Aires de Libertad

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    Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981)

    Pedro Casas Serra
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    Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981) Empty Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 16 Ene 2023, 15:59

    .


    Gabino-Alejandro Carriedo (Palencia, 1923-San Sebastián de los Reyes, 1981) fue un escritor palentino cuya obra se encuentra íntegramente contenida en el siglo XX. Cultivó especialmente el género poético, presentando muchos de sus libros en revistas de la época y siendo editor de algunas de ellas.

    Biografía

    Nació en el año 1923 en Palencia; a partir de la década de 1940 comienza su carrera literaria. Su andadura se inició en su ciudad natal, donde creó, junto a José María Fernández Nieto y otros, la revista Nubis (1946) y publicó un libro vinculado al Tremendismo, Poema de la condenación de Castilla.

    Posteriormente se trasladó a Madrid, donde escribió obras como La piña sespera, vinculándose al Postismo de Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Chicharro Briones y participando activamente en esta vanguardia.

    En los años 50 crea, junto a Ángel Crespo, el Realismo mágico en poesía, que difundirán a través de revistas como El Pájaro de Paja, Poesía de España y Deucalión.

    A partir de 1960 su poesía torna hacia temas sociales con poemarios como El corazón en un puño o Política agraria. En la década siguiente su obra dará un nuevo giro hacia la vanguardia, con Los lados del cubo, libro influenciado por el Modernismo brasileño y el Constructivismo.

    En 1980 la editorial Hiperión edita una antología de su obra con el título Nuevo compuesto descompuesto viejo.

    Falleció repentinamente el 6 de septiembre de 1981 en San Sebastián de los Reyes, fue incinerado en Madrid y sus cenizas fueron llevadas al cementerio de Ntra. Sra. de los Ángeles de Palencia.

    (Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )


    *


    Algunos poemas de Gabino-Alejandro Carriedo:


    De La piña sespera, 1948:


    LAS CASAS

    En las casas de los hombres
    todos cuidan su parcela,
    comen todos de su trigo,
    todos cuecen su merienda.
    En las casas de los hombres
    que frecuentan las abuelas,
    todos tienen su apellido
    bien guardado en la alacena,
    limpian todos sus zapatos
    restregando las esteras,
    todos hacen lo que saben
    aunque nadie se lo ntienda.

    Ponen cuadros en los muros,
    sillas ponen en la tierra,
    ponen divanes diversos
    por si el niño se les sienta,
    ponen justamente ponen
    la sonrisa más risueña.
    En las casas de los hombres
    con ventanas y con puertas,
    con persianas y visillos,
    con dos grifos y maletas,
    todos toman desayunos,
    hacen todos reverencias,
    todos saltan de la cama
    a las ocho en punto y media,
    todos peinan su cabello,
    lavan todos su faceta,
    todos calzan su alpargata
    con la su corbata nueva,
    los pendientes, los collares,
    las polainas, la chaqueta,
    los dos moños justamente
    y el sombrero de al estrecha
    que su padre le compraba
    al muchacho por la fiesta.

    En las casas que habitamos
    con su duende y su portera
    con sus gatos trapisondas
    y su alcoba de Alcobendas,
    todos nacen dando voces,
    todos mueren dando pena.




    De Los animales vivos (1951-1952), 1966:


    RECOMENDACIONES PARA
    DOMESTICAR UN AVESTRUZ

    Primero se le coge de una pata,
    luego se le propina un puntapié,
    más tarde se le da un terrón de azúcar
    y acto seguido pan y leche y palos.

    Transcurridos seis meses por lo menos
    diciendo abracadabra se le cuelga
    de un árbol muy frondoso de tal guisa
    que pasar pueda ver los autobuses.

    Después de encomendarle a San Pancracio
    —patrono de las aves de corral—,
    se le cortan las alas, se le pinta
    de amarillo y azul la cresta y basta.

    Y a esperar, esperar... Todo en la vida
    ya sabemos que es cosa de paciencia.
    Si esto hacéis, yo os prometo que algún día
    podréis llevar a un avestruz al cine.




