Aires de Libertad

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Olvido García Valdés (1950-  Empty

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Olvido García Valdés (1950-

Pedro Casas Serra
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Olvido García Valdés (1950-  Empty Olvido García Valdés (1950-

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 18 Sep 2020 - 18:30

.


Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) es licenciada en Filología Románica y en Filosofía. Es co-directora de la revista Los Infolios y fue miembro del consejo editor de la revista El signo del gorrión. Entre sus libros de poemas destacan títulos como El tercer jardín (1986), Exposición (1990. Premio Ícaro de Literatura); Ella, los pájaros (1994. Premio Leonor de Poesía); Caza nocturna (1997) o Del ojo al hueso (Ave del Paraíso, Madrid, 2001). Sus poemas han sido recogidos, entre otras, en las antologías La prueba del nueve (1994), Ellas tienen la palabra ( 1997) y El último tercio de siglo, 1968-1998. Antología consultada de la poesía española (1998). Igualmente ha traducido al castellano a poetas como Pier Paolo Pasolini. En 2007 obtiene el Premio Nacional de Poesía, otorgado por el Ministerio de Cultura, con su poemario Y todos estábamos vivos.


POEMAS:


Eucaliptus y pinos rodean
el pueblo de tu infancia
(tan distintos, los pinos,
de los que conociste más tarde
¿cuántas clases de pinos?
¿cuántas clases de infancia?
Te curarás
si vas a vivir entre pinos,
dijo la curandera de voz dulce).
Eucaliptus y pinos
que no reconoces, que casi no recuerdas;
y ayer por la tarde,
cuando cayó el chaparrón de aguanieve,
cuando ya estaba cesando,
una mujer descuidada y medio cubierta
la cabeza con una bufanda
te preguntó si por esa calle se iba
a una plaza (la de la Cruz Verde).
No, vuelva hacia atrás y tome
la primera a la izquierda,
llegará todo recto.
Y ella se dio la vuelta y andando
apresurada, delante de ti,
te iba hablando y decía:
¿la primera a la izquierda?
Es que me confundí de calle…
¿Y por esta primera a la izquierda
ya llego? Y tu le contestabas
(cada vez un poco más alto), sí.
Y no sabes por qué, por la noche,
recordaste a la mujer, su forma
de andar, su forma de hablar
en fila india, sin mover la cabeza,
y te recordó tu niñez,
lo lejos que estás,
y te recordó
la cara de tu hijo y cómo a veces
la sientes lejana y desconocida
como una máscara.

Olvido García Valdés (La caída de Ícaro, 1982-1989)


Qué tiene este paisaje
que está quieto
en cualquier estación. La manera
dormida de la tierra, de la hierba
en la tierra
que desciende del páramo,
los almendros de nuevo florecidos
sobre un suelo
de naciente dulzura.
No duele el nacimiento, a pesar
de la ácida luz de algunas horas.
Ser niño aquí, esconderse
en lo oscuro, en la gruta
de arcilla. Tiene ojos y acoge.
Quedarse allí muy quieto y al salir
correr por los senderos
hasta el bosque de pinos
y arriba recostarse contra el muro
de adobe. Ver la ciudad abajo
y las torres más altas.

Olvido García Valdés (La caída de Ícaro, 1982-1989)


En este lugar es sobrio el color
de los pájaros
-tordos, gorriones, alondras-,
excepto a veces
el de la abubilla y el jilguero
o algunas lavanderas a la orilla del río.
Bosques de cardos
invaden las cunetas, enormes,
de muchas variedades y formas.
Me gustan
los que al final del tallo
-sólo una varilla delgada-
abren su botón de luz
y hacen ese ruido al secarse,
cuando al atardecer los mueve
el viento. Esa luz
y esa música. Crepitan.
En casa, en la pared,
hay dos mujeres, una se llama
Elena, tiene un lazo
en la blusa y los ojos más tristes
en el rostro. La otra
se sienta al borde de la cama
en una habitación de hotel. Ha leído
una carta que conserva en las manos.
Son tan distintos
el gorrión y la alondra,
pero yo amo la pureza
del silbido del tordo,
sobre todo en invierno;
están en las antenas
un poco alicaídos y barbudos
y silban en el aire
transparente. La tierra
entonces es marrón
y ni sauces ni almendros
tienen hojas.

Olvido García Valdés (ella, los pájaros, 1989-1992)


Las flores de algunos árboles
recién brotadas
son como caracoles
verdes, árboles invadidos
de infinitos gusanos,
levedad de materia.
Me da miedo la luz,
lo quieto de la luz,
el hueso de tu sien
contra la mía.

Olvido García Valdés (ella, los pájaros, 1989-1992)


Los campos amarillos devuelven con violencia
lo que se pone en ellos. Lo sé
ahora que sólo me devuelven amarillo.
Cerca crecen los cardos,
su poderoso verde
dispuesto a consumirse,
sus botones morados. Las collalbas
se orientan hacia el valle
esbeltas como pájaros de piedra
marroquíes. Hace calor.

Olvido García Valdés (ella, los pájaros, 1989-1992)


Sólo lo que hagas y digas
eres, incierto lo que piensas, invisible
lo que sientes dentro de ti.
¿Qué significa
dentro de ti? Nada eres si, como dicen,
no es intersubjetivamente comprobado
(al menos comprobable). Juan de la Cruz no es
más que unos poemas. Emily
Dickinson, Edgar Allan Poe, sólo palabras.
¿Qué significa
intersubjetivamente? ¿Cuántos sujetos
hacen falta? ¿Cuántos que digan
a la vez: Juan de la Cruz, Emili
Dyckinson, Edgar Allan Poe son cimas
de la vida humana, cimas
de la miseria humana en este hermoso
mundo?

Olvido García Valdés (Caza nocturna, 1992-1996)


escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares

Olvido García Valdés (Caza nocturna, 1992-1996)


allí donde entra el sol
se queda; míralo en las piedras
a las que da en verano
cuando abren; vete
a la catedral y tócalas; pero también
la luna queda, es especial
el cuarto en el que da, quédate
en él a oscuras, se percibe muy bien

Olvido García Valdés (Caza nocturna, 1992-1996)


Es verdad lo que digo, cada
palabra dice del poema la lógica
del poema. Condición
de real al margen de lo real.
Lo real dice yo siempre en el poema,
miente nunca, así la lógica.

