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Mirta Rosenberg (1951-2019)

Pedro Casas Serra
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Mirta Rosenberg (1951-2019) Empty Mirta Rosenberg (1951-2019)

Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 16 Nov 2022, 07:10

.


Mirta Rosenberg (Rosario, 7 de octubre de 1951 - Buenos Aires, 28 de junio 2019) fue una poeta y traductora argentina.

Biografía

Realizó estudios de Letras en la Universidad Nacional del Litoral; de francés, en la Alianza Francesa de su ciudad natal y cursó el traductorado literario y técnico-científico de inglés en el Instituto Superior Nacional del Profesorado de Rosario. Integró el consejo de dirección de Diario de Poesía. En 1990 fundó el sello editorial Bajo la Luna. Entre sus libros, se cuentan Pasajes, El arte de perder y El paisaje interior. En 2004 ganó el premio Konex como traductora. ​Sus poemas han sido incluidos en numerosas antologías y traducidos al inglés, francés, portugués, alemán, italiano y neerlandés.

Carrera

Tradujo y publicó, entre otros, poemas de Katherine Mansfield, William Blake, Walt Whitman, Emily Dickinson, Marianne Moore, James Laughlin, Seamus Heaney, Elizabeth Bishop, D. H. Lawrence, Louise Gluck, Anne Carson, Robert Hass, Anne Sexton, Joseph Brodsky, Ted Hughes, Robert Lowell, Kay Ryan, Anna Swir, Wislawa Szymborska, y la poeta clásica Safo (del inglés). Fue asesora de la Casa de la Poesía “Evaristo Carriego” de Buenos Aires, donde coordinó el ciclo Los Traidores, una clínica sobre la traducción poética, entre 2001 y 2004.

Editó, junto a Daniel Samoilovich, una página semanal de poesía en la revista del diario La Nación. En 2016 fundó la revista literaria Extra/1. Lecturas para poetas, publicación que reúne textos sobre poesía, traducciones y entrevistas.​

Desde 2018 hasta fines de mayo de 2019, se desempeñó como titular de la cátedra Taller de Poesía II, de cuyo programa fue la creadora, en la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

(Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )


*


Algunos poemas de Mirta Rosenberg:


De Pasajes, 1984:


EL ORIGEN DE LA ACCIÓN

La pasión más fuerte
.................................de mi vida
ha sido el miedo.

Creo en la palabra
............................(dilo)
y tiemblo.



EN CAMINO

1

No es que no tenga pasado. Es
que no es lo que es
ni lo que se creía.
.............................Hay
hechos concluidos

.............................y hay lechos
donde he perdido la ilación
de ser yo misma.
...........................O así

imagino. Miro atrás
desde esta hora que figura
difíciles sentidos.
.............................De aquí
se reconstruye aquello
que en verdad no estaba
.......................................construido
sino
.......en proyecto.

................................Aquí es el lugar
donde se empieza
...............................y donde vivo.



DESPROPÓSITO

Toda la noche preparamos
nuestro día
..................aunque nunca
nos quede terminado. La hora

del café tiende los hilos
de la hibridez, que abre puertas
....a un jardín
siempre cerrado.

Mito. Yo. Quien bordea
el centro de las cosas
no adelanta.
....................Dicho

de frente, sería
otra cosa: amo,
..........................y seguiría
siendo otra cosa.




De Contra el espejo:


EL ARTE DE LO INFINITO

Barro los pisos
de dolores y alegrías
hechos polvo. Yo ensayo:

cansancio en lo que no
descansa. Soy posible
mientras barro alerta

a la puerta por donde
saldré cuando me vaya, aunque
sea ida siguiendo otro deseo

por delante. Semejante
a mi propia imagen, excedida
en el polvo disperso, vuelta

a juntarse. O bien,
venida aquí, creo desde ya
que aquí es mi casa y yo

he vuelto, no pregunto
por después, cuido la llama
del aliento, el gesto disuelto,

hecho polvo, barro
en silencio.



