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SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

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Pascual Lopez Sanchez
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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 08 Dic 2017, 03:35

JUAN DE ARGUIJO

SONETOS

PSIQUE A CUPIDO

A tu divina frente, ó poderoso
Niño, una venda con trabajo i arte
Tejí de oro i colores, donde parte
Retraté de tu triunfo glorioso.

Allí se muestra atado al vitorioso
Carro el gran febo, que la luz reparte,
Preso Mercurio, encadenado Marte,
I Vulcano con muestras de celoso.

Ni se pudo librar con las reales
Onsignias Jove: mal pudiera Psique
Resistir, si á estos rinde fiereza.

Agravan mi prisión mayores males,
Siendo fuerza que á un niño sacrifique
Mi firme amor, i á un ciego mi belleza.

LA CONSTANCIA

Aunque en furiosas ondas se revuelva
El mar, i conmovida en sus cimientos
Jima la tierra, i los contrarios vientos
Talen la cumbre de robusta selva:

Aunque la ciega confusion envuelva
En discordia mortal los elementos,
I con nuevas señales i portentos
La máquina estrellada se disuelva;

No desfallece, ni se vé oprimido
De el varon justo el ánimo constante,
que su mal como ajeno considera:

I en la mayor adversidad sufrido
La airada suerte con igual semblante
Mira seguro, i alentado espera.


Y con estos, hemos concluido los sonetos de Juan de Arguijo. No todos sus poemas. Pero sí lo que a nosotros nos interesa. Aparte de las criticas favorables de su tiempo, puestas al princiom llama la atención su gran formación humanística en el mundo clásico, tanto griego como romano. En una época en la cual la difusión de libros no tendría que ser fácil hablar con la soltura que lo hace tanto de la historia como de la mitología de las dos culturas que informan y preceden a la cultura occidental es todo un logro, e implica una gran preparación.

Con él hemos recordado y aprendido..

El siguiente autor que me ha tocado tampoco es excesivamente conocido: JUAN DE TASSIS Y PERALTA. CONDE DE VILLAMEDIANA ( 1582 -1622). Al igual que ocurriera con Juan de Arguijo, he de pasar sus sonetos - no son muchos - uno a uno. Creo, igualmente, que merece la pena. Por tanto, en cuanto pueda, me pongo manos a la obra... A Lluvia - no corras - creo que anda esperándolo un tal QUEVEDO...¡poca cosa!


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PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie 08 Dic 2017, 03:45

Pues al igual que Pascual te doy las gracias Walter, y es cierto, es un autentico placer además de estar dispuestos a seguir indagando, conociendo y, esta que escribe...aprendiendo.

Veo que ya concluiste con Arguijo ¡Que arte!. Muchas gracias por las anotaciones, también necesarias.

Besos, y ya me queda menos para terminar con Lope de Vega.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie 08 Dic 2017, 04:10

Sonetos a Lope de Vega. Siglos XVI a XX

Luis de Góngora y Argote
Córdoba. 1561 - 162
7



A Lope de Vega


Después que Apolo, tus coplones vido
salidos por la boca de un pipote,
insolente poeta tagarote,
en su délfico trono la ha sentido.


La satírica Clío se ha corrido
en ver que la frecuente un necio zote,
y de que tantas legua sen un trote
la hayas hecho correr. Crueldad ha sido.


Deja las damas, deja a Apolo y tente;
pido perdón al pueblo que enojaste,
que, aunque corrido el cortesano bando,


no corras tanto, corredor valiente:
que si un sombrero por correr ganaste,
mira no ganes un jubón trotando.





A los apasionados por Lope de Vega



«Aquí del Conde Claros», dijo, y luego
se agregaron a Lope sus secuaces:
con al Estrella de Venus cien rapaces,
y con mil soliloquios sólo un ciego:


con La Epopeya un lanudazo lego,
con La Arcadia dos dueñas incapaces,
tres monjas con La Angélica locuaces,
y con El Peregrino un fray borrego.


Con El Isidro un cura de una aldea,
con Los Pastores de Belén Burguillo,
y con La Filomena un idiota.


Vinorre. Tifis de La Dragontea,
Candil, farol de la estampada flota
de Las Comedias, siguen su caudillo.











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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie 08 Dic 2017, 04:18

Y aquí concluyo con Lope de Vega, con sus sonetos, y los sonetos dedicados a él, que no han sido pocos los autores que han dejado su sello, y entre los que se incluye Ramón García Gónzalez, que ha sido, como bien ha dicho nuestro querido Pascual, quien ha realizado este exhaustivo trabajo, y que a nosotros tanto nos ha ayudado.

Gracias pues, y a continuar.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 08 Dic 2017, 06:34

JUAN DE TASSIS Y PERALTA; CONDE DE VILLAMEDIANA ( 1582 -1622 ) ( WIKIPEDIA)


Conde de Villamediana



La muerte del conde de Villamediana por Manuel Castellano, 1868, óleo sobre lienzo, 315 x 248 cm, Museo de Historia de Madrid.


Juan de Tassis y Peralta, II.º Conde de Villamediana, (Lisboa, 15821​ - Madrid, 21 de agosto de 1622), poeta español del Barroco, adscrito por lo general al culteranismo, si bien siguió esta estética de modo muy personal. Fue hijo de María de Peralta Muñatones, descendiente de los marqueses de Falces, y de Juasn de Tassis y Acuña, primer Conde de Villamediana y Correo Mayor del reino, quien , gracias a su labor como organizador del servicio de postas, recibiría el título de nobleza en 1603, aunque ya su abuelo paterno, Raimundo de Tassis, establecido en Valladolid, había desempeñado el cargo de Correo Mayor del Rey y se había casado con una dama perteneciente a la poderosa familia de los Zúñiga, Leonor de Zúñiga, descendiente del Rey Pedro I el Cruel. Su Padre era un hombre pendencier ( tenía la cara cubierta de cicatrices habidas en al menos cinco duelos de honor, de todos los cuales había salido victorioso) y Don Juan de Tassis vivió en el ambiente palatino desde su infancia, recibiendo una excelente educación del humanista LUÍS TRIBALDOS DE TOLEDO y de BARTOLOMÉ JIMÉNEZ DE PATON, QUIEN DEDICO el MERCURIUS TRIMEGISTUS  a su pupilo; estod dos tutores le granjearon un profundo conocimiento de los clásicos y compuso, incluso, algunos poemas en un excelente latín humanístico; pero aunque pasó por la Universidad, no concluyó ninguna carrera.



Nada sabemos de don Juan de Tassis hasta que Felipe III fue al Reino de Valencia en 1599 para celebrar su matrimonio con Margarita de Austria. Ya era conocido porque en ese mismo año habían aparecido impresos sus primeros dos sonetos: «El que busca de amor y de ventura» y «Gloria y honor del índico Occidente» en los preliminares de dos libros. Con motivo del viaje real tuvo que sustituir en la comitiva a su padre (que se hallaba de embajador en París) y, con apenas dieciocho años, acompañó al monarca a Valencia, distinguiéndose tanto que el Rey lo nombró gentilhombre de su casa y boca el 9 de octubre del mismo año, poco antes de volver a Madrid. El 31 de diciembre de 1599 se le otorgó además escritura de emancipación por parte de sus padres y abuela, y antes de su vuelta a Valladolid todavía se le concedió un nuevo poder general fechado en Madrid el 14 de enero de 1601.

En Palacio conoció a Magdalena de Guzmán y Mendoza, de gran influencia en la Corte como viuda de Martín Cortés de Monroy, II Marqués del Valle de Guajaca (Oaxaca), y futura aya del hijo que iba a tener la reina. Pese a la diferencia de edad, mantuvieron una relación sentimental muy agitada que terminó mal. Un soneto anónimo, que circuló por Madrid, insinuaba que no se portaba muy bien con ella, e incluso la llegó a abofetear en mitad de la representación de una comedia ante de todo el mundo; por ello se dijo Magdalena siempre lo amó y lo odió a un mismo tiempo, según cuenta el biógrafo del poeta Luis Rosales.

Trasladada la Corte a Valladolid, donde permaneció cinco años, contrajo matrimonio en 1601 con doña María de Mendoza y de la Cerda, descendiente del famoso Marqués de Santillana, de la que tuvo varios hijos, todos malogrados; no era esta su primera elección: antes de este matrimonio había intentado desposarse con otras damas de la Corte que lo rechazaron.4​ Su padre obtuvo al fin el título de Conde de Villamediana en 1603, pero falleció tempranamente en 1607, un año después de otorgar testamento; su hijo heredero Juan asumió el título y el cargo de Correo mayor del reino, que estrenó cuando ya la Corte se había trasladado a Madrid en 1606, haciéndose notar por su talante agresivo, temerario y mujeriego y adquiriendo pronto reputación de un libertino amante del lujo y de las piedras preciosas, de los naipes y de los caballos. Vestía además como un dandy con una vida desordenada de jugador entregado a todos los vicios, incluso la sodomía, como se terminó descubriendo, y se creó fama de adversario temible no solo sobre el tapete por su gran inteligencia, sino por su deslenguado talento satírico, ejercido con particular denuedo contra la alta nobleza.

