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Mario Rivero (1935-2009)

Pedro Casas Serra
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Mario Rivero (1935-2009) Empty Mario Rivero (1935-2009)

Mensaje por Pedro Casas Serra 13.11.22 6:12

.


Mario Rivero Mario Cataño Restrepo (Envigado, 1935-Bogotá, 13 de abril de 2009) fue un poeta, periodista y crítico de arte colombiano, cantor de tangos en su juventud, cuyo seudónimo era Mario Rivero.​

Se le llamó "poeta de lo urbano" por los temas que en torno a la vida de la ciudad, las calles, la desesperanza, la melancolía del suburbio y el lenguaje popular, abordó en un tono directo, conversacional y exento de lirismos. Fundó en compañía de Aurelio Arturo y Fernando Charry Lara la revista de poesía Golpe de Dados (Revista), desde la cual ejerció un riguroso trabajo de difusión, crítica y conciencias poéticas ciertamente notables, desde 1972 hasta su muerte.

(Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )


*


Algunos poemas de Mario Rivero:  


De Poemas urbanos, 1963:


EL DOMADOR DE PÁJAROS

Estamos aquí. Con charcas en el rostro.
Un aviso dice: "Exposición internacional
de muñecos de cera".
Todos corren como si buscaran algo afanosamente.
En los escaños hay sombras y hojas quemadas.
Esperamos seres y cosas que hace años
caminan por entre la niebla.
Son tan ciertas como los niños de cabeza dorada
que corren tras su perro.
Nos miramos los pies que conservan todavía
una gota de lluvia brillante.
Vamos caminando...
Las primeras señales del otoño
se dejan ver en el domador de pájaros
que lleva su mundo y vive su vida
pegado a una jaula de alambre.
Siempre se sitúa frente a un edificio
viejo como un gigante.
Si quiere saber su porvenir, ¡acérquese!
¡La felicidad por diez centavos!
Soy el profesor Fortuna.
¡Eh, tú! Sube al trapecio.
Este es el principio del otoño
el domador de pájaros lo sabe
y se aleja con su país de alambre.



PALABRAS A UN AMIGO QUE SE LLAMA DIOS

1962
un día cualquiera
los hombres han puesto en órbita
otra cápsula
el astronauta dijo que la tierra
era una bolita azul con tempestades
y que Tú no estabas ni dentro ni fuera
Crece el día
el estroncio 90 está en la respiración
está en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores
Crece el día
el sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicación asciende
Crece el día
Uno se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se siente el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte siga engordando la tierra
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construímos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos
No tengo más que contarte
Estoy solo como un recién llegado
Tal vez me compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque Tú no estés ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maíz
que nadie se vaya en el verano

Amigo Dios
Tú que hiciste el mundo en siete días
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada
Te cuento desde este bosque
de cemento y cristal
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue niño
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepúsculo toma posesión de la ciudad
persiguiendo los días
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonreir
al secarse los órganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya está viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caerá
Caerá la bomba sobre la bolita azul?




De Vuelvo a las calles, 1965:


COMO CUALQUIER MUCHACHO ESCAPADO DE CASA

Como cualquier muchacho escapado de casa,
"hago las calles" de la ciudad, y me familiarizo con su tacto...
las hago hasta el final,
por la luz, por la sombra,
¡hasta extenuar el corazón con su asfalto!

Me gusta su fragor,
¡el fragor de la calle dura y maloliente, el baño de la vida!
hasta el fin, hasta el alba,
este viajar entre hombres extraños,
gente distinta, a quien no necesito,
gente encontrada sobre la ribera,
a lo largo de la creciente del día,

O, gente planeando sola en la noche,
existiendo en carne y hueso,
pero que van apagándose, desapareciendo, hacia sus cosas,
hacia el destino, hacia el trabajo, o la vida...



SE PUSO UN PAÑUELO A CUADROS

Se puso un pañuelo a cuadros
mi amiga anónima,
una chica que es atractiva sin pretenderlo.
Con sus ojos de azabache vivo, sobre las cosas,
curiosa de todo,
con su cuello delgado saliéndole desde la blusa dominguera,
con las joyas baratas, con los trapos sin precio,
cuando irrumpe, con su carrito de pescado
sobre la calzada,
en su simple presencia -dicha del día-,
¡es como una bandera!



AL NORTE ESTÁ EL BARRIO MÁS RICO

Al norte está el barrio más rico,
con sus casas esbeltas y blancas...
Aquí está el barrio más pobre, con sus casitas uniformes,
este conglomerado gris, concentracionario, de bloques de cemento,
construidos a toda prisa para la venida de un Papa...

En frente de esta casa hay un jardín con tres flores,
y una mujer vestida de verde
está fregando las gradas...
El viento agita su pelo, largo y negro,
contra su mejilla de color de tierra,
y esta es su casa, pintada de varios tonos de rosado y de verde,
pero cuando tuerzo hacia la izquierda, esperando enfrentarla,
y llego hasta la escalera de piedra,
levanta el balde y echa a correr delante de mí
sin un nombre que darle,
porque es modesta y no quiere que un hombre la mire a la cara
demasiado.




De Baladas, 1973:


LA BALADA DE LOS HOMBRES HAMBRIENTOS

Los hombres hambrientos tienen oro
casas con retretes de mármol
y vestidos suntuosos
Pero no pueden matar el hambre y la sed
del tigre de sus ojos

Los hombres hambrientos son
en alguna forma hermosos
Por una magia mortal y execrable
sus oídos se han vuelto sordos
Pero los hombres hambrientos simulan oír
y pagan bien a los cantores

Pregonan una extraña desesperación
han perdido el recuerdo de los humanos olores
caminan para buscar un aroma imbuscable
el de los tallos de las flores muertas y de los pétalos podridos
el olor que al mismo tiempo es
el olor de la muerte y el olor del nacer

Se cubre de moho el corazón
de estos hombres hambrientos
Se entrecruzan a la deriva
No se ven
Son muchos en movimiento
Sus mujeres lavadas en agua de caros perfumes sintéticos
adustas acechan también
aquel olor que alcanza los huesos
Si levantan las cabezas hacia cosas más altas
no distinguen otra cosa que el viento
Remeros esclavos en un gran bajel de oro
van los hombres y mujeres hambrientos…



NAVIDAD, 1980

Son las 12 m, en Bogotá, un viernes
9 días después de la Navidad.
Una vez más hay que desmantelar el pesebre,
desvestir el árbol demasiado brillante,
empaquetar una vez más los decorados en la caja de cartón,
las estrellas frágiles, las luces eléctricas, el papel de estaño...

