Aires de Libertad

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Félix de Azúa (1944-

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Félix de Azúa (1944- Empty Félix de Azúa (1944-

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 25 Dic 2022, 05:17

.


Félix de Azúa (Barcelona, 30 de abril de 1944) es un escritor español, miembro de la Real Academia Española.

Biografía

Félix de Azúa Comella es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, con la tesis titulada Aspectos de la estética de Diderot: El doble modelo neoclásico-romántico, dirigida por José María Valverde Pacheco y defendida en 1982.

Iniciada ya su carrera literaria, a principios de los años setenta, como consecuencia del cierre de las facultades universitarias a raíz de los sucesos de 1969, se trasladó durante tres años de Madrid a París, donde compaginó los seminarios universitarios con el ambiente de las tertulias en el Barrio Latino, frecuentando la que llevaba Agustín García Calvo en el café La Boule d'Or, al que considera su maestro y la persona que lo llevó a la Filosofía.​

En los años ochenta inició la docencia universitaria, primero en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Zorroaga (San Sebastián), dependiente de la Universidad del País Vasco, y luego en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña, donde en 1993 obtuvo por concurso la plaza de catedrático en el área de conocimiento de Estética y Teoría de las Artes.​ Fue nombrado director del Instituto Cervantes de París,​ cargo en el que estuvo entre 1993 y 1995 y del que dimitió por diferencias por las políticas mantenidas en ese momento por los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores.​ Es colaborador habitual de los diarios El País y El Periódico de Catalunya, como columnista, articulista y agitador cultural.

En su trayectoria poética se le vinculó inicialmente a la generación de los «novísimos», desde que en 1970 Josep Maria Castellet lo incorpora a la antología Nueve novísimos poetas españoles, formando la «coqueluche» de la misma, junto a los poetas Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero y Ana María Moix. Con esta antología cobra un papel relevante en la poesía española contemporánea, aunque enseguida renegó de su oficio exclusivo de poeta. Su poesía está considerada fría y hermética, girando sobre los ejes temáticos del vacío y la nada. En cuanto a su producción narrativa y de prosa literaria destaca por su carácter reflexivo y culturalista, incluyendo fuertes dosis de ironía y sarcasmo, sobre todo en sus textos más recientes.

A mediados de la primera década del siglo XXI, durante el proceso de la tramitación legislativa de la reforma estatutaria de Cataluña, fue uno de los quince firmantes de los dos manifiestos de la plataforma política Ciutadans de Catalunya (2005 y 2006), a favor de la constitución de una formación política que se autodenominara no nacionalista. A finales de 2011, decide trasladar su residencia a Madrid junto a su pareja, la arquitecto Eva Fidalgo Elices (18 de enero de 1974), con la que tiene una hija.

Desde 2015 es miembro de la Real Academia Española, donde tiene asignado el sillón «H» sucediendo a Martín de Riquer.​

En 2022, Azúa escribía ocasionalmente artículos de opinión para The Objective.

(Sacado de https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix_de_Az%C3%BAa )


*


Algunos poemas de Félix de Azúa:


De Cepo para nutria, 1968:


EL ESPECTRO

Perder un lecho si el camino se esfuma
arados se deshacen los surcos ya no ahondan
nuestra tierra no es buena
unas plumas que están viejas y ensuciadas
por fin, por fin
esta tierra no puede ser labrada
hay en ella alquitrán hay piedras
raíces inquebrables o esqueletos de bronce.

Pierdes colchas y mantas
vuelan por la ventana: ¡oh sí, cubrid nuevos amores!

Van van mueren se secan las hojas del  otoño
o el polvo viste mi antigua huerta
caen los cortinajes
se quiebra el mimbre de una antigua sillería
gritan las ranas últimas de la charca se despiden
del espejo rajado huye el reflejo.

Perder los frutos no esperar que crezcan
hundir algunas briznas;
como última labor el aire esparce el humo.



TAMERLÁN

guevara

La gente dijo de él que fue muy frívolo
juventud amor y muerte: la flor entre los huesos.
La gente dice que su muerte es bienvenida
pero muchos lloramos, la célebre experiencia
el sereno final.

Le rezamos rodeando el catafalco y observando
cuervos ansiosos por besar su carne.
Somos nosotros los cirios, cuatro hermanos
y sus coronas fúnebres
a nosotros sorprenderá la aurora cubiertos de rocío.
Cuando todos descansen empezaremos a cavar su hoyo
¡nueva matriz! , que de ti salga un nuevo Tamerlán.



