Aires de Libertad

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    Charles Simic (1938-2023) Empty Charles Simic (1938-2023)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 24 Ago 2023, 05:27

    .


    Charles Simic (Belgrado, 9 de mayo de 1938 - Dover, Estados Unidos, 9 de enero de 2023)​ fue un poeta serbioestadounidense. Recibió el Premio Pulitzer de Poesía por El mundo no se acaba en 1990 y fue finalista para el mismo galardón en 1986 por Selected Poems, 1963-1983 y en 1987 por Unending Blues. Fue nombrado el decimoquinto poeta laureado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2007.

    Premios

    Ha sido galardonado con numerosos premios, entre ellos, el Premio Pulitzer en 1990, la «beca al genio» de la Fundación MacArthur, el Griffin International Poetry Prize y el Wallace Stevens Award. Entre octubre de 2007 y mayo de 2008 fue Poeta Laureado de EE. UU. Escribía una columna sobre poesía y arte en el blog de The New York Review of Books.

    (Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )


    *


    Algunos poemas de Charles Simic:


    De Selected Early Poems:


    MIEDO

    El miedo pasa de hombre a hombre,
    de forma desconocida,
    como una hoja pasa su escalofrío
    a otra.

    De repente, todo el árbol está temblando,
    y no hay señal alguna del viento.



    POEMA SIN TÍTULO

    Le digo al plomo
    ¿por qué te permitiste
    ser fundido para ser bala?
    ¿Te has olvidado de los alquimistas?
    ¿Has perdido la esperanza
    de convertirte en oro?

    No contesta nadie.
    Plomo. Bala.
    Con nombres como estos
    el sueño es largo y profundo.



    EL PÁJARO

    Un pájaro me llama
    desde un árbol muy alto
    en mis sueños,

    me llama desde la ramita rosada de la luz del día,
    desde la alargada sombra
    que se acerca cada noche una pulgada más a mi corazón
    me llama desde los confines del mundo.

    Lo escucho en mis sueños.
    Los tiñe de rojo.
    Le doy mi aliento.
    Y él lo convierte en hojas que susurran.

    Me llama desde la nube más alta,
    su canto
    es como un fósforo que titila
    en una tumba nueva

    *

    Pájaro, moldeado
    como el interior
    de una boca que bosteza.

    Al alba,
    cuando el cielo se vuelve claro y luciente
    como el agua con la que
    se bautiza a un niño pequeño,
    subí hasta donde te encontrabas.

    La tierra se hacía más pequeña bajo nosotros,
    el vacío absoluto
    enfrió mis pies,
    y después mi corazón.

    *

    Más tarde, eché una cabezada
    en el bosque,
    acurrucado en un pequeño claro
    entre las flores salvajes

    y soñé que
    el ojo severo
    de aquel pájaro
    me vigilaba mientras dormía.



    EL LUGAR

    Estaba hablando sobre la guerra
    con la mesa todavía sin recoger.
    Al otro lado de la calle, la primera ventana
    de la noche estaba ya iluminada.
    Él se sentó, encorvado, en silencio,
    el viejo miedo le invadía otra vez...
    Volviéndose más oscuro. Ella se levantó para tomar un plato
    -completamente limpio- y fue a la cocina.
    Afuera, en los campos, en el bosque,
    un pájaro pronunciaba proverbios.
    Un Papa salió para conocer a Atila,
    la cuneta estaba lista para el pelotón de fusilamiento.



    LA LECCIÓN

    Se me ocurre ahora
    que durante todos estos años
    he sido el pupilo idiota
    de un práctico bromista.

    Diligentemente
    y con necia reverencia
    escribía
    lo que creía que eran
    sus sabios consejos
    en lo referente
    a mi vida en la tierra.
    Como un loro
    recitaba las fechas
    de guerras y revoluciones.
    Me regocijé
    con la muerte de mis torturadores.
    Y me convencí incluso
    de que su número
    estaba disminuyendo.

    Me parecía
    que poco a poco
    mi maestro me estaba revelando
    un patrón,
    que lo que me habían dicho
    era la intrincada trama
    de una novela picaresca
    por fascículos,
    y que las últimas páginas
    estarían dedicadas
    enteramente
    a las evocaciones líricas
    de la naturaleza.

    Desafortunadamente,
    con el tiempo,

    empecé a detectar en mí mismo
    una incapacidad
    de olvidar incluso
    el detalle más irrelevante.
    Me detenía cada vez más
    en los principios:
    El corte de pelo de un soldado
    que estaba orinando
    contra nuestra valla;
    las sombras delos árboles en el techo
    el día
    en el que mi madre y yo
    no teníamos nada que comer...
    De algún modo,
    no pude lograr que pasara
    aquel tren de la prisión
    que me mantenía despierto
    cada noche.
    No pude lograr que aquel silbato
    que retumbaba
    abandonara mi cabeza...

