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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 8:26 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 ) (*)

    BIOGRAFÍA  (BVMC)

    Vida y obra de José de Espronceda (1808-1842)

       ¿Dónde estoy? Tal vez bajé
       a la mansión del espanto,
       tal vez yo mismo creé
       tanta visión, sueño tanto,
       que donde estoy ya no sé.

    José de Espronceda.

    La vida de Espronceda (1808-1842) presenta tres aspectos que no se pueden considerar de una manera aislada: el político, el amoroso y el literario. Para entender su quehacer poético, su biografía debe ser contemplada como una fusión de estos tres factores que se reflejan constantemente en su obra literaria.

    José de Espronceda y Delgado nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 en el palacio del Marqués de Monsalud, cuando su padre, Camilo de Espronceda, sargento mayor de la Caballería de Borbón, se dirigía en campaña a Badajoz acompañado de su esposa, M.ª del Carmen Delgado. Ambos procedían de familias de militares con rentas y siempre apoyaron económicamente a su hijo, especialmente durante su destierro, como así consta en el epistolario familiar.

    Sus primeros estudios de 1821 a 1824 se realizaron en el colegio de San Mateo, moderno centro de instrucción primaria y secundaria, especializado en la enseñanza de las Humanidades (también enseñaba allí Hermosilla, considerado el mejor helenista de la época) y Ciencias, dirigido por Alberto Lista, el maestro de la primera generación romántica española. Bajo la supervisión del maestro se crea la sociedad literaria «La Academia del Mirto» donde Espronceda lee sus primeras obras. Pero la realidad política se impone y el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan en 1820 que inicia el Trienio Liberal (1820-1823), inicia un largo proceso de sublevaciones militares que perturbarán la vida escolar. Cuando en mayo de 1823, el duque de Angulema, con sus Cien mil hijos de San Luis pone término al trienio liberal restableciendo el absolutismo. El régimen de Fernando VII desconfíará de un centro dirigido por quien en definitiva era Lista, un liberal conocido, varias veces exiliado por sus ideas antiabsolutistas.

    En 1823 Espronceda se incorpora a la sociedad secreta Los Numantinos, ligada ideológicamente a la Academia del Mirto, asumiendo por tanto cierto riesgo político con tan sólo 15 años de edad, riesgo que se incrementa cuando dos años más tarde, en 1825, reemplaza como presidente de la sociedad a Patricio de la Escosura. Por una delación de uno de los miembros de la sociedad, los dirigentes de la misma son procesados y condenados y entre ellos, Espronceda, que a sus 17 años sufre su primer destierro pues se le impone el exilio de Madrid, pena que se reducirá a tres meses, en un convento de Guadalajara, donde su padre estaba destinado.

    Desde 1825 hasta 1827 el joven Espronceda se aparta por completo de la política, dedicándose a la composición de sus poemas juveniles y a la concepción general y redacción de gran parte de El Pelayo, en el que continuará trabajando hasta 1835. La creación de estos primeros poemas refleja las enseñanzas de Lista y la influencia de los poetas sevillanos y salmantinos, o de los autores clásicos que eran considerados los modelos por el neoclasicismo como se plasma en su Vida del campo, versión romántica del Beatus ille Horaciano, en el soneto A la noche, o en el Romance a la mañana, y otros poemas de inspiración moderna, con ecos de Lista y de Menéndez Valdés como La tormenta de noche o la oda celebrando el cumpleaños del maestro A Anfriso en sus días. En el extenso poema épico El Pelayo, Espronceda une leyenda (del Conde Don Julián) con historia (Pelayo), experimentando a lo largo de su elaboración poética, que dura una década, su evolución desde la estética dieciochesca hasta las doctrinas románticas, de las que se confiesa partidario públicamente. El poema, escrito en octavas reales y estructurado en cantos, ha sido estudiado por Marrast1 en su relación con la épica italiana del Renacimiento, especialmente con Torquato Tasso y Ludovico Ariosto, determinando las correcciones y octavas agregadas por Lista.

    En 1826, próximo a cumplir los dieciocho años, y con una sólida formación intelectual, Espronceda, a diferencia de sus condiscípulos, no se prepara para ejercer profesión ni oficio alguno. Su padre, de setenta y seis, solicita el 31 de enero el ingreso de su hijo en el Colegio Real y Militar de los Caballeros Guardias Marinas. Su candidatura fue desestimada por no ir acompañados los documentos de la legalización que se requería, para lo cual no hubo tiempo dado que la edad del poeta, ya había superado la requerida para su admisión.

    En el verano de 1827 José de Espronceda decide abandonar España y dirigirse a Portugal, vía Gibraltar «llevado de mis instintos de ver mundo», según contará al final de su vida, en De Gibraltar a Lisboa. Viaje histórico2 , y también en un artículo «Pasó ya el tiempo de las aventuras. Yo he salido a los diez y seis años de mi patria como un segundo D. Quijote a buscarlas, y todavía no he hallado una que pueda llamarse tal» 3; Pero en el mismo año, alude a su condición de desterrado político de una manera desgarrada, que nada tiene que ver con ese espíritu aventurero:

       Menester es haber vivido lejos de los suyos, con el estigma del proscrito en la frente, y el corazón llagado de recuerdos, solo entre la multitud que desconfía del extraño, pobre y sin valimiento propio....menester es haber despreciado la riqueza del extranjero, comparándola con la pobreza del suelo patrio...para comprender, para sentir la Patria, para no poder pronunciar jamás tan dulce palabra sin conmoverse"4

    Sin embargo, la fecha de su partida de España no coincide con la de ninguna emigración de españoles, por lo que se debe suponer que su iniciativa de irse a Lisboa fue decisión personal, aunque muchos biógrafos del poeta afirman que en esta época fue objeto de vigilancia personal por parte de la policía en el tenso ambiente político de Madrid. Patricio de la Escosura en 18705 nos habla de una conspiración liberal que se preparaba en Extremadura y en la que Espronceda se hallaba involucrado, pero no hay ninguna prueba de dicho complot.

    En 1826 y 1827 Portugal durante pocos meses vivió un régimen liberal que propició la acogida de los españoles enemigos de Fernando VII, pero la vigilancia, a partir de julio de 1827, y las medidas de expulsión fueron siendo cada vez más severas y Espronceda, confinado a su llegada en el castillo de Sao Vicente, fue expulsado de Lisboa, junto con los exiliados políticos, a Londres, donde llegó el 15 de septiembre de 1827. Según consta en carta dirigida a sus padres su expulsión fue causada "no por ninguna necia calaverada, sino por el amor y el honor a la patria".

    La vida sentimental de Espronceda de esta época pertenece a la leyenda ya que ni sus cartas, ni los archivos nos revelan nada. García de Villalta, Ferrer del Río, Rodríguez-Solís y Cortón sitúan el primer encuentro entre Espronceda y Teresa en Portugal en ese verano de 1827. Según Villalta y Rodríguez-Solís los jóvenes se conocieron en Portugal debido a las visitas de Teresa a su padre, el coronel Epifanio Mancha, preso en el castillo de Sao Jorge en Lisboa, lo cual tiene visos de verosimilitud; no así la leyenda (propalada por Ferrer del Río, Rodríguez Solís y Cortón) de que Espronceda fuera a Londres siguiendo a Teresa, ya que el poeta llegó a la capital inglesa en septiembre y el coronel Mancha y su familia no llegaron hasta el 6 de diciembre.

    Durante su estancia en Londres, la poesía de Espronceda, en contacto con otras literaturas europeas, acusa importantes cambios, distanciándose paulatinamente de las formas aprendidas en pro de una expresión más personalizada. En La entrada del invierno en Londres da muestras de esta sincera expresión del sentimiento del proscrito aunque todavía sobre los moldes neoclásicos.

    La influencia de Ossián y de Byron se harán ostensibles en su poema Óscar y Malvina (1831)con el explícito subtítulo Imitación del estilo de Ossián. El estilo de las poesías atribuidas falsamente a Ossián, bardo caledonio del siglo III, por James Macpherson (1736-1796) a partir de poesías populares de la antigua Escocia, será definitivo en la sensibilidad poética del romanticismo europeo. Espronceda se hará eco de esta moda literaria además de en este poema, en su famoso Himno al sol, en el Canto del Cosacoy en el Canto del Cruzado en el que se percibe una visión caballeresca de la Edad Media al estilo de Walter Scott. En opinión de Casalduero, las lecturas de Ossián permitirán a Espronceda descubrir su propio yo romántico y renovar su visión de la naturaleza y de la vida más allá de las formas neoclásicas6.

    En Londres y en París, a donde se dirige en 1829, quizá con la idea de pasar a España, Espronceda es considerado por las autoridades de ambos países como «revolucionario liberal», y emisario de los generales Espoz y Mina y Jose María de Torrijos, destacados cabecillas de la revolución antifernandina. Por otra parte, sus escandalosas relaciones en Londres con Teresa Mancha, ya casada con un español emigrado y madre de dos hijos, pudo influir en su viaje de Londres a París, adonde llega Teresa en 1830. Fuera por unas razones o por otras, el viaje a Francia le dio ocasión a Espronceda de participar en las barricadas de París en julio de 1830, revuelta que tuvo como consecuencia la entronización de Luis Felipe, representante del liberalismo financiero.

    De París, en contacto con los liberales partidarios de Torrijos, parte en la expedición militar de éste bajo el mando de Joaquín de Pablo, conocido como Chapalangarra, entrando a España con una reducida tropa por Pamplona, el 17 de octubre de 1830. Su actuación fue heroica al frente de esa reducida tropa, a pesar de su trágico desenlace con la derrota de Chapalangarra y el inmediato fusilamiento de éste. Espronceda regresa a Francia con los soldados sobrevivientes de la derrota.

    Durante esta etapa de su vida, entre 1830 y 1840, Espronceda escribirá las poesías políticas o «cívico-morales» como la oda A la muerte de don Joaquín de Pablo (Chapalangarra), el Soneto a la memoria de Torrijos y sus compañeros , la elegía A la Patria, Guerra, poesía leída en una función patriótica del Teatro de la Cruz en 1835 y en donde celebra los triunfos de Espartero en la guerra carlista; El dos de mayo, en la que se trasciende la política nacional a la europea, ya que la actuación de Luis Felipe al acceder a la intervención de los 100.000 hijos de San Luis, se considera humillante para los descendientes de los héroes del 2 de mayo.