Olvido García Valdés (Caza nocturna, 1992-1996)


Se dejaba caer sobre la cama
con la ventana abierta,
acompasaba todo el aire
del huerto al respirar, los naranjos
y hortensias, el olivo, los nísperos
y rosas. Era profunda y leve
esa respiración, hondo su sueño,
todo tenía un regusto de ropa
que el azulete aclara, punzante
como el sol en el armario oscuro. Poder
sentir el peso así en el cuerpo sin redes.

Olvido García Valdés (Del ojo al hueso, 1997-2000)


……………………………...a Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina

Un colirrojo, el primero aquí arriba
emite su canto con extraña
pureza. Dónde va el cuerpo
cuando baja y baja, me pregunto
con la aguja en la vena
mientras ella pregunta ¿todo va bien?
Un sujeto pasivo, se dice, el sujeto
paciente que siente adelgazarse
su hilo y baja y baja. En el alba
lo escucho, en la raya primera
del amanecer. ¿Hay partes
formales en el mundo o todo
somos tan sólo partes materiales?
¿La pureza del trino, la reiterada
ansiedad de su armonía es diferente
del chillido estridente de vencejos
que en seguida comienza? Chillan
como almas, como ratones
que huyen y buscan agujeros
en lo oscuro. Chillan, más agudos
cuanto más veloces, en escuadrillas
al cielo por esta calle estrecha. ¿Miden
velocidad y distancia con su tono?
El colirrojo ya no está. Sé fuerte,
toma frutas, verduras de hoja,
quizá de despedida, el monte se corona
de brezos; como si fuera ciega,
mira sin ver, se acerca, sólo se fija
en el pomo brillante del paraguas,
un instante lo toca

Olvido García Valdés (Del ojo al hueso, 1997-2000)


.


Última edición por Pedro Casas Serra el Mar 24 Mayo 2022 - 10:17, editado 1 vez

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Olvido García Valdés (1950-  Empty Re: Olvido García Valdés (1950-

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 19 Sep 2020 - 18:42

.


Olivos extraídos de cuajo,
taladas las ramas y viajeros;
al adelantarlos miro
la tierra que conservan como parte
de sí, tierra roja, densa y entreverada
de guijarros; muy blanca la sección
de ramas y raíces, algo
irreal la simetría, impropia
de ancianos nudosos. Indiferencia
o naturaleza, color de sangre

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


Son sandalias alegres como un baño,
como un verano, como alegría
del cuerpo o la salud,
sandalias que ciñen pies que hubieran sido
alegres -por gráciles, ligeros- si no fueran
de quien son, si toda el alma
en el cuerpo no cayera pensando
que no es lo que quisiera, y que sabe bien
qué es. Cuenta también con desdichas
que podrían ocurrir como ir perdiéndose
y que en vez de ampararla
y conducirla, la fijaran
a una silla en casa extraña hasta querer
morir, y morir. Podría ocurrir
que deseara caminar por no tener
que sentarse; mover sin término los pies,
sin ligereza o alma, por no volver
a sentarse. Son estas sandalias
rojo y carne alegres como un baño, si no
pesaran en vez de volar sus pies alados.

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


Un alma pájaro vuelve y te llama,
vuelve diciéndote: ven, vamos
por el sendero este, junto al arroyo. Lo oyes
como si el canto llegara desde lejos, sin
abrir los ojos dejas que lo repita: el sendero este
junto al arroyo. Un lugar así te parece
de cuando recios pies no hollaran aún la hierba,
de antes de que el río bajara tan oscuro y aquel cuerpo
flotara junto a varas de mimbre. Qué despacio recuerdas
y vuelves, es del gozo ese canto, no
ruiseñor ni mirlo sino otro más tuyo, pájaro
que llamara a la senda y frescura. Ya voy, ya
voy, vas a decirle, y te demoras por oírlo de nuevo.

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


madres araña, las mujeres vamos
siendo reales desde los treinta, llegamos
a serlo a los cincuenta; algunas,
madres; otras, sólo reales; arañas, si
tienen hijas, hijas de araña, sí

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


Juntas en la cocina sin apenas
hablar, un lugar no exclusivo
de mujeres, que sigue al parecer siendo
exclusivo. Casi nada en común,
salvo contradicciones que sujetan
y asemejan. Nos enmarca este espacio
al que creemos ya no pertenecer. De ellos
el mundo y la sala grande, conversación
de lengua reductora, el chiste sexual,
la perspectiva hollada, cierto
poder, risas, el mundo. Al mundo
salgo que es único consuelo, campos
y árboles hoy que es mayo, y la savia
estalla verde y varón según la lengua,
el mundo que consuela y el que no,
ajenos ambos hoy a mí, que camino
con daño en lo ajeno que la vida deja.

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


qué largo el tiempo
para la niña que peina a su hermana
mientras la madre hace
la cena de fin de año; luego
ella misma se lava los cabellos
y su hermana la peina; casi
como si fuera su nochevieja primera
todo va muy despacio y pide
con uvas los deseos.

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


Viene enero con la muerte
en su séquito, anciana
de dulces rasgos y cáncer
en vena cava y cóncavos
huesos del cráneo. Así,
arrebatada y fría va pasando
junto a nosotros, cerca de mí. La
miro adormecida o sapos que recorren
los árboles bronquiales. La miro
ahora, no sé si podré luego
como a quien viene -porque
así ha de ser- sin rencor.

Olvido García Valdés (Y todos estábamos vivos, 2001-2005)


.

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Olvido García Valdés (1950-  Empty Re: Olvido García Valdés (1950-

Mensaje por Angel Salas Sáb 25 Sep 2021 - 0:17

Pedro: Grato es conocer la biografiá y versos, Olvido García Valdés. Mucha de su poesia en compañía de la Naturaleza....


Un abrazo.
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Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 27 Jul 2022 - 18:21

.


Un poema más de Olvido García Valdés, de su obra La caída de Ícaro (1982-1989):


LA CAÍDA DE ÍCARO

1

Los atardeceres se suceden,
hace frío
y las casas de adobe en las afueras
se reflejan sobre charcos quietos.
Tierra removida.