    En esta aula
    austeramente amueblada
    por mi insomnio,
    en el escritorio que consiste
    en mis dos rodillas,
    por primera vez
    en este largo y aterrador
    aprendizaje.
    Me dio por reír.

    ¡Perdónenme todos ustedes!
    Al recordar a mi tío
    cargando una barricada
    con una bomba de fabricación casera,
    me dio por reír.



    PRODIGIO

    Crecí inclinado
    sobre un tablero de ajedrez.

    Amaba estas dos palabras; jugada final.

    Todos mis primos parecían inquietos.

    Estábamos en una casa pequeña
    junto a un cementerio romano.
    Los aviones y los tanques
    hacían temblar las ventanas.

    Un profesor de astronomía jubilado
    me enseñó a jugar.

    Debía de ser el año 1944.

    Sobre el tablero que usábamos
    la pintura casi se había desprendido
    de las piezas negras.

    Faltaba el rey blanco
    y tuvimos que buscarle un sustituto.

    Me dijeron, aunque no me lo creo:
    que aquel verano presencié
    hombres colgados de los postes telefónicos.

    Recuerdo que mi madre
    me tapaba los ojos a menudo.
    Tenía un método para meterme la cabeza
    de manera inesperada bajo su gabardina.

    Me contó el profesor que también en el ajedrez
    los maestros juegan con los ojos tapados,
    los más grandes en varios tableros
    al mismo tiempo.



    PRIMOGÉNITO DEL SPLEEN

    La Virgen madre caminaba descalza
    entre las minas terrestres.
    Llevaba a un anciano en sus brazos
    como a un bebé que llora.

    La tierra era una residencia de ancianos.
    Judas era la enfermera nocturna,
    vaciando las palanganas en el río Jordán,
    atando a las personas con las cadenas de un perro.

    El viejo tenía dos muñones por piernas.
    San Pedro llegó empujando un carro
    cargado de alfombras voladoras.
    Pero no eran alfombras voladoras.

    Eran montones de pañales sangrientos.
    Los Reyes Magos se araron por allí
    para limpiarse las uñas con bayonetas.
    El viejo le dio a la pequeña María Magdalena

    el trozo roto de un espejo.
    Ella se escondió en la letrina de la iglesia.
    Cuando tuvo sed. lamió
    el vapor del cristal.

    Eso nos deja a José. Pobre José,
    de pie desnudo en la nieve.
    Sólo tenía una rata
    para cargar con su equipaje.

    La rata no huiría a su madriguera.
    Incluso cuando se encendieron los focos
    en lo alto de las torres de vigilancia:
    y pillaron a todos allí de pie.



    FÁBRICA DE JUGUETES

    Mi madre trabajaba aquí,
    y también mi padre.

    En el turno de noche.
    En la cadena de montaje,
    les dan cuerda a los juguetes
    para inspeccionar sus muelles.

    Los siete miembros de juguete
    del pelotón de fusilamiento
    apuntan con sus rifles,
    y los bajan enseguida.

    El que ha sido disparado
    cae y se levanta,
    cae y se levanta,
    la venda de los ojos está recién pintada.

    Los sepultureros de juguete
    no trabajan tan bien.
    Sus palas son pesadas,
    sus palas son mucho más pesadas.

    ¿Quizás como se supone
    que tienen que serlo?


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    Charles Simic (1938-2023) Empty Re: Charles Simic (1938-2023)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 24 Ago 2023, 11:22

    .


    De Blues interminable:


    DICIEMBRE

    Nieva
    y los marginados van
    ......todavía
    cargados con sus pancartas,

    ......una proclama
    el fin del mundo
    ......la otra
    los precios dee una barbería local.



    MECÁNICA POPULAR

    Te encontrarás con enormes problemas de ingeniería
    al intentar crucificarte a ti mismo
    sin ayudantes, ni poleas o engranajes,
    y otros ingeniosos artilugios mecánicos-

    en una pequeña sala vacía y blanca,
    con tan sólo una silla con una pata suelta
    para alcanzar la altura del techo-
    y un único zapato para golpear los clavos.

    Por no hablar de que estás desnudo para la ocasión-
    para que se vea cada costilla y cada músculo.
    Tu mano izquierda ya está clavada,
    sólo te queda la derecha para limpiarte el sudor,

    para conseguir llegar a una colilla
    del cenicero a rebosar,
    pero no podrás arreglártelas para encenderla-
    Está llegando la noche, la noche astuta.




    De El mundo no se acaba:


    MI MADRE ERA UNA TRENZA DE HUMO NEGRO

    Mi madre era una trenza de humo negro.
    ......Cargaba conmigo envuelto sobre las ciudades en llamas.
    ......El cielo era un lugar enorme y ventoso como  para que
    un niño pudiera jugar en él.
    ......Nos encontramos a muchos como nosotros. Intentaban
    ponerse los abrigos con brazos hechos de humo.
    ......Los altos cielos estaban repletos de pequeños oídos
    sordos y encogidos en el lugar de las estrellas.