    De Del mal el menos, 1952:


    MONTE "EL BRUSCO"

    El campo de los muertos tiene sabor a esteras
    visto desde la torre del crepúsculo ciego.

    Aquí por estas tierras donde estaba mi padre
    hoy navegan los astros por la mar solitaria,
    hoy se pudren los astros con sus dientes comidos
    por los raros insectos que apalabran recuerdos,
    las minúsculas casas, la ladera del monte,
    los cencerros dormidos de la vaca que muge,
    y -a lo lejos, el blanco resplandor de los barcos
    y el constante sonido de las olas rompiéndose
    y el canto de los grillos que por la noche cantan.

    (No se pudren las manos que trabajan la tierra
    tan malamente repartida,
    pero brota el cansancio de los cuerpos que sufren:
    son los hijos que heredan las costumbres estúpidas
    de conducir ganados o birlarle a las aguas
    bobalicones peces -los selectos crustáceos
    que comerá la gente de dinero.)

    Del maizal y la torre, de los niños que juegan,
    de Santoña debajo contemplada distante,
    de los perros que ladran,
    del reflujo del agua que la playa vacía
    y el anciano que muere raramente algún año,
    puedo hablar mientras miro la tormenta que viene,
    mientras llega el quejido de la mala cosecha
    y se cortan los pastos que las bestias se comen.

    Puedo hablar de estos aires que vinculan un poco,
    de esta roca remisa que las olas envuelven,
    y esta ermita deshecha que tenía su santo,
    y esas gentes que son de la familia,
    que se llaman Carriedo -como yo, y no lo dicen,
    que se callan a todo porque nunca leyeron.

    Puedo hablar del antiguo cementerio olvidado
    que a mi abuelo contiene.

    Puedo hablar del olor de la costa,
    del olor de los pinos,
    del olor del establo yo hablo,
    del olor de la higuera,
    del olor de la leña que se arranca en el monte
    y el olor de los hornos que hacen pan amarillo.

    En la mano yo tengo la precisa simiente
    para esta triste historia que a mi padre dedico,
    para este canto santo de la aldea en que estuve
    sólo po unos días,
    pues dispongo del árbol que más frutos soporta
    y por eso navego las orillas del agua
    cuando bajo del monte
    que abarca la inmensa soledad habitada
    por los huesos de todos los parientes que tengo.



    INFORMANDO

    Por la mañana vino a parar este señor,
    a preguntar por usted,
    a llevarse su libro,
    a llevarse las cosas que había encima de la mesa
    donde puso la carta escrita anoche,
    donde estaba el tintero,
    la pluma estilográfica, el llavero,
    y donde vagos recuerdos de amigo había
    y la fotografía de una mujer
    que dijo servían de prueba.

    Ha venido por sus pasos al patio,
    entró hasta en el comedor,
    se detuvo mirando los tapices,
    lo registraba todo
    y después ha vuelto nuevamente al despacho
    donde había montones de papeles,
    montones de carpetas,
    montones de notas sospechosas como de negocios
    (nunca me advirtió usted nada).

    Más tarde ha preguntado por su madre,
    la pobrecita apenas tenerse puede en pie
    y ni siquiera pudo hablar.

    A mí me ha dicho que si era yo algo suyo,
    que cuánto tiempo hacía de una cosa
    y qué visitas recibió.

    Después de concluido el atestado
    se han llevado el cadáver de usted en la ambulancia.
    Había demasiada gente en el portal.
    Daba tristeza, puede creerlo.
    Yo estoy roto de llorar y no sé qué hacer.




    De El pájaro de paja, 1956:


    EL MANDARÍN OBSERVADOR

    El mandarín en la puerta del templo,
    se ríe y piensa:
    "Los jóvenes no saben el idioma
    en que se rezan las doscientas súplicas,
    en que se dicen las palabras sabias
    con que el arroz germina".

