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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty

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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

Mensaje por helena Dom 31 Mayo 2009, 17:31

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA
(precursor del modernismo, que abriría paso al desarrollo de esta corriente por Rubén Darío y otros)

Síntesis biográfica y poética.
Escritor colombiano (1865-1896), de personalidad inestable, marcada por las frustraciones en los negocios y las desgracias familiares (murió una hermana que adoraba), llegó a vivir el naufragio de un barco en que viajaba, perdiéndose entonces, según él mismo, lo mejor de su obra. Con la excepción de algunas breves temporadas en el extranjero (París, Suiza,  Londres, Venezuela, aquí como secretario de la Legislación de su país en Caracas), su vida transcurrió en el Bogotá poco estimulante de su época, una sociedad que le agobiaba (le llamaban “José Presunción) y le "obligaba" a ocultar su vocación literaria. Todo ello, obrando sobre un espíritu sensible en alto grado, culminó en el temprano suicidio - antes de cumplir los treinta y un años -, sin que su genio poético hubiese llegado a madurar plenamente. A pesar de que, aún en vida, algunas de sus composiciones fueron muy populares, publicó poco,  y la primera edición de su obra poética, parcial y adulterada, es póstuma, de 1908 (realizada en Barcelona, con un prólogo fervoroso de su gran admirador Miguel de Unamuno).
Su producción poética conservada, no abundante, ha venido a quedar agrupada en tres núcleos muy distintivos: "El libro de versos", lo más granado de esa producción - el mejor Silva - , que él mismo ordenó y tituló; "Gotas amargas", conjunto que parece tenía destinado a mantener siempre inédito; y "Versos varios", miscelánea del resto de su obra. Entre las diferentes opciones estéticas que convergen y se entrecruzan en el período modernista, este poeta colombiano apenas aparece tocado por el parnasianismo y aún menos por el preciosismo exterior que tanto proliferó en los comienzos de la década del 1890. Por el contrario, su temperamento poético y sus lecturas y preferencias fueron  principalmente hacia Poe, Bécquer, Martí... Profesó un respeto sagrado al ejercicio de la poesía: para él, "el verso es vaso santo”,  y hasta desplegó, en pareados alejandrinos de dicción e intencionalidad característicamente modernistas, una poética (de arte nervioso y nuevo) que resume la naturaleza novadora y sincrética de este modo de sensibilidad y expresividad, pero con claro énfasis en el ocultamiento y la sugestión propios del simbolismo.

Voy a dejar aquí uno de sus poemas más atractivos para mí, no digo con ello que sea el mejor. Lo leí en la primera adolescencia y ciertamente lo tengo algo mitificado”:
     
UNA NOCHE

Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
     Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
       muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
      caminabas,
      y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
      y tu sombra
      fina y lángida
      y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
      Y eran una
      y eran una
y eran una sola sombra larga!
y eran una sola sombra larga!
y eran una sola sombra larga!
     Esta noche
     solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
      por el infinito negro,
      donde nuestra voz no alcanza,
      solo y mudo
      por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
      a la luna pálida
      y el chillido
      de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
      entre las blancuras níveas
      de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
      Era el frío de la nada...

      Y mi sombra
      por los rayos de la luna proyectada,
      iba sola,
      iba sola
      ¡iba sola por la estepa solitaria!
      Y tu sombra esbelta y ágil
      fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de
           [murmullos y de músicas de alas,
      se acercó y marchó con ella,
      se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las
                [noches de negruras y de lágrimas!...

José Asunción Silva


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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty Re: JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

Mensaje por Ignacio Bellido Miér 03 Jun 2009, 14:10

Excelente, hay que señalar la soltura y libertad con que escribía en pleno siglo XIX
que ya quisieran muchos(quisieramos) tener.
Un abrazo y gracias.
Ignacio
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Mensaje por helena Miér 03 Jun 2009, 17:03

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Ignacio.
José Asunción Silva fue un gran poeta,
cálido y realmente moderno.
Lástima que la vida lo tratara tan mal,
hasta el punto de no quererla...

Un abrazo
Helena
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Mensaje por Maria Lua Miér 03 Jun 2009, 21:22

Bello poema de JOSÉ ASUNCIÓN SILVA,
un gran poeta!
Gracias, Helena,
un beso
Maria Lua
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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty MARIA LUA

Mensaje por helena Jue 04 Jun 2009, 06:12

Gracias a tí, mi versátil y querida amiga.
Estás en todo y todo lo haces
de forma magistral.
Tus opiniones tiene un valor añadido.

Un beso grande
Helena
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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty Re: JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

Mensaje por Juan Martín Sáb 11 Jul 2009, 17:11

Querida amiga, he leído con deleito lo que has dejado de José Asunción Silva, que, dicho sea de paso, desconocía.

Debías ser precoz en el amor a la poesía, pues, tal como dices, leíste el poema por primera vez durante la adolescencia.

Yo no puedo establecer comparaciones con respecto a otras partes de su obra, pero sí te puedo decir que me han gustado ésos sus versos. Y esa imagen final de las sombras fundiéndose en las noches de negruras y de lágrimas es todo un símbolo. Tal vez de amor, tal vez de complicidad y abandono ante el fin próximo y previsible... También el escenario que forja el poeta en sus versos es de lo más sugerente, y predispone al espíritu para un viaje cargado de misterio y de rara belleza.

En fin, que ha sido un placer aparecer por aquí.

Muchos besos.
Juan
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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty JUAN

Mensaje por helena Sáb 11 Jul 2009, 19:12

Querido amigo, me alegra mucho verte aparecer en el apartado de este poeta
que para mí tiene un valor especial, pues todo en torno a él me interesa, supongo que por su vida desgraciasa, su obra casi perdida y su suicidio, pero también porque le conocí en edad temprana. Mi madre tenía una antología poética que incluís varios poemas suyos.
En todo caso el que he ofrecido es muy delicado, triste y bello.
También me gusta ver que compartimos muchos puntos de vista en cuanto a sensibilidad poética.
Gracias por pasar!

