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El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

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Pedro Casas Serra
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El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Lun 13 Mayo 2013, 06:16

.


Un poema es la proyección de una idea en palabras a través de la emoción. La emoción no es la base de la poesía: es tan sólo el medio de que la idea se sirve para reducirse a palabras.

No veo, entre la poesía y la prosa, la diferencia fundamental, peculiar de la disposición de la mente, que Campos establece. Desde que se hace uso de palabras, se hace uso de un instrumento al mismo tiempo emotivo e intelectual. La palabra contiene una idea y una emoción. Por eso no hay prosa, ni la más rígidamente científica, que no rezume algún jugo emotivo. Por eso no hay exclamación, ni la más abstráctamente emotiva, que no implique al menos el esbozo de una idea.

Podrá alegarse, por ejemplo, que la exclamación, digamos ¡Ah!, no contiene ningún elemento intelectual. Pero no existe un ah, escrito así, aisladamente, sin relación con algo anterior. O consideramos el ah como hablado y en el tono de la voz va el sentido que lo anima, y por lo tanto la idea unida a la definición de ese sentimiento; o el ah responde a alguna frase, o debido a ella se forma, y manifiesta una idea que esa frase ha provocado.

En todo cuanto se dice -poesía o prosa- hay idea y emoción. La poesía se diferencia de la prosa sólo en que escoge un nuevo medio exterior, más allá de la palabra, para proyectar la idea en palabras a través de la emoción. Ese medio es el ritmo, la rima, la estrofa; o todos, o dos, o uno solo. Pero menos que uno no creo que sea posible.

La idea, al servirse de la emoción para expresarse en palabras, perfila y define esa emoción, y el ritmo o la rima o la estrofa, son la proyección de ese perfil, la afirmación de la idea a través de una emoción, que si la idea no la perfilase, se derramaría y perdería la propia capacidad de expresión.

Es lo que, a mi entender, sucede en los poemas de Campos. Son un derramarse de emoción. La idea sirve a la emoción, no la domina. Y el hombre -poeta o no poeta- en el que la emoción domina a la inteligencia hace retroceder la manera de su ser a estadios anteriores de la evolución, en el que las facultades de inhibición dormían aún en el embrión de la mente. No es posible que el arte, que es un producto de la cultura, o sea del desarrollo supremo de la conciencia que el hombre tiene de sí mismo, sea tanto o más superior cuanto mayor sea su semejanza con las manifestaciones mentales que distinguen a los estadios inferiores de la evolución cerebral.

La poesía es superior a la prosa porque expresa, no un grado superior de emoción, sino, por el contrario, un grado superior del dominio de ella, la superación del tumulto en la que la emoción naturalmente se expresaría (como bien dice Campos) al ritmo, a la rima, a la estrofa.

Como el estado mental en que la poesía se forma es, de verdad, más emotivo que aquéllos en los que de un modo natural se forma la prosa, es necesario que al estado poético se aplique una disciplina más dura que la que se emplea en el estado prosaico de la mente. Y estos artificios -el ritmo, la rima, la estrofa- son instrumentos de tal disciplina.

En el sentido en que Campos dice que son artificios el ritmo, la rima y la estrofa, se puede decir que son artificios la voluntad que corrige defectos, el orden que vigila sociedades, la sociedad que reduce los egoismos a su forma sociable.