    Los jóvenes que pasan por la calle
    se inclinan reverentes, pero piensan:
    ."Este viejo ignorante desconoce
    los palos de la lengua milenaria
    con que el arroz se come".

    El mandarín observa dócilmente
    que encima del pretil están los jóvenes
    señalándole a veces con el dedo.

    Y piensa con el dedo en la mejilla:
    "Cuando yo era del mundo y me sentaba
    encima del pretil de ciertos puentes
    no solía apuntar a los ancianos,
    pues conocía las doscientas súplicas
    con que el arroz germina".




    De El corazón en un puño, 1961:


    RECORDANDO A MI PADRE

    Hanse significado dos medias tintas,
    dols parvos esqueletos en el recuerdo
    cuando ya la galerna estalla.
    ..........................................................Y estoy, padre mío,
    preso de amor de esta orfandad sonámbula
    que me consume.

    Hanse decapitado con desgana mis sentimientos
    por una vida, padre, que tú ni yo vivimos,
    pero que forma parte de este metal impuro
    que nos roba el sentido de una existencia acorde,
    y nos niega el relumbre de una lluvia cayendo
    por cada iniciativa rota estúpidamente,
    y nos niega la suave palabra inmaculada
    que hubiéramos podido salvar de la odisea.

    Este sutil impulso
    es el que crece a mi pesar.
    Desconozco el paisaje.
    ......................................Pero conservo
    de todo así, no obstante, como un recuerdo vago
    de luciérnagas, barcos, naves, formas,
    rocas. algas, semillas, montes, pinos,
    establos, valles, granos de maíz,
    estiércol, vacas, perros y, en la playa, abrasando,
    la arena sempiterna de aquel camino, padre.

    Estoy aquí y es bueno
    sentirse un poco roto
    con el peso a la espalda de tantos sinsabores
    y en la chaqueta el  polvo amarillo del ayer.
    Todos fuidteis huyendo
    con la trémula mano vacía de placeres
    y el corazón marchito chorreando miseria.
    Todos fuisteis muriendo
    con las últimas nieves que de los montes bajan
    hechas torrente vivo
    derechas a ese plano pertinaz en que lucen
    cientos y cientos de apagadas voces
    derretidas en blanco amor.
    ..............................................Y es sólo
    lo por mí presentido, padre, desde
    cualquiera de estos montes, desde
    cualquiera de estas playas, desde
    los fondos tétricos de mi agonía.

    Sin embargo, a la luz de una palmera,
    sobre la más reacia de las rocas,
    próxima a tu recinto,
    crece una rosa roja hace algún tiempo,
    crecde desde pequeña, crece
    desde que suena la descarga y se hace
    un silencio terrible.
    ...............................Entonces,
    cuando el olor a cólico y a leche
    mezclado con el humo de la pólvora,
    crece seria y gentil amargamente
    como crece el maizal o como crecen
    los chotos recentales entre yodos
    y el salobre sabor de la marea.

    No lo mejora nadie. Nunca el cuadro
    tan limpio de color, nunca las formas
    tan sobriamente repartidas.
    Nunca tan esotérico el sonido,
    tan diáfano a la vez, y nunca el tiempo
    discurrió tan de prisa por nosotros.

    Aquí la fiesta rústica, el sencillo
    coloquiar infantil y la tarea
    brutal y masculina, agotadora.
    Allí, a mi vez, el diapasón escuálido,
    la propia insensatez, lo sin remedio,
    la timidez, el amargar y, siempre,
    la soledad por el asfalto
    donde miles de seres se entrecruzan.

    ¡Qué horrible es llegar tarde,
    padre, y cómo se paga!
    Me dijiste una vez que hay quien no reza
    porque ha rezado demasiado sin que
    jamás escuche nadie su bramido.
    Vamos, así, del brazo de las sombras,
    solitarios y lívidos.
    ................................Es triste,
    pero al sonar de la campana vienen
    las gentes a su puesto. Está la aldea
    destellante de azul y verde mágico
    resta para volar. Sobre la torre
    cruza, rauda, una gaviota. Yo la miro
    melancólicamente y me estremezco
    pensando que ha cambiado todo mucho
    desde que el mar jugaba con nosotros.