ALUMBRAMIENTO

Se llega por señales salidas
de la vida, por un canal de entrada
hacia la duda. Estoy asida
con los dedos. Aquí sentada,

no me entrego, digo estoy entregada.
Aspiro a nada, pero me miro.
Espiro, y estoy adentro. Lo que se sale
de mí es un lugar que me falta

al centro, desplazado, un deseo
contrariado de valer de por sí,
por mí, lo que valga. Vale,
bajo la luz, el lugar de su tiempo

iluminado. A contraluz, y de nalga,
se me perfila punteado como un zumbido
de abeja. No hay ruido, todo oscila y,
sentada, cuelgo pareja del techo. Mirada

desde arriba, el cuerpo se me ve rojo
y estoy viva. Empujo, arrojo, puedo,
aunque estrecho sea el sitio
y tenga miedo.




De Madam, 1988:


EXCLUSIVAMENTE CALLA, VERDADERA DAMA

Exclusivamente calla, verdadera dama,
anunciando una exigencia, un drama,
ante la urgencia del destino. Exclusiva llora
y en su llanto aflora el reto serpentino
y la curiosidad que mató al gato. Está tentada
de hace rato, porque en los secretos cajones
del dressoir no guarda nada final, definitivo.
El peso del mundo lo lleva puesto; la carta
de triunfo ha ido a dar al cesto
de los papeles, con otros oropeles
de descarte. No tiene arte
de fuerte voluntad pero sí tiene atisbos
de su ejercicio: el vicio de la solterona
que acabará por dar a luz una personalidad
excéntrica, obsesiva, minuciosa: en los cajones
nada, pero un lugar para cada cosa. Si llora,
como yo, es por su historia: nadie la cuida
y nadie a quien cuidar. Queda la vida.
El espíritu se atrasa con las vueltas
de la noria de este pobre corazón de muselina
fina, exclusiva, bella, y ella
recibe en casa.



LA VIDA HA CAMBIADO, SE DECÍA, UNTÁNDOSE

La vida ha cambiado, se decía, untándose
los labios con la lengua, relamiendo, aaámm,
como si de un bocado se tratara, o de un perfume.
Éste es mi gusto, y sin embargo, el pelo
se eme atiesa y cae como… ¿un sudario?
No, una señal de giro. A la hora pico
nadie se ha apoyado contra mí…o sí, en mi contra:
rueda la edad, canta la alondra y el leve maquillaje
en las mejillas ha cobrado una espesura
de mitad de la vida que adelanta. No fresca,
pero dura con el pelo así: en consonancia.
¿Será el recelo de la mala figura, o la blusa candorosa,
olanes y satines, de una vejez pasada? Vieja no,
gastada y brillosa en los codos y en los puños,
sobre las uñas manicuradas. Cuidar las manos
con amor, con garra, con impudor, coqueto:
lo que relumbra, es brillo. ¿Aprieto el gatillo?
Laca descolorida para esa cómoda nueva que, envejecida,
empieza a tornarse incómoda. El cajón superior
de la derecha, por ejemplo, ha perdido
el tirador. ¿Y si gatillo? Allí guardo soutiens,
sostenes, corpiños, todo en desuso. Lo que hice,
ya lo excuso: tuve niños, reía y buscaba
los parecidos. Confuso: en parte, todo mentira,
en parte aliño, letal, del pecado original.
¿Cuál es mi parte?