    Son estos poemas los que darán a Espronceda entre sus contemporáneos la fama de poeta romántico, pero aún más sus Canciones: Canción del pirata, El Canto del cosaco , El mendigo, El reo de Muerte, y El Verdugo que en palabras de Marrast «constituyen una verdadera requisitoria social». En ellas se plasma uno de los valores esenciales de la poesía esproncediana: la idea de libertad y la rebeldía personal que, junto a sus logros musicales con el ritmo de las estrofas, mediante la polimetría al compás del pulso emocional del sentimiento, constituirá un paso fundamental en la elevación de la poesía popular que culminará con la obra de Bécquer, treinta años más tarde.

    En octubre de 1831, Espronceda se instala en París con Teresa conociendo una época de felicidad con ella, que quizá no se repite en su vida y que se refleja en sus poesías Y a la luz del crepúsculo serena, y Suave es tu sonrisa, amada mía, ambas de 1832. También escribe odas patrióticas y la tragedia Blanca de Borbón. En marzo de 1833, con ocasión de la muerte de su padre meses antes, y amparado en la ley de amnistía de ese año por la muerte del rey Fernando VII, regresa a España, seguido de Teresa pocos días después.

    En Madrid, José y Teresa viven juntos, en un piso cercano a la casa de la madre del poeta, y en mayo de 1834, tienen una hija, Blanca. Espronceda ingresa en la Guardia Real, y aunque no se le considera todavía peligroso políticamente, Cea Bermúdez aleja por un tiempo de la Corte a varios de los antiguos emigrados, entre ellos a Espronceda, que inicia su segundo destierro dentro del territorio español, esta vez en Cuéllar en mayo de 1833. Allí escribe durante estos meses el primer volumen de su novela histórica Sancho Saldaña o el Castellano de Cuéllar, la comedia Ni el tío ni el sobrino, junto con Ros de Olano, representada en 1834 sin mucho éxito. En ese mismo año forma parte de la redacción del periódico El Siglo, frecuentemente censurado durante el gobierno moderado de Martínez de la Rosa, y las ideas republicanas de Espronceda comienzan a ser ampliamente conocidas en los círculos políticos y literarios de Madrid.

    Los avatares de la guerra carlista, junto con otros sucesos políticos desafortunados ocasionan la ruptura de jóvenes liberales como Larra y Espronceda con el moderantismo de Martínez de la Rosa, y Espronceda es desterrado en septiembre de 1834 esta vez a su tierra natal, a Badajoz, destierro que comentará Larra en su Segunda y última carta al Bachiller.

    La caída del gobierno de Martínez de la Rosa en mayo de 1835, junto con la desastrosa gestión económica del ministerio del conde de Toreno, y la inoperancia militar contra la facción carlista, hacen que Espronceda manifieste su oposición política lo que le obligará a llevar una vida semiclandestina en casas de sus amigos de Madrid. En esta época sus poesías, algunas de las cuales ya eran conocidas como La canción del pirata y El reo de muerte, aparecen en diversas publicaciones periódicas como El Siglo, La Revista Española, y El Artista, revista de cuya redacción forma parte y cuyo primer número, de enero de 1835, destaca por su calidad intelectual y gráfica.

    Espronceda ya ha conseguido una sólida reputación de escritor y también era público su pensamiento político y social a través de diversos artículos en periódicos o en sesiones del Ateneo. Sus ideas evolucionan hacia el liberalismo progresista reivindicando mejoras sociales para el campesinado e intercediendo por ellos ante el gobierno. Su llamamiento a la lucha contra la tiranía y la opresión queda patente en su artículo Libertad, igualdad, fraternidad, aparecido en El Español, en enero de 1836. El programa de reforma económica y social de Álvarez de Mendizábal, basado en la desamortización y en el fin de la guerra carlista, pronto lleva a sus partidarios a la decepción, y Espronceda publica el 7 de marzo de 1836 el artículo político El gobierno y la bolsa en donde se critica el espíritu financiero de las reformas, en las que el Gobierno confunde los intereses nacionales con los de la Bolsa; en mayo publica el folleto El Ministerio Mendizábal, que Larra comentará, en el que Espronceda se lamenta de la inútil demolición de edificios religiosos y la pérdida de obras artísticas que la desamortización ha causado, sin alterarse en cambio el sistema de posesión de la tierra, ni producirse mejoras en la población rural ni en la clase baja urbana.

    En ese mismo año, 1836, Espronceda es abandonado por Teresa quien no podía seguirle en su intensa actividad política que le obligaba a largas ausencias, interpretadas por ella, en ocasiones, como infidelidades. Le deja a Blanca, la única hija nacida de su unión en 1834.

    Los moderados suben al poder y en mayo Javier Isturiz, bajo la protección de la reina Regente, reemplaza a Mendizábal. Con la nueva ley electoral Espronceda se presenta como diputado por Almería, a la vez que Larra lo hace por Ávila. Los resultados fueron anulados. En agosto de ese año, la rebelión de los sargentos de la Granja termina con el gabinete de Isturiz, sucediéndole Calatrava. A finales de 1836, Espartero es dueño de la situación política, tras su clamorosa victoria en Bilbao, que le valió el título de conde de Luchana.

    En 1837 de nuevo se presenta Espronceda como candidato a diputado por Granada, sin resultar elegido, ganando los moderados la mayoría de la Cámara. A partir de aquí, otra vez Espronceda se ve obligado a la lucha política subversiva y a favor de la República. En febrero Espronceda enferma, según el detallado relato de Zorrilla7, sin poder participar en el entierro de Larra. A finales de ese año publica fragmentos de El Estudiante de Salamanca y crea con otros la revista el Liceo artístico y literario de dicho Liceo del que había sido fundador, y donde también imparte al siguiente año, 1838, un curso de Literatura moderna. Escribe, en colaboración con Eugenio Moreno una nueva obra teatral Amor venga sus agravios.

    En septiembre de ese mismo año muere Teresa Mancha, lo que dará lugar a la expresión de su sincero y desgarrado dolor en el Canto a Teresa que incluirá en su poema El diablo mundo, obra maestra de la poesía lírica española.

    Durante los meses de octubre y noviembre de 1838 participa en el movimiento progresista encabezado por Espartero lo que motiva un viaje, de carácter político, recorriendo Andalucía (Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla). Tras el abrazo de Vergara en 1840, los republicanos que integran el sector progresista del liberalismo apoyan la candidatura de Espartero como ministro. Espronceda se presenta en su puesto de primer teniente en la Milicia madrileña al frente de Espartero.

    Muere su madre el 29 de octubre de 1840. En este año, García de Villalta y Gil y Carrasco editan sus Poesías. Aparecen publicadas «por entregas» algunos cantos de El diablo mundo. En la revista El Pensamiento, entre cuyos editores se encuentra junto con Ros de Olano y Miguel de los Santos Álvarez, aparecen varios artículos suyos, un cuento, el relato autobiográfico De Gibraltar a Lisboa, y nuevos fragmentos de El Diablo Mundo. En El Iris aparecen los poema El Ángel y el Poeta y A la traslación de las cenizas de Napoleón.

    Entre los años 1840 y 1842, Espronceda publica El estudiante de Salamanca y El diablo mundo poemas que serán considerados una de las cimas del Romanticismo Español.

    En 1840 Espronceda concluye El estudiante de Salamanca publicado como cuento, en verso y que había ido publicando por entregas en varias etapas desde 1836 hasta 1839. El cuento, en la línea de la leyenda dramática romántica, y afín al poema dramático de ritmos y metros muy elaborados, supone la expresión de dolor ante la contemplación del destino personal del poeta que se convierte en dolor universal por el destino del hombre. En esta obra se entrecruzan múltiples temas y motivos procedentes, en su mayor parte, de la tradición española.

    Su otro gran poema, El diablo mundo, por desgracia inconcluso, ha sido relacionado por la crítica con otros poemas filosóficos del Romanticismo europeo, especialmente con el Fausto de Goethe, pero su originalidad estriba en la evolución de su expresión poética para dar cabida a los diversos elementos de su contenido: una cosmología religiosa, la explicación de una Naturaleza simbólica, la historia de la Humanidad y la perversión de la bondad natural del individuo en contacto con la sociedad y sobre todo ello, la manifestación del elemento personal y autobiográfico en el que el dolor prepondera sobre el placer, especialmente en el Canto a Teresa, que algunos críticos consideran carente de relación con el resto del poema, afirmación hecha por el propio Espronceda; sin embargo este canto es la expresión más auténtica del dolor ante la vida, que arranca en el poeta el sarcasmo y la maldición blasfema, a la vez que uno de los poemas de amor más intensos de todos los tiempos.

    En octubre de 1841 los generales Concha y Diego de León se sublevan contra Espartero e intentan apoderarse de la Reina en el asalto al Palacio Real; Espartero ordena el fusilamiento de Diego de León. En noviembre Espronceda es designado imprevistamente secretario de la Legación de España en los Países Bajos, cargo que más parece alejamiento de Madrid que distinción política. Su estancia en La Haya dura hasta marzo del 42 cuando Espronceda es elegido Diputado a Cortes por la provincia de Almería, incorporándose por fin a la Cámara. Su actividad parlamentaria durante dos meses hasta su muerte se destacó por su defensa de la Milicia Nacional y su preocupación por la situación económica de España. Su última aparición pública fue su asistencia a un banquete ofrecido por Espartero a varias personalidades de todos los partidos el 15 de mayo, muriendo inesperadamente 8 días después, el 23 de mayo, a los 34 años.

    El sentir por su repentina desaparición, debido a una afección a la garganta (los periódicos del día siguiente hablan del «garrotillo») fue manifiesto en el velatorio y el entierro al que asistió gran afluencia de gente de todas los estratos sociales dando muestras de respeto por su actuación política y admiración por su obra poética.

    En la figura de Espronceda se dieron las circunstancias para la conversión de su persona en mito, ya que supo aunar la rebelión moral y la política a una muy elevada creación artística, a lo que se añadió su temprana muerte.

    En 1902 sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres de España.

    1. Robert Marrast: José de Espronceda y su tiempo. Barcelona, Editorial Crítica, 1989, (Traducción castellana del original José de Espronceda et son temps. Littérature, societé, politique au temps du romantisme. Paris, Editions Klincksieck, 1974).