    TEORÍA DE LA CONSTRUCCIÓN

    Siento y me crezco y me recrezco oyendo
    gemir la grúa, el compresor, la hormigonera
    dentro de mí. Venía
    tu material, oh pueblo, a punto.
    Se levantaba el edificio
    —jácenas y pilares, riostras y bovedillas—.
    Iba creciendo la estructura,
    los paramentos de ladrillo visto,
    los enlucidos de tu yeso negro,
    las manos empeñadas y rendidas
    a vuestros materiales sometidos.

    Yo me crecía al ver a las cuadrillas
    los cercos recibir. Los oficiales
    alicataban la pared. Yo hacía
    como que no veía, pero abría
    tu primer saco de cemento
    y, oh pueblo, ¿para qué?
    Contemplando me paso ese trajín
    de los camiones que descargan áridos,
    oigo también las cantos digitales
    de las manos partidas y entregadas.
    a vuestros materiales sometidos.

    Más tarde —lo recuerdo— iba en aumento
    la popular indignación. Tenemos
    de común las baldosas, el forjado,
    los tubos de la luz, la cal, la noble
    carpintería de taller, quién sabe,
    pero, pueblo, quién sabe la herramienta
    que habrá que manejar. Si gimo,
    si tú gimes, si él tiembla, si gemimos,
    si vosotros gemís y si ellos tiemblan,
    tarde o temprano habrá que abrir las puertas
    a vuestros materiales sometidos.

    Siento y me crezco y me recrezco oyendo
    chirriar la grúa, el compresor, la hormigonera
    dentro de mí. Y está,
    tu voluntad, oh pueblo, apunto.
    y el edificio crece
    —jácenas y pilares, riostras y bovedillas—,
    crece pausadamente, pero crece
    e inevitablemente irá creciendo
    hasta adquirir la forma de la estrella
    que ha de prestarles dimensión fecunda
    a vuestros materiales sometidos.



    TEORÍA DEL MIEDO

    No estoy seguro, no lo puedo estar,
    no hay quien esté seguro.
    Todos miran en derredor
    cuando hablan, cuando susurran, cuando piensan,
    todos miran hacia la puerta cuando entra alguien,
    todos sonríen, todos desconfían, todos se echan a temblar.

    Todos, más o menos, piden compasión,
    perdón, piden clemencia para su delito
    de respirar,
    de transitar por la calle,
    de comer pan todavía,
    de existir en 1961.

    No hay quien aquí, en esta sala,
    en este solar mismo, lugar, patria de ahora,
    pueda dormir tranquilamente
    sin cerrar previamente la ventana,
    sin mirar por detrás de los armarios,
    sin darle doble vuelta a la llave del corazón.

    No hay quien serenamente pueda comer
    sin miedo a ser interrumpido,
    cuando hacia la primera cucharada
    no es del todo imposible que suene el timbre,
    que entren después dos hombres preguntando
    por el cabeza de familia,
    que se lo lleven a la calle
    mientras los hijos miran con los ojos atónitos,
    mientras la madre les explica
    que nada ocurre, que un momento se ausenta
    papá con los amigos
    para hacer algo urgente.

    Pero papá no vuelve nunca
    o cuando vuelve, vuelve con los ojos enfermos,
    vuelve cansado de llorar,
    pálido y en cuclillas como un simio asustado.

    Vuelve con las piernas dobladas,
    con las costillas astilladas, los dientes deteriorados
    y en la boca una mueca maquinal y sangrante.

    Vuelve hablando de un tiempo que la gramática no recuerda,
    pasado-presente-futuro anterior,
    tiempo que pertenece a un ayer todavía vigente,
    que pertenece a un presente que se dilata aún.

    Vuelve para arrastrarse
    ese hombre que soy yo, o eres tú, o aquel otro
    que amorosamente cuidaba los libros,
    que hacía carreteras
    y echaba de comer a sus caracoles.

