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    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963)

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    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963) - Página 2 Empty Re: WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Lun 19 Ago 2019, 02:14

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    "EL ASFÓDELO:

    APROXIMACIONES A WILLIAM CARLOS WILLIAMS (*)

    Hablar de uno de los géneros abarcados por Williams, de su poesía o de
    su novela, por ejemplo, es hablar de toda la obra. Pero en fin; esto es,
    tal vez, lo que distingue al artista.

    "Encontrar la forma sin deformar el lenguaje": la lucha constante en su
    evolución como poeta, como el poeta que cree a pie juntillas en la lengua
    norteamericana a la que había que "redimir", ya que para Williams lengua
    significa identidad:

    Decir, no ideas
    sino cosas.
    ¿Qué lenguaje ordinario se desenreda?
    una confesión... obligada
    El lenguaje, el lenguaje /les falla/
    No conocen las palabras /o no tienen/
    El valor para usarlas...

    El centro de la cuestión estética que lo rodea implica la búsqueda
    personal de un lenguaje expresivo y de una forma que no lo deforme:
    el discurso oral como origen de aquélla:

    La unidad rítmica normalmente venía a mí en una ex-plosión lírica.
    Así quería verla en la página. No escribía versos largos, debido a mi
    naturaleza nerviosa. No podía. Mi movimiento rítmico era el del discurso
    oral, un ritmo emocionado porque yo estaba emocionado al escribir...

    Contraponiéndose a la visión moderada del uso poéti-co de la tradición de T.S. Eliot, Williams explota: ―Un lenguaje falso. Uno verdadero. Un lenguaje falso de-rramándose, un lenguaje (malentendido) derramándose (malinterpretado) sin dignidad...‖
    No digo que Williams haya sido el único en optar por la innovación; Pound cantó ―Hagan cosas nuevas‖ durante sesenta años; el canto paralelo de Williams era: ¡la lengua norteamericana!... ―El verso libre no era
    la respuesta. Desde el principio supe que la lengua norteamericana debía dar forma al patrón...‖
    Y ¿cómo ocurre el proceso de formación? Para va-riar, Williams mismo lo describió en su introducción a La cuña: ―Su movimiento es intrínseco, ondulante, de carácter físico más que literario. En el poema, este movimiento se distingue por el carácter del discurso del cual ha nacido...‖
    En esa misma introducción, Williams hace su famo-sa descripción del poema como máquina y enfatiza la importancia crucial del acto poético que comienza en el discurso que el poeta escucha: ―Cuando un hombre hace un poema, lo hace, quiero decir, torna las pala-bras como las encuentra, interrelacionadas a su alre-dedor, y hace una composición... para que constituyan una revelación en el uso de su lengua‖.
    Lo interrelacionado a su alrededor: el poeta no se encuentra aislado, tejiendo juegos verbales y ana-gramas; el poeta es aquel que anda por la vida escu-chando, comprometiéndose, participando más que observando. De aquí que toda la poética de Williams se base en la sensualidad por conducto de la inflexión y el modismo norteamericanos.
    Con estos amorfos principios y el material (tamba-leante en sí mismo) hecho de escenas e imágenes cuidadosas en su mayoría, Williams llegó al poema. Pero al escribir se enfrentó una y otra vez con el pro-blema del uso del discurso real que poseyera algo más que color local. En Williams una cosa era usar el lenguaje; otra, encontrar al individuo a través del len-guaje y otra, mezclar los elementos de la vida con modismos originales que hicieran las veces de válvu-la de la dicción poética formal: he aquí toda la ma-quinaria que lo diferencia de poetas como Sandburg, e.e. cummings y hasta Whitman quien, a pesar de su interés por las características norteamericanas, siem-pre utilizó un vocabulario fuertemente tradicional.
    La visión del mundo para Williams parte de los te-rrenos de las sensaciones que ―hay que comunicar‖; ¿cómo?: por medio de la imaginación


    Cont.

