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    Michel Houellebecq (1956-

    Pedro Casas Serra
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    Michel Houellebecq (1956- Empty Michel Houellebecq (1956-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 19 Ago 2022, 06:55

    .


    Michel Houellebecq Michel Thomas (Saint-Pierre, isla de La Reunión, 26 de febrero de 1956), conocido como Michel Houellebecq, es un poeta, novelista y ensayista francés. Sus novelas Ampliación del campo de batalla, Las partículas elementales y Plataforma se convirtieron en hitos de la nueva narrativa francesa por su descripción de la miseria afectiva y sexual del hombre occidental de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Esas novelas le otorgaron consideración literaria, pero también dieron lugar al llamado «fenómeno Houellebecq», que provocó numerosos y apasionados debates en la prensa internacional.

    Biografía

    Michel Houellebecq (pronunciado [miˈʃɛl wɛlˈbɛk]) nació en Saint-Pierre, en la isla de Reunión, hijo de René Thomas, guía de montaña, y de Lucie Ceccaldi, doctora en medicina y anestesista graduada de la facultad de medicina de Argel, ambos militantes comunistas. Su nombre fue escogido por sus padres tras una visita de estos al Mont-Saint-Michel. Al parecer su madre habría falsificado su certificado de nacimiento para envejecerlo durante dos años, porque creía que tenía talento: él no nacería de esta manera el 26 de febrero de 1956, como se indica en su certificado de nacimiento, sino el 26 de febrero de 1958.

    Según sus propias declaraciones, sus padres pierden interés en él muy temprano; la pareja se separa, y una hermanastra nace poco después. Al principio, son sus abuelos maternos, en Argelia, quienes lo cuidan, luego, tras el divorcio de sus padres, su padre lo recupera mediante un golpe de fuerza y lo confía a su abuela paterna. Henriette Thomas, también ferviente comunista, cuyo nombre ha adoptado como seudónimo por reconocimiento. Después de haber sido estudiante de secundaria en Meaux, asistió a las clases preparatorias para las grandes écoles en Lycée Chaptal en París (donde habría sido golpeado por sus compañeros, hecho que se refleja en Las partículas elementales) ya en 1975, se unió al Instituto Nacional Agronómico de París-Grignon (INA PG) donde iría ascendiendo peldaños progresivamente. En Agro, fundó la efímera revista de crítica literaria Karamazov, para la cual escribió algunos poemas y comenzó a filmar una película llamada Crystal of Suffering. Se graduó en la escuela en 1978, agrónomo con una especialización (fortuita) en "Desarrollo del entorno natural y ecología". Un período de desempleo le permite recurrir a la creación literaria: realiza el encuentro decisivo con Michel Bulteau, director de La Nouvelle Revue de París, que le propone colaborar en la colección de Infréquentables con las ediciones de Rocher. Luego ingresó en la École nationale supérieure Louis-Lumière, en la sección de fotografía (sección de rodaje), pero se fue en 1981, antes de graduarse. Su hijo Étienne nació el mismo año. Entonces experimenta un período de desempleo, luego de divorcio, lo que le genera una grave crisis nerviosa.

    Comenzó dos años más tarde una carrera en ciencias de la computación en Unilog, trabajando luego como gerente de contratos en el departamento de TI del Ministerio de Agricultura, (rue de Picpus), en el distrito 12 de París, donde permaneció durante tres años (este período se evoca de manera romántica en Ampliación del campo de batalla). Solicitó un trabajo en la Asamblea Nacional y en 1990 aprobó la oposición de asistente administrativo en el departamento de TI. Este trabajo le proporciona entonces la paz que necesita. En 1991 publicó la biografía de H. P. Lovecraft, Contra el mundo, contra la vida. En 1996, habiendo adquirido la antigüedad necesaria y queriendo dedicarse a la escritura, solicitó su despido. En 1992, Michel Houellebecq recibió el Premio Tristan-Tzara por su colección de poemas La Poursuite du bonheur, publicada en 1991. Conoció a Juliette y André Darle, quienes luego invitaron a este joven poeta de treinta y seis años, empleado de la Asamblea nacional, casi desconocido, al Festival de Poesía Murale que tiene lugar en el castillo de los Estuarios en Aubigny-sur-Nère. Juliette Darle recuerda lo siguiente; "Percibí una personalidad singular en él e inmediatamente asimilé a Michel a los grandes autores del siglo XX [...]. Michel Houellebecq se había embarcado en una diatriba contra el liberalismo. El teniente de alcalde de Aubigny, Yves Fromion, había sido sorprendido y quería conocer a este curioso poeta. [...] No quedaba espacio, tenía que dormir en una caravana. Tuvimos grandes fiestas. Michel estaba leyendo poemas de Aragon llorando y tomando algunos tragos de whisky. Al día siguiente lo llevamos a Sancerre. "En 1998, su descripción de las relaciones de amor en Las partículas elementales es controvertida; luego se le acusa de misoginia y objetivación del cuerpo femenino por parte de las feministas radicales.

    Con la publicación en 1994 de Ampliación del campo de batalla, que se llegó a comparar con El extranjero de Camus, pasó del anonimato total a convertirse, gracias exclusivamente a la publicidad de boca en boca, en autor de uno de los libros más vendidos del año. La obra fue traducida a numerosas lenguas y le dio a conocer al gran público. Algunos críticos, cogidos a contrapié, creyeron que su éxito sería flor de un día, pero ese vaticinio se disipó de golpe con la publicación de su segunda novela, Las partículas elementales, considerado el mejor libro francés de 1998 por la revista Lire y galardonada con el Prix Novembre. Ese mismo año obtuvo, además, el Premio Nacional de las Letras para jóvenes talentos. Su tercera novela, Plataforma, lo convirtió definitivamente en estrella mediática, no solo por traducirse a más de veinticinco lenguas, sino por ser objeto de una agria polémica en torno a su supuesta islamofobia y por su visión amoral de la explotación sexual del Tercer Mundo. En su obra se aprecia la influencia de autores tales como el marqués de Sade, Aldous Huxley, H.P. Lovecraft y Louis-Ferdinand Céline. A causa de la presión mediática, dejó Francia y vivió en Irlanda durante algunos años y después en el sur de España, en el cabo de Gata (provincia de Almería), para regresar años después nuevamente a Francia. En 2000, se exilió en Irlanda con su segunda esposa, Marie-Pierre Gauthier. En 2002, se trasladó a Andalucía, al parque natural de Cabo de Gata-Níjar.

    En 2008, después de diecisiete años sin ver a su madre y tras de que dijera en entrevistas de prensa que probablemente había muerto, Lucie Ceccaldi publicó un libro, L'innocente, muy virulento con respecto a su hijo, en el que declara en particular: "A mi hijo, que se lo folle quien lo quiera o que lo haga con quien quiera, no tengo nada por lo que disculparme."1​

    A finales de 2012, en plena controversia a causa de su exilio fiscal, anunció su regreso a Francia. Instalado en su nuevo apartamento de París, comenta en una entrevista los motivos de su regreso, incluida la lasitud de las lenguas extranjeras. Niega cualquier gesto político deliberado con respecto a su salida de la costa suroeste de Irlanda, pero admite, sin embargo, que esto puede interpretarse como tal "ya que demuestra que el nivel de impuestos no es lo suficientemente fuerte como para desalentarlo". En el anuncio de la publicación de su colección de poemas Configuración de la última orilla en abril de 2013, expresa su deseo de continuar escribiendo: "La vida no me interesa lo suficiente como para poder hacerlo sin escribir".
    Houellebecq en 2016

    En 2014, es el principal protagonista de la película Near Death Experience. En 2016, se publica To Stay Alive: A Method, adaptación de su ensayo "Mantenerse vivo", dirigida por el director neerlandés Erik Lieshout. El 21 de septiembre de 2018, se casó con Qianyum Lysis Li, una joven de ascendencia china. En enero de 2019 publica Serotonina y es nombrado caballero de la legión de honor.
    Estilo literario

    La ausencia estilística de Houellebecq ha sido puesta de manifiesto por comentaristas y críticos. Su escritura, como él mismo ha referido, tiene una muy consciente «ausencia de estilo», aunque hay quien afirma que en realidad es capaz de utilizar los recursos cuando y como le conviene.2​ Diferentes críticos, franceses principalmente, han denominado su forma de escribir como «estilo blanco» o «estilo plano» («forme plate»).3​
    Controversias
    Michel Houellebecq en 2008.