Seducidos por esa gran mentira de que los hombres
son capaces de la justicia, de la hermandad,
los mensajes de paz de la Navidad vuelan en lo alto
mientras la tierra está alfombrada de signos de guerra:
El Salvador está que arde, fuerzas iraníes han entrado al Irak
y Khomeini, el Santón, no ceja.
Ha sonado por primera vez el «teléfono rojo» en el Kremlin.

Es por eso que el niño de plástico –el que debe nacer todos los años–
se apresta desde ahora, de nuevo, para la noche de la agonía,
se apea delicadamente del pesebre y se va
boca-abajo al fondo de su cajita.
Los pastores hacen sitio a los animales que se encuentran fraternalmente.

«Noche de paz» se oye suavemente alrededor del hogar doméstico.
«Noche de paz» cantan los ángeles en el cielo
mientras los teletipos en la tierra relampaguean.
El Niño-Dios se encoge en su cajita, cubierto de musgo seco.
El buen niño prometedor, que no puede mucho tiempo guardar su promesa.



CANCIÓN DE LOS PERDEDORES

Esta canción es para los perdedores,
de aquí, de allí, de todas partes,
dejad que os ofrezca esta canción como homenaje.

Iguales y distintos,
víctimas de esa pasión, que tan solo se pone en morir.

El tiempo te lo hará ver todo claramente,
mamá, papá,
si es que en realidad pueden caer en la cuenta de lo que ocurre,
arrancada la familia a su sentimental velo.

Ahora mismo estoy recordando a Alejandro,
en su salto mortal sin red, desde el noveno piso,
fingiendo la alegría sencilla de un juego.

O a Tony, quien hoy con dificultad es apenas un nombre,
sonriente, descalzo, con el vaso en la mano,
antes de desaparecer por el hueco del ascensor,
al atardecer de un domingo.
El más viejo llevaba una cadena al cuello.
El más joven peinaba su pelo con una melena.

Amorosa muchacha:
Juegas la partida sin éxito,
porque juegas contra algo que no puedes curar.
¡Mira en sus ojos y adivina lo que tienen!

A veces nos han respondido con sonrisas,
o con una cita de Marcuse,
o con un brindis de Ginebra...

Los perdedores...
¿qué gesto intentan cuando todo se detiene?
¿qué palabra en los labios llevan?

Perder, es un país que ellos amaban.

Los perdedores,
cambian su vida con un simple gesto,
pues están de antemano derrotados por apuestas extremas.
Si  también son galantes,
le diesen a la Viuda-Negra, a la Muerte:
¡Cambia mi vida, mejórala, sé mi Dama!



BALADA DE LA MUCHACHA-DE-LA-POLLERA-PRONTA

Esta es la balada de la muchacha pródiga de sí misma
que alegre y detonante de colores
hace el saludo de su sonrisa de-mi-querido-amor
a los que la tutean con palabras de esposo
Hombres que nunca ha visto
solemnemente rústicos o con rústicas bromas.

Ellos saben y la buscan golosamente
desnudando sus caderas blancas en la oscuridad
Una muchacha hecha para un ramo de flores
una chica galante dispuesta a todo y por todos
La que amaba demasiado pronto y con-todo-su-cuerpo
y por ello mal comprendida fue.

La muchacha
la muchacha-de-la-pollera-pronta
hacia mí la ola de su pollera despliega…

Sucedió como suele sobre los pastos haraganes
cuando el sol era el sol y el calor el calor
La boca abierta hacia las gordas nubes fofas del verano
y la pollera sobre la cara como un jardín cubriéndola.

De soslayo con la comisura de sus labios miraba
cuando el pequeño amigo favorito para el placer
la solicitaba con voz ahogada embarullándose…
y algo espumeante y feliz le sube a la cara
y se le arrebola
como si él le hiciese cosquillas con una ramita verde.

Jóvenes y viejos se metían entre sus sábanas
para tener su mundo en paz
Contentos cerca de ella
con una carga de caricias
o con una sonrisa idiota
antes de abrazar su maravilla.

La muchacha…
la muchacha engendra oleajes se vuelve playa
y su pollera canta como las olas!

El día era perezoso y la noche activa
Venían de uno en uno
o todos a la vez
Le formaban una «guardia de corps»
y se envolvían en su sonrisa
Su corazón era un albergue
abierto para una noche.
Y como si fuera su corazoncito un nido recién hecho
los más rayados los más bochincheros
llegaban piando: «Dádnos amor dádnos amor».
Comprobando con fatiga la buena ley del metal
la muchacha-del-corazón-pronto
la muchacha-de-la-pollera-pronta
tiende sus brazos desnudos…

Ella extiende su cuerpo con ademanes calmosos
en el día en la noche
para todos para cada uno
se abre se da vuelta se muestra
con ingenua sapiencia
y lo que se ve es hermoso es extrañamente agradable
y al hacer todas estas cosas ella será «ella».

Y así cuando escucho en algún lugar
palabra que alguien masculla al pasar
a otra muchacha de corazón también henchido
Mis pensamientos rápido son
para esta muchacha de la pollera-pronta
atenta a la vida con un buen sentido
que para ofrecer sólo tenía
aquella llama exacta
un fuego para calentar la vida
un fuego para vivir mejor.

La muchacha
la muchacha-de-la-pollera-pronta
viene hacia mí moviéndose con pausa de hoja…

¡Muchachas ídos todas!
con la llama que calienta la sangre y abrillanta los ojos
el invierno está aquí afuera está aquí en mí
Pero esta noche antes de los somníferos
dejad que avance la imagen de la muchacha-de-la-pollera-pronta
cada vez más lenta
cada vez más oleante
necesito de todos sus pujantes recuerdos…!

La muchacha
la muchacha de la pollera pronta
y su playa-su-playa-su-playa por todas partes…



BALADA DE LAS COSAS PERDIDAS

I

Lo primero que se perdió fue la infancia,
la infancia que corría con su pie ligerísimo,
la infancia agreste
la camada de tórtolas en aquel sauce viejo,
el verano mordido en las guayabas,
una cocina blanca,
y ese cuarto cerrado, “tal como esta cuando…”
y en donde, la incansable ceniza del tiempo
caía con ala lenta, mota a mota…

¿sigues estando allí, y ahora,
casa que ayer fue tutelar, fue nuestra?

