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Poetas locos

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Pedro Casas Serra
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 23 Sep 2016, 05:05

Muy interesante la información que traes sobre Lord Byron. Desde luego se desprende que era un ser de una extraordinaria inteligencia y agudeza. Gracias.

Un abrazo.
Pedro

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Evangelina Valdez
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Sáb 24 Sep 2016, 17:06

Lo que me gustó es que el primo no era menso, en eso nos parecíamos, cuando dice:
«cuando un miembro se debilita siempre hay otro que lo compensa».
Y me hago una pregunta tonta: ¿Cuál sería el «compensado»? jajajajaja
¿Cómo era que le decían? ¿Lord? Cuidado si querían decirle «lars» de Large en inglés jajajajajajajaja
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Pedro Casas Serra
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 25 Sep 2016, 15:20

Lord Byron, como en general todos los poetas románticos, han dado lugar a muchas historias y también películas. Hay una película española muy bonita sobre él que hace poco volvieron a pasar por TVE: "Remando al viento"

Un abrazo, Evangelina.
Pedro

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Evangelina Valdez
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Jue 29 Sep 2016, 12:55

7-PAUL CELAN:
Creo que todo el desenlace fue fruto de su niñez al vivir en un tiempo difícil como el del reinado-digámoslo así-hitleriano.

Su nombre era Paul Pésaj Antschel o Ancel (Celan es anagrama de Ancel, su apellido en rumano), judío asquenazí; nacido en la actual Chernivtsi (en alemán Czernowitz y en rumano Cernăuți), en la región de Bucovina, entonces parte de Rumanía. La ciudad, que dependía del Imperio austrohúngaro hasta la Primera Guerra Mundial, pasó a Rumania en 1918 y fue anexionada en 1944 por la Unión Soviética y se encuentra en nuestros días en Ucrania.

Su padre, Leo Antschel-Teitler, era un judío sionista y ortodoxo que abogó por educar a su hijo en hebreo; su madre, Fritzi (Friederike Schrager), era una ávida lectora de literatura en alemán e hizo de ésta la lengua de casa. Tras su Bar Mitzvah en 1933, Paul abandonó el Sionismo, junto con su educación formal en hebreo y la religión, militó activamente en las organizaciones socialistas judías y apoyó la causa de la República en la Guerra Civil Española. Su tía Mina, que vivía con su familia en Chernivtsi, emigró a Palestina en 1934.

En 1938 marchó a estudiar medicina en Tours, Francia, pero retornó a Chernivtsi para estudiar literatura y lenguas románicas. En 1941 las tropas nazis ocuparon la región y reagruparon a los judíos en guetos, de forma que en 1942, mientras estudiaba en la universidad de su ciudad natal, sus padres fueron deportados a campos de exterminio; su padre pereció de tifus y su madre asesinada, mientras que él fue recluido en un campo de trabajo en Moldavia. Al ser liberado en 1944, marchó a Bucarest, donde trabajó en una editorial. Abandonó Rumania en 1947 para pasar una breve temporada en Viena, donde publicó su primer libro, Der Sand aus den Urnen. A causa de un exceso de faltas de imprenta, retiró la edición. Lo incluiría más tarde en su primer libro publicado en Alemania, Mohn und Gedächtnis.

En su obra también tuvo un fuerte impacto su relación amorosa con la poeta Ingeborg Bachmann, así como sus padecimientos psiquiátricos, pues el poeta empezó a sufrir fuertes depresiones desde 1962 e incluso crisis de delirios, al punto de querer, en una ocasión, matar a su esposa. No sólo lo afectó la deportación y muerte de sus padres en un campo de concentración, sino también la acusación de plagio por parte de la viuda del poeta Yvan Goll. Ante la creciente gravedad de sus crisis, Celan aceptó hacerse internar en clínicas privadas y, pese a lo ocurrido, sostuvo un amplio y cariñoso epistolario con su esposa y su hijo Eric.

Al fin de su vida, sus versos se vuelven cada vez más crípticos, quebrados y monosilábicos, comparándose en cierto sentido a la música de Anton Webern.

Se suicidó arrojándose al río Sena desde el puente Mirabeau (París) en la noche del 19-20 de abril de 1970. Tenía 49 años




Ciégate para siempre...

Ciégate para siempre:
también la eternidad está llena de ojos-
allí
se ahoga lo que hizo caminar a las imágenes
al término en que han aparecido,
allí
se extingue lo que del lenguaje
también te ha retirado con un gesto,
lo que dejabas iniciarse como
la danza de dos palabras sólo hechas
de otoño y seda y nada.

De "Cambio de aliento" 1967
Versión de José Ángel Valente






Coagula

También tu
herida, rosa.

Y la astada luz
de tus búfalos rumanos
en lugar de una estrella
sobre el lecho de arena,
en el émbolo que habla,
el superrojoceniciento.

De "Cambio de aliento" 1967
Versión de Felipe Boso


Última edición por Evangelina Valdez el Sáb 08 Oct 2016, 22:03, editado 1 vez
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Re: Poetas locos

Mensaje por cecilia gargantini el Jue 29 Sep 2016, 13:53

Cómo me gusta Paul Celan!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Gracias por traerlo Evangelina!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Besossssssssssssssssssssssss
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Evangelina Valdez
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Jue 29 Sep 2016, 15:17

Ceciliaaaaa estoy siguiendo la lista de los poetas locos que puso Pedro, trayendo y resaltando la parte donde se nota sus desequilibrio.
Gracias a ti por venir, besotessssssss
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Evangelina Valdez
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Mar 04 Oct 2016, 14:03

Pedro mi querido Pedro, añado a tu lista a esta poeta.

40. ANNE SEXTON

(1928-1974) Nació en Massachusetts en 1928 y a los 19 años se casó con Alfred Muller Sexton. Gran parte de su vida luchó contra  un trastorno mental  que la llevó a internarse en numerosas ocasiones en hospitales psiquiátricos; y aunque paradigmática, su incursión en la poesía fue parte de una terapia médica que la llevó a ganarse el Pulitzer en 1969.

Estudió en el taller de John Holmes, y  posteriormente con Robert Lowell, donde conoció a Silvya Plath; junto a estos dos últimos poetas fue considerada una poeta confesional. En alguna ocasión, Sexton dijo que si algo la había influenciado en la vida había sido el libro Heart’s Needle de W.D. Snodgrass, quien también fuera alumno de Lowell y fundador de esta corriente, cuyo título, adjudicado a M.L. Rosenthal por su ensayo «Poesía como confesión»,  repudió hasta morir en el año 2009.  Snodgrass escribió este libro para su hija después de divorciarse y pelear su custodia, fue un trabajo revolucionario que mostró por primera vez la intimidad del hombre frente a su medio. A diferencia de los poetas modernistas que abordaron los problemas de la modernidad como espectadores, a través de la figura del flâneur, el caminante que va aprehendiendo su entorno a través de la observación, la poesía de Snodgrass profundiza en los problemas de la masculinidad en ese contexto moderno.

Autoras como Anne Sexton y Silvya Plath representan esta trasgresión del poeta a partir de su condición de mujeres suburbanas. La poesía confesional podría entenderse como una suerte de transmutación de la condición del poeta con su poesía. Sin embargo, no se trataba de reducir la experiencia a un asunto de intimidad –nadie  puede negar que la poesía, en su construcción, lo sea–; se trataba, sin esta consciencia de su vocación confesional, de romper con los paradigmas de lo que se podía contar o no en un poema. Ambas poetas lo logran, con un trabajo mayoritariamente autobiográfico, abordando temas tabúes como el aborto, el divorcio, la masturbación, etc.

Algunos de sus poemas más conocidos y controversiales son: «La balada de la masturbadora solitaria» y «La celebración de mi útero». Sin embargo, en esta muestra decidimos presentar: «Rezando en un boing 707», «Dice el poeta al analista», «Divorcio», «Descalza» y «Vieja», porque consideramos que estos poemas nos abren la puerta de algunas de sus mayores obsesiones: la lucha con su madre, su relación con Dios, su matrimonio fallido, la imposibilidad de aprehender su entorno, el caos que esconde la cotidianidad y su cuerpo como condicionante.

En 1974, Anne Sexton se suicidó  en el garaje de su casa. Ése no fue su primer intento. La poesía la sostuvo en una lucha que libró para silenciar una voz interior que la perturbó siempre. A pesar de la fuerza de sus versos, logró esconder esa fragilidad y su escaso apego por la vida en la contundencia de su yo poético. Como recordaría al final de su vida, hasta los 28 años Anne «tenía una especie de yo enterrado que desconocía si sabía hacer algo más que salsas y cambiar pañales. Era una víctima del sueño americano».-Beatriz Estrada Moreno

http://cuadrivio.net/literatura/poemas-de-anne-sexton/

El beso

Mi boca florece como un corte.
Me maltrataron todo el año, tediosas
noches, nada en ellas sino hombros ásperos
y delicadas cajas de Kleenex diciendo ¡llorá amor,
amorcito, llorá, idiota!

Hasta ayer mi cuerpo no servía.
Ahora se despedaza hacia sus esquinas cuadradas.
Se arranca el atuendo de la virgen María, nudo a nudo
y mirá – ahora está borrachísimo con estos cerrojos eléctricos.
¡Zing, una resurrección!

Una vez fue un bote, con demasiada madera
y sin trabajo, sin agua abajo suyo
y necesitando una mano de pintura. No era más
que un conjunto de tablas. Pero tú lo levantaste, lo encordaste.
Ha sido elegido por ti..

Mis nervios están encendidos. Los oigo como
instrumentos musicales. Donde había silencio
los tambores, las cuerdas están tocando, incurables. Tú hiciste esto.
Puro genio trabajando. Querido, el compositor ha entrado
en el fuego.


Última edición por Evangelina Valdez el Sáb 08 Oct 2016, 21:44, editado 1 vez
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Pedro Casas Serra
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 05 Oct 2016, 05:06

Muy interesante el aporte que dejas sobre Anne Sexton, Evangelina, y la explicación que contiene sobre la poesía confesional. Yo siento a mi poesía identificada en gran parte con este modelo. Gracias.

Un abrazo.
Pedro

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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Jue 06 Oct 2016, 11:28

Bueno pedro, aquí estoy de nuevo tratando de aportar, claro está, la que va ganando soy yo que tengo que «estudiar» a tu lista de autores.
Oye, una pregunta tonta: veo que casi nadie viene por aquí o deja un aporte, ¿será por que son demasiados cuerdos? jajajajajaja estoy por conjugar el verbo loco: «loco tú, loco yo, nada más» jajajajaja pero vamos a lo que venimos:

8. T.S.Eliot (H)

Thomas Stearns Eliot, conocido como T. S. Eliot (San Luis, Misuri; 26 de septiembre de 1888 - Londres; 4 de enero de 1965) fue un poeta, dramaturgo y crítico literario británicoestadounidense

Eliot nació en los Estados Unidos y se trasladó al Reino Unido en 1914, con 25 años. Se hizo ciudadano británico en 1927, con 39. Acerca de su nacionalidad y del papel de ésta en su trabajo, afirmó: «[Mi poesía] no hubiese sido la misma si hubiese nacido en Inglaterra, y tampoco si hubiese permanecido en Estados Unidos. Es una combinación de cosas. Pero en sus fuentes, en sus corrientes emocionales, viene de Estados Unidos».