En la prosa más propiamente prosa -la prosa científica o filosófica-, la que expresa directamente ideas y sólo ideas, no es menester gran disciplina, pues en la misma circunstancia de ser únicamente de ideas hay disciplina suficiente. En la prosa de más amplitud emotiva, como la que distingue a la oratoria, o tiene carácter descriptivo, hay que atender más al ritmo, a la disposición, a la organización de las ideas, puesto que éstas se encuentran allí en menor número, y constituyen el fundamento de la materia. En la prosa abiertamente emotiva -aquella cuyos sentimientos podrían ser expuestos en poesía con igual facilidad- hay que atender más que nunca a la disposición de la materia y al ritmo que acompaña a la exposición. No es un ritmo definido como en verso, porque la prosa no es verso. Lo que en verdad hace Campos, cuando escribe en verso, es escribir prosa ritmada con pausas mayores marcadas en ciertos puntos con fines rítmicos, y esos puntos de pausa mayor los determina en los finales de los versos. Campos es un gran prosador, un prosador con una gran sabiduría del ritmo; pero el ritmo que tan bien maneja, es el ritmo de la prosa, y la prosa de que se sirve es aquélla en la que se ha introducido, además de los vulgares signos de puntuación, una pausa mayor y especial que Campos, como sus pares anteriores y semejantes, ha decidido representar gráficamente como la línea partida al final, mediante la línea dispuesta como lo que se llama un verso. Si Campos, en en vez de hacer eso, inventase un nuevo signo de puntuación -digamos el trazo vertical (/)- para determinar ese orden de pausa, haciéndonos ver que allí se pausaba con el mismo tipo de pausa con que se pausa al final de un verso, no haría obra diferente, ni establecería la confusión que ha establecido.

La disciplina es natural o artificial, espontánea o reflexiva. Lo que distingue el arte clásico propiamente dicho, el de los griegos e incluso el de los romanos, del arte pseudo-clásico, como el de los franceses en sus siglos de aprendizaje, es que la disciplina de uno reside en sus mismas emociones, con una armonía natural del alma, que naturalmente rechaza lo excesivo, aun sintiéndolo; y la disciplina del otro reside en una deliberación de la mente de no dejarse sentir por encima de un determinado nivel. El arte pseudo-clásico es frío porque es una regla; el clásico tiene emoción porque es una armonía.

Casi se concluye de lo que dice Campos que el poeta vulgar siente expontáneamente con la generosidad que naturalmente proyectaría en versos como los que él escribe; y después, reflexionando, sujeta esa emoción con cortes y retoques y otras mutilaciones o alteraciones, obedeciendo a una regla exterior. Ningún hombre ha sido nunca poeta de ese modo. La disciplina del ritmo se aprende hasta que se convierte en una parte del alma: el verso que la emoción produce nace ya subordinado a esa disciplina. Una emoción naturalmente armónica es una emoción naturalmente ordenada; una emoción naturalmente ordenada es una emoción naturalmente traducida en un ritmo ordenado, pues la emoción produce el ritmo y el orden que hay en ella el orden que en el ritmo hay.

En la palabra, la inteligencia produce la frase, la emoción el ritmo. Cuando el pensamiento del poeta es alto, es decir, está formado por una idea que produce una emoción, ese pensamiento, ya de por sí armónico mediante la unión equilibrada de idea y de emoción, y por la nobleza de ambas, transmite ese equiliobrio de emoción y de sentimiento a la frase y al ritmo, y así, como he dicho, la frase, súbdita del pensamiento que la define, lo busca, y el ritmo, esclavo de la emoción que ese pensamiento le ha añadido, lo sirve.

Ricardo Reis.

(Traducción de Ángel Campos Pámpano. De "Fernando Pessoa: Un corazón de nadie. Antología Poética (1913-1935)" Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, 2001)


LEER POEMAS DE FERNANDO PESSOA EN: https://www.airesdelibertad.com/t2302-fernando-pessoa-lisboa-portugal-13-de-junio-de-1888?highlight=Fernando+Pessoa


.


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Maria Lua
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Maria Lua el Miér 15 Mayo 2013, 18:51

Muy interesante, Pedro: Fernando
Pessoa ( Ricardo Reis) comentando
el arte de Fernando Pessoa (Álvaro
de Campos)... parece locura...
Gracias!
Besos
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Evangelina Valdez
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 15 Mayo 2013, 21:47

¡Vaya...
una "autocrítica" frente al espejo, de Pessoa a Pessoa!

El arte pseudo-clásico es frío porque es una regla; el clásico tiene emoción porque es una armonía.