Un beso grande
Helena

¡Buenas noches!
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Mensaje por Angélica Alvarez Sáb 11 Jul 2009, 22:38

Desgarradores los versos de Asunción Silva, poeta del desespero. Hace un tiempo un amigo escribió un ensayo sobre su obra, en el que planteaba la polinomia de "noche" en su poesía. Fue muy interesante para mí, pues desconocía en ese momento al poeta.

Ha sido bueno recordarlo por aquí.
Sldos
A
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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty Re: JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

Mensaje por helena Jue 13 Ago 2009, 16:45

"Desgarradores los versos de Asunción Silva, poeta del desespero. Hace un tiempo un amigo escribió un ensayo sobre su obra, en el que planteaba la polinomia de "noche" en su poesía. Fue muy interesante para mí, pues desconocía en ese momento al poeta.

Ha sido bueno recordarlo por aquí.
Sldos
A"

----
Disculpa, amiga mía, la tardanza en responder. No había visto tu comentario hasta ahora. Y me alegro mucho de haber pasado por aquí, no sólo por esta respuesta sino porque así levanto a este grandiosos poeta casi desconocido.
Gracias y un beso
Helena
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Mensaje por Maria Lua Mar 20 Abr 2010, 00:15

A VECES, CUANDO EN ALTA NOCHE


A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!
···················································
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!


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o un ciego soñando
y en ese vuelo y en ese sueño
compartir contigo sol y luna,
siendo guardián en tu cielo
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Mensaje por Maria Lua Mar 20 Abr 2010, 00:18

MIDNIGHT DREAMS

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.

Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de felicidades que nunca han sido mías,

se fueron acercando en lentas procesiones
y de la alcoba oscura poblaron los rincones

hubo un silencio grave en todo el aposento
y en el reloj la péndola detúvose al momento.

La fragancia indecisa de un olor olvidado,
llegó como un fantasma y me habló del pasado.

Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
y oí voces oídas ya no recuerdo dónde.
·································································
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
se fueron alejando, sin hacerme ruido

y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra
y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.


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Mensaje por Maria Lua Mar 20 Abr 2010, 00:19

LUZ DE LUNA

Ella estaba con él... A su frente
pensativa y pálida,
penetrando al través de las rejas
de antigua ventana
de la luna naciente venían
los rayos de plata,
él estaba a sus pies, de rodillas,
perdido en las vagas
visiones que cruzan en horas felices
los cielos del alma!
Con las trémulas manos asidas,
con el mudo fervor de los que aman,
palpitanto en los labios los besos,
entrambos hablaban
el lenguaje mudo
sin voz ni palabras
que en momentos de dicha suprema,
tembloroso el espíritu habla...
···············································
El silencio que crece... la brisa
que besa las ramas,
dos seres que tiemblan, la luz de la luna
que el paisaje baña,
¡amor un instante detén allí el vuelo,
murmura tus himnos de triunfo y recoge las alas!
················································
Unos meses después, él dormía
bajo de una lápida
el último sueño de que nadie vuelve
el último sueño de paz y de calma.
················································
Anoche, una fiesta
con su grato bullicio animaba
de ese amor el tranquilo escenario.
¡Oh burbujas del rubio champaña!
¡Oh perfume de flores abiertas!
¡Oh girar de desnudas espaldas!
¡Oh cadencias del valse que mueve
torbellinos de tules y gasas!
Allí estuvo, más linda que nunca,
por el baile tal vez agitada
se apoyó levemente en mi brazo,
dejamos las salas
y un instante después penetramos
en la misma estancia
que un año antes no más la había visto
temblando callada,
cerca de él!...
...Amorosos recuerdos,
tristezas lejanas,
cariñosas memorias que vibran,
como sones de arpa,
tristezas profundas
del amor, que en sollozos estallan,
presión de sus manos,
són de sus palabras,
calor de sus besos,
¿por qué no volvisteis a su alma?...
················································
A su pecho no vino un suspiro
a sus ojos no vino una lágrima
ni una nube nubló aquella frente
pensativa y pálida
y mirando los rayos de luna
que al través de la reja llegaban,
murmuró con su voz donde vibran,
como notas y cantos y músicas de campanas vibrantes de plata:
qué valses tan lindos!
¡qué noche tan clara!


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Mensaje por Maria Lua Mar 20 Abr 2010, 00:19

TRISTE

Cuando al quererlo la suerte
se mezclan a nuestras vidas,
de la ausencia o de la muerte,
las penas desconocidas,

y, envueltos en el misterio
van, con rapidez que asombra,
amigos al cementerio,
ilusiones a la sombra,

la intensa voz de ternura
que vibra en el alma amante
como entre la noche oscura
una campana distante,

saca recuerdos perdidos
de angustias y desengaños
que tienen ocultos nidos
en las ruinas de los años.

Y que al cruzar aleteando
por el espacio sombrío
van en el ser derramando
sueños de angustia y de frío

hasta que alguna lejana,
idea consoladora,
que irradia en el alma humana
como con lumbre de aurora,

en su lenguaje difuso
entabla con nuestros duelos
el gran diálogo confuso
de las tumbas y los cielos.


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Mensaje por Maria Lua Mar 20 Abr 2010, 00:19

MADRIGAL

Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles
de estatua de Tanagra; tu olor de lilas;
el carmín de tu boca de labios tersos;
las miradas ardientes de tus pupilas;
el ritmo de tu paso; tu voz velada;
tus cabellos que suelen, si los despeina
tu mano blanca y fina, toda hoyuelada,
cubrirte con un rico manto de reina;
tu voz, tus ademanes, tú... no te asombre:
todo eso está, ya a gritos, pidiendo un hombre.