En primer lugar, Eliot tuvo que superar algunas limitaciones físicas de niño. Padeció una hernia doble abdominal de tipo congénito, lo que le impidió practicar muchas actividades físicas y limitó su relación con sus compañeros. Debido a este aislamiento se desarrolló su pasión por la literatura. Una vez que aprendió a leer, el niño inmediatamente se obsesionó con los libros y se absorbió por entero en los cuentos del Salvaje Oeste, así como en las peripecias del Tom Sawyer de Mark Twain.10 En el libro de memorias que le dedicó su amigo íntimo Robert Sencourt, se lee que el joven Eliot «a menudo se acurrucaba en el alféizar de la ventana detrás de un enorme libro, refugiándose en la droga de los sueños contra el dolor de vivir».11 En segundo lugar, también se acreditan los escenarios de su ciudad natal (Saint Louis) como origen de su visión literaria: «Es evidente que San Luis me afectó más profundamente que cualquier otro entorno; el hecho de haber pasado mi infancia al lado del gran río, algo incomunicable para aquellas personas que no lo han experimentado. Me considero afortunado de haber nacido aquí, y no en Boston, o Nueva York, o Londres».

Contrae matrimonio con Vivien Haigh-Wood, que años más tarde sufrirá una enfermedad mental. En 1930 se separarán definitivamente. Sobre esta triste etapa en la vida de ambos se filmó en 1994 la película Tom & Viv, del director Brian Gilbert, protagonizada por Willem Dafoe y Miranda Richardson.18 Al igual que su mujer, a lo largo de los años Eliot sufrirá distintos trastornos nerviosos. No volvería a casarse hasta muchos años más tarde.
En 1920 publicará Poesías y la colección de ensayos críticos El bosque sagrado. En 1922 (annus mirabilis de la literatura del siglo XX, con la aparición de Ulises (novela), de James Joyce, Elegías de Duino, de R. M. Rilke (publicadas un año más tarde), Tractatus logico-philosophicus, de Ludwig Wittgenstein, Trilce de César Vallejo, parte importante de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, etc.20 ) aparece el poema que le haría mundialmente célebre, La tierra baldía (The Waste Land), en cuyo diseño final había intervenido su amigo Ezra Pound.

El libro fue compuesto en una época de graves dificultades personales para el autor, debido a los problemas nerviosos que aquejaban a su mujer y también a él mismo. Se dice que es gran exponente del desencanto y el dolor de la generación que había sufrido la Primera Guerra Mundial. Compuesto en forma de collage, y repleto, como Prufrock, de citas y referencias de lo más heterogéneo, la crítica en general lo califica de oscuro, profundo y visionario, por su oscilación entre lo profético y la sátira, sus continuos y repentinos cambios de voz, de lugar y tiempo, su vasto y elegíaco repaso en forma distorsionada de múltiples elementos de la literatura y la cultura universales.

En 1957 contraerá matrimonio con Valerie Fletcher, su secretaria.

Fallece en Londres, el 4 de enero de 1965, de enfisema pulmonar, generado, parece ser, por su severo tabaquismo y por la continua exposición a la contaminación londinense, muy intensa en aquella época. Sus restos fueron incinerados y, de acuerdo con sus deseos, sus cenizas reposan en East Coker, la villa desde la que sus antepasados partieron rumbo a Estados Unidos, y que da título a uno de sus grandes poemas.


https://es.wikipedia.org/wiki/T._S._Eliot

Los hombres huecos

I
Somos los hombres huecos
Los hombres rellenos de aserrín
Que se apoyan unos contra otros
Con cabezas embutidas de paja. ¡Sea!
Ásperas nuestras voces, cuando
Susurramos juntos
Quedas, sin sentido
Como viento sobre hierba seca
O el trotar de ratas sobre vidrios rotos
En los sótanos secos
Contornos sin forma, sombras sin color,
Paralizada fuerza, ademán inmóvil;
Aquellos que han cruzado
Con los ojos fijos, al otro Reino de la muerte
Nos recuerdan -si acaso-
No como almas perdidas y violentas
Sino, tan sólo, como hombres huecos,
Hombres rellenos de aserrín.

1925

Versión de Armando Uribe

----------------

Ojos que vi con lágrimas

Ojos que vi con lágrimas la última vez
a través de la separación
aquí en el otro reino de la muerte
la dorada visión reaparece
veo los ojos pero no las lágrimas
esta es mi aflicción.

Esta es mi aflicción:
ojos que no volveré a ver
ojos de decisión
ojos que no veré a no ser
a la puerta del otro reino de la muerte
donde, como en éste
los ojos perduran un poco de tiempo
un poco de tiempo duran más que las lágrimas
y nos miran con burla.

Versión de Agustí Bartra


Última edición por Evangelina Valdez el Sáb 08 Oct 2016, 21:41, editado 1 vez
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 06 Oct 2016, 11:48

Gracias de nuevo, Evangelina, por traer una noticia tan interesante de Elliot. Conocer la vida de un escritor nos ayuda a entender su obra. No creo que la escasa participación en este tema tenga algo que ver con la cordura o locura de la gente, sino que muchos entran, leen y se van sin dejar ningún aporte. Aun así el tema de la relación entre la poesía y la locura creo que tiene un interés evidente y también que resulta atractivo para cuantos aman la poesía. Gracias.

Un abrazo.
Pedro

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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Jue 06 Oct 2016, 11:58

Si usted lo dice, entonces es por que está cuerdo, contrario a mi snif snif snif soy la única snif snif
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 06 Oct 2016, 13:33

Tú estarás loca pero yo estoy diagnosticado.

Un abrazo.
Pedro

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Re: Poetas locos

Mensaje por cecilia gargantini el Jue 06 Oct 2016, 13:35

Sigan con esto, Pedro y Evangelina, que yo lo disfruto un montón!!!!!!!!!!!!!!!!!
Besossssssssssssssss miles para cada uno
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Sáb 08 Oct 2016, 21:31

Seguimos Cecilia, gracias por tu presencia grata, besotes.

Gabriel Ferrater
Gabriel Ferrater i Soler (Reus, Tarragona, 1922 - San Cugat del Vallés, Barcelona, 1972), fue un poeta, traductor, crítico y lingüista español del Siglo XX.

el 27 de abril de 1972, Gabriel Ferrater se suicidó en su piso con una mezcla de barbitúricos: no había cumplido los cincuenta años. Había dicho a su grupo de amigos que se suicidaría al cumplir medio siglo de edad.

https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Ferrater

El mutilado

Ya sé que no le quieres.
No lo digas a nadie
Los tres, si tú me ayudas,
guardamos el secreto.
Nadie más ha de ver
lo que tú y yo hemos visto.
Se esconderá de todas
las personas y cosas
que antes eran amigas.
Vendrán días de invierno,
muy lejos de las mesas
donde os servían antes
ostras y vino blanco.
En los días lluviosos
no mirará el asfalto
donde os habíais visto
cuando ibais a pie
porque no había taxis.
No abrirá más los libros
que le hablaron de ti:
ignorará qué dicen
cuando no hablan de ti.
Y sobre todo, puedes
estar segura, nunca
sabremos dónde está.

Él se irá confinando
en muy lejanas tierras.
Caminará por bosques
oscuros. No verá
la azagaya de luz
de la memoria súbita.
Y cuando esté tan lejos
que ya parezca muerto
podremos recordarle,
decir que no le amabas.
Ya no nos dolerá
ver que te necesita.
Será como un espectro
sin dolor y sin vida.
Tal la foto macabra
de una Gueule Cassie,
que orna un escaparate
y no nos sobresalta.
Pero ahora, silencio:
no alarmemos a nadie,
que no vean la herida
sangrante y purulenta.
Demos tiempo al olvido.
Callemos, y que nadie
-ni siquiera yo mismo-
recuerde que soy yo.

Versión de Pere Gimferrer

----------------------

Engaño

"Di, ¿por qué me hiciste
confiar en mí?"
¿Te he podido engañar,
corazón tan perplejo?
"Me has querido sobornar,
cauto, sin orgullo."
Sin espera, con orgullo,
te me entregaste.
"¡Y era para hacerme daño
cuando viniera hoy!"
Oh, ¿cómo te me has creído
que me serías fiel?

Versión de José María Valverde
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Re: Poetas locos

Mensaje por Evangelina Valdez el Jue 09 Feb 2017, 16:32

Torquato Tasso

(Sorrento, cerca de Nápoles, 11 de marzo de 1544 – Roma, 25 de abril de 1595) fue un poeta italiano de la época de la Contrarreforma. Es conocido sobre todo por su extenso poema épico Jerusalén liberada, ambientado en el asedio de Jerusalén durante la Primera Cruzada, así como por la locura que le aquejó en sus últimos años. Para algunos es uno de los cuatro grandes poetas de Italia.

En 1576 Tasso fue agredido por dos cortesanos de Ferrara, celosos de su éxito. En esta época, coincidiendo con la interminable revisión de la Jerusalén liberada, el poeta comenzó a mostrar los primeros síntomas de una inestabilidad psíquica que pudo ser esquizofrenia, y que le hacía caer en estados de profunda postración, de melancolía repentina, de irrefrenable ira y de manía persecutoria. También fueron aumentando sus escrúpulos religiosos. En 1575, a petición propia, se había hecho examinar por el inquisidor de Bolonia, y en 1577 por el de Ferrara. A pesar de ser absuelto por ambos, continuó atormentándose. Descontento de todo, huyó de la corte de Ferrara, disfrazado de campesino, y se refugió en Sorrento, en casa de su hermana, donde permaneció algunos meses. Tras un breve retorno a Ferrara, se trasladó a Turín.

De nuevo en Ferrara, fue readmitido en la corte del duque. Su desequilibrio se agudizó, llegando a atacar a un criado con un cuchillo. El duque Alfonso, contra el que había pronunciado públicas invectivas, lo hizo recluir en el Hospital de Santa Ana (1579–1586). El duque tenía miedo de que la obsesión religiosa de Tasso, que había llegado a acusarse a sí mismo de herejía, terminase siendo perjudicial para la Casa de Este. Fue visitado en el hospital por el famoso autor francés Michel de Montaigne, quien menciona esta visita en sus Ensayos.

La tormentosa vida de Tasso llamó la atención de numerosos escritores y artistas. Ya en 1755, el veneciano Carlo Goldoni compuso sobre él una tragedia en cinco actos.

En 1790 el alemán Johann Wolfgang Goethe escribió una destacada obra teatral en cinco actos, Torquato Tasso, sobre la locura de los últimos años del poeta.

El poeta inglés Lord Byron publicó en 1817 el poema The Lament of Tasso. El músico español Manuel García compuso la ópera La mort du Tasse sobre su vida y muerte en la corte de Ferrara que fue estrenada en el Teatro de la Academia Real de Música de París el 7 de febrero de 1821. En 1833 Gaetano Donizetti compuso la música de otra ópera, titulada también Torquato Tasso, con libreto de Jacopo Ferretti (1784–1852). Franz Liszt en 1849 escribió el poema sinfónico "Tasso Lamento y triunfo" sobre la obra de Byron.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Torquato_Tasso

Besos Pedro
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 13 Oct 2017, 13:00

Gracias por tus aportes, Evangelina. Te dije anteriormente en este mismo tema que tú podías estar loca (según decías), pero que yo estaba diagnosticado. Estoy diagnosticado de Trastorno Afectivo Bipolar y soy socio de la ABC (Asociación de Bipolares de Cataluña) de la que fui su secretario hace unos años. En junio de 1999, di una conferencia a los socios de la ABC cuyo texto te transcribo a continuación. Espero que, si no a ti, pueda ser de utilizad para alguien.

Un abrazo.
Pedro


EL BIPOLAR Y LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD por Pedro Casas Serra

Significo que Letizia, abans tant
imaginativa i fina, avui és tan
sols una malalta, una malalta amb
un diagnòstic, com n’hi ha
a grapats.

(Significo que Letizia, antes tan
imaginativa y fina, hoy es tan
solo una enferma, una enferma con
un diagnóstico, como hay
a montones.
)
SALVADOR ESPRIU
(Ariadna al laberint grotesc)

No es posible volver a empezar
ni recorrer otra vez el camino,
todo ha cambiado,
y los ojos no pueden recuperar
esa mirada clara que infunde la ilusión.

