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POESÍA SOCIAL XIV

Pascual Lopez Sanchez
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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 06:16

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

3. ABRIL

A mi amigo Anselmo Suárez y Romero

       Coronado de flores aparece
por los campos Abril; el alba pura
en su lecho de nieve
abre la puerta al camarín de grana,
y el cielo se engalana
con un manto de espuma blanca y leve
y celajes dorados
que vagan esparcidos
en las alas del viento suspendidos.
 
  Tu seno inextinguible
abre, fecunda tierra, que Abril llega:
mira ya cómo riega
con manos generosas
llovizna, de diamantes sobre rosas;
mira aquí cómo crecen
y estrellados de nácar se levantan
tus bosques de fragantes limoneros,
y en los aires ligeros
con el sol y el rocío
diáfana y móvil red se está formando,
que va de perlas y oro salpicando
el risueño vergel y el soto umbrío.
 
  La brisa juguetona,
fingiendo quejas y soñando amores,
impele con sus alas
un escuadrón de abejas, que a las flores
el néctar roban con la antena breve,
para labrar en su apartado asilo
bajo el ramaje mórbido y tranquilo
la rubia miel en el panal de nieve.

CONT.


Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 07:48, editado 1 vez


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hondas palabras para los que inundamos
el día de ternura... " ÁNGEL ALMELA
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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 06:19

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

3. ABRIL CONT.

  Ya de las selvas el verdor sombrío,
ya el húmido matiz de los collados,
ya en grato desvarío
las anchas cimas y los verdes prados
adorna Abril de mágico atavío;
y la mirada ansiosa
yerra del monte al llano,
del alto cerro a la enramada hojosa,
del rosado botón al verde grano,
de la nevada rosa
al cuajado racimo
que en claustro de esmeralda se estremece
cuando despide el sol temblante flecha,
que brilla cual relámpago deshecha
o en lluvia de topacio resplandece.
 
  ¡Cuál miro de los valles levantarse
tornasolada nube de avecillas,
el vuelo dirigiendo a la montaña
en confusión extraña!
Al ruido de sus alas temblorosas,
sorprendidas las tenues mariposas
se internan con recelo
por las selvas oscuras,
do en medio de quebradas espesuras
viene un delgado y límpido arroyuelo
entre las florecillas murmurando;
en su cristal, do el cielo
temblando se retrata,
luce espuma fugaz que el viento riza;
y en la arena pajiza
menudas conchas de bruñida plata.


CONT.


Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 07:49, editado 1 vez


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 06:20

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

3. ABRIL CONT.

  ¡Oh! ¡soledad al corazón amable!
¡Oh, campo venturoso y floreciente!
¿Quién por tus dulces sotos
y por tu cielo que el Abril colora
con suaves gasas de purpúreas tintas,
no cambia los tesoros de la tierra?
 
  ¡Cuán varias y distintas
ruedan aquí las horas y los años
sin locas vanidades,
cual suele acontecer en las ciudades!
Aquí el susurro del undoso bosque
es dulce y fraternal, la fuente leda
corre entre surcos de carmín y seda
sin envidiar el terso y desprendido
raudal de la cascada esplendorosa:
no está sobre una peña entristecido
el pájaro desnudo de belleza
fijando con enojos
y empeño temerario
en otras aves de plumaje vario
con torpe sana los lucientes ojos.
 
  ¡Oh! ¡cómo el alma triste se recrea
con las sonrisas del Abril risueño!
Que el dolor como el sueño
sacude el ala entorpecida, y torna
sus sombras enlutadas
en nubes apacibles y azuladas,
que esparcen en la vida dulce encanto,
como esparce la tarde lisonjera
el undívago manto
por la argentada cumbre de la esfera.



FIN DEL POEMA ABRIL


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 07:53

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

4. A UN ÁRBOL (Soneto)

Pasó el otoño y se llevó arrastrando
de tus ramajes el verdor divino;
siguió el helado invierno su camino
tus amarillas hojas arrancando.

El tallo altivo y el capullo blando
volaron con el loco torbellino,
y sólo el dulce fruto purpurino
en la alta rama se quedó temblando.

Pero al fresco batir de la sonora lluvia,
tus hojas juveniles crecen,
y un ancho y verde manto te decora.

No así las ilusiones que fenecen
en el alma del hombre, aunque las llora,
con su frescura ¡ah árbol! reaparecen.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:16

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

5. EL ISLOTE

A mi hermana Luisa
Mientras mundano estruendo
crece y se eleva en la ciudad orillante,
y la dama arrogante
y el mancebo gallardo, recorriendo
van las abiertas calles
que ávida multitud invade ufana;
vengo, olvidando su altivez liviana,
a la verde extensión del bosque umbrío,
do encuentra dulce paz el pecho mío.

Aquí, do del Islote,
que surge de las aguas cristalinas
como nieve de jaspe y esmeralda,
miro las peregrinas
conchas de nieve que cuajó de llanto
el alba candorosa;
el caracol que hurtó para su seno
pétalo suave de purpúrea rosa,
y entre el oro cernido
el alga jugueteando cariñosa;
y contempla el indómito oceano
tornarse en mar serena,
que ciñe franja de menuda arena
y riza perlas en el borde cano.

¡Oh, cara hermana mía!
¡Cuán bella perspectiva se despliega
desde este montecillo circundado
por diáfanos cristales!
En el verde collado
la oveja inofensiva
trisca a la sombra de pequeño arbusto
y en el tendido valle el buey adusto
con perezoso andar la yerba alcanza;
la cabra trepadora
por el pendiente risco se abalanza;
se oye la tortolilla gemidora
huyendo del ardor del rayo estivo,
y en el llano de césped alfombrado
muestra la talla esbelta el ciervo esquivo,
la cenicienta piel de terciopelo,
abiertos ojos de mirar vehemente,
piernas flexibles, y en la erguida frente
corona duradera,
que no depone el tiempo en su carrera.


CONT.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:17

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

5. EL ISLOTE. CONT.

¡Cuán deleitosa paz, qué grato arrobo
brindan al corazón estos lugares!
Él, triste como tú, busca consuelo
en la callada soledad del bosque,
en la argentada brillantez del cielo,
en la sedosa flor que se desprende
como lágrima azul del arbolillo,
cayendo en el arroyo que se tiende
entre selvas de juncos y tomillo.

¡Qué distinto recreo
al de los cultos pueblos, Luisa amada!
Cuando llega la tarde,
hora de meditar entre la sombra,
con alma triste y corazón herido
miro una nube nívea, otra bordada
de coral encendido,
otra cual vela de oro
en nave silenciosa,
que lenta se sumerge en occidente,
y cual hoz diamantina,
en el opuesto lado de la esfera
guardada por la estella vespertina,
la luna comenzando su carrera.


CONT.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:19

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

5. EL ISLOTE. CONT

¡Oh, qué grata emoción! Ya se alboroza
encarnada avecilla en el ramaje
donde gravita la amarilla fruta;
ora el aura solloza
en el cóncavo oscuro de la gruta;
ya la garza de nítido plumaje
se eleva sin rumor sobre los pinos
que asoman levantados
en el centro de fértiles montañas,
y ya en hondos quebrados
mecidas por el viento,
se doblan con sonoro movimiento
altas hileras de sonantes cañas.

Tú, cuyo pecho oprime
recóndito dolor, ven a la selva;
que, tal vez, Luisa mía,
este dulce retiro te devuelva
la deseada paz y la alegría.
Ven, hermana, aunque hiel tu seno vierte
herido por la daga de la muerte.
Pues al menos aquí, no tus querellas
irán al aire solas;
que te harán compañía
llorando las estrellas,
gimiendo tristes las hinchadas olas;
sus abiertas corolas
las flores cerrarán al contemplarte;
el manantial del prado,
con giro cariñoso y delicado,
irá a besar tu planta entristecida,
y el pescador junto a la red sentado,
un bálsamo, un consuelo
pedirá para ti, Luisa querida,
al regio Padre del benigno cielo.


FIN DEL POEMA EL ISLOTE.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:28

CUBA

JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

El siguiente artículo, en realidad, relaciona a LUISA PÉREZ - expuesta por Lluvia- y JULIA PÉREZ: HERMANAS.
Me parece un trabajo muy interesante que expondré en 3 o 4 partes.

La hermana y las sombras tras la puerta: sobre las relaciones literarias y familiares entre Luisa Pérez de Zambrana y Julia Pérez Montes de Oca
Félix Ernesto Chávez López(1)

[Félix Ernesto Chávez López] La segunda generación de románticos cubanos, y en especial, la de escritoras, conoce un buen número de éstas últimas que construyeron su reputación en tertulias y publicaciones periódicas. No todas consiguieron publicar volúmenes de poesía, género al que estaban tradicionalmente destinadas, pues se prestaba mejor para las “efusiones sentimentales” atribuidas a su sexo. Luisa Pérez de Zambrana (1835?-1922), por su parte, abrió la senda a muchas de las jóvenes escritoras en la zona oriental de Cuba: muchachas que, animadas por el ejemplo de su halagada contemporánea, fueron admitidas en periódicos regionales, a pesar de sus orígenes humildes, como es el caso de la malograda Adelaida del Mármol, íntima amiga y contemporánea de Luisa.
Sin embargo, la otra figura femenina importante de esta segunda generación de [mural en Obrapía] románticos fue la hermana de Luisa, Julia Pérez Montes de Oca (1839-1875). Julia, como Luisa, aparece representada en el moderno mural de la calle Obrapía, en la tapia de la casa del marqués de Arcos, antigua sede del que fuera el Liceo Artístico y Literario de La Habana, junto a figuras emblemáticas de la cultura nacional del XIX. Como su hermana, ha sufrido un cierto (y quizás aún más grave) olvido en los estudios literarios, a pesar del rescate que supuso el estudio que le dedicara Octavio Smith en la edición de su Poesía, de 1981. Quiero acercarme a la construcción de las relaciones fraternales entre Luisa y sus hermanos, fundamentalmente con Candelaria (Candita) y Julia Pérez Montes de Oca, y cómo desde sus poemas, Luisa Pérez genera una autorrepresentación como hermana, que vincula literariamente los destinos y la recepción de los textos (de Luisa y de Julia, principalmente).
1. 1. “No llores, Julia mía”

[Julia Pérez Montes de Oca] Durante muchos años se pensó que Julia Pérez Montes de Oca había nacido en 1841, pues así lo consigna la edición póstuma de su Poesía completa publicada en 1887. Lo cierto es que fue la quinta hija del matrimonio entre José Joaquín Pérez y Justa Germana Montes de Oca, y nació en Melgarejo, en 1839, aunque fue en la iglesia de Dolores, en Santiago de Cuba. Al igual que sus hermanas y hermano, Julia crece en la finca familiar, en la “casita blanca” rodeada de la misma naturaleza insular del Oriente cubano. Al igual que Luisa, padece todos y cada uno de los eventos que golpean a la familia desde 1852: la muerte del padre, la mudanza a Santiago de Cuba, la residencia en San Basilio; y más tarde, cuando Luisa se casa con Ramón Zambrana, emigra a La Habana días después, en diciembre de 1858, acompañando a su madre y a su hermano Joaquín (Smith, 9).
Ya en La Habana, tanto Julia Pérez Montes de Oca, como Luisa, fueron centro de atención en los más distinguidos y elegantes salones habaneros, en las tertulias de la familia Zambrana, y en las de Rafael María de Mendive o de Nicolás Azcárate, ganándose el respeto y la reverencia de los más exigentes intelectuales de su tiempo. No obstante el talento de la jovencita, a quien Ramón y Luisa tratarían prácticamente con el afecto de una hija,(2) no se conoce que haya publicado ningún texto durante su estancia en Santiago de Cuba.(3)
Sin embargo, hay un poema aparecido el 19 de junio de 1859 en El Kaleidoscopio – periódico dirigido por Ramón Zambrana –, que, en principio, es el primero que se conoce de Julia Pérez. Lo interesante del caso es que la tradición apunta que el poema alude a un momento de la infancia de la poeta en Santiago de Cuba, pues aparece fechado en diciembre de 1853; y este mismo texto, titulado “A mi sinsonte,” parece ser el que da origen a la respuesta de su hermana Luisa, titulada “A Julia, en la fuga de su sinsonte” (que apareció primero que el de Julia, en la edición de 1857 de la poesía de Luisa Pérez). Si los datos son ciertos, Julia tendría entonces catorce años de edad al escribir este poema, de una sencillez y frescura meritorias en una niña de natural talento y con apenas instrucción:

Bello sinsonte
de alas de plata,
ya tu voz grata
no escucharé:
Ya tus hechizos,
pájaro amado,
de mi apartado,
no miraré.
[…]
Disfruta ingrato
entre verdores
de tiernas flores
el suave olor.
Corre a la fuente
riza tus plumas
en las espumas
de albo color.(4)

En los versos de “A mi sinsonte,” el sujeto poético ve la fuga del sinsonte como señal de ingratitud, en un acto de egoísmo que será reprendido por su hermana Luisa en su poema. En “A mi sinsonte,” el sujeto poético lo llama “ingrato,” casi como José Jacinto Milanés llama a su tórtola cuando ésta se fuga en “La fuga de la tórtola,” poema de 1840.
“La fuga de la tórtola,” de Milanés, verifica el lamento del sujeto hacia el ave ingrata (su “confidenta,” a quien trata cariñosamente, con “un beso ahora y otro después”) que se le ha escapado, aunque esa reclamación de libertad pueda ser finalmente comprendida. Si Milanés llama a su tórtola “cimarronzuela,” Julia será – en su furia adolescente(5) - más severa y nostálgica y algo menos comprensiva con su sinsonte: lo llama “cruel,” “ingrato,” “pájaro infiel,” pero inmediatamente emana el cariño y lo convida a volar donde sus padres, en la libertad del paisaje. Todas las acusaciones se mezclan con el tratamiento afectivo: “pájaro amado,” “bello y querido,” y Julia se asume como aquella que “roba” una felicidad al retener al ave. Este sentido de la posesión que muestra Julia en “A mi sinsonte,” encuentra un regaño cariñoso en la actitud de Luisa en su poema “A Julia, en la fuga de su sinsonte:”

No llores, Julia mía,
el pájaro canoro que has perdido,
que por la selva umbría
busca el paterno y delicioso nido.

¿Por qué, al mirar sus giros
alzas llorando tus pueriles manos?
¿por qué tantos suspiros
mandas en alas de los aires vanos?

[…]

Acuérdate, ángel mío,
que huérfano y cautivo por tu gusto,
con tormento sombrío
lloró algún tiempo tu rigor injusto.

Detén, detén el lloro
de infantil sentimiento que derramas,
que su piquito de oro
vendrá a cantarte en las vecinas ramas.
Y no más, Julia mía,
deplores el sinsonte que has perdido,
que por la selva umbría
busca el paterno y delicioso nido. (Poesías Completas, 29-30).