    SOY EL ÚLTIMO SOLDADO NAPOLEÓNICO

    Soy el último soldado napoleónico. Han pasado casi doscientos años y todavía me bato en retirada de Moscú. El camino está lleno de abedules blancos y el barro me llega hasta las rodillas. La mujer de un solo ojo quiere venderme una gallina, a mí, que ni siquiera tengo ropa.
    ......Los alemanes van en una dirección; yo voy en la contraria. Los rusos se dirigen hacia el otro lado y me dicen adiós con la mano. Llevo un sable de gala. Lo uso para cortarme el pelo, que mide casi dos metros de largo.



    EL VIEJO GRANJERO CUELGA DE LA VIGA DEL ESTABLO

    El viejo granjero cuelga de la viga del establo con su mono de faena puesto. Las vacas miran de soslayo. La vieja se arrodilla bajo sus pies oscilantes, está vestida de domingo y toca la tierra con la frente como un mahometano. Afuera el cielo está cubierto de nubes esponjosas sobre un interminable campo arado sin ningún otro punto de referencia a la vista.



    LA ÉPOCA DE LOS POETAS MENORES SE ACERCA

    La época de los poetas menores se acerca. Adiós Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenido aquel, cuya fama no irá más allá de su familia más cercana y de quizá uno o dos buenos amigos reunidos después de la cena alrededor de una jarra de intenso vino tinto... mientras los niños se quedan dormidos, quejándose del ruido que haces mientras hurgas en el armario buscando tus viejos poemas, temeroso de que tu mujer los pueda haber tirado con la última limpieza de primavera.
    ......Está nevando, dice alguien que se ha asomado a la oscuridad de la noche, y que se vuelve a ti cuando te preparas para leer, de un modo un tanto dramático y poniéndote rojo, el largo y divagante poema de amor cuya estrofa final (que no conoces) está irremediablemente perdida.

    A la manera de Aleksandar Ristovic




    De El libro de los dioses y los demonios:


    LOS PEQUEÑOS ALFILERES
    DE LA MEMORIA

    Había, en el polvoriento escaparate
    de una tienda que parecía llevar años
    cerrada, un maniquí de sastre
    con un traje infantil de domingo.

    Un domingo tranquilo de aquellos
    me perdí y fui a acabar bajo la luz
    vespertina de una calle con casas
    vecinales de ladrillos rojos.

    ¿Te gustaría tenerlo?,
    le pregunté a nadie.
    ¿Te gustaría?,
    digo de nuevo hoy al levantarme.

    Aquella calle se perdió para siempre,
    pero todavía siento los alfileres
    que ciñen a mi espalda
    la pesada tela de aquel traje oscuro.



    FÁBRICA

    Las máquinas se habían esfumado, y los trabajadores también.
    Sólo quedaba una silla de respaldo alto como un trono
    en mitad del espacio vacío.
    Me acomodé en el suelo para pasar
    una larga noche de poco sueño y mucha reflexión.
    De una tubería colgaba una jaula vacía.
    Allí guardé un cuchillo y una manzana.
    Puse periódicos a mi alrededor en el suelo
    para percatarme del más mínimo ruido.
    La quietud de la noche escribía su diario
    con el sigilo de una pluma.

    De las ratas que venían a visitarme
    me formé la mejor de las opiniones.
    Se alzaban sobre dos patas
    como si fueran a formalizar una amble petición
    sobre un asunto de gran importancia.

    Ocurrieron otras cosas muy extrañas.
    Una vez una mujer desnuda se subió a la silla
    para alcanzar la manzana de la jaula.
    Desde el suelo, la miraba ponerse de puntillas.
    Su mano aleteaba como un pájaro en la jaula.

    Otras veces, el sol se asomaba por los ventanales polvorientos
    para ver qué hora era. Pero allí no había reloj;
    sólo el cuchillo en la jaula, brillando como un espejo,
    y la silla en la esquina opuesta donde alguna vez
    alguien se había sentado de cara a la pared de ladrillos.



    DOS PERROS

    Para Charles y Holly

    Un perro viejo y temeroso de su propia sombra
    en un pueblo del  sur.
    Me cuenta la historia una mujer casi ciega
    una cálida noche de verano
    mientras las sombras de los bosques
    de New Hampshire  se acercan sigilosas.
    Es una calle larga donde sólo hay un perro inquieto
    y un par de gallinas sucias;
    el sol cae de lleno
    en ese desconocido pueblo del sur.

