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POESÍA SOCIAL IX (En la primera página de Poesía Social I hay un índice de autores)

Pascual Lopez Sanchez
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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:23

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

Selección de poemas del propio autor.

ANGO

(a Arturo Trías)

1.
Querido Arturo,
estoy en Buenos Aires,
en el Museo Carlos Gardel
con una pena enorme porque no estás aquí,
ni en ningún sitio, que yo sepa.
Hace tiempo que no sé de ti.
No me has llamado,
de ninguna forma te has comunicado
con tu amigo que te extraña.

Sospecho que no sabes
que la voz de Gardel fue declarada
patrimonio de la humanidad.
La voz que ya, quizá, no escuchas
y yo sigo escuchando.
La misma voz que flota en los espacios
de este museo modesto.
Sólo la voz, la voz sin cuerpo.
Sólo el sonido: timbre y matices.
La voz que descubrimos juntos
cuando éramos niños y nos creíamos hombres.
La voz que fue creciendo con nosotros
y que sonaba cada vez mejor.
La voz de la pasión y la añoranza.

2.
El tango es una entrada sin salida,
una pasión que nunca se consuma
y siempre te consume,
un sentimiento trágico que ciñe el pensamiento,
un caminito estrecho que el tiempo nunca borra,
un poema de Vallejo,
un deseo de volver al paraíso
traspasadas las puertas del infierno.

Querido hermano,
entraste y te encerraste,
y viviste tu vida como un tango
cantado por Gardel.
Quién sabe qué buscabas.
Quién sabe qué encontraste.
Sólo sé que una tarde ya no estabas,
y persisten el susto y la tristeza.

3.
Sólo decirte quiero en lo imposible,
Arturo que no estás o donde estés,
que estoy en Buenos Aires,
que estuve en el Museo Carlos Gardel,
que fui a La Chacarita y visité su tumba,
que estoy en un café
tomándome un coñac con tu recuerdo.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:25

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

Selección de poemas del propio autor.

“GONE WITH THE WIND”

La obra maestra de David O. Selznick
no me hace pensar en los sureños norteamericanos,
ni en la destrucción de su cultura elegante
montada a lomo de la esclavitud negra.
Ni en la mal llamada Guerra Civil
sustentada de mentiras, como todas las guerras.
Ni en la Revolución Industrial de los Estados Unidos.
Y mucho menos
en la supuesta liberación de sus esclavos.
Todo eso importa en la novela de Margaret Mitchell,
pero no en esta película magnífica.
Vientos de guerra y cambio tumultuoso
no pudieron tocar lo que otro viento
se llevó para siempre:

la belleza de Vivien Leigh,
la bella figura de Clark Gable.

Ese viento manso que mueve las arenas
y acaricia los flecos del manto de la Muerte.





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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:27

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

Selección de poemas del propio autor.

MIRA ESO!

Dos ángeles llegaron a Sodoma. Lot, temeroso, los ocultó en su casa. Pero los hombres de la ciudad, jóvenes y viejos, trataron de forzar la puerta para yacer con ellos.
[Génesis 19:1-11]

La belleza humana ya está cuantificada.
Cuestión de proporciones que se miden
con la cinta de un sastre.
Cuestión de simetrías,
de cabello lustroso, de ojos grandes,
de brillos y tersuras en una piel sin manchas,
y otros rasgos que saltan a la vista.
Nada tiene que ver con la razón,
ni con la inteligencia.
Cada cultura tiene sus medidas.

Es rasgo evolutivo y heredado.
Hasta un bebé de meses reconoce
la belleza de un rostro.
(La del cuerpo, no obstante, necesita
el influjo de hormonas para su justo aprecio.)

Así que, defensores de la igualdad humana,
(ese concepto político reciente)
no tiemblen de temor, de celos, ni de envidia
cuando vean que los ojos de su amada o amado
se distraen cuando pasa por la acera,

o cruza por la plaza,
o se monta en la guagua,
o se sienta en la mesa contigua,
o ingresa a la cola en el supermercado,

como un ángel que llega hasta Sodoma,
un ser privilegiado por los dioses.

No pregunten: ¿Qué tiene que no tenga yo?
(La respuesta es tan obvia.)

Acéptenlo. Serénense. No deseen poseerlo.
Admiren la belleza.
Admírenla con todos los sentidos,
con toda la imaginación,
sin pensar que ese esplendor,
esa ilusión de eternidad,
ese atisbo de Dios
no durará.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:35

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

Selección de poemas del propio autor.

BELLEZA PIDE SONETO

¡Oh más dura que el mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo,
. . .
Garcilaso de la Vega

Dale a la popa, Mulata, / proyecta en la eternidad
ese tumbo de caderas / que es ráfaga de huracán,
. . .
Luis Palés Matos

Mamisonga, más dura que el concreto,
más imperiosa llegas que un decreto
a conturbar la calma de mi asueto,
centrifugarme el alma en el magneto

de tu presencia rítmica. Discreto
hoy te evoco y redacto este folleto
para un futuro cerebrito inquieto
que estimule mi artrítico esqueleto.

Ya levanta cabeza este soneto,
¡oh, encarnada visión, sensual düeto!
Para llevarlo a cabo con reespeto,

introducido el último terceto,
con placer, monorrimo, y ya completo,
te lo someto, amor, te lo someto.



EL DESPERTADO

Medio dormido
se levanta con ganas de mear.
Da pasos tambaleantes hacia el baño.
Siente que algo le rueda pierna abajo
y cae (plop) al piso.
Sin los lentes ve algo extraño
y a la vez muy familiar.

¡Zampa la mano en el pijama y palpa!

Efectivamente,
le ha llegado el día del descojonamiento.




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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:39

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

Selección de poemas del propio autor.

SONETO A DOS VOCES

—Quiero brindar en calidad de escombro
por aquellos que fueron mi tormento.
No queda una que no sea esperpento.
Conste, por eso, mi sentido asombro.

Calladamente, por sus nombres, nombro
y evoco a cada una; las reinvento
y revivo en la mente, porque siento
la uña de la muerte sobre el hombro.

—Ese viejo que ves era poeta,
admiradoras tuvo y tuvo amores,
hizo poemas muy conmovedores,

pero hoy apenas se hace la puñeta.
Brinda y no dice su mayor deseo:
salga a chorros la orina y seco el peo.



MAÑANA

Miro las manos
que han escrito estas palabras:
venas brotadas,
uñas cuarteadas,
piel papel cebolla,
articulaciones hinchadas por la artritis.
Me doy cuenta
de que todo es consecuencia de mi viaje,
y además es noticia
de que estoy llegando a su final.

Me siento un poco triste, pero sé
que es vanidad quererlo prolongar,
que es locura querer retroceder,
que he de seguir haciendo lo que hago
hasta que un alma bondadosa
me tome por el codo y me diga al oído:
Cállate. La estás cagando.

Tengo curiosidad por descubrir
cómo progresará mi deterioro,
qué sentirá mi corazón,
qué pensará mi mente,
qué escribiré mañana.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:43

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO

ESCRIBIR DE LA MUERTE PENSANDO EN LA VIDA:
EL CONTRAOCASO DE HJALMAR FLAX
COMO CRONICA EN VERSO DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Presentación por Mercedes López-Baralt *
Colegio de Abogados, San Juan
16 de enero del 2008, 7PM

Puertorriqueño aunque su nombre pretenda desdecirlo, Hjalmar Flax tiene una trayectoria poética contundente, con una oferta de ya nueve libros: 44 poemas (1969), Los pequeños laberintos (1978), Tiempo adverso (1982), Confines peligrosos (1987), Razones de envergadura (1995), Cuestión de oficio (1998), Poemas de la bestia (1999), Abrazos partidos (2003, primer premio de poesía del Instituto de Literatura Puertorriqueña) y el libro que presentamos hoy, Contraocaso (premio de poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña para el año 2007). También ha publicado sus versos en revistas puertorriqueñas, hispanoamericanas, españolas y norteamericanas, y ha participado en antologías tan prestigiosas como la niuyorquina Inventing a Word. An Anthology of Twentieth Century Puerto Rican Poetry. Con sus merecidos premios y la aclamación crítica, este originalísimo e innovador poeta urbano contemporáneo recién ingresa al canon literario puertorriqueño, y la publicación de su obra completa, en prensa en la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, mantendrá su vigencia para la posteridad.
Vale sopesar algunas de las consideraciones de la crítica en torno a la poesía de Hjalmar Flax. El laureado poeta mexicano Hugo Gutiérrez Vega celebra en este poeta “complicadamente sencillo”, su “paciente antiretórica” y la melancolía de su humorismo. Nuestro cronista mayor, el novelista Edgardo Rodríguez Juliá, afirma que “Hjalmar Flax inaugura senderos por bosques ya explorados; ¿qué más se le puede pedir a la buena literatura?”. También dice: “Si el neorromanticismo de Neruda concibió la poesía como mural, este intimismo de Hjalmar Flax concibe la poesía como miniatura que nos revela la infinita extrañeza del mundo”. Para el ensayista Julio Marzán, en sus versos escuchamos “la voz del Macho Camacho ya cansado de tocar su guaracha y luego de varias sesiones de sicoterapia”. En su presentación de Razones de envergadura, nuestro poeta José Luis Vega señala: “En el centro de la escritura irónica de Hjalmar Flax se instala la sospecha, la imposibilidad de creer, sin más, en las fábulas del mundo... Así, sin ilusiones y sin consolaciones mayores, el poeta urde su respuesta ética ante la opacidad de un mundo que no tiene otra esperanza que la que pueda nacer de la propia imperfección... Ante tal desligamiento, Hjalmar hace del lenguaje su patria fundamental. Allí se instala y ampara. En sus versos hallamos el más agudo conceptismo de la poesía puertorriqueña”. Para Pío Serrano las fuentes literarias de Flax van desde Neruda, Nicanor Parra, Cardenal, Roque Dalton, Palés, Quevedo y Dylan Thomas, hasta Auden, Pound, Eliot, Ungaretti y Pessoa. Pero, añade: “en todas partes el poeta fue consigo mismo”. Refiriéndose a Poemas de la bestia, poemario que reconoció como uno de nuestros mejores libros de 1999, la crítica y ensayista Carmen Dolores Hernández afirma que “hay un momento – no llega siempre, no les llega a todos – en que un escritor, un artista, un poeta alcanza una cumbre en su talento... Lúcido, lúdico, Hjalmar Flax ha llegado aquí a una cima que alcanzan tan sólo unos pocos poetas: los que se han entregado de lleno a tan exigente oficio”. Finalmente, la que suscribe, al presentar Abrazos partidos en el Ateneo Puertorriqueño en el 2003, en un ensayo titulado “Libertad bajo palabra: la poesía de Hjalmar Flax”, ha reconocido el problema existencial de la orfandad, forma primaria de la soledad del hombre, que vive a la intemperie en un mundo incomprensible, como eje de su obra. El poeta mismo lo proclama en Confines peligrosos: "Yo nací para huérfano.../...Porque ser huérfano es un estilo, una actitud/vital, existencial: saberse solo,/irremediablemente desligado, es/tener al mundo al frente, atrás, encima,/debajo, alrededor, pero jamás/estar dentro del mundo". En dicha ocasión, también afirmé: “Exitoso atentado contra la solemnidad, la poesía de Hjalmar Flax ha oscilado, desde sus comienzos, entre polarizaciones: la ternura y la ironía, el desafío y la vulnerabilidad, el desamparo y la autosuficiencia, el lirismo y el humor”. Una de estas polarizaciones es la que opone la libertad a la cárcel. El poeta - que en Poemas de la bestia se reconoce como caged beast y en Confines peligrosos nombra su poesía como “oficio carcelario” - resiente los límites cual barrotes de prisión, desde la más amplia – el cosmos – hasta las más inmediatas: la vida familiar, la pareja, los recuerdos, su casa misma, el corazón preso en el tórax por una reja de costillas.
Pero hay más que decir sobre la singularidad de la poesía de Hjalmar Flax: su amplio registro. En ella conviven el poeta amoroso; el poeta autorreferencial, que piensa en verso su oficio; el poeta que le canta con ironía - tantas veces melancólica, otras, jocosa – al proceso de envejecer; y el místico de la belleza, cuya relación con el Dios que niega es irrenunciablemente estética: en Tiempo adverso advierte, que si fuera a pedirle alguna cosa, "le pediría/que me diga en un verso el universo". Sonetista, versolibrista, autor de haikús, lírico, conversacional, exquisito y procaz, Hjalmar Flax es un poeta múltiple. Multiplicidad que se proyecta en su sorprendente, autoparódico y multifacetado sujeto lírico: huérfano, solitario, melancólico, culto, reflexivo, rebelde, poeta, voyeur, depredador, blasfemo, sensual, misántropo, cínico, gruñón, zafio y a la vez delicadísimo. El poeta, escatimando alardes, resume en un soneto de Abrazos partidos el milagro de su poesía: “Pizca de inspiración, tonel de oficio”.
Sobre el libro que hoy nos ocupa, Contraocaso, Carmen Dolores Hernández publicó en el Nuevo Día, el 16 de diciembre del 2007, una magnífica reseña titulada “Rabiar contra la noche”, a la que debo aludir antes de proponer mi lectura del libro. Para la distinguida crítica, el título contraocaso “implica lucha; un último intento de vencer la oscuridad que se aproxima. La palabra encierra lo que los versos de Dylan Thomas expresan: Do not go gentle into that good night,/Old age should burn and rave at close of day;/Rage, rage against the dying of the light...”. Según Hernández, los poemas que marcan el alpha y el omega del libro - “Codicilio” y “Mañana” - constituyen un preámbulo de implicaciones legales e índole testamentaria que apunta a la decadencia del viejo abrigo y por proyección ineludible, de la propia persona, y un epílogo tímidamente esperanzado, que ve en la poesía la única tabla de salvación contra el ocaso. “Dos tópicos de larga prosapia – continúa Hernández – presiden sobre el poemario: la noción de tempus fugit y la de lo que pudo haber sido y no fue”.
Concurro gozosamente con Carmen Dolores Hernández. Pero como cada poema, cada libro, se reinventa con cada lectura, voy a ofrecer una síntesis de la mía, deteniéndome en dos aspectos medulares de la feroz originalidad de Contraocaso. El primero apunta a la nueva máscara que asume el sujeto lírico siempre cambiante de nuestro poeta. La voz lírica predominante en el poemario, luctuosa, se va trocando en fúnebre: espera la muerte como película de estreno que le ofrezca alguna novedad, contempla con ilusión dos pastillas de cianuro, se convierte en francotirador para acechar al prójimo desde su casa convertida en bunker. Y en varios poemas llega a lo macabro, al asumir la máscara del patólogo forense. He dicho patólogo forense, porque estoy hablando de la autopsia tras un homicidio. Me explico. En su bellísimo “Poema en San Valentín”, del libro Poemas de la bestia, y en un homenaje oblicuo a “La búsqueda asesina” de Palés, Hjalmar cuenta cómo mató a su amor:


Tu recuerdo me vive a su albedrío.
Hoy levanta ante mí mi propia imagen
feliz cuando contigo:
es un fantasma ilusionado, alegre,
que me sale del cuerpo
y abraza tu recuerdo, y enlazados
bailan en el espacio de la vida,
en ese espacio hueco donde habito
desde que por razones racionales
llevé a cabo los actos rigurosos
de cortar y arrancar
y echar a andar sin voltear el rostro,
para dejar atrás lo inconveniente.

Pero mi corazón, torpe animal,
sin comprender por qué se lo llevaban
como si nada grave aconteciese,
se volteó en su jaula de costillas
para ver a su amor permanecer
de pie, tras un portón,
en una calle ingrata, para siempre.


En Contraocaso, el poema “Bestia necrofílica” le da un giro insospechado a esta desgarradora historia de la pérdida del gran amor. El poeta, queriendo desenterrar el recuerdo descompuesto de la amada, que guarda en formol en el viejo gabinete del Dr. Caligari en que ha convertido su casa, se convierte en patólogo forense. Y, “con la nariz untada de mentol”, examina pormenorizadamente el cadáver amado, como un Petrarca enloquecido.
Pero también como patólogo forense examina el propio cuerpo que ya anticipa su cadáver, en esta crónica en verso de una muerte anunciada que siente como delito que la vida comete contra él. Los heraldos negros de la muerte envían señales inequívocas: pellejos arrugados, venas brotadas, calvicie incipiente, artritis invasiva, y la alucinación terrible de la descomposición, cuando yendo al baño de noche, se da cuenta de que se le cayó un testículo: “siente que algo le rueda pierna abajo y cae (plop) al piso. [...] Efectivamente,/le ha llegado el día del descojonamiento”. Los versos citados nos advierten que no estamos ante un libro trágico. Hay una nota de humor negro en la pormenorización casi gozosa, clínica, de los achaques que anuncian la vejez en la poesía de Hjalmar, que me recuerda la alegría con la que el famoso antropólogo Sir Edmund Leach hablaba en Cornell sobre el proceso de envejecimiento, whose intriguing symptoms I am thrilled to anticipate, decía. How British, digo yo.
El segundo aspecto de Contraocaso que me resulta impactante tiene que ver con una de las claves de la escritura de Hjalmar Flax, sugerida aquí por la primera palabra del título del libro: contra. Me refiero a los contrastes que le otorgan una tensión poderosa a su poesía (Octavio Paz lo diría de otra manera: la fusión de los contrarios funda la poesía). Lo primero que hay que advertir es que la obra de Hjalmar Flax – como la de Machado, la de Juan Ramón, la de Vallejo, la de Pepe Hierro, la de Palés, por sólo mencionar un puñado de grandes poetas) - oscila entre la referencialidad y la autorreferencialidad; es decir, sus versos son referenciales, casi autobiográficos, y dan noticia oblicua de nuestra historia colonial. Pero a la vez son autorreferenciales, en tanto expresan la conciencia del oficio. Los temas eternos de la poesía (la temporalidad, el amor, el misterio, la soledad y la muerte) dialogan con la preocupación que según Foucault inaugura la modernidad literaria: la conciencia de la ficcionalidad, con su obsesión de mirar el tapiz por el revés, revelando las estrategias del arte para inventar mundos alternos.
Contraocaso no es una excepción. En él, nuestro poeta reflexiona sobre los temas ya mencionados, con especial énfasis a las precariedades del envejecer; pero también, sobre su condición de poeta. Los poemas que enmarcan el libro son evidencia rotunda de que la poesía misma es uno de sus dos grandes temas; el otro es el de la temporalidad que todo lo destruye. He aquí el segundo contraste: creación versus destrucción. Aquel abrigo al que alude el poema “Codicilio” puede – y debe – leerse de varias maneras: en primer lugar, de manera referencial, como alusión al famoso jacket de nuestro poeta, quien sin querer queriendo ha creado un estilazo de moda que hace del sport un epítome del flair, con boina y todo. Pero desde la perspectiva de la dicotomía occidental, cristiana, que opone la materia al espíritu, el cuerpo al alma, el abrigo podría ser el cuerpo que, como en la elegía a Alfonso Silva de Vallejo, protege y oculta el alma. Ahora bien, si retomamos las citadas palabras de José Luis Vega: “Hjalmar hace del lenguaje su patria fundamental. Allí se instala y ampara”, podemos hacer otra lectura, esta vez autorreferencial, del abrigo, que entonces resulta el consuelo supremo de la poesía. De ahí la coherencia que este preámbulo guarda en relación al epílogo titulado “Mañana”, en el que la única salvación posible está en la palabra.
El tercer contraste de Contraocaso reside en el salto intempestivo de la melancolía a la irreverencia. Tras el lirismo (siempre en tono menor, conversacional) que abre el poemario con la referencia a la propia muerte del poeta, a su cuerpo dormido en la matriz arquetípica de “una tumba húmeda muy cerca de la mar” (nótese la intención de otorgarle al mar, con el artículo femenino – la - un abolengo antiguo con sabor a romancero y a Jorge Manrique), aparece, descarado, un poema jocoso en el que el sujeto lírico emerge cual loser misógino que deshoja la margarita de si hubiera asistido o no a una fiesta a la que a fin de cuentas nunca lo invitaron. Se trata de un poema que mueve literalmente a la carcajada; oigamos tan sólo unos versos: “Tengo entendido que la invitación /incluye acompañante./¿A quién invitaría yo a ese evento?/¿A Maritere? No, está muy vieja,/mejor a una más joven, más bonita./¿A Luz Idalia? No, viste muy charra,/habla demasiado, puede meter la pata./¿A Iris? Hace tiempo que no hablamos,/es probable que aun esté molesta./¡Uy, no! ¿A quién? Mejor voy solo”. Pues bien, hemos saltado, sin paracaídas, del desaliento nostálgico ante la fugacidad de la vida de un sujeto solitario, pensativo y culto a la jaquetonería de un macharrán también solo, pero en denial (así imagino que lo diría el personaje) de los motivos que se agazapan tras su soledad.
El cuarto contraste se puede sintetizar en dos versos del poema “Lo nuevo”: “Helo aquí, un viejo que escribe de la muerte/pero piensa en la vida”. Los poemas luctuosos del libro son muchos (“Codicilio”, “Naufragios”, “Plegaria para un depredador”, “Apuntes para un poema”, “Soneto simiótico“, “El pescador de perlas”, “Lo que se pierde”, “Tango”, “Acción de gracias en la autopista”, “Gone with the Wind”, “Un colega llamado poeta”, “Camino al barco”, “Matinal”), pero se ven interrumpidos por estallidos de vitalidad en guisa de lujuria cachonda. Para muestra dos sonetos de raigambre palesiana: “Mar Caribe”, que evoca a la Tembandumba de la Quimbamba, y lo último en la avenida en el terreno de la zafiería, “Belleza pide soneto”, cuyo arranque es atrevidamente estupendo, en tanto desacraliza quevedescamente a la Galatea garcilasiana: “Mamisonga, más dura que el concreto” (no digo nada del final, más cafre aún, porque espero que el poeta lo lea).
Este contraste entre la vida y la muerte, el ser y el no ser, desencadena un quinto contraste, que tiene que ver con las consecuencias de la libertad. Hablo del contraste entre la vida vivida y la otra vida posible, aquella a la que se renunció. Dos expresiones en inglés resumen de manera patética la encrucijada de caminos que marca toda vida: la terrible palabra if, y la frase it could have been. El poema “Fragmento de un sueño recurrente” trata con ironía melancólica este dilema, al sopesar la vida convencional, burguesa, que desdeñó el poeta, para abrazar la soledad libertaria de su oficio: “la mujer y los hijos y la casa con patio/donde caga algún perro, merodea algún gato,/la crianza, la escuela, el bíblico trabajo,/la playa dominguera, la limpieza del carro,/los deportes, la tele, las reuniones de amigos,/la familia, la iglesia, el partido político,/la cuentita de ahorros, la pensión y los años...”
Ponderemos un último contraste, esta vez entre la violencia y la reverencia, que cuaja admirable en el poema más poderoso del libro. Me refiero a la “Plegaria para un depredador”, reflexión tremenda sobre el destino darwiniano del hombre, cuyo cerebro, desarrollado a fuerza de proteínas carniceras, es fruto de crímenes incontables que se remontan a nuestros ancestros los primates y que alcanzan su paroxismo en las guerras que hasta hoy inundan de sangre los caminos transitados por la humanidad. En versos que evocan resonancias de uno de los poemas surrealistas de Miguel Hernández, “Sino sangriento”, Hjalmar Flax nos conmina a aceptar la cruel verdad desnuda de la violencia como motor de la evolución humana: “No te detengas ante el dolor. No escuches/los gritos a través de los milenios,/el estruendo de gritos que sumados/arroparían el planeta como huracanes de sangre,/como jauría de aullidos sanguinarios/azotando las ventanas de un frágil refugio”. El poema se da la mano con otro, titulado “Este animal”, cuyo tono blasfemo deja a Dios muy mal parado: “Este animal que somos,/depredador dotado de tanta inteligencia,/es el mayor fracaso del científico loco/al que llamamos Dios”. Pero la “Plegaria para un depredador”, cuyo título mismo apunta al contraste, cierra con el broche de oro de una sorpresa rotunda, que nos lleva a la reverencia ante lo sagrado. “Yo, depredador carnívoro,/descendiente del mono más inteligente,/con el estómago lleno de sangre/y el cuerpo peludo cubierto de tela,/soy capaz de componer/La Pasión según San Mateo, la Novena Sinfonía,/soy capaz de escribir La Ilíada y la Egloga Primera,/de pintar el Guernica y Las Meninas,/de esculpir el Laoconte y la Pietá,/de cantar como Björling y Tebaldi,/de bailar como Fontaine y Nureyev,/ de amar y de llorar,/pero soy incapaz de comprender por qué”. Queda claro que lo sagrado aquí no tiene que ver con religión alguna, sino – como nos lo ha enseñado Mircea Eliade - con la capacidad humana, innata, de sentir reverencia ante el misterio. Misterio de las maravillas insospechadas que puede producir el depredador sangriento, y que inspiran, más que reverencia, el culto a la belleza, hilo conductor no sólo de Contraocaso, sino de la poesía toda de Hjalmar Flax.
“Soy incapaz de comprender por qué”. La pregunta ¿por qué? nombra la pulsión que late tras la creación artística, y asoma con patetismo lírico en el último verso del poema, reclamando los motivos insondables de la capacidad del más violento de los primates para engendrar el arte. Pero también pone fin a un poema de humor negro que parodia la “Canción festiva para ser llorada” de Palés, y que el poeta titula “Antillas como astillas”. En estos versos, el archipiélago, fragmentado, desmiente el sueño de la unidad panantillana tan caro a Martí, a Hostos y a Betances. El poema termina en una nota nihilista: “¿Puerto Rico? Desapareció./Por ahí quedan atolondrados/que se preguntan por qué”. Ambos poemas, la “Plegaria para un depredador” y “Antillas como astillas”, tan distintos en tono y retórica (el primero, reflexión filosófica desoladamente lírica, con un aluvión de imágenes poderosamente vanguardistas; el segundo, comentario histórico juguetón, de versos cortos que parecen bailar), coinciden en un escepticismo amargamente antiutópico.
Si la evolución nos condena a la violencia, si la historia colonial nos acorrala, si el amor desaparece, si la belleza se esfuma, si el cuerpo se deteriora y la muerte acecha, si la vida es un viaje en una autopista que conduce a la barca de Caronte, si el sujeto lírico asume la máscara del patólogo forense, ¿qué queda en un libro en que el extraordinario poeta amoroso que es Hjalmar Flax hace un cameo appearance disfrazado del Quevedo procaz? Queda, paradójicamente, y más allá de sus protestas por la sinrazón del vivir, la esperanza. En primer lugar, el consuelo de la belleza con mayúsculas, de la poesía, creada a partir de jirones de sufrimiento, temores, fracasos, dichas fugaces y recuerdos. El poeta lo afirma al final de su poema “Naufragios”: “Ahora, ¿qué te queda? Mientras las aguas suben/ morir de cara al viento escudriñando el mar”. Queda su gratitud a la vida y sus placeres de paseante de las grandes capitales (Madrid, Buenos Aires y México), y de su ventana sanjuanera al mar. Queda el humor para alejar los pensamientos lóbregos: “Mañana espantaré las musarañas /y llevaré lloroso mis quimeras/al refugio en Cupey donde, sin duda,/harán vida de perro”. Queda el amor solidario que trasciende el erotismo, insinuado en una pincelada de un sentimentalismo poco común al poeta: “el amor es la clave para entenderlo todo”. Y queda la esperanza de futuro. Porque la escritura es enemiga del nihilismo, y publicar es un acto de fe. Que se afirma rotunda en los últimos versos del poemario. El poeta, sobreviviente, se mira las manos envejecidas que han escrito sus versos, y, sin abandonar su habitual autoparodia, cierra el poemario apostando a la palabra: “Tengo curiosidad por descubrir/ [...] qué escribiré mañana”.