Cézanne elevó la nature morte
a una altura
en que las cosas exteriores muertas
cobran vida, dice Kandinsky.
Vida es emoción.
Pero quedará de vosotros
lo que ha quedado de los hombres
que vivieron antes, previene Lucrecio.
Es poco: polvo, alguna imagen tópica
y restos de edificios.
El alma muere en el cuerpo.
El alma es el cuerpo. O tres fotografías
quedan, si alguien muere.

También un gesto inexplicable,
díscolo para los ojos, desafío.
erizado. Cuerpo es lo otro.
Irreconocible. Dolor.
Solo cuerpo. Cuerpo es no yo.
No yo.

Lo quieto de las cosas
en el  atardecer. La quietud,
por ejemplo, de los edificios.
El ensombrecimiento
mudo y apagado.

Como ojos,
dos piedras azules me miran
desde un anillo.
Los anillos
cuidadosamente extraídos
al final.
Como aquel de azabache y plata
o este otro de un pálido, pálido rosa.
Rostros y luces
nítidamente se reflejan en él.

En la noche como por un campo
que desciende, corro entre arbustos
y choco con algo vivo
que trata de ovillarse, de encogerse.
Es un niño pequeño, le pregunto
quién es y contesta que nadie.

Esta respiración honda
y este nudo en la pelvis
que se deshace y fluye. Esto soy yo
y al mismo tiempo
dolor en la nuca y el los ojos.

Terminada la juventud,
se está a merced del miedo.



2

Verde. verde. Agua. Marrón.
Todo mojado, embarrado.
Es invierno. Es perceptible
en el silencio y en brillos
como del aire.
Yo soy muy pequeña.

Un cuerpo caminando.
Un cuerpo solo;
lo enfermo en la piel, en la mirada.
El asombro, la dureza absoluta
en los ojos. Lo impenetrable.
La descompensación
entre lo interno y lo externo.
Un cuerpo enfermo que avanza.

Desde un interior de cristales muy amplios
contemplo los árboles.
Hay un viento ligero, un movimiento
silencioso de hojas y ramas.
Como algo desconocido
y en suspenso. Más allá.
Como una luz
sesgada y quieta. Lo verde
que hiere o acaricia. Brisa
verde. Y si yo hubiera muerto
eso sería también así.




Otros poemas de Olvido García Valdés, de su obra ella, los pájaros (1989-1992):


Algunas piedras
se vuelven trasparentes
con el sol, casi
trasparentes. A veces,
al caminar,
me siento y las miro.
Algunas almacenan luz,
pulidas y cerradas,
como si fueran vivas. Las cojo,
están llenas de tierra
por debajo, tienen un tacto
áspero y fresco.



*



Hablo contigo,
te hablo de una casa que he visto por la calle,
descascarillada bajo la lluvia,
o de cómo a veces
me quedo sentada mirando sin ver
o de qué extraños los pájaros.
Te hablo, anciana, o hablo para mí,
imagino tu cuerpo
que se va aquietando poco a poco
mientras coloco en una jarra
unas ramas de almendro;
las cogí hace tres años, pero no se han podrido
ni han caído las flores.
No significa nada,
tampoco la casa bajo la lluvia
significa nada, ni el lento
deterioro, pero todo es extraño
como pájaros.
Recuerdo personajes
de Ozu: el padre, la madre,
son ancianos también, es su vacío
antes de morir;
mi vacío es este tiempo que se extiende
reflejada en los otros,
su envejecer, su fealdad es la mía.
Te hablo,
pero solo puedo hablarme,
he sentido por ti el rencor que sentimos
hacia los que hemos amado;
ahora estoy tranquila,
miro al vacío,
te oigo dentro de mí.
O de pronto paseo
cerca de un puente, es finales
de octubre, siento
una alegría difícil de explicar.
La alegría es misteriosa,
externa como un chaparrón,
la tristeza, en cambio, forma parte del ser,
casi constante, solapada en todo caso,
razonable siempre.



*



Hago gestos distintos,
titubeo al cruzar
una calle. Me siento
en un café, observo los rostros
de otras mujeres,
me encojo,
como si alguien fuera
a tirarme una piedra.



*



Verde. Las hojas del geranio
en la luz gris de la tormenta
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Solo un día reíste.



*



Siesta del verde, ahogo
de luz húmeda y baja,
ruidos que se escurren
entre la maleza, oscuro
laurel. En el huerto, piescos y niso,
sus huesos rojos, el tacto,
hojas que vibran.
Vi la casa y el deterioro
de la casa. Tomé de ella
la piedra de afilar
que estaba sobre el mármol
antes de irme.




Otros poemas de Olvido García Valdés, de su obra caza nocturna (1992-1996):


Mujeres con una única
filosofía enunciable: lo que no mata
engorda, todo aprovecha, también
con una única y epecialmente severa
norma de conducta:
............................pon
atención, la máxima
atención en no enterarte
de nada, más aún si pudiera
ir a hecerte sufrir. Llegan
a viejas, generalmente acaban
contando ellas la historia.



*



Nadaba por el agua trasparente
en lo hondo, y pescaba gozoso
con un pequeño arpón peces brillantes,
amigos, moteados.
Aquella agua tan densa, nadar
como un gran pez; vosotros,
dijo, me esperabais en casa.
Pensé entonces en Klee,
en la dorada. Ahora leo:
estás roto y tus sueños
se cuelan en tu vida, esa sensación
de realidad es muy fuerte; estas pastillas
te ayudarán.
.................Dorado pez,
dorada de los abismos, destellos
en lo hondo. Un sueño subterráneo
nos recorre, nos reúne,
nacemos y morimos, más se repite
el sueño y queda el pez,
su densidad, la transparencia.

..............(Antonio Gamoneda, Jerónimo Salvador)



*



Este conocido temblor
de las hojas con la brisa y este verde
de abril como un vómito
en la luz. Suficientes
aún las antiguas palabras:
no percibe el cadáver
dulzura ni calor y sí, en cambio,
el silencio y el frío,
puesto que se percibe lo que se es.
Discontinua vivvencia, porque todas
aquí somos iguales
. Como mirlos
y mirlos esbeltos en el canto y en el negro
intercambian sonidos:
acepta la vida, el acorchamiento
de la vida, desecha
la vieja hybris, nada
pierde quien muere, nada gana
tampoco. Es nítido
el sonido tras la lluvia,
se percibe ahora el tren
con violencia veloz, el obsesivo
zureo de palomas.