    (*) Por PURA LÓPEZ COLOMER


    Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Lun 19 Ago 2019, 02:26, editado 1 vez


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    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963) - Página 2 Empty Re: WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Lun 19 Ago 2019, 02:17

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    "EL ASFÓDELO:

    APROXIMACIONES A WILLIAM CARLOS WILLIAMS (*)

    (De Kora en el Infierno: Improvisaciones)
    Aunque es propio de la imaginación reunir aque-llas cosas que tienen una relación entre sí, acuñar similitudes es aún un pasatiempo muy barato que depende de una coincidencia casi vegetal. Mucho más aguda es esa fuerza que descubre en las co-sas aquellas partículas inimitables de disimilitud que constituyen las peculiares perfecciones de la cosa en cuestión... Un poeta, al observar la flor de la achicoria y percatarse de sus virtudes de forma y color, construye su alabanza sin tomar prestada ninguna partícula de izquierda o dere-cha. Ofrece su poema terminado tanto a la planta como a la flor, para que ambas puedan ser bene-ficiadas por los vientos fríos de la imaginación que, al regresar, refrescan en su labor de conser-var el mundo. Pero, ¿qué significa todo esto?, preguntarán sus amigos.
    Hablando precisamente de esta peculiar característica de la obra de Williams, Octavio Paz dice que la ima-ginación ―no representa sino produce. Sus productos son poemas, objetos que no estaban antes en la reali-dad. La imaginación poética produce poemas, cuadros y catedrales, como la naturaleza produce pinos, nubes y cocodrilos‖. Claro. Es así como Williams puede producir un arte que ―no imita a la naturaleza: imita sus procedimientos creadores‖. Sus poemas están llenos de naturaleza, en ese sentido. Williams ha re-producido en ellos con fidelidad exacta y amable tan-to la iluminación de la letra como el movimiento del espíritu. En su carta A un discípulo solitario puede verse que los ―efectos del paisaje‖, es decir, su vida analógica y antropomorfa, son maravillosos para el poeta, y sólo en la medida en que los colores y las superficies revelen esto, tendrán importancia.
    En Williams no existe una ceguera optimista; exis-te una ambigüedad que permite todo aquello que es claro y delicado conviviendo con lo áspero y horrible; y, por supuesto, todo lo anterior lleno de un terco o invencible gozo. Debido a lo que en él ha sido consi-
    derado como sus antecedentes y sesgos imagista-objetivistas, su poesía tiene a ratos un elemento so-bresaliente: un énfasis en la verdad, la exactitud, la presentación concreta. Williams encontraba su pecu-liar imagismo considerablemente difícil de modificar. Experimentaba un infantil placer y confianza en las cosas: siempre tiene en la boca el tan familiar, pragmático y norteamericano These are the facts, ya que está entonces en su papel de poeta-pragmático-gringo por excelencia. Y ¿qué pasa cuando uno se queda con ganas de algo más que la organización característica del imagismo u objetivismo de muchos de sus poemas cor-tos? Pues que dicho elemento se transforma en una or-ganización musical y temática madura por completo en sus poemas largos, concretamente en Paterson, esa extraordinaria combinación de poesía y prosa: versos sueltos cortados por tercetos más breves, re-tórica aparentemente formal, partes de teatro en ver-so, un sobrepuesto montaje de citas acerca de Paterson, notas y cartas no muy apasionadas de otros escritores. Esta clara literaria batida a punto de turrón que es Paterson, nació de la necesidad del escritor por expresar su fascinación respecto de un lugar-hombre-lenguaje. Sorprendente resultan Williams y este poema en cinco libros, esta solemne renuncia a cualquier forma o género tradicional y que, en este sentido, es sólo comparable a los Cantos o a Moby-Dick. Wi-lliams, apolíneo y dionisíaco, quiere ir más allá de las palabras; en el poema tendrá que haber plantas, anima-les, motores, nada más que la vitalidad per se. Por fuerza tendría que coincidir con Pound:
    (Ezra Pound, El Simposio. 1931)
    …¿Poesía? Palabras: invenciones de la mente sin sustancia
    real.
    ¿Qué es la luz sino esto? Es precisamente una inven-ción de la mente, si es que de su aprehensión se trata.
    Pero es una emanación consecuente a la acción mi-croscópica en el sol.