ANTES MORIR QUE PECAR

Estás triste, los desnudos no te afectan
y sus caricias resbalan por tu dorada piel.
Salidos de una piscina de sangre diluida,
estos ángeles rojos no te afectan y en ellos sólo ves bronce, Pollajuolo, Cristo.
Su llamada es lejana e insistente;
están maquillados con dureza y ellas muerden sus labios.

Estos desnudos te entristecen -¿ quieres que seamos amigos?-;
estos desnudos no te afectan,
aunque te embriagues con el aroma de tanta página.
¿Y la Virgen, oh María del Pilar, estos adolescentes
que aprietan pesadillas en pequeños sostenes
nubes de nylon y tormentos,
baños de espuma rosa, sus pesadillas?
Salen de un río de plata
y la naturaleza los disfraza como el Céfiro a Flora;
ellas miran de frente
como esperando ser dulcemente castigadas por un nazi.
No pueden afectarte los desnudos
vuelan entre ellos Perseo y CliteMnestra
y no piden cariño sino asombro,
¿su amigo vas a ser ? Suenan los cascabeles
cuando extiendes la mano y la sonrisa,
mas recuerdas,
y el huracán de la memoria mezcla cines y discos y muñecas:
alguien corta tus dedos. Estos desnudos,
estos vidrios latentes no deben afectarte.

Así, con un delirio de brasas y de lágrimas
tu enloquecido "no" los decapita.

¡Suicidios precedidos por el salvaje grito,
la frase eterna de San Luis Gonzaga!




De El velo en el rostro de Agamenón, 1970:


AH! MAITRESSE, MON SOUCI

El corazón motor mano de hierro
insultando la idea desdeñándola
gozando de su meditativa suspicacia: nada es exacto.
El corazón husmea los desperfectos hoza
defectos besa curvas hediondas lame
heridas diviniza.
El cerebro desnuda escruta juzga
avergüenza es capaz de insultar
construye cuida colmar calcula
dirige guía y comprende se congela
contempla mira reprochante
lo contemplo y comprendo que entramos en el templo
unidos y devotos dedos rozando simas calurosas
tejiendo dudas entre líquidos blandos
mirando humildemente la bendición de un espejo
el rito, deseando
la unión la lucha el gran calor abrasador
el cansancio y sudor la calma el renovar
penetrarse punzarse
besar las puntas las agujas quejarse respirando
relajarse morir ¡oh sí, morir!
elevarse incendiados
recordar haber sido nubes enloquecidas
y recoger la calma melancólicamente
como quien con la túnica tapa el desnudo torso.



EL LOBO EN LA CASA

El resplandor de la nieve. Los cedros como llamas azules.
La luna es un ojo de plata.

El crujir de los huesos del caminante. El rayo lejano.

Como una conversación apagada. El viento es la sábana fresca.

La lluvia instantánea. El tambor bien temperado. El saco.

Los ojos de lluvia dorada
La luna y la nube. Su cara de plata un momento.

El sendero de piedra. El viento es la sábana húmeda.
El trueno lejano. Los pasos ligeros.

La nube empañando el espejo. Su cara de sangre.
El bosque es azul. El trueno al final del camino. El tambor.

La cabaña. El humo mojado. La luz entre los visillos.
El viento es el galope. Los gritos. El alto.

El lobo de la noche. El lobo en la puerta. El relámpago breve.
El dedo señala. El ojo perlado de lluvia.

Su cara de sangre en la puerta. Olor a madera quemada.
La lluvia deshace su velo. Disuelve la gasa en su cara.

La sangre. La lluvia en el cuello.

La persecución entre cedros azules. El pantalón de viento.
El cuchillo en la bolsa. La llaga de agua.

La luna es un ojo de sangre. Los cedros son llamas azules.
El lobo en el bosque. El trueno lejano.

El humo mojado en la casa. La sangre en la nieve.
La casa vacía.

El ojo perlado de lluvia. El viento es la sábana helada.
El cuchillo en la nieve.