*



El gesto de la boca previene la muerte
también la mano
también la luz
en la garganta
la claridad excesiva

en ese tiempo cruces
túmulos y la casa roja
la soledad del rojo bajo el cielo
la soledad de la mano

se acomodan los humores
febrero y reclinar la cabeza
se hace solo peso el peso del cuerpo
vivir sin ligereza intenso el cielo
y frío todavía las casas son oscuras
no recuerdo su voz solo la sensación
de su voz.

hilos sostienen la vida de los vivos
hilos que enjugan

ninguna elevación sin embargo
puedo hablar a los otros
miro frutas fresas
antes de tiempo
miro frutas la piel
encendida de las naranjas



*



Acodados en la barra
del bar
poseídos de su propia
importancia
ellas juntas
en la mesa de mármol
ríen ríen ríen

la que cierra los ojos
salvar economía
y apariencias blanco
mantel
solo lo hago por los hijos

la noche mide las cosas



*



Un muchacho habla del cáncer
de su madre, dos meses,
la proliferación monstruosa
de las células, cuando el médico
lo dijo me caí.
Me mira
con fijeza, observo
los círculos oscuros
debajo de sus ojos.
Oh Virgen
del Bello País, de lagos
y castillos en miniatura,
de montañas nevadas y hierba
intensamente verde, quisiera saber cuánto
tiempo. Es por esta
irrealidad, esa poilla
que delante de mí revolotea,
el delantal bordado
de aquella foto en Van, mil novecientos
doce, el ahogo
de los sueños. En caso
de ahogo busque el desierto
. Solo
limpieza y huesos, luz
arenosa, hálito, no hálito.



*



Este es un ejemplo: se trata de una imagen
del XIII (el XIII con su cúpula), una Virgen
sentada en el jardín, altiva y sola (la única
que yo conozco en su especie). Observen
en el prado las flores esmaltadas,
las hojas, el azul ultramar y el rojo
extraño como un incendio. Observen
su rostro, se llama féretro luminoso
de su puro
; a la izquierda, el halcón
anuncia que el alma emprende el vuelo,
al fondo el río, casi un hilo,
se pierde. Es forma la pintura

Ella hacía ganchillo, puntillas para sábanas, le resultaban difíciles los gestos por la artrosis, sus largos dedos agudos. -Estas de araña son las más guapas -dice-, son las que más me gustan, aunque tengo una pena muy grande por el nenín. Un día, antes de caer enfermo tenía una araña roja en la espalda, muy grande, así -y señala con el puño el tamaño-, casi no podía arrancársela, y despué le salieron aquellas ronchas rojas. Pensé si se habría muerto por eso, pero no, tenía endocarditis aguda, el médico lo dijo, como si el corazón se fuera haciendo más grande cada vez y no cupiera en la caja. Era por la miseria. Yo traía brazadas de habas a la cocina para deshacerlas allí y con ellas venían arañas. Todo era trabajar y trabajar-. Se calla, sigue con la aguja y el larguísimo hilo, -¿no te gustan a ti?-. Es morena, tiene ojos oscuros de pájaro desarbolado. El amor, arañas bajo los ojos, féretro de su puro, decía.

Si falla
la memoria, todo quiebra;
si es escasa, empero,
significa: aquel valle
tan dulce y tan sombrío.



*



La locura parece ser eléctrica
y rae; alguien dijo: cámaras torvas
y yo pensé: calm y dulzura.
El color de la noche
es sin fluido, sin fluido
la víscera.



*



Sueña la cigüeña y pesa el cuerpo
cuando entra al recinto, suena la voz
y es transparente el cuerpo
que canta alma mía, recobra,
la voz llena el recinto, la calma,
es transparente el aire y es verde
la llanura, no es transparente el lanto
es siempre reflexivo, es por mí,
diáfanos los años, la extrañeza
que expande y toca el frío. Hemos
conocido la verdad en los cuerpos y esa
fue nuestra suerte, no otra cosa
la vida y la memoria, lo desabrido
de esta luz; aún cabe la esperanza oigo,
vómito del gran pez, si ello
fuera posible, tales eran las nubes
y después en los cerros el brillo, todo tan irreal.

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Olvido García Valdés (1950-  Empty Re: Olvido García Valdés (1950-

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 28 Jul 2022 - 8:58

.


Otros poemas de Olvido García Valdés, de su obra Del ojo al hueso (1997-2000):


Sigue el proceso
de las granadas que maduran
y penden sobre el muro, observa
el balanceo del ciprés, los efectos
de un invierno de tormenta, saluda
al jardinero como saludaría
un artista a otro artista, pero siente
la ira que es fijeza del rostro. Así
estar vivo. Abandonado el huerto,
de nada sirve ya la lluvia
repentina ni su olor, prefigurada
y tersa hoja de limonero,
perdida elasticidad del pulmón.



*



Oye la buenaventura
sin prevención y solo
por el brillo en los ojos advierte: puro
azar ser enemigo: que alguien
quiera lo que quieres tú. Percibe
lo musical de las palabras: la flor
del romero que lo malo se lleva,

las va viendo venir, y trae lo bueno; casi
cualquiera sirve, se adhiere
la palabra al afecto -según este,
así oímos-, pero anhela
un hablar que valiera por sí,
como el saltamontes que ha elegido
para morir una planta de brezo, quieto
entre las ramas, más blanquecino cada día.



*



...quienes
pasan mucho tiempo solos terminan
teniendo un oído muy fino.

Djuna Barnes

El color es del pez, el color
es de la espina, de la raspa
verde o azul del pez; en la arena, otros
brillan, palpitan.