Las palabras de Luisa son recomendaciones de conducta para su hermana, de “alma sensible.” Al tiempo que describe la actitud de la niña, le ofrece un modelo de comportamiento – no ya sólo femenino – sino de la moral cristiana, diciéndole como consuelo que el ave en libertad regresará a cantarle. La propia naturaleza moralizante del poema viene enfatizada con las cursivas originales; he ahí la moraleja: “nunca… quieras a nadie esclavo u oprimido,” le dice la hermana (Pérez de Zambrana, Poesías Completas: 29-30). Como detalle curioso, podríamos añadir que en febrero de 1856 Luisa escribe un poema titulado “El rapto de mi tortolita,” donde vuelve a recriminar a quien le roba la libertad al ave (recriminación esta vez dirigida al raptor “osado,” “infame,” de “crueldad impía”).
[Luisa Pérez de Zambrana] Aunque parezca increíble, esta es la única composición que encontramos de Luisa dedicada a su hermana Julia. Bien es cierto que la actitud que siempre tuvo Luisa Pérez hacia Julia fue de carácter maternal más que fraternal; todo lo contrario a lo que ocurre de Luisa para con su hermana Candelaria, a quien probablemente – y por la cercanía en edad – considerara su mejor amiga. No obstante, Luisa empezó a ejercer su mecenazgo con su hermana menor, a la que llevó de la mano, al incorporarse ambas a la sociedad literaria e intelectual habanera, incentivado este interés también por Ramón.
Las atenciones concedidas por Luisa y su esposo Ramón a la joven, como hermana menor de la familia,(6) favorecerían la participación social activa de Julia como talento en ciernes, tanto en la lectura de sus prodigiosos poemas, como en la escenificación de obras teatrales que animaban a la concurrencia de las tertulias.(7) Obviamente, el rol desempeñado por Julia fue muy diferente al de su hermana, ya convertida en la señora de Ramón Zambrana. Exenta de responsabilidades familiares, Julia se divertía como una niña traviesa en aquellos salones,(Cool y participaba también de fiestas y desfiles florales.(9) No obstante, Nicolás Azcárate incluyó textos suyos en su edición de Noches literarias en casa de Nicolás de Azcárate (1866) y según Smith, Julia lee en una velada del Liceo de Guanabacoa su poema “A un arroyo seco” (Smith, 9). Es invitada también por la Avellaneda a publicar en el Álbum cubano de lo bueno y lo [Álbum poético fotográfico] bello, de 1860; y en 1868 aparece incluida en el Álbum poético-fotográfico de las escritoras cubanas, de Domitila García de Coronado.
De alguna manera, los textos aislados de Julia Pérez llegan a trascender el espacio literario cubano. Resulta curioso, echando una ojeada a algunas publicaciones latinoamericanas, observar cómo Julia es citada en el volumen de Vicente Rivera Palacio El Parnaso Mexicano, publicación que apareció con una frecuencia quincenal entre el 15 de mayo de 1885 y el 15 de julio de 1886, y donde se edita su poema “Desde la lluvia” (2006: 457-459). Al parecer, arrastrando el error de la fuente, el poema es reproducido en el volumen Antología Americana, publicado por Montaner y Simón, en Barcelona, en 1897, donde se dice de ella que es una poeta “mexicana” (1897: 300). De ella se habla también en el volumen Mujeres célebres de México (1918), de Carlos Hernández (1918: 188). Y por si fuera poco, en el Estudio histórico del periodismo guatemalteco (2003), de Catalina de Barrios y Barrios, donde se apunta que: “Julia Pérez Montes de Oca ("se desconoce su nacionalidad") publicó poemas en 1883” (224).
Después de la muerte de Ramón Zambrana, hay un espacio de silencio en las publicaciones de Julia Pérez Montes de Oca, si se compara con el período anterior, probablemente por causa del inmenso vacío que generó en la familia la pérdida del respetado doctor. En la edición de El Siglo, del 24 de febrero de 1867, se informa de la pleuresía de Julia (Smith, 13). Es a partir de este momento que la poesía de la joven va a cobrar un giro temático importante: se teñirá de un tono patético que, al contrario de su hermana Luisa, fabulará las tragedias. Y por otra parte, dentro de su obra se observa un acentuado contraste entre la vida del campo y la de la ciudad, que empezó a deplorar cada vez más. En un poema que le dedicara a su hermana Luisa (el único que le dedicara), “El islote”, Julia habla de un “islote” ideal donde olvidar las penas:

Mientras mundano estruendo
Crece y se eleva en la ciudad brillante,
Y la dama arrogante
Y el mancebo gallardo, recorriendo
Van las abiertas calles,
Que ávida multitud invade ufana;
Vengo olvidando su altivez liviana,
A la verde extensión del bosque umbrío,
Do encuentra dulce paz el pecho mío.

Aquí, do del Islote,
Que surge de las aguas cristalinas
Como nieve de jaspe y esmeralda
Miro las peregrinas
Conchas de nieve que cuajó de llanto
El alba candorosa;
El caracol que hurtó para su seno
Pétalo suave de purpúrea rosa,
Y entre el oro cernido
El alga jugueteando cariñosa;
Y contemplo el indómito oceano
Tornarse en mar serena,
Que ciñe franja de menuda arena
Y riza perlas en el borde cano.

[…]

¡Cuán deleitosa paz, que grato arrobo
Brindan al corazón estos lugares!
Él, triste como tú, busca consuelo
En la callada soledad del bosque,
En la argentada brillantez del cielo,
En la sedosa flor que se desprende,
Como lágrima azul del arbolillo,
Cayendo en el arroyo que se tiende
Entre selvas de juncos y tomillo.

[…]

¡Oh! qué grata emoción! Ya se alboroza
Encarnada avecilla en el ramaje
Donde gravita la amarilla fruta;
Ora el aura solloza
En el cóncavo oscuro de la gruta;
Ya la garza de nítido plumaje
Se eleva sin rumor sobre los pinos
Que asoman levantados
En el centro de fértiles montañas,
Y ya en hondos quebrados
Mecidas por el viento,
Se doblan con sonoro movimiento
Altas hileras de sonantes cañas.

Tú, cuyo pecho oprime
Recóndito dolor, ven a la selva;
Que tal vez Luisa mía,
Este dulce retiro te devuelva
La deseada paz y la alegría.
Ven, hermana, aunque hiel tu seno vierte
Herido por la daga de la muerte,
Pues al menos aquí, no tus querellas
Irán al aire solas;
Que te harán compañía
Llorando las estrellas,
Gimiendo tristes las hinchadas olas;
Sus abiertas corolas
Las flores cerrarán al contemplarte;
El manantial del prado,
Con giro cariñoso y delicado,
Irá a besar tu planta entristecida,
Y el pescador junto a la red sentado,
Un bálsamo, un consuelo
Pedirá para ti, Luisa querida,
Al regio Padre del benigno cielo. (Poesías Completas, 54-56. Énfasis mío)

CONT.


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La hermana y las sombras tras la puerta: sobre las relaciones literarias y familiares entre Luisa Pérez de Zambrana y Julia Pérez Montes de Oca. CONT.

Félix Ernesto Chávez López

Si nos detenemos a leer con cautela el texto, podremos apreciar no sólo esa huida progresiva de Julia del “mundano estruendo de la ciudad,” esa escapada a su construcción campestre, de un bucolismo cuyas imágenes fantasiosas sólo buscan el consuelo del alma apesadumbrada. En estas líneas podemos reconstruir también una Luisa triste, con el seno “herido por la daga de la muerte,” lleno de dolor, sin cesar quejumbrosa, lamentándose. Mientras Julia, sin embargo, sueña con ese “dulce retiro.”
En una última edición de su Álbum poético-fotográfico, en 1926, Domitila García de Coronado habla de compasión hacia Julia por haberse fijado en quien no la merecía, algo que parece haber dado pie a Lezama para referirse a un “fracaso amoroso” (1965: 208-209) que la conminó a ese estado de soledad y de progresivo alejamiento que eligiera para los últimos años de su vida. Cintio Vitier y Fina García Marruz sospechan, con Lezama –aunque es meramente especulativo – que se podría tratar de José Fornaris, quien era un hombre casado. La base de esa sospecha radica en el “camafeo” que en 1865 le dedicara Fornaris bajo el seudónimo de Bertoldo Araña. En dicho artículo, Fornaris demuestra conocer bastante bien a la joven, relatando su prematura adoración por la astronomía (vocación que debió haber seducido a su cuñado Ramón Zambrana), la cual derivó en que Julia estudiara “de cuando en cuando en el observatorio de los Escolapios [de Guanabacoa]” (Bertoldo, 1865: 136-137). También revela, con humor, que:

No le da el naipe por el canto como por la astronomía; grita cuando canta que es un contento: atormenta de una manera espantosa los oídos de su cuñado, el Dr. Zambrana. Por lo que toca a la pintura, no es tan mala como Andrés Díaz; pinta sus monifatos que pueden arder en un candil […] (137).

En esta época, Fornaris describe a una Julia siempre sonriente, de “cabellera abundante” y “mejillas como rosas,” de facciones finas, los ojos expresivos y lánguidos, y su acento santiaguero que “aún no ha perdido por completo.” No obstante alabar su “fantasía espléndida,” dice que es “un tanto perezosa para el cultivo de los versos” y que “le agrada más leer que escribir” y “ama el baile hasta el entusiasmo.” En una simpática anécdota, podemos localizar la única referencia conocida que se hace de su hermano Joaquín Pérez Montes de Oca, al que vemos por primera vez aparecer en los eventos sociales junto a su familia:

No ha muchos días en casa de unas amigas se dio una bonita función dramática que terminó con algunas danzas. Ella pidió agua a un hermano suyo, el que por un descuido le derramó encima la jarra y la empapó de los pies a los cabellos. ¿Creéis como es natural, que Julia se retiró para mudarse de traje? Pues os equivocáis medio a medio. Secóse lo mejor que pudo y bailó hasta que el último son de la orquesta se desvaneció en los aires. Eso sí, baila tan bien como pulsa el arpa (137. Énfasis mío).

Fornaris nos confiesa también que los autores favoritos de Julia son “Rioja y Fray Luis de León,” dando cuenta de las lecturas de la joven en su formación intelectual. Esto nos revela una cercanía entre ambos, al menos una fiable amistad, pero al evocar y citar el poema de Julia “A un arroyo seco,” leído en las tertulias de Azcárate, el cronista Bertoldo Araña cita a Fornaris (o sea, a sí mismo) en una respuesta poética titulada “A Julia,” donde expresa en su última estrofa:

Cantemos al arroyo, cantemos sus venturas;
que brote la esperanza, no mas jemidos [sic], no;
quisiera de sus aguas tan limpidas [sic] y puras
en una sola copa beber contigo yo. (138).

Esta sola estrofa no tendría una relevancia mayor de no haber sido comentada por el cronista, que vuelve a la identidad de su seudónimo para conducirnos en la lectura:

¡No es nada lo que quería el Sr. Fornaris! ¡Solo le faltaba querer comer en el mismo plato!
Solo nos resta decir que la hermosa poetisa aun no se ha rendido a los flechazos de Cupido. ¿Quién será el afortunado mortal que lleve el gato al agua? (138).

Independientemente de las pistas que nos pueden revelar lo anterior, lo cierto es que a partir de la muerte de Ramón, el carácter de Julia sufrirá un cambio drástico y se volverá más melancólico, y esto tendrá una influencia temática en los versos que escribirá. Pronto la veremos viviendo en Artemisa y ejerciendo como maestra de escuela en el pueblo. Este momento final de su vida, Octavio Smith lo ha relacionado con la necesidad económica de la familia, que obliga a los miembros a dispersarse y salir del núcleo familiar en Guanabacoa (Smith, 13-14). La realidad es que, con el avance de su enfermedad, Julia prefirió acercarse a vivir con su sobrina Angélica, quien había contraído nupcias con Cornelius Souchay y Hesse, propietario de una finca en el cafetal Angerona, el 30 de abril de 1875. Es probable que este traslado hubiera sido motivado por dos razones: la primera, por la edad de Angélica – hija mayor de Luisa – quien contaba entonces quince años y por el apoyo que la tía podía darle en las directrices del nuevo hogar, en una hacienda rural; la segunda, por la propia necesidad de un ambiente más puro –para el cuerpo y para el espíritu – que sentía Julia, hastiada de la vida urbana.(10)
De esta época son sus composiciones más lúgubres. En la colección póstuma de sus Poesías Completas, de 1887, se recogen algunas de ellas. Probablemente la más dolorosa sea la última, titulada “Desesperación,” de la que sólo se publicó un fragmento, y es probable que hubiera sido editado (y cortado, censurado) por su propia hermana Luisa, o que ciertamente hubiera quedado inconcluso.
No hace falta insistir en la temática y el punto de vista del sujeto en el “El islote” para percatarnos del estado de ánimo que pudo embargar a Julia en los últimos días de su vida. Julia Pérez Montes de Oca murió soltera, en Artemisa, probablemente en la casa de la Finca El Jardín,(11) hogar de Cornelio Souchay y Angélica Zambrana en el cafetal Angerona, el 26 de septiembre de 1875, y fue sepultada en el Cementerio General de dicha localidad.(12) A partir de estos últimos versos se especuló sobre un probable suicidio, pero como bien apunta Octavio Smith, esta teoría se descarta al leer el acta de defunción, donde se dice que recibió los últimos sacramentos (un suicida, obviamente, no los habría recibido). El propio Smith hace referencia a la nota aparecida en el periódico El Álbum, de Guanabacoa, donde residían su madre y sus hermanas por entonces, el 7 de octubre de 1875:

Julia Pérez Montes de Oca. Ha fallecido, y su muerte ha sido generalmente sentida. Las letras cubanas han experimentado una pérdida irreparable, los círculos literarios un vacío difícil de llenar […]. En tanto para que nuestros lectores se formen una idea de quién era nuestra malograda poetisa, nuestra inolvidable Julia, veamos lo que de ella dice El Recreo de las Damas: Con un sentimiento tan verdadero como profundo, tomamos la pluma hoy para anunciar a nuestros lectores la muerte de la distinguida poetisa cubana, Srta. Dª Julia Pérez Montes de Oca, acaecida el día 26 del pasado Setiembre en el pueblo de Artemisa, donde se hallaba dirigiendo con gran acierto y provecho de sus educandas, una Academia Municipal de enseñanza para niñas. Su muerte nos ha apesadumbrado pues a más de la leal y antigua amistad que le profesábamos, queríamos y admirábamos con fe y entusiasmo su arrogante genio poético y correcto estilo literario: verdaderamente están de duelo las letras en Cuba, porque ha muerto una de sus hijas que con gloria las cultivaba (1875: 2).