De Edgar en Stephane, 1971:


FUNCIÓN SUPERESTRUCTURAL

Literatura es la forma de historia
como si hacer poesía fuera la leyenda de una sola palabra
monasterios helados la tinta fue sacada con pólvora
desde el puente de mando o ante las ruinas
nadando para cruzar el río o unidos a naciones extrañas
meditativos -la aristocracia es la esencia de la literatura-
al borde del río y del sepulcro.
Una forma de historia muy sutil
no por eso menos unida a la guerra y los dioses
enamorada de lo imperecedero -soberbia, sí-
(oh Señor Dios de los ejércitos)
fragantes y coquetas cuando los nobles cortesanos
unían ambos polos largas colas y puños esmaltados
buenos tiempos para volver a Anfriso y Galatea.
La gran forma de historia Tod ist Freude madre
atlantes rubios antropófagos.
Al disfraz de método y sistema
medio ciegos mezclados hacia dentro hacia fuera
descubiertos en sucios barrios conocidos cuartos
detenidos junto a bacantes y corruptos senadores
subidos en el veloz camión hacia la cárcel
tan arrepentidos como inocentes. Literatura es la historia
letra de historia donde la lupa puede ver los sistemas
en frases que se muerden la cola
rastrear entre palabras victoriosos términos
capítulo final antes de abrir epílogos de la materia.



SANTO DOMINGO DE SILOS

Muerto está el fanal en el santuario
muerta la voz
muerta y oscura.

La cabra pasta entre piedras
como una leyenda de humo
voz de la piedra y el humo
voz de piedra y oquedad.

Una cruz tiende sus brazos
al salvaje sendero del dominico
cansado siervo de Dios
siervo en la sombra
en la sombra de palo y de horca.

¡Llévate viento esta oración de los huertos!
¡lleva la simiente muerta
viento y arranca la puerta seca!

Aquí bebo y canto
este siniestro consuelo
muerte de ahogados
por el río bajan los condenados.



SÓLO VIVO MI  NOMBRE

En el sueño sí somos en nosotros mismos
y como contemplados por nosotros mismos.

Pero cuando las plumas de los gallos alancean
con los rayos del sol y gritan asustados
ante la magnitud del fuego,

despertamos a la múltiple intervención
a lo que nos observa y es nosotros por fuera;
a lo que hiere desde su escondrijo.

¡Ah perder el día en tantos trozos
como miradas a lo que se repite!



INVIERNO

Pájaros sobre el vidrio: un rastro
largo es vuestro viaje
(como mi espíritu es el  tiempo).

Como mi espíritu
vuelvo a beber cerca del río
agitando las alas contra el viento de enero.

Mi cuerpo duerme
pero salgo de viaje
y como un pájaro me reflejan los hielos en el río.



LA MUERTE DEL CISNE

Las ocas hermanita
hermana amada mía
las ocas se han ahogado
mira las olas y las espumas
de sus plumas.

Fueron hacia la playa
hermana blanca por la mañana
y allí se hundieron
¿oyes el ruido de las burbujas
amada mía mi amada bruja?

Flotan sus cuellos
flores del mar
hasta la línea del horizonte
y allí las nubes se vuelven alas.

Jano Bifronte vuelan los mares nadan los cielos
el sol abrasa desde mi copa
¿dónde estarás amada loca
dónde agonizas beso escarlata
dónde te asfixias oca de plata?

Sale la luna
al arenal de la duna
la luz se enciende de hielo
rezan las rocas sacerdotales
el esqueleto de un ruiseñor
busca refugio bajo una flor.

Y un gas letal
como una canción nocturna
adormece a la muñeca de la urna.

Adiós blanca oca encantada
adiós dulce enamorada.




De Lengua de cal, 1972:


MUDO

I

Geschrei (clamor)
el rey del bosque, único
hombre del bosque y rey
waldgeschrei (clamor del bosque)
rey de la voz
voz del bosque es el hombre
voz cuando el bosque se cierne
freudengeschrei (alegre clamor)
risa del bosque, bosque sin palabras
bosque es palabra del rey: palabra del silencio
ein stilles leben (una vida en silencio)
por ser habla del bosque
y por ser bosque ein stilles leben ist es
(entonces el silencio es vida)
del bosque por la voz del rey.

¡Oh rey! ¡Padre del bosque!
tú, tú mismo
ein zeichen deutungslos (un signo sin sentido)
en el bosque sólo como clamor
creador, explicador del bosque
nada para ti mismo, nada para nosotros
ein zeichen sind wir, deutungslos
(nosotros, un signo sin sentido)
nosotros tras el árbol
nosotros tras el que sólo es trazo
sprachlos und kalt (mudo y frío)
el clamor de la nada
nada muerta en el trazo
que todo el bosque busca.