*



El sol de la mañana
de enero envuelve el árbol gris
y brillan todas sus ramas
leñosas de rocío. La brisa mueve
el brillo y hace ondear los hilos
que hilaron las arañas, hilos al sol,
pregunta desflecada por ductilidad
y resistencia. Antes,
quien tenía juicio para juzgar veía
por encima de avatares y ejemplos
una forma moral. La convicción juzgaba,
tejía sin enmarañarse. Cuando se nubla
el sol se apaga el brillo. Para quien escribe
el largo poema por la muerte
del padre, la convicción ordena
lo que la lengua confunde y vida
aniquila. Su convicción es norte,
oriente, como si propusiera: en ese caso
repliégate, mira desde más atrás

.............................................resonancia
que se expande en el pecho, líquenes
nacen y se adhieren tenaces a la roca
volcánica: en sus nichos desnudas
vides e higuera, solo
limones amarillos de un limonero nombran
el contrapunto; mira con la añoranza
de quien ya no está, dulce
principio de este octubre

...................................¿y cómo mantener
el icono sagrado que se elige? Quien
convalece canta, canturrea
su canción para sí, no la oye sino que canta,
le sirve para orientarse, la voz
humana, de quien convalece.

(octubre de este enero)



*



a Javier Fernández de Molina


Nombrar mas no decir: que pasen una a una
cuentas sin término, madera
dulce, fósiles huellas del mundo: duramos
menos que un árbol, más que una mariposa, tanto
como una urraca: huesos incinerados, cerro
de greda. Es su turno, agita
el dado y tíralo, objetos crecen, aletazos
de milano encerrado; así se hace
más apetecible y rubia la cerveza, más
gruesos los palos de esta silla, las hojas
del geranio más suaves y rizadas y olorosas:
el mundo es fantasmal y está vivo, retícula
de manchas y poros en la piel; todo
cuando atardece se dora con la luz, en ella
escucho aquel dibujo negro, blanco, verde
y azul tornasolado de la urraca, ya entonces
junto a la casa era así. Sobre lo que remueve,
sobre lo que se inclina busca
flores espigadas de tierra de maíz,
a mar de oro raíz de sombra.



*



Busca equilibrio entre lo firme
y lo flexible, ama maderas: arce,
ébano, abeto; talla
volutas, puentes, calcula
con cuidado el grosor, la cualidad
del alma; el alma, explica, no define
el sonido pero condiciona el sonido,
sirve de engarce, hace cuajar las piezas.
Otra muchacha aprende, está resconstruyendo
un instrumento antiguo, antes
cortaba pieles. -La vida puede ser elástica
si se sabe escuchar, hay que escuchar
por dentro, yo quiero todavía
ser mecánico, sonríe, ser mecánica-.
Adhiere trocitos de tela en la madera,
ambas muestran con la gubia la vía
del caracol, todo huele a barniz.
La imagen, recuerdo, es una
sensación sin materia, deriva
de la luz, específica forma del sentido.

............................(Barbara Meyer, Carmen Bodega)



*



No te engañen los líquidos
colores del invierno, el azogue
de charcas, delicadeza
sin hueso no te engañe, hermosura
es violencia o al menos debe
contar con la violencia, con los verdes
que cortan, con el negro
que resuelve o reduce, de nieve
el halo de la noche



*



Íbamos despacio por el parque,con el frescor
y el sol de la mañana, deteniéndonos
ante los patos quietos, cerca
del agua, ante el pico rojo
del cisne, junto a las flores
de oscuros aligustres; despacio
respirábamos la sombra, el sol
desde la sombra, como si un cuervo
nos trajera pan y carne



*



Ese cuerpo está vivo, yace
en la calle, desnudo, reproduce
el deseo que refleja e indaga
en la violencia, en el
sometimiento. No cauteriza, no ceja;
después, muy poco a poco, abstrae.
Muere por la medida. Cuando
se dice amor ¿quiere decir
medida? (Creen que puedes
más pero yo puedo más. ¿Puedo más?)
El  ocho de septiembre del año 85,
un cuerpo desde un piso alto
cae a la acera. Se dice que nada
tiene esto que ver con el amor. Se dice:
murió en circunstancias oscuras. (La misma
oscuridad era la vida.) Se dice: la corriente
continua de la vida se derrama
en la apariencia presente.



*



En el pulso el temblor
cuando comienza marzo y duda
del referente de algunas palabras, de amigos,
por ejemplo. De su referente en lo real,
de la necesidad de referentes, de lo real
de los referentes (y la frase transmitida: oh, amigos,
no hay ningún amigo
). Qué suerte
entonces nuestro cuerpo de pocitos oscuros.



*



Supo que hay un fondo
en el vértigo, que luego todo fluye.
Se concentra en el mínimo objeto, calcula
si el sonido podría ser de sangre,
fracasa. Entró un día en el vértigo, había
en la nuca un lienzo
al que llamó tristeza, salió
a la calle y vio muy cerca el campo,
la cegadora luz, la hierba rala.



*



Habla de líquenes, materia
de la memoria, forma
que se toma a lo informe
por sedimento y desgaste, huella
y gesto del conocer. Nos cría el enemigo, de él
absirbemos potencia, ¿lo que quema nos salva?
Deja el nombre su muesca, su torcido
colmillo, deja su luz.



*



Casi sin cejas, él respira
como un fuelle sulfata
los árboles; poco a poco
recupera expresión.
Acaso se pudiera
con el dolor producir música,
como antaño
un cuento contaba. No es así aquí.
Hermandad de los cuerpos,
el dolor es estéril; vivimos
por exclusión en estos sótanos,
lugar donde cada ángulo es medido.



*



a Almudena del Olmo

El alma no tiene más belleza
que la que muestra el cuerpo, mas susurra
la noche y habla el corazón
y acordados y oscuros querrían
seguir siendo. No más alma
en el cuerpo que la que el cuerpo
expresa, textura
mucosa que en la garganta siente
sin objeto temor, velada piel
de las ciruelas negras, fronda
que el sol dora al caer.



*



Déjate sostener,
reconoce consejos
de protección al durmiente; sopla
con dulzura en su oído. Mira
el color de las granadas, permite
que te impregne
la sequedad y te sorprenda
el corazón como un perro a lametazos.



*

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Olvido García Valdés (1950-  Empty Re: Olvido García Valdés (1950-

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 28 Jul 2022 - 17:32

.


