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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 11 Mayo 2023, 03:49

    .


    José Luis Sampedro (Barcelona, 1 de febrero de 1917-Madrid, 8 de abril de 2013)1​2​3​ fue un escritor, humanista y economista español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas.

    Biografía

    Hijo de un médico militar, al año de nacer en Barcelona su familia se trasladó a Tánger (Marruecos), ciudad cosmopolita donde se aficionó a la lectura y donde vivió felizmente hasta los doce años. Luego marchó a educarse a Cihuela (Soria) con una tía suya, que lo mandó durante el curso escolar interno a un colegio privado que los jesuitas tenían en Zaragoza.​ Después vivió en Aranjuez hasta los dieciocho años, algo que tendrá su importancia cuando escriba su novela Real sitio; de sus años en el Tajo nació también El río que nos lleva. Él afirmará después que allí nació como escritor.​ En 1935, con solo dieciocho años, obtuvo por oposición una plaza de funcionario de aduanas; hizo los cursos en Madrid volviendo los fines de semana a Aranjuez. Fue destinado a Santander. Le queda tiempo para empezar a estudiar piano y se hace socio de un cineclub pionero; andando el tiempo ejercerá de crítico cinematográfico. En 1936 fue movilizado por el ejército republicano en la Guerra Civil Española, combatiendo en un batallón anarquista. Por petición de los analfabetos les leía el periódico y algunos libros. En 1937, al ser conquistada Santander, se pasó al ejército del bando nacional.

       Cuando llegaron los que yo suponía míos y empezaron a fusilar a gente, fue cuando me di cuenta de que los que habían ganado no eran los míos. Me parecen horribles todos los asesinatos [...] pero hay diferencias entre unos y otros. Cuando un bracero de un cortijo, mal pagado y con frecuencia humillado, harto de esa vida aperreada en un momento propicio, de revuelta popular, cae en la tentación de cortarle el cuello al amo, culpable de su miseria, sí, es un asesinato. Pero cuando tres señores bien vestidos, bien comidos, terminada la contienda, constituyen un tribunal, con total impunidad y bajo un crucifijo cuyo mensaje es amaos los unos a los otros, envían al paredón a un hombre por haber defendido unas ideas y un régimen establecido democráticamente, ahí el asesinato es mucho más censurable. Es decir, aun no justificando ninguno de ellos, es más comprensible el asesinato cometido por ignorancia, hambre e incultura que el cometido de esa manera fría y despiadada...​


    Pasa la guerra en Santander, Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete (Cuenca). Durante estos años, comienza a escribir poesía, de la que se han conservado varios centenares de poemas que se han dado a conocer en el año 2020 en el libro: Días en blanco. Poesía completa.

    En 1939 termina su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo. Pide y obtiene el traslado a Madrid en 1940, donde, en 1944, contrae matrimonio con Isabel Pellicer y realiza sus estudios universitarios de Ciencias Económicas, que finalizó en 1947 con Premio Extraordinario. En 1950 se doctora con una tesis sobre localización industrial que publica en 1951. Desde 1947 da clases en la universidad y comienza además a trabajar como economista para el Banco Exterior de España. Ejerce además de asesor para el Ministerio de Comercio entre 1951 y 1957 y con ese cometido asiste a numerosas reuniones internacionales y en la preparación del Plan de Estabilización de 1959. Además se incorpora a la Secretaría Técnica del Ministerio de Hacienda en 1962. En 1955 ya se había convertido en catedrático de "Estructura e instituciones económicas" en la Universidad Complutense de Madrid, puesto que ocupó hasta 1969, compaginándolo con diversos puestos en el Banco Exterior de España, alcanzando el nivel de subdirector general. Por entonces escribe la pieza teatral Un sitio para vivir (1955). Publica Realidad económica y análisis estructural (1958) y El futuro europeo de España (1961). También en 1961 el editor Manuel Aguilar publica su primera novela, Pan y navaja, cuyo título cambió a El río que nos lleva —que fue llevada al cine en 1988—, y cuya estructura se funda en el I Ching y se inspira en la dura vida de los gancheros del Tajo.

    Entre 1965 y 1966, ante las destituciones de los catedráticos en la universidad española Aranguren y Tierno Galván, decide hacerse profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. "Sin libertad lo que vivo no es mi vida".​ Unido a ellos, junto con otros profesores, crean el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA), que sería cerrado por el Gobierno tres años después. En 1967 publicó Las fuerzas económicas de nuestro tiempo, traducido a cinco idiomas. En 1968 fue designado Ann Howard Shaw Lecturer en la universidad norteamericana Bryn Mawr College; es luego profesor en las británicas Universidad de Salford (1969-1970) y Liverpool (1970-1971). En 1969 aparece, en colaboración con el catedrático Rafael Martínez Cortiña, su manual de Estructura económica, que sirvió de libro de texto en las universidades españolas.

    A su vuelta a España pide la excedencia en la Universidad Complutense y desde septiembre de 1971 vuelve a su antiguo puesto de funcionario de aduanas. Publica El caballo desnudo (1970), una sátira que le permitirá desahogar sus frustraciones ante la situación del país. En 1972 participa en la III Conferencia de la UNCTAD en Santiago de Chile y como economista consultor del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento en una misión en la República Dominicana. En 1976 vuelve al Banco Exterior de España como economista asesor. En 1977 fue nombrado senador por designación real, en las primeras Cortes democráticas, puesto que ocuparía hasta 1979.

    En paralelo a su actividad profesional como economista, pública diversas novelas y tras su jubilación continúa dedicado a escribir, consiguiendo grandes éxitos con obras como Octubre, octubre (1981), quizá su mejor novela y desde luego la más compleja y la que lo descubrió definitivamente ante la crítica; La sonrisa etrusca (1985), quizá su obra más traducida (aunque no al inglés) o la novela histórica La vieja sirena (1990). Sus éxitos literarios coinciden con la trágica noticia de la muerte de su esposa, Isabel Pellicer, en 1986.

    En 1990 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, donde su heterodoxo discurso de ingreso, Desde la frontera,9​ tiene mucho que ver con el tema de su obra La vieja sirena, publicada ese mismo año, considerada un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.