Es más que evidente que la muerte de Julia Pérez tuvo que conmocionar a una ya doliente Luisa. La pérdida de su querida hermana vino a intensificar la sensación de abatimiento, pero no se ha encontrado hasta hoy ningún testimonio de Luisa en relación con la muerte de su hermana Julia. (Poco tiempo después, ocurrirá la primera alegría en mucho tiempo, con el advenimiento de su primer nieto, hijo de Angélica, en la finca del cafetal). Pero el recuerdo de su amada Julia estaría latente, hasta que se decidiera, por iniciativa de Domingo Figarola Caneda, a hacer la edición de sus poemas que debían ser publicados por una editorial española en Barcelona.
La edición póstuma vio la luz finalmente en 1887 y está compuesta por treinta composiciones, publicadas e inéditas. Casi un siglo después, y con la ayuda de la investigadora Marta Pérez, Octavio Smith publicaría en 1981 nueve poemas más, entre ellos “A mi sinsonte,” que hemos citado en estas páginas. Desconocemos las razones de la exclusión de esos nueve poemas de Julia, que Luisa no incluyó por alguna razón –literaria o extraliteraria – en la edición de las Poesías Completas; y desconocemos si el criterio de exclusión se debió a Figarola Caneda; o si ciertamente fueron poemas pasados por alto involuntariamente, aunque creo más en la primera de las variables. La unidad familiar que siempre hubo entre las Pérez Montes de Oca exigía un recelo cauteloso con la intimidad de cada una de las hermanas, aspecto por demás harto frecuente en la tradición cultural del siglo XIX. Me cuesta asimilar el papel de Luisa como censora de los sentimientos o actitudes de su hermana Julia, pero pienso que si hubiese habido algún dato en sus textos que revelasen las razones exactas de su padecer (acaso si hubiera sido algún padecimiento de tipo amoroso), Luisa las hubiera eliminado.
La imagen fraternal de Julia no se construye a través de los textos de Luisa Pérez, pues Luisa no escribe sobre la muerte de su hermana y apenas recordará su infancia a través de momentos pasados al lado de Julia, pero podríamos afirmar que sí se materializa de algún modo a través de los versos de su hermana poeta, aunque tenemos que hacer notar que Julia Pérez acude al enmascaramiento poético como estrategia de representación en su obra, todo lo contrario de la obra de Luisa, en la que advertimos una fuerte dosis de representación autobiográfica. No obstante, es Julia quien nos ofrece imágenes de su propia hermana, de la relación entre ellas a través de “El islote;” pero también, al haber tenido una vida conjunta con similares eventos, y haber permanecido unidas durante tantos años, la imagen de la una ha quedado enlazada inevitablemente a la de la otra, ya sea en la eternidad bucólica de Melgarejo, como en la felicidad de los salones literarios y tertulias habaneras. No obstante, ambas dedicarán evocaciones a su hermana Candelaria, a quien increíble y misteriosamente no se le conoce obra poética, y desde donde ellas mismas construirán – cada una por separado, aunque ofreciendo el mismo grado de confidencia – su propia (auto)representación como hermanas.
Los restos de Julia Pérez, hoy día, nadie sabe dónde están. El antiguo Cementerio de Artemisa donde fueron inhumados, se reubicó a las afueras del pueblo sobre 1912, y nadie reclamó los restos de la poeta. Se cuenta que, en el sitio del antiguo cementerio, tras remover los cimientos para levantar la escuela secundaria urbana que hoy sirve como Palacio de Pioneros del municipio, se encontraron algunos restos humanos que no se pudieron identificar. No es de dudar que algunos de esos despojos pudieran haber correspondido a los de Julia Pérez Montes de Oca.

CONT.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:32

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JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )



La hermana y las sombras tras la puerta: sobre las relaciones literarias y familiares entre Luisa Pérez de Zambrana y Julia Pérez Montes de Oca. CONT.

Félix Ernesto Chávez López

1.2 La misma delicada niña de tez trigueña

La imagen de los hermanos Pérez Montes de Oca me ha parecido, por momentos y salvando las distancias geográficas y socioculturales, similar a la de los Brontë: seis hermanos, un solo hermano varón y cinco chicas, de las cuales dos fallecen muy jóvenes; una residencia aislada (Haworth, Melgarejo) y un fascinante camino hacia la literatura (de Charlotte, Emily y Anne; como de Luisa y Julia). Siempre me ha llamado poderosamente la atención que Candelaria Pérez Montes de Oca nunca se hubiera interesado por escribir; al menos hasta donde sabemos. En aquel ambiente cargado de espontánea poesía en las montañas de la Sierra Maestra; luego en las tertulias de la casa de San Basilio, en Santiago de Cuba, en las compañías de su hermana e intelectuales de la época (siendo Luisa y ella tan afines); y más tarde en los salones de la alta sociedad cultural habanera, donde ya vimos que participan Julia y de alguna manera también Joaquín. En toda esta historia, Candelaria (o Candita) es una presencia enigmática. La hermana mayor entre las Pérez Montes de Oca apenas tiene datos biográficos verificables. Salvo compartir hasta cierto punto la biografía de sus hermanas, son poquísimas las historias que se pueden narrar sobre ella. Se sabe, por ejemplo, a través de su partida de defunción, que ya en La Habana se casó dos veces: la primera con José María Castro Aguiar; la segunda con Carlos Hernández Granados. Sabemos que vivía en Guanabacoa, en la casa de Venus número 89, en el momento de morir, como consecuencia de un carcinoma, el 17 de marzo de 1893 (Partida de defunción de Candelaria Pérez y Montes de Oca). También se sabe que no tuvo descendencia, y que fue madrina de Elodia Zambrana y Pérez, y que al parecer cuando bautizó a la niña aún no había contraído nupcias con José María Castro, puesto que aparece con su apellido materno en el libro parroquial (“Partida de bautismo de Sebastiana Elodia Zambrana”).
Lo cierto es que, de todas, fue la que más elogio y cariño recibió por parte de sus hermanos. Luisa le escribió tres poemas; Julia le dedicó uno, en el punto más doloroso de su desgracia personal. Ya sabemos que cuando se trasladó el matrimonio de Luisa y Ramón a La Habana, quien los acompañó fue Candita; el resto de la familia se reencontraría casi tres meses después. Y de las imágenes de los poemas de Luisa podemos intuir que eran muy amigas, confidentes.
Es probablemente en la representación de esta hermandad con Candita donde se configura mejor, desde los textos, la [A Candita] imagen de la hermana en la poesía de Luisa Pérez. Para Luisa, Candita representaba no sólo el espejo donde observarse, sino también la evocación de un pasado siempre feliz. Probablemente haya sido su mayor apoyo tras la desaparición de Ramón, y aunque no sabemos el sitio exacto de la casa donde falleció Justa Germana Montes de Oca, probablemente haya sido atendida por su hija mayor quien, a pesar de estar casada, no tuvo nunca hijos. Luisa, como sabemos, pasaba largas temporadas en casa de los suyos, y sobre las fechas de la muerte de Elodia, Luisa vivía con ésta en la calle Galiano número 18, en La Habana, posiblemente atendiendo a su nieta Ofelia durante la repentina enfermedad de la hija. Tanto Justa Germana como Candelaria, siempre residieron en Guanabacoa tras el movimiento definitivo de la familia al Occidente de la Isla.
En el primer volumen de su poesía, de 1857, Luisa selecciona tres textos expresamente dedicados a su hermana Candita: “A mi hermana Candita”, “Memorias de nuestra infancia” y “A Candita tocando la guitarra” (este último, un texto que hasta hoy nadie ha tenido el cuidado de recopilar, ni en las antologías, ni en ninguna selección de los poemas de Pérez de Zambrana, ni siquiera en la supuesta edición de sus Poesías completas de 1957). Un detalle significativo es el orden de colocación del primero, puesto que desde el punto de vista temático Luisa elige, tras la “Dedicatoria” a su amiga Balbina García Copley que precede al prólogo escrito por el hermano de aquella (Federico García Copley), el soneto “A mi patria” (que es un ofrecimiento humilde de su obra); luego la encomienda religiosa “A la virgen de Dolores;” posteriormente la declaración de sus deseos adolescentes con “Al Sueño,” antes del poema a su hermana, el cual es una sencilla evocación, un retrato muy personal (el poema posterior es la elegía a su padre, “Su Sombra”).
El poema “A mi hermana Candita” está fechado en enero de 1853, apenas dos meses después de la muerte del padre. Si nos fijamos, no se intuye en ningún momento el desplazamiento familiar a Santiago de Cuba, que luego Luisa ofrecerá siempre desde el contrapunto de la vida urbana y el paisaje bucólico de la niñez. Pero el poema en cuestión es una caracterización cariñosa de su hermana; veamos los epítetos que –también entre los hipérbaton – emplea para describirla:

Ángel querido, candorosa hermana,
diáfana gota de fugaz rocío,
escucha el canto que por ti mi lira
plácida entona.

Blanca ilusión de mis ensueños puros,
más seductora para mí, y más bella
que junto a azul y sosegado lago
cándido lirio.

Rayo de luz que se escapó del cielo
para amoroso acariciar mi vida,
y a cuyo influjo como a sueño dulce
doblo la frente.

Deja que cante nuestro amor sencillo,
nuestra suprema, fraternal ternura,
deja que cante nuestra unión que estrecha
vínculo santo.

¿Por qué no quieres que veraz mi labio
tu dulce nombre en mis cantares mezcle
y a tu pureza angelical entone
cántico tierno?

¿Temes que el mundo tu virtud conozca,
o te avergüenzas de escuchar mi acento
que tu inocencia y tu candor pregona,
virgen modesta?

Quiero, Candita, con orgullo justo
cantar tus gracias y virtudes bellas,
pues si una flor a demandar me atrevo
tímida un día,

es para ornar tu delicada frente
y hacerla emblema del pudor sincero,
que en tu agraciado y virginal semblante
fúlgido luce.

Oh! nunca, hermana, de mi lado, nunca
suerte fatal a separarte llegue,
porque ¡ay! entonces del dolor yo fuera
víctima triste.

Porque tú formas mis delicias todas,
tú eres mi gloria, mi placer, mi vida,
y al Ser Supremo por tu bien elevo
férvidos votos. (Luisa Pérez de Zambrana, Poesías Completas, 9-10).

El valor de este poema no radica tanto en la hechura, plagada de lugares comunes e imperfecciones métricas, siendo uno de los primeros escritos por la joven Luisa, sino en lo que refleja. El sujeto poético ve a su hermana como un modelo y al mismo tiempo ensalza las “virtudes” que se pretendían en las jóvenes de su tiempo. Además de ser la confirmación de la visión patriarcal asumida por Luisa en los primeros años de su vida, el poema funciona como el espejo en que Luisa quiere verse, y al mismo tiempo, confiesa poéticamente el terror de que una nueva pérdida familiar pueda ocurrir en su vida. En la penúltima estrofa puede leerse esta rémora, tras el fallecimiento del padre.
Al llamarla “hermana,” está estableciendo una identificación que en este caso va más allá del texto, hacia la confidencia secreta. Al “doblar la frente” ante su hermana, ofrece no sólo un acto de obediencia, sino también una veneración a todos esos conceptos que ve encarnados en ella: pudor virginal, candor, sencillez, inocencia… Candita, al parecer no desea que Luisa la mencione en sus versos, prefiere el anonimato, sabedora del alcance que estaba teniendo la poesía de hermana entre los intelectuales de la región, algo que ella misma ni siquiera sería capaz de pensar o desear para ella. Se mantiene en un discreto segundo plano, como hizo durante su vida. Pero no podemos obviar el hecho de que ella fue la primera receptora de los versos de sus hermanas, el oído afortunado, quien compartiera con ambas (con Luisa y con Julia) las confidencias más íntimas. Si bien en ocasiones podemos observar una especie de distanciamiento entre Luisa y Julia, distanciamiento temático en el caso de su poesía, pero también vital si es cierto que Julia penaba por amor a un hombre casado (algo que su hermana Luisa nunca podría entender ni justificar en su estricta moral católica), Candita parece haber sido ese pecho condescendiente donde Julia podía alcanzar cierto reposo.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 17 Oct 2020, 08:36

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JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )



La hermana y las sombras tras la puerta: sobre las relaciones literarias y familiares entre Luisa Pérez de Zambrana y Julia Pérez Montes de Oca. CONT.

Félix Ernesto Chávez López (*)

Al final de sus días, la propia Julia escribe un texto con un título idéntico al que acabamos de mencionar de Luisa, “A mi hermana Candita,” también, como “Desesperación,” incompleto:

   A ti, que ya conoces mis tristes pensamientos,
   A ti, que tierna arrancas sonidos de mi voz,
   A ti, van dirigidos los ecos de mi lira,
   Pues tú sola penetras aquí en mi corazón.

   Nacida en este mundo tirano de las almas,
   Do combatida siempre suspira la virtud,
   Pareces de otro siglo, de otra región pareces;
   Que en tu alma se refleja del cielo alguna luz.

   Tú sabes que mi musa cargada de tristezas
   Al mundo nunca ha dado contento ni solaz…
   Quién sabe si me aplauda cuando los sauces giman
   Cubriendo con su sombra mi losa sepulcral!

   Por eso silenciosa, distante del bullicio,
   Conservo en mi retiro colgado mi laúd,
   Y hoy arrancarle notas colmadas de amargura,
   Paloma sobre cieno, pudieras sólo tú.

   Las ebrias esperanzas, los sueños lisonjeros
   Que un tiempo acariciaron mi espíritu infeliz,
   En éxtasis divino no volverán a verme
   Suspensa de sus alas alegra sonreír. (Poesías Completas, 62).

    No paso por alto el modo en que Julia se refiere a su hermana Candelaria. Hay un poso de amargura en estas palabras, y advierto también esa sensación de abandono o de culpabilidad que pudieron atribuirle, y debido a la cual se alejó “distante del bullicio.” Si el poema se lee entre líneas, puede advertirse una gran incomprensión que sólo en Candelaria tuvo un oído amable y comprensivo. Aunque nos parezca increíble, con la exclusión que plantea Julia en este poema indirectamente también caracterizamos a Luisa, que se nos aparece (en su intencionada ausencia) como aquella hermana triste, pero implacable en sus creencias. Julia, fijémonos, describe a Candita como “de otro siglo… de otra región,”(13) y reitera que, en su retiro en el campo artemiseño, sólo su hermana Candelaria (nadie más) puede hacer que ella vuelva a escribir. Han pasado los tiempos de las esperanzas y sueños, y ahora el mundo la rechaza o reprende en su pena o en su trasgresión. Probablemente incluso la misma Luisa. De esta manera observamos la distancia que en ocasiones advertimos entre las hermanas, las tragedias imaginarias de la poesía de Julia, su hastío existencial al final de sus días, consumida por la tuberculosis en casa de su sobrina Angélica. Julia piensa, quizás, que sólo después de muerta encontrarán algún valor en ella; no es sed de gloria, sino de comprensión.
    Volviendo a Candelaria, en “Memorias de nuestra infancia,” podemos decirque Luisa la asocia con el paisaje feliz de su infancia. Es con su hermana Candita que Luisa recuerda; a Julia, sin embargo, la trata más como a una niña a quien debe proteger. La evocación bucólica de la finca, asociada a la evocación de la felicidad junto a su hermana, nos muestran al mismo tiempo la doble representación de las guajiritas en los montes. Primero cuando recuerda el ayer idealizado y más tarde, cuando regresa a la caracterización del ahora poético. (Luisa Pérez, Poesías Completas, 120-123)
    He aquí las claves de la representación. El tiempo ha pasado: Candita tiene “diez y nueve mayos;” Luisa “diez y siete”… ya son dos jóvenes preparadas para enfrentar la vida. Llevan la pena de la pérdida tras la orfandad paterna. Sin embargo, la “virtud” se mantiene en ellas. Es algo en lo que Luisa siempre insistirá. Y el juego permanente con las palabras “candorosa,” “cándida,” nos deja apreciar los modelos de aspiración femenina en las jóvenes.
    La única vez que encontramos a Candita deslumbrando artísticamente a Luisa, es cuando toca la guitarra (antes habíamos visto también las dotes de Julia con el arpa, al decir de Fornaris). En un poema publicado en la edición de 1857,(14) “A Candita tocando la guitarra” y, como hemos dicho, no reproducido en ninguna colección, Luisa nos revela:

   Cuando tus manos delicadas pulsan
   Tu dulce, melancólico instrumento
   Cuya modulacion es un lamento
   Que en el aire se queja sin cesar;
   Como el rayo apacible de la luna
   O el pálido reflejo de una estrella
   Baja á mi seno misteriosa y bella
   Una memoria triste de pesar.

   Una memoria dolorida y grata
   Que halaga el corazon, aunque sombría,
   Y que mas bien parece al alma mia
   Un sueño vaporoso y celestial;
   Una memoria que al gemir tu lira
   Suavísima, inconstante y pasagera,
   Flota sobre mi frente tan ligera
   Como un copo de espuma sobre el mar.