¡Palabras hubieron! jaaaa

Gracias Pedro, abrazos
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Pedro Casas Serra
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 16 Mayo 2013, 14:16

Maria, Evangelina: Celebro que os haya gustado.Os dejo un texto aún más esquizofrénico: el relato escrito por Álvaro de Campos de una reunión de todo el grupo: Alberto Caeiro, Fernando Pessoa, Antonio Mora y él mismo.

Un abrazo.
Pedro


............


"Notas para el recuerdo de mi maestro Caeiro", de Álvaro de Campos

Nota 8

25/2/1931

Una de las conversaciones más interesantes en las que participó mi maestro Caeiro fue aquélla, en Lisboa, en la que estábamos todos los del grupo y en la que casualmente se discutió el concepto de Realidad.

Si la memoria no me engaña, esa parte de la conversación comenzó por una observación colateral de Fernando Pessoa a algo que se había dicho. La observación fue ésta: "En el concepto de Ser no caben partes ni gradaciones; una cosa es o no es".

"No sé si será del todo así -objeté yo-. Hay que analizar ese concepto de ser. Me parece que es una superstición metafísica, al menos hasta cierto punto..."

"Pero el concepto de Ser no es susceptible de análisis - respondió Fernando Pessoa-. Su indivisibilidad comienza ahí."

"El concepto no lo será -repliqué-, pero su valor sí."

Fernando respondió: "¿Pero cuál es el valor de un concepto independientemente del propio concepto? Un concepto, esto es, una idea abstracta no es susceptible de más ni de menos, y por lo tanto no es susceptible de valor, que es siempre una cuestión de más o menos. Puede de haber valor en el uso o en la aplicación, pero ese valor es del uso o de la aplicación y no del concepto en sí mismo".

Entonces interrumpió mi maestro Caeiro, que había estado oyendo atentamentecon los ojos esta discusión (bizantina). "Donde no puede haber más ni menos no hay nada."

"Y eso, ¿por qué?", preguntó Fernando.

"Porque todo cuanto es real puede ser más o menos, y si no es real nada puede existir."

"Ponga un ejemplo, Caeiro", dije yo.

"La lluvia -respondió mi maestro- La lluvia es una cosa real. Por eso puede llover más y puede llover menos. Si usted me dice: "esta lluvia no puede ser más y no puede ser menos", yo responderé: "entonces esa lluvia no existe". A no ser, claro, que usted piense en la lluvia tal y como es en este momento: ésa realmente es la que es y si fuese más o menos sería otra. Pero yo quiero decir otra cosa..."

"Está bien, lo he entendido perfectamente", interrumpí yo.

Antes de que yo prosiguiera para decir no sé ya qué, Fernando Pessoa se volvió hacia Caeiro: "Dígame una cosa -y apuntó con el cigarrillo-: ¿Cómo considera un sueño? ¿Un sueño es real o no?".

"Considero un sueño como considero una sombra", replicó Caeiro inesperadamente, con su acostumbrada presteza divina. "Una sombra es real pero es menos real que una piedra. Un sueño es real- si no no sería sueño- pero es menos real que una cosa. Ser real es ser así."

Fernando Pessoa tiene la ventaja de vivir más en las ideas que en sí mismo. Se olvidó no sólo de que estaba argumentando, sino hasta de la verdad o falsedad de lo que oía: lo entusiasmaron las posibilidades metafísicas de esta teoría súbita, independientemente de si era verdadera o falsa. Estos estetas son así.

"¡Eso es una idea admirable! ¡Originalísima! Nunca se me había ocurrido -¿y este "nunca se me había ocurrido", tan ingenuamente sugeridor de la natural imposibilidad de que a otros se les ocurra algo que ya no se le hubiese ocurrido a él, Fernando?...)-. Nunca se me había ocurrido que se pudiese considerar la realidad susceptible de gra-dos. Esto, de hecho, equivale a considerar el Ser no como una idea propiamente abstracta sino como una idea numérica..."