    Se casa en Alhama de Aragón (Zaragoza), en 2003, con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas. Perdió algo de audición y padeció glaucoma. Desde hacía tiempo pasaba parte del año en Tenerife, una tierra cuyos símbolos, el drago y el Teide, le sirvieron para componer La senda del drago.

    Ejerció su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo. En referencia a esto, puso su grano de arena en las protestas en España de mayo de 2011 escribiendo el prólogo a la edición española del libro ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel.

    Falleció el 8 de abril de 2013, en Madrid, a los 96 años de edad y fue incinerado al día siguiente en el Cementerio de La Almudena.

    Distinciones

    Sampedro fue presidente honorario no ejecutivo de la empresa Sintratel, junto con José Saramago.​ En 2008, fue condecorado con la Medalla de la Orden de Carlomagno del Principado de Andorra. En abril de 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla. El 2 de junio de 2010 se le concedió el XXIV Premio Internacional Menéndez Pelayo por sus «múltiples aportaciones al pensamiento humano» desde sus facetas de economista, escritor y profesor, recibiendo el galardón el 22 de julio de 2010.

    El Consejo de Ministros de 12 de noviembre de 2010 le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo».

    En 2011, recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas .

    El 24 de mayo de 2012 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá.

    Nacionales

    España:

       Mención Especial de los Premios Mujeres Progresistas otorgado por la Federación de Mujeres Progresistas (1991)
       Orden de las Artes y las Letras de España (2010)
       Premio Nacional de las Letras (2011)

    Extranjeras

       AND Order of Charlemagne BAR.svg Medalla de la Orden de Carlomagno, Principado de Andorra

    Reconocimientos

    Desde el 5 de julio de 2014 se presenta una exposición permanente de su vida y obra en el pueblo que vio forjar su último amor: Alhama de Aragón. Más concretamente en la casa palacio. Su viuda, Olga Lucas, la inaugura en dicha fecha. En 2014 la Asociación Internacional Humanismo Solidario le entregó a título póstumo el I Premio Internacional Humanismo Solidario "Erasmo de Rotterdam"

    (Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )


    *


    Algunos poemas de José Luis Sampedro:


    De Primer cuaderno de poesía. Ímpetu (1936):


    (PAZ)

    Paz
    en la calma del sendero.
    Las nubes están colgadas
    en lo más alto del cielo.
    Todo se vuelve violado,
    el sol ya se va escondiendo.
    Sobre los montes azules
    han encendido un lucero.
    Los árboles no se mueven.
    Está descansando el viento.
    Las ramas están inmóviles
    como si tuviesen miedo
    de romper
    el silencio del sendero.

    Una hoja amarillenta
    vuela en el aire, crujiendo:
    está acabando el verano,
    está acechando el invierno.
    Las campanas de unos bueyes
    se oyen sonar a lo lejos,
    y tiemblan, muy apagados,
    los cantares del boyero.
    Anochece. Ya se borran
    las formas de los objetos.
    Paz
    en la calma del sendero.

    (24-VII-36)



    (SOLO HAY UNA VENTANA)

    Solo hay una ventana.
    Es el único ojo
    que mira, de la casa.
    La noche
    se bebió la fachada.
    Quedó sola en el aire
    brillando, la ventana.
    Estrella encadenada
    cautiva de la tierra:
    ventana iluminada.

    25-X-36)



    CEGUERA. TU VOZ

    Tu voz,
    qué gusto acariciar;
    lisa y cálida,
    como el brazo de mi sillón eterno.

    (11-XI-36)



    (VIENDO JUGAR A LOS NIÑOS)

    Viendo jugar a los niños
    en el jardín, sonreías.
    Volviste a mí tu rostro
    después, y sonreíste.

    ¡Ser niño, y merecer
    la primera sonrisa!

    (22-XI-36)



    (RECIÉN LLEGADO AÚN; RECIÉN ATRAVESADO)

    ...............Recién llegado aún; recién atravesado
    el límite sin fin de La Mancha desierta
    vastamente extendida y eternamente abierta,
    me asombraba el espacio ilimitado


    ...............y el dormido cristal de las calladas fuentes,
    y el ambiente sereno de plenitud lograda,
    y el rumor de la brisa ern las ramas colgada
    y los juegos de luz sonrientes...


    ...............y me llegu´r hasta el río, tranquilo caminante,
    y hasta el rincón florido, donde el sátiro ríe
    desde el jarrón de piedra, y la rosa deslíe
    el jazmín, su perfume fragante.


    ...............Jardines, aquel día me fuisteis presentados
    y sin darme yo cuenta, mi alma quedó prendida
    en la tela de araña invisible, tejida
    en los caminos intransitados.

    (23-XI-36)



    (¡YA TE TENGO EN MIS MANOS!)

    ¡Ya te tengo en mis manos!
    Ya puedo, nubecilla, exprimirte
    como a una naranja.
    Ya puedo arrancarte uno a uno
    los pétalos, rosa de agua.
    Ya puedo besar tus cabellos
    cuerpo de nada.
    Ya te tengo en mis manos.

    Sin embargo,
    quiero dejarte ir, imaginando
    que fuiste gozada.

    (9-XII-36)



    (QUIERO EMPLEAR MI VIDA)

    Quiero emplear mi vida
    en hacerme una muerte.

    Mi vida, río, al mar.
    Hacia la muerte siempre.
    Ver pasar las riberas,
    pero siempre pensando
    que está el mar esperándome.
    Y el acto más vital
    de la vida del río:
    resolverse en el mar.

    (20-XII-36)



    CASA NUEVA

    Esta casa no es
    la misma casa.

    Ayer pasé por aquí
    y no estaba.
    Se alzaban las mismas piedras
    fingiendo los mismos muros,
    simulando las ventanas,
    pero estaban sin estar,
    tras la piedra no había nada.

    Ahora he vuelto a pasar.
    Y le he visto un aire nuevo
    de casa recién llegada.
    Tras de la puerta ha nacido
    vida llenando una casa.
    Y son aroma las flores
    que asoman a la ventana.

    Entre ayer y hoy me dijeron
    que habías venido a vivir
    a esta casa.