Otros poemas de Olvido García Valdés, de su obra Y todos estábamos vivos (2001-2005):


Oye batir la sangre en el oído
reloj de los rincones interiores
topo que trabaja galerías, gorrión
que corre ramas
desnudas del tubo del ciprés

.........................................no sabe
de la tierra, cómo bordea o mueve
piedrecillas, si en lugar más espacioso
la madre amamanta topillos de la nueva
camada, ciegos olisqueando, cuál
la temperatura
del hocico, de la ubre
ni cuánto tardan pétalos, hoja
rizada del roble en ser materia
del manto, cuánto hueso
de carnero o cuervo o plumas
de empastarse e ir bajando cubiertos
de otro otoño, nuevo corte
de gente, mantillo, manto, maternidad
.......................................................desde
dónde, Perséfone, lo mira
lo contempla
en su corazón sintiendo cómo late
la sangre en el oído



*



Lo material del tiempo es el movimiento,
se halla fuera del alma, pero lo formal del
tiempo es la medida del movimiento, viene
del alma.

Duns Escoto

Levanta la taza de
café y se la lleva a los labios, piensa
en la confusión al oír los mensajes, cómo
su propia voz grabada por error desde el coche
le pareció otra voz. ¿Las voces
que nos hablan son siempre en otro estrato
la de quien las escucha? ¿Suenan
en los huecos donde ocurre
la vida? La pena, por ejemplo,
con que se ha despertado por la noche,
aunque no remitía
a la voz que había creído oír en el teléfono,
volvía a la niñez donde se hacía
presente aquella voz.
...............................Dos días, dos veces
miró el pueblo de lejos, y sí, esa figura
de la pena.
...............Un espacio intermedio
-hilo de sueño hila su sustancia, y la oquedad,
una concavidad en que se cabe
enteramente-. De pena, no de culpa,
la sustancia.
.................Lo anota, como si
propusiera: mirar, no comer.



*



¿Qué lugares vivimos ni siquiera tangentes?
..............................................................¿Mariposas?
Un aroma dulzón, cierto olor
corporal, de los pliegues más húmedos,
ya secos, del cuerpo. Ojo oscuro
que escruta desde más
atrás.
........Cuando le hablo de ella,
de su benigna intransigencia y su rigor, me la devuelve
en fantasía: porque ella sufría, dice, comía como ellos. No
fantasía: real la imagen y lo real. Como hogueras.
¿Y gato, no tienen ustedes gato?
...............................................La vida entre dos
tiempos, dos pliegues de la mente.
Entre repollo y lirios y luciérnagas. Cierta
inclinación, y abrigo de lana berenjena y
labio negro. Tenebra. No verticalidad. Se traslada,
se desplaza y emite, buscando la de la
garganta entre sus cavidades. Desde cavernas trae
presentes verdor y velos
blancos.
...........¿De qué hablamos cuando hablamos
solos? Pentimento, Dibujar otra vez
los nervios de las hojas,
qué luz
hubo,
y ahora viaja en avión, línea
anaranjada bordeando los párpados, eso
de lo que habla.



*



Acedía, cólera, puntas
del boomerang, de un ataque
que regresa a la carne, bajo
la uña a roer. Un sueño en contrapunto
propone otra sustancia,
desalojo de lo airado o inerme.
En el sueño se hallaba
y era yo no expresamente, no civilmente
línea negra, margen, y entonces
cálido calorcillo de alegria
sabrosa, luz de ojo. El poema iba
allí, adonde sin querer
llega dulzura, aporta
fuga o arrebato, humor amansa.



*



La cara que se le queda cuando se queda
a solas, la cara que se es,
la expresión que rodea los párpados,
los ojos que se es, cierto
temblor, un velo,
........................piel hilando
ojo y mejilla, además del óvalo
y cabeza, del rictus
de la boca -piel que guarda
el ojo en su cuenca y lo protege, que
desciende y ladea por pómulo
y mejilla, cualidad quebradiza
que se queda



*



En mi casa me escondo por si alguien
me quisiera ver que no me vea
me escondo ahora
que es diciembre con la luz
apagada
............(¿eres
quien llama a la desgracia?
-desgracia, ven- ¿eres tú?)
hedor animal de la guarida
donde el frío donde
paredes y negra
de trapos



*



Con ligera mochila, anciana apenas,
oriental casi en los rasgos, en cierta
fragilidad de hueso y en lo frgal
que la alimenta. Paso hacia
la estación menudo y rápido, imagen
última en el gris de la llovizna.
Un relato y su voz -vivió sola
largos años aquí mi compatriota
sin nadie a quien hablar, de la casa
al trabajo, desde la muerte de él,
del trabajo a la casa, vivió muy sola
aquí-. Temblorosas las manos,
garganta leve, ponderada la vida.
Tomates rellenos, ensalada
y arroz, el anillo de plata -el artista
ambulante
- de ella vino, hip,
hop, saludo de despedida, sabiduría.



*



Voy acarreando cosas como una vieja
de pueblo. Lo soy. Y según pase el tiempo
precisaré alforjas a las que ir echando
todo lo imprescindible. Lo imprescindible
es superfluo -fetiches, un libro, abanico,
tijeras, cuaderno, pluma- como si
cada vez más fuera
aferrándome en vez de desprenderme
a pequeñas cosas, salvoconducto
para cruzar la calle o tomar café, ni siquiera
los siete granos de granada. Y así no vamos
a ninguna parte. Aparte gafas y llaves
y efectos de belleza cosmética, un
botellín de agua y un paraguas
plegable que no pesa, todo acaba pesando.



*



Vamos cayendo como moscas,
tener presente, de duelo y compañía,
esa expresión: Pilar, Esther,
Lucía, Teresa, Concha o
Lola, Ángeles, Lourdes. No saber bien
si se vive. Entre pararse y hacer
sin descanso, alucinada la diferencia
es de concentración o de ortopedia.
Dejarse ir o remar un poco más
contra corriente, no hacer pausas.
.................................................Solo,
de pronto, tiemblan las hierbas junto a
los rosales, el césped que habría
ya que haber segado, la brisa lo hace
brillar, movilidad de cada brizna, zig
zag, latiguillo en el hueso de la ceja.