    Me ha hecho acordarme de los alemanes
    desfilando ante nuestra casa en 1944.
    Todos estábamos en la acera
    mirándolos con el  rabillo del ojo,
    la tierra temblaba y la muerte desfilaba con ellos...
    Un perrito blanco corrió hasta los soldados
    y se les enredó entre las piernas.
    Una patada le hizo volar como si tuviera alas.
    Aún sigo viéndolo.
    La noche que cae lentamente. Un perro con alas.



    EN LA BIBLIOTECA

    para Octavio

    Hay un libro titulado
    Diccionario de ángeles.
    Llevaba cincuenta años sin abrir,
    lo sé, porque cuando lo hice
    las tapas crujieron, las páginas
    se desprendieron. Ahí descubrí

    que los ángeles alguna vez habían sido
    tan numerosos como especies de moscas.
    El cielo al atardecer
    solía estar repleto de ellos.
    Tenías que agitar las manos
    para quitártelos de en medio.

    Ahora el sol brilla por las altas ventanas.
    La biblioteca es un lugar tranquilo.
    Los ángeles y los dioses se apilan
    en libros oscuros aún sin abrir.
    El gran secreto está
    en alguna de las estanterías junto a las que la Srta. Jones
    pasa a diario durante sus rondas.

    Es muy alta, y camina
    con la cabeza inclinada como si estuviera escuchando.
    Los libros susurran.
    Yo no oigo nada, pero ella sí.



    EL ESPANTAPÁJAROS

    Se ha refutado la existencia de Dios, pero no la del diablo.

    Los tomates este año son dignos de ver.
    Ven, Marta, muérdelos
    como si fueran manzanas maduras.
    Después de cada bocado pon un pellizco de sal.

    Si el jugo corre por tu barbilla
    y cae sobre tus pechos desnudos,
    inclínate sobre el fregadero.

    Desde ahí podrás ver a tu marido
    parado en medio del campo:
    haciendo frente a los pensamientos más sombríos,
    con los brazos abiertos como un espantapájaros.


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    Charles Simic (1938-2023) Empty Re: Charles Simic (1938-2023)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 24 Ago 2023, 12:52

    .


    De Hotel insomnio:


    HOTEL INSOMNIO

    Me gusta mi agujero,
    y su ventana frente a un muro de ladrillo.
    En la habitación de al lado había un piano.
    Algunas noches al mes
    un viejo tullido venía a tocar
    My Blue Heaven.

    Todo estaba en silencio casi siempre.
    Cada habitación tenía una araña bien arropada
    cazando moscas en la telaraña
    de ensoñaciones y humo de cigarrillos.
    Todo era tan oscuro
    que no podría verme la cara en el espejo al afeitarme.

    A las 5 a.m. unos pies descalzos se oyeron arriba.
    Era la divina "gitana",
    que tenía un local en la esquina,
    y que iba a orinar después de una noche de amor.
    Otra vez también escuché el llanto de un niño.
    Tan cerca que llegué a pensar,
    por un momento, que era yo quien lloraba.



    NIÑO DESAPARECIDO

    Sobre ti, el de la fotografía polvorienta y amarilla por el sol
    que vi hace veinte años
    en el cristal de un local de limpieza en seco,
    sobre ti he pensado de nuevo esta noche
    al sentarme junto a la ventana,
    al mirar a la calle,
    como debió de hacer tu madre cada noche,

    como todavía lo hace, por lo que sé.
    El cielo está nublado, y ahora incluso
    empieza a caer la lluvia
    en la misma vieja ciudad, la misma vieja calle
    con sus puertas cerradas con candado y casi a oscuras,
    y con tu delgado y pálido rostro
    junto al cartel de una fiesta de los bomberos.



    EL VIEJO MUNDO

    Para Dan y Jeanne

    Creo en el alma; pero por ahora
    eso no me ha afectado en lo más mínimo.
    Recuerdo una tarde en Sicilia.
    Las ruinas de algún templo.
    Sus columnas tiradas en la hierba como amantes desnudos.

    Las aceitunas y el queso de cabra estaban deliciosos
    y también el vino
    con el que brindé a la noche siguiente
    por el vuelo de las golondrinas,
    el viento sarraceno y la luna.

    Se hizo de noche. Hubo algo
    mucho antes de que hubiera palabras:
    la comida de los pastores por la noche...
    una blancura fugaz entre los árboles...
    la eternidad escuchando a escondidas al tiempo.

    La diosa va a bañarse en el mar.
    Nadie debe seguirla.
    Estas rocas, estos cipreses,
    quizá sean sus viejos amantes.
    Oh, quién fuera uno de ellos, me susurró el vino.




    De Una boda en el infierno:


    DUERMEVELA

    Vendrán salvajadas,
    las ciudades ya huelen a muerte,
    ¿a qué ídolo con el corazón congelado
    adorarás?

    Una noche fría de jueves,
    en un tugurio de barrio,
    vi a la Bestia de la Guerra
    lamerse el sexo en televisión.