    (22-XII-36)



    CAMINOS VERTICALES. 2. CASTILLO

    Ahí estás, jirón de cumbre.
    Mitad tierra y mitad cielo.
    Ondulantes las almenas,
    labrado blasón al pecho.
    Tus piedras de cantería
    tienen ventanas de viento.
    La torre del homenaje
    es nada más que un recuerdo.

    Viejo castillo de piedra.
    Alto castillo de niebla.
    Castillo eterno en el aire.

    (11-I-37)



    (QUIERO LABRAR MI VIDA)

    Quiero labrar mi vida
    con místico fervor de artesanía.

    A duros golpes
    de un cincel de alegrías y dolores
    ir arrancando aristas de materia
    hasta encontrar la veta
    de sueños, y labrarlos
    como un orfebre antiguo,
    enlazando mi vida y mi trabajo,
    dando formas eternas a mis sueños.

    Y tan solo con ellos
    en las manos desnudas,
    penetrar el umbral de mis deseos:
    clara, anhelante fuente
    que derrama en el cuenco de los tiempos
    gotas de siglos.
    Muerte,
    en que los puros sueños sumergidos
    se tornan realidades
    talladas en granitos inmortales.

    (11-II-37)



    (CUANDO VUELVA A LA CIUDAD)

    Cuando vuelva a la ciudad
    me voy a llevar el campo.

    Lo colgaré en la ventana.
    ¡Que no se me olvide el campo!

    Para que no se me olvide
    quedarme siempre mirándolo:
    raíz en tierra la espalda.
    Dedos de hierba las manos.

    (27-V-37)



    (¡SI YO PUDIERA LLEVARME)

    ¡Si yo pudiera llevarme
    este aire
    con sus voces, sus aromas,
    para guardarlo en mi cuarto!
    Pero se me morirá.

    No, porque le llevaré
    a este aire
    todas las mañanas, hojas
    de árboles ciudadanos.
    Pero se me morirá.

    ¡Me moriré yo también
    si no vuelvo aquí a encontrarlo!

    (27-V-37)



    (NO TE TRAIGAS NADA, NADA)

    No te traigas nada, nada;
    tienes que venir descalzo.
    ...............Aléjate, espectador:
    no vengas a ver un cuadro.

    Ven a vivir. A vivir
    ...............el campo.

    (27-V-37)



    HA LLEGADO

    ¡Que sí! ¡Que está aquí! ¡Que sí!

    Aquí. En el aire. En aquel
    balcón. En esta muchacha.
    A mi lado, en no sé qué.
    En esta luz, que no tiene
    nada de la luz de ayer.

    Que yo la he visto venir.

    ¡Quisiera tender mi red
    y abrazarte, primavera!

    (19-VII-37)


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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty Re: José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 12 Mayo 2023, 04:33

    .


    De Segundo cuaderno de poesía (Melilla, de abril a octubre de 1938):


    NIÑO. LA MUERTE PREMATURA

    1.

    ¿Qué visiones terribles presenciaste en el mundo
    que te quedó la boca tan llena de ceniza,
    niño?

    Viste de pronto
    ..........................¿qué?
    ¿La espalda de la luna?
    ¿Tu alma entre las manos de los hombres?
    ¿Viste la decadencia de tus alas?
    ¿Por qué esa prisa, di, por qué esa prisa
    de quererte morir?

    Solamente querías
    morir, morir. Igual que si temieras
    que todo fuera próximo a caerse
    sin que tuvieras tiempo de morir.
    ¡Morir aprisa, aprisa! Que se muere
    lo bello antes que yo.

    Has muerto, niño, como lo querías.
    Ya pueden apagarse las estrellas.
    ¡Y gracias por haber brillado tanto
    y tan bien, mientras él
    vivía y las contaba!

    2.

    ¿Qué ángel te reveló todo el secreto?
    ¿Tenías alas más blancas que los otros?
    ¡Tan blancas, sí, sin duda,
    que al conocer de pronto los reveses,
    te quisiste morir!
    Tan blancas, que no pudo ser posible
    el verlas marchitarse y caer sus plumas
    como pétalos viejos.
    Tan blancas que por eso fue preciso
    enseñarte de golpe —como una desgarradura—
    el secreto mortal.

    Y, ¿para qué vivir, si lo sabías?
    Si sabías que tan solo se vive
    para morir, y todo lo demás
    es una interrupción, es un obstáculo.
    Perdiste
    la fuerza de vivir, que es el querer
    vivir.

    —Pero aún me maravilla
    cómo pudiste verlo así: tan fácil,
    tan claro. Inapelable.

    Solo así pudo ser. Toda tu vida
    se volvió contra ti.
    Y tu pulso latió para morir
    solamente. Y tus músculos
    le decían un sí, con sus esfuerzos
    a la próxima muerte.
    Tus labios se secaban, en la angustia
    de repetir tu profesión de muerte.
    —Yo me quiero morir—
    Sin llegar a morir tan deprisa
    como querías.

    3.

    Ya has muerto, niño, como querías.
    Como querías, sí. Pero
    .....................................¿Acertaste?
    Ese mismo secreto que tú sabes
    lo aprendí yo también, pero despacio.
    Rompiendo con los dientes la amargura
    de esa sabiduría.

    Tú no me entenderías. Pero el mundo
    no es nada solamente hecho de blanco.
    No es nada, si no sabes
    que solo en el dolor somos hermanos
    los hombres con los vientos y los mundos.
    No es nada si no sabes
    que nada es tan igual como un pájaro muerto
    al puñito crispado de tu afán de morir.

    ¿Acertaste? Es posible que la vida no sea
    sino compensación a los que no tenemos
    las alas tan excelsas.
    Y así no somos dignos de morir enseguida.



    (A VECES)

    A veces,
    quisiera ser humilde: solo cosa pequeña.
    Pluma de golondrina o caracola.
    Algo limpio y menudo, para toda una vida
    sin dolor, sin problemas.

    Por eso, yo no le digo al mar
    que el viento es siempre verde en la rama del sauce.
    Yo no le digo al mar
    que hay ríos entre árboles.

    No le digo que el agua
    es a veces espejo
    de unos seres tan tiernos, tan sencillos,
    como ala de paloma, como mano de niño.