Yo despertaba y veía a la madre,
prender la candela con manos agrietadas, por la intemperie diaria,
amasar la blancura de la harina,
cuando el desayuno estaba servido, nos llamaba,

Yo lentamente, me levantaba y me vestía…

Sollozos… labios cerrados…
el llanto en los rincones,
la pupila asombrada, huyendo de algo adulto,
ese disco de luz que parecía venir de alguien o algo…
¡Oh pureza! ¡Pureza!
tantas cosas he debido perder, de marcha, siempre,
donde se abría el camino…

Pero de la infancia, ¿qué diré de la infancia?
Te vas desdibujando, te imprecisas, te azulas…

II

Y hubo la pérdida del primer amor.
Postigo desaparecido
desde donde el amor y el miedo miraban con mil ojos.

Charlábamos bajo los balcones
sencilla abertura por donde derramaban
la fragancia, el olor, el respirar amado
el ser que cada tarde se entregaba y cedía…
Eran los 18 años,
la memoria levanta
los lazos bohemios de la bufanda…
Bancos de parque,
tus nalgas claras en la luz-de-pecera del crepúsculo…
¡Oh deseos! Embelesos nocturnos…
¡Cuántas noches que no pude dormir, a fuerza de saciarme
con ese ensueño que reemplaza al sueño!
Dolor, amor, remordimiento, destinos, años nuestros,
¡la misma nota vibra en distintos acentos!

Tu corazón se aleja. Tu corazón, tu huella, grabada con la mía.
Juntos en una sola sombra, mi voz,  tu paso, las ansias y los cuerpos
la sed desconocida…
Tú no dirás “Fue él”, yo no diré “Fue ella”.
Telón de olvido cubre nuestro mutuo temblor.
Tu nombre y el amor corren en la lejanía de la sangre,
te leo dulces versos…
Estoy mirándome en esos profundos ojos negros,
¡Mi abandonada! Eres otra vez mía.
Vuelvo a pensar en ti. y te vuelvo a olvidar.
Te entierro con la tierra de mi sueño perdido,
mientras que continúo mi ingrato camino de pasar…

III

Y también se perdieron los amigos,
ahora en silencio todos, en la muerte, en la vida,
Rafael Ramírez, prestamista, Noel Morales, el más tierno,
Carlos Emilio, el de la voz-de-oro,
Atilano, con una mesa de billar al fondo,
Y Jairo con una ramita entre los dientes, desafiante,
que fue el primero en sucumbir, partir…
¡Oh compañeros! ¡Oh perdidos! ya no crecen conmigo,
desfilan todos con sus pasos coronados de polvo,
Montan como una guardia de tristeza,
los rostros familiares que hoy dispersan, el último sueño u otro tedio,
mientras yo continúo mi aislado camino de pasar…

IV

Polvo oscuro del tiempo,
que cae y cubre adentro de nosotros, y en torno.
¡Tiempo! ¡Tiempo! tú eres el segador.
Hoy cada uno cargado con su propia existencia,
cómo volver a ser los que éramos entonces, los otros,
ahora que con todos, desdeñosa, habrá tanteado tantas veces la muerte,
el sombrío estampido,
la tolvanera que alzó el aroma amargo,
el golpe de la ola negra,
el manotón pirata de la vida… ¡La vida!

V

Un día más, repites. ¿Y qué repites? ¿Qué futuro saludas?
transitando perdidos, por el triste camino que va del no sabemos
hasta el no imaginamos,
¡cuántas cosas no fueron! ¡cuántas cosas perdimos!
Esos actos que pudieron anular nuestros actos,
el instante que arruinaba la obra lenta de meses,
los misterios, el llanto…
La adolescencia inquieta,
o con el mínimo de cobardía que le fue permitido
a las débiles fuerzas.
El día con un vaho nuestro, como una copa llena,
la sonrisa embebida en miedo de la hermana pequeña,
no vienen a decirnos, aquí estamos, ¡Nos tienes!
En todo ya morimos,
el sol de los venados ya se disuelve en negro…

VI

Como si solamente fuera verdad la lejania, verdadero el olvido,
alzo la loza. Apago la luz viva de las cosas que fueron:
Amigos que me esperan, mujeres que reaniman,
violetas… Las pesadas corolas de los ceibos…
los acentos de un arpa,
el belfo del caballo, con su aliento,
como flor de algodón entre la niebla…
El arcoiris, del mar, el grito del sinsonte…
Un olor de recuerdo, el buen aroma del cacao que subía en el aire de Balcanes”
el glu-glu de una fuente.
Y también algo más… algo más… algo imponderable…
y que despliega un esplendor hoy cada vez más lejos,
algo que ardía en la punta extrema más pura de mi vida
algo como un secreto que no encuentro
algo que no existía en ninguna parte,
que no me dan ni el tiempo, ni el amor, ni el paisaje, ni el verso…

VII

Mi hombro viudo se encorva y se arropa con frío
mi hombro caminante
proyecta una sola sombra en la cuesta que desciende…
En vano acecho el desertado flanco,
el costado vacío.
Ese paso que resuena en la sombra largamente es el mío,
es el pie de quien marcha a campo yermo, solitario, y no ve
más que este caer de muros, de nombres… y de polvo…

(para Giovanni Quessep)




De Mis asuntos, 1980:


ANTI-HÉROE

No realmente yo no  he sido
un voluntario a 43 años
en la bella guerra del yo voy delante
y "síganme los buenos"
Ninguna invencible manía
a sacrificar la piel bajo el arco iris de la gloria
y no alcanzaré creo ninguna eternidad

Yo siempre estoy con el perdedor
Y tampoco he sabido bien
qué hacer con mi vida
interesandome en cosas como el vapor
que sale de las narices de algún caballo
enganchado a su carretilla
O en la golondrina de humo negro
de los trenes de carga que corren en la noche
con sus engranajes y sus calderas doloridas
Aunque en el momento preciso
enfilé los 32 dientes -era lo único que tenía
y el resentimiento impulsa a mutilar al adversario-
contra el capitalismo
Lo malo fue cuando los "junior" de los banqueros
abrieron la marcha los primeros
luciendo el guardarropa apropiado
para luchar contra lo que habían nacido
Porque como los hijos de los banqueros
son iguales a nosotros
Si se exceptúan unas "pocas despreciables ventajas"
y tienen un sistema de parentesco
muy similar a nuestro sistema de familia
Unas cuantas preguntas se arremolinaron
en mi mente -de idiota más-
y arrojé la revolución montaña abajo
a mis compañeros -los de barba-
obligados a recordar que no hay águilas
que sean de fiar en absoluto
Pero ojalá hubiera algo que yo pudiera
¡volver a querer con tantas ganas!