II

Por toda referencia
en el paisaje que la nieve ha cubierto

(las sombras ahora resplandecen)

borrado incluso el trecho
donde antes caminara el sacerdote,

un hombre busca el norte, el sur,
el este y el oeste.

El hombre, único en el paisaje,

busca el norte y el sur
y el este y el oeste.

III

Así suspenso ni crucificado
ni en fúnebre meditación ni en cruz
ni en sepultura
suspendido
en perpetuo descenso
la figura está inmóvil tras ochocientos años.

Crueles escultores y conversos
que acudían y un mísero ladrón
le mantienen en perpetua agonía.

Mil años de madera
lo contienen a medio caminar
del fracaso y del triunfo:

ni cadáver ni resucitado,
más allá de los hombres
sin llegar a los dioses.

IV.

Aquí hace mucho tiempo bailaba Halicarnaso
las Nereidas bailaban
yo bailaba.

Pero las cosas rnueren
no por lluvia ni viento ni terremoto o turco,
sino cuando la vida deja de poseerse
y el amor.

Hoy volví a este lugar
y a la cuádruple cabeza de caballo:
vive el trabajo, no el trabajador.

¡Friso animado, Fidias muerto!

Estas cuatro cabezas, pero
¿y el cincel y el antebrazo de los escultores?

Aquí está el Partenón
¿y Fidias, dónde está?

Sus hijos siguen
abrazados a cabezas de mármol,
como yo a este lugar.

Ha pasado la vida
y la danza.

V

Yo no sé qué esperamos los unos de los otros,
ni la razón para tener a mi mano como un fiel aliado.

Nada puedo esperar de una mano
capaz de señalar al justo y al perverso
o escribir poemas en las habitaciones
de un verano impregnado de vino y sal y sangre.

Sólo, quizá,
recordar otra gente
que ahora se arrastra entre pájaros muertos
y vivir seriamente un calendario
cuyas mentiras apenas disimulan
lo efímero de su numeración.

VI

Un poco de silencio es ya todo silencio
sobre la arista jónica y el zodiacal
Júpiter
olímpico molesto por el ángulo recto
hace resplandecer su dentadura de truhán

«Mira (dice) aquí pongo yo la palabra»

grabada como el famoso ruiseñor
para un emperador dormido

y aunque la devoremos
queda allí la palabra luciente como aceite
y la palabra no es el acto

la palabra no es el acto
y un poco de silencio es ya todo silencio.

VII

La estepa / algo insultante para aquel
que tenga en mucho el límite
y mire con sus ojos / otros ojos / hay ilimitados

para el rojo de aurora / el rojo de crepúsculo
el mismo rojo ilimitado / para el pámpano
para el pámpano un rojo / para la hoja del rosal naciente

insultante si se tiene en mucho
que las hojas son verdes
en casi todas partes / para una creación de los ojos

más creaciones / hay ilimitadas
para rojos rosales brotando
o viñas que agonizan en otoño

pues todo es de ese rojo
en el límite que no limita nada / la nada.

VIII

Silencio
el recuerdo un estruendo
Inuchos vasos de agua no hacen olas
la sed es un estruendo

allí va Maritornes
muchas que van
no hacen una palabra
tener es un estruendo

la voz no es mía
muchos míos no hacen un yo
el estruendo de un yo
no ensordece más que a su poseedor.

IX

El hombre hace por parecerse al hombre
y así escribe palabras
palabras para el hombre
que nacen para nadie que alrededor
vigila como muere y su necesidad.

Mira a su alrededor
y gime y se golpea la boca con los pies
pero el hada le dice:

«Tú
miserable que has visto
perecer tu contorno,
has dicho a tu paciencia:
vivo yo
y es casual que los demás también».

X

Dignidad del constructor de dólmenes
para ellos un solo padre

hombres robustos e implacables
que no sólo cazaban

enormes piedras de mucho peso
que fueron levantadas en un instante de concentración
con talento de fundadores

mujeres ollas
leños que humean bajo el barro ardiente
mujeres y pedazos de tocino cortado
flotando entre burbujas

ellos los que sellaron el limo de la tierra
en la primera copa producida
como masturbación

para ellos una sola mujer
como el campo abre sus piernas al guisante

entre rebaños de animales
hoy desaparecidos como el idioma del desierto
entre animales

levantaban en silencio sus gigantescas piedras
siempre

muchos de ellos alrededor de una piedra
durante mucho tiempo

de varias piedras
que levantaban con ingenio

y con ingenio una vez levantadas
mirarse y en silencio
y salir a la caza y sembrar y mirarse
y cazar y en silencio durante trescientos mil años.