    (CUANDO ESTÉS TRISTE)

    Cuando estés triste.
    Cuando creas que el Mundo es una inmensa
    decoración inútil,
    ven.

    No te diré palabras para intentar la risa.
    Porque el músculo solo no te servirá nunca
    para reír apasionadamente
    con la profundidad con que se llora.
    Te enseñaré primero
    a no apretar los dientes, a no cerrar los puños,
    a no querer romper desesperadamente
    tu dolor, que no es algo destinado a ser esto.

    Te enseñaré después, cuando ya estés llorando,
    que no es duro sufrir. Que lo duro es llevar
    prendidas al dolor voces turbias, impuras,
    que hacen inconfesable el sufrimiento.
    Dejarás de llorar. Te enseñaré el secreto
    de que el dolor y gozo son tan fieles al hombre
    como su corazón o sus deseos.
    Y vivir, no es vivir solo en la superficie
    de la risa:
    Dolor es la medida de nuestra intensidad.
    Y no todos son dignos de vivir sus dolores.
    Dejarás de llorar. Porque te enseñaré
    que este dolor humano tan hijo de la carne
    es bello de llevar con nobleza.

    Es bello de llevarlo
    como lo más hermoso de la vida:
    lo mismo que una espada
    que a la vez que la muerte nos trajese la gloria.
    Y cuando sabes esto,
    una mano te aprieta el corazón. Solamente.
    Y el Dolor, tu enemigo, se ha hecho tuyo.

    Pero con tu victoria has conquistado
    el derecho a decir las más nobles palabras.
    El derecho a clavar en la cima del mundo
    tu dolor, como en un homenaje
    al ímpetu, al anelo de los hombres.

    Solo cuando estés triste
    vendrás. Cuando estés triste.



    (NOMBRARTE ES POSEERTE)

    Nombrarte es poseerte,
    árbol, moneda, río.

    Sí, pero darte al tiempo:
    a la muerte menuda.
    Mientras seas montaña solamente
    huyes del tiempo: eres
    una palabra a salvo de las horas.

    Pero al darte tu nombre
    eres esta montaña:
    algo que morirá.

    Nombrarte es poseerte.
    Pero hacerte mortal.



    (¡QUÉ POCAS COSAS BASTAN!)

    ¿Qué pocas cosas bastan
    para crear el mundo!
    Aquel mundo
    de hace ya cuatro años.

    Nada más que un aroma.
    Nada más que una brisa.
    Nada más que una noche
    libre, por la ventana.

    Viento sur. Eucaliptos.
    Sal en el viento húmedo.
    ¡El mundo aquel, igual,
    de hace ya cuatro años!
    Y yo, solo en el cuarto
    negro como un espejo silencioso,
    contemplo frente a mí al que yo era
    hace ya cuatro años.



    (EL VIENTO MARINERO)

    El viento marinero
    que canta entre los árboles
    lleva espuma de mar.

    Lleva espuma de mar:
    arenilla de agua, caracola de sal.

    El viento campesino
    que canta entre los árboles,
    lleva espumas de campo.

    Lleva espumas de campo:
    tela de araña, flor de naranjo.



    (¡Y LA PRIMERA VOZ DE AMOR Y PRIMAVERA)

    ¡Y la primera voz de Amor y Primavera
    es tan pequeña!

    Si es una flor azul al borde del camino
    pasaremos sin verla.
    pero una flor azul
    se ha transformado ya en la flor azul.

    Desde entonces
    Amor y Primavera
    se desbordan deprisa. Tan deprisa
    que flor azul se vuelve Flor y Azul,
    con exclusión de flores y de azules.

    Y siguen las palabras
    venciendo con la magia de sus nombres
    hasta alcanzar los límites del cielo.
    Y no sabemos nada ya. No hay nada.

    Nada, sino que el mundo
    se llama solamente primavera.

    Y el hombre no se llama sino Amor.



    (¡JÚBILO, GOLONDRINAS1)

    ¡Júbilo, golondrinas!
    ¡La Primavera y tú, ya habéis venido!

    ¿Es esto Amor? ¿Es esto?

    ¡Esto!
    ..........Que ya las rosas multiplican tu imagen.
    Que hasta el mar es inútil con toda su grandeza
    para ocultar la ausencia
    tuya, si tú no estás.



    GOZOS DE ESTAR SERENO

    Gozo de estar sereno.

    Gozo de percibir
    la densidad del álamo
    reflejado en las aguas.
    La plenitud del mundo,
    su perfume maduro
    -tan de instante-
    haciéndose perpetuo
    solo para mi alma
    que vive en una tarde
    inmensa, sin final.

    Puedo gustar así,
    sin cansarme,
    el mundo en su apogeo.

    Todo fragante, intenso,
    a punto de estallar,
    de cumplirse.
    ¡Prodigio de equilibrio
    entre las dos vertientes
    del aún y del ya!

    ¡A la vez los dos mundos
    en la mano, a la vez!
    La plenitud se hace
    ya como cotidiana.

    Como serenidad,
    dueña ya para siempre
    de aquel significado
    difícil de alcanzar.


    Última edición por Pedro Casas Serra el Vie 12 Mayo 2023, 13:37, editado 1 vez


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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty Re: José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 12 Mayo 2023, 13:16

    .


    De Tercer cuaderno de poesía (Desde Tremp a Huete, de noviembre a junio de 1939):


    LA MUERTE DESCIFRADA

    Morir, para la flor,
    no es morir. Es cumplirse.



    ESTACIONES DEL HOMBRE

    Ímpetu-Primavera: la sangre late para el músculo, para la flor.
    Ardor-Estío: para la obra, para el fruto.
    Nostalgia-Otoño: para la madurez, para el recuerdo.
    SerenidadInvierno: para la sangre, para la muerte.



    RITMO

    Ritmo primero. Ritmo.
    Ritmo de savia y brisa.
    Ritmo. Ritmo infalible:
    el mismo con que late
    la sangre en nuestras venas.



    ADOLESCENCIA

    El Mundo
    era un adolescente. Conservaba
    ese bello frutal en las mejillas
    que destruyen los besos repetidos.+



    ANUNCIACIÓN

    Cercana está la hora
    en que nazca la brisa en las hojas del árbol,
    las aves de la rama,
    y el rumor en las aguas heladas de los lagos.
    Pronto será el amor en el pecho del hombre
    y el vigor en su brazo.