La poesía fue todo lo que pude encontrar
como alguien para quien la realidad no tiene una morada fija
ahí mismo en medio de la calle -abajo de todo-
en la tentativa de no dejarme aplastar
y al margen de la legitimidad para los demás "ruiseñores"
como los llamo en mi lenguaje interno
entonando aclarando la garganta en un colutorio común
en el que más o menos pulcramente se gargariza
en un bello esfuerzo de laringe.

En realidad no importa demasiado
si llevo razón o no
Porque yo no trabajo como los "vates"
yo trabajo como los no-vates
Y no puedo ser poeta de los Atridas
si no conozco a los Atridas
Ni de una Laura o una Beatriz que ahora estarían de mecanógrafas.

Ni soy reclamado por las nostalgias
de Alejandría que se pudre
que entra de lleno en el pasado
ahíta de moscas y de mendigos sobre la vejiga azul del agua...
Poniendo las cosas en su lugar
no son de mi incubencia
nada tiene que ver
con mi identidad de pobre... de herido... de perdido...

Con un yo vagatónico
"me pande el cúnico" y trastabillo cuando quiero ser brillante
me caigo al foso de los lugares comunes
Porque si llegué a la poesía no fue como un pavo-real
sino yendo de un lado a otro confuso
como una polilla atraída por la lámpara
-Ahora mi poesía es una llamita que lucha
para mantenerse encendida-
apenas tratando de probar
que todo lo que lucha que arde dentropugnando por salir
es poesía
o que el dolor puede llegar a significar ESO como palabra.



UN HOMBRE Y UNA MUJER

¿Y cómo se llaman estos dos, Juana y Juan,
o más simplemente aún, un hombre y una mujer?
La mujer lleva con sencilla gracia
un vestido de tela verde
divorciada de sedas y joyas y pieles,
y él parece tan fuerte
como un deportista o un atleta.

Están alegres, y tal vez también ebrios,
porque ambos ríen, felices,
aislados en esa felicidad pequeña.

Como murmullos de un agua clara,
se les adivinan sonidos, desde detrás de los semblantes.
Se vé enseguida que son amantes.
La huella ligera de la carne,
todavía se mantiene sobre ella, disimulada,
como una luz que le cubriera
las porciones más tiernas de su cuerpo.

De atracción humana, inundados,
las manos se les juntan por encima de la mesa,
prisionero cada uno de los gestos del otro,
ríen y ríen, con un verdor difícil de olvidar.

Me encuentro mirándolos y pienso:
Dejadme nada mas estar cerca.
A la puerta de mis sienes sangre fría, afluye,
y envidio esos pequeños momentos de sol,
que alumbran a veces las vidas oscuras...



LA HORA-PICO

En el interior del bus van los hombres,
apretados, con un desconfiado mirar
o con soledad de perro abandonado.
Si los observas, verás cómo se recogen dentro de sus pobres vestidos,
y con los ojos en el vacío, o en la nuca del vecino esconden
su pobreza como una lepra.

El ruido del cafetín sórdido, el ladrido de una palabrota
aguzada por la rabia, el barro de la acera,
cierto olor a retrete y a sueño se confunden en el aire espeso,
un agrio relente humano, que se entreteje,
al vaivén de este huracán de chatarra,
mal asentado en sus cuatro ruedas.

Entre los bocinazos chillones de un tránsito, destructor como la guerra,
mientras el pánico de la hora-pico abre a codazos
los resignados rebaños de gente,
un niño duerme con la boca abierta,
una mujer mira por la ventana
con aquella ausente mirada mecánica...
Ante su frente cubierta de vidrio para no dejar colar el viento,
el suelo de la calle pasará una y otra vez,
aunque el mundo no tiene suelo.

Cosas e ideas espejean juntas,
en la plateada luz del neón aprestándose para la caída de la noche.
Al ritmo del bus, el ojo viaja casual sobre los titulares
del periódico de un hombre con el cercano rostro oscuro,
que está a mi lado como un enemigo.
No ve al vecino, no ve nada, con el cuello del saco levantado,
como los convalecientes o como los presos.
En el paradero un gupo se baja y se pierde,
en otra historia que ya no es la nuestra...
La puerta se abre y se cierra con un chirrido, en el que se mezclan,
los nuevos gritos, los nuevos olores, de los nuevos pasajeros.
Se pensaría en un naufragio, los vuelcos del navío,
que nos escoran y que nos acercan.

Sombríos, en plena marea,
con los pies magullados, la cabeza sonámbula,
rodamos hacia adelante,
mientras una barra de metal nos excaba la espalda.
Pringosos, húmedos, a causa del frío,
como los vencidos de una oscura batalla.



PALABRA

Ven palabra desnúdate
serás la amada de un hombre al que no le importa
si pareces fea o eres pobre.

Porque vosotras palabras
os parecéis como un desfile de mujeres hermosas
toscas o refinadas
podéis dar más unas que otras.
Pero tengo la debilidad de detestaros bien vestidas
la sola vista de vuestras lentejuelas de feria
me cansa de antemano
el corazón.

Sé que en cambio desnudas
pasáis con el secreto que nadie ha gustado
o que pocos comparten.
como alguna muchachita gris desmedrada
y sumamente silenciosa
con los zapatos llenos de barro
a la que una sola mirada a ella misma
la hace resplandecer
como envuelta en polvo de estrellas
y de mariposas apretadas...



PREGÓN

En mitad de la calle
cuando hace mucho calor
el hombrecito de las cometas
grita -sonrienteamargo- insignificante
La maga del tarot y el grandulón
llegan alegres
Un hombre y una mujer -desierto rojo-
el hombrecito de las cometas
grita -sonrienteamargo-
Tía Rosario que nunca se casó
esperando al buscador de tesoros
que le prometió traerle el oro para el anillo de bodas
parece que se sale del marco.
Es oscuro.
En los apartamentos iluminados como buques
se oye todavía el pregón, el pregón, el pregón.