    Luego, lo mismo son las palabras, llámese a la acción microscópica de donde emanan ―Sócrates‖ o como se quiera...

    Cont.

    (*) Por PURA LÓPEZ COLOMER



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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Lun 19 Ago 2019, 02:19

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    "EL ASFÓDELO:

    APROXIMACIONES A WILLIAM CARLOS WILLIAMS (*)

    Escribir, para Williams, comenzaba y terminaba en el poema:.. ―Cuando escribo un cuento, pienso que de-bió haber sido un poema y para un ensayo no hay nada mejor que la definición o defensa del arte que tiene que ver con el principio poético...‖ Consecuen-temente con esta actitud, abarcó todos los géneros. Al compararse con Pound, decía que él asumía su desa-rrollo más bien con la humildad y precaución del científico. Debido a esto se le comenzó a conocer cuando ya era el ―buen Doc Williams‖ que tenía la ventaja de lo que Henry James llamaba ―saturación‖, es decir, el resultado de la inmersión a lo largo de toda una vida en la cotidianeidad de Nueva Jersey. Nunca se mudó de su vieja casa, en el número 9 de Ridge Road, sitio donde lo visitaban amigos, alum-nos, escritores, y que le dio una autenticidad de algu-na manera comparable a la de Sherwood Anderson, en cuyos cuentos se percibe al hombre que ―estuvo ahí‖. El incansable ―doc‖ nunca toleró en su amigo ―Ez‖ el ―aspecto‖ de su personalidad que le daba la pose de poeta. Esto no era para él. Le incumbía de-masiado trabajar lo mejor que podía, vivir sin noto-riedad y en la compañía exclusiva de su mente.
    Los padres de Williams habían crecido entre gente de color y él tenía también, cincelado en los huesos, un amor por los negros, esas ―calderas de fuerza emocional‖. Un soldado negro a quien Williams esta-ba tratando de una enfermedad venérea, fue de hecho (y dicho para él, además) una de las personas que más valor le dieron para persistir en el uso de su len-gua natal; ―era todo un evento escucharlo‖, decía. Y he aquí que esa frescura con la que sabía escuchar a todo el mundo está también en Kora en el infierno: improvisaciones, obra que dibuja el eje de su que-hacer artístico. Kora no fue premeditada en absoluto: diariamente, por espacio de un año, Williams se de-dicó a escribir algo, lo que fuera, y un descenso fue el resultado:
    8
    ...El tercer libro fue Kora en el infierno. Maldita sea; la frescura, la novedad de una primavera que yo había sen-tido existir entre los demás, el nuevo despertar de las le-tras, todo ese júbilo que significaba un intento del mundo por coincidir con la supremacía del pasado, esta-ba siendo eliminado por la guerra. La estupidez, el cal-culado vicio de una sociedad hambrienta de dinero como la que yo conocí y contra la que tan violentamente es-cribí; todo lo que quería ver vivir y luchar, estaba mu-riendo en nombre de la Iglesia y del Estado. Esto era Perséfone en el Hades, en el infierno. Kora era la prima-vera del año, mi año, mi ser que estaba siendo asesinado. ¿Para qué negarlo? Entonces, con objeto de descansar, de dejar de hacer planes y de pensar, comencé a escribir impetuosamente...
    La luminosa Kora nació de un deseo compulsivo y es, por tanto, un magnífico ejemplo de escritura automá-tica. Su estructura fue tomada de un pequeño volu-men de Metastasio, Varié Poesie Dell'Abate Pietro Metastasio, Venecia, 1795:
    He vivido las Improvisaciones en grupos, en cierto mo-do bajo la fórmula ABA, para que una sostenga a la otra, esclareciendo o reforzando quizá la intención de la ante-rior. En cuanto a las notas, cada una sigue al poema a que se refiere y queda separada de él por medio de una línea recta...
    Kora es un libro difícil, de grandes ideas y poderosos sentimientos, con frecuencia seguidos muy de cerca por la intuición inmediata. No hay en él más literatu-ra que la de la mente de Williams, más convenciones que las que él mismo inventaba sobre la marcha, sin genuflexión alguna ante la formalidad o la ―propie-dad‖. Fue escrito, como todas sus demás obras, en busca de una fe y no de lectores ―:...Me importa poco lo que pase con mi vida; sin embargo, el destino de las ideas que conviven con la cosecha de un mundo no descrito, siempre me ha dejado boquiabierto...‖
    Antes de terminar esta brevísima nota, debo decir sin ningún empacho, que resulta toda una cosecha la
    9
    obra de William Carlos Williams, poeta de asfódelos de flores verdes, de lunas que son vacas de luminosa leche, de ciruelas abandonadas y de manzanas que se pudren en la zanja; poeta, en fin, que como Guillén —apunta Paz— posee un realismo no imita-tivo y hace una crítica del mundo que se convierte en potencia activa al servicio de las cosas; narrador, cu-ya práctica de la medicina dio acceso a los jardines secretos del ser; escritor que coincide con lo que Cernuda ha dicho de la poesía: ―nos consuela, nos consuela de esta vida‖.