    Había otros tres clientes:
    María sentada en el regazo del viejo José
    y su hijo loco en una esquina
    con los brazos totalmente abiertos
    ......sobre la máquina de pinball.



    MOTEL PARAÍSO

    Había millones de muertos; todos eran inocentes.
    Me quedé en mi habitación. El presidente
    hablaba de la guerra como de una mágica poción de amor.
    Mis ojos se abrieron con asombro.
    En el espejo mi rostro parecía
    un sello de correos ya usado.

    Yo vivía bien, pero la vida era espantosa.
    Había muchos soldados aquel día,
    miles de refugiados atestaban los caminos.
    Naturalmente, todos desaparecieron
    en un abrir y cerrar de ojos.
    La historia lamía las comisuras de su boca sangrienta.

    En el canal de pago, un hombre y una mujer
    se comían a besos y se arrancaban la ropa
    mientras yo los miraba
    con la televisión en silencio y el cuarto a oscuras
    salvo por la pantalla en la que el color
    se volvía demasiado rojo, demasiado rosado.



    IMPERIOS

    Mi abuela profetizó el fin
    de nuestros imperios, ¡oh estúpidos!,
    mientras planchaba. La radio estaba encendida.
    La tierra temblaba bajo nuestros pies.

    Uno de nuestros héroes estaba dando un discurso.
    "Monstruo", lo llamó mi abuela.
    Había vítores y disparos al aire para saludar al monstruo.
    "Podría matarlo con mis propias manos",
    me anunció ella.

    No había ninguna necesidad. Todos ellos
    van a irse al infierno en cualquier momento.
    "No vayas parloteándole a nadie con esto",
    me advirtió.
    Y me tiró de la oreja para asegurarse de que lo entendía.




    De Paseando al gato negro:


    PEQUEÑO LIBRO NO ESCRITO

    Rocky era un tipo normal, un amigo fiel.
    El problema es que sólo era un gato.
    Practiquemos, decía, y se abalanzaba
    sobre su sombra en la pared.
    Tengo que admitir que no aprendí nada.
    A menudo lo observaba mientras dormía.
    Si los pájaros trataban de divertirse un poco en el jardín,
    él abría un ojo.
    Yo incluso le elogiaba por buen comportamiento.

    Era totalmente negro, excepción de sus calcetines blancos.
    Tocaba el piano en la sala de estar
    caminando sobre las teclas de un lado a otro.
    Con exquisito tacto me mordisqueaba la oreja
    si no me levantaba del sillón.
    Pero un día desapareció. Lo llamé.
    Removí los arbustos.
    Me adentré en el bosque.

    Las mañanas fueron lo más duro. Dejé
    un plato de leche en la puerta trasera.
    Cucú, decía un pájaro. Él también lo sabía.
    Llegamos a tener diez granjeros trabajando para nosotros.
    Yo usaba mis manos de megáfono y lo llamaba.
    Todavía lo hago, aunque hayan pasado los años.
    ¡Rocky!, grito.
    Pero ahora el pájaro también permanece en silencio.



    FANTASMAS

    He aquí el Sr. Brown con mucho mejor aspecto
    que el que tenía en la morgue.
    Me ha traído una enorme carpa
    envuelta en un periódico ensangrentado.
    Qué extraña visita.
    Llevaba años sin pensar en él.

    Linda está a su lado, al igual que Sue.
    Son dos elegantes y pálidos recuerdos borrosos
    que se toman de la mano la una a la otra.
    Incluso el  carmín de sus labios está fresc
    pese a que todas las pruebas científicas
    indiquen lo contrario.

    ¿Va a cocinar Linda el pescado?
    Ella se vuelve y echa un vistazo en dirección
    a la cocina mientras Sue
    continúa mirándome melancólica.
    Aunque yo no creo en estas cosas,
    todavía estoy muerto de miedo.

    No sé cómo reaccionar,
    así que no hago nada.
    Las ventanas están abiertas. El aire es denso
    con el aroma de las magnolias.
    Gotas de lluvia vespertina resbalan
    por las pesadas hojas oscuras.
    Respiro profundamente; cierro los ojos.



    LUZ DE OCTUBRE

    Esa misma luz con la que la vi por última vez
    me hizo cerrar ahora los ojos ensimismado
    recordando cómo se sentaba en el jardín

    con un chal rojo sobre los hombros
    y un pequeño libro en el regazo,
    y en cómo una vez alzó la vista durante mucho tiempo

    con la claridad del día sobre la cara,
    como si estuviera sopesando algo de suma gravedad
    que acababa de leer un par de veces al menos,

    con el cielo despejado y completamente abierto,
    porque las hojas ya habían caído
    y permanecían quietas alrededor de sus dos pies.



    ÚLTIMO TREN

    Unas cuantas parejas se alejan hacia la oscuridad.
    En el mismo lugar en que desaparecieron,
    los árboles frondosos s mecen como en una tormenta
    sin hacer el más leve sonido.
    El tren, también, está parado en la estación.