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Félix de Azúa (1944- Empty Re: Félix de Azúa (1944-

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 25 Dic 2022, 13:29

.


De Pasar y ocho canciones, 1977:


CANCIÓN DEL  BEATO FERRÁN DE GIRONA

La noche fue tan negra
que de mí mismo nada aparecía.

Como no me veía
miré la noche eterna.

Si es ella lo que ciega
ella será visible, me decía.

Así que he de mirar lo impenetrable
para pensar, si me es posible, lo impensable.

Y la noche, en su esfera repleta,
me dio lo  que buscaba;

un nhueco perforaba
la negrura completa.

Aparecióm el hueco como abismo:
el hueco era yo mismo.



CANCIÓN DE LOS SUBVERSIVOS ALCOYANOS
A SUS COMPAÑEROS QUE IBAN A SER FUSILADOS EN VALENCIA
(1869)

Olvídate del mal y la derrota
ya no eres hez ni barro
eres humano, más que humano
eres republicano
y federal.

Eres un libertario, un insurrecto
con diez o doce de tus compatriotas
combatiendo a las botas con las botas,
muriendo con sus espuelas
faltos de munición.

La rosa es sin por qué
no quiere ser mirada,
por eso también las escopetas
quieren ser disparadas
sin pensárselo más.

Has conspirado, odiado y atentado
con los bolsillos repletos de panfletos
¡oh hermano adolescente!
que no surja un soneto
jamás de esa tu frente
ni del sufragio universal.

Que nunca el mamarracho literario
pringue con sus merengues
la gloriosa corneta de las insurrecciones
los anónimos cuerpos que aplasta la reacción
sin remisión.

Haz como el compañero Matías de Laserna
tu hermano leridano
tipógrafo que fue de «La Moderna»,
y al morir fusilado
contra la tapia de cualquier cementerio
en una playa o entre la maleza,
grita al caer:

¡Abajo los tres reinos de la naturaleza!
¡Viva el perder!

 

CANCIÓN DE CUNA

No, de mí nada hay que sea torcido ¡ea!
con admirable aplomo todo me lo he creído
el mundo me rodea luego yo soy su centro:
tomo en mis manos la impar Excalibur
y por mucho que duela no dejo de escribur.

Vivo en mi madriguera, detesto la elegancia
en mis cuartos de baño se peinan las vecinas
que se pinten la raya detesto la elegancia
vendo mis mercancias en un circo lodoso,
ralo, lanudo, soso.

Nada veo y pa qué lo que anda por ahí fuera
a mí no se paré yo soy mucho peor
humedad de los pies mareo de la boca
y los dientes... Es mejor que me calle.
(Ahora parece que terminan)
abro la cremaller y me voy a la cama
con el mundo dormido, ¿cómo voy a pensar?
Ya verán quién soy yo, ya verán con quién tratan.

A dormir, a dormir, campanas de cristal
repican n mis sesos, a dormir a dormir
para siempre jamás. ¿Para siempre jamás?




De Farra, 1983:


RUEDA EL AGUA MUY PRIETA ENTRE ROCAS...

Rueda el agua muy prieta entre rocas
formando remansos de espuma que gira,
luego se disipa dejando flotar
hilachas moradas de capa pluvial.

El río es cetrino, oleoso, en torno a las piedras
cubiertas de musgo y pulgones, allí donde Víctor
ató la botella puesta a refrescar.

Bajo chopos que duermen
moviendo las hojas, como mulo que al paso
del amo sus crines menea, la sombra y el sol
otra espuma intangible levantan en tierra.

En el puño de Víctor se alza
un cristal del color que la mar en otoño
a veces refleja funesta. Es septiembre
ya no hace calor,
algo muere o presiente que debe callar.

La tarde se empapa de vino y delira
rosada, hialina, algo hostil.

Los vencejos anuncian chillando que el sol ya se fue
cuando Víctor despierta ante un vaso vacío;
tras estremecerse se pone un jersey.