    Hombre de poca fe, Mundo, ¿qué temes?
    Vendrá la Primavera,
    y en la rama desnuda florecerán las aves.
    Mas solo cuando juzgues indudable tu sangre.
    Cuando con tal pasión atiendas a tu ritmo,
    que salte de tus venas a vivir en el aire
    hecha voz, realidad exclusiva del mundo,
    por gracia de tu anhelo,
    de tu afán de escucharlo sobre todas las cosas,
    vendrá la Primavera.

    Palabras son del ángel, del ave, de la estrella.
    Palabras de la luz y de las alas.



    EL TIEMPO PERFECTIBLE

    El tiempo sin estaciones, sin angustias,
    se llama eternidad.



    CERTEZA

    Ahora, sí, ya lo sé. Sé que un momento
    cualquiera, hoy o mañana,
    vendrá mi irresistible Primavera.
    Yo estoy seguro ya. Ya estoy dispuesto.
    Sé mis labios henchidos de unos besos
    que dirán totalmente este milagro
    primaveral del hombre.



    DESCUBRIMIENTO DE TU CUERPO

    1. (Tus labios)

    Quisiera tener tus labios
    -maduros, plenos, henchidos-.
    Porque solo tus labios son dignos de besarte:
    Dignos de resbalar y morir sobre tu cuerpo.

    2. (Tus cabellos)

    Cuando mis brazos te ciñen,
    como las vides a los altos olmos,
    tan solo quedan libres tus cabellos
    que no le puedo disputar al viento.

    Que no, porque son suyos.
    Y así, cuando tus manos
    han dejado arreglados tus cabellos,
    quien les da su expresión definitiva
    es la mano del viento.

    Esa suya: de viento.
    De cuerpo del espíritu de viento.

    3. (Tu pecho)

    Un seno tuyo es una perla única
    viva por un milagro. Es una nube
    blanca, blanca, sangrando levemente
    de manos de la Aurora.

    Un seno tuyo es una perla única.
    Y ¡oh maravilla! Hay otra perla única
    exactamente igual sobre la Tierra.



    DESDE QUE ME DIJISTE QUE SÍ

    A F(elipe) G(il)

    Sí.Este es mi poema.
    Estas son las palabras que te ofrezco
    porque, amigo, pusiste entre mis manos
    el inefable don de estar seguro.

    Seguro estoy. Seguro de la brisa.
    Seguro de mi sangre. Desde que me dijiste
    que sí.

    Y aunque no estoy sereno todavía
    -solo seguro, apasionadamente-
    puedo mirar el mundo, desde entonces,
    sabiendo que algún día
    lo veré palpitar entre mis manos.

    Jugaré con los niños,
    -¡los niños!- sin que teman
    el fondo de mis ojos, hechos tempranamente
    la sangre sin latidos, a espejos destrozados,
    a la sabiduría que se aprende
    rompiendo con los dientes el aire doloroso.
    Porque no desconfían de mis manos
    que ya tienen caricias -desde que me dijiste
    que sí- para los niños,
    solo para los niños.

    Porque me has investido de poeta.
    Porque si tus palabras son seguras
    -y mi sangre me grita que no dude-
    yo diré los secretos que atormentan
    a los que están llorando de no saber decirlos.

    Desde que me dijiste
    que sí,
    viviré solamente para decirme yo,
    para decir el viento, la mar y las montañas.



    VICTORIA

    Este será mi premio y mi victoria.

    Que una tarde, al leerme,
    necesites buscar entre las páginas,
    una rosa olvidada, que no existe.
    Y al no encontrarla, silenciosamente,
    te asomes angustiado a la ciudad,
    y veas, por vez primera,
    que el acero y los hombres son ceniza.
    Que la brisa es un río de palabras marchitas.
    Que siempre que se mira bien el mundo
    se asiste al acabar de alguna cosa.
    Y que a pesar de todo,
    muy en el fondo, inexplicablemente,
    es hermoso ser hombre hacia la muerte.



    LOS QUE VOLVIERON

    Los que volvieron
    traían solamente unas manos vacías
    —curvadas todavía, asiendo el viento—
    y unas alegres caras cansadas
    y ojos cuya mirada nadie explicará nunca.
    Nadie, ni los poetas,
    porque en ella vivían las últimas palabras
    de los que no volvieron.

    Volvían todos juntos en apretadas filas.
    Hombro con hombro, resplandecientes, iban por los caminos,
    por los anchos caminos.
    Pero en cada sendero, separándose,
    marchaba un hombre solo hacia el valle lejano.
    Hasta el último pueblo y la última cabaña
    donde habitaron los que no volvieron.

    Los hombres y mujeres salían a las puertas.
    A las pequeñas ventanas.
    Esperaban a muchos y volvía uno solo, trayendo solamente
    unas manos vacías, una mirada mágica.
    Y los niños jugando, vieron también su rostro
    —su alegre cara cansada—.
    Y él los miró y los acarició
    —como jamás lo hizo— con sus manos vacías.
    Y los niños siguieron jugando, sosegados
    como si hubiesen vuelto todos los que faltaban.

    Y saben desde entonces,
    para nunca olvidarlos, porque se han hecho suyos,
    los nombres y los hechos de los que no volvieron.

    Y el que volvía tuvo asiento al fuego,
    y durmió bajo techo.
    Y a la mañana, desechó las botas,
    y volvieron sus pies a calzar las albarcas.
    Unció los mansos bueyes, que le reconocieron,
    y se volvió a los campos.

    Araba solo.
    Solo en la tierra parda, y sin embargo,
    al tiempo que su ijada, centenares de ijadas
    azuzaban innumerables yuntas.
    Al tiempo que su voz, centenares de voces
    bajo el cielo de nubes, redondas nubes blancas.
    Y sentía en sus hombros y en sus manos
    el vigor de otras manos y otros hombros.

    Pues parecía, sí, le parecía
    como si hubiesen vuelto,
    y estuviesen con él en la nueva tarea
    los que nunca volvieron.