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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty J. Asunción Silva

Mensaje por Miguel Garza Mar 20 Abr 2010, 10:47

Hola compañeros de viaje:
Gracias por este pequeño banquete del gran poeta colombiano, en lo paricular el Nocturno (Una noche...) es uno de mis poemas favoritos, me seduce la comunión espiritual que alcanza y el doliente ritmo de vértigo que tienen sus versos, absolutamente innovadores para su época.
Saludos a todos: Miguel Garza
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JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896) Empty Re: JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (1865-1896)

Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:30

Gracias, a ti Miguel!
Un beso
Maria Lua


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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:32

Ars

El verso es vaso santo; poned en él tan solo
Un pensamiento puro,
En cuyo fondo bullan hirvientes las imágenes
Como burbujas de oro de un viejo vino oscuro!

Allí verted las flores que en la continua lucha
Ajó del mundo el frío,
Recuerdos silenciosos de tiempos que no vuelven,
Y nardos empapados en gotas de rocío.

Para que la existencia mísera se embalsame
Como de esencia ignota,
Quemándose en el fuego del alma enternecida
De aquel supremo bálsamo, ¡basta una gota!




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:32

Cápsulas

El Pobre Juan de Dios, tras de los éxtasis
Del amor de Aniceta, fue infeliz.
Pasó tres meses de amarguras graves,
Y, tras lento sufrir,
Se curó con copaiba y con las cápsulas
De Sándalo Midy.

Enamorado luego de la histérica Luisa,
Rubia sentimental,
Se enflaqueció, se fue poniendo tísico
Y al año y medio o más,
Se curó con bromuro y con las cápsulas
De éter de Clertán.

Luego, desencantado de la vida,
Filósofo sutil,
A Leopardi leyó, y a Schopenhauer
Y en un rato de spleen,
Se curó para siempre con las cápsulas
De plomo de un fusil.








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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:33

El mal del siglo

El Paciente:
Doctor, un desaliento de la vida
Que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
El mal del siglo... el mismo mal de Werther,
De Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
Desprecio por lo humano... un incesante
Renegar de lo vil de la existencia,
Digno de mi maestro Schopenhauer;
Un malestar profundo que se aumenta
Con todas las torturas del análisis...

El Médico:
Eso es cuestión de régimen: camine
De mañanita; duerma largo; báñese;
Beba bien; coma bien; cuídese mucho:
¡Lo que usted tiene es hambre!...




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:33

Estrellas que entre lo sombrío...

?...

Estrellas que entre lo sombrío
De lo ignorado y de lo inmenso,
Asemejáis en el vacío
Jirones pálidos de incienso,

Nebulosas que ardéis tan lejos
En el infinito que aterra,
Que sólo alcanza los reflejos
De vuestra luz hasta la tierra,

Astros que en abismos ignotos
Derramáis resplandores vagos,
Constelaciones que en remotos
Tiempos adoraron los Magos,

Millones de mundos lejanos,
Flores de fantástico broche,
Islas claras en los océanos
Sin fin ni fondo de la noche,

¡Estrellas, luces pensativas!
¡Estrellas, pupilas inciertas!
¿Por qué os calláis si estáis vivas
Y por qué alumbráis si estáis muertas?...




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:34

Gotas amargas

Avant-Propos

Prescriben los facultativos,
cuando el estómago se estraga,
al paciente, pobre dispéptico,
dieta sin grasas.

Le prohíben las cosas dulces,
le aconsejan la carne asada
le hacen tomar como tónico
gotas amargas.

Pobre estómago literario
que lo trivial fatiga y cansa,
no sigas leyendo poemas
llenos de lágrimas!

Deja las comidas que llenan,
historias, leyendas y dramas
y todas las sensiblerías
semi-románticas.

Y para completar el régimen
que fortifica y que levanta,
ensaya una dosis de estas
gotas amargas.




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o un ciego soñando
y en ese vuelo y en ese sueño
compartir contigo sol y luna,
siendo guardián en tu cielo
y tren de tus ilusiones."
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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:34

La respuesta de la tierra

Era un poeta lírico, grandioso y sibilino,
Que le hablaba a la tierra una tarde de invierno,
Frente a una posada y al volver de un camino:
-¡Oh madre, oh Tierra! -díjole-, en tu girar eterno
Nuestra existencia efímera tal parece que ignoras.
Nosotros esperamos un cielo o un infierno,
sSfrimos o gozamos, en nuestras breves horas,
E indiferente y muda, tú, madre sin entrañas,
De acuerdo con los hombres no sufres y no lloras.
¿No sabes el secreto misterioso que entrañas?
¿Por qué las noches negras, las diáfanas auroras?
Las sombras vagarosas y tenues de unas cañas
Que se reflejan lívidas en los estanques yertos,
¿No son como conciencias fantásticas y extrañas
Que les copian sus vidas en espejos inciertos?
¿Qué somos? ¿A do vamos? ¿Por qué hasta aquí vinimos?
¿Conocen los secretos del más allá los muertos?
¿Por qué la vida inútil y triste recibimos?
¿Hay un oasis húmedo después de estos desiertos?
¿Por qué nacemos, madre, dime, por qué morimos?
¿Por qué? Mi angustia sacia y a mi ansiedad contesta.
Yo, sacerdote tuyo, arrodillado y trémulo,
En estas soledades aguardo la respuesta.

La Tierra, como siempre, displicente y callada,
Al gran poeta lírico no le contestó nada.




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:34

La voz de las cosas

¡Si os encerrara yo en mis estrofas,
Frágiles cosas que sonreís,
Pálido lirio que te deshojas,
Rayo de luna sobre el tapiz
De húmedas flores, y verdes hojas
Que al tibio soplo de Mayo abrís,
Si os encerrara yo en mis estrofas,
Pálidas cosas que sonreís!

¡Si aprisionaros pudiera el verso,
Fantasmas grises, cuando pasáis,
Móviles formas del universo,
Sueños confusos, seres que os vais,
Ósculo triste, suave y perverso
Que entre las sombras al alma dais,
Si aprisionaros pudiera el verso
Fantasmas grises, cuando pasáis!