Todos estos excesos le valieron tres destierros del piadoso Felipe III, aparte de por haber arruinado a varios caballeros importantes, también por sus ya citadas fortísimas sátiras, en las que zahería sin piedad alguna las miserias de casi todos los Grandes de España, ya que, como perteneciente al mismo estamento que ellos, conocía bien sus defectos y flaquezas: sabía dónde atacarlos y cómo hacerles daño. De esta época son los sonetos «Deste eclipsado velo, en tono oscuro «, «Del cuerpo despojado el sutil velo» o «De pululante flor fragante vuelo» dedicados a la muerte de la reina, o el soneto «Sea para bien, en hora buena sea», incluido en los preliminares del libro de Agustín de Rojas Villandrando El buen repúblico (1611), o también los dirigidos a la muerte del rey de Francia Enrique IV (asesinado el 14 de mayo de 1610) «Éste que con las armas de su acero», «Cuando el furor del iracundo Marte» o «El roto arnés y la invencible espada».5

El primero de sus destierros, de fecha bastante insegura (julio de 1605 a septiembre de 1607, o más probablemente de enero de 1608 a julio de 1611), le llevó según Juan Manuel Rozas a Francia y Flandes.6​ El segundo (1611-1615) lo condujo a Italia,7​ donde estuvo entre 1611 y 1615 con el Conde de Lemos, nombrado virrey de Nápoles.
En este periodo italiano conoce al poeta manierista Giambattista Marino y, en la Academia literaria de los Ociosos (o degli Oziosi) de Nápoles al también amigo del anterior Giovanni Battista Manso; lee asimismo los grandes poemas de la segunda época de Luis Góngora, al tiempo que se ocupa del pleito sobre el Correo Mayor en Nápoles. De esta época son los sonetos «Marino, si es nombre el que tiene» o el dedicado al sepulcro del apóstol San Pedro «Éste agora al primero dedicado». Vuelto a España en 1615, todos los acreedores de su disparado y lujoso modo de vida cayeron de consuno sobre él y atravesó por grandes penurias económicas que lo obligaron, el mismo día del fallecimiento de su abuela (22 de mayo de 1615) a vender el oficio de Correo Mayor de la ciudad de Valencia. El 31 de mayo de 1615 establece un concierto con sus acreedores y en 1616 vende también los oficios de Correo de Murcia, Cartagena, Béjar, Medina de Rioseco, San Sebastián, Irún y Nápoles. Aún venderá también en 1617 el oficio de Correo Mayor de Medina de Rioseco y de Cuenca en julio; en agosto el de Guadalajara, Sigüenza y su obispado, Logroño, Navarra y Soria; y en septiembre el de los reinos de Galicia y provincia del Bierzo. En abril de 1618 hará lo mismo con el de Aragón. En lo literario, los años de 1616 y 1617 son los de las fábulas mitológicas narrativas (la Fábula de Faetón, por ejemplo, inspirada en un episodio de las Metamorfosis de Ovidio), y los últimos (1617-1618) los de las sátiras políticas contra los ministros de Felipe III que le valieron un tercer destierro desde el 17 de noviembre de 1618 a 1621.8

Había atacado en varias sátiras la corrupción alcanzada bajo el valimiento del duque de Lerma y Rodrigo Calderón durante el reinado de Felipe III y estos lograron del rey que le desterrara otra vez de la Corte, aunque esta vez a Andalucía (Rozas, por el contrario, piensa que pasó los tres años en Alcalá de Henares). En este periodo de destierro ocurrió el apresamiento y ejecución en la horca de don Rodrigo Calderón, mano derecha del Duque de Lerma. Asimismo se celebraron el 15 de mayo de 1620 las fiestas en honor a San Isidro, tras haber sido beatificado, en cuyas justas poéticas participó el conde y obtuvo el primer premio, a pesar de hallarse desterrado. También de esta época son los sonetos dedicados al duque de Alba por el fallecimiento de su esposa en 1619, o la «silva que hizo el autor estando fuera de la corte» o las redondillas que empiezan «A la vista de Madrid». Regresó al poco al fallecer el rey, en 1621, favorecido como fue por el nuevo valido, el conde duque de Olivares, que obtuvo de Felipe IV el perdón real. Sin embargo el ostentoso Conde seguía comido por las deudas.9​ Es la última época de su vida, la de los poemas dedicados a la muerte de Felipe III, a las esperanzas puestas en Felipe IV, a los ataques de los antiguos ministros ya caídos o los dedicados a las canonizaciones de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier. Estrena además La Gloria de Niquea, una obra de encargo para ser representada ante los monarcas en Aranjuez, sobre la que existe una célebre leyenda. Y al mismo tiempo, el Consejo de Castilla abrió un proceso con varios inculpados por el pecado nefando (homosexualidad), proceso en el que podría estar implicado el propio conde.

Tuvo numerosas amantes[cita requerida], con las cuales llegó a veces a las manos públicamente, como en la ya citada ocasión durante el estreno de una comedia, y no se paró ante amoríos peligrosos como con una de las cortesanas del rey, una tal Marfisa, quizá doña Francisca de Tavara, bellísima joven portuguesa, dama de la reina y amante del rey. La leyenda afirma también que incendió premeditadamente el coliseo de Aranjuez durante las fiestas de celebración del aniversario del rey Felipe IV, cuando se estrenaba ante la reina, el 8 de abril de 1622, una obra suya, La gloria de Niquea, inspirada en un episodio del Amadís de Grecia, para poder salvarla en brazos, ya que estaba enamorado de ella y aun tocarla siquiera estaba penado con la muerte. Existe también la leyenda de que se presentó a un baile con una capa cubierta de reales de oro, con lo que aludía a su suerte en el juego, con las letras del lema tejido "Son mis amores reales", donde la palabra reales escondía un triple sentido muy peligroso para la época; con este título y sobre este episodio escribirá en el siglo XX un drama Joaquín Dicenta. Otra leyenda es la del origen de la expresión "Picar muy alto", que se cree se debió a las habilidades como picador del conde que, al ser alabadas por la reina, el rey respondió: "Pica bien, pero pica muy alto", con evidente doble sentido, debido a sus escarceos con la reina. Narciso Alonso Cortés, además, descubrió en el Archivo de Simancas un memorial que implicaba a Villamediana en un célebre proceso por sodomía concluido el 5 de diciembre de 1622 con la muerte en la hoguera de cinco mozos, justicia que, según las Noticias de Madrid, «hizo mucho ruido en la corte»,10​ atribuyendo a esta causa la muerte del conde, que otros explican por sus sátiras, por el despilfarro de la fortuna familiar (que, en efecto, le causó los problemas económicos ya descritos) o por lances amorosos y adulterios en los que hubiera podido verse involucrado el mismo monarca. Consciente de su carácter temerario y atrevido, un sombrío pesimismo aparece en la mayoría de las composiciones del conde, quien escribió aquellos versos celebérrimos:
Sépase, pues ya no puedolevantarme ni caerque al menos puedo tenerperdido a Fortuna el miedo
Los autores del crimen nunca fueron hallados; el momento escogido fue cuando iba en un coche con el conde de Haro por la calle Mayor de Madrid; el móvil fue, quizá, evitar el escándalo del proceso por el pecado nefando, por lo que el crimen habría quedado impune y se mandó guardar silencio sobre él. Pero el hecho causó sensación, y todos los poetas famosos se aprestaron a escribir epicedios en verso sobre el conde, empezando por su amigo Luis de Góngora, quien atribuyó al rey la orden, continuando por Juan Ruiz de Alarcón, que lo acusó de maldiciente, y terminando por Francisco de Quevedo, quien, pese a ser enemigo suyo, escribió "que pide venganza cierta / una salvación en duda". El proceso por el pecado nefando abierto por el Consejo de Castilla no se ha localizado. Por las Noticias de Madrid consta la muerte en la hoguera de un bufón llamado Mendocilla, al que siguieron un mozo de cámara del conde de Villamediana y otro criado del conde, un esclavillo mulato y «don Gaspar de Ferraras», paje del duque de Alba.11​ Algunos otros, según la documentación aportada por Alonso Cortés, huyeron, entre ellos un Silvestre Nata Adorno, correo de a caballo de su Majestad, que había marchado a Nápoles con el duque de Alba, que el 20 de septiembre de 1623 solicitaba se le diese traslado «de su culpa y sentencia» en el citado pleito. La respuesta de su instructor es la que implica directamente a Villamediana. En ella el licenciado Fernando Ramírez Fariña solicitaba nuevas instrucciones al Consejo al que advertía que

la culpa de Silvestre Adorno y [...] los indicios que contra él ay nacen de lo que está provado contra el Conde de Villamediana, y Su M.d le mandó por ser ya el Conde Muerto y no ynfamarle guardasse secreto de lo que huviese contra él en el proceso, y si da la culpa deste es fuerça que benga en ella mucha de la del Conde.12