    De Cuarto cuaderno de poesía. El poema (Últimos meses de 1939):


    6.
    PRINCIPIO DEL POEMA

    El poema es un joven provinciano, a quien los Ángeles, que quieren hablar al hombre, eligen. Pues solo un Hombre podrá decir su mensaje.
    Y el Ángel se hace amigo del Poeta. Y antes de fingir morir, le transmite su mensaje ("El libro de los Álamos") y le entroniza de Poeta, haciendo hacer el mundo ante sus ojos. Deeste libro, apenas algún versículo iniciará cada parte del Poema.


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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty Re: José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 12 Mayo 2023, 14:07

    .


    De Poesías años cuarenta y cincuenta:


    (AHORA PUEDO MORIR. YA ESTOY COMPLETO)

    Ahora puedo morir. Ya estoy completo.
    Mi muerte se podrá llevar un hombre
    alto como los árboles y el trigo.



    (DETENTE, TRANSEÚNTE: BAJO EL ASFALTO HAY TIERRA)
    (versión 2)

    Detente, transeúnte: bajo el asfalto hay tierra.
    Yo contemplo esa piedra campesina
    clavada en la ciudad, rompiendo viva
    sus nudos de cemento y tuberías.
    Leo su dulce inscripción, sus tiernas letras
    y repito en el aire así, "cañada".
    Miro asombrado en torno: las feroces
    llegadas de los autos con su prisa,
    la hosca autoridad del policía.

    Y se va revelando en mí ese hombre
    que hay bajo el subjefe de contables.



    PROCLAMACIÓN DE LA VIDA

    Sé que voy a morir. Que estoy muriendo
    ahora, mientras os miro, mientras leo.
    Que estoy muriendo aquí, con esta sangre
    que no para un instante de morírseme
    allá de cada vena en el secreto
    que es más vieja: es decir, que está más muerta
    a cada hora que pasa y es más torpe
    en galopar al sitio donde el fuego
    la quiere, del deseo o de la ira.
    Que mi salud no es sino un morirme
    más deprisa que si estuviera enfermo
    cuando, entonces, mi cuerpo hace una pausa,
    se me remansa el río de mi tiempo,
    jadea, se reprime,
    se arremolina, enturbia, y es que piensa
    acongojado, a dónde va el galope.
    Pero sigue, para seguir muriendo.
    Que soy un moribundo vigoroso
    lo sé bien. Y sin embargo
    no lo saben mis ojos ni mis manos,
    mis sentidos lo ignoran y mis miembros
    y lo ignoran mis huesos, aunque sean
    los que desde más pronto ya están muertos,
    y así cuando yo acabe de morirme
    el cambio sea para ellos muy ligero
    y apenas se den cuenta del suceso
    (si no es que saborean más despacio
    la muerte y tarden más en acabarla).
    No lo saben. No hay ninguna fibra
    la salmuera de ese conocimiento.
    Por eso yo que soy un hombre muerto,
    puesto en la mira del sombrío arquero
    que ya tiende su arco y suelta el dedo,
    me entrego, sin embargo, a las estrellas,
    a la palabra del amor y al beso,
    al crepúsculo, al juego de los niños,
    a los libros en paz, al gozo, al vuelo.
    Me entrego incluso a lo que no me llama,
    al trabajo que hago y no deseo,
    a proyectar proyectos deleznables,
    a discutir efímeros derechos.
    Me entrego incluso a lo que no comprendo.
    Vivir. A pesar de eso.



    (NUNCA QUERRÉ JUZGAR, COMPRENDER SOLO)

    Nunca querré juzgar. Comprender solo.
    No querré la balanza ni la espada
    ni los ojos vendados. ¡Bien abiertos
    al motivo, al secreto, a la mentira,
    al crimen, al impulso, a la desgracia!
    El espejo prefiero: ese que ahonda,
    con su forma y color de corazón,
    corazón mío. Pues yo soy -también-
    el ángel, el asesino, el niño.
    El que yerra, el que acierta, el que tropieza.
    ¿Dar premios o castigos? Pero ¿por qué?
    ¿Por ser?
    Y eso ¿con qué se mide? ¿Con el éxito?
    ¿Con las tablas escritas, muerta letra?
    ¿Con tríos de hombres negros?
    ¿O con clamor de piedras de la masa?
    (¿Con su pasión sobre la tierra quieta?)
    ¿Se mide con los tomos de la historia,
    al fin masa, hombre negro, letra muerta
    y polvo por encima?
    Juzgar es dividir, poner aparte.
    Bueno y malo, medalla o cementerio,
    olvido o mausoleo. (Cien siglos más
    y todo es ya lo mismo:
    el polvo que juzgó como el juzgado.)
    Comprender es vivir: no romper nada:
    junto el ser, su acto y su destino
    con su pasado y su presente.
    Su son de ser humano, su futuro
    y su armonía mortal. Suceso eterno,
    sin etiquetas de papel pintado.
    La vida misma, ¿acaso es que se juzga?
    ¿Es que acaso la vida es buena o mala,
    triste o alegre?, ¿amarga o dulce?
    No pongáis adjetivos a la vida.
    No cortéis una libra de su carne (era triste, era alegre)
    para creer, oh, tontos,
    que hay carne de la vida en tu despensa.
    La vida es. ¿Te enteras?




    De Poesía años sesenta:


    (EL HOMBRE NADA MÁS. TAN SOLO EL HOMBRE)

    El hombre nada más. Tan solo el hombre.
    Es el principio, el hombre. Y al acabar, el hombre.
    Y entre principio y fin, la vida humana.
    Este telón, y el hombre. Si acaso, otros telones
    que son el embalaje de las vidas,
    sus envolventes, su presentación;
    pero que solo son papel y lienzo,
    imágenes y falsas perspectivas,
    ilusiones lejanas, fugaces impresiones,
    de quita y pon, que suben y que bajan.
    Si acaso esos telones que se cambian
    y en medio de ellos, sí, la vida humana.
    La vida humana, el hombre y su palabra,
    y sus manos robustas o temblonas,
    generosas o ávidas, sus manos.
    El hombre y su mirada y sus sentidos.
    El hombre y sus dos pies sobre la tierra.
    El hombre y sus acciones; y su frente
    pensativa y secreta y su silencio.
    El hombre y sus lamentos y su risa.
    El hombre en el desierto de su mundo.
    El hombre en fin: LA SOLEDAD DEL HOMBRE [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