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:35

Muertos

En los húmedos bosques, en otoño,
Al llegar de los fríos, cuando rojas,
Vuelan sobre los musgos y las ramas,
En torbellinos, las marchitas hojas,
La niebla al extenderse en el vacío
Le da al paisaje mustio un tono incierto
Y el follaje do huyó la savia ardiente
Tiene un adiós para el verano muerto
Y un color opaco y triste
Como el recuerdo borroso
De lo que fue y ya no existe.

En los antiguos cuartos hay armarios
Que en el rincón más íntimo y discreto,
De pasadas locuras y pasiones
Guardan, con un aroma de secreto,
Viejas cartas de amor, ya desteñidas,
Que obligan a evocar tiempos mejores,
Y ramilletes negros y marchitos,
Que son como cadáveres de flores
Y tienen un olor triste
Como el recuerdo borroso
De lo que fue y ya no existe.

Y en las almas amantes cuando piensan
En perdidos afectos y ternuras
Que de la soledad de ignotos días
No vendrán a endulzar horas futuras,
Hay el hondo cansancio que en la lucha
Acaba de matar a los heridos,
Vago como el color del bosque mustio,
Como el olor de los perfumes idos,
Y el cansancio aquel es triste
Como el recuerdo borroso
De lo que fue y ya no existe.




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:35

Soneto

Tiene instantes de horribles amarguras
la sed de idolatrar que al hombre agita,
del Supremo Señor la faz bendita
ya no sonríe del cielo en las alturas.

¡Qué poco logras, Fe, cuando aseguras
término a su ansiedad que es infinita
y otra vida después, do resucita
y halla en un mundo mejor, horas más puras!

Sin columna de luz, que en el desierto
guíe su paso a punto conocido
continúa el crüel peregrinaje,

para encontrar en el futuro incierto
las soledades hondas del olvido
tras las fatigas del penoso viaje.




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Mensaje por Maria Lua Lun 19 Jul 2010, 21:36

Un poema

Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,

Escogí entre un asunto grotesco y otro trágico
Llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico

Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
Juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose;

Ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
Unos cual choques de armas, otros cual cantos de aves,

De Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte,
De metros y de formas se presentó la corte.

Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles
Cruzaron los tercetos, como corceles ágiles

Abriéndose ancho paso por entre aquella grey
Vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,

Y allí cantaron todos... Entre la algarabía,
Me fascinó el espíritu, por su coquetería,

Alguna estrofa aguda que excitó mi deseo
Con el retintín claro de su campanilleo.

Y la escogí entre todas... Por regalo nupcial
Le di unas rimas ricas, de plata y de cristal.

En ella conté un cuento, que huyendo lo servil
Tomó un carácter trágico, fantástico y sutil,

Era la historia triste, desprestigiada y cierta,
De una mujer hermosa, idolatrada y muerta,

Y para que sintieran la amargura, exprofeso,
Junté sílabas dulces como el sabor de un beso,

Bordé las frases de oro, les di música extraña
Como de mandolinas que un laúd acompaña,

Dejé en una luz vaga las hondas lejanías,
Llenas de nieblas húmedas y de melancolías

Y por el fondo oscuro, como en mundana fiesta,
Cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,

Envueltas en palabras que ocultan como un velo,
Y con caretas negras de raso y terciopelo,

Cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones
De sentimientos místicos y humanas tentaciones...

Complacido en mis versos, con orgullo de artista,
Les dí olor de heliotropos y color de amatista...

Le mostré mi poema a un crítico estupendo...
Y lo leyó seis veces y me dijo... No entiendo!



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Mensaje por helena Miér 21 Jul 2010, 12:57

Querida Lua, muchas gracias por todo
lo que has aportado a esta página.
¡Buen trabajo!
Un beso cariñoso
Helena
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Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 19 Nov 2022, 14:51

.


Otros poemas de José Asunción Silva:


De poemas de adolescencia y juventud (1880-1884):


COMO RECUERDO DE SU AMOR SINCERO...

Como recuerdo de su amor sincero,
recuerdo dulce y único
de aquel amor suave y melancólico
cual la luz del crepúsculo,
guardo en un cofrecito plateado
unas rosas de musgo,
las contemplo en mis horas de alegría,
las beso cuando sufro,
¡aún guardan el perfume penetrante
de los cabellos suyos!

Cuando bajo la tierra muda y fría
duerma, lejos del mundo,
cuando el ramaje de movible sauce
cobije mi sepulcro,
¡sobre la piedra que mis restos vele
poned el ramo mustio!



JUNTOS LOS DOS

Juntos los dos reímos cierto día
¡ay, y reímos tanto
que toda aquella risa bulliciosa
se tornó pronto en llanto.

Después, juntos los dos, en cierta noche,
lloramos mucho, tanto,
que quedó como huella de las lágrimas
un misterioso encanto.

Huyen hondos suspiros de la orgía
entre las copas cálidas,
¡sólo en el agua amarga de los mares,
se forjan perlas pálidas!

(17 de Mayo de 1884)




De Poemas de madurez (1885-1895):


VEJECES

Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
sin voz y sin color, saben secretos
de las épocas muertas, de las vidas
que ya nadie conserva en la memoria,
y a veces a los hombres, cuando inquietos
las miran y las palpan, con extrañas
voces de agonizante dicen, paso,
casi al oído, alguna rara historia
que tiene oscuridad de telarañas,
sOn de laúd, y suavidad de raso.