El poeta y dramaturgo Don Antonio Hurtado de Mendoza pintó su carácter en dos décimas, o espinelas, a su muerte:
Ya sabéis que era Don Juan / dado al juego y los placeres; / amábanle las mujeres / por discreto y por galán. / Valiente como Roldán / y más mordaz que valiente... / más pulido que Medoro / y en el vestir sin segundo, / causaban asombro al mundo / sus trajes bordados de oro... / Muy diestro en rejonear, / muy amigo de reñir, / muy ganoso de servir, / muy desprendido en el dar. / Tal fama llegó a alcanzar / en toda la Corte entera, / que no hubo dentro ni fuera / grande que le contrastara, / mujer que no le adorara, / hombre que no le temiera


El asesinato inspiró en el XIX varios romances históricos del duque de Rivas y también algún drama romántico, como También los muertos se vengan de Patricio de la Escosura (1838), la novela de Ceferino Suárez Bravo El cetro y el puñal (1851) y algunos relatos breves así como un cuadro de historia de Manuel Castellano en 1868, ahora en el Museo del Prado. En el siglo XX, cabe señalar el drama en verso de Joaquín Dicenta Alonso Son mis amores reales (1925), que obtuvo el premio de la Real Academia Española, y varias novelas: Decidnos: ¿quién mató al Conde? de Nestor Luján, Capa y espada de Fernando Fernán Gómez (2001) y El pintor de Flandes de Rosa Ribas (2006).
Tras su muerte, sus cargos pasaron a su primo Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, conde de Oñate, hijo de Pedro Vélez de Guevara y María de Tassis.

OBRA LITERARIA

Se pueden mencionar dos fases poéticas sucesivas en la obra de don Juan de Tassis: la petrarquista, que abarca desde sus primeros poemas hasta la vuelta de su viaje a Italia (1599-1615), y la culterana, desde 1615 hasta su muerte en 1622. Rozas puso en claro cómo estos dos períodos poéticos se dividen en cuatro grandes grupos:

  • Poesía amorosa de corte petrarquista (1599-1610)
  • Poesía estética de corte gongorino y marinista (1611-1615)
  • Fábulas mitológicas de inspiración ovidiana y estilo de Giambattista Marino y Góngora (1616-1617)
  • Poesía vivencial con una doble vertiente: la poesía moral y los poemas satíricos (1618-1621).

Una primera colección de sus Obras apareció en Zaragoza en 1629. Comprende poemas de asunto mitológico (Fábula de Faetón, largo poema de hacia 1617 compuesto en octavas reales del que Vicente Mariner tradujo doscientas veintiocho al latín en hexámetros; Fábula de Apolo y Dafne, Fábula de Venus y Adonis) que reflejan una clara influencia de Góngora; la comedia La gloria de Niquea (1622), basada en el Amadís de Grecia, y más de doscientos sonetos, epigramas y redondillas de tema amoroso, satírico, religioso y patriótico, en las que cultiva un particular conceptismo, mientras que reserva su también original culteranismo para los poemas en arte mayor. Una segunda edición fueron las Obras de don Juan de Tarsis Conde de Villamediana, y correo mayor de Su Magestad. Recogidas por el licenciado Dionisio Hipólito de los Valles. Madrid, por María de Quiñones a costa de Pedro Coello, 1635.
Villamediana se sabía condenado a morir joven y en su poesía aparece este sentimiento fatalista plasmado a través del mito ovidiano de Faetón, en que también es posible observar un cierto complejo edípico respecto a su padre.
Son sus temas poéticos predilectos el silencio, el desengaño, la temeridad, el mito de Faetón y todos los relacionados con el fuego. Se muestra especialmente introspectivo en las redondillas y suele acumular los pronombres personales en señal de desequilibrado narcisismo. Su lenguaje poético, esencialmente culterano, introduce cultismos nuevos que no aparecen en las obras de Luis de Góngora, que era amigo suyo. Escribió especialmente sonetos de diversos temas morales, amorosos y especialmente satíricos; algunos de los mejores son los dedicados a su destierro, como "Silencio, en tu sepulcro deposito...", que ha pasado a todas las antologías de poesía barroca:
Silencio, en tu sepulcro depositoronca voz, pluma ciega y triste mano,para que mi dolor no cante en vanoal viento dado y en la arena escrito.                   Tumba y muerte de olvido solicito,aunque de avisos más que de años cano,donde hoy más que a la razón me allano,y al tiempo le daré cuanto me quito.                   Limitaré deseos y esperanzas,y en el orbe de un claro desengañomárgenes pondré breves a mi vida,                   para que no me venzan asechanzasde quien intenta procurar mi dañoy ocasionó tan próvida huida.
También dedicó algunos esfuerzos a la traducción libre o parafrástica de dos autores: el italiano Gianbattista Marino y el portugués Camoens. Del primero tradujo los 552 versos de la Fábula de Europa, que se convirtieron en 732 más 58 de la dedicatoria. Del segundo cuatro o cinco sonetos. La vida y obra de Juan de Tassis ha sido investigada por Emilio Cotarelo, Narciso Alonso Cortés, Juan Manuel Rozas, Luis Rosales y otros autores.

REFERENCIAS

La partida de bautismo, dada a conocer por Narciso Alonso Cortés, se fecha el 26 de agosto de 1582, aunque un documento de diciembre de 1599 le decía de edad de dieciocho años, lo que adelantaría el nacimiento a 1581, según Isabel Pérez Cuenca y Mariano de la Campa, «Otras noticias sobre la reconstrucción biográfica del Conde de Villamediana», p. 1214.

[*]Don Juan de Tassis era hijo de Raimundo de Tassis y María de Peralta era hija de Antonio de Peralta, caballero del hábito de Santiago, y de doña Casilda Muñatones, descendiente de los condes de Falces. Cf. Isabel Pérez Cuenca y Mariano de la Campa, "Otras noticias para la reconstrucción biográfica del Conde de Villamediana", Actas del IV.º Congreso de la AISO (1996), pp. 1212-1222 http://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/04/aiso_4_2_039.pdf

[*]I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1213

[*]I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1217

[*]I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1218

[*]I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1218

[*]De enero de 1611 data un documento en que don Juan de Tassis y Peralta otorga un poder a su abuela doña Casilda de Muñatones para administrar sus bienes porque él se halla de camino fuera de los reinos rumbo a Italia. Cf. I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1219

[*]Cf. I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1220

[*]Cf. I. Pérez Cuenca y M. de la Campa, op. cit., p. 1221

[*]Noticias de Madrid, Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 2513.

[*]Noticias de Madrid, cit. en Alonso Cortés (1928), p. 94.
[*]

Bibliografía



Ediciones de las obras de Villamediana




  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Cancionero de Mendez Britto: poesías inéditas del Conde de Villamediana Edición, estudio y notas de Juan Manuel Rozas. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cintíficas, 1.965.
  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Cartas Madrid: Ediciones Escorial, 1943.
  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Obras Edición, introducción y notas de Juan Manuel Rozas. Madrid: Castalia, 1969.
  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Poesía impresa completa. Edición de José Francisco Ruiz Casanova. Madrid: Cátedra, 1990.
  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Poesía inédita completa. Ed. Francisco Ruiz Casanova. Madrid: Cátedra, 1994.
  • Villamediana, Juan de Tassis y Peralta, Poesía, ed. Mª T. Ruestes, Barcelona, Planeta, 1992.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 03:41

Y aquí estoy, para continuar con otro de los grandes autores del Siglo de Oro, de los más destacados sin duda alguna, y se trata de Quevedo (Francisco Gómez de Quevedo)...

Dejo ya su biografía, para continuar después con la amplia exposición de sus sonetos, trabajo que por supuesto hay que agradecer también a; Ramón García González, que es quien nos deja tanta información.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 03:47

Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos (Madrid, 14 de septiembre de 1580  Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645), conocido como Francisco de Quevedo, fue un escritor español del Siglo de Oro. Se trata de uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió narrativa y teatro, y diversos opúsculos filosóficos, políticos, morales, ascéticos, humanísticos e históricos.
Ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago (su ingreso se hizo oficial el 29 de diciembre de 1617).


