Aires de Libertad

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Lucrecio: De rerum natura

Pedro Casas Serra
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Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 06 Abr 2021, 13:03

.



LUCRECIO

(Sacado de wikipedia)


Tito Lucrecio Caro (en latín, Titus Lucretius Carus; c. 99 a. C.-c. 55 a. C.) fue un poeta y filósofo romano, autor de un único texto que se conozca: el poema didáctico De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), que defiende la filosofía de Epicuro y la física atomista de Demócrito y Leucipo.

De rerum natura tuvo una influencia considerable en poetas romanos clásicos, en particular Virgilio, en la Eneida y las Geórgicas y, en menor medida, en las Bucólicas, y Horacio. Su obra se consideró virtualmente desaparecida durante la Edad Media pero fue redescubierta en 1417 en un monasterio alemán, probablemente la Abadía de Fulda por Poggio Bracciolini, y tuvo un papel importante en el desarrollo del atomismo, ya que Lucrecio fue una gran influencia para Pierre Gassendi y los esfuerzos de varias figuras de la época de la Ilustración en construir un nuevo humanismo cristiano.

Biografía


No se dispone de mucha información fiable sobre la vida de Lucrecio. Sus contemporáneos lo ignoran o callan su existencia; las excepciones son muy raras: Cicerón le consagra una frase en una carta a su hermano Quinto el año 44 antes de Cristo: «El poema de Lucrecio, como dices, testimonia a la vez mucho genio y mucho arte». Un pasaje del Chronicon de San Jerónimo de Estridón, obra posterior en cuatro siglos, afirma que Cicerón fue editor de su poema, lo que no cuadra con las críticas contra el epicureísmo que Cicerón formula en sus tratados. Ovidio escribe en su Los amores: «Los poemas del sublime Lucrecio no perecerán más que en el día que el mundo entero será destruido». Pero ellos no dicen nada sobre su vida. Tácito evoca su De rerum natura sin decir nada sobre su autor. Bajo el Imperio, Lucrecio parece olvidado.


Sobre esta casi completa ausencia de testimonios biográficos (pese a las evidentes huellas que dejó en diversos escritores importantes, incluido Virgilio), Henry Bergson propuso una explicación: «Es preciso creer que después de la caída de la República, cuando la política de los emperadores refortaleció la religión pagana, Lucrecio, adversario de toda religión, llegó a transformarse en un amigo peligroso, con el cual era prudente no entretenerse demasiado».

Solo dos textos del siglo IV, si bien muy posteriores, dan algunas indicaciones dudosas: Elio Donato escribió en su Vida de Virgilio que Lucrecio murió el año en que Craso y Pompeyo fueron cónsules y en que Virgilio tomó, a los diecisiete años, la toga viril. Pero esta afirmación es contradictoria: Virgilio cumplió sus 17 años el año 53 y el segundo consulado común de Pompeyo y Craso data del 55. Por otra parte, el crédito concedido a esta obra es muy débil.

En su Chronicon, Jerónimo de Estridón, más conocido como San Jerónimo, alumno de Donato, parece concordar poco después con su maestro en los datos, tomados quizá de una obra biográfica sobre poetas romanos de Suetonio que estuvo entre sus fuentes. Y añade unas informaciones que muchos juzgan bastante inciertas en razón, sobre todo, de la hostilidad que mantenían los cristianos contra el epicureísmo. En el año 96 o 94, siguiendo los manuscritos, está escrito que: «Nació el poeta Tito Lucrecio. Se volvió loco por un filtro de amor, y redactó en sus momentos de lucidez algunos libros que Cicerón corrigió después. Se dio la muerte en su año cuadragésimo cuarto.»

La corta biografía de San Jerónimo y la citada carta de Cicerón dejan suponer que este último, a la muerte de Lucrecio, adquirió el manuscrito inacabado del poema para ordenarlo y publicarlo. La información de San Jerónimo tiene todo el aspecto de haber sido compuesta ad hoc para explicar la sombría visión que ofrece del amor en su célebre poema y la tradición ha defendido que padecía algún tipo de enfermedad mental, que podría ser o no de origen físico (como la epilepsia), tratando de desprestigiar así una visión de las cosas tan atea, materialista y alejada de los dogmas de la fe cristiana e incluso de la pagana. Su tercer nombre, Caro, era propio de las clases bajas, pero Lucrecio tenía una extensa cultura, que no era fácil de adquirir si uno no pertenecía a una familia pudiente. Se ignora si era originario de la misma Roma o de alguna provincia, pero es indudable que Lucrecio vivió en Roma y resulta evidente, por la franja de fechas en que se desarrolló su vida, que debió asistir a las guerras civiles romanas, a las revueltas de Cayo Mario y Sila, a la conjuración de Catilina y a la ascensión de Julio César. A ello alude en un famoso pasaje:

Es dulce, cuando sobre el vasto mar los vientos turban las aguas, observar desde tierra la gran fatiga de otros, no porque complazca dulcemente su tormento, sino porque es dulce ver de cuáles males tú mismo te has privado. Dulce es, asimismo, contemplar grandes batallas de guerra erizada en la llanura sin que tú formes parte del peligro; pero nada hay más placentero que estar solo en los alturas de la serenidad, bien fortificado por la doctrina de los sabios, desde donde puedes resguardarte de la soberbia de los demás y verlos errar, aquí y allá, merodeando perdidos el camino de la vida, faltos de ingenio, rivalizando en nobleza de sangre y esforzándose noche y día con afán incesante para recabar una riqueza grande y asumir el poder. ¡Oh mentes miserables de los hombres! ¡Oh pechos ciegos! ¡En qué tinieblas de vida y tras cuántos grandes peligros transcurre esta vida, cualquiera que sea!.
En cuanto al suicidio, el traductor francés del poema Alfred Ernout escribió: «La locura, el suicidio hubieron debido ser unos castigos inventados por la imaginación popular para vejar al impío que rehusaba tanto creer en la supervivencia del alma y en el influjo de los dioses como en el poder de los clérigos.» Incluso Bergson: «Esta sombría historia tiene toda la apariencia de una novela. En tiempos antiguos, la imaginación popular se complacía en castigar así al ateo, con esta vida, por los dioses que había injuriado.»
Otros autores (Pierre Boyancé, el doctor Benjamin-Joseph Logre, André Comte-Sponville, Paul Nizan) consideran plausible la hipótesis del suicidio en razón del clima de angustia o de melancolía que domina la obra: «El sentido extraordinario de angustia que domina el De rerum natura revela también un hombre capaz de llevar hasta la muerte voluntaria el deseo de escapar a la angustia» dice Paul Nizan.

Fiel en todo a su doctrina, escribe Benjamin Constan-Martha, Lucrecio habrá puesto en práctica uno de los más importantes preceptos de Epicuro: «Esconde tu vida».

De rerum natura


Lucrecio es autor de un largo poema didáctico, De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), en algo más de 7.400 hexámetros distribuidos en seis libros, acaso la mayor obra de la poesía de Roma, dedicado al noble Gayo Memio. En este poema, perteneciente al género del peri physeos, se divulgan la filosofía y la física atomistas que había tomado Epicuro de Demócrito. El único texto que poseemos del poema se ha transmitido gracias a Cicerón quien preparó su edición a la muerte del poeta. Posteriormente subsistieron solo dos códices del mismo ejemplar original de su gran poema, uno clásico encontrado en York, actualmente en la Universidad de leiden, y otro, de más fácil lectura, encontrado en 1417 por el gran perseguidor de manuscritos, humanista, notario y secretario apostólico Poggio Bracciolini en un monasterio alemán, probablemente Fulda, del que pronto se hicieron numerosas copias.
El poema se inicia con un himno a la diosa Venus generatriz, mientras que termina con una descripción de la destructora peste de Atenas, contraste que tal vez fue buscado por Ciceron cuando ordenó el texto en seis libros y editó el poema.


El primero contiene la citada invocación a Venus como fuerza germinadora de la naturaleza y trata además de cómo todo está compuesto de átomos y de vacío. El libro segundo trata del movimiento y agrupaciones de los átomos. El tercero versa sobre el alma, que es mortal. El cuarto sobre la teoría de la sensación, el quinto diserta sobre el mundo y el sexto sobre diversos fenómenos atmosféricos y las enfermedades, terminando con el ya citado sombrío panorama de los estragos de la peste en Atenas, en deliberado contraste con el inicio.
Lucrecio pretende dar explicaciones racionales y naturalistas de los fenómenos que se dan en el universo, pero nunca de forma dogmática. Cuando se da con un hecho problemático, hay que acogerse al principio de las causas múltiples: la posibilidad de explicarlo de diversas maneras y no de una sola. Lo importante, más que dar con la respuesta verdadera, es no dar lugar a una atribución de los sucesos a los dioses, excluyendo así cualquier tipo de propósito o finalidad en la naturaleza.
Los análisis a la obra de poetas posteriores demuestran que le habían estudiado a fondo. A él alude Virgilio cuando escribe:

Felix qui potuit rerum cognoscere causas
atque metus omnes, et inexorablile fatum
subiecit pedibus, strepitumque Acherontis avari!
Geórgicas, lib. II.

Utiliza comparaciones para aliviar la árida materia abstracta de la obra, mezclando, con una imagen que más tarde tomará Horacio, "lo útil con lo dulce de la misma manera que un médico mezcla dulce miel en las agrias medicinas que administra". Es citado por Giordano Bruno en De l'infinito, universo e mondi (1584) y en otras de sus obras para ilustrar las ideas acerca de la pluralidad de los mundos y la homogeneidad de la materia terrestre y celestial, tratados en el Libro I por Lucrecio. También es citado en numerosas ocasiones por Montaigne a lo largo de sus Ensayos (1595). Pierre Gasendi lo prosifica y comenta en su Syntagma (1658), obra leída por Newton y Boyle. Las ideas lucrecianas fueron apreciadas durante la Ilustración, pero el poema siguió influyendo en los autores románticos, siendo admirado por Shelley, Swinburne, Tennyson o Víctor Hugo, y considerado por Leopardi la prima voce de la edad latina. Ya en el siglo XX reivindican y divulgan a Lucrecio Henri Bergson, André Gide o George Santayana, entre otros.

La obra de Lucrecio, materialista e irreligiosa, fue traducida por el afrancesado y revolucionario jacobino español José Marchena a principios del siglo XIX en endecasílabo blanco con la intención de combatir el catolicismo de sus compatriotas. También es importante, por sus méritos filológicos y por sus caudalosas notas, la versión bilingüe del humanista inglés John Mason Good, (Londres, 1805, 2 vols.) y, por fin, la edición filológicamente impecable de Carl Lachmann (Berlín, 1850).

La intención de Lucrecio, como ya señaló Virgilio, es liberar al hombre del miedo a los dioses y a la muerte, causas, según él, de la infelicidad humana. ("Está bien ver al navegante lejano luchar contra la borrasca y naufragar, no porque nos alegremos del mal ajeno, sino porque es bueno hallarse libre de tormentos"). El texto pertenece al género del perifíseos griego, poemas o textos de filósofos presocráticos que intentaban explicar el origen del mundo. Representa el cosmos como un conjunto fortuito de átomos que se mueven en el vacío ("Ninguna cosa nace de la nada", verso 211; "De la nada, nada puede hacerse", verso 219; "Nada puede a la nada reducirse / ni alguna cosa hacerse de la nada", versos 1071 y 1072). El alma es material y no sobrevive al cuerpo. Los fenómenos tienen todos causa natural. Si existen los dioses, estos no intervienen en los asuntos de los mortales. La triste visión del amor humano que ofrece ha intrigado a los especialistas.

Martin Ferguson Smith en la introducción de su traducción del poema de 1969 comentó que es "uno de las mejores poemas del mundo no solo por su valor artístico sino porque está también lleno de pasión y fervor y emoción: el poeta... pone todo su corazón y su alma a la vez que su poder intelectual en su escritura, y eso es principalmente el porqué la obra nos sigue llamando la atención y todavía palpita vida y emoción"


(Continuará)


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Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 07 Abr 2021, 04:51

.



LUCRECIO: De rerum natura


Traducción al castellano de José Marchena, el abate Marchena



Libro primero


.Engendradora del romano pueblo, 1
Placer de hombres y dioses, alma Venus:
Debajo de la bóveda del cielo,
Por do miran los astros resbalando,
Haces poblado el mar, que lleva naves,
Y las tierras fructíferas fecundas;
Por ti todo animal es concebido
Y a la lumbre del sol abre sus ojos;
De ti, diosa, de ti los vientos huyen;
Cuando tú llegas, huyen los nublados; 10
Te da suaves flores varia tierra;
Las llanuras del mar contigo ríen,
Y brilla en larga luz el claro cielo.
.Al punto que galana primavera
La faz descubre, y su fecundo aliento
Robustece Favonio desatado,
Primero las ligeras aves cantan
Tu bienvenida, diosa, porque al punto
Con el amor sus pechos traspasaste:
En el momento por alegres prados 20
Retozan los ganados encendidos,
Y atraviesan la rápida corriente:
Prendidos del hechizo de tus gracias
Mueren todos los seres por seguirte
Hacia do quieres, diosa, conducirlos;
Por último, en los mares y en las sierras,
Y en los bosques frondosos de las aves,
Y en medio de los ríos desbordados,
Y en medio de los campos que verdecen,
El blando amor metiendo por sus pechos, 30
Haces que las especies se propaguen.
.Pues como seas tú la soberana
De la naturaleza, y por ti sola
Todos los seres ven la luz del día,
Y no hay sin ti contento ni belleza,
Vivamente deseo me acompañes
En el poema que escribir intento
De la naturaleza de las cosas,
Y dedicarle a mi querido Memmio,
A quien tú, diosa, engalanar quisiste 40
En todo tiempo con sublimes prendas:
Da gracia eterna, diosa, a mis acentos.
.Haz que entretanto el bélico tumulto
Y las fatigas de espantosa guerra
Se suspendan por tierras y por mares;
Porque puedes tú sola a los humanos
Hacer que gusten de la paz tranquila;
Puesto que las batallas y combates
Dirige Marte, poderoso en armas,
Que arrojado en tu seno placentero, 50
Consumido con llaga perdurable,
La vista en ti clavada, se reclina,
Con la boca entreabierta, recreando
Sus ojos de amor ciegos en ti, diosa,
Sin respirar, colgado de tus labios.
Ya que descansa en tu sagrado cuerpo,
Inclinándote un poco hacia su boca,
Infúndele tú, diosa, blando acento:
Ínclita medianera de las paces,
Pídesela en favor de los romanos; 60
Porque no puedo consagrarme al canto
Entre las guerras de la patria mía,
ni puedo yo sufrir que el noble Memmio
Su defensa abandone por oírme.
.Óyeme, Memmio, tú con libre oído,
Y sin cuidados al saber te entregas:
No desprecies mis dones, trabajados
En honra tuya con sincero afecto,
Sin penetrar primero en lo que digo:
Porque serán materia de mi canto 70
La mansión celestial, sus moradores;
De qué principios la naturaleza
Forma todos los seres, cómo crecen,
Cómo los alimenta y los deshace
Después de haber perdido su existencia:
Los elementos que en mi obra llamo
La materia y los cuerpos genitales,
Y las semillas, los primeros cuerpos,
Porque todas las cosas nacen de ellas.
.Pues la naturaleza de los dioses 80
Debe gozar por sí con paz profunda
De la inmortalidad: muy apartados
De los tumultos de la vida humana,
Sin dolor, sin peligro, enriquecidos
Por sí mismos, en nada dependientes
De nosotros; ni acciones virtuosas
Ni el enojo y la cólera les mueven.
.Cuando la humana vida a nuestros ojos
Oprimida yacía con infamia
En la tierra por grave fanatismo, 90
Que desde las mansiones celestiales
Alzaba la cabeza amenazando
A los mortales con horrible aspecto,
Al punto un varón griego osó el primero
Levantar hacia él mortales ojos
Y abiertamente declararle guerra:
No intimidó a este hombre señalado
La fama de los dioses, ni sus rayos,
Ni del cielo el colérico murmullo.
El valor extremado de su alma 100
Se irrita más y más con la codicia
De romper el primero los recintos
Y de Natura las ferradas puertas.
La fuerza vigorosa de su ingenio
Triunfa y se lanza más allá los muros
Inflamados del mundo, y con su mente
Corrió la inmensidad, pues victorioso
Nos dice cuáles cosas nacer pueden,
Cuáles no pueden, cómo cada cuerpo
Es limitado por su misma esencia: 110
Por lo que el fanatismo envilecido
A su voz es hallado con desprecio;
¡Nos iguala a los dioses la victoria!
.Mas temo mucho en esto que te digo
Pienses acaso no te dé lecciones
De impiedad, enseñándote el camino
De la maldad: por el contrario, ¡oh Memmio!
De acciones execrables y malvadas
Fue causa el fanatismo muchas veces:
A la manera que en Aulide un tiempo 120
El altar de Diana amancillaron
Torpemente en la sangre de Ifigenia
La flor de los caudillos de los griegos,
Los héroes más famosos de la tierra:
Después que rodearon la cabeza
De la doncella con fatales cintas,
Que por ambas mejillas la colgaban:
Cuando vio que su padre entristecido
Estaba en pie del lado de las aras,
Y junto a él tapando los ministros 130
El cuchillo, y que el pueblo derramaba
En su presencia lágrimas a mares;
Muda de espanto, la rodilla en tierra
Como una suplicante desgraciada,
No la valía en tan fatal momento
Haber dado al monarca la primera
De padre el nombre; porque arrebatada
Por varoniles manos, y temblando,
Fue llevada al altar, no como hubiera
En himeneo ilustre acompañada 140
Ido a las aras con solemne rito;
Antes, doncella, en el instante mismo
De sus bodas cayese degollada
A manos de su padre impuramente,
Como infelice víctima inmolada
Para dar a la escuadra buen suceso:
¡Tanta maldad persuade el fanatismo!
.De aterradores cuentos fatigado
Referidos por todos los poetas,
Quizá huirás de mí también tú, Memmio, 150
Juzgándome inventor de sueños vanos
Que sin cesar toda tu vida agiten,
Y el temor emponzoñe tu ventura.
Y con razón; pues si los hombres viesen
Que cierto fin tenían sus desdichas,
En alguna manera se armarían,
Resistirían contra el fanatismo
Y amenazas terribles de poetas:
Pero no hay medio alguno de hacer frente,
Porque se han de temer eternas penas 160
Más allá de la muerte; no sabemos
Cuál es del alma la secreta esencia:
Si nace, o si al contrario, se insinúa
Al nacer en el cuerpo, y juntamente
Muere ella con nosotros; si del Orco
Corre vastas lagunas tenebrosas;
Si por orden divina va pasando
De cuerpo en cuerpo de los otros brutos,
Como cantó nuestro Ennio, que el primero
De las cumbres amenas de Elicona 170
Trajo guirnalda de verdor perenne
Que las gentes latinas ensalzaron:
A pesar de que en versos inmortales
Ennio afirmó los infernales templos,
En los que ni los cuerpos, ni las almas,
Sino unos macilentos simulacros
De figura espantable sólo habitan:
Dice que allí del inmortal Homero
La sombra vio, que se deshizo en llanto,
Y los arcanos del saber le expuso. 180
.Por lo que antes que entremos en disputa
De las cosas de arriba, y expliquemos
Del sol y de la luna la carrera;
Cómo en la tierra se produce todo;
Principalmente con sagaz ingenio
Del ánimo y del alma los principios
Constitutivos es bien indaguemos:
Y por qué los objetos que hemos visto
En la dolencia asustan, y en el sueño,
De modo que parece contemplamos 190
Y hablamos cara a cara con los muertos,
Abrazando la tierra ya sus huesos.
.No se me oculta que en latinas voces
Es difícil empresa el explicarte
Los inventos obscuros de los griegos,
Principalmente cuando la pobreza
De nuestra lengua, y novedad de objeto
Harán que forme yo vocablos nuevos:
Pero tu virtud, Memmio, sin embargo,
Y el placer cierto de amistad suave 200
Me inducen a sufrir cualquier trabajo
Y a velar en la calma de las noches,
Buscando de qué modo y de qué verso
Pueda en tu mente derramar las luces
Que todos los secretos te descubran.
Preciso es que nosotros desterremos
Estas tinieblas y estos sobresaltos,
No con los rayos de la luz del día,
Sino pensando en la naturaleza.





(Continuará)


Última edición por Pedro Casas Serra el Dom 11 Abr 2021, 06:52, editado 1 vez


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Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 08 Abr 2021, 11:44

.