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    1982


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    Mensaje por antonio justel Lun 19 Ago 2019, 10:00


    ... gracias, Pascual, gracia, poeta y amigo, esta tan buena información renovada que aquí nos has dejado; feliz verano. a. justel/Orión
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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 05:57

    GRACIAS POR TU PASO Y COMENTARIO, ESTIMADO ORIÓN.

    UN ABRAZO.


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 06:00

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    21.-  Árboles de invierno


    ¡Todos los detalles complicados
    del ataviarse
    y desataviarse están completos!
    Una luna líquida
    avanza suavemente entre
    las ramas largas.
    Habiendo preparado así sus brotes
    contra un viento seguro,
    los árboles sabios
    duermen de pie en el frío.


    Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Mar 20 Ago 2019, 06:10, editado 1 vez


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    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963) - Página 2 Empty Re: WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 06:03

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    22.-  El encaje de la Reina Ana


    El cuerpo de ella no es tan blanco como
    los pétalos de las anémonas ni tan suave —y tampoco
    es algo tan distante. Es un prado
    de zanahorias silvestres, que toma
    la tierra por la fuerza, y el pasto
    no le crece encima.
    La blancura es innegable,
    tan blanca como puede ser, con una mota púrpura
    en el centro de cada flor.
    Cada flor es un palmo
    de su blancura. Donde sea
    que él apoyó su mano hay
    una mancha violeta diminuta. Cada parte
    bajo su tacto es un capullo
    hacia el que las fibras de su ser
    se extienden, una por una, hasta el final,
    hasta que el campo entero es
    un deseo blanco, vacío, un solo tallo,
    un racimo, flor por flor,
    un deseo beato de escrutar la blancura
    —o nada.


    Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Mar 20 Ago 2019, 06:11, editado 1 vez


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    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963) - Página 2 Empty Re: WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883-1963)

    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 06:07

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    23.- l asfódelo, esa flor verdosa (Libro I)