Biografía

Quevedo nació en Madrid en el seno de una familia de hidalgos provenientes de la aldea de Vejorís (Santiurde de Toranzo), en las montañas de Cantabria. Fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de septiembre de 1580. Nació cojo, con ambos pies deformes y una severa miopía; quizá por ello pasó una infancia solitaria y triste (origen del "desgarrón afectivo" del que habló a su respecto el crítico Dámaso Alonso) en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio, soportando las pullas de otros niños y entregándose compulsivamente a la lectura. Su madre, María de Santibáñez, era dama de la reina, y su padre, Pedro Gómez de Quevedo, era el secretario de la hermana del rey Felipe II, María de Austria. Pero Quevedo tuvo que superar muy pronto otra amargura, quedarse huérfano de padre a los seis años, de forma que le nombraron por tutor a un pariente lejano, Agustín de Villanueva; en 1591, además, cuando contaba once años, falleció su hermano Pedro.
De precoz inteligencia, lo llevaron al Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en lo que hoy es el Instituto de San Isidro de Madrid. Entre 1596 y 1600 estudió Teología en la Universidad de Alcalá sin llegar a ordenarse, así como lenguas antiguas y modernas. Es lugar común que durante la estancia de la Corte en Valladolid circularon los primeros poemas de Quevedo que imitaban o parodiaban los de
Luis de Góngora bajo seudónimo (Miguel de Musa) o no, y el poeta cordobés detectó con rapidez al joven que minaba su reputación y ganaba fama a su costa, de forma que decidió atacarlo con una serie de poemas; Quevedo le contestó y ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la muerte del cisne cordobés, quien dejó en estos versos constancia de la deuda que Quevedo le tenía contraída.

Musa que sopla y no inspira
y sabe que es lo traidor
poner los dedos mejor
en mi bolsa que en su lira,
no es de Apolo, que es mentira.

No obstante, Antonio Carreira o Amelia de Paz dudan de que dicha enemistad durase demasiado y sostienen que esas controversias eran ejercicios habituales en la poesía barroca; Góngora nunca nombra a Quevedo y las atribuciones de las sátiras de uno y otro son bastante dudosas; a la muerte de Góngora, Quevedo era un escritor casi inédito (pese a lo cual circulaban muchas copias manuscritas) y por lo tanto, según el profesor Antonio Carreira, tal enemistad nunca pudo prolongarse demasiado tiempo más allá del desacuerdo entre el estilo conceptista que asumía Quevedo y el culterano que difundía Góngora, verdadera fuente de la mayor parte de estas sátiras, cuya pieza más representativa, Aguja de navegar cultos. Con la receta para hacer "Soledades" en un día (1625), apenas se entretiene en ataques personales.
Durante su vida estudiantil, Quevedo escribió algunos opúsculos burlescos, desvergonzados y de mal gusto, de los que luego renegaría pero que entonces le hicieron muy popular a través de copias manuscritas que terminaron por avergonzar a su autor, quien se vio obligado a denunciarlas a la Inquisición no ya para impedir que se difundieran, sino para evitar también que se hicieran ricos a su costa los impresores que empezaron a llevarlas a letra impresa. El opúsculo más ingenioso y menos procaz es, sin duda, las Cartas del caballero de la Tenaza, donde se hallan muchos saludables consejos para guardar la mosca y gastar la prosa (h. 1606), en que un hidalgo tacaño ofrece todo tipo de excusas por escrito para no dar dinero o regalos a su amante. También se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, La vida del Buscón, algunos de cuyos pasajes llegan al expresionismo y han pasado a la historia del humor negro; se degrada en esta obra, escrita bajo el punto de vista de un aristócrata, a un pobre desclasado que termina su carrera de intentos de ascender de condición social matando a una persona y teniendo que emigrar a América para evitar la persecución. Igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa, según puede verse en el Epistolario reunido por Luis Astrana Marín. En 1601 fallece su madre, María Santibáñez. Hacia 1604 intenta explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente; en 1605 fallece su hermana María.
Vuelta la Corte a Madrid, arriba a ella Quevedo en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe cuatro de sus Sueños y diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida; y una obra política, el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica. Se gana la amistad de Félix Lope de Vega (hay numerosos elogios a Quevedo en los libros de Rimas del Fénix y Quevedo aprobó las Rimas humanas y divinas, de Tomé de Burguillos, heterónimo del Fénix), así como de Miguel de Cervantes (se le alaba en el Viaje del Parnaso del alcalaíno y Quevedo corresponde en la Perinola), con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas. Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y oscuro, entregado a la baraja e indecente. Quevedo, descaradamente, violentaba la relación metiéndose hasta con su aspecto (como en su sátira A una nariz, en la que se ensaña con el apéndice nasal de Góngora, pues en la época se creía que el rasgo físico más acusado de los judíos era ser narigudos). En su descargo, cabe decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia, tachándole de cojo, borracho ("Francisco de Quebebo"), contrahecho y mal helenista:
Anacreonte español, no hay quien os tope, / que no os diga (con mucha cortesía) / que ya que vuestros pies son de elegía, / que vuestras suavidades son de arrope.
Los pies de elegía (o "de lejía", por lo ácidos) son desiguales en la poesía latina, pero también nota Góngora la desigualdad pendular de su inspiración entre la amargura satírica y la dulzura amorosa: ya su discípulo, Juan de Tassis y Peralta, II.º conde de Villamediana, también él temible satírico, hizo notar hacia 1620 la mucha distancia que separaba la soez poesía burlesca de Quevedo y su excelsa poesía amorosa: "El Quevedo: desigualísima bestia: golpes en las nubes y porrazos en los sótanos".10 Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia (Conjuración de Venecia) y finalmente de vuelta a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el Duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616.
Vuelto a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato en Nápoles. Allí fue muy bien recibido por la Academia de los Ociosos, fundada cuatro años antes por el entonces virrey de la ciudad, el Conde de Lemos, y cuyo patrocinio y protección, si bien con menor prestigio, mantuvo el Duque de Osuna asistiendo, acompañado de una numerosa cohorte de aristócratas y literatos, a las reuniones de la misma en el claustro de San Domenico. A ella se incorporó Quevedo como un miembro más, entablando una especial amistad con el poeta neolatino Giulio Cesare Stella (1564-1624)  y además con el cardenal Doria, Filippo Paruta, Martín Lafarina, Ercole Branchiforte y Mariano Valguarnera, el cual, a instancias de don Francisco, tradujo al italiano al poeta griego Anacreonte. Asimismo, en Nápoles, según su biógrafo Pablo Antonio de Tarsia:
Fue tan asistido de los hombres de letras, que no parecía merecer nombre de entendido quien no se calificaba con la amistad y aprobación de don Francisco, en quien todos fijaban los ojos admirando su prodigioso ingenio.

Quevedo intentó atraer con fortuna dispar a la Academia a otros autores como Gian Andrea De Cunzi, Carlos de Eybersbach, Vicente Mariner, Justo Lipsio y Michaël Kelker, entre otros, manteniendo correspondencia con ellos, y durante su estancia napolitana desempeñó además otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente como se ha creído hasta hace poco, y obtuvo en recompensa el hábito de Santiago en 1618, lo que celebró su amigo Stella en su poema del mismo año Ad Don Franciscum Quevedum / comitis Julii Caesaris Stellae ode.
Caído el grande Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer. Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito recién se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete. Llegado allí a lomos de su jaca «Scoto», llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto «Retirado a la paz de estos desiertos...» o «Son las torres de Joray...» y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta, convirtiéndose en uno de los principales exponentes del neoestoicismo español. Completa el número de sus Sueños y redacta tratados políticos como Política de Dios, morales como Virtud militante y dos sátiras extensas: Discurso de todos los diablos y La hora de todos.
Por entonces se publica Venganza de la lengua española contra el autor de Cuento de cuentos (Huesca, 1626) de un tal Juan Alonso Laureles, probablemente pseudónimo, que ataca al escritor; ni este ni su entorno responderán, sin embargo. Sí tomó parte muy activa en la controversia sobre el patronato de España con dos obras: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, 1628. La cuestión se había suscitado cuando una reforma del Breviario Romano en el siglo XVII no citó la predicación y enterramiento de Santiago en España, lo que provocó un cruce de cartas y presiones que duró treinta y dos años hasta conseguir su revocación; el asunto se reavivó cuando se pretendió otorgar el patronazgo de España a santa Teresa de Jesús, lo que acabó por convertirse en una auténtica batalla de intelectuales en pro de una u otro, y Quevedo, siempre misógino, se inclinó por el patronato del santo guerrero Santiago que se apareció en la batalla de Clavijo.