    2. «De Gibraltar a Lisboa, viaje histórico», El Pensamiento, 8, 31 de agosto de 1841, pp. 174-177; BAE, t. LXXII, 604-608.

    3. «Un recuerdo», El Pensamiento, 3, 15 de junio de 1841, pp. 60-64; BAE, t. cit., pp. 599-604.

    4. «Política general», El pensamiento, 1, 15 de mayo, 1841, pp. 12-15; BAE, t. cit., pp. 592-596

    5. Patricio de la Escosura: Discurso...Madrid, 1879, p.79.

    6. Joaquín Casalduero: Espronceda. Madrid, 1967. (2.ª ed.)

    7. José Zorrilla: Recuerdos del tiempo viejo. Madrid, 1882-1883, t. I, pp. 46-50


    (*) Siendo como es uno de lo más grandes poetas españoles de todos los tiempos, no tiene espacio abierto en GRANDE AUTORES. He hecho la búsqueda avanzada. Y he mirado página a página por si la búsqueda era errónea. Y nada. No aparece nada suyo.
    A partir de hoy, vamos a exponer su obra. Usaremos nuestra Biblioteca y todas las fuentes que hablen de él. Decenas de fuentes. Nuestra base central de datos, sin embargo, será la BVMC.
    Os doy las gracias anticipadas por vuestra atención.


    _________________
    "No hay abrazos que paren los cañones
    Ni cañones que maten la esperanza." 
                                                                 Walter Faila.


    [i]Qué triste es acabarse sin mancharse de barro. [/i]
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 8:31 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 ) (*)

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PRIMERA PARTE



    "Sus fueros, sus bríos,
    sus premáticas, su voluntad."

    (Quijote.- Parte primera. )




    Era más de media noche,
    antiguas historias cuentan,
    cuando en sueño y en silencio
    lóbrego envuelta la tierra,
    los vivos muertos parecen, 5
    los muertos la tumba dejan.
    Era la hora en que acaso
    temerosas voces suenan
    informes, en que se escuchan
    tácitas pisadas huecas, 10
    y pavorosas fantasmas
    entre las densas tinieblas
    vagan, y aúllan los perros
    amedrentados al verlas:
    En que tal vez la campana 15
    de alguna arruinada iglesia
    da misteriosos sonidos
    de maldición y anatema,
    que los sábados convoca
    a las brujas a su fiesta. 20
    El cielo estaba sombrío,
    no vislumbraba una estrella,
    silbaba lúgubre el viento,
    y allá en el aire, cual negras
    fantasmas, se dibujaban 25
    las torres de las iglesias,
    y del gótico castillo
    las altísimas almenas,
    donde canta o reza acaso
    temeroso el centinela. 30
    Todo en fin a media noche
    reposaba, y tumba era
    de sus dormidos vivientes
    la antigua ciudad que riega
    el Tormes, fecundo río, 35
    nombrado de los poetas,
    la famosa Salamanca,
    insigne en armas y letras,
    patria de ilustres varones,
    noble archivo de las ciencias. 40
    Súbito rumor de espadas
    cruje y un ¡ay! se escuchó;
    un ay moribundo, un ay
    que penetra el corazón,
    que hasta los tuétanos hiela 45
    y da al que lo oyó temblor.
    Un ¡ay! de alguno que al mundo
    pronuncia el último adiós.

    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:30 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 ) (*)

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PRIMERA PARTE. CONT.

    El ruido
    cesó, 50
    un hombre
    pasó
    embozado,
    y el sombrero
    recatado 55
    a los ojos
    se caló.
    Se desliza
    y atraviesa
    junto al muro 60
    de una iglesia
    y en la sombra
    se perdió.

    Una calle estrecha y alta,
    la calle del Ataúd 65
    cual si de negro crespón
    lóbrego eterno capuz
    la vistiera, siempre oscura
    y de noche sin más luz
    que la lámpara que alumbra 70
    una imagen de Jesús,
    atraviesa el embozado
    la espada en la mano aún,
    que lanzó vivo reflejo
    al pasar frente a la cruz. 75

    Cual suele la luna tras lóbrega nube
    con franjas de plata bordarla en redor,
    y luego si el viento la agita, la sube
    disuelta a los aires en blanco vapor:

    Así vaga sombra de luz y de nieblas, 80
    mística y aérea dudosa visión,
    ya brilla, o la esconden las densas tinieblas
    cual dulce esperanza, cual vana ilusión.

    La calle sombría, la noche ya entrada,
    la lámpara triste ya pronta a expirar, 85
    que a veces alumbra la imagen sagrada
    y a veces se esconde la sombra a aumentar.

    El vago fantasma que acaso aparece,
    y acaso se acerca con rápido pie,
    y acaso en las sombras tal vez desparece, 90
    cual ánima en pena del hombre que fue,

    al más temerario corazón de acero
    recelo inspirara, pusiera pavor;
    al más maldiciente feroz bandolero
    el rezo a los labios trajera el temor.

    CONT.


    _________________
    "No hay abrazos que paren los cañones
    Ni cañones que maten la esperanza." 
                                                                 Walter Faila.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:32 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 ) (*)

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PRIMERA PARTE. CONT.

    Mas no al embozado, que aún sangre su espada
    destila, el fantasma terror infundió,
    y, el arma en la mano con fuerza empuñada,
    osado a su encuentro despacio avanzó.

    Segundo don Juan Tenorio, 100
    alma fiera e insolente,
    irreligioso y valiente,
    altanero y reñidor:
    Siempre el insulto en los ojos,
    en los labios la ironía, 105
    nada teme y toda fía
    de su espada y su valor.

    Corazón gastado, mofa
    de la mujer que corteja,
    y, hoy despreciándola, deja 110
    la que ayer se le rindió.
    Ni el porvenir temió nunca,
    ni recuerda en lo pasado
    la mujer que ha abandonado,
    ni el dinero que perdió. 115

    Ni vio el fantasma entre sueños
    del que mató en desafío,
    ni turbó jamás su brío
    recelosa previsión.
    Siempre en lances y en amores, 120
    siempre en báquicas orgías,
    mezcla en palabras impías
    un chiste y una maldición.

    En Salamanca famoso
    por su vida y buen talante, 125
    al atrevido estudiante
    le señalan entre mil;
    fuero le da su osadía,
    le disculpa su riqueza,
    su generosa nobleza, 130
    su hermosura varonil.

    CONT.


    _________________
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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:35 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 ) (*)

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PRIMERA PARTE. CONT.

    Que en su arrogancia y sus vicios,
    caballeresca apostura,
    agilidad y bravura
    ninguno alcanza a igualar: 135
    Que hasta en sus crímenes mismos,
    en su impiedad y altiveza,
    pone un sello de grandeza
    don Félix de Montemar.

    Bella y más segura que el azul del cielo 140
    con dulces ojos lánguidos y hermosos,
    donde acaso el amor brilló entre el velo
    del pudor que los cubre candorosos;
    tímida estrella que refleja al suelo
    rayos de luz brillantes y dudosos, 145
    ángel puro de amor que amor inspira,
    fue la inocente y desdichada Elvira.

    Elvira, amor del estudiante un día,
    tierna y feliz y de su amante ufana,
    cuando al placer su corazón se abría, 150
    como el rayo del sol rosa temprana;
    del fingido amador que la mentía,
    la miel falaz que de sus labios mana
    bebe en su ardiente sed, el pecho ajeno
    de que oculto en la miel hierve el veneno. 155

    Que no descansa de su madre en brazos
    más descuidado el candoroso infante,
    que ella en los falsos lisonjeros lazos
    que teje astuto el seductor amante:
    Dulces caricias, lánguidos abrazos, 160
    placeres ¡ay! que duran un instante,
    que habrán de ser eternos imagina
    la triste Elvira en su ilusión divina.

    Que el alma virgen que halagó un encanto
    con nacarado sueño en su pureza, 165
    todo lo juzga verdadero y santo,
    presta a todo virtud, presta belleza.
    Del cielo azul al tachonado manto,
    del sol radiante a la inmortal riqueza,
    al aire, al campo, a las fragantes flores, 170
    ella añade esplendor, vida y colores.

    Cifró en don Félix la infeliz doncella
    toda su dicha, de su amor perdida;
    fueron sus ojos a los ojos de ella
    astros de gloria, manantial de vida. 175
    Cuando sus labios con sus labios sella
    cuando su voz escucha embebida,
    embriagada del dios que la enamora,
    dulce le mira, extática le adora.

    FIN DE LA PRIMERA PARTE


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:39 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE.


    "... Except the hollow sea's.
    Mourns o'er the beauty of the Cyclades."


    Byron.- Don Juan, canto 4. LXXII.




    Está la noche serena
    de luceros coronada,
    terso el azul de los cielos
    como transparente gasa.

    Melancólica la luna 5
    va trasmontando la espalda
    del otero: su alba frente
    tímida apenas levanta,

    y el horizonte ilumina,
    pura virgen solitaria, 10
    y en su blanca luz süave
    el cielo y la tierra baña.

    Deslízase el arroyuelo,
    fúlgida cinta de plata
    al resplandor de la luna, 15
    entre franjas de esmeraldas.

    Argentadas chispas brillan
    entre las espesas ramas,
    y en el seno de las flores
    tal vez se aduermen las auras. 20

    Tal vez despiertas susurran,
    y al desplegarse sus alas,
    mecen el blanco azahar,
    mueven la aromosa acacia,

    y agitan ramas y flores 25
    y en perfumes se embalsaman:
    Tal era pura esta noche,
    como aquella en que sus alas

    los ángeles desplegaron
    sobre la primera llama 30
    que amor encendió en el mundo,
    del Edén en la morada.


    _________________
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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:40 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    ¡Una mujer! ¿Es acaso
    blanca silfa solitaria,
    que entre el rayo de la luna 35
    tal vez misteriosa vaga?

    Blanco es su vestido, ondea
    suelto el cabello a la espalda.
    Hoja tras hoja las flores
    que lleva en su mano, arranca. 40

    Es su paso incierto y tardo,
    inquietas son sus miradas,
    mágico ensueño parece
    que halaga engañoso el alma.

    Ora, vedla, mira al cielo, 45
    ora suspira, y se para:
    Una lágrima sus ojos
    brotan acaso y abrasa

    su mejilla; es una ola
    del mar que en fiera borrasca 50
    el viento de las pasiones
    ha alborotado en su alma.