    Por eso tiembla hoy la Humanidad
    cuando habla, cuando escuchan, cuando suena un teléfono,
    cuando alguien te pregunta por la hora,
    cuando hay quien se coloca cerca de ti en la calle
    y es del todo imposible justificar la vida.



    De Política agraria, 1963:


    EL MUNDO ESTÁ CAMBIANDO

    Hay que volver los ojos a la tierra
    -me dijo padre- los ojos a la madre olvidada
    al pan y su raíz
    al surco y la distancia
    que volver la mirada al azadón
    los ojos que volver -me dijo padre- la mirada
    a tu maíz y mi gavilladora,
    a la alubia de Juan, de Pedro a la patata
    a los garbanzos de Castilla
    de Levante al arroz y la naranja
    a la madera de estos montes
    a la aceituna del Sur, a la uva de La Mancha
    los ojos que volver -me dijo padre-
    al fruto entero de la madre patria
    un paso al frente los que tengan
    conciencia, los que aún ganas
    tienen de estar y los que aún
    cantan por la mañana
    canciones conocidas
    los que aún cantan
    -me dijo padre- sin que les tiemble el pulso
    lo que la vida en esperanza canta.
    Hay que volver a dar un paso al frente
    del trabajo, que volver la mirada
    al filo de la hoz -me dijo padre-
    para segar el heno y cortar la cizaña
    los ojos que volver
    a la honesta postura donde el hombre se iguala
    -me dijo padre- los ojos a la luz
    allí donde el aire y el agua clara
    bañan la piel y el músculo, mecen el pensamiento
    del campesino que trabaja.

    El mundo está cambiando -me dijo padre-
    hay que volver la página.



    NO LO DICEN TODO

    Las flores no lo dicen todo,
    sólo una parte
    de la vida.

    Las flores y el cantar del jilguero
    cuando del sol se cubre la campaña
    un poco sólo dicen,
    un aspecto quizás
    de cuanto forma parte de la vida
    bajo los árboles, a orillas de los ríos,
    junto a la amapola adulta,
    junto al can y al gañán
    que extasiados contemplan
    el horizonte del atardecer.

    Y el bravo mar y la montaña brava,
    tan verde aquella y tan azul el otro,
    tampoco dicen
    sino sólo una pizca
    de cuanto forma de la vida parte.
    Ni el rumor de las olas,
    ni la esquila de los terneros,
    ni la fruta silvestre,
    ni el aguijón de las abejas,
    ni el color de las rosas al chocar
    dicen más que una poca
    parte de la existencia de los hombres.
    Porque las flores son
    la dulce mueca del placer y el sueño.

    Y el cetro de los reyes
    la realidad que aún ronda por las esquinas.




    De Los lados del cubo, 1973:


    LOS OBJETOS DE ESPAÑA

    (Manolo Millares)

    ¿Dónde concluye la chaqueta en lo negro,
    la camisa en lo blanco,
    en lo blanco la esperanza de vida,
    en lo negro los trozos de zapato?
    ¿Dónde en lo negro los pañuelos viudos
    pardos de tanto llanto?
    ¿Dónde comienza la mancha
    roja en el blanco?
    ¿Dónde en el negro el trozo de cañón
    de fusil disparado?
    ¿Dónde comienza tanta muerte,
    dón de el sudor evaporado
    (aquel sudor del miedo,
    y antes el del sudario)
    en los pliegues incontrolables, tiesos
    del trapo?
    ¿Dónde las fantasmales
    siluetas de los trágicos
    amaneceres
    de aquellos camposantos?
    ¿Quién recogió esos restos
    -datos humanos?
    ¿Quién -Greco, Zurbarán,
    Ribera, Goya, acaso
    Millares- perpetuó
    tanto pingajo?
    Este es tu verdadero funeral
    de luto anticipado.
    La mano (que amasaba
    los materiales plásticos),
    como la historia trágica
    del pueblo siniestrado,
    es ya también historia
    perpetua en el cuadro.