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La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición definitiva de sus obras que nunca llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borracho consumado y en un poema satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana. Era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que lo obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses. Lleva una activa vida cultural y amista con el militar y escritor hispanoportugués Francisco Manuel de Melo, con el que intercambia un intenso epistolario; Melo corresponderá de forma póstuma convirtiéndolo en un personaje de su diálogo Hospital de letras (1657). Se entrega a una febril actividad creativa y en 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.
En 1639, con motivo de un memorial aparecido bajo la servilleta del rey Sacra, católica, real Majestad..., donde se denuncia la política del conde-duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío convento de San Marcos en León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. En el monasterio Quevedo se dedicó a la lectura, como cuenta en la Carta moral e instructiva, escrita a su amigo, Adán de la Parra, pintándole por horas su prisión y la vida que en ella hacía:
Desde las diez a las once rezo algunas devociones, y desde esta hora a la de las doce leo en buenos y malos autores; porque no hay ningún libro, por despreciable que sea, que no tenga alguna cosa buena, como ni algún lunar el de mejor nota. Catulo tiene sus errores, Marcus Fabius Quintilianus sus arrogancias, Cicerón algún absurdo, Séneca bastante confusión; y en fin, Homero sus cegueras, y el satírico Juvenal sus desbarros; sin que le falten a Egecias algunos conceptos, a Sidonio medianas sutilezas, a Ennodio acierto en algunas comparaciones, y a Aristarco, con ser tan insulsísimo, propiedad en bastantes ejemplos. De unos y de otros procuro aprovecharme de los malos para no seguirlos, y de los buenos para procurar imitarlos.

Quevedo era un escritor satírico, pero él mismo también era objeto de su misma crítica a través de un severo autocastigo psíquico de raíz religiosa y existencial. Medita profundamente sobre el tiempo y busca el consuelo de la filosofía estoica leyendo a Zenón de Citio, Epicteto y Séneca; en sus Salmos se encuentra la expresión más acendrada de este anhelo de pureza espiritual:
Un nuevo corazón, un hombre nuevo / ha menester, señor, el alma mía: / ¡desnúdame de mí, que ser podría / que a tu piedad pagase lo que debo!...
Pero Quevedo había salido ya del encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías (y tras escribir en su última carta que «hay cosas que sólo son un nombre y una figura») cuando fallece en el convento de los padres dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue profanada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió al poco en justo castigo por tal atrevimiento. En 2009, sus restos fueron identificados en la cripta de Santo Tomás de la iglesia de San Andrés Apóstol de la misma ciudad.

Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por el humanista José Antonio González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres, dividido con las nueve Musas castellanas, pero es la edición más fiable; peor es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas; en el siglo XX José Manuel Blecua las ha editado con rigor.

En 1663 se imprimió la primera biografía de Francisco de Quevedo, del italiano Pablo Antonio de Tarsia, miembro como Quevedo de la napolitana Academia de los Ociosos. Toma su información, rica en anécdotas, de su sobrino Alderete, con quien se entrevistó personalmente en Torre de Juan Abad; posteriormente vendrán las de Aureliano Fernández Guerra en el siglo XIX, donde se le pinta como un hombre de estado, y la de Jauralde Pou (1998) en el siglo XX.

Análisis de su obra
Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras mediante el abuso de la anfibología. Amante de la retórica, ensayó a veces un estilo oratorio lleno de simetrías, antítesis e isocola que lució más que nunca en su Vida de Marco Bruto. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y, como apercibió Rafael Lapesa en su Historia de la lengua española (1942), flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano («clérigo cerbatana, zapatos galeones...»), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitía, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios de lo que más tarde fue denominado conceptismobarroco.
La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero como ya apercibió el abate José Marchena sus sátiras están mal dirigidas y, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general, es para él más un mero ejercicio de estilo que otra cosa y se vierte contra el bajo pueblo más que contra la nobleza, en lo cual no tuvo el atrevimiento de, por ejemplo, el otro gran satírico de su época, Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana. Cultivó también una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan sobre todo sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla («Poderoso caballero es Don Dinero»), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo principal exponente, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León.
La poesía amorosa de Quevedo, considerada la más importante del siglo XVII, es la producción más paradójica del autor: misántropo y misógino,13 fue, sin embargo, el gran cantor del amor y de la mujer. Escribió numerosos poemas amorosos (se conservan más de doscientos), dedicados a varios nombres de mujer: Flora, Lisi, Jacinta, Filis, Aminta, Dora. Consideró el amor como un ideal inalcanzable, una lucha de contrarios, una paradoja dolorida y dolorosa, en donde el placer queda descartado. Su obra cumbre en este género es, sin duda, su «Amor constante más allá de la muerte».
Como han señalado los estudiosos del antisemitismo en España, Quevedo fue un feroz antijudío y su judeofobia quedó reflejada "en todo tipo de escritos, incluyendo sus poemas satíricos" pero fue "en los años de su lucha contra Olivares cuando escribe sus dos textos antisemitas más importantes": Execración contra los judíos y La Isla de los Monopantos(aunque este último relato satírico no fue impreso hasta 1650, dentro del libro La Fortuna con seso y la hora de todos).
En su obra se demuestra su obsesión por defender la hegemonía de la monarquía hispánica en el mundo, integrándose en la tradición del laus Hispaniae, instaurada por San Isidoro y utilizada por el propio Quevedo para tratar de recuperar los valores que él pensaba, hicieron poderosa a la nación... en su España defendida, alabó la grandeza de sus más prestigiosos compatriotas, destacando la superioridad española en el campo de las letras, visible en autores como fray Luis de León, Jorge Manrique o Garcilaso de la Vega, pero también en el arte de la guerra (Javier Martínez-Pinna y Diego Peña).




Obra literaria

Poesía

La obra poética de Quevedo, que está constituida por unos 875 poemas, presenta ejemplos de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral, heroica, circunstancial, descriptiva, religiosa y fúnebre. Aproximadamente, un 40 % de sus textos son satíricos; si a ello se le añade el hecho de que muchos de ellos circularon públicamente en vida del autor a través de copias manuscritas, se explica la fama de crítico severo y mordaz de su época con que se conoce, en parte, a Quevedo.
La primera impresión de sus poemas tuvo lugar en 1605, en la antología conocida con el nombre de Primera parte de las flores de poetas ilustres de España. De forma póstuma, la mayor parte de sus poemas aparecieron publicados en dos obras: El Parnaso español (1648) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670).


Prosa

Obras satírico-morales


• Sueños y discursos, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno(esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por de dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
• De la estirpe de los Sueños son dos llamadas «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños:
• Discurso de todos los diablos o infierno emendado (1628), publicado en algunas versiones como El peor escondrijo de la muerte y, a partir de 1631, en la versión expurgada en la que aparecen también los cinco Sueños con los títulos cambiados que se enumeran más arriba, con el título de El entremetido y la dueña y el soplón.
• La hora de todos y la Fortuna con seso, variación sobre el tema del mundo al revés en que la diosa Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo a su primitivo desorden.
• La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones más de la obra con grandes divergencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis (olim Artigas 101) de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago(1628) y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues don Francisco volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, amplificar el retrato satírico de varios personajes secundarios y paliar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos libelos antiquevedianos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo (1629) y El Tribunal de la Justa Venganza (1635). De estos retoques dan fe los otros manuscritos. El Buscón es un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los vanos esfuerzos de ascensión social de un pobre diablo perteneciente al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente su ingenio por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata solo de un vehículo para el lucimiento aristocrático del autor.

Obras festivas


• Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías y que se aplican a temas grotescos.
• Cartas del caballero de la Tenaza (1625), humorística descripción de las epístolas intercambiadas entre un caballero sumamente tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier medio.
• Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
• Gracias y desgracias del ojo del culo. Opúsculo jocoso sobre los placeres y las dolencias relativos a semejante órgano.

Teatro

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No existe un catálogo definitivo de la obra teatral atribuible a Quevedo, y no solo por la dificultad de reconocer su autoría sino por las dificultades de considerar a algunos textos como teatrales. En cualquier caso, se consideran como seguras y plenamente teatrales las siguientes obras:
• La comedia Cómo ha de ser el privado
• Los entremeses Bárbara, Diego Moreno, La vieja Muñatones, Los enfadosos, La venta, La destreza, La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Además, se toman también en consideración diversos fragmentos de comedias perdidas, alguna loa y diez bailes.

Obra no literaria


Obras políticas

• España defendida, y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos, más conocida como España defendida..., que quedó incompleta e inédita, escrita circa 1609 y abandonada definitivamente en 1612, fue editada por primera vez en 1916 en el Boletín de la Real Academia de la Historia.
• Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que «es el libro que yo escribí diez años ha») e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones.
• Mundo caduco y desvaríos de la edad (1621, ed. 1852).
• Grandes anales de quince días (1621, ed. 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
• Memorial por el patronato de Santiago (1627, ed. 1628).
• Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. 1852).
• El chitón de Tarabillas (1630), impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.
• Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
• Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia (1635).
• Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (1636).
• La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. 1641, panfleto contra la revuelta catalana de 1640.
• Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.


Obras ascéticas


• Vida de Santo Tomás de Villanueva, 1620.22
• Providencia de Dios, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.
• Vida de San Pablo, 1644.
• La constancia y paciencia del santo Job, publicada póstumamente en 1713.