"Eso es un poco confuso para mí -vaciló Caeiro- pero me parece que sí, que es eso. Lo que quiero decir es esto: ser real es que haya otras cosas reales, porque no se puede ser real solo; y como ser real es ser una cosa que no es esas otras cosas, es ser distinto de ellas; y como la realidad es una cosa como el tamaño o el peso, -si no no habría realidad- y como todas las cosas son diferentes, no hay cosas iguales en realidad como no hay cosas iguales en tamaño y en peso. Ha de haber siempre una diferencia, aunque sea muy pequeña. Ser real es esto."

"¡Eso todavía es más curioso! -exclamó Fernando Pessoa-. Usted entonces considera la realidad como un atributo de las cosas; así parece ser, dado que la compara con el tamaño y el peso. Pero dígame una cosa: ¿De qué es atributo la realidad? ¿Qué es lo que hay por detrás de la realidad?"

"¿Por detrás de la realidad? -repitió mi maestro Caeiro-. Por detrás de la realidad no hay nada. Tampoco por detrás del tamaño hay nada, ni por detrás del peso hay nada."

"Pero si una cosa no tuviera realidad no existiría, y puede existir sin tener tamaño ni peso..."

"No si es una cosa que por naturaleza tiene tamaño y peso. Una piedra no puede existir sin tamaño; una piedra no puede existir sin peso. Pero una piedra no es un tamaño ni es un peso. Tampoco una piedra puede existir sin realidad, pero la piedra no es una realidad."

"Está bien -respondió Fernando, entre impaciente, cosechador de ideas inciertas, y huidizo-. Pero cuando usted dice "una piedra tiene realidad" usted distingue piedra de realidad."

"Lo distingo: la piedra no es realidad, tiene realidad. La piedra es sólo piedra."

"¿Y qué quiere decir eso?"

"No lo sé: está ahí. Una piedra es una piedra y tiene que tener realidad para ser piedra. Una piedra es una piedra y tiene que tener peso para ser una piedra. Un hombre no es una cara pero tiene que tener cara para ser hombre. Yo no sé por qué esto es así, ni sé siquiera si hay un porqué para esto o para cualquier cosa..."

"Sabe, Caeiro -dijo reflexivamente Fernando-, usted está elaborando una filosofía un tanto contraria a lo que usted piensa y siente. Usted está haciendo una especie de kantismo propio -creando una piedra-noumenon, una piedra-en-sí. Me explico, me explico...". Y se puso a explicar la tesis kantiana y cómo lo que Caeiro había dicho se ajustaba más o menos a ella. Después señaló la diferencia, o lo que, según su criterio, era la diferencia: "Para Kant esos atributos -peso, tamaño (no realidad)- son conceptos impuestos a la piedra-en-sí por nuestros sentidos, o mejor, por el hecho de que observamos. Usted parece indicar que esos conceptos son tan cosas como la propia pedra-en sí. Eso es lo que hace que su teoría sea difícil de comprender, al tiempo que la de Kant, verdadera o falsa, es perfectamente comprensible".

Mi maestro Caeiro lo escuchó con la mayor atención. Pestañeó una y otra vez como para sacudir ideas como sueños. Y, tras pensar un poco, respondió:

"Yo no tengo teorías. Yo no tengo filosofía. Yo veo pero no sé nada. Llamo a una piedra una piedra para distinguirla de una flor o de un árbol, en fin, de todo cuanto no sea piedra. Ahora bien, cada piedra es diferente de otra piedra, pero no es por ser piedra: es por tener otro tamaño y otro peso y otra forma y otro color. Y también por ser otra cosa. Llamo a una piedra y a otra piedra ambas piedras porque son parecidas una a otra en esas cosas que hacen que la gente llame piedra a una piedra. Pero en realidad la gente debería dar a cada piedra un nombre distinto y propio, como se hace con los hombres; eso no se hace porque sería imposible encontrar tantas palabras, pero no porque fuese un error...".

Fernando Pessoa interrumpió: "Dígame una cosa para aclararlo todo: ¿admite usted una "pedreidad", por así decirlo, así como admite un tamaño y un peso? Así como usted dice "esta piedra es mayor -es decir, tiene más tamaño- que aquélla", o "esta piedra tiene más peso que aquélla", dirá usted también "¿esta piedra es más piedra que aquélla?", o, en otras palabras, "¿esta piedra tiene más pedreidad que aquélla?".