EL DESEO CONVIVE CON EL PASADO: YO PASEO

El deseo convive con el pasado: yo paseo 
por un costado. Miro los peces -¿japoneses, 
africanos?- comiendo -casi perros- de la mano. 
Son largos como un muslo y anchos, algunos, 
como un brazo musculado. Coloreados 
como en la infancia, crudos, suben 
a la superficie donde aluden, por pedazos, 
al interior de un cuerpo humano imaginado.
No hay manos pero sí ojos, una boca
perfectamente circular, como cedazo,
y rígidos indicios de bigote a cada lado.
¿Un torso desmembrado o miembros
de la misma cosa? Tejido policromado,
conectivo, conectado. La manera de mirar
y la manera de ventosa, obscena, de la boca,
el tamaño -yo diría, colosal- y la evidencia
brutal de los colores contra el agua parda
son dignos de admirar: un bagre bello, grande
y envidiable en colorido, en el estanque,
hasta sociable en el encuadre de un verde japonés
que no es de estampa, sino de vida. Pero hay trampa
y paseo bajo sombrillas. Atraída, algo en la escena
me fastidia: ¿el ohhh de esa boca admirativa?
Una vaga aprensión -tibia, lasciva- por el aspecto
de la imaginación que mira y ve, escenográfica, sombría,
una región de miembros descuartizados. Se diría
la zona -atea-de la porfía, que junto al agua
imagina su propia anulación. Yo deseaba
un canto de sirena entre los peces, las heces
del pasado, la sanción y hacerme a un lado.
Fue una pena. No conviven el deseo y la inocencia
de lo deseado, que dejaba que desear. Entre tanto,
me ha dejado pasear.




De Teoría sentimental, 1994:


EL ARTE SERÍA TOCARTE, UN INVENTO,

El arte sería tocarte, un invento,
insignificante si el olvido lo demora. Lo siento
porque es ahora estallido de la rosa
presurosa del instante,
extraviada en el jardín

y devuelta por el sinfín
de las horas transcurridas: una… dos… tres…
Si te toco, ¿cómo es? Hay lo mucho de lo poco, digo
el beso, el exceso del miraje y… ¿puede ser, ahora sigo,
el encaje de tu aliento

en el reloj del oleaje? Atravieso
los celajes, el fervor, las profecías (¿el amor?
¿no será la porfía de la «máquina del dolor»?)
y llego acá: «El arte sería tocarte». Silencio. No
confundo confetti con maná

pero igual estoy perdida
entre viejas cartografías de la ruta de la seda
y la pasión como centro. ¡Ah corazón, me decía,
explícate como yo, que estoy adentro de un cuerpo
y sin embargo con vida!



NO SABÍA

No sabía
que el diamante fuera pájaro
ni tampoco que muriera
de una muerte que no fuera
natural:

un diamante
tiene la suerte del brillo
de la centella, aunque alguna estrella
se enfríe y la sal de la vida sea
lo que se lea

como novela
por el rabillo del ojo
de un gran lector
cenital. Adivinó que era amor
y se

ríe:
se pudiera, escribiría en potencial,
y si no, sería contante. Me enojo,
hago mal y digo para
adelante:

ese
pájaro se ha muerto y no es augurio
de Lázaro ni de santa ni sabbath. Lo cierto
es que yo te extraño y que es Maureen la que canta
pelirroja

con esplín,
la verdad de lo ocurrido "You'll never know
how much I miss you" You es tu, sos vos,
SOS, como un pedido de auxilio,
miss,

cualquier
daño fue anterior. Estoy a un tris
de entender (¿un diamante es doble amante,
o dos veces sin objeto o sólo un reto
a la

repetición?)
que por ejemplo otra vez, algo
me está esperando –corazón-mata-callando—
y se va, como en inglés, "sobre su ala",
vale decir,

se nos vuela.
La textura del tiempo, Vladimir, es rala,
una usura del instante y de sufrir cuando apela
a no sé qué: nunca volver es lo mismo
que

irse
para adelante. Me tocaste, ¿te toqué?
¿Compartimos un abismo? Dame, diste,
dí, diré: las facetas del diamante
son,

no sé,
mejor hablame y te creo. Así como quien reza
sin un deseo de asceta: todo poema es de amor,
toda guerra es interior, toda palabra
está presa.


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Mensaje por Amalia Lateano Miér 16 Nov 2022, 12:11

Gracias Maestro Pedro por traer a la escritora que es siempre recordada en la Univerdidad del Litoral. (Santa Fe) Argentina

El poeta y periodista Guillermo Saavedra la recordó así :
“Afectada desde hace unos años por una enfermedad que limitaba seriamente su capacidad motriz, fiel a su estilo, esa mujer de integridad insobornable, esa poeta escultora de palabras como en piedra, para siempre, rechazó toda forma de conmiseración y se recluyó en su modesto y luminoso departamento de Villa Crespo para concentrar sus esfuerzos en lo que mejor hacía: escribir y traducir poesía. Como quien decide que el más eficaz corte de manga a la fatalidad es fingir aceptarla y devolverle el golpe con la obstinada paciencia de los que no saben rendirse”

Por siempre una mujer valiente.