    Sobre el asfódelo, esa flor verdosa
    igual a una marimoña
    con su tallo bifurcado
    —pero verde y leñoso—,
    vengo a cantarte,
    querida.
    Mucho vivimos juntos,
    una vida llena
    de flores,
    si se quiere. Así que
    me alegró enterarme
    de que había
    flores también
    en el infierno.
    Hoy
    me colma el recuerdo lejano de esas flores
    que a los dos nos gustaban,
    hasta esta cosa
    pobre y descolorida
    —vista
    de chico—
    que los vivos aprecian poco
    pero que los muertos ven,
    preguntándose entre ellos:
    ¿de qué me hace acordar
    que tiene
    la misma forma?
    mientras se nos llenan de lágrimas
    los ojos.
    De amor, de amor constante
    hablará
    aunque un baño de carmín tan débil
    la coloree
    para hacerla más creíble.
    Hay algo
    algo urgente
    que te tengo que decir
    a vos sola
    pero tendrá que esperar
    a que brinde
    por la alegría de que te acerques,
    quizás por última vez.
    Así,
    con miedo en el corazón,
    lo postergo
    y sigo hablando
    sin atreverme a parar.
    Escuchá mientras sigo
    hablando contra reloj.
    No va
    a demorar mucho.
    Olvidé,
    y sin embargo puedo ver bien claro
    algo
    en medio del cielo
    que oscila alrededor.
    ¡Y un perfume
    le brota!
    ¡El más dulce!
    ¡Madreselva! ¡Ahora llega
    el zumbido de una abeja!
    ¡y una avalancha
    de memorias hermanas!
    Dame tiempo solamente,
    tiempo para evocarlas
    antes de hablar.
    Dame tiempo,
    tiempo.
    Cuando era chico
    guardaba una flor
    en un libro
    de tanto en tanto
                    hasta que con el tiempo
    tuve una buena colección.
    Entre ellas,
    el asfódelo,
    premonitorio.
    Renacido,
    te traigo
    el recuerdo de esas flores,
    que eran dulces
    al prensarlas
    y mantuvieron
    por mucho tiempo
    algo de su dulzor.
    Es un perfume raro,
    un perfume decente
    que me lleva
    hasta vos.
    El color fue
    lo primero en irse,
    y me trajo
    un desafío:
    tu querido ser,
    tan mortal como yo,
    ¡la garganta del lirio
    para el colibrí!
    La riqueza infinita,
    pensé,
    me abrió los brazos.
    Mil trópicos
    en una flor de manzano.
    La tierra generosa se me ofreció
    de buena gana.
    ¡El mundo entero
    se volvió mi jardín!
    Pero el mar
    del que nadie se ocupa
    también es un jardín
    cuando el sol lo golpea
    y despierta
    a las olas.
    Yo lo vi,
    y vos también,
    haciendo avergonzar
    a las flores.
    Aparte, hay estrellas de mar,
    tiesas por el sol,
    algas marinas
    y otras plantas acuáticas. Las conocíamos,
    como a todo lo demás,
    porque nacimos junto al mar;
    sabíamos de sus setos de rosas
    al borde mismo del agua.
    Ahí crece la malva imperial
    y, en su estación,
    las frutillas;
    y ahí fuimos después
    a recoger
    ciruelas silvestres.
    No puedo decir
    que por tu amor
    fui al infierno
    pero es donde
    supe ir a parar
    buscándote.
    No me gusta,
    yo quería estar
    en el cielo. Oíme.
    No te vayas.
    En mi vida aprendí mucho,
    en los libros
    y fuera de los libros,
    sobre el amor.
    No se termina
    con la muerte.
    Creo que hay
    una jerarquía
    que se puede alcanzar
    en su servicio.
    La recompensa
    es una flor mágica,
    un gato con veinte vidas.
    Si nadie hacía el intento,
    el que iba a perder
    era el mundo.
    Para vos y para mí
    fue como quien
    mira una tormenta que avanza
    sobre el agua.
    Año tras año,
    nos paramos
    ante el espectáculo de nuestras vidas
    con las manos juntas.
    La tormenta se despliega.
    Los rayos
    juegan con el ruedo de las nubes.
    El cielo hacia el norte
    es apacible,
    de un resplandor azul
    mientras la tormenta se acumula
    y es una flor que
    pronto va a alcanzar
    la cima de su florescencia.
    Bailamos,
    mentalmente,
    y leímos un libro.
    ¿Te acordás?
    Era un libro importante.
    Y así entraron
    los libros a nuestras vidas.
    ¡El mar! ¡El mar!
    Siempre,
    cuando pienso en el mar,
    me viene a la cabeza
    la Ilíada
    y la falta pública de Helena
    que la engendró.
    De no ser por eso
    no hubiera habido
    poema, y el mundo,