"Sí, señor" respondió enseguida mi maestro. "Estoy dispuesto a decir, "esta piedra es más piedra que aquella". Y estoy dispuesto a decir esto si aquélla es mayor que ésta, o tiene más peso, porque el tamaño y el peso le son necesario a una piedra para que sea piedra... o, esencialmente, si tuviera de un modo más completo que la otra todos los atributos, como usted los llama, que una piedra tiene que tener para ser piedra."

"¿Y cómo llama usted a una piedra que ve en sueños?", y Fernando sonrió.

"Lo llamo un sueño -dijo mi maestro Caeiro-. Lo llamo un sueño de una piedra."

"Comprendo -y Fernando asintió con la cabeza-. Usted, como se diría filosóficamente, no distingue la sustancia de los atributos. Una piedra es una cosa compuesta de un cierto número de atributos, los necesarios para componer eso que se llama una piedra, y de una cierta cantidad de cada atributo, que es lo que da a la piedra determinado tamaño, determinada dureza, determinado peso, determinado color, que la distinguen de otra piedra, siendo ambas, sin embargo, piedras porque tienen los mismos atributos, aunque en cantidades diferentes. Ahora bien, esto equivale a negar la existencia real de la piedra: la piedra pasa a ser simplemente una suma de cosas reales..."

"¡Pero una suma real! Es la suma de un peso real y de un tamaño real y de un color real y así sucesivamente. Y por eso es por lo que la piedra, además del tamaño, del peso, etcétera, tiene también realidad... No tiene realidad como piedra; tiene realidad porque es una suma de atributos, como usted los llama, todos reales. Como cada atributo tiene realidad, la piedra la tiene también."

"Volvamos al sueño -dijo Fernando-. Usted a una piedra que ve en sueños la llama un sueño, o como mucho, un sueño de una piedra. ¿Por qué dice "de una piedra"? ¿Por qué emplea la palabra "piedra"?"

"Por la misma razón que usted cuando ve mi retrato dice "éste es Caeiro" y no quiere decir que sea yo en carne y hueso."

Nos echamos todos a reír. "Comprendo y desisto", dijo Fernando riéndose con nosotros. Les dieux sont ceux qui ne doutent jamais. Nunca entendí mejor la frase de Villiers de l'Isle Adam.

Esta conversación se me quedó gravada en el alma; creo que la he reproducido con una nitidez que no está lejos de ser taquigráfica, salvo la taquigrafía. Tengo la memoria intensa y clara de que es uno de los distintivos de ciertos tipos de locura. Y esta conversación tuvo un gran efecto. Está claro que fue irreflexiva como todas las conversaciones, y que sería fácil probar que, ante una lógica rigurosa, sólo quien no habló no se contradijo. En las afirmaciones y respuestas, interesantes como siempre, de mi maestro Caeiro puede un espíritu filosófico encontrar reflejos de lo que en realidad serían sistemas diferentes. Pero, al conceder esto, no creo en esto. Caeiro debería estar seguro y tener razón, incluso en los puntos en que no la tuviese.

Además, esta conversación tuvo un gran efecto. En ella se inspiró Antonio Mora para uno de los capítulos más asombrosos de sus Prolegómenos: el capítulo sobre la idea de la Realidad. En todo el desarrollo de la conversación, Antonio Mora fue el único que no dijo nada. Se limitó a escuchar con los ojos fijos hacia dentro, las ideas que se habían estado diciendo. Las ideas de mi maestro Caeiro, expuestas en esta conversación con la precipitación intelectual del instinto, y por tanto de un modo forzosamente impreciso y contradictorio, fueron convertidas, en los Prolegómenos, en un sistema coherente y lógico.