Un saludo
Amalia

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Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 16 Nov 2022, 13:23

Nos traes un bello testimoni sobre Mirta Rosenberg, Amalia. Gracias.

Un abrazo.
Pedro


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Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 16 Nov 2022, 13:39

.


De Teoría sentimental, 1994 (continuación):


LA IMAGINACIÓN, DECIA, PLANTEA MÁS PROBLEMAS QUE LA MEMORIA

La imaginación, decía, plantea más problemas que la memoria,
que podría ir desde Sófocles a Auschwitz, sobrevivir a su historia
y no decir palabra. Pero la imaginación no tiene tema sino la varia
materia de la noria personal: no se memoriza una araña,
se la sueña o se la ve en la hebra. Yo trabajo con sobras
y con saña. Por ejemplo, ahora te recuerdo y cobro valor,
pero es la imaginación quien hace que te ame, porque obras, dicen
es amor, o porque siempre me trajo lo que atormenta. Atormentar,
en cambio, debe ser terrible exigencia a la atención, si se pretende
ser buen atormentador. En esencia, hay que decir lo inasible:
hasta dónde se puede sufrir, y detenerse antes. En el ojo de la aguja
el camello no se enhebra, pero si uno lo concibe con el ojo de la mente,
el camello lo atraviesa, cose, borda, incluso vuela y luego vuelve a su sitio
de realidad: ante el pesebre, en el circo, el zoológico o Arabia,
siempre rodeado de arena. Arena es lo que sobra, la verdad,
de constante en este juego que no deja ir y volver si la tensión se hace corta
o agobiante o cuando apena. La tensión, yo me creo, es totalmente arterial
si nos importa: cuando nos hierve una idea una imagen se dibuja
donde el cuerpo bulle y gorgotea: lo veo en la sangre y acción de toda
la voluntad: riñones, corazón y otras vísceras, tendones, uñas, secreciones
y narices que aletean. Falta el aire, se desea lo que no hay; la imaginación,
complicada en el proceso, se caldea. Va a arrancar –como gata ronronea—,
y de cuajo, la raíz de este problema: su lema es crear otro, otra
dificultad y embeleso. Lento, el recurso de la lógica empieza su goteo,
su imbécil filtración en el deseo, pero el cuerpo frágil se resiste,
es más fuerte. Quiero tenerte, y me exige. ¡Bravo por el ojo de la mente,
que detrás de la emoción está presente, y expreso!



MI SUFRIMIENTO ES UNO QUE NO TE INTERESA

Mi sufrimiento es uno que no te interesa.
Un grano de arena en el desierto
de tu pena, que es infinita. Por mi parte

creo en la marmita donde cuece
un caldo diferente, y yo sonrío.
Estoy pendiente de tu gesto, y este estío

da un calor que no parece la pasión. La pasión
es el dolor de la madre, esto que conviene
no creer, pero da mientes. Estés

donde estés al fin tendrás que escucharme.
No darme la razón sino el tesoro del sonido
y la pura vibración de la belleza

que saludo como tuya, como ésa
que no sabe estar pero se queda,
y yo retengo. No te tengo,

quiero decir que me reniegas. Renegada,
soy la nada que subsiste, y en las cláusulas
deseadas voy debida:

me enfermo y me intoxico de tu voz
y digo no a quien nada
me requiera.



