Aires de Libertad

¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.

https://www.airesdelibertad.com

Leer, responder, comentar, asegura la integridad del espacio que compartes, gracias por elegirnos y participar

Estadísticas

Nuestros miembros han publicado un total de 936970 mensajes en 43909 argumentos.

Tenemos 1479 miembros registrados

El último usuario registrado es Beatriz

Últimos temas

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

¿Quién está en línea?

En total hay 51 usuarios en línea: 3 Registrados, 1 Ocultos y 47 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

clara_fuente, Ramón Carballal, Simon Abadia


El record de usuarios en línea fue de 360 durante el Sáb 02 Nov 2019, 06:25

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

Noviembre 2021

LunMarMiérJueVieSábDom
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930     

Calendario Calendario

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Galería


El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty

3 participantes

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

F. Enrique
F. Enrique
España


Cantidad de envíos : 5171
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 62
Localización : Abyla

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por F. Enrique Sáb 10 Abr 2021, 05:17

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Lzoon_10

¿Cómo construye la vida esas líneas de presión en las cuales vivimos? ¿De dónde viene la fuerza que me arrastra hacia la casa de este amigo? ¿Cuáles son los momentos determinantes que han hecho de su presencia uno de los polos que necesito? ¿Con qué acontecimientos secretos están, pues, amasadas las ternuras específicas y, a través de ellas, el amor al país?

¡Qué poco ruido hacen los milagros verdaderos! ¡Qué sencillos son los acontecimientos esenciales! Sobre el momento que deseo contar hay tan poco que decir que hace falta que lo viva en sueños, y hablarle a este amigo.

Era un día, antes de la guerra, en las orillas del Saona, al lado de Tournus. Habíamos elegido, para almorzar, un restaurante cuyo balcón de madera dominaba el río. Acodados sobre una mesa muy sencilla, grabada a cuchillo por los clientes, habíamos pedido dos Pernods . Tu médico te había prohibido el alcohol, pero tú le engañabas un poco en las grandes ocasiones, esta era una de ellas. No sabíamos por qué, pero lo era. Lo que nos alegraba era más intangible que la calidad de la luz. Tú habías elegido entonces el Pernod de las grandes ocasiones. Ya que dos marineros descargaban una barcaza a algunos pasos de nosotros les invitamos. Les voceamos desde lo alto del balcón y vinieron, vinieron sin más. Habíamos encontrado tan natural invitar a dos compañeros provocado, quizás, por esa fiesta invisible que se celebraba en nosotros. Estaba claro que ellos responderían a la señal. ¡Brindamos por lo tanto!

El sol era agradable. Su miel tibia bañaba los álamos de la otra orilla y la llanura hasta el horizonte. Cada vez estábamos más alegres, todavía sin saber por qué. El sol nos tranquilizaba por su brillar, el río por su fluir, el almuerzo por ser almuerzo, los marineros por haber acudido a la llamada, la camarera por atendernos con una especie de amabilidad dichosa como si hubiera presidido una ceremonia eterna. Estábamos completamente en paz, bien insertados al resguardo del desorden dentro de una civilización definitiva.

Degustábamos una especie de estado perfecto en el que todos los deseos estaban cumplidos, a nada más teníamos que confiarnos. Nos sentíamos puros, rectos, luminosos e indulgentes. No habríamos sabido decir la verdad que se nos manifestaba en su evidencia. Pero el sentimiento que nos embargaba era claramente el de la certeza, una certeza casi arrogante.

Por lo tanto el universo, a través de nosotros, demostraba su buena voluntad. La condensación de las nebulosas, el endurecimiento de los planetas, la formación de las primeras amebas, el trabajo gigantesco de la vida que encaminó a la ameba hasta llegar al hombre , todo había convergido felizmente para llegar, a través de nosotros, a esta calidad de placer. Como logro no estaba nada mal.

Así saboreamos nuestro silencioso acuerdo y esos ritos casi religiosos. Arrullados por las idas y venidas de la camarera sacerdotal, los marineros y nosotros brindamos como fieles de una misma Iglesia, aunque no habríamos sabido decir cuál. Uno de los marineros era holandés, el otro alemán. Este había huido en el pasado del Nazismo, perseguido como estaba allí por comunista, o por trotskista, o por católico, o por judío. (Ya no me acuerdo de la etiqueta con el nombre por la que estaba este hombre proscrito) Pero en ese instante el marinero era algo diferente a una etiqueta. Era el interior lo que contaba. La pasta humana. Era un amigo, simplemente. Y nosotros estábamos de acuerdo, entre amigos. Tú estabas de acuerdo, yo estaba de acuerdo. Los marineros y la criada estaban de acuerdo. ¿De acuerdo sobre qué? ¿Sobre el Pernod? ¿Sobre el significado de la vida? ¿Sobre la dulzura de la jornada? Tampoco habríamos sabido decirlo. Pero este acuerdo era tan pleno, tan sólidamente construido en su profundidad, tan evidente la biblia que llevaba en su sustancia, aunque impronunciable con palabras, que habríamos gustosamente aceptado fortificar este pabellón, mantener un sitio y morir detrás de las ametralladoras para salvar esta sustancia.

¿Qué sustancia? … ¡Está claro que es difícil de explicar! Me arriesgo a captar solo reflejos, no lo esencial. Las palabras insuficientes dejarán escapar mi verdad . Sería obtuso si pretendiera que nosotros hubiéramos combatido a gusto por salvar una determinada calidad de la sonrisa de los marineros, de tu sonrisa y de la mía, y la de la camarera, un determinado milagro de este sol al que le había costado tanto lograr, después de millones de años, a través de nosotros, la calidad de una sonrisa que había sido tan bien lograda.

Lo esencial, muy a menudo, no tiene peso . Lo esencial aquí, en apariencia, no fue más que una sonrisa. Una sonrisa es a menudo lo esencial. Se nos paga con una sonrisa. Se nos recompensa con una sonrisa. Nos animamos por una sonrisa. Y la calidad de una sonrisa puede hacer que muramos por ella . Sin embargo, ya que esta calidad nos liberaba tan bien de la angustia de los tiempos presentes, nos concedía la certeza, la esperanza, la paz, hoy necesito, para intentar expresarme mejor, contar también la historia de otra sonrisa.

***   ***   ***   ***   ***

 
21 - Pernod: Es una marca de anís francés, siendo la más antigua del país. El Pernod no es técnicamente un “pastis” (otro típico anís francés), aunque a menudo se le denomina como tal, porque, en realidad, contiene muy poco regaliz.

 22 - Los conocimientos científicos de Saint-Exupéry eran admirables, más aún lo era su habilidad para sintetizarlos haciéndolos comprensibles para todo tipo de público y narrarlos de una forma que no rompía el pulso lírico del resto del relato.

 23 - No debemos descartar en absoluto que Saint-Exupéry dedicara su esfuerzo creativo simultáneamente a “El pequeño príncipe” y a “Carta a un rehén”.  Las dos obras tienen objetivos muy diferentes pero se sustentan en la persecución de éstos en las mismas ideas de su autor.

 24 -  Es posible que aquí tenga en mente a Sylvia Hamilton, el último gran amor de su vida, que apenas podía ser alimentado por las palabras. Fue la sonrisa el vínculo elegido para comunicarse, sin que existiera un acuerdo previo entre los dos amantes. Aunque empezada a escribir en 1940, “Carta a un rehén”, tuvo modificaciones hasta poco antes de su publicación y esa joven divorciada, acomodada y liberal ya había aparecido en su vida.

  25 - Se refiere a su visita como corresponsal al Frente de Cataluña en agosto de 1936. Llegó en un avión, pilotado por él mismo, facilitado por el periódico “L’Intransigeant” del que iba como corresponsal de guerra. Esta experiencia fue desoladora y reforzó su rechazo a las ideologías. Su incumplimiento del contrato, firmó por diez artículos y escribió solo tres, le crearía problemas con el redactor jefe de este periódico, Hervé Mille, lo que no sería un obstáculo para volver a trabajar para él.

  26 - Un procedimiento que, por desgracia, se convirtió en habitual para llevar a las personas hacia la muerte sin otro cargo que una mínima sospecha basada en presentimientos reales o intuitivos; un signo, una cruz, un carnet de un sindicato, una prenda considerada inapropiada podía ser suficiente para acabar delante de un pelotón de fusilamiento.

  27 - He traducido literalmente. Saint-Exupéry aprendió nuestro idioma, lo que no pudo hacer nunca con el inglés, en Argentina y no podía llamarlo de otra forma. El término “castellano” tiene un uso, casi exclusivo, en España, para mostrar un respeto por las otras lenguas de nuestra geografía
avatar
Carlos Justino Caballero
Baneado
Baneado


Cantidad de envíos : 10255
Fecha de inscripción : 14/05/2016
Localización : BORRÓ SUS POEMAS Y SE RETIRÓ EN DESACUERDO CON LAS NORMAS Y AGREDIENDO A LA ADMINISTRACION

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty Re: El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por Carlos Justino Caballero Sáb 10 Abr 2021, 09:32

@F. Enrique escribió:
El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Lzoon_10

¿Cómo construye la vida esas líneas de presión en las cuales vivimos? ¿De dónde viene la fuerza que me arrastra hacia la casa de este amigo? ¿Cuáles son los momentos determinantes que han hecho de su presencia uno de los polos que necesito? ¿Con qué acontecimientos secretos están, pues, amasadas las ternuras específicas y, a través de ellas, el amor al país?

¡Qué poco ruido hacen los milagros verdaderos! ¡Qué sencillos son los acontecimientos esenciales! Sobre el momento que deseo contar hay tan poco que decir que hace falta que lo viva en sueños, y hablarle a este amigo.

Era un día, antes de la guerra, en las orillas del Saona, al lado de Tournus. Habíamos elegido, para almorzar, un restaurante cuyo balcón de madera dominaba el río. Acodados sobre una mesa muy sencilla, grabada a cuchillo por los clientes, habíamos pedido dos Pernods . Tu médico te había prohibido el alcohol, pero tú le engañabas un poco en las grandes ocasiones, esta era una de ellas. No sabíamos por qué, pero lo era. Lo que nos alegraba era más intangible que la calidad de la luz. Tú habías elegido entonces el Pernod de las grandes ocasiones. Ya que dos marineros descargaban una barcaza a algunos pasos de nosotros les invitamos. Les voceamos desde lo alto del balcón y vinieron, vinieron sin más. Habíamos encontrado tan natural invitar a dos compañeros provocado, quizás, por esa fiesta invisible que se celebraba en nosotros. Estaba claro que ellos responderían a la señal. ¡Brindamos por lo tanto!

El sol era agradable. Su miel tibia bañaba los álamos de la otra orilla y la llanura hasta el horizonte. Cada vez estábamos más alegres, todavía sin saber por qué. El sol nos tranquilizaba por su brillar, el río por su fluir, el almuerzo por ser almuerzo, los marineros por haber acudido a la llamada, la camarera por atendernos con una especie de amabilidad dichosa como si hubiera presidido una ceremonia eterna. Estábamos completamente en paz, bien insertados al resguardo del desorden dentro de una civilización definitiva.

Degustábamos una especie de estado perfecto en el que todos los deseos estaban cumplidos, a nada más teníamos que confiarnos. Nos sentíamos puros, rectos, luminosos e indulgentes. No habríamos sabido decir la verdad que se nos manifestaba en su evidencia. Pero el sentimiento que nos embargaba era claramente el de la certeza, una certeza casi arrogante.

Por lo tanto el universo, a través de nosotros, demostraba su buena voluntad. La condensación de las nebulosas, el endurecimiento de los planetas, la formación de las primeras amebas, el trabajo gigantesco de la vida que encaminó a la ameba hasta llegar al hombre , todo había convergido felizmente para llegar, a través de nosotros, a esta calidad de placer. Como logro no estaba nada mal.

Así saboreamos nuestro silencioso acuerdo y esos ritos casi religiosos. Arrullados por las idas y venidas de la camarera sacerdotal, los marineros y nosotros brindamos como fieles de una misma Iglesia, aunque no habríamos sabido decir cuál. Uno de los marineros era holandés, el otro alemán. Este había huido en el pasado del Nazismo, perseguido como estaba allí por comunista, o por trotskista, o por católico, o por judío. (Ya no me acuerdo de la etiqueta con el nombre por la que estaba este hombre proscrito) Pero en ese instante el marinero era algo diferente a una etiqueta. Era el interior lo que contaba. La pasta humana. Era un amigo, simplemente. Y nosotros estábamos de acuerdo, entre amigos. Tú estabas de acuerdo, yo estaba de acuerdo. Los marineros y la criada estaban de acuerdo. ¿De acuerdo sobre qué? ¿Sobre el Pernod? ¿Sobre el significado de la vida? ¿Sobre la dulzura de la jornada? Tampoco habríamos sabido decirlo. Pero este acuerdo era tan pleno, tan sólidamente construido en su profundidad, tan evidente la biblia que llevaba en su sustancia, aunque impronunciable con palabras, que habríamos gustosamente aceptado fortificar este pabellón, mantener un sitio y morir detrás de las ametralladoras para salvar esta sustancia.

¿Qué sustancia? … ¡Está claro que es difícil de explicar! Me arriesgo a captar solo reflejos, no lo esencial. Las palabras insuficientes dejarán escapar mi verdad . Sería obtuso si pretendiera que nosotros hubiéramos combatido a gusto por salvar una determinada calidad de la sonrisa de los marineros, de tu sonrisa y de la mía, y la de la camarera, un determinado milagro de este sol al que le había costado tanto lograr, después de millones de años, a través de nosotros, la calidad de una sonrisa que había sido tan bien lograda.

Lo esencial, muy a menudo, no tiene peso . Lo esencial aquí, en apariencia, no fue más que una sonrisa. Una sonrisa es a menudo lo esencial. Se nos paga con una sonrisa. Se nos recompensa con una sonrisa. Nos animamos por una sonrisa. Y la calidad de una sonrisa puede hacer que muramos por ella . Sin embargo, ya que esta calidad nos liberaba tan bien de la angustia de los tiempos presentes, nos concedía la certeza, la esperanza, la paz, hoy necesito, para intentar expresarme mejor, contar también la historia de otra sonrisa.
***   ***   ***   ***   ***

 
21 - Pernod: Es una marca de anís francés, siendo la más antigua del país. El Pernod no es técnicamente un “pastis” (otro típico anís francés), aunque a menudo se le denomina como tal, porque, en realidad, contiene muy poco regaliz.

 22 - Los conocimientos científicos de Saint-Exupéry eran admirables, más aún lo era su habilidad para sintetizarlos haciéndolos comprensibles para todo tipo de público y narrarlos de una forma que no rompía el pulso lírico del resto del relato.

 23 - No debemos descartar en absoluto que Saint-Exupéry dedicara su esfuerzo creativo simultáneamente a “El pequeño príncipe” y a “Carta a un rehén”.  Las dos obras tienen objetivos muy diferentes pero se sustentan en la persecución de éstos en las mismas ideas de su autor.

 24 -  Es posible que aquí tenga en mente a Sylvia Hamilton, el último gran amor de su vida, que apenas podía ser alimentado por las palabras. Fue la sonrisa el vínculo elegido para comunicarse, sin que existiera un acuerdo previo entre los dos amantes. Aunque empezada a escribir en 1940, “Carta a un rehén”, tuvo modificaciones hasta poco antes de su publicación y esa joven divorciada, acomodada y liberal ya había aparecido en su vida.

  25 - Se refiere a su visita como corresponsal al Frente de Cataluña en agosto de 1936. Llegó en un avión, pilotado por él mismo, facilitado por el periódico “L’Intransigeant” del que iba como corresponsal de guerra. Esta experiencia fue desoladora y reforzó su rechazo a las ideologías. Su incumplimiento del contrato, firmó por diez artículos y escribió solo tres, le crearía problemas con el redactor jefe de este periódico, Hervé Mille, lo que no sería un obstáculo para volver a trabajar para él.

  26 - Un procedimiento que, por desgracia, se convirtió en habitual para llevar a las personas hacia la muerte sin otro cargo que una mínima sospecha basada en presentimientos reales o intuitivos; un signo, una cruz, un carnet de un sindicato, una prenda considerada inapropiada podía ser suficiente para acabar delante de un pelotón de fusilamiento.

  27 - He traducido literalmente. Saint-Exupéry aprendió nuestro idioma, lo que no pudo hacer nunca con el inglés, en Argentina y no podía llamarlo de otra forma. El término “castellano” tiene un uso, casi exclusivo, en España, para mostrar un respeto por las otras lenguas de nuestra geografía
Sigo aprendiendo mucho en tus relatos... gracias!
Angel Salas
Angel Salas


Cantidad de envíos : 19781
Fecha de inscripción : 29/09/2009
Edad : 67
Localización : Santiago - Chile

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty Re: El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por Angel Salas Jue 15 Abr 2021, 23:31

Enrique: Sigo entreteniéndome y disfrutando de tus relatos....


Un Gran Abrazo...
F. Enrique
F. Enrique
España


Cantidad de envíos : 5171
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 62
Localización : Abyla

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty Re: El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por F. Enrique Vie 19 Nov 2021, 15:54

No sé qué ha pasado, Carlos. Espero que te encuentres bien y que llegue el momento en que volvamos a tenerte entre nosotros.

Muchas gracias. Un abrazo.
F. Enrique
F. Enrique
España


Cantidad de envíos : 5171
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 62
Localización : Abyla

El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty Re: El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por F. Enrique Sáb 20 Nov 2021, 15:18

No salgo de mi asombro por la escasa recepción de "Carta a un rehén" por parte del público, es la obra más depurada de Saint-Exupéry, aunque es posible que no tuviera fe en obtener un éxito con ella (como en él era la norma).

En "El pequeño príncipe" se repiten citas, máximas... modificadas, alargadas, incluso abreviadas, que ya habían aparecido en "Carta a un rehén". Son dos obras que permanecen siempre juntas. Dicen que Saint-Exupéry eligió "El pequeño príncipe" como última obra antes de que subiera al avión, yo habría pensado que ese papel le correspondería a "Tierra de los hombres", ahí estarían sus compañeros Guillaumet y Mermoz, ahí podríamos sentir la amistad en acción.

Muchas gracias, Ángel.

Un abrazo.

Contenido patrocinado


El amigo - Saint-Exupéry (Traducción) Empty Re: El amigo - Saint-Exupéry (Traducción)

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Lun 29 Nov 2021, 17:43