Mercedes López-Baralt


* Doctorada por Cornell, Mercedes López-Baralt tiene a su haber libros sobre diversos temas de literatura colonial: El mito taíno (1977, 1985, 1999), El retorno del Inca rey: mito y profecía en el mundo andino, (1987), Icono y conquista: Guaman Poma de Ayala (1988), Guaman Poma, autor y artista (1993), y una edición anotada de los Comentarios reales y La Florida del Inca Garcilaso (2003); sobre José María Arguedas (Las cartas de Arguedas, que editó junto a John Murra en 1996) y sobre literatura puertorriqueña: La poesía de Luis Palés Matos: edición crítica (1995), El barco en la botella: la poesía de Luis Palés Matos (1997), Sobre ínsulas extrañas: el clásico de Pedreira anotado por Tomás Blanco (2001) y Literatura puertorriqueña del siglo veinte: Antología (2004), entre otros. Sobre Benito Pérez Galdós publicó en 1992 La gestación de Fortunata y Jacinta: Galdós y la novela como re-escritura. Sus libros más recientes son Para decir al Otro: literatura y antropología en nuestra América (2005), Llévame alguna vez por entre flores (2006), que rinde homenaje a la belleza en la poesía, la canción popular y el cine, y Orfeo mulato: Palés ante el umbral de lo sagrado (2009). Ha sido profesora visitante en las universidades de Cornell (Nueva York), Emory (Atlanta), Simón Bolívar (Quito), así como de la Casa de América de Madrid. Es miembro de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua y correspondiente de la de Madrid y ha sido jurado de los premios Juan Rulfo de México y José Donoso de Chile. Recibió la Medalla del Instituto de Cultura Puertorriqueña y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Puerto Rico, donde se desempeña como catedrática y donde dirigió el Seminario Federico de Onís. Fue nombrada Humanista del Año en el 2001 por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades. Es miembro del Comité Científico de la revista América sin Nombre, de la Universidad de Alicante, y del Comité Editorial del Centro de Estudios Hispánicos de Amiens. Es autora de varios ensayos sobre Miguel Hernández, entre ellos uno que forma parte del catálogo de la Exposición del Centenario del poeta en la Biblioteca Nacional de Madrid (2010). Es miembro del Comité Editorial de la revista Mitología Hoy de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es miembro del Comité Editorial de la revista Mitología Hoy de la Universidad Autónoma de Barcelona. Terminó un libro titulado El Inca Garcilaso, traductor de culturas.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 07:46

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

CONTRAOCASO


Rabiar contra la noche
(La palabra como última línea de defensa contra la noche.)

por Carmen Dolores Hernández *


Los poemas de Hjalmar Flax pueden ser cortantes como el acero o, mejor, como el diamante. Suele forjar su verso -cosmopolita, culto, contemporáneo- como el orfebre forja una joya en términos de balance, acento, efecto. Como las joyas, también, su poesía tiene facetas que se descubren a la luz de las relecturas. Son superficies fulgurantes, alusiones inesperadas y el destello ocasional de la emoción.
‘Contraocaso’ no es una excepción, pero sí provee una variante en su poesía. Al lado de la trabazón interna de humor cínico y de lirismo irreprimible que aflora entre los intersticios de la mordacidad, se introduce una nota melancólica que no estaba presente con igual fuerza anteriormente. El título mismo, “contra-ocaso”, implica lucha; un último intento de vencer la oscuridad que se aproxima. La palabra encierra lo que los versos de Dylan Thomas expresan: “Do not go gentle into that good night, / Old age should burn and rave at close of day; /Rage, rage against the dying of the light...”.
La palabra poética de Hjalmar Flax es su arma de combate, la última defensa contra el silencio de la decadencia y la muerte. El poemario está enmarcado por dos poemas significativos, ‘Codicilio’ y ‘Mañana’, que obran a manera de preámbulo y epílogo. El primero -con sus implicaciones legales de índole testamentaria- establece un rejuego entre el abrigo, una pieza de ropa habitual, y su propia persona: “De forma inalterable ha tomado mi forma”. La obsolescencia del uno implica la del otro. Y el concepto remite, también, a la noción de “hábito” que reviste y conforma, como lo hacía el amor en los sonetos de Garcilaso (“Amor, amor, un hábito vestí, / el cual de vuestro paño fue cortado...”). En ‘Mañana’, por otra parte, se reafirma el poeta en la continuidad de su oficio como única tabla de salvación ante la imposibilidad de alterar el curso del tiempo: “que es vanidad quererlo prolongar; / que es locura querer retroceder; / que he de seguir haciendo lo que hago / hasta que un alma bondadosa / me tome por el codo y me diga al oído: / Cállate. La estás cagando”.
Las secciones del poemario -‘Interrogantes’, ‘Intuiciones’, ‘Ciudades’, ‘Consideraciones’, ‘Divertimientos’- sientan, desde esos títulos, las actitudes que dominan, incluyendo la asociación de recuerdos con lugares en el caso de “Ciudades”.
Dos tópicos poéticos de larga prosapia presiden sobre el poemario: la noción de “tempus fugit” y la de “lo que pudo haber sido y no fue”, esto último una novedad absoluta en la poesía de Hjalmar Flax.
El poeta no intenta -no puede, reconoce- detener el tiempo, pero sí lo documenta en su paso por sí mismo, por las personas que ha querido y por la diferencia entre las personas que se van y las cosas que, irónicamente, se quedan: “Media de vino basta para verme / sentado en esta sala, acompañado / por todas estas cosas / que han de sobrevivirme silenciosas”. Ni Dios, ni la historia, ni el arte (como expresa en ‘Piano, piano’), ni siquiera una pretendida solidaridad humana (“Cuando joven decía / con orgullo de existencialista / ‘Sólo nos tenemos los unos a los otros’. / Todavía lo creo, pero ya no lo digo. / La vida me ha demostrado / que esa es nuestra desgracia, / no nuestra salvación”) pueden mitigar la violencia de la carrera hacia el vacío que, por otra parte, puede ser apresurada a voluntad. De eso trata el ‘Soneto Simiótico’, en que las más trascendentales reflexiones se combinan con alusiones al mono del que descendemos: “Con mirada de simio pensativo / contempla una pastilla de cianuro. / ¡Vivir o no vivir! / Ése es el duro / dilema indelegable y corrosivo”.
Sólo perduran el recuerdo del amor, especialmente el filial, y el de la amistad. De ello trata el poema ‘Tango’ de la sección ‘Ciudades’: “Sólo decirte quiero en lo imposible, / Arturo que no estás o donde estés / que estoy en Buenos Aires, / que estuve en el Museo Carlos Gardel, / que fui a La Chacarita y visité su tumba, / que estoy en un café / tomándome un coñac con tu recuerdo”.
Aparece aquí la conciencia no exenta, tampoco, de ironía de posibilidades vitales inexploradas. Hay algo del “... pesar de no ser lo que yo hubiera sido...”, de Darío en ‘Fragmento de un sueño recurrente’ en que el poeta imagina para sí una vida “más feliz y más simple / más como los demás, acomodado / a la corriente cotidiana...”. La singularidad de su vocación antisocial se reitera en ‘Sospechas’: “Sospecho que no en broma / dicen sicólogos, sociólogos, / antropólogos y demás expertos / que somos animales sociales. / Pero el oficio de poeta obliga / a desconfiar del adjetivo”. El poema ‘Un colega llamado poeta’ de la sección ‘Consideraciones’, sin embargo, parece negar la validez del “sueño recurrente” al presentar a quien, habiéndose dedicado a otra cosa, cae en cuenta de que “... nunca escribirá / ni un poema, ni un verso, que perdure”. Dice allí el poeta: “Siempre es caro el sitio que nos toca, / y aún más caro el que no nos toca”.
El soneto -bella y cuidadosamente construido- es una constante en los libros anteriores de Hjalmar Flax. Aquí hay algunos, entre los que sobresale ‘Mar Caribe’, que presenta, en sus cuartetos, una visión sublime, filosófica, del mundo, con claras alusiones a la poesía mística de San Juan de la Cruz. En una pirueta agilísima, de lo ‘místico’ se pasa a lo terrestre; de lo atemporal al aquí y ahora, de lo filosófico a lo sensorial y al movimiento de la vida:


“MAR CARIBE

Sobre la playa estoy, con la mirada
rozando el horizonte, ala serena.
Mar y cielo. No hay monte, nube, pena,
que interrumpa la línea equilibrada.

En tal estado el alma, despertada,
de Dios y el infinito siento plena.
Siento abolida la mortal condena,
y la ilusión del todo, mera nada.

Entonces pasa, ¡gloria del Caribe!
Morena por el sol, tan imperiosa
que ahogando el corazón, lo desinhibe,

y acompasa, cachondo, el mar las olas
al vaivén de las nalgas, y amorosa
se duerme el alma entre las caracolas.”