.Por un principio suyo empezaremos: 210
Ninguna cosa nace de la nada;
No puede hacerlo la divina esencia:
Aunque reprime a todos los mortales
El miedo de manera que se inclinan
A creer producidas por los dioses
Muchas cosas del cielo y de la tierra,
Por no llegar a comprender sus causas.
Por lo que cuando hubiéremos probado
Que de la nada nada puede hacerse,
Entonces quedaremos convencidos 220
Del origen que tiene cada cosa;
Y sin la ayuda de los inmortales
De qué modo los seres son formados.
.Porque si de la nada fuesen hechos,
Podría todo género formarse
De toda cosa sin semilla alguna.
Los hombres de la mar nacer podrían,
De la tierra los peces y las aves,
Lanzáranse del cielo los ganados,
Y las bestias feroces como hijos 230
De la casualidad habitarían
Los lugares desiertos y poblados:
Los mismos frutos no daría el árbol,
Antes bien diferentes los daría:
Todos los cuerpos produjeran frutos;
Pues careciendo de principios ciertos,
A las cosas ¿qué madre señalamos?
Pero es porque los seres son formados
De unas ciertas semillas de que nacen
Y salen a la luz; en donde se hallan 240
Sus elementos y primeros cuerpos:
Por lo que esta energía circunscribe
La generación propia a cada especie.
.Además, ¿por qué causa en primavera
Vemos nacer la rosa, y en estío
Los frutos sazonados, y las viñas
En los días hermosos del otoño?
Sino porque a su tiempo las semillas
Determinadamente se reúnen;
Sale la creación si ayuda el tiempo; 250
La tierra vigorosa con certeza
Da a luz sus tiernos hijos: si naciesen
De la nada, saldrían al momento,
En tiempo incierto y estación contraria:
Pues que carecerían de principios
Cuya unión el mal tiempo no impidiera.
.Ni para su incremento cualquier cuerpo
De tiempo y conjunción de las semillas
Necesitara, si crecer pudiese
De la nada: pues jóvenes se harían 260
En un instante los pequeños niños;
Y apenas los arbustos asomasen,
De repente a las nubes se alzarían:
Y vemos que sucede lo contrario,
Puesto que poco a poco van creciendo,
Imprimiendo un carácter cierto y fijo
Con su propio crecer a cada especie.
Venir puedes de aquí en conocimiento
Que cada cuerpo crece y se sustenta
De su materia propia y de su jugo. 270
.Además, que la tierra no daría
Sin ciertas lluvias sus alegres frutos;
Ni el animal privado de alimento
Su especie propagara, ni podría
Conservarse a sí mismo: antes diremos
Que muchos elementos son comunes
A muchos individuos, así como
Las letras a los nombres: pues sentemos
Que sin principios nada existir puede.
.¿Qué impidió, en fin, a la naturaleza 280
Para que hombres tamaños nos hiciese
Que vadear pudiésemos los mares,
Arrancar con las manos las montañas,
Y vencer muchos siglos con la vida,
Sino porque ha fijado los principios
Para las creaciones de los seres?
Nada, pues, de la nada puede hacerse,
Puesto que necesita de semilla
Cualquiera cosa para ser criada,
Y del aire salir al aura tierna. 290
.Porque vemos, en fin, aventajarse
A los eriales las labradas tierras
Y mejorar la tierra con cultivo,
Inferimos de aquí existir en ella
Partes elementales que nosotros
Hacemos producir, con el arado,
Los fecundos terrones revolviendo,
Y sujetando el suelo de la tierra:
Luego si estos principios no existiesen,
La perfección de suyo adquirirían. 300
.A esto se junta que naturaleza
Nada aniquila, sino que reduce
Cada cosa a sus cuerpos primitivos;
Si los principios fueran destructibles,
De nuestra vista luego arrebatado
Cada ser pereciera en el momento;
Inútil, pues, sería toda fuerza
Que turbase la unión de los principios,
Y rompiese sus lazos: pero ahora,
Porque los elementos son eternos, 310
Sufrir no puede la naturaleza
Ponerlos a la vista destruidos,
Sino cuando una fuerza extraordinaria
El cuerpo hirió, le penetró y deshizo.
.Además, que si el tiempo aniquilase
Todo lo que arrebata a nuestros ojos,
Acabando con toda la materia,
¿De dónde Venus a sacar volviera
Todos los seres a la luz de vida?
¿Cómo reproducidos la alma tierra 320
Los alimenta, cómo da incremento,
En general los pastos repartiendo?
¿Cómo los ríos y las fuentes bellas
De tan lejos al mar tributarían?
¿Cómo el éter sustenta las estrellas?
Pues si los elementos son mortales,
Tantos siglos y días deberían
Haber todas las cosas consumido:
Luego son inmortales los principios,
Si la naturaleza los obliga 330
A las reproducciones de los seres:
Ninguna cosa puede aniquilarse.
.La misma fuerza y causa últimamente
Acabaría con los cuerpos todos
Si la materia eterna no tuviera
Estos entre sí unidos y enlazados:
El tacto sólo les daría muerte,
Porque no siendo eternos sus principios,
Cualquiera fuerza a aniquilarlos basta.
Mas como el nexo de sus elementos 340
Diferencia los cuerpos unos de otros,
Y como es la materia indestructible,
Cada cuerpo subsiste ileso en tanto
No reciba algún choque, que desuna
La textura y unión de sus principios:
Luego no se aniquila cosa alguna;
Antes bien, destruido cualquier cuerpo,
Se vuelve a sus primeros elementos.
.En fin, ¿perecen las copiosas lluvias
Cuando las precipita el padre éter 350
En el regazo de la madre tierra?
No: pues hermosos frutos se levantan,
Los ramos de los árboles verdean,
Crecen y se desgajan con el fruto.
Sustentan a los hombres y alimañas,
De alegres niños pueblan las ciudades,
Por cualquier parte en las frondosas selvas
Se oyen los cantos de las aves nuevas,
Y los rebaños de pacer cansados
Tienden sus cuerpos por risueños pastos, 360
Y sale de sus ubres retestadas
Copiosa y blanca leche; sus hijuelos
De pocas fuerzas por la tierna hierba
Lascivos juguetean, conmovidos
Del placer de mamar la pura leche:
Luego ningunos cuerpos se aniquilan;
Pues la naturaleza los rehace,
Y con la muerte de unos otro engendra.
.Puesto que te he enseñado que los seres
No pueden engendrarse de la nada, 370
Ni pueden a la nada reducirse;
No mires con recelo mi enseñanza,
Al ver que con los ojos no podemos
Descubrir los principios de las cosas;
Sin embargo es preciso que confieses
Que hay cuerpos que los ojos no perciben.
.La fuerza enfurecida de los vientos
Revuelve el mar, y las soberbias naves
Derriba, y desbarata los nublados;
Con torbellino rápido corriendo 380
Los campos a la vez, saca de cuajo
Los corpulentos árboles, sacude
Con soplo destructor los altos montes;
El ponto se enfurece con bramidos,
Y con murmullo aterrador se ensaña.
De aquí seguramente inferiremos
Que los vientos son cuerpos invisibles,
Que barren tierra, mar, y en fin el cielo,
Y esparcen por el aire los destrozos:
No de otro modo corren y destrozan, 390
Que cuando un río de tranquilas aguas
De repente sus márgenes ensancha
Enriquecido de copiosas lluvias
Que de los montes a torrentes bajan
Amontonando troncos y malezas:
Ni los robustos puentes la avenida
Impetuosa sufren de las aguas;
En larga lluvia rebosando el río,
Con ímpetu estrellándose en los diques,
Con horroroso estruendo los arranca, 400
Y revuelve en sus ondas los peñascos,
Con furor arrollando todo obstáculo;
Del mismo modo los furiosos vientos
Semejantes a un río impetuoso
Se arrojan sobre un cuerpo, y le sacuden,
Y lo llevan delante con gran fuerza,
En remolino a veces le arrebatan;
Mil vueltas le hacen dar a la redonda.
Diré y repetiré yo que los vientos
Son cuerpos invisibles: sus efectos 410
Y su naturaleza nos lo muestran,
Puesto que emulan a los grandes ríos.





(Continuará)


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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 09 Abr 2021, 05:12

.



.Sentimos, además, varios olores,
Y en la nariz tocando no los vemos;
Ni el calor percibimos, ni los fríos,
Ni las voces tampoco ver solemos
Que la naturaleza de los cuerpos
Es preciso que tenga, porque pueden
Impeler los sentidos: nada puede
Tocar y ser tocado sino el cuerpo. 420
.Por último; en las playas resonantes
Los vestidos colgados se humedecen,
Y tendidos al sol se enjugan luego:
Ni cómo se empaparon ver podemos
Ni cómo se enjugaron con la lumbre:
En partículas tenues se divide
El agua de manera que no pueden
Verse de modo alguno con los ojos.
Después de cierto número de soles
El anillo se gasta en vuestro dedo, 430
El gotear la piedra agujerea,
La reja del arado ocultamente
En los surcos se gasta, y con los pasos
Los empedrados desgastarse vemos;
En las puertas también las manos diestras
De cobreñas estatuas se adelgazan
Con los besos continuos de unos y otros;
Pues que gastadas vemos se atenúan:
Pero no quiso la naturaleza
Descubrirnos su pérdida instantánea, 440
Celosa de que viesen nuestros ojos
El lento crecimiento con que obliga
A aumentarse los cuerpos cada día,
Ni cómo se envejecen con el tiempo,
Ni qué pérdidas tienen los peñascos
De sales roedoras carcomidos,
Que a los mares dominan y amenazan:
Luego sólo obra la naturaleza
De imperceptibles cuerpos ayudada.
No está ocupado todo por los cuerpos, 450
Porque se da vacío entre las cosas:
Al entenderlo cogerás el fruto,
Ni andarás entre dudas vacilante,
Ni de continuo buscarás la esencia,
Ni desconfiarás de mis escritos.
.Un espacio se da desocupado,
Impalpable, vacío: el movimiento
Sin este espacio no concebirías;
Porque propiedad siendo de los cuerpos
La resistencia, nunca cesarían 460
De andar entrechocándose unos y otros:
Imposible sería el movimiento,
Pues ningún cuerpo se separaría:
Por los mares ahora y por las tierras
Y por los altos cielos, con los ojos
Vemos mil movimientos diferentes:
Y sin vacío no tan solamente
De agitación continua carecieran
Los cuerpos, mas también, ni aun engendrados
Hubieran sido; porque la materia 470
Quieta se hubiera estado eternamente.
.Aunque creamos sólidos los cuerpos,
Los vemos penetrables: por las rocas
Copiosas gotas por doquier chorrean;
Por todo el animal corre el sustento;
Los árboles crecidos dan el fruto
En tiempo señalado a manos llenas,
Porque la savia desde las raíces
Por troncos y por ramas se difunde;
Y las voces penetran las paredes, 480
Recorren los secretos de las casas;
Hasta los huesos nos penetra el frío;
Sin vacío los cuerpos no pudieran
Trasladarse a otro punto en modo alguno.
.En fin ¿cómo unas cosas se aventajan
A las otras en peso, y no en figura?
Pues si un vellón de lana pesa tanto
Como un cuerpo de plomo, en equilibrio
Debe estar la balanza; la materia
Hace peso hacia abajo; luego queda 490
Sin pesadez por su naturaleza
El vacío: pues si me das dos cuerpos
En una superficie comprendidos,
El más ligero es el de más vacío,
El más denso será de mayor peso;
La razón nos demuestra claramente
Un vacío existir diseminado.
.Mas porque nadie pueda seducirte,
Me adelanto a ponerte de antemano
De algunos el capcioso raciocinio. 500
Sostienen que a los peces relucientes
Les abre el agua líquidos caminos,
Que después el espacio abandonado
Se ocupa por la onda retirada:
Pueden moverse así y mudar de sitio
Todos los demás cuerpos sin vacío.
.En razón falsa estriba el argumento;
¿Cómo podrán los peces menearse
Si las aguas no dan lugar vacío.
¿Cómo refluirán las aguas mismas 510
Cuando los peces no darán un paso?
O los cuerpos privar de movimiento
O el espacio vacío confesemos
Que principia a mover todos los cuerpos.
.Con rapidez separa tú dos cuerpos
Planos y que entre sí estén bien unidos,
Verás cómo se forma allí un vacío
Que no puede a la vez llenar el aire:
Le va ocupando todo poco a poco.
.Si por fortuna alguno presumiera 520
Que de dos superficies separadas
El espacio intermedio es ocupado
Del aire condensado anteriormente,
Se engaña; pues se forma allí un vacío
Entonces que no hubo antes, y se llena
El vacío existente: de este modo
El aire ya no puede condensarse;
Y aun dado que pudiese, como dicen,
No podría a mi juicio sin vacío
Sus partes recoger y reducirlas 530
A volumen menos; para escaparte
Cualquier dificultad que me objetares,
Es preciso confieses el vacío.
.Yo podría traerte muchas pruebas
Que mis razones más acreditasen:
A tu penetración estos ensayos
Son suficientes, si indagando sigues,
Porque así como muy frecuentemente
Rastrean las querencias enramadas
De las fieras monteses y los canes, 540
Cuando dieron por fin con rastro cierto,
Así de consecuencia en consecuencia
Darás en general con los arcanos
De la naturaleza, y de sus senos
Sacarás la verdad. No te empereces.
Si te apartares algo de mi objeto,
Me atrevo, Memmio, a hacerte esta promesa.
Se agotarán los grandes manantiales
Donde he bebido yo largas noticias,
Mi rico pecho dejará primero 550
De derramarlas con suave labio,
Y a paso lento la vejez tardía
Habrá ocupado todos nuestros miembros,
Y el principio vital habrá disuelto,
Primero que por medio de mis versos
Haya agotado esta materia inmensa.
.A nuestros raciocinios ya volvamos:
Estriba, pues, toda naturaleza,
En dos principios: cuerpos y vacío
En donde aquéllos nadan y se mueven: 560
Que existen cuerpos, el común sentido
Lo demuestra; principio irresistible
Sin el cual la razón abandonada
De errores en errores se perdiera.
Si no existiera, pues, aquel espacio
Que llamamos vacío, no estarían
Los cuerpos asentados, ni moverse
Podrían, como acabo de decirte.
.Además del espacio y el vacío,
No conocemos en naturaleza 570
Una clase tercera independiente
De los principios dichos: lo que existe
Es necesariamente de pequeña
O de grande extensión: si lo sintiere
El tacto aunque ligera y levemente,
Debemos colocarlo entre los cuerpos,
Y al todo seguirá. Pero si fuere
Impalpable, y ninguno de sus puntos
A la penetración resistir puede,
Este espacio y lugar llamo vacío. 580
.En general los seres son activos;
O bien a la acción de otros se sujetan,
O bien el movimiento proporcionan,
Y la existencia, pues los cuerpos solos
Pueden ser o activos o pasivos:
Sólo el vacío puede darles sitio:
Luego no existe en la naturaleza
Más que los cuerpos dichos, y el vacío:
No pueden alcanzarlo los sentidos,
Ni el espíritu humano comprenderlo. 590
.Lo que no sea materia ni vacío,
Propiedad o accidente es de uno o de otro.
Las propiedades son inseparables
Del sujeto; tan solamente cesan
Cuando éste es destruido; así en la piedra
Tal es la pesadez, tal en el fuego
Es el calor, fluidez tal en el agua,
La tangibilidad tal en los cuerpos
Y tal su privación en el vacío.
Los que llamar solemos accidentes, 600
Como la libertad y servidumbre,
La pobreza y caudales desmedidos,
La paz y guerra, sólo son maneras
De ser, que con su ausencia o su presencia
Lo esencial no trastornan del sujeto.
.El tiempo no subsiste por sí mismo:
La existencia continua de los cuerpos
Nos hace que distingan los sentidos
Lo pasado, presente, y lo futuro;
Ninguno siente el tiempo por si mismo, 610
Libre de movimiento y de reposo.





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Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 10 Abr 2021, 05:17

.



.En fin, cuando nos dicen haber sido
Robada Elena y las troyanas gentes
Haber sido con guerra sujetadas,
Nadie nos fuerce a confesar que pueden
Existir por sí mismos estos hechos,
Después que el tiempo irrevocable hubo
Los siglos y sucesos engullido;
Porque en diversos tiempos y regiones
Cuantas cosas pasaron, pasar pueden, 620
Mas sin materia, ni lugar ni espacio,
Todo acontecimiento es imposible.
.Sin materia, por fin, y sin vacío,
La hermosura de Elena nunca hubiera
Los célebres combates encendido
De una guerra cruel que fomentaba
El pecho ardiente de Alejandro frigio:
No incendiara el caballo de madera
De Pérgamo las torres sublimadas
Con el parto nocturno de los griegos. 630
Ya puedes ver que todos los sucesos
Que agitan y revuelven nuestro globo
No existen en verdad como los cuerpos,
Ni son como el vacío, sino simples
Cambios de los principios; accidentes
Que al espacio o los cuerpos se refieren.
.Llamamos cuerpos a los elementos
Y a los compuestos que resultan de ellos:
Los elementos son indestructibles,
Porque su solidez triunfa de todo. 640
.Te costará trabajo persuadirte
Que existen cuerpos sólidos: el rayo
Atraviesa los muros, así como
Las voces y los gritos: se caldea
El hierro si le metes en la fragua;
Peñas ardiendo arrojan los volcanes;
El oro se liquida en los crisoles;
El cobre se derrite como el hielo;
El frío y el calor de los licores
Sentimos en los vasos que bebemos: 650
De solidez perfecta no tenemos
Idea cierta y experiencia clara.
.Mas la razón y la naturaleza
Esta verdad nos hacen que entendamos:
Óyeme en pocos versos: los principios
Que componen el gran todo criado
Tienen un cuerpo sólido y eterno.
.Después, como los cuerpos y el espacio
Por su naturaleza son opuestos,
Es preciso que existan uno y otro 660
Enteramente puros por sí mismos:
El vacío repugna todo cuerpo,
La materia al vacío de sí aleja:
Luego sólidos son y sin vacío
Los elementos, los primeros cuerpos.
.Pues que se da en los cuerpos el vacío,
Deben de partes sólidas cercados
Estar estos vacíos. Repugnante
En los cuerpos sería dar vacío,
Si a las paredes que rodean éste 670
La solidez quitamos. Las paredes
El agregado son de la materia:
Luego como los cuerpos se destruyan,
Es la materia sólida y eterna.
.Sólido fuera el todo sin vacío:
Y sin cuerpos que ocupen el espacio,
Vacío inmenso fuera el universo,
Por el contrario. El cuerpo y el espacio
Son respectivamente muy distintos,
Pues que no existe lleno ni vacío 680
Perfecto: los principios y elementos
Diferencian el lleno del vacío.
.No puede disolverlos choque externo,
Ni puede penetrar extraña fuerza
A su tejido: ni de acción extraña
Pueden recibir daño, como he dicho.
Mas cómo pueda un cuerpo sin vacío
Ser roto, dividido o descompuesto,
Seguramente yo no lo concibo:
Él es a la humedad inaccesible, 690
Al frío y al calor, que son las causas
Destructoras de todo: así observamos
Que cuanto más los cuerpos son sujetos
A estas causas que van menoscabando,
Encierran más vacío en su tejido:
Luego si constan los primeros cuerpos
De solidez, y no tienen vacío,
Eternos han de ser forzosamente.
.Si no fuesen eternos, a la nada
Todo el mundo se hubiera reducido: 700
Pero como la nada no produce
Ni aniquila los seres, es preciso
Que eternos sean los primeros cuerpos,
Pues los destruyen y los reproducen
Todos los seres: luego los principios
La simplicidad sólida contienen,
Porque sin ella no hubieran podido
Durante tantos siglos conservarse,
Ni reparar los seres de continuo.
.En fin, si hubiera la naturaleza 710
A límites precisos reducido
La divisibilidad de la materia,
Los elementos del gran todo hubieran
En la revolución de tantos siglos
Llegado luego a tal acabamiento,
Que de su unión los cuerpos producidos
Alcanzar no pudieran su incremento.
Como un cuerpo más pronto se destruya
Que lo que tarda el mismo en rehacerse,
Las pérdidas que hubiera padecido 720
En la edad precedente, irreparables
Fueran sin duda alguna en las siguientes:
Pero constantemente se reparan
De su menoscabar todos los cuerpos,
Y los vemos llegar a plazos fijos
A aquella perfección que les compete,
La división de la materia tiene
Límites invariables y precisos.
.Solidísimos son los elementos:
Mas como en todo cuerpo haya vacío, 730
Pueden hacerse blandos como el agua,
El aire, tierra y fuego; y al contrario,
Si damos que son muelles los principios,
El pedernal, el hierro, como puedan
Consistencia tomar no explicaremos.
Porque en sus obras la naturaleza
Sobre sólidas bases no estribara.
Sólidos son y simples los principios,
Pues su unión más o menos apretada
Resistencia y dureza da a los cuerpos. 740
.La duración, por fin, y el crecimiento
De los cuerpos ha la naturaleza
Determinado y su poder medido.
No padecen mudanza las especies,
Ni las generaciones se varían,
Como las clases diferentes de aves
Están de ciertas manchas salpicadas;
Porque son inmutables las especies.
Si admitimos mudanza en los principios
No sabremos qué pueda producirse 750
Y qué no pueda, y cómo se limitan
Los cuerpos, cómo pueden traer los siglos
Naturaleza, vida, movimiento,
Y las mismas costumbres de los padres.
.La extremidad de un átomo es un punto
Tan pequeño, que escapa a los sentidos;
Debe sin duda carecer de partes:
Él es el más pequeño de los cuerpos,
Ni estuvo ni estará jamás aislado;
Es una parte extrema, que juntada 760
Con otras y otras partes semejantes,
Forman así del átomo la esencia.
Si del átomo, pues, los elementos.
De existencia carecen separados,
Será su unión tan íntima y estrecha,
Que no hay fuerza capaz de separarlos.
De simple solidez los elementos
Y partes muy delgadas se componen;
Su unión no es un compuesto heterogéneo,
Sino simplicidad eterna. Quiere 770
De este modo formar naturaleza
Los cuerpos, sin que alguna de sus partes
Separación o menoscabo sufra.
.Además, si nosotros no admitimos
De división un término preciso,
Se compondrán los cuerpos más pequeños
De infinidad de partes, caminando
De mitad en mitad al infinito.
¿Qué diferencia habrá de un cuerpo grande
Al cuerpo más pequeño? Suponiendo 780
Que el todo es infinito, sin embargo,
De partes infinitas igualmente
Se compondrán los átomos más breves:
Mas como la razón no lo comprenda,
Convencido es preciso que confieses
Que los simples corpúsculos terminan
La división y solidez eterna.
.Si la naturaleza creadora
No acostumbrase a reducir los seres
A sus mínimas partes, no podría 790
Rehacer unos de otros, destruidos:
Pues siendo todavía divisibles,
No podría enlazarse la materia,
Ni tener pesadez, ni ser chocada,
Ni encontrarse con otro ni moverse,
Causas engendradoras de los seres.
.Si divisibles fueran los principios
Al infinito, es fuerza que existieran
Desde la eternidad cuerpos intactos:
Mas como sean frágiles, no pueden 800
Haber por tantos siglos resistido
A innumerables choques de continuo.
.Y por esta razón los que creyeron
Que el fuego era el origen de las cosas,
En un error grosero han incurrido.
Esta opinión Heráclito defiende
Como primer caudillo, celebrado
Por su obscuro lenguaje entre los griegos
Superficiales, más que por los sabios
Que buscan la verdad: porque los necios 810
Aman y admiran más lo que está envuelto
En misteriosos términos; su oreja
Suavemente puede ser herida
Y embelesada con gracioso ruido:
Y el dulce halago a la verdad prefieren.