¡Colores de anticuada miniatura,
hoy, de algún mueble en el cajón, dormida;
cincelado puñal; carta borrosa,
tabla en que se deshace la pintura
por el tiempo y el polvo ennegrecida;
histórico blasón, donde se pierde
la divisa latina, presuntuosa,
medio borrada por el liquen verde;
misales de las viejas sacristías;
de otros siglos fantásticos espejos
que en el azogue de las lunas frías
guardáis de lo pasado los reflejos;
arca, en un tiempo de ducados llena,
crucifijo que tanto moribundo
humedeció con lágrimas de pena
y besó con amor grave y profundo;
negro sillón de Córdoba; alacena
que guardaba un tesoro peregrino
y donde anida la polilla sola;
sortija que adornaste el dedo fino
de algún hidalgo de espadín y gola;
mayúsculas del viejo pergamino;
batista tenue que a vainilla hueles;
seda que te deshaces en la trama
confusa de los ricos brocateles;
arpa olvidada que al sonar, te quejas;
barrotes que formáis un monograma
incomprensible en las antiguas rejas,
el vulgo os huye, el soñador os ama
y en vuestra muda sociedad reclama
las confidencias de las cosas viejas.

El pasado perfuma los ensueños
con esencias fantásticas y añejas
y nos lleva a lugares halagüeños
en épocas distantes y mejores;
por eso a los poetas soñadores
les son dulces, gratísimas y caras,
las crónicas, historias y consejas,
las formas, los estilos, los colores,
las sugestiones místicas y raras
y los perfumes de las cosas viejas.



RESURRECCIONES

Como Naturaleza,
cuna y sepulcro eterno de las cosas,
el alma humana tiene ocultas fuerzas,
silencios, luces, músicas y sombras.

Sobre una eterna esencia
pasos inestables de caducas formas
y senos ignorados
de la vida y la muerte se eslabonan.

Nacen follajes húmedos
de cuerpos descompuestos en las fosas,
adoraciones nuevas
de los altares en las aras rotas.



MARIPOSAS

En tu aposento tienes,
en urna frágil,
clavadas mariposas
que, si brillante
rayo de sol las toca,
parecen nácares
o pedazos de cielo,
cielos de tarde,
o brillos opalinos
de alas suaves;
y allí están las azules
hijas del aire,
fijas ya para siempre
las alas ágiles,
las alas, peregrinas
de ignotos valles
que, como los deseos
de tu alma amante,
a la aurora parecen
resucitarse
cuando de tus ventanas
las hojas abres
y da el sol en tus ojos
y en los cristales.



SERENATA

La calle está desierta; la noche fría,
velada por las nubes pasa la luna,
arriba está cerrada la celosía,
y las trémulas notas, una por una,
vibran cuando los dedos, fuertes y ágiles,
mientras la voz que canta, ternuras narra,
hacen que vibren todas  las cuerdas frágiles
de la guitarra.

La calle está desierta, la noche fría,
en un espacio claro brilló la luna,
la voz tiene una vaga melancolía
y resuenan las notas, una por una.
Tal vez la serenata con su ruido
busca un alma de niña que ama y espera,
como buscan alares donde hacer nido
las golondrinas pardas en primavera.

La calle está desierta, la noche fría,
una nube borrosa cubrió la luna,
arriba ya está abierta la celosía
y se apagan las notas una por una.
El cantor, con los dedos fuertes y ágiles,
de la vieja ventana se asió a la barra
y dan como un suspiro las cuerdas frágiles
de la guitarra.



DÍA DE DIFUNTOS

La luz vaga... opaco el día,
la llovizna cae y moja
con sus hilos penetrantes la ciudad desierta y fría.
Por el aire tenebroso ignorada mano arroja
un oscuro velo opaco de letal melancolía,
y no hay nadie que, en lo íntimo, no se aquiete y se recoja
al mirar las nieblas grises de la atmósfera sombría
y al oír en las alturas
melancólicas y oscuras
los acentos dejativos
y tristísimos e inciertos
con que suenan las campanas
¡las campanas plañideras que les hablan a los vivos
de los muertos!
Y hay algo angustioso e incierto
que mezcla a ese sonido su sonido,
e inarmónico vibra en el concierto
que alzan los bronces al tocar a muerto,
por todos los que han sido.
Es la voz de una campana
que va marcando la hora,
hoy lo mismo que mañana,
rítmica, igual y sonora;
una campana se queja,
y la otra campana llora,
ésa tiene voz de vieja,
ésta de niña que ora.
Las campanas más grandes, que dan un doble recio,
suenan con un acento de místico desprecio,
mas la campana que da la hora
ríe, no llora.
Tiene en su timbre seco sutiles ironías,
su voz parece que habla de goces, de alegrías,
de placeres, de citas, de fiestas y de bailes,
de las preocupaciones que llenan nuestros días,
es una voz del siglo entre un coro de frailes,
y con sus notas se ríe,
escéptica y burladora,
de la campana que ruega,
de la campana que implora
y de cuanto aquel coro conmemora,
y es porque con su retintín
ella midió el dolor humano
y marcó del dolor el fin.
Por eso se ríe del grave esquilón
que suena allá arriba con fúnebre son,
por eso interrumpe los tristes conciertos
con que el bronce santo llora por los muertos...
¡No la oigáis, oh bronces, no la oigáis, campanas,
que con la voz grave de ese clamoreo
rogáis por los seres que duermen ahora
lejos de la vida, libres del deseo,
lejos de las rudas batallas humanas!
¡Seguid en el aire vuestro bamboleo,
no la oigáis, campanas!
Contra lo imposible ¿qué puede el deseo?
Allá arriba suena,
rítmica y serena,
esa voz de öro
y sin que lo impidan sus graves hermanas
que rezan en coro,
la campana del reló
suena, suena, suena ahora
y dice que ella marcó
con su vibración sonora
de los olvidos la hora,
que, después de la velada
que pasó cada difunto,
en una sala enlutada
y con la familia junto
en dolorosa actitud,
mientras la luz de los cirios
alumbraba el ataúd
y las coronas de lirios,
que después de la tristura,
de los gritos de dolor,
de las frases de amargura,
del llanto desgarrador,
marcó ella misma el momento
en que con la languidez
del luto huyó el pensamiento
del muerto, y el sentimiento
seis meses más tarde o diez...
Y hoy, día de muertos, ahora que flota,
en las nieblas grises la melancolía,
en que la llovizna cae, gota a gota,
y con sus tristezas los nervios embota
y envuelve en un manto la ciudad sombría,
ella que ha medido la hora y el día
en que a cada casa, lúgubre y vacía
tras del luto breve volvió la alegría;
ella que ha marcado la hora del baile
en que al año justo, un vestido aéreo
estrena la niña cuya madre duerme,
olvidada y sola, en el cementerio,
suena indiferente a la voz de fraile
del esquilón grave y a su canto serio;
ella que ha medido la hora precisa
en que a cada boca que el dolor sellaba,
como por encanto, volvió la sonrisa,
esa precursora de la carcajada,
ella que ha marcado la hora en que el viudo
habló de suicidio y pidió el arsénico
cuando aún en la alcoba, recién perfumada,
flotaba el aroma del ácido fénico,
y ha marcado luego la hora en que, mudo
por las emociones con que el goce agobia,
para que lo unieran con sagrado nudo,
a la misma iglesia fue con otra novia,
ella no comprende nada del misterio
de aquellas quejumbres que pueblan el aire
y lo ve en la vida todo jocoserio
y sigue marcando con el mismo modo,
el mismo entusiasmo y el mismo desgaire
la huida del tiempo que lo borra todo!
¡Y eso es lo angustioso y lo incierto,
que flota en el sonido,
esa es la nota irónica que vibra en el concierto
que alzan los bronces al tocar a muerto.
por todos los que han sido!
Esa es la voz fina y sutil
de vibraciones de cristal
que, con acento juvenil
indiferente al bien y al mal,
mide lo mismo la hora vil
que la sublime o la fatal
y resuena en las alturas,
melancólicas y oscuras,
sin tener en su tañido
claro, rítmico y sonoro,
los acentos dejativos
y tristísimos e inciertos
de aquel misterioso coro,
con que ruegan las campanas, las campanas,
¡las campanas plañideras
que les hablan a los vivos
de los muertos!