   Entonces siento una emocion divina
   En que llorando de placer me pierdo,
   Que tiene la tristeza de un recuerdo
   Y de un suave dolor la vaguedad.
   Quisiera entónces detener las notas
   Que gimiendo se alejan; pero cedo
   Al magnetismo de su voz, y quedo
   Sin fuerzas, sin valor, sin facultad.

   Me siento fallecer; cierro los ojos,
   Inclino dulcemente la cabeza
   Y en deliciosa y celestial tristeza,
   Todo me halaga en torno de mi sér.
   Paréceme que el cielo se aproxima
   A mi frente dichosa; y como espumas
   Siento pasar sus vaporosas brumas
   Acariciando con amor mi sien.

   Y yo no sé si este delirio mio
   Es realidad ó delicioso sueño,
   Que siendo al corazon tan halagüeño
   Nunca he podido comprenderlo yo.
   Acaso sea la impresión tan solo
   Que sabe producir la melodía,
   Y que puede sentirse, hermana mía,
   Pero espresarse ó describirse no.

   ¡Oh! nunca ceses de tocar entónces,
   Porque es muy dulce en inefable anhelo
   Sentir que toca nuestra frente el cielo
   Y que nos vamos acercando á Dios.
   Sigue, pues: que estas santas emociones
   Este sueño feliz, esta memoria,
   Deben ser un trasunto de la gloria
   Con que premia á los buenos el Señor (1856: 115-116).

    Esta experiencia estética, en la intimidad del hogar, reafirma la realización de ambas en el espacio familiar, íntimo, aunque siempre abocado a una experiencia religiosa. El cariño en que se construyen las relaciones, las formas de cuidar las imágenes, dan la idea de una armoniosa convivencia en el hogar de los Pérez Montes de Oca, incluso tras la muerte del padre. En el fondo, si Candelaria era un modelo para Luisa, al mismo tiempo Candelaria y Luisa lo fueron para Julia, y para ellas el modelo principal fue su madre, Justa Germana.
[viñeta]      Candelaria seguiría siendo “la misma delicada niña de tez trigueña” de los poemas de Luisa, aunque seguiría estando en ese plano discreto que se le pretendía a las mujeres del XIX. Julia, que era cuatro años menor que Luisa, asistió al repunte literario de su hermana en Santiago de Cuba, en un silencio sólo roto presumiblemente por la insistencia de Ramón en publicar a su joven cuñada en El Kaleidoscopio. Tanto Luisa como Julia eran continua y lógicamente asociadas en todas las tertulias y salones, pero Julia siempre en un segundo plano. Incluso en las publicaciones más prestigiosas de la época – dígase los volúmenes de las Noches literarias en casa de Niclás Azcárate (1866) o el Álbum poético-fotográfico de las escritoras cubanas (1868) de Domitila García de Coronado –, siempre Luisa primero, siempre la más halagada, por rango, prestigio social y calidad y madurez poética. Sus hermanas siempre fueron esas sombras tras la puerta que asistieron al éxito de la “Tojosa de Melgarejo.” No obstante, Candelaria fue pilar de su seguridad, elemento que le concedía fuerzas para soportar el destino trágico que se le venía; Julia sencillamente no tuvo mucho tiempo, vivió apenas treinta y seis años. Una sola vez Luisa habló llanamente de creer haber perdido la razón, y fue tras la muerte de Candelaria, en 1893, cuando estuvo en cama durante un mes entero (“Carta a Marta Abreu,” 1893). La importancia de la figura de Candelaria en la vida y la poesía de Luisa ha quedado relegada a planos inferiores cuando se menciona el talento de Julia, quien siguió sus pasos en la poesía. Pero ambas, Julia y Candelaria, “construyen” también la imagen romántica de Luisa Pérez desde su hermandad, y al mismo tiempo, Luisa se muestra, se identifica a sí misma en la figura de sus hermanas.

Notas

1. Capítulo de la tesis doctoral de Félix Ernesto Chávez López La construcción del sujeto romántico en la poesía de Luisa Pérez de Zambrana, defendida en la Universidad Autónoma de Barcelona en 2010 con la calificación de sobresaliente cum laude (en prensa en la editorial Verbum bajo el título La claridad en el abismo). Revisado para su publicación en la revista por Yoandy Cabrera y Milena Rodríguez Gutiérrez.

2. En la polémica con Enrique Piñeyro sobre “Música y Poesía,” Ramón Zambrana utiliza como ejemplo el poema de Julia “Al campo,” y habla de la “justísima fama de poetisa que ya merece”, en tanto agrega: “Yo la miro, no como hermana, sino como hija mía; pero ella sabe que precisamente soy inflexible y severo con los que me pertenecen, y en este juicio verá más que el voto del crítico autorizado, la efusión santa de mi admiración y cariño”. (En Soliloquios, 1865: 104).

3. Emilio Bacardí en sus Crónicas de Santiago de Cuba reproduce el poema “A un arroyo,” a la vez que dice que fue publicado en septiembre de 1854, sin añadir más datos, ni siquiera la fuente de publicación (1913, T. III: 113-114). Octavio Smith en sus “Notas a los poemas” de la edición de la poesía de Julia señala que la fecha atribuida puede no ser exacta, puesto que en las páginas de Bacardí se aprecian muchos errores cronológicos (Smith, 98). Según mi apreciación, es probable que el poema haya estado fechado por la autora, pero se haya publicado en fecha muy posterior, pero esto es un dato especulativo que sólo puede corroborarse con la fuente de publicación.

4. El texto es recogido también por Octavio Smith en Poesíasde Julia Pérez (31-32); no así por la edición de 1887.

5. Luisa misma no incluirá el poema “A mi sinsonte” en la edición póstuma que realiza de su hermana en 1887, llamadas curiosamente también Poesías Completas, probablemente por considerarlo un poema demasiado “pueril.”

6. Julia es la hermana menor de la familia, pues Juana Gertrudis Pérez y Montes de Oca, nacida después de Julia, debió de haber fallecido muy niña, puesto que no se tiene absolutamente ninguna noticia sobre ella, excepto su acta bautismal de 1844, que dice que nació en 1842.

7. En la descripción de las “noches literarias” o tertulias de Nicolás de Azcárate en Guanabacoa, en los años 60, el nieto del propio Azcárate, Nicolás Azcárate Rosell publica en la biografía sobre su abuelo en 1939: “Las actrices aficionadas que representaban en las comedias eran: Rosalía Navarrete y Romay; la poetisa Julia Pérez Montes de Oca; Margarita Fesser de Azcárraga, hermana de María Luisa [Fesser]; y Casilda Ayuela. Los actores: Enrique Piñeyro; Julio de los Santos; y Nicolás Azcárate”. (Nicolás Azcárate, el reformista, 1939: 53).

8. Puede encontrase información sobre el tema en el artículo de Bertoldo Araña (seudónimo de José Fornaris), titulado “Julia Pérez Montes de Oca”  y publicado en Camafeos en 1865.

9. Al describir el Baile de las Flores en Puentes Grandes, una tradición donde participaban las señoritas de las clases altas de la sociedad, en las afueras de La Habana, el cronista dice textualmente: “Preguntais aun más? os ha seducido la contemplación de ese esbelto talle? Es un laurel del Cáuto; Julia Perez y Montes de Oca; en su torno brilla la luz de la poesía. ¡Salve al génio!” (“Glorieta de Puentes-Grandes. Isla de Cuba,” texto sin firma en La Moda Elegante. Periódico de las Familias, Cádiz. Año XXIII. Núm. 41, 1864: 326).

10. Julia al parecer fue siempre muy apegada a Angélica Zambrana. Hay una composición en cuatro décimas titulada “A Angélica, llorando”, publicada en la edición póstuma de 1887 donde aconseja a la niña que no llore por cosas banales y que guarde sus lágrimas para mejores causas. (En Poesías Completas, 14-15).

11. Berta Martínez Páez ha localizado un artículo de Fernando G. Campoamor,  “Los años de Proa, en Artemisa, isla de Cuba” (en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana 1979, No. 3), donde el autor apunta: “Se fortalece el ánima memorizando la estancia en nuestra campaña de la melancólica Julia Pérez y Montes de Oca, que cantó al mes de abril y al colibrí en la casa campera donde murió esta hermana de Luisa Pérez de Zambrana, otra romántica adolorida” (26). Esta alusión a la “casa campera,” al tiempo que conocemos que el único familiar que tenía Julia por la zona era su sobrina Angélica, joven recién casada en una casa en el campo, nos hacen sospechar que la residencia de la poeta se encontraba allí, junto a su sobrina.

12. Puede consultarse la “Partida de defunción de Julia Pérez Montes de Oca,” (27 de septiembre de 1875).

13. No conocemos los pormenores de la vida de Candelaria, pero sabiendo que se casó dos veces, podemos deducir que no fue como Luisa, quien guardó, siendo viuda, fidelidad eterna a su esposo muerto. No podemos afirmar que Candita enviudase, algo probable visto su segundo matrimonio, pero sí es cierto que la actitud de Candelaria difiere de la de Luisa; aún así ella representa la comprensión fraternal, que aunque Luisa no evoque en forma de poemas, sí encontramos en otros lugares, como en la carta inédita a Marta Abreu tras la muerte de Candelaria.

14. Y al parecer ya publicado en algún periódico de la época, puesto que no aparece en el apartado de “Inéditas” del volumen.

Obras Citadas

Antología Americana. Barcelona: Montaner y Simón, 1897.

Araña, Bertoldo [seudónimo de José Fornaris]. "Julia Pérez Montes de Oca”. Camafeos. Entrega 18. La Habana. 1865: 136-138.

Azcárate Rossell, Nicolás. Nicolás Azcárate, el reformista. La Habana: Trópico, 1939.

Bacardí y Moreau, Emilio. Crónicas de Santiago de Cuba [1908]. Recopiladas por Amalia Bacardí Cape. Madrid: 1973. Tomo III.

Barrios y Barrios, Catalina de. Estudio histórico del periodismo guatemalteco. Guatemala: Universidad de Guatemala. 2003.

García de Coronado. Domitila.Consejos y consuelos de una madre a su hija, La Habana: Imprenta “La Universal” de Ruiz y Hermano, 1926: 115-123.

Hernández, Carlos. Mujeres célebres de México. San Antonio (Texas): Lozano, 1918.

Lezama Lima, José. Antología de la poesía cubana. La Habana: Consejo Nacional de Cultura, 1965.

“Partida de bautismo de Sebastiana Elodia Cesarina Zambrana y Pérez”. 6 de mayo de 1864. Libro 9 (1863-1865). Folio 87-v. Núm. 354. Parroquia de Nuestra Señora de Monserrate. La Habana.

“Partida de defunción de Candelaria Pérez y Montes de Oca”. 17 de marzo de 1893. Libro 26, folio 27. Núm. 64. Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Guanabacoa. La Habana.

Pérez Montes de Oca, Julia. “A mi sinsonte.” El Kaleidoscopio. Núm. 11. T. I. 19 de junio de 1859: 248-249.

_______________. "Partida de defunción de Julia Pérez Montes de Oca", (27 de septiembre de 1875). Libro 2. Folio 91-v. Núm. 533. Parroquia de San Marcos Evangelista, Artemisa.

_______________. Poesías completas. Barcelona: Gorgas, 1887 [Ed. de Domingo Figarola Caneda y Luisa Pérez de Zambrana].

______________. Poesía. Prólogo de Octavio Smith. La Habana: Letras Cubanas, 1981.

______________. "Después de la lluvia". En Riva Palacio, Vicente. El Parnaso Mexicano. Primera Serie. México: Instituto Mora, 2006: 457-459.

Pérez de Zambrana, Luisa. Poesías de la señorita Da. Luisa Pérez y Montes de Oca. Santiago de Cuba: Imprenta de M. A. Martínez, 1856.

______________. "Carta a Marta Abreu sobre asuntos familiares”. Guanabacoa. abril 20. 1893. (Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, carta inédita).

______________. Poesías Completas (1853-1918). Ensayo preliminar, compilación y notas de Ángel Huete. La Habana: Imprenta P. Fernández, Colección Los Zambrana, T. XI, 1957.

Smith Octavio. Prólogo a Julia Pérez Montes de Oca. Poesía, 1981: 7-30.

Zambrana, Ramón. Soliloquios. La Habana: Imprenta La Intrépida, 1865.


(*) FELIx ERNESTO CHÁVEZ LÓPEZ fue un filólogo , investigador y ensayista cubano afincado en México y profesor de la UAM. Murió en esta ciudad en 2012, por ofrecer resistencia a un robo en su domicilio.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 18 Oct 2020, 00:58

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JULIA PÉREZ Y MONTES DE OCA (1839 - 1875 )

6. SE AGITA EL HOMBRE

Se agita el hombre en la mundana vida
mezquino y ambicioso y altanero;
maligno el corazón, el labio artero,
donde no tiene la verdad cabida.

En él encuentra fácil acogida
la envidia y el desdén su compañero,
y aunque el semblante muestre lisonjero
su amor es falso y su virtud mentida.

Del campo en las sombrosas espesuras
¡qué distinto espectáculo se ofrece!
allí al impulso de las brisas puras

y a la sombra del árbol que florece,
sin odios, ni zozobras, ni amarguras,
el alma se transporta y engrandece.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 18 Oct 2020, 01:23

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ENRIQUE PIÑEYRO ( 1839 - 1911 )

ECURED

Enrique Piñeyro. Escritor de prosa elegante se distinguió por su cultura y la fluidez de expresión en los conceptos, así como en el empleo de cláusuras armoniosas. Abogado de profesión, siguió su vocación y se convirtió en periodista y prosista de firme renombre y prestigio.
Sumario

1 Vida y Obra
2 Periódicos y revistas en los que colaboró.
3 Obras más significativas:
4 Fuente
5 Vea también

Vida y Obra

El 19 de diciembre de 1839 nace en La Habana Enrique José Nemesio Piñeyro y Barry. A los diez años de la ingresó en el colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, y permaneció en él hasta 1856 donde más tarde sería profesor del plantel.

Gran estudioso, conocedor del inglés, francés, alemán e Italiano, y dominaba magistralmente el español, escribió mucho de asuntos literarios e históricos.

Su primer artículo aparecido en la revista Brisas de Cuba traducción de un ensayo sobre Víctor Hugo, del cual fue apasionado admirador. Entre los años 1857 y 1860, publicó sus crónicas teatrales en El Regañón de La Habana y El Eliseo de La Habana. Escribió estudios dedicados a Rafael María de Mendive, y Luisa Pérez de Zambrana. Como creador de El Album Cubano de lo Bueno y de lo Bello, publicación que en febrero de 1860 comenzó a editar Gertrudis Gómez de Avellaneda, mantenía una sección titulada Revista, donde realizó crítica teatral y literaria con el seudónimo de Alta Troll. En unión de Juan Clemente Zenea trabajó en la Revista Habanera, publicación clausurada por el Capitán General de la isla y que sólo duró dos años.

Entre los años 1863 y 1868 colaboró en el periódico El Siglo, en 1825 sucedió a Ramón Zambrana como propietario y director de la Revista del Pueblo. A principios de 1869 emigra a Estados Unidos, donde fue secretario de la delegación cubana en Nueva York y en Washington. Durante ese tiempo también fue director del periódico La Revolución, sostenido por la Junta de Emigrados Revolucionarios en Nueva York.