Eras descubridor,
caminabas con porte seguro,
sabías lo que eras, a donde ibas,
los nombres de las cosas
y el espacio que habías recorrido.

Luego todo se hundió,
perdiste la inocencia que te hacía gustarte,
la que simplificaba todo,
ahorrándote tiempo
y permitiéndote avanzar un paso tras de otro.

Todo es ahora más difícil
en que hay que volver a bautizar las cosas:
probar de nuevo el pan,
beber el agua, ensayar la sonrisa...
para luego quizá volver a utilizarlas.

La confianza es la base de la vida
y sobre ella avanzamos,
pero, ¿qué pasa
si hay que aprender de nuevo cada cosa
y aprendernos a nosotros mismos?

Al margen, es difícil ser feliz,
pero entrar cuesta mucho
cuando has salido medio muerto.
Porque no sabes que te llama
y que debes hacer.


Estos versos los escribí en un momento de desánimo, porque para mí, como supongo para todos vosotros, la eclosión del trastorno bipolar supuso un golpe tan fuerte que me hizo pensar que nunca más volvería a ser feliz; pero luego miré a mi alrededor y comprobé que hay mucha gente sana que sin embargo no es feliz, y que hay personas enfermas que a pesar de ello son felices, por consiguiente, llegué a la conclusión de que es posible estar enfermo y ser feliz, e incluso más, que tomar conciencia de la propia enfermedad puede facilitar la difícil, para todo el mundo, conquista de la felicidad.

Nosotros empezamos de cero, tenemos que replantearnos nuestra vida a partir de la aparición de la enfermedad y esto puede ser una ventaja respecto a otros que han tomado desde un principio un camino equivocado, y a quienes ningún contratiempo les saca de su error: nosotros podemos volver a empezar.

Además, como hoy en día es difícil morir del Trastorno Afectivo Bipolar, es preferible que nos acostumbremos a convivir con él lo que nos quede de vida, probablemente muchos años.

Estoy personalmente convencido de que lo más importante en la vida es ser feliz, que conseguir la felicidad es una aspiración legítima de todo el mundo,y que la felicidad está al alcance de todos (porque su secreto consiste en vivir de acuerdo con la propia naturaleza); que los bipolares podemos ser tan felices como cualquier otra persona, y que, si lo conseguimos, estaremos en situación de reírnos de todo, hasta de nuestro trastorno afectivo bipolar, porque siendo lo más importante ser felices, si llegamos a serlo siendo bipolares, tendremos motivos hasta para alegrarnos de ser bipolares, hasta para experimentar el “orgullo bipolar” y hasta para pensar que la bipolaridad ha sido un factor determinante de nuestro crecimiento personal y de la felicidad en nuestra vida: habremos hecho de un mal un bien.

Escribe Thomas Mann, hablando de uno de sus personajes: Llegó a comprender que todo vale la pena de ser disfrutado y que puede considerarse de necios trazar una frontera entre la fortuna y el infortunio. Se complacía en aceptar -y hasta mimar- todos y cada uno de sus sentimientos, la melancolía como la alegría: incluso los anhelos insatisfechos, -la añoranza. Los amaba por lo que eran y tuvo conciencia de que con la satisfacción lo mejor de todo llegaría a su fin. ¿No es más gozosa la incierta, dulce, a veces dolorosa añoranza de los atardeceres primaverales que toda la plenitud que puede ofrecer el verano? - Poseía la felicidad.

En su poema titulado ESPIRAL, de su obra De hombre a hombre, Jordi Petit dice:

Si cerrara
……...……..todas las puertas
si enterrara
……...……..todos los deseos
si curara
……...……..todas mis enfermedades

……...……..no existiría


Y Antonio Machado dice en una de sus Canciones:

Me dijo una tarde
de la primavera:
Si buscas caminos
en flor de la tierra,
mata tus palabras
y oye tu alma vieja.
Que el mismo albo lino
que te viste, sea
tu traje de duelo,
tu traje de fiesta.
Ama tu alegría
y ama tu tristeza,
si buscas caminos
en flor en la tierra.
Respondía a la tarde
de la primavera:
Tú has dicho el secreto
que en mi alma reza:
Yo odio la alegría
por odio a la pena.
Mas antes que pise
tu florida senda,
quisiera traerte
muerta mi alma vieja.


Y en uno de sus Proverbios, dice:

Cazó a su hombre malo,
el de los días azules,
siempre cabizbajo.


Y en uno de sus Cantares:

Buena es el agua y la sed;
buena es la sombra y el sol;
la miel de flor de romero,
la miel de campo sin flor.


Y en otro Proverbio:

Hoy es siempre todavía.

Según el psiquiatra Enrique Rojas: la felicidad es un estado de ánimo; es una experiencia subjetiva, interior, que analiza la propia vida y extrae de ella una impresión positiva. Se siente feliz aquella persona ocupada en desarrollar esa inclinación natural, esforzándose por llenar su vida de contenido, superando todas la dificultades que irán surgiendo con el tiempo en el intento; es siempre una ilusión, un proyecto incompleto, inacabado, que está siempre haciéndose. Pero, de una forma concreta, la felicidad descansa sobre dos pilares: encontrarse a sí mismo, por un lado, y tener un proyecto de vida, por otro. Ser feliz consiste en aquella operación gracias a la cual uno tiene una personalidad hecha, sólida, firme, con sello propio, con la cual se siente identificado, a gusto, satisfecho, tranquilo, en paz interior. El proyecto de vida debe tener tres ingredientes esenciales: amor, como un regalo de la naturaleza, con una gran variedad de formas y de estilos, gracias al cual la vida se ilumina y todo cobra un relieve especial; trabajo, por la satisfacción que produce el trabajo bien hecho, acabado en su momento, que es el reflejo de la persona que lo hace; y cultura, porque es libertad, criterio y saber a qué atenerse.

Las personas somos como bombillas de colores de diferentes potencias que brillamos al recibir la energía eléctrica. Si recibimos mucha energía brillamos mucho, si recibimos poca energía brillamos poco y si recibimos la energía adecuada brillamos lo adecuado.

Es lógico que la bombilla prefiera brillar más que menos ya que brillar es su objeto,y puede llegar a creer que le es mejor brillar al máximo, ya que ello le permite iluminar más zona oscura. Sin embargo, para la vida de la bombilla, le es mejor brillar lo normal, ni mucho que la quema, ni poco que la hace inútil.

Por otra parte, cada bombilla brilla con su propia luz, verde si es verde, roja  si es roja, azul si es azul, y ello tanto brille mucho como poco, y la zona de oscuridad que ilumina siempre se tiñe del color que la propia bombilla irradia, la bombilla azul siempre ilumina en azul (brille más o menos), y la bombilla roja siempre en rojo (desde la primera hasta la última vez que se enciende).

Seamos bombillas sensatas, conscientes de nuestro color y nuestra potencia, evitemos malgastarla en explosiones de luz o economizarla en parpadeos, no interpretemos como mensajes del más allá lo que de más o de menos nuestro irregular brillo nos permita ver,  teñido por el color que nosotros mismos le transmitimos, y cuando algo de esto ocurra, llamemos rápidamente al lampista para que nos arregle, y así daremos una luz adecuada durante muchos años, en nuestro propio beneficio y en el de los demás.

Sé que algunos de vosotros añoráis vuestras euforias, porque os han permitido salir de la monotonía o de la tristeza y acercaros a vuestros deseos, a vuestros sueños de ser grandes negociantes o grandes misioneros. Yo, como en mi última euforia grave, me llegué a creer Dios, no puedo pensar así.

Las euforias y las depresiones no son sino estado anormales de nuestra mente, por eso cada uno tiene las suyas, porque cada uno tiene su mente,  su memoria y su cultura, y cada uno realiza sus cielos y sus infiernos en sus euforias y sus depresiones; pero si conseguimos ser felices y vivir plenamente nuestra vida normal, aunque durante ella atravesemos alegrías y tristezas, no necesitaremos ni la depresión ni la euforia como soluciones morbosas a nuestras tristezas o a nuestras frustraciones.

Se puede resumir en una sola frase: más orgasmos y menos alucinaciones. Vivamos plenamente de realidades y en la realidad.

¿Por qué, antes que querer salvar el mundo o hacer grandes negocios, los bipolares no nos demostramos a nosotros mismos que podemos cuidarnos y administrarnos? ¿Por qué no podemos obtener satisfacción de ello?

A veces pienso que los bipolares somos como adolescentes enamoradizos, adolescentes emocionales, muy vulnerables ante los demás y ante las circunstancias y a la vez muy vulneradores -en cuanto que podemos constituir un peligro potencial para los demás si no nos conocen bien. Todos somos conscientes del daño que nos pueden hacer otras personas porque lo hemos sufrido, pero ¿somos conscientes del daño que podemos hacer a aquellas personas que se acercan a nosotros con cariño sin saber que somos bipolares, si no les informamos de nuestra manera de ser y no les damos tiempo para que nos conozcan bien?

Los bipolares también somos muy proclives a la fantasía – hay muchos “Antoñitas y Antoñitos, los fantásticos”- y estamos muy pocopreparados para soportar las frustraciones -creo que la depresión es el final del desencanto y la euforia su sublimación.

O maduramos emocionalmente, tal como la mayoría de nuestros médicos, familiares y amigos desean y procuran (muchas veces inútilmente), o vivimos conscientemente en esa adolescencia emocional, sacando de ella cuanto de positivo tiene:por creativa, por aniconvencional, por liberadora… y nos la hacemos admitir por los demás como si de una excentricidad se tratara.

¿Tendrá relación con esto, el que el Trastorno Afectivo Bipolar acostumbre a aparecer entre los veinte y los treinta años, en circunstancias en que es precisa la adptación al medio? ¿Seremos los bipolares como Peter Pan, que no quería crecer?

Tengo toda la impresión de que lo realmente grave no son, como muchos creen, los problemas que se hayan podido tener en la infancia, porque problemas parecidos los ha tenido mucha gente y no por ello han desarrollado el Trastorno Afectivo Bipolar. Lo realmente grave es que una persona dotada de una naturaleza bipolar desarrolle ante esos problemas determinadas conductas equivocadas, por cuanto dichas conductas equivocadas constituyen un aprendizaje de conductas equivocadas que luego luego tienden a repetirse durante toda la vida; por eso creo que se puede decir que la depresión y la euforia se aprenden en la infancia, sin olvidar la imprescindible presencia de los factores genéticos que facilitan su aprendizaje y desarrollo.

Contra lo que pueda parecer, es la persona que ha tenido una infancia más libre de problemas y más feliz, la que mejor puede enfrentarse a los problemas de adulta, porque los problemas le llegan cuando ya está preparada para afrontarlos. Para mí, la depresión y la euforia son respuestas infantiles ante los problemas infantiles de actividad para vencer un obstáculo (de tener que hacer) o de frustración por no vencer una dificultad (de no poder hacer nada), que una persona provista de una naturaleza bipolar ha interiorizado y que luego se repiten de manera inconsciente en sucesivas ocasiones ante problemas similares.

Cuando yo nací o poco después, mis padres se separaron. El primer recuerdo que tengo de mi vida es que estoy llorando en una habitación vacía y nadie me hace caso. Creo que en ese momento yo, que ya había nacido con una naturaleza bipolar, aprendí a deprimirme, y no he conseguido aprender a no hacerlo hasta que no he desentrañado y comprendido el proceso que me conducía a la depresión. De la misma manera que los demás mamíferos, la cría humana, cuando no recibe la suficiente atención, primero llora, y si no la atienden, se calla y se inhibe, empezando una fase depresiva. El que ha interiorizado esa conducta tiende a repetirla toda su vida hasta que la descubre y descifra.