Pero si aquí lo sublime se encuentra, de pronto, con Tembandumba, los ecos de Palés resuenan también en ‘Antillas como astillas’, una canción analítica para ser festejada. Pertenece ese poema a la sección titulada ‘Divertimientos’ en donde la poesía de Flax vuelve a dar los zarpazos feroces a los que nos tiene acostumbrados.
El poeta está en su plenitud. Esta poesía es brillante, como las superficies pulidas. También es sugerente, como los destellos fugaces. Y en sus profundidades yace una promesa que no defrauda.

Carmen Dolores Hernández
Domingo, 16 de diciembre de 2007
Periódico EL NUEVO DIA, San Juan, P.R.


________________
* Nacida en San Juan, Carmen Dolores Hernández estudió su bachillerato en el Colegio Universitario del Sagrado Corazón de esa ciudad; tiene una maestría en literatura de New York University, un diploma de francés de la Univesidad de Ginebra y un doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Literatura Española de la Universidad de Puerto Rico. Después de enseñar brevemente en la Universidad de Puerto Rico, se dedicó a la crítica literaria en el peridico El Nuevo Día. Además de escribir artículos culturales y reseñas de libros con frecuencia semanal desde el 1981, estuvo a cargo de las revistas culturales de ese periódico, “Foro” y “Letras” (2002 - 2005).Colabora habitualmente en revistas puertorriqueñas y del extranjero (Estados Unidos, México y Alemania) y ha publicado los siguientes libros: Manuel Altolaguirre, vida y literatura (Editorial de la UPR, 1974); De aquí y de allá. Libros de Puerto Rico y del extranjero (Biblioteca de Autores Puertorriqueños, 1986), Puerto Rican Voices in English. Interviews with Writers (Praeger Publishers, 1997), Ricardo Alegría. Una vida (Plaza Mayor, 2002) y A viva voz (Grupo Editorial Norma, 2008). Ha editado un libro de ensayos sobre literatura puertorriqueña, Literatura puertorriqueña. Visiones alternas (Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, 2005) y un volumen que reúne los cuentos ganadores del Certamen de Cuento de El Nuevo Día, que inició en 1997, Convocados (2009). Un artículo suyo sobre la escritura de la diáspora puertorriqueña se incluyó en la obra colectiva Literary Cultures of Latin America, A Comparative History (Oxford University Press, 2004). Es miembro de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:19

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE (*)

Publicado en el 2009 por La Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 528 págs. Agrupa cronológica e íntegramente todos los poemarios del autor publicados entre 1969 y 2007.

(*) En este caso el autor no ha seleccionado ningún poema, sino una serie de reseñas, comentarios, et... sobre esta obra y su obra en general.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:20

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

COMENTARIOS VARIOS


“Hjalmar Flax es un poeta de rupturas en los procedimientos y de fidelidades a los temas constantes en la vida de los hombres. Por eso su visión del mundo es "humana, demasiado humana". Sabe que después de Neruda la poesía ya no debe limitarse al uso de un repertorio de palabras consagradas y al tratamiento de los temas señalados por la tradición.”

Hugo Gutiérrez Vega (Prólogo a Los pequeños laberintos, 2da. edición)



“Sonetista, versolibrista, autor de haikús, lírico, conversacional, exquisito y procaz, Hjalmar Flax es un poeta múltiple. Multiplicidad que se proyecta en su sorprendente, autoparódico y multifacetado sujeto lírico: huérfano, solitario, melancólico, culto, reflexivo, rebelde, poeta, voyeur, depredador, blasfemo, sensual, misántropo, cínico, gruñón, descarado, zafio y a la vez delicadísimo”.

Mercedes López-Baralt (Prólogo a ObraBreve 1969-poemarios-2007)



“En el centro de la escritura irónica de Hjalmar Flax se instala la sospecha, la imposibilidad de creer, sin más, en las fábulas del mundo [… ] Así, sin ilusiones y sin consolaciones mayores, el poeta urde su respuesta ética ante la opacidad de un mundo que no tiene otra esperanza que la que pueda nacer de la propia imperfección.[…] Ante tal desligamiento, Hjalmar hace del lenguaje su patria fundamental. Allí se instala y ampara. En sus versos hallamos el más agudo conceptismo de la poesía puertorriqueña”.

José Luis Vega (Presentación de Razones de Envergadura)



“Flax trabaja una voz sencilla que habla para sí misma y sin embargo resulta ser esencialmente colectiva y puertorriqueña.”

Julio Marzán (Prólogo a Razones de Envergadura)



“Si el neorromanticismo de Neruda concibió la poesía como mural, este intimismo de Hjalmar Flax concibe la poesía como miniatura que nos revela la infinita extrañeza del mundo.”

Edgardo Rodríguez Juliá (Presentación de Tiempo adverso)



“Su palabra se ha hecho, como digo, más sabia y se ofrece cargada de mayores recursos (he escrito varias veces "cargada" no por casualidad: quiero destacar ese sentido agresivo y peligroso que ha ido adquiriendo la palabra de Hjalmar Flax). El amor y la memoria personal; la existencia cotidiana y los encuentros habituales siguen siendo sus temas básicos; pero el amor ya no será encuentro o corroboración del drama presencia/ausencia, sino que se expresa como una soledad cíclica y reiterativa que gira imparable ante la incapacidad del individuo para detener su dramática carrera de desaste, muerte y renacimiento. La memoria personal se ofrece como especulación reflexiva, más meditada y contenida, porque también la seguridad del escritor es mayor: observa el mundo y el tiempo desde una perspectiva donde lo sentimental y lo próximo se han sustituido por una más cuidada objetivación textual de la experiencia.”

Jorge Rodríguez Padrón (Presentación de Tiempo adverso)



“Los poemas de Hjalmar Flax pueden ser cortantes como el acero o, mejor, como el diamante. Suele forjar su verso -cosmopolita, culto, contemporáneo- como el orfebre forja una joya en términos de balance, acento, efecto. Como las joyas, también, su poesía tiene facetas que se descubren a la luz de las relecturas. Son superficies fulgurantes, alusiones inesperadas y el destello ocasional de la emoción”.

Carmen Dolores Hernández (Reseña de Contraocaso)



“Lúcido, lúdico, Hjalmar Flax ha llegado aquí a una cima que alcanzan tan sólo unos pocos poetas: los que se han entregado de lleno a ese exigente oficio.”

Carmen Dolores Hernández (Reseña de Abrazos partidos y otros poemas)



“Artesano de la palabra, orfebre de la sintaxis y la semántica, Hjalmar Flax es un relojero de los que organizan meticulosos artefactos siempre listos a explosionar ante la distraída conciencia del lector poco avisado.”

Pío Serrano (Prólogo a Abrazos partidos y otros poemas)


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:22

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

PRÓLOGO A OBRABREVE 1969-POEMARIOS-2007

“LIBERTAD BAJO PALABRA: LA POESÍA DE HJALMAR FLAX”

por Mercedes López-Baralt *


Puertorriqueño aunque su nombre parezca desdecirlo, Hjalmar Flax tiene una trayectoria poética contundente, con una oferta de ya nueve libros: 44 poemas (1969), Los pequeños laberintos (1978), Tiempo adverso (1982), Confines peligrosos (1987), Razones de envergadura (1995), Cuestión de oficio (1998), Poemas de la Bestia (1999), Abrazos partidos y otros poemas (2003), primer premio de poesía del Instituto de Literatura Puertorriqueña) y Contraocaso (premio de poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña para el año 2007). También ha publicado sus versos en revistas puertorriqueñas, hispanoamericanas, españolas y norteamericanas, y ha participado en antologías tan prestigiosas como la niuyorquina Inventing a Word. An Anthology of Twentieth Century Puerto Rican Poetry (1980), editada por Julio Marzán; An Anthology of Contemporary Latin American Literature 1960-1984 (1986)editada por Barry J. Luby y Wayne H. Finke; Literatura Puertorriqueña del Siglo XX, Antología (2004); editada por Mercedes López-Baralt; y Puerto Rican Poetry, An Anthology from Aboriginal to Contemporary Times (2007) editada y traducida por Roberto Márquez, entre otras. Con sus merecidos premios y la aclamación crítica, este originalísimo e innovador poeta urbano contemporáneo recién ingresa al canon literario puertorriqueño, como lo atestigua la publicación de su ObraBreve (hasta ahora, su obra completa) por La Editorial de la Universidad de Puerto Rico, edición que mantendrá su vigencia para la posteridad.

Vale sopesar algunas de las consideraciones de la crítica en torno a la poesía de Hjalmar Flax. El laureado poeta mexicano Hugo Gutiérrez Vega celebra en este poeta “complicadamente sencillo”, su “paciente antirretórica” y la melancolía de su humorismo. Nuestro cronista mayor, el novelista Edgardo Rodríguez Juliá, afirma que “Hjalmar Flax inaugura senderos por bosques ya explorados; ¿qué más se le puede pedir a la buena literatura?”. También dice: “Si el neorromanticismo de Neruda concibió la poesía como mural, este intimismo de Hjalmar Flax concibe la poesía como miniatura que nos revela la infinita extrañeza del mundo”. Para el ensayista Julio Marzán, en sus versos escuchamos “la voz del Macho Camacho ya cansado de tocar su guaracha y luego de varias sesiones de sicoterapia”. En su presentación de Razones de envergadura, el poeta José Luis Vega señala:

“En el centro de la escritura irónica de Hjalmar Flax se instala la sospecha, la imposibilidad de creer, sin más, en las fábulas del mundo… Así, sin ilusiones y sin consolaciones mayores, el poeta urde su respuesta ética ante la opacidad de un mundo que no tiene otra esperanza que la que pueda nacer de la propia imperfección… Ante tal desligamiento, Hjalmar hace del lenguaje su patria fundamental. Allí se instala y ampara. En sus versos hallamos el más agudo conceptismo de la poesía puertorriqueña”.

Para Pío Serrano las fuentes literarias de Flax van desde Neruda, Nicanor Parra, Cardenal, Roque Dalton, Palés, Quevedo y Dylan Thomas, hasta Auden, Pound, Eliot, Ungaretti y Pessoa. Pero añade, apuntando a la autenticidad que lo hace tan original: “en todas partes el poeta fue consigo mismo”. Refiriéndose a Poemas de la Bestia, poemario que reconoció como uno de nuestros mejores libros de 1999, la crítica y ensayista Carmen Dolores Hernández afirma que:

“Hay un momento – no llega siempre, no les llega a todos – en que un escritor, un artista, un poeta alcanza una cumbre en su talento… Lúcido, lúdico, Hjalmar Flax ha llegado aquí a una cima que alcanzan tan sólo unos pocos poetas: los que se han entregado de lleno a tan exigente oficio”.

Por mi parte, puedo decir que llevo conversando, por más de cuatro décadas y desde antes de la publicación de su primer libro, con los versos de Hjalmar Flax. He celebrado la aparición sucesiva de sus nueve volúmenes, y he visto nacer, uno a uno, los poemas que configuran sus últimos tres libros. Dos ensayos escritos en torno a sus dos poemarios más recientes sintetizan mi intensa admiración por la obra de nuestro poeta: “Libertad bajo palabra: la poesía de Hjalmar Flax”, leído como presentación de Abrazos partidos y otros poemas en el Ateneo Puertorriqueño el 28 de octubre del 2003, y cuyo título he querido mantener en mis palabras liminares para su Obra breve por razones que se harán evidentes a lo largo de estas páginas, y “Escribir de la muerte pensando en la vida: El Contraocaso de Hjalmar Flax como crónica en verso de una muerte anunciada”, que fue la presentación del mencionado libro en el Colegio de Abogados el 16 de enero del 2008. Ambos ensayos son un referente obligado de mis palabras, pues si el primero asedia el perfil del poeta, el segundo se ocupa de las aportaciones más novedosas y recientes de esta poesía de hondura palpitante.

Poeta con mayúsculas, Hjalmar Flax se ha dedicado como pocos a la locura de la poesía, con escasas interrupciones, para ejercer con desgano la carrera legal o para emprender viajes interminables por Europa, donde tampoco la abandonaba. Con él he continuado el diálogo que comenzara hace años con nuestro mutuo amigo, el inolvidable Edwin Reyes, sobre el consuelo de la belleza. Belleza con la que nos deslumbró Hjalmar a mi hermana Luce y a mí, en aquellas tertulias de nuestros años universitarios en la calle Alhambra de Hato Rey, tanto desde el teclado (había compuesto una melodía misteriosa, incantatoria) como desde la palabra, con un conmovedor poema de ecos darianos, que comenzaba: "He aquí lo fatal". Para nuestra desgracia, la melodía y el poema ya sueñan en el pozo del olvido. Pero sirvieron como heraldos de lo que vendría poco después.