Alguien dice en la sombra: «Habrá que marcharse.»
Y al instante la noche rabiosa nos muerde a los tres.



EN UNA CHOZA VIVE...

En una choza vive,
siendo así que, peores,
en palacios.
Pero es choza con ramas enlazadas
de árbol vivo
trenzadas en celdilla.
Puedes imaginar una canasta
como volcada sobre su enjuto cuerpo
y propiedades.

Ahora bien, cada tronco
conserva las raíces
hondas en tierra fértil,
y así las estaciones le cubren o desnudan
según la choza en flor
esté, o sin hoja.

Lo santo fluye en torno
subiendo con la savia
y bajando a la tierra en el invierno.
Vive, pues, cobijado,
por un anillo que comienz en el tiempo
y acaba en el espacio.

No envidia al arzobispo recluido
bajo góticas palmas
que no pierden la hoja.
Si el capitel quiere imitar la rama,
florecerá; si no,
no imita bien del todo.
Y el arzobispo inútilmente espera
lo que a la choza acude
con cada primavera.



EN UN PRADO DE FLORES ESMALTADO...

En un prado de flores esmaltado
perdí la continencia;
el ciego dios alado
lanzó su drdo con tanta diligencia
que me vi capturado
y simultáneamente liberado.

No duró mucho aquella maravilla;
cuando el áspero Octubre
sus víctimas gavilla
y ociosas y desnudas las descubre,
no estaba yo en la trilla
sino en la gruta donde nada brilla.

Sumido en la apatía atemporal
del liquen o la yedra,
como humilde cristal
que vive de la vida de la piedra,
la esencia mineral
cristalizó mi condición mortal.

Y habiéndome doblado ante el destino,
volví a pensar en ella:
en cómo hasta mí vino
y en cómo se partió cuando la estrella
que dirige al marino
señaló de repente otro camino.

La vi huyendo de mí, como la vida
escapa silenciosa
de aquel que se descuida;
mas no por escapar menos preciosa,
ni el darla por perdida
nos permite aplicarle otra medida.

Luego al verla feliz, alborotada
con todo el firmamento
como nueva morada,
tornó a fundirse con mi pensamiento,
y así la enamorada
la vida me volvió con su mirada.

Salí entonces al día, a la mañana,
al solclemente y puro
que pan y vino mana
y cuyo oculto y celestial conjuro
es: toda vida humana
es vida en otro... que en sí misma, es vana.



LA NIÑA DE DIEZ AÑOS, ALLÍ, BAJO EL SOMBRAJO...

La niña de diez años, allí, bajo el sombrajo
(una vela de cruz, luminosa y salina)
con el racimo en alto me pareció Judith
y su presa Holofernes con zarcillos azules.

Del automóvil blanco, de sus puertas abiertas
al aire abrasador y la luz cenital,
llegó un recuerdo blando de alquitrán o betún
que me hizo apoyar la mano en el tabanco.

Se puso en pie despacio, sosteniendo el racimo
como si de su codo aún pingara la sangre.
Brillantes y calientes, con obscena abundancia,
sus ojos y los granos de polvoriento añil.

Sin casi hablar (¿quién puede poner precio
a un racimo de uvas en un día de agosto?)
disimulamos ambos nuestro mutuo interés.
Así los orientales mercaban sus tapices.

Más tarde comenté la intimidad del monte
sin prisa y sin respuesta, pues tanta soledad somete al tiempo.
Colgué de la romana un billete discreto,
dije adiós y me fui con diez años de menos.

También el cielo morirá cuando muera la tierra,
pensé como consuelo.
Cuando muera la viña, la tierra morirá,
me dije luego.



¡ARDE ESTÉRIL! EN TI...

¡Arde estéril! En ti,
dichosa, la furia
remanza.

El mundo protege
con un velo tu vientre
para hacerte olvidar.

Inclinada adelante,
ingrávida y mortal,
no dejas huella alguna.

Nadie te seguirá,
pero tu paso engendra
nuestra tierra, hacia atrás.



FUE COSA DE UN INSTANTE: SE DETUVO LA MAR...

ue cosa de un instante: se detuvo la mar,
sus olas tan bien hechas,
los remolinos de arenada espuma
y el temblor de las ondas
gozando con sus labios la playa de cristal.

Llegaba tarde a misa
después de un desayuno tormentoso
a rastras de mi madre o de mi prima;
mujer era, seguro, recuerdo el abanico
y la helada sonrisa.