    De Nuevo compuesto descompuesto viejo, 1980:


    CASTILLA

    Casta astilla
    Castilla
    amarilla
    amor de arcilla
     

    Llana dura
    llanura
    andadura
    honda y dura

    Castilla
    amarilla
    mar de arcilla

    Si hembra
    Siembra
     
    Si cosecha
    cosa hecha
     
    Mar de arcilla
    amarilla
    Castilla
    casta astilla

    Honda y dura
    andadura
    llanura
    llana y dura

    Amor de arcilla
    Castilla
    si hembra
    siembra

    Si siega dura
    asegura
    cosecha
    cosa hecha



    ASÍ DE SENCILLO

    Madre, si ves ese pájaro
    que observa en la rama
    teme, madre, por mí

    Si no me quita ojo
    (el pájaro)
    desde su observatorio

    Si, todavía más,
    no frunce el ceño, parece
    como si disecado

    Y si, madre, ocurriera
    que el pájaro callara,
    algo falla en lo oscuro

    Y, madre, si ese pájaro
    no existe, es sólo sombra
    impalpable, implacable

    Entonces reza por mi alma.
    Se habrá abierto la tierra
    y todo, madre, de luto



    PUENTE DE LOS CANÓNIGOS

    SOL amarillo y frío y transparente
    ilumina el castaño, en tanto el río
    verde transpone los ojos del puente
    tan amarillo, transparente y frío.

    Llega la soledad, otoño frío,
    mirando este paisaje desde el puente
    bajo el que pasa suspirando el río
    tan amarillo y frío y transparente.

    Y es todo el pensamiento transparente
    como lo es el silencio de ese río
    que pasa suspirando bajo el puente
    que se estremece con el paso frío.

    Se ilumina el castaño con el frío
    que ahora transpone los ojos del puente
    y caen tristes las hojas en el río
    en que el alma se ahoga, transparente.




    De Lembranças e deslembranças, 1988:


    LUCHA DE CLASES

    A Antonio Ramos Rosa

    Un niño al entrar en la panadería
    solloza y dice: ¿cuál es mi pan?
    El panadero que escucha dice que el pan
    no es para los niños que sollozan.

    Un panadero al salir de la panadería
    sontíe y dice: son cosas de niños.
    El pan no existe, solamente hierve
    en la quimera de ellos, que sollozan.



    EN BLANCO

    El mejor
    poema
    es aquél
    que está
    escrito
    sobre una página
    en blanco
    y no se lee
    de un golpe
    pero queda
    eternamente
    en la memoria
    para siempre afligida
    y esperanzada
    del corazón
    del poeta.



    TRAYECTO

    A José Antonio Llardent

    Como un pperro que pasara por la puerta de tu casa
    Como una casa antigua llena de olores viejos
    Como los olores de las flores olvidadas en el campo
    Como un campo encubierto dentro de una pared
    Como aquella pared sin ventanas del sueño
    Como el sueño terrible exento de palabras
    Como las palabras dichas en una noche de Junio
    Como una noche llena de oscura crueldad
    Como incluso la terca crueldad de los niños
    Como los niños locos jugando en la arena
    Como la arena menuda de las playas remotas
    Como las playas sin nombre en los litorales felices
    Como esos litorales perdidos en la distancia
    Como la distancia que hay de un corazón a otro
    Como el jadeo culpable del corazón de un pérfido
    Como el pérfido brillo del filo de un cuchillo
    Como el cuchillo de las gentes que viven en los mataderos
    Como los mataderos a donde van a morir las vaquitas
    Como aquellas vaquitas blanquinegras de las llanuras
    Como las llanuras tan verdes de nuestra vieja infancia
    Como la infancia perpetua de una almeja loca
    Como la almeja que llega del verdeazul de la mar (y en el lecho conviértese en mujer)
    Como la mujer que pretende hacer basura de un hombre
    Como un hombre que fuera hijo de pez y perro
    Como un perro que pasara por la puerta de tu casa



    UN CUADRO DE PINTOR

    "Estatuas, estatuas. Cuerpos metidos
    en gestos parados."

    HERBERTO HELDER

    El amarillo del futuro
    ¡Es el rojo del pasado?
    Las crines azules del caballo,
    ¿se van a detener ante el muro?

    Pero el caballo es el esqueleto
    vacuo, sin párpados ni tripas;
    es puro espíritu aplazado
    el verde pensamiento del caballero.

    Caballero y caballo son una
    misma persona caminando,
    lentamente, mirando hacia la sala,
    donde aguarda la respuesta de la muerte.

    Caballo verde de paso medido
    y cabal, con su centauro encima,
    en una misma simbiosis igualitaria
    completamente personal.

    Caballero decidido o conformado
    a no sé qué inciertos destinos,
    decidido a los encuentros súbitos
    o resignado a la voluntad suprema.

    Caballo que tiene más de humano
    que todos los hombres conocidos,
    que siente próximo el final
    sin concesiones a los gestos teatrales.

    En tanto el caballero es el esqueleto
    imperturbable de los libros indúes,
    pero con la elegancia inglesa
    de los que vienen de correr el Derby.

    Y el caballo recorre la historia
    de los nobles de palacio y de castillo,
    donde en vano la mirada se extiende
    siempre de frente a inacabables prados.

    El amarillo terror del misterio
    ¿se funde todavía con el rojo?
    La larga cola azuldel caballo,
    ¿va a regresar o no a lo eterno?

    Caballero y caballo unidos han quedado
    en una estereotipada fotografía
    de rojo-amarillo-azul-verde,
    más el blanco cegador de la máscara.




    De El libro de las premoniciones, 1990:


    MARÉ DE AUTONO*

    Del sol pálido hora
    cubriendo amarillas
    hojas los caminos
    ahora viene otoño.

    Del sol hojas pálidas
    caminos abriendo
    otoño amarillo
    triste viene ahora.

    Del sol recubriendo
    los amarillos pálidos
    de las hojas viene
    galopando el mar.

    San Sebastián de los Reyes,
    27 de noviembre, 1980

    * En gallego: "marea de otoño".



    OTRO DÍA MÁS

    Nada como la sed para el olvido
    ni para el recuerdo la saciedad.
    Mitigarán el mármol lunas llenas
    con su fulgor de plata rebajada.

    Crecieron vientos, musgos, amarillos,
    líquenes entre hiedras frescas, huérfanas.
    Cantos para ese olvido pertinaz
    que para siempre habita la memoria.

    En el alma una estrella intransitada
    vivir pretende aún, y se derrama
    llena de amor y vida, con sus alas
    hacia los cuuatro puntos cardinales.

    Pero es en vano el fulcro del deseo
    como s vano el curso dl r´sc
    qe se muere de sed pasado el límite
    víctima de su propia saciedad.

    Amanecer es todo como ayer,
    nada tan semejante como el gesto
    del hastío ante el espejo al afeitarse.
    Nada tan muerto como la marea.



    EL FIN

    Imagen clara con la noche oscura
    por donde yo navego, el alma rota.
    Oh, tú, playa de amor verde y remota
    adonde fue a parar mi singladura.

    Llanto tenza al fin de esta aventura
    cuando por ti mi corazón explota.
    Algo que no es del mar por el mar flota
    y en sus aguas disuelve esta amargura.

    Pruebo a vivir después de tanto duelo
    como tu desamor me ha producido
    y herido imploro todvía al cielo.

    Pero vuelve tu voz hasta mi oído,
    y con la noche oscura me desvelo
    soñando que aún estás, que no te has ido.



    CRONOS

    Transcurrió el tiempo, etapa, pasó la edad,
    la hora, la era, el tiempo indefinido,
    parió el tiempo desánimo, pasado, olvido,
    nostalgias y tristezas, llanto parió la edad.