BABEANDO EN LA PARRILLA, ES DECIRSOBRE ASCUAS Y ESPERANDO

Babeando en la parrilla, es decir sobre ascuas y esperando
que este fuego no queme ni cocine: no puede ser. El ser es esa cosa
que no arde y si empeora no tiene ni siquiera la gracia del leño
de madera. Me consumo. Soy el humo que, elevándose, me hace
lagrimear... ¿La densidad será mi gracia? Siento el peso de la edad
y no diría la desgracia mas la ley. ¿De la vida? ¿Diría "Que esto siga"?
Va a seguir, indoloro, inocente, inmerecido, como el roce de la mano distraída
que arde como papel. ¿Estar sobre ascuas es correcto? ¿O decir mejor que en mí
ha entrado alguien que se quema? ¿Gente? ¿Nunca estuve ahí? ¿El sitio
de preguntar es la poesía? Si supiera qué decir no escribiría,
me iría de aquí, más lejos de la muerte o más allá donde haya espacio
para la fragilidad, es decir un tiempo para aprender a durar. Babeo y mi saliva
sisea sobre la llama, llama. A la luz de la porfía, día tras día: estoy enferma
de eso: eso, densidad y negro. Me arreglaría con la verdad: no puede ser. El ser
es esa cosa preferentemente mentirosa: hasta me apeno a veces mientras crece
la imaginación, la ubicuidad de la ficción. ¿Estoy junto a vos para arder
por motivos personales, por la muerte de dos, de los seres queridos?
Todo lo lleno, y todo estaba pleno. Envejecer es quedar a mitad de camino,
n'el mezzo del cammin. En el puro retintín. ¿Adelante? Atención
a las señales
: "curvas virtuales", "tramo penosamente tortuoso" o
"por mí se va a lo que he sido". Lo que seré es mío, y eso es no estar
atenta a lo que amo, aL infiernillo ni a su llama, que es de alcohol:
belleza, combustión y eso. El humo se disipa y si te hablo
es porque mandarte al diablo, amor, no resulta suficiente
para sortear el brillo de tus ojos. ¡Que los muertos se levanten,
que consientan! A cada cual su gozo y su ceguera; a mí la lenta
suma de tu voz y tu manera de arder que llama como bruma,
deshaciéndose.



ADMIRO TANTO ESE PICO NEVADO QUE SE ALZA ENTRE LAS NUBES

Admiro tanto ese pico nevado que se alza entre las nubes
como el foso redondo de tu ombligo apaciguado por el mundo.
Ninguno de dos, en lo profundo, amo, pero su sirviente soy.
Te amo. Rozo el azul, que es transparente contra el blanco
de nubecitas viajeras, aunque para decir te amo
lo haga a la manera del agua silenciosa que es manera
de lo hondo, de la fuente lejana,
del perdido pozo.

···

La aridez del día, la noche la repara y nada
es fulgor sino la luz que entre la sombra se levanta. Digo,
mi padre tenía una pistola en la guantera del auto y yo,
a los cinco años, lo sabía. La pistola era calibre 38
y esa edad cumplo este año, 89, sola y nada entera
por saber tanto de armas.

···

Te amo. Si lo repito perderá significación y ganará
su significado: señor, señora de los ríos y las fuentes,
señor que está en lo alto. Nada me mueve sino el mismo don
de penetrar el misterio que es hilar entre el mar
y ascender la ladera. La cima es lo que araña,
contra el cielo.

···

Una reunión: llegar a la cumbre, tras bosquecillos
de pinos que pierden sus agujas para bordar,
en escenas sagradas, los pasos de la danza ritual.
En Córdoba llaman pinocha a lo que cae y donde cae,
el pasto, la hierba, la brizna,
ya no crecen más.

···

El mismo don, el de operar con el mundo y no interferir
en el proceso, el de la vida, de pura sustracción y no de suma.
Para eso, la luna.

···

Es de fantasía, pero es mía: una zona de querella.
Esa estrella, puntuda, allá en lo alto, duplicada
se refleja en el agua.

···

No digo la verdad. Sería te amo, si no lo puedo
evitar. Me sobrepasa el sol como un lugar
de ríos encontrados.

···

Soy un afluente: vengo del mismo don
y de la fuente donde el agua canta y se retira:
por eso soy nadador que en la corriente
atrapa peces, los reparte.

···

Aquí llegué, lo sé, para escalar esta altura consecuente,
este lingam de blindada superficie, este monte de las rosas,
arrasado, que en mi padre es punto de partida y en mí,
punto de caída. Te amo: sólo el vacío es exacto,
punto de giro.