En 1834 viajó a Chile y Perú como representante del gobierno en armas, y, al finalizar la Guerra de los Diez Años estuvo residiendo durante un tiempo en Cuba, después parte hacia París, allí vive hasta su muerte el 11 de Abril de 1911.
Periódicos y revistas en los que colaboró.

El Regañón, 1857 – 1860; Liceo de La Habana, La Habana, 1857 – 1860; Álbum Cubano de lo Bueno y de lo Bello, fundador, director, redactor, 1860; Prensa de La Habana, 1860; Cuba Literaria, 1860; Revista Habanera, fundador, director, redactor 1861 ensayo; El Siglo, 1864; Revista del Pueblo, fundador, director, 1865; Revista Hispanoamericana, Madrid, 1866; El Siglo, 1863 – 1868; Revista Crítica de Ciencias, Literatura y Artes, redactor, 1868; El País, 1868 sentidos; El Ateneo, 1868; El Album, 1868; El Mundo Nuevo fundador, director, Nueva York, (1872 _ 1874); La Revolución, director, Nueva York, 1872; Brisas de Cuba; La América,.Nueva York; El pensamiento, Matanzas, 1879; América ilustrada, Nueva York; El Armendares, 1881; Rebista Cubana; Revista de Jurisprudencia, Administración y Comercio; Hojas Literaria; Revista Chilena, Chile, 1875; El Ferrocarril, Chile, 1875; El Triunfo; Cuba y América; La Discusión, 1901; El Fígaro.

Seudónimos. Guineés de Pasamonte. Gargantúa. Alta Troll. P. Niño X. X.X.X.P. NE.P
Obras más significativas:

Estudios y Conferencias de Historia y Literatura, Poetas Famosos del Siglo XIX (1823); Vida y escritos de Juan Clemente Zenea; Morales Lemus y la Revolución Cubana.
Fuente

Machín, Nuñez Ana. Clásicos del periodismo cubano. 1978.
Vea también

Librinsula
Radiosantacruz
La jiribilla


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 18 Oct 2020, 01:29

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ENRIQUE PIÑEYRO ( 1839 - 1911 ) (*)
La vida de Byron, más bien que la imagen de una ESTRELLA, sugiere la
de uno de esos ASTROS de encendida cabellera, que aparecen a largos
intervalos, trazando un inmenso surco LUMINOSO de su paso, símbolo de
ruina y destrucción para gentes tímidas y asustadizas, espectáculo magnífico
para los que los MIRAN empeñados en fijar su órbita y descubrir sus
elementos.

(*) En realidad el autor en cuestión es más conocido como prosista que como poeta. Este es el único texto que hemos encontrado suyo.


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Mensaje por Lluvia Abril el Dom 18 Oct 2020, 01:50

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AURELIA CASTILLO DE GONZÁLEZ
(1842 - 1920).


Aurelia Castillo de González (Puerto Príncipe, 1842 - Camagüey, 1920) quedó sepultada por Gertrudis y Dulce María en el reducido espacio de las letras femeninas cubanas. Pocos cubanos de hoy la conocen.
Parece que no le valió ser una prolífera y delicada escritora de cuentos y poemas, excelente periodista -quizás la mejor periodista mujer del XIX en Cuba- , cronista exquisita, destacada traductora de inglés e italiano, y fundadora de la Academia de Artes y Letras de Cuba. No era poca cosa, pero no bastó.
Aurelia nació el 27 de enero de 1842 en Santa María del Puerto del Príncipe, en una familia muy pobre, pero su inteligencia era tan poco común que llamó la atención de Don Fernando Betancourt, un famoso docente camagüeyano que accedió a darle su primera educación gratis y en su propia casa. Pero Betancourt era un perseguido político de la Corona y tuvo que abandonar Cuba y a su pupila en 1851, dejándola con nueve años estudiando sola. Pero Aurelia se las agenció para terminar de formarse a sí misma.

En 1874 Aurelia se casó con Francisco González del Hoyo, un teniente coronel del ejército español que, sin embargo, simpatizaba con la causa mambisa.
Al año de casada, González protesta contra el fusilamiento de los cubanos Antonio Luaces Iraola y Miguel Acosta. Inmediatamente el matrimonio es expulsado de Cuba, y debe emigrar a España.
Ambos visitaron varios países de Europa y América y ella escribió una decena de crónicas de viaje, que fueron muy celebradas por los lectores cubanos. Al mismo tiempo colaboró en las revistas "Cádiz", "Crónica Meridional" y "El Eco de Asturias".

En 1884 hace con su marido un viaje a los Estados Unidos, y de ahí regresan a Cuba a establecerse en Guanabacoa, donde Aurelia participó en las Conversaciones Literarias, que auspiciaba el intelectual José María de Céspedes en el Liceo de esa ciudad, que Martí había dirigido pocos años antes.
En 1887 Aurelia comenzó a colaborar con la "Revista Cubana", convirtiéndose así en la primera mujer de la Isla en escribir monográficamente en esa publicación. También publicó en la capital en "El Fígaro", "La Habana Elegante" y "El País", y en Camagüey escribió para "La Luz", "La Familia", "El Camagüey", "El Pueblo" y "El Progreso".
Aurelia regresó a España, donde pasó dos años sin poder escribir por su mala salud. Ya restablecida en 1889, visitó la Exposición Universal de París y viajó a Alemania, Italia y Suiza, desde donde enviaba crónicas a los periódicos cubanos.

En 1895, Aurelia enviudó y para colmo se ganó la enemistad del peor enemigo que podía tener un patriota cubano: el Capitán General español Valeriano Weyler, que la acusó de simpatizar con la causa separatista. Así que tuvo que volver a coger un barco hacia el destierro, esta vez, completamente sola.

Residió en Barcelona hasta 1898, y al terminar la Guerra Necesaria, volvió a Cuba y fundó el asilo "Huérfanas de la Patria". Volvió a Barcelona una vez más en 1904 y, al regresar a Cuba, fue una de las más entusiastas mecenas de la construcción de la estatua de Ignacio Agramonte en su ciudad natal.

Aurelia integró la directiva de la Sociedad de Labores Cubanas y cuando en 1910 se fundó la Academia Nacional de Artes y Letras en La Habana fue una de las cinco mujeres integrantes de su directiva, tres de ellas cubanas: Nieves Xenes, Dulce María Borrero y Aurelia Castillo. Las otras dos eran la pintora dominicana Adriana Billini Gautreau y la poetisa puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió.
Ya con más de 70 años, Aurelia presidió la comisión de los festejos para celebrar el centenario del natalicio de su paisana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Además se encargó de la revisión y edición de la parte poética de las Obras Completas de José Martí y colaboró en las revistas "Social" y "Cuba Contemporánea".
Aurelia fue la escritora cubana del XIX que más géneros y temas tocó en su obra, y con gran éxito: escribió poesía, fábula, leyenda, crítica literaria y crónicas de viajes; tradujo a importantes autores, incursionó en la corresponsalía periodística, participó de polémicas filosóficas y su epistolario personal fue abundante en correspondencia con grandes intelectuales y patriotas cubanos de su época.
Aurelia reunió sus obras en seis volúmenes publicados con el título de "Escritos de Aurelia Castillo", pagados de su bolsillo, entre 1913 y 1918, en una edición limitada de sesenta ejemplares. Pero increíblemente no se han realizado desde entonces nuevas ediciones de su obra, y por eso es necesario recurrir a los fondos de las bibliotecas cubanas para leerla.

Aurelia redactó varias recomendaciones para que las mujeres pudieran desarrollar su intelecto y polemizar con los hombres sobre sus derechos, y escribió sobre eso:
"(...) huir de la ociosidad, leer buenos libros, sin dejarse arrendar por los que parezcan demasiado graves, que son siempre los mejores y escoger buenas amistades...".

También defendió con denuedo a la mujer negra y mulata, y en sus artículos abordó por primera vez el problema racial femenino, ¿por qué no la mencionan las feministas cubanas de hoy? Las incluye como uno de los motivos de la belleza regional y criticó con severidad a los hombres de letras que denostaron a las mujeres negras durante la esclavitud.
Aurelia consideraba que pensar que la mujer no era capaz de elaborar ideas creativas, provocaba que ésta se inhibiera de hacerlo. Según sus palabras:
"Las mujeres deben leer, pero leer libros serios como los hombres lo han hecho. Es posible que al principio les cueste mucho trabajo por la falta de práctica, pero poco a poco podrán ir asimilando y entendiendo su contenido sin ayuda".

Sus obras -originales y editadas- son tantas que se me atropellarían aquí, así que quien quiera escarbar, las tiene todas en este enlace. Pero recuerden que no hay casi nada en papel.
No obstante, he podido escudriñar lo poco que hay de su obra poética, y les dejo cuatro de sus poemas, para que pulsen el estilo de esta poetisa prolija, patriota y olvidada por casi todo el mundo:

Por; Carlos Ferrera Torres


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Mensaje por Lluvia Abril el Dom 18 Oct 2020, 01:52

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AURELIA CASTILLO DE GONZÁLEZ
(1842 - 1920).





EL RUISEÑOR Y EL LORO

En casa de un famoso pasajero
un lance vi que referirte quiero,
porque algo provechoso me ha enseñado
como verás después, lector amado.

Olvidando que estaba entre prisiones,
cantó un mirlo con suaves inflexiones;
que así los males la inocencia olvida
y su candor feliz presta a la vida.
Al terminar los ecos peregrinos,
de aprobación se oyeron dulces trinos,
y exagerando la alabanza un loro,
-¡Magnífico!, exclamó, ¡qué pico de oro!

Poco después un cuervo macilento
sus lúgubres graznido lanzó al viento,
y de las aves todas sólo el loro
-¡Soberbio!, prorrumpió, ¡qué pico de oro!

Luego del ruiseñor la voz divina
al silencioso público fascina,
cuando del loro el entusiasmo estalla
y exclamando: -¡Qué pico…! -¡Calla, calla!,
le dice el aplaudido con premura,
¡reserva para el cuervo esa figura!

Y todos los presentes en un coro
a guisa de sermón dicen al loro:
-Alabanzas que a todos se prodigan
ni nada valen ni a ninguno obligan.


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Mensaje por Lluvia Abril el Dom 18 Oct 2020, 01:53

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AURELIA CASTILLO DE GONZÁLEZ
(1842 - 1920).





LOS ALPES

De un resalto tremendo a otro resalto,
escalan el espacio las montañas,
como en ardiente emulación de hazañas,
van los pétreos gigantes en asalto.

Llegan en confusión; y allá en lo alto,
entre las nubes son nubes extrañas,
mas el agua se filtra en sus entrañas,
burlando la pizarra y el basalto.
Incubadora sin igual, la nieve
como alas tiende sus armiños puros;
ya no se suelta murmurante y leve.

Ya no la bordan los alegres muros;
y, cerrando terrible el horizonte,
de blanco mármol aparece el monte.


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Mensaje por Lluvia Abril el Dom 18 Oct 2020, 01:53

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AURELIA CASTILLO DE GONZÁLEZ
(1842 - 1920).



Victoriosa

¡La bandera en el Morro¡ ¿No es un sueño?
¡La bandera en Palacio¡ ¿No es delirio?
¿Ceso del corazón el cruel martirio?
¿Realizose por fin el arduo empeño?

¡Muestra tu rostro juvenil, risueño,
Enciende, ¡oh Cuba¡ de tu Pascua el cirio,
Que surge tu bandera como un lirio,
Único en los colores y el diseño¡

Sus anchos pliegues el espacio libran
Los mástiles que altivos se levantan,
Los niños la conocen la adoran.

¡Y al solo verla nuestros cuerpos vibran!
¡Y solo al verla nuestros labios cantan!
¡Y solo al verla nuestros ojos lloran!


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Mensaje por cecilia gargantini el Dom 18 Oct 2020, 15:31

Qué mujer con agallas, amiga!!!!!!!!!!!!!!!!! Me sorprendió su biografía. Una adelantada a su época realmente y con una conciencia social impresionante.
Besossssssssssss y graciasssss
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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 18 Oct 2020, 23:29

"Aurelia integró la directiva de la Sociedad de Labores Cubanas y cuando en 1910 se fundó la Academia Nacional de Artes y Letras en La Habana fue una de las cinco mujeres integrantes de su directiva, tres de ellas cubanas: Nieves Xenes, Dulce María Borrero y Aurelia Castillo. Las otras dos eran la pintora dominicana Adriana Billini Gautreau y la poetisa puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió.
Ya con más de 70 años, Aurelia presidió la comisión de los festejos para celebrar el centenario del natalicio de su paisana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Además se encargó de la revisión y edición de la parte poética de las Obras Completas de José Martí y colaboró en las revistas "Social" y "Cuba Contemporánea"..."

Hago mío el comentario de Cecilia:

"Qué mujer con agallas, amiga!!!!!!!!!!!!!!!!! Me sorprendió su biografía. Una adelantada a su época realmente y con una conciencia social impresionante".

Y os doy las gracias: a ti por tu trabajo. A ella porque gracias a su aliento no nos sentimos solos.

Besos.


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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:10

Gracias mil, querida Ceci, Pascual.
La verdad es que, por suerte no dejo de sorprenderme por estos lugares. Hay mucho y bueno. Sobre todo, desconocido para mí y ampliar el campo de la poesía es muy enriquecedor.
Besos a repartir y seguimos pues.


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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:13

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AURELIA CASTILLO DE GONZÁLEZ
(1842 - 1920).



EXPULSADA

Te fuiste para siempre. Quedé en el mundo sola.
Mis lágrimas corrieron un año y otro año.
Gritáronme, de arriba: "¡Anda!", y anduve errante
y al fin me vi, de nuevo, en vuestro hogar de antaño.

Tu espíritu amoroso flotaba en todas partes.
Cantaba con las aves, perfumaba en las FLORES.
Con el véspero triste me enviaba tu sudario,
y, envuelta en él, SOÑABA nuestros dulces amores.

En el portal extenso contigo me VEÍA,
paseando alegremente, cual buenos compañeros.
Ya el SOL se recataba tras la cercana loma,
y aun tardarían mucho en BRILLAR LOS LUCEROS.

Bañábannos a un tiempo los cuerpos y las almas,
la BRISA que era suave como un rozar de plumas,
la LUZ, que era soberbia cual LUZ de paraíso,
la dicha, que era clara como un cielo sin brumas.

Sin ser nuestro retiro agreste por completo,
de SEPULCRAL silencio ni soledades vastas,
libertad nos brindaba, ante el inmenso espacio,
para coloquios tiernos, pasa expansiones castas.

Y, de pronto, te dije con juvenil locura,
estrechando en mi mano tu mano grande y fuerte,
como de hombre a hombre, cual de Orestes a Pílades:
"¡Compañeros y amigos hasta la misma MUERTE!"

IRRADIÓ tu semblante, con íntimo contento,
de igualdad y de fuerza oyendo mis alardes.
Tras el charlar festivo mi grande amor sentías.
¡Oh, qué tardes aquellas, qué dulcísimas tardes!

Así iba recorriendo, con un deleite extraño,
nonada por nonada, nuestra existencia aquella.
La FLOR que me trajiste como hallazgo y en triunfo,
otra vez contemplaba como la FLOR más bella.

Y así me iba engañando, viviendo en otros tiempos,
destruyendo el presente, minuto por minuto.
Aún paladear creía, como ninguno grato,
el que tú me llevabas del vergel dulce FRUTO.

Vibraban en el aire, unidas, nuestras voces,
unidas, nuestras sombras poblaban el recinto,
y sin ayer el tiempo, sin hoy y sin mañana,
deslizábase eterno, inmutable, indistinto.

