sacristanes del Ibex y análogos. En modo general, tiene que llover en el hígado del asunto. Compréndanlo,
    ........................................................................tiene que llover.



    HE AQUÍ LA POBREZA

    He aquí la pobreza. Sus huesos tallados, su red arterial, sus gemidos.

    He aquí la pobreza.

    Los gemidos podrían manifestarse en un temblor de álamos, y concertar su epifanía, y grandes flores se posarían en nuestras manos,

    y nuestras manos dudarían entre sostenerlas y ceñir las manos de los soñadores clandestinos y saludar a los grandes ausentes.

    Y nacerían los niños amando y ofreciendo la teta izquierda de su madre al niño akan o songha.

    Y cantarían abrazados los obispos destituidos  y las comadres de Cantamilano, las zurcidoras unánimes.

    Y los otros,
    ¿soportarían los otros la floración binaria de la música y la ira?
    ..................................................................................................................
    No.

    Esto no ha sucedido; quizá no va a suceder.

    .............................................................................He aquí la pobreza.



    NOS VIGILAN SUBALTERNOS POLÍTICOS...

    Nos vigilan subalternos políticos obedientes a presidencias blancas, estas asistidas por subsecretarios muy dóciles. Ah de las presidencias, ah de los subalternos y de los subsecretarios. Ah de los arpegios bursátiles y de los sodomitas eclesiásticos.
    ............Ah de los ministerios engalanados con suicidas colgantes,

    ah
    de los inquilinos humanos.

    Pensándolo bien, ah de los viernes,

    y de las conjugaciones de plusvalía y llanto, y de los ancianos que se orinan con frecuencia, y de las multinacionales enfermas, y de mi abuela Clara, guarnicionera, viu­da llorando ante el gran panadero. Ah

    de los pensadores y de los párrocos.

    Pensándolo mejor,
                               
    ah también de mis hijas, y de sus hombres perdidos y de sus hombres hallados. Ah de los huesos de mi alondra furiosa peculiarmente amada,­
    ah de los mendigos insurrectos.

    Pensándolo aún mejor,

    ah de las manos de mi padre y de mi madre, unas y otras asistidas por coleópteros ciegos.

    Pensándolo mínimamente,

    ah de mi viejo corazón amarillo,                        
    ........................................................inútilmente                                          
    ........................................................cansado.



    AÚN HABIENDO CESADO...

    Aún habiendo cesado, la música permanece en el silencio.

    Es posible que un final semejante venga a mí y sea una conducta musical mi agonía, y se inicie también un silencio.

    ¿Va a suceder la última semejanza? El silencio se ignora a sí mismo, pero sostiene un latido lejano, un permanecer.

    No sé. No conozco esta música.

    Es igual. En cualquier caso, yo prefiero cesar en mi propio silencio.


    ANTONIO GAMONEDA, Esta Luz. Poesía reunida, Galaxia Gutenberg, 2019.


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