Obras filosóficas

• Doctrina moral del conocimiento propio, y del desengaño de las cosas ajenas (Zaragoza, 1630).
• La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas (Madrid, 1634), que es una reescritura de la obra anterior, publicada sin su autorización, en la que amplificó y mejoró estilísticamente el texto precedente.
• Epicteto, y Phocílides en español con consonantes, con el Origen de los estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la Defensa de Epicuro, contra la común opinión (Madrid, 1635).
• Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida (1651).

Crítica literaria

• La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.
• La culta latiniparla (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.
• La Perinola (1633, ed. en 1788), ataque contra el Para todos de Juan Pérez de Montalbán.
• Cuento de cuentos (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.

Epistolario

Fue editado por Luis Astrana Marín en 1946, apareciendo en dicho epistolario 43 cartas inéditas de los últimos diez años de la vida del autor, que le escribió a su amigo Sancho de Sandoval de Beas (Jaén).23

Traducciones

Quevedo frecuentó a humanistas como el distante Justo Lipsio y el más cercano José Antonio González de Salas; ambos le transmitieron su fervor por Propercio. Como helenista, las traducciones de Quevedo del griego dejan bastante que desear; se atrevió, sin embargo, a traducir pésimamente a Anacreonte (traducción que circuló manuscrita y no se imprimió en vida de Quevedo, sino en 1656), al pseudo Focílides y la Vida de Marco Bruto de Plutarco para su Marco Bruto. Mayor mérito tienen sus Lamentaciones de Jeremías desde el hebreo, o sus versiones de excelente latinista de los satíricos Marcial, Persio y Juvenal; sus obras están esmaltadas también de reminiscencias de Virgilio, Propercio, Tibulo, Ovidio, Estacio y, especialmente, Séneca, autores que, como los citados satíricos, frecuentó no poco. También son excelentes sus versiones del italiano y el francés; en esta última lengua, conocía la obra de líricos como Joachim du Bellay y leía y admiraba la de Montaigne e incluso es posible que tradujese el primer libro de sus Essais. En su haber se cuentan:

• Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales.
• De los remedios de cualquier fortuna (1638), versión libre de Séneca.
• El Rómulo, 1632, del marqués Virgilio Malvezzi.

Obras perdidas

• La segunda parte de la Vida de Marco Bruto, mencionada por Quevedo en sus últimas cartas, en 1644.
• Historia de don Sebastián, rey de Portugal.
• La polilla de las repúblicas.
• Historia del año 1631.
• Dichos y hechos del Duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia.

Personaje literario y cinematográfico

Como prototipo del intelectual cortesano que exhibía su ingenio y con frecuencia le gustaba escandalizar, Quevedo pasó a la literatura popular como personaje de chistes con frecuencia groseros, volviéndose personaje de leyendas urbanas como algunos de sus seguidores, por ejemplo Camilo José Cela. Igualmente fue el afortunado personaje de gran número de piezas teatrales y novelas; ya Diego de Torres Villarroel lo resucitó a principios del siglo XVIII en sus Sueños morales, visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por Madrid, y en el XIX es personaje principal de los dramas Don Francisco de Quevedo (1848) del poeta romántico Eulogio Florentino Sanz, de Una broma de Quevedo y Cuando ahorcaron a Quevedo, de Luis de Eguílaz, o, ya en el siglo XX, de El caballero de las espuelas de oro, de Alejandro Casona.
De la misma manera tentó a la novela histórica: en el XIX Francisco José Orellana escribió Quevedo (1857) y Antonio de San Martín su novela por entregas Aventuras de don Francisco de Quevedo (1883–1884).

Personaje de las novelas del capitán Alatriste


Francisco de Quevedo es también, junto a otros personajes históricos de la España de Felipe IV, un personaje secundario en la saga conocida como Las aventuras del capitán Alatriste (1996), de Arturo Pérez-Reverte, y en la película basada en ella, Alatriste (2006), dirigida por Agustín Díaz Yanes, en donde el personaje de Quevedo es interpretado por el actor Juan Echanove. En esta obra de ficción, Quevedo es presentado como amigo personal del mal llamado capitán Don Diego Alatriste y Tenorio, veterano de las guerras de Flandes, quien se gana la vida como sicario en el Madrid del siglo XVII. La primera aparición de Quevedo se da en el primer título de la saga, El capitán Alatriste (1996), donde es representado como un hombre ingenioso, apasionado y excelente espadachín, quien regularmente debe hacer uso de la herreruza (espada) para zanjar los constantes conflictos en los que se involucra, ya sea por los desafortunados versos que dedica a numerosas personas (incluidas personalidades de renombre), como por aquellos relacionados con su amigo Alatriste.
En términos narrativos, Francisco de Quevedo representa en la obra el contrapunto alegre y deshinibido a la personalidad reservada y tosca de Alatriste, aportando a la lectura del texto momentos frescos y de un humor elegante e imaginativo, aunque también cumple el rol de factor determinante en muchos de los sucesos de la obra, especialmente en el segundo volumen de la saga Limpieza de sangre (1997). Cabe destacar que en la obra como en sus numerosos epílogos, aparecen algunas obras (mayoritariamente sonetos) que son «atribuidos» a este personaje, entre los que destaca aquel que «Alaba la virtud militar, en la persona del capitán Alatriste». Este poema, que Quevedo habría dedicado a Alatriste, narra de manera alegórica la vida y carácter del personaje, loando su valentía y temple.


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Ama sin medida, sin límite,
sin complejo, sin permiso,
sin coraje, sin consejo, sin duda,
sin precio, sin cura, sin nada.
No tengas miedo de amar,
verterás lágrimas con amor o sin él.

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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 04:12

Francisco Gómez de Quevedo


Las tres Musas últimas castellanas


Euterpe Musa Séptima

[Sonetos]




A Belisario


Viéndote sobre el cerco de la luna
triunfar de tanto bárbaro contrario,
¿quién no temiera, ¡oh noble Belisario!,
que habías de dar envidia a la Fortuna?

Estas lágrimas tristes, una a una,
bien las debo al valor extraordinario
Conque escondiste en alto olvido a Mario,
que mandando nació desde la cuna.

Y ahora, entre los míseros mendigos,
te tiraniza el tiempo y el sosiego
la memoria de altísimos despojos.

Quisiéronte cegar tus enemigos,
sin advertir que mal puede ser ciego
quien tiene en tanta fama tantos ojos.





A la brevedad de la vida

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Qué no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!


Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.





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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 04:15

Francisco Gómez de Quevedo

sonetos

Muestra lo que es una mujer despreciada

Disparado esmeril, toro herido;
fuego que libremente se ha soltado,
osa que los hijuelos le han robado,
rayo de pardas nubes escupido;

serpiente o áspid con el pie oprimido,
león que las prisiones ha quebrado,
caballo volador desenfrenado,
águila que le tocan a su nido;

espada que la rige loca mano,
pedernal sacudido del acero,
pólvora ha quien llegó encendida mecha;

villano rico con poder tirano,
víbora, cocodrilo, caimán fiero
es la mujer si el hombre la desecha.





Soneto a la muerte

 ¡Aquí Del Rey Jesús! ¿y qué es aquesto?
No le vale la iglesia al desdichado,
que entró a matarle dentro de sagrado,
sin temer casa Real, ni Santo puesto.

Favor a la justicia, alumbren presto,
corran tras de él, prendan al culpado;
no quiere resistirse, que embozado
de esperar a la ronda está dispuesto.

Llegaron a prenderle por codicia,
no de la espada ser mayor de marca;
mas visto que la trae de sangre llena,

preguntole quien era la justicia,
desembozose y dijo: Soy la Parca.
¿La Parca sois? Andad de enhorabuena.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 09 Dic 2017, 04:43

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Qué no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.


Quevedo nos ha dejado un buen número de sonetos que son incombustibles, intemporales. He aquí una muestra de ello. Gracias por traerlo, Lluvia.

Un abrazo.
Pedro

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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 06:08

Pedro, muchas gracias por acompañarnos siempre, y entonces gracias a ti por tus atentas lecturas y apreciaciones.

Besos.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 06:11

Francisco Gómez de Quevedo

sonetos


Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- I -

A Lísida, pidiéndole unas flores que tenía en la mano, y persuadiéndola imite a una fuente


Ya que huyes de mí, Lísida hermosa,
imita las costumbres de esta fuente,
que huye de la orilla eternamente,
y siempre la fecunda generosa.

Huye de mí cortés, y, desdeñosa,
sígate de mis ojos la corriente;
y, aunque de paso, tanto fuego ardiente
merézcate una yerba y una rosa.

Pues mi pena ocasionas, pues te ríes
del congojoso llanto que derramo
en sacrificio al claustro de rubíes,

perdona lo que soy por lo que amo;
y cuando, desdeñosa, te desvías,
llévate allá la voz con que te llamo.







- II -

A Lisis, presentándole un perro, que había quitado un cordero de los mismos dientes del lobo


Este cordero, Lisis, que tus yerros
sobrescribieron como al alma mía,
estando ayer recién nacido el día,
de un lobo le cobraron mis dos perros.