El problema no reside pues en los problemas que nos ocurren, sino en que, facilitada por nuestra naturaleza bipolar, hemos desarrollado una actitud equivocada ante los mismos, consecuencia de conductas equivocadas interiorizadas durante la primera infancia. Por eso no basta, la mayoría de las veces, para curar el Trastorno Afectivo Bipolar, con un tratamiento farmacológico, pues hace falta también un tratamiento pedagógico, hemos de aprender nuevas formas de conducta y de convivencia que no nos conduzcan a la depresión o a la euforia a la que tan proclivs somos por naturaleza.

La depresión o la euforia son como las actitudes de la ostra o del pez globo ante el peligro: la ostra se cierra, el pez globo se hincha; pero así como enel caso de estos animales son actitudes correctas y necesarias, acordes con su naturaleza, en nuestro caso son actitudes equivocadas e inmaduras, porque nosotros tenemos otras posibles actitudes mas maduras y mucho más eficaces frente a las dificultades y las frustraciones, que hemos de descubrir y aprender a utilizar con la ayuda de los demás; hemos de socializarnos de nuevo y aprender a convivir con los demás de una manera nueva.

Podemos aprender de nuestras euforias para no necesitarlas, realizando en nuestra vida normal aquellos deseos, cuya sublimación nos conduce a la euforia.

Podemos aprender de nuestras depresiones para no necesitarlas, realizando en nuestra vida normal aquellos deseos, cuya frustración nos conduce a la depresión.

Creo que la curación está más en el lado de la eudoria que en el lado de la depresión, porque los momentos más felices de nuestra vida no son euforias, pero se les parecen bastante. Pero no confundamos las euforias con la felicidad, porque en las euforias no estamos contentos, estamos como borrachos.

También creo que las personas que padecen algún tipo de complejo de inferioridad, son más proclives a la euforia, y las personas que padecen algún tipo de complejo de superioridad son más proclives a la depresión, creo que por compensación a su tipo de frustración; por consiguiente, superemos nuestros complejos y nos alejaremos de las recaídas.

De alguna forma, sufrimos de Trastorno Afectivo Bipolar porque no tenemos asumida con la necesaria humildad nuestra naturaleza bipolar, nuestra forma de ser que nos hace susceptibles de enfermar. Para aceptar la enfermedad hay que reconocerla, pero esto implica conocerse y aceptarse a uno mismo,; esto es lo que me parece que muchos no desean: por eso sitúan el conocimiento del Trastorno Afectivo Bipolar fuera de sí mismos (en el médico, en los libros, en el tratamiento, etc.); de alguna forma estos enfermos tienen miedo de sanar.


(continuará)


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Pedro Casas Serra
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 14 Oct 2017, 14:02

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La bipolar americana Mary Ellen Copeland, en su obra Venza la depresión. Manuel práctico para ayudarle a convivir con la depresión y la manía depresiva, dice: Al compilar los datos del estudio, llegó a resultarme muy evidente que aquellos individuos que asumen personalmente la responsabilidad de su propio bienestar alcanzan los niveles más elevados de estabilidad y bienestar, el control sobre sus propias vidas y la felicidad. Aprenda todo lo que pueda sobre los trastornos del estado de ánimo.

Al leer en un manual de Alcohólicos Anónimos la definición que ellos dan sobre el alcoholismo, he pensado que era bastante aplicable al Trastorno Afectivo Bipolar. Dice: Es una enfermedad progresiva que no puede curarse pero que, al igual que otras muchas enfermedades, puede detenerse. (Yo creo que lo nuestro puede curarse.) También dice, refiriéndose a a los alcohólicos, cosas que me parecen totalente aplicables a nosotros los bipolares: A muchos les habían dicho que no eran enfermos, que solo necesitaban más fuerza de voluntad, un cambio de ambiente, más descanso o algunas distracciones nuevas para recuperarse (…) algunos sufrieron terribles experiencias a causa de la enfermedad, antes de estar dispuestos a admitir su existencia (…) hasta donde se ha podido determinar, ningún enfermo de esta enfermedad ha podido dejar de serlo… lo que solo deja abiertos dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas sus terribles consecuencias, o seguir el tratamiento y desarrollar una nueva forma de vida más constructiva.

Para tratar el Trastorno Afectivo Bipolar hay que tener en cuenta que la aparición de la enfermedad es el resultado de la suma de muchas causas (genéticas, educacionales, ambientales) y que debe ser tratado en su totalidad, por eso considero un error prescribir un tratamiento farmacológico sin una terapia u otra forma de control (a menudo los ingresos psiquiátricos se justifican más por necesidades de control que por la gravedad del mal). También hay que tener en cuenta que lo que hay que tratar es un enfermo, no una enfermedad. Las personas no somos intercambiables y su fácil clasificación revela un desconocimiento profundo.

Junto al Trastorno Afectivo Bipolar a menudo se dan en la misma persona otros problemas, que a veces son de alcohol o de drogadicción, de ansiedad o de fobias, de complejo de superioridad o de inferioridad, de neurosis obsesiva, de esquizofrenia o de paranoia, de cleptomanía o de ludopatía, de traumas infantiles o de complejos de Edipo o de Electra no resueltos, de insatisfacción sexual ode no aceptación de la propia orientación sexual… y que `pueden ser muchos otros, que, como enfermedades “oportunistas” nacen, crecen y se desarrollan junto al Trastorno Afectivo Bipolar, y, a veces, estas enfermedades resultan más dolorosas que el propio Trastorno Afectivo Bipolar, que, a veces, no parece ser sino el síntoma de estas enfermedades, actuando de manera parecida a la fiebre cuando es el síntoma de una infección.

Espero que la persona en quien se inspiró Cervantes para escribir El Quijote, aparte de sus euforias, en que tomaba los molinos de viento por gigantes, y sus depresiones, en las que se recluía en su casa “en algún lugar de la Mancha”, tuviera una restante vida tranquila, serena y feliz, aunque no haya llegado noticia de ella hasta nosotros, por carecer de interés novelístico.

Ha habido en la historia personajes con una naturaleza bipolar que no llegaron a dearrollar la enfermedad o la controlaron, porque aprendieron a conocerse y a realizarse. San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, y otros muchos, cuya naturaleza bipolar no se ha conocido hasta que estudios recientes sobre sus vidas la han puesto de manifiesto, no desarrollaron o bien contuvieron la enfermedad. Por lo que conozco de su vida, yo creo que Jesús podía poseer una naturaleza bipolar.

Creo que la bipolaridad, además de una enfermedad, es una forma de ser, una naturaleza, y que mientras no se acepte la bipolaridad como una forma de ser no se evitará, controlará y curará la enfermedad bipolar. Creo que se puede ser bipolar sin estar enfermo, y que se puede dejar de estar enfermo pero no dejar de ser bipolar,

Yo particularmente creo que la enfermedad bipolar se puede controlar evitando sus recaídas y también creo que se puede curar, y que, si bien el tratamiento farmacológico la mantiene asintomática, con solo el tratamiento farmacológico no es suficiente para mantenerla controlada, y menos aún para curarla. Hemos de ser conscientes de la necesidad e importancia de la medicación, pero también de sus posibilidades, de sus limitaciones y de sus inconvenientes.

Dice la doctora inglesa Caroline Shreeve, en su obra La depresión, sus causas y la forma de vencerla: Tratar a todos los pacientes deprimidos con antidepresivos y diez minutos de charla es tan inútil como tratar de “curar” a un asmático con una inyección de adrenalina en el brazo y un frasco de jarabe para la tos. Ciertamente, un paciente que esté al borde de un ataque de asma puede lograr un efecto temporal con estas medidas. Pero si se olvidan otras medidas esenciales, en particular, la determinación de la causación de su asma, y el intento de erradicarla, el paciente seguirá teniendo ataques de asma hasta el fin de sus días. Del mismo modo los antidepresivos pueden hacer que un individuo se sienta mejortemporalmente. Pero si olvidamos otras formas esenciales de terapia y no investigamos la razón de sus episodios de la enfermedad, seguirá tomando antidepresivos toda la vida y al cabo de varios años de tratamiento apenas mostrará algo más que una depresión profundamente enraizada y un hígado sensible por causa de las drogas.

Creo que la curación del Trastorno Afectivo Bipolar exige imprescindiblemente por parte del bipolar la aceptación y la expresión de su propia forma de ser bipolar, así como también exige la aceptación de esta forma de ser bipolar por la familia del bipolar; que si no lo acepta su familia, tampoco se cura, al menos dentro de esa familia, y ha de buscarse otro entorno si quiere curarse; porque la cura exige procurarse el ambiente adecuado; porque no se deja de ser bipolar, pero yo creo que se puede dejar de estar enfermo.

Creo ue facilita la aparición del Trastorno Afectivo Bipolar una forma de vida y un ambiente inadecuados a la forma de ser bipolar, que todos somos responsables de que se produzca y que entre todos podemos ponerle remedio, los primeros los propios bipolares, después nuestros familiares, luego nuestros amigos, más tarde nuestro médico y por último la sociedad entera, desde el primero de sus dirigentes hasta el último de sus integrantes. (En este sentido sí que tenemos que sentirnos todos culpables de la existencia del Trastorno Afectivo Bipolar.)

Creo que si la bipolaridad fuera un carácter dominante de la herencia no se desarrollaría la enfermedad porque el bipolar viviría en forma bipolar en una familia y una sociedad bipolar, que lo entenderían y aceptarían. Por eso, en mi opinión, un bipolar biene a ser más parecido a un albino que a un diabético.

Como he dicho antes, creo que el Trastorno Afectivo Bipolar se puede controlar y curar y que el tratamiento farmacológico no es suficiente para ello; que su control y cura precisa del conocimiento y la aceptación de uno mismo (su autorrealización) por parte del bipolar y procurarse el entorno adecuado, o sea que el “yo y mi circunstancia” de Ortega estén en la mayor armonía; y que el Trastorno Afectivo Bipolar se desarrolla cuando el yo choca con su circunstancia; que la aplicación exclusiva del tratamiento farmacológico facilita que prevalezca la circunstancia sobre el yo, sin modificar el yo, o sea que facilita que el paciente se reenganche a su circunstancia a menudo adversa, lo que hace inevitable su recaída; que la medicina científica diga, en su actual estado de desarrollo, que el Trastorno Afectivo Bipolar es crónico y que precisa de un tratamiento farmacológico indefinido para evitar la recaída es lógico, pero es insuficiente, porque incluso con dicho tratamiento farmacológico, la recaída es la mayoría de las veces inevitable; el verdadero control del Trastorno Afectivo Bipolar precisa que prevalezca el yo sobre su circunstancia y consiste en procurar la felicidad del yo.

Creo que la felicidad es la única verdadera cura del Trastorno Afectivo Bipolar; no la euforia como búsqueda desesperada de la felicidad a través de la sublimación de la infelicidad; no la depresión como huida de la infelicidad a través del aislamiento y el encierro en uno mismo; sino el logro de nuestra auténtica felicidad.

Creo que las euforias y las depresiones de un enfermo bipolar, por ser personales e intransferibles, pueden darnos pistas muy valiosas para saber cuál es el camino hacia su felicidad, cuáles son sus deseos a realizar y sus miedos a vencer; por este motivo, creo que se ha de prestar mucha más atención al examen del contenido de las crisis eufóricas y depresivas de cada bipolar.

Antonio Machado, en su Proyecto de discurso de ingreso en la Academia de la Lengua, dice: Los procesos de nuestra psique se revelan a veces más claramente en los estados patológicos que en los normales.

Creo que la persona bipolar feliz, o sea autorrealizada respecto a su propia naturaleza y con un entorno agradable, difícilmente desarrolla un Trastorno Afectivo Bipolar, aunque tenga una forma de ser bipolar y por consiguiente una predisposición a desarrollar el Trastorno Afectivo Bipolar cuando su naturaleza y su entorno (su yo y su circunstancia) entran en pugna o chocan.