*



Madres sordas y ciegas ofrecen música
a hijas ciegas y sordas
en sus regazos

mirlos, tordos y palomas chapotean
en el agua fangosa de la lluvia, pequeño
estanque en el jardín, atardecer del 3 de enero;
estaban las palomas, logró el mirlo ahuyentarlas
haciéndolas salir con saltos bruscos; negro
de giro y aleteos se recorta
en el anillo blanco; bajan los tordos, dos,
y regresa una paloma; trae ahuecadas
las alas y parece más grande, se dispone
a beber y remojarse, sacude, agita alas,
espanta casi a los vecinos; improvisa
un correteo hacia ellos que se suben
a la base central y vuelan lejos;
viene de nuevo el mirlo, se aleja
la paloma, lo contempla otro mirlo,
se acerca, beben y vuelan
luego hacia los árboles

madres sordas y músicas
de hijas dormidas;
vamos hacia la muerte, amor,
vamos hacia la muerte



*



Y si está la culebra, ¿la veré? Temeré que esté, ¿y estará y la veré? Y si no la veo y está, ¿será pálida y plateada y putrescible como aquella, fugaz y sigilosa? ¿Y si está detrás de la casa, entre la hierba alta? ¿Y si están? Cerca de la acequia, entre las piedras, o donde se acumula la maleza y las ramas cortadas de la poda. Ahí habrá, aunque no las he visto; y si las hay, podría yo no estar. Como cintas de plata reptarían, como cíngulos, ceñidores del sol, como cabellos caídos reptarían con el sol por fuego y por caricia en el mediodía silencioso; entre rosas y pájaros. Que nadie oiría, porque no oyen.



*



El moño prieto, cabello tirante
ciñendo la cabeza; vi cómo
pasó de largo sin pedir a otros coches.
Yo la había oído, había oído su voz
y la insistencia, una más
en el semáforo, había percibido
cierto matiz o quiebro, el quiebro
de quien habla con los suyos
otra lengua. Pero no bajé el cristal ni
moví los ojos ni le di respuesta. Luego,
en el espejo, el moño prieto, la falda
larga y amplia, la pulcritud, la tirantez
del pelo. Ella y yo. Se establece
contacto, aparece un estar propio de lo
que llamamos condición humana.
Y la falta de respuesta, de la pura
condición animal.

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Mensaje por cecilia gargantini Jue 28 Jul 2022 - 20:17

Me gusta mucho, amigo!!!!!!!!!!!!!!
Algunos parten de la cotidianeidad, para dejar mensajes universales. En otros, nos lleva a mundos de la infancia con añoranza.
Siento muy merecido ese Premio Nacional de Poesía.
Graciassssssss, amigo, besossssssss
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Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 29 Jul 2022 - 7:46

Gracias por tu interés, Cecilia. Para mí es uno de los descubrimientos poéticos más satisfactorios últimamente. Plantea un reto al lector.

Un abrazo, Cecilia.
Pedro

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Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 29 Jul 2022 - 15:21

.


Algunos poemas de Olvido García Valdés, de su obra Lo solo del animal (2006-2011):


Esa agua es la casa de la nutria,
el brillo oscuro
su alegría fría,
la corriente en la noche
su rapidez de nadadora

tú que fuiste pájaro
tal vez gato
.................ahora o nutria
ojillos, piel que chorrea
agua ahora,
con patitas cortas sube
a la roca y se atusa



*



Es de la familia, en cada generación elige, busca una voz, la
la nuez de una garganta
es el dinero el corazón del hombre, se balancea el balancín,
elige los ojos que evitan ser reconocidos

y yo, si pudiera
también, pero no puedo, impídelo la autoridad
la vaca en la pendiente como cabra famélica, cabras faméli-
cas de Luis Cernuda

elige fratrias
se suspende cernida, se reconocen de la fratria, vuelven los
ojos locos, saben que se quieren, reconocen las sillas, los
palitos
una hermana de la madre, la madre, una hermana del pa-
dre, la hija, la hija de una hermana de la hija, el hijo, el hijo
de la hija de una hermana de la hija
la de la sombra
es otra luz, monsieur le chat, monsieur le renard

sonido elige,
una tecla, una cuerda, la musiquilla viruta
en un trozo de tubería sellada, soldado tintineo aleatorio

salta, salta,pececillo, va por ti
bien sabe
cuán pronto se disuelven
nombres que designan relaciones familiares



*



¿Qué esperas, corazón? ¿qué quieres de mí?
¿Y aquel, Zenón de Elea, que se cortó la lengua
de un mordisco
y se la escupió al tirano?

El ángel bueno el ángel
malo dice: lo soportable lo
insoportable.

Quedan como la quietud
las tomó (¿a una señal de peligro?
¿en un instante preciso de la caída
de la luz? ¿por un trabajo o alambique
interior?, en un panal de rica miel.

Del otro acepto todo lo que no
insoportablemente me desagrada
lo acepto de corazón (¿quién puede aceptar
de corazón lo insoportable, casi
-eso que no se soporta- inhumano?).

....................Lo que hay de único y que hace de al-
....................guien alguien no puede ser comunicado.

Algunas palabras hablan
de la actitud; tolerante es actitud
de quien puede, el otro
es tolerado. ¿Quién
eres tú?

El ángel bueno el ángel
malo dice: qué
ideología. La historia de las mujeres muestra que la historia
ha sido tolerante con las mujeres (el peldaño
donde se desarrollaba su vida estaba
un peldaño más abajo del peldaño
donde se desarrollaba la vida de los hombres
de quienes ellas dependían). La protección
arrulla si no mata -¿será el amor?-.

El sol nos diluye nos destensa y repliega
como  azucarillos nos disuelve nada
dulces, en el mar de calor nos deshacemos

....................Para que algo permanezca en la memoria
....................tiene que haberse grabado a fuego, solo lo
....................que no cesa de doler permanece en la me-
....................moria.

Los grajos junto a las obejas es
su interés el excremento verdes
transparentes alamillos.

La voz de la pérdida dice: qué raro no volver
a oír su voz.

Le parecían ángeles
aquellos pájaros en tránsito
garzas, martinetes y garzas
al pie de la charca y la laguna.

....................Mejores son dos que uno; porque tie-
....................nen mejor paga de su trabajo. Porque si
....................cayeren, el uno levantará a su compañe-
....................ro. También si dos durmieren juntos, se
....................calentarán; mas, ¿cómose calentará uno
....................solo? Y si alguno prevaleciere contra el
....................uno, dos estarán contra él: y cordón de
....................tres dobleces no presto se rompe.