    Sus obras y opiniones, muy críticas con el pensamiento políticamente correcto y con los restos de mayo del 68, lo pusieron en el punto de mira de algunos medios, que lo acusaron de misógino, decadente, xenófobo y racista, lo cual no hizo más que aumentaran su popularidad y sus ventas. Algunos pasajes de Plataforma, donde aparece el tema del terrorismo islamista, fueron calificados de islamófobos. A raíz de una entrevista en la revista literaria Lire, publicada en septiembre de 2001, en la que afirmó que «la religión más idiota del mundo es el islam» y que «cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies» fue entonces denunciado por varias agrupaciones islámicas y de derechos humanos por «injuria racial» e «incitación al odio religioso». El juicio, celebrado en París en octubre de 2002, dividió a la comunidad intelectual internacional entre defensores y detractores de la libertad de expresión, que recordó el caso Rushdie. Fue absuelto de todos los cargos: el juez argumentó en la sentencia que la crítica a la religión es perfectamente legítima en un estado laico. La polémica por su presunto antiislamismo se reavivó en 2015 con la publicación de Sumisión, novela en la que plantea los profundos cambios que sufre la sociedad francesa desde el año 2022, cuando asume la presidencia el islamista Mohammed Ben Abbes.4​ Adorado por sus incondicionales (Fernando Arrabal lo considera el mejor escritor francés vivo) y denostado como pornógrafo, misógino y racista por sus variados oponentes (desde religiosos a notables izquierdistas), sus libros copan los suplementos literarios, las reediciones se suceden y se traducen a numerosas lenguas.

    Su novela El mapa y el territorio, publicada en septiembre de 2010, recibió el premio Goncourt.5​ Una revista lo acusó de plagiar algunos pasajes de la Wikipedia francesa y él reconoció haberlos usado, defendiéndose diciendo que «tomar prestados unos textos palabra por palabra no es robar siempre que los motivos de este reciclaje sean artísticos», evocando ese mismo uso por parte de autores como Borges o Georges Perec. Juristas y activistas del software libre esgrimieron las obligaciones que impone la licencia libre de la Wikipedia (uso libre, pero sus productos derivados deben tener la misma licencia libre) para colgar posteriormente en internet la novela de Houellebecq.6​ Su obra contiene una de las críticas más implacables contra el capitalismo y la sociedad de mercado.

    (Sacado de https://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Houellebecq )


    *


    Dos poemas de Michel Houellebecq, de su obra Sobrevivir, 1991, en traducción de Altair Díez y Abel H. Pozuelo:


    (UN POETA MUERTO YA NO PUEDE ESCRIBIR)

    Un poeta muerto ya no puede escribir. De ahí la importancia de seguir vivo.

    Este razonamiento tan simple. os resultará a veces difícil de mantener. En particular durante los períodos de prolongada esterilidad creativa. Ese manteneros con vida os parecerá, en tal caso, dolorosamente inútil: de todas formas, ya no podréis escribir...
    A eso, una única respuesta: en el fondo, no lo podéis saber. Y si os hacéis un examen honesto, tendréis que darme la razón. Casos más extraños se han visto.
    Si ya no podéis escribir, puede que sea el preludio de un cambio de forma. O de un cambio de tema. O de las dos cosas. O puede que sea, efectivamente, el preludio de la muerte de vuestra creatividad. Pero no podéis saberlo. No conoceréis nunca con exactitud a esa parte de vosotros mismos que os empuja a escribir. Solo podréis conocerla bajo formas aproximativas y contradictorias. ¿Egoismo o devoción? ¿Crueldad o compasión? Todo podría sostenerse. Prueba de que, finalmente, no sabéis nada; así que no os comportéis como si lo supieseis. Ante vuestra ignorancia, ante esa parte misteriosa de vosotros mismos, permaneced siempre honestos y humildes.

    No es solo que los poetas que llegan a viejos produzcan, en conjunto, más, es que la vejez es sede de particulares procesos físicos y mentales que sería una lástima perderse.
    Por lo demás, sobrevivir es difícil en extremo. Se podría pensar en adoptar una estrategia a lo Pessoa: encontrar un trabajito, no  publicar nada, esperar apaciblemente la propia muerte.
    En la práctica, nos encontraremos con dificultades importantes: sensación de perder el tiempo, de estar fuera de lugar, de no ser estimados en lo que valemos... pronto, todo eso se volverá insostenible. Será difícil evitar el alcohol. En resumidas cuentas, al final de ese camino se encuentran la amargura y la acritud, seguidas rápidamente por la apatía y la completa esterilidad creativa.
    Por lo tanto esta solución tiene sus inconvenientes, pero, por lo general, es la únixa. No hay que olvidar a los psiquiátras, que disponen de la facultad de firmar bajas laborales. Por el contrario habrá que descartar la estancia prolongada en un hospital psiquiátrico: demasiado destructiva. No se utilizará más que como último recurso, como alternativa a la mendicidad.

    Los mecanismos de solidaridad social (subsidio de desempleo, etc.) deben utilizarse en su totalidad, así como el apoyo económico por parte de amigos más acomodados. No desarrolléis demasiada culpabilidad a ese respecto. El poeta es un parásito sagrado.

    El poeta es un parásito sagrado. A semejanza de los escarabajos del antiguo Egipto, puede prosperar sobre el cuerpo de las sociedades ricas y en descomposición. Pero también hay lugar para él en el seno de las sociedades fuertes y frugales.

    No tenéis que pelear. pelean los boxeadores, no los poetas. Pero, en cualquier caso, sí que hay que publicar un poco; es la condición necesaria para que pueda tener lugar el reconocimiento póstumo. Si no publicáis un mínimo (siquiera algunos textos en una revista de segunda categoría), pasaréis desapercibidos en la posteridad; tan desapercibidos como en vida. Aunque seáis el más perfecto de los genios, tendréis que dejar algún rastro, y confiar en que los arqueólogos literarios exhumen el resto.
    Puede salir mal; sale mal a menudo. Deberéis repetiros al menos una vez al día que lo importante es hacer lo que se pueda.
    Estudiar la biografía de vuestros poetas favoritos os podría ser útil, debería permitiros evitar determinados errores.
    Meteos en la cabeza que, por regla general, no hay ninguna buena solución para el problema de la supervivencia material, pero las hay muy malas.

    La cuestión del sitio donde vivir, en general, no se os planteará: id a donde podáis. Tratad simplemente de evitar tener vecinos demasiado ruidosos, capaces ellos solos de provocar una muerte intelectual definitiva.

    Una pequeña injerencia en el mundo profesional puede aportar ciertos conocimientos acerca del funcionamiento de la sociedad, eventualmente utilizables en una obra posterior. Pero un periodo de vagabundaje, en el que uno se sumerja en la marginalidad, aportará otros saberes. Lo ideal es alternar.
    Otras realidades de la vida, como una vida sexual armoniosa, el matrimonio, o el hecho de tener hijos, son a la vez beneficiosas y fecundas. Pero casi imposibles de lograr. En el plano artístico, son terrenos prácticamente desconocidos.

    Por lo general, iréis dando bandazos entre la amargura y la angustia. En ambos casos, el acohol os ayudará. Lo esencial es obtener aquellos momentos de remisión que os permitan realizar vuestra obra. Serán breves; esforzaos por asiros a ellos.

    No temáis a la felicidad: no existe.



    *



    (NO BUSQUÉIS EL CONOCIMIENTO POR EL CONOCIMIENTO EN SÍ)

    No busquéis el conocimiento por el conocimiento en sí. Todo aquello que, en poesía, no proceda directamente de la emoción, carece de valor.
    (Por supuesto, se ha de entender emoción en un sentido amplio: ciertas emociones no son ni agradables ni desagradables, como, en general, es el caso del sentimiento de extrañeza.)

    La emoción suprime la cadena causal, es la única capaz de haceros percibir las cosas en sí mismas. Transmitir dicha percepción es el objeto de la poesía.
    Esta identidad de propósitos entre la filosofía y la poesía es la fuente de la secreta complicidad que las une. Esta, en esencia, no se manifiesta escribiendo poemas filosóficos; la poesía debe descubrir la realidad por sus propias vías, puramente intuitivas, sin pasar por el filtro de una reconstrucción intelectual del mundo. Menos aún expresando la filosofía bajo una forma poética, lo que, a menudo, no es más que un timo. Pero es entre los poetas donde una nueva filosofía encontrará siempre a sus más serios lectores, a los más atentos y fecundos. Asimismo, solo ciertos filósofos serán capaces de discernir, sacar a la luz y utilizar las verdades ocultas en la poesía. En la poesía, casi tanto como en la contemplación directa -y mucho más que en anteriores filosofías- es donde encontrarán material para nuevas representaciones del mundo.