Un amigo mío sufría de depresiones cíclicamente; cuando empezaba a experimentar depresión se proponía decididamente separarse de su esposa con la que se había casado muy joven y poder satisfacer así la atracción homosexual que sentía; cuando, como consecuencia del tratamiento farmacológico que su psiquiatra le facilitaba, se recuperaba de la depresión, decidía seguir con su vida matrimonial. Este ciclo se repitió durante muchos años, en los cuales él era infeliz y su mujer también, hasta que, tras tres intentos fallidos, se separó de su esposa e inició una nueva vida más acorde con sus necesidades. Desde entonces mi amigo no ha tenido más depresiones y su esposa creo que también es más feliz.

De alguna forma, a los bipolares nos ocurre como a los homosexuales hasta hace poco, en que todos sin distinción eran considerados como enfermos mentales. Luego dejó de ser considerada la homosexualidad una enfermedad mental

y la mayoría de homosexuales dejaron de considerarse enfermos mentales. Si nosotros mismos, los bipolares, y los demás, dejamos de considerarnos como enfermos mentales por el hecho de ser bipolares, o sea de poseer una naturaleza bipolar, y nos aceptamos como distintos a los demás (más sensibles, más variables, más imaginativos, más nerviosos, más susceptibles, más vulnerables, etc. procurándonos un ambiente que nos acepte, podremos vivir con mejor salud nuestra naturaleza y a lo mejor dejaremos de desarrollar una enfermedad que se origina, a menudo, creo yo, en la inadaptación entre nuestra naturaleza y nuestro medio; y si, por desgracia, la desarrollamos, tendremos más posibilidades de controlarla.

El término “enfermedad mental” es para mí cuando menos curioso y creo que tiene su origen en la época en que se sustituyó la concepción religiosa cuerpo-alma por la concepción racionalista cuerpo-mente . Me gustaría que alguien me aclarara qué es y dónde está ubicada mi mente y por qué, mientras otros padecen del estómago o del pulmón, yo padezco “de la mente” y no, en todo caso, del cerebro, como creo sería más correcto decir.

También me parece curioso que mi enfermedad se denomine por sus efectos y no por sus causas, llamándose ahora Trastorno Afectivo Bipolar y antes Psicosis Maníaco Depresiva y no, por ejemplo, “Trastorno de la Transmisión Nerviosa Cerebral”. Yo he padecido de hepatitis y nunca me han dicho que padeciera de la “enfermedad de la piel amarilla”.

Espero que los avances científicos respecto a nuestra enfermedad produzcan una clarificación de sus términos y de sus conceptos, que considero importante para la desaparición de tabúes y discriminaciones sociales, porque tan importante como las cosas son las palabras con las que se las denomina.

Parece contradecir mis ideas lo que dice la doctora Caroline Shrevee, pero yo creo que se complementa y me parece interesante reseñarlo: Aceptar que la depresión es una condición médica y no una fase de su vida durante la cual usted es una persona cambiada e indefensa le da dos ventajas reales. Si puede conseguir decirse a sí misma y a los demás “a veces tengo depresión” o “a veces sufro de depresión” en lugar de decir “soy depresivo” o “tengo una personalidad depresiva” entonces empezará a considerar su condición objetivamente, así como consideraría una artritis, una alergia o asma. Convencer a su mente consciente o inconsciente de que la enfermedad depresiva no es ni más ni menos que un síndrome que puede ser definido, explicado e insertado limpiamente en una categoría de libro de texto, le permite dar el primer paso importante en el camino a la objetividad. La segunda gran ventaja de ver su enfermedad depresiva en perspectiva es que le permite entre los ataques de depresión, elaborar una lista de signos y símbolos que se producen como precursores de un ataque.

Yo creo que hay que ir más allá del planteamiento de la Dra. Shreeve y aceptar que el Trastorno Afectivo Bipolar es la combinación de una predisposición física y de unas condiciones educacionales y ambientales contrarias, y que alcanzar este conocimiento nos permitirá controlarlo.

Un poco como resumen de mi opinión sobre el Trastorno Afectivo Bipolar, yo creo que el Trastorno Afectivo Bipolar es una enfermedad progresiva que puede detenerse y curarse, que es la combinación de una predisposición biológica que la posibilita, de una mala educación que facilita su desarrollo y de unos problemas ambientales que la provocan; y que para detenerla y evitar sus recaídas es necesario seguir un tratamiento médico farmacológico, cambiar muchas de nuestras ideas y conductas mediante la psicoterapia y mejorar nuestras circunstancias ambientales, o sea hacer un cambio de vida.

En mi caso al menos ha sido así. El Trastorno Afectivo Bipolar que yo desarrollé tenía una base genética con antecedentes familiares constatados, fui educado dentro de un patrón cultural represivo y estalló con ocasión de atravesar importantes problemas sentimentales y laborales en la edad en que se busca la primera pareja y el primer trabajo.

También en mi caso el control de la enfermedad ha sido así. El Trastorno Afectivo Bipolar que yo he conseguido detener y controlar ha precisado de un tratamiento médico psiquiátrico farmacológico, de una psicoterapia seguida con un psicólogo y de importantes cambios en mis ideas y en mi vida. Ahora considero detenida y bajo control mi enfermedad porque me hallp eutímico desde hace años sin necesidad de medicación y con solo un seguimiento médico cada seis meses, que posiblemente sea innecesario en un próximo futuro y creo que la mejor forma de evitar una posible recaída es seguir normas y conductas higiénicas de vida física y mental. Me siento muy contento de haber conseguido controlar mi enfermedad y como soy consciente de las dificultades que he pasado para llegar a ello y de los muchos perjuicios que tanto yo como las personas próximas a mí hemos sufrido por causa de la enfermedad, así como de que no puedo dejar de estar alerta para evitar una posible recaída, estoy hoy aquí con vosotros; para ayudaros, mediante la explicación de mi experiencia y la comunicación de mis ideas, a controlar vuestra enfermedad, como vosotros me habéis ayudado y me seguís ayudando, mediante la explicación de vuestras experiencias y la comunicación de vuestras ideas, a evitar la recaída.

Constituye una grave dificultad para controlar y curar el Trastorno Afectivo Bipolar la dificultad que el afectado tiene de aceptarse como enfermo. Esta dificultad de aceptar la enfermedad no debe extrañarnos. El Trastorno Afectivo Bipolar es una enfermedad mental que afecta a la transmisión nerviosa en nuestro cerebro, y nuestro cerebro viene a hacer el papel de “ordenador central” de nuestro organismo. A través de nuestro cerebro conocemos de la existencia de las enfermedades físicas que nos afectan; es el que nos avisa de que nos hace daño tal o cual miembro. Entonces no nos puede sorprender que nos cueste tanto entender que padecemos una enfermedad mental cuando es el propio cerebro, que debería avisarnos de ello, el que está enfermo y por consiguiente no lo hace o lo hace mal, confundiéndonos. Si nos falta un brazo nuestro cerebro nos confirma esta carencia; si nuestro brazo empieza a golpear a la gente sin motivo, nuestro cerebro no coordina y cuando vuelve a funcionar nos quedamos perplejos por lo que hemos hecho. Esto es lo que nos pasa después de las euforias. Esta es la principal dificultad que plantean las enfermedades mentales y que las hacen tan difíciles de entender y aceptar por quienes las padecen. Por suerte, el Trastorno Afectivo Bipolar no produce lesiones permanentes en nuestro cerebro, lo que nos permite, en las intercrisis, entender el proceso de nuestra enfermedad y tomar medidas para controlarla y evitar las recaídas, así como para procurarnos las ayudas exteriores necesarias que nos permitan en todo momento tener una visión objetiva de la realidad, si en un momento dado no nos es posible a través de nuestro cerebro, a través del de otras personas de nuestra confianza, médico, familiares y amigos, de ahí la importancia de contar con esas personas.

Constituye otra dificultad para controlar o curar el Trastorno Afectivo Bipolar que el afectado también ha de aceptar su naturaleza bipolar, porque si acepta su enfermedad podrá salir de la crisis, pero si no se acepta como bipolar lo más probable es que recaiga en la enfermedad. El bipolar tiene que ser consciente de que su naturaleza bipolar lo hace más proclive a contraer la enfermedad y tiene que llevar una vida adecuada a esta naturaleza, de manera que su forma de vida le evite las recaídas. Creo que un bipolar puede llegar a ocupar los mismos lugares y a ostentar las mismas responsabilidades que cualquier otra persona, o sea que puede desarrollar una profesión, formar una familia, etc. siempre que sea consciente de que es bipolar y lo haga como bipolar, a la manera bipolar, sin pretender regirse por las pautas de la gente llamada “normal”, las pautas de “la mayoría” de la gente, aclarando que ni yo ni nadie, que yo sepa, ha llegado a aclararse respecto a qué es lo “normal” y quiénes formas la “mayoría”. El bipolar tiene que seguir sus propias pautas de vida, aquellas que se adaptan a su naturaleza, y hacérselas respetar por los demás. De esta manera creo que podrá llegar a los mismos sitios que cualquier otra persona, aunque posiblemente ello le requiera dedicarle más tiempo y tomar más precauciones que a otra persona, aunque también posiblemente esté más dotado intelectual y sensorialmente que otras personas.


(continuará)


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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 15 Oct 2017, 14:47

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Para llegar a ser felices y controlar el Trastorno Afectivo Bipolar, volvamos a nuestro tema de hoy, la conquista de la felicidad.

Empecemos viendo lo que nos hace desgraciados.

Los factores de infelicidad son de dos clases: sociales y personales.

Son factores sociales de infelicidad: la educación en la represión, en el miedo y en la crueldad, la explotación económica, la discriminación por razón de edad, sexo, raza, ideas, religión, orientación sexual, capacidad económica, etc. que acaban con el mayor de todos, la guerra.

Los factores personales de la infelicidad pueden ser exteriores a uno mismo, como la miseria, la privación de libertad y algunas enfermedades; o interiores a uno mismo, como las ideaserróneas, la ética y los hábitos de vida equivocados que conducen a la destrucción del impulso y del deseo natural de cosas posibles, produciendo entonces personas absortas en la conciencia del pecado (atormentadas por los sentimientos de culpa), o personas que han adquirido el hábito de admirarse y desear ser admiradas (personas narcisistas), o personas que prefieren ser poderosas a simpáticas, temidas a amadas (llamadas megalómanas).

El factor bipolar, por ser connatural a nosotros mismos, no tiene por qué ser un factor de infelicidad, de la misma manera que la mariposa no tiene por qué sufrir por tener alas si sabe usarlas, sufrirá si pretende andar en vez de volar. Muy al contrario, el factor bipolar puede ser un elemento de crecimiento personal y de facilitación de felicidad si lo conocemos y lo positivizamos.

Acórdemosnos del cuento del patito feo, que se creía feo hasta que descubrió que era un cisne entre patitos, o sea que no era feo sino distinto. Nosotros tampoco tenemos por qué sentirnos feos porque también somos cisnes entre patos. Hoy, aquí, en esta sala, somos cisnes entre cisnes, por eso nos encontramos tan a gusto y todo lo que somos resplandece.

Para conquistar la felicidad debemos actuar a la vez en tres frentes: socialmente, modificando mediante la acción colectiva los factores sociales de infelicidad; personalmente, mejorando hasta donde nos sea posible nuestras causas externas de infelicidad; y personalmente también, pero esta vez corrigiendo nuestras causas internas de infelicidad y estimulando nuestros factores interiores de felicidad.

De estos factores internos, cuyo replanteamiento puede ayudarnos a conquistar la felicidad a pesar de nuestra enfermedad, o mejor, con ayuda de nuestra afección, o mejor dicho de nuestra disfunción, o mejor dicho aún, de nuestra diferencia, es de lo que va a tratar esta conferencia, que he elaborado desde mi reflexión personal y a partir de la obra titulada La conquista de la felicidad del filósofo, pedagogo, matemático y ensayista ingles y Premio Nobel de Literatura de 1950, Bertrand Rusell, que me ha servido de hilo conductor.

Yo siempre digo que mi vida ha sido una sucesión de fracasos, partiendo sobre todo de las expectativas de mis padres, principalmente mi madre, tenían respecto a mí y me habían inculcado; y que mi único éxito, si puede llamarse así, ha sido haber sobrevivido a estos fracasos y haberlos positivizado; también digo que si volviera a nacer lo haría todo diferente.

Ya desde pequeño, una tía mía, demostrando con ello gran capacidad de observación e inteligencia, decía de mí: Este niño es triste. Porque yo, efectivamente, era un niño con tendencia a la melancolía y se me me notaba (para quien se fijara, naturalmente, que eran los menos).

Nuestro poeta, recientemente fallecido, José Agustín Goytisolo, bipolar como nosotros, en una poesía titulada AUTOBIOGRAFÍA, dice:

Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste,
y mi padre decía,
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío,
no sirves para nada.

Pero yo también he sido feliz, en ocasiones hasta muy feliz, y se me ha notado mucho; generalmete ha sido cuando he estado enamorado, porque yo si estoy enamorado lo tengo todo y no necesito nada, y si no estoy enamorado, no tengo nada y me sobra todo; y así mi vida se divide en épocas de amor y épocas de desamor.

El poeta helenístico Alfeo de Mitilene dice en un epigrama: Es el amor la piedra en que se afila el alma.

Nosotros los bipolares necesitamos amar mucho y que nos amen mucho, y nos es difícil encontrar objetos para nuestro amor; las personas son a menudo objetos inseguros para nuestro amor, porque se asustan de nosotros, no nos aceptan íntegramente y cuando llegan nuestros malos momentos se olvidan de los buenos y nos abandonan; solo las personas sencillas, generosas y valientes pueden entendernos.

Yo, con el tiempo, he descubierto que cuando no encontraba persona de la que estar enamorado, podía estarlo de la naturaleza, de la propia vida, del mismo amor. Nadie me ha querido tanto como mi perra Daira, el único ser que me ha dado su amor sin límites y hasta la muerte, el único que conocía perfectamente mi estado de ánimo por el tono o el timbre de mi voz, por mis gestos o movimientos, y que aceptaba mis caricias tanto como nis irritaciones. Contra lo que se dice, no solo el amor no es ciego sino que provee de un sexto sentido.

Muchas veces una educación equivocada por idealista, nos hace buscar en los demás un amor ideal, total, absoluto, irrealizable, cuyo imposible alcance nos conduce a la desilusión y a la enfermedad, y no nos permite ver y apreciar el amor real, palpable, diario, que se esconde y está repartido en todo y en todos, y que podemos ir encontrando, recogiendo y conservando a lo largo de nuestra vida.

Por otra parte, sin estar enamorado de alguien se puede vivir, pero sin tener amigos no, de ahí la gran importancia de la amistad. Un amigo puede durar para siempre, un amante no. El amor entre amigos es parecido y a veces mayor que el amor entre hermanos.

Os recomiendo sobre estos temas dos obras del sociólogo italiano Francesco Alberoni; una se llama Enamoramiento y amor, y la otra, La amistad.

El gran poeta Jaime Gil de Biedma, en su poema titulado AMISTAD A LO LARGO, dice:

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Solo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
Que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.


Cuando uno es feliz vive en el presente, como en un estallido de luz; cuando uno es desgraciado, vive en el pasado, los recuerdos desgraciados se le hacen presentes y la oscuridad te rodea y te paraliza; hay que moverse, aunque sea a tientas, para buscar nuevamente la luz.

Dice el novelista Terenci Moix, en su obra El sueño de Alejandría: El dolor te cegará, pobre amante. Y cuanto más dirijas la mirada hacia el fondo de tu propio dolor, más ciego estarás. Por lo cual te digo que mires a tu alrededor cuanto antes, que empieces a mirar ahora mismo. Y cuando hayas aprendido a mirar con ojos nuevos, volverás a ver. Entonces y solo entonces estarás salvado.

Entre vosotros hay bipolares que como yo tienden a la melancolía y otros que tienden a la euforia, aprovechemos estas diferencias para, al compartirlas, alcanzar el equilibrio y la felicidad en la estabilidad. Los serios aportemos reflexión, los alegres diversión, puesto que parece que genéticamente, biológicamente, estamos predispuestos a ello, y, al complementarnos, compensémonos.

Empiezo hablándoos de los factores de infelicidad personales que responden a causas internas. Se corrigen estos factores de infelicidad, teniendo muy presente:

- Que ser desgraciados no nos hace superiores. Esta es una idea heredada del romanticismo y totalmente irracional, porque la razón no se opone a la felicidad. La reacción contra estados negativos de ánimo no debe ser el ensimismamiento sino la acción, porque puestos a elucubrar hay las mismas razones para la alegría que para la desesperación, y hay que romper los moldes con que nos oprimen antiguas normas obsoletas que solo nos conducen a la desesperación, el remordimiento o el cinismo.

Deja de lamentarte, de mirate el ombligo y de añorar el pasado, y ponte a construir el futuro. Hay ocasiones en que está justificada la frase “no pienses”, en el sentido de “no seas un rumiante de ideas morbosas”.

Cuando era joven, yo era excursionista y, en una ocasión, un veterano me dijo que hay dos maneras de ir a la montaña, a sufrir o a disfrutar, depende de como te lo mentes; desde entonces, yo la disfruté mucho más porque elegía cuidadosamente la comida que más me gustaba, el calzado más adecuado, el equipo más liviano, etc. Eso mismo ocurre en todo: siempre hay una forma más positiva de enfocar las cosas y lo que hay que hacer es buscarla y seguirla; ese es uno de los secretos para alcanzar la felicidad.

Dice nuestro gran filósofo Ortega y Gaset, en su obra El Espectador, al hacer una teoría de la felicidad, que somos un poder ver, un poder gustar y oír,  un poder recordar, un poder entristecernos y alegrarnos, llorar o reír, un poder amar y odiar, imaginar, saber, dudar, creer, desear y temer, y que la felicidad no radica en la satisfacción de nuestros deseos, sino en la actividad a que nuestros deseos nos conduce, y que se alcanza cuando realizamos cosas que absorben nuestra actividad, por consiguiente la felicidad no está en alcanzar metas sino en hacer caminos, lo cual por fortuna es posible para todos. Todos podemos ser felices.

Para evitar la infelicidad, hay que tener en cuenta también, que el éxito no es la única fuente de felicidad, ni tan siquiera la mayor. El dinero no es la única medida del talento, ni nos evitará el aburrimiento.

El dinero no sirve para todo. Sirve para comprar cosas, pero las mejores no pueden comprarse porque no están en venta, te las regala la naturaleza y solo tienes que cogerlas (sin abusar). Tampoco las personas, al menos las mejores, se compran, ni con dinero ni con regalos, sino que vendrán ellas solas a ti si tú les gustas.

Si no hay que sobrevalorar el dinero, tampoco hay que sobrevalorar la voluntad, no debemos olvidar que también existen los sentidos y el entendimiento, los cuales hay que cultivar para tener una vida equilibrada.

- Que un cierto grado de aburrimiento es necesario y no necesariamente perjudicial, y que el cultivo del dolce far niente puede reportarnos verdadera alegría, alegría que viene de la naturaleza y es primitiva, sencilla y fuerte, y la produce la satisfacción de nuestras necesidades orgánicas.

Hablando del ocio, el poeta Luis Cernuda, en su obra Variaciones sobre tema mexicano, dice: Para vivir ¿es necesario atarearse tanto? Si el hombre fuera capaz de estarse quieto en su habitación por un cuarto de hora. Pero no: tiene que hacer esto, y aquello, y lo otro, y lo de más allá. Entre tanto, ¿quién se toma el trabajo de vivir? ¿De vivirpor vivir? ¿De vivir por el gusto de estar vivo, y nada más?

Según el higienista Svevo Brooks, en su obra El arte de vivir bien: La relajación es un tiempo durante el que no hacemos nada; alivia la tensión y nos renueva, estimula la claridad mental y la receptividad, brinda mayor flexibilidad tanto al cuerpo como a la mente, fomenta la creatividad, y hace posible que dominemos el cambio y manejemos cada situación a nuestro alrededor.

Antonio Machado, en una carta a Ortega y Gaset, le dice: Lo más fecundo del trabajo humano es lo que llamamos reposo, ociosidad.

La Reina Doña Sofía, en una entrevista, dijo que ella, para mantenerse tranquila en las situaciones más difíciles, utilizaba la fórmula de verlas desde fuera, convirtiéndose en observadora de la situación.

Y ya que hemos hablado de la alegría que produce la satisfacción de las necesidades orgánicas, hablemos de sexo. Para mí, el sexo es algo tan sencillo como que dos personas que se quieren se acuestan juntas. Si se quieren un día que se acuesten un día, si se quieren una semana que se acuesten una semana, si se quieren toda la vida que se acuesten toda la vida, y si no se quieren que no se acuesten.

En una poesía titulada NUESTRO AMOR, digo:

¿Te has parado a pensar alguna vez
la suerte que tenemos al querernos?
Nuestro amor solo es amor.
Ni fundamento de la sociedad,
ni núcleo de la familia,
ni garantía de la perpetuación de la especie,
solo es cariño entre los dos:
ingenuo, infantil, impulsivo, perverso,
como es todo amor que merece la pena.
Estamos juntos porque nos queremos,
a nadie más importa,
y si nos separamos,
a nadie haremos desgraciado,
ni hundiremos empresas, ni peligrarán dinastías.
¿Te das cuenta?
Entonces, vuelve a la cama, que aún es pronto.

El amor físico (de los hombres y de los animales) es sexo, y el amor místico (de los santos) también; ambos satisfacen la necesidad orgánica (sexual) de amar.

Los bipolares necesitamos, como todo el mundo, satisfacer nuestra necesidad sexual para ser felices, y la dificultad que tenemos para satisfacer esta necesidad no difiere de la que también tenemos para satisfacer nuestras otras necesidades, y es consecuencia de la sensibilidad, complejidad, riqueza, diversidad y contradictoriedad de nuestra naturaleza bipolar, que nos dificulta encontrar pareja.

Nuestra necesidad sexual es más difícil de satisfacer porque somos más sensibles, complejos, ricos, diversos y contradictorios que los demás. Saberlo puede servirnos de consuelo y ayudarnos a encontrar la solución al problema.

No es imposible pero sí más difícil que para otros, para nosotros satisfacer nuestra necesidad sexual. Requiere más esfuerzo en conocer a nuestra posible pareja y en darnos a conocer a ella, más valentía, más generosidad, más resistencia al fracaso, porque nosotros, como las cebollas, tenemos muchas capas, tenemos muchas puertas y a la persona que queremos hemos de abrírselas todas.

- Que la fatiga física es motivo de felicidad si no es excesiva pues incita al sueño, produce apetito y da sabor a las diversiones festivas, y que la fatiga nerviosa es causa de infelicidad.

Que la fatiga nerviosa la causan las preocupaciones emocionales, que pueden prevenirse con una filosofía de la vida mejor, y más disciplina mental que enseñe a saber distanciarse de los problemas, a verificar su poc importancia en la mayoría de los casos, y a evitar la indecisión por agotadora e inútil.

¿De qué nos sirve que los fármacos nos saquen de las crisis, si, con nuestra equivocada forma de vida y con nuestras ideas equivocadas, contribuimos a las recaídas? Hemos de cambiar de cheep.

Por ejemplo, si mi perra se mete en un zarzal en el que se debate por salir hasta el agotamiento, no basta con que le devuelva energías facilitándole agua y alimentos, he de enseñarle como salir de él, en ocasiones volviendo sobre sus propios pasos.

Para quienes hemos caido en la enfermedad, la razón es necesaria para efectuar la cura, pero hemos de reflexionar sobre la enfermedad sin caer  en la obsesión, y nos queda el consuelo de pensar que la enfermedad puede ser una etapa necesaria en nuestro desarrollo mental; puede hacernos más sabios,más comprensivos, y más buenos, con nosotros mismos y con los demás.

- Que la enviadia hace daño a los demás y desgraciado a uno mismo, y que se compensa con la admiración. Hemos de dejar de envidiar y empezar a admirar a los demás, hemos de abandonar el hábito de pensar por comparaciones y acostumbrarnos a considerar las cosas y las personas en sí mismas.

Como dice Santa Teresa de Jesús en el Libro de su vida: Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y atapar sus defectos con nuestros grandes pecados. Y esto nos lo dice una mujer que, además, estuvo enferma durante toda su vida y que, en otra ocasión, también dice: Como soy tan enferma, hasta que me determiné en no hacer caso del cuerpo ni de la salud, siempre estuve atada sin valer nada.

Para nosotros bipolares, más importante que estar bien o mal es sentirnos bien o mal. Podemos estar bien y sentirnos mal, y estar mal y sentirnos bien, o sea no tener problemas, al menos en apariencia (porque yo estoy convencido de que los tenemos a nivel sentimental) y estar deprimidos, o tener muchos problemas y ser felices, porque nosotros vivimos a nivel de sentimientos mucho más que a nivel de realidades, por eso es fundamental para nosotros que nos sintamos bien con nosotros mismos. De esta forma, siempre seremos felices. No es esclavo el que lleva cadenas sino el que tiene amo.

En principio, piensa bien de la gente, porque hay gente estupenda que nunca conocerías si no empiezas pensando bien de ella. En el mundo hay feos y guapos, pobres y ricos, vagos y trabajadores, tramposos y honrados… pero fíjate bien en cada persona, porque no todos los ricos son guapos, ni todos los pobres son tontos, ni todos los listos son vagos, ni todos los trabajadores son honrados. Fíjate bien en cada persona y aprende de todos, porque todos tienen algo interesante si te fijas bien. Si alguien hace algo que te gusta, díselo, porque esto no es ser hipócrita y porque, si te gusta lo que hace, casi seguro que también te gustará esa persona y os haréis amigos.


(continuará)


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Pedro Casas Serra
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Re: Poetas locos

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 18 Oct 2017, 14:07

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- Que el sentido del pecado (el sentimiento de culpa) hace al hombre desgraciado así como sentirse inferior, y dificulta la generosidad.

Que dicho sentido del pecado radica en el inconsciente y su raíz se halla en la enseñanza moral recibida en la primera infancia, estando en gran parte desprovisto de fundamentos racionales y falto de aplicación para los hombres corrientes, los que no somos ni santos ni demonios, o, mejor dicho, a medias santos y demonios, o sea la inmensa mayoría.

Necesitamos una moral, es cierto, pero que sea racional y no supersticiosa. Hay que ser constantemente muy críticos ante las teorías y prácticas del pasado y no aceptarlas sin más. Tampoco se pueden abandonar sin más las del pasado por otras más modernas que pueden ser igual o más falsas y perjudiciales.

Hemos de hacernos nuestros principios y nuestra propia escala de valores. Constituye un buen principio ético no hacer daño a nada ni a nadie sin necesidad, ni hacer a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Defiende a los pequeños de los abusos de los grandes, pero de manera que a ti no te hagan daño y así serás más eficaz. No digas casi nunca mentiras, solo las que puedan hacer falta para que alguien no sufra. Muchas veces no hace falta decir mentiras, basta con callar cuando no estés de acuerdo y no puedas hablar, y eso no es ser hipócrita. Pero cuando de verdad creas que tienes que hablar, hazlo, pero piensa bien antes lo que vas a decir y lo que puede pasar.

La pregunta ética ante cualquier infortunio es decirse: ¿qué puedo hacer?

- Que sentirse víctimas de todo el mundo (lo que se conoce como manía persecutoria) es fuente de infelicidad y hasta de locura. Tiene sus raíces en un concepto exagerado de los propios méritos y constituye su prevención tener en cuenta:

1º Tus razones no son tan altruistas como te parecen.

2º No sobrestimes tus propios méritos.

3º No creas que los demás se interesan por ti tanto como tú mismo.

y 4º No creas que hay mucha gente tan interesada por ti como para perseguirte.

- Que casi todo el mundo necesita para ser feliz un ambiente de simpatía. Pocos son felices sin que aprueben su manera de vivir y su concepto del mundo, las personas con quienes tienen relación social y muy especialmente las personas con quienes viven, por consiguiente hay que buscar el ambiente adecuado por encima de los ingresos y de otras razones. Como una planta, debes buscar el terreno más adecuado para tu crecimiento.

La gente debería ser natural y seguir sus inclinaciones naturales siempre que no fueran claramente antisociales. El miedo a la opinión pública, a la opinión de los demás, es opresivo e impide el desarrollo personal. El remedio es aumentar la tolerancia, lo que aumenta el número de personas felices y disminuye el número de personas que fundan su mayor placer en hacer daño a los demás.

Tú diviértete mucho, porque hace falta que disfrutes mucho de los buenos momentos para soportar mejor los malos cuando lleguen (haz acopio de felicidad); no te preocupes con problemas futuros y podrás enfrentarte mejor a ellos cuando lleguen.

Hay que madurar. ¡Basta de padres, cónyuges y familiares protectores de bipolares! ¡Basta de bipolares acurrucados que, cual niños asustados, engañan al médico, a sus familiares y a sí mismos! ¡Si está la enfermedad y están las circunstancias, también estamos nosotros mismos para hacerles frente! ¡Hemos de ser los protagonistas de nuestras vidas!… ¡y si no podemos vivir una vida llamada “normal” vivamos una vida llamada “anormal”, pero vivamos “nuestra” vida!

Así pues, si abandonamos aquellas ideas que ensalzan la desgracia como virtud, el éxito como único objetivo, la voluntad como lo más importante, y el aburrimiento como necesariamente malo, evitamos la autocomplacencia en nuestros males, sustituímos la envidia por la admiración, nos liberamos del yugo del sentimiento del pecado, y abandonamos el victimismo y el miedo al “qué dirán”, entraremos con buen pie en el camino de la felicidad.

Aligerados de los factores negativos, veamos ahora los factores positivos que facilitan la conquista de la felicidad. Hay que tener muy en cuenta:

- Que la felicidad general está basada en el vigor físico, en la suficiencia de trabajo y en vencer obstáculos no insuperables, no siendo ni demasiado orgullosos ni demasiado modestos en los proyectos. Todo placer que no perjudique a un tercero tiene su valor.

Hemos de aprender a valorar todos nuestros esfuerzos, hasta los más pequeños, y a vivir centrados en la superación día a día de nuestra enfermedad. La mejor esperanza de futuro está en estar en este momento aquí, haber hecho el esfuerzo de salir de nuestras casas para llegar hasta aquí. Felicitémonos de este esfuerzo como de todos nuestros esfuerzos, por pequeños e insignificantes que nos parezcan. A base de ir realizando pequeños esfuerzos venceremos el gran problema de nuestro Trastorno Afectivo Bipolar.

Nuestra felicidad no puede depender solo de nuestras circunstancias personales, su secreto consiste en que nuestros intereses sean lo más amplios posibles y que las reacciones hacia cosas y personas sean amistosas y no hostiles.

Observa la naturaleza, existía sobre la tierra mucho antes que los hombres y, de muchas cosas, sabe mucho más que nosotros, que solo la copiamos (y bastante mal, por cierto).

Los intereses deben ser moderados y equilibrados entre sí y que no supongan el abandono de cosas esenciales a la felicidad, como la salud, el dominio de nuestras facultades, los ingresos suficientes para cubrir nuestras necesidades y ciertos deberes sociales perentorios para con nuestros familiares y amigos.

Espera cada día con ilusión, siempre se aprende algo, se conoce a lguien, pasan cosas interesantes o divertidas… improvisa, encuéntrate con amigos, lee… no digas nunca “me aburro” porque lo único que demostrarás es que eres burro. Y si un día todo te sale mal, no te desanimes, puedes estar seguro de que al día siguiente, o al otro, o al otro… todo se solucionará, aunque sea poquito a poco, porque lo único que no tiene solución es la muerte, aunque eso tampoco es ningún drama, sino la otra cara de la vida, como la otra cara de una moneda. Morimos porque hemos nacido, como todo nace y muere en la naturaleza, para que el universo siga existiendo; y como no recordamos donde estábamos antes de nacer ni sabemos adonde iremos después de morir, podemos suponer que estaremos bien y seremos felices.

Tú déjate seducir, déjate sorprender, ábrete de orejas, ten los ojos bien abiertos, y se producirán maravillas insospechadas. Déjate ilusionar. ¡Vuela, bipolar, vuela!

- Que una de las causas más importantes de la pérdida de amor a la vida es la sensación de no ser queridos y que la convicción de que se nos quiere es el mayor de los estímulos.

Cuando las cosas marchan mal, cuando es difícilencontrar una sonrisa, necesitamos estímulo, que alguien nos coja una mano y diga: Eres una buena persona. Sigue así. Tu vida tiene sentido. No te preocupes. Sé feliz.
Lo he leído en la obra de Svevo Brooks.

Existe el afecto pasivo y el activo (el que recibimos y el que damos) pero el mejor es el recíproco. A la gente le cuesta trabajo admirar por miedo a equivocarse y quere por miedo a que le haga sufrir la persona elegida o a la censura de los demás. Ha las cosas porque quieres; si las haces por alguien, hazlas porque le quieres; si las recibes de alguien, recíbelas porque te quiere, y déjalas de hacer cuando no las quieran.

Lucio Anneo Séneca, entre sus máximas cita una que atribuye a Hecateo y que dice: Te enseñaré un filtro amatorio que no contiene drogas, ni hierbas, ni encantamientos: si quieres ser amado, ama. Y yo añado: ama, pero empieza por conocerte, aceptarte y amarte a ti mismo, porque difícilmente, sin quererte y aceptarte a ti mismo, puedas querer y aceptar a otro de forma desinteresada y auténtica, y si no amas a otro así, difícilmente puedas ser amado así, que es lo que en definitiva todos, y los bipolares más, ansiamos: que nos quieran de forma desinteresada y auténtica, por nosotros mismos.

Dice Antonio Machado, en sus Consejos de Juan de Mairena: Yo os enseño -en fin- o pretendo enseñaros, el amor al prójimo y al distante, al semejante y al diferente, y un amor que exceda un poco al que os profesáis a vosotros mismos, que pudiera ser insuficiente.

No debes querer a alguien porque lo necesitas, has de necesitarlo porque lo quieres.

- Que la familia es una institución en continua transformación que debe ajustarse a las necesidades de sus miembros y no al revés, y que a nuevos tiempos corresponden nuevas formas familiares. El afecto que se recibe de la familia es más seguro que cualquier otro. Los amigos se quieren por sus cualidades y los amantes por sus atractivos, si las cualidades o los atractivos disminuyen la amistad y el amor pueden desvanecerse; la familia, por el contrario, permanece y eso el algo que ofrece seguridad, pero que no debe convertirse en prisión sino en palanca.

El amor bien entendido percibe y actualiza las potencialidades del ser querido; le facilita valentía, confianza en sí mismo y hasta osadía.

La familia debe evitar caer en actitudes de rechazo o de sobreprotección hacia el bipolar, sobre todo permitir la autonomía que requiere el proceso de maduración adecuado al final de la adolescencia y adultez temprana, edad en que el trastorno se manifiesta con mayor frecuencia.