No pretendo mermar el valor indudable de Antonio Mora. Pero, así como la base de todo su sistema filosófico nació, según él mismo dijo con orgullo abstracto, de la simple frase de Caeiro, "La Naturaleza es partes sin un todo", así una parte de este sistema -el maravilloso concepto de la Realidad como "dimensión", y el concepto derivado de "grados de realidad"- nació precisamente de esta conversación. A cada cual lo suyo, y todo a mi maestro Caeiro.

Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa)


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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por cecilia gargantini el Miér 22 Mayo 2013, 16:28

Sí, Pedro, sí. Fantástico recordar esto aquí. Me encantó!!!!!!!!!!! Besitosssssssssssss
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Pedro Casas Serra
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 23 Mayo 2013, 13:30

Cecilia: Cuando te encuentras con monstruos poéticos como Fernando Pessoa, las posibilidades de goce son infinitas.

Un abrazo.
Pedro
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Maria Lua el Vie 07 Jun 2013, 18:40

Gracias, Pedro, no conocía
ese relato!
Locura y genio!
Besos, con cariño
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 08 Jun 2013, 13:26

Gracias por tu interés, Maria. Tú lo has dicho: locura y genio...


Un abrazo.
Pedro
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Maria Lua el Jue 13 Jun 2013, 15:19

Hoy,  13 de junio fecha de Nacimiento de
Fernando Pessoa, vuelvo a leer
ese precioso relato...
Besos, amigo Pedro
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por cecilia gargantini el Vie 14 Jun 2013, 16:10

Gracias, querida Maria lua, por recordar esta fecha!!!!!!!!!!!!!!!!!
Besitossssssssssssssssss
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 18 Jun 2013, 07:15

Maria, Cecilia: Gracias a las fdos por vuestro interés.

Un abrazo.
Pedro
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Maria Lua el Lun 10 Mar 2014, 21:20

Lo muevo al Foro de Poesía Libre
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 11 Mar 2014, 07:59

Què bueno, querida Marìa!!!!!!!!!!!!!!!!Pessoa es, por lejos, uno de mis preferidos.
Besitossssssssssss y GRACIAS
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Liliana Aiello el Jue 13 Mar 2014, 15:42

excelente recopilación para entender la genialidad y la locura del poeta, besossssssssssss

LILI


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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 15 Jul 2014, 13:19

Gracias a todos por vuestro interés sobre este tema.

Un abrazo.
Pedro

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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Maria Lua el Sáb 11 Oct 2014, 06:34

"Yo no tengo teorías. Yo no tengo filosofía. Yo veo pero no sé nada. Llamo a una piedra una piedra para distinguirla de una flor o de un árbol, en fin, de todo cuanto no sea piedra. Ahora bien, cada piedra es diferente de otra piedra, pero no es por ser piedra: es por tener otro tamaño y otro peso y otra forma y otro color. Y también por ser otra cosa. Llamo a una piedra y a otra piedra ambas piedras porque son parecidas una a otra en esas cosas que hacen que la gente llame piedra a una piedra. Pero en realidad la gente debería dar a cada piedra un nombre distinto y propio, como se hace con los hombres; eso no se hace porque sería imposible encontrar tantas palabras, pero no porque fuese un error...".


Leer los heterónimos de Fernado Pessoa
es viajar por la locura que todos tenemos
y muchas veces la ocultamos o la aprisionamos
por miedo...
Mi heterónimo preferido es Álvaro de Campos...
Gracias, amigo Pedro...
Besos
Maria Lua


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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por cecilia gargantini el Sáb 11 Oct 2014, 13:49

Gracias Pedro y María por todo esto!!!!!!!!!!!!!!!
Hace poco estuve releyendo "El año de la muerte de Ricardo Reis", de Saramago.
Qué belleza, cuánto sabía Saramago de Pessoa!!!!!!!!!!!!!
Besitosssssssssss para ambos
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Pedro Casas Serra
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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 13 Dic 2014, 15:25

Gracias, Maria y Cecilia, por vuestro interés y comentarios sobre este tema.

Un abrazo.
Pedro


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Re: El arte de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), por Ricardo Reis (otro heterónimo de Fernando Pessoa)

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