···

¡Ah la sombra que me ahoga y que me abarca
para que la luna brille,
suficiente!

···

Pienso en tu mirada. Se encienden ráfagas de sol,
chispitas doradas y amarillas como el limón maduro.
Estoy de rodillas, mientras tanto, a los pies
del árbol del sonido, dulce, agrio,
contemplando las nubes fugitivas.

···

Éste es un sitio habitado. Derivando de judíos y cristianos,
no tengo religión sino te amo. Allí me apersono
de mí, porque la fuente canta y la montaña vigila,
y todo se asoma entre las rosas como una especie
de alma o fragancia iluminada.

···

Yo no sé: si sueno, soy. Eso es todo. Por lo demás,
el mismo don, aunque no el don perfecto. Te amo,
y soy perfecta. Caída en el vacío del agua
más exacta, la profusión del lodo en las riberas
me verifica.

···

Sólo sé salir de mí para buscarte entre rocas de lava,
líquenes secos y briznas mojadas de saliva o lágrimas. Tengo
los ojos llenos de invocarte cuando las estrellas frías queman,
en el techo de la noche, tenues agujeros en lo alto. Sé
que vendrás, que alguna vez
esta montaña fue volcánica.

···

Regreso a la fuente y miro el agua. Desde la terraza
de la casa de departamentos, soy muy alta. En el Paraná
flota una rama caída hacia el sur, se va arrastrada.
No desaparece porque calla.

···

Cuando hablo soy variación de donde salgo: señor del desierto,
monte y páramo, señora de lo húmedo contante, señor de los enfermos
que está enfermo del mismo don que canta en mis oídos,
que yo traigo. Te escucho porque me hablas
como una brisa cortada por acero
de esa hoja atribulada cuyo filo se ha mellado.

···

Este amor es posibilidad más lejana: de no ser así quemaría
su certeza incandescente, demasiada luz y caería
demasiado rauda. No este brillo que sube lentamente
desde el agua hasta las ramas y que tiembla
entre las hojas de las tipas, cerca de mi casa,
al pie de la barranca.

···

Aquí te espero y estoy en ningún lado, el sitio exacto
donde te amo. Si el teléfono sonara sería luz
con sombra de mi madre y agua que vuelve desde lejos
como un sueño de retazos, inalámbrico. Estoy
soñando que te amo. No hay significado.

···

Te recibo como a un huésped llegado del océano,
como a un pez atrapado por dedos de las algas,
como a algo que ha venido a despertarme. Nada de esto
tiene nombre sino sombra o ruido de revelación. De pie
sobre una ola de arena seca, bajo la luna, te veo y veo un mar
que ondula como viento. Te amo. Erguida,
es mi privilegio no nombrarte.




De El arte de perder, 1998:


LA INSPIRACIÓN NECESARIA

I

¡El aire, ay, lo irreprimible!
Una querría que fuera diferente, querría
que simplemente fuera el mundo posible y no una
una creación del pensamiento de los demás
en la bruma irisada del oxígeno-nitrógeno fatal
cuando se dice una en el aire
personal del peso de las cosas, y en el peso
del pensamiento, alas para las cosas.

Una querría,
y entiende que desnuda de tanto peso no puede respirar
ni entender ni sentir del todo,y es duda. Abajo trabaja
el mar, dos partes del mundo es red,
no una que solo peso y la sed de alas. En el aire querría
ser una que ni levita ni cae. cuerpos a la deriva:
aire de gas, de cristal cortante, y una que lo respira,
es pulmones. Órganos entre personas, ojos como lazos
de amor en una, o en una playa sola
el caso de partículas parciales, arena que se vacía,
y la respiración de una, pocitos
de las almejas. Molécula viejas: respirar
por succión átomos de aire que otros respiraron,
inspiración

y su espiración hasta Aristóteles, según volúmenes de física.

Es el mismo aire que mi madre respiraba y vos
aire de Acuario renovado y yo por un  tiempo
acotado. Inspiración natural.
La pausa del punto,
más bien tísica y final,

es para respirar.