    Toda esperanza joven fulminó la edad,
    todo afán de esperar mató el olvido,
    pasó la era, la hora, eltiempo indefinido,
    todo al fin fue arrastrado por la edad.

    La edad del hombre, el tiempo transcurrido,
    la sed nunca saciada, y esa heredad
    rota en dos, y aquel objeto perseguido.

    Todo fue como estúpida orfandad,
    como hiel, como báculo extinguido
    todo al fin fue recuerdo de la edad.


    GABINO-ALEJANDRO CARRIEDO, Poesía interrumpida, Huerga y Fierro, 2006.


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    Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981) Empty Re: Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981)

    Mensaje por Amalia Lateano Mar 11 Jul 2023, 14:25

    Los grandes Poemas no tiene fecha!!

    TEORÍA DEL MIEDO

    No estoy seguro, no lo puedo estar,
    no hay quien esté seguro.
    Todos miran en derredor
    cuando hablan, cuando susurran, cuando piensan,
    todos miran hacia la puerta cuando entra alguien,
    todos sonríen, todos desconfían, todos se echan a temblar.

    Todos, más o menos, piden compasión,
    perdón, piden clemencia para su delito
    de respirar,
    de transitar por la calle,
    de comer pan todavía,
    de existir en 1961.

    No hay quien aquí, en esta sala,
    en este solar mismo, lugar, patria de ahora,
    pueda dormir tranquilamente
    sin cerrar previamente la ventana,
    sin mirar por detrás de los armarios,
    sin darle doble vuelta a la llave del corazón.

    No hay quien serenamente pueda comer
    sin miedo a ser interrumpido,
    cuando hacia la primera cucharada
    no es del todo imposible que suene el timbre,
    que entren después dos hombres preguntando
    por el cabeza de familia,
    que se lo lleven a la calle
    mientras los hijos miran con los ojos atónitos,
    mientras la madre les explica
    que nada ocurre, que un momento se ausenta
    papá con los amigos
    para hacer algo urgente.

    Pero papá no vuelve nunca
    o cuando vuelve, vuelve con los ojos enfermos,
    vuelve cansado de llorar,
    pálido y en cuclillas como un simio asustado.

    Vuelve con las piernas dobladas,
    con las costillas astilladas, los dientes deteriorados
    y en la boca una mueca maquinal y sangrante.

    Vuelve hablando de un tiempo que la gramática no recuerda,
    pasado-presente-futuro anterior,
    tiempo que pertenece a un ayer todavía vigente,
    que pertenece a un presente que se dilata aún.

    Vuelve para arrastrarse
    ese hombre que soy yo, o eres tú, o aquel otro
    que amorosamente cuidaba los libros,
    que hacía carreteras
    y echaba de comer a sus caracoles.

    Por eso tiembla hoy la Humanidad
    cuando habla, cuando escuchan, cuando suena un teléfono,
    cuando alguien te pregunta por la hora,
    cuando hay quien se coloca cerca de ti en la calle
    y es del todo imposible justificar la vida.
    [/b]

    Gracias Pedro!!

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    Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981) Empty Re: Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 12 Jul 2023, 03:32

    Gracias a ti por tu interés, Amalia.

    Un abrazo.
    Pedro


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    Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981) Empty Re: Gabino-Alejandro Carriedo (1923-1981)

    Mensaje por cecilia gargantini Jue 13 Jul 2023, 15:45


    Un niño al entrar en la panadería
    solloza y dice: ¿cuál es mi pan?
    El panadero que escucha dice que el pan
    no es para los niños que sollozan.

    Un panadero al salir de la panadería
    sontíe y dice: son cosas de niños.
    El pan no existe, solamente hierve
    en la quimera de ellos, que sollozan.

    Cuánto para reflexionar, no?
    Es un autor que habla de amor, de diferencias sociales...a veces cruel o irónico.
    Me gustaron mucho sus variados abordajes. Graciassssssss amigo

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 14 Jul 2023, 02:26

    Me alegra conocer que te ha gustado, Cecilia.

    Un abrazo.
    Pedro


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