En el denso teatro de estos cerros,
Melampo aventajó su valentía:
ya le viste otra vez, con osadía,
defender a tus voces los becerros.

Conoce que soy tuyo en tu ganado,
pues, por guardarle, desamparo el mío,
y en mi pérdida estimo su cuidado.

Pues te sirven sus dientes y sus brío,
recíbele, no pierda desdeñado
lo que él merece, porque yo le envío.




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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 06:14

Francisco Gómez de Quevedo

sonetos

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe



- III -

A Aminta, que imite el sol en dejarle consuelo cuando se ausenta


Pues eres sol, aprende a ser ausente
del sol, que aprende en ti luz y alegría;
¿no viste ayer agonizar el día
y apagar en el mar el oro ardiente?

Luego se ennegreció, mustio y doliente,
el aire adormecido en sombra fría;
luego la noche, en cuanta luz ardía,
tantos consuelos encendió el Oriente.

Naces, Aminta, a Silvio del ocaso
en que me dejas sepultado y ciego;
sígote oscuro con dudoso paso.

Concédele a mi noche y a mi ruego,
del fuego de tu sol, en que me abraso,
estrellas, desperdicios de tu fuego.





- IV -

A una fuente en que salió a mirarse Lísida


Fuente risueña y pura (que a ser río
de las dos urnas de mi vista aprendes,
pues que te precipitas y desciendes
de los ojos que en lágrimas te envío),

si en mentido cristal te prende el frío,
en mi llanto por Lísida te enciendes,
y siempre ingrata a mi dolor atiendes,
siendo el caudal con que te aumentas mío;

tú de su imagen eres siempre avara,
yo prodigo de llanto a tus corrientes,
y a Lísida de la alma y fe más rara.

Amargos, sordos, turbios, inclementes
juzgué los mares, no la amena y clara
agua risueña y dulce de las fuentes.








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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 06:19

Vale, vale... Eres una "todoterreno" de mucho cuidado. Y, efectivamente, como dice Pedro, Quevedo tien una suerte de sonetos universales y atemporales que , además del citado por él, seguro que van apareciendo.

Yo me iré con los Sonetos del CONDE DE VILLAMEDIANA. Y, como nunca me gustó comparar, podrrá comprobarse como con JUAN DE ARGUIJO, la contrastada calidad de sus sonetos.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 06:26

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

1.

Nadie escuche mi voz y triste acento,
de suspiros y lágrimas mezclado,
si no es que tenga el pecho lastimado
de dolor semejante al que yo siento.

Que no pretendo ejemplo ni escarmiento
que rescate a los otros de mi estado,
sino mostrar creído, y no aliviado,
de un firme amor el justo sentimiento.

Juntose con el cielo a perseguirme,
la que tuvo mi vida en opiniones,
y de mí mismo a mí como destierro.

Quisieron persuadirme las razones,
hasta que en el propósito más firme
fue disculpa del yerro el mismo yerro


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 07:07

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS.

2.

Bellísima sirena deste llano,
estrella superior de esfera ardiente,
animado cometa floreciente,
con rayos negros serafín humano;

sol que a la lumbre de tu luz en vano
resistir puede el lince más valiente,
Fénix que, peregrina, únicamente
logra región de cluma soberano.

Aunque la envidia exhale los alientos
de tu veneno, el mérito seguro
luce en símbolo claro de constancia.

Revuénvanse ambiciosos elementos,
que el cielo es siempre cielo, siempre puro,
y accidentes no alteran su sustancia.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:51

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- V -

Con ejemplo del invierno imagina Sistra admitido su fuego del yelo de Lisi


Pues ya tiene la encina en los tizones
más séquito que tuvo en hoja y fruto,
y el nubloso Orïón manchó con luto
las (otro tiempo) cárdenas regiones;

pues perezoso Arturo, y los Trïones
dispensan breve el sol, y poco enjuto,
y con imperio cano y absoluto
labra el yelo las aguas en prisiones;

hoy que se busca en el calor la vida,
gracias al dueño invierno, amante ciego,
a quien desprecia Amor y Lisi olvida,

al yelo hermoso de su pecho llego
mi corazón, por ver si, agradecida,
se regala su nieve con mi fuego.





- VI -

Con la comparación de dos toros celosos, pide a Lisi no se admire del sentimiento de sus celos

¿Ves con el polvo de la lid sangrienta
crecer el suelo y acortarse el día
en la celosa y dura valentía
de aquellos toros que el amor violenta?

¿No ves la sangre que el manchado alienta;
el humo que de la ancha frente envía
el toro negro, y la tenaz porfía
en que el amante corazón ostenta?

Pues si lo ves, ¡oh Lisi!, ¿por qué admiras
que, cuando Amor enjuga mis entrañas
y mis venas, volcán, reviente en iras?

Son los toros capaces de sus sañas,
¿y no permites, cuando a Bato miras,
que yo ensordezca en llanto las montañas?


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Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:56

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe



- VII -

Culpa a Flor injusta en el premio de su favor con el ejemplo
de una vaca pretendida en el soto: es imitación de Virgilio en las Geórgicas



¿Ves gemir tus afrentas al vencido
toro, y que tiene, ausente y afrentado,
menos pacido el soto que escarbado,
y de sus celos todo el mundo herido?

¿Vesle ensayar venganzas con bramido,
y en el viento gastar ímpetu armado?
¿Ves que sabe sentir ser desdeñado,
y que su vaca tenga otro marido?

Pues considera, Flor, la pena mía,
cuando por Coridón, pastor ausente,
desprecias en mi amor mi compañía.

Ofreciose la vaca al más valiente,
y con razón premió la valentía:
tú me desprecias, Flor, injustamente.





- VIII -

Aconseja al Amor que para vencer el desdén de Lisis,
deje las flechas comunes, y tome las con que hirió a Júpiter,
para que se enamorase de Europa



Amor, prevén el arco y la saeta
que enseñó a navegar y dar amante
al rayo, cuando Jove fulminante,
bruta deidad, bramó llama secreta.

La vulgar cuerda que tu mano aprieta,
para el pecho de Lisi no es bastante:
otra cosa más dura que el diamante
dudo que la victoria te prometa.

Prevén toda la fuerza al pecho helado,
pues menos gloria, en menos hermosura,
te fue bajar al sol del cielo al prado.

Y pues de ti no supo estar segura
tu madre, no permitas, despreciado,
que tu poder desmienta Lisis dura.



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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:59

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe



- IX -

Con el ejemplo del fuego enseña a Alexi pastor,
cómo se ha de resistir al amor en su principio



¿No ves, piramidal y sin sosiego,
en esta vela arder inquieta llama,
y cuán pequeño soplo la derrama
en cadáver de luz, en humo ciego?

¿No ves, sonoro y animoso, el fuego
arder voraz en una y otra rama,
a quien, ya poderoso, el soplo inflama
que a la centella dio la muerte luego?

Así pequeño amor recién nacido
muere, Alexi, con poca resistencia,
y le apaga una ausencia y un olvido;

mas si crece en las venas su dolencia,
vence con los que pudo ser vencido
y vuelve en alimento la violencia.






X -

Dice, que como el labrador teme el agua cuando
viene con truenos, habiéndola deseado, así es la vista de su pastora



Ya viste que acusaban los sembrados
secos, las nubes y las lluvias; luego
viste en la tempestad temer el riego
los surcos, con el rayo amenazados.

 Más quieren verse secos que abrasados,
viendo que al agua la acompaña el fuego,
y el relámpago y trueno sordo y ciego;
y mustio el campo teme los nublados.

No de otra suerte temen la hermosura
que tuyos mis ojos codiciaron,
anhelando la luz serena y pura;

pues luego que se abrieron, fulminaron,
y amedrentando el gozo a mi ventura,
encendieron en mí cuanto miraron.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 10 Dic 2017, 03:09

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

3.

Silncio, en tu sepulcro deposito
ronca voz, pluma ciega y triste mano,
para que mi dolor no cante en vano
al viento dado ya, en la arena escrito.

Tumba y muerte de olvido solicito,
aunque de avisos más que de años cano,
donde hay más que a la razón me allano,
y al tiempo le faré cuanto me quito.

Limitaré deseos y esperanzas,
y en el orbe de un claro desengaño
márgenes pondrá breves a mi vida,

para que no me venzan asechanzas
de quien intenta produrar mi daño
y ocasionó tan próvida huida.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 03:09

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- XI -

Significa el mal que entra al alma
por los ojos con la fábula de Acteón



Estábase la Efesia cazadora
dando en aljófar el sudor al baño,
cuando en rabiosa luz se abrasa el año
y la vida en incendios se evapora.

De sí, Narciso y ninfa, se enamora;
mas viendo, conducido de su engaño,
que se acerca Acteón, temiendo el daño,
fueron las ninfas velo a su señora.

Con la arena intentaron el cegalle,
mas luego que de Amor miró el trofeo,
cegó más noblemente con su talle.