Mi espíritu fue, entonces, subiendo a ti por grados.
La soledad austera llevóme hasta tu altura.
Viví entonces, contigo, sin verte , sin oírte,
sin los torpes sentidos, con el alma, ¡que es pura!

Y "aquí, te prometía, en este cielo nuestro,
vivirán nuestras almas mientras tu amante viva".
El mundo no entendía mi cándido delirio,
y yo escuchaba al mundo serena y compasiva.

Y, cuando reposaba tranquila en aquel SUEÑO,
en nuestro umbral sagrado oí la voz infanda.
Tocaron en mi cuerpo las manos criminales
y el rencoroso ARCÁNGEL gritó de nuevo : "¡Anda!"

De Cien de las mejores poesías cubanas por Rafael Esténger.
(Ediciones Mirador. La Habana, 1950)




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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:19

CUBA



NICANOR GONZÁLEZ
( 1843 - 1898).

BIOGRAFÍA



GONZÁLEZ, Nicanor A. (Matanzas, 6.10.1843-Id., 22.3.1898). Carbonell da 1843 como fecha de nacimiento. Trabajó como maestro. Fue colaborador en La Libertad y Diario de Matanzas (1879). Fundó y dirigió todos los números de la revista literaria El Pensamiento (1879-1880). En 1893 era director del colegio El Estudio, de Santa Isabel de las Lajas (Las Villas). Es autor de poemas, publicados en la Revista de Cuba. Utilizó el seudónimo Corino Gazzannel. En ocasiones firmaba sólo con su nombre.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

El éxito de un drama. Ensayo escénico en cinco actos y un prólogo. Matanzas, Sedano y Hernández, 1883.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Nicanor A. González (1843 1898)», en su La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 4. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 63 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 4).


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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:21

CUBA



NICANOR GONZÁLEZ
( 1843 - 1898)




¡OLVIDAR!
(Fragmento)


Del corazón la dulce bienamada,
¡ella! el arca que encierra
mi ventura soñada,
todas mis ambiciones de la tierra...
y mía, no ha de ser!... ¡Sabéis decirme,
cómo pensar pudiera,
con estúpida calma,
que para siempre lloraré perdida,
la que mi encanto era,
la vida de mi vida,
el alma de mi alma!
¡Oh! y el recuerdo insomne permanece,
y mi tormento acrece,
y esa pasión en mis entrañas ARDE
y mi PECHO DEVORA,
con la primer sonrisa de la aurora,
con el postrer deliquio de la tarde.

Su imagen bella y pudorosa MIRO
si una azucena cándida, cual nieve
junto a mí esparce su perfume suave;
y trémulo de amor, lanzo un suspiro
cuando en la noche misteriosa y grave
el CÉFIRO sus OJOS besa leve.

En el remanso del sereno LAGO,
que retrata la imagen de la LUNA,
meditando la veo en mis amores,
llorando una por una,
mientras deshoja campesinas flores,
las memorias que fueran dulce halago
en días de más próspera fortuna.

Cuando de su belleza haciendo alarde,
vagan las MARIPOSAS en los prados,
en esas mustias horas de la tarde
en que el aura dormita en los collados;
recuerdo con el alma entristecida,
aquellos días tranquilos,
idos a no tomar, cual ÁUREOS SUEÑOS,
en que aquellas PUPILAS FULGURANTES,
a través de sus párpados sedeños
besos de LUZ me daban ABRASANTES.
Así a través de los sombrosos tilos,
o de algún mustio sauce,
hasta el fondo del RÍO,
que trémulo en su cauce
se lamenta con dulce murmurío,
lleva el nocturno ASTRO
su misteriosa LUMBRE DE ALABASTRO.

Cuando insomne la ARDIENTE fantasía
de VISIONES sin fin la mente puebla
en las tétricas horas del desvelo,
antes que surja el LUMINAR del día
del matinal crepúsculo en la niebla,
creo ver su seráfica figura
dejar la tierra impura,
y en alas de mi amor subir al cielo.



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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:23

CUBA



PABLO HERNÁNDEZ
(1843-1919)


Pablo Hernández. Poeta cubano del siglo XIX, ocupó durante unos años la jefatura de la Sección Judicial del Archivo Nacional. Fue vocal de la Sección de Literatura del Círculo Habanero (1887)
Síntesis biográfica

Pablo nace en Cuba en el año 1843. A los 21 años ya asistía a las sesiones del Ateneo Cubano. En 1872 colaboró en el semanario “La Guirnalda”, fundado en La Habana por Ricardo Potestad y Bernardo Costales.

Trayectoria laboral
Hacia 1885 presidía la Sección de Instrucción de La Caridad del Cerro. Fue vocal de la Sección de Literatura del Círculo Habanero (1887).
En el Archivo Nacional ocupó los cargos de escribiente de segunda clase, oficial y más tarde oficial primero de la Sección Judicial, de 1900 a 1908.
Trabajó después en la Biblioteca Nacional y en las oficinas de la Secretaría de Instrucción y Bellas Artes. Pasó de nuevo al Archivo, donde ocupó, en 1916, el cargo de vocal de la Comisión de Subasta.
Fue colaborador en El Almendares, El Aguinaldo Habanero, La Habana Elegante, El Pitcher y El Fígaro.

Obras
• Autor de las piezas teatrales La Verdad de lo que pasa y Pongan pleito.
• Coautor, con A. Figueroa, de Ensayos poéticos (La Habana, 1866).

Muerte
Muere a los 76 años de edad en 1919, ocupaba la jefatura de la Sección Judicial del Archivo Nacional.

Premios y distinciones
• Su poema Canto a Polonia, fue laureado en Sancti Spíritus.

Bibliografía activa
• ¡Sueños de Ángel! Paso moral en un acto y verso, 1872.
• La comunión (monólogo en verso), 1885.
• Idilios, 1885.
• Primaverales (poesía), 1892.

Bibliografía pasiva
• Armas, Juan Ignacio de. «Los Idilios de Pablo Hernández», en El País. La Habana, 1 (108): 2, oct. 7, 1885.
• Carbonell, José Manuel. «Pablo Hernández (1843-1919)», en La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 4. La Habana, Imp. Siglo XX, 1928, p. 71-72 (Evolución de la cultura cubana, 1608-1927, 4).
• Corifede, seud. de ? «Pablo Hernández. Apuntes para un juicio crítico», en La Fe. Regla (Habana), 1 (7): [2] nov. 15, 1968.
• Fornaris, José. «Los Idilios de Pablo Hernández», en El País. LA Habana, 1 (106): 2, oct. 4, 1885.
• Lezama Lima, José. «Pablo Hernández», en su Antología de la poesía cubana. T. 3. La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1965, p. 443.
• «Revista de Archivos. Óbito», en Boletín del Archivo Nacional. LA Habana, 18 (4-5): 436-437, jul.-oct., 1919.



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Mensaje por Lluvia Abril Ayer a las 00:26

CUBA



PABLO HERNÁNDEZ
(1843-1919)




EL PARIA

(Fragmento)


¡Allí está el paria! El ser que nos revela
de Dios el sabio anhelo:
esclavo hoy en la tierra, pero libre,
¡libre mañana en la amplitud del cielo!

Cuarenta siglos hace que el progreso
por la verdad se afana,
¡y aun se NUTRE EL VAMPIRO CON LA SANGRE
que arranca el crimen a la estirpe humana!

Muy pronto, ¡oh, paria!, en FÚLGIDOS albores
BRILLARÁ tu alegría,
¡que ya en las cumbres por oriente asoma
de tu anhelada redención el día!

Y ese FULGOR CELESTE Y LUMINOSO
que tanto y tanto alcanza;
ese FULGOR que al despotismo aterra
¡es el torrente de la LUZ que avanza!

Recobra tus derechos conculcados,
tu dignidad perdida.
¡Tú no eres un CADÁVER, pobre paria,
que en ti fermenta el genio de la vida!

El SOL Y CUANTOS ASTROS embellecen
el espacio infinito,
el MAR con su incesante movimiento,
la tierra con sus bases de GRANITO;

el aire, que en eléctricas corrientes
cruza inmensos abismos,
tan espantoso a veces, que sus ecos
presagian los tremendos cataclismos;

cuanto grandioso y bello se destaca
del COSMOS FULGURANTE;
el bosque, el valle, la montaña, el RÍO;
esos focos de vida exuberante,

¡contémplalos y ADMÍRALOS sereno,
que son la obra divina,
la IRRADIACIÓN de Dios aquí visible,
y en ti, de Dios, la IRRADIACIÓN fulmina!



Pues no encontré nada más, ni de este autor (Pablo Hernández) ni del anterior (Nicanor González) así que, amigo mío, te doy paso.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Ayer a las 00:51

CUBA

ISAAC CARRILLO OFARRIL (1844 - 1901)

ECURED

Nombre Isaac Carrillo Ofarrill
Nacimiento 11 de mayo de 1844
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento 13 de noviembre de 1901
Nueva York, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Nacionalidad Cubana

SÍNTESIS BIOGRÁFICA

Nació en La Habana el 11 de mayo de 1844.

- Estudios

En 1854 ingresó en el colegio "El Salvador" donde fue discípulo de Luz y Caballero. Dos años después pasó a la Real Universidad. Cursó Filosofía y letras en 1860 y Derecho civil y canónico en 1866.
Trayectoria política

Catedrático en el Instituto de La Habana y juez de paz antes de la Guerra del 68. Fue encarcelado por sus trabajos en 1869. Después del Zanjón pertenece al Partido Autonomista. En el gobierno interventor fue Secretario de la Sala de Gobierno de la Audiencia de La Habana.
Trayectoria periodística

Colabora en El Siglo, Rigoletto, El Occidente (tanto en el de Guanabacoa como en el de La Habana), El País, Aguinaldo Habanero, Revista del Pueblo, El Ateneo. Publica el periódico La Revolución, del que sale un solo número.

- Obras:

María (1863), novela que aparece en los folletines de El Siglo.
Luchas del alma (1864).
El que con lobas anda..., representada en el Teatro Tacón en 1867
Magdalena (1868), cuyo manuscrito se perdió.

- Muerte

Murió en Nueva York el 13 de noviembre de 1901 .

- Fuentes

Cubaliteraria


Diccionario de la Literatura Cubana, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, Cuba, 1980.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

WIKIPEDIA:

Isaac Carrillo y O'Farril (La Habana, 1844-Nueva York, 1901) fue un escritor y poeta cubano.
Biografía

Nació en 1844. Habanero, buen imitador de clásicos antiguos y de los poetas del siglo XIX españoles, escribió en El Occidente y El País. Estuvo en Madrid (1865). Fue abogado en La Habana (1866) y catedrático de su Instituto. En Nueva York dirigió El Mundo Nuevo. Volvió a Cuba. Entre sus obras publicadas se contarían María (novela), Habana (1863), Luchas del alma (drama, 1864), El que con lobos anda (1867), Magdalena (drama, 1868), El Hombre de la máscara (novela) y Noches de Luna (novela).1​ Habría fallecido en 19011​ en Nueva York.2​ Fue padre de Mario Carrillo.3​

José Augusto Escoto diría de él:1​

Su poesía es humana, generosa y patriótica. El fondo es marcadamente lírico y con tendencias elegíacas. Su gusto, sin poder decirse que es un modelo, es bastante depurado, y la expresión, sencilla y elegante, aun cuando no exenta de incorrección. La cultura que poseía era varia, y además de los clásicos españoles é hispanoamericanos, conocía los extranjeros ... Tiene energía y virilidad en sus conceptos, pero no se distingue gran cosa por su originalidad. Se inspira en los grandes poetas españoles del siglo XIX, de las odas mayores de Gallego toma la entonación, y de las Doloras de Campoamor, el tinte de filosofía ... En algunos de sus versos hay atisbos de la poesía de Bécquer.
Rev. Hist. Crít. (Matanzas, 1916) (n.° 3, pág. 302):



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Ayer a las 01:08

CUBA

ISAAC CARRILLO OFARRIL (1844 - 1901)

ADIÓS A LA ISLA DE CUBA

¡Adiós, Cuba adorada, nereida voluptuosa,
opresa entre los brazos del mar arrullador,
cual indolente virgen que duerme perezosa
al amoroso halago de ensueño embriagador!
¡Cuán presto mi agitada y entristecida frente
no animarán los rayos de tu brillante sol,
ni lo veré en su ocaso cayéndose esplendente
sumirse entre celajes de nácar y arrebol!
¡Cuán presto de tu luna, tus palmas y tu cielo,
viajero vagabundo, privado me veré!
¡Oh, Cuba, oh, Cuba mía, con qué angustioso anhelo
mi adiós, tal vez el último, gimiendo te daré!
¡Si escuchas en la noche que suenan vagarosos,
en alas de tu brisa, suspiros de dolor,
cruzando tus campiñas cual ecos misteriosos
de algún quejido triste, de un ¡ay! desgarrador,
serán los que yo exhale mirándote distante
y a ti te los envíe mí espíritu febril,
a ti, tan cariñosa, tan bella, ¡oh, patria amante!
¡cual la ilusión más pura de un alma juvenil!
¡Habana! Allá en tus tardes, inmóvil pensativo,
sobre las duras rocas que baña el turbio mar,
verás un hombre pálido y abandonado al vivo
tormento de la angustia que sufre sin cesar.
Con sus nublados ojos la célica cortina
del horizonte vasto queriendo descorrer,
y en la ilusión profunda que el alma le domina
¡tal vez a ratos piensa que lo llegó a obtener!

¡Oh, patria, ese es, mi padre que lejos de mi lado
querrá seguir mi rumbo y acompañarme en él,
y buscará en las aguas el rastro ya borrado
de espuma bullidora que trace mi bajel!
¡Escuda tú su frente con mano protectora
del roce de las alas del genio del dolor,
cual con cariño intenso la madre cuidadora
vela sobre la cuna del fruto de su amor!
¡Feliz el que en su patria las lágrimas no sabe
que cuestan al que parte su atroz separación!
Parece que en su pecho destrózase y no cabe
con movimiento raudo latiendo el corazón!
De los amigos fieles que en horas de amargura
constantes compañeros las manos estreché,
a mi retorno cuántos de triste sepultura
en los funéreos mármoles los nombres miraré!
¡Ay! Cuántos opresores tenaces pensamientos
me asaltan y me asedian y aumentan mi sufrir!,
¡de cuánta hiel empapan los últimos momentos
del que sin fuerzas tiembla ya próximo a partir!
¡Adiós, región espléndida!
¡Adiós, tierra adorada:
tú simbolizas todo lo que podré soñar!
¡Oh, lúgubre partida!... ¡Te queda encomendada
la tumba de mi madre, la guarda de mi hogar!


(Aunque creo que hubiera sido interesante no he podido obtener ningún poema más del autor. En la búsqueda se cruza con el poeta brasileño hace poco fallecido Isaac Esaú Carrillo Can, que solapa las obras de primero)


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Ayer a las 01:18

CUBA

JOSÉ JOAQUÍN PALMA (1844 - 1911)

ECURED

José Joaquín Palma y Lasso de la Vega, es uno de los más apreciados orgullos de Cuba, Honduras, Guatemala, las Antillas y en general toda América Central. Poeta, educador, patriota, velador de la justicia y la juventud se esmeró por crear una base sólida desde la cual los jóvenes del mañana pudieran alcanzar un próspero futuro. Fue cónsul general de Cuba en Guatemala y compuso también la letra del himno nacional de la nación centroamericana.