II

También la hormiga que cruza la ventana
lo respira. Y el helecho del balcón lo hace,
sitiado por hormigas que respiran.

Se respira por experiencia.

Aunque la primera inspiración
haya sido inducida, involuntaria,
no recordada, yo, ustedes, nosotros, nadie
estaba en trance. Inspiramos para expirar,
como el orden de la sintaxis, se quiera o no,
porque la vida va en ese sentido. Sustantivo,
adjetivo, artículo del verbo respirar,
y el pronombre sujeto a la inspiración
o el objeto de ella.

Si te inspiro soy tu musa
y poeta si me inspiro a mí misma.

Los pronombres se llenan
del significado del momento
y todos vamos de aquí para allá.
Ella, la hormiga;
el helecho, él;
yo sujeto de la enunciación
que rara vez conjugo el verbo
nacer en primera persona del presente.

Ya lo hice y ahora respiro.



MIÉRCOLES 25

Ahora soy toda
Oídos,

la que escucha tu respiración
y la cuenta
como una verdad prolongada

durante más
de cuarenta años. Los años
sin cuenta no se habrían perdido.


Soy un territorio ocupado.

Y hoy fui a trabajar escuchando,
dentro de la cabeza, Oídos,
el fulgor del sol
dentro de tu habitación
inevitable.

Sola no soy una voz
sino una alarma.

Si no hay robo o hundimiento
suena a primera hora, o en las horas pequeñas
de la madrugada
cuando empieza a oírse
el paso

de los primeros colectivos,
y nadie escucha, Oídos,
lo que no puede escuchar.

Por ejemplo yo
no puedo escuchar
porque soy la escansión del vecindario

o un calderón que ha durado
más
de cuarenta años.


Más puedo durar hablando.

Y te hablo ahora, Oídos,
como si fuera mi madre al volver de trabajar
y antes de sacarse el maquillaje en el baño
mientras me saco el maquillaje en el baño,

preguntando, Oídos,
por qué las mujeres debemos trabajar
por cosas buenas

y proporciones bellas
y no por la pura melodía.


Soy un diapasón que no da
la nota La
que enloqueció a Schumann
y sobre la que afina la orquesta.

Escucho tautologías, Oídos,
palíndromos y redundancias.



RETRATO TERMINADO

Es una manera de decir
quiero quedarme sin palabras,
perder sin comentarios.

Hasta cuándo voy a hablar
de lo que ya no está.

De la que ya no está
viéndome escribir de ella.
¡Y con esos ojos!

También yo de noche los abro
y miro el silencio
en la oscuridad
donde el retrato termina
sin que lo alcance a ver

y pienso
y pienso
y pienso

en temas como vos
que no parecen tener
vencimiento,

en tu deseo de llegar a casa:
con la llave preparada,
aferrada a la puerta del taxi,
te dejabas caer en tu puerta
casi con la voluntad incierta
de una hoja en otoño,

esa clase de vencimiento,
      
y esos ojos más bien dorados
de los que decías en las descripciones
ojos verdes. Para mirar
cada ocasión con buenos ojos
que no me miran más,
aunque los recuerde.

Y ahora
quiero quedarme
sin palabras. Saber perder
lo que se pierde.

O eso parece.

Parece que las dos
nos hemos quedado sin madre:
yo sin vos
vos sin ella,

y sucesivamente,
como eslabones perdidos
y encontrados por un rato
con los padres,

pero ésa es otra historia
que está mejor contada
en la foto de casamiento
para la que palabras
nunca tuve,

como si fuera anticipo
de  mi  propio vencimiento.

De los  padres decías que el tuyo
tenía ojos verdes,
como vos, tu nieto Juan,
y nadie los tenía del todo
aunque merecían tenerlos:
 tu manera
de embellecer el retrato
era tu manera de verlo.
    
De ella decías en cambio  
desde su muerte no fui la misma,
y ésa sería tal vez tu manera
de no terminar el retrato.

La palabra no.

Lo mismo digo  yo.

Aunque también se diría una ocasión
más bien vulgar: en general,
todos nos quedamos sin ella,
y esa ausencia de luz parece
descansar los ojos
sin vaciarlos. Los anima,

o los vuelve hacia la oscuridad,
que es donde el retrato termina.