Por otro lado, los demás miembros de la familia necesitan proseguir sus objetivos personales así como preservar sus espacios sociales y recreativos, si no acabarían por experimentar rechazo hacia su pariente bipolar.

La enfermedad bipolar puede convertir en víctimas a cuantos entran en contacto con ellasi no se informen sobre ella.

Yo tengo una prima casada y con cinco hijos. Su marido es director de una importante empresa familiar, viven en muy buena situación económica y tienen muchos amigos. Se da la circunstancia de que su marido es sordomudo de nacimiento. Sus padres no se avergonzaron de él, no lo escondieron a la vista de los demás, no lo sobreprotegieron ni aislaron, no pensaron que nunca llegaría a nada, en una palabra, no lo incapacitaron. Al contrario, los apoyaron, con profesores que le eneñaron a hablar y a comunicarse, aprovecharon el mayor desarrollo de su olfato para hacer de él un experto en esencias; le dieron, con mayor esfuerzo, todo lo que dieron, con menor esfuerzo, a sus otros hijos nacidos sin esta deficiencia. Hoy es una persona con una deficiencia de nacimiento, pero totalmente integrada en la sociedad.

Nosotros también tenemos un problema de comunicación, no de comunicación verbal sino de comunicación emocional, la solución no es incomunicarnos, sino buscar todas las ayudas para mejorar nuestra comunicación con los demás, para encontrar el lenguaje de los sentimientos que nos permita entender y hacernos entender por los demás; y nuestros familiares pueden contribuir mucho a ello. Estamos esperando aún al sabio que descubra nuestro lenguaje.

- Que el trabajo es deseable ante todo y sobre todo como preventivo del aburrimiento y porque nos hace saborear mejor los períodos de descanso.

Aprende mucho, pero mira de entender lo que aprendes, porque aprender te hará saber cosas, saber muchas cosas te ayudará a hacer algunas cosas bien y hace cosas bien te hará sentir contento y hará que los demás te aprecien. Te habrán dicho que tenemos cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto, pero en realidad to es el pensamiento que es el producto de la inteligencia, lo que pasa es que los hombres somos demasiado orgullosos para admitirlo. Piensa lo que sientes y siente lo que piensas… y observa lo que ves, escucha lo que oyes, aspira lo que huels, saborea lo que gustas, palpa lo que tocas… y te sentirás mucho más vivo y mucho más feliz.

- Que la fatiga y la tensión nerviosa como motivo de desgracia se fundan en la incapacidad de interesarse por lo que no tenga importancia práctica en la vida: la felicidad se construye con cosas pequeñas. Para soportar la desgracia cuando llega es discreto haber ampliado en las épocas felices el círculo de nuestros intereses, para que nuestro cerebro, en las épocas desgraciadas, pueda cambiar de emociones y asociaciones que le resultan insoportables.

- Que hay que tratar de mantener una conducta equilibrada entre el esfuerzo y la resignación. La actitud precisa es hacer todo lo que podamos, encomendando su éxito al destino. El enfado, la irritación y el enojo son emociones que a nada conducen, y que ocasionan doble trabajo: el de enfadarse y el de desenfadarse. El que se libera de ellas tiene una vida más agradable. Aprende a reírte de ti mismo.

- Que la felicidad depende de las circunstancias y de uno mismo. El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que tiene afectos libres y se interesa en cosas de importancia, asegura su felicidad gracias a estos afectos e intereses, que le han de convertir a su vez en objeto de interés y de cariño para muchas otras personas. En la unión profunda e instintiva con la corriente de la vida se halla la dicha verdadera.

Sé que hay personas entre nuestros familiares y amigos a los que no les gusta que estemos en la Asociación. Creo que detrás de estas opiniones está el temor al contagio, el creer que la bipolaridad es una enfermedad que puede agravarse por contagio, el temor a la locura, que no responde sino a una inseguridad sobre el propio juicio. Sin tener en cuenta que la bipolaridad también es un factor natural, genético, biológico, y que un bipolar difícilmente encontrará a nadie que le comprenda mejor ni que pueda ayudarle más que otro bipolar.

Es importantísimo, y más aún por lo relegado que está, el reconocimiento de la autoridad práctica que posee quien ha vivido la experiencia de la enfermedad, por lo que hay que estimular la comunicación y el intercambio de información entre los afectados. Está es para mí la más importante función de nuestra Asociación.

Entre nosotros se encuentran socios que desde que están y participan en la Asociación mantienen su Trastorno Afectivo Bipolar bajo control sin sufrir recaídas. Lo que no había conseguido ni el tratamiento médico ni la psicoterapia, lo ha conseguido su pertenencia a la Asociación de Bipolares. Sin abandonar el tratamiento médico ni la psicoterapia, por supuesto, porque la pertenencia a la Asociación, la asistencia a sus tertulias y a sus conferencias, la integración en sus grupos de ayuda mutua, la lectura de su revista, no pueden sustituir a la medicación ni a la psicoterapia, pero pueden complementarlas muy eficazmente.

Santa Teresa de Jesús, cuando en el Libro de su vida habla de cuando conoció a San Pedro de Alcántara, otro místico como ella, dice: Casi a los principios vi que me entendía por experiencia, que era todo lo que yo había menester … porque entonces no me sabía entender como ahora, para saberlo decir, y era menester que hubiese pasado por ello quien del todo me entendiese y declarase lo que era.

En otra ocasión, hablando de sus dolencias, dice: Gran cosa es a un enfermo hallar otro herido de aquel mal: mucho se consuela de ver que no está solo, mucho se ayudan a padecer, y aún a merecer.

Parangoneando un folleto de Alcohólicos Anónimos, creo que nuestra Asociación debería ser una comunidad de hombres y de mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común (en nuestro caso, el Trastorno Afectivo Bipolar) y ayudar a otros a recuperarse de él. Y yo creo que estaría bien que también nos pareciéramos a A.A. en el resto de su enunciado. Sonaría así: El único requisito para ser miembro de nuestra Asociación es el deseo de superar el Trastorno Afectivo Bipolar. Para ser miembro de nuestra Asociación no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. Nuestra Asociación no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa. Nustro objetivo fundamental es mantenernos eutímicos y ayudar a otros bipolares a alcanzar el estado de eutimia.

Sin embargo, procuremos no llevar toda nuestra vida a la Asociación, lo que nos anularía a nosotros y sobrecargaría a la Asociación, sino llevar a nuestra vida aquello que nos convenga de la Asociación, y viceversa, lo que nos enriquecerá mutuamente. No debemos encerrarnos en ningún gueto, necesitamos de los no bipolares tanto como ellos necesitan de nosotros.

Así pues, si nos interesamos por personas y cosas, si atendemos lo necesario a nuestra salud y nuestros ingresos, si nos rodeamos del cariño de nuestros familiares y amigos, si nos mantenemos ocupados, si buscamos motivos de alegría,si tenemos actitudes positivas ante las circunstancias y vivimos intensamente, avanzaremos por el camino de la felicidad.

La felicidad está al alcance de todos, solo requiere que seamos nosotros mismos, pero en continuo crecimiento y sin ponernos límites, y que los demás nos acepten hoy como somos y nos ayuden a lograr un mejor mañana. Para ello, nosotros hemos de ser los primeros en aceptarnos a nosotros mismos como somos, con toda la diversidad de aspectos que nuestra naturaleza bipolar nos procura y todas las limitaciones que nuestro Trastorno Afectivo Bipolar nos produce y hemos de ser los primeros en hacer el esfuerzo necesario, a través del conocimiento de nuestra naturaleza bipolar, para controlar nuestro Trastorno Afectivo Bipolar.

Nuestros familiares y amigos, la sociedad entera, nos tienen que aceptar como bipolares y apoyarnos en nuestra lucha por la superación del Trastorno Afectivo Bipolar y por la conquista de la felicidad, para ello hay que fomentar y proteger los “espacios de libertad” como pueden ser estas conferencias y sus coloquios posteriores, donde todo el mundo pueda expresar lo que piensa y siente, seguro de contar con el respeto y la atención de los demás.

Pero si no nos entienden, si no nos apoyan, si nos dejan solos,pensad que, con ser difícil, para que controlemos el Trastorno Afectivo Bipolar y seamos felices, es más fácil cambiar a la sociedad entera que cambiarnos a nosotros mismos, a nuestra naturaleza bipolar, porque esto último es totalmente imposible, y que, por muy desagradable y dura que sea nuestra naturaleza bipolar, es mejor afrontarla, acostumbarse a ella, y orientar nuestra vida de acuerdo con ella, y únicamente asñi controlaremos nuestro Trastorno Afectivo Bipolar, evitaremos las recaídas y seremos felices.

Hay que luchar para ser felices y hemos de hacerlo desde la aceptación de nuestra manera de ser, de nuestra naturaleza bipolar, con sus posibilidades y sus limitaciones, así como desde la aceptación de que estamos enfermos de un Trastorno Afectivo Bipolar, con sus exigencias para mantenerlo controlado y sin recaídas.

También la sociedad necesita del factor bipolar para su evolución y progreso; hoy, tanto como ayer o mañana. La humanidad no estaría donde está sin el factor bipolar, sin otros que como nosotros han sido bipolares, y no puede ni debe prescindir de él. Algunas de las mejores obras de arte, los mayores descubrimientos, las organizaciones más humanitarias, y las decisiones más heróicas, se han debido a bipolares, hayan sido o no conocidos como tales.

Antonio Machado, en su artículo Divagaciones en torno al último libro de Unamuno, dice: Locos necesitamos, que siembren para no cosechar. Cuerdos que talen un árbol para alcanzar el fruto, abundan, por desdicha. ¿Dónde están los lunáticos, losidealistas, los renunciadores, los ascetas, los románticos, que apenas se ven por ninguna parte?

Dice el psicólogo norteamericano Abraham H. Maslow, en su obra El hombre autorrealizado: No he sido el único en sentirme impresionado por el hecho de que la tragedia puede resultar a veces terapéutica y de que la terapia parece frecuentemente mucho más eficaz cuando las personas son llevadas hasta ella por el dolor.

En El libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita, se lee decir a la Trotaconventos:

Viene salud y vida después de gran dolencia,
vienen muchos placers después de gran tristencia;
cohortados amigos, tened buena creencia:
cerca .son grandes gozos de la vuestra querencia.


Dejadme, por último, ser “legislador por un día” y promulgar un decálogo para bipolares ensimismados:

I...........No seas tan quisquilloso, sufres inútilmente.
II..........No seas tan crédulo, los Reyes Magos no existen.
III.........No seas tan perfeccionista, la arruga es bella.
IV.........No seas tan rutinario, hay océanos por descubrir.
V..........No seas tan dependiente, el amor no admite cadenas.
VI.........No seas tan soberbio, rectificar es de sabios.
VII.......No seas tan cobarde, conocer(te) es amar(te).
VIII......No seas tan pesimista, no lo mereces.
IX.........No seas tan optimista, no lo necesitas.
X.........No seas tan convencional, solo se vive una vez.

Estos diez mandamientos se resumen en uno: la vida es una fiesta, disfrútala.

O como dijo nuestro gran Unamuno: Vivid de tal suerte que el morir sea para vosotros una suprema injusticia.

Escolta els ocells, mira el dia
com neix.
……………Torna a veure les coses
en el ulls d’un infant.
………………………….Torna a llegir en els llibres
ara que és tard.
……………………Has de fer un altra vida.

(Escucha los pájaros, mira como
nace el día.
……………...Vuelve a ver las cosas
en los ojos de un niño.
…………………………...Vuelve a leer en los libros
ahora que es tarde.
……………………….Has de llevar otra vida.)

JOAN VINYOLI (Ara que és tard)

Pedro Casas Serra

(Conferencia pronunciada en el Centro cultural de la Fundación “La Caixa” de Barcelona, para la Asociación de Bipolares de Catalunya (ABC), el 17 de junio de 1999)


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Re: Poetas locos

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