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Mensaje por Pedro Casas Serra 14.11.22 5:25

.


De Del amor y su huella, 1992:


VERDE ERA EL VALLE DONDE NOS CONOCIMOS

Verde era el valle donde nos conocimos,
y unimos las manos, amantes enamorados.
Allí nos regocijamos, yo el indómito esposo,
y la muchacha embriagada.
Sorbimos la vida de gusto azucarado.

Húmedo de sombras el bosque
en donde perdimos el camino,
aunque todavía aún volvimos a encontrarnos,
a salir al paso señalado,
y a emprender el ilusionado regreso.

Aquí y allá emergen dulces las islas,
en donde me dijiste: "quedémonos".
Debo decir que fue un lindo trayecto,
pero yo tengo que dejarme arrastrar todavía
a aguas desconocidas,
y tú regresar a salvo, a tierra firme.



BAJO EL POLVO RASTREA MI MANO

Bajo el polvo rastrea mi mano,
entre losas y manojos de hiedras,
para encontrar algo de esos hondos fermentos,
que palabra me dieron, y también la tristeza.

Tal vez un olor a tierra después de la lluvia,
el recuerdo de un gesto, un "si", una risa,
o quizá un juramento...
Tal vez el aire perdido de una tranquila plaza,
y en la vecindad pobre unas casas más blancas...
El aromoso patio lleno de limoneros,
¡o la sola muchacha!

¿Pero, quién los salvó? ¿Quién los retuvo? ¿Qué resiste?
Ya todo está en el polvo dispersado,
nadie sabrá ni contará ninguna cosa,
no hay ya nadie que hacerte llorar sepa,
nada capaz tampoco de ¡separar al tiempo de su vuelo!

Solo el reencuentro apenas, como en un pobre simulacro,
como un eco remoto de memorias,
del hálito sumiso de las yerbas...



PÁLIDA Y ENGAÑOSA TRAMONTA UNA ALTA LUNA

Pálida y engañosa tramonta un alta luna,
que bebe viaje y bebe la leche de la noche.

Su sortilegio saquea el color, y penetra maligno.
Su paso es como sobre la nieve,
hacia el silencio te encamina.

Luz blanca... blanco tacto...
La blanca bandera de la noche arrastra
a una paz de abandono, en azules dehesas...

Su cuerno vierte ausencia.
Extranjero, expatriado de paisajes humanos,
mientras vírgenes caminos de nubes, oscilan.



UN SEPIA ENTURBIA DE PRONTO

Un sepia enturbia de pronto
el añil del cielo.
Es el barniz que protege el alma del invierno.

Hemos dejado atrás las rubias tufaradas del verano,
se nos frustra el buen tiempo.

Las mujeres alzan sobre la nuca
sus cabellos que caían libres,
y envuelven la cabeza en un manto.

Atrapados en la malla de una espera,
nos dedicamos a rodar los dados;
pero estamos aprendiendo a cantar
también, unidos a compás, y a no silbar
solos, aires ensimismados.

Antes del último horizonte,
de la línea de costa más lejana,
se aquieta y se agrisa el corazón bárbaro.
Igual que las mueres se envuelven el alma en paños.



SI NADA ESTÁ SALVADO, DE LO QUE HEMOS QUERIDO

Si nada está salvado, de lo que hemos querido,
si nada hay delante, nada atrás, ni nada entero,
dispón la copa ahora, y bebamos lo bastante,
del negro y denso vino del olvido,
hasta que todo, odio y amor, se aneguen,
y el hondo hueco, que entre nosotros ha cavado el miedo.

Hasta que el deseo se haya completamente desangrado,
y así ligero de tu carne clara,
pueda volverme a mi yo y a mis asuntos.
Ganando espacio y tiempo, mi alma ensanche su curso.
Y vueltas al sosiego las convulsivas vidas,
no sepamos quién se va, ni quién se queda,
o extraños el uno del otro, andemos juntos.



COMO UNA FLOR QUE CAE EN LA CORRIENTE

Como una flor que cae enla corriente,
que tiembla y que se abre,
en el agua que la encierra con su orla,
se fue el amor, como una flor, flotando.

Como una flor que huye y se sumerge
en el torrente, no pude recuperarlo con la mano.
No pude hacer volver atrás al agua nómada,
ni perseguir lo que arrastró la onda,
pisando los talones a la flor, que escapaba.

No queda más que hacer que estar aquí,
en vacío estupor, ¡Oh sumergida!
arqueado hacia las aguas.




De Los poemas del invierno, 1996:


AGUAS

IV

Aguas,
aguas escondidas, aguas innumerables,
oscuras aguas,
que concurren de modo silencioso a conformar,
esas ondas de ansia que agitan,
el lago del corazón. ¡Sellado pozo!
Latiente mar de oscura y monótona sangre.

En las cuatro estaciones el embate,
ida y vuelta hacia el pozo cerrado,
-nuestro estanque púrpura-
fragorosos o helados los cursos de las aguas...

Sordamente, como dentro del mar, el abismo
o los montes, como turbiones que corren
hacia una secreta penumbra,
lanzándonos unas veces hacia lo alto,
-sobre la flor de la ola-
o rodando, entre una y otra orilla, sin lograr asidero,
los mudos torrentes de la vida, pasan...



ES SIEMPRE EL MISMO SUEÑO

V

Es siempre el mismo sueño:
el  viento que golpea en la vieja casa,
la noche, las ventanas empañadas,
la celada, el acecho...
Gentes que vienen con semblante huraño,
a capturar al viejo lobo que huye, en lo más crudo del invierno.

Jadeo y me doy vueltas en el sueño.

Yo he habitado la derrumbada casa, allá junto a la ceiba.
Allí anduviste. Allí apreté tu mano entre mi mano.
Toda la casa duerme.
En medio de la lluva, la oscuridad, el cierzo,
el viejo lobo que soy yo, regreso...



YA NO SOY AQUEL QUE RODABA CON GULA

XIII

Ya no soy aquel que rodaba con gula
en pos de un fruto bello,
iluminado por la luna de su esperanza, y el deseo.