Supe desde entonces que era poeta, y de los buenos. Lo que confirmé años más tarde con la más temible de las pruebas de fuego a la que lo pueda someter el oficio, más allá de emprender un soneto: ceder a la tentación de escribirle a la madre. Prueba que pasó con altísimas calificaciones, al eludir, en un hermoso poema de 1978, titulado Metafísica, el melodrama siempre acechante del tópico materno:

Si algo me anima, si mi alma
fuese inmortal, sería por simpatía,
porque no estás en Puerto Rico
en ninguna parte de este mundo.
Porque no es cosa de ir a visitarte.
Porque no es cosa de coger el automóvil,
o el avión, o la nave espacial
y llegar en veinte minutos a la Calle Luhn,
o en tres horas a París.
Es algo mucho más complejo, mucho más difícil,
más inconcebible que llegar a Saturno.

No te imaginas que soy aviador.
Tu recuerdo no puede imaginarse lo que he hecho
después de aquel abrazo,
ni lo que he pensado,
ni lo que he sentido.
Tu recuerdo sabe muchas cosas pero no sabe eso.
Se ha quedado detenido, como las estatuas,
como el final de una película.

Si algo me anima, mi alma sería
por toda la simpatía que te tengo,
inmortal.

Este poema de Los pequeños laberintos es el primero de una larga serie de entrañables cantos de nostalgia por la ausencia de la madre: Crónica de septiembre 17, Wonders never cease, La hora del té, Espejismo, Josefina cantaba, Ráfagas, Treno de otoño, In memoriam, Apuntes para un poema y Lo que se pierde.

He comenzado mi asedio a la poesía de Hjalmar Flax haciendo referencia al poema Metafísica, porque la muerte es visitante tan asidua de sus versos, que hace que el poeta confiese en el libro citado que le ha "cogido cariño a la Funeraria Ehret". Pero también porque la orfandad es un tema persistente en su poesía: "Yo nací para huérfano.../...Porque ser huérfano es un estilo, una actitud/vital, existencial: saberse solo,/irremediablemente desligado, es/tener al mundo al frente, atrás, encima,/debajo, alrededor, pero jamás/estar dentro del mundo". Así lo proclama en Confines peligrosos. Y es que la orfandad es una forma primaria de la soledad, el gran núcleo de su obra poética. Desde su primer libro, 44 poemas, el poeta se autodefine como solitario: “Yo vivo solo/no me importa/escucho/todos los ruidos/camino/con la tarde ciega/los insectos/la brisa/las palomas flacas/picoteando/las orillas de la calle/sólo los edificios/parecen comprenderse/no me importa/no me identifico/no comunico/qué más da/yo vivo solo/como todo el mundo”.

Coherente como pocos, Hjalmar me envió por email hace unos años su poema favorito de un poeta compartido por ambos, Edgar Allan Poe. Titulado Alone, allí el autor de "The Fall of the House of Usher", tras confesar, From childhood’s hour I have not been / as others were..., propone la soledad como eje de su vida, como la única llave que puede entreabrir la puerta del misterio. Llave que encarna, cómo dudarlo, en la poesía. La soledad de la que habla Poe es la que Hjalmar Flax lleva tatuada en la piel, y que, aunque en su caso podría leerse como una manifestación nihilista de su escepticismo vital (recordemos otras: en su primer poema publicado, el haikú Comienzo, dice: “Tiene la nada/el atractivo de la sencillez”; Los pequeños laberintostermina con otro haikú parecido, esta vez sin título: “A pesar de todo/nada quedará”), el poeta la iza ufano como estandarte de libertad en el primer poema de Abrazos partidos y otros poemas , y ya: "Yo traté, créanme, más que los otros,/varias veces, de abandonarme lejos/y regresar a ser sólo un buen hombre,/con mujer, hijos, casa, obligaciones,/deudas, planillas y quizás un perro,/y agradecerle a Dios cada domingo/pequeñas bendiciones, tibios besos.//Pero caía la noche, ese mar infinito...//Yo traté, créanme, pero no pude". He citado un fragmento.

Desde el primer volumen de sus memorias, Ernesto Cardenal llamó a su existencia célibe y pobre Vida perdida, citando a San Lucas, quien propusiera que el sacrificio de los placeres mundanos trocaban la pérdida en ganancia de Dios. Hjalmar no ha renunciado a ninguno, pero ciertamente sí dejó de lado la complacencia de la vida burguesa por convertirse en monje contemplativo de la belleza. No sin conciencia de la pérdida, otra de las pulsiones que lo llevan a escribir. No puedo menos que recordar al cantor uruguayo Alfredo Zitarrosa, cuando en "Milonga del desdichado", y con versos de Washington Benavides, pone en boca de un viejo gaucho solitario, que contempla por el camino a un hombre con su chiquilín en una carreta, el siguiente lamento: "Y se dice convencido/yo podría andar así/porque sólo es desdichado/el que supo presentir/que otra vida lo esperaba/y la perdió por ahí...".

Como lo advirtiera en el citado poema de Abrazos partidos y otros poemas , que no por casualidad abre el libro, nuestro poeta resiente los límites cual barrotes de prisión. Se trata de una constante en su poesía, que aflora –como tantas otras– desde su primer libro. En un poema titulado Yo sé, de 44 poemas, el tiempo mismo, que parece inmovilizarse, se le convierte en cárcel: “Yo sé las tardes grises/como claustros trapenses./Tardes que son/sótanos inmensos. […] Tardes como zaguanes sin salida./Tardes como rincones.//Tardes ancladas, mohosas/en los muelles del cielo. […] Y he visto el tiempo/dormido en los tejados”. El poeta vuelve a la carga en Dos gotas, del mismo libro: “La tarde cierra/sus portones opacos”. Pero aquel tiempo detenido del primer libro de un poeta joven aún pronto comienza a acelerarse, y en su fugacidad volverá a aprisionarlo: en Poema sin futuro, de Tiempo adverso, dirá: “Estoy preso en los recuerdos de un pasado demasiado fugaz”; en otro poema del mismo libro, Plegaria, nombra el instante que vive como “esta hora cárcel”. Pero la libertad por la que opta también pesa; así lo confiesa en un poema de Los pequeños laberintos, Alcohol IV: "Me tomé la libertad, toda la libertad./Solo y borracho estoy/en esta cárcel cósmica/donde el espacio apesta". Son muchas las cárceles en su poesía, desde la más amplia - el cosmos - hasta las más inmediatas. En Miramar 709, del citado libro, su casa misma - un acogedor apartamiento sanjuanero - simula fronteras que lo aíslan de los demás. El intercomunicador dañado le ofrece una conveniente coartada al poeta solitario: nadie lo visita por la falta de timbre. "Coño tan chévere que está esto aquí,/y el día que está tan bonito/con la bahía y la música". Y es que, como él mismo afirma en el poema que le da título a su cuarto libro, el hombre es "prisionero de sus propios confines peligrosos". "Galerías somos/inmensas y cerradas", dirá en el poema Retrospectiva, del mismo libro. De ahí que el amor no sea posible; la pareja se reduce necesariamente a "tan sólo una mujer y un hombre,/cada uno, en su pequeña soledad, encerrado", como lee otro Testimonio de Confines peligrosos. Pero al poeta no le queda otra que vivir en la nostalgia de sus pérdidas, que también constituyen prisión: la más cruel de todas, cárcel de amor. Así lo reconoce en el Poema sin futuro de Tiempo adverso: "Yo también estoy preso en los recuerdos/de un pasado demasiado fugaz". Pasado reciente que llora en Poemas de la bestia, en el que Hjalmar se nombra a sí mismo, en un poema en inglés, como Caged beast. Es en este poemario en el que cuaja una de sus más conmovedoras imágenes carcelarias; la del corazón preso en el tórax. Me refiero a Poema en San Valentín:

Tu recuerdo me vive a su albedrío.
Hoy levanta ante mí mi propia imagen
feliz cuando contigo:
es un fantasma ilusionado, alegre,
que me sale del cuerpo
y abraza tu recuerdo, y enlazados
bailan en el espacio de la vida,
en ese espacio hueco donde habito
desde que por razones racionales
llevé a cabo los actos rigurosos
de cortar y arrancar
y echar a andar sin voltear el rostro,
para dejar atrás lo inconveniente.

Pero mi corazón, torpe animal,
sin comprender por qué se lo llevaban
como si nada grave aconteciese,
se volteó en su jaula de costillas
para ver a su amor permanecer
de pie, tras un portón,
en una calle ingrata, para siempre.

Piedra de sal no me volví, del todo.
Pero mi bruto corazón
piedra de sal se hizo en ese instante.

Por eso es que a pesar de tantos años,
boto sal por los ojos
pruebo sal en la boca
trago sal,
cuando en atardeceres soleados,
o mañanas lluviosas, o noches estrelladas,
en el espacio hueco que es mi vida
baila un fantasma alegre, ilusionado,
con tu recuerdo vivo.

Y yo los miro.
Los sufro con paciencia.
Los perdono.

En su primer libro, 44 Poemas, el poeta ya anticipaba el destino carcelario de su órgano vital, cuando en Horas oscuras afirmaba; “Pueblo mi corazón de quietas cárceles…” En ese mismo libro encontramos otra instancia del corazón preso en la jaula del tórax, desesperado por salir, en versos que preludian el Poema en San Valentín: “Ella se va, la apura la distancia./A cada instante se hace menos ella,/dejandome las manos detenidas//a mitad del dolor, palmas abiertas,/y el corazón trepándome en el pecho/como una rata ahogándose en su cueva”.

Pero, para decirlo en palabras de Miguel Hernández, "las cárceles vuelan" cuando las perfora la palabra. Si el mismo oficio poético se le figuraba a Hjalmar Flax cual prisión en el poema Desayuno, de Confines peligrosos (“y no recuerdo cómo fue el delito/que trajo tal encierro solitario”), en él está la escala de estrellas construida sílaba a sílaba para emerger del otro lado del espejo: "Prosigo/con ciego y sordo oficio carcelario,/tragando en soledad café con leche,/marcando en soledad papel en blanco". Místico de la belleza, su relación con el Dios que niega es irrenunciablemente estética: en Tiempo adverso advierte, que si fuera a pedirle alguna cosa, "le pediría/que me diga en un verso el universo". No dudó Hjalmar en retar a Dios, forzándolo a someterse El mismo al trance místico en el que todo es UNO en el amor, y gracias al cual las fronteras espaciales y temporales desaparecen. De paso lo conmina a convertirse en poeta, para contarlo.

Cuando Hjalmar me pidió que presentara Abrazos partidos y otros poemas sabía que tenía ante mí el banquete de sumergirme en su poesía, de manera muy otra a la que estaba acostumbrada: leerla a solas, o leerla al alimón con él en mi casa o en la suya. Tuve que pasar de lectora a estudiosa. No fue difícil, pues la poesía agradece la lectura lenta y más aún, la relectura, recompensándola de inmediato con claves y señales que la iluminan. Tan sólo hay que dejarla hablar, decir, sin imponerle a priori camisas de fuerza que mal disimulan la falta de olfato literario y de pasión del lector. Su poesía me habló, y fue contundente. La imaginería carcelaria de la obra de Hjalmar Flax, que va de la mano con una irrenunciable pasión libertaria, se me hizo tan evidente, que comencé a buscarle título a mi presentación de su libro. Fueron varios los finalistas, entre ellos, "Hjalmar Flax: de la cárcel de amor a la gran fuga". Pero otras frases hicieron sus pininos por ingresar en el título: desde la sanjuanina "Salí sin ser notado", la sorjuanina "Sílabas las estrellas compongan", la miguelhernandiana ya citada, "Las cárceles vuelan", hasta la cursilada de una canción que cantaba Perry Como, "Prisoner of love" o el jocoso título de una vieja ranchera, "El preso número nueve". Que por cierto, era un hombre muy cabal. Pero nada, no podía excederme de un título, y lo dejé como “Libertad bajo palabra”. Hoy reconozco cuán bien nombra la propuesta última de su quehacer poético. También ahora me doy cuenta de que al emplear la frase hecha de libertad bajo palabra, estaba tomando prestado, inadvertidamente, el título de una antología de Octavio Paz, publicado en México, en 1960, por el Fondo de Cultura Económica.