Perros merodean cerca
de un zorro, opaco
el mundo en su espesor
olores que identifican.

....................No te des prisa con tu boca; ni tu corazón
....................se apresure a proferir palabra delante de
....................Dios; porque Dios está en el cielo, y tú
....................sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus
....................palabras.

¿Qué sabes de lo verde, centinela,
verde de invierno, miedo?
Sin casi mantillo brota
pura luciérnaga o savia
hueco trasluz.



*



Es la cafetería de unos grandes almacenes, más
allá, casi enfrente, dos hombres. En la mesa
contigua a la suya, dos mujeres de leves
rasgos orientales se disponen a irse, parecen
madre e hija. Los dos dirigen
al unísono la vista a sus traseros, casi
al alcance de la mano. Su mirada, los
gestos, las risotadas apenas contenidas
traducen inaudibles la lubricidad de las
palabras. Ajenas ellas, continúan
una conversación que al pasar a mi lado
escucho en lengu inglesa. Los ojos
de los hombres han seguido el trayecto fijos
en el mismo punto. No es seguro que a esto
Freud lo llamara fase anal y me pregunto
cómo afecta a las mujeres la escena, si sabemos
al verla el lugar que ocupamos; nadie
al parecer alrededor observa nada. ¿Cómo
pueden, pregunto tras hacer relato, cómo pueden
hablar así entre sí -Tal vez por la costumbre
porque así lo han expresado y compartido
desde chicos-. Ellos también, al volver sus
mujeres y una niña del baño, se levantan y salen.



*



A lo lejos dos chopos tiemblan como lluvia
y aquí el tordo mira desde la cúspide
del tejado a cuatro aguas (¿impropio el punto
para un tordo?). Tiemblan los chopos por ser
de leves hojas y móviles pedúnculos. -Uno ya no sabe
qué camino tomar-, dijo al  darse la luz. -No es del suministro
salta si hay varios aparatos funcionando, pero de algún modo
habrá que ir bajando las facturas-.
.................................................En la cena el amigo
evocó un cotometraje búlgaro. Una anciana vuelve
de la compra caminando despacio. Se detiene
ante el ascensor averiado, duda un instante, y
sube luego, ascenso que la cámara sigue a tiempo
real hasta el noveno piso; cuando al fin llega
y va a sacar la llave, la bolsa se le escurre y rueda todo
escaleras abajo. La mujer entra en casa y le explica
al marido. Apiadado, se incorpora y se sienta
al borde de la cama. -¿Dónde están mis
zapatos? -Cómo puedo saberlo -le responde-, si
hace tres meses que no te levantas. Y ahí se acaba
el corto.
............(¿La fuerza de una imagen es efecto del punto
en que se cruzan las asociaciones, o es solo su pureza
la nitidez extraña y viva de una imprecisión?)



*



Así debió de ser: saludó a los vecinos
que encontraba, una palabra a cada
uno amable y oportunna (así dijeron) y
entró luego en el río; la autonomía
de la voz que habla y nada dice
del alma y sus cuidados. A veces
lo recuerda cuando alguien
responde a la empatía
afable de la voz, no al hormigueo
de la hueca aspereza que resguarda
...................................................(plegaria)
de la claridad del verde, hoja menuda), o quien
no habla para que la voz no
diga, dentro del animal la voz.



*



Qué bueno que murieron, si hubiera
que llevarlos y traerlos por este
raro mundo, benigna es
la muerte para lo frágil
de piel finísima y huesecillos.



*



Tenía la alegría de ir a verte, pensó
que le diría si no acudía a la cita, la sustancia
de los afectos, aun si hay error en
la valoración de las personas, es
a menudo diáfana


..........................de lejos viene
el habla de los ancianos, ritmo, tendencia
parlanchina o silenciosa en la pareja, consabida
forma de acercarse a lo próximo


...............................................
la mirada
equívoca de la camarera a los clientes, amable y
coquetamente cálida y al tiempo distanciada
en la atención profesional, despectiva
y asqueada al transmitir luego las órdenes


..............................................................
era
octubre con un calor casi de agosto salvo en la
transparencia de azul atardecer, azul leve
hacia lo blanquecino, no desvaído sino
crecido en más diáfana luz, el cielo cerca debería
llamarse, se ve que es aire, sí, y el dolor
intransitivo, aunque la pena no



*



A los enfermos e
impedidos diles ea
solos estáis



*



El verde de diciembre, luz
ciega de la tierra color topo
o rata, color visón, el verde
subterráneo en la desnuda
costra de humo.
.......................En la suerte no creo ni
en los milagros, sí en el destino para lo
fatídico, dice, para lo fatal y lo bueno.
Si está de uno, es de uno, eso hay
lo que rige la vida. Flor
de pascua, diez de diciembre, trece
seis quince es un buen numero
y naranjos de naranjas amargas
y frío seco para los piononos.



*



Fue primero una manifestación de Akmátova, no
el mito sino el cuerpo Ajmátova, una aparición
a media distancia, media edad, en una sala
de embarque del aeropuerto de Viena; se movía
acompasando un cochecito de niño, conversaba
con sus compañeros de viaje, reía, aparecía
alta y alegre y plena como una madonna
con velos de la costumbre islámica y ojos claros.
Así debió de ser, pensé, la risa y la pálida
piel transparente, los directos ojos, algo
como un bienestar de la vida o la confianza
en el cuerpo, un poder que era solo
un estar, la alegría de sentirse, icono
de gracia inagotable como la húngara
Virgen de Pötsh en Dom zu St. Stephan.
..........................................................Salir
del metro, del pozo del metro -y abajo la rara
capilla de Virgilio, imaginable santo
subterráneo-, salir del pozo al cielo, no al azul
de Viena sino au ciel du Midi o de Granada, y
ver arriba el pozo de luz con su punto
de noche en las alturas, las agujas aéreas, formas
de una alegría que miraba encarnada -eco
de aquella rusa- en esa centroeuropea musulmana.


OLVIDO GARCÍA VALDES (De dentro del animal la voz (Antología 1982-2012), Cátedra, 2020.



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