    Recuerdo que un amigo me contó una vez
    que se despertó en un tren larguísimo
    fuera de servicio en un almacén ferroviario.
    En el vagón-restaurante todas las mesas estaban preparadas
    con copas de vino y flores frescas.
    Y el guante blanco perdido dela luna en una de ellas.

    Aquí, sin embargo, no hay nada más que la noche y la oscuridad.
    En el vagón vacío, al fondo del todo,
    creo que vi  a un pasajero entre las sombras
    levantando su pálida mano para saludarme,
    o para ponerse un reloj en la oreja,
    que sospecho detenido desde hacía muchos años.




    De Jackstraws:


    SILUETAS DE GUARDIAS DE PRISIÓN
    CONTRA EL CIELO

    Nunca había vuelto a acordarme de ellos. Pasaron los años.
    Muchos años. Tuve otras cosas
    por la que preocuparme. Hoy estaba en el sillón
    del dentista cuando entró la nueva enfermera
    simulando no conocerme de nada
    mientras yo abría la boca de la forma más obediente.

    Nos besamos detrás de unos arbustos junto a la orilla del río
    y le pedí que se quitara el sujetador.
    Oscurecía y tronaba
    cuando al fin se lo quitó; la primera gota de lluvia
    mojó uno de sus pezones oscuros.

    Aquello era mejor que lo que ahora hacía en mi boca
    mientras yo simulaba dolor y esperaba un guiño suyo,
    una carcajada acordándose de los dos
    abrochándonos los botones, corriendo empapados
    ante las tapias de la prisión estatal, con los guardias, rifle en mano,
    recortados en las torres como siluetas contra el cielo.



    ANTIGUAS DIVINIDADES

    Comparten entre ellos las excusas habituales:
    no lo olvides, cariño, lo veíamos venir,
    La nueva racionalidad inspirada por la geometría
    al final iba a acabar con nosotros. La inmortalidad
    no merecía la pena al precio que pagamos haciendo el ridículo.

    Me siento como si llevara dos mil años
    con un cencerro amarrado al cuello,
    dice una con una peluca rubia hasta los hombros
    mientras lleva a sus labios una copa de champán
    y se dirige a mí que estoy en la mesa de al lado.

    Mientras, entre su codo y la servilleta
    manchada de su rojo carmín, una mosca salía
    a duras penas del cenicero colmado,
    como un pobre soldado troyano, o griego,
    cansado ya de tantas guerras y poetas.


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    Mensaje por Amalia Lateano Jue 24 Ago 2023, 16:18

    Qué buenos poetas de EEUU

    nos traes Pedro!!!

    Gracias.
    Besos

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    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 25 Ago 2023, 01:30

    Si que lo son, Amalia! Gracias por tus palabras.

    Un abrazo.
    Pedro


    Última edición por Pedro Casas Serra el Dom 27 Ago 2023, 03:22, editado 1 vez


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    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 25 Ago 2023, 02:26

    .


    De Picnic nocturno:


    LO IMPROBABLE

    Puede que queden palabras escritas
    en la pizarra
    de aquella escuela gris
    cerrada por las vacaciones de invierno.

    Encargaron a alguien
    que las borrara
    pero entonces sonó el timbre,
    el borrador se quedó donde estaba
    junto a la tiza.

    Ninguno de ellos sabía
    que ibas a morir esta mañana
    con tus ojos alzados
    como si recordaras
    con ansiedad
    lo improbable
    que sólo nos hace posibles
    como te hace a ti posible
    en este momento fugaz
    antes de que el semáforo cambie.



    VISTAS DESDE UN TREN

    Entonces hay una paradoja estética
    que señala que la tragedia de otro
    golpea a menudo al observador fortuito
    con un sentimiento de felicidad.

    Pasamos junto a un barrio de chabolas,
    niños desnudos y perros flacuchos corriendo
    en lo que parecía un vertedero urbano,
    el más pequeño saltaba tras ellos en muletas.

    De repente estábamos en un túnel.
    Las ruedas machacaban nuestros pensamientos,
    de un lado a otro como si fueran gravilla.
    Pronto nos encontramos en una playa,
    el agua azul, el cielo sin nubes.

    Villas marineras, palmeras, arena blanca;
    Una mujer con un bikini rojo nos saludaba con la mano
    como si nos conociera
    a cada uno de nosotros y sintiera mucho vernos
    dirigirnos tan rápido hacia otro túnel.




    De Mi séquito silencioso:


    MI SÉQUITO SILENCIOSO

    Nunca nos presentamos formalmente.
    No tenía ni idea de cuántos eran.
    Parecía un discreto séquito
    de ángeles domésticos y demonios
    que ya había conocido antes
    y que había olvidado hacía mucho tiempo.