Esa "libertad bajo palabra" en la que vive nuestro poeta figura contundente en el segundo poema de Abrazos partidos y otros poemas . Se trata de un soneto, metáfora carcelaria por excelencia en el campo de la métrica, que obliga al poeta a disciplinarse, a constreñir su dolor en el corsé de los límites rítmicos, como lo ha visto la crítica de Miguel Hernández en el caso de El rayo que no cesa. Titulado Imperfecto, comienza aludiendo a aquel corazón enjaulado de Poemas de la bestia, ahora preso en una armadura confitada: "Fruta es su corazón, amarga y huera,/por una costra dulce abrillantado,/ armadura vidriosa que agujera/el diente memorioso del pasado". El poeta, solitario en su cárcel de amor, apunta a la poesía como única llave capaz de abrirle una salida: "creyendo que sus juegos cotidianos/con las palabras que aprendió de niño/recompensan la falta de cariño". El tercer poema del libro, y uno de los más poderosos, regresa a la imagen del corazón preso en la jaula de costillas del Poema en San Valentín, en una originalísima reflexión sobre el envejecer. Se titula Plegaria del poeta viejo, y dice así:

Dios, envejezco, y a nadie le importa.
Sentado aquí conmigo solamente,
hoy ni consigo ser mi propio público.

Hoy contra mí se han agolpado todas
mis pérdidas presentes y pasadas.

De todos los caminos no escogidos,
hoy me salen al paso los umbrales.

Y es demasiado el precio que he pagado
por haber sido y ser cómo soy y quien soy.

Hoy se vuelven preguntas mis consuelos probados.

Y parece que todo
estaba de antemano ya dispuesto,
que mi albedrío siempre fue el de una bestia lúcida
obligada a vivir en su jaula de pérdidas,
y escribir testimonios de su dura condena.

Hoy no sé dónde estoy ni cómo llegué aquí.

Sólo sé que envejezco, Dios, y a nadie le importa.

Ni a Ti.

Reitero tres versos: “que mi albedrío siempre fue el de una bestia lúcida/obligada a vivir en su jaula de pérdidas,/y escribir testimonios de su dura condena", para subrayar la correlación, de causa y efecto, entre esta cárcel de amor y la libertad cifrada en la palabra escrita.

A partir de Poemas de la bestia, el poeta añade otras razones para alimentar la melancolía, más allá de la orfandad, la soledad y el amor perdido. En Abrazos partidos y otros poemas , estas otras razones serán el deterioro físico del propio cuerpo (ya anticipado en el poema Confines peligrosos, del libro del mismo título; en Turismo interno, de Razones de envergadura; y en Y que cumplas muchos más, de Poemas de la Bestia), la vejez como heraldo de la muerte, la muerte presentida del padre, la de amigos idos a destiempo y la amistad vivida desde la ausencia. Y como en toda su obra, persistirá la conciencia del oficio poético como problema esencial.

Exitoso atentado contra la solemnidad, la poesía de Hjalmar Flax ha oscilado, desde sus comienzos, entre polarizaciones y contrastes: la ternura y la ironía, el desafío y la vulnerabilidad, el desamparo y la autosuficiencia, el lirismo y el humor. Y, en muy pocos casos, el inglés y el español (aunque hay que advertir que, aunque incluya en uno de sus libros poemas como Dawn, Dusk, Cupid’s Quarry y Caged Beast, su poesía nace en el vernáculo, la lengua de la madre y, sin duda alguna, la del poeta). El humor, antídoto por excelencia de la melancolía, preside muchos de sus poemas, que coexisten cómodamente con tantos otros dedicados a las despedidas. Abrazos partidos y otros poemas ofrece un magnífico muestrario de la diversidad de la poesía de Hjalmar Flax. Su sección central incluye hermosas elegías a la muerte de cuatro amigos: Carlos Varona, Marcos Irizarry, Nemesio Vargas Acevedo y Edwin Reyes, muerte que partió en dos la posibilidad de "cómodos caber en un abrazo"; también poemas sobre la nostalgia de la amistad, como el dedicado a Ángela. Y cómo no, un hermoso soneto al amor perdido, que el poeta titula Plaisir d'amour y que dedica a la Bella de los Poemas de la Bestia:

Su aún llega su belleza y su dulzura
desde el pasado hasta mi pensamiento,
si aún evoco su olor, su movimiento,
y de su voz la clara tesitura;

si a pesar de la vida, de la cura
que el tiempo presupone, aún la siento,
y el corazón transita, tiento a tiento
ciego de ausencias, sordo de amargura;

¿valdrá la euforia del amor, la inmensa
pena de amor cuando el amor termina
y ese otro amor, el desamor, comienza?

Responderé mañana. Hoy preciso
volver a recordar el paraíso
perdido en el desierto de su ruina.

Sin embargo, en este mismo libro, la pérdida del amor se toma en broma, en el estupendo haikú titulado Pequeño ballet doméstico: "Nos movemos en silencio por la casa,/sin hablarnos, sin mirarnos,/sin tropezar el uno con el otro.//¡Qué salga el coreógrafo!". Vale advertir que la risa es una constante en la poesía de Hjalmar Flax, desde sus primeros libros. En 44 poemas están escritos en clave de humor Aguaceros dispersos y Mal tiempo; en Los pequeños laberintos el procaz Harry, textualmente y la ingeniosa a Elegía plena, dedicada a Maelo, nuestro sonero mayor, y que comienza: “Me cago en la madre de los policías/que arrestaron a Ismael/y en la madre del fiscal que llevó el caso./Sordos tenían que ser”.

Abrazos partidos y otros poemas contiene uno de los poemas más geniales de Hjalmar Flax, de un humor no por tierno menos punzante. La risa casi enmascara el hecho de que estamos ante una reflexión sobre la tristeza de la soledad, que al asumirse desde el desafío gozoso de la gula, mueve tanto a compasión como a risa. En su Homenaje a Teresita, el poeta, voyeur que también come de fonda en soledad, mira desde su mesa cómo otra comensal, esta vez pantagruélica, despacha el cocido de garbanzos, los macarrones con queso, el plato de ternera con patatas (obviamente estamos en Madrid) y una botella de vino, para concluir con una discreta natilla, fino mentís del hartazgo anterior.

La sección final del poemario abunda en haikús, siempre humorísticos. En Tempus fugit el poeta se burla de su decadencia: "Yo tomaba café,/hoy tomo té: manzanilla./Ya usted ve". En Ella me dijo, el rechazo de la propuesta amorosa asume la máscara frívola del antojo: "No sé lo que es el amor./Pero me comería/una barquilla de chocolate". El último parece un manifiesto anti-ecologista. Titulado Pensamiento en la Plaza de Armas, tiene un solo verso: "Me cago en las palomas".

El penúltimo poema, Exposición de las palabras, retoma, en clave irónica, la propuesta del soneto Imperfecto, de que los juegos cotidianos con las palabras que el poeta aprendió de niño son la estrategia compensatoria de la cárcel inexorable que supone el vivir. Dicha estrategia se hace explícita en Los pequeños laberintos, cuya dedicatoria lee: "a las ineludibles A B C Ch D E F G H I J K L Ll M N Ñ O P Q R S T U V W X Y y Z, sin quienes no hubiese podido ser". Las letras crean las palabras y éstas, a su vez, van conformando una escala que le permite al poeta emprender la huida de su prisión existencial. Aunque para él se trata de una cuestión de vida o muerte, o precisamente por ello, decide trivializar el asunto en el citado poema de Abrazos partidos y otros poemas, tratando lúdicamente a las palabras como putas caras que le juegan malas pasadas:

A veces, desde lejos, las observo en silencio
con una leve mueca petulante,
como si conociera una verdad oculta,
un secreto, un truco para someterlas.
Se dan cuenta enseguida que blofeo.
Se suben el escote y se bajan la falda,
me miran de reojo, me sacan la lengua,
y se ocultan en el diccionario.

Y es que, en la poesía siempre oscilante de Hjalmar Flax, hay otros hilos conductores, más allá del afán libertario motivado por los “confines peligrosos” de su orfandad existencial. Hilos que, como el de Ariadna, no nos dejan perdernos en sus “pequeños laberintos”. En este momento me refiero al que se infiere de los últimos pasajes citados, la autorreferencialidad. Son muchos los poemas que expresan una obsesión identitaria que en nuestras letras resulta novedosa, ya que no es patriótica, sino lírica. Abrazos partidos y otros poemas contiene un magnífico ejemplo de la construcción de las señas de identidad de Hjalmar Flax como poeta. Me refiero al

Poema para celebrar sesenta:

He sobrevivido
los impulsos de la juventud,
mantenido en jaque
las buenas intenciones,
rehusado pagar cuotas,
defendido mi persona,
patrullando los límites, atento.
He dicho siempre mi verdad
y soportado las consecuencias.
He llegado
solo hasta mi edad,
hasta mi soledad,
poeta.

Esta obsesión por el oficio aflora desde su primer libro, en un hermoso poema titulado Bajo la luz, que dice así: “Bajo la luz de fluorescencia fría/sobre este espacio en blanco/con esta tinta negra/escribo de la noche que está afuera/y no se atreve a entrar por la ventana”.

Pero hay más que decir sobre la singularidad de la poesía de Hjalmar Flax: sus oscilaciones son tan sólo una manifestación, entre otras, de su amplio registro. Pues en ella conviven el poeta huérfano que añora el amor materno; el poeta amoroso; el poeta solitario, misántropo; el poeta voyeur, que asedia con su mirada a cuanta buena hembra cruza su camino; el poeta crítico de la historia, tanto colonial como global; el poeta autorreferencial, que piensa en verso su oficio; el poeta que le canta con ironía –tantas veces melancólica, otras, jocosa– al proceso de envejecer; y el místico de la belleza. Sonetista, versolibrista, autor de haikús, lírico, conversacional, exquisito y procaz, Hjalmar Flax es un poeta múltiple. Multiplicidad que se proyecta en su sorprendente, autoparódico y multifacetado sujeto lírico: huérfano, solitario, melancólico, culto, reflexivo, rebelde, poeta, voyeur, depredador, blasfemo, sensual, misántropo, cínico, gruñón, descarado, zafio y a la vez delicadísimo. El poeta, escatimando alardes, resume en un soneto de Abrazos partidos y otros poemas el milagro de su poesía: “Pizca de inspiración, tonel de oficio”.

Hablemos de su libro más reciente, Contraocaso. De entrada hay que reconocer que su título ya se anticipa en unos versos del poema Consejo médico, de Tiempo adverso, en los que el poeta advierte que “cada rosado contraocaso” trae una nueva pérdida. Sobre este libro de madurez, Carmen Dolores Hernández publicó en El Nuevo Día, el 16 de diciembre del 2007, una magnífica reseña titulada “Rabiar contra la noche”, a la que debo aludir antes de proponer mi lectura del poemario. Para la distinguida crítica, el título contraocaso “implica lucha; un último intento de vencer la oscuridad que se aproxima. La palabra encierra lo que los versos de Dylan Thomas expresan: Do not go gentle into that good night,/Old age should burn and rave at close of day;/Rage, rage against the dying of the light…”. Según Hernández, los poemas que marcan el alpha y el omega del libro –Codicilio y Mañana– constituyen un preámbulo de implicaciones legales e índole testamentaria que apunta a la decadencia del viejo abrigo y por proyección ineludible, de la propia persona, y un epílogo tímidamente esperanzado, que ve en la poesía la única tabla de salvación contra el ocaso. “Dos tópicos de larga prosapia –continúa Hernández– presiden sobre el poemario: la noción de tempus fugit y la de lo que pudo haber sido y no fue”.