* DATOS BIOGRÁFICOS:

- INICIOS

Fue la histórica ciudad de Bayamo quien lo vio nacer el 11 de septiembre de 1844. Cursó la enseñanza primaria en las escuelas de los conventos de San Francisco y de Santo Domingo. En el Colegio San José, dirigido por José María Izaguirre, estudió la segunda enseñanza. Poco después de terminar sus estudios secundarios fundó, con Francisco Maceo Osorio, el periódico La Regeneración, en el que publicó sus primeros poemas.

Se incorporó a la Revolución de 1868 desde sus inicios y trabajó, en la zona de Bayamo, en el reclutamiento de hombres. Sirve de Ayudante de Campo a Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, de quien Palma fuera su hombre de confianza durante la Guerra de los Diez Años. Fue designado entre los regidores del Ayuntamiento libre de la villa de Bayamo por las fuerzas cubanas que la tomaron. Estuvo entre los primeros en incendiar su propio hogar durante la famosa quema de la ciudad.

- LUCHA INDEPENDENTISTA

Muchos influyeron en el pensamiento de este patriota, desde Carlos Manuel de Céspedes hasta su maestro José María Izaguirre. Gran autodidacta, José Joaquín Palma escribió sus primeros artículos en el periódico La Regeneración. Fue uno de los principales redactores de El Cubano Libre, primer periódico del Ejército Libertador, que vio la luz en octubre de 1868 y cuya dirección tuvo a su cargo el poeta bayamés.

En aquellas 82 fechas de Bayamo sin bandera española (20 de octubre de 1868-12 de enero de 1869), devino coautor de una moción sobre la abolición de la esclavitud, en las discusiones para su aprobación, sentenció: "Si en Cuba esclava no puede haber hombres libres, en una Cuba libre no puede haber hombres esclavos"…

- DESDE EL EXILIO

Debido a su participación en la guerra del 1868 se ve obligado a emigrar, se trasladó en 1873 a Jamaica, y posteriormente a Nueva York y Honduras, para finalmente establecerse en Guatemala donde aun se le considera el (...) más predilecto de sus hijos adoptivos. Ayudó a los cubanos dispersos por el extranjero, entre ellos a Máximo Gómez Báez. Recibió diversos homenajes, como el premio por su oda A Honduras, en su Primera Exposición Nacional y la medalla de oro que le entregó el presidente de la nación en 1879, por sus virtudes como patriota y como poeta, en 1882 publicó en Tegucigalpa el volumen Poesías de Juan Joaquín de la Palma. Adquirió la ciudadanía hondureña. Un año después regresó a Guatemala y alcanza el cargo de secretario del ex presidente Soto.

Se vio precisado a trabajar en la construcción del Canal de Panamá. De nuevo en Guatemala, se trasladó a Jamaica, de donde había recibido la noticia de la enfermedad de su esposa. Durante esta última etapa de su estancia en Guatemala, fue director de la Biblioteca Nacional y catedrático de literatura española en la Facultad de Derecho. Se hizo ciudadano guatemalteco. Retornó a Cuba al instaurarse la República en 1902. Rechazó el nombramiento para un alto cargo y aceptó la representación de Cuba en Guatemala con el cargo de Cónsul de Primera. Durante su estancia en Centroamérica fue un gran animador de la cultura. Vuelve a visitar a Cuba en 1906 y 1909.

- MUERTE

En Guatemala el miércoles 2 de agosto de 1911 fallece el poeta revolucionario José Joaquín Palma y Lasso de la Vega, en el desempeño de su cargo en Guatemala. Sus restos mortales descansan en Bayamo, su ciudad natal, desde Abril de 1951 cumpliendo su propia voluntad; expresada en uno de sus poemas escritos a principios del siglo pasado en el que pide, ante la cercanía de la muerte, …“solo un sauce y una tumba en la orilla sagrada del río Bayamo”.

* OBRA LITERARIA

Su actividad política en favor de la independencia de su país le obligó a exiliarse, lo cual condicionó su obra poética, que, por otra parte, se inscribe en la segunda generación romántica y destaca por su carácter colorista y melódico. Merecen especial mención sus elegías A Miguel García Gutiérrez, A María Granados, En el mes de noviembre y Las tinieblas del alma. Elogiado por numerosas personalidades históricas, políticas y humanísticas, entre las que se reconocen los perfiles de Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez, Rubén Darío y José Martí, José Joaquín Palma se inició tempranamente en los afanes literarios que hallan cauce en el periódico La Regeneración, que publicara con Francisco Maceo Osorio.

Su vida literaria desarrollada entre Honduras y Guatemala, aunque dependiente de las formas estróficas de la lírica tradicional española, porta el espíritu del país lejano, como matices permanentes de esa pulsión en la que se define la nostalgia y la esperanza, la ausencia y la presencia, los peligros y las advertencias en cuyo lirismo se precisa la intención de lo patriótico. De la obra literaria de Palma sobresale su poesía, que también es el género más divulgado entre los cultivados por él.

En su poética, correspondiente a la era del Romanticismo en Cuba, se aprecia el fervor del patriota, la dulzura del hombre de familia, las palabras de persona educada, la profundidad del pensador. Responde anónimamente a un concurso y con la maestría de su lira gana la convocatoria a la mejor letra para el Himno Nacional guatemalteco en 1896. Pero, evasor de las pompas, se calló ese mérito; 14 años después, enfermo de gravedad, confesó su autoría y lo premiaron con una corona de laurel de plata. Por la importancia y trascendencia de su vida y obra se entrega el Premio al Mérito Literario José Joaquín Palma, máximo reconocimiento que concede la Asociación de Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Granma.

Su última Voluntad expresada en versos:

Mas ya que cercana zumba
la voz de la muerte helada, te reclamo,
solo un sauce y una tumba
cabe a la orilla sagrada del Bayamo.

- Homenaje

Por su obra patriótica el poeta nicaragüense Rubén Darío le dedica unos versos:

La musa que al poeta sus cánticos inspira
No lleva la vibrante trompeta de metal,
Ni es la bacante loca que canta y que delira,
En el amor fogosa, y en el placer triunfal:
Ella al cantor ofrece la septicorde lira,
O, rítmica y sonora, la flauta de cristal.

* REFERENCIAS

   Castro Medel, Osviel: José Joaquín Palma, el gran bayamés. TV Granma.
   Depestre Catony, Leonardo: José Joaquín Palma, poeta de aquí y de allá. Tomado de Cuba Literaria.
   Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba: Diccionario de la Literatura Cubana. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1984, pp. 706 y 708. 4.
   José Joaquín Palma, poeta del hogar, poeta de la amistad, poeta de la patria.En el 144 aniversario de su natalicio.tomado de Librinsula[1]
   José Joaquín Palma en el centenario de su muerte.Tomado de Librínsula[2]

Fuente

   Periódico Granma edición 3 de agosto de 2011.
   Biografía de José Joaquín Palma publicado en el Periódico Juventud Rebelde el 14 de febrero del 2009.
   Biografía de José Joaquín Palma publicada en el Portal Biografías y Vidas. Consultado el 1 de febrero de 201


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez Ayer a las 01:31

CUBA

JOSÉ JOAQUÍN PALMA (1844 - 1911)

WIKIPEDIA


José Joaquín Palma Lasso (Bayamo, 11 de septiembre de 1844-Ciudad de Guatemala, 2 de agosto de 1911) fue un poeta, profesor, diplomático y periodista cubano, que escribió la letra del himno nacional de Guatemala. Se casó con Leonela del Castillo con quien tuvo cuatro hijos. Participó en los convulsiones independentistas en Cuba y fue diplomático del Gobierno cubano en Nicaragua y Guatemala.
Índice

1 Biografía
2 Himno Nacional de Guatemala
2.1 Letra Original del Himno
3 Obra literaria
4 Muerte
5 Monumentos y homenajes
5.1 Retorno de sus restos a Cuba
6 Notas y referencias
6.1 Notas
6.2 Referencias
6.3 Bibliografía
6.4 Obras de Palma Lasso
7 Enlaces externos

Biografía
«Su estro poético era de una ternura idílica, que superaba a los demás aspectos de su musa fresca y retozona; pero que a veces hacía reír y a veces humedecer las pupilas. Fue un insuperable dominador del verso, en esa forma inmortal de mármol clásico, apropiado para todas las cinceladuras. Eminentemente expansivo y amoroso, Palma nunca se sentía más feliz que cuando recitaba, entre sus amigos, redondillas o décimas que sólo él sabía hacer; o cuando, en nuestras veladas, contemplaba en torno suyo un numeroso auditorio pendiente de sus labios. Pocos como él recitaban con palabra más armoniosa y con más vivo acento declamatorio. Era el cantor de todo un pueblo, de toda una raza; era el vate revolucionario, proclamador de la guerra contra las tiranías; era el hombre que exaltaba el amor y la caridad, encarnando los ideales humanos más conformes con la cultura moderna.»
—Juan Manuel Mendoza
Guatemala, 19461​

Nació en una modesta casa en la calle de San Vicente Ferrer en Bayamo, contigua al convento de Santo Domingo, que ya estaba en ruinas para entonces. Luego de aprender las primeras letras y aficionarse a las lecturas bíblicas -gracias a las instrucciones de su madre-, se mudó junto a su familia al campo.2​

A los doce años regresó a Bayamo y estudió en el convento de San Francisco y luego en el famoso colegio de San José y tuvo entre sus maestros al prestigiado pedagogo José María Izaguirred​ y al profesor Ignacio Martínez Valdez. Luego de graduarse permaneció en la institución como maestro de primaria y se hizo muy aficionado a las letras y a sus maestros.3​ Cuando Martínez fue encarcelado por culpa de una calumnia, lo acompañaba en la celda desde las seis de la tarde hasta la nueve de la noche y allí leían las obras clásicas de la literatura española.4​

En 1864 se retiró del colegio de San José y empezó a editar un vocero con la colaboración de Francisco Maceo Osorio llamado La regeneración de Bayamo órgano sencillo, pero de un contenido interesantísimo: en cada tema campeaba el distintivo nacionalista de Osorio y de Palma; este periódico fue cerrado por el gobierno español de la isla. Tiempo más tarde, Palma apareció luchando al lado del insigne José Martí, de Carlos Manuel de Céspedes y de Máximo Gómez, entre otros.

Cuando su esposa falleció en su natal Bayamo, tuvo que abandonar la lucha revolucionaria y regresar a hacerse cargo de sus hijos; pero allí, dirigió El Cubano Libre desde donde luchó desesperadamente por la abolición de la esclavitud y describió la penosa situación porque atravesaba Cuba. A estas publicaciones, siguió una ola de persecuciones, encarcelamientos y destierros; gran cantidad de cubanos fueron condenados al exilio; José Joaquín Palma Lasso fue uno de ellos.5​

Su primera etapa de destierro la vivió en Jamaica, luego pasó a territorio estadounidense de donde salió rumbo a Suramérica, visitando entre otros países el Perú, terminando su itinerario en Guatemala, que sería su última escala hasta la muerte. Llegó a Guatemala en 1873.5​En Centroamérica, Palma dejó memorables huellas de poeta, profesor, periodista y promotor cultural, ayudó a numerosos intelectuales y escribió la letra del Himno Nacional de Guatemala, obra por la cual recibió grandes homenajes; además, tuvo vínculos profundos con dos de los mejores poetas latinoamericanos de todos los tiempos: José Martí y Rubén Darío, el cubano precursor y el nicaragüense cumbre del Modernismo, primer gran movimiento literario surgido en América. También compartió con el célebre poeta peruano José Santos Chocano,5​ y con los intelectuales liberales hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa quienes ejercían las secretarías de Instrucción Pública y de Relaciones Exteriores del gobierno de Justo Rufino Barrios.

A la señora esposa de Darío, a quien conoció en Nicaragua, dedicó el siguiente poema:6​
A RAFAELA
Hija de Álvaro Contreras.

Hoy que de otoño al aura gemidora
Se deshoja la flor de la ilusión,
Al recordar tu infancia encantadora
Me duele el corazón.

¡Cómo ha cambiado el
tiempo! A sus estragos
Y llorando las dichas que perdí.
Pienso en la tierra de los grandes lagos
Y te recuerdo a ti.

Pienso en tu padre, espíritu brillante,
Alma fundida al fuego tropical;
Su palabra terrible y fulminante
¡Era luz y puñal!

Y en aquellas dulcísimas veladas

En que tú, niña, con gentil candor.
Nos recitabas cuentos y baladas
De algùn encantador.

Ya eres mujer; en tus pupilas bellas
Temblar los sueños mágicos se ven;
Han crecido tus formas, y con ellas
Tu hermosura también.
En antes, la viola que se pierde
Entre las frescas hojas del gramal.

Mientras hoy eres la palmada
verde del suelo tropical.
Al mirar la radiante primavera
Que te corona, exclamó sin querer:
Más la quisiera viola que palmera,
Más niña que mujer.

Desde 1870, Palma no cumplió misiones oficiales fuera de Cuba, y como diplomático logró que el gobierno de Guatemala reconociera la beligerancia de los cubanos y el de Honduras diera protección y trabajo a decenas de combatientes, al concluir la llamada Guerra Grande-de 1868 a 1878.5​ Palma fue nombrado Ministro y Cónsul de Cuba en Guatemala, cargo que ocupó hasta su muerte.7​ Aparte de ser el Cónsul de su país natal, ocupó el cargo de director de la Biblioteca Nacional de Guatemala, fue catedrático en el Instituto Nacional Central para Varones8​ y sirvió la cátedra de literatura española en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro de la Universidad Nacional. Por otra parte, colaboró en diversos órganos de difusión, principalmente en el Correo de la tarde que dirigía Rubén Darío y en donde trabajaba el futuro «Príncipe de los cronistas» Enrique Gómez Carrillo,7​ y con los Álbumes de Minerva que publicaba el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.9​

En 1876, cuando Marco Aurelio Soto tomó la presidencia de Honduras con la ayuda de Justo Rufino Barrios, Palma viajó a aquel país centroamericano como secretario privado de Soto y colaboró en el gobierno de éste hasta que Soto y su primo Ramón Rosa -quien fungía como una especia primer ministro en el gobierno de Soto- fueron obligados a salir de Honduras en 1883. Tras el derrocamiento de Soto, Palma regresó a Guatemala. Allí coincidió con el poeta Rubén Darío quien escribió el siguiente poema en su libro Azul dedicado a Palma:
J. J. PALMA

Ya de un corintio templo cincela una metopa,
Ya de un morisco alcázar el capitel sutil;
Ya, como Benvenuto, del oro de una copa
Forma un joyel artístico, prodigio del buril.

Pinta las dulces Gracias, o la desnuda Europa,
En el pulido borde de un vaso de marfil,
O a Diana, diosa virgen de desceñida ropa,
Con aire cinegético, o en grupo pastoril.

La musa que al poeta sus cánticos inspira
No lleva la vibrante trompeta de metal,
Ni es la bacante loca que canta y que delira,

En el amor fogosa, y en el placer triunfal
Ella al cantor ofrece la septicorde lira,
O, rítmica y sonora, la flauta de cristal.

A finales del siglo xix, entabló una estrecha amistad con el orador, escritor y político guatemalteco Rafael Spínola, cuando éste era el director de La Ilustración Guatemalteca y posteriormente, ministro de Fomento del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.8​ En 1899, el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa estuvo en Guatemala como embajador interino de su país conoció y trató a Palma, quien le fue presentado por Spínola, a quien Gamboa había conocido cuando este estuvo exiliado en México durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas Bercián.8​
Himno Nacional de Guatemala
Artículo principal: Himno Nacional de Guatemala
Facsímil con la letra original de J.J. Palma con estrofas del Himno Nacional, escrito en 1897.
Museo de Historia Nacional de Guatemala.