    En los momentos de peligro, se esfumaban.
    ¿Adónde iban a parar?
    Le pregunté a un criminal una noche
    mientras sostenía un cuchillo contra mi garganta,
    pero él también estaba asustado
    y me dejó ir sin decir palabra.

    Era desconcertante, realmente aterrador
    que a uno le recordaran su propia soledad,
    como al abrir el libro de un niño,
    sin nada mejor que hacer, y leer sobre las estrellas,
    y el modo en que pueden permitirse pasar siglos
    viajando junto a nosotros en un destello de luz.




    De Ese pequeño detalle:


    ESPERANDO LA PUESTA DE SOL

    Esas hileras de palmeras altas,
    blancas villas y hoteles blancos
    frente a la playa y el mar
    me parecen inverosímiles

    mientras mato el tiempo esta tarde
    en una mecedora de mimbre
    sentado en una pequeña y aislada terraza,
    invadida por flores exóticas

    de las que desconozco el nombre,
    educado como fui, por padres
    que mantenían cerradas las cortinas,
    las luces bajas y la cocina apagada,

    haciéndome tan desconfiado como ellos lo fueron
    al ver por primera vez unas naranjas en el árbol
    y mujeres corriendo con los pechos desnudos
    sobre arenas rosas en un atardecer azul.



    ESCUCHA

    Vida mía, todo acerca de ti
    es ambivalente,
    fingido y real.
    Somos una pareja
    que trabaja en el turno de noche
    en una fábrica de bombas.

    "Ven en silencio", le dice el uno
    al otro
    mientras él la toma de la mano
    y la lleva
    hasta una azotea
    que domina la ciudad.
    A esta hora, si uno escucha
    largo y tendido
    se puede oír un camión de bomberos
    en la distancia,
    pero no los gritos de auxilio,

    sólo el silencio
    creciendo
    con un pequeño niño a la vista
    que salta por la ventana
    con el pijama ardiendo.





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    Charles Simic (1938-2023) Empty Re: Charles Simic (1938-2023)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 25 Ago 2023, 05:49

    .


    DANZA DE LOS RATONES MACABROS

    "En la tierra de los pavos, con tiempo de pavo"

    W. STEVENS

    El presidente se sonríe: le encanta la guerra
    y aún más esta pronto a punto de llegar.
    Cada día notamos cómo aumenta el júbilo
    en nuestras oficinas del gobierno y estudios de televisión
    mientras nuestras bombas caen sobre países distantes.

    Las funerarias han sido frgadas hasta quedar relucientes.
    Pronto estarán repletas de jóvenes muertos colocados en hileras.
    La multitud ya gorgotea con regocijo
    ante el dulce y engañoso canto del pájaro y las mentiras de garganta profunda
    acerca de nuestras próximas batallas y victorias.

    Los francotiradores vestidos de oscuro en las azoteas
    buscan palomas sospechosas en el centro comercial,
    hombres ciegos agitan sus bastones al aire
    y hay chicas con faldas cortas y grandes pechos
    que buscan un mechero en el fondo de sus bolsos.



    RECUERDOS DEL FUTURO

    Hay uno o dos asesinos en cualquier multitud.
    Ellos no sospechan su destino todavía.
    Las guerras comienzan para que les sea más fácil
    matar a aquella mujer que empuja un carrito de bebé.
    Los animales del zoológico no ocultan su preocupación.
    Deambulan por sus jaulas o se esconden
    cuando escuchan algo que nosotros no podemos oír.
    los hacedores de ataúdes golpeando los clavos.

    Las fresas están ya de temporada
    y también las cebolletas y los rábanos.
    Un joven compra rosas, otro conduce
    una bicicleta entre el tráfico sin usar las manos.

    Un viejo compatriota se inclina sobre la acera para vomitar,
    traslada a vuestra merced a un lugar de tormento.
    El cielo en el ocaso está rojo como brasas candentes.
    Un guante grueso nos alcanza a través del fuego.



    EN LA CHATARRERÍA

    Hay una pequeña canasta de mimbre
    llena de medallas
    de guerras buenas y antiguas
    que nadie recuerda.

    Le di la vuelta a una
    para sentir el alfiler
    que alguna vez fue clavado
    en el pecho orgulloso del héroe.




    De El señor de las máscaras:


    Seguro que anda entre nosotros sin ser reconocido:
    Algún barbero, empleado de tienda, repartidor,
    farmacéutico, peluquero, culturista,
    bailarín exótico, joyero, paseador de perros,
    el mendigo ciego cantando, Oh, Señor, acuérdate de mí.

    Un decorador de escaparates enciende un falso fuego
    en una chimenea falsa mientras la madre y el padre observan
    desde el sofá con sus sonrisas congeladas
    mientras la calle se queda vacía y llega la hora
    de que el enterrador y el último camarero se vayan a casa.