    Respetad a los filósofos pero no les imitéis. Vuestra vía, desgraciadamente, se encuentra en otro sitio. Es indisociable de la neurosis. La experiencia poética y la experiencia neurótica son dos caminos que se cruzan, se entrelazan, y acaban por confundirse la mayoría de las veces, esto último por disolución del filón poético en el torrente sangriento de la neurosis. Pero no tenéis elección. No hay otro camino.

    Trabajar permanentemente en vuestras obsesiones acabará convirtiéndoos en una piltrafa patética, minada por la angustia o devastada por la apatía. Pero, lo repito, no hay otro camino. Debéis alcanzar el punto sin retorno. Romper el círculo. Y producir algunos poemas antes de estrellaros contra el suelo. Habréis entrevisto espacios inmensos. Toda gran pasión desemboca en el infinito.

    En definitiva, el amor resuelve todos los problemas. Asimismo, toda gran pasión acaba conduciendo a una zona de verdad. A un espacio diferente, doloroso en extremo, pero en el que la vista alcanza lejos, y con claridad. En donde los objetos, purificados, aparecen con toda su nitidez, en su límpida verdad.

    Creed en la identidad entre lo Verdadero, lo Bello y lo Bueno.

    La sociedad en la que vivís tiene como fin destruiros. Otro tanto se puede decir de vosotros respecto a ella. El arma que empleará es la indiferencia. Vosotros no podéis permitiros adoptar la misma actitud. ¡Pasad al ataque!

    Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus heridas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte.
    Profundizad en los temas de los que nadie quiere oír hablar. El envés del decorado. Insistid sobre la enfermedad, la agonía, la fealdad. Hablad de la muerte, y del olvido. De los celos, de la indiferencia, de la frustración, de la ausencia de amor. Sed abyectos, seréis auténticos.

    No os adhiráis a ninguna idea. O bien acedlo, y después traicionadla enseguida. Ninguna adhesión teórica debe reteneros por mucho tiempo. La militancia hace feliz, y vosotros no tenéis que ser felices. Vosotros estáis de parte de la infelicidad. Sois el lado oscuro.

    Vuestra misión no es ante todo proponer, ni construir. Si lo podéis hacer, hacedlo. Si acabáis por concluir contradicciones insostenibles, decidlo. Pues vuestra misión más primordial es la de profundizar hacia lo Verdadero.
    Sois el enterrador y el cadáver. Sois el cuerpo de la sociedad. Sois responsables del cuerpo de la sociedad. Todos responsables, en igual medida. ¡Besad el suelo, basura!

    Determinad la inocencia, y la culpabilidad. Primero en vosotros mismos, lo que os proporcionará una guía. pero también en los demás. Considerad su comportamiento, y sus excusas; luego juzgad, con toda imparcialidad. No os respetéis ni a vosotros; no respetéis a nadie.

    Sois ricos. Conocéis el Bien, conocéis el Mal. No renunciéis nunca a separarlos; no os dejéis guiar por la tolerancia, ese pobre estigma de la edad. La poesía está en condiciones de establecer verdades morales definitivas. Debéis odiar  la libertad con todas vuestras fuerzas.

    La verdad es escandalosa. Pero sin ella, no hay nada que valga. Una visión honesta y verosímil del mundo ya es en sí una obra maestra. Poco pesa la originalidad frente a esta exigencia. No os preocupéis por eso. De todos modos, la suma de vuestros fallos desprenderá, a la fuerza, cierta originalidad. En cuanto a vosotros, decid simplemente la verdad, ni más ni menos.

    No podéis amar la verdad y al mundo. Pero vosotros ya elegisteis. Ahora el problema consiste en ser fieles a esta elección. Os invito a conservar el ánimo. No porque podáis esperar algo. Al contrario, sabed que estaréis muy solos. La mayoría de la gente se reconcilia con la vida, o bien se muere. Vosotros sois suicidas vivientes.

    A medida que os aproximáis a la verdad, vuestra soledad aumenta. El edificio es espléndido, pero está desierto. Camináis por salas vacías, que  os devuelven el eco de vuestros pasos. La atmósfera es límpida e inmutable. los objetos parecen esculpidos en piedra. A veces os ponéis a llorar, tan cruel resulta la nitidez de la visión. Os gustaría volver atrás, a las brumas del desconocimiento, pero en el fondo sabéis que ya es demasiado tarde.

    Seguid. No temáis. Lo peor ya ha pasado. Por supuesto que la vida aún os desgarrará, pero, por vuestra parte, ya no tenéis demasiado que ver con ella. Recordad que, básicamente, ya estáis muertos. Ahora estáis cara a cara con la eternidad.




    Algunos poemas de Michel Houellebecq, de suobra El sentido de la lucha, 1996, en traducción de Altair Díez y Abel H. Pozuelo:


    A través de esos días en que nos domina el cuerpo
    En los que el mundo está ahí, como un bloque de cemento,
    Esos días sin placer, sin pasión, sin tormento,
    Prácticamente divinos en su inutilidad

    Entre los prados y los bosques de hayas,
    Entre los edificios y la publicidad
    Vivimos un momento de absoluta verdad:
    Sí, el mundo está ahí, y es tal como parece.

    Los seres humanos se han hecho de partes separables,
    Su cuerpo coalescente no está hecho para durar
    Solos en sus celdillas cuidadosamente madurados
    Esperan alzar el vuelo, la llamada de lo impalpable.

    El guardián viene siempre en mitad del crepúsculo;
    Con mirar pensativo, tiene todas las llaves,
    Las cenizas de los cautivos se avientan con prisa;
    Hacen falta unos minutos para lavar la celda.



    EN EL PARO

    Atravieso una ciudad de la que ya nada espero
    Entre seres humanos distintos cada vez
    Me lo sé de memoria, ese metro elevado;
    Transcurren días enteros sin que pueda ni hablar.

    ¡Ah! Esos mediodías, regresando del paro
    Pensando en el alquiler, meditación sombría,
    Prefieres no vivir, pero igualmente envejeces
    Y nada cambia en nada, ni el verano, ni las cosas.

    Al cabo de algunos meses, pasas al subsidio
    Y el otoño vuelve, lento como una gangrena;
    El dinero se vuelve la única idea, la única ley,
    Estás realmente solo. Y te quedas atrás, atrás...

    Los ottros continúan con su danza existencial
    Tú estás aislado tras un muro transparente;
    El invierno ha vuelto. Su vida parece real.
    Tal vez, en algún sitio, te espera el porvenir.



    *



    Él camina en la noche, la mirada repleta de muerte
    Y el frío se intensifica en los cruces
    Hace más de un año que no hace el amor;
    Los seres humanos se cruzan, se oye el rozar de sus cuerpos.

    Él camina por la ciudad con una consigna,
    De verdad que es curioso ver vivir a los demás,
    Contemplar la vida como quien lee un libro
    Y haber olvidado hasta el sabor de la nostalgia.

    Él marca el código, ya está otra vez en su estudio
    Y una mano helada se posa en su corazón
    Definitivamente alguien ha cometido un error,
    Ya no le quedan ganas de escuchar la radio.

    Él está solo, ahora, y la noche es inmensa
    Roza las cosas con mano insegura
    Las cosas siguen ahí, pero pierde la razón
    Y atraviesa la noche en busca de un sentido.



    *



    En un momento de renuncia, me dejo caer sobre la banqueta. Sin embargo, los engranajes de la necesidad vuelven a ponerse en marcha. Se jodió la noche; tal vez la semana; puede que la vida; eso no quita para que tenga que volver a salir para comprar una botella de alcohol.

    Jóvenes burguesas circulan entre los anaqueles del Monoprix, elegantes y sexuales como ocas. Probablemente también haya hombres; me la suda. Es preferible no imaginarse ya posibles palabras entre uno mismo y el resto de la humanidad, la vagina no es más que un orificio.

    Subo las esclaeras, apretando mi litro de ron dentro de una bolsa de plástico. Me estoy destruyendo, lo noto; mis dientes se desintegran. Y además, ¿por qué mi mirada espanta a las mujeres? ¿La juzgan implorante, fanática, colérica o perversa? No lo sé, probablemente no lo sabré nunca, pero eso constituye la desgracia de mi vida.



    *



    La Eternidad en pensión completa,
    Descubrimiento individual de la región
    Velada disco en que los cuerpos se compran,
    Pero no se asegura nada para la noche.

    Estoy en el sistema liberal
    Como un lobo en un descampado,
    Me adapto relativamente mal
    Trato de no crear dificultades.

    Algunas tardes, alimento la ilusión
    De tener amigos en alguna parte
    Es difícil de admitir:
    Para vivir, es demasiado tarde.

    Estoy en plenas vacaciones
    Como un actor sin escenario,
    Pero sé que los demás bailan
    Y que se graban en vídeo.



    *



    En el metro, a la altura del periférico,
    La máquina empieza a girar
    Me detengo; súbitamente atento:
    Oigo las explosiones del motor.

    Al ralentí, como un órgano,
    Como un ventrículo ennegrecido;
    A lo lejos, vislumbro la torre GAN,
    Allí es donde se decide mi vida.

    Los ejecutivos suben hacia su calvario
    En ascensores de níquel,
    Veo pasar a las secretarias
    Que se retocan el rímel.

    Bajo las casas, en el fondo de las calles,
    La máquina social avanza
    Hacia ignotos objetivos;
    Ya no tenemos ninguna oportunidad.



    *



    Enfrentada a la alternativa de la aurora, Annabelle sentía cómo las sombras de su juventud se deslizaban entre las cortinas. Le habría gustado pronunciar un adiós definitivo al amor. Todo la incitaba a ello: ahora debería de bastarle, se decía, con la sucesión de sus recuerdos. Ahora estaba la noche, y los órganos enfermos. Otra experiencia, otra vida; menos agradable que la anterior, pero más breve, probablemente. Su vecina tenía un caniche. ¿Y ella por qué no? Un caniche no te protege de los malhechores; pero su estado de infancia perpetuo es un gozo para la vista; obsserva el movimiento de las cortinas, da ligeros gemiditos al peribir la luz del día. Reconoce su correa y su collar. Como el hombre, algunas veces padece un cáncer. Recibe a la muerte con valor. Mira a su alrededor, emite un breve ladrido, y salta a la cascada.



    *



    Los cuerpos apilados en la arena,
    Bajo la luz inexorable,
    Poco a poco se transforman en materia;
    El sol quiebra las piedras.

    Las olas lentamente palpitan
    Bajo la luz miserable
    Y algunos cormoranes pueblan
    El cielo con su grito lamentable.

    Los días de la vida son iguales
    A gaseosas desbravadas
    Días de la vida bajo el sol,
    Días de la vida en pleno verano.



    *



    El alba crece con dulzura
    La leche se entibia, pequeñas llamas
    Vibrantes y azules, pequeñas hermanas
    Leche hinchada como un pecho de mujer

    Y el sonido de la cafetera
    En el silencio de la ciudad;
    Hacia el Sur, el eco de un motor
    Son las cinco, todo está tranquilo.



    EL LARGO CAMINO A CLIFDEN

    Al oeste de Clifden, promontorio
    Allá donde el cielo se convierte en agua
    Allá donde el agua se convierte en memoria
    Justo a orillas de un mundo nuevo

    A lo largo de las colinas de Clifden,
    De las verdes colinas de Clifden,
    Yo iré a depositar mi pena.

    Para aceptar la muerte hace falta
    Que la muerte se convierta en luz
    Que la luz se convierta en agua
    Y que el agua se convierta en memoria.

    El oeste de la humanidad entera
    Se encuentra en el camino de Clifden
    En el largo camino de Clifden
    Donde el hombre viene a dejar su pena
    Entre las olas y la luz.



    *



    Muéstrate, amigo mío, mi doble
    Mi existencia está en tus manos
    No soy verdaderamente humano
    Yo quisiera una existencia turbia

    Una existencia como un estanque, como un mar
    Una existencia con algas
    Y corales, y esperanzas, y amargos mundos
    Rodados por la pureza de las olas

    El agua se deslizará sobre mi cadáver
    Como un cometa olvidado
    Y yo encontraré de nuevo un puerto,
    Un lugar umbrío y protegido.

    Avalancha de falsas razones
    En el universo privado de sentido,
    Las veladas llenas de privación,
    Las murallas de la decadencia.

    Como un pez marino eviscerado,
    He dado mis órganos a las bestias
    Mis intestinos descuartizados
    Están muy lejos, ya, de mi cabeza.

    La carne hormiguea de esperanza
    Como un filete descomponiéndose,
    Habrá momentos de erranza
    En los que ya nada sea impuesto.

    Soy libre como un camión
    Que atraviesa sin conductor
    Los territorios del terror,
    Soy libre como la pasión.




    Algunos poemas de Michel Houellebecq, de su obra La búsqueda de la felicidad, 1992, en traducción de Altair Díez y Abel H. Pozuelo:


    HIPERMERCADO - NOVIEMBRE

    Primero tropecé con un congelador.
    Me asusté un poco y  me puse a llorar.
    Alguien masculló que yo rompía el clima;
    Para parecer uno más, seguí adelante.

    Barriobajeros embrutecidos de mirada animal
    Se cruzaban sin prisa junto al agua mineral.
    De entre los anaqueles llegaba un rumor
    Como de circo y desmadre. Se me torcieron los pasos.

    Me empotré en el mostrador de los quesos;
    Había dos viejas comprando sardinas.
    Una se volvió y le dijo a la otra:
    "Hay que ver qué pena, un chico de su edad."

    Y luego vi unos pies, circunspectos y anchos:
    Era un vendedor que tomaba medidas.
    Muchos se sorprendieron con mis nuevos zapatos;
    Una última vez me quedé un poco al margen.



    SIN RECONCILIARSE

    Mi padre era un imbécil bárbaro y solitario;
    Ebrio de decepción, solo ante el televisor,
    Rumiaba unos planes frágiles y muy raros,
    Su mayor alegría era verlos fracasar.

    Me trató siempre como una rata a la que perseguir.
    La mera idea de un hijo, creo, le asqueaba.
    No soportaba pensar que le aventajase un día,
    Solo por seguir vivo cuando él reventara.

    Se murió en abril, gimiente y perplejo;
    Su mirada delataba una cólera infinita.
    Cada tres minutos, insultaba a mi madre,
    Criticaba la primavera, hacía bromas procaces.

    Al final, justo antes de acabar su agonía,
    Una calma breve recorrió su pecho.
    Sonrió al decir "estoy nadando en orines",
    Y después se apagó con un ligero estertor.



    *


    Temo a toda esa gente razonable y sumisa
    Que quiere privarme de mis anfetaminas.
    ¿Por qué quieren quitarme a mis últimas amigas?
    Mi cuerpo está cansado y mi vida casi en ruinas.

    A menudo los médicos, esas pústulas renegridas,
    Fatigan mi mente con sentencias monótonas;
    Yo vivo, o sobrevivo, má allá de las normas;
    Me da igual. Mi meta no radica en esta vida.

    A veces, de mañana, me sobresalto y grito,
    Es rápido y breve, pero lo paso muy mal:
    Me da igual, y a la mierda la protección social.

    Por la tarde leo a Kant, estoy solo en mi cama.
    Repaso la jornada, ha sido muy quirúrgica;
    Me da igual. Vuelvo a estar en el punto inicial.



    *



    Mi cuerpo es como un saco surcado de hilos rojos
    La habitación está oscura, mis ojos brillan débilmente
    Me da miedo levantarme, noto por dentro
    Algo blando, maligno, que se mueve.

    Hace años que detesto esta carne
    Que recubre mis huesos. De superficie adiposa,
    Sensible al dolor, levemente esponjosa;
    Un poco más abajo, un órgano se tensa.

    Te odio, Jesucristo, por haberme dado un cuerpo
    Los amigos se esfuman, todo huye, deprisa,
    Los años pasan, se escurren, y nada resucita,
    No deseo vivir y la muerte me asusta.



    *



    Me gustan los hospitales, asilos del dolor
    Donde los viejos olvidados se transforman en órganos
    Bajo la mirada burlona e indiferente
    De los MIR que se rascan mientras comen plátanos.

    En sus habitaciones sórdidas y sin embargo higiénicas
    Se distingue muy bien la nada que les cerca
    Sobre todo por la mañana, cuando se levantan, lívidos,
    Y gimiendo ya piden el primer cigarrillo.

    Los viejos saben llorar casi sin hacer ruido,
    Olvidan lo que pensaban y los gestos que hacían
    Ya casi no se ríen, y todo lo que les queda
    Al cabo de unos meses, antes de la última fase,

    Son solo algunas frases,casi siempre las mismas:
    Gracias, no tengo hambre, el domingo vendrá mi hijo.
    Me suenan las tripas, pero mi hijo vendrá.
    Y sus manos casi blancas, y el hijo que nunca va.



    *



    ¡Han latido ya tantos corazones sobre la tierra!
    Y los pequeños enseres replegados en sus armarios
    Narran la siniestra y lamentable historia
    De aquellos que en este mundo no encontraron amor.

    La vajilla individual de los viejos solteros,
    Los cubiertos mellados de la viuda de guerra
    ¡Dios santo! Y los pañuelos de las señoritas viejas
    El contenido de los armarios, ¡qué cruel es la vida!

    Las cosas ordenaditas y la vida vacía
    Y comprar, por la tarde, los restos del colmado
    La tele puesta para no mirarla, comer sin apetito

    Y, por fin, la enfermedad, que lo hace todo más sórdido,
    Y el cansado cuerpo que se deshace en la tierra,
    Ese cuerpo sin amor que se apaga sin misterio.



    *



    ¡Qué complicada es la muerte de esas señoras tan ricas
    Rodeadas de nueras que les llaman "cielo mío",
    Aprietan un pañuelo de hilo bajo sus preciosos ojos,
    Y van tasando los cuadros y los muebles antiguos.

    Prefiero la de los viejos de los Pisos de Protección Oficial
    Que siguen pensando que alguien les quiere hasta el final,
    Esperando la visita de un hijo imaginario
    Que pagará su atúd de abeto auténtico.

    Esas señoras tan ricas acabarán en un cementerio,
    Rodeadas de cipreses y de arbustos artificiales
    Es como un paseo para las sexagenarias,
    Los cipreses huelen bien y ahuyentan los mosquitos.

    Los viejos de Protección Oficial acaban en un crematorio,
    En una nevera, con la etiqueta en blanco.
    El edificio está tranquilo. Nadie, ni siquiera los domingos,
    Perturba el sueño del anciano guardián negro.



    EL AMOR, EL AMOR

    En un cine porno, unos jubilados cascados
    Contemplan, escépticos,
    Los retozos mal filmados de dos lascivas parejas;
    No había argumento.

    He ahí, pensaba yo, el rostro del amor,
    El auténtico rostro.
    Algunos son seductores, y seducirán siempre,
    Y el resto sobrevive.

    No existe ni el destino ni la fidelidad,
    Solo cuerpos que se atraen.
    Sin sentir ningún apego ni, desde luego, piedad,
    Uno juega, y después destroza.

    Algunos son seductores y por lo tanto muy amados;
    Sabrán lo que es un orgasmo.
    Pero hay tantos otros cansados y sin nada que ocultar,
    Ni siquiera un fantasma;

    Si acaso, una soledad agravada por la impúdica
    Alegría de las mueres;
    Si acaso, una certeza: "Eso no es para mí",
    Un oscuro y pequeño drama.

    Con certeza morirán un poco desengañados,
    Sin ilusiones poéticas;
    Practicarán a conciencia el arte de despreciarse,
    Será algo mecánico.

    Me dirijo a todo aquel que nunca haya sido amado,
    Que nunca supo gustar;
    Me dirijo a los ausentes del sexo liberado,
    Y del placer corriente.

    No temáis, amigos, vuestra pérdida es mínima:
    El amor no existe en ninguna parte.
    Solo es una broma cruel de la que vosotros sois víctimas,
    Una jugada de experto.



    NATURALEZA

    No envidio a esos pomposos imbéciles
    Que se extasían ante la madriguera de un conejo
    Porque la naturaleza es fea, cargante y hostil;
    No tiene ningún mensaje que transmitir al ser humano.

    Es agradable, al volante de un potente Mercedes,
    Atravesar lugares grandiosos y solitarios;
    Manejando con destreza la palanca de cambios
    Se dominan los montes, los ríos y las cosas.

    Los cercanos bosques se deslizan bajo el sol
    Y parecen reflejar conocimientos antiguos;
    Se presienten maravillas en el fondo de sus valles,
    Y al cabo de unas horas, empiezas a confiarte;

    Te bajas del coche y empiezan los problemas.
    Aterrizas en mitad de un desorden repugnante,
    De un universo abyecto y desprovisto de sentido
    Hecho de piedras, de zarzas, de moscas y de serpientes.

    Echas de menos los aparcamientos y los vapores de gasolina,
    El brillo suave y sereno de un mostrador de níquel;
    Demasiado tarde. Demasiado frío. Comienza la noche.
    El bosque te oprime en su cruel sueño.



    *



    Son las nueve de la noche, la oscuridad se instala
    Ya no puedo gritar más, ya no me quedan fuerzas
    Llueve suavemente, empiezan las vacaciones
    Trato de imaginar que todo eso me da igual.

    Por vigésima vez descuelgo el teléfono
    Ya no tengo nada que decir, pero puedo escuchar,
    Seguir la vida de la gente e interesarme por ella,
    Nadie contesta, por vigésima vez.

    He comprado pan y queso en lonchas,
    Lo que debería evitar que me reventase el ojo derecho
    La comida gorgotea, creo que estamos a domingo,
    El tiempo, por fortuna, es moderadamente fresco.

    Si hay alguien que me ame, en la Tierra o en las estrellas,
    Debería darme alguna señal ahora
    Siento cómo se acumulan los indicios de un desastre,
    En mi brazo, la cuchilla traza una línea recta.



    *



    Como una planta de maíz arrancada de su terreno,
    Una vieja concha olvidada por el mar,
    A orillas de la vida

    Me vuelvo hacia ti, que te atreviste a amarme
    Ven conmigo, partamos, me gustaría reencontrar
    Las huellas de la noche.



    *



    Tarde de falsa alegría,
    Y los cuerpos que se desunen
    Tú ya no me deseas demasiado,
    Nuestras miradas ya no son cómplices.

    ¡Oh! La separ5ación, la muerte
    En nuestras miradas entrelazadas
    La lenta desunión de los cuerpos,
    En esta bella tarde de verano.



    EL TREN DE CRÉCY-LA-CHAPELLE

    Me gustaría mucho tener algún contemporáneo
    Cuando el insomnio socaba mis noches, a veces, muy tarde;
    Me gustaría tanto encontrar alguna mirada,
    Hablar con la gente como se habla a un humano.

    Parapetado en mi desconfianza y mi timidez,
    La noche se le antoja tan larga a mi mente enferma
    Me gustaría tabto a veces tener amigos,
    Me dicen que estoy perdiendo mis mejores años.

    ¡Ah! Esas adolescentes que no amé
    Cuando cogía el tren de Crécy-la-Chapelle
    Los sábados al mediodía, al volver del instituto;
    Las veía moverse, y me parecían bellas.

    Sentía latir en mí un mundo de deseos
    Y los sábados por la noche observaba mi cara:
    No me atrevía a bailar, pero tampoco a irme,
    Nadie me besaba. Me sentía muy solo.



    LA GRIETA

    En la inmovilidad, el silencio impalpable,
    Yo estoy ahí. Estoy solo. Si me golpean, me muevo.
    Trato de proteger una cosa roja y sangrante,
    El mundo es un caos preciso e implacable.

    Hay gente alrededor, les oigo respirar
    Y sus pasos mecánicos se cruzan sobre el enrejado.
    He sentido, no obstante, el dolor y la rabia;
    Cerca de mí, muy cerca, un ciego suspira.

    Hace muchísimo tiempo que sobrevivo. Tiene gracia.
    Recuerdo muy bien los tiempos de esperanza
    E incluso recuerdo mi primera infancia,
    Pero creo que es este mi último papel.

    ¿Sabes? Lo vi claro desde el primer segundo,
    Hacía algo de frío y yo sudaba de miedo
    El puente estaba roro, eran las siete en punto
    La grieta estaba ahí, silenciosa y profunda.



    *



    Esas ganas de no volver a hacer nada y, sobre todo, de no volver
    a sentir nada.
    Esa súbita necesidad de callarse y desligarse
    En los jardines del Luxemburgo, tan calmos,
    Ser un viejo senador que envejece sobre sus laureles.

    Y ya nada de nada, ni los niños, ni sus barcos, ni, sobre todo,
    la música
    Vendra a perturbar esa meditación desencantada y casi ataráxica
    Ni, sobre todo, el amor, ni el temor.
    ¡Ah! No tener ningún recuerdo de la opresión.



    *



    Incapaz de nostalgia
    Envidio la calma de los viejos
    La pequeña muerte en sus miradas,
    Su aire de estar al otro lado de la vida.

    Incapaz de imponerme
    Envidio la sed de los conquistadores
    La simplicidad de los niños,
    La forma que tienen de llorar.

    Mi cuerpo tensado hasta el delirio
    Espera como una llamarada
    Un devenir, un chasquido;
    Por la noche me entreno para morir.



    *



    Comediante precoz, experto en sufrimiento,
    He vivido una extraña y patética infancia.
    Jugaba a los cochecitos, creía en la amistad,
    Y muy a pesar mío ya suscitaba piedad.

    La agonía de las flores es brutal
    Como lo contrario de una explosión,
    La putrefacción de sus pétalos
    Evoca nuestro desamparo.

    Crecí en medio de máquinas de placer
    Que atravesaban la vida sin amar, sin sufrir;
    Yo no he renunciado a ese mundo ideal
    Entrevisto entonces. Y a menudo me he hecho daño.

    La agonía del hombre es sórdida
    Como una lenta crucifixión.
    No se llega a hacer el vacío;
    Uno muere con sus ilusiones.



    ÚTIMOS TIEMPOS

    Habrá días y tiempos difíciles
    Y noches de sufrimiento que parecen irremontables
    En que lloramos tontamente con ambos brazos sobre la mesa
    En que la vida, en suspenso, se aguanta solo por un hilo.
    Amor mío te oigo caminar por la ciudad.

    Habrá cartas escritas y rotas en pedazos
    Ocasiones perdidas amigos cansados
    Viajes inútiles desplazamientos vanos
    Horas sin moverse bajo un tórrido sol,
    Estará el miedo, que me persigue en silencio

    Que se acerca a mí, que me mira de frente
    Y su sonrisa es hermosa, su paso lento y tenaz
    El recuerdo se encierra en sus ojos vítreos,
    Mi futuro se encuentra en sus manos metálicas
    Desciende sobre el mundo como un halo de hielo.

    Estará la muerte, y tú lo sabes, mi amor
    Estará la desdicha y los días finales
    Nada se olvida nunca, las palabras y los rostros
    Flotan alegremente hasta la última orilla
    Habrá una añoranza, y luego un pesado sueño.



    *



    ¿Es cierto que algún sitio más allá de la muerte
    Alguien nos ama y nos espera tal como somos?
    Oleadas de aire helado se suceden sobre mi cuerpo;
    Necesito una clave para reunirme con los hombres.

    ¿Es ciertoque a veces los seres humanos se ayudan entre sí
    Y que se puede ser feliz más allá de los trece años?
    Determinadas soledades me parecen irremediables;
    Hablo del amor, en realidad yo no creo en él.

    Cuando la noche se concreta en el centro de la ciudad
    Yo salgo de mi estudio, con mirar implorante;
    Los bulevares mueven coladas de oro móvil
    Nadie me mira, soy inexistente.

    Más tarde me acurruco cerca de mi teléfono
    Marco unos números, pero cuelgo a tiempo.
    Hay una forma agazapada detrás del tocadiscos;
    Sonríe en la oscuridad, tiene todo el tiempo del mundo.



    CONFRONTACIÓN

    Y si necesitamos tanto amor, ¿de quién es la culpa?
    ¿Si no podemos por principio adaptarnos
    A ese universo de transacciones generalizadas
    Que tanto les gustaría vernos adoptar
    A los psicólogos y demás?

    Y si necesitamos tanta ensoñación, ¿de quién es la culpa?
    ¿Si una fracción aún por determinar de nuestra psique
    No puede por definición contentarse
    Con una gestión armoniosa de nuestras pulsiones catalogadas
    Cuatro o cinco, como máximo?

    Y si necesitamos creer en algo
    Que nos sobrepase, nos haga avanzar, y en lo que descansar al
    mismo tiempo,
    Si necesitamos de una dicha en absoluto cuantificable,
    De una fuerza interior que germine en nosotros y se ría de los
    imponderables,
    Que se desarrolle en nosotros y dé a nuestra existencia un valor,
    una utilidad y un sentido inalienables,
    Si también, y a la vez, necesitamos sentirnos culpables,
    Sentirnos humillados e infelices por no ser más de lo que somos
    Si realmente necesitamos todo eso para sentirnos hombres,
    ¿Qué le vamos a hacer?

    Es tiempo de aflojar la presa.



    *



    Es cierto que este mundo donde respiramos mal
    Ya no nos inspira más que un asco manifiesto,
    Un deseo de huir sin esperar las vueltas,
    Y ya no leemos los titulares del diario.

    Queremos regresar a la antigua morada
    Donde vivieron nuestros padres bajo el ala de un arcángel,
    Queremos reencontrar esa moral extraña
    Que santificaba la vida hasta su última hora.

    Queremos algo así como una fidelidad,
    Como un enlazamiento de suaves dependencias,
    Algo que sobrepase y contenga la existencia,
    Ya no podemos vivir lejos de la eternidad.


    *


    Bola de sangre, bola de odio,
    ¿Por qué toda esa gente reunida?
    Es la sociedad humana;
    La noche cae de nuevo sobre Paris.

    Mientras que en el azul ficticio
    Se cruzan los euromisiles,
    Un viejo sabio con ojo lloroso
    Examina unos cuantos fósiles.

    Dinosaurios, amables dinosaurios,
    ¿Qué veían vuestros estúpidos ojazos?
    ¿Ya se luchaba a muerte
    en vuestros letárgicos pantanos?

    ¿Hubo una edad dorada,
    Una buena ley natural?
    Responded, amables dinosaurios:
    ¿Por qué la vida es tan cruel?



    *



    VERONIQUE

    La casa era rosa con postigos azules
    Yo veía en la noche los rasgos de tu rostro
    La aurora se acercaba, estaba algo nervioso,
    La luna se deslizaba entre un lago de nubes.

    Tus manos dibujaban un espacio invisible
    En que podía moverme y desplegar mi cuerpo
    Y yo andaba hacia ti, próxima e inaccesible,
    Como un agonizante se arrastra hacia la muerte.

    De pronto cambió todo en una explosión blanca,
    El sol se levantó sobre un nuevo reino;
    Hacía casi calor, y era domingo,
    Se elevaban en el aire las armonías de un salmo.

    Yo leía un extraño afecto en tus ojos
    Y era muy feliz en mi pequeña perrera;
    Fue un sueño muy tierno y realmente luminoso,
    Tú eras mi alma y yo, tu caniche.



    LOS VISITANTES

    Ahora están ahí, reunidos a media pendiente;
    Sus dedos vibran y se rozan en una suave elipse.

    Un poco por todas partes crece una atmósfera expectante;
    Han venido de lejos, es el día del eclipse.

    Han venido de lejos y ya casi no tienen miedo;
    El bosque estaba frío y prácticamente desierto.
    Ellos se han reconocido mediante signos de colores;
    Casi todos están heridos, su mirada está inerte.

    Reina sobre esos montes una calma de santuario;
    El cielo se inmoviliza y todo se pone en su sitio.
    El primero se arrodilla, con mirada severa;
    Han venido de lejos para juzgar a nuestra raza.





    Pedro Casas Serra
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    Michel Houellebecq (1956- Empty Re: Michel Houellebecq (1956-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 20 Ago 2022, 11:53

    .


    Algunos poemas de Michel Houellebecq, de su obra Renacimiento, 1999, en traducción de Altair Díez y Abel H. Pozuelo:


    Las noticias se mezclan como aguas
    Sembradas en mi cerebro
    Por la ciega mano del comentarista;
    Tengo miedo.
    Desde hace ocho horas, las crueles declaraciones
    Se suceden en mi receptor;
    Muy arriba, el sol brilla.

    El cielo está ligeramente verde,
    Como el alumbrado de una piscina;
    El  café está amargo,
    Por todas partes se mata;
    El cielo no alumbra más que ruinas.



    *


    Yo daba vueltas en mi habitación,
    Los cadáveres ajustaban cuentas en mi memoria;
    Ciertamente ya no cabía esperanza;
    Abajo, unas cuantas mujeres se insultaban
    Muy cerca del Monoprix cerrado desde diciembre.

    Aquel día, todo estaba en calma;
    Las bandas se habían replegado a los suburbios.
    Percibí el olor del napalm,
    El mundo se volvió muy denso.
    Las noticias se interrumpieron hacia las seis;
    Sentí acelerarse los movimientos de mi corazón;
    El mundo se volvió sólido,
    Silencioso, las calles estaban vacías
    Y escuché a la muerte llegar.

    Aquel día, llovió muy fuerte.



    *



    Las mañanas de París, los máximos de polución
    Y la guerra de Bosnia que amenaza con reavivarse
    Pero encuentras un taxi, es un alivio
    En mitad de la noche un soplo de aire más amable

    Te conduce hacia el día,
    El mes de agosto se prolonga
    Y en el cuarto de baño
    Saludarás, a la esponja.

    Has hecho bien cogiendo
    Las vacaciones en septiembre
    Si no tuviera hijos yo haría igual,
    A veces tienen los mismos días de sol.

    El sábado se está terminando,
    Habrá que darse por vencido
    La noche cae sobre la residencia,
    Es más tarde de lo que tú piensas
    Las luces del bar tropical
    Se apagan. Van a cerrar la sala.

    Comerás solo
    Un panini de salmón
    En la calle de Choiseul
    Y te parecerá bien.



    *



    La calma de los objetos, a decir verdad, es extraña,
    Un poco hostil;
    El tiempo nos desmenuza y a ellos nada los perturba,
    Nada los descoloca.

    Son los únicos testigos de nuestra innegable decadencia,
    De nuestra travesía al vacío;
    Han cogido el color de nuestras viejas dolencias,
    De nuestro espíritu insípido.

    Sin redención, sin perdón, y demasiado parecidos a cosas,
    Gravitamos, inertes;
    Nada puede apaciguar esta fiebre enfermiza,
    Este sentimiento de pérdida.

    Construidos por nuestros objetos, hechos a su semejanza,
    Existimos por ellos.
    En nuestro interior, sin embargo, yace el recuerdo
    De haber sido dioses.



    *



    Las noches pasan por mí como un gran tren de laminado
    Y conozco el desgaste de las mañanas sin esperanza
    El cuerpo que se fatiga, los amigos que se distancian,
    Y la vida que recoge una a una sus cartas.

    Caeré un día, y por mi propia mano:
    Se cansó de luchar, dirán los médicos.



    *



    Había ido de vacaciones con mi hijo
    A un albergue de juventud extremadamente triste
    Estaba en alguna parte de los Alpes,
    Mi hijo tenía diez años.

    Y la lluvia caía dulcemente sobre las paredes;
    Abajo, los jóvenes intentaban trabar relaciones amorosas
    Y yo tenía ganas de dejar de vivir,
    De pararme al borde del camino
    De ni siquiera escribir más libros
    De detenerme, al fin.

    La lluvia cae cada vez más, en largas cortinas,
    Esta tierra es húmeda y sombría;
    Aquí la lucha se amortigua, uno tiene la impresión de entrar en
    la sepultura;
    Esta tierra es fúnebre, ni siquiera es hermosa.

    Pronto mis dientes caerán también,
    Lo peor está por venir;
    Camino hacia el hielo, lentamente me seco;
    Veo extinguirse la tarde y al mundo morir.



    *



    Soy difícil de ubicar
    En este café (algunas noches, baile);
    Ellos discuten de asuntos locales,
    De dinero que perder, de gente por asesinar.

    Voy a pedir un café y la cuenta;
    Desde luego no estamos en Woodstock.
    Los clientes del bar se han ido,
    han terminado sus Martinis,
    ¡Ji, ji!



    *



    Recrear las ceremonias...
    Psicologías deshilachadas.
    Un día nuestros rostros se aflojarán,
    Tendremos una lúgubre agonía.

    Los rasgo construidos por la existencia
    Alejan del rostro de Dios.
    Momentos fallidos, falsamente intensos...
    Ironizamos, nos hacemos viejos.

    Difundidos vía satélite,
    Los maratones benéficos
    Mantienen un nivel emotivo
    No demasiado intenso, pero sí algo encendido;
    Más tarde, ponen películas guarras.


    ¡EL PITO, EL PITO!

    ¿Volveré a la discoteca?
    Me parece poco probable;
    ¿Para qué nuevos fracasos?
    prefiero mear en la arena

    Y sacudir mi pequeña cola
    Al viento fresco de Túnez,
    Hay unas húngaras con gafas
    Y me la meneo por cortesía.

    Bromeo al borde del suicidio
    Como un hilo junto al ojo de la aguja
    Y si estuviera un poco lúcido
    Me lanzaría sobre todas las chicas.

    Y haría lo que fuera
    Por pasar al menos una noche,
    Por arañar un poco de gozo
    Junto a esos cuerpos que se escapan.

    Mi sexo sigue ahí, se hincha
    Me lo encuentro entre las sábanas
    Como un viejo animal, ronca
    Cuando vuelvo a usar mi brazo.

    ¡Mi mano conoce tan bien mi sexo!
    Es una relación muy vieja
    Nada le enfada, nada le molesta,
    Mi mano me conduce a la muerte.

    Me masturbo con Martini
    Esperando la mañana siguiente
    Sé bien que se ha acabado,
    pero no entiendo el final.

    Y yo solo, en la noche, me empalmo
    Alrededor de un halo de dulzura
    deseo posar mi carne;
    Me despierto, estoy llorando.



    *



    Criatura de labios acogedores
    Sentada enfrente, en el metro,
    No seas tan indiferente:
    Amor, nunca se tiene demasiado.



    *



    Playa Blanca. Las golondrinas
    Deslizándose en el aire. Calor.
    Final de tarde, veraneo.
    Estancia en pareja, individual.

    Playa Blanca. Las guirnaldas
    Enroscadas sobre la palmera muerta
    Se encienden y la tarde despega,
    Las alemanas atraviesan la escena.

    Playa Blanca como un enclave
    En el centro del mundo que sufre,
    Como un enclave al borde del abismo.
    Como un lugar de amor sin trabas.

    Fin de la velada. Las veraneantes
    Toman un segundo aperitivo,
    Intercambian miradas pensativas
    Llenas de dulzura y espera.

    Playa Blanca, al día siguiente,
    Cuando las veraneantes se descubren.
    Solo en mitad de los seres humanos,
    Me voy hacia el club de vela.

    Playa Blanca. las golondrinas
    Se deslizan en medio de la naturaleza.
    Último día del veraneo,
    Traslado desde el hotel;
    Lufthansa. De vuelta a la realidad.



    *



    He de precisar que yo no estaba solo en el coche,
    Estaba con la muerte;
    La noche giraba sin ruido, como una puerta,
    Traspasábamos los goznes del mundo;
    Los cabellos de la noche,
    La proximidad del solsticio,
    El cuerpo desamparado que suda y resbala.

    Y la noche era azul
    Como un pez nervioso,
    La noche alentaba por todas partes,
    En tus ojos se encendía una mirada un poco loca.

    La noche era muy borrosa,
    La noche estaba por todas partes,
    Las imágenes resbalaban
    Como un sueño de tiza.

    Aquella noche, divisamos la otra cara.



    *



    El tiempo sobre Venecia está muy cargado
    Y te noto un poco inquieta:
    Cálmate un poco, mi amor,
    Te lameré las mucosas.

    Habrá años por vivir
    Si seguimos siendo niños buenos;
    También podemos leer libros:
    Mira, mi amor, es la tormenta.

    Me gusta tu sabor un poco salado,
    Me hace falta dos veces al día;
    Me dejo ir completamente:
    Mira, amor mío, es la muerte.



    EL VIEJO LOCO

    De vez en cuando, pese a todo, habría amado este mundo,
    La imbécil claridad del sol matinal
    Esforzándose en calentar mis carnes horizontales,
    Habré a veces sentido la dulzura de los segundos

    El calor de los abrazos y el placer conexo
    De dos pieles que se rozan; los dedos tímidos y blancos;
    habría sentido el corazón que hace palpitar la sangre
    Y la ola de dicha que invade el sexo.

    Al abrigo de una tumbona, bajo el cielo azul y sombrío,
    Habré sobre todo soñado con la fusión de los cuerpos
    Con esos pequeños momentos que preceden a la muerte,
    Con el deseo que se extingue cuando se alargan las sombras.



    *



    La primera vez que hice el amor fue en una playa
    En algún lugar de Grecia
    La noche había caído
    Esto parece romántico
    Un poco exagerado,
    Y sin embargo es cierto.

    Y había olas,
    Siempre las olas
    Su ruido era muy suave,
    Mi destino era impreciso.

    La mañana anterior había nadado hacia una isla
    Que me parecía próxima
    Nunca alcancé la isla
    Había una corriente,
    Alguna cosa de esas
    Me costó mucho volver
    Y de verdad creí morir
    Me sentía muy triste
    Ante la idea de ahogarme,
    Consideraba la vida larga

    Y muy luminosa
    Solo tenía diecisiete años,
    Morir sin hacer el amor
    Me parecía muy triste.
    ¿Es neceario acariciar la muerte
    Para conocer la vida?
    Todos nosotros tenemos cuerpos
    Frágiles, insatisfechos.


    MICHEL HOUELLEBECQ, Poesía, Anagrama, 2012.




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    Michel Houellebecq (1956- Empty Re: Michel Houellebecq (1956-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 20 Ago 2022, 13:45

    .


    Algunos poemas de Michel Houellebecq, de su obra, Configuración de la última orilla, Anagrama, 2016, en traducción de Altair Diez:


    EL AMOR, LOS DEMÁS

    Los sentimientos hacen mejor al hombre incluso cuando son de infelicidad. Pero, en ese caso, lo mejoran matándolo.