Concurro gozosamente con Carmen Dolores Hernández. Pero como cada poema, cada libro, se reinventa con cada nueva lectura, voy a ofrecer una síntesis de la mía, deteniéndome en dos aspectos medulares de la feroz originalidad de Contraocaso. El primero apunta a la nueva máscara que asume el sujeto lírico siempre cambiante de nuestro poeta. La voz lírica predominante en el poemario, luctuosa, se va trocando en fúnebre: espera la muerte como película de estreno que le ofrezca alguna novedad, contempla con ilusión dos pastillas de cianuro, se convierte en francotirador para acechar al prójimo desde su casa convertida en bunker. Y en varios poemas llega a lo macabro, al asumir la máscara del patólogo forense (el tema se tantea en Poema patológico, de Los pequeños laberintos; en Serie necrofílica, de Confines peligrosos, cuando el poeta dice: “La miro muerta en mí”; en Determinaciones, de Tiempo adverso; y en unos versos del poema Invitación, de Poemas de la Bestia, en los que el poeta advierte: “Lo que te espera/es el recuerdo de tu amor en ruinas”). He dicho patólogo forense, porque estoy hablando de la autopsia tras un homicidio. Me explico. En su bellísimo Poema en San Valentín, ya citado, que resulta un homenaje oblicuo a La búsqueda asesina de Palés, Hjalmar cuenta cómo mató a su amor:

           llevé a cabo los actos rigurosos
           de cortar y arrancar
           y echar a andar sin voltear el rostro,
           para dejar atrás lo inconveniente.

En Contraocaso, el poema La Bestia necrofílica le da un giro insospechado a esta desgarradora historia de la pérdida del gran amor. El poeta, queriendo desenterrar el recuerdo descompuesto de la amada, que guarda en formol en el viejo gabinete del Dr. Caligari en que ha convertido su casa, se trueca en patólogo forense. Y, “con la nariz untada de mentol”, examina pormenorizadamente el cadáver amado, como un Petrarca enloquecido.

Pero también como patólogo forense examina el propio cuerpo que ya anticipa su cadáver, en esta crónica en verso de una muerte anunciada que siente como delito que la vida comete contra él. Los heraldos negros de la muerte envían señales inequívocas: pellejos arrugados, venas brotadas, calvicie incipiente, artritis invasiva, y la alucinación terrible de la descomposición, cuando yendo al baño de noche, se da cuenta de que se le cayeron los testículos: “siente que algo le rueda pierna abajo y cae (plop) al piso. […] Efectivamente,/le ha llegado el día del descojonamiento”. Los versos citados nos advierten que no estamos ante un libro trágico. Su obra, tan melancólica, tampoco lo es; el humor y la autoparodia lo impiden. Recordemos nomás aquellos versos del poema La vida, ésa sí, de Confines peligrosos, que dicen: “Admítelo/te gusta la soledad”, u otros del poema Figuraciones, de Poemas de la Bestia, en que el poeta reconoce estar casado con la misma dama, la soledad. Hay una nota de humor negro en la pormenorización casi gozosa, clínica, de los achaques que anuncian la vejez en la poesía de Hjalmar, cuya impronta científica nos remite al hecho de que el poeta es hijo de dos médicos muy distinguidos en nuestro país. Lo que me recuerda la alegría con la que el famoso antropólogo Sir Edmund Leach hablaba en Cornell, hacia fines de los setenta, sobre el proceso de envejecimiento, whose intriguing symptoms I am thrilled to anticipate, decía. How British, diría yo.

El segundo aspecto de Contraocaso que me resulta impactante tiene que ver con una de las claves de la escritura de nuestro poeta, sugerida aquí por la primera palabra del título del libro: contra. Ya hemos hablado de los contrastes que le otorgan una tensión poderosa a sus versos (Octavio Paz lo diría de otra manera: la fusión de los contrarios funda la poesía). Lo primero que hay que advertir es que la obra de Hjalmar Flax –como la poesía de Shakespeare, la de Machado, la de Vallejo, la de Pepe Hierro, la de Palés, por sólo mencionar un puñado de grandes poetas– marca un contraste entre la referencialidad y la autorreferencialidad. Los versos de nuestro poeta son referenciales, casi autobiográficos, y dan noticia oblicua de nuestra historia colonial. Pero a la vez son autorreferenciales, en tanto expresan la conciencia del oficio. Los temas eternos de la poesía, ligados a la vida (la temporalidad, el amor, el misterio, la soledad y la muerte) dialogan con una preocupación literaria, aquella que según Michel Foucault inaugura la modernidad en el barroco: la conciencia de la ficcionalidad, con su obsesión de mirar el tapiz por el revés, revelando los artificios del arte, sus estrategias para inventar mundos alternos.

Contraocaso no es una excepción. En él, nuestro poeta reflexiona sobre los temas ya mencionados, con especial énfasis a las precariedades del envejecer; pero también, sobre su condición de poeta. Los poemas que enmarcan el libro son evidencia rotunda de que la poesía misma es uno de sus dos grandes temas; el otro es el de la temporalidad que todo lo destruye. He aquí el segundo contraste: creación versus destrucción. Aquel abrigo al que alude el poema Codicilio puede –y debe– leerse de varias maneras: en primer lugar, de manera referencial, como alusión al famoso jacket de nuestro poeta, quien sin querer queriendo ha creado un estilazo de moda que hace del sport un epítome del flair, con boina y todo. Pero desde la perspectiva de la dicotomía occidental, cristiana, que opone la materia al espíritu, el cuerpo al alma, el abrigo podría ser el cuerpo que, como en la elegía a Alfonso Silva de Vallejo, protege y oculta el alma. Ahora bien, si retomamos las citadas palabras de José Luis Vega: “Hjalmar hace del lenguaje su patria fundamental. Allí se instala y ampara”, podemos hacer otra lectura, esta vez autorreferencial, del abrigo, que entonces resulta el consuelo supremo de la poesía. De ahí la coherencia que este preámbulo guarda en relación al epílogo titulado Mañana, en el que la única salvación posible está en la palabra.

El tercer contraste de Contraocaso reside en el salto intempestivo de la melancolía a la irreverencia. Tras el lirismo (siempre en tono menor, conversacional) que abre el poemario con la referencia a la propia muerte del poeta, a su cuerpo dormido en la matriz arquetípica de “una tumba húmeda muy cerca de la mar” (nótese la intención de otorgarle al mar, con el artículo femenino – la – un abolengo antiguo con sabor a romancero y a Jorge Manrique), aparece, descarado, un poema jocoso en el que el sujeto lírico emerge cual loser misógino que deshoja la margarita de si hubiera asistido o no a una fiesta a la que a fin de cuentas nunca lo invitaron. Se trata de un poema que mueve literalmente a la carcajada; consideremos tan sólo unos versos: “Tengo entendido que la invitación /incluye acompañante./¿A quién invitaría yo a ese evento?/¿A Maritere? No, está muy vieja,/mejor a una más joven, más bonita./¿A Luz Idalia? No, viste muy charra,/habla demasiado, puede meter la pata./¿A Iris? Hace tiempo que no hablamos,/es probable que aun esté molesta./¡Uy, no! ¿A quién? Mejor voy solo”. Pues bien, hemos saltado, sin paracaídas, del desaliento nostálgico ante la fugacidad de la vida de un sujeto solitario, pensativo y culto a la jaquetonería de un macharrán también solo, pero en denial (así imagino que lo diría el personaje) de los motivos que se agazapan tras su soledad.

El cuarto contraste se puede sintetizar en dos versos del poema Lo nuevo: “Helo aquí, un viejo que escribe de la muerte/pero piensa en la vida”. Los poemas luctuosos del libro son muchos (Codicilio, Naufragios, Plegaria para un depredador, Apuntes para un poema, Soneto simiótico, El pescador de perlas, Lo que se pierde, Tango, Acción de gracias en la autopista, Gone with the Wind, Un colega llamado poeta, Camino al barco, Matinal), pero se ven interrumpidos por estallidos de vitalidad en guisa de lujuria cachonda. Para muestra dos sonetos de raigambre palesiana: Mar Caribe, que evoca a la Tembandumba de la Quimbamba, y lo último en la avenida en el terreno de la zafiería, Belleza pide soneto, cuyo arranque es atrevidamente estupendo, en tanto desacraliza quevedescamente a la Galatea garcilasiana: “Mamisonga, más dura que el concreto” (no digo nada del final, más cafre aún, para no arruinarle el deleite de la sorpresa al lector).

Este contraste entre la vida y la muerte, el ser y el no ser, desencadena un quinto contraste, que tiene que ver con las consecuencias de la libertad. Hablo del contraste entre la vida vivida y la otra vida posible, aquella a la que se renunció. Dos expresiones en inglés resumen de manera patética la encrucijada de caminos que marca toda vida: la terrible palabra if, y la frase it could have been. El poema Fragmento de un sueño recurrente (primo hermano del primer poema de Abrazos partidos y otros poemas, Y ya), trata con ironía melancólica este dilema, al sopesar la vida convencional, burguesa, que desdeñó el poeta, para abrazar la soledad libertaria de su oficio: “la mujer y los hijos y la casa con patio/donde caga algún perro, merodea algún gato,/la crianza, la escuela, el bíblico trabajo,/la playa dominguera, la limpieza del carro,/los deportes, la tele, las reuniones de amigos,/la familia, la iglesia, el partido político,/la cuentita de ahorros, la pensión y los años…”

Ponderemos un último contraste, esta vez entre la violencia y la reverencia, que cuaja admirable en el poema más poderoso del libro. Me refiero a la Plegaria para un depredador, reflexión tremenda sobre el destino darwiniano del hombre, cuyo cerebro, desarrollado a fuerza de proteínas carniceras, es fruto de crímenes incontables que se remontan a nuestros ancestros los primates y que alcanzan su paroxismo en las guerras que hasta hoy inundan de sangre los caminos transitados por la humanidad. En versos que evocan resonancias de uno de los poemas surrealistas de Miguel Hernández, Sino sangriento, Hjalmar Flax nos conmina a aceptar la cruel verdad desnuda de la violencia como motor de la evolución humana: “No te detengas ante el dolor. No escuches/los gritos a través de los milenios,/el estruendo de gritos que sumados/arroparían el planeta como huracanes de sangre,/como jauría de aullidos sanguinarios/azotando las ventanas de un frágil refugio”. El poema se da la mano con otro, titulado Este animal, cuyo tono blasfemo deja a Dios muy mal parado: “Este animal que somos,/depredador dotado de tanta inteligencia,/es el mayor fracaso del científico loco/al que llamamos Dios”. Pero la Plegaria para un depredador, cuyo título mismo apunta al contraste, cierra con el broche de oro de una sorpresa rotunda, que nos lleva a la reverencia ante lo sagrado. “Yo, depredador carnívoro,/descendiente del mono más inteligente,/con el estómago lleno de sangre/y el cuerpo peludo cubierto de tela,/soy capaz de componer/La Pasión según San Mateo, la Novena Sinfonía,/soy capaz de escribir La Ilíada y la Egloga Primera,/de pintar el Guernica y Las Meninas,/de esculpir el Laoconte y la Pietá,/de cantar como Björling y Tebaldi,/de bailar como Fontaine y Nureyev,/ de amar y de llorar,/pero soy incapaz de comprender por qué”. Queda claro que lo sagrado aquí no tiene que ver con religión alguna, sino – como nos lo ha enseñado Mircea Eliade - con la capacidad humana, innata, de sentir reverencia ante el misterio. Misterio de las maravillas insospechadas que puede producir el depredador sangriento, y que inspiran, más que reverencia, el culto a la belleza. He aquí otro de los hilos conductores - quizá el más importante - no sólo de Contraocaso, sino de la poesía toda de Hjalmar Flax.

“Soy incapaz de comprender por qué”. La pregunta ¿por qué? nombra la pulsión que late tras la creación artística, y asoma con patetismo lírico en el último verso del poema, reclamando los motivos insondables de la capacidad del más violento de los primates para engendrar el arte. Pero también pone fin a un poema de humor negro que parodia la Canción festiva para ser llorada de Palés, y que el poeta titula Antillas como astillas. En estos versos, el archipiélago, fragmentado, desmiente el sueño de la unidad panantillana tan caro a Martí, a Hostos y a Betances. El poema termina en una nota nihilista: “¿Puerto Rico? Desapareció./Por ahí quedan atolondrados/que se preguntan por qué” (no hay que olvidar un antecedente de esta visión escéptica de la patria en Los pequeños laberintos, el haikú titulado Lamento borincano, que parodia a Rafael Hernández, y que lee: “Me cago en mi vida gris,/efímera e infeliz”). Ambos poemas, la Plegaria para un depredador y Antillas como astillas, tan distintos en tono y retórica (el primero, reflexión filosófica desoladamente lírica, con un aluvión de imágenes poderosamente vanguardistas; el segundo, comentario histórico juguetón, de versos cortos que parecen bailar), coinciden en un escepticismo amargamente antiutópico.