    (27-XII-61)



    (EL OLVIDO ME HABITA. MIS CRISTALES)

    El olvido me habita. Mis cristales
    se van quedando ciegos. Mis palabras
    van plegando sus alas. Mis razones
    terminan de dar vueltas a la rueda
    del cerebro. Y el aire del palacio
    se va volviendo antiguo, detenido,
    lago de no vivir, tranquilo abismo.
    Abismo que apacigua, no amenaza.
    Pozo donde afirmarse, donde ahondarse.
    Donde, olvidado todo, está uno mismo...
    Con todo lo que queda entre las manos
    cuando se vive alerta en el olvido

    París, 22-I-62)



    (EL DÍA ES PARA MÍ. LO TENGO TODO)

    El día es para mí. Lo tengo todo:
    horas sin plan. La calle. Mis sentidos.
    Esta vez lo he salvado de la gente
    y no lo gastaré por ambiciones,
    proyectos ni ganancias.
    El día es para mí. Lo he rescatado
    de agendas y teléfonos. Tengo solo
    una cita: con él, con ese día.
    No sé dónde será, pero es seguro.

    (Voy a llamarte. Vendrás conmigo.)

    El día es para mí.
    ..............................La noche es nuestra.



    EL COLEGIO

    Vamos a ver, ¿de qué se trata?
    Se trata de formar: que no molesten.

    Entran los niños pequeñitos. Conocen
    apenas casi nada: la comida,
    los azotes, el juego, que hay más gente.
    Han olvidado el pecho (se les ha hundido dentro).
    Se duermen y despiertan
    a descubrir lo mismo cada día.
    Ya han probado la magia en la palabra
    que hace venir las cosas que se piden.
    Y su Dios, su misterio, es ese coco,
    ese hombre del saco que ya llega
    cuando hace pis el niño, cuando es malo.
    Así cogen los niños y las niñas
    en los diez mil colegios españoles.

    Los caros son de curas y de monjas
    no sé si hay excepción. Es importante
    formar bien a los hijos de los ricos
    que serán los que manden, Dos mediante,
    el día de mañana.
    Comprender esto es la base del asunto,
    es el arco central en que se apoya
    todo el gran edificio en que vivimos.
    Solo así perpetuamos el sistema,
    la santa tradición, la vida hispana
    y los usos, en fin, de los mayores.
    Esos tan sabios y cristianos usos
    en virtud de los cuales el pechero
    tenía un color rojo de matanza,
    en tanto que era azul en la nobleza.
    Y esta, por esto, nunca trabajaba
    para el común sustento nacional
    (iba a la guerra, sí; mas si es por eso,
    podría muy bien no haberse molestado).
    En el fondo se trata de lo mismo:
    si no es la sangre ya (porque con tanto
    materialismo ha habido experimentos
    y no se han visto nobles hematíes),
    ahora es la herencia, o es el privilegio,
    o la cuenta corriente, o la influencia,
    lo que conservan los conservadores.
    Para eso, lo mejor son los colegios:
    así se inculcan sólidas ideas
    -probada su eficacia por los siglos-
    a los que tendrán luego las imprentas,
    los juzgados, los cargos del Gobierno
    desde donde las leyes se conciben,
    las fábricas, los bancos, los cañones,
    los campos y las casas de los pobres.
    Con eso y con ideas disolventes,
    Señor, ¿a dónde iría nuestro mundo?
    Sin eso, las ideas poco dañan.
    Por lo tanto, con eso y sus ideas
    (o ideas sanas si así puede decirse)
    ya se gana la vida perdurable.
    De ahí que importen tanto los colegios.

    (Alhama (de Aragón), 6-IX-62)




    De Poesía años setenta:


    (DE PIE, ¡QUE IMÁN, QUÉ FARO)

    De pie, ¡qué imán, qué faro
    inundando la calle de alegría!
    ¡Qué árbol de fuego a donde voy volando
    para quemarme en ti!

    Sentada, ¡qué equilibrio
    entre tu poderío y tu ternura!
    ¡Qué cuna desde el hombro a la rodilla,
    para calmarme en ti!

    Tendida, ¡qué desnuda geografía,
    qué altar para una misa blanca y rosa!
    ¡Qué playa de oleajes absolutos
    para morirme en ti!



    GUARDIÁN

    Escribo ¿para quién? Para ninguno.
    Para mí ni siquiera. Lo reniego.
    No es el basalto-acero que retumba
    en la roja caverna de mis entrañas.
    No es el cuchillo, ni el violín siquiera,
    el violín afilado por la vida.
    Es otro quien lo escribe, no mi mano.
    Alguien que no soy yo y está escondido.

    (12-VI-71)



    MORÍ EN TU PLAYA PERO DE OTRO MODO

    Uno empieza a ser hombre
    cuando se quedan dentro algunas lágrimas,
    tan duras, tan espesas,
    que no pueden salir entre los párpados.
    Quedan entre los ojos como piedras
    y el seso (sin la fuerza de la x),
    el pretendiente a juez, el matavidas,
    les opone su régimen viscoso
    sin recibir siquiera cicatrices.
    Las lágrimas descienden por su peso
    y en la boca nos dejan un amargo
    que nunca borrará ni el mejor vino,
    ni el más rendido beso,
    ni la risa más honda.
    Pasan por la garganta
    y la palabra, dejan ya marcada
    con la sombra de un eco estrangulado
    que marcará ya siempre
    la risa, las canciones, las respuestas,
    el jadeo amoroso y el asombro.
    Bajan al corazón, y en su mar rojo,
    en su tumultuosa marejada
    quedan algunas tropezando siempre
    como cristales rotos, levantando
    espasmos de dolor, de vez en cuando,
    que agitan los electrocardiogramas
    y es inútil tratar con sedativos.
    Otras siguen, desgarran el estómago,
    mutilan las entrañas
    y en el fondo del embalaje humano,
    donde el sexo aquilata sus reservas,
    se instalan para siempre y sabotean
    el acto más verdad y lo erosionan.
    Ahí se empeña la lucha entre las fuerzas
    del héroe y la losa del destino.
    Tan solo ahí es posible desgastarlas,
    reducirlas a polvo y devolverlas
    hacia arriba, a las vísceras, al cuello,
    repartirlas por todo nuestro cuerpo,
    hasta vivirlas sin cesar el canto,
    sin descansar la voz descubridora,
    hasta que entren al fin en el cerebro,
    y le impongan la ley del sentimiento.
    Entonces continuamos, descubrimos
    que cabe andar con ellas,
    parecer como antes, hacer cosas
    mientras la muerte viene a recogernos.
    Parecer, pero todo ya es distinto,
    porque en el corazón nos laten siempre
    los cristales de la melancolía.