De Gotas amargas:


LENTES AJENOS

Al través de los libros amó siempre
mi amigo Juan de Dios
y tengo presunciones de que nunca
supo lo que es amor.

Apenas le apuntaba el bozo cuando,
muy dado a Lamartine,
hizo de Rafael, con una Julia
que se encontró en Choachí.

Tras de un largo estudio obtuvo luego
título de Doctor;
de Dumas La Dama de las Camelias
una noche leyó

y, creyéndola cierta como un texto
de Dujardin-Beaumetz,
fue el Armando Duval de una asquerosa
Margarita Gautier.

Después, estando en Tunja como médico
del hospital mayor,
dio en soñar con amores que ofrecían
menos complicación.

De Gustavo Flaubert prestóle un tomo
Antonio José Ruiz
y fue el Rodolfo Boulanger de una
Madama Bovary.

Pasada aquella crisis formidable
con Ana se casó;
siguieron cuatro meses de ternuras
a lo Gustavo Droz.

Todo hubiera marchado a maravillas
en esa unión feliz
sin la influencia fatal de una novela
que le dañó el magín:

leyó de Emilio Zola un solo tomo
y se creyó Muffat
de Aniceta Contreras, que era entonces
una semi-Naná.

Y así pasó la vida entre los sueños
y llegó de ella al fin
dejando tres chicuelos y una esposa
que fue muy infeliz.


Al través de los libros amó siempre
mi amigo Juan de Dios,
y tengo presunciones de que nunca
supo lo que es amor.



PSICOTERAPÉUTICA

Si quieres vivir muchos años
y gozar de salud cabal,
ten desde niño desengaños,
practica el bien, espera el mal.

Desechando las convenciones
de nuestra vida artificial,
lleva por regla en tus acciones
esta norma: ¡lo natural!

De los filósofos etéreos
huye la enseñanza teatral
y aplícate buenos cauterios
en el chancro sentimental.



FILOSOFÍAS

De placeres carnales el abuso,
de caricias y besos,
goza, y ama con toda tu alma, iluso;
agótate en excesos.

Y si de la avariosis te librara
la sabia profilaxis,
al llegar los cuarenta, irás sintiendo
un principio de ataxia.

De la copa que guarda los olvidos
bebe el néctar que agota:
perderás el magín y los sentidos
con la última gota.

Trabaja sin cesar, batalla, suda,
vende vida por oro:
conseguirás una dispepsia aguda
mucho antes que un tesoro.

Y tendrás ¡oh placer!, de la pesada
digestión en el lance,
ante la vista ansiosa y fatigada
las cifras de un balance.

Al arte sacrifícate: ¡combina,
esculpe, pule, extrema!
¡Lucha, y en la labor que te asesina,
-lienzo, bronce o poema-

pon tu esencia, tus nervios, tu alma toda!
¡Terrible empresa vana,
pues que tu obra no estará a la moda
de pasado mañana!

No: sé creyente, fiel, toma otro giro
y la razón prosterna
a los pies del absurdo: ¡compra un giro
contra la vida eterna!

Págalo con tus goces; la fe aviva;
ora, medita, impetra;
y al morir pensarás: ¿Y si allá arriba
no me cubren la letra?

Mas si acaso el orgullo se resiste
a tanta abdicación,
si la fe ciega te parece triste,
confía en la razón.

Desprecia los placeres y, severo,
a la filosofía,
loco por encontrar lo verdadero,
consagra noche y día.

Compara religiones y sistemas
de la Biblia a Stuart Mill,
desde los escolásticos problemas
hasta lo más sutil

de Spencer y de Wundt y, consagrado
a sondear ese abismo,
lograrás este hermoso resultado:
no creer ni en ti mismo.

No pienses en la paz desconocida.
Mira, al fin, lo mejor
en el tumulto inmenso de la vida
es la paz interior.

Deja el estudio y los placeres; deja
la estéril lucha vana,
y, como Sakia-Muni lo aconseja,
húndete en el nirvana.

Excita del vivir los desengaños
y, en soledad contigo,
como un yogui senil, pasa los años
mirándote el ombligo.

De la vida del siglo ponte aparte;
del placer y el amigo,
escoge para ti la mejor parte
y métete contigo.

Y cuando llegues en postrera hora
a la última morada
sentirás una angustia matadora
de no haber hecho nada...


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Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 20 Nov 2022, 13:33

.


Otros poemas de Gotas amargas, José Asunción Silva:


EGALITÉ...

Juan Lanas, el mozo de esquina,
es absolutamente igual
al Emperador de la China:
los dos son el mismo animal.
Juan Lanas cubre su pelaje
con nuestra manta nacional;
el gran magnate lleva un traje
de seda verde excepcional.
Del uno cuidan cien dragones
de porcelana y de cristal;
Juan Lanas carga maldiciones
y gruesos fardos por un real.
Pero si alguna mandarina
siguiendo el instinto sexual
al Emperador se avecina
en el traje tradicional
que tenía nuestra madre Eva
en aquella tarde fatal
en que se comieron la breva
del árbol del Bien y del Mal,
y si al mismo Juan una Juana
se entrega por modo brutal
y palpita la bestia humana
en un solo espasmo sexual,
Juan Lanas, el mozo de esquina,
es absolutamente igual
al Emperador de la China:
los dos son el mismo animal.



SUS DOS MESAS

De soltera
:

En los tallados frascos guardados los olores
de las esencias diáfanas, dignas de alguna hurí,
un vaso raro y frágil do expiran unas flores,
el iris de un diamante la sangre de un rubí
cuyas facetas tiemblan, con vivos resplandores
entre el lujoso estuche de seda carmesí,
y frente al espejo la epístola de amores
que al irse para el baile dejó olvidada allí.

De casada
:

Un biberón que guarda mezcladas dos terceras
partes de leche hervida y una de agua de cal,
la vela que reclama las despabiladeras
desde la palmatoria verdosa de metal;
en rotulado frasco, cerca de las tijeras,
doscientos gramos de una loción medicinal;
un libro de oraciones, dos cucharadas dulceras,
un reverbero viejo y un chupo y un pañal...




De Poemas de la carne:


RESURREXIT

Para qué arrepentirnos, si es bastante
a purgar nuestro mísero pecado
el doliente recuerdo de un pasado
cada vez más cercano y más distante;

si no hemos de encontrar más adelante
todo lo que nos hubo conturbado,
ni las bocas que ya nos han besado,
ni el loco amor, ni la caricia amante.

Ríe y no te arrepientas, que mañana
nuestras dos almas solas irán juntas
a explorar los misterios del Nirvana…

Mientras que Magdalena, la divina,
entre el coro de vírgenes difuntas
hace un triste papel de celestina.



ESTRELLAS FIJAS

Cuando ya de la vida
el alma tenga, con el cuerpo, rota,
y duerma en el sepulcro
esa noche, más larga que las otras,

mis ojos, que en recuerdo
del infinito eterno de las cosas,
guardaron sólo, como de un ensueño
la tibia luz de tus miradas hondas,

al ir descomponiéndose
entre la oscura fosa,
verán, en lo ignorado de la muerte,
tus ojos... destacándose en las sombras.



OH DULCE NIÑA PÁLIDA

Oh dulce niña pálida que, como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
a quien los más audaces, en locos devaneos
jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
y en cuyos dulces labios —abiertos sólo al rezo—
jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
por aquel de quien eres todas las alegrías,
¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...




De Otros poemas:


VOZ DE MARCHA

A orillas de la senda de la vida
ya fatigado se sentó el mancebo
y murmuró con voz adolorida:
"Cansada el alma llevo.

"Inútil es seguir; ruda la carga,
de la existencia humana sólo brota
honda tristeza, pertinaz y amarga,
cual del laúd la nota.

"No alumbra en el futuro luz de aurora,
en lo más hondo el entusiasmo ha muerto,
sólo eres, esperanza soñadora,
miraje del desierto.

"¡Ay! y el amor y la amistad, mentiras;
como brumas vacilan las ideas,
sólo tristeza y desaliento inspiras,
vida, ¡maldita seas!"

Renegó de virtud y de nobleza,
y de pasado y porvenir maldijo,
pero en el aire, entre la sombra espesa,
oyó una voz que dijo:

"Por más que traiga el viento tempestuoso
entre las alas blanquecina escarcha,
oíd del siglo el grito poderoso,
oíd la voz de marcha.

"¿Conque os cansó lo rudo del camino?
¿Conque está el corazón agonizante?...
Pensad que sólo sois un peregrino...
¡Y seguid adelante!

"Al doblar los recodos del sendero
la muchedumbre, en la primer cruzada,
gritaba al ver un pueblo en el otero:
-¡Jerusalén sagrada!

"Cuántas veces, su engaño repetido,
al apagarse el entusiasmo ardiente,
al viento poderoso del olvido
se doblegó su frente.

"¡Cuántas veces volviera a su memoria
de la patria el recuerdo cariñoso,
huyera de ella la ambición de gloria
y deseara el reposo!

"Pero una tarde, tarde vislumbrada
en místicos ensueños, ¡de improvisto
contempló la ciudad santificada
por la pasión del Cristo.

"¡Seguid! ¡seguid! Y si en la ruta umbrosa
el paso os cierra levantado monte,
¡subid hasta su cumbre tenebrosa
y ved el horizonte!

"Tal vez el porvenir guarde en su seno,
que hoy os parece lóbrego y oscuro,
de claridades misteriosas lleno,
un rayo de luz puro.

"Tal como son, hirvientes, las marinas
aguas que pasman de temor al verlas,
en el fondo, entre conchas nacarinas,
¡guardan pálidas perlas!

"¡Marchad! ¡Marchad! Y al fin de la partida
torne un momento a confortar el alma
el recuerdo feliz de una cumplida
misión de paz y calma.