Al fondo de la nave
el cura celebraba en oro o purpurina,
pero nubes sagradas descendieron de pronto
empapadas de azul cobalto y lila
que el rosetón sangraba como un cuello de buey.

Hízose el hueco templo esmeralda salina
y dentro de aquel vidrio celeste y ultramar
resonó repentino el soplo, el viento, el grito,
la tempestad de un dios inundado de sí.

Aleluya, aleluya, tronaba la coral,
mientras yo me agarraba, medio muerto de miedo,
al bañador de lana aún húmedo de ayer:
esto ha de ser ahogarse, musitaba, esto ha de ser el ma



DESATA EL LAZO, QUIERO...

Desata el lazo, quiero
aclararte el cabello
en el agua del río.

Enredará mis dedos
sedal helado,
flambear de truchas.

Estás tan viva hoy,
tan viva, tan lasciva...
Tu cuello es fina arena
y en tus ojos arden sendas lunas.

¡Qué duro el hueso,
la hora, tan oscura...!
Mi lengua poco a poco te desnuda.



ENVÍO

Hola mi amor. Hago la prueba. Intento
escribir sobre ti sin que lo impida tu recuerdo.
Tengo la casa sola, inútil, infeliz...
¡yo que quise apropiarme del mundo!
Las guerras, la dignidad, las leyes,
¡qué pequeños juguetes
entre las manos de un chico petulante!
¿Cómo hablar de ellos, de justicia, de lucha,
si me avergüenza tanto verme triste?
La marea oscura, la noche, el agujero
adonde te perdiste cuando un suave empujón
cerró la puerta de aquel auto extranjero:
ése es el mundo cierto, tu casa actual
y el horizonte de mi hogar sin fuego.
¡Qué común y sencillo es esto de sentirse
tan tontamente malo por no amar lo bastante!
Y sin embargo, déjame que te cuente
lo que me ha sucedido:

Aguantamos aquel último mes como si nada;
hablábamos, cenábamos, hacíamos el amor
como si el tiempo no fuera a terminar alguna vez,
treinta días más tarde. ¡Qué fuertes,
qué elegantes, qué bien disimulamos!
Pero ya es tarde, ¿ves?, no disimulo.
El tiempo se acabó y aquel último mes,
ya solo a solas, me atragantó y ahí sigue:
voy salvando los días a costa de inventar
víctimas nuevas.¡Qué avergonzado,
qué mísero me siento al escribirte!
Pero deja que cuente lo que andaba contando,
ahora que es julio y llueve.

He pasado unos días a la orilla del mar,
durmiendo sobre el suelo, acompañado,
no por ti, ¡qué extraño! Fue la primera vez
desde hace meses que no acudió el Maligno
a recordarme que te había perdido para siempre.
He pasado esos días sin ti, pero hasta entonces
contigo estuve: estabas
en mi carne, en mi sangre, en mis entrañas,
asfixiándome, ahogándome, impidiendo
que viera el cielo, el mar y las estrellas.
Pues mira, en esos días ya no estabas;
estaba el mar, los pinos, los olivos
y unos ojos azules más azules que el sol.

Las noches eran breves, tibia el agua,
el vino malo, abundante, excelente,
el tiempo inacabado. Renacía, si quieres,
a ese mundo habitado que contigo habité
y nada había cambiado. El olor a resina,
la piel rosa y dorada, pelo duro de sal
y piernas arañadas por espino amarillo.

Leímos a Heráclito, como siempre,
en un huerto de olivos plateados,
pero al tercer fragmento los mosquitos
impidieron que cayera dormido.
¡Qué se me dan a mí los presocráticos
si vivo sin rencor, apacentado
por Garbí, por Gargal, por Tramontana,
y con el hueco de tu tumba hinchado
de amor por lo viviente!
De haber sido capaz, habría cantado.

Te había perdido, sí, pero no me acordaba;
era ligero, libre, enorme y abundante,
ni el mar entero podía limitarme,
y los pinos carrascos, las rocas verdinegras
los bancos de fluorescentes llisas,
bailaban en la palma de mi mano.
Al salir Afrodita, esa estrella que roza el horizonte,
por un momento creí que bajaría
a tomar una copa. Con su peplo
y su mirada radiante de lujuria,
ella que es madre, hermana, ahijada y enemiga.
Te aseguro que al pensarlo recé.