    si recordara
    unos pétalos carmín
    dispersos entre las piedras,
    habría dicho sencillamente:
    asesinato.
    La orquídea sexual que entonces floreció
    y que mandó a tantos
    apáticos
    a la tumba,
    legó su memoria
    a una raza de tontos
    o de héroes
    si el silencio es virtud.
    Solo el mar
    con su multiplicidad
    mantiene alguna esperanza.
    La tormenta
    se malogró, pero nosotros
    nos quedamos, detrás de
    los pensamientos que se despertaron,
    a cimentar
    de nuevo nuestras vidas.
    Es la razón
    la razón
    la que tiene que curarse,
    próxima a la
    intervención de la muerte,
    y el deseo vuelve a ser
    un jardín.    El poema
    es complejo y complejo, el lugar
    en nuestra vida
    hecho para el poema.
    El silencio también lo puede ser,
    pero no se va muy lejos
    con el silencio.
    Volvé a empezar.
    Es como el catálogo
    de las naves de Homero:
    ocupa el tiempo.
    Hablo en figuraciones,
    tanto como los vestidos
    que usás son figuraciones,
    de otro modo no podríamos
    encontrarnos. Cuando hablo
    de flores
    es para recordar
    que una vez
    fuimos jóvenes.
    No todas las mujeres son Helena,
    ya sé,
    pero todas tienen a Helena en el corazón.
    Querida,
    vos también, por eso
    te amo
    y si no fuera así, no te podría amar.
    Imaginá que hubieras visto
    una tierra, toda de mujeres
    blancas, de plata.
    ¿Qué ibas a hacer
    sino amarlas?
    ¡La tormenta estalla
    o se disipa! no es
    el fin del mundo.
    El amor es algo más,
    o eso creía,
    un jardín que se expande,
    —aunque te conocí como mujer
    y nunca pensé distinto—
    hasta que conquista
    el mar entero
    con todos sus jardines.
    Fue el amor al amor,
    el amor que se traga todo lo demás,
    un amor agradecido,
    un amor de la naturaleza, de la gente,
    de los animales,
    un amor que engendra
    bondad y dulzura,
    que me conmovió
    y que vi en vos.
    Yo debí haber sabido,
    pero no supe,
    que el lirio del valle
    es una flor que hace muy mal
    a quien la huele.
    Tuvimos nuestros hijos,
    rivales en la ofensiva.
    Los hice a un lado
    por más que los cuidaba
    tanto como cualquier hombre
    puede cuidar a sus hijos,
    según mi parecer.
    Entendeme,
    después de lo que pasó
    tenía que encontrarte,
    todavía tengo que encontrarte.
    El amor
    ante el que te inclinás
    conmigo
    —una flor,
    la flor más frágil—
    va a ser nuestro aval
    y no porque
    seamos muy débiles
    para hacerlo de otra forma
    sino porque
    en la plenitud de mi poder
    arriesgué lo que tenía que arriesgar
    por eso, para demostrar que
    nos amamos,
    mientras mis propios huesos sudaban
    lo que no te podían gritar
    en el acto.
    ¡Sobre el asfódelo, esa flor verdosa,
    vengo a cantarte,
    querida!
    Mi corazón se despierta
    pensando en traerte novedades
    de algo
    que te preocupa
    y que preocupa a muchos hombres. Mirá
    lo que suele llamarse novedad,
    no vas a encontrarlo si no es
    en los poemas que se menospreciaron.
    Es difícil
    obtener novedades de los poemas
    y sin embargo cada día los hombres
    mueren miserablemente
    por carecer
    de eso que está ahí.
    Oíme,
    que a mí también me preocupa
    y a cualquier hombre
    que quiera morirse en su cama
    y en paz.


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    Ni cañones que maten la esperanza." 
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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 07:39

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    24.- Mujer joven en la ventana

    Ella se sienta con
    lágrimas en
    las mejillas
    la mejilla en
    la palma
    el hijo en
    el regazo
    la nariz de él
    contra el

    vidrio


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    Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Mar 20 Ago 2019, 08:09

    WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1883 -1963


    25.- la carretilla roja

    tanto depende
    de una

    carretilla
    roja

    laqueada de
    gotas de lluvia

    junto a las gallinas
    blancas


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