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Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 11 Abr 2021, 06:35

.



.A Heráclito pregunto: ¿de qué modo
Podrían existir tan varias cosas
Si del fuego purísimo nacieran?
Rarificar o condensar el fuego
De nada serviría, si sus partes 820
Se compusiesen de la misma esencia
Que tiene todo el fuego: reunidos
Los elementos, fuego más activo
Tendremos, y más flojo separados:
Bien condensemos o rarifiquemos
Del fuego, como hemos ya probado,
No se pueden formar cuerpos distintos.
.Y si éstos reconocen el vacío,
Enrarecer y condensar el fuego
Podrán; pero se quedan en silencio 830
Viendo se contradicen a sí mismos,
Y evitan admitir puro vacío;
Y mientras huyen las dificultades
Se apartan del camino verdadero.
El vacío quitado, no reparan
Que debe condensarse todo cuerpo,
Y no formar más que uno, cuyas partes
Condensadas no pueden escaparse
Como el calor y luz que arroja el fuego:
Luego de partes densas no se forman. 840
.Porque si en defender ellos se obstinan
Que las partes del fuego recogidas
Se apagan y se mudan, a la nada
El fuego elemental reducirían,
Y todo nacería de la nada;
No puede un cuerpo transmutar su esencia
Sin que deje de ser lo que antes era.
Deben, pues, conservar los elementos
Del fuego aquella su naturaleza,
Para que ni los cuerpos se aniquilen 850
Ni el gran todo renazca de la nada.
.Mas aunque existen en naturaleza
Algunos cuerpos de inmutable esencia,
Que con aumentos o disminuciones
Y con combinaciones diferentes
Hacen cambiar la esencia de los cuerpos,
No son éstos corpúsculos de fuego.
Añadir o quitar no importaría,
Ni cambiarles el orden, pues de fuego
Tendrían todos la naturaleza, 860
Y del fuego los cuerpos se engendraran.
.Así es como yo pienso que se forman:
Existen ciertos cuerpos, cuyo encuentro,
Figura, situación y movimiento
Y orden forman el fuego; trastornados,
Su esencia mudan. Estos elementos
Ni son de fuego, ni otra cosa alguna
Que pueda enviar cuerpos al sentido,
Y palparlos el tacto si se arriman.
.Decir que todo lo compone el fuego, 870
Y que éste es el principio de las cosas,
Que es lo mismo que Heráclito establece,
Me parece locura consumada.
Ataca los sentidos por sí mismos,
Los destruye y nos roba la creencia
Que pende de los mismos por los cuales
El fuego conoció; pues se persuade
Que conocen el fuego los sentidos,
Y lo demás no cree que es tan claro:
Muy necio y delirante me parece. 880
¿Adónde la verdad encontraremos?
¿Quién mejor que el sentido puede hacernos
Lo falso distinguir y verdadero?
.¿Por qué, pues, quitará alguno los cuerpos,
Dejando por principio sólo el fuego,
O quitándole a éste su existencia,
Los demás cuerpos dejará tan sólo?
Uno y otro parece igual delirio.
.Aquéllos que creyeron ser el fuego
La materia y la suma de los cuerpos; 890
Y los que por principio establecieron
El aire creador, los que pensaron
El agua misma hacer por sí los cuerpos,
Y que la tierra lo criaba todo,
Y que en cualquiera cuerpo se mudaba,
En errores grandísimos cayeron.
Añadamos también los que duplican
Los elementos, cuando al fuego juntan
Con el aire, y la tierra con el agua;
Los que aire, tierra, lluvia y fuego tienen 900
Por creadores de los cuerpos todos.
.Empédocles, el hijo de Agrigento,
Va a su frente, nacido en las orillas
Triangulares de la isla celebrada
Por las ondas azules del mar Jonio
Que la baña y rodea con mil vueltas,
Y que con altas encrespadas olas
Por un angosto estrecho la divide
De las playas y términos de Italia.
Aquí habita Caribdis anchurosa, 910
Aquí etnéos murmullos amenazan
De llamas recoger nuevos furores,
Vomitar un volcán por sus gargantas,
Y de nuevo lanzar a las estrellas
Relámpagos de fuego: ciertamente
Esta región que admiran las naciones,
Óptima en bienes, prodigiosa grande,
De valerosos héroes guarnecida,
No tuvo en si varón más señalado,
Más asombroso, caro y respetable; 920
De su divino pecho las canciones
Pregonan sus inventos peregrinos,
Dejándonos en duda si fue humano,
O de inmortal estirpe descendiente.
Este sabio inmortal, y los nombrados
Inferiores a él, menos ilustres,
Divinos inventores de las cosas,
Sacaron de sus íntimas entrañas
Oráculos más ciertos y sagrados
Que la Pitia en la trípode de Apolo 930
Los diera con laureles coronada;
Mas cual hombres al fin, aunque tan grandes,
Erraron los principios de las cosas,
De errores en errores resbalando.
.Establecen primero el movimiento,
Y dejan a los cuerpos sin vacío:
Cuerpos blandos y raros reconocen
Tal como el aire, el sol, le tierra, el fuego,
Animal, vegetal, pero no quieren
Admitir en sus cuerpos el vacío. 940
.Dividen la materia al infinito,
La sección de los cuerpos no limitan
Ni en ellos partes mínimas conocen.
Viendo que de los cuerpos el extremo
Lo mínimo es que llega a los sentidos,
Hay que conjeturar que aquel extremo
Que en el extremo mismo no podemos
Distinguir, es el mínimo en los cuerpos.
.Establecen también principios blandos,
Que nacen y perecen como vemos. 950
Ya se hubiera el gran todo aniquilado,
Los cuerpos renacieran de la nada:
¡Ya ves cuán grande error y qué delirio!
.Enemigos, por fin, son los principios,
Y de muchas maneras se destruyen;
Chocándose entre sí se aniquilaran,
O se disiparían cual los rayos,
Lluvias y vientos por las tempestades.
.Si todo se hace de estas cuatro cosas,
Y todo en ellas mismas se resuelve, 960
¿Por qué aquéllas tendremos por principios
Mejor que no a los cuerpos? pues que mudan
De esencia y forma y de naturaleza.
.Mas si al contrario, acaso presumieres
Que se reúne el agua, el fuego, el aire
Y tierra sin mudarse en modo alguno
Su misma esencia, de ellos no podría
Crearse cosa alguna, ya animada,
Ya inanimada sea como el árbol.
Una mezcla confusa encontraremos 970
De aire, agua, tierra y fuego: nunca pueden
Estas substancias concebirse unidas;
Su propiedad cada una desplegara.
Es necesario que obren los principios
De un modo clandestino e invisible;
No sea que dominando demasiado
Impidan a los cuerpos que se formen
Conservar su específico carácter.
.Su primer elemento hacen al fuego,
Que emana según ellos de los cielos; 980
De éste se engendra el aire, de aquí el agua,
Y la tierra del agua es engendrada.
Retrogradando nacen de la tierra
Los demás elementos: antes la agua,
Después el aire; el fuego últimamente;
Estas transformaciones nunca cesan,
Bajan desde los cielos a la tierra,
Desde la tierra hasta los cielos suben:
No deben hacer esto los principios;
Es preciso que sean inmutables, 990
Porque no se aniquile el universo;
No puede cuerpo alguno de su esencia
Los límites pasar sin que al momento
Deje de ser lo que era; por lo tanto,
Si se transforman estos elementos
De continuo, como hemos dicho arriba,
Es preciso que de otros inmutables
Se compongan; no sea que a la nada
Se vea reducido el universo.
Establece más bien algunos cuerpos, 1000
De tal naturaleza revestidos,
Que si el fuego criasen, hacer pueden
Estos mismos el fluido del aire,
Y así los demás seres, aumentando
O bien disminuyendo, los principios,
Cambiando situación y movimiento.





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Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 12 Abr 2021, 04:39

.



.Pero es claro, me dices, que los cuerpos
Crecen y se sustentan de la tierra:
Si la estación al aire no le presta
Una temperatura favorable, 1010
Y si con frescas lluvias no se mueven
Las copas de los árboles, ni ayuda
Con sus rayos el Sol las producciones;
Ni sembrados, ni arbustos, ni animales
Jamás podrán llegar a crecimiento.
.Sin duda es cierto; y si a nosotros mismos
No nos sustenta un sólido alimento
Y bebida suave, nuestros miembros
Su brío perderán, y el sentimiento
Se acabara del todo en nuestros huesos: 1020
Porque nos alimentan ciertos cuerpos
Como a las demás cosas, pues mezclados
Los principios están, y son comunes
De muchos modos a otros muchos cuerpos.
De aquí la variedad en el sustento:
Mucho importa saber de los principios
La mezcla, situación y movimientos
Recíprocos; los mismos constituyen
El cielo, el mar, la tierra, sol y ríos,
Los árboles, los frutos y animales: 1030
En cada verso de estos mismos cantos
Verás que son comunes muchas letras
De muchas voces: debes, sin embargo,
Confesar que los versos y palabras
Difieren entre sí, ya en la substancia,
Ya en el mismo sonido que sentimos:
Tanto pueden las letras variadas.
Pero de la materia los principios
De otros mil modos combinar se pueden
Para criarse variedad de cosas. 1040
La Homeomeria también profundicemos
De Anaxágoras, que es así llamada
Entre los griegos, y en la lengua patria
No permite nombrarla su pobreza;
Pero es fácil decirlo con rodeos
Y explicar la Homeomeria en su principio.
Los huesos, a saber, de huesecitos;
Las entrañas se forman de entrañitas;
Muchas gotas de sangre congregadas
Crían la sangre; y piensa que se forma l050
De moléculas de oro el oro mismo;
Que se forma la tierra, el fuego, el agua
De sus pequeñas partes respectivas,
Y que todos los cuerpos son formados
De la unión de principios similares.
.Él no admite vacío en parte alguna,
Y los cuerpos divide al infinito:
Y yerra en ambas cosas, como aquellos
Que antes de él los principios indagaron.
.Establece muy frágiles principios, 1060
Si el nombre de principios puede darse
A los que son lo mismo que los cuerpos
Endebles, se destruyen y perecen.
En un ataque tan violento y fuerte,
¿Quién permanecerá? ¿quién de la muerte
Cogido, escapará de entre sus garras?
¿El fuego? ¿el agua? ¿el aire? ¿sangre o huesos?
Ninguno de estos cuerpos, según juzgo;
Pues son perecederos como aquéllos
Que vemos perecer a nuestros ojos: 1070
Nada puede a la nada reducirse,
¡Ni alguna cosa hacerse de la nada,
Confirman mis probados argumentos.
.Por otra parte, como el alimento
El cuerpo sustentado le engrandece,
Se sigue que las venas y la sangre,
Y los huesos y nervios se componen
De heterogéneas partes: o substancias
Mezcladas dirán ser los alimentos,
Y que abrazan en si pequeños nervios, l080
Y unas partes de sangre, y huesos, venas:
Entonces los sustentos y bebidas
De heterogéneas partes se componen.
.Si los cuerpos que nacen de la tierra
Los contiene además ella en su seno,
Debe constar de tan diversas partes
Cuanto sus producciones son diversas:
De los demás compuestos raciocino
Del mismo modo; si la llama y humo
Y ceniza están dentro en los leños, 1090
Los leños deben ser heterogéneos.
.Un solo medio de defensa tiene
La opinión vacilante de Anaxágoras:
Dél se vale, y pretende que los cuerpos
Encierran en sí mismos los principios
De todos los demás; pero que aquéllos
Solamente divisan nuestros ojos
Que están en mayor número mezclados,
Y ocupan la primera superficie:
La razón desaprueba este discurso; ll00
Porque fuera forzoso que los granos
Cuando son quebrantados con la piedra
Diesen muestras de sangre, o bien de partes
Que alimentan el cuerpo; manaría
Sangre, si se frotaran dos guijarros:
Las hierbas destilaran igualmente
Dulces gotas de leche tan sabrosa
Como las ubres de lechera oveja:
Destripando terrones, muchas veces
Yerbas encontraríamos y granos 1110
Y árboles pequeñitos escondidos:
Hendiendo la madera, en fin, se vieran
Llamas pequeñas, y ceniza, y humo:
Mas como la experiencia contradiga
Estar así revueltos los principios,
Deben comunes ser a todo cuerpo,
Y estar diversamente colocados
En los diversos cuerpos de los seres.
.Pero dirás que en montes empinados
Las copas de los árboles robustos 1120
Del austro proceloso sacudidas
Se entrechocan y arrojan vivas llamas:
Es cierto, sí; mas no contienen fuego:
Una porción de partes inflamables
Por el frote en un punto reunidas
El incendio originan de los bosques;
Si tanto fuego en ellos se escondiera,
No podría un momento refrenarse,
Consumiera las selvas de continuo,
Reduciendo a cenizas todo arbusto. 1130
.Ya ves que importa mucho, como dije,
El mixto conocer de los principios,
Saber su movimiento y posiciones
Recíprocos, porque los elementos
Cambiados entre sí ligeramente
Sacarían el fuego de los leños,
Como si estas palabras ligna et ignes
Sin que sus letras alteremos mucho
Con distinto sonido pronunciamos.
.Si crees que no pueden explicarse 1140
Ya, por fin, los fenómenos del mundo
Sin que atribuyas a los elementos
Naturaleza igual a la del cuerpo,
Perecen los principios de las cosas;
De modo que den grandes carcajadas
De una trémula risa conmovidos,
Y el semblante y mejillas humedezcan
Llenándolos de lágrimas amargas.
.Escucha las verdades que me falta
Hacerte conocer por modo claro. 1150
Bien conozco que son bastante obscuras;
Pero mi corazón ha sacudido
Con fuerte tirso la esperanza grande
De gloria, y juntamente ha derramado
Suave amor de las musas en mi pecho;
Del que agitado con briosa mente
Recorro los lugares apartados,
De las Piérides antes nunca hollados:
Agrádame acercarme a fuentes puras,
Y agotarlas bebiendo, y nuevas flores 1160
Agrádame coger para guirnalda
Insigne con que ciña mi cabeza
De un modo que las musas a ninguno
Hayan antes las sienes adornado:
Primero, porque enseño grandes cosas,
De la superstición rompo los lazos
Anudados que el ánimo oprimían;
Después, porque compongo versos claros
Sobre una cosa obscura, realzando
Con poética gracia mis escritos. 1170
De la razón en esto no me aparto.
Así, cuando los médicos intentan
Hacer beber a un niño amargo ajenjo,
Los bordes de la copa untan primero
Con el licor de miel dulce y dorado,
Para que, seduciendo y engañando
La impróvida niñez, hasta los labios
El amargo brebaje apure en tanto
Y engañado no muera, sino que antes
Convaleciendo así se restablezca; 1180
Del mismo modo, porque las más veces
Parece trato yo de asuntos tristes
Para aquéllos que no han jamás pensado,
Y que al vulgo disgustan de los hombres,
Con el suave canto de las musas.
Quise explicarte mi sistema todo
Y enmelarte con música pieria,
Por si acaso pudiera de este modo
Tenerte seducido con mis versos,
Hasta que entera y fiel Naturaleza 1190
Sin velo ante tus ojos se presente.
.Mas porque te he enseñado que los cuerpos
De la materia sólidos y eternos
Giran perpetuamente indestructibles,
Examinemos hora si la suma
De éstos es infinita, o limitada;
Si también el vacío establecido,
Este lugar y espacio en que los cuerpos
Se mueven además es limitado,
O si es profundo, inmenso e infinito. 1200





(Continuará)


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Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 13 Abr 2021, 04:10

.



Pues que por todas partes un espacio
Te falta que correr ilimitado.
.Si además el espacio es limitado
Y alguno se coloca en el extremo
Y tira alguna flecha voladora,
¿Deseas que tirada con gran fuerza
Vuele ligera por llegar al blanco,
O piensas que la impide algún estorbo
Su vuelo y no la deja ir adelante?
Uno u otro es preciso que confieses. 1220
Cualquiera que tú elijas, a la fuerza
Debes quitar los límites al todo:
Porque bien sea obstáculo el que impida
Y estorbe que la flecha llegue al blanco,
O bien le pase, aquí no se da extremo:
En donde pongas límites, yo al punto
Preguntaré qué ha sido de la flecha:
Jamás encontrarás así el extremo;
Siempre su inmensidad deja un espacio
Que recorra la flecha fugitiva. 1230
.Además, que si la naturaleza
Hubiera puesto límites al todo,
Ya la materia con su mismo peso
Se juntara en los sitios más profundos;
Debajo de la bóveda del cielo
Ninguna cosa se produciría,
Ni el cielo ni la luz del Sol naciera;
Como que la materia toda hundida
Desde la eternidad amontonada
Inerte yacería; pero ahora 1240
De cierto no reposan los principios,
Porque ningún lugar profundo existe
En donde puedan como reunirse
Y colocar su asiento permanente;
Y siempre un continuado movimiento
Cría por todas partes nuevos seres,
Y el infinito suministra siempre
De una materia activa eterna copia.
.Que unos cuerpos, en fin, a otros limitan
Claramente lo vemos: las montañas 1250
El aire circunscribe, a éste los montes;
A los mares da límites la tierra,
Y los mares limitan a las tierras;
Nada hay que ponga límites al todo:
Porque es de los lugares y el espacio
Tal la naturaleza, que los ríos
Clarísimos corriendo eternamente
Alcanzar con su curso no podrían
Los límites del mundo en parte alguna;
Nada habrían andado: el universo, 1260
No conociendo límites, por todas
Partes al infinito se dilata.
.Seguramente la naturaleza
Impide que la suma de las cosas
Pueda circunscribirse ella a si misma;
Porque ha hecho que el vacío limitase
Al cuerpo, éste al vacío; de este modo
Ha dispuesto su obra ilimitada.
Si el vacío tan sólo ilimitara,
O hiciese limitada la materia, 1270
Ni la tierra, ni el mar, ni de los cielos
Las bóvedas lucientes, ni los hombres,
Ni de los dioses los sagrados cuerpos
De existencia gozaran un instante:
Pues la materia, sacudiendo el yugo,
Se derramara por vacío inmenso,
O más bien ella nunca concretada
Ni un sólo cuerpo hubiera producido,
Por no poderse unir diseminada.
.Porque seguramente los principios 1280
De la materia no se han colocado
Con orden, con razón ni inteligencia,
Ni han pactado entre sí sus movimientos;
Antes diversamente combinados,
Desde la eternidad por el espacio
Agitados con choques diferentes,
Juntas y movimientos van probando,
Hasta que se colocan de manera
Que esta suma criada se mantiene;
La cual por muchos siglos conservada, 1290
Y puesta en conveniente movimiento,
Hace con largas ondas que los ríos
Abastezcan los mares insaciables;
Que la tierra sus frutos reproduzca
Con los rayos del Sol alimentada;
Y que reproducidas las especies
De los brutos florezcan, y que vivan
Los fuegos celestiales resbalando:
No sucediera si infinita copia
De los principios no estuviera siempre 1300
Reparando las pérdidas continuas:
Así como los brutos sin sustento
Se van aniquilando, y por fin mueren;
De la misma manera el todo debe
Perecer al momento que materia
De su recto camino extraviada
No suministre pábulo a los cuerpos.
.No podrían los átomos externos
Conservar a la suma congregada;
Porque pueden con golpes repetidos 1310
Impedir que una parte se destina,
Y dar tiempo a los átomos que lleguen
A completar la suma; algunas veces,
A rebotar no obstante precisados
Espacio y tiempo, dan a los principios
Para que se desunan libremente:
Sin cesar es preciso se sucedan
Los átomos; materia ilimitada
Supone, pues esta presión eterna.
.Guárdate de creer en esto, Memmio, 1320
Lo que dicen algunos: que los cuerpos
Se dirigen al centro de la suma,
Y que del mundo la naturaleza
No es detenida por eternos choques,
Ni a parte alguna pueden escaparse
El uno u otro extremo, porque todo
Al centro se dirige. Si creyeres
Que un ser puede en sí mismo sustentarse:
Que los cuerpos pesados que tenemos
Bajo los pies, gravitan hacia arriba: 1330
Que en dirección contraria son llevados,
Como la imagen que en el agua vemos;
Defiende con razones semejantes
Que debajo vaguean animales,
Que no pueden caerse de la tierra
En las regiones ínfimas, del modo
Que no pueden al cielo remontarse
De suyo nuestros cuerpos; y que cuando
Aquéllos ven el sol, nosotros vemos
De noche las estrellas, y alternando 1340
Parten las estaciones con nosotros;
Y que igualan sus días a los nuestros,
Y a las suyas igualan nuestras noches.
.En ficciones groseras han caído
Y en errores estúpidos los necios,
Porque en principios falsos se apoyaron:
Pues en una extensión ilimitada
No entienden que no puede darse un centro,
Y aun cuando supongamos que existiera,
No se vieran los cuerpos obligados 1350
A pararse más bien aquí que en otra
Cualquiera parte o sitio del espacio;
Pues la naturaleza del vacío
Cede a los cuerpos graves, hacia el centro
Se dirijan, o no; porque no hay sitio
En que los cuerpos una vez llegados
Pierdan su pesadez, y se detengan;
El vacío a los cuerpos dará paso;
Así lo exige su naturaleza:
No impedirá la desunión del todo 1360
Este deseo que los lleva al centro.
.También además fingen que hacia el centro
No es común la tendencia a todo cuerpo;
Los que de tierra o agua se componen
Se dirigen a él, como los mares,
Y las que salen de soberbios montes
Y lo que encierra en sí cuerpo terrestre:
Pero del aire las sutiles auras
Y las llamas ligeras se retiran
Del centro: que por eso centellea 1370
Todo el éter con fuegos y se nutre
Del Sol la antorcha en azulado cielo;
Porque el calor del centro fugitivo
Recoge allí sus fuegos (no pudieran
Los animales sustentar la tierra
Ni del árbol las ramas hojecieran
Si el jugo alimenticio no les diese
Colocan más allá de las estrellas
El firmamento, para que los fuegos
Del cielo, libres, y del centro huyendo 1380
A la manera de voraces llamas,
No traspasen los límites del mundo
Y desordenen la naturaleza,
Ni el cielo se desplome con sus rayos,
Ni se abra la tierra de repente
Debajo de los pies, y nuestros cuerpos
Caigan en el abismo sepultados,
Descompuestos, envueltos en ruinas
De tierra y cielo; así que en un instante
Más que soledad vasta no quedara, 1390
Y principios sin fuerza: en cualquier parte
Que empieces, pues, a disolver los cuerpos
Te hallarás una puerta siempre franca
De destrucción, por donde la materia
Amontonada escapará volando.
.Si estos conocimientos que te ofrece
Mi humilde musa, hubieres comprendido,
Porque con una cosa otra se ilustra,
No te robará el paso obscura noche
Sin que penetres los secretos hondos 1400
De la naturaleza: de este modo
Unas verdades esclarecen otras. 1402





(Fin Libro I)




(Continuará)


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Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 14 Abr 2021, 03:53

.



Libro II


.Revolviendo los vientos las llanuras 1
Del mar, es deleitable desde tierra
Contemplar el trabajo grande de otro;
No porque dé contento y alegría
Ver a otro trabajado, mas es grato
Considerar los males que no tienes:
Suave también es sin riesgo tuyo
Mirar grandes ejércitos de guerra
En batalla ordenados por los campos:
Pero nada hay más grato que ser dueño 10
De los templos excelsos guarnecidos
Por el saber tranquilo de los sabios,
Desde do puedas distinguir a otros
Y ver cómo confusos se extravían
Y buscan el camino de la vida
Vagabundos, debaten por nobleza,
Se disputan la palma del ingenio,
Y de noche y de día no sosiegan
Por oro amontonar y ser tiranos.
¡Oh míseros humanos pensamientos! 20
¡Oh pechos ciegos! ¡Entre qué tinieblas
Y a qué peligros exponéis la vida;
Tan rápida, tan tenue! ¿Por ventura
No oís el grito de naturaleza,
Que alejando del cuerpo los dolores,
De grata sensación el alma cerca,
Librándola de miedo y de cuidado?
.Vemos cuán pocas cosas son precisas
Para ahuyentar del cuerpo los dolores,
Y bañarle en delicias abundantes, 30
Que la naturaleza economiza.
Si no se ven magníficas estatuas,
De cuyas diestras juveniles cuelguen
Lámparas encendidas por las salas
Que nocturnos banquetes iluminan,
Ni el palacio con plata resplandece,
Ni reluce con oro, ni retumba
El artesón dorado con las liras;
Se desquitan, no obstante, allá tendidos
En tierna grama, cerca de un arroyo, 40
De algún árbol copudo sombreados,
A cuyo pie disfrutan los placeres
Que cuestan poco; señaladamente
Si el tiempo ríe y primavera esparce
Flores en la verdura de los campos:
Maligna fiebre no saldrá del cuerpo
Si en púrpura y bordados te revuelves
Con más celeridad que si encamares
Entre plebeyas mantas y sayales.
Porque si la fortuna, el nacimiento, 50
El esplendor del trono hacer no pueden
A nuestro cuerpo bienaventurado,
Presumimos que al ánimo tampoco;
Si no es que acaso cuando tus legiones
Veas que hierven por los anchos valles
En simulacro y ademán de guerra;
Cuando veas que el mar tus velas cubren,
Y que le hacen gemir por todas partes,
Te figures con esto que aterrada
La superstición huye con espanto 60
Del ánimo, y el miedo de la muerte
Deja entonces el pecho descuidado.
.Pues si vemos que son ridiculeces
Y vanidades estas cosas todas;
Y a la verdad los miedos de los hombres
Y los cuidados que les van siguiendo
No temen el estruendo de las armas
Si las crueles lanzas; audazmente
Se sientan con los reyes y señores:
Ni sus fulgentes púrpuras respetan, 70
Ni sus diademas de oro; único fruto
De la ignorancia dudarás que es todo,
Nuestra vida en tinieblas sepultada.
.Así como los niños temerosos
Se recelan de todo por la noche,
Así nosotros, tímidos de día
Nos asustamos de lo mismo a veces
Que despavorir suele a los muchachos:
Preciso es que nosotros desterremos
Estas tinieblas y estos sobresaltos, 80
No con los rayos de la luz del día,
Sino pensando en la naturaleza.
.Sígueme siempre tú, y escucha ahora
Cuál es el movimiento con que engendran
Y a los cuerpos destruyen los principios
De la materia, y cuál es el impulso
Y cuál la rapidez que hace que vuelen
Por el espacio inmenso sin descanso.
.Porque seguramente la materia
No es una masa inmóvil, pues que vemos 90
Disminuirse un cuerpo, y de continuo
Manando, se consumen a la larga
Y el tiempo nos los roba de la vista;
Se conserva sin pérdidas la suma:
Empobreciendo un cuerpo, los principios
Van a enriquecer otro, y envejecen
Los unos para que otros reflorezcan;
Ni en un sitio se paran; de este modo
El universo se renueva siempre,
Y se prestan la vida los mortales; 100
Crecen unas especies y se acaban:
Y en poco tiempo las generaciones
Se mudan y la antorcha de la vida
Cual ágiles cursores se transmiten.
.Si piensas tú que los principios pueden
Cesar, y que cesando engendran nuevos
Impulsos, la verdad de ti se aleja:
Pues movidos en medio del vacío
Los principios, es fuerza que obedezcan
O a su gravedad misma, o al impulso 110
Quizá de causa externa; desde arriba
Precipitados, pues, encuentran otros,
Que a un lado los apartan de repente;
No es maravilla, porque son pesados,
Durísimos y sólidos, y nada
Les pone estorbo alguno por su espalda.
.Y para que del todo te convenzas
De que generalmente los principios
Están en movimiento, ten presente
No darse lugar ínfimo en el todo, 120
Donde se paren los primeros cuerpos,
Porque inmenso, infinito es el espacio.
.No reposan jamás en el vacío
Los principios: por su naturaleza
En movimiento siempre variado
Unos a gran distancia son lanzados,
Otros se apartan menos, y se enlazan
En el choque. Si es breve su distancia,
Y se repelen poco, y su tejido
Se liga íntimamente, constituyen 130
Las rocas solidísimas, y el hierro,
Y una corta porción de otras substancias
De esta naturaleza: si, al contrario,
El choque los rechaza y los dispersa,
Y los hace vagar por el espacio,
En largos intervalos, nos ofrecen
Del Sol la luz brillante y aire raso.
.Y vagan además por el vacío
Muchos que están privados de juntarse,
O que jamás pudieron agregados 140
Entrar en el concorde movimiento;
De lo cual una imagen y figura
Continuamente hiere nuestros ojos,
Cuando del Sol los rayos se insinúan
De través por las piezas tenebrosas.
Si reparas, veras cómo se agitan
Átomos infinitos de mil modos
Por el vacío en el luciente rayo:
Y en escuadrones, en combate eterno
Se dan crudas batallas y peleas, 150
Y no paran jamás: ya se dividen,
Y ya continuamente se repliegan.
De aquí puedes sacar que en el vacío
Eternamente los principios giran:
Un efecto vulgar puede servirnos
De modelo y de guía en cosas grandes.
.En los rayos del Sol rápidamente
Movidos estos cuerpos, fijar deben
Nuestra atención, pues su girar eterno
Prueba un choque secreto y clandestino 160
De los átomos: muchos se extravían,
Como verás, a un golpe imperceptible;
Retroceden, y aquí y allí se lanzan
En toda dirección por todas partes:
Los principios se mueven por sí mismos
Y dan el movimiento a aquellos cuerpos
Que se componen de una masa fina
Y análoga a sus débiles esfuerzos;
Los últimos atacan a los cuerpos
Un poco más groseros; de este modo 170
De los principios nace el movimiento,
Y llega a los sentidos de seguida,
Hasta que los corpúsculos se mueven
Que en los rayos del Sol vemos nosotros,
Sin que podamos ver quién los agita.
.Y la movilidad que la materia
Comunica a los cuerpos, oye, ¡oh Memmio!
Cuán asombrosa es: cuando derrama
Primeramente nueva luz la aurora
Por las tierras, y cuando revolando 180
En bosques retirados varias aves
Llenan la soledad y el aire tierno
De voces armoniosas, ¡cuán de pronto
El sol nacido suele en este tiempo,
Esparciendo sus rayos abundantes,
Adornar con su luz naturaleza!
Todos lo vemos y nos es muy claro:
No obstante, estos corpúsculos lucientes
Que el Sol nos manda, por vacío espacio
No atraviesan; su marcha se retarda 190
Dividiendo los fluidos del aire:
Y como no son átomos aislados,
Sino especie de masas y hacecillos,
Encuentran en sí mismos y por fuera
Causas que los detengan en su marcha.
Al contrario, son sólidos y simples
Los átomos que cruzan el vacío
Sin peligro de obstáculos externos.
Forman ellos un solo y mismo todo,
Y juntando el esfuerzo de sus partes 200
Hacia el único blanco de su impulso,
Deben aventajar en ligereza,
Y con mayor presteza ser movidos,
Que los rayos del Sol, y en igual tiempo
Deben correr mucho mayor espacio
Que cuando el Sol se lanza por el cielo.
Pues nadie supondrá que los principios
Pudieran por sí mismos detenerse
Ni entre sí calcular el movimiento
Y concertar un plan perfecto y sabio. 210





(Continuará)


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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 15 Abr 2021, 02:22

.



.En vano algunos necios imaginan
Que sin la ciencia y numen de los dioses,
Tantos efectos producir no puede
La materia arreglados y precisos,
Ni las vicisitudes de estaciones
Y los varios productos de la tierra:
Ni el suave impulso del amor que mueve
Por medio del deleite a los mortales,
Ni el divino placer que da la vida,
Y a propagar les lleva las especies 220
Porque el género humano no se extinga.
Fingen ellos ser obra de los dioses
Y producción divina todo esto:
Muy engañados van en su sistema.
Aunque ignoraran la naturaleza
De los principios, sin embargo, osara
Con la vista del cielo comprobarte
Y con otros fenómenos que el mundo
No ha sido por los dioses fabricado,
Pues es tan deficiente e imperfecto; 230
Yo te lo aclararé más adelante:
Explicaremos al presente, Memmio,
Lo que resta decir del movimiento.
.Presumo ya ser tiempo de probarte
Que no puede subir con fuerza propia
Ningún cuerpo hacia arriba: no te engañen
Las llamas, pues que suben aumentadas;
Y los frutos hermosos de los campos
Y los árboles crecen hacia arriba,
Cuanto pueden hacer los cuerpos graves 240
Por dirigirse abajo. No de suyo,
Por una fuerza externa sí, los fuegos
Saltan a las techumbres de las casas
Y devoran las vigas y tirantes
Rápidamente; como nuestra sangre,
Saliendo de las venas, salta lejos
Y de púrpura un chorro al aire esparce
¿No ves también con cuanta fuerza el agua
Despide los maderos y las vigas?
Pues aunque muchos y robustos brazos 250
Por hundirlos derechos se revienten,
El agua con más ímpetu los echa,
Y hacia arriba los lanza, y por de fuera
La mayor parte asoma y sobresale;
No dudamos que todos estos cuerpos
Bajan por el vacío cuanto pueden.
Así también deben subir las llamas
Por una fuerza extraña, aunque su peso
Las haga que desciendan cuanto pueden.
¿No ves que los nocturnos meteoros 260
Largos surcos de fuego van trazando
Hacia cualquiera parte do les abre
Naturaleza misma algún sendero?
¿Qué estrellas y luceros caen en tierra?
El mismo Sol desde los altos cielos
Derrama su calor por todas partes,
Y sus rayos esparce por los campos:
Luego abajo se inclinan sus ardores.
Por medio de las nubes vuela el rayo;
Con ímpetu se arroja desprendido 270
Unas veces aquí, y acullá otras;
Y el rayo sin cesar hiere la tierra.
.Y has de entender también, ínclito Memmio,
Que aun cuando en el vacío se dirijan
Perpendicularmente los principios
Hacia abajo, no obstante, se desvían
De línea recta en indeterminados
Tiempos y espacios; pero son tan leves
Estas declinaciones, que no deben
Apellidarse casi de este modo. 280
.Pues si no declinaran los principios,
En el vacío, paralelamente,
Cayeran como gotas de la lluvia;
Si no tuvieran su reencuentro y choque,
Nada criara la naturaleza.
.Y si alguno creyere por ventura
Que los cuerpos más graves, cuanto tienen
Mayor velocidad de movimiento,
Tanto mejor en línea recta pueden
Caer sobre los cuerpos más ligeros, 290
Y engendrar con su choque movimientos
Creadores de seres, se extravía
De todos los principios racionales.
Es verdad que en el aire o en el agua
Aceleran los cuerpos su caída
Según su pesadez, porque las aguas
Y el fluido del aire a todo cuerpo
No pueden resistir del mismo modo;
Ceden más fácilmente a los más graves,
Mas no sucede así con el vacío; 300
Ninguna resistencia opone al cuerpo;
A todos igualmente les da paso:
Por lo que los principios, desiguales
En sus masas, moverse en el vacío
Deberán todos con igual presteza.
No pueden, pues, los cuerpos más pesados
Caer encima de los más ligeros,
Ni por sí engendrar choques que varíen
Sus movimientos, para que por ellos
Forme los seres la naturaleza. 310
.Por lo cual, yo repito ser preciso
Que declinen los átomos un poco,
Para que no parezca introducimos
Movimientos oblicuos, que reprueba
La razón verdadera; es evidente,
Y ven los ojos, que los cuerpos graves
Seguir no pueden dirección oblicua
En su caída; pero ¿qué ojo agudo
Verá que no se apartan de la recta?
.En fin, si siempre todo movimiento 320
Se encadena y en orden necesario
Hace siempre que nazcan unos de otros;
Si la declinación de los principios
Un movimiento nuevo no produce
Que rompa la cadena de los hados,
De las causas motrices trastornando
La sucesión eterna, ¿de do viene
El que los animales todos gocen
De aquesta libertad? ¿De dónde digo,
Esta voluntad nace que arrancada, 330
A los hados nos mueve presurosa
Do el deleite conduce a cada uno?
Además de que nuestros movimientos
Ni a tiempos ni a lugares se sujetan
Determinadamente; su principio
Es nuestra voluntad; de allí se extienden
Por los miembros. ¿No ves que en el momento
Que se abre la barrera, los caballos,
Ansiosos de volar en la carrera,
No lo pueden hacer tan prontamente 340
Como su ardiente espíritu codicia?
Las moléculas todas esparcidas
Por los miembros es fuerza que se junten
Y se agiten por todo nuestro cuerpo,
Si han de seguir del alma los deseos.
Ya ves que el movimiento su principio
Tiene en el corazón, y que procede
De la voluntad misma: de aquí gira
Por todo el cuerpo y miembros ciertamente.
.No sucede lo mismo cuando andamos 350
Impelidos de alguna fuerza extraña
Y superior; que entonces nuestra masa
Es arrastrada contra nuestro gusto,
Hasta que por los miembros reprimiere
La voluntad extraños movimientos.
Ya ves también, que aunque una fuerza extraña
Obligue a andar a muchos mal su grado;
En nuestro pecho, sin embargo, queda
Un poder que combate y hace frente,
A cuyo arbitrio muda la materia 360
De dirección, sus ímpetus refrena,
Y la hace que por fuerza retroceda.
.Esta verdad te obliga a que confieses
En los principios diferente causa
De pesadez y choque: de ésta nace
La libertad, porque nosotros vemos
Que nada puede hacerse de la nada.
La pesadez impide ciertamente
Que todo movimiento sea efecto
Como de fuerza extraña: mas si el alma 370
En todas sus acciones no es movida
Por interior necesidad, y si ella
Como vencida llega a ser substancia
Meramente pasiva, esto es efecto
De declinar los átomos un poco
Ni en tiempo cierto, ni en lugar preciso.
.Jamás la suma de los elementos
Más densa fue o más rara que al presente,
Pues ni se aumenta ni se disminuye:
Por lo que el movimiento que ahora tienen, 380
En los pasados siglos le tuvieron,
Y siempre le tendrán en adelante:
Y los cuerpos que suelen producirse,
Producidos serán del mismo modo,
Y existirán y crecerán robustos,
Y tendrán cualidades convenientes
A su naturaleza. Es imposible
Que a la suma trastorne fuerza alguna,
Ni se da puerta por la cual se huyan
Y escapen de la masa los principios; 390
Ni con incursión súbita en el todo
Penetrar pueden átomos extraños,
Que, trastornando la naturaleza,
Todos los movimientos extravíen.
.No es de maravillar que los principios
Estando en continuado movimiento,
Parezca estarse quieto el Universo,
A excepción de los cuerpos que le tienen
De suyo propio; pues sentidos nuestros
No pueden percibir los elementos; 400
Por lo que si su masa es invisible,
Debe serlo más bien su movimiento,
Puesto que la distancia nos oculta
La agitación de cuerpos más sensibles:
Porque frecuentemente las ovejas
Paciendo alegres pastos por los cerros,
Trepan por do las llaman y convidan
Las frescas hierbas, quo el rocío esmalta,
Mientras que los corderos hartos juegan
Y topan blandamente; lo cual todo 410
Vemos confusamente desde lejos:
Parece la verdura del collado
Contrastar la blancura del ganado.
Y cuando desplegadas las legiones,
Numerosas también, cubren los llanos
Haciendo simulacros de batallas,
Y en torno dan carreras los corceles,
Y sacudiendo con esfuerzo y brío
Traspasan de repente inmensos campos;
El brillo de las armas sube al cielo, 420
Reluce con el bronce todo el suelo,
Y resuena la tierra con los pasos
De soldados valientes, y los montes,
Heridos del clamor, lanzan los gritos
Las estrellas: sin embargo, inmóvil
Parece estar aquella muchedumbre
Mirada de la cumbre de algún monte,
Y ser el brillo propio de la tierra.





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 16 Abr 2021, 03:39

.



.Ora procede que tu mente indague
Las cualidades de los elementos, 430
Cuán diferentes sean en sus formas
Y cuál la variedad de sus figuras:
No porque haya un gran número que sea
De formas diferentes; mas los seres
Que ellos componen nunca se asemejan:
Tampoco esto es extraño, pues he dicho
Ser su número inmenso, ilimitado;
No deben, pues, tener las mismas formas
Exactamente con igual contorno.
.Considera además la raza humana 440
Y mudos nadadores escamosos,
Y los hermosos árboles, y fieras,
Y variedad de aves que frecuentan
Los sitios deleitosos de las aguas,
Las riberas y fuentes y lagunas,
Y las que corren bosques solitarios
Con raudo vuelo; en general compara
Los individuos de cualquier especie,
Y encontrarás en ellos diferencia:
El hijo no podría de otro modo 450
Conocer a la madre, ni ésta al hijo;
Vemos que se conocen mutuamente,
Como el hombre conoce sus hijuelos.
.Porque frecuentemente degollado
En los hermosos templos de los dioses
Cae el becerro al lado de las aras
Turicremas, brotando de su pecho
La sangre un río ardiente: deshijada
La madre, empero, aquí y allí corriendo
Por verdes bosques, va estampando en tierra 460
Las hendidas pezuñas, registrando
Con ojo ansioso todos los parajes,
Por si en alguno a su perdido hijo
Puede topar; parándose a menudo,
Llena de quejas el frondoso bosque
Y el establo revee continuamente,
Clavada con la pérdida del hijo.
Ni las hierbas lozanas con rocío,
Ni tiernos sauces, ni la orilla amena
De ríos espaciosos la deleitan, 470
Ni la infunden olvido de su pena:
Ni por risueños pastos el aspecto
De los demás becerros a otra parte
La distraen y la alivian del cuidado:
¡Tan propio y conocido es lo que busca!
Conocen además los tiernos chotos
Con voz temblosa a las cornudas madres
Y balantes corderos topadores:
Y así, guiados por naturaleza,
A mamar corren las lecheras ubres. 480
.Por fin, el trigo, aunque parece el mismo,
Alguna diferencia hay en sus formas;
Del mismo modo, vemos que las conchas
Hermosean el seno de la tierra
Por donde el mar la embebedora arena
De corva playa alisa con las ondas
Suaves. Luego deben los principios
Andar bajo de formas diferentes
En el vacío por naturaleza,
Puesto que ellos no han sido fabricados 490
Por el arte con formas peculiares.
.Ya nos es fácil explicar la causa
De insinuarse mejor fulmíneo fuego
Que el nuestro producido de las teas:
Porque puedes decir que se componen
Los fuegos celestiales de los rayos
De átomos más sutiles, que se cuelan
Por poros que no puede entrar el fuego
Que hacemos, de las leñas y las teas.
.¿Por qué, en fin, a la luz da paso el cuerno 500
Y se la niega al agua? ¿No se forma
La luz, acaso, de átomos más finos
Que los que forman a las aguas bellas?
Se cuela en un instante por el filtro
El vino, y el aceite gota a gota;
Porque éste se compone de principios
Más densos, más unidos y enlazados,
Con tanta prontitud no se separa,
Pasando lentamente por el filtro.
.La miel y leche deliciosamente 510
Por otra parte el paladar recrean;
Pero el amargo ajenjo y la centaura
Silvestre punzan con sabor ingrato:
De modo que conoces fácilmente
Que son lisos y esféricos los cuerpos
Que nos causan sabores agradables;
Que la amargura y aspereza nacen
Del conjunto de átomos torcidos
Que, fuertemente unidos, acostumbran
Abrirse paso al paladar, rompiendo 520
Los órganos del gusto con su entrada.
.El placer y el dolor, últimamente,
Que los cuerpos excitan en nosotros
Nacen de la figura diferente
De sus principios; ni el rechino ingrato
De la estridente sierra te figures
Que elementos le engendran y producen
Tan finos como son las consonancias
De cítara armoniosa, que despiertan
Los dedos de los músicos expertos. 530
.Tampoco debes dar la misma forma
A los átomos fétidos que vienen
De un cadáver quemado, a los que exhalan
En el teatro aromas de Cilicia,
Y los olores del pancreo, ungüento
Que embalsama los templos de los dioses.
.Ni los bellos colores se componen
De los mismos principios, si recrean
La vista, o si la punzan de manera
Que nos hacen llorar, o la torcemos, 540
Por ser horribles y de hedionda forma:
Luego todos los cuerpos que recrean
Y halagan los sentidos son formados
De los átomos finos; y al contrario,
Los cuerpos que son ásperos, molestos,
De elementos más rudos o imperfectos.
.Hay principios también que no son lisos
Perfectamente, ni del todo corvos,
Sino erizados de salientes puntas
Que regalar más bien que dañar pueden 550
Los sentidos: se cuenta en esta clase
La fécula y la ínola gustosa.
.Y últimamente, las ardientes llamas
Y los hielos de invierno a los sentidos
Punzan con aguijones diferentes;
Esta verdad el tacto nos demuestra:
El tacto, el tacto, sí: ¡deidades santas!
Del cuerpo este sentido se declara,
Ya cuando se insinúa un cuerpo extraño,
Ya cuando nos molesta causa externa: 560
Cuando recrea Venus enviando
Semilla creadora, o cuando el choque
Nos inquieta turbando la armonía,
Y confunde el sentido; como puedes
Hacer tú la experiencia, si una parte
Hirieres de tu cuerpo con la mano:
Luego las diferentes impresiones
De los objetos deben explicarse
Por las distintas formas de los átomos.
.Deben los cuerpos duros y compactos 570
Tener unos principios más corvados,
Más unidos, ramosos y enlazados,
Cuales son, entre otros, los diamantes,
Que se burlan de golpes repetidos,
El duro pedernal y el fuerte hierro,
Y bronces rechinantes de los quicios.
.Empero aquellos líquidos formados
De cuerpo fluido deben componerse
De partes alisadas y redondas,
Puesto que no pudiendo entrelazarse 580
Glóbulos de esta clase, también ruedan
En un plano inclinado fácilmente.
.Los fluidos que ves en un instante
Disiparse fugaces como el humo,
Las nieblas y las llamas, no se forman
De lisos y redondos elementos,
Puesto que el cuerpo hieren y se punzan,
Y penetrando los peñascos, deben
Agudos ser, no corvos sus principios,
Y les daremos puntas más que ganchos. 590
.No debes admirarte cuando veas
Cuerpos a un tiempo fluidos y amargos,
Como el agua del mar, pues se componen
De unos átomos lisos y redondos
Los fluidos, mezclándose con ellos
Punzantes elementos, causadores
De dolor: sin embargo, no es preciso
Sujetarlos por medio de corchetes;
Basta que sean redondos y escabrosos,
Que a un mismo tiempo hacia adelante pueden 600
Rodar y causar daño a los sentidos.
.Para que te convenzas de la mezcla
De los principios lisos y angulosos,
Que causan la amargura de Neptuno,
Contemplemos sus partes separadas:
Filtrándose en el seno de la tierra,
Endúlzanse las aguas, y se cuelan
En depósitos dulces: sus principios
De mayor aspereza se detienen
En los conductos por donde han pasado. 610





(Continuará)


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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 17 Abr 2021, 03:47

.



.A esta verdad juntemos también otra
Que está unida con ella y lo comprueba:
Y es, que son limitadas las figuras
De los principios; sin lo cual debieran
Los átomos tener una grandeza
Ilimitada, pues tan chicos cuerpos
Pueden variar poco sus figuras:
Tú debes contemplarlos divididos
En tres, o bien en más mínimas partes:
Tal vez cuando las hayas colocado 620
De cuantos modos puedas de alto a bajo,
Pasa las de la izquierda a la derecha;
Cuando, por fin, hubieres acabado
De combinar del modo que gustares,
Si variar quisieres las figuras,
Es preciso que añadas partes nuevas
Y otras del mismo modo al infinito.
Las formas de los átomos no puedes
Multiplicar sin que el volumen crezca,
Ni atribuirles formas infinitas 630
Sin que les des grandeza ilimitada:
Todo lo cual probé ser imposible.
.Ya las telas riquísimas de Oriente,
La púrpura brillante Melibea
Teñida con las conchas de Thesalia,
Y el pomposo espectáculo que ofrece,
De los pavones la risueña gracia,
Sobrepujados luego se rindieran
Al fulgor de más vívidos colores;
Y el olor de la mirra fastidiara, 640
Y el sabor de la miel, y el armonioso
Cisne, y de Febo los divinos cantos,
Con infame silencio callarían,
Pues sin interrupción se sucedieran
Las sensaciones mucho más gustosas.
Y en las desagradables cualidades
Llegáramos también al infinito:
Porque los ojos, la nariz y oídos
Y el gusto siempre sensación ingrata
Tendrían que sufrir; mas los efectos 650
Siendo contrarios, y teniendo el todo
Límites ciertos por entrambos lados,
Es preciso confieses las figuras
De los átomos ser también finitas.
.Por último; hay distancia limitada
Desde el calor hasta los hielos fríos,
Del invierno, y así reciprocando,
Frío y calor ocupan los extremos;
Por grados llena en medio la tibieza
El intervalo que hay; es limitada 660
La cualidad sensible de los cuerpos,
Pues que por ambas partes los limitan,
De aquí el fuego, de allí el rígido hielo.
.Siendo, pues, limitadas las figuras
De los átomos, debe ser su copia
En cada clase de ellas infinita:
Lo inferimos así forzosamente,
porque sin ello fuera la materia,
Contra lo que probamos, limitada.
.Prosigamos ahora declarando 670
En pocos versos, y con dulce estilo,
Cómo el gran todo a conservar alcanza
De átomos la infinita muchedumbre
Por tan continuos choques agitada.
.Si ves unas especies reducidas,
Y observas tú que la Naturaleza
Es en su producción menos fecunda;
En otras tierras y en remotos climas
Ellas las multiplica y las completa:
Tal es aquel cuadrúpedo disforme, 680
El elefante, armado con su trompa,
De cuya inmensa copia la India forma
Trincheras de marfil impenetrables:
Cuadrúpedos que apenas conocemos.
Si por acaso en la Naturaleza
Ha habido un solo cuerpo que no tuvo
Igual en todo el mundo; mas no siendo
Infinitos los átomos, no puede
Existir ni crecer ni alimentarse
El cuerpo que esos átomos formaron. 690
.Supongamos dispersos en la suma
De un cuerpo los principios limitados:
¿De qué modo podrán ellos juntarse
En un piélago vasto de materia?
¿Con qué fuerza, en qué sitio, de qué modo
En tanta confusión podrán unirse?
No tienen medio alguno de enlazarse.
Pero como después de un gran naufragio
Lejos suele arrojar el mar los barcos,
La proa, las entenas, gobernalles 700
Y mástiles nadantes, y las jarcias
Flotando por las costas de las tierras,
Porque vean y aprendan los mortales
Esta lección terrible, y huir quieran
Las insidias y fuerzas y el engaño
De la pérfida mar, y no la crean
Cuando con engañosa calma ríe;
Si concibes así los elementos
Con número finito y limitado,
Del mismo modo nadarán dispersos 710
Por su misma materia rebatidos
Eternamente, sin jamás unirse:
Mas si acaso un momento se enlazasen,
Esta unión no podrá llegar a colmo
Y crecimiento; mas diariamente
Vemos las formaciones y progresos
De todo cuerpo: luego los principios
Vemos con claridad ser infinitos,
Pues que conservan las especies todas.
.Así los movimientos destructores 720
No pueden destruir perfectamente,
Ni acabar para siempre con los cuerpos;
Así los movimientos creadores
No pueden darles duración eterna:
Desde la eternidad viven en lucha
Con el mismo poder ambos principios:
Victorias y derrotas continuadas
De unos y otros alternan; juntos andan
La muerte y el vagido que levantan
Los niños cuando ven la luz hermosa: 730
Ni tras el día se siguió la noche,
Ni tras la noche aurora, sin que oyesen
Vagidos lastimosos confundidos
Con llantos compañeros de la muerte,
Y secuaces de tristes funerales.
.Conviene que con rasgos indelebles
Este principio en la memoria grabes:
No haber un solo cuerpo conocido
En su propia interior naturaleza
Que de una especie sola de principios 740
Se forme; ni ninguno que no conste
De mezcla de principios; cuanto un cuerpo
Tiene más propiedades, más difieren
En número y figura sus principios.
.Porque primero abraza en sí la tierra
Los elementos de los grandes ríos,
Que el mar inmenso sin cesar renuevan.
Tiene también los fuegos subterráneos,
Que la abrasan a veces encendidos:
Y el ímpetu del Etna se enfurece 750
Con vivas llamas: tiene las semillas
Con que pueda criar la raza humana,
Y árboles ledos y lucientes frutos:
Blandas hojas también, y alegres pastos
Encierra en sí, que de alimento sirvan
A las fieras que habitan las montañas.
.Razón por qué ella sola fue llamada
La gran madre de dioses y animales,
Criadora también de nuestro cuerpo:
Los antiguos poetas doctos griegos 760
La cantaron subida sobre un carro,
Dos leones uncidos agitando;
Dándonos a entender que en el espacio
La tierra suspendida, no podía
Tener más firme base que a sí misma:
Y las fieras al yugo sujetaron,
Porque los beneficios de los padres
Deben triunfar aun de los fieros hijos;
De corona mural la rodearon,
Porque de plazas fuertes y ciudades 770
Toda la redondez está cubierta:
Y al presente ciñendo esta diadema,
Con terror de los pueblos paseada
La imagen es de la divina madre:
Varias gentes la llaman madre Idea,
Conforme a los antiguos sacrificios,
Y en su séquito van catervas frigias,
Porque dicen que allí la agricultura
Tuvo su origen y de allí triunfante
Se extendió por el orbe; son castrados 780
Los sacrificadores, porque quieren
Significar que deben ser tenidos
Por indignos de dar a la luz bella
Unos vivos retratos de sí mismos
Aquéllos que faltaren al respeto
De sus padres, modelos de la diosa,
Y los que ingratos con sus padres fueren.
En sus manos resuenan los tambores
Estrepitosos, y los retumbantes
Címbalos, y amenazan las trompetas 790
Con un sonido ronco, y estimula
La flauta en tono frigio los furores;
Y empuñan lanzas, de la muerte indicios,
Para llenar de espanto a los ingratos
Y a los pechos impíos con la diosa.
.Por lo que en tanto que la estatua muda
En las grandes ciudades paseada
Ofrece a los mortales en secreto
El rico manantial de sus favores,
Arrojan al momento por las calles 800
Riquezas y dinero a manos llenas;
Llueven flores y rosas, sombreando
A la madre y brillante comitiva.
.Un batallón armado, que los griegos
Llaman Curetas frigios, retozando
Con pesadas cadenas se sacuden:
Y bailan al compás, y alegres miran
La sangre que les corre, y agitando
Con furor los terríficos penachos
De sus cabezas, traen a la memoria 810
Los Curetas dicteos, que ocultaron
En Creta aquel vagido, según dicen,
De Jove un tiempo, mientras que giraban
En leve danza, armados los infantes
En torno al niño, y a compás herían
El bronce estrepitoso por el miedo
De que Saturno no le devorase
Con su diente cruel, y eternamente
Hiriese el tierno pecho de la madre:
Por eso la acompaña gente armada; 820
Cual si quisiera predicar la Diosa
Que con las armas y el valor defiendan
Los hombres a su patria, y sean a un tiempo
El amparo y la gloria de sus padres.





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 18 Abr 2021, 03:43

.



.Esta ficción tan bella y tan galana
La razón verdadera la reprueba;
Pues la naturaleza de los dioses
Debe gozar por sí con paz profunda
De la inmortalidad: de los sucesos
Humanos apartados y distantes; 830
Sin dolor, sin peligro, enriquecidos
Por sí mismos, en nada dependientes
De nosotros: ni acciones virtuosas
Ni el enojo y la cólera los mueven.
.Ciertamente la tierra en todo tiempo
Carece de sentido, y ella misma
Debe las producciones que tenemos
De átomos a la varia muchedumbre
Que en su seno contiene. Mas si alguno
Quiere más que se llame al mar Neptuno 840
Y a las mieses poner nombre de Ceres,
Y si el nombre de Baco prefiriere
A aquel vocablo propio que tenemos,
Concedamos también llamar la tierra
Con el nombre de madre de los dioses,
Aunque tal madre fabulosa sea.
.Así, por lo común apacentados
En unos mismos prados grey lanuda,
La prole belicosa del caballo
Y ganados cornudos, bajo un clima, 850
Y su sed apagando el mismo río,
Son, no obstante, diversas sus especies,
Y la naturaleza de sus padres
Conservan, imitando sus costumbres:
Tanta es la diferencia de las hierbas,
Tan grande la del agua de los ríos.
.Además, que los huesos, sangre, venas,
El calor, la humedad, nervios, entrañas,
Todo animal componen; y diversas
Entre sí son tan sólo estas substancias 860
Por la diversidad de sus principios.
.Los cuerpos combustibles a lo menos
Contienen los principios de la llama,
De la luz, de las chispas y ceniza,
Y del humo. Tu mente si escudriña
Los cuerpos todos, todas las substancias,
Encontrará que envuelven las semillas
De muchas cosas, y figuras varias.
.Ves, en fin, que gran número de cuerpos
Son a la vez del gusto y del olfato 870
Percibidos: cual suelen en los templos
Expiatorias víctimas que inmola
El criminal ansiado a las deidades.
.Luego los elementos de los cuerpos
Difieren entre sí; pues los olores
Penetran en los órganos por donde
No penetra el sabor del alimento.
Y el gusto y el sabor de los manjares
Por vías muy distintas se introducen:
Nacen de las figuras diferentes 880
De los principios estas cualidades;
Pues que se juntan diferentes formas
En un solo montón y su tejido,
De principios mezclados conste el cuerpo.
.Y aunque también en estos versos míos
Observes que las mismas letras vienen
En la composición de muchos nombres,
Es forzoso, no obstante, reconozcas
La diferencia que hay entre las letras
De versos y palabras; pues que tienen 890
Muchas letras comunes, y a las veces
Los componen los mismos elementos,
Mas la totalidad no es resultado
De este mismo conjunto; así los cuerpos
En la naturaleza diferentes,
Aun cuando tengan átomos comunes,
Diferir pueden entre sí las masas:
Y con razón diremos que los hombres,
Los frutos y los árboles hermosos
No constan de los mismos elementos. 900
.No creamos que puede mutuamente
Toda especie de átomos unirse;
Pues se verían monstruos de continuo,
Existirían hombres medio fieras,
Y de un animal vivo nacerían
Frondosos ramos; se unirían substancias
Terrestres a marinas; las quimeras,
Lanzando fuego de su horrible boca,
Todas las producciones de la tierra
Devastarían: mas si nada de esto 910
Se hace claramente, pues los cuerpos,
Formados todos de elementos fijos,
Por una cierta fuerza creadora,
Vemos que pueden conservar su especie
Particular conforme van creciendo,
Preciso es que este orden se conserve:
Porque cada animal saca los jugos
Que le son más análogos al cuerpo
De todos los sustentos que le nutren,
Y le dan movimientos convenientes: 920
Empero las moléculas extrañas
Que no han podido unirse, ni animarse,
Ni consentir vitales movimientos,
Naturaleza las arroja al suelo,
O por una inacción se libra de ellas.
.Mas por si acaso juzgas que a estas leyes
Sólo los animales se sujetan,
En toda producción verás lo mismo;
Porque como entre sí difieran todas,
Es necesario que sus elementos 930
De diversas figuras se compongan:
No porque de figuras diferentes
Haya muchos principios; antes nunca
Pueden enteramente parecerse
Los individuos que resulten de ellos.
.Y así, esta diferencia de principios
Establece también otra forzosa
En las distancias, choques, direcciones,
En encuentros, uniones, movimientos:
Por estas cualidades, no tan sólo 940
Distinguimos los cuerpos animales,
Antes el mar distinguen de la tierra,
Y el cielo de la tierra diferencian.
.Escucha los discursos indagados
Con mi dulce trabajo: no te engañes
Quizá creyendo que los cuerpos tienen
El color negro, blanco, o cualquier otro,
Por ser así también sus elementos;
Pues ningún color tienen los principios
Que sea semejante o diferente. 950
.Si acaso te parece no poderse
Concebir sin color los elementos,
Estás muy engañado; pues los ciegos
De nacimiento, que jamás la lumbre
Del Sol sus ojos vieron, con el tacto
Conocen, sin embargo, desde niños
Los cuerpos de ningún color teñidos;
Así también formarnos una idea
Podemos de los cuerpos primitivos
Sin que tengan colores. Finalmente: 960
Cuando tocamos por nosotros mismos
A obscuras cualquier cuerpo, no sentimos
De qué color o tinte está teñido.
Juntemos el discurso a la experiencia:
Pues de todo color seguramente
Se muda en cualquier otro, los principios
No deben padecer estas mudanzas;
Inmutables serán forzamente;
A no ser que la suma se aniquile:
Pues traspasar no puede cuerpo alguno 970
Los límites que tiene, sin que deje
De ser lo que antes era; por lo tanto,
No atribuyas color a los principios;
No sea que el gran todo se aniquile.
.Si ha negado, además, naturaleza
A los primeros cuerpos los colores,
De formas diferentes los adorna
Que producen matices variados
De infinitas maneras. Mucho importa
Considerar la situación y mezcla, 980
Y aquellos movimientos respectivos
De los átomos pueden fácilmente
Dar la razón por qué los cuerpos mismos
Que mostraban poco antes color negro,
De repente le cambian en blancura
Marmórea: cuando vientos furibundos
Revolvieron los mares, por qué causa
Blanquean como mármoles sus ondas:
Puedes dar por respuesta que en un cuerpo
Si los principios negros a la vista 990
Se confunden, se alteran y trastruecan,
Y huyen algunos de ellos de su puesto,
Puede la superficie de este cuerpo
Llenarse de blancura relumbrante;
En vez de que si fueran azulados
Los principios del mar, no blanquearían;
Pues de cualquiera modo que perturbes
Los cuerpos azulados, jamás pueden
Blanquear como el mármol reluciente.
Mas si el color del mar puro y sin mezcla 1000
Resulta de elementos que contengan
Colores diferentes, como varias
Figuras y otras formas, se hace un todo
Cuadrado y uniforme: convenía,
Puesto que en el cuadrado se distinguen
Muy diversas figuras, que se viesen
Así en el mar como en los otros cuerpos
Que tienen un color puro y sin mezcla,
Colores varios y entre sí diversos.





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 19 Abr 2021, 03:21

.



.Además, las figuras diferentes, 1010
Nada estorban, ni impiden el que tenga
El todo exteriormente producido
Forma cuadrada, mas la diferencia,
En el color elemental destruye
La total unidad de los colores.
.Se destruye la causa que movía
A suponer principios colorados,
Porque lo blanco y negro no resulta
De blancos o de negros elementos,
Antes bien de la mezcla diferente 1020
De colores; puesto que la blancura
De átomos sin color es fácil nazca
Mejor que de lo negro o su contrario.
.Pues si la luz produce los colores,
Y su impresión no admiten los principios,
El color en los átomos no cabe;
¿Qué color podrá haber en las tinieblas,
Pues que en la misma luz se altera y cambia
Conforme son heridos los objetos
Por los oblicuos o directos rayos? 1030
No de otro modo que el collar brillante
De las plumas que adornan la garganta
De las palomas a las veces luce
Con encarnado brillo de rubíes,
Y a veces entrevera el color verde
De la esmeralda con azul celeste:
Y del pavón la cola, si embestida
Es de copiosa luz, del mismo modo,
Según sus diferentes posiciones,
Muda colores; luego nacen éstos 1040
De la caída de la luz: no pueden
Existir sin la luz, por consiguiente.
.Afectan la pupila el color blanco,
El negro, u otro de distinto modo.
Nada importa saber qué color tengan
Los cuerpos que tocamos; su figura
Es lo más esencial: los elementos
Necesidad no tienen de colores,
Pero sí de figuras variadas,
Que exciten sensaciones diferentes. 1050
.Pero si los colores de principios
No están sujetos a figuras ciertas,
Y una cualquiera forma de elementos
Recibir puede los colores todos,
¿Por qué los cuerpos que resultan de ellos
No son privilegiados igualmente?
¿Por qué el color señala las especies?
Nos deslumbraran, pues, con blancas plumas
En su vuelo los cuervos de ordinario,
Y de negro color, o variado, 1060
Negros por lo común fueran los cisnes.
.Y cuanto más los cuerpos dividamos
En partes muy menudas, verás cómo
Se mueren y se acaban los colores:
Por eso el oro reducido a polvo,
La púrpura hilo a hilo deshilada,
Pierden su brillo y resplandor del todo:
De aquí puedes sacar que los principios
Dejan todo el color primeramente
Que en el estado de átomos se vean. 1070
.Y pues forma visible no atribuyes,
Ni sonido ni olor a todo cuerpo,
Porque no todos a la vista hieren
Ni afectan al oído ni al olfato,
Debemos concluir que algunos de ellos
No constan de color, así como otros
No conocen olores ni sonidos:
Un ánimo sagaz concebir puede
Los cuerpos sin color, del mismo modo
Que de otras cualidades despojados. 1080
.Pero no pienses que naturaleza
Haya negado sólo los colores
A los principios; el calor y el frío,
La tibieza también: y de sonidos
Estériles, y ajenos son de jugos:
Ningún olor exhalan de sí mismos.
Así, cuando compones una esencia
De mirra y olorosa mejorana
Y de la flor de nardo, que trasciende,
Tú la echas un aceite que no tenga 1090
Olor alguno ni al olfato envíe
Aura suave, porque no corrompa
Con su hedor los perfumes de las flores
Su vapor, que ha subido en demasía.
.Y carecen, de olores y sonidos
Los átomos que forman a los cuerpos,
Porque de sí no pueden enviarlos;
Ni son sabrosos, fríos, ni calientes,
Ni tibios, sin aquellas cualidades
Que causan la ruina de los cuerpos, 1100
La flexibilidad y la blandura;
Corruptibilidad tener no pueden,
Fragilidad, ni mezcla de materia
Y de vacío, si a naturaleza
Queremos dar eternos fundamentos
En los que siempre estribe y se conserve,
Y al aniquilamiento no se rinda.
.Sin embargo, es preciso que confieses
De átomos insensibles ser formados
Todos los cuerpos que de sentimiento 1110
Están dotados; la experiencia misma
Apoya esta verdad, no solamente,
Sino que te conduce por la mano
Y te muestra nacer los animales
De insensibles recónditas semillas.
.Así que vemos del hediondo cieno
Nacer gusanos vivos cuando ha sido
Podrida con las lluvias abundantes
La húmeda tierra: vemos transformados
Todos los cuerpos; árboles y ríos 1120
Y los prados risueños se convierten
En ganados, y en nuestros mismos cuerpos
Transfórmase el ganado, y a menudo
Con nuestro cuerpo auméntanse los bríos
De alimañas y de aves carniceras.
.Así convierte la naturaleza
Todos los alimentos en substancias
Vivas, del mismo modo que transforma
Áridos leños en fogosas llamas.
Y ¿dudarás acaso cuánto importa 1130
Considerar la mezcla de los átomos,
Su posición y mutuos movimientos?
.¿De qué naturaleza son los cuerpos
Que el mismo ánimo agitan y conmueven,
Y en él excitan varias sensaciones,
Si niegas que produce la materia,
Insensible por sí, sensibles seres?
.Es cierto que las piedras y los leños,
Aunque la misma tierra se les una,
No pueden producir el sentimiento 1140
De la vida: por eso no pretendo
Que los átomos todos sean capaces
De componer en un momento seres
Sensibles, pero creo de importancia
Atender a su número y grandeza,
Su orden, su figura y movimiento,
Y situación; pues nada de esto vemos
En troncos y terrones: sin embargo,
Por medio de las lluvias, corrompidos
Estos cuerpos, parecen gusanillos, 1150
Porque sus elementos, removidos
Con esta novedad, se unen de modo
Que deben engendrar los animales.
.En fin, cuando establecen que resulta
La sensibilidad de los principios
Sensibles, y que aquéstos son formados
De otros también sensibles, hacen luego
Substancias blandas, pues que está juntada
La sensibilidad con las entrañas,
Nervios y venas, y procede todo 1160
De cuerpos blandos y perecederos.
.Pero aunque sin embargo concedamos
Una existencia eterna a estos principios,
O ellos deben tener el sentimiento
En una parte, o ser animalejos:
Mas no pueden sentir por sí las partes,
Y el sentimiento de los otros miembros
No se les comunica, ni la mano
Separada del cuerpo, ni una parte,
En alguna manera siente aislada: 1170
Luego ellos son perfectos animales,
Dotados de absoluto sentimiento:
Pues ¿cómo se podrán llamar principios,
Y cómo evitarán ellos la muerte,
Siendo animales como aquellos otros
Que vemos perecer todos los días?
.Pero aunque concedamos ser posible,
¿Su conjunción engendrará otra cosa
Que un pueblo numeroso de animales?
Así como los hombres, los ganados, 1180
Y alimañas por medio de la Venus
Engendran hombres, fieras y ganados.
.Pero si acaso dejan los principios
Su propio sentimiento, y toman otro,
¿Por qué razón tal cualidad les dimos
Para quitarla luego por inútil?
Pues si vemos los huevos de las aves
En volanderos pájaros mudarse,
Y en gusanos hervir la tierra cuando
Por abundantes lluvias fue tomada 1190
De podredumbre: luego nacer pueden
De átomos no sensibles sentimientos.
.Y nadie piense que nacer pudiera
El sentimiento de lo no sensible
Por alguna mudanza que se hace,
Como del animal en la nacencia
Antes que salga fuera, pues más claro
Vemos que la radiante luz del día
Que no se verifica nacimiento,
Sino después de formación interna, 1200
Ni se cumple en el ser mudanza alguna
Sin una asociación antecedente.
De modo que no existe sentimiento
Antes que el animal formado sea;
Porque antes de formarse andan dispersos
Por el aire y las aguas los principios,
Y por la tierra y fuego: no han tenido
Reunión, ni vitales movimientos,
Ni choques de aquel modo conveniente
Que inflame los sentidos luminosos, 1210
Que al animal custodian y defienden.





(Continuará)


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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 20 Abr 2021, 03:48

.



.Y si un choque más fuerte y poderoso
Que el que puede sufrir su resistencia
Aflige al animal en un instante,
Y confunde a la vez las facultades
Del ánimo y del cuerpo; y los principios
El desorden disuelve, y se suspenden
Del todo los vitales movimientos,
Hasta que la materia sacudida
Rompe del alma los vitales lazos, 1220
Y por todos los poros la echa fuera
Estando derramada por el cuerpo:
¿Qué puede producir un igual choque,
Sino alterar y disolver los cuerpos?
A las veces sucede, si el ataque
Es menos violento, que los restos
De vital movimiento vencen, triunfan
Y calman los desórdenes del choque,
Y vuelven nuevamente a sus conductos
Las partes ordenadas que dominan 1230
Ya casi a destructores movimientos
Señores de la máquina, y encienden
El sentimiento ya casi perdido.
Por lo que el alma de las puertas mismas
De la muerte a la vida es revocada
Primero que ceder a los impulsos
Que ya casi a la muerte la arrastraban.
.Pues sentimos dolor en nuestro cuerpo
Cuando de la materia los principios
De alguna fuerza extraña conmovidos 1240
Por las vivas entrañas, por los miembros
Se agitan en desorden; y tenemos
Blando deleite cuando a su orden vuelven:
Inferimos de aquí, que los principios
Ni dolor ni deleite por sí tienen;
Supuesto que de partes no se forman,
Cuyo desorden pueda atormentarlos,
O algún fruto coger de alma dulzura;
Insensibles por tanto son los átomos.
Si hemos de dar sensibles elementos, 1250
En fin, al animal para que sienta,
Será forzoso, pues, que los principios
Constitutivos de la raza humana
Den grandes carcajadas, y que bañen
Con abundantes lágrimas el rostro
Y que penetren los secretos grandes
De la sabiduría, y que analicen
Sus propios elementos componentes:
Pues siendo en su estructura semejantes
A todos los mortales, deben ellos 1260
Resultar de diversos elementos,
Y éstos de otros principios, de manera
Que nunca puedas encontrar el término;
Yo no me cansaré; siempre que digas
Reír, hablar y discurrir un cuerpo,
Es preciso que tengan sus principios
Las mismas facultades; mas si vemos
Ser esa pretensión una locura
Y un gran delirio, y si reír se puede
Sin principios risueños, si se puede 1270
Discurrir y explicarse sabiamente
Sin sabios y elocuentes elementos;
¿Por qué seres sensibles no podrían
Resultar de principios insensibles
Que carezcan de todo sentimiento?
.Todos, en fin, del aire somos hijos;
Él es el padre universal, de todos;
Y alma tierra la madre: recibiendo
De lo alto en gotas líquidas las aguas,
Preñada, pare los hermosos frutos 1280
Y árboles ledos, y la raza humana
Y pare toda especie de animales
Cuando les da alimentos con que todos
Apacientan sus cuerpos, y disfrutan
De dulce vida y sin cesar propagan:
Por lo que con razón madre es llamada.
Los cuerpos que han salido de su seno
Los vuelve en sí a abrazar; y la materia
Enviada del aire es recibida
En el espacio etéreo nuevamente: 1290
No dudes ser eternos los principios,
Porque nosotros sin cesar los vemos
Dejar la superficie de los cuerpos,
Y a las veces nacer y morir luego:
No destruye la muerte los principios
Así como los cuerpos; su tejido
Rompe tan solamente, y los reforma,
Y nuevas formas y colores nuevos
Hace que estén tomando de continuo;
Los obliga también en un instante 1300
A dar y recibir el sentimiento.
Bien sabes tú cuán importante sea
Mirar el orden, mezcla y movimientos
Recíprocos que tienen los principios.
Pues lo mismo producen mar y cielo,
La tierra, ríos, sol y las semillas,
Árboles y animales. De igual modo
Que en mis versos contemplas diferente
La combinación y orden de las letras;
Pues aunque las palabras se componen 1310
En parte de los mismos elementos,
En el orden difieren solamente:
Así en los cuerpos de Naturaleza
Si cambian las distancias, direcciones,
Uniones, gravedades, orden, choques,
Colocación, reencuentros y figuras,
Serán los resultados muy diversos.
.Aplícate ahora a la sabiduría,
Pues deseo que entiendas las verdades
Nuevas que va a exponer ante tus ojos 1320
Con nuevo orden de cosas: sin embargo,
Como tan fácil opinión no haya
Que no sea difícil adoptarla
Al principio, y nada hay tan admirable
Y tan extraordinario en sus principios
Que con el tiempo deje de admirarse:
Si el color puro y claro de los cielos,
Y el que contienen los errantes astros,
De sol y luna el brillo luminoso,
Si fuera todo junto presentado 1330
A los mortales por la vez primera,
Como si lo pusieran de repente
Y de un golpe a su vista, ¿qué podría
Decirse comparable a estos objetos?
¿O qué nación osara la primera
Creer posibles cuadros tan grandiosos?
Ninguna a mi entender: ¿mas quién podría
Sentir ahora admiración tamaña?
De la hartura de ver ya fatigados
Nadie se digna levantar sus ojos 1340
A la luciente bóveda del cielo.
.Deja de desechar, despavorido
De aquesta novedad, la razón misma;
Pésalo tú con juicio más delgado
Abraza mis verdades si son ciertas,
O ármate contra ellas, si son falsas;
Con la razón el ánimo examina
Lo que hay del otro lado de los muros
Del orbe, en los espacios infinitos.
Hasta do quiera penetrar la mente, 1350
Y el espíritu libre remontarse.
.Primero, como dije, es infinito
El gran todo hacia arriba. y hacia abajo,
Por izquierda y derecha a todos lados:
Así lo aclama la experiencia misma,
Y lo declara la naturaleza
Del infinito: luego si un espacio
Se extiende ilimitado a todas partes,
Si semillas sin número movidas
Por este espacio inmenso nadan siempre 1360
Desde la eternidad con mil figuras,
¿Es probable que no se haya criado
Mas que el cielo y el orbe de la tierra;
Que estén en los espacios ulteriores
Innumerables átomos ociosos;
Habiendo especialmente fabricado
Este mundo por sí naturaleza,
Y los mismos principios de los cuerpos
De suyo por acaso reunidos
Con choques y continuos movimientos 1370
Enteramente inútiles y vanos
Masas particulares produjeron
Como mar, tierra, cielo y animales?
¿Quién no ha de confesar racionalmente
Que forma la materia reunida
Otros muchos compuestos como éste,
Que el aire abraza en su recinto inmenso?
.Cuando además materia en abundancia
Está dispuesta, y un espacio pronto
A recibirla, ni su movimiento 1380
Impide algún estorbo, es claro deben
Formarse seres; y hay tan grande copia
De principios, que no pueden contarlos
Aunque se junten mil generaciones:
Y si para juntarse en otra parte
Tienen la fuerza y la naturaleza
Igual a los principios de este mundo,
Es preciso confieses que las otras
Regiones del espacio también tienen
Sus mundos, varios hombres y animales. 1390
.Además de esto, en la naturaleza
No hay un solo individuo de su especie
Que nazca y crezca único y aislado,
Y que no forme parte de una clase
Muy numerosa: en especial observa
Animales y fieras montaraces,
Hombres y mudos peces escamosos,
Todos los cuerpos de las varias aves;
Por lo menos diremos precisados
Que el cielo, tierra, mar, el sol y luna, 1400
Y todo cuanto existe no son cuerpos,
E individuos únicos aislados;
Antes llegan a ser innumerables,
Porque su duración es limitada,
Y porque nacen como las especies,
Que constan de infinitos individuos.





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Miér 21 Abr 2021, 04:28

.



.Después del día genital del mundo,
Cuando mar, tierra y sol también nacieron,
Alrededor del mundo y por defuera
Depositó la Suma en emisiones 1410
Átomos y semillas infinitas,
Con las que el mar y tierra se aumentasen,
De do el cielo tomara la materia
Que sus altos palacios sustentase
Tan lejos de las tierras, y saliese
El aire sin cesar; pues que de todos
Los puntos del espacio se reparten
Los acrecentamientos de principios
Con el choque, y se juntan a substancias
De su naturaleza; se une el agua 1420
Al agua, tierra a tierra, el fuego al fuego,
El aire se une al aire; hasta que todos
Los seres ha llevado al fin postrero
De su crecer la poderosa madre
Que todo lo creado perfecciona:
Esto se verifica si repara
En proporción las pérdidas del cuerpo:
La vida entonces queda en equilibrio
Por un momento, y la naturaleza
Refrena con su fuerza el crecimiento. 1430
Pues los cuerpos que ves engrandecerse
Con un feliz aumento, y levantarse
Lentamente y por grados al estado
De madurez, adquieren más que pierden:
Mientras todo el sustento fácilmente
Circula por las venas, los conductos
Ni son tan anchos y diseminados
Que gasten y disipen mayor parte
De la que ellos reciben: concedamos
De los cuerpos las pérdidas ser grandes, 1440
Hasta llegar a su postrer aumento:
De allí las fuerzas, el valor y brío
Se debilitan insensiblemente,
Y siempre el animal se desmejora,
Pues las emanaciones son mayores,
Cuando al postrero crecimiento llega,
Cuanto es mayor la masa de los cuerpos
Y mayor su extensión: no girarían
Todos los alimentos por las venas,
Ni con facilidad: naturaleza 1450
No puede reparar con mano franca
Los hilos abundantes de materia
Que sin cesar escapan de los cuerpos.
.Perecen, sí, de cierto enrarecidos
A fuerza de manar, sucumben todos
Los eternos choques: pues les faltan
En su vejez por fin los alimentos,
Y en esta postración jamás descansan
Los objetos externos de acabarlos.
Y domarlos con choques destructores. 1460
.Así también los cercos del gran todo
Por todas partes se vendrán abajo,
Reducidos a pútridas ruinas;
Porque todos los cuerpos necesitan
Ser con los alimentos reparados,
Renovados también, y sostenidos:
En vano es todo, porque los conductos
Por do el sustento pasa, no están siempre
Aptos a recibir lo necesario,
Ni la naturaleza suministra 1470
Todo lo que hace falta. Y ya arrugado
De vejez está el mundo, y tan cansada
La tierra, que no pare más que apenas
Ruines animales, la que un tiempo
Parió fecunda todas las especies,
Y dio robustos cuerpos a la fieras.
Pues la cadena de oro, yo no creo
Que haya del alto cielo descolgado
Las mortales especies en los campos:
Ni azotadoras olas de peñascos 1480
Ni el mar las produjeron: las criara
La misma tierra, empero sustentadas
Al presente por ella; y de su grado
Ella crió además los frutos bellos,
Y viñedos gustosos a los hombres,
Suaves frutos y risueños pastos.
Ella misma ofreció primeramente
Producciones, que apenas nos concede.
Llegar a colmo a fuerza de trabajo:
Consumimos los bueyes y gastamos 1490
Los fuertes brazos de los labradores;
Hierro apenas se encuentra para el campo;
Tanto se desmejoran las cosechas,
Y tanto van creciendo los trabajos:
Ya cuántas veces labrador anciano
Suspira meneando la cabeza
Al ver frustados todos sus afanes;
Y si el pasado tiempo parangona
Con el presente, alaba de ordinario
La suerte venturosa de sus padres: 1500
Se caen continuamente de sus labios
Aquellos siglos bienaventurados
En que los hombres de piedad henchidos,
Más felices, con menos heredades,
Recogían cosechas abundosas
De aquellos pegujales miserables:
No ve que poco a poco todo cuerpo
Se va menoscabando, y que se estrellan
Contra el tiempo los seres fatigados.
.Si estas verdades tienes bien grabadas, 1510
Libre al momento es la naturaleza,
De soberbios señores despojada;
Ella misma por sí rige su imperio,
Sin dar parte a los dioses. Pechos santos
De las deidades que en eterna calma
Pasan vida pacífica y serena,
Decid: ¿quién de vosotros dará leyes
Al Universo, y sus valientes riendas
Es capaz de llevar entre sus manos?
¿Y hace a la vez rodar todos los cielos? 1520
¿Y quién con los influjos celestiales
En general las tierras fertiliza,
Y hace que en todo tiempo nos socorran?
¿Quién suspende las nubes tenebrosas,
Del cielo atruena la mansión serena,
Y lanza rayos que regularmente
Los propios templos vuestros arruinan,
Y su furor en vano desenvuelven
En desiertos, y pasan con frecuencia
Al lado de los hombres criminales 1530
Y al virtuoso, al inocente matan? 1531



(Fin Libro II)





(Continuará)


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Mensaje por Pedro Casas Serra Jue 22 Abr 2021, 03:47

.



Libro III


Oh tú, ornamento de la griega gente, 1
Que llevaste el primero entre tinieblas
La luz de la verdad, adoctrinando
Sobre los intereses de la vida:
Yo voy en pos de ti, y estampo ahora
Mis huellas en las tuyas; no codicio
Ser tanto tu rival, como imitarte
Ansío enamorado. ¿Pues acaso
Entrara en desafío con los cisnes
La golondrina? ¿o los temblosos chotos 10
Volaran por fortuna en la carrera
Así como el caballo vigoroso?
Tú eres el padre y creador de cosas:
Sí; tú nos das lecciones paternales;
Y del modo que liban las ovejas
En los bosques floríferos las mieles,
Así también nosotros de tus libros
Bebemos las verdades más preciosas;
Preciosas, varón ínclito, muy dignas
De tener larga y perdurable vida. 20
.Pues al momento que a gritar empieza
Tu razón no ser obra de los dioses
El universo, sin parar escapan
Los terrores del ánimo; se extienden
Los límites del mundo; en el vacío
Veo formarse el universo; veo
La corte celestial y las moradas
Tranquilas de los dioses, que agitadas
No por los vientos son, ni los nublados
Con aguacero enturbian, ni la nieve 30
Que el recio temporal ha condensado
Con blancos copos al caer las mancha;
Y cúbrelas un éter siempre claro,
Y ríe con luz larga derramada.
Bienes pródiga da naturaleza
A las inteligencias celestiales:
Ni un instante siquiera es perturbada
La paz de sus espíritus divinos:
La mansión infernal desaparece,
Por el contrario; ni la tierra impide 40
Que contemplen debajo de sus plantas
En el vacío las escenas varias.
Un divino placer y horror sagrado
Se apoderan de mí considerando
Estos grandes objetos que tu esfuerzo
Hizo patentes descorriendo el velo
Con que naturaleza se cubría.
.Y puesto que hasta aquí las cualidades
De los principios te hemos explicado,
Sus formas diferentes, movimientos 50
Que recíprocamente experimenta
La materia agitada de continuo,
Y cómo cada ser se forma de ella:
Ya, según esto, aclararán mis versos
De ánimo y alma la naturaleza,
Y con toda violencia extirparemos
De raíz aquel miedo de Aqueronte
Que en su origen la humana vida turba,
Que todo lo rodea en negra muerte,
Que no deja gozar a los mortales 60
De líquido solaz deleite puro.
.Y aunque muchos dirán ser más temible
La infamia y el dolor que los abismos
De la muerte; que es la naturaleza
Del ánimo lo mismo que la sangre
Ellos dicen saber; por consiguiente,
Que ellos no necesitan las lecciones
De razón nuestra, debes convencerte
Que un deseo de gloria, o si te agrada
Más bien, la vanidad los lisonjea, 70
Pues por convencimiento no lo saben:
Los mismos desterrados de su patria,
Proscriptos de la vista de los hombres,
Amancillados con delito infame
Viven últimamente rodeados
De muy amargas penas; y hacen honras
Do arrastraron su mísera existencia;
Y degolladas las ovejas negras,
Las ofrecen a dioses infernales:
Con más viveza adversidad despierta 80
Ideas religiosas en sus almas.
Los peligros descubren a los hombres,
Les dan a conocer los infortunios,
Pues entonces por fin del hondo pecho
Son proferidas voces verdaderas:
La máscara se quita y queda el hombre.
.La avaricia, por fin, y ambición ciega,
Que obligan a los hombres miserables
A violar torpemente la justicia,
Y emprenden y acompañan las maldades, 90
A las veces sujetos noche y día
A afán penoso por hacer fortuna,
Estas miserias de la vida alientan
Con miedo de la muerte en casi todos.
La ignominia, el desprecio y la indigencia
Se apartan de tranquila y dulce vida,
Y abren casi las puertas de la muerte:
Entretanto los hombres, agitados
De falso miedo, quieren escaparse
De precursores lúgubres; cimentan 100
En sangre ciudadana su fortuna,
Y avarientos tesoros amontonan,
Maldad sobre maldad acumulando;
En la fúnebre pompa del hermano
Alégranse crueles, y aborrecen
Y temen los banquetes consanguíneos,
.El mismo miedo de la muerte roe
Al envidioso en general; le pone
A la vista los grandes de la tierra,
Llenos de distinción y poderío; 110
En vileza y en cieno revolcados
Ellos mismos se quejan; se desviven
Por una estatua o vano nombre algunos.
A otros inspira el miedo de la muerte
Un odio tal hacia la luz y vida,
Que con pecho angustiado se dan muerte;
Olvidados, sin duda, que este miedo
Es manantial de penas y cuidados;
Que este miedo persigue la inocencia,
Que éste rompe los lazos amistosos, 120
Que éste se burla de naturaleza,
Pues que a sus caros padres y a su patria
Han vendido los hombres muchas veces
Por huir las mansiones infernales.
.Los muchachos a obscuras tembletean
Y se asustan de todo en claro día.
¡Somos la diversión de unos terrores
Tan frívolos y vanos! Desterremos
Estas tinieblas y estos sobresaltos,
No con los rayos de la luz del día, 130
Sino pensando en la naturaleza.
.Establezco que el ánimo ante todo,
A quien inteligencia de ordinario
Llamamos, en el cual está sentado
El consejo y el régimen de vida,
Es una parte real de nuestro cuerpo,
Como los pies y manos y los ojos:
Sin embargo de que una turba inmensa
De sabios han creído firmemente
No tener en el hombre sitio fijo 140
El sentimiento; empero que del cuerpo
Era habitud vital en cierto modo,
Llamada por los griegos armonía,
Porque anima la máquina, y no tiene
Lugar determinado: y siendo un modo
De ser la sanidad que goza el cuerpo,
Y no una parte dél, del mismo modo
Al ánimo no asignan sitio cierto,
En lo que me parece van errados.
.Porque frecuentemente sufre el cuerpo 150
Su cubierta exterior, cuando el principio
Interior se solaza; y al contrario,
Si el ánimo es comido de pesares,
Se regocija el cuerpo todo entero:
Así cuando en el pie dolor sentimos,
No padece ninguno la cabeza.
.Cuando además los miembros entregados
A blando sueño, y el pesado cuerpo
En momentos de calma sumergido
Está sin sentimiento, hay en nosotros 160
Otro principio que en el mismo tiempo
Es agitado de infinitos modos,
Y experimenta en sí las alegrías
Y cuidados estériles del pecho.
.Para que puedas conocer ahora
Que el alma también queda en nuestros miembros.
Aun cuando se trastorne la armonía,
Sucede que después que se ha perdido
Una parte del cuerpo, el sentimiento
Anima, sin embargo, nuestros miembros, 170
Y perdiendo el calor algunas partes,
Y el aire respirando simplemente,
Al momento las venas desampara
Y deja sólo huesos, de do infiero
No hacer igual papel en nuestro cuerpo
Todas las partes de que se compone,
Ni todas le conservan igualmente:
En aire y en calor la vida estriba:
El aire y el calor son los postreros
Que dejan nuestros miembros moribundos. 180
.Mas puesto que del ánimo y del alma
Hemos hallado la naturaleza
Como parte del hombre, da a los griegos
Su palabra armonía, que sin duda
Trajeron de la cumbre melodiosa
Del Helicón o de otra cualquier parte:
Guárdensela por mí, yo se la cedo:
Hagan de este vocablo sus delicias:
Comprende lo demás que voy diciendo.
.Ahora digo que el ánimo y el alma 190
Están íntimamente entre sí unidos
Y una substancia forman por sí propios;
Pero al juicio tenemos como jefe,
Él domina en el cuerpo bajo el nombre
De inteligencia y ánimo, y en medio
Del pecho tiene su morada fija:
El miedo y el pavor aquí palpitan,
En derredor halagan los placeres,
La sensibilidad aquí hace asiento,
Y la parte del ánima, extendida
Por todo el cuerpo, espera los mandatos 200
Con que la hace mover la inteligencia:
Consigo mismo él sólo se entretiene,
Y goza de placer en los momentos
En que el cuerpo y el ánima no prueban
Alguna sensación: y a la manera
Que el dolor siente el ojo, o la cabeza,
Sin ser atormentado todo el cuerpo,
Así el ánimo a veces abatido
Es de melancolía, y animado 210
Es por el regocijo, sin que el alma
Alguna novedad sienta en los miembros:
Si el espíritu empero por el cuerpo
De miedo más vehemente es poseído,
Vemos que el alma entera toma parte,
Palidez y sudor a un tiempo embisten,
La lengua balbucea y la voz falta,
Ofúscase la vista, el oído zumba,
Aplómanse los miembros: muere el hombre
Por un terror del ánimo a menudo. 220





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Vie 23 Abr 2021, 04:11

.



De aquí cualquiera fácilmente entiende
La íntima misión de ánimo y alma,
Pues comunica al cuerpo el mismo golpe
Que del espíritu ella ha recibido.
.Esta razón enseña ser corpórea
De ánimo y alma la naturaleza;
Pues si hacen que se muevan nuestros miembros,
Si nos arrancan del profundo sueño,
Y si el color del rostro ellos alteran,
.Y a todo el hombre rigen y gobiernan, 230
Estas operaciones sin contacto
No se pueden hacer, ni ciertamente
El contacto sin cuerpo; ¿por ventura
Negaremos que el ánimo y el alma
Son de una corporal naturaleza?
.Ves, además, que el alma toma parte
En todas las funciones que hace el cuerpo,
Y se las comunican mutuamente,
Si no daña a la vida horrible fuerza
De la muerte, si el choque no desune 240
Los huesos y los nervios; sin embargo,
Viene la languidez y un abandono
Suave de los miembros, y una grata
Propensión de caer, a que se siguen
Esfuerzos combatidos a las veces
De incierta voluntad de enderezarse:
Luego del alma la naturaleza
Es corporal, puesto que experimenta
Todas las impresiones de los cuerpos.
Voy a enseñarte ahora cuáles sean 250
De esta alma los principios, y qué especie
De átomos la componen y la forman.
.Primeramente, digo ser compuesta
De unos sutilísimos principios
Y muy delgados: convendrás en esto,
Si atiendes a la grande ligereza
Con la que se decide y obra el alma:
No nos presenta la Naturaleza
Más activos los cuerpos; luego debo
Esta movilidad extraordinaria 260
Componerse toda ella de elementos
Los más redondos y los más delgados,
Que puedan obligarla a que se mueva
Al más ligero impulso, pues si el agua
Por causa ligerísima se mueve,
Tiene átomos volubles y pequeños;
La miel es más tardía y más pesada,
Su licor de difícil corrimiento,
Pues sus partes se ligan y se traban
Porque no son tan lisas y sutiles 270
Y redondas. Disipa en un instante
Un crecido montón de adormideras
El soplo más ligero, y no lo hace.
Con un montón de piedras y hacecillos
De lanzas: luego es proporcionada
A lo chico y lo fino de los cuerpos
La movilidad de ellos: consistencia
Tienen tanto mayor cuanto se forman
De elementos groseros y angulosos.
.El alma así, que de naturaleza 280
Tan móvil es, debe constar de cuerpos
Los más pequeños, lisos y redondos;
Mas de una vez conocerás, lo bueno,
Lo útil e importante de mi aserto.
.Te aclarará también otra experiencia
Cuán delicada es la Naturaleza,
Y cuán fino el tejido de este agente,
Y a qué espacio tan corto se ciñera
Si fuera condensable esta substancia.
.Cuando el quieto reposo de la muerte 290
Llega a coger a un hombre, y se retiran
El ánimo y el alma por los miembros,
Nada verás perder de peso y forma,
A excepción del calor y sentimiento:
Por lo que esta substancia que ha ligado
A las vísceras, nervios y a las venas
Naturaleza, debe componerse
De partes minutísimas: no causa
Diminución alguna su salida,
Ni por la superficie ni en la masa 300
De los cuerpos: así cuando de Baco
La flor se ha disipado, y ha perdido
El perfume suave sus olores,
O los jugos salieron de algún cuerpo,
No parecen menores a la vista,
Ni mucho más ligeros; pues los jugos
Y los olores no son más que partes
Muy sutiles del cuerpo; lo repito
Que el alma y el espíritu se forman
De átomos muy ligeros, pues huyendo 310
No roban peso alguno de los cuerpos.
.No hemos de presumir que sea el alma
Una substancia simple; pues exhalan
Los moribundos un ligero soplo
Revuelto con calor; éste no puede
Sin el aire existir, porque sus partes,
Si no llegan a estar muy bien unidas,
Es preciso se cuelen por los poros
Las moléculas de aire; pues hallamos
Ser ya del alma la Naturaleza 320
Por los tres elementos producida.
.Pero todo esto junto no es bastante
Para que se produzca el sentimiento:
No es concebible, pues, que alguno de éstos
Pueda hacer movimientos sensitivos
Que en juego pongan el entendimiento;
Y así les damos un principio cuarto:
Éste no tiene nombre conocido,
No hay otro más movible, ni más fino,
Ni más pulido entre los elementos. 330
El imprime el primero en nuestros miembros
Movimiento de vida: él es movido
Primeramente por tener perfecta
Pequeñez de principios: al momento
Él al calor, al soplo comunica
Y al aire el movimiento, y en seguida
En general la máquina se mueve:
La sangre entonces bate: entonces se hacen
En general las vísceras sensibles:
Por último, los huesos y médulas 340
De placer o dolor son afectados.
.Penetrar el dolor aquí no puede
Ni algún mal violento sin que cause
En la máquina toda tal desorden
Que no encuentre la vida más asilo,
Y toda el alma sale descompuesta
Por los poros del cuerpo; felizmente
Limitan estos choques destructores
Sus impresiones en la superficie
De los cuerpos: la vida conservamos. 350
.Codiciando yo ahora el explicarte
Por qué secreto lazo, o por qué mezcla
Estos cuatro elementos se combinan
Y formar pueden un sensible todo,
Contra mi voluntad no lo permite
De nuestra lengua patria la pobreza:
Yo te haré como pueda un fiel bosquejo:
Mezclados entre sí los elementos
De estos cuatro principios, de concierto
Se mueven, sin que puedan separarse 360
Ni en parte ejercitar sus facultades
Sino como potencias diferentes
De un mismo todo único; y del modo
Que en las entrañas de los animales
Un olor, un color y sabor propio
Hay, por lo general, aunque resulte
De estas tres cualidades reunidas
Una misma substancia; de este modo
Aire, calor y soplo, agente ciego,
Una naturaleza forman juntos 370
Con esta fuerza activa que principia
A darles movimiento y hace nazca
Por la máquina toda el sentimiento:
Se oculta, pues, este primer agente
En lo más interior de nuestros cuerpos;
Partes más interiores no tenemos:
Es alma de nuestra alma, a la manera
Que el alma y el espíritu se juntan
En nuestros miembros y en el cuerpo todo
Secretamente, porque son formados 380
De pocos y pequeños elementos;
Este principio así, falto de nombre,
De átomos sutilísimos compuesto,
En el fondo se oculta de nosotros,
Y él es el alma de la misma alma,
Y señorea por el cuerpo todo:
El viento, el aire y el calor no pueden
Producir de este modo en nuestros miembros
La vida sin estar ellos mezclados;
Y aunque domine, o sea dominado 390
Uno de estos principios por los otros,
Juntos deben de hacer un solo todo
Para que no perezca el sentimiento,
Porque no rompan los vitales lazos
Obrando cada uno separado.
.Aquel calor la cólera fomenta,
Da también a la sangre efervescencia,
Y arrojan fuego los airados ojos:
En el alma hay también mucha aura fría,
Compañera del miedo, que en los miembros 400
Excita horror, y hace temblar el cuerpo:
El aire, el más templado de los cuatro,
Es el que tranquiliza nuestros pechos
Y serena el semblante: predomina
En los pechos coléricos fogosos
El calor, pues se aíran fácilmente.
.La furia violenta de leones
Así es principalmente, cuyos pechos
Se rompen con rugidos espantosos,
Ni su pecho coléricos tumultos 410
Puede ya recoger: por el contrario,
El viento hiela el alma de los ciervos,
Que excita un aire frío en sus entrañas
Con mayor rapidez, y por sus miembros
Hace que un general temblor se mueva.
.Mas la naturaleza de los bueyes
Vive con aire mucho más templado.
Ni la hacha de la cólera aplicando
La causa daño, ni jamás la ofusca
Con los negros vapores de sus sombras, 420
Ni el helado pavón la pone torpe
Con tiros penetrantes: tiene el medio
Entre los ciervos y leones fieros.





(Continuará)


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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Sáb 24 Abr 2021, 13:56

.



.La raza humana así es constituida;
Aun cuando perfeccione a ciertos hombres
La educación, no puede, sin embargo,
Borrar ella los rasgos dominantes
Que en el alma grabó la misma mano
De la naturaleza: no es posible
De ella arrancar el germen de los vicios: 430
De vehemente cólera arrastrado
Éste se precipita, aquél tentado
Es de la timidez, y aquel tercero
Se compadece más de lo que debe.
Hay en los caracteres diferencias
Esenciales, también en las costumbres,
Que son un resultado cuyas causas
Secretas explicarte yo no puedo:
Tampoco hallo los nombres suficientes
A las figuras de los elementos 440
De que esta variedad es producida:
Me parece poder asegurarte
Que no pudiendo reflexión y estudio
Destruir los vestigios primitivos,
Los debilitan tanto, que podemos
Pasar la vida bienaventurada
Con que los altos Dioses se deleitan.
.La cubierta del alma es nuestro cuerpo,
Y ella misma del cuerpo es centinela
Y causa de salud; pues que se unen 450
Entre sí mismas estas dos substancias
Con raíces comunes, no se puede
Una de otra apartar sin destruirlas.
Si al incienso quitar su olor no es fácil
Sin que perezca su naturaleza,
De la misma manera es imposible
Quitar de todo el cuerpo ánimo y alma
Sin que las dos substancias se disuelvan.
De esta manera la Naturaleza
Ha unido íntimamente sus principios 460
En el instante mismo de formarlas,
Y sujetarlas a la misma suerte:
No pueden, pues, obrar ni sentir ellas
Sin darse mutuo auxilio: reunidos,
Empero, sus comunes movimientos,
Nos encienden la antorcha de la vida.
.Ni se engendra ni crece por sí el cuerpo,
Ni después de la muerte sobrevive.
Pues aquellas partículas de fuego,
Que contiene en sí el agua cuando hierve, 470
Pueden generalmente evaporarse
Sin que se descomponga la misma agua
Por esta agua: pero no así pueden
Los miembros resistir desamparados
La salida del alma; su tejido
Se rompe y se empodrece por entero,
Y mutuamente el peso de la vida
Aprenden a llevar desde muy tiernas
Estas substancias en el vientre mismo
De las madres; no pueden separarse 480
Sin perecer: y pues que están unidas
Mutuamente entre sí por conservarse,
Claro verás que su naturaleza
Debe en unión recíproca estrecharse.
.Si alguno al cuerpo el sentimiento niega,
Y cree que recibe aquél el alma
Por estar derramada en todo el cuerpo,
Ataca abiertamente la evidencia.
¿Quién dirá el modo de sentir el cuerpo
Sino porque está unido con el alma, 490
Como nos ha enseñado la experiencia?
El alma retirada, queda el cuerpo
De todo sentimiento despojado:
Pierde en la vida lo que no era suyo,
Y le roba la muerte mayor presa.
.Pretender que los ojos nada vean,
Y que el alma divisa los objetos
A través de aberturas, es delirio:
Los sentidos nos dicen lo contrario;
Porque trae y recoge simulacros 500
El sentido en el órgano. Y a veces,
Cuando fijar la vista no podemos
En objetos brillantes, porque altera
Sus funciones la luz bastante viva,
¿Diremos que las puertas por do vemos
Experimentan sensación penosa?
Si esta suposición es admitida,
El alma ya verá mejor sin ojos,
Libre de estos estorbos de las puertas.
Ni del varón Demócrito presumas 510
Seguir el voto santo, que nos dice
Corresponder a cada un elemento
Del cuerpo otro del alma, y que esta mezcla
El lazo de los órganos compone;
Puesto que si del alma los principios
Más delicados son que los del cuerpo
Y vísceras, en número no exceden
Y con economía están partidos,
Y únicamente asegurar pudieras
Que entre los más pequeños elementos 520
Cuantos pueden causarnos sensaciones,
Hay divididas otras tantas partes
Del alma en nuestros miembros: no sentimos
El polvo que se pega a nuestro cuerpo
Y el afeite aplicado a nuestros miembros,
Ni el rocío nocturno, ni los hilos
Delgados de la araña, cuando andamos,
No sentimos meternos en sus redes,
Ni la camisa vieja que el insecto
Sobre nuestras cabezas caer deja, 530
Ni las plumas de aves, ni pelusas
Volantes, cuya extrema ligereza
Hace caer a veces lentamente;
Tampoco el paso de rastrero insecto,
Ni de los pies la huella señalada
Que dejan los insectos y mosquitos
En nuestro cuerpo; pues primeramente
Es preciso se ponga en movimiento
De átomos gran copia por el cuerpo,
Primero que los átomos del alma 540
A tan grandes distancias colocados
Puedan sentir aquellas impresiones
Y puedan reunirse, entrechocarse
Y alternativamente repelerse.
.El espíritu es la esencial base
De la vida; por él nos conservamos
Mucho mejor que por el alma misma:
Sin espíritu y juicio ni un momento
Puede el alma quedar en nuestros miembros;
Sus más pequeñas partes se disipan, 550
Sigue a su compañero por los aires
Y deja sólo los helados miembros
El frío de la muerte: queda vivo
El hombre que conserva el juicio sano
Y el espíritu: el cuerpo, sin embargo,
Podrá ser mutilado, y su alma en parte
Y sus miembros perder; mas vive el tronco,
Y goza auras etéreas de la vida:
Si no es de toda el alma despojado,
Cualquier pequeña parte que subsista 560
Será bastante para darle vida:
Por eso, aun cuando, fueren desgarradas
Las partes que rodean a los ojos,
Si permanece intacta la pupila,
La potencia de ver está en su fuerza;
Como no hieras tú la cuenca entera,
Y cortes sólo las vecinas partes,
Y aisladamente dejes la pupila,
No dañará la vista: mas si un poco
Dañan del ojo aquella parte media, 570
Aunque por otra parte transparente
Estuviere la órbita sin daño,
Apágase la luz en el instante,
Y siguen las tinieblas: estas leyes
Unen siempre el espíritu y el alma.
.Proseguiré diciéndote en canciones
Dignas de que te ocupen mientras vivas,
Que nacen los espíritus, y mueren
Con nuestro cuerpo las ligeras almas;
De un penoso trabajo prolongado 580
Mi canto es dulce fruto: bajo un nombre
Procura reunir estas substancias,
Pues juntas forman un compuesto solo:
Y cuando te enseñare, verbigracia,
Ser el alma mortal, cree que digo
Ser mortal el espíritu como ella.
.Primeramente, porque te he enseñado
Constar el alma de pequeños cuerpos,
Y de elementos mucho más delgados
Que los del agua, o nubes, o del humo; 590
Puesto que en ligereza se aventaja,
Y muévese con un ligero impulso,
Como que obran los mismos simulacros
De las nubes y el humo sobre el alma:
Pues simulacros son de estos objetos
El humo y el vapor que en sueños vemos
Exhalarse y subir de los altares.
Por todas partes ves correr el agua
Cuando se hace pedazos algún vaso;
Pues si las nubes y humo se disipan 600
Por los aires, persuádete que el alma
Se disipa saliendo de los miembros,
Y que sus elementos se disuelven
Y perecen más pronto y velozmente.
.Siendo del alma el cuerpo como vaso,
Por un mortal ataque descompuesto,
O perdida la sangre, enrarecido,
No puede detener su retirada.
¿Podrás tú persuadirte la detenga
El aire, que es un fluido más raro? 610





(Continuará)


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Mensaje por Pedro Casas Serra Dom 25 Abr 2021, 05:19

.



.Nacer, crecer y envejecer sentimos
El alma juntamente con el cuerpo:
Un cuerpo quebradizo y delicado
Sirve desde la infancia como cuna
A un ánimo tan débil como el alma:
Y los miembros la edad robusteciendo,
El consejo también se robustece,
Y el ánimo sus fuerzas va aumentando:
Después, cuando el esfuerzo poderoso
De los años el cuerpo ha quebrantado, 620
Y, el brío entorpecido, decayeron
Las fuerzas de los miembros, el ingenio
Claudica, y el espíritu y la lengua
Delira, y faltan todos los resortes
De la máquina a un tiempo; luego el alma
También se descompone y se disipa
Como el humo en los aires, pues la vemos
Nacer y acrecentarse con el cuerpo
Y sucumbir al tiempo fatigada.
.Como del mismo cuerpo se apoderan 630
Dolor agudo, enfermedades graves,
Del espíritu así el espanto y duelo
Y molestos cuidados: luego debe
Partícipe como él ser de la muerte.
.La razón se perturba en las dolencias
Del cuerpo muchas veces: se apodera
Del alma la demencia y el delirio:
Y a veces un letargo profundísimo
La hunde en un sopor alto y eterno,
Los párpados se caen y la cabeza: 640
Ni oye las voces, ni conoce el rostro
De aquéllos que llamándola a la vida
La cercan y rodean derramando
Lágrimas en el rostro y las mejillas.
Es preciso confieses se disuelve
El ánimo también, pues le penetran
Los contagios del mal; amaestrado
Nos ha el acabamiento de otros muchos;
Dolor y enfermedad, entrambos juntos,
Son los fabricadores de la muerte. 650
.¿Por qué razón, en fin, luego que el vino,
Este licor ardiente, ha poseído
Un hombre penetrando por sus venas,
Y su ardor escondió metido en ellas,
Están sus miembros graves y pesados,
Sus pies entorpecidos tartalean,
La lengua torpe, y embriagada el alma,
Fluctuantes los ojos, gritos, llantos
Y riñas y pendencias van creciendo,
Y lo demás que a la embriaguez se sigue? 660
Del vino, pues, la fuerte violencia
Ataca el alma en nuestro mismo cuerpo.
Luego si puede una cualquier substancia
Perturbarse embargada, es necesario
Que de inmortalidad esté privada,
Y que perezca, hallándose ella expuesta
A una causa más fuerte irresistible.
De un accidente súbito atacado
Un hombre, cae en tierra a nuestra vista
Como herido de rayo: espumajea, 670
Gime y tiemblan sus miembros,
Se enfurece, se atiesa, y el resuello
Apenas puede echar y se fatiga;
Con inquietud se vuelve a todos lados:
Del mal la violencia, derramada
Por los miembros, sin duda al alma llega
Y la trastorna: así en el mar salado
La fuerza impetuosa de los vientos
Hace hiervan las ondas espumosas.
Dolor es quien arranca los gemidos; 680
Los elementos de la voz echados
A un tiempo, de tropel se precipitan
Por el conducto que avezado hubiera
La familiar costumbre a despedirlos.
La demencia proviene de que el alma
Y espíritu se turban; separados
Con la fuerza del mal, sus facultades
Ejercen en desorden: pero cuando
El humor que causaba la dolencia
Otro giro tomó, y en escondrijos 690
El humor corrompido se metiera,
Como tambaleando se levanta,
Recobra poco a poco los sentidos;
Y vuelve a su razón: luego si tantas
Enfermedades en el cuerpo mismo
Al alma oprimen con oprobio y mengua,
¿Te podrás persuadir que sin el cuerpo
Pueda el alma vivir allá en el aire
En medio de los vientos y borrascas?
.Y pues que vemos que se cura el alma 700
Como el enfermo cuerpo, y que ella puede,
Restablecerse con la medicina;
Esto presagia ser mortal el alma.
Como toda substancia conocida
El alma viene a ser: es imposible
Mudar su estado sin juntar las partes,
Bien se las quiten, bien se las traspongan.
Pero si es inmortal una substancia,
Jamás permite el alterar su orden,
Ni sufre se acreciente o disminuya 710
El número que tiene de principios:
Porque todo aquel ser que ha traspasado
Los límites prescritos a su esencia
Haciendo mutaciones, deja al punto
De ser lo que antes era: luego el alma,
O bien enferme, o bien ya convalezca,
Da señales de muerte, como he dicho.
Tan fuertemente la verdad ataca
Al error, y le cierra la salida,
Y con raciocinar sólido y sabio 720
Se alza triunfante del sofisma vano.
.Vemos, en fin, la consunción del hombre
Por grados a las veces; y sus miembros
Pierden uno tras otro el sentimiento.
Ante todo los pies, uñas y dedos
De lívido color vemos cogidos;
Enseguida los pies y piernas mueren;
Las huellas de la helada muerte ganan
Después por grados los restantes miembros.
Así que, pues el alma se divide, 730
Ni al mismo tiempo puede existir toda,
Como mortal debemos reputarla.
Si acaso piensas que ella misma puede
Interiormente reunir sus partes,
Y recogerlas todas en un punto,
Dando a todos los miembros sentimiento,
Parece que el lugar donde se junta
Tanta copia de átomos debía
De mayor sentimiento estar dotado.
Pues como nada de esto se perciba, 740
Es preciso, como antes afirmamos,
Que el alma separada de sí misma
Parezca derramada por afuera.
Aunque una falsedad te concedamos
Suponiendo que el alma se recoge
En el cuerpo de aquellos moribundos
Que por grados la vida van perdiendo,
Debe, no obstante, ser mortal el alma.
No importa que esparcida por los aires
Perezca el alma, o en ocultas partes 750
Se embrutezca, si el hombre va perdiendo
Gradualmente vida y sentimiento.
.Y supuesto que el alma es aún parte
Del hombre, y que ella ocupa sitio cierto,
Así como los ojos, las orejas.
Y los demás sentidos que nos guían;
Y no pudiendo separadamente
Existir, ni sentir la mano, el ojo
O la nariz fuera de nuestro cuerpo,
Antes bien al instante se corrompen; 760
Por sí existir tampoco puede el alma
Sin el cuerpo, que viene a ser su vaso,
U otra cosa más íntima, pues juntos
Forman tan solamente una substancia.
.Últimamente; unidos cuerpo y alma,
Se conservan y existen mutuamente:
Porque el alma del cuerpo separada
No produce vitales movimientos
Aisladamente, ni sin alma el cuerpo
Existe y ejercita los sentidos. 770
Y si arrancado de raíz un ojo,
Separado del cuerpo enteramente,
No puede distinguir objeto alguno,
El alma y el espíritu no pueden
Por sí del mismo modo alguna cosa.
.Los elementos, pues, diseminados
Por venas, huesos, vísceras y nervios,
Dentro de todo el cuerpo prisioneros,
No pueden apartarse libremente
A unas grandes distancias, encerrados 780
Ejercen los vitales movimientos;
Los que no existen fugitiva el alma
Fuera del cuerpo, echada por los aires,
Por no estar ya sujetos sus principios;
Aire animado podría ser el alma,
Si estrecharse pudiera el alma misma,
Y su actividad fuera tan ceñida
Cual lo era antes en el mismo cuerpo.
Repito, pues: disuelta la cubierta
De todo el cuerpo, y las vitales auras 790
Fuera del cuerpo echadas, se disuelve
Del ánimo y del ama el sentimiento,
Como que son efectos de una causa.
.No pudiendo sufrir, en fin, el cuerpo
La partida del alma sin que exhale
Fétido olor después de corrompido,
¿Dudas que el alma descompuesta escape
De lo íntimo del cuerpo como humo?
Y qué ¿tan grande alteración del cuerpo,
De sola corrupción originada, 800
Y su ruina general no anuncian
Que el alma de su puesto fue arrojada,
Y que sus partes por los miembros manan
Por los conductos que hay en todo el cuerpo?
Esto comprueba haber salido el alma
Dividida primero por los miembros,
Y que en el mismo cuerpo descompuesta,
En el fluido aire después nada.
Aun no dejando el alma muchas veces
La mansión de la vida, trastornada 810
Por alguna violenta sacudida,
Parece va a marchar; todos los miembros
Se aflojan, y el semblante desfallece
Como en la postrer hora, y vacilantes
Todos los miembros caen de exangüe cuerpo.
Este estado presenta un desmayado
O un hombre que perdió el conocimiento:
Terrible ataque, en que las fuerzas todas
Desea recoger por conservarse
La máquina, pues cae el alma entera, 820
Y se desploma con el cuerpo entonces;
Y pereciera, si llegase el choque
A hacerse más violento. Últimamente:
¿Creerás que escapada de los miembros,
Sin poder resistir ataque externo,
Sin defensa ni abrigo, existir pueda,
No digo eternamente, un solo instante?





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Lun 26 Abr 2021, 05:31

.



.Ni un moribundo siente cuando sale
El alma libremente de su cuerpo,
Por la garganta al paladar subiendo: 830
Pero en el mismo sitio ella perece
En que naturaleza la pusiera,
Así como perecen los sentidos.
Si ella fuera inmortal, no se quejara
Sintiendo disolverse con la muerte:
Antes con la alegría se partiera
Y saldría del cuerpo a la manera
Que deja sus despojos la culebra
O cuernos elevados ciervo añoso.
La sensibilidad y el raciocinio 840
¿Por qué razón, en fin, ni en la cabeza
Ni en los pies o las manos jamás nacen?
¿Por qué se unen en sitio y región cierta,
Sino porque les dio naturaleza
A entrambos un lugar determinado
Para nacer en él y conservarse?
.Así de muchos modos lo ha dispuesto
En favor ella de los miembros todos,
Para que nunca su orden invirtiesen.
Los efectos y causas se encadenan 850
Con tanta proporción; pues ni la llama
Tuvo costumbre de nacer en ríos,
Ni el hielo acostumbró a salir del fuego.
.Pero sí el alma por naturaleza
Es inmortal, y si de nuestro cuerpo
Separada, conserva el sentimiento,
A mi entender la das cinco sentidos:
No podemos nosotros figurarnos
Vagar en Aqueronte de otro modo
Las almas de los muertos, como hicieron 860
Los antiguos poetas y pintores,
Que las imaginaron con sentidos.
.Pero no puede el alma sin el cuerpo
Tener ojos, narices, ni aun las manos;
Ni sentir, ni existir sin alma pueden
La lengua y las orejas por sí mismas.
.Y pues sentimos por el cuerpo todo
La vida el sentimiento difundido,
Y en general lo vemos animado;
Si alguna fuerza el tronco separando 870
Con un rápido golpe de repente,
Sin duda a un tiempo el alma dividiera,
Y junta con el cuerpo la tumbara
Cortada en dos mitades. La substancia
Que se divide en partes nos declara
No ser eterna su naturaleza.
.Dicen que cortan los falcados carros
Los miembros del guerrero encarnizado
Con tanta rapidez en la pelea,
Que se ve palpitar aquella parte 880
Cortada por el suelo antes que el alma
Cogida del dolor su falta sienta:
Bien la celeridad del mal la robe
El sentimiento, o bien que el alma entera
Con el recio combate enardecida
Lo restante del cuerpo sólo emplea
En dar o prevenir mortales golpes.
Su brazo izquierdo y su broquel perdidos
Por entre los caballos, otro ignora
Haberse destrozado por las ruedas 890
Y las hoces rapaces. Presuroso
Los muros escalando, éste no advierte
Que en tierra se cayó su mano diestra:
Aquel otro procura levantarse
En la pierna cortada, cuando al lado
Agita el moribundo pie los dedos
En el suelo. Y cortada la cabeza,
Calor y vida el tronco conservando,
Un semblante animado guarda en tierra
Y los ojos abiertos mientras fueron 900
Las reliquias del alma disipadas.
.Si quieres dividir en muchas partes
La cola de serpiente corpulenta,
La cual vibra amenazas por su lengua,
Verás atormentarse cada parte
Con la reciente herida aisladamente,
Y la verás llenar de podre el suelo,
Y la parte anterior con furia herida,
A sí misma se daña por la espalda
Con propio diente de dolor rabiando. 910
.¿Diremos, por ventura, que hay un alma
En cada trozo de éstos? ¿No sería
Llenar un animal de muchas almas?
Luego fue con el cuerpo dividida
La única alma que había: pues mortales
Entrambas son, puesto que se dividen.
.Si el alma es de inmortal naturaleza,
Si al nacer en el cuerpo se insinúa,
¿Cómo es que no podemos acordarnos
De la vida pasada, ni tenemos 920
De los antiguos hechos resto alguno?
Si el alma padeció tan gran mudanza
Que se olvidó de los pasados hechos,
Yo creo que este estado se parece
A la muerte; confiesa, pues, que el alma
De otro tiempo murió, y la del presente
Ha llegado a formarse nuevamente.
.Si ya perfecto el cuerpo se insinuase
En nosotros el alma al mismo tiempo
Que somos engendrados y pisamos 930
El umbral de la vida, no la vieras
Con los miembros crecer y con el cuerpo
En nuestra misma sangre: antes debía
Como en jaula vivir para sí misma,
Separada del cuerpo que ella anima:
Digamos sin cesar tener origen
Las almas, sin librarse de la muerte.
.Es imposible que substancia extraña
Con tanta intimidad pudiese unirse
A nuestros cuerpos contra la experiencia; 940
Por venas, nervios, vísceras y huesos
Extenderse de modo, que aun los dientes
Participan de cierto sentimiento,
Como lo indica el mal y tiritona
Que causa el agua fría que bebemos
Y la piedra mascada en el sustento.
Añádase que, como estrechamente
Está unida a la máquina, no puede,
Sin que primero se disuelva toda,
El alma verse libre de los nervios 950
Y de los huesos y articulaciones.
.Porque si crees tú que el alma corre
Como fluido extraño por los miembros,
Perecerá más pronto con el cuerpo;
Puesto que la fluidez es un estado
De disolverse un cuerpo y darle muerte:
Por tanto, nuestro cuerpo se reparte.
Si colando en los miembros los sustentos
Toman de suyo otra naturaleza;
El ánimo y el alma así, aunque enteros, 960
Cuando penetran en reciente cuerpo,
Deben descomponerse circulando;
Por todos los conductos esparcidas
Sus partículas, dentro de los miembros
Forman un alma nueva, nueva reina
De nuestro cuerpo, hija de la primera,
Que repartida entonces por los miembros,
Perece: por lo cual no está privada
De nacimiento, ni de muerte exenta.
.¿Quedan por fin, o no, semillas de alma 970
En exánime cuerpo? Pues si quedan,
Por inmortal no puede ser tenida;
Con pérdida de partes se ha alejado;
Mas si al contrario, con enteros miembros
Robada se fugó, de tal manera
Que no deja en el cuerpo parte alguna,
¿Por qué razón podridas las entrañas,
Un cadáver da vida a los gusanos?
¿Cómo tan grande copia de animales
Despojados de huesos y de sangre 980
Se ve bullir por los hinchados miembros?
.Si crees que las almas de gusanos
Como extrañas substancias han podido
Juntarse por fortuna con sus cuerpos;
Si tantas almas súbito allegadas
Después de la partida de una sola
No te proponen reflexión alguna;
A una cuestión responde, sin embargo,
Que es preciso te hagamos: ¿cada una
De estas almas escoge la semilla 990
Que ella quiere animar, y se fabrica
Alguna habitación para si misma,
O en los cuerpos formados se insinúan?
Yo no encuentro razón para que se hagan
Su prisión ellas mismas con trabajo,
Las que sin cuerpo vuelan al abrigo
De enfermedad, de frío, de hambre y males
Que le han cabido al cuerpo por herencia,
Y que el alma en unión experimenta:
Mas demos que le sea ventajoso 1000
Un cuerpo fabricarse y habitarle;
Yo no se cómo pueden hacer esto:
Luego cuerpos y miembros no fabrican
Las almas para sí, ni se insinúan
En cuerpos hechos: dame tú lecciones
De cómo están unidos cuerpo y alma.





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Lucrecio: De rerum natura Empty Re: Lucrecio: De rerum natura

Mensaje por Pedro Casas Serra Mar 27 Abr 2021, 03:50

.



.¿Por qué el bravo león, en fin, conserva
Lo feroz de su especie? ¿Por qué heredan
Las zorras el ardid, la huida el ciervo?
¿Y sus miembros agita el pavor patrio? 1010
¿Por qué espirituales afecciones
Que nacen y se engendran con nosotros,
Sino porque el espíritu, teniendo
Su germen y elementos como el cuerpo,
Crecen con todo él al mismo tiempo,
Y del alma se van desenvolviendo
Las cualidades? Pues si inmortal fuese,
Si de uno en otro cuerpo se pasara,
Andarían revueltas las costumbres
De las bestias: se viera con frecuencia 1020
Huir de Hircania el perro la embestida
De algún ciervo cornudo, y temblaría
Gavilán fugitivo por los aires
De la paloma: fuera el hombre necio,
Y el bruto sabiamente discurriera.
.En vano intentan por salir del paso
Que por ser inmortal se muda el alma
Mudando el cuerpo; todo ser mudable
Se disuelve y perece sin remedio,
Porque desordenadas y traspuestas 1030
Sus partes son: luego las almas deben
Desatarse en los miembros, y morirse,
Sin quedar parte suya con el cuerpo.
Si dicen que las almas de los hombres
Se pasan siempre a miembros humanales,
Preguntaré, no obstante, ¿por qué causa
Se puede volver necia un alma sabia?
No hay niño, alguno que prudente sea,
Ni tiene el potro la destreza y brío
Del bruto belicoso: el alma tiene 1040
Su germen propio, que se desenvuelve
Y juntamente con el cuerpo crece.
Dirán, en fin, por última salida,
Que ella rejuvenece en tierno cuerpo;
La confinas mortal forzosamente,
Pues no puede sufrir tan gran mudanza
El alma por los miembros, sin que pierda
La vida y sentimiento que antes tuvo.
.¿Cómo robustecida con el cuerpo
Podrá junto con él tocar el alma 1050
La flor gustosa de la edad que anhela,
Si no nace con él? ¿Por qué desea
Abandonar en la vejez sus miembros?
¿Teme acaso quedarse ella encerrada
En un cuerpo podrido, o que se hunda
Su vieja casa sobre si cansada?
Empero lo inmortal no corre riesgo.
.Ridículo es, en fin, imaginarse
Estar prontas al coito las almas,
Y a partos de animales, como enjambres 1060
De inmortales substancias esperando
Mortales miembros, y entre sí luchando
Por entrar en el cuerpo la primera
Cada cual de ellas, o entre sí conciertan,
Por evitar disputas, que se meta
La que con más presteza se acercare.
.Ni el árbol en el aire, ni las nubes
En el profundo mar, existir pueden,
Ni en los campos vivir pueden los peces,
Ni se puede dar sangre en la madera, 1070
Ni jugo en piedras: tiene lugar cierto
Cada ser donde crezca y donde exista:
No puede el alma así nacer aislada,
Y no puede existir sin sangre y nervios:
Con más razón podría estar el alma
En la cabeza u hombros, o talones,
Y pudiera nacer en cualquier parte,
Y en el mismo hombre y vaso se quedara.
Pues si estamos seguros tiene el alma
Y espíritu en el cuerpo lugar fijo, 1080
En donde pueden ir creciendo a un tiempo
Y tener existencia, afirmaremos
Que no pueden nacer y durar fuera:
Luego cuando la máquina perece,
Preciso es que también perezca el alma.
.Si es locura el juntar mortal a eterno,
Y suponer que están en armonía,
Haciendo mutuamente sus funciones;
¿Se puede imaginar más ardua cosa,
Más distinta y opuesta que juntarse 1090
Una perpetua e inmortal substancia
Con la mortal, haciéndolas que sufran
En mutua unión borrascas espantosas?.
.Pero subsiste un cuerpo eternamente,
Porque su solidez resiste el choque;
Él es impenetrable, indisoluble,
Como los elementos de materia
Cuya naturaleza he declarado:
O porque no se halla expuesto al choque,
Como el vacío, este impalpable espacio 1100
Donde la destructora acción se pierde:
O porque algún espacio no le cerca
Que pueda contener en cierto modo
Sus reliquias disueltas, como el todo
Cuyas partes no escapan por defuera,
Ni hay cuerpos que las choquen y desunan:
Pero del alma la naturaleza
No es de algún cuerpo sólido compuesta,
Porque hay vacío, como te he enseñado:
No lo es como vacío, pues hay cuerpos 1110
En la suma infinita que atacando
Con violencia y rapidez, la pueden
Trastornar y ponerla en gran peligro.
Existe de seguro espacio inmenso