Ya no soy el que sumerge en sus tesoros
ambas manos ardientes,
y se embriaga de placer al palpar.

Ya dejé de buscar, de esperar, de abrazar...

Ahora soy buscado, palpado, esperado,
por la esposa absoluta que es bastante perfecta,
por la que hace sobre el cuerpo tendido
y de una vez su vendimia.

Por la tierra de labios oscuros y profunda
en su carne amorosa, pero esa hembra densa,
la de la última alcoba y que espera esta unión,
la que de los pies hasta la cabeza,
y de noche y de día va a cargar con mi peso.




De Flor de pena, 1998:


HABRÍAMOS PODIDO

Habríamos podido
querernos
yo estaba seguro

¿Pero en qué lugar
del mundo?
¿En qué época?

De ningún modo
en el mundo presente.
En ningún momento
del porvenir.

Pero habríamos podido
querernos,
yo estaba seguro...

Si nos hubiesemos
encontrado.
Si nos hubiésemos
reconocido.



CENIZAS

Del amor
solo queda un poco
de ceniza azul.

¿Volverías a sentarte
juanto al fuego,
apagado,
ahora que lo sabes?



OLVIDO

Puse mis manos
contral el cristal,
bajé la cabeza
y lloré...

Y lloré...
Lloré...
Lloré...

Hasta que se ahogó
un rostro, gota a gota.



UN RECUERDO

¡Muchacha! A veces salta
tu nombre, como un pez,
llameante y elástico,
sobre mis olas negras...



CUERPOS

Cuerpos que he amado.
Los que han tocado mi cuerpo entero,
y toda mi alma, en algún momento.

Lealmente entregados y disfrutados,
o casi apenas tocados, con timidez.

Entre capas y capas de olvido,
elijo algunos cuerpos y los revivo,
como quien sopla en el rescoldo,
por una brizna de calor.



EL PERDÓN

Como resplandece
un paisaje mojado,
-plantas ebrias y tiernas
de un huerto tras la
lluvia-

El pálido clarear
del perdón, en la sonrisa.
Esa sonrisa, con la que,
se gana y se pierde.



SUERTE

Te amé Señora Suerte,
en el tiempo en que,
los crpúsculos se apuran...
Y las manzanas y las rosas...

Te esperé...
Esperé que sonrieras.



POESÍA

Poesía, no diré que,
vuestras azules honduras guarden,
un dejo de la pena silente,
que quizás sea,
de quien tan profundamente
anhelara un día,
¡y anheló en vano!



PASADO

Vaho y  neblina sobre las colinas,
colores transparentes,
que se dir
ía
que suspiraban,
¡tan amorosamente fundidos!

Nadie los extrañará.
Otra es la gente que aquí habita.



PARTIDA

A la hora de la partida
llevadme fuera,
para que sienta,
las mañanas de seda
y las noches de terciopelo.

Esas mañanas y esas noches
que eran cuando nací,
que seguirán cuando yo muera.



DOLOR

Ama el dolor
que sobre ti se deposita.
Él limpia tus palabras,
y cada día te va dando,
lo que es tuyo.

Lava tus ojos
del polvo de lo trivial.
Con golpes redoblados
te va esculpiendo.

Brilla como una joya
sobre tu pecho,
cuando te pesa...



LA GUERRA

Entre uniformes atigrados,
muchachos que combaten
contra muchachos.

Su carne, dilapidada
en humo y ceniza,
asciende lentamente,
-como un caliz negro-
hacia una luna de queso...



HOMBRES

Nuestra historia de hombres,
un cuento o fábula.

Atrincherados sobre esta
parcela oscura,
barrida por alarmas
sucesivas,
de lucha y fugas...



TODO BIEN

El Himalaya está
en su sitio.
El océano está
en su sitio.
El cisne es blanco
y el cuervo es negro.

La vida es sabia
y lo gobierna todo.
Conlleva en sí el poniente
y la aurora.
Siembra el azar, el favor
y el desastre.



CREPÚSCULO

En el crepúsculo
el oro se amontona,
en su má pura fiesta.
Llamea y sin embargo
es la agonía.

Quisiera uno caminar
hacia esa frontera dorada,
vestido con ropas
de despedida.



NO ATESORE

No atesore yo, avaro,
el fraude del dinero.

Mientras los demás guarden
sus tesoros variados,
extienda yo mis manos
a otros encantamientos.



MORIR

Morir es pasar
a habitar
otra estrella.

Lo que me fue prestado
lo devuelvo.



EPITAFIO

Aquí yace Mario Rivero,
acribillado por soledad,
-de quien siempre podría
haber sospechado-
por la espalda.

Tras perder todas
las batallas,
-aunque las batallas
se lucharon-
al final, tampoco ganó
la  guerra.


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Mensaje por Pedro Casas Serra 14.11.22 13:22

.


De ¿Qué corazón?, 1999:


¿QUÉ CORAZÓN?

Quién conduce ahora,
sin mas compañía que la música,
por esa solitaria carretera,
¿Qué corazón?

¿Quién ama y fuma,
en habitaciones de motel, ahora?

¿Quién arrastra su desierto
por las vacías calles del centro?
¿Un fantasma? ¿Un hombre?

¿Qué jazz – más allá del jazz –
en este viernes por la noche?
¿Qué melancolía asciende?

¿Qué bebedores de alta noche,
ahogan la imposibilidad, doble,
de vivir y de morir?

¿Qué sombrío estampido, aquí, a dos pasos,
hace más abandonada aún la noche
las calles de Dios?

¿Qué adolescente mudo
se atraca ahora, de todas las drogas
de la soledad?

¿Quién llora...? ¿Quién aúll...?

Y, ¿de quién el corazón
que ausculta la noche, las calles,
las habitaciones, los gritos
en la hora mas alta?

¿De qué poeta, metido
en su propia media-noche
en la oscuridad?



EL SOLDADO

Hoy han matado al muchacho rubio
que corría en su bicicleta,
con la cabeza llena de cifras, de kilómetros
...............................................y de tiempos.

Con sus hábiles manos, arregló,
el escondido resorte de algún joyero,
con el que carpinteros y cerrajeros
habían fracasado durante años.
No hizo más que tocarlo, y quedó arreglado.

Lo llamaban Celis, y era pequeño,
uno de esos a quienes todo el mundo conoce
............................................por el apellido
y lo saben -sobre todo- un muchacho despierto.