Durante la administración del General José María Reyna Barrios, se convocó a un concurso para dotar a Guatemala de un himno patrio, en 1896. El jurado calificó, entre muchos otros, como el mejor trabajo presentado, cuyo autor permaneció en el anonimato.10​ No fue sino hasta en 1910 en que se da a conocer al autor del poema del Himno Nacional de Guatemala.

La autoría de la letra del Himno Nacional de Guatemala había permanecido en el anonimato; entre 1896 y 1910, la sociedad guatemalteca vivió intrigada con el autor «Anónimo» de la letra del Himno. La incertidumbre concluyó cuando Palma Lasso -ya en su lecho de muerte- rompió el silencio y afirmó ser el célebre «Anónimo»; no había firmado con su nombre por haber sido miembro del jurado calificador en 1896. En las Fiestas Minervalias de finales de octubre de 1910 se le hizo un homenaje, y el 23 de julio de 1911, la intelectualidad guatemalteca y el presidente Manuel Estrada Cabrera, lo corona con lauros de plata y olivos de oro en su casa de habitación, ya que el poeta se encontraba en su lecho de muerte.5​
Letra Original del Himno

Himno Nacional de Guatemala (1897-1934), Incompleto
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La letra original del Himno de Guatemala era guerrerista, razón por la que fue modificada en 1934 por el gramático y escritor José María Bonilla Ruano11​. He aquí la letra, tal y como la escribió José Joaquín Palma:12​13​

¡Guatemala feliz...! Ya tus aras
No sangrientas feroz el verdugo,
No hay cobardes que laman el yugo
Ni tiranos que escupan tu faz.

Si mañana tu suelo sagrado
Lo profana invasión extranjera
Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá.

CORO

Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá,
Que tu pueblo con ánima fiera
Antes muerto que esclavo será.

II

De tus viejas y duras cadenas
Tu fundiste con mano iracunda
El arado que el suelo fecunda,
Y la espada que salva el honor.

Nuestros padres lucharon un día
Encendidos en patrio ardimiento,
Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor.

CORO

Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor.
Que de patria al enérgico acento
Muere el crimen y se hunde el error.


III

Es tu enseña pedazo de cielo
Entre nubes de nítida albura
Y ¡ay de aquel que con mano perjura
Sus colores se atreva a manchar!

Que tus hijos valientes y altivos
Ven con gozo en la ruda pelea
El torrente de sangre que humea
Del acero al vibrante chocar.
Que es tan sólo el honor su presea
Y el altar de la patria, su altar.

IV

Recostada en el ande soberbio
De dos mares al ruido sonoro
Bajo el ala de grana y de oro
Te adormeces del bello quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo,
Paladión que protege tu suelo
¡Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real!

CORO

¡Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real,
Y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!

Guatemala TU NOMBRE INMORTAL
Obra literaria

Entre sus composiciones poéticas más conocidas están Tinieblas del Alma y Poesías. También colaboró con aportaciones para los Álbumes de Minerva que se publicaban en Guatemala con motivo de las Fiestas Minervalias que celebrara el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera a finales del mes de octubre de cada año.9​
Muerte

«Que una comisión del gobierno presente sentido pésame a la familia del distinguido extinto;
Que la Secretaría de Gobernación y Justicia y de Relaciones Exteriores, inviten para asistir a la conducción del cadáver al cementerio General;
Que al entierro asistan, el Gobierno y funcionarios del Estado;
Que la oración fúnebre a nombre del gobierno, sea encomendada al Ministerio de Relaciones Exteriores, y
Que los gastos fúnebres sea erogados del erario nacional.»

—Manuel Estrada Cabrera
Presidente de la República de Guatemala

A principios de agosto de 1911 el poeta entró en agonía; sus hijos lo cuidarón hasta el último momento -especialmente Zoila América Ana, que fue la compañera inseparable de su padre- y falleció en su hogar el 2 de dicho mes. Una muchedumbre acudió a dar el pésame a los familiares y despedir al poeta; los despojos de Palma estaban envueltos en la bandera cubana, ya que al momento de su deceso desempeñaba el cargo de cónsul de Cuba ante el gobierno de Guatemala.5​ El entierro se llevó a cabo a las 10 horas del 3 de agosto de 1911; el doctor Luis Toledo Herrarte, pronunció la oración fúnebre en nombre del gobierno y el licenciado Arturo Ubico Urruela, presidente de la Asamblea, habló en nombre del pueblo de Guatemala para expresar su pena por la pérdida de aquel patriota cubano e hijo adoptivo de Guatemala.

El escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez le dedicó este poema:14​
A J.J. PALMA

Cantó cisnes, cantó rosas;
lo ciñeron las hermosas
de una rama de laurel.
Hizo cánticos extraños;
y después aquel poeta que se muere a los veinte años
murió en él.

Ya es anciano; ya es anciano cuando empieza
a destruir los áureos velos en su vida la razón
y esa nieve que ha diez años le cubría la cabeza
le ha bajado al corazón.

¿De poeta, niño y loco quién no tiene un poco, un poco...?
Pero él
fue más niño, fue más loco
y jugó toda su vida con un gajo de laurel.

Hizo cánticos extraños;
y poeta que se muere a los veinte años,
que se muere a los veinte años en los hombres, por su mal
aunque a tristes desengaños
tuvo acaso una agonía,
aunque acaso agonizaba cada día, cada día,
siempre al otro renacía
más vital.

¡Oh maestro!

¿cuántas veces no punzó tu mano el estro?
Y hoy anciano
¿se ha acaso para siempre desprendido de tu mano?
¿no te pasa lo que a mí
que en mi lecho, enfermo, inerte,
cuando todas las mañanas sonó el paso de la muertee​
más poeta me sentí?

¡Oh Maestro!
¿qué destino ha sido el nuestro?
¡Oh maestro de los cánticos extraños!
El poeta que se muere a los veinte años
¿por qué no
de los tristes desengaños,
con los sueños juveniles,
los primeros veinte abriles,
en nosotros pereció?
II

Lentamente en su vida todo verse se pierde.
En el árbol la hoja ya no es verde o no existe;
la esperanza, que es verde, ya se ha ido de él;
mas aún por sus ojos de un ideal azul triste,
con perdidos matices, pasa a ratos el verde
y es que vívido en ellos se refleja el laurel.
Monumentos y homenajes

El teatro «José Joaquin Palma», ubicado en Calle Carlos Manuel de Céspedes No. 172 e/ Perucho Figueredo y Lora. Bayamo, Cuba, fue nombrado en su honor.
El 2 de septiembre de 1944, el general Federico Ponce Vaides, entonces encargado de la presidencia de la república, emitió un decreto extraordinario para celebrar solemnemente el primer centenario del nacimiento Palma, pero la situación política del Gobierno de Guatemala no permitió que se realizaran.f​ El 11 de septiembre, únicamente la Universidad Nacional, realizó su programa respectivo en el Paraninfo Universitario por invitación del rector, Doctor Carlos Federico Mora; el doctor Calixto García, encargado de negocios de Cuba, fue el invitado de honor, el licenciado David Vela hizo la exaltación de Palma y el licenciado José Joaquín Palma, nieto del poeta, agradeció el homenaje. Luego, en la casa No. 27 de la décima calle poniente, residencial donde falleciera Palma, a los acordes de los himnos de Cuba y Guatemala, fue descubierta la placa conmemorativa que dice: «El Poeta J. J. Palma, autor de nuestro Himno Nacional, nació el 11 de septiembre de 1844 y falleció en esta casa el 2 de agosto de 1911. Homenaje de Guatemala en el primer centenario de su nacimiento».5​
El gobierno del presidente Carlos Prío Socarrás declaró la casa donde nació Palma Lasso como Monumento Nacional de Cuba en 1951.

Retorno de sus restos a Cuba
Sepelio de los restos del poeta Palma en Bayamo, Cuba en 1951.5​

En 1951, el gobierno cubano de Carlos Prío Socarrás, gestionó la repatriación de los restos de Palma Lasso ante el gobierno de Jacobo Arbenz. Los familiares del extinto poeta estuvieron anuentes con la petición cubana y Arbenz encomendó la entrega y despedida de los restos al Ministerio de Educación y a la oficina de Protocolo de Relaciones Exteriores.5​

El día lunes 16 de abril de 1951, después de ser incinerado los restos de Palma, en presencia de familiares, ministro de Cuba y comisión nombrada para el efecto, la urna cineraria fue colocada sobre un armón de artillería y conducida al Congreso, donde durante 24 horas montaron guardia de honor el gabinete en pleno, diputados, cuerpo diplomático, compañía de caballeros cadetes, delegaciones escolares, magisterio nacional, miembros de la Sociedad de Geografía e Historia, periodistas, e intelectuales.5​ El director de cultura del Ministerio de Educación Pública de Cuba, doctor Raúl Roa García, pronunció palabras de agradecimiento y el coro internormal interpretó los himnos de Cuba y Guatemala, y, por vez primera, el himno a «José Joaquín Palma», compuesto por el profesor Raúl Marchena. Como punto final, fue descubierta una placa de bronce donde aparecen la letra y música del Himno de Guatemala, con copias auténticas de las firmas de Álvarez Ovalle y de Palma Lasso.5​

Al día siguiente, martes 17 de abril, en ceremonia celebrada en el Congreso, el coronel Alfredo Lima y el doctor Aureliano Sánchez Arango, exaltaron los méritos dr Palma Lasso, y el amor de este a su patria adoptiva Guatemala. Estuvo presente en ese acto fúnebre Zoila América Ana Palma de Figueroa, hija del poeta. El acto terminó con el discurso del diputado Marco Antonio Villamar Contreras, dando la despedida a los restos en nombre del pueblo de Guatemala. Inmediatamente después, la urna fue levantada del catafalco, por los ministros de Educación Pública de Cuba y Guatemala, doctor Sánchez Arango y licenciado Héctor Morgan García, por el presidente del congreso y el ministro de Relaciones Exteriores, licenciado Manuel Galich y el público reunido entonó el himno nacional de Guatemala, con su letra original; luego la urna fue colocada en un armón de artillería tirado por un jeep del ejército escoltado por una sección motorizada de la Guardia de Honor y acompañado de un piquete de tropa con la insignia patria de luto. El cortejo fúnebre salió hacia el aeropuerto internacional de La Aurora; llegados a ese lugar, el licenciado Héctor Morgan García, ministro de Educación de Guatemala, hizo entrega oficial de los restos, a la delegación cubana.5​ A las trece horas con quince minutos las cinco naves cubanas, emprendieron el retorno, despedidas con salvas de artillería y acordes de la banda marcial; una escuadrilla de aviones de Guatemala las escoltó hasta el Atlántico.5​

Los restos de Palma fueron recibidos en el aeropuerto militar de «Rancho Boyeros», por el presidente de Cuba, Carlos Prio Socarrás, ministros de Estado, cuerpo diplomático y consular, altos jefes militares, intelectuales, periodistas, escolares de todos los niveles, magisterio y público invitado. Miles de escolares portando banderas de Cuba y Guatemala, escoltaron la urna hasta ser colocada en el Salón de los Pasos Perdidos y el gobierno decretó días de duelo el 17 y 18 de abril. Palma recibió el título de «Hijo Predilecto de Bayamo» y «Mayor general del ejército Cubano».5​
Notas y referencias
Notas

Orgullo Guatemaltecos. «José Joaquín Palma». Orgullo Guatemalteco. Archivado desde el original el 15 de agosto de 2014. Consultado el 8 de agosto de 2014. «Imágenes del poeta cubano se pueden encontrar en Orgullo guatemalteco: José Joaquín Palma».
Palma, J.J. (1882). Rosa, Ramón, ed. Poesías. «Otorgada por el presidente de Honduras Marco Aurelio Soto por su Oda a la Primera Exposición Nacional de Honduras».
Por ser el autor del Himno Nacional de ese país centroamericano.
En 1875, Izaguirre fue llamado a Guatemala por el presidente Justo Rufino Barrios para ser el director fundador de la Escuela Normal para Varones.
Rafael Arévalo Martínez siempre fue de naturaleza endeble y enfermiza.

Acababa de renunciar el general Jorge Ubico el 1.º de julio de ese año tras 14 años de gobierno, y Ponce Vaides había obligado a la Asamblea a nombrarlo presidente interino.

Referencias

Mendoza, 1946, p. 117.
Palma, 1882, p. XIII.
Palma, 1882, p. XIV.
Palma, 1882, p. XV.
Orgullo Guatemalteco, 2014.
La dramática vida de Rubén Darío
Mendoza, 1946, p. 118.
Gamboa, 1910, p. 266
Gobierno de Guatemala, 1902, p. 85.
La Ilustración Guatemalteca, 1897, p. 249.
Bonilla Ruano, 1935.
Palma y Álvarez Ovalle, 1935.
La Ilustración Guatemalteca, 1897, p. 250.

Arévalo Martínez, 1914, p. 116.

Bibliografía

Arévalo Martínez, Rafael (1914). Los atormentados. Unión Tipográfica.
Azcuy Alón, Fanny (1948). José Joaquín Palma - Toda Una Vida. La Habana, Cuba: Academia de la Historia de Cuba.
Bonilla Ruano, José María (1935). Anotaciones críticodidácticas sobre el poema del himno nacional de Guatemala. Guatemala: Unión tipográfica.
Carrera Mejía, Mynor (s.f.). Las Fiestas de Minerva en Guatemala, 1899-1919: El ansia de progreso y de civilización de los liberales. Costa Rica: Universidad de Costa Rica. Archivado desde el original el 1 de junio de 2015.
Fernández de Castro, José A. (1949). 'Esquema Histórico de las letras en Cuba (1548-1902). La Habana, Cuba: Departamento de Intercambio Cultural de la Universidad de la Habana.
Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea. Archivado desde el original el 4 de junio de 2015. Consultado el 16 de junio de 2015.
Gobierno de Guatemala (1902). Álbum de Minerva 1902 IV. Guatemala: Tipografía Nacional.
Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba (1984). Diccionario de la Literatura Cubana. Tomo II. La Habana, Cuba: Letras Cubanas.
Lazo, Raimundo (1965). La Literatura Cubana. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
La Ilustración Guatemalteca (1897). «Don Rafael Alvarez». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala) 1 (17): 249.
Lezama Lima, José (1965). Antología de la Poesía Cubana - Tomo II. La Habana, Cuba: Consejo Nacional de Cultura.
Mendoza, Juan M. (1946). Enrique Gómez Carrillo; Estudio Crítico-Biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
Orgullo Guatemalteco (2014). «José Joaquín Palma». Orgullo guatemalteco. Guatemala. Consultado el 25 de abril de 2015.
Remos, Juan J. (1958). Proceso Histórico de las Letras Cubanas. Madrid, España: Ediciones Guadarrama, S.L.

Obras de Palma Lasso

Palma, José Joaquín (1882). Ramón Rosa, ed. Poesías. Tegucigalpa, Honduras: Tipografía Nacional.
—; Álvarez Ovalle, Rafael (1935). Himno nacional de Guatemala. Guatemala: Unión Tipográfica.

Enlaces externos

http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/palma/
Museo Nacional de Historia de Guatemala


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ

"La realidad y el tiempo,
hondas palabras para los que inundamos
el día de ternura... " ÁNGEL ALMELA

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