Si la evolución nos condena a la violencia, si la historia colonial nos acorrala, si el amor desaparece, si la belleza se esfuma, si el cuerpo se deteriora y la muerte acecha, si la vida es un viaje en una autopista que conduce a la barca de Caronte, si el sujeto lírico asume la máscara del patólogo forense, ¿qué queda en un libro en que el extraordinario poeta amoroso que es Hjalmar Flax hace un cameo appearance disfrazado del Quevedo procaz? Queda, paradójicamente, y más allá de sus protestas por la sinrazón del vivir, la esperanza. En primer lugar, el consuelo de la belleza con mayúsculas, de la poesía, creada a partir de jirones de sufrimiento, temores, fracasos, dichas fugaces y recuerdos. El poeta lo afirma al final de su poema Naufragios: “Ahora, ¿qué te queda? Mientras las aguas suben/ morir de cara al viento escudriñando el mar”. Queda su gratitud a la vida y sus placeres de paseante de las grandes capitales (Madrid, Buenos Aires y México); queda el azul espejeante de su ventana sanjuanera al mar. Queda el humor para alejar los pensamientos lóbregos: “Mañana espantaré las musarañas /y llevaré lloroso mis quimeras/al refugio en Cupey donde, sin duda,/harán vida de perro”. Queda el amor solidario que trasciende el erotismo, insinuado en una pincelada de un sentimentalismo poco común al poeta: “el amor es la clave para entenderlo todo”. Y queda la esperanza de futuro. Porque la escritura es enemiga del nihilismo, y publicar es un acto de fe. Que se afirma rotunda en los últimos versos del poemario. El poeta, sobreviviente, se mira las manos envejecidas que han escrito sus versos, y, sin abandonar su habitual autoparodia, cierra el poemario apostando a la palabra: “Tengo curiosidad por descubrir/ […] qué escribiré mañana”.

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*      Doctorada por Cornell, Mercedes López-Baralt tiene a su haber libros sobre diversos temas de literatura colonial: El mito taíno (1977, 1985, 1999), El retorno del Inca rey: mito y profecía en el mundo andino, (1987), Icono y conquista: Guaman Poma de Ayala (1988), Guaman Poma, autor y artista (1993), y una edición anotada de los Comentarios reales y La Florida del Inca Garcilaso (2003); sobre José María Arguedas (Las cartas de Arguedas, que editó junto a John Murra en 1996) y sobre literatura puertorriqueña: La poesía de Luis Palés Matos: edición crítica (1995), El barco en la botella: la poesía de Luis Palés Matos (1997), Sobre ínsulas extrañas: el clásico de Pedreira anotado por Tomás Blanco (2001) y Literatura puertorriqueña del siglo veinte: Antología (2004), entre otros. Sobre Benito Pérez Galdós publicó en 1992 La gestación de Fortunata y Jacinta: Galdós y la novela como re-escritura. Sus libros más recientes son Para decir al Otro: literatura y antropología en nuestra América (2005), Llévame alguna vez por entre flores (2006), que rinde homenaje a la belleza en la poesía, la canción popular y el cine, y Orfeo mulato: Palés ante el umbral de lo sagrado (2009). Ha sido profesora visitante en las universidades de Cornell (Nueva York), Emory (Atlanta), Simón Bolívar (Quito), así como de la Casa de América de Madrid. Es miembro de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua y correspondiente de la de Madrid y ha sido jurado de los premios Juan Rulfo de México y José Donoso de Chile. Recibió la Medalla del Instituto de Cultura Puertorriqueña y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Puerto Rico, donde se desempeña como catedrática y donde dirigió el Seminario Federico de Onís. Fue nombrada Humanista del Año en el 2001 por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades. Es miembro del Comité Científico de la revista América sin Nombre, de la Universidad de Alicante, y del Comité Editorial del Centro de Estudios Hispánicos de Amiens. Es autora de varios ensayos sobre Miguel Hernández, entre ellos uno que forma parte del catálogo de la Exposición del Centenario del poeta en la Biblioteca Nacional de Madrid (2010). Es miembro del Comité Editorial de la revista Mitología Hoy de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es miembro del Comité Editorial de la revista Mitología Hoy de la Universidad Autónoma de Barcelona. Terminó un libro titulado El Inca Garcilaso, traductor de culturas


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:25

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

Carta de Salvador Villanueva*



Arecibo, PR
24 de febrero de 2010

Estimado Hjalmar:

Celebro la salida de tu ObraBreve bajo el sello de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico. Preciosa edición que merece todos los encomios. Y, lo principal, un gran poeta presentado en todo su talante. Pienso que tienen en sus manos una carta de triunfo para la poesía. Claro está, si actúan acorde con la coyuntura que les brindas y no sucumben a los tradicionales vicios de la mala distribución, la tímida promoción y la castrante insularidad. Esta Obra tiene todos los ingredientes para batir alas allende los mares.

Veo en este acopio de libros el producto del trabajo de un poeta cabal: plenos poderes sobre la palabra y un universo propio. Esto, por supuesto, se traduce en una secuela de características que siempre remiten a las dos primeras.

Me llama la atención tu ritmo lento y cadencioso, tu aire endecasílabo, entrecortado a veces, echado a perder para ganar. Lo más fuerte dicho en voz baja. Lo más sublime expresado con una sencillez que asombra. Los rompimientos sintácticos, como para obligar al lector a fijarse mejor en las palabras. Tu humor, tu ironía, tus brotes semánticos, tus casamientos fonéticos, tu vasta cultura literaria. Tu extraordinaria capacidad para sugerir, para insinuar. Tus particulares modos de asumir la soledad, el amor, la orfandad, el diario vivir, la vejez, la muerte, y la poesía misma. Y el niño, que siempre va contigo...

Borges decía que a un poeta lo representan cinco o seis poemas. Tu cumples perfectamente con la expectativa borgeana, pero también hay que reconocer que toda tu poesía transpira tus señas de identidad.

En fin, me siento cercano, familiar, compinche. También distinto, porque cada cual ha hecho lo suyo a su manera.


Enhorabuena.
Salvador

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* Salvador Villanueva Machuca, 1947, poeta, ha publicado cinco poemarios: Poema en alta tensión (1974), Expulsado del Paraíso (1981), Fin (1987), Poema de los delirios / La comatosa noche (1989) y El corazón en huelga (2009). Fue co-fundador y co-editor de la revista de poesía Ventana; co-fundador y co-director de la revista literaria En el país de los tuertos; y co-fundador y co-editor de Ediciones Ricardo Garúa.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:26

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

HJALMAR FLAX: UNA POESÍA ADICTIVA

Por Carmen Dolores Hernández*

Publicado en La Revista, El Nuevo Día, domingo 02 de mayo de 2010


Lúcida, lúdica, la poesía de Hjalmar Flax nos sorprende y divierte,
nos conmueve y nos revela cómo hemos sido, somos y seremos.

ObraBreve 1969 poemarios-2007 de Hjalmar Flax


¿Porqué leer poesía hoy? Porque la poesía, como ningún otro género literario, ensancha nuestro mundo –el que vemos, oímos, olemos y sentimos– con visiones que nos muestran aspectos no evidentes de la realidad (en los mejores casos, claro está). Como dijera Octavio Paz, la poesía es “la voz de las pasiones y las visiones; es de otro mundo y es de este mundo, es antigua y es de hoy mismo..., es de nadie y es de todos...”.

¿Porqué leer –o releer– la poesía de Hjalmar Flax en estas obras completas hasta la fecha? Porque su voz –lúcida, lúdica– nos sorprende y nos divierte, nos conmueve y nos revela, en poema tras poema, cómo hemos sido, somos y seremos. La suya es una voz retadora: no permite que nos adormezcamos con la música de las palabras y nos guía a través de los pequeños y grandes laberintos de la sensibilidad contemporánea. Entra en un juego constante entre la tradición más venerada y la visión más descarnada, transformando los tópicos “eternos” en clichés que luego –y esto es lo espectacular– rehabilita de manera imprevista. Así sucede, por ejemplo, en sonetos como el muy vigente hoy “ANY HAIRS BUT THESE” o en “MAR CARIBE”: “Sobre la playa estoy con la mirada / rozando el horizonte, ala serena. / Mar y cielo. No hay nube, monte, pena / que interrumpa la línea equilibrada. // En tal estado el alma, despertada/ de Dios y el infinito siento plena. / Siento abolida la mortal condena / y la ilusión del todo, mera nada. // Entonces pasa, ¡gloria del Caribe! / morena por el sol, tan imperiosa / que ahogando el corazón lo desinhibe, // y acompasa, cachondo, el mar las olas / al vaivén de las nalgas, y amorosa, / se duerme el alma entre las caracolas”.

La poesía de Hjalmar Flax es concentrada, conceptual –como afirma Mercedes López Baralt en su excelente prólogo a esta edición, en el que recorre sus temas y presenta sus complejidades– llena de humor también y de juegos, un poco como el “nonsense verse” inglés, que se deja llevar por las palabras mismas y su sonido: “El tequila te aniquila / en Veracruz o en Manila . / Si te lo das en París / con anís, / te anisquila. // El tequila te aniquila. / En México te aztequila. / Y en Nueva York o en Toronto / si te lo das puro y pronto, / te kill a.” Es, también, ingeniosa. No es lo mismo el ingenio que el humor, aunque lo supone. El ingenio elabora sobre el humor para ir más allá del primer regocijado señalamiento de incongruencias que provoca la risa o la sonrisa. El ingenio sigue hurgando en la aparente contradicción hasta reconciliar de nuevo los opuestos en una síntesis aún más significativa. Ingeniosos, por ejemplo, son los versos epigramáticos de “PEQUEÑO BALLET DOMÉSTICO”: “Nos movemos en silencio por la casa / sin hablarnos, sin mirarnos / sin tropezar el uno con el otro. // ¡Que salga el coreógrafo!”

Esta poesía proyecta, por momentos, una emoción que el poeta mismo intenta mitigar dándole un vuelco prosaico a la formulación del sentimiento para evitar que se desboque: “Me canso de estar solo, y a veces no me canso. / Mi soledad es el mundo que su ausencia reclama, / su ausencia prodigiosa color café con leche, / ausencia de sus piernas, ausencia de su espalda / con su melena suelta, ausencia de sus manos, / ausencia de su boca, ausencia de sus nalgas, / y para más ausencias: su cuello, sus axilas, / sus hombros, sus orejas, sus brazos, su mirada.... / Se parece a mi artritis su ausencia, porque a veces / casi desaparece, casi puedo olvidarla... / Se parece a la artritis porque nunca se cura. / Trago café con leche para irme acostumbrando.”

La mirada inusual del poeta va adueñándose del lector acostumbrado a planteamientos menos retadores y francos, menos ocurrentes y más verbosos aunque no se trata, tampoco, de que se regodee en el esperpento o que escandalice por el mero ejercicio de hacerlo. No hay descontrol aquí, ni exceso, sino un arte cuidadosamente calibrado que no busca el efecto sino la revelación. Por eso los cambios súbitos de tono y de referencialidad, los contrastes entre el tema del poema y el título alusivo; por eso la formulación epigramática del sentido.

Próximo al Palés más conocido en cuanto a la ironía, Hjalmar Flax también lo está al último Palés en algunos poemas de amor. Otras voces –de Quevedo, de Bécquer, de e.e.cummings, de W.H. Auden, de David Ignatow– resuenan también en esta poesía que, sin embargo, impone, clara y fuerte, la suya propia, inconfundible entre el coro de las voces poéticas contemporáneas.

Aquí se reúnen todos los libros del poeta hasta la fecha. En ese sentido, la publicación de la Editorial de la UPR es un homenaje al trabajo de más de tres décadas, desde que en el 1969 el poeta publicó su primer libro conjuntamente con un poeta amigo, Arturo Trías. En aquel libro, 44 de los 144 poemas eran suyos. Luego vinieron “Los pequeños laberintos” (1978), “Tiempo adverso” (1982), “Confines peligrosos” (1985), “Razones de envergadura” (1995), “Cuestión de oficio” (1998), “Poemas de La Bestia” (1999), “Abrazos partidos” (2003) y “Contraocaso” (2007). Su lectura –toda junta ahora– sin la mediación de los años que transcurrieron entre la publicación de un libro y otro, es una prueba de fuego. Leída así, la poesía podría resultar repetitiva, podría haber perdido su capacidad de mover, conmover o divertir. No ha pasado. La obra reunida aquí suscita admiración, aún más que cuando leímos los libros según iban saