https://www.airesdelibertad.com

Leer, responder, comentar, asegura la integridad del espacio que compartes, gracias por elegirnos y participar

Estadísticas

Nuestros miembros han publicado un total de 918982 mensajes en 43317 argumentos.

Tenemos 1467 miembros registrados

El último usuario registrado es Palmal

Últimos temas

» X. SONETOS POETAS ESPAÑOLES SIGLO XX (III)
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyHoy a las 00:21 por Pascual Lopez Sanchez

» Yo amé...
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 17:01 por Rafael Valdemar

» HECHICERA
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 14:18 por Pedro Casas Serra

» TÚ, EN MI PEGASO
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 14:11 por Pedro Casas Serra

» REDENCIÓN
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 13:53 por Pedro Casas Serra

» El boxeador
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 13:04 por Angel Salas

» HOMERO. Grecia Clásica.
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 06:35 por Pascual Lopez Sanchez

» Fernando Pessoa: Libro del desasosiego
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 04:09 por Pedro Casas Serra

» MIGUEL DE UNAMUNO
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 01:19 por Pascual Lopez Sanchez

» FRANCISCO BRINES
Lucrecio: De rerum natura - Página 2 EmptyAyer a las 00:45 por Pascual Lopez Sanchez

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

¿Quién está en línea?

En total hay 33 usuarios en línea: 5 Registrados, 0 Ocultos y 28 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Angel Salas, Carlos Justino Caballero, javier eguílaz, kin mejia ospina, Pascual Lopez Sanchez


El record de usuarios en línea fue de 360 durante el Sáb 02 Nov 2019, 06:25

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

Junio 2021

LunMarMiérJueVieSábDom
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930    

Calendario Calendario

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Galería


Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty

Lucrecio: De rerum natura

Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 06 Mayo 2021, 10:42

.



.Sin embargo, no debes admirarte
Que puedan los corpúsculos tan finos
Empujar y volver a su albedrío
Una mole tan grave como el cuerpo: 1230
El viento así sutil y muy delgado
Es poderoso para hacer que anden
Las más disformes naves por las ondas:
Por rápida que sea su derrota,
Una mano tan sola las dirige,
Y las vira doquier un timón solo.
Por medio de poleas y de ruedas
Las máquinas manejan y levantan
Los pesos más enormes sin esfuerzo.
.Para explicarte ahora cómo el sueño 1240
Derrama por los miembros el descanso
Y ahuyenta los cuidados de los pechos,
Recurriré al encanto de los versos,
Y no a su multitud. Así del cisne
Los débiles acentos más regalan
Las orejas que aquel cridar de grullas
Que se llevan los aires. Pronta oreja
Y un ánimo sagaz préstame ahora
Para que no me niegues ser posible
Lo que voy a decirte: no repruebes 1250
Con obstinado pecho la evidencia:
De tu ceguera cúlpate a ti mismo.
.El sueño viene cuando el alimento
Llega a descomponerse por los miembros;
Y alguna de sus partes sale fuera
Y otra se junta más y se condensa
En lo interior del cuerpo; se desatan
Y se aflojan entonces ya los miembros;
Pues debemos al alma el sentimiento
De que no puede el sueño despojarnos, 1260
Sin que entonces nos fuera perturbada
Y echada fuera el alma, aunque no toda,
Pues yacería el cuerpo rodeado
Con el eterno frío de la muerte:
La más leve partícula de alma
No quedara escondida por los miembros,
Como el fuego tapado con ceniza,
Que encendiera de nuevo el sentimiento
De pronto por los miembros como fuego.
Diré la causa de este nuevo estado, 1270
Y cómo puede el alma perturbarse,
Y el cuerpo desfallece lentamente:
Haz que no azote el viento con palabras.
.Como la superficie de los cuerpos
El contacto del aire experimenta,
Es preciso que sea sacudida
Sin cesar por sus golpes repetidos.
Razón por qué los seres casi todos
Están cubiertos de pellejo, o cerda,
O de conchas, o callos, o cortezas: 1280
Y el aire respirado de continuo,
Por medio de su flujo y su reflujo
Los azota también interiormente.
Así es chocado el cuerpo por los lados,
Y este choque por medio de los poros
Llegando a los primeros elementos
La destrucción prepara poco a poco.
Los principios del ánimo y del cuerpo
Se trastornan de modo que una parte
Del alma es arrojada, y otra queda 1290
En lo interior del cuerpo recogida:
Repartida en los miembros la tercera,
No puede reunirse, ni su parte
Alarga al movimiento de la vida,
Porque ha cortado la naturaleza
Las vías y conductos: huye al punto
El sentimiento en medio del desorden.
Y como el cuerpo ya no tiene apoyo,
Todo él se debilita y descaece,
Los brazos caen, los párpados se cierran, 1300
Y quedan los jarretes aplomados.
.Después de la comida viene el sueño,
Porque el efecto que produce el aire,
Ese mismo produce el alimento
Cuando se va escondiendo por las venas;
Y aquel sopor es mucho más profundo
Que se sigue a la hartura, o la fatiga,
Pues trastorna ésta más los elementos,
Deja el alma encerrada por adentro
Y la echa más copiosa y dividida, 1310
Y la desune más entre sí misma.
.Y aquello en que más uno se ha ocupado,
Y en las cosas que más se ha detenido
Y en que más atención hubiese puesto,
Eso mismo en el sueño nos parece
Hacer por lo común; los abogados
Defienden causas, e interpretan leyes;
Combates dan y asaltos los caudillos;
Con los vientos se baten los pilotos;
Yo mismo no interrumpo mi trabajo, 1320
Y siempre busco la naturaleza,
Y encontrada, a mi patria la declaro.
.De este modo las otras facultades
Y los estudios de ordinario ocupan
En sueños a los hombres con engaños.
.Y aquéllos que a los juegos de continuo
Asisten muchos días de seguida,
Los vemos casi siempre, aun cuando deje
La diversión de herir a sus sentidos,
Conservar en sus almas paso franco 1330
Por do puedan los mismos simulacros
Introducirse; y los objetos mismos
Por muchos días se les representan:
Aunque despiertos ven los danzarines
Meneando sus miembros diestramente
Y oyen la consonancia de la lira,
Y el lenguaje suave de las cuerdas;
Ven el mismo concurso, y ven la escena
Que brilla con adornos variados.
La inclinación, el gusto y la costumbre 1340
Tanto influyen en hombres y animales.
.Como que los caballos animosos,
Sepultados sus miembros en el sueño,
Los verás en sudor todos bañados
Y resoplar y hacer esfuerzos grandes,
Soñando así como si disputaran
Sobre la palma, abiertas las barreras.
.También los perros de los cazadores
Durante el blando sueño de repente
Sus pies agitan, ladran y a menudo 1350
Oliscar se les ve cual si tuvieran
El rastro de la caza descubierto;
Y volviendo del sueño continúan
Persiguiendo los vanos simulacros
De los ciervos que huyendo se figuran,
Hasta que en sí volviendo, el error dejan.
.Mas el perro leal y cariñoso
Que vive con nosotros en la casa,
Sacude en un instante el leve sueño
Que sus ojos velaba, y se levanta 1360
Listo como si viera cara nueva
Y rostro sospechoso: porque inquietan
Los simulacros tanto más en sueños
Cuanto sus elementos son más rudos.
.Las varias aves huyen, al contrario,
Y agitando sus alas, al momento
Se acogen a los bosques de los dioses,
Por la noche, si en blando sueño vieron
El gavilán sobre ellas arrojarse
Y con rápido vuelo perseguirlas. 1370
A la verdad que grandes movimientos
Agitan a las almas de los hombres:
Proyectos vastos forman y ejecutan;
Soñando hacen los reyes prisioneros;
Esclavos son en sueños de los mismos;
Un combate se sigue a otro combate;
Claman como si allí los degollaran;
Muchos bregan y gimen doloridos
Y como si pantera o león fiero
Los hicieran pedazos a bocados, 1380
Así llenan el aire de chillidos:
Muchos tratan negocios importantes,
Y su acción declararon muchas veces;
Otros. en sueños ven venir la muerte;
Creyendo dar con todo el cuerpo en tierra
Desde elevados montes arrojados,
Con gran congoja se despiertan muchos,
Y a duras penas vuelven en sí mismos
Con tanta agitación como han tenido:
Un sediento también a par de un río 1390
O de una fuente amena está sentado,
Y se quiere beber el agua toda;
De ordinario, dormidos los muchachos
Al lado de un servicio o meadero
Para orinar creen alzar la ropa,
Inundando las telas exquisitas
Que hizo para su cama Babilonia.
.Mas los que sienten por la vez primera
La juventud lozana cuando el tiempo
El semen por los miembros desenvuelve, 1400
Se les ofrecen muchos simulacros
De cualquier cuerpo en sueños mensajeros
De un rostro hermoso, fresco y agraciado,
Que provocan el órgano atestado
De semilla abundante; y así como
Hubieran penetrado muchas veces,
El santuario del placer, arrojan
Chorros de semen que los contaminan.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 07 Mayo 2021, 02:46

.



.Bulle en nosotros, como dije, e1 semen
Cuando la juventud nos robustece: 1410
Cada órgano es movido y provocado
Por el objeto propio: humana imagen
El órgano prolífico conmueve;
Cuando de sus depósitos se sale
El semen esparcido por el cuerpo,
Y se junta en los nervios destinados
Y penetra de pronto el mismo sitio
Engendrador, se atiesan los conductos,
Quiere arrojarlo la naturaleza
Do el bárbaro deseo se encamina: 1420
Y el alma se dirige a aquel objeto
Que la hirió con sus flechas amorosas:
Todos salen heridos del combate
Y los tiros asestan hacia aquélla
Que hiriéndonos se dio ella por vencida,
Y el mismo vencedor ensangrentado
En medio de su triunfo se presenta.
.Así, pues, a quien Venus ha llagado,
Ya tomando los miembros delicados
De un muchacho, o haciendo que respire 1430
Una mujer amor por todo el cuerpo,
Se dirige al objeto que la hiere,
Impaciente desea a él ayuntarse
Y llenarle de semen todo el cuerpo:
El deleite presagia la ansia ciega:
Ésta, pues, es la Venus que tenemos,
De aquí el nombre de amor trajo su origen,
De aquí en el corazón se destilara
Aquella gota de dulzor de Venus
Que en un mar de inquietudes ha parado: 1440
Porque si ausente está el objeto amado,
Vienen sus simulacros a sitiarnos
Y en los oídos anda el dulce nombre.
.Conviene, pues, huir los simulacros,
De fomentos de amores alejarnos,
Y volver a otra parte el pensamiento,
Y divertirse con cualquiera objeto;
No fijar el amor en uno solo,
Pues la llama se irrita y se envejece
Con el fomento, y el furor se extiende 1450
Y el mal de día en día se empeora.
Si no entretienes tú con llagas nuevas
Las heridas que te hizo amor primero,
Y haciéndote veleta en los amores
No reprimes el mal desde su origen
Y llevas la pasión hacia otra parte.
.Las dulzuras de Venus no renuncia
Aquél que huye de amor: por el contrario,
Coge sus frutos solo sin disgusto.
Gozan siempre las almas racionales 1460
De un deleite purísimo y seguro,
Mejor que los amantes desgraciados,
Que al mismo tiempo de gozar fluctúan
Sobre el hechizo de su amor incierto.
No saben do fijar ojos y manos;
Aprietan con furor entre sus brazos
El objeto primero que agarraron,
Le molestan muchísimo, y sus dientes
Clavan cuando le besan en los labios,
Porque no tienen un deleite puro; 1470
Secretamente son aguijoneados
A maltratar aquel objeto vago
Que motivó su frenesí rabioso:
Pero Venus mitiga los dolores
Gozando del amor suavemente,
Y con blando placer las llagas cura.
.Pues los amantes tienen esperanza
De que aquel mismo cuerpo que ha inflamado
Su pecho en amor ciego, puede él mismo
Apagar el incendio que ha movido; 1480
Pero se opone la naturaleza:
Y es la única pasión de cuyos goces
Con bárbaro apetito se arde el pecho;
Pues el hambre y la sed se satisfacen
Fácilmente por dentro repartidos
Bebidas y alimentos en los miembros,
Y se pueden pegar a ciertas partes.
Pero un semblante hermoso y peregrino,
Sólo deja gozar en nuestro cuerpo
Ligeros simulacros que arrebata 1490
Miserable esperanza por los aires.
Así como un sediento busca en sueños
El agua ansiosamente, y no la encuentra,
Para apagar el fuego de su cuerpo,
Y sólo da con simulacros de agua,
Y con vana fatiga de sed muere
Bebiendo en un río caudaloso;
Del mismo modo engaña a los amantes
Venus con simulacros: ni la vista
De un cuerpo hermoso hartura puede darlos, 1500
Ni quitar de sus miembros delicados
Alguna parte pueden con sus manos
Que inciertas manosean todo el cuerpo.
.En fin, cuando sus miembros enlazados
Gozan el fruto de la edad florida,
Cuando el cuerpo presagia los contentos
Y a punto Venus de sembrar los campos,
Los amantes agárranse con ansia,
Y juntando saliva con saliva
El aliento detienen apretando 1510
Los labios y los dientes; pero en vano,
Porque de allí no pueden sacar nada
Ni penetrar ni hacerse un mismo cuerpo;
Al parecer son estos sus intentos;
Venus los junta con ansiosos lazos
Cuando en el seno del placer sus miembros
En licor abundante se derriten
Conmovidos en fuerza del deleite;
En fin, cuando la Venus recogida
De los nervios saltó, por un momento 1520
El ardor violento se amortigua
Vuelve después con más furor la rabia,
Buscando sin cesar tocar el blanco
De sus deseos; pero no hallan medio
Con que puedan triunfar de su desgracia:
¡Tan ciega herida errantes los consume!
.Agrega a los tormentos que padecen
Sus fuerzas agotadas y perdidas,
Una vida pasada en servidumbre,
La hacienda destruida, muchas deudas, 1530
Abandonadas las obligaciones,
Y vacilante la opinión perdida:
Perfumes y calzado primoroso
De Sición, que sus plantas hermosea:
Y en el oro se engastan esmeraldas
Mayores y de verde más subido
Y se usan en continuos ejercicios
De la Venus las telas exquisitas,
Que en su sudor se quedan empapadas:
Y el caudal bien ganado por sus padres 1540
En cintas y en adornos es gastado:
Le emplean otras veces en vestidos
De Malta y de Scio: le disipan
En menaje, en convites, en excesos,
En juegos, en perfumes, en coronas,
En las guirnaldas, pero inútilmente;
Porque en el manantial de los placeres
Una cierta amargura sobresalta,
Que molesta y angustia entonces mismo;
Bien porque acaso arguye la conciencia 1550
De una vida holgazana y desidiosa
Pasada en ramerías; o bien sea
Que una palabra equívoca tirada
Por el objeto amado, como flecha,
Traspasa el corazón apasionado
Y toma en él fomento como fuego;
O bien celoso observa en sus miradas
Distracción hacia él mirando a otro,
O ve en su cara risa mofadora.
.Si en el amor feliz hay tantas penas, 1560
Innumerables son las inquietudes
De un amor desgraciado y miserable:
Se vienen a los ojos tan de claro,
Que es mejor abrazar, como he enseñado,
El estar siempre alerta, y no dejarse
Enredar en sus lazos; pues más fácil
Es evitar las redes, que escaparse
Y de Venus romper los fuertes lazos
Cuando el amor nos tiene ya prendidos,
.Y aunque fueras cogido y enredado 1570
Podrías evitar el infortunio
Si tú mismo no fueras a buscarle;
Si primero los ojos no cerraras
Sobre todos los vicios de su alma
Y sobre los defectos corporales
De aquel objeto por quien sólo anhelas:
Ciega por lo común a los amantes
La pasión, y les muestra perfecciones
Aéreas; porque vemos que las feas
Aprisionan los hombres de mil modos, 1580
Y hacen obsequio grande a las viciosas:
Y unos de otros se burlan y aconsejan
El aplacar a Venus mutuamente
Que los aflige con amor infame:
Si es negra su querida, para ellos
Es una morenita muy graciosa;
Si sucia y asquerosa, es descuidada;
Si es de ojos pardos, se asemeja a Palas;
Si seca y descarnada, es una corza
Del Ménalo; si enana y pequeñita, 1590
Es una de las gracias, muy salada;
Si alta y agigantada, es majestuosa,
Llena de dignidad; tartamudea
Y no pronuncia bien, es un tropiezo
Gracioso; taciturna, es vergonzosa;
Colérica, envidiosa, bachillera,
Es un fuego Vivaz que no reposa;
Cuando de puro tísica se muere,
Es de un temperamento delicado;
Si con la tos se ahoga y desfallece, 1600
Entonces es beldad descaecida;
Y si gorda y tetuda, es una Ceres,
La querida de Baco: si chatilla,
Es silla de placer; ¡nadie podría
Enumerar tan ciegas ilusiones!





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 08 Mayo 2021, 03:33

.



.Pero demos que sea ella un hechizo
Y que la haya agraciado Venus misma;
No faltan en el mundo otras hermosas,
Y sin ellas pasamos. La hermosura
A las mismas miserias está expuesta, 1610
Y a las mismas flaquezas que la fea;
Tenemos evidencia: y la infelice
Por su hedor insufrible se sahúma,
De la cual huyen mucho sus doncellas,
Y a escondidas dan grandes carcajadas.
.Llorando, empero, el despedido amante
Muchas veces adorna los umbrales
Con flores y guirnaldas, derramando
Perfumes en los postes altaneros,
Y da en las puertas besos infelices; 1620
A quien si ya una vez introducido
Un ligero olorcillo molestara
Al entrar en la casa buscaría
Al punto algún pretexto de alejarse;
Se olvida de las quejas elocuentes
Tanto tiempo pensadas, y se acusa
De mentecato por haber supuesto
En aquella mortal más perfecciones
Que és justo conceder: muy bien lo saben
Nuestras diosas: ocultan por lo mismo 1630
Estas flaquezas de la vida a quienes
Desean sujetar de amor con grillos:
Muy necias son en esto; porque puedes
Correr el velo a todos sus misterios,
E informarte de todos sus secretos:
Y si es de buena índole y modesta,
A mal no llevará que tú igualmente
Veas y observes la miseria humana.
.No siempre la mujer con amor falso
Suspira: cuando el cuerpo de su amante 1640
Contra su seno aprieta entre sus brazos;
Cuando sus labios húmedos imprimen
Besos que fluyen el deleite, entonces
Su amor es verdadero, y deseosa
De gozar el placer común a entrambos,
Le incita a que concluya la carrera
Del amor: no podrían de otro modo
Las aves, los ganados y las fieras
Y yeguas a los machos ayuntarse,
Si las hembras calientes no estuvieran, 1650
Sin ellas no excitaran los hervores
Del placer esta dulce resistencia
Tan favorable a la caliente Venus.
.¿Por ventura no ves también aquéllos
Que un deleite recíproco ayuntara
En mutua ligadura atormentados?
¿Y queriendo los perros desligarse,
En las encrucijadas muchas veces
Cada uno tira mucho por su parte
Cuando los tiene Venus aún pegados 1660
Con fuertes ataduras? No lo harían
Si no fueran comunes los contentos
Que en aquel dulce lazo los unieron,
Teniéndolos a entrambos en prisiones
Sólo el placer recíproco es deleite.
.Y por fortuna en el ayuntamiento,
Cuando ordeñó con suma ligereza
Y el viril semen embebió la hembra,
Al padre o a la madre se parecen
Los hijos, en razón que dominare 1670
El semen de uno u otro; y si de entrambos
Fueren los hijos un retrato vivo,
De la sangre más pura de sus padres
Fueron formados, cuando las semillas
Excitadas por Venus en los miembros
El recíproco ardor equilibrara,
Y con igual influjo concurrieron.
A las veces sucede parecerse
A los abuelos, o a los bisabuelos,
Porque encierran los padres de ordinario 1680
En su cuerpo muchísimos principios
Que, de padres a hijos transmitidos,
Vienen de un mismo tronco: después Venus
Varía las figuras, y remeda
El semblante, la voz y los cabellos
De los abuelos, porque son formadas
Aquestas partes de nosotros mismos
No menos que la cara, cuerpo y miembros
De germen fijo. Y la viril semilla
En producir el sexo femenino 1690
Influye, y los varones engendrados
Son del materno semen; porque el hijo
Resulta siempre de las dos semillas,
Y aquel a quien el hijo más saliere
Suministró más parte de elementos,
Como en varones y hembras verlo puedes.
.No impiden a ninguno las deidades
El propagar su especie, y que le llamen
Padre sus dulces hijos; o que vivan
En un perpetuo estéril himeneo, 1700
Como lo creen muchos, y afligidos
Las aras bañan de copiosa sangre
Y llenan de presentes los altares
Para que con raudales de semilla
Empreñen sus mujeres: pero en vano
A los dioses y oráculos fatigan.
Estériles se quedan las mujeres
Cuando el semen es fluido o espeso
Con extremo: muy fluido no puede
Fijarse en los parajes destinados, 1710
Se corre y se derrama en el momento;
Muy espeso, su misma consistencia
No le deja saltar bastante lejos
Y penetrar los sitios igualmente,
O penetrando en ellos, con el semen
De la mujer no es fácil se entrevere.
.Porque en efecto, hay mucha diferencia
Por la organización en las uniones,
Y unos mejor empreñan unas que otras,
Y muchas fueron antes infecundas 1720
En varios himeneos, y no obstante
Llegaron a tener un buen marido
Que supo fecundarlas, y quedaron
Enriquecidas con sabrosos hijos:
Y después de infinitos matrimonios
Infructuosos, encontraron otros
Apoyos de vejez con nueva esposa:
Tan esencial es la correspondencia
De la organización en los esposos,
Para poder unirse las semillas 1730
Con las que tengan más analogía
Y adquieran la precisa consistencia.
.Es preciso también ser circunspecto
Sobre la calidad del alimento,
Pues se espesan los sémenes con unos,
Con otros se atenúan y disuelven.
También debe observarse la manera
De tratar a la misma dulce venus;
Pues como los cuadrúpedos se ayuntan
Muchos son de opinión que los esposos 1740
Deben hacerlo, porque de este modo
Pueden las partes recibir el semen
Echando el pecho y levantando el lomo.
.No conviene que hagan las esposas
Movimientos lascivos, porque impiden
Hacerse la mujer embarazada
Cuando con los meneos de las nalgas
La venus del varón estorba inquieta
Y da oleadas con el tierno pecho;
La reja del arado echa del surco, 1750
Y el chorro seminal quita del sitio.
Por utilidad propia las rameras
Tuvieron la costumbre de moverse,
Por no hacerse preñadas con frecuencia
Y porque al mismo tiempo los varones
Tuviesen una venus más gustosa:
Mas la honesta mujer no las imite.
.No es preciso el auxilio de los dioses
Ni las flechas de Venus para amarse.
A veces la más fea mujercilla, 1760
Su conducta, su agrado su limpieza,
Sus artificios inocentes hacen
Que se acostumbre el hombre fácilmente
A vivir en su trato y compañía,
Porque engendra cariño el mucho trato:
Golpes reiterados, aunque leves,
Al cabo de años triunfan de los cuerpos
Más sólidos. ¿No observas que las gotas
De la lluvia que caen sobre las peñas
Después de mucho tiempo las socavan? 1770





(Fin del Libro IV)




(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 09 Mayo 2021, 04:11

.



Libro V


.¿Quién con robusto pecho cantar puede 1
Según la majestad de los objetos
Estos descubrimientos asombrosos;
O quién tan elocuentes labios tiene
Que pueda celebrar las alabanzas
Según merece aquel sublime genio
Que nos dejó los frutos de su mente?
Nadie que mortal cuerpo haya tenido;
Porque, si como exige la grandeza
De los descubrimientos de las cosas 10
Es preciso que hablemos de las mismas,
Un dios fue aquél, un dios, ínclito
Memmio, Que primero inventó aquel plan de vida
Que hoy de sabiduría tiene nombre,
Haciendo que por medio de este arte
Sucediese la calma a las tormentas,
Y a las tinieblas una luz hermosa.
.Los inventos antiguos de otros dioses
Compara tú con éstos: porque dicen
Haber a los mortales enseñado 20
Ceres el modo de coger los frutos
Y el zumo de la vid el padre Baco;
Pudiéndose vivir sin estos dones,
Como cuentan que viven al presente
Muchas naciones: pero sin virtudes,
Vivir no se podría felizmente:
Tenemos, pues, justísimos motivos
De ser un dios para nosotros éste
Cuyos dulces consuelos extendidos
Por todas las naciones de la tierra 30
Los ánimos halagan en sus cuitas.
.Estás muy engañado si presumes
Que los trabajos de Hércules le exceden;
¿Pues, qué daño al presente nos harían
Aquella boca del león nemeo Anchurosa,
y las cerdas erizadas Del jabalí de Arcadia?
¿qué podrían De Creta el toro, y la lernea plaga
De la hidra atrincherada de serpientes
Ponzoñosas? o ¿qué de los tres cuerpos 40
Del enorme Gerión se nos daría?
¿Y acaso los caballos de Diomedes,
Cuyas narices fuego resollaban
Allá cerca del Ísmaro en la Tracia
Y en las Bistonias costas nos dañaran?
¿Qué las aves de Arcadia con sus garras,
Del Estínfalo horribles moradoras?
¿Qué daño, en fin, hiciera el guardián fiero
Del jardín y fulgentes pomas de oro
De Hespérides, aquel dragón furioso 50
Que vibraba amenazas de sus ojos,
Y cuyo enorme cuerpo el rico tronco
Con roscas y más roscas abrazaba
Del océano Atlántico las playas
Y cerca de aquel mar inaccesible
Sobre el cual nunca osaron exponerse
Ni romanos ni bárbaros? ¿qué hicieran,
Aunque se viesen monstruos semejantes
Y el mundo no estuviera limpio de ellos?
No causarían daño, según pienso; 60
Ahora hierve la tierra todavía
En alimañas, y el espanto reina
Por los bosques, y selvas y montañas;
Podemos evitarlas sin embargo.
.Pero si no tenemos limpio el pecho,
¡Qué combates tan recios sostendremos!
Y a pesar nuestro, entonces, ¡cuántos riesgos
Tenemos que vencer! ¡de qué inquietudes,
De qué cuidados y de qué temores
No es desgarrado el corazón del hombre 70
Que se entrega sin freno a sus pasiones!
¡Cuántos estragos hacen en su alma
Orgullo, obscenidad y petulancia!
¡Cuántos el lujo y la desidia torpe!
Así el que a todos estos enemigos
Hubiera sujetado, y de su pecho
Los hubiese lanzado con las armas
De la razón tan sólo, ¿no debemos
Colocar este hombre entre los dioses?
¿Qué diremos si en términos divinos 80
Su lengua desató este mismo sabio
Para hablar de los dioses inmortales
Y para descubrir a nuestros ojos
De la naturaleza los misterios?
.Entrando yo en la senda que me he abierto,
Proseguiré enseñándote las leyes
Que hacen que todo ser tenga su límite
Según su formación, y que no pueda
Pasar jamás los límites prescritos
A su duración propia: pues habiendo 90
Probado nace el alma con nosotros,
Que no puede durar eternamente,
Que no son más que vanos simulacros
Las fantasmas, imágenes de muertos,
Que creemos en sueños ver nosotros:
Y el orden mismo de mi objeto ahora
Me conduce a tratar del nacimiento
Del mundo y de su término postrero;
Y también a explicarte de qué modo
Los átomos unidos han formado 100
La tierra, el cielo, el mar, el Sol, los astros,
Y el globo de la Luna: qué animales
Ha parido la tierra, y cuáles nunca
Pudieron existir: y por qué encanto,
Variando los hombres las palabras
Entre sí, establecieron el comercio
De las ideas; cómo se introdujo
Aquel miedo a los dioses en los pechos
Que en todos los países de la tierra
Conserva templos, lagos, bosques, aras, 110
Y las santas estatuas de los dioses.
.Explicaré las leyes que ha prescrito
Del Sol al curso la Naturaleza
Y a las revoluciones de la Luna;
Para que no creamos falsamente
Que por un espontáneo movimiento
Eternamente ruedan estos astros
Tan obsequiosos entre cielo y tierra,
Para acrecentamiento de los frutos
Y de los animales: o que sea 120
A los dioses debido en cierto modo
El período de sus revoluciones:
Porque los que estuvieren persuadidos
Del descuido en que viven las deidades,
Si no obstante se admiran de las causas,
Aun de las naturales apariencias
Que se observan encima de nosotros
En la región etérea, nuevamente
Caen en su inveterado fanatismo
Y nos ponen tiranos inflexibles, 130
A quienes para colmo de miseria
Conceder un poder ilimitado,
Por no saber qué cosa existir puede,
Cuál no puede, y los límites precisos
Que ha señalado la Naturaleza,
En fin, a la energía de los cuerpos.
.Yo no ignoro cuán nueva e increíble
Es la opinión de que la tierra y cielo
Se acabarán, y cuán difícil sea
Para mí convencer a los mortales 140
De una verdad que hasta ahora no ha llegado,
A sus oídos; que por otra parte
No pueden a la vista sujetarla
Ni al tacto, los dos únicos caminos
Que a la evidencia guían hasta el templo
Del espíritu humano: sin embargo,
Yo romperé el silencio: la experiencia
Vendrá quizá en apoyo de mi aserto;
Verás quizá dentro de poco tiempo,
Agitado de horribles terremotos,
150 Todo el orbe en ruinas convertido.
Aleje de nosotros el destino
Desastre semejante; el raciocinio
Convénzanos más bien que la experiencia
De que es posible se hunda todo el Globo
Con un fragor horrísono deshecho.
.Antes de que yo empiece a revelarte
Los decretos del hado más sagrados
Y mucho más seguros que no aquéllos
Que pronuncia la Pitia coronada 160
De laurel en la trípode de Apolo,
Quiero infundirte aliento con verdades
Consoladoras, por si acaso piensas,
De la superstición aherrojado,
Que la Tierra y el Sol, el mar, el cielo,
Los astros y la Luna son substancias
Eternas y divinas; presumiendo
Que son impíos como los gigantes,
Dignos de los suplicios más atroces
Por su horrible atentado, los que quieran 170
Desbaratar las bóvedas del Mundo
Y apagar la clarísima lumbrera
Del Sol con vanas argumentaciones,
Tratando lo inmortal con mortal labio.
.Pero están estos cuerpos tan distantes
De la divinidad, y nos parecen
Tan indignos de estar entre los dioses,
Que, al contrario, más bien nos dan ideas
De una materia bruta inanimada:
No se debe creer que el sentimiento 180
E inteligencia sean propiedades
De cualquier cuerpo indiferentemente.
Así como en el aire estar no puede
El árbol, ni en el mar salado nubes,
Ni peces en los campos, ni en los leños
La sangre, ni los jugos en las piedras,
Porque ha prescrito la naturaleza
A cada ser el sitio donde nazca,
Y do se desarrolle; así no puede
Nacer el alma aislada sin un cuerpo, 190
Sin nervios y sin sangre: si posible
Y fácil fuera, mucho más podría
Formarse en la cabeza o en los hombros,
O en los talones o en cualquiera parte
Del cuerpo; porque al fin ella estaría
En el mismo hombre y vaso de continuo.
.Mas como estamos ciertos que en el cuerpo
Tienen ánimo y alma en sitio fijo
Donde nacen y crecen apartados;
Por lo mismo diremos que no puede 200
El alma subsistir sino en un cuerpo,
Y sin forma animal en los terrones
Pesados de la tierra, o en el fuego
Del Sol, o en el agua o en los aires:
Luego no están dotadas estas masas
De alma divina, puesto que no pueden
Gozar el movimiento de la vida.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 10 Mayo 2021, 03:11

.



.Tampoco puedes presumir que tengan
Los dioses sus moradas sacrosantas
En una de las partes de este mundo: 210
Porque ellos son substancias tan sutiles,
Que el sentido no puede percibirlas,
Ni el espíritu apenas comprenderlas:
Si escapan al contacto de las manos,
No deben tocar ellos ningún cuerpo
Que podamos tocar; porque no puede
Tocar el que de suyo es intangible:
Luego muy diferentes de las nuestras
Deben ser sus moradas, tan sutiles
Como sus cuerpos: lo que extensamente 220
Te probaré en la serie de mi escrito.
.Decir, a la verdad, que en favor nuestro
Han querido los dioses disponernos
El orden bello de naturaleza;
Que debemos loar por esto mismo
Esta obra admirable de los dioses;
Por inmortal y eterna reputarla;
Que es un crimen minar con lengua osada
De este edificio eterno los cimientos,
Que levantó para la especie humana 230
El saber de los dioses inmortales:
Estas fábulas y otras semejantes
Indicio, ¡oh Memmio!, son de gran locura.
¿Qué utilidad nuestro agradecimiento
Podría acarrear a aquellos seres
Inmortales por sí y afortunados,
Para empeñarlos en obsequio nuestro
A emprender esta obra y concluirla?
¿O qué nuevo interés pudo inducirlos
Pacíficos después de tantos siglos 240
A codiciar nuevo tenor de vida?
Aquél sólo apetece las mudanzas
Que de suerte infeliz es perseguido:
Pero aquél que jamás probó infortunio
Gozando de tranquila y dulce vida,
¿Qué nuevo estado pudo enamorarle?
¿En las tinieblas y en angustia estaba
Su vida acaso hundida hasta el momento
En que nueva brilló naturaleza?
Y de no haber nacido, ¿qué desgracia 250
Nos podía venir? Cualquier nacido
Tan sólo debe apetecer la vida
Mientras blando placer le tenga en ella:
Pero aquél que jamás contado fuera
Entre los que gustaron su dulzura,
¿En no haber existido, qué perdiera?
¿De dónde, pues, sacaron las deidades
Para la creación del Universo
El ejemplar y la primera idea
De los hombres, de modo que pudiesen 260
.Concebir claramente su proyecto
Y ejecutarle? o ¿cómo conocieron
Las cualidades de los elementos,
Y lo que pueden sus combinaciones
Diferentes, a no ser que la misma
Naturaleza lo haya declarado?
Porque al cabo de siglos infinitos
Los muchos elementos de materia
Por choques exteriores sacudidos,
Y de su mismo peso arrebatados 270
Y llevados con raudo movimiento,
De diversas maneras se juntaron,
Probaron todas las combinaciones
De que pudiesen resultar los seres;
Por lo que no es extraño que hayan dado
Con la disposición y movimientos
Que forman este mundo y le renuevan.
.Suponiendo que yo mismo ignorara
De los principios la naturaleza,
A asegurar, no obstante, me atreviera, 280
Cielo y naturaleza contemplando,
Que no puede ser hecha por los dioses
Máquina tan viciosa e imperfecta.
.Cuanto coge la bóveda celeste
Del globo que habitamos, en gran parte
Las montañas y selvas y las fieras
Como si fuera propio lo dominan;
El mar que nos lo estrecha con sus brazos
Las rocas y lagunas lo poseen;
Un ardor insufrible, un hielo eterno 290
Casi dos partes roba a los mortales:
Y llenara de abrojos lo restante
Naturaleza a si misma entregada,
Si la industria del hombre no acudiera,
Hecho a gemir por alargar la vida
Bajo penoso afán, y a abrir la tierra
Con la pesada reja; si volviendo
Con ella los terrones, y domando
El suelo ingrato no le precisamos.
Los gérmenes no pueden por sí mismos 300
Salir y levantarse al aire puro:
Y a veces estos frutos son costosos
Cuando ya tienen hoja y ya florecen,
O los abrasa el sol con sus ardores,
O con ellos acaban los turbiones,
O frecuentes heladas los destruyen.
¿Por qué causa sustenta y multiplica
En mar y tierra la Naturaleza
Esa horrífera casta de las fieras
Que a la raza humanal es tan dañosa? 310
¿Por qué las estaciones traen los morbos?
¿Por qué vaga la muerte prematura?
.Y el niño, semejante al marinero
Que a la playa lanzó borrasca fiera,
Tendido está en la tierra, sin abrigo,
Sin habla, en la indigencia y desprovisto
De todos los socorros de la vida,
Desde el momento en que naturaleza
A la luz le arrancó con grande esfuerzo
Del vientre de la madre, y llena el sitio 320
De lúgubre vagido como debe
Quien tiene que pasar tan grandes cuitas.
Crecen las fieras y ganados varios,
Y ni el chupar ruidoso necesitan,
Ni con alma nodriza se les pone
Para acallarlos con lenguaje tierno;
Ni acomodan al tiempo sus vestidos
Ni de armas ni de muros elevados
Necesitan, en fin, con que defiendan
Sus bienes y riquezas; pues la tierra 330
Y la naturaleza largamente
Abastecen de todo a cada uno.
.Primeramente, si la tierra y agua
Y los soplos ligeros de los aires
Y los vapores cálidos del fuego
A nacimiento y muerte están sujetos,
Debe correr la misma suerte el mundo,
Que de estos elementos se compone;
Porque siendo nativas y mortales
Las partes, debe el todo ser lo mismo: 340
Por lo que cuando veo renacidas
Las partes y los miembros agotados
Del mundo, me persuado que han tenido
Algún primer instante Cielo y Tierra,
Y me persuado su final ruina.
.No te presumas, Memmio, que yo avanzo
Una proposición aventurada
Al decir que es mortal la tierra y fuego
Y que perecerán el aire y agua;
Que los mismos renacen y se aumentan. 350
Abrasada una parte de la tierra
Por los continuos soles, y hecha polvo
Con el pisar, se agrupa en torbellinos
Que los vientos robustos desparraman
Como ligeras nubes por los aires.
Parte de los terrones se resuelve
En agua con las lluvias y los ríos
Continuamente roen las orillas:
Cualquiera cuerpo, en fin, que aumenta otro
Con su propia substancia, se consume; 360
Y puesto que la Tierra es común madre
Y general sepulcro de los cuerpos,
Se gasta se repara de continuo.
Que el mar, ríos y fuentes siempre abundan
Y arrojan sin cesar copiosas aguas,
Lo declara la inmensa copia de ellas,
Que a enriquecerlos va por todas partes:
Mas las continuas y hórridas tormentas
Impiden llegue a ser muy abundante:
Barriéndola los vientos con su soplo 370
Y etéreo Sol chupándola con rayos
Reducen su volumen: otra parte
Se sume por las tierras y se filtra.
Se limpia de sus sales, se recoge
Toda en el nacimiento de los ríos,
Fluye sobre la tierra dulcemente
Por donde, una vez rota, facilita
Que con líquido pie corran las aguas.
.Del aire voy a hablar, que cada instante
Prueba vicisitudes infinitas, 380
Pues todo cuanto fluye de los cuerpos
En este vasto océano se pierde;
El cual, si no les diera partes nuevas
Y sus pérdidas siempre reparara,
Ya se hubiera disuelto todo cuerpo
Y convertido en aire: luego siempre
Es producido el aire por los cuerpos
Y los cuerpos en aire se resuelven,
Pues es ley de la vida que los seres
Fluyan en general continuamente. 390
.Y la perenne fuente de luz pura
El Sol etéreo, baña de continuo
El cielo con un brillo renaciente,
Y alimenta la luz con otra nueva;
Pues sus rayos se pierden al ponerse.
Lo puedes observar cuando las nubes
Hacia el Sol empezaron a arrimarse,
Y los rayos de luz casi ya cortan;
Toda su inferior parte en el momento.
Desaparece, obscúrase la tierra 400
Por todo cuanto abrazan los nublados,
Para que veas necesitan siempre
De nueva luz los cuerpos, y que muere
Cada rayo en su mismo nacimiento;
Y sería imposible de otro modo
Percibir los objetos sin que diera
El manantial de luz rayos perpetuos.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 11 Mayo 2021, 03:15

.



.La misma luz artificial de casa
Y las coloradas lámparas y teas,
Que despiden de sí unos torbellinos 410
De llama y humo, corren de este modo
Con auxilio de fuegos tembladores
A dar una luz nueva de continuo,
Sus emisiones nunca se interrumpen:
Con tanta rapidez todos los fuegos
Reemplazan a la llama que se apaga
Con otra luz de súbito formada.
Así en vez de tener el Sol, la Luna
Y estrellas como cuerpos inviolables,
Debes creer que sólo nos alumbran 420
Siempre por emisiones sucesivas,
Que sin cesar se pierden y renuevan.
.Por último; ¿no ves triunfar el tiempo
Aun de las piedras, y venirse al suelo
Altas torres, y a polvo reducirse
Los peñascos, hundirse y arruinarse
A pesar de los dioses, sus estatuas;
Que la deidad no puede hacer traspasen
Los límites prescriptos por el hado,
Ni ella misma luchar contra las leyes 430
Que la Naturaleza ha establecido?
¿No vemos los humanos monumentos
Caer desmoronados ciertamente
Como si fueran por vejez minados?
¿No ves rodar desde los altos montes
Peñascos desprendidos, incapaces
De resistir a las gigantes fuerzas
De un tiempo limitado? De repente
No se desprenderían ni cayeran,
Si al cabo de un gran número de siglos 440
Hubieran resistido los asaltos
Del tiempo, sin jamás rendirse a ellos.
Esa bóveda inmensa, en fin, contempla
Que dentro de sí abraza todo el orbe;
El cielo mismo, que al decir de algunos
Crea todos los seres, y disueltos
Los vuelve a recibir, tuvo principio,
Y cuerpo mortal tiene, aunque es inmenso;
Porque el ser que otros seres alimenta
Con su substancia, debe consumirse, 450
Cuando acción creadora los repara.
.Si la Tierra y el Cielo no tuvieron
Jamás principio y fueron siempre eternos,
¿Cómo es que no cantaron los poetas
Los sucesos también que precedieron
A la guerra tebana y fin de Troya?
¿Dó fueron a parar tantas hazañas
De varones ilustres, excluidas
De los eternos fastos de la fama?
Nuevo es empero el mundo según pienso, 460
En la infancia está aún, y muy reciente
Tiene la fecha: pues se perfeccionan
También algunas artes al presente,
Y ahora se inventan otras; se adelanta
En la navegación bastante ahora;
Inventaron los músicos ha poco
Las Voces y sonidos melodiosos:
Esta naturaleza de las cosas
Y esta filosofía ahora han nacido
Y ahora soy yo mismo el que primero 470
Puedo de ellas hablar en nuestra lengua.
.Pues si acaso presumes tuvo el Mundo
Todas estas ventajas en lo antiguo,
Mas que generalmente perecieron
Con voraz llama las generaciones,
O que se destruyeron las ciudades,
Aun debes afirmar más convencido
La ruina también de Cielo y Tierra:
Porque atacado de tan grandes males
Y expuesto el universo a tantos riesgos 480
Se hubiera destruido y arruinado
Si hubieran atacado más de recio;
Una prueba clarísima tenemos
De que somos mortales, enfermando
Con las mismas dolencias que enfermaron
Aquéllos que salieron de la vida.
.Subsiste, pues, un cuerpo eternamente,
O porque siendo sólido resiste
Al choque y no permite le penetre
Otro que pueda disociar sus partes, 490
Como hacen los principios de materia,
Cuya naturaleza expliqué antes;
O porque es inaccesible al choque
Como el vacío, el impalpable espacio
A que acción destructora nunca llega;
O porque no le cerca algún espacio
Que pueda recibir en sí los restos
Después de disolverse; como el todo,
Fuera del cual no escaparán sus partes,
Ni hay cuerpos que las choquen y dividan. 500
.Aunque sólido el Mundo, como dije,
No es inmortal, porque se da vacío
En la Naturaleza: ni tampoco
Lo es como el vacío, porque hay cuerpos
Innumerables en el vasto espacio
Cuyos ataques súbitos conmueven
Nuestro Mundo y le ponen en peligro
De perecer. Espacios hay inmensos
También en donde pueden dispersarse
Todas las partes de sus elementos, 510
O de otro cualquier modo aniquilarse.
No se cierran las puertas de la muerte
Al Cielo, Sol, y Tierra, y hondos mares;
Antes para tragarlos les presenta
Una boca disforme y anchurosa:
Por lo que a confesar te ves forzado
Haber tenido todos estos cuerpos
Principio, porque siendo destructibles,
Después de haber corrido tantos siglos,
De ningún modo hubieran resistido 520
De tiempo inmenso el poderoso esfuerzo.
.La lucha, en fin, que reina entre los miembros
Vastísimos del Mundo, guerra impía
Que siempre los agita, ¿no declara
Que pueden acabarse y concluirse
Estos largos combates algún día?
.Cuando hubieren el Sol y todo el fuego
Las aguas totalmente consumido,
Y hubieren conseguido una victoria
A que todas sus fuerzas se dirigen 530
Sin un feliz suceso todavía,
Pues abastecen tanto al mar los ríos,
Y amenazan los mares anegarnos
Desde el profundo abismo inútilmente:
Porque siendo barridos por los vientos,
Y del Sol absorbidos por los rayos,
Se van disminuyendo y los secaran
Primero que su fin lograse el agua.
.De grandes intereses animados,
Estos dos elementos se hacen guerra 540
Con fuerza igual; aunque, según es fama,
Habiendo una vez sola dominado
El fuego ya en la tierra, y habiendo otra
Reinado el agua sobre el continente,
Triunfó no obstante el fuego, y una parte
Del mundo consumió con voraz llama
Cuando fue arrebatado Faetonte
Del Sol por los caballos desbocados,
Y por el aire y climas le arrastraron;
Pero entonces el Padre Omnipotente 550
Colérico y furioso lanzó a tierra
Un pronto rayo desde el mismo carro
A Faetón magnánimo, y su padre
Volvió a tomar después de su caída
La sempiterna lámpara del mundo;
Y ordenó nuevamente los corceles
Por el terror atónitos, dispersos,
Y su antigua carrera prosiguiendo,
Calmó de nuevo la naturaleza:
Los poetas antiguos de la Grecia 560
Así cantaron; la razón lo impugna,
Puesto que puede superar el fuego,
Si moléculas ígneas abundantes
Caen desde el Universo en nuestro Globo;
O algún poder contrario sobrepuja
La acción del fuego o a la vez perecen
Los seres vorazmente consumidos.
Cuentan también que en otro tiempo el agua
Victoriosa quedó, cuando anegadas
Dejó muchas ciudades; pero cuando 570
Desvaneció contraria fuerza al agua
De todo el Universo congregada,
Se pararon las lluvias y los ríos
Refrenaron el ímpetu furioso.
Pero de qué manera haya fundado
El casual concurso de principios
Cielo y Tierra y abismos de los mares,
La carrera del Sol y de la Luna,
Lo dirá por su orden este canto:
No por efecto de su inteligencia 580
Ni por su reflexión se colocaron
En el orden que vemos los principios;
Ni entre sí, a la verdad, han concertado
Sus movimientos; sino que infinitos
Los principios, movidos de mil modos,
Sujetos a impulsiones exteriores
Después de tanto número de siglos,
Y conducidos a su mismo peso,
Cuando de todos modos se juntaron,
Y cuando todas las combinaciones 590
Posibles, entre sí experimentaron,
Después de mucho tiempo y muchas juntas
Y movimientos, se coordinaron
Por último, y se hicieron grandes masas,
Que llegaron a ser en cierto modo
El bosquejo primero de la Tierra,
Del mar, del Cielo y seres animados.
.No se veía entonces remontado
Por los aires el carro luminoso
Del Sol, ni las estrellas del gran mundo, 600
Ni el mar, ni el Cielo, ni por fin la Tierra,
Ni el aire ni otra cosa semejante
A las que nos rodean; sí un conjunto
De confusos principios borrascoso;
Después algunas partes empezaron
De esta masa disforme a separarse,
Los homogéneos átomos se juntan,
Desenvolviose el mundo y se formaron
Sus vastos miembros, y sus grandes partes
De toda especie de átomos se hicieron: 610
La discordia que había en los principios
Turbaba y confundía grandemente
Los intervalos, direcciones, lazos,
Las pesadeces, fuerzas impulsivas,
Combinaciones, y los movimientos
A causa de sus formas diferentes,
Y por la variedad de sus figuras
No podrían así quedar unidos;
El Cielo separose de la Tierra,
Y se atrajo la mar todas las aguas 620
Y los fuegos del éter también fueron
A brillar separados con luz pura.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 12 Mayo 2021, 02:55

.



.Porque los elementos de la Tierra
Más graves y embrollados se juntaban
Y en el centro ocupaban las regiones
Más inferiores; cuanto más estrecho
Su enlace fue, tanto mejor sacaron
Con superabundancia la materia
Que formase los mares, las estrellas,
El Sol y Luna y el recinto vasto 630
Del mundo; porque siendo los principios
De todos estos cuerpos más sutiles,
Esféricos y lisos que los otros
De la Tierra, rompiendo por lo mismo
El éter del primero por sus poros
Se subió a lo más alto, y muchos fuegos
Robó consigo en su ligera marcha:
No de otro modo así por la mañana
Cuando la luz dorada del Sol tiñe
Sus rayos en las hierbas esmaltadas, 640
Los lagos y los ríos perennales
Exhalan una niebla, y a las veces
Parece que la misma tierra exhala
Una especie de humor; emanaciones
Sutiles que, después de levantadas
Y en la atmósfera unidas, se dilatan
Debajo de las bóvedas del Cielo
En opaco tejido; y así el éter
Fluido y leve entonces condensado
Formó un vasto recinto, y esparcido 650
Por todas partes y hacia todos lados,
Todo lo rodeó con cerco inmenso.
.Después el Sol y Luna se formaron,
Cuyos globos dan vueltas en el aire
Por entre Cielo y Tierra; sus principios
No se agregaron a los de la Tierra
Ni a los del éter vasto, porque ni eran
Tan pesados que a lo ínfimo bajasen,
Ni tan ligeros que a la parte opuesta
Pudieran elevarse; están en medio 660
Suspensos de manera que voltean
Como cuerpos vivientes, como partes
Las más activas de Naturaleza:
No de otro modo algunos miembros nuestros
Inmóviles se quedan en su puesto
A pesar de que hay otros que se mueven.
.Por fin, entresacados estos cuerpos,
Se hundió la Tierra de repente, abriendo
Un hondo foso a las saladas aguas,
Por do al presente la llanura inmensa 670
Se extiende de los mares azulados;
Y cuánto más la tierra cada día
Abierta por la misma superficie,
Estaba recogida y condensada
Y más metida hacia su propio centro
Por la acción repetida de los fuegos
Del éter, y del Sol por todos lados,
Más el sudor salado se exprimía
De su cuerpo, y los mares aumentaba
Con sus emanaciones; y asimismo 680
Infinitas moléculas de fuego
Y del aire, escapando de la tierra
Por esta misma compresión, volaban
Y espesaban la bóveda fulgente
Del Cielo, tan distante de la Tierra:
Los campos se bajaban por lo mismo,
Las cumbres de los montes se empinaban,
Porque hundirse las peñas no podían,
Ni la tierra allanar todas sus partes.
.De esta manera el orbe condensado 690
A la vez adquirió peso y firmeza;
Todo el limo del mundo se hundió abajo,
Si así puede decirse, con su peso,
Y quedó allí sentado como poso:
Encima de la tierra quedó el agua;
Después el aire; luego el mismo éter,
Con sus fuegos; los más puros principios
Hicieron estos fluidos que no tienen
La misma ligereza; el fluido éter,
Que es el más transparente más ligero, 700
Circula sobre el aire sin mezclarse
Con las auras del aire borrascosas;
Le permite que todo lo revuelva
Con raudo torbellino; le permite
Con borrasca inconstante alborotarlo:
Con ímpetu arreglado él resbalando
Lleva consigo sus brillantes fuegos;
Porque el poder así uniformemente
Moverse el fluido éter lo declaran
Las olas de los mares, cuyo flujo 710
Periódico y reflujo sigue siempre
En continuo mover las mismas leyes.
.Ora indaguemos cuál será la causa
Que a los astros obliga al movimiento:
Y diremos primero, que si rueda
Del Cielo la gran bóveda, debemos
Suponer comprimidos los dos polos
Del mundo, y encerrados y cogidos
Por dos corrientes de aire, la una de ellas
Que empuja por encima y mueve el Cielo 720
Según la misma dirección que siguen
Del mundo eterno los brillantes astros;
Por debajo la otra los traslada
En dirección contraria, como vemos
Volver los ríos ruedas y arcaduces.
.También podría ser que el firmamento,
Estando inmóvil, sus lucientes astros
Describiesen un círculo; bien sea
Que la materia etérea recogida
Dentro del Cielo y sin cesar rodando 730
En derredor para encontrar salida,
Haga que se revuelvan por el Cielo
Los astros; o que en círculo los mueva
El aire externo; o bien que puedan ellos
Irse arrastrando a donde su alimento
Los llama y los convida recogiendo
En su carrera la materia ardiente
Que anda por todo el cielo derramada:
Porque es difícil explicar el cómo
En nuestro mundo pasan estas cosas: 740
Con exponer tan sólo me contento
Todos los medios que naturaleza
Puede emplear y en realidad emplea
En el gran todo, en estos mundos varios
Que de distinto modo ha fabricado:
Y prosigo explicando ya las causas
Todas posibles de los movimientos
De los astros, entre las que una sola
Necesariamente obra en nuestro mundo,
La cual no puede señalar quien sigue 750
Paso tras paso la naturaleza.
.Y para que la Tierra quede inmóvil
En el centro del mundo, lentamente
Es preciso que pierda de su peso,
Y que se desvanezca; que sus partes
Más inferiores hayan contraído
Nueva naturaleza por haberse
Unido íntimamente con el aire,
Sobre el que están sentadas, y a quien ellas
Desde el principio fueron agregadas: 760
Y así la Tierra no es de peso al aire,
Ni en él se engulle: al modo que cada hombre
No siente el peso de sus propios miembros,
Ni pesa sobre el cuello la cabeza,
Ni sentimos del cuerpo todo el peso
Sobre los pies: al paso que fatiga
Cualquier peso, aunque leve, en nuestros hombros.
Es fuerza el observar atentamente
Con qué cuerpo otro cuerpo se incorpora:
Así la Tierra no es un peso extraño 770
De pronto a extraño fluido agregado,
Sino que concebida con el aire
A un mismo tiempo fue desde el primero
En que el mundo nació, del que parece
Una parte distinta, a la manera
Que hacen parte del cuerpo nuestros miembros.
.El estremecimiento que ocasionan
Los truenos violentos en la Tierra
De tal modo la agitan, que al instante
Se comunica por los cuerpos todos: 780
Lo cual no sucediera si cogida
No la tuvieran las aéreas partes
Del mundo todo y la materia etérea;
Porque se enlazan estas tres substancias
Con raíces comunes muy unidas
Entre sí mismas desde aquel instante
En que fueron formadas. ¿No reparas
Cómo sostiene el alma el peso enorme
De nuestro cuerpo, aunque es tan delicada,
Porque se une con él íntimamente? 790
¿Quién puede, en fin, con un ligero salto
El cuerpo levantar, si no es el alma,
Que gobierna y dirige nuestros miembros?
Ya ves puede adquirir muy grande fuerza
La substancia ligera cuando se une
Con substancia pesada como el aire
Con la Tierra y el alma con el cuerpo.
.Ni mayor ni menor de lo que vemos
Puede el disco del Sol ser al sentido;
Si un cuerpo con su luz puede alumbrarnos 800
Y calentar los miembros con su llama
Por distante que esté, nada nos roba
De su grandeza esta distancia misma,
Ni su aparente dimensión estrecha;
Como el calor del Sol y su luz hieren
Nuestros sentidos, cuando se derrama,
Y bañando con ella los objetos,
De aquí es que debe ser tal la apariencia
De su forma y figura, que no puedes
Suponerlas más grandes o más chicas. 810





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 13 Mayo 2021, 02:51

.



.Y la Luna, bien sea nos refleje
Una prestada luz, o bien la saque
Del mismo cuerpo, sea lo que fuere,
El Cielo no recorre con volumen
Mayor que el que aparece a nuestros ojos;
Porque desde muy lejos los objetos
Por entre aire densísimo mirados
Un aspecto confuso nos presentan
Más bien que sus finísimos contornos:
Así pues, ofreciéndonos la Luna 820
Clara apariencia y una forma cierta,
Y aun de su superficie los extremos,
Es preciso que sea allá en los Cielos
Lo mismo que aparece aquí en la tierra.
.Si los fuegos, por último, que vemos
A cualquiera distancia que estén puestos,
No aparentan tener mudanza alguna
En su grandor, mientras que distinguimos
Su luz y su temblor, deduciremos
No poder ser mayores ni menores 830
De lo que vemos los etéreos fuegos.
.Tampoco es de admirar cómo el Sol puede
Con su circunferencia tan estrecha
Bañar de luz el mar, la tierra, el cielo,
Y extender su calor por todas partes:
Tal vez puede que no haya en todo el mundo
Más que esta fuente y manantial copioso
Por do salga la luz del mundo entero;
O que sea tal vez único foco
Donde los elementos de los fuegos 840
De todas partes puedan congregarse
Para correr por todo el Universo.
¿No ves también cómo una fuentecilla
Riega los prados y rebosa el campo?
Suceder también puede que los fuegos
Del Sol, aunque no muchos, arder hagan
El aire a ellos vecino, suponiendo
Que al más mínimo ardor es inflamable
El aire, como vemos a las veces
Las mieses y la paja consumidas 850
Por una sola chispa; al Sol acaso,
A esta rosada lámpara, rodean
Innumerables fuegos invisibles
Privados de fulgor, para que aumenten
El calor y la fuerza de sus rayos.
.Y cómo el Sol se pasa desde Cáncer,
De esta región ardiente, al signo helado
De Capricornio, para dar la vuelta
De nuevo hacia el solsticio del Estío;
Y cómo es que la Luna en un mes anda 860
El espacio que el Sol corre en un año;
Estos problemas digo se resuelven
De muchos modos, y es dificultoso
El asignar la causa verdadera.
Parece verisímil la que pone
Demócrito, hombre sabio y respetable;
Pues cuanto más vecinos a la Tierra
Están los astros, tanto menos puede
A su entender el torbellino etéreo
Conmoverlos; porque la ligereza 870
Y acción del firmamento poco a poco,
Se va debilitando hacía el extremo
Inferior: que el Sol, mucho más bajo
Que las constelaciones abrasantes,
Debe quedarse atrás muy lentamente
Con los signos más bajos: que la Luna,
Cuanto del Cielo está más apartada
Y cuanto más vecina de la Tierra,
Debe experimentar mayor trabajo
En seguir la carrera de los astros: 880
Que cuanto el torbellino que la lleva
Es más pesado que el del Sol, los signos
La deben alcanzar más fácilmente
Y adelantarla; por lo cual la Luna
Parece que a los signos del Zodiaco
Con mucha más presteza torna a unirse,
Siendo en la realidad los que se acercan
Aquellos signos otra vez a ella.
.Puede también que de la parte opuesta
Del Mundo aire periódico se agite 890
Que alternativamente empujar pueda
El Sol desde los signos del Estío
Del Septentrión hasta las frías playas,
Y volverle a traer desde estos climas
Tenebrosos y helados a la ardiente
Mansión de Cáncer, y se explicaría
Entonces con el aire alternativo
El giro de la Luna y las estrellas,
Que tardan un gran número de años
En describir sus círculos inmensos. 900
¿No ves también cómo las nubes mismas,
Impelidas por vientos encontrados,
Siguen unas abajo, otras arriba,
Direcciones opuestas? ¿Transportados
No podrán ser por aires diferentes
Los astros en los cielos dilatados?
.Cubre la noche con tiniebla espesa
La Tierra, o porque el Sol, en fin, llegando
Al último confín del firmamento
Y fatigado de su largo curso 910
Deja expirar sus fuegos entibiados
Por el largo camino y aire inmenso
Que han penetrado; o porque la acción misma
Que transporta su disco por encima
Le hace rodar debajo de la Tierra.
.También en tiempo fijo Lenestea
Pasea por en medio de los aires
A la rosada Aurora, para que abra
Las puertas de la luz: porque el Sol mismo,
Que debajo de Tierra se ocultaba, 920
De vuelta, adelantándole sus rayos,
Procura iluminar el firmamento:
O bien porque un gran número de fuegos
Y corpúsculos ígneos se congregan
A tiempo fijo y horas señaladas,
Y hacen un nuevo Sol todos los días.
Así cuenta la Fama que se observa
Desde las cumbres elevadas de Ida
Recogerse al momento que abre el día
Fuegos dispersos bajo la figura 930
De un globo luminoso que anda el Cielo.
.Tampoco debe ser maravilloso
Que se junten así los elementos
De fuego en cierto tiempo, y que reparen
El resplandor del Sol, puesto que vemos
Infinitos fenómenos sujetos
En todo el universo a tiempo fijo.
Los árboles florecen, y a su tiempo
De la flor se despojan; y al anciano
A cierto tiempo se le caen los dientes; 940
Se llena el joven de un suave vello,
Y tierna barba arrojan sus mejillas:
A ley eterna e inviolable yace
La serie de fenómenos sujeta;
Porque de cada causa la energía
Habiendo sido así determinada,
Y una vez dada la impulsión primera
Desde su formación al Universo,
Los rayos, nieve, lluvias y nublados
De la varia estación el curso siguen. 950
.Y vemos además crecer los días
Y descrecer las noches, y al contrario;
O porque el Sol, quedando siempre el mismo
Y describiendo desiguales arcos
Sobre nuestras cabezas y debajo
De nuestros pies, el Cielo corta y parte
Su orbe en dos porciones desiguales,
Pero con tal compensación, que vuelve
Al hemisferio que le está más próximo
La porción de la luz que él ha quitado 960
Del hemisferio opuesto, hasta que llega
A este signo del Cielo que hace iguales
Las noches y los días, cuando corta
El Ecuador y Eclíptica en un punto,
Pues la parte del Cielo que describe
Se halla del Aquilón y Mediodía
A igual distancia por la positura
Oblicua del Zodiaco, en que describe
Su anual carrera el Sol y desde donde
Lanza sus fuegos hacia Cielo y Tierra: 970
Así lo enseñan estos hombres sabios,
Que todas las regiones representan
Fielmente de los Cielos en sus mapas
De imágenes sensibles adornados.
.Mucho más craso el aire en ciertas partes
Tal vez para debajo de la Tierra
También del Sol los fuegos tembladores,
Que no pueden pasar tan fácilmente
Este fluido inmenso y remontarse
Hacia el Oriente, por lo cual se espera 980
Mientras las noches largas del invierno
A que vuelva la tarda luz del día:
En fin, quizá los fuegos reunidos
Que hacen salir el Sol en puntos fijos
Del horizonte alternativamente
Con más o menos prontitud se juntan
Según las estaciones alternadas.
Puede tomar del Sol su luz la Luna,
Y puede más y más de día en día
Una faz luminosa presentarnos 990
Cuanto del solar disco se apartare
Hasta que puesta enfrente dél reluce
Con luz bien llena, y desde el alto sitio
Do se levanta ve que el Sol se pone:
Debe esconder después en cierto modo
Detrás de sí su luz muy poco a poco,
A medida que el Sol se va acercando,
La otra mitad de círculo en los signos
Corriendo; así lo explican los que fingen Ser la
Luna a una bola semejante 1000
Que siempre por debajo del Sol rueda:
Su explicación parece verisímil.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 14 Mayo 2021, 02:59

.



.Aun dándola luz propia se podían
Sus varias fases concebir: bastaba
Suponer otro cuerpo para esto
Que tenga un movimiento paralelo
Al que tiene en su órbita la Luna,
Y que a su disco sin cesar se oponga
Bajo todos aspectos y figuras,
Mas que invisible fuese el mismo cuerpo 1010
Desprovisto de luz: puede la Luna
Rodar sobre sí misma a la manera
De gran pelota, cuya mitad fuera
Con luz teñida, y sus distintas fases
Con esta rotación central pudiese
Ir descubriendo hasta que aquella parte
Nos vuelve iluminada enteramente;
Después nos va por grados ocultando
Su parte luminosa, que de nuevo
Detrás de sí se lleva: así pretende 1020
La doctrina caldea establecerlo
En ruinas de griega astrología:
Como si verisímiles no fueran
Las dos explicaciones igualmente;
O como sin razón alguna hubiese
Que forzase a seguir una más que otra.
¿Por qué, en fin, no podrá Naturaleza
Producir una Luna cada día
Con una serie regular de formas
Y aspectos diferentes, destruyendo 1030
La de ayer reparándola con otra?
La imposibilidad de lo que digo
No es fácil demostrar, principalmente
Cuando ves producciones semejantes
Cada día surgir en tiempo fijo.
Viene la primavera, y Amor viene;
Viene junto con el Céfiro alado,
Precursor del Amor, mientras que Flora
Su madre llega derramando flores
Y olorosos perfumes de antemano 1040
Por donde pasa: en comitiva vienen
Seco calor y polvorienta Ceres
Y los vientos etesios Aquilones.
El otoño en seguida se presenta:
Viene en su compañía el dios de viñas,
Y detrás las tormentas y borrascas,
Vulturno atronador, y el Austro, fuerte
En rayos; y, por último, entorpecen
Las nieves y los hielos y los fríos
A la Naturaleza, y tras sí arrastran 1050
El frío invierno, el aterido viejo
Que da diente con diente. No es milagro
El que sea formada y destruida
La Luna en tiempo fijo, cuando vemos
Que pueden infinitas producciones
Aparecer en tiempo señalado.
.Los eclipses del Sol y de la Luna
Pueden de muchos modos explicarse:
Si a la Tierra robar puede la Luna
La luz del Sol, y su brillante frente 1060
Ocultar a la Tierra, interponiendo
Su masa opaca a los ardientes rayos,
¿Por qué otro cuerpo puesto en movimiento
Y privado de luz perpetuamente
No puede producir el mismo efecto
En tiempo igual? ¿Y no puede el Sol mismo
Eclipsarse y perder en cierta hora
También su brillo, que recobra al punto
Que atravesó por medio de los aires
Regiones enemigas de sus llamas 1070
Y le precisan a extinguir sus fuegos?
Si puede despojar también la Tierra
De su luz a la Luna, y prisioneros
Tener todos los rayos, colocada
Sobre el Sol ella misma ínterin pasa
El astro de los meses por la sombra
De nuestro Globo cónica y espesa,
¿Otro cuerpo no puede al mismo tiempo
Rodar bajo del globo de la Luna,
Y resbalarse sobre el mismo disco 1080
Del Sol, cerrando, así interpuesto, el paso
A sus rayos y luz? Y si la Luna
Con brillo propio luce, ¿no puede ella
Lentamente eclipsarse en cierta parte
Del Mundo, atravesando por parajes
Capaces de apagar sus mismos fuegos?
.Ya que expliqué, por fin, cómo ha podido
Formarse cualquier cuerpo de este Mundo
En el recinto azul del firmamento,
Y cómo conociéramos nosotros 1090
De Sol y Luna las revoluciones
Diversas, y la causa y energía
Que dan a estos dos astros movimiento
Y de qué modo suelen eclipsarse;
Cómo se cierran estos grandes ojos
De la naturaleza y alternando
Se abren de nuevo, y de repente esparcen
Sobre la Tierra inesperada noche,
Y toda la hermosean con luz clara;
A la infancia del Mundo vuelvo ahora, 1100
Y a los nacientes campos de la tierra,
A examinar las nuevas producciones
Que aventuró exponer la vez primera
A los aires y vientos inconstantes.
.La tierra engalanó primeramente
De diferentes hierbas y verduras
Los cerros, y los campos extendidos,
Y brillaron los prados con las flores
Así como si fueran esmaltados;
Los árboles después, llenos de savia, 1110
A porfía crecieron por los aires:
Como las plumas, pelos y las cerdas
Es lo primero que en el cuerpo sale
De animales cuadrúpedos y de aves;
De este modo la tierra, entonces nueva,
Echó primero hierbas y arbolillos.
Las especies mortales creó luego
Variadas de modos muy distintos;
Porque es un imposible hayan caído
Del Cielo las especies de animales, 1120
Y que los habitantes de la tierra
Hayan nacido de la mar salada.
La Tierra con razón adquirió el nombre
De madre, por haber sido criados
Todos los seres por la misma Tierra;
Y existiendo al presente muchos seres
En la Tierra formados con las lluvias
Y del calor del Sol, no es maravilla
Que naciesen entonces animales
En número mayor y más robustos, 1130
Estando en su vigor el aire y Tierra.
.Las varias aves por la vez primera
Salían de sus huevos, y el verano
En libertad a todas las ponía,
Como ahora las cigarras en estío
Se quitan los zurrones delicados,
Buscándose la vida y el sustento.
Por la primera vez la Tierra entonces
Crió la raza humana, porque entonces
El mucho fuego y aguas abundantes 1140
De los campos hicieron que creciesen
En los parajes más acomodados
Especies de matrices, agarradas
Por medio de raíces a la tierra:
Cuando la edad y madurez abrieron
Una salida a nuevos embriones
Causados de humedad e impacientes
Por respirar el aire, dirigía
Hacia aquel lado la Naturaleza
Los poros de la tierra, y enviaba 1150
Por estas venas jugo como leche;
Como al presente la mujer parida
Rebosa en dulce leche, dirigiendo
Ella todo su ímpetu a los pechos:
Y la tierra a los niños sustentaba,
Y vestido el calor, y blanda cama
Las hierbas y los céspedes les daban.
.Pero en su infancia el Mundo no tenía
Los duros fríos, ni calores nimios,
Ni vientos destructores; porque crecen 1160
Y van robusteciéndose estas plagas
Como todos los seres: lo repito;
Hemos llamado con razón la Tierra
Madre común, porque ha criado el hombre,
Y casi al mismo tiempo ha producido
Todos los animales cuya furia
Se desenfrena por los grandes montes,
Y produjo también distintas aves,
Que atraviesan los aires libremente.
.Mas como debe un término preciso 1170
Tener la facultad engendradora,
La Tierra se cansó, como la hembra
Consumida de años, porque el tiempo
Hace mude de faz el mundo entero,
Y un nuevo orden de cosas se sucede
Al primer orden necesariamente:
Ni siempre guarda un mismo ser su estado:
Todo a la ley del cambio está sujeto;
Todo lo muda la Naturaleza,
Todo lo altera, todo lo transforma: 1180
Pues empobrece un cuerpo y se consume
A fuerza de años; otro crece y sale
A la verdad del cieno: de este modo
Todo lo muda el tiempo, y de continuo
Pasa la tierra de un estado a otro
Y pierde la energía que tenía
Por hacerse de nuevas propiedades,
.Y la Tierra aún entonces se esforzaba
Por sacar animales de figura
Y de disposición extraordinaria: 1190
Se vio el hermafrodita monstruoso,
Que teniendo la forma de ambos sexos,
Igualmente difiere de uno y otro;
Cuerpos sin pies, sin manos y sin boca
Y sin ojos salieron; también otros
Cuyos miembros lo largo que tenían
Al tronco íntimamente se pegaban;
Los cuales no podían manejarse,
Ni dar un paso, ni evitar un riesgo,
Ni buscarse el sustento necesario. 1200
Viéronse además de éstos otros monstruos
Y otros prodigios, pero inútilmente,
Porque Naturaleza les quitara
El poder ir creciendo y avanzando
Hacia la edad florida; no pudieron
Encontrar su alimento, ni ayuntarse
Con los lazos de Venus: es preciso
Para que se propaguen las especies
El concurso de un número infinito
De circunstancias, y primeramente 1210
Los alimentos son indispensables:
Es preciso que estén diseminadas
Las fecundas semillas por los miembros,
Y los conductos por do vengan éstas
Desde cualquiera parte de los miembros:
Por último, en los órganos externos
Tal proporción, que puedan macho y hembra
Ayuntarse entre sí con mutuos gozos.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 15 Mayo 2021, 12:35

.



.Y entonces fue preciso perecieran
Muchas especies, y que no pudiesen 1220
Reproducirse y propagar su vida;
Porque los animales existentes
Que ves ahora, sólo se conservan
O por la astucia, o fuerza, o ligereza
De que ellos al nacer fueron dotados,
Menos un cierto número que habemos
Puesto nosotros bajo nuestro amparo
Por las utilidades que acarrean.
La fuerza protegió a la raza fiera
De los leones y feroces bestias, 1230
A las zorras el dolo y fuga a ciervos:
Empero el fiel y vigilante perro,
Y acémilas, y ovejas regaladas,
Y bueyes laboriosos son especies
Generalmente confiadas, Memmio,
A la guarda y tutela de los hombres:
Huían de las fieras alimañas
Y tras la paz se andaban, y querían
Los pastos con largueza y sin trabajo:
Se los damos nosotros como en premio 1240
De los muchos servicios que nos hacen.
Empero aquellos otros animales
A quien no diera la Naturaleza
Lo necesario para que viviesen
Independientes, o que no traían
Alguna utilidad, ¿a qué meternos
En darles el sustento y ampararlos?
Encadenados con fatales lazos,
A otros servían de seguro pasto,
Hasta que destruyó Naturaleza 1250
De todo punto sus especies todas.
.Pero ni hubo centauros, ni ha podido
Formarse en algún tiempo una substancia
Con dos naturalezas y dos cuerpos,
De heterogéneos miembros un compuesto:
No podría existir una substancia
De fuerzas entre sí tan desiguales:
Aun el hombre más rudo lo conoce.
.Primeramente, al cabo de tres años
En la flor de su edad está el caballo; 1260
¡No los niños así; buscan entonces
Entre sueños los pechos de sus amas.
Cuando después va la vejez gastando
Las fuerzas y vigor de los caballos,
Cuando escapa la vida fugitiva
De sus lánguidos miembros, entra entonces
La juventud, por fin, en los muchachos,
Robustece sus miembros, y les cubre
Con un ligero bozo las mejillas:
No creas tú, quizá, que los centauros 1270
Pudieron engendrarse de semillas
De hombre o de caballo, o las Escilas
De los marinos perros rodeadas,
O los demás compuestos monstruosos
De incompatibles miembros, que no llegan
A la flor de la edad al mismo tiempo,
Ni en madurez ni en la vejez iguales,
Ni sus inclinaciones son las mismas,
Ni los abrasa Venus igualmente,
Ni comen unos mismos alimentos; 1280
Viendo engordar las cabras con cicuta
Que es un mortal veneno para el hombre.
.Como la llama abrase ciertamente
Y consuma no sólo el cuerpo rojo
De los leones, mas también la sangre
Y las entrañas de los animales
Que tienen existencia; ¿cómo pudo
Acontecer que esta Quimera misma
Con la cabeza de león, y el cuerpo
De cabra al propio tiempo, y con la cola 1290
De dragón, viva llama resoplase
Del hondo de su pecho monstruoso?
.Por lo que, defender como posibles
Estas y semejantes producciones
En la infancia del Cielo y de la Tierra
Sin más razón que esta palabra vaga
De novedad, esto es abrir la puerta
A todas las ficciones más absurdas.
Dígannos que los ríos de aquel tiempo
Corrieron oro puro por las tierras; 1300
Que brotaban los árboles diamantes;
O que el hombre, nació de una estatura
Y de una fuerza tan extraordinarias,
Que podía pasar el mar de un tranco,
Y alrededor de sí volver el cielo
Con sólo el movimiento de sus manos:
Porque el haber la tierra en si encerrado
Semillas infinitas y diversas
Cuando sacó a la luz los animales,
Ninguna prueba es de que pudiese 1310
Criar unas especies tan opuestas,
Y en un mismo individuo reunirse
Los miembros de animales diferentes,
Cuando las hierbas, árboles y frutos
Que aún hoy día produce en abundancia
Jamás pueden nacer entre sí unidos.
Cada ser tiene su progreso propio,
Y conforme a las leyes inmutables
De la Naturaleza entre sí guardan
Todas las diferencias de su especie. 1320
.Y los hombres que dio la tierra entonces
Eran más vigorosos que al presente:
Y así debía ser, porque la Tierra,
De quien ellos nacieron, por entonces
Estaba en su vigor y lozanía:
Era más basta la armazón de huesos
Y de más solidez, y era el tejido
De sus nervios y vísceras más fuerte;
Ni el frío ni el calor les molestaba,
Ni les dañaban los sustentos nuevos, 1330
Ni las enfermedades empecían;
Vivían un gran número de lustros,
Errantes a manera de alimañas;
Ninguno manejaba el corvo arado,
Ni sabía domar con hierro el campo,
Ni meter en la tierra los renuevos,
Ni con hoces cortar los viejos ramos
De árboles grandes; lo que el sol y lluvias
Les alargaban, y lo que la tierra
Producía de suyo, les bastaba: 1340
Estos dones sus pechos aplacaban:
En medio de glandíferas encinas
Mantenían sus cuerpos con bellota,
Y llevaba la tierra en aquel tiempo
Muchos y más crecidos los madroños
Que ahora al madurar en el invierno
Ves que como la púrpura coloran.
Y la florida novedad del mundo
Llevó entonces sabrosos alimentos
Para hartar a los hombres infelices. 1350
.Más; los ríos y fuentes convidaban
A apagar nuestra sed, como al presente
Los torrentes que caen de montes altos
Convidan a las fieras con su ruido
Que vengan a saciarse en sus raudales.
Por fin; de noche en los sagrados bosques
De las ninfas venían a esconderse,
En estas soledades, do nacían
Perennes manantiales de aguas vivas
Que, después de correr entre las guijas, 1360
Caían lentamente sobre el musgo
Verde de los peñascos, para luego
O saltar en los campos o inundarlos.
.El uso no sabían aún del fuego,
Ni el de las pieles, ni cubrirse el cuerpo
Con despojos de fieras; antes se iban
A los bosques y cóncavas montañas
Y a las selvas, metiendo entre hojarasca
Sus miembros asquerosos, precisados
A guarecerse allí contra las lluvias 1370
Y furor de los vientos: no podían
Por el público bien interesarse;
Ni leyes ni morales relaciones
Entre si establecer ellos sabían;
Y la primera presa que ofrecía
La suerte cada cual se la llevaba:
Sólo les enseñó Naturaleza
A vivir para sí y a conservarse.
Y Venus ayuntaba los amantes
En medio de las selvas: sus placeres 1380
Entre sí mutuamente compensaban;
Ora arrancados fuesen por violencia
De brutal apetito, o los gozasen
A trueque de algún don, como bellotas,
O madroños, o peras escogidas.
.Y confiados en sus fuertes manos
Y en sus ligeros pies, hacían guerra
A las fieras silvestres, arrojando
De lejos piedras, y de cerca dando
Con la pesada maza, y las vencían 1390
Y huyendo a sus guaridas las burlaban;
Y cuando las tinieblas de la noche
Los sorprendían, sus desnudos miembros
En la tierra tendían a manera
De jabalí cerdoso, y se envolvían
Entre hojarasca y broza. No buscaban
En medio de las sombras de la noche,
Sobrecogidos de temor con gritos
La luz del Sol, errantes por los campos;
Antes bien esperaban silenciosos 1400
Y en sueño sepultados que subiendo
El Sol al horizonte, iluminase
Con su rosada luz de nuevo el cielo;
Porque desde la infancia acostumbrados
A ver siempre alternando noche y día,
No se maravillaban ya sus ojos:
No llegaron jamás a recelarse
Que a la Tierra cubriese eterna noche,
La luz del Sol robada para siempre.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 16 Mayo 2021, 03:49

.



.Empero mucho más les inquietaban 1410
Las fieras que turbaban su reposo,
Funesto para aquellos infelices,
Y haciéndolos salir de su vivienda,
Huían a las cuevas, si llegaba
Enorme jabalí o león furioso;
Y, pavoridos, a la media noche
Cedían a estos huéspedes crueles
Sus camas con follaje aderezadas.
.Ni entonces más que ahora los mortales
Dejaban la sabrosa luz de vida: 1420
Muchos de ellos es cierto que cogidos
Y desgarrados con feroces dientes
Un pasto vivo daban a las fieras,
Y los bosques y montes y las selvas
Llenaban de gemidos espantosos,
Viendo que sus entrañas palpitantes
En un sepulcro vivo se enterraban.
Pero aquellos que huyendo se salvaron,
Lleno de mordeduras todo el cuerpo,
Y sus trémulas manos aplicando 1430
En las malignas úlceras, llamaban
Al infierno con voces formidables,
Hasta que de la vida los privaban
Los gusanos crueles sin amparo,
Sin saber qué aplicar a sus heridas:
Sin embargo, no daba un solo día
A la muerte millares de guerreros
Que seguían banderas diferentes,
Ni estrellaban los mares borrascosos
Los hombres y navíos en escollos: 1440
El mar se enfurecía vanamente;
Sus bramidos en vano suspendía;
Ni la engañosa calma de sus ondas
Era capaz de seducir a alguno
Con falsa risa: se ignoraba entonces
De la navegación el arte fiero.
La falta de alimento daba entonces
Muerte a los flacos miembros; la abundancia
Es la que mata hoy día: entonces ellos
Eran por ignorancia envenenados; 1450
A otros con mas arte ahora envenenan.
Cuando por fin, supieron hacer chozas,
Y de pieles y fuego hicieron uso,
Y cuando la mujer y el hombre aparte
Se fueron a vivir en compañía,
Y cuando los placeres amorosos
Se limitaron sólo a las dulzuras
Del casto matrimonio, y cuando vieron
Los padres a sus hijos porción suya,
Entonces empezó la especie humana 1460
A suavizarse por la vez primera:
El fuego hizo los cuerpos mas sensibles
Al frío, de manera que ya el cielo
Abrigo suficiente no prestaba
Debajo de su bóveda; y las fuerzas
Disminuyó la Venus excesiva,
Y las tiernas caricias de los hijos
Blando y suave hicieron su trabajo
El natural altivo de los padres.
Entonces los que estaban más vecinos 1470
Entre sí establecieron relaciones,
Se abstuvieron de daño y de violencia,
Protegían sus hijos y mujeres.
Y en sus gestos y voces balbucientes
Indicaban ser muestra de justicia
De la imbecilidad compadecerse.
Mas no podía dominar en todos
Esta concordia, bien que exactamente
Guardaban estos pactos los más buenos,
Que eran en mayor número: sin esto 1480
La raza humana fuera destruida
Enteramente ya desde aquel tiempo;
No se hubiera hasta ahora propagado.
.Enseñó al hombre la Naturaleza
Las varias inflexiones de la lengua,
Y la necesidad nombró las cosas.
Así como los niños en la infancia,
Por no poder darse a entender, acuden
A los gestos y muestran con el dedo
Los objetos presentes, cada uno 1490
Siente en sí mismo aquellas facultades
Que puede usar. Airado y enemigo
El toro topa y hiere con las astas
Antes de que le apunten en su frente;
De pantera y leona los cachorros
Con garras y con pies y con bocados
Se defienden aun antes de salirles;
En sus nacientes alas confiados
Los hijos de las aves, por los aires
Se ayudan con su vuelo vacilante 1500
Por lo tanto, creer que un hombre entonces
A las cosas dio nombre; que los otros
Dél aprendieron los vocablos nuevos,
Es mucha necedad: ¿cómo ha podido
Llamar a cada cosa por su nombre,
Y los varios sonidos del lenguaje
Él solo producir, al tiempo que otros
No pudieron hacer la misma cosa?
.Porque, además, si no habían usado
Los demás entre sí de las palabras, 1510
¿Cómo es que conocían sus ventajas?
Y ¿de qué modo el inventor se ha dado
A entender a los otros, y ha podido
Hacer que ellos abracen su proyecto?
Reducir no podía un hombre solo
Tanta multitud, y precisarla
A que tan varios nombres aprendiese.
No podía enseñarlos: imposible
Era que hubiesen ellos aguantado
Les majase más tiempo las orejas 1520
Con aquel ruido vano de sonidos.
.¿Será, por fin, acaso maravilla
Que teniendo los hombres voz y lengua,
Diesen distintos nombres a las cosas
Según les afectasen, cuando oímos
La variedad de voces y sonidos
Que hacen los animales y las fieras
Conforme se suceden en sus almas
El miedo o el dolor o el regocijo?
Pues esto lo declara la experiencia. 1530
.Cuando de los molosos la gran perra,
En el primer acceso de su furia,
Debajo de sus labios apartados
Y móviles enseña dos carreras
De formidables dientes, el sonido
Amenazante de su voz difiere
De aquél que se oye cuando sus ladridos
Hacen retumbo en todos los contornos:
Más cuando con su lengua blandamente
Lame los tiernos miembros de sus hijos 1540
Y con sus pies aquí y allí los echa,
Y cuando los provoca con mordiscos
Pillándolos sus dientes con blandura,
Esto difiere mucho del murmullo
De su voz maternal cuando lamenta
Su soledad aullando tristemente
O cuando con acentos doloridos
Huye, arrastrando el cuerpo, del castigo.
.En fin; ¿no hay diferencia en el relincho
Del florido caballo entre las yeguas 1550
Cuando viene furioso, traspasado
Por el alado amor, a los que arroja
Por sus anchas narices en la guerra
Cuando agita sus miembros otra causa?
.Y las especies varias de las aves,
Los gavilanes y quebrantahuesos,
Los somurgujos que en saladas ondas
Se buscan el sustento, diferencian
Según las circunstancias sus clamores,
Principalmente cuando se disputan 1560
La subsistencia y luchan por la presa.
.Y su ronco cantar mudan las otras
Según las estaciones, como lo hacen
Cornejas vividoras, y las bandas
De cuervos cuando anuncian, según dicen,
Y llaman vientos, lluvias y tormentas.
Pues si las diferentes sensaciones
Al animal obligan, siendo mudo
A proferir sonidos diferentes,
¿Cuánto más natural es que haya el hombre 1570
Podido designar diversas cosas
Entonces con sonidos peculiares?
.Mas para prevenirte una pregunta
Que quizá en tu interior me estás haciendo,
El rayo fue el primero que a los hombres
Trajo el fuego a la tierra: de allí nacen
Todas las llamas que ora disfrutamos.
¿No vemos muchos cuerpos abrasados
Con llamas celestiales cuando lanza
Su fuego en tierra el aire borrascoso? 1580
Fuera de que se incendia árbol frondoso
Cuando, siendo agitado por los vientos,
Se frota con las ramas de otro árbol.
Y así como se va aumentando el frote
Arroja chispas y hace algunas veces
Brillar fuegos ardientes en las ramas
En medio de su mutua rozadura:
De una de aquestas causas nace el fuego.
.Mas viendo que los rayos del Sol daban
Sazón y madurez a cualquier fruto, 1590
Trataron ellos con la acción del fuego
De cocer y ablandar los alimentos;
Y aquéllos que tenían más ingenio,
Y mucho más su espíritu alcanzaba,
Iban de día en día introduciendo
En el sustento y vida primitiva
Otras mudanzas nuevas con el fuego.
.A levantar ciudades empezaron
Y a construir alcázares los reyes,
Do pudiesen tener seguro asilo: 1600
Repartieron las tierras y ganados
Conforme a la belleza y al ingenio
Y la fuerza y valor de cada hombre,
Porque eran estas prendas naturales
Las que más a los hombres distinguían;
Por fin, se introdujeron las riquezas,
Y descubriose el oro, que al momento
Envileció la fuerza y hermosura:
Por lo común hermosos y valientes
Hacen crecer la corte del más rico. 1610





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 18 Mayo 2021, 04:42

.



.Si la sola razón nos gobernase,
La suprema riqueza consistiera
En ser el hombre igual y moderado;
Cuando hay pocos deseos, todo sobra:
Mas los hombres quisieron ser ilustres
Y poderosos, para de este modo
Hacerse eternamente afortunados
Y tranquilos vivir en la opulencia.
¡Esfuerzos vanos! pues la muchedumbre
De los hombres que van tras la grandeza 1620
Llenó todo el camino de peligros;
Si llegan a encumbrarse, los derroca
De ordinario la envidia, como un rayo,
En los horrores de una muerte infame.
Debe, por tanto, el ánimo prudente
Anteponer la quieta servidumbre
A la ambición del trono soberano.
Deja a estos miserables se consuman,
Y se amancillen con sudor y sangre,
Y forcejeen en la senda estrecha 1630
De la ambición sin fruto; pues no advierten
Que la envidia recoge, como el rayo,
Sus fuegos en los sitios más alzados:
Su saber sólo estriba en dicho ajeno,
Y apetecen las cosas más de oídas
Que consultando a sus sentidos mismos:
Al presente es el hombre como ha sido
Y como será siempre en cualquier tiempo.
.Así, cuando a los reyes dieron muerte,
La majestad antigua de los tronos 1640
Y los soberbios cetros derribados
Yacían con infamia; y de sus sienes
La brillante diadema ensangrentada,
Pisoteada por los pies del pueblo,
Se lamentaba de su inmensa gloria:
Pues codiciosamente se aniquila
Lo que antes se adoró con miedo acerbo.
.La autoridad suprema se volvía
Al pueblo entonces y a la muchedumbre:
Y cada cual el cetro demandaba, 1650
El sumo imperio y la soberanía.
Eligieron de entre ellos magistrados,
Que obedecieron voluntariamente:
Porque el género humano, fatigado
De vivir en la dura servidumbre,
Y con enemistades extenuado,
Más de su grado recibió las leyes
Y los justos derechos: pero como
El enojo llevase la venganza
Mucho más lejos de lo que las leyes 1660
Permiten al presente, se cansaron
De la anarquía y las venganzas fieras.
De aquí nació el temor de los castigos,
Que envenena los gustos de la vida:
El hombre mismo violento, injusto,
Queda en sus propios lazos enredado:
La iniquidad se vuelve casi siempre
Contra su mismo autor: gozar no puede
De una vida pacífica y tranquila
El que viola los sociales pactos. 1670
Aun cuando sus acciones estuviesen
A los hombres y dioses encubiertas,
Debe estar en continuo sobresalto
De que se haga patente su delito;
Pues refieren que muchos en el sueño
O delirando en las enfermedades
Se descubrieron infinitas veces,
Y revelaron crímenes que habían
Tenido mucho tiempo reservados.
No es difícil el dar razón ahora 1680
De lo que motivó entre las naciones
A creer la existencia de los dioses,
Y las ciudades inundó de altares
Y estableció los ritos religiosos,
Estas pompas augustas que en el día
Se hacen en las empresas importantes
Por todas las naciones de la Tierra:
Y cuál sea la causa y el origen
De este horror infundido a los mortales
Que erige en todo el orbe de la tierra 1690
A las divinidades nuevos templos
Y con días festivos las obsequia.
.Es que ya desde entonces los mortales,
Aunque despierto el ánimo, veían
Los simulacros sobrenaturales,
Que la ilusión del sueño exageraba
A su imaginación: así, creyendo
Que movían sus miembros y que hablaban
Con imperiosa voz, proporcionada
A su gran porte y fuerzas desmedidas, 1700
Por vivos y sensibles los tuvieron.
.También los suponían inmortales;
Pues siendo su hermosura inalterable,
Con la misma belleza se ofrecían
A ellos los fantasmas celestiales;
Y porque siempre con tan grandes fuerzas
Creían imposible que triunfase
De ellos acción alguna destructora:
También por muy dichosos los tenían,
Pues no les inspiraba sobresalto 1710
El temor de la muerte; y porque en sueños
Los veían hacer muchos prodigios
Sin quedarse por ellos fatigados.
.La morada y palacio de los dioses
Pusieron en los cielos, porque es donde
Parece que voltean Sol y Luna;
De allí viene la noche, de allí el día,
Y los astros errantes allí brillan
Y los volantes fuegos por la noche;
Los nublados, rocíos, lluvias, nieve, 1720
Vientos, rayos, granizo y raudos truenos,
Y los murmullos largos de amenazas.
.¡Oh raza de los hombres sin ventura!
¡Cuando a los dioses concedió existencia
Y los armó de cólera inflexible,
Cuántos gemidos asimismo entonces,
Qué heridas a nosotros, y qué llantos
A nuestra descendencia ocasionaron!
.No es piedad el dar vueltas a menudo,
Tapada la cabeza ante una piedra, 1730
Ni el visitar los templos con frecuencia,
Ni el andar en humildes postraciones,
Ni el levantar las manos a los dioses,
Ni el inundar sus aras con la sangre
De animales, ni el cúmulo de votos:
Que la piedad consiste en que miremos
Todas las cosas con tranquilos ojos;
Porque cuando hacia arriba los alzamos
A contemplar las bóvedas inmensas
Y todo el estrellado firmamento; 1740
Cuando reflexionamos la carrera
Del Sol y de la Luna, se despierta
Entonces en el pecho de repente
Una inquietud, que al parecer habían
Los otros males de la vida ahogado,
Y el hombre se pregunta si por dicha
Hay alguna deidad omnipotente
Que estos resplandecientes globos mueve;
Pues la misma ignorancia de las causas
Hace que ande el espíritu dudoso: 1750
Se indaga qué principio tuvo el mundo,
Y cuál será su fin y hasta qué tiempo
Él podrá resistir este trabajo
De estar en un continuo movimiento;
O si, inmortalizado por los dioses,
Podrá desafiar por muchos siglos
De eterna duración las grandes fuerzas.
.¿Qué espíritu, además, no apoca el miedo
De los dioses? ¿A qué hombre no se hielan
Los miembros de pavor cuando la tierra 1760
Abrasada retiembla con el golpe
Horrible de los rayos, y recorren
Todo el cielo murmullos espantosos?
¿No se estremecen pueblos y naciones?
Sobrecogidos los soberbios reyes,
¿No abrazan las estatuas de los dioses
Temblando aquel instante formidable
De expiar sus acciones criminales
Y todos sus tiránicos mandatos?
¿Y cuando barren los furiosos vientos 1770
Al jefe de la escuadra por los mares
Con sus bravas legiones y elefantes,
Pávido no hace votos a los dioses
Para obtener a fuerza da plegarias
Tranquilidad y vientos favorables?
En vano todo; porque arrebatado
Por algún violento remolino,
En los escollos va a encontrar la muerte:
Ciertamente parece que se burla
De los humanos acaecimientos 1780
Una fuerza secreta, y se complace
En pisar con ludibrio las segures
Y los fasces hermosos. Por fin, cuando
Debajo de los pies vacila el orbe,
Cuando caen las ciudades desplomadas,
Y están amenazando otras ruina,
¿Por ventura, es extraño que los hombres
Se llenen de desprecio hacia sí mismos,
Y reconozcan un poder más grande
Y una fuerza divina extraordinaria 1790
Que a su gusto dirija el universo?
.Por lo demás, el oro, cobre y hierro,
Y la plata y el plomo, se encontraron
Cuando devoró el fuego vastas selvas
En las montañas, bien cayendo rayos,
O bien los hombres peleando en bosques
Fuego arrojasen contra el enemigo
Para atemorizarle; y ya movidos
De la bondad del suelo dispusieron
Hacer los bosques tierras labrantías, 1800
O bien en praderías convertirlos:
O para destruir más fácilmente
Las fieras y quedar ricos con ellas:
Pues se usaran primero en cacerías
Los hoyos y los fuegos que las redes
Para cercar un bosque, y las jaurías
Que levantan la caza. Cualquier causa
Que haya dado principio a aquel incendio,
Cuando hubo viva llama devorado
Con un horrible estrépito las selvas 1810
Hasta la raíz misma, y recocido
La tierra con su fuego arroyos de oro
Y de plata, además de cobre y plomo,
Después de haber corrido por las venas
Encendidas del Globo, se juntaron
En cavidades; y consolidados,
Viendo cómo brillaban en la tierra,
Prendados de su brillo y hermosura,
Los recogían cuidadosamente:
Y observando tenían la figura 1820
De aquellas cavidades en que estaban,
Pensaron que con fuegos derretidos
Se les podía dar cualquiera forma
Y cualquiera figura; y golpeando,
Hacer se adelgazasen y extendiesen,
Y rematasen en aguda punta:
Vieron también ser buenos para armas,
Para corta de selvas, pulimento
De materiales y cuadrar maderos,
Para taladros, para excavaciones: 1830
Quisieron emplear la plata y oro
En los mismos servicios que hizo el cobre,
Pero fue en vano, porque no tenían:
Bastante consistencia estos metales,
Ni la dura fatiga resistían.
Tuvo entonces el cobre mayor precio,
Y se despreció el oro como inútil
Embotando su punta fácilmente:
Despréciase ahora el cobre; el oro sube
A la mayor estima: de este modo 1840
Cambia el tiempo la suerte de las cosas;
Lo que antes se estimaba, hoy se desprecia;
Lo que no se quería, vale ahora
Y se codicia más de día en día,
Y es el objeto digno de alabanzas,
Y tiene sumo aprecio entre los hombres.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 19 Mayo 2021, 03:43

.



.Cómo se descubrió el uso del hierro
Tú mismo puedes conocerlo, Memmio.
Las manos fueron las primeras armas,
Y las uñas y dientes; y las piedras, 1850
Y las ramas de árboles, y el fuego,
Y la llama después que se encontraron.
Se supieron después las propiedades
Del hierro y cobre; pero el uso de éste
Se conoció mucho antes que el del hierro.
Por ser más a propósito y copioso,
Se labraba la tierra con el cobre,
Y con cobre se daban los combates,
Se sembraba la muerte. y se robaban
Los campos y ganados; pues desnudos 1860
E inermes se rendían fácilmente
A gente armada: convirtiose el hierro
Casi insensiblemente en las espadas,
Y llegó a ser tirada con desprecio
La hoz de cobre; y a romper el suelo
Empezaron con hierro, y decidiose
De las batallas la dudosa suerte.
Y montar un caballo y gobernarle
Con riendas y con frenos, combatiendo
Con la mano derecha, fue primero 1870
Que arrostrar los peligros de la guerra
Sobre un carro que tiran dos caballos;
Y precedió este tiro a la cuadriga
Y a la invención de los falcados carros.
Llegaron a enseñar cartagineses
Después al elefante monstruoso,
Que lleva torres y la trompa pliega,
A recibir heridas en la guerra
Y a meter el desorden en las huestes.
Así inventó Discordia sanguinaria 1880
Medios de asolación uno tras otro,
Todos horribles a la humana gente
Y un nuevo colmo de terror pusiera
A la guerra espantosa cada día:
Y se probó también en los combates
El furor de los toros, y ensayaron
Que embistiesen crueles jabalíes
Al enemigo: y los leones bravos
En la guerra a los Partos precedían
Con conductores bien provistos de armas, 1890
Y terribles maestros, destinados
A refrenar su ardor con las prisiones:
Inútilmente; porque, enardecidos
Con la sangre y matanza, derramaban
El desorden, crueles por doquiera
Sus melenas horribles sacudiendo.
Ni dirigir podían los jinetes
A los caballos atemorizados
Con los rugidos, ni tampoco hacerlos
Que volviesen la cara al enemigo. 1900
Las leonas, furiosas se arrojaban
Del uno al otro ejército saltando,
Presentaban su boca amenazante
A todos los que al paso se encontraban;
Por detrás los cogían descuidados,
Y a tierra los echaban destrozados
Con garras y con dientes: y los toros
Lanzaban por el aire jabalíes,
Y después con coraje los pisaban;
Las tripas del caballo echaban fuera 1910
Metiéndole las astas por debajo,
Y después de caído se arrojaban
Sobre él, amenazándole de nuevo.
Pero empleaban contra sus aliados
Los jabalíes sus colmillos fuertes,
Y teñían furiosos en su sangre
Las armas rotas, y con nueva furia
A infantes y jinetes daban muerte.
Huían velozmente los caballos
De la fiera embestida de sus dientes, 1920
Empinándose: puesto que allí vieras
Rotos sus corvejones, de repente
Abandonar la mole de su cuerpo
A pesada caída los caballos.
Creyendo que estarían bien domados,
De cara encarnizarse los veían
En medio de la acción de las heridas,
De confusión, espanto, gritos, fuga:
No se podía sujetar ninguno;
Todos se dispersaban: de manera 1930
Que hicieron lo que aún hacen hoy en día
Los elefantes en la guerra heridos,
Que huyen después de haber desparramado
El estrago y la muerte entre las filas
Que con tanta bravura defendieron.
Sin embargo, no puedo persuadirme
De que no hayan previsto de antemano
Las comunes desgracias que traería
Entre ellos este uso abominable;
Y quisiera también que comprendieses 1940
En estos males a los varios mundos
Que de diverso modo ha construido
Naturaleza, y no los limitaras
A sólo nuestro mundo: la esperanza
De vencer no introdujo estos estragos;
Más bien los hombres, que desconfiaban
De su número, y armas no tenían,
Quisieron, pereciendo en el ataque,
Dar que gemir a las contrarias filas.
.Eran entrelazados los vestidos 1950
Primero que el tejido se inventara:
El arte de tejer se siguió al hierro;
Pues sólo con el hierro hacerse pueden
Instrumentos tan finos como husos,
Córcolas, lanzaderas y las planchas.
.A los hombres forzó Naturaleza
A trabajar la lana antes que diera
Este oficio a las hembras; porque el hombre
Tiene mayor industria y sobresale
En cualquier arte: empero vergonzoso 1960
Pareció a los robustos labradores,
Y en manos de las hembras la pusieron,
Y para sí dejaron los trabajos
Más duros y penosos, y escogieron
Fortalecer con ellos cuerpo y manos.
.Pero enseñó también Naturaleza
El arte de plantar y los injertos;
Ella dio estas lecciones la primera,
Mostrando las semillas y bellotas
Que cada una a su tiempo producía 1970
Al pie del árbol mismo do cayera
Un enjambre de arbustos: desde entonces
Gustaron injerir ellos en ramas
Renuevos de otra especie, y por los campos
Les agradó plantar arbustos nuevos.
Hicieron nuevo ensayo cada día
En la cultura de su dulce campo,
Y veían los frutos más silvestres,
Con el blanco cultivo y el cuidado,
Llegar a suavizarse. Y obligaron 1980
A meterse las selvas hacia el monte
De día en día, y a dejar los llanos
A la cultura, para que los prados,
Los lagos, los arroyos y los frutos
Y las viñas alegres ocupasen
Los campos y collados, y el olivo
Pudiese por el medio derramarse
Por cerros y por valles y por campos
En tendidas hileras, como ahora
Ves la gustosa variedad que ofrecen 1990
Las campiñas, doquiera divididas
O guarnecidas de árboles frutales.
.Mas los claros gorjeos de las aves
Con la voz se imitaban mucho antes
Que pudiesen los hombres regalarse
Los oídos con versos armoniosos
De melódico son y dulce halago:
Y el silbido del céfiro en los huecos
De las cañas les dio lección primera
De inflar la campesina cañaheja 2000
Después, por dedos ágiles tocada,
Y acompañada de la voz, la flauta
Poco a poco hizo oír sus dulces quejas.
Fue inventada en los bosques retirados,
En las selvas y montes solitarios,
Entre los dulces ocios de pastores.
Lentamente va el tiempo de este modo
Sacando a luz las artes diferentes,
Y el ingenio las va perfeccionando.
Suavizaban las penas de la vida 2010
Con estos inocentes pasatiempos
Cuando acababan la frugal comida,
Al tiempo que el descanso es más gustoso,
Y así por lo común, ellos, tendidos
Sobre la verde grama, al pie del agua
De un arroyo, debajo de las ramas
De algún árbol erguido a poca costa
Gozaban de placeres inocentes,
Mas sobre todo en la estación risueña,
Cuando con verde hierba engalanaba 2020
Y con flores los prados el verano:
Entonces era el tiempo de las danzas,
Entonces de las pláticas, entonces
De las dulces risadas, porque entonces
La musa pastoril se remontaba:
Los provocaba entonces la alegría
A adornarse los hombros y cabeza
Con guirnaldas de flores y de hojas,
Y herían sus pies rústicos la tierra,
Esta madre común, pesadamente 2030
Sin compás ni soltura, por lo que eran
Las risas e inocentes carcajadas;
Haciendo los placeres, más extraños
Su misma novedad: y, desvelados,
De aquí sacaban ellos sus consuelos,
La voz acomodando a varios cantos
Y pasando sus labios apretados
Sobre sus caramillos. Al presente
Recreamos así nuestros desvelos,
Y aprendemos la música con reglas; 2040
Mas no cogemos frutos tan colmados
De la dulzura como los cogía
La raza inculta de hijos de la Tierra.
.Así que, el bien presente preferimos
Y nos agrada más suavemente
Si otro más superior no conocemos,
Y los nuevos inventos perjudican
A los antiguos y del todo mudan
Nuestros gustos: por eso aborrecimos
La bellota; por eso hemos dejado 2050
Las camas de los céspedes y hojas:
La piel cayó también en el desprecio;
Aquel vestido de feroces bestias.
¡Cuánto me temo que la envidia entonces
Contra aquel inventor se encarnizase
Que la vistió primero asesinando
Traidoramente este hombre; y a la postre
Los demás entre sí se repartieron
La piel sangrienta sin querer dejarla!
.Porque entonces las pieles, ahora el oro 2060
Y púrpura ejercitan a los hombres
Con zozobras, combates y fatigas:
Nosotros somos más culpables que ellos,
Pues sin pieles el frío atormentaba
A los desnudos hijos de la Tierra;
Nosotros ningún daño recibimos,
Careciendo de púrpura y de oro
Y de ricos bordados, si tenemos
Un vestido común que nos abriga.
Así en vano se afana el hombre siempre 2070
Y de continuo se atormenta en vano,
Y en cuidados superfluos gasta el tiempo,
Porque no pone límite al deseo,
Y porque no conoce hasta qué punto
El placer verdadero va creciendo:
Y esto es lo que ha lanzado poco a poco
Entre borrascas a la humana vida,
Y ha movido unas guerras tan crueles
Para arruinar la sociedad entera,
.El Sol y Luna, estos brillantes globos 2080
Que van luciendo alternativamente
Por el rico palacio de los cielos,
Han dado bien a conocer al hombre
Vicisitud constante en estaciones
Y de naturaleza el orden cierto.
.El hombre ya vivía en fuertes torres,
Y la tierra se había repartido,
Y estaba floreciente su cultura;
Florecía la mar con hondas naves;
Y por medio de pactos y alianzas 2090
Entre sí ya se unían las naciones,
Cuando con sus canciones los poetas
A transmitir hazañas empezaron
A la posteridad: no mucho antes
Se inventó la escritura: por lo tanto,
De estos antiguos siglos no logramos
Más vestigios que aquéllos que entrevemos
Por la razón guiados solamente.
Y la navegación, la agricultura,
La arquitectura, la jurisprudencia, 2100
El arte de hacer armas y caminos,
De preparar las telas, y las otras
Invenciones a estas semejantes,
Y aun todas las que son de mero gusto,
La pintura, escultura y poesía,
Se inventaron a fuerza de experiencias
Por la necesidad y por la industria.
El tiempo de este modo poco a poco
Trae los descubrimientos de las cosas,
Y la industria adelanta sus progresos; 2110
Pues vemos que el ingenio perfecciona
Las artes sin cesar unas con otras,
Hasta que logran perfección cumplida. 2113





(Fin Libro V)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 20 Mayo 2021, 04:06

.



Libro VI


.En otro tiempo Atenas la primera, 1
Ciudad famosa, descubrió los frutos
A los mortales desafortunados,
Y les dio nueva vida, y les dio leyes,
Y la primera dio dulces consuelos
Contra las desventuras de la vida;
Cuando produjo al mundo el varón sabio
De cuya boca la verdad salía,
Y de cuyas divinas invenciones
Se asombra, el universo, y cuya gloria, 10
Triunfando de la muerte, se levanta
A lo más encumbrado de los cielos.
.Porque viendo este hombre que ya habían
Todo lo más preciso los mortales
Para vivir y conservar la vida;
Que tenían riquezas abundantes,
Y honor, y gloria, y bien nacidos hijos;
Pero que no dejaban de angustiarse
Y gemir como esclavos en prisiones,
Llegó a entender que todo el mal venía 20
Del mismo vaso, que teniendo vicio
Malea lo que se echa más precioso:
Ya porque permeable y sin asiento
No se llena por mucho que se le eche,
Ya porque el interior todo emporcado,
Con su negro veneno inficionaba
Cualquier cosa en el vaso contenida.
.Limpió, pues, los humanos corazones
Con la verdad; les limitó el deseo,
Les curó sus cuidados y temores, 30
Y declaroles la naturaleza
Del sumo bien, a que aspiramos todos,
Y el camino más fácil y más corto
Para llegar a él derechamente;
Y demostroles cuáles son los males
A que sujeta a los mortales todos,
El poderío de Naturaleza,
Y que asaltan al hombre acometiéndole,
O por acaso o necesariamente,
Según Naturaleza dispusiera: 40
Les dijo por qué lado debe el alma
A sus asaltos resistir invicta,
Y probó cuán en vano ella fomenta
De ordinario en el fondo de sí misma
Las zozobras de tristes aflicciones:
Así como los niños temerosos
Se recelan de todo por la noche,
Así nosotros, tímidos, de día
Nos asustamos de lo mismo a veces
Que despavorir suele a los muchachos. 50
Preciso es que nosotros desterremos
Estas tinieblas y estos sobresaltos,
No con los rayos de la luz del día,
Sino pensando en la Naturaleza:
Mi voz la cantará con nuevo aliento.
.Y como te enseñé que el edificio
Del Mundo era finible, y que tenía
Principio el cielo, y que los seres todos
Que nacen y nacieron es preciso
Que necesariamente se disuelvan, 60
Oye lo que me falta descubrirte,
Puesto que la esperanza de mi triunfo
Me animó a que subiese sobre el carro
Brillante de la gloria, y nuevo aliento
Me han dado los obstáculos que había.
.Y los demás fenómenos que observan
En el Cielo y la Tierra los mortales
Tienen suspensas con pavor sus almas,
Las humillan con miedo de los dioses,
Y las tienen cosidas con la tierra, 70
Puesto qué la ignorancia de las causas
Los fuerza a sujetar Naturaleza
Al imperio de dioses y a ponerles
En sus manos el cetro, y se imaginan
Que algún poder divino hace las obras
Cuyo primer resorte ellos ignoran:
Porque los que estuvieren persuadidos
De que los dioses viven descuidados,
Si no obstante se admiran de las causas,
En especial de aquellas apariencias 80
Que encima de nosotros se descubren
En la región etérea, nuevamente
Caen en su inveterado fanatismo,
Y nos ponen tiranos inflexibles,
A quienes para colmo de miseria
Les conceden poder ilimitado;
Ignorando qué cosa existir puede,
Cuál no puede, y los límites precisos
Que la Naturaleza ha señalado,
En fin, a la energía de los cuerpos, 90
Por lo que más y más se descaminan.
.Si no desechas semejantes yerros
Teniendo por indignos de los dioses
Y ajenos de su calma estos cuidados,
Vendrán a tu presencia de continuo
Estas santas deidades resentidas;
No porque capaz sea de enojarse
La majestad suprema de los dioses,
Y deseen coléricos vengarse
Con ejemplar castigo de los hombres; 100
Sino porque estarás muy persuadido
Que en el seno de un plácido reposo
Revuelven las venganzas en su pecho;
No entrarás en los templos de los dioses
Con pacífico pecho, ni es posible
Que aquellos simulacros emanados
De sus augustos cuerpos te presenten
Sus divinas imágenes con calma;
¡Ya ves cuán triste vida te amenaza!
.Aunque sabiduría por mis labios 110
Te ha explicado verdades infinitas
Para alejar de ti tan dura suerte;
Otras muchas me faltan todavía,
Y tengo yo además que engalanarlas
Con lindos versos; tengo que explicarte
Los diversos fenómenos del cielo:
Cantaremos también las tempestades,
Y las causas y efecto de los rayos,
Porque, supersticioso, neciamente
En regiones diversas no repartas 120
El cielo para ver, todo temblando,
De qué parte salió el alado fuego,
O hacia dónde tiró precipitado,
Y cómo por las tapias se introduce,
Y cómo sale de ellas victorioso:
Pues todos son efectos naturales,
Que atribuyen los hombres a los dioses
Porque no pueden penetrar las causas.
Calíope, diestra musa, que a los hombres
Alivias, y recreas a los dioses, 130
Ven a instruirme tú de mi corrida
Hacia la ruta de carrera ilustre,
Para ceñir, guiándome tú ahora,
De corona inmortal mi sien gloriosa.
.Tan sólo se estremecen con el trueno
Las azuladas bóvedas celestes,
Cuando agitadas por contrarios vientos
Se chocan mutuamente etéreas nubes
Por las altas regiones remontadas;
Pues no viene el tronido de aquel lado 140
Que hay sereno en el cielo: pero cuando
Las nubes condensadas se amontonan
En una parte, allí con mayor fuerza
Suele sentirse el tormentoso ruido.
.Además, que no pueden ser las nubes
De una masa tan densa como piedras
Y vigas; ni tampoco tan sutiles
Como la niebla y humo, pues debieran
Caer en fuerza de su mucho peso
En el caso primero como piedras; 150
Si tuvieran la misma consistencia
Que tiene el humo, no pudieran ellas
Contener los granizos y las nieves.
.En la inmensa llanura de los aires
Hacen también un ruido semejante
Al de los grandes lienzos que se agitan
Por entre las columnas y las vigas
De nuestros coliseos; otras veces,
Rasgadas por la furia de los vientos,
Imitan el sonido delicado 160
Que hace roto el papel entre los dedos,
Como en el trueno puedes observarlo;
O el ruido de un vestido que hay colgado,
O de una hoja volante que los vientos
En fuerza de sus golpes repetidos
Agitan y remueven por los aires.
.También sucede a veces que las nubes
En lugar de chocarse por delante
Se comprimen de lado, y van raspando
Por medio de encontrados movimientos 170
Lo largo de su cuerpo, de do nace
Aquel sonido seco que magulla
Los oídos, y dura mucho tiempo,
Hasta que se ven libres de aquel lazo.
Otra causa hay también por la que el trueno
Nuestro mundo conmueve en ocasiones
Con estremecimientos tan horribles
Que parecen las bóvedas del Mundo
Por todas partes reventar deshechas
Con repentino golpe; cuando entrado 180
De pronto el huracán impetuoso
En medio de las nubes allí brega:
Rápido torbellino que condensa
La nube con esfuerzos redoblados,
La estrecha por los lados, y la ahueca;
Pero cuando por fin abrieron paso
Su impetuosidad y su violencia,
Con horrible estampido sale el viento:
No es maravilla, cuando el mismo ruido
De un estallido igual da muchas veces 190
Una simple vejiga llena de aire.
También puede explicarse de otro modo
Aquel ruido que excitan en las nubes
Los vientos; porque vemos de ordinario
Que las nubes presentan superficies
De ramificación larga e incierta:
Luego deben hacer el mismo ruido
Que las hojas y ramas de una selva
Cuando son de los cierzos agitadas.
.Puede también la furia de los vientos 200
Reventar una nube si la embisten
Directamente con furioso aliento:
La experiencia nos dice cuánta fuerza
Debe tener su soplo por arriba,
Cuando aquí bajo, siendo más suave,
Echan a tierra el árbol más erguido
Y arráncanle de cuajo fácilmente.
Hay también en las nubes como olas
Que deben, estrellándose con furia,
Producir un murmullo tan profundo 210
Como el que hace un gran río y océano
Cuando es por las tormentas agitado.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 21 Mayo 2021, 03:40

.



.También del rayo los ardientes fuegos,
Cuando de nube en nube van cayendo,
Quizá vienen a dar en nube acuosa,
Donde mueren con ruido semejante
Al chirrío del hierro caldeado,
Cuando rápidamente le metemos
Desde la misma fragua en agua fría:
Pero si árida nube coge al rayo, 220
Se inflama de repente con gran ruido:
De esta manera el fuego provocado
Con torbellino de furiosos vientos
Se extiende por los montes coronados
De laureles al punto consumidos:
No hay cuerpo combustible que devore
El fuego con un ruido más terrible
Que el árbol consagrado al dios de Delfos.
.Por fin, el hielo haciéndose pedazos,
Y el granizo cayendo hacen retumben 230
Las nubes a lo lejos, cuando el viento
Las junta y amontona semejantes
A las montañas, y por fin quebradas
Caen en tierra revueltas con granizo.
.También relampaguea si las nubes
Arrojan mucha ignífera semilla
En fuerza de su choque, a la manera
Que sacudiendo un pedernal con otro,
O dando con un hierro, se ve entonces
Brillar la luz y chispear de lejos: 240
Y el relámpago ya vieron los ojos
Cuando llegan los truenos al oído;
Porque hieren mas pronto los objetos
La vista que el oído, como puedes
Observando tú mismo, si te pones
A ver cortar al leñador las ramas
Superfluas de algún árbol con el hacha;
Pues le verás primero dar el golpe
Que llegue a tus orejas el sonido:
El relámpago vemos asimismo 250
Antes que percibamos el sonido,
Siendo uno y otro a un tiempo y siendo hijos
Del mismo choque y de la misma causa.
.También explicaré de otra manera
Por qué de rauda luz bañan la tierra
Las nubes y sus fuegos tembladores
Hacen brillar durante la borrasca.
Luego que el viento acometió a la nube,
Y agitándola siempre, como dije,
Logró ahuecarla, y recogerla al centro, 260
Con movimiento rápido se inflama,
Porque vemos nosotros abrasarse
Todo cuerpo movido con presteza,
Y aun la bala de plomo derretirse,
En un gran trecho, cuando el remolino
Inflamado rasgó la obscura nube,
Desparrama sus fuegos de repente
Lanzados de la nube con esfuerzo,
Obligando a cerrar los ojos: luego
Óyese él estampido, que la oreja 270
Hiere más tarde que la luz los ojos:
Todos estos efectos ciertamente
Suponen nubes densas, que arrojadas
Sean también con ímpetu admirable.
.No dejes engañarte de tus ojos,
Que no te enseñan más desde aquí bajo
Que la extensión y anchura de las nubes
Más bien que el grueso de ellas y su altura.
.Para desengañarte, considera
Las nubes parecidas a unos montes 280
Que los vientos trasponen por los aires
En dirección contraria: o si los vientos
Yacen en sus entrañas sepultados,
Verás amontonadas estas nubes
Unas sobre otras por los altos montes,
Apretarse entre sí por las alturas.
Entonces podrás tú formar idea
De sus masas enormes; ver en ellas
Especies de cavernas fabricadas
En rocas suspendidas, y los vientos, 290
Cuando llenan su centro dando muestras
De tempestad, se indignan en las nubes
Al verse dentro de ellas encerrados,
Como lo hacen las fieras en sus jaulas:
Resuenan a lo lejos sus bramidos,
Por todas partes quieren escaparse,
Desprenden de la nube unas semillas
De fuego, que amontonan y revuelven
En lo interior de sus ardientes hornos,
Hasta que ya por fin rasgan la nube 300
Y en torrentes de luz huyen los vientos.
.Los rápidos relámpagos que vuelan
Hacia la tierra, fuegos transparentes
Más brillantes que el oro, tal vez deben
Su nacimiento a la substancia misma
De las nubes, que dentro de sí encierran
Precisamente una abundante copia
De moléculas ígneas; en efecto,
Cuando ningún humor tienen las nubes,
Por lo común es su color brillante 310
Así como la llama; porque debe
También la luz del sol precisamente
Comunicarlas infinitas partes
Para estar encendidas de este modo
Y hacerlas brotar fuego: cuando el viento
Amontonó estas partes en un sitio,
Y comprime la nube fuertemente
Por donde ellas están amontonadas,
Exprime de la nube estas semillas
De fuego, las esparce, y las obliga 320
A arder con los colores de la llama.
.También relampaguea si las nubes
Están enrarecidas; cuando el aire
Agitando la nube dulcemente
Sus partes va ensanchando y disolviendo,
Es preciso que caigan por sí mismas
Las semillas de fuego causadoras
Del relámpago entonces sin estruendo,
Sin destrucción y sin cansar terrores.
.Además, los efectos de los rayos 330
Dicen cuál sea su naturaleza:
Las señales que dejan en los cuerpos
Que consumieron, los vapores densos
Del azufre que exhalan nos demuestran
Que son de fuego, no de aire o de agua:
Abrasan además las fuertes torres,
Y con rápida llama hacen cenizas
Los edificios: la Naturaleza
Este fuego voraz formó de intento
De sus fuegos más vivos y sutiles: 340
Ninguna cosa puede resistirle;
Por medio de las casas pasa el rayo
Con tanta valentía y ligereza
Como el grito y la voz; él atraviesa
Las peñas y metáles; cobre y oro
Derrite en un momento, y de repente
Disipa el vino sin lesión del vaso,
Porque tal vez llegando a introducirse
Su calor fácilmente en las paredes
Del vaso, las afloja y enrarece 350
Y echa por todas partes los principios
Del vino adelgazándolos primero,
El mismo Sol hacerlo no podría
En todo un siglo; tanta es la ventaja
Del poderío activo de los rayos.
.Ahora te explicaré sin digresiones
Cómo se forma el rayo, y cómo adquiere
Una fuerza capaz de hender las torres,
Derribar casas, arrancar las vigas,
Demoler las memorias de los hombres 360
Y dejar a los mismos hombres muertos,
Sin vida echar por tierra los ganados,
Y muchas destrucciones semejantes.
.De las nubes espesas y apiñadas
Por las altas regiones nace el rayo:
Ninguno viene de sereno cielo,
Ni las nubes ligeras los despiden;
Como nos lo declara la experiencia
Cuando vemos cubrirse la atmósfera
De espesas nubes en aquel momento 370
En que la tempestad prepara el rayo:
Parece que han salido las tinieblas
Del Aquerón, a un tiempo, obscureciendo
La cavidad inmensa de los cielos;
Nos cubre horrible noche con su manto;
Pende el terror encima de nosotros.
.También alguna vez la negra noche,
Como río de pez que descendiese
Del cielo por el mar, sobre sus ondas
Cae tan precipitada, y a lo lejos 380
Derrama las tinieblas; tras sí arrastra
La tempestad, preñada de huracanes,
De rayos y de fuegos y de vientos
Tan furibundos, que en la tierra tiemblan
Los hombres y se meten en sus casas.
Es creíble que tengan mucho cuerpo
Las nubes borrascosas que se forman
Sobre nuestras cabezas; pues la Tierra
En noche obscura no se sepultara
Si multitud de nubes por encima 390
Toda la luz del Sol no la robaran;
Las lluvias abundantes no podrían
Hinchar los ríos o inundar los campos,
Si no estuviera la región etérea
Llena toda de nubes elevadas.
.Fuegos y vientos hay por todas partes,
De cualquier lado truena por lo mismo,
Y salen los relámpagos: ya he dicho
Que tienen mucha ignífera semilla
Todas las nubes en su centro hueco: 400
Que los rayos del Sol y sus ardores
Las aumentan también precisamente.
Cuando el viento amontona en su paraje
Todas aquellas nubes, saca de ellas
Infinitas moléculas de fuego,
Con las cuales él mismo se revuelve:
El remolino entonces prisionero
En la nube se agita, y allí aguza
El rayo en medio de esta fragua ardiente.
El viento, pues, se enciende de dos modos: 410
Por actividad propia, o por contacto
De fuego: y cuando ya de esta manera
Se encendió él a sí mismo, o recibiera
La impresión de la llama, presto el rayo
Rompe la nube; entonces de improviso
Luces resplandecientes va esparciendo
Por todas partes, y hórrido estallido
Se deja oír, como si caminaran
Sobre nosotros rotas de repente
Las bóvedas del cielo: todo el Globo 420
Retiembla entonces, y de polo a polo
Por todo el firmamento corre el trueno:
Porque a la vez se agitan y retumban
Todos juntos entonces los nublados,
Y de este general sacudimiento
Nace una lluvia tan copiosa y fuerte,
Que parece que quiere convertirse
En agua todo el cielo, y que de nuevo
Se va a anegar la Tierra con diluvio:
Tanto asusta el sonido de las nubes 430
Que se rompen a un tiempo, y de los vientos
Que braman agitados, y del rayo
Que reluce volando por los aires.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 22 Mayo 2021, 03:43

.



.También un viento externo e impetuoso
Viene a caer sobre una nube espesa
Do está el rayo formado, la que abierta,
Deja caer de pronto el torbellino
De aquel fuego que rayo le llamamos:
Esto también sucede a otros nublados
Según las direcciones de los vientos. 440
.Puede también acontecer a veces
Que, sin estar el viento aún encendido,
Sin embargo se inflame en largo trecho;
Que en su misma carrera se despoje
De aquellos elementos más groseros
Que no pueden pasar por la atmósfera,
Y que del aire mismo tome al paso
Las más finas moléculas, que le hagan
Inflamarse volando envuelto en ellas:
Como bala de plomo se escandece 450
En su carrera cuando va dejando
Los principios más fríos en el aire,
Y semillas de fuego en él recoge.
.La inflamación, en fin, puede que nazca
Del mismo choque; cuando el viento frío
Sin fuego azota, entonces por ventura
Saca la violencia de su golpe
Moléculas de fuego de sí mismo
Y del cuerpo chocado, como cuando
Un pedernal herimos con el hierro 460
Salen las chispas, y aunque el hierro es frío,
Sabe la colisión sacar semillas
Refulgentes de llama; pues lo mismo
Debe encender el soplo de los vientos
Los cuerpos que sacude, si inflamable
Es la naturaleza de estos cuerpos:
Sin ser un temerario no se puede
Enteramente asegurar que el viento
Tan rápido bajando desde arriba
Sea del todo frío; y si en su curso 470
No se inflamó, debe llegar al menos
Entibiado y revuelto en algún fuego.
.La rapidez del rayo y golpe fuerte
Y su caída violenta nacen
De su natural ímpetu: encerrado
En las nubes, y allí, cobrando fuerzas,
Con nuevo brío intenta salir de ellas;
Cuando el nublo no puede resistirse
A este aumento de ímpetu, se escapa
Con una prodigiosa ligereza 480
El fuego destructor, como las piedras
Lanzadas por las máquinas terribles.
.Junta también a esto ser el rayo
De finos y sutiles elementos;
Y con esta figura no es tan fácil
Hacerle resistencia, pues se cuela
Y sé insinúa, por lo más estrecho:
No puede cuerpo alguno con su choque
Detener su raudísima carrera.
Además de que todo cuerpo grave 490
Por natural impulso tiende abajo;
Pero si la impulsión se junta al peso,
Su rapidez se dobla, y se acrecienta
Aquel ímpetu suyo de contado.
El rayo así con estas fuerzas dobles
Debe quitar del medio en un instante
Cualquier estorbo que se encuentre al paso,
Y proseguir su marcha sin pararse.
.En fin, la longitud de su caída
Más y más acelera el movimiento, 500
Que siempre va creciendo; y aumentando
Su ímpetu, vigora los ataques,
Sus divergentes átomos juntando
Y dirigiendo todos sus esfuerzos
Hacia el punto común a donde corre.
.También quizá viniendo hacia nosotros
Quita de paso el rayo al aire mismo
Corpúsculos que puedan darle fuerza
Y acelerar su golpe impetuoso.
.Hay muchos cuerpos que penetra el rayo 510
Sin daño alguno de ellos, porque encuentra
Conductos que atraviesa velozmente:
Hay otros que destruye y descompone,
Por que viene a atacar directamente
Las moléculas que unen su tejido:
Él con facilidad derrite el cobre
Y hace que hierva el oro en un instante,
Porque de átomos lisos y sutiles
Se forma el rayo, los que fácilmente
Dentro de estos metales se introducen, 520
Y desatan sus nudos al momento
Y todas sus lazadas desaprietan.
.En el Otoño y en la Primavera,
Cuando se abren las flores por los campos,
El palacio encumbrado de los cielos
De fulgentes estrellas se estremece
Por todas partes más a la continua:
Se estremece también toda la tierra,
Porque en Invierno faltan muchos fuegos,
Y los vientos se calman en Estío, 530
Y las nubes no tienen tanto cuerpo.
En estaciones medias, pues, concurren
Todas las varias causas de los rayos:
Vienen a ser los límites comunes
Do el frío y el calor se están tocando
Agentes necesarios de los rayos,
Que entrambos introducen la discordia
En la naturaleza, y con gran ruido
El fuego encienden de las tempestades
Y enfurecen el aire con los vientos: 540
Porque el fin del Invierno y el principio
De Estío son los que hacen el Verano:
Por lo cual deben el calor y el frío,
Principios entre sí tan encontrados,
Luchar y revolver todas las cosas:
El Otoño, que forma la salida
Del Estío y la entrada del Invierno,
Debe observar las riñas y pendencias
Del frío y del calor; guerras del año
Pueden llamarse entrambas estaciones: 550
No es extraño que se hagan muchos rayos
Entonces, y que el cielo se alborote
Con tempestades, porque la discordia
Está continuamente fomentada
Con llamas y con vientos y con nublos.
.Así se indaga la naturaleza
Del ignífero rayo y sus efectos;
No consultando vanas predicciones
De los toscanos para hallar indicios
Del secreto consejo de los dioses: 560
O de dónde salió el alado fuego,
O hacia donde tiró precipitado,
De qué modo se entró por las paredes
Y cómo sale de ellas victorioso,
O qué daño presagia su caída.
.¿Por qué, si Jove y las demás deidades
Estremecen las bóvedas celestes
Con sonido terrífico, y arrojan
Los rayos por do quiera que les place;
Por qué de parte a parte no dividen 570
El pecho del malvado que se entrega
A odioso crimen descaradamente,
Y las llamas del rayo vaheando
Dan a los hombres documento horrible?
¿Por qué más bien revuelven en sus llamas
Al inocente a quien maldad no arguye,
Y a quien súbitamente le circunda
El fuego celestial en remolino?
¿Por qué, además, emplean su trabajo
Contra las soledades vanamente? 580
¿Es por ejercitar mejor sus brazos,
O por asegurar mejor sus golpes?
¿Por qué sufren se emboten en la tierra
Los que despide el padre de los dioses?
¿Por qué de ellos él mismo se despoja,
Y para sus contrarios no los guarda?
.En fin: ¿por qué no lanza Jove el rayo
Y nunca mueve tempestad de truenos
Cuando hay serenidad por todo el cielo?
¿Cuando acaban las nubes de formarse, 590
Monta entonces en ellas por ventura,
Por dirigir sus tiros más de cerca?
¿Por qué razón contra la mar asesta?
¿Por qué hiere las ondas, estas masas
Líquidas, estos cuerpos fluctuantes?
.Si quiere nos guardemos de los rayos,
¿Por qué no deja verlos desde lejos,
Y si quiere cogernos descuidados
¿Por qué truena de modo que podamos
Evitarlos? ¿A qué son los retumbos, 600
Tinieblas y murmullos que preceden?
.¿Puedes tú concebir que los dispare
Al mismo tiempo por distintas partes?
No puedes refutarlo, sin que niegues
Una experiencia tan frecuente y cierta.
Es preciso que pueda caer el rayo
Al mismo tiempo por distintos lados,
Como vemos que llueve y caen las lluvias.
.¿El rayo asolador por qué derriba,
En fin, los templos santos de los dioses, 610
Estas habitaciones suntuosas,
Y rompe sus estatuas bien labradas,
Y roba a sus imágenes el culto
Con golpe violento? ¿Por qué ataca
De ordinario los sitios elevados,
Y vemos en las cumbres de los montes
Más bien que en otra parte sus vestigios?





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 23 Mayo 2021, 04:00

.



.Por lo que te he explicado de los rayos
Es fácil conocer de qué manera
Sobre la mar se arrojan desde arriba 620
Los tifones, que présteres clamaron
Los griegos atendiendo a sus efectos.
Por qué bajan a veces desde el cielo
Sobre la mar como en columna larga,
Y todo alrededor bullen las ondas
Agitadas con soplo impetuoso;
Y las naves entonces sorprendidas
Por el vertiginoso meteoro
Están expuestas al mayor peligro:
Y la causa es que el viento algunas veces 630
No teniendo potencia suficiente
Para romper la nube que ha embestido,
La baja poco a poco hacia las aguas
Como columna echada desde el cielo,
O más bien como masa disparada
De arriba abajo por robusto brazo,
La cual sobre las ondas se extendiese:
Cuando rasga la nube, el viento se entra
Con ímpetu en la mar, y en ella excita
Un hervor increíble; porque entonces, 640
Sin cesar agitándose la manga,
Baja a la par la nube, que se presta
A cualquier movimiento de la bomba:
Y así que la extendió sobre las aguas
El vértice de pronto se zabulle.
Hace toda la mar un hervidero,
Mueven sus olas espantoso ruido.
.El mismo torbellino que en el aire
Juntó los elementos de la nube,
Se envuelve algunas veces dentro de ella, 650
Imitando las mangas por la tierra;
Y cuando al suelo se bajó la nube,
Rasgándose, vomita de su cuerpo
Un remolino, un huracán furioso.
Mas siendo estos fenómenos muy raros
A causa del obstáculo que oponen
En la tierra a los vientos las montañas,
Deben ser más frecuentes en los mares,
Que son tan extendidos y patentes.
Los nublados se forman cuando muchos 660
Angulosos corpúsculos, volando
Sin cesar en la atmósfera, se juntan
Entre sí de repente, y se condensan
A pesar de sus débiles uniones:
Sólo son al principio nubecillas;
Empero todas juntas apiñadas,
Y entre sí reunidas, van creciendo,
Y los vientos las llevan de manera
Que nace de ellas tempestad furiosa.
.Y cuanto más vecinas a los cielos 670
Tienen también sus cumbres las montañas,
Tanto más una niebla amarillenta
Y una especie de humo siempre espeso
Las obscurece; porque cuando empiezan
A tomar consistencia los nublados,
Sin que puedan aún verlos los ojos,
Los vientos los conducen y aglomeran
Sobre la cima de elevado monte:
Cuando, por fin, después se reunieron
En mucho mayor número apiñados, 680
Condensados los vemos elevarse
Desde la húmeda cumbre por los aires:
Puesto que la razón y la experiencia
Dicen ser el teatro de los vientos
Aquellos sitios que hay más elevados.
.Además quita la Naturaleza
También muchos corpúsculos de encima
De todo el mar, como nos lo declaran
Las ropas que tendemos en la playa
Poniéndose mojadas: luego es claro 690
Que contribuyen las emanaciones
De este salado fluido agitado
Al acrecentamiento de las nubes.
.Vemos también que de los ríos todos
Y de la misma tierra se levantan
Unas nieblas y cálidos vapores
Cuyas exhalaciones se remontan
Por el aire, y los cielos obscurecen,
Y con sus reuniones insensibles
Forman espesas nubes; pues las olas 700
De la substancia etérea las empujan
Por la parte de arriba, y condensadas
Cubren casi las bóvedas azules..
.Puede también que vengan de otros mundos
A reunirse en éste aquellos cuerpos
Que forma los nublados y tormentas:
Porque te he dicho que es innumerable
El número de átomos, y el todo
Ser también profundísimo: no ignoras
De cuánta ligereza están dotados 710
Los átomos, y cuán rápidamente
Suelen correr espacio inmensurable;
Por lo que no es extraño, que al momento
Cubran la tempestad y las tinieblas
Colgadas en el aire mar y tierra,
Y las montañas; pues los elementos
Encuentran siempre entradas y salidas
Por donde quiera en todos los conductos
Del éter, y por todas las lumbreras
Del mundo, por decirlo de este modo. 720
.Ahora te explicaré cómo se aumentan
Las aguas de la lluvia en nubes gruesas,
Y cómo desde allí caen en la tierra.
Y es preciso ante todo persuadirte
Que se levantan con las mismas nubes
Infinitas moléculas de agua
De todo cuerpo, y a la par se aumenta
Con la misma substancia de la nube,
Del mismo modo que el sudor, la sangre,
Y cualquiera otro líquido del cuerpo 730
Crece a la par que todos nuestros miembros.
Los nublados a veces también cargan
De las aguas marinas, semejantes
A vellones de lana suspendidos
Cuando son conducidos por los vientos
Sobre la superficie de los mares;
También de todo río se levanta
El agua hacia las nubes; pero cuando
Estas semillas de agua, acrecentadas
De todas partes con emanaciones 740
Tan grandes y diversas, se juntaron
Y las condensa el soplo de los vientos,
Entonces determina su caída
Doblada fuerza; la presión de vientos
Y la copia de nubes apiñadas,
Las cuales gravitando unas sobre otras
Hacen caer las lluvias dilatadas.
.Cuando además los vientos enrarecen
Los nublados, o cuando son disueltos
Por el calor del Sol, que hiere encima, 750
Humor pluvioso entonces van soltando,
Y corren gota a gota como cera
Que se va derritiendo puesta al fuego.
Es copiosa la lluvia si las nubes
Experimentan esta doble fuerza,
La presión de su peso y de los vientos;
Y suele durar mucho, y encerradas
Suele tener las gentes en su casa,
Cuando están muy espesos los nublados,
Y cuando unos sobre otros se amontonan, 760
Y se derraman hacia todas partes,
Cuando toda la tierra restituye,
El mismo humor con sus exhalaciones.
.Cuando entre obscura tempestad embiste
Con sus rayos el Sol lluviosa nube
Que en frente de sí tiene, se descubren
En medio de las nubes tenebrosas
Los colores del Iris variados.
.De otros meteoros que se forman
Y crecen combinados en las nubes, 770
Como la nieve, vientos y granizo,
Las escarchas y el hielo que endurece
Las aguas, y refrena la corriente
De los ríos, es fácil que comprendas
Sus efectos y causas si entendieres
Las propiedades de los elementos.
.Pon atención en conocer la causa
Ahora de los temblores de la tierra;
Y debes persuadirte, sobre todo,
Que el globo interiormente como fuera 780
Está lleno de vientos, de cavernas,
De lagos, precipicios y peñascos,
De rocas y de ríos escondidos,
Cuya corriente impetuosa arrastra
Las peñas sumergidas en su madre:
La razón, pues, exige que la tierra
Se asemeje a sí misma en todas partes.
.Supuestas de antemano estas nociones,
Tiembla la tierra por su superficie
Con motivo de haberse desplomado 790
En su interior grandísimas cavernas,
Que viene a demoler por fin el tiempo;
Como que enteros montes se arruinan,
Cuyo sacudimiento pronto y fuerte
Extiende los temblores a lo lejos:
Cuando un carro que no es de mucho peso
Hace temblar todos los edificios
Que están al paso, no retiemblan menos
Todos los sitios del contorno cuando
Arrastran los corceles arrogantes 800
Las llantas de las ruedas bien herradas.
.También puede caer al cabo de años
Una masa disforme de la tierra
En un lago vastísimo, y el orbe
Vacilar tal vez puede con motivo
Del movimiento que excitó en las aguas,
Así como en el suelo no está inmóvil
El vaso lleno de una agua agitada
Hasta ponerse toda en equilibrio.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 24 Mayo 2021, 03:58

.



.Cuando, además, el viento recogido 810
Entre las cavidades interiores
De la tierra se arrojó violento
Sobre una parte, y con sus fuerzas todas
Hace presión en las cavernas
Inclínase la tierra hacia la parte
Donde el viento dirige sus esfuerzos,
Y las casas entonces que hay encima
Inclínanse también cuanto más altas,
Cuanto más se avecinan a los cielos,
Y perdiendo el nivel salen las vigas, 820
Y amenaza venirse todo al suelo.
Y temen presumirse si ha prescrito
Naturaleza un paso a la ruina
Y destrucción total del mundo entero,
Cuando ven su gran mole pronta a hundirse.
Si los vientos aliento no tomasen
Nada capaz sería de enfrenarlos,
Ni detener su furia destructora;
Mas como se sosiegan alternando,
Y vuelven al ataque nuevamente, 830
Y se ven rechazados con ventaja,
Amenaza la tierra desplomarse;
Ella se inclina y otra vez se alza;
Y pierde el equilibrio, y con su peso
Otra vez le recobra: por lo mismo
Toda cosa vacila más o menos
Según su elevación, pues las más bajas
Casi no sienten el temblor de tierra.
.También pueden causar estos temblores
Un viento impetuoso, un grande soplo 840
De fuerza introducido de repente,
O nacido del seno de la tierra,
Que después que se entró en las cavidades
Del globo, con tumulto anticipado
Entre inmensas cavernas va bramando
Y se revuelve mucho y no se escapa
Por fuera de la tierra hasta que la abre
Y con su gran violencia la divide,
Y forma en ella abismos anchurosos;
De esta manera fue Sidón tragada, 850
Obra de tirios, y en Peloponeso
También Egina. ¡Ay, cuántas ciudades
Esta erupción furiosa de los vientos
Y el temblor de la tierra han destruido!
¡A cuántas los horribles terremotos
Han hundido debajo de la tierra,
Y con sus ciudadanos juntamente,
Cuántas otras los mares sepultaron!
.Pues si el viento no llega a romper fuera,
Su soplo impetuoso se divide 860
Por todos los conductos de la tierra
Y en sus entrañas férvidas excita
Un temblor general, del mismo modo
Que cuando se introduce por los miembros
Interiormente el frío, y los sacude,
Nos hace tiritar a pesar nuestro:
Con un doble terror vagan las gentes
Por la ciudad entonces asustadas,
Pues sobre su cabeza ven la muerte,
Debajo de los pies también la temen: 870
Temen que caiga derrumbado el techo,
Temen disuelva la Naturaleza
Las bóvedas del globo de repente,
De par en par abriendo estos abismos
Anchurosos, queriendo trastornada
Con sus mismas ruinas rellenarlos.
Por lo cual, aunque vivan persuadidos
De ser incorruptibles cielo y tierra,
Y destinados a existencia eterna,
La vista de un peligro tan urgente 880
Introduce pavor y desconfianza
En sus almas a veces, y les hace
Temer no huya la tierra en un instante
Con dirección al báratro profundo,
Y que el gran todo caiga detrás de ella,
Y que no reste más de todo el mundo
Que un cúmulo confuso de ruinas.
.Ahora debo explicar precisamente
Cómo la mar no sabe qué es aumento.
Admíranse de que la mar no aumenta 890
Su volumen jamás con tantas aguas
Como corren a ella y tantos ríos
Como por todas partes desembocan:
Junta las tempestades y las lluvias
Que sobre mar y tierra caen a un tiempo
Además de sus propios manantiales;
¿Dejarán, sin embargo, de admirarse
Si consideran que estas aguas juntas,
Con el mar extendido comparadas,
Viene a ser apenas una gota? 900
.Roba el calor del sol una gran parte,
Pues vemos secan sus ardientes rayos
En un instante la mojada ropa:
Será su acción más fuerte y más activa
Sobre la faz inmensa de los mares
Aunque el sol tome una porción muy corta
De cada sitio de por sí, no obstante,
Debe robar en extensión tan grande
Cúmulo inmenso de marinas aguas.
.Cuando con furia el mar barren los vientos, 910
Se llevan tras de sí gran parte de agua;
Porque es frecuente a veces en la noche
Ver que se ponen secos los caminos
Y endurecido el lodo con su soplo.
.Además, te enseñé que los nublados
Atraen a sí las aguas de los mares,
Y por la haz de la tierra las esparcen
Cuando llueve sobre ella, y cuando llevan
Los vientos por la atmósfera las nubes.
Por fin, supuesto que es la tierra un cuerpo 920
Poroso, que la mar contigua ciñe
Por todas partes, recibir no puede
El mar en sí las aguas de la tierra
Sin que reciba aquésta al mismo tiempo
Las saladas del mar, que ciertamente
Se filtran por el seno de la tierra,
Y se recogen y se juntan todas
Donde tienen los ríos nacimiento,
Y fluyen dulcemente por la tierra,
Por donde, una vez rota, facilita 930
Que con líquido pie corran las aguas.
.Explicaré al presente por qué causa
Vomita a veces Etna por sus bocas
Las llamas en espeso torbellino:
La tempestad de fuego, dominando
Con estrago en los campos sicilianos,
No hizo mirar a los vecinos pueblos;
No volviendo la vista a los torrentes
De chispas y de humo, que cubrían
La atmósfera: a la vez, les daba pena, 940
De pávido cuidado hinchiendo el pecho,
Esperando los nuevos infortunios
Que la Naturaleza preparaba.
.Si de tales fenómenos deseas
Tener conocimiento, es necesario
Que des una ojeada vasta y grande
Sobre Naturaleza, y que sus partes
A la vez consideres todas juntas,
Acordándote siempre que el gran todo,
Es infinito, y que supone poco 950
El cielo comparado al universo;
Y que es el hombre imperceptible cosa
Si se compara con el orbe entero.
Si tú penetras bien este principio,
Si te convence una verdad tan clara,
Ya no te admirarás de muchas cosas.
.¿Se admira acaso alguno de nosotros
Si le abrasa a cualquiera ardiente fiebre,
U otra cualquier enfermedad aguda
Se extiende por sus miembros doloridos? 960
Porque se hinchan los pies en un instante,
El más vivo dolor coge los dientes,
Y ataca alguna vez los mismos ojos:
De San Antón el fuego va creciendo,
Y extendiéndose abrasa todo el cuerpo,
Sin admirarse, porque se conocen
De muchos cuerpos las emanaciones:
Y las exhalaciones de la tierra
Y el aire infecto son muy suficientes
Para dar ser y rápidos progresos 970
A las enfermedades más terribles.
Así se ha de creer que este gran todo,
Como infinito, suministra al cielo
Y a la tierra los átomos capaces
De estremecer el globo de repente,
De recorrer en raudo torbellino
El mar y tierra, y de lanzar por Etna
Copiosos fuegos, de inflamar el cielo:
El mismo cielo si puede inflamarse
Tan fácilmente como caen las lluvias 980
A mares en la tierra cuando llegan
A juntarse en la atmósfera las aguas.
.Pero me dirás tú que estos incendios
Son muy considerables: lo confieso;
Así como parece grande un río
A quien no vio jamás otro más grande:
Y así un árbol, un hombre y todo cuerpo
De la especie que quieras son disformes
Para aquél que no ha visto otros mayores:
Cuando nada suponen estos cuerpos, 990
Aunque juntes el cielo, mar y tierra,
Si con el Universo se comparan.
.Pero expliquemos ora de qué modo
La llama enfurecida en un instante
De las vastas hornazas de Etna sale.
Lo primero, está hueco todo el monte
Por su parte interior; sobre cavernas
De pedernales casi está fundado:
Así que, las cavernas todas tienen
Vientos y aire, no siendo otra cosa 1000
El viento más que el aire conmovido:
Y cuando este elemento furibundo
Llegó a inflamarse, y ha comunicado
Su ardor a los peñascos y a la tierra,
En torno de la cual sin cesar gira
Y saca de ellos con veloces llamas
Fuego devorador, él se levanta
Y se arroja derecho por las bocas
De la montaña, y a lo lejos echa
La llama y la ceniza, y sale envuelto 1010
Entre humo espeso y negro, y juntamente
Lanza piedras de peso extraordinario:
Sin que te quede duda ser efectos
Del ímpetu furioso de los vientos.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 25 Mayo 2021, 03:28

.



.En gran parte la mar, además, baña
Las faldas de este monte, y las azota
Con sus olas, y luego se retira:
Por debajo de tierra las cavernas
Desde la misma mar se comunican
Con las altas gargantas de este monte: 1020
No podemos dudar que entran los vientos
Por estas bocas, y que se dirigen
Soplando interiormente hacia la cumbre:
Y por esto se ven volar las llamas,
Y van a dar muy lejos los peñascos
Y las nubes de arena se derraman:
Hay en la cima unos embudos anchos
Por do escapan los vientos, que los griegos
Cráteres llaman, a los que nosotros
Llamamos las gargantas o las bocas. l030
.Para algunos fenómenos no basta
Dar una explicación; antes precisas
Son otras muchas, para hallar alguna
Entre ellas verdadera; por lo tanto,
Si ves tú desde lejos el cadáver
De algún hombre tendido sobre el suelo,
Es preciso decir todas las causas
De la mortalidad para que sepas
La causa de la muerte de aquel hombre;
Porque no puedes decidir si ha muerto 1040
De muerte dada a hierro o por el frío,
O por enfermedad o con veneno:
En general sabemos que él ha muerto
Por una de las causas que he nombrado;
Mas sólo los testigos oculares
Pueden decir la causa verdadera:
Así también estamos indecisos
Sobre muchos fenómenos que vemos.
.Crece el Nilo y rebosa por los campos
En el estío, siendo el solo río 1050
Que hay en todo el Egipto, y va regando
Las campiñas en medio de calores;
O bien porque reinando en el estío
Etesios vientos, soplan aquilones
Contra el embocadero y la corriente,
Y su curso retardan y recrecen
Las aguas, y se llena todo el río,
Y le hacen que se pare; ciertamente
El soplo de estos vientos se dirige
Contra el curso del río, porque vienen 1060
Etesios vientos de constelaciones
Frías del polo boreal, y el Nilo
Tiene su nacimiento en las regiones
Del Mediodía, en los ardientes climas
Que el sol visita en medio de su curso,
Entre los hombres negros y tostados.
.Grandes bancos de arena tal vez forman
Al agua un dique en el embocadero
Cuando el mar agitado con los vientos
Hacia adentro la arena va metiendo, 1070
Por lo que es menos libre su desagüe,
Y la madre está menos inclinada,
Y se refrena el ímpetu del río.
.Por fortuna quizá en su nacimiento
Las lluvias son también más abundantes
En aquella estación en que las nubes
Juntas al Mediodía son llevadas
Por los vientos etesios a aquel lado,
Las cuales se amontonan apiñadas
Sobre la cumbre de elevados montes 1080
Y la presión del peso las esparce.
.Tal vez puede venir esta creciente
De los montes alzados de la Etiopía,
Cuando el sol, abrasando con sus rayos
A la naturaleza, hace que bajen
Las nieves derretidas a los campos.
.Al presente diré qué cosa sean
Aquellos sitios y funestos lagos
Que se llaman avernos; este nombre
Al principio les dieron con motivo 1090
Del efecto que causan, porque matan
En general las aves; cuando vienen
Volando por encima de estos sitios
Directamente, de volar se olvidan
Y, perdiendo sus alas los resortes,
Torciendo la cabeza caen sin fuerzas
Precipitadas en la tierra, o agua,
Quizá conforme a la naturaleza
De aquel averno que las da la muerte.
.Cual es el que hay en Cumas y en Vesubio: 1100
Fuentes cálidas son las que vaporan
Un humo espeso; y otro semejante
Hay también en los muros atenienses,
En el remate de la ciudadela,
Cerca del templo de tritonia Palas:
Do las roncas cornejas jamás llegan
Aunque las brinde el humo de las aras.
Huyen tan azoradas las cornejas,
No los vivos enojos de Minerva,
Que con su vigilancia provocaron, 1110
Según lo cantan los poetas griegos;
Antes bien los vapores de este sitio,
Muy suficientes para hacer se vuelvan,
También cuentan que en Siria hay otro averno
Do los mismos cuadrúpedos no pueden
Sus pasos dirigir sin que al momento
Los haga el vaho caer muertos en tierra,
Así como si fueran conducidos
A inmolarlos a dioses del Infierno.
Efectos naturales, pues, son todos, 1120
Y se puede atinar bien con sus causas
Sin presumir que sean estos sitios
Mucho más bien las puertas infernales
Por do los dioses del obscuro imperio
Atraen quizá las almas de los muertos
Sobre la orilla de Aquerón; conforme
A la opinión común de que la simple
Aspiración de los ligeros ciervos
Saca de sus guaridas las serpientes.
.Recuerda la doctrina que he inculcado, 1130
A saber, que la tierra en sí contiene
Un número muy grande de elementos
Configurados de distinto modo:
Que hacen vivir al hombre muchos de ellos;
Que otros engendran las enfermedades
Y aceleran su muerte: también dije
Más o menos análogos ser todos
A conservar diversos animales
Según sus diferentes contexturas
Y su naturaleza muy diversa 1140
Y elementales configuraciones:
Entran muchos hiriendo los oídos;
Despidiendo otros un olor ingrato,
Con gran molestia hieren el olfato;
Otros evita el tacto, otros la vista,
Y son otros al gusto desabridos:
La experiencia te enseña cuantos cuerpos
Producen en el hombre sensaciones
Ingratas y molestas y penosas.
.Hay árboles que tienen una sombra 1150
Cargada de moléculas dañosas,
La cual causa dolores de cabeza
Muy fuertes a cualquiera que se tiende
Debajo a descansar sobre la hierba.
Del Helicón en la elevada cumbre
Hay un árbol también que mata al hombre
Con el olor infecto de sus flores:
Y nacen todas estas producciones
De la tierra, porque ella en sí contiene
Gran copia de semillas combinadas 1160
De modos infinitos y diversos,
Con cuyas secreciones alimenta
Cada individuo de por sí la tierra.
.Y recién apagada la luz echa
Un olor de su pábilo, que afecta
Desagradablemente nuestro olfato,
Adormece los hombres y los tumba
Como si padecieran la epilepsia:
Y se cae la mujer adormecida
Con el olor subido del castóreo; 1170
Y la obra delicada se desliza
De entre sus tiernas manos si lo huele
Al tiempo de pagar menstruo tributo:
Además también hay otras substancias
Que aflojan el sistema de los miembros
Y el alma recogida bambolean:
En fin, si te estuvieres mucho tiempo
En un baño caliente, o te sumerges
En el mismo saliendo de la mesa,
¡Cuánto no hay que temer el que te caigas 1180
En medio de las aguas sin sentido!
Y el activo vapor de los carbones
¡Qué pronto se introduce en el cerebro
Si no bebemos agua de antemano!
Golpe de muerte da el olor del vino
A aquel hombre que tiene consumidos
Todos sus miembros en la ardiente fiebre.
¿No ves también cómo en la misma tierra
Nace el azufre y el betún que exhalan
Un olor penetrante? Por fin, cuando 1190
Con el hierro en la mano van los hombres
Rasgando las entrañas de la tierra
Para buscar las venas de oro y plata,
¿Qué vapores no salen de la mina?
¿Qué olores tan mortales no se exhalan
De este rico metal que yace en ella?
¿No ves la cara y tez descolorida
De los míseros que andan condenados
Por la ley a trabajos tan penosos?
¿Cuán en breve perecen no has oído 1200
Y cuán corto es el plazo de su vida?
Así, es preciso que la tierra exhale
Todos estos vapores esparcidos.
Por fuera en las llanuras de los aires.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 26 Mayo 2021, 03:45

.



.Así deben también avernos sitios
Echar de sí mortíferos vapores
A las aves; los cuales se levantan
Desde la misma tierra por los aires,
Y parte de la atmósfera envenenan,
Y cuando llega allí volando el ave, 1210
La ponzoña invisible la entorpece
Allí su movimiento, y cae derecha
Donde el vapor dirige su caída;
Do, ya precipitada, el mismo tufo,
Entonces más activo lanza fuera
De sus miembros los restos de la vida;
Porque el primer ataque solo excita
En el ave unas ciertas convulsiones;
Pero ya que una vez están caídas
Las aves en las fuentes ponzoñosas, 1220
Allí el último aliento de la vida
Exhalan de ponzoña circundadas.
Puede también que estas exhalaciones
Enrarezcan la masa de aire puesta
Entre la tierra y aves, de manera
Que esté casi vacío aquel espacio:
Cuando vienen volando por encima
De estos sitios las aves, al momento
En medio del vacío inútilmente
Mueven las alas, ni su esfuerzo ayuda 1230
Alguna reacción, porque, no hallando
Mas apoyo en el aire, y no pudiendo
Sostenerse en sus alas, las obliga
Con su peso a caer naturaleza;
Y ya tumbadas dentro del vacío,
Por los poros del cuerpo echan el alma.
.Está más fría el agua de los pozos
En el estío porque enrareciendo
El calor a la tierra, prontamente
Disipa por los aires las semillas 1240
De fuego que tal vez en sí contiene.
Cuando más caldeada esté la tierra,
Tanto más fría debe estar el agua
Escondida en su seno; y al contrario,
Cuando aprieta, condensa y une el frío
Toda su superficie, debe entonces
Por esta, comprensión hacer que se entre
En lo hondo de los pozos todo el fuego
Que haya diseminado por la tierra.
.Junto al templo de Ammón hay una fuente 1250
Que está helada entre día, según dicen,
Y caliente de noche: mucho admiran
Los hombres esta fuente, y se persuaden
Que oculto el sol debajo de la tierra,
La calienta al instante que la noche
Cubre la tierra con terrible sombra:
Pero esta explicación es muy contraria
A la filosofía verdadera:
Porque si el sol, que tanta fuerza tiene
Sobre nuestras cabezas levantado, 1260
Por contacto inmediato no ha podido
Siquiera calentar la superficie,
¿Cómo debajo de los pies podría
Por medio de una masa tan espesa
Como la tierra hacer hervir el agua
Y en ella introducir su ardiente fuego,
Cuando el ardor apenas de sus rayos
Penetra las paredes de las casas?
¿Del fenómeno, pues, cuál es la causa?
Es que la tierra está más esponjosa 1270
Y que en ígneas semillas más abunda
Junto a la fuente que por más afuera:
Cuando en sus sombras húmedas la noche
El orbe sepultó, la tierra al punto
Que cerca el manantial se va enfriando,
Y encógese como si la apretaran
Con la mano, de modo que en la fuente
Exprime las partículas de fuego
De que ella esta impregnada, y comunica
Al agua aquel calor que experimentan 1280
El tacto y paladar: cuando los rayos
De sol nacientes de seguida abrieron
Los poros de la tierra, y su tejido
Enrareció la mezcla de sus fuegos,
Se vuelven a su asiento primitivo
Las partículas ígneas, y se cuela
Todo el calor del agua por la tierra:
Fría está así la fuente por el día.
.Por otra parte, herida el agua entonces
Por los rayos del sol, y enrarecida 1290
Con sus trémulos fuegos, es preciso
Exhale los corpúsculos de fuego
Que ella contiene, así como despide.
Las moléculas, frías otras veces,
Y deshace los hielos que la ataban
Y como prisionera, la tenían.
.También hay una fuente de agua fría
Sobre la cual, echando alguna estopa
Se enciende y echa llamas de repente,
Y una tea se prende de este modo, 1300
Y va luciendo en medio de las aguas
Por do su luz nadante el aire impele:
Sin duda porque el agua de esta fuente
Contiene en sí muchísimas semillas
De fuego, y es preciso que reciba
De aquella tierra que es como su lecho
Un montón de partículas de fuego,
Que subiendo a lo alto se derraman
Por toda el agua, y por defuera a un tiempo.
Se exhalan, y se esparcen por los aires; 1310
Pero no son tan vivas las semillas
Que puedan calentar la misma fuente.
.Una impulsión secreta determina
Todas estas moléculas dispersas
A salir pronto fuera y congregarse
Por encima del agua: de este modo,
El agua dulce de la fuente Aradia
Corre y aparta las saladas ondas
De alrededor: y en otras muchas playas
Ofrece el mar recursos semejantes, 1320
Gratos a los sedientos marineros,
Manando el agua dulce entre saladas.
Pues por un mecanismo semejante
Las partículas ígneas salir pueden
Entre las ondas, y lanzarse fuera
Para encender la estopa: luego que ellas
Allí están reunidas, y se pegan
A la substancia de la tea, al punto
Se prenden fácilmente, porque tienen
Gran número de partes inflamables 1330
Las estopas y teas por su parte.
¿No ves cómo la lámpara que acaba
De morir, si la arrimas a otra que arde,
Antes de ser tocada arde de nuevo?
Pues lo mismo sucede con la tea:
Ahora no trato yo de muchos cuerpos
Que se inflaman de lejos con la misma
Impresión del calor, antes que llegue
A tocarlos de cerca el mismo fuego:
Luego de aquella fuente los efectos 1340
Pueden ser explicados, de este modo.
.Empezaré tratando yo al presente
Por qué ley natural al hierro puede
Atraer esta piedra que los griegos
Magnética llamaron en su lengua;
Por qué tienen el nombre de Magnesios
Los pueblos y el país donde se encuentra.
Admíranse los hombres de esta piedra,
Porque viene a formar una cadena
De pendientes anillos unos de otros; 1350
A veces se ven cinco y más anillos
Que van en línea recta descendiendo,
Y los agitan los suaves aires,
Y uno debajo de otro asido cuelga;
Y ellos se comunican mutuamente
La virtud atractiva de la piedra:
Tanto su actividad llega a extenderse.
.Antes que estos fenómenos explique
Tengo yo que sentar muchos principios
Para decir la causa verdadera: 1360
Sólo podemos arribar a ella
Por medio de grandísimos rodeos:
Presta, pues, atención a mis palabras.
.Debes tener presente desde luego
Que todos cuantos cuerpos vemos lanzan
Perpetuamente unos derramamientos,
Unas emanaciones que nos hieren
Los ojos, y producen en nosotros
La sensación de ver; y los olores
No son más que continuas emisiones 1370
De ciertos cuerpos: como emana el río
De fluidos, y emanan los calores
Del sol, y de la mar la sal que roe
Los edificios que hay en las riberas:
Cuando nos paseamos en la playa
De continuo nos zumban los oídos,
Y un salino vapor entra en la boca
Hiriendo el paladar jamás miramos
Preparar el ajenjo sin que al punto
El amargor sintamos: luego envían 1380
Todos los cuerpos siempre emanaciones
De toda especie, las que se dirigen
A todas partes sin reposo alguno
Y sin cesar jamás, pues de continuo
Tenemos sensaciones, y podemos
Ver, y oler y oír a cada instante.
.Te volveré a traer a la memoria
Lo porosos que son todos los cuerpos;
Un principio que ya te he demostrado
En el Canto primero del poema, 1390
Que nos da a conocer muchas verdades;
Mas sobre todo explica de tal suerte
El fenómeno extraño que pretendo,
Declararte ahora mismo, que no puedo
Prescindir de probarte nuevamente
Que de todos los cuerpos conocidos
No existe uno siquiera que no tenga
Su tejido mezclado con vacío.
.Las bóvedas chorrean en las grutas
Un humor que destilan gota a gota: 1400
Mana el sudor por todo nuestro cuerpo:
Crece la barba y pelos en los miembros:
Repartido el sustento por las venas,
Sostiene y acrecienta los extremos
De nuestro cuerpo, y aun las mismas uñas:
También sentimos que el calor y frío
Penetran por el cobre, y por la plata
Y por el oro su impresión sentimos
Cuando tenemos una copa llena:
Por último, atraviesan los sonidos 1410
El espesor de la pared, y se entran
Por ellas el olor, calor y frío;
Traspasan aun de hierro la coraza
Que ciñe todo el cuerpo del guerrero:
Vienen de fuera las enfermedades
Casi por lo común; y los contagios
Que nacen de la tierra, o en el aire,
Así como se forman se disipan,
En un instante porque no hay un Cuerpo
Que no encierre vacío en su tejido. 1420





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 27 Mayo 2021, 03:14

.



.Añádase que las emanaciones
De los cuerpos no tienen todas ellas
Unas mismas sensibles cualidades
Ni igual analogía con los cuerpos
Sobre los cuales obran: ante todo,
El sol cuece la tierra y la deseca,
Mientras derrite el hielo y con sus rayos
Hace que corran de los altos montes
Nieves amontonadas, y liquida
Con su mismo calor, en fin, la cera: 1430
También disuelve el fuego cobre y oro,
Mientras contrae y encoge carne y cueros:
A la verdad, el hierro caldeado
Adquiere un nuevo grado de dureza
Cuando le echan en agua; y al contrario,
Endureciendo el fuego carne y cuero,
El agua los ablanda; el acebuche,
Cuyo amargor es insufrible al hombre,
Es para las cabrillas más sabroso
Que el néctar y ambrosía. Por fin, huye 1440
La mejorana el cerdo de ordinario,
Y teme toda clase de perfumes,
Porque son el veneno más activo
Para el cerdoso puerco los que a veces
Parece que nos vuelven a la vida:
Por el contrario, empero, siendo el cieno
La misma suciedad para nosotros,
Parece a los marranos lo más limpio,
Do se revuelcan todos sin hartura.
.Aún me falta sentar otro principio 1450
Antes que empiece a hablar de lo que he expuesto,
Y es que, teniendo muchos intersticios
Todos los cuerpos, no deben aquéllos
Ser entre sí del todo semejantes;
Antes debe tener cada uno de ellos
Naturaleza y usos peculiares:
Porque los animales ciertamente
Tienen varios sentidos, y cada uno
Tiene su objeto propio: los sonidos
Por sus propios conductos se insinúan; 1460
Los sabores y olores van por otros
Que tienen ciertamente analogía
Con su naturaleza y su tejido:
Además, hay también emanaciones
Que penetran las piedras, y otras pasan
Por la madera, y otras por el oro,
Y algunas por la plata y por el vidrio,
Porque los simulacros se introducen
Por los poros del vidrio, y se insinúa
El calor en los poros, de oro y plata: 1470
Y hay corpúsculos que entran más ligeros,
Y otros más tardos, por el mismo cuerpo.
Arriba dije que estas diferencias
Son una consecuencia necesaria
De la infinita variedad que ha puesto
Y ha establecido la Naturaleza
Entre los intersticios de los cuerpos.
.Con tanta solidez establecidas
Todas estas verdades proemiales,
Es fácil explicar lo que buscamos, 1480
De suyo descubriéndose la causa
De la atracción del hierro: desde luego
Es preciso que emanen de continuo
De la misma substancia de la piedra
Infinitos corpúsculos, o sea,
Un activo vapor que con sus golpes
Dé raridad a aquel aire que media
Entre el imán y el hierro: cuando encuentran
Este espacio intermedio ya vacío
Se dirigen a él en el momento 1490
Los principios del hierro muy unidos,
Por lo que todo el cuerpo del anillo
Sigue la misma dirección: no hay cuerpo
Que tenga los principios más trabados
Que los del hierro, este metal tan firme
Que casi es al calor inaccesible.
No es maravilla, como dije antes,
Que la tendencia de sus elementos
En número copioso hacia el vacío
Arrastren tras de sí todo el anillo: 1500
Así es en realidad, y siempre avanza
Hasta que toca con la misma piedra
Y se une con compases invisibles:
Obra el imán en todas direcciones
El vacío se forma en todas partes,
Bien hacia arriba, bien lateralmente;
Los anillos vecinos al momento
Se inclinan al espacio enrarecido,
Conducidos de choques exteriores,
Pues su misma tendencia no podría 1510
De esta manera unirlos en el aire:
Otra causa hay también que favorece
A aquesta dirección, y que acelera
El movimiento: y es que, apenas
El aire se enrarece, y el vacío
Por la parte de encima del anillo
Llega a formarse, en el momento el aire
Inferior, sacudiendo en el anillo,
Le impele por detrás en cierto modo,
Porque todos los cuerpos son batidos 1520
Sin cesar por el aire que los cerca:
Pero en esta ocasión hacen los golpes
Avanzar el anillo, porque arriba
Hay un vacío para recibirle:
Cuando el aire que digo se ha esparcido
En los poros del hierro y se ha insinuado
Hasta sus más sutiles elementos,
Los impele y los hace que adelanten
Como el viento las velas y la nave.
.Deben, en fin, tener todos los cuerpos 1530
El aire en su tejido, porque todos
Son porosos, y el aire de continuo
Los rodea y los toca; pues metido
Este fluido sutil dentro del hierro,
Se agita con continuo movimiento,
Y por esto sacude en el anillo
Y por dentro sin duda le menea,
Y ya con él se inclina hacia el vacío
Al cual todas sus fuerzas encamina
.También sucede alguna vez que el hierro 1540
Se aparta del imán: algunas veces
Le huye y le sigue alternativamente:
Hierro de Samotracia y limaduras
He visto yo saltar y revolverse
En un vaso de cobre si acercaban
Esta piedra de imán por el asiento;
El hierro parecía que impaciente
Huía de la piedra: hace que nazca,
Tanta discordia el interpuesto cobre,
Porque sin duda, las emanaciones 1550
Del cobre entonces se apoderan antes
Y poseen del hierro los conductos:
Las del imán, que vienen en seguida,
Todos los pasos hallan ocupados,
Y no pudiendo entrarse como antes
Con precisión se arrojan sobre el hierro,
Y chocan con sus olas el tejido
De este metal: la piedra así repele,
Y agita por el cobre el mismo cuerpo,
Que sin este obstáculo se uniera. 1560
.No debes extrañar que no produzcan
El mismo efecto las emanaciones
De piedra imán sobre los otros cuerpos;
La pesadez de algunos, como el oro,
Los tiene inmobles; y otros, como el leño,
Tienen poros muy anchos, por los cuales
Pasan emanaciones sin tocarlos
Y sin causar agitación en ellos:
Entre estas dos especies tiene el medio
El tejido del hierro, al cual impelen 1570
De esta manera las emanaciones
De piedra imán cuando impregnado se halla
De unas ciertas partículas de cobre.
.Sin embargo, el fenómeno que explico
No es tan extraño en la naturaleza
Que no pueda citar otras uniones
Tan íntimas como éstas: ves trabarse
Por medio sólo de la cal las piedras,
Y la cola de toro une las tablas
Tan fuertemente, que antes faltarían 1580
Las vetas y las partes esenciales
De la madera que esta unión faltase:
Gusta el vino mezclarse con el agua;
La pez no puede hacerlo con su peso,
Ni con su levedad puede el aceite:
Se identifica tanto con la lana
La púrpura, que no puede quitarse
De modo alguno su color, aun cuando
Se intente renovarle a fuerza de agua,
Aun cuando todo el mar quiera lavarle 1590
Y con todas sus aguas desteñirle:
El oro se incorpora con la plata
Con la ayuda del fuego, últimamente,
Y une el estaño cobres diferentes:
¿Y cuántas otras mezclas encontrara
Tan íntimas como ésta si quisiera?
¿Pues, cómo no? porque no necesitas
De tantas menudencias, y no es justo
Que emplee en esto yo un trabajo inútil:
Réstanos abrazar en un principio 1600
Muchos hechos a un tiempo: si dos cuerpos
Se encuentran con tejidos tan opuestos
Que a los huecos del uno correspondan
Eminencias del otro, su juntura
Es muy perfecta: así pueden juntarse
Con especies de anillos y de anzuelos,
Como sucede en el imán y el hierro.





(Continuará)


_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Pedro Casas Serra
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 34927
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 73
Localización : Barcelona

Lucrecio: De rerum natura - Página 2 Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 28 Mayo 2021, 04:52

.



.Ahora voy a explicarte yo la causa
De las enfermedades contagiosas;
De estas plagas terribles, que derraman 1610
Sobre hombres y ganados de repente
La mortandad. Primero enseñé arriba
Que en la atmósfera había una gran copia
De corpúsculos, que unos dan la vida,
Enfermedad y muerte engendran otros:
Cuando da ser Acaso a los postreros
El aire se corrompe y se inficiona:
La enfermedad activa y pestilente
O de clima extranjero es transmitida
Por la vía del airé, como nubes 1620
Y tempestades, o del mismo seno
De la tierra se engendra, cuando han sido
Corrompidos sus húmedos terrones
Con el calor y lluvias desregladas.
.¿No observas tú que la mudanza de aire
Y la del agua la salud atacan»
Del hombre que está lejos de su patria?
Porque allí encuentra un aire diferente
Del que ha solido respirar en casa.
¿Por ventura, no encuentras diferencia 1630
Entre la inglesa atmósfera y Egipto,
Por do el eje del mundo se ladea?
¿Y no difieren entre sí los climas
Del Ponto, y el que llega desde Cádiz
Hasta los pueblos negros y tostados?
Como estas cuatro plagas se hallen puestas
A cuatro vientos, como estén situadas
Bajo de cuatro climas diferentes,
En situación tan sólo no difieren,
Sino también en el color y forma 1640
De sus habitadores, y parece
Que están sujetos a distintos morbos.
.Es una enfermedad la elefancía
Que nace hacia las márgenes del Nilo,
No en otra parte, en medio del Egipto:
En Ática, las piernas adolecen,
Y los ojos enferman en Acaya,
Y otras tierras atacan otros miembros;
Del aire nacen estas diferencias:
Porque si el aire de extranjero clima 1650
De peligrosa cualidad dotado
Se muda y va viniendo hacia nosotros,
Se arrastra lentamente como nube
Altera y muda todas las regiones
De la atmósfera por donde camina:
Cuando llegó a la nuestra últimamente
La corrompe, y así se la asimila
Y nos la hace contraria: se derrama
Este nuevo contagio y pestilencia
Al punto por las aguas, y se pega 1660
A las mieses y humanos alimentos
Y a la comida pastos de ganados;
O se queda colgado algunas veces
Su contagio en el aire, y no podemos
Respirar este fluido mezclado
Sin sorber su infección al mismo tiempo.
Coge la pestilencia de ordinario
Lo mismo al buey que a la balante oveja:
¿Pué importa que nosotros nos vayamos
A otro clima mal sano y enfermizo 1670
A una atmósfera nueva; que nos traiga
Naturaleza un aire pestilente
Y extranjeros corpúsculos que puedan
Con su pronta irrupción darnos la muerte?
.Unas enfermedades de esta especie,
Causadas por mortíferos vapores,
En los pasados tiempos devastaron
Los campos de los términos Cecropios,
E hicieron los caminos soledades,
Dejaron la ciudad sin pobladores; 1680
Porque naciendo en lo interior de Egipto,
Después de atravesar vastos espacios
De aire y de mar, por último se echaron
Y sobre el pueblo de Pandión cayeron:
Todos los habitantes a millares
Se rendían al morbo y a la muerte:
La enfermedad cogía la cabeza
Con fuego devoraz, y se ponían
Los ojos colorados y encendidos;
Estaba la garganta interiormente 1690
Bañada de un sudor de negra sangre,
Y el canal de la voz se iba cerrando
En fuerza de las úlceras; la lengua,
Intérprete del alma, ensangrentada,
Débil con el dolor, pesada, inmóvil,
Áspera al tacto: cuando descendía
Después aquel humor dañoso al pecho
Desde las fauces, y se recogía
Alrededor del corazón enfermo,
Entonces los apoyos de la vida 1700
A un tiempo vacilaban, y la boca
De adentro un olor fétido exhalaba
Como el de los cadáveres podridos;
Y las fuerzas del alma se perdían,
Y con su languidez tocaba el cuerpo
En los mismos umbrales de la muerte.
Se juntaba a estos males insufribles
Una congoja de inquietud perpetua
Y una queja revuelta con gemidos,
Y sollozar perenne noche y día, 1710
Que sin cesar los nervios irritando,
Envarando los miembros, desatando
Las articulaciones, consumían
A los que sucumbían ya cansados
A la fatiga. Las extremidades
De sus cuerpos no obstante parecían
Estar no muy ardientes, ofreciendo
Tibia impresión al tacto: al mismo tiempo
Estaba colorado todo el cuerpo,
Con úlceras así como inflamadas, 1720
Como si hubiera sido derramado
Fuego de San Antón sobre sus miembros.
.Un ardor interior los devoraba
Hasta los mismos huesos, y la llama
En su estómago