    Oh, viejo vagabundo, de pie en un portal
    con tu cara medio cubierta,
    yo no ignoraría el gato negro que cruzala calle,
    ni la bombilla moviéndose en un cable
    en el túnel del Metro cuando el tren se detiene.



    LOS PREDICADORES ADVIERTEN

    Este mundo pacífico nuestro está listo para la destrucción-
    Y todavía el sol brilla, llegan los gorriones
    cada mañana a la panadería para buscar migajas.
    En la otra puerta, dos hombres entregan una cama
    a un par de recién casados
    y se detienen a admirar una bicicleta encadenada a un parquímetro.
    Su dueño está preparando el almuerzo para su abuela enferma.
    Calienta la sopa y se la sirve en un cuenco.

    Las ventanas están abiertas, hay una brisa cálida.
    Los árboles jóvenes de nuestra calle están locos de alegría por tener hojas.
    Suena ópera italiana en la radio, el volumen está muy alto.
    Brevi e tristi giorni visse, canta un barítono.
    Todos los vecinos de nuestro bloque pueden escucharlo.
    Habla sobre los días que nos quedan por disfrutar
    que son pocos y tristes. ¡Hoy no, Maestro Verdi!

    En la peluquería, una niña se levanta de una silla,
    su cabello rubio se mece sobre sus hombros desnudos
    cuando sale corriendo por la puerta con sus tacones altos.
    "Debo marcharme", le dice el chico apuesto a su abuela.
    Su bicicleta está donde la dejó.
    Circula despreocupado entre el intenso tráfico
    su camisa blanca ondea en su espalda
    mucho después de que todos los demás se hayan detenido de repente.



    LOS AMANTES

    En el bosque un buen domingo,
    cuando éramos niños,
    nos encontramos a una pareja tuembada en el suelo.

    Tomados de la mano, con miedo
    a perdernos, vimos
    lo que al principio pensamos que era un poco de nieve,

    estaban desnudos y abrazados
    en el árido suelo, el viento
    mecía las ramas sobre ellos

    cuando pasamos furtivamente, nunca supimos
    quiénes eran, ni volvimos a mencionarlo
    entre nosotros, ni a nadie más.




    De Nuevos poemas:


    SUAVEMENTE

    Deje el cuchillo y el tenedor junto a su plato,
    aquí, donde siempre es tiempo de guerra,
    es prudente cortar el pan sin ser observado,
    tomar pequeños sorbos de vino o de cerveza,
    mirando de reojo a sus acompañantes.

    Una tarde de junio, cómo me preocuparon sus pájaros.
    Los podía oír regocijándose en los árboles
    ajenos a los problemas que quedan por venir.
    La mosca de la mesa es más precavida
    y también lo son mis pies desnudos en el suelo.

    Cientos de banderas ensangrentadas ondean al atardecer
    a lo largo de las llanuras oscurecidas.
    Algún general envía a otro ejército a la derrota,
    mientras usted derrama miel sobre las avellanas
    y yo espero mi turno para lamer la cuchara.



    LAS MALDICIONES DEL ABUELO

    Odio escuchar el canto de los pájaros,
    que llegue la primavera, que la madera se vuelva verde
    y broten florecillas
    en los bordes de los caminos rurales.

    Los cielos sombríos, los días cortos
    y las largas noches me comploacen más.
    Me gusta encerrarme
    y observar el divagar de mis pensamientos.

    Como una familia sin hogar
    que se aferra a sus hijos
    y a sus pocas posesiones
    buscando refugio para la noche.

    Y sobre todo me encanta saber
    que hoy estoy aquí y que mañana me iré,
    la oscuridad se me acerca sigilosamente
    para apagar el fósforo en mi mano.


    CHARLES SIMIC, Poesía (1962-2020), traducción de Nieves García Prados, Valparaíso, 2020.


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    Charles Simic (1938-2023) Empty Re: Charles Simic (1938-2023)

    Mensaje por cecilia gargantini Sáb 26 Ago 2023, 14:48

    He aprendido mucho de este ciclo de autores...y los estoy disfrutado también.
    Acá me encantaron todos lo poemas...sobre todo PRODIGIO,DICIEMBRE y NIÑO DESAPARECIDO, entre otros.

    MIEDO

    El miedo pasa de hombre a hombre,
    de forma desconocida,
    como una hoja pasa su escalofrío
    a otra.

    De repente, todo el árbol está temblando,
    y no hay señal alguna del viento.

    Y éste me pareció espectacular, lo dice todo con pocas palabras; pero son las necesarias para sentir el mismo miedo que él..
    Gracias Pedro, una vez más
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    Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 27 Ago 2023, 03:23

    Sí, claro, porque utiliza una imagen luinosa. Muchas gracias por tus palabras, Cecilia.

    Un abrazo.
    Pedro


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