    (20-I-73)



    (QUÉ SOLO ME QUEDÉ SIN TU PALABRA!)

    ¡Qué solo me quedé sin tu palabra!
    ¡Qué solo tras la huida de tus manos!
    ¡Qué solo sin tus ojos! Me mirabas
    y era un manto de seda, era una brisa
    de nueva primavera, como un beso
    interminablemente sostenido.
    ¡Qué solo me quedé! Tú lo quisiste
    y la vida me impide rebelarme.
    Pero ¡qué pena andar por esas calles
    pensando en ti por otras! ¡Qué congoja
    convivir en un tiempo y un espacio
    que son un laberinto sin encuentros!
    ¡Qué angustia ver mi vida que se acaba
    sin la esperanza de volver a verte!
    Tanto dolor me cuesta soportarlo,
    que tengo que aceptar lo más sencillo.
    Lo más fatal. Lo más inapelable:
    aceptar que has dejado de quererme,
    y me resigno así a sobrevivirme,
    por túneles de un éxito vacío,
    derramando mi sangre por la herida
    de este fiero puñal que es mi consuelo:
    recordar que me amaste algún momento.
    Con él clavado sigo hacia la muerte.



    (QUIEN CREA EN LA EFICACIA DEL LENGUAJE)

    Quien crea en la eficacia del lenguaje,
    crea que las palabras son diamantes,
    exactas sus facetas y capaces
    de cortar el cristal del universo,
    diferenciar sus seres,
    acortar sus espacios,
    cualificar, etc.

    Quien crea en las palabras como orden,
    describa tu encanto.

    (15-IX-79)




    De Poesía años ochenta:


    (SABÍA QUE SERÍAN DE ROSA TUS PEZONES)

    Sabía que serían de rosa tus pezones,
    asomos de rubor en tus pechos dormidos,
    esperando los pasos de tu predestinado
    para resucitar del frío encantamiento.
    Sabía que los besos de mi boca paciente,
    como el sol despertando a las cimas del alba,
    transformarían l sueño de tus rosas dormidas
    en retadora vida contra mis dientes ávidos.
    Sabía que su gozo, como lava encendida,
    se iría derramando por sus blandas laderas,
    que torrentes de fuego alcanzarían tu vientre,
    tu garganta, tus ojos, tus caderas, tu sexo.
    Y que entonces, despierta, toda tú, entre mis brazos
    y toda tú desnuda, un mar contra mi pecho...
    ¡Entonces es ahora:llévame en tu oleaje!
    ¡dame esa vida mía que estoy de ti esperando!



    PLEAMAR

    Te imagino en tu playa, tan lejana
    y envidio el seno cóncavo del mundo
    que te hace perla entre la mar y el cielo
    (emocionado mar, porque sus ondas
    aguzaron las cimas de tu pecho).
    Siento envidia del aire que te besa,
    del sol que enamorado te acaricia,
    envidia de la inquieta gaviota
    con su vuelo prendido en tu hermosura.
    Envidia de la arena que se deja
    moldear por las curvas de tu cuerpo.

    Desesperado estoy, pues no acompaño
    al mar y al sol y al aire, arena y ave
    en su ofrenda a tu goce del momento:
    todo girando en torno a tu presencia
    erigida en el eje del instante.
    Ofrenda a ti debida, que recibes
    mientras, bajo tus párpados cerrados,
    estás pero no estás: en la frontera
    de carne y beatitud, donde la vida
    hace latir la sangre sin ser peso.
    Despiertamente sueñas.
    ........................................¿Me recuerdas?
    ¿Quién soy para esperarlo? Y sin embargo...
    El tiempo pasa. El mar, como te añora,
    rompe en su orilla espumas mensajeras
    para reconquistarte.
    ................................¡Si pudiese
    yo, como él crecer hasta alcanzarte,
    ola tras ola, hora tras hora, eternas
    qué pleamar la mía en llamaradas!

    Y qué incansablemente buscaría
    para ti, en lo profundo de mi abismo,
    caracolas, anémonas, estrellas,
    corales de mi sangre coaagulada,
    besos, viajes, música, explosiones,
    fantasía, inconfesables ritos,
    jubilosos galopes, indecibles
    serenidades, vértigo, fulgores
    para alegrar tu gusto y tu capricho
    en secreto vivir, fuera del tiempo.

    Mi pleamar: que enciendan tu sonrisa,
    esos setenta siglos de mi historia.
    Y un beso merecer sobre tu hombro,
    un instante en la seda de tu corva,
    ser eco de tu voz, copa en tu mano.
    Saber de ti, sabor de ti, sorber
    de ti, sumirme en ti...
    ......................................Después,¡qué importa!
    ¡Ven, ardiente morir del urogallo!


    JOSÉ LUIS SAMPEDRO, Días en blanco. Poesía completa, Plaza Janés, 2020


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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty Re: José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Sáb 06 Ene 2024, 01:21

    Una hoja amarillenta
    vuela en el aire, crujiendo:
    está acabando el verano,
    está acechando el invierno.
    Las campanas de unos bueyes
    se oyen sonar a lo lejos,
    y tiemblan, muy apagados,
    los cantares del boyero.
    Anochece. Ya se borran
    las formas de los objetos.
    Paz
    en la calma del sendero.

    (24-VII-36)



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    José Luis Sampedro (1917-2013) Empty Re: José Luis Sampedro (1917-2013)

    Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 06 Ene 2024, 06:15

    Pues nos lo estamos cargando por burros, inconscientes y depredadores. Muchas gracias por tus palabras, Pascual.

    Un abrazo.
    Pedro


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