Dijo mi padre de la suya:
nací con ella y ahora
voy a tener que morirme
solo. Y después
lo hizo.

Dijo mi maestro de la suya:
me pasé toda la vida para tener
la letra de mamá. Y después
la tuvo.

Era un dolor perfecto:
hablando de ella,
hablaban de sí mismos.

O eso parece.

Parece que perder
no es un arte difícil:
los muertos de verdad de uno
son víctimas amadas de los vivos.

De lo que cada uno dijo.




De El paisaje interior, 2012:


YO

Haciendo del error virtud,
estoy donde mi cabeza estuvo y vio todo
hasta donde alcanzaba la vista,
porque ella –no yo- nunca se perdió:

en la entrevista oscuridad
del túnel, adelante, dio a pensar
-haciendo de virtud verdad- que esa cabeza
era todo el acontecimiento de la luz.

Y ella acontecía mientras yo
dentro del cuerpo me encerraba,
haciendo de cada órgano mi casa:
oeste o este era un todo sin ventanas,

una feliz ciudad descentrada
en la cuadrícula de la ocasión.
El horizonte desprestigiado
se retiró, se acercó, cambió todo

y todo para que entrara yo:
abajo, arriba, ejido, centro y alrededor.
¿Dónde pasó cada cosa, dónde todo
Sucedió? ¿Infancia, juventud, virtud, error?

El tiempo fue quien pasó: salió, subió,
se puso y terminó. Aunque poco, no del todo
definido, el mundo –cabeza y cuerpo-
cobró la forma del contenido,
.............................................................agrandó la o del yo.



¿SERÁ LA AUTOBIOGRAFÍA

el arrepentimiento del egoísmo? Iris Murdoch puso esa
..................pregunta en boca
de un personaje de sus novelas, yo la convertí en mi abismo.
..................Según he descubierto,
lo vivido noche y día que la escritura pretende rescatar, la
..................gramática que ordena
que una misma se ordene en su tic-tac, que entre en su reflejo
..................y vaya más allá
—donde no hay signos conocidos, y cada gesto resabido,
..................cada tropo,
ya no presta más servicio— deja en suspenso el egoísmo,
..................desconcierta el vicio del yo, permite atisbar lo que no es
..................yo, que ya no aterra. El egoísmo como equivocación,
como instrumento del ensayo y el error —más del error que
..................del ensayo, porque lo hecho hecho está—, es el
..................motor, de mí y de la poesía. Mi egoísmo se llama Iris,
en honor a su descubridora, que lo sacó a la luz, detallado y
..................entero,
en cada verso que yo escribía, y desde entonces me acompaña
..................en cada ensayo
de arrepentimiento, a toda hora. A toda hora ensayo, y a
..................toda hora Iris, fortalecida
en mi obstinación, me ocupa como una palidez. Así es, al
..................punto que ya no puedo distinguir el arrepentimiento
..................del egoísmo del que querría arrepentirme, y no sé cual
..................de los dos
me mantiene viva, y me cuesta decidirme. Ay, Iris, ¿y si
..................vamos juntas
a zambullirnos en Leteo, sin arrepentirnos de nada al día
..................siguiente? ¿No sería laxante para el deseo, y excelente
..................para el sincretismo en mi poesía? ¿Y si nos
enamoramos
..................de nuevo, si resucitamos algún viejo amor que a lo
..................mejor ni estuvo vivo porque fue puro egoísmo?
¿No mejoraría mi poesía, su intensidad? ¿No mejoraría? No,
..................en verdad, sería lo mismo aunque peor. Se llenaría de
..................adjetivos, de la furia de los sonidos. Se haría
enrarecida y mentirosa, y yo lamentaría tener que llegar a los
..................setenta en ese estado pueril, llena de error y de terror a
..................perder, febril, mi amor y mi escritura, que casi siempre
..................fueron para mí, egoísta como soy, la sola y misma cosa.


MIRTA ROSENBERG, El arte de perder y otros poemas, Pre-Textos, 2015


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