Su frente endureció con arco feo,
sus perros intentaron el matalle,
y adelantose a todos su deseo.




- XII -

Dice, que como el Nilo guarda su origen,
encubrió también el de su amor la causa y
crece así también su llanto con el fuego que le abrasa


Dichoso tú, que naces sin testigo
y de progenitores ignorados,
¡oh Nilo!, y nube y río, al campo y prados,
ya fertilizas troncos y ya trigo.

El humor que, sediento y enemigo,
bebe el rabioso Can a lo sagrados
ríos, le añade pródigo a tus vados,
siendo Aquario el León para contigo.

No de otra suerte, Lisis, acontece
a las undosas urnas de mis ojos,
cuyo ignorado origen se enmudece.

Pues cuando el Sirio de tus lazos rojos
arde en bochornos de oro fresco, crece
más su raudal, tu hielo y mis enojos.




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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 10 Dic 2017, 03:17

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

4.

Llegar, ver y entregarme ha sido junto,
la deuda general pagada os tengo,
y a ser de vos injustamente vengo
condenado sin culpa en sólo un punto.

Padezco el mal, la causa no barrunto,
que yo, sin esperanza, me entretengo,
y sólo de adoraros me mantengo
vivo al servir, y al merecer difunto.

Quien sabe tanto y claramente entiende
que esperar algo algo es yerro sin disculpa,
con la intención no puede haber errado.

Miro y no hallo en mí que me enmiende;
mas si desdichas las tenéis por culpa,
¿Cómo estará sin ella un desdichado?


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 10 Dic 2017, 03:23

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

5.

Amor no es voluntad , sino destino
de violenta pasión y fe con ella;
elección nos parece y es estrella
que sólo alumbra el propio desatino.

Milagro humano es símbolo divino,
ley que sus mismas leyes atropella,
ciega deidad, idólatra querella,
que da fin y no medio a su camino.

Sin esperanza, y casi sin deseo,
recatado del propio pensamiento,
en ansias vivas acabar me veo.

Persuasión eficaz de mi tormento,
que parezca locura y devaneo
lo que es amor, lo que es conocimiento.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 04:24

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- XIII -

Con la propiedad del Guadiana, de quien dice Plinio,
saepius nasci gaudet, compara la disimulación de sus lágrimas



O ya descansas, Guadiana, ociosas
tus corrientes en lagos que ennobleces,
o líquidas dilatas a tus peces
campañas en las lluvias procelosas;

o en las grutas sedientas tenebrosas
los raudales undosos despareces,
y de nacer a España muchas veces
te alegras en las tumbas cavernosas;

émulos mis dos ojos a tus fuentes
ya corren, ya se esconden, ya se paran,
y nacen sin morir al llanto ardientes.

Ni mi prisión ni lágrimas se aclaran:
todo soy semejante a tus corrientes,
que de su propio túmulo se amparan.



- XIV -

Habiendo llamado a su zagala Aurora, pide a la del cielo,
que se detenga para ver en alto el retrato de su misma zagala



Tú, princesa bellísima del día,
de las sombras nocturnas triunfadora,
oro risueño y púrpura pintora,
del aire melancólico alegría;

pues del sol que te sigue y que te envía
eres flagrante y rica embajadora;
pues por ennoblecerte llamé Aurora
la hermosa sin igual zagala mía,

ya que la noche me privó de vella,
y esquiva mis dos ojos, piadosa,
entretenme su imagen en tu estrella.

Niégale al sol las horas; no envidiosa
su llama, que tus luces atropella,
esconde en ti su ardiente nieve y rosa.





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Ama sin medida, sin límite,
sin complejo, sin permiso,
sin coraje, sin consejo, sin duda,
sin precio, sin cura, sin nada.
No tengas miedo de amar,
verterás lágrimas con amor o sin él.

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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Lun 11 Dic 2017, 01:29

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- XV -

A Fili, que suelto el cabello lloraba ausencias de su pastor


Ondea el oro en hebras proceloso;
corre el humor en perlas hilo a hilo;
juntó la pena al Tajo con el Nilo,
éste creciente, cuando aquél precioso.


Tal el cabello, tal el rostro hermoso
asiste en Fili al doloroso estilo,
cuando por las ausencias de Batilo,
uno derrama rico, otro lloroso.


Oyó gemir con músico lamento
y mustia y ronca voz tórtola amante,
amancillando querellosa el viento.


Dijo: «Si imitas mi dolor constante,
eres lisonja dulce de mi acento;
si le compites, no es tu mal bastante».






- XVI -

A Lisi, que su cabello rubio tenía sembrados claveles carmesíes por el cuello

Rizas en ondas ricas del rey Midas,
Lisi, el acto precioso, cuanto avaro;
arden claveles en su cerco claro,
flagrante sangre, espléndidas heridas.

Minas ardientes, al jardín unidas,
son milagro de amor, portento raro,
cuando Hibla matiza el mármol paro
y en su dureza flores ve encendidas.

Esos que en tu cabeza generosa
son cruenta hermosura y son agravio
a la melena rica y victoriosa,

dan al claustro de perlas, en tu labio,
elocuente rubí, púrpura hermosa,
ya sonoro clavel, ya coral sabio.






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Ama sin medida, sin límite,
sin complejo, sin permiso,
sin coraje, sin consejo, sin duda,
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No tengas miedo de amar,
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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Lun 11 Dic 2017, 01:32

Francisco Gómez de Quevedo

Sonetos pastoriles

Sonetos que llama el autor pastoriles y los dedicó a la Musa Euterpe




- XVII -

Ausente se lamenta mirando la fuente, donde solía mirarse su pastora


En este sitio donde mayo cierra
cuanto con más fecunda luz florece,
tan parecido al cielo, que parece
parte que de su globo cayó en tierra;

testigos son las peñas de esta sierra
(hombros que al peso celestial ofrece)
del duro afán que el corazón padece,
en alta esclavitud, injusta guerra.

Miré la fuente donde ver solía
a Fílida, que en ella se miraba,
cuando por serla espejo no corría.

Por imitar mi envidia se abrasaba,
cuando en sus manos mi atención ardía:
y, en dos incendios, Fílida se helaba.




- XVIII -

A una fuente donde solía llorar los desdenes de Fili

Esta fuente me habla, mas no entiendo
su lenguaje, ni sé lo que razona;
sé que habla de amor, y que blasona
de verme a su pesar por Flori ardiendo.


Mi llanto, con que crece, bien le entiendo,
pues mi dolor y mi pasión pregona;
mía lágrimas el prado las corona;
vase con ellas el cristal riendo.


Poco mi corazón debe a mis ojos,
pues dan agua al agua y se la niegan
al fuego que consume mis despojos.

Si no lo ven, porque, llorando, ciegan,
oigan lo que no ven a mis enojos:
déjanme arder, y la agua misma anegan.





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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 11 Dic 2017, 08:38

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

6.

Amores un alterno beneficio
que recíprocos lazo multiplica,
unión de voluntades que se aplica
a delizmente acepto sacrficio;

gloriosa diversión, atento oficio
de un alma ya de afectos nobles rica,
dulcísima abusión que califica
en sublime concordia alto ejercicio;

violenta opresión que se dispone
a lograr en sí misma, interiormente,
fe que en gémina luz rayos enciende;

pasto que la ambición del gusto pone,
dulce dolor que aplude lo que siente,
arte que ignora más, quien más entiende


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 11 Dic 2017, 08:45

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS.

7.

Después, amor, que mis cansados años
dieron materia a lástima y a risa,
cuandop debiera ser cosa precisa
el costoso escarmiento en tus engaños;

y de los verdaderos desengaños
el padre volador también me avisa,
que aunque todo lo muda tan aprisa,
su costumbre común niega a mis daños;

cuando ya las razones y el instinto
pudieran de mí mismo defenderme
y por causa fundada en escarmiento;

en otro peligroso laberinto
me pone amor, y ayudan a perderme
memoria, voluntad y entendimiento.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 11 Dic 2017, 08:57

CONDE DE VILLAMEDIANA

SONETOS

8.

El que fuere dichoso será amado,
y yo en amor no quiero ser dichoso,
teniendo, de mi mal propio envidioso,
a dicha ser por vos tan desdichado.

Sólo es servir servir sin ser premiado;
cerca está de grosero el venturoso;
seguir el bien a todos es forzoso:
yo sólo sigo el mal sin ser forzado;

no he menester ventura por amaros;
amo de vos lo que de vos entiendo,
no lo que espero, porque nada espero;

llevome el conoceros a adoraros;
servir mas por servir sólo pretendo:
de vos no quiero más que lo que os quiero.


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Re: SONETOS : II INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Lun 11 Dic 2017, 10:00

Poco a poco voy leyendo a Conde de Villamediana, y también es de admirar.

Gracias, y por supuesto que seguiré, hay mucho arte por este lado también.

Besos.


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