    Tal vez se sienta, tal vez
    azorada se levanta;
    el jardín recorre ansiosa, 55
    tal vez a escuchar se para.

    Es el susurro del viento
    es el murmullo del agua,
    no es su voz, no es el sonido
    melancólico del arpa. 60

    Son ilusiones que fueron:
    Recuerdos ¡ay! que te engañan,
    sombras del bien que pasó...
    Ya te olvidó el que tú amas.

    CONT.


    _________________
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:42 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    Esa noche y esa luna 65
    las mismas son que miraran
    indiferentes tu dicha,
    cual ora ven tu desgracia.

    ¡Ah! llora sí, ¡pobre Elvira!
    ¡Triste amante abandonada! 70
    Esas hojas de esas flores
    que distraída tú arrancas,

    ¿sabes adónde, infeliz,
    el viento las arrebata?
    Donde fueron tus amores, 75
    tu ilusión y tu esperanza;

    deshojadas y marchitas,
    ¡pobres flores de tu alma!

    Blanca nube de la aurora,
    teñida de ópalo y grana, 80
    naciente luz te colora,
    refulgente precursora
    de la cándida mañana.

    Mas ¡ay! que se disipó
    tu pureza virginal, 85
    tu encanto el aire llevó
    cual la aventura ideal
    que el amor te prometió.

    Hojas del árbol caídas
    juguetes del viento son: 90
    Las ilusiones perdidas
    ¡ay! son hojas desprendidas
    del árbol del corazón.


    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:44 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    ¡El corazón sin amor!
    Triste páramo cubierto 95
    con la lava del dolor,
    oscuro inmenso desierto
    donde no nace una flor!

    Distante un bosque sombrío,
    el sol cayendo en la mar, 100
    en la playa un aduar,
    y a los lejos un navío
    viento en popa navegar;

    óptico vidrio presenta
    en fantástica ilusión, 105
    y al ojo encantado ostenta
    gratas visiones, que aumenta
    rica la imaginación.

    Tú eres, mujer, un fanal
    transparente de hermosura: 110
    ¡Ay de ti! si por tu mal
    rompe el hombre en su locura
    tu misterioso cristal.

    Mas ¡ay! dichosa tú, Elvira,
    en tu misma desventura, 115
    que aun deleites te procura,
    cuando tu pecho suspira,
    tu misteriosa locura:

    Que es la razón un tormento,
    y vale más delirar 120
    sin juicio, que el sentimiento
    cuerdamente analizar,
    fijo en él el pensamiento.


    CONT.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:46 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    Vedla, allí va que sueña en su locura,
    presente el bien que para siempre huyó. 125
    Dulces palabras con amor murmura:
    Piensa que escucha al pérfido que amó.

    Vedla, postrada su piedad implora
    cual si presente la mirara allí:
    Vedla, que sola se contempla y llora, 130
    miradla delirante sonreír.

    Y su frente en revuelto remolino
    ha enturbiado su loco pensamiento,
    como nublo que en negro torbellino
    encubre el cielo y amontona el viento. 135

    Y vedla cuidadosa escoger flores,
    y las lleva mezcladas en la falda,
    y, corona nupcial de sus amores,
    se entretiene en tejer una guirnalda.

    Y en medio de su dulce desvarío 140
    triste recuerdo el alma le importuna
    y al margen va del argentado río,
    y allí las flores echa de una en una;

    y las sigue su vista en la corriente,
    una tras otras rápidas pasar, 145
    y confusos sus ojos y su mente
    se siente con sus lágrimas ahogar:

    Y de amor canta, y en su tierna queja
    entona melancólica canción,
    canción que el alma desgarrada deja, 150
    lamento ¡ay! que llaga el corazón

    CONT.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:48 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    ¿Qué me valen tu calma y tu terneza,
    tranquila noche, solitaria luna,
    si no calmáis del hado la crudeza,
    ni me dais esperanza de fortuna? 155

    ¿Qué me valen la gracia y la belleza,
    y amar como jamás amó ninguna,
    si la pasión que el alma me devora,
    la desconoce aquel que me enamora?

    Lágrimas interrumpen su lamento, 160
    inclinan sobre el pecho su semblante,
    y de ella en derredor susurra el viento
    sus últimas palabras, sollozante.

    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    Murió de amor la desdichada Elvira,
    cándida rosa que agostó el dolor,
    süave aroma que el viajero aspira 170
    y en sus alas el aura arrebató.

    Vaso de bendición, ricos colores
    reflejó en su cristal la luz del día,
    mas la tierra empañó sus resplandores,
    y el hombre lo rompió con mano impía. 175

    Una ilusión acarició su mente:
    Alma celeste para amar nacida,
    era el amor de su vivir la fuente,
    estaba junto a su ilusión su vida.


    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:50 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT.

    Amada del Señor, flor venturosa, 180
    llena de amor murió y de juventud:
    Despertó alegre una alborada hermosa,
    y a la tarde durmió en el ataúd.

    Mas despertó también de su locura
    al término postrero de su vida, 185
    y al abrirse a sus pies la sepultura,
    volvió a su mente la razón perdida.

    ¡La razón fría! ¡La verdad amarga!
    ¡El bien pasado y el dolor presente!...
    ¡Ella feliz! ¡que de tan dura carga 190
    sintió el peso al morir únicamente!

    Y conociendo ya su fin cercano,
    su mejilla una lágrima abrasó;
    y así al infiel con temblorosa mano,
    moribunda su víctima escribió: 195

    «Voy a morir: perdona si mi acento
    vuela importuno a molestar tu oído:
    Él es, don Félix, el postrer lamento
    de la mujer que tanto te ha querido.
    La mano helada de la muerte siento... 200
    Adiós: ni amor ni compasión te pido...
    Oye y perdona si al dejar el mundo,
    arranca un ¡ay! su angustia al moribundo.

    »¡Ah! para siempre adiós. Por ti mi vida
    dichosa un tiempo resbalar sentí, 205
    y la palabra de tu boca oída,
    éxtasis celestial fue para mí.
    Mi mente aún goza la ilusión querida
    que para siempre ¡mísera! perdí...
    ¡Ya todo huyó, desapareció contigo! 210
    ¡Dulces horas de amor, yo las bendigo!

    »Yo las bendigo, sí, felices horas,
    presentes siempre en la memoria mía,
    imágenes de amor encantadoras,
    que aún vienen a halagarme en mi agonía. 215
    Mas ¡ay! volad, huid, engañadoras
    sombras, por siempre; mi postrero día
    ha llegado: perdón, perdón, ¡Dios mío!,
    si aún gozo en recordar mi desvarío.

    CONT.


    _________________
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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:51 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    SEGUNDA PARTE. CONT

    »Y tú, don Félix, si te causa enojos 220
    que te recuerde yo mi desventura;
    piensa están hartos de llorar mis ojos
    lágrimas silenciosas de amargura,
    y hoy, al tragar la tumba mis despojos,
    concede este consuelo a mi tristura; 225
    estos renglones compasivo mira;
    y olvida luego para siempre a Elvira.

    »Y jamás turbe mi infeliz memoria
    con amargos recuerdos tus placeres;
    goces te dé el vivir, triunfos la gloria, 230
    dichas el mundo, amor otras mujeres:
    Y si tal vez mi lamentable historia
    a tu memoria con dolor trajeres,
    llórame, sí; pero palpite exento
    tu pecho de roedor remordimiento. 235

    »Adiós por siempre, adiós: un breve instante
    siento de vida, y en mi pecho el fuego
    aún arde de mi amor; mi vista errante
    vaga desvanecida... ¡calma luego,
    oh muerte, mi inquietud!... ¡Sola... expirante!... 240
    Ámame: no, perdona: ¡inútil ruego!
    ¡Adiós! ¡adiós! ¡tu corazón perdí!
    -¡Todo acabó en el mundo para mí!»

    Así escribió su triste despedida
    momentos antes de morir, y al pecho 245
    se estrechó de su madre dolorida,
    que en tanto inunda en lágrimas su lecho.

    Y exhaló luego su postrer aliento,
    y a su madre sus brazos se apretaron
    con nervioso y convulso movimiento, 250
    y sus labios un nombre murmuraron.

    Y huyó su alma a la mansión dichosa,
    do los ángeles moran... Tristes flores
    brota la tierra en torno de su losa,
    el céfiro lamenta sus amores. 255

    Sobre ella un sauce su ramaje inclina,
    sombra le presta en lánguido desmayo,
    y allá en la tarde, cuando el sol declina,
    baña su tumba en paz su último rayo...


    FIN DE LA SEGUNDA PARTE


    _________________
    "No hay abrazos que paren los cañones
    Ni cañones que maten la esperanza." 
                                                                 Walter Faila.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:56 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE TERCERA

    (CUADRO DRAMÁTICO)


    Sarg.
    ¿Tenéis más que parar?
    Franco.
    Paro los ojos.
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
    Los ojos si, los ojos: que descreo
    Del que los hizo para tal empleo.

    Moreto. San Franco de Sena.


    PERSONAS


    DON FÉLIX DE MONTEMAR.
    DON DIEGO DE PASTRANA.
    Seis jugadores.

    En derredor de una mesa
    hasta seis hombres están,
    fija la vista en los naipes,
    mientras juegan al parar;
    y en sus semblantes se pintan 5
    el despecho y el afán:
    Por perder desesperados,
    avarientos por ganar.
    Reina profundo silencio,
    sin que lo rompa jamás 10
    otro ruido que el del oro,
    o una voz para jurar.
    Pálida lámpara alumbra
    con trémula claridad,
    negras de humo las paredes 15
    de aquella estancia infernal.
    Y el misterioso bramido
    se escucha del huracán,
    que azota los vidrios frágiles
    con sus alas al pasar. 20


    _________________
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    Ni cañones que maten la esperanza." 
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 9:58 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE TERCERA

    (CUADRO DRAMÁTICO) CONT.

    Escena I

    JUGADOR 1.º
    El caballo aún no ha salido.
    JUGADOR 2.º
    ¿Qué carta vino?
    JUGADOR 1.º
    La sota.

    JUGADOR 2.º
    Pues por poco se alborota.
    JUGADOR 1.º
    Un caudal llevo perdido:
    ¡Voto a Cristo!
    JUGADOR 2.º
    No juréis,
    25
    que aún no estáis en la agonía.
    JUGADOR 1.º
    No hay suerte como la mía.
    JUGADOR 2.º
    ¿Y como cuánto perdéis?
    JUGADOR 1.º
    Mil escudos y el dinero
    que don Félix me entregó. 30
    JUGADOR 2.º
    ¿Dónde anda?
    JUGADOR 1.º
    ¡Qué sé yo!

    No tardará.
    JUGADOR 3.º
    Envido.
    JUGADOR 1.º
    Quiero.





    _________________
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:00 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE TERCERA

    (CUADRO DRAMÁTICO) CONT.

    Escena II


    Galán de talle gentil,
    la mano izquierda apoyada
    en el pomo de la espada, 35
    y el aspecto varonil:
    Alta el ala del sombrero
    porque descubra la frente,
    con airoso continente
    entró luego un caballero. 40
    JUGADOR 1.º

    (Al que entra.)
    Don Félix, a buena hora
    habéis llegado.
    DON FÉLIX
    ¿Perdisteis?

    JUGADOR 1.º
    El dinero que me disteis
    y esta bolsa pecadora.
    JUGADOR 2.º
    Don Félix de Montemar 45
    debe perder. El amor
    le negara su favor
    cuando le viera ganar.
    DON FÉLIX

    (Con desdén.)
    Necesito ahora dinero
    y estoy hastiado de amores. 50

    (Al corro, con altivez.)
    Dos mil ducados, señores,
    por esta cadena quiero.

    (Quítase una cadena que lleva al pecho.)
    JUGADOR 3.º
    Alta ponéis la tarifa.
    DON FÉLIX

    (Con altivez.)
    La pongo en lo que merece.
    Si otra duda se os ofrece, 55
    decid.

    (Al corro.)
    Se vende y se rifa.

    JUGADOR 4.º

    (Aparte.)
    ¿Y hay quién sufra tal afrenta?
    DON FÉLIX
    Entre cinco están hallados.
    A cuatrocientos ducados
    os toca, según mi cuenta. 60
    Al as de oros. Allá va.

    (Va echando cartas, que toman los jugadores en silencio.)
    Uno, dos...

    (Al perdidoso.)
    Con vos no cuento.

    JUGADOR 1.º
    Por el motivo lo siento.
    JUGADOR 3.º
    ¡El as! ¡El as! Aquí está.
    JUGADOR 1.º
    Ya ganó.
    DON FÉLIX
    Suerte tenéis.
    65
    A un solo golpe de dados
    tiro los dos mil ducados.
    JUGADOR 3.º
    ¿En un golpe?
    JUGADOR 1.º

    (A DON FÉLIX.)
    Los perdéis.

    DON FÉLIX
    Perdida tengo yo el alma,
    y no me importa un ardite. 70
    JUGADOR 3.º
    Tirad.
    DON FÉLIX
    Al primer embite.

    JUGADOR 3.º
    Tirad pronto.
    DON FÉLIX
    Tened calma:

    Que os juego más todavía,
    y en cien onzas hago el trato,
    y os lleváis este retrato 75
    con marco de pedrería.
    JUGADOR 3.º
    ¿En cien onzas?
    DON FÉLIX
    ¿Qué dudáis?

    JUGADOR 1.º

    (Tomando el retrato.)
    ¡Hermosa mujer!
    JUGADOR 4.º
    No es caro:

    DON FÉLIX
    ¿Queréis pararlas?
    JUGADOR 3.º
    Las paro.

    Más ganaré.
    DON FÉLIX
    Si ganáis
    80

    (Se registra todo.)
    no tengo otra joya aquí.
    JUGADOR 1.º

    (Mirando el retrato.)
    Si esta imagen respira...
    DON FÉLIX
    A estar aquí la jugara
    a ella, al retrato y a mí.
    JUGADOR 3.º
    Vengan los dados.
    DON FÉLIX
    Tirad.
    85
    JUGADOR 2.º
    Por don Félix, cien ducados.
    JUGADOR 4.º
    En contra van apostados.
    JUGADOR 5.º
    Cincuenta más. Esperad,
    no tiréis.
    JUGADOR 2.º
    Van los cincuenta.

    JUGADOR 1.º
    Yo, sin blanca, a Dios le ruego 90
    por don Félix.
    JUGADOR 5.º
    Hecho el juego.

    JUGADOR 3.º
    ¿Tiro?
    DON FÉLIX
    Tirad con sesenta

    de a caballo.


    (Todos se agrupan con ansiedad alrededor de la mesa. El JUGADOR 3.º tira los dados.)

    JUGADOR 4.º
    ¿Qué ha salido?

    JUGADOR 2.º
    ¡Mil demonios, que a los dos
    nos lleven!
    DON FÉLIX

    (Con calma al 1.º)
    ¡Bien, vive Dios!
    95
    Vuestros ruegos me han valido.
    Encomendadme otra vez,
    don Juan, al diablo; no sea
    que si os oye Dios, me vea
    cautivo y esclavo en Fez. 100
    JUGADOR 3.º
    Don Félix, habéis perdido
    sólo el marco, no el retrato,
    que entrar la dama en el trato
    vuestra intención no habrá sido.
    DON FÉLIX
    ¿Cuánto dierais por la dama? 105
    JUGADOR 3.º
    Yo, la vida.
    DON FÉLIX
    No la quiero.

    Mirad si me dais dinero,
    y os la lleváis.
    JUGADOR 3.º
    ¡Buena fama

    lograréis entre las bellas
    cuando descubran altivas, 110
    que vos las hacéis cautivas,
    para en seguida vendellas!
    DON FÉLIX
    Eso a vos no importa nada.
    ¿Queréis la dama? Os la vendo.
    JUGADOR 3.º
    Yo de pinturas no entiendo. 115
    DON FÉLIX

    (Con cólera.)
    Vos habláis con demasiada
    altivez e irreverencia
    de una mujer... ¡y si no!...
    JUGADOR 3.º
    De la pintura hablé yo.
    TODOS
    Vamos, paz; no haya pendencia. 120
    DON FÉLIX

    (Sosegado.)
    Sobre mi palabra os juego
    mil escudos.
    JUGADOR 3.º
    Van tirados.

    DON FÉLIX
    A otra suerte de esos dados;
    y al diablo les prenda fuego.



    _________________
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:02 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE TERCERA

    (CUADRO DRAMÁTICO) CONT.

    Escena III


    Pálido el rostro, cejijunto el ceño, 125
    y torva la mirada, aunque afligida,
    y en ella un firme y decidido empeño
    de dar la muerte o de perder la vida,
    un hombre entró embozado hasta los ojos,
    sobre las juntas cejas el sombrero: 130
    Víbrale el rostro al corazón enojos,
    el paso firme, el ánimo altanero.
    Encubierta fatídica figura.-
    sed de sangre su espíritu secó,
    emponzoñó su alma la amargura, 135
    la venganza irritó su corazón.
    Junto a don Félix llega- y desatento
    no habla a ninguno, ni aun la frente inclina;
    y en pie delante de él y el ojo atento,
    con iracundo rostro le examina. 140
    Miró también don Félix al sombrío
    huésped que en él los ojos enclavó,
    y con sarcasmo desdeñoso y frío
    fijos en él los suyos, sonrió.
    DON FÉLIX
    Buen hombre, ¿de qué tapiz 145
    se ha escapado, -el que se tapa-
    que entre el sombrero y la capa
    se os ve apenas la nariz?
    DON DIEGO
    Bien, don Félix, cuadra en vos
    esa insolencia importuna. 150
    DON FÉLIX

    (Al JUGADOR 3.º sin hacer caso de DON DIEGO.)
    Perdisteis.
    JUGADOR 3.º
    Sí. La fortuna

    se trocó: tiro y van dos.

    (Vuelve a tirar.)
    DON FÉLIX
    Gané otra vez.

    (Al embozado.)
    No he entendido

    qué dijisteis, ni hice aprecio
    de si hablasteis blando o recio 155
    cuando me habéis respondido.
    DON DIEGO
    A solas hablar querría.
    DON FÉLIX
    Podéis, si os place, empezar,
    que por vos no he de dejar
    tan honrosa compañía. 160
    Y si Dios aquí os envía
    para hacer mi conversión,
    no despreciéis la ocasión
    de convertir tanta gente,
    mientras que yo humildemente 165
    aguardo mi absolución.
    DON DIEGO

    (Desembozándose con ira.)
    Don Félix, ¿no conocéis
    a don Diego de Pastrana?
    DON FÉLIX
    A vos no, mas sí a una hermana
    que imagino que tenéis. 170
    DON DIEGO
    ¿Y no sabéis que murió?
    DON FÉLIX
    Téngala Dios en su gloria.
    DON DIEGO
    Pienso que sabéis su historia,
    y quién fue quien la mató.
    DON FÉLIX

    (Con sarcasmo.)
    ¡Quizá alguna calentura! 175
    DON DIEGO
    ¡Mentís vos!
    DON FÉLIX
    Calma, don Diego,

    que si vos os morís luego,
    es tanta mi desventura,
    que aún me lo habrán de achacar,
    y es en vano ese despecho, 180
    si se murió, a lo hecho, pecho,
    ya no ha de resucitar.
    DON DIEGO
    Os estoy mirando y dudo
    si habré de manchar mi espada
    con esa sangre malvada, 185
    o echaros al cuello un nudo
    con mis manos, y con mengua,
    en vez de desafiaros,
    el corazón arrancaros
    y patearos la lengua. 190
    Que un alma, una vida, es
    satisfacción muy ligera,
    y os diera mil si pudiera
    y os las quitara después.
    Juego a mi labio han de dar 195
    abiertas todas tus venas,
    que toda su sangre apenas
    basta mi sed a calmar.
    ¡Villano!


    (Tira de la espada; TODOS los jugadores se interponen.)

    TODOS
    Fuera de aquí

    a armar quimera.
    DON FÉLIX

    (Con calma, levantándose.)
    Tened,
    200
    don Diego, la espada, y ved
    que estoy yo muy sobre mí,
    y que me contengo mucho,
    no sé por qué, pues tan frío
    en mi colérico brío 205
    vuestras injurias escucho.
    DON DIEGO

    (Con furor reconcentrado y con la espada desnuda.)
    Salid de aquí; que a fe mía,
    que estoy resulto a mataros,
    y no alcanzara a libraros
    la misma virgen María. 210
    Y es tan cierta mi intención,
    tan resuelta está mi alma,
    que hasta mi cólera calma
    mi firme resolución.
    Venid conmigo.
    DON FÉLIX
    Allá voy;
    215
    pero si os mato, don Diego,
    que no me venga otro luego
    a pedirme cuenta. Soy
    con vos al punto. Esperad
    cuente el dinero... uno... dos... 220

    (A DON DIEGO.)
    Son mis ganancias; por vos
    pierdo aquí una cantidad
    considerable de oro
    que iba a ganar... ¿y por qué?
    Diez... quince... por no sé qué 225
    cuento de amor...¡un tesoro
    perdido!... voy al momento.
    Es un puro disparate
    empeñarse en que yo os mate;
    lo digo, como lo siento. 230
    DON DIEGO
    Remiso andáis y cobarde
    y hablador en demasía.
    DON FÉLIX
    Don Diego, más sangre fría:
    para reñir nunca es tarde,
    y si aún fuera otro el asunto, 235
    yo os perdonara la prisa:
    pidierais vos una misa
    por la difunta, y al punto...
    DON DIEGO
    ¡Mal caballero!
    DON FÉLIX
    Don Diego,

    mi delito no es gran cosa. 240
    Era vuestra hermana hermosa:
    la vi, me amó, creció el fuego,
    se murió, no es culpa mía;
    y admiro vuestro candor,
    que no se mueren de amor 245
    las mujeres de hoy en día.
    DON DIEGO
    ¿Estáis pronto?
    DON FÉLIX
    Están contados.

    Vamos andando.
    DON DIEGO
    ¿Os reís?


    (Con voz solemne.)
    Pensad que a morir venís.


    (DON FÉLIX sale tras de él, embolsándose el dinero con indiferencia.)

    Son mil trescientos ducados. 250





    _________________
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:04 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE TERCERA

    (CUADRO DRAMÁTICO) CONT.

    Escena IV



    Los jugadores.

    JUGADOR 1.º
    Este don Diego Pastrana
    es un hombre decidido.
    Desde Flandes ha venido
    sólo a vengar a su hermana.
    JUGADOR 2.º
    ¡Pues no ha hecho mal disparate! 255
    Me da el corazón su muerte.
    JUGADOR 3.º
    ¿Quién sabe? Acaso la suerte...
    JUGADOR 4.º
    Me alegraré que lo mate.

    FIN DE LA PARTE TERCERA


    _________________
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:07 pm


    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA

    Salió en fin de aquel estado, para caer en el dolor más sombrío, en la más desalentada desesperación y en la mayor amargura y desconsuelo que pueden apoderarse de este pobre corazón humano, que tan positivamente choca y se quebranta con los males, como con vaguedad aspira en algunos momentos, casi siempre sin conseguirlo, a tocar los bienes ligeramente y de pasada.

    MIGUEL DE LOS SANTOS ÁLVAREZ. La protección de un sastre.



    Spiritus quidem promptus est;
    caro vero infirma.


    (S. Marc. Evang.)




    Vedle, don Félix es, espada en mano,
    sereno el rostro, firme el corazón;
    también de Elvira el vengativo hermano
    sin piedad a sus pies muerto cayó.

    Y con tranquila audacia se adelanta 5
    por la calle fatal del Ataúd;
    y ni medrosa aparición le espanta,
    ni le turba la imagen de Jesús.

    La moribunda lámpara que ardía
    trémula lanza su postrer fulgor, 10
    y en honda oscuridad, noche sombría
    la misteriosa calle encapotó.

    Mueve los pies el Montemar osado
    en las tinieblas con incierto giro,
    cuando ya un trecho de la calle andado, 15
    súbito junto a él oye un suspiro.

    Resbalar por su faz sintió el aliento,
    y a su pesar sus nervios se crisparon;
    mas pasado el primero movimiento,
    a su primera rigidez tornaron. 20

    «¿Quién va?», pregunta con la voz serena,
    que ni finge valor, ni muestra miedo,
    el alma de invencible vigor llena,
    fiado en su tajante de Toledo.

    Palpa en torno de sí, y el impío jura, 25
    y a mover vuelve la atrevida planta,
    cuando hacia él fatídica figura,
    envuelta en blancas ropas, se adelanta.

    Flotante y vaga, las espesas nieblas
    ya disipa y se anima y va creciendo 30
    con apagada luz, ya en las tinieblas
    su argentino blancor va apareciendo.

    Ya leve punto de luciente plata,
    astro de clara lumbre sin mancilla,
    el horizonte lóbrego dilata 35
    y allá en la sombra en lontananza brilla.

    Los ojos Montemar fijos en ella,
    con más asombro que temor la mira;
    tal vez la juzga vagarosa estrella
    que en el espacio de los cielos gira. 40

    CONT.


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    Ni cañones que maten la esperanza." 
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:08 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT.

    Tal vez engaño de sus propios ojos,
    forma falaz que en su ilusión creó,
    o del vino ridículos antojos
    que al fin su juicio a alborotar subió.

    Mas el vapor del néctar jerezano 45
    nunca su mente a trastornar bastara,
    que ya mil veces embriagarse en vano
    en frenéticas órgias intentara.

    «Dios presume asustarme: ¡ojalá fuera,
    -dijo entre sí riendo- el diablo mismo! 50
    que entonces, vive Dios, quién soy supiera
    el cornudo monarca del abismo.»

    Al pronunciar tan insolente ultraje
    la lámpara del Cristo se encendió:
    y una mujer velada en blanco traje, 55
    ante la imagen de rodillas vio.

    «Bienvenida la luz» -dijo el impío-.
    «Gracias a Dios o al diablo»; y con osada,
    firme intención y temerario brío,
    el paso vuelve a la mujer tapada. 60

    Mientras él anda, al parecer se alejan
    la luz, la imagen, la devota dama,
    mas si él se para, de moverse dejan:
    y lágrima tras lágrima, derrama

    de sus ojos inmóviles la imagen. 65
    Mas sin que el miedo ni el dolor que inspira
    su planta audaz, ni su impiedad atajen,
    rostro a rostro a Jesús, Montemar mira.

    -La calle parece se mueve y camina,
    faltarle la tierra sintió bajo el pie; 70
    sus ojos la muerta mirada fascina
    del Cristo, que intensa clavada está en él.

    Y en medio el delirio que embarga su mente,
    y achaca él al vino que al fin le embriagó,
    la lámpara alcanza con mano insolente 75
    del ara do alumbra la imagen de Dios,

    y al rostro la acerca, que el cándido lino
    encubre, con ánimo asaz descortés;
    mas la luz apaga viento repentino,
    y la blanca dama se puso de pie. 80


    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:10 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT.

    Empero un momento creyó que veía
    un rostro que vagos recuerdos quizá,
    y alegres memorias confusas, traía
    de tiempos mejores que pasaron ya.

    Un rostro de un ángel que vio en un ensueño, 85
    como un sentimiento que el alma halagó,
    que anubla la frente con rígido ceño,
    sin que lo comprenda jamás la razón.

    Su forma gallarda dibuja en las sombras
    el blanco ropaje que ondeante se ve, 90
    y cual si pisara mullidas alfombras,
    deslízase leve sin ruido su pie.

    Tal vimos al rayo de la luna llena
    fugitiva vela de lejos cruzar,
    que ya la hinche en popa la brisa serena, 95
    que ya la confunde la espuma del mar.

    También la esperanza blanca y vaporosa
    así ante nosotros pasa en ilusión,
    y el alma conmueve con ansia medrosa
    mientras la rechaza la adusta razón. 100

    DON FÉLIX
    «¡Qué! ¿sin respuesta me deja?
    ¿No admitís mi compañía?
    ¿Será quizá alguna vieja
    devota?... ¡Chasco sería!
    En vano, dueña, es callar, 105
    ni hacerme señas que no;
    he resuelto que sí yo,
    y os tengo que acompañar.
    Y he de saber dónde vais
    y si sois hermosa o fea, 110
    quién sois y cómo os llamáis.
    Y aun cuando imposible sea,
    y fuerais vos Satanás,
    con sus llamas y sus cuernos,
    hasta en los mismos infiernos, 115
    vos delante y yo detrás,
    hemos de entrar, ¡vive Dios!
    Y aunque lo estorbara el cielo,
    que yo he de cumplir mi anhelo
    aun a despecho de vos: 120
    y perdonadme, señora,
    si hay en mi empeño osadía,
    mas fuera descortesía
    dejaros sola a esta hora:
    y me va en ello mi fama, 125
    que juro a Dios no quisiera
    que por temor se creyera
    que no he seguido a una dama.»

    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:11 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT.

    Del hondo del pecho profundo gemido,
    crujido del vaso que estalla al dolor, 130
    que apenas medroso lastima el oído,
    pero que punzante rasga el corazón;

    gemido de amargo recuerdo pasado,
    de pena presente, de incierto pesar,
    mortífero aliento, veneno exhalado 135
    del que encubre el alma ponzoñoso mar;

    Gemido de muerte lanzó y silenciosa
    la blanca figura su pie resbaló,
    cual mueve sus alas sílfide amorosa
    que apenas las aguas del lago rizó. 140

    ¡Ay el que vio acaso perdida en un día
    la dicha que eterna creyó el corazón,
    y en noche de nieblas, y en honda agonía
    en un mar sin playas muriendo quedó!...

    Y solo y llevando consigo en su pecho, 145
    compañero eterno su dolor crüel,
    el mágico encanto del alma deshecho,
    su pena, su amigo y amante más fiel

    miró sus suspiros llevarlos el viento,
    sus lágrimas tristes perderse en el mar, 150
    sin nadie que acuda ni entienda su acento,
    el cielo y el mundo a su mal...

    Y ha visto la luna brillar en el cielo
    serena y en calma mientras él lloró,
    y ha visto los hombres pasar en el suelo 155
    y nadie a sus quejas los ojos volvió,

    y él mismo, la befa del mundo temblando,
    su pena en su pecho profunda escondió,
    y dentro en su alma su llanto tragando
    con falsa sonrisa su labio vistió!!!... 160

    ¡Ay! quien ha contado las horas que fueron,
    horas otro tiempo que abrevió el placer,
    y hoy solo y llorando piensa cómo huyeron
    con ellas por siempre las dichas de ayer;

    y aquellos placeres, que el triste ha perdido, 165
    no huyeron del mundo, que en el mundo están,
    y él vive en el mundo do siempre ha vivido,
    y aquellos placeres para él no son ya!!