No fumaba, ni tomaba cerveza,
porque hay que mantenerse "en forma",
físicamente, en aquel duro deporte masculino.
Lo único que hacía era poner la boca,
debajo del chorro de agua, y reír.

Pero también limpió con sus manos
la suciedad de los desagües,
arregló jardines, rastrilló cépedes.

Con sus piernas ágiles y la risa escondida
en el fondo de su ser,
parecía que a cada paso que daba,
pisara la cabeza de un Emperador.

No pudo resistir la prueba del uniforme,
-y por eso está muerto-.

Lo llamo David -el pequeño de la honda-,
se apoderó del arma de Su Capitán,
-dos veces más grande que su tamaño-
y lo derribó...



BALADA DE LA BADILLO

Aquí vivió Aracely Badillo
a quien el pueblo todavía recuerda.
Siempre se ha de recordar a la Badillo
-que supo ser lo que era, para ellos-.

Otras mujeres después han llegado
en busca de su sitio, y su cetro,
pero ninguna como esta Aracely
en las artes del amor, suprema.

“Viva México” decía el letrero de luces
de su burdel de cinco estrellas,
que conquistó un lugar de honor
en los reinos de la carne y el sol,
de la historia no escrita del pueblo.
Una casa de cinco ventanas
y una cara de mujer detrás de ellas.
¡Pero ninguna como Aracely
en el tiempo que vuelve-y-no-vuelve!

Pocas colegas suyas, llegaron,
a sacar tal partido, como ella,
de aquel botín de humillados corazones
-y algunos de entre ellos de clase primera-.
Más, como si sólo le hubiese faltado,
para su triunfo y alivio postreros,
para apaciguar cualquier apetito,
-o porque sus dones requerían
de alguna fama todavía más ruidosa-
quiso acostarse con La Muerte.

Y es que ninguna bella vivió tan poco
como esta Aracely Badillo
que saboreó su minuto de vida a lo loco.

Sin más parientes que sus pupilas,
ni más amigos que el dinero,
de su corazón de golondrina
nadie pudo agotar su misterio.

“Enséñame a ser feliz” les decía a todos
cuando se acostaba con ellos.

Se ahorcó con la colcha de su cama
un domingo de sol, polvoriento,
por razones que nadie encontró,
-y cómo si sólo muriera de aburrimiento-.
Y la enterraron sin bendición y sin lutos
en lo alto de la colina, bien lejos
de los que se deleitaban con ella.

¡Ay! Qué ninguna bella vivió tan poco,
como esta Aracely Badillo
que vivió su vida a lo loco.



AL ESPEJO

Se mira uno al espejo
y esa forma, ese rostro, ya no lo representa a uno,
no tiene más parecido que el de los fantasmas.
Se diría que de pronto emerge,
desde el objeto que resplandece,
otro, del todo extraño.

Dede la boca el hastío sonríe condescendiente,
se inclina la frente, llena de muerte,
como buscando el lugar apropiado.
Recomponiendo el mosaico del que fuiste,
no reconoces al que ahora tienes frente a ti
instalado en los hermosos lugares de antaño.

Al mismo tiempo
surgiendo de ti mismo hacia el futuro,
-de un modo menos claro, y más claro-
como una manera de ver, y distanciarse,
de extraña manera,
en la ininterrumpida línea de tu semblante,
donde terminas tú, comienza tu padre.



LÁGRIMAS

«En el juicio Final sólo se
pesarán las lágrimas»
E. M. CIORNAN

Conozco las lágrimas.
Sé de las lágrimas.
Un negro rocío cuyo sabor perdido
.............................de nuevo encuentro.

He llorado de noche, a la orilla del mar,
oprimido por el dardo de la belleza…
Sollozado lágrimas por alguna espantosa
.....................................................verdad,
secretamente. Serio como la muerte.
Donde no hay nada para engañar.
O desde lo alto de los tejados, donde
todos pudieran verme.

He llorado bajito, bajo, así de afligido
-medio-triste medio-enfermo-
por los nobles árboles desarraigados
...................................viejos y negros…
Porque la mañana y la noche vienen otra vez
...................................¡y siempre otra vez!
y una vez más, en inextinguible y eterno infierno.

¡He vivido cargado de lágrimas!
Han brotado mis lágrimas
en algún estupor de vino y silencio…
He llorado cubierto por mi sudor de sangre
en mi Huerto-de-los-Olivos. Herida el alma
en la despedida mas breve.

Compartido anónimos ruidos de lágrimas
en que prevalece, la secreta tristeza del
..........................................................mundo.

Y sorbido la lágrima desde un párpado…
Una gota sola que cae, con impulso tierno
como e! de la rota cuerda de un arpa.

¡He llorado! ¡Llorado de amor o añoranza!
De vergüenza y orgullo. ¡De puro anhelo!
Lágrimas de vida y de muerte,
me han hecho verter una serie de pequeños hechos.




De Remember Spoon River, 1999:


DOCTORADO A LOS VEINTIDÓS AÑOS

Doctorado a los veintidós años
fui Gerente a los veintitrés.
Con confianza en mí mismo,
mi cara joven ya lucía adulta
-ejemplo para forjadores de futuro-.

Media vida se me fue en ese empeño.
-Mis empresas eran todo mi pasatiempo-
..............Severo, con una misma expresión -o dos-
creé sequedad en derredor.
Me fui convirtiendo en otro, y soy,
a esta hora, un hombre importante, moribundo.

Un hombre que se hizo a sí mismo,
como posteriormente la prensa dijo.
Se mencionaba también mi corazón -bloqueado-
-Nada recuerdo de mi lecho postrero-.
Y tener un corazón me pareció extrañísimo.
¿Qué podría haber hecho yo con él?
¡Si me bastaba con tener cerebro!



ENREDADO ENTRE LIBROS Y OBRAS DE ARTE

Enredado entre libros y obras de arte,
o escribiendo por el puro placer,
moneda a moneda gastó el oro de su viejo padre,
y lágrima tras lágrima inundó
el corazón de la madre.

Ni siquiera pudo redimirse, mediante
un nieto, -cuando lo prometió-
para enmascarar el deseo -inseguro-.
Porque necesariamente un hombre
no tiene que ir con una mujer,
que correr tras cualquiera,
-como ella no lo podía comprender-.