"Mas si os cansó lo rudo del camino,
y si está el corazón agonizante,
pensad que sólo sois un peregrino...
¡Y seguid adelante!

"Pide el siglo potente y majestuoso,
cuya voz, conmovida, el alma escucha,
quien lidie sin cansancio ni reposo
del progreso en la lucha".

Alzó el joven los miembros agitados,
cual los del muerto ante el poder divino,
y se limpió los ojos enturbiados
y prosiguió camino.

El viento arriba murmuró querellas,
rompió la luz los tenebrosos velos,
¡y, temblando, brillaron las estrellas
en lo alto de los cielos!

 

EL RECLUTA

Hasta que manos piadosas
algún sepulcro le dieron,
al bajar de la cañada
junto a las matas de helecho,
destrozada la cabeza
por una bala de rémigton,
con la blusa de bayeta
y la camisa de lienzo,
un escapulario santo
colgado al huesoso cuello,
los pantalones de manta
manchados de barro fresco,
las rudas manos crispadas,
los ojos aún abiertos,
y la sangre, ya viscosa,
pegándole los cabellos,
estuvo toda la noche
de aquel combate sangriento
abandonado él cadáver
del pobre recluta muerto.
¿Su nombre?... Un oscuro nombre ..
Dijunto Juan Abudelo,
cuando hablan de la campaña
lo nombran los compañeros...
¿Su madre?... Una pobre madre
que en el rancho, al pie del cerro,
abandonada y estúpida
pasa los días inciertos.
¿Su vida?..., Una oscura vida,
la vida vaga de un cuerpo
que fue tranquila y sin odios
hasta en el cuartel infecto,
do, penetrado de frío,
que le calaba los huesos
y que tiritar le hacía
bajo el bayetón deshecho,
conoció toda la angustia
de largas noches sin sueño,
y de tristes soledades,
el pobre recluta muerto.

Los soldados que seguían
en titánicos esfuerzos
de Egipto a los arenales
y de Rusia a los desiertos
al hombre de ojos de águila
y de caprichos de hierro,
tenían tras el reñido
batallar, largo y supremo,
en cada voz un halago,
en cada mandato un premio.
Mas del capitán Londoño,
que fue su jefe en el Cuerpo,
sólo conoció dos órdenes
de detención y de cepo,
un planazo en las espaldas
y el modo de gritar: "¡Juego!",
hasta la tarde en que, herido
en el combate siniestro,
cayó, gritando ¡Adiós, mama!
el pobre recluta muerto.



CONVENIO

¿Vas a cantar tristezas? Dijo la Musa,
entonces, yo me vuelvo para allá arriba,
descansar quiero ahora de tantas lágrimas;
hoy he llorado tanto que estoy rendida.
Iré contigo un rato, pero si quieres 
que nos vayamos solos a la campiña
a mirar los espacios por entre ramas
y a oír que cosas nuevas cantan las brisas.
Me hablan tanto de penas y de cipreses
que se han ido muy lejos mis alegrías;
quiero coger miosotis en las riberas:
¡Si me das mariposas te daré rimas!

Forjaremos estrofas cuando la tarde 
llene el valle de vagas melancolías;
yo sé de varios sitios llenos de helechos
y de musgos verdosos donde hay poesía;
pero tú me prometes no conversarme 
de horrores y de dudas, de rotas liras,
de tristezas sin causa y de cansancios
y de odio a la existencia y hojas marchitas...
Sí, vámonos al campo, donde la savia
como el poder de un beso, bulle y palpita,
a buscar nidos llenos en los zarzales:
¡Si me das mariposas te daré rimas!



(UNA ESTROFA)

Cuando hagas una estrofa, hazla tan rara
que sirva luego al porvenir de ejemplo,
con perfiles de mármol de Carrara
y solideces de frontón de templo.



SINFONÍA COLOR DE FRESAS CON LECHE

A los colibríes decadentes

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos
cantos de sol y rosa, de mirra y laca,
y polícromos cromos de tonos mil,
oye los constelados versos mirrinos,
escúchame esta historia Rubendariaca
de la Princesa verde y el paje Abril,
rubio y sutil.

El bizantino esmalte do irisa el rayo
las purpuradas gemas que enflora junio
si Helios recorre el cielo de azul edén
es lilial albura que esboza mayo
en una noche diáfana de plenilunio
cuando las crisodinas nieblas se ven
a tutiplén.

En las vívidas márgenes que espuma el Cauca
-áureo pico, ala ebúrnea- currucuquea
de sedeñas verduras bajo el dosel;
do las perladas ondas se esfuma glauca;
¿es paloma, es estrella o azul idea?...
Labra el emblema heráldico de áureo broquel
Róseo rondel.

Vibran sagradas liras que ensueña Psiquis,
son argentados cisnes hadas y gnomos
y edenales olores lirio y jazmín
y vuelan entelechias y tiquismiquis
de corales, tritones, memos y momos
del horizonte lírico nieve y carmín
hasta el confín.

Liliales manos vírgenes al son aplauden
y se englaucan los líquidos y cabrillean
con medievales himnos al abedul,
desde arriba Orión, Venus, que Secchis lauden,
miran como pupilas que cintillean
por los abismos húmedos del negro tul
del cielo azul.

Tras de las cordilleras sombras, la blanca
Selene, entre las nubes ópalo y tetras,
surge como argentífero tulipán
y por entre lo negro que se espernanca
huyen los bizantinos de nuestras letras
hasta el Babel Bizancio, do llegarán
con grande afán.

¡Rítmica reina lírica! Con venusinos
cantos de sol y rosa, de mirra y laca,
y polícromos cromos de tonos mil,
éstos son los caóticos versos mirrinos
ésta es la descendencia rubendariaca
de la princesa Verde y el paje Abril,
rubio y sutil.

Benjamín Bibelot Ramírez
(Bogotá, 6 de marzo de 1894)



JOSÉ ASUNCIÓN SILVA, José Asunción Silva. Obra poética, Hiperión, 2002.


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