    ¡Ay! del que descubre por fin la mentira,
    ¡Ay! del que la triste realidad palpó, 170
    del que el esqueleto de este mundo mira,
    y sus falsas galas loco le arrancó...

    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:13 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    ¡Ay! de aquel que vive solo en lo pasado...!
    ¡Ay! del que su alma nutre en su pesar,
    las horas que huyeron llamara angustiado, 175
    las horas que huyeron jamás tornarán...

    Quien haya sufrido tan bárbaro duelo,
    quien noches enteras contó sin dormir
    en lecho de espinas, maldiciendo al cielo,
    horas sempiternas de ansiedad sin fin; 180

    quien haya sentido quererse del pecho
    saltar a pedazos roto el corazón;
    crecer su delirio, crecer su despecho;
    al cuello cien nudos echarle el dolor;

    ponzoñoso lago de punzante hielo, 185
    sus lágrimas tristes, que cuajó el pesar,
    reventando ahogarle, sin hallar consuelo,
    ni esperanza nunca, ni tregua en su afán.

    Aquel, de la blanca fantasma el gemido,
    única respuesta que a don Félix dio, 190
    hubiera, y su inmenso dolor, comprendido,
    hubiera pesado su inmenso valor.

    DON FÉLIX
    «Si buscáis algún ingrato,
    yo me ofrezco agradecido;
    pero o miente ese recato, 195
    o vos sufrís el mal trato
    de algún celoso marido.
    »¿Acerté? ¡Necia manía!
    Es para volverme loco,
    si insistís en tal porfía; 200
    con los mudos, reina mía,
    yo hago mucho y hablo poco.»


    Segunda vez importunada en tanto,
    una voz de süave melodía
    el estudiante oyó que parecía 205
    eco lejano de armonioso canto:

    De amante pecho lánguido latido,
    sentimiento inefable de ternura,
    suspiro fiel de amor correspondido,
    el primer sí de la mujer aún pura. 210

    «Para mí los amores acabaron:
    todo en el mundo para mí acabó:
    los lazos que a la tierra me ligaron,
    el cielo para siempre desató»,

    dijo su acento misterioso y tierno, 215
    que de otros mundos la ilusión traía,
    eco de los que ya reposo eterno
    gozan en paz bajo la tumba fría.

    Montemar, atento sólo a su aventura,
    que es bella la dama y aun fácil juzgó, 220
    y la hora, la calle y la noche oscura
    nuevos incentivos a su pecho son.

    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:15 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    -Hay riesgo en seguirme. -Mirad ¡qué reparo!
    -Quizá luego os pese. -Puede que por vos.
    -Ofendéis al cielo. -Del diablo me amparo. 225
    -Idos, caballero, ¡no tentéis a Dios!

    -Siento me enamora más vuestro despego,
    y si Dios se enoja, pardiez que hará mal:
    véame en vuestros brazos y máteme luego.
    -¡Vuestra última hora quizá esta será!... 230

    Dejad ya, don Félix, delirios mundanos.
    -¡Hola, me conoce! -¡Ay! ¡Temblad por vos!
    ¡Temblad, no se truequen deleites livianos
    en penas eternas! -Basta de sermón,

    que yo para oírlos la cuaresma espero; 235
    y hablemos de amores, que es más dulce hablar;
    dejad ese tono solemne y severo,
    que os juro, señora, que os sienta muy mal;

    la vida es la vida: cuando ella se acaba,
    acaba con ella también el placer. 240
    ¿De inciertos pesares por qué hacerla esclava?
    Para mí no hay nunca mañana ni ayer.

    Si mañana muero, que sea en mal hora
    o en buena, cual dicen, ¿qué me importa a mí?
    Goce yo el presente, disfrute yo ahora, 245
    y el diablo me lleve si quiere al morir.

    -¡Cúmplase en fin tu voluntad, Dios mío!-,
    la figura fatídica exclamó:
    Y en tanto al pecho redoblar su brío
    siente don Félix y camina en pos. 250

    Cruzan tristes calles,
    plazas solitarias,
    arruinados muros,
    donde sus plegarias
    y falsos conjuros, 255
    en la misteriosa
    noche borrascosa,
    maldecida bruja
    con ronca voz canta,
    y de los sepulcros 260
    los muertos levanta.
    Y suenan los ecos
    de sus pasos huecos
    en la soledad;
    mientras en silencio 265
    yace la ciudad,
    y en lúgubre son
    arrulla su sueño
    bramando Aquilón.

    CONT.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:18 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    Y una calle y otra cruzan, 270
    y más allá y más allá:
    ni tiene término el viaje,
    ni nunca dejan de andar,
    y atraviesan, pasan, vuelven,
    cien calles quedando atrás, 275
    y paso tras paso siguen,
    y siempre adelante van;
    y a confundirse ya empieza
    y a perderse Montemar,
    que ni sabe a dó camina, 280
    ni acierta ya dónde está;
    y otras calles, otras plazas
    recorre y otra ciudad,
    y ve fantásticas torres
    de su eterno pedestal 285
    arrancarse, y sus macizas
    negras masas caminar,
    apoyándose en sus ángulos
    que en la tierra, en desigual,
    perezoso tronco fijan; 290
    y a su monótono andar,
    las campanas sacudidas
    misteriosos dobles dan;
    mientras en danzas grotescas
    y al estruendo funeral 295
    en derredor cien espectros
    danzan con torpe compás:
    y las veletas sus frentes
    bajan ante él al pasar,
    los espectros le saludan, 300
    y en cien lenguas de metal,
    oye su nombre en los ecos
    de las campanas sonar.

    Mas luego cesa el estrépito,
    y en silencio, en muda paz 305
    todo queda, y desaparece
    de súbito la ciudad:
    palacios, templos, se cambian
    en campos de soledad,
    y en un yermo y silencioso 310
    melancólico arenal,
    sin luz, sin aire, sin cielo,
    perdido en la inmensidad,
    tal vez piensa que camina,
    sin poder parar jamás, 315
    de extraño empuje llevado
    con precipitado afán;
    entretanto que su guía
    delante de él sin hablar,
    sigue misterioso, y sigue 320
    con paso rápido, y ya
    se remonta ante sus ojos
    en alas del huracán,
    visión sublime, y su frente
    ve fosfórica brillar, 325
    entre lívidos relámpagos
    en la densa oscuridad,
    sierpes de luz, luminosos
    engendros del vendaval;
    y cuando duda si duerme, 330
    si tal vez sueña o está
    loco, si es tanto prodigio,
    tanto delirio verdad,
    otra vez en Salamanca
    súbito vuélvese a hallar, 335
    distingue los edificios,
    reconoce en dónde está,
    y en su delirante vértigo
    al vino vuelve a culpar,
    y jura, y siguen andando 340
    ella delante, él detrás.

    CONT.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:20 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    «¡Vive Dios!, dice entre sí,
    o Satanás se chancea,
    o no debo estar en mí
    o el málaga que bebí 345
    en mi cabeza aún humea.

    »Sombras, fantasmas, visiones...
    Dale con tocar a muerto
    y en revueltas confusiones,
    danzando estos torreones 350
    al compás de tal concierto.

    »Y el juicio voy a perder
    entre tantas maravillas,
    que estas torres llegué a ver,
    como mulas de alquiler, 355
    andando con campanillas.

    »¿Y esta mujer quién será?
    Mas si es el diablo en persona,
    ¿a mí qué diantre me da?
    Y más que el traje en que va 360
    en esta ocasión, le abona.

    »Noble señora, imagino
    que sois nueva en el lugar:
    andar así es desatino;
    o habéis perdido el camino, 365
    o esto es andar por andar.

    »Ha dado en no responder,
    que es la más rara locura
    que puede hallarse en mujer,
    y en que yo la he de querer 370
    por su paso de andadura».

    En tanto don Félix a tientas seguía,
    delante camina la blanca visión,
    triplica su espanto la noche sombría,
    sus hórridos gritos redobla Aquilón. 375

    Rechinan girando las férreas veletas,
    crujir de cadenas se escucha sonar,
    las altas campanas, por el viento inquietas
    pausados sonidos en las torres dan.

    Rüido de pasos de gente que viene 380
    a compás marchando con sordo rumor,
    y de tiempo en tiempo su marcha detiene,
    y rezar parece en confuso son.

    Llegó de don Félix luego a los oídos,
    y luego cien luces a lo lejos vio, 385
    y luego en hileras largas divididos,
    vio que murmurando con lúgubre voz,

    enlutados bultos andando venían;
    y luego más cerca con asombro ve,
    que un féretro en medio y en hombros traían 390
    y dos cuerpos muertos tendidos en él.

    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:21 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    Las luces, la hora, la noche, profundo,
    infernal arcano parece encubrir.
    Cuando en hondo sueño yace muerto el mundo,
    cuando todo anuncia que habrá de morir 395

    al hombre, que loco la recia tormenta
    corrió de la vida, del viento a merced,
    cuando una voz triste las horas le cuenta,
    y en lodo sus pompas convertidas ve,

    forzoso es que tenga de diamante el alma 400
    quien no sienta el pecho de horror palpitar,
    quien como don Félix, con serena calma
    ni en Dios ni en el diablo se ponga a pensar.

    Así en tardos pasos, todos murmurando,
    el lúgubre entierro ya cerca llegó, 405
    y la blanca dama devota rezando,
    entrambas rodillas en tierra dobló.

    Calado el sombrero y en pie, indiferente
    el féretro mira don Félix pasar,
    y al paso pregunta con su aire insolente 410
    los nombres de aquellos que al sepulcro van.

    Mas ¡cuál su sorpresa, su asombro cuál fuera,
    cuando horrorizado con espanto ve
    que el uno don Diego de Pastrana era,
    y el otro, ¡Dios santo!, y el otro era él...! 415

    Él mismo, su imagen, su misma figura,
    su mismo semblante, que él mismo era en fin:
    y duda y se palpa y fría pavura
    un punto en sus venas sintió discurrir.

    Al fin era hombre, y un punto temblaron 420
    los nervios del hombre, y un punto temió;
    mas pronto su antigua vigor recobraron,
    pronto su fiereza volvió al corazón.

    -Lo que es, dijo, por Pastrana,
    bien pensado está el entierro; 425
    mas es diligencia vana
    enterrarme a mí, y mañana
    me he de quejar de este yerro.

    Diga, señor enlutado,
    ¿a quién llevan a enterrar? 430
    -Al estudiante endiablado
    don Félix de Montemar»-,
    respondió el encapuchado.

    -Mientes, truhán. -No por cierto.
    -Pues decidme a mí quién soy, 435
    si gustáis, porque no acierto
    cómo a un mismo tiempo estoy
    aquí vivo y allí muerto.

    -Yo no os conozco. -Pardiez,
    que si me llego a enojar, 440
    tus burlas te haga llorar
    de tal modo, que otra vez
    conozcas ya a Montemar.

    ¡Villano!... mas esto es
    ilusión de los sentidos, 445
    el mundo que anda al revés,
    los diablos entretenidos
    en hacerme dar traspiés.

    ¡El fanfarrón de don Diego!
    De sus mentiras reniego, 450
    que cuando muerto cayó,
    al infierno se fue luego
    contando que me mató.


    CONT.


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    Ni cañones que maten la esperanza." 
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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:22 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    Diciendo así, soltó una carcajada,
    y las espaldas con desdén volvió: 455
    se hizo el bigote, requirió la espada,
    y a la devota dama se acercó.

    Con que, en fin, ¿dónde vivís?,
    que se hace tarde, señora.
    -Tarde, aún no; de aquí a una hora 460
    lo será. -Verdad decís,
    será más tarde que ahora.

    Esa voz con que hacéis miedo,
    de vos me enamora más:
    yo me he echado el alma atrás; 465
    juzgad si me dará un bledo
    de Dios ni de Satanás.

    -Cada paso que avanzáis
    lo adelantáis a la muerte,
    don Félix. ¿Y no tembláis, 470
    y el corazón no os advierte
    que a la muerte camináis?

    Con eco melancólico y sombrío
    dijo así la mujer, y el sordo acento,
    sonando en torno del mancebo impío, 475
    rugió en la voz del proceloso viento.

    Las piedras con las piedras se golpearon,
    bajo sus pies la tierra retembló,
    las aves de la noche se juntaron,
    y sus alas crujir sobre él sintió: 480

    y en la sombra unos ojos fulgurantes
    vio en el aire vagar que espanto inspiran,
    siempre sobre él saltándose anhelantes:
    ojos de horror que sin cesar le miran.

    Y los vio y no tembló: mano a la espada 485
    puso y la sombra intrépido embistió,
    y ni sombra encontró ni encontró nada;
    sólo fijos en él los ojos vio.

    Y alzó los suyos impaciente al cielo,
    y rechinó los dientes y maldijo, 490
    y en él creciendo el infernal anhelo,
    con voz de enojo blasfemado dijo:

    «Seguid, señora, y adelante vamos:
    tanto mejor si sois el diablo mismo,
    y Dios y el diablo y yo nos conozcamos, 495
    y acábese por fin tanto embolismo.

    »Que de tanto sermón, de farsa tanta,
    juro, pardiez, que fatigado estoy:
    nada mi firme voluntad quebranta,
    sabed en fin que donde vayáis voy. 500

    »Un término no más tiene la vida:
    término fijo; un paradero el alma;
    ahora adelante.» Dijo, y en seguida
    camina en pos con decidida calma».

    Y la dama a una puerta se paró, 505
    y era una puerta altísima, y se abrieron
    sus hojas en el punto en que llamó,
    que a un misterioso impulso obedecieron;
    y tras la dama el estudiante entró;
    ni pajes ni doncellas acudieron; 510
    y cruzan a la luz de unas bujías
    fantásticas, desiertas galerías.

    Y la visión como engañoso encanto,
    por las losas deslizase sin ruido,
    toda encubierta bajo el blanco manto 515
    que barre el suelo en pliegues desprendido;
    y por el largo corredor en tanto
    sigue adelante y síguela atrevido,
    y su temeridad raya en locura,
    resuelto Montemar a su aventura. 520


    CONT.


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    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842) Empty Re: JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:23 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    Las luces, como antorchas funerales,
    lánguida luz y cárdena esparcían,
    y en torno en movimientos desiguales
    las sombras se alejaban o venían:
    arcos aquí ruinosos, sepulcrales, 525
    urnas allí y estatuas se veían,
    rotas columnas, patios mal seguros,
    yerbosos, tristes, húmedos y oscuros.

    Todo vago, quimérico y sombrío,
    edificio sin base ni cimiento, 530
    ondula cual fantástico navío
    que anclado mueve borrascoso viento.
    En un silencio aterrador y frío
    yace allí todo: ni rumor, ni aliento
    humano nunca se escuchó; callado, 535
    corre allí el tiempo, en sueño sepultado.

    Las muertas horas a las muertas horas
    siguen en el reloj de aquella vida,
    sombras de horror girando aterradoras,
    que allá aparecen en medrosa huida; 540
    ellas solas y tristes moradoras
    de aquella negra, funeral guarida,
    cual soñada fantástica quimera,
    vienen a ver al que su paz altera.

    Y en él enclavan los hundidos ojos 545
    del fondo de la larga galería,
    que brillan lejos, cual carbones rojos,
    y espantaran la misma valentía:
    y muestran en su rostro sus enojos
    al ver hollada su mansión sombría, 550
    y ora en grupos delante se aparecen,
    ora en la sombra allá se desvanecen.

    Grandiosa, satánica figura,
    alta la frente, Montemar camina,
    espíritu sublime en su locura, 555
    provocando la cólera divina:
    fábrica frágil de materia impura,
    el alma que la alienta y la ilumina,
    con Dios le iguala, y con osado vuelo
    se alza a su trono y le provoca a duelo. 560

    Segundo Lucifer que se levanta
    del rayo vengador la frente herida,
    alma rebelde que el temor no espanta,
    hollada sí, pero jamás vencida:
    el hombre en fin que en su ansiedad quebranta 565
    su límite a la cárcel de la vida,
    y a Dios llama ante él a darle cuenta,
    y descubrir su inmensidad intenta.

    Y un báquico cantar tarareando,
    cruza aquella quimérica morada, 570
    con atrevida indiferencia andando,
    mofa en los labios, y la vista osada;
    y el rumor que sus pasos van formando,
    y el golpe que al andar le da la espada,
    tristes ecos, siguiéndole detrás, 575
    repiten con monótono compás.

    Y aquel extraño y único rüido
    que de aquella mansión los ecos llena,
    en el suelo y los techos repetido,
    en su profunda soledad resuena; 580
    y expira allá cual funeral gemido
    que lanza en su dolor la ánima en pena,
    que al fin del corredor largo y oscuro
    salir parece de entre el roto muro.

    Y en aquel otro mundo, y otra vida, 585
    mundo de sombras, vida que es un sueño,
    vida, que con la muerte confundida,
    ciñe sus sienes con letal beleño;
    mundo, vaga ilusión descolorida
    de nuestro mundo y vaporoso ensueño, 590
    son aquel ruido y su locura insana,
    la sola imagen de la vida humana.

    CONT.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb Ago 29, 2020 10:25 pm

    JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808 - 1842 )

    EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA

    PARTE CUARTA. CONT

    Que allá su blanca misteriosa guía
    de la alma dicha la ilusión parece,
    que ora acaricia la esperanza impía, 595
    ora al tocarla ya se desvanece:
    blanca, flotante nube, que en la umbría
    noche, en alas del céfiro se mece;
    su airosa ropa, desplegada al viento,
    semeja en su callado movimiento: 600

    humo süave de quemado aroma
    que al aire en ondas a perderse asciende,
    rayo de luna que en la parda loma,
    cual un broche su cima al éter prende;
    silfa que con el alba envuelta asoma 605
    y al nebuloso azul sus alas tiende,
    de negras sombras y de luz teñidas,
    entre el alba y la noche confundidas.

    Y ágil, veloz, aérea y vaporosa,
    que apenas toca con los pies el suelo, 610
    cruza aquella morada tenebrosa
    la mágica visión del blanco velo:
    imagen fiel de la ilusión dichosa
    que acaso el hombre encontrará en el cielo.
    Pensamiento sin fórmula y sin nombre, 615
    que hace rezar y blasfemar al hombre.

    Y al fin del largo corredor llegando,
    Montemar sigue su callada guía,
    y una de mármol negro va bajando
    de caracol torcida gradería, 620
    larga, estrecha y revuelta, y que girando
    en torno de él y sin cesar veía
    suspendida en el aire y con violento,
    veloz, vertiginoso movimiento.

    Y en eterna espiral y en remolino 625
    infinito prolóngase y se extiende,
    y el juicio pone en loco desatino
    a Montemar que en tumbos mil desciende.
    Y, envuelto en el violento torbellino,
    al aire se imagina, y se desprende, 630
    y sin que el raudo movimiento ceda,
    mil vueltas dando, a los abismos rueda:

    y de escalón en escalón cayendo,
    blasfema y jura con lenguaje inmundo,
    y su furioso vértigo creciendo, 635
    y despeñado rápido al profundo,
    los silbos ya del huracán oyendo,
    ya ante él pasando en confusión el mundo,
    ya oyendo gritos, voces y palmadas,
    y aplausos y brutales carcajadas; 640

    llantos y ayes, quejas y gemidos,
    mofas, sarcasmos, risas y denuestos,
    y en mil grupos acá y allá reunidos,
    viendo debajo de él, sobre él enhiestos,
    hombres, mujeres, todos confundidos, 645
    con sandia pena, con alegres gestos,
    que con asombro estúpido le miran
    y en el perpetuo remolino giran.

    Siente, por fin, que de repente para,
    y un punto sin sentido se quedó; 650
    mas luego valeroso se repara,
    abrió los ojos y de pie se alzó;
    y fue el primer objeto en que pensara
    la blanca dama, y alrededor miró,
    y al pie de un triste monumento hallóla, 655
    sentada en medio de la estancia, sola.

    Era un negro solemne monumento
    que en medio de la estancia se elevaba,
    y a un tiempo a Montemar, ¡raro portento!,
    una tumba y un lecho semejaba: 660
    ya imaginó su loco pensamiento
    que abierta aquella tumba le aguardaba;
    ya imaginó también que el lecho era
    tálamo blando que al esposo espera.

    Y pronto, recobrada su osadía, 665
    y a terminar resuelto su aventura,
    al cielo y al infierno desafía
    con firme pecho y decisión segura:
    a la blanca visión su planta guía,
    y a descubrirse el rostro la conjura, 670
    y a sus pies Montemar tomando asiento,
    así la habló con animoso acento:


    CONT.


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