Ya que, ovejuna -con lechosa benevolencia-
nunca pudiste saber nada de tu hijo
-y menos mientras cerca lo tuvieses-
¡El hijo de tu cuerpo! ¡El de tu anhelo!
Y, ¡Oh, tú, oh Madre! ¡El único!



COMO MI CORAZÓN ERA VOLCÁNICO

Como mi  corazón era volcánico
y bien sabía vivir,
con un hombre veinte años más joven, dormía.
A ese muchacho daba todo lo que ganaba -todo-.
No dando a la almohada sosiego.

Soporté las rarezas de muchos hombres
-al fin de cuentas por él-
para el amor hecho, para la diversión bella,
tan joven y falso... andariego...

Pero todo se acabó luego,
cometiendo otro pecado nuevo.
-El que a mi misma me perdono-
cuando esta mano valiente y roja,
-¿qué ha sido, sangre es eso?-
en nommbre de nuestros tristes amores
rompió celosa a su ídolo,
-indefenso, en profundo sueño-.



NO HABÍA UN MÉDICO MEJOR CONTRA EL CÁNCER

No había un médico mejor contra el cáncer
-este mal me hizo sabio-.
Muchos son los testigos de mi ciencia.

Mas, de mi nuevo saber escuchen,
lo que enseñan los viejos saberes:
"Los médicos también se mueren".

Pero la sentencia tiene aún otro campo:
"Mueren de su especialidad".

Para abreviar:
Ningún mortal ha encontrado
un remedio contra la muerte.
Ella a todos nos quebranta como le place,
y cuando quiere.

Para el saber usual y viejo
va mi cumplida reverencia.



HE SIDO UN HOMBRE DE ÁNIMO SEVERO

He sido un hombre de ánimo severo
que en la penumbra de mis pensamientos
he meditado mucho sobre el final
de toda vida completa.

Dónde acaba la huella de la existencia,
y qué queda del cuerpo cuando el alma
lo abandona en su vuelo...

Por ello me hice construir este mausoleo,
digna y respetable morada
de nuestra última libertad.
Para que en él morasen los dos cuerpos,
-aunque únicamente polvo sean-.

Y este ha sido uno de los lujos
que al final y sin escatimar,
dispuse para mí y para mi esposa.

-Laboriosa, ahorrativa como yo-
que murió antes de lo debido,
-con una muerte que no esperaba-.
Y a la que espero abrazar hoy
-allí donde la he enviado-
tras vivir unidos toda la vida,
sin conocer otro lecho que el nuestro.




De La balada de la gran señora, 2003:


POEMITA

Tuve un pequeño pájaro
que cantaba para mí cada día
cuando el alma se estaba entumeciendo
y descarrió su vuelo.

Tuve una pequeña moneda de oro
hecha en los siglos anteriores
-y sin equivalente-
y la perdí en la arena.

En un lejano viaje
encontré una pequeña rosa -no corriente-
-sin con qué comparar-
pero otro peregrino la quebró de su tallo
y la prendió en su ojal.

¡Ah pequeña rosa
pequeño pájaro
pequeña moneda!

¡Qué fácil para alguien como yo morir!



EL AMOR

El amor es algo que viene y calienta
una vez. Y un instante no más,
-si es que viene-.
Y después de esta costumbre de calor,
otra vez, ¡ay! nos deja muriendo solos.

¡En estos silencios! Este dejarse llevar
más allá de las barras de los bares,
y más allá del bien y del mal.

El amor es algo punzante. Y en verdad
...........................................................con olor
que desaparece y nos dice. "Yo estuve aquí"
-reseda- en la rara y tenue sensación
...........................................................de aromar,
en la habitación ya vacía...



A LA MELANCOLÍA

El placer tan solo es un visitante.
Pero la melancolía comparte mi casa,
de tal manera, que lo mismo al sol que a la sombra,
siempre se queda embozada en algún rincón,
o forzándose a caminar de puntillas.

Ella bien lo sabe, ella, que de repente
se crece y llena, todo mi espacio
va fundiendo la ropa blanca,
el papel y todo aquello que escribamos,
los postigos más cerrados, y
los largos finales de tarde,
en un homegéneo color grisáceo.

Sin palabras, pero con una sabiduría
y una autoridad vestal
me hace preguntas glaciales.
Como aquella otra mujer de piedra
de cuerpo de león y de sonrisa velada.




De Viaje nocturno, 2008:


ESCUCHA PASAJERO

Escucha pasajero:
su morada la ha hecho al pie de un risco.
La maleza enmaraña el jardín que ya no cuida.,
ni aun en verano se derrite el hielo,
y aunque haga sol la niebla ciega.
Ciega y enfría la fuente que en el patio
es apenas un hilo.
Solo hojas secas revolotean en sus dominios.
La gente dice de él: no es más que un loco,
que ama estar sentado en la oscuridad.

Que ha abandonado la palabra escrita
y la palabra hablada.
Es como si no oyera lo que le decimos
y no entendemos nosotros lo que él dice.



AÑO NUEVO 2008

Desamparado,
desamparado y solo en mi vela,
paso esta noche de Año Nuevo del 2008,
donde, un cielo al que pregunto,
y del que espero que me diga,
"Apóyate", "Descansa",
es solo un gran silencio
que no puede salvarnos.

Silencio de casa sola, que no aproxima a Dios.
Solo nos acerca al polvo.
Desamparados.
Desamparado.

Tú, el solitario,
no oigas el ruido de la calle,
quuén llora, quién busca al otro, quién grita.
O quién baila sonámbulo.
Nada puedes hacer por ellos.
Desamparados.
Desamparado.

Desamparado en tu soledad multiplicada,
siéntate.
Ponte así el rostro en la mano,
mientras retuba en tus sienes
la resaca de la vida,
de esa vida que todos hemos perdido en vivir...


MARIO RIVERO, Mario Rivero. Poesía completa, Sibila 2009


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Mensaje por Amalia Lateano 14.11.22 15:31

He disfrutado mucho de estos versos, con imágenes bellas y muy logradas.

Volveré para releer... Es muy profundo lo que se aprecia y abarca más de una lectura superficial.

Gracias Pedro.

Un beso
Amalia
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Mensaje por Pedro Casas Serra 15.11.22 7:02

Gracias a ti por tu interés, Amalia.

Un abrazo.
Pedro


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