No vino a tomar copas.
O sí. Quizás sí vino,
y sonrío clemente al ver mi excitación,
ella que tanto sabe. Fui
amante e hijo suyo; el viejo sueño
que trae a la memoria caminos polvorientos,
cascos, esfinges, oro, sangre y semen.
No sé si fue la bendición del astro de la tarde,
pero el mundo era joven y todopoderoso;
yo era joven también, y algo más poderoso.

Ahora, ya ves, fortalecido por esa compañía
que todavía no me ha abandonado,
y eso que hoy está gris, llueve y es julio,
trato de hablar de ti a solas y contigo,
porque sólo si puedo hablar así
me habré liberado al fin y te amaré de nuevo
estés en donde estés
y aunque nunca volvamos a estar juntos.

Serás, por siempre más, la estrella que a la tarde
me bendice y sonríe mientras rezo,
con el pavor de un niño, y con su soledad,
su excitación, su miedo y su insignificancia.




De Última sangre, 2007:


EVA Y ADÁN

Pero qué vas a hacer con todos esos meses y todos esos años
en un jardín sin tardes noches días laborables ni festivos
y sin el desayuno y sin la merienda y sin la cena de San Juan
sin visitar al otorrino ni limpiar bujías ni eliminar residuos
sólidos habiendo separado lo degradable de todo lo demás

y un sempiterno arco de luz omnipresente con forma de ojo abierto
entre nubes allí bovino inexpresivo ojo celeste
exasperante insoportable anuncio siempre allí siempre.

En el jardín nervudo atleta de pierna hirsuta
y nuestra madre hermosa como treinta magnolios todos juntos
¡qué pechos de vaca preñada qué culo de yegua alazana!

Arrodillados juntos con las manos trenzadas capibajos
modestos animales allí tranquilos cantando plegarias
al ojo inmóvil fijo en la esfera de bronce.

Rezos que suenan suaves como leves mugidos
entre cabras y pavos lebreles y ornitorrincos
bajo la verdinegra lluvia del pimentero
y la guirnalda roja del tomatero
y la dorada luz del veloz oriol
mugen con mansedumbre su rezo manijunto
con modestia de vaca.

Hasta que un día Adán
trenza de yedra y mirto su enhiesto miembro
Eva mediante jugos de higo y cantueso tiñe
la vulva hirviente
y haciendo el simio con gran revuelo
del pueblo alado moscas cotorras
vencejos Tronos y Dominaciones
se aparean.

Sólo entonces el ojo fijo parpadea
su único clin

pero ese clin que dura casi un algo
dispersa el día noche tarde aurora martes o bisiesto
esparce asuetos dentistas cenas nochebuenas otoños

casi divide todo y en el polvo esparcido luce horrenda
esa niebla ondulante
sombra de toda luz

el amor

tu serpiente
madre
mía

y en sus escamas
yo



TESTAMENTO

El día en que mataron a mi padre
a mí me pareció un asunto muy serio
y lo tomé como algo de verdad definitivo.

Cuál no fue mi sorpresa cuando
sobre el chillido de las plañideras
el torrencial sermón del señor cura
y las bombardas del Te Deum
acerté a divisar por entre bastidores
a dos tipos vestidos con pantalón de golf,
babuchas, sombrero calabrés, piercing de oreja,
cantando viejos tangos mientras le daban a la frasca.

"¿Qué están haciendo ustedes?",
les pregunté irritado, altivo, augusto incluso,
"¡Un poco de respeto, por el amor de Dios!"

Los tipos me miraron atristados
y el más bajo, el de perilla cabrafiga y tripa,
dijo con suave acento levantino:

"¿Aún no te has percatado de que esto es un ensayo
y de que no era él la primera figura de este drama,
oh hermosa estrella mía, joven Félix?"


FÉLIX DE AZÚA, Última sangre (Poesía 1968-2007), Bruguera, 2007.

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Mensaje por cecilia gargantini Mar 27 Dic 2022, 14:38

Me gustó mucho.
En "El lobo en la casa" cada una de las reflexiones derraman lirismo y el lector recibe sensaciones sensoriales muy variadas.
Graciasssssssssss y besosssssssssss
Pedro Casas Serra
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Félix de Azúa (1944- Empty Re: Félix de Azúa (1944-

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 27 Dic 2022, 15:21

Gracias por tu interés, Cecilia.

Un abrazo.
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