    Hay amores perfectos, plenos, recíprocos y duraderos. Duraderos en su reciprocidad. Es ese un estado supremamente envidiable, todos lo sentimos así. Sin embargo, paradójicamente, dichos amores no suscitan ningún tipo de celos. Tampoco provocan ningún sentimiento de exclusión. Simplemente existen. Y, simultáneamente, todo lo demás puede existir.

    Desde que desapareció, ya no puedo soportar que los demás se separen; ya no puedo soportar siquiera la idea de la separación.

    Me miran como si fuera a ejecutar acciones ricas en enseñanzas. Y no es el caso. Estoy a punto de sucumbir, eso es todo.

    Quienes temen morir temen, de igual modo, vivir.

    Tengo miedo de los demás. No soy amado.

    La muerte, tan maleable.



    *


    En la contradicción que inunda nuestras mañanas
    Respiramos, es cierto, y el cielo está apacible;
    Pero ya no creemos que la vida sea posible,
    Ya no tenemos la impresión de ser humanos.

    La infancia se ha acabado, se han repartido las cartas;
    A fuerza de costumbre y de renuncia,
    Hemos ahogado los gritos de la pasión;
    Nos encaminamos hacia el fin de la partida.


    El polvo se arremolina sobre el suelo gris, moviente;
    Un golpe de viento surge y purifica el espacio.
    Hemos querido vivir, quedan trazas de ello;
    Nuestros cuerpos aletargados se suspenden a la espera.



    *



    Por toda compañía tengo un contador eléctrico,
    Cada veinte minutos emite unos ruidos secos
    Y su funcionamiento preciso y mecánico
    Me consuela un poquito de mis recientes fracasos.

    En mis primeros años tenía yo un dictáfono
    Y me gustaba repetir con una voz irónica
    Poemas conmovedores, sensibles y narcisistas
    Al corazón tranquilizador de sus dos micrófonos.

    Adolescente ingenuo, sabiendo poco del mundo,
    Me gustaba rodearme de máquinas perfectas
    Cuyo modo de empleo, lleno de frases profundas,
    Tornaba mi corazón contento, mi vida rica y completa.

    Nunca la compañía de un ser humanoide
    Había turbado mis noches: todo iba mejor que bien
    Y yo me organizaba la vida de un pequeño viejo
    pensativo y dulce, amable pero muy lúcido.



    CARA B

    Y entonces de repente todo pierde su atractivo
    El mundo sigue, ahí, lleno de objetos variables
    De discreto interé, fugitivos e inestables,
    Una luz mortecina baja del cielo abstraído.

    En la cara B de la existencia,
    Sin placer ni verdadero sufrimiento
    Salvo aquellos que deriban de la usura,
    Cualquier vida es una sepultura

    Cualquier futuro es necrológico
    Ya solo nos hiere el pasado,
    El tiempo de la ebriedad y el sueño,
    La vida no tiene nada de enigmático.



    LOS HOMBRES

    Los hombres solo quieren que les coman el rabo
    Tantas horas al día como sea posible
    Tantas chicas bonitas como sea posible.

    Fuera de eso, les interesan las cuestiones técnicas.


    ¿Ha quedado lo bastante claro?



    *



    Cuando ya no te empalmas, poco a poco todo pierde importancia;
    Poco a poco todo acaba siendo opcional.
    Persiste un vacío adornado, infestado de llagas y dolencias
    Que afligen al cuerpo. El mundo es, de golpe, más real.

    (Los enanos rubicundos surgen
    Del aguero verde entre los muslos
    De las criaturas llamadas "mujeres";
    Es la reproducción del drama.)

    ¿Qué más da la desaparición de los prismas?
    la cosas se organizan y configuran
    En su simplicidad lateral

    Y ni la diversidad orgánica,
    Ni las vicisitudes del orgasmo
    Ni la brutalidad del espasmo
    Podrán alterar la debacle técnica.



    HMT

    I

    En el fondo, siempre supe
    Que alcanzaría el amor
    Y que sería
    Un poco antes de mi muerte.

    Siempre tuve confianza,
    No renuncié
    Mucho antes de tu presencia,
    Me fuiste anunciada.

    Ya está, vas a ser tú
    Mi presencia efectiva
    Estaré en la alegría
    De tu piel no ficticia

    Tan suave a la caricia,
    Tan ligera y tan fina
    Entidad no divina,
    Animal de ternura.


    III

    Cuando haya que dejar este mundo
    Haz que sea en tu presencia
    Haz que en mis últimos segundos
    Te mire con confianza

    Tierno animal de senos turbadores
    Que sostengo en el hueco de mi mano;
    Cierro los ojos: tu cuepo blanco
    Es el límite del reino.


    VI

    Al cabo de unos meses
    (O de unas semanas)
    Te cansaste de mí,
    Tú, a quien hice reina.

    Ya conocía el riesgo,
    Que se reveló mortal;
    El sol, como un disco,
    Luce sobre mi vida rota.


    VII

    No existe el amor
    (No el de verdad, no lo suficiente)
    Vivimos sin ayuda,
    Morimos abandonados.

    La llamada a la piedad
    Resuena en el vacío
    Nuestros cuerpos se estropean,
    Pero nuestras carnes están ávidas.

    Desaparecidas las promesas
    De un cuerpo adolescente,
    Entramos en la  vejez
    Donde nada nos espera

    Más que la vana memoria
    De nuestros días extintos,
    Un sobresalto de odio
    Y la desnuda desesperación.



    *



    (un momento de cosmología)


    Cuando la noche se desmenuza en lentos pájaros
    Y los días ya no ofrecen ninguna alternativa
    Hay que cesar de vivir, sin demora y sin ruido
    La nada nos ofrece una paz relativa

    A menos que imaginemos que viviremos de nuevo
    Revivir sin conciencia, que nuestros átomos idiotas
    Repetitivos y redondos como las bolas de lotería
    Se recombinarán como páginas de un libro

    Escrito por un cabrón
    Y leído por cretinos.



    *



    "Habiendo madrugado, Adán suspiraba, nostálgico."


    A primera vista, ese trozo de periódico evoca a todas luces el paraíso perdido, el Edén; capataz en una fábrica de betún, Adán sin duda podía notar la maldición bíblica con particular agudeza.


    ¡Ah, sí, vivir desnudos, sin zapatos y sin betún!
    Hacia las siete de la mañana Adán estaba rabiando.
    O vivir con unos tacones de charol:
    Casino, tranquilidad y bikinis.



    ¿Se puede sentir nostalgia de lo que nunca se ha conocido? Sin duda, a condición de contar con un televisor. Los anuncios de agua Volvic a Adán le desgarraban el corazón... Todo aquello era tan diferente de la jubilación que probablemente le esperaba, en un asilo de ancianos de Garges-lès-Gonesse, expuesto a la maldad gratuita de los delincuentes juveniles.


    Adán miraba su teckel
    Como María al ángel Gabriel.



    Un Adán sin Eva no es gran cosa,
    Suspiraba Adán delante de la programación erótica de TF1.
    Habría debido casarse, tener críos o algo;
    Por muy buenos que sean los perros, un perro solo es un perro.



    *



    Existir, percibir

    Existir, percibir,
    Ser una suerte de residuo perceptivo (si se puede decir así)
    En la sala de embarque de la gterminal 2D de Roissy,
    Esperando el vuelo con destino Alicante
    Donde mi vida proseguirá
    Durante algunos años aún
    En compañía de mi perrito
    Y de las alegrías (cada vez más breves)
    Y del aumento regular de las dolencias
    En esos años que preceden de forma inmediata a la muerte.


    MICHEL HOUELLEBECQ, Configuración de la última orilla, Anagrama, 2016, en traducción de Altair Diez

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    Michel Houellebecq (1956- Empty Re: Michel Houellebecq (1956-

    Mensaje por cecilia gargantini Jue 17 Nov 2022, 15:26

    Yo he leído todas sus novelas, o casi todas. Me maravilla como narrador. He leído varias de las controversias sobre su escritura, pero a mí me parece genial. Describe tan bien la decadencia, el individualismo, el asqueo frente a tantas cosas.
    Pero descubro hoy, gracias a vos, que también es poeta. Y veo las mismas temáticas que en su prosa.
    En algunos versos me recuerda un poco a Bukowski y a otros autores por el estilo.
    Yo he dado en taller fragmentos de sus obras o sugerído alguna de sus novelas para debatir.
    Ahora tengo este plus de la poesía.
    Besossssssssssss y graciassss
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    Michel Houellebecq (1956- Empty Re: Michel Houellebecq (1956-

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 18 Nov 2022, 04:54

    Gracias a ti por tu interés, Cecilia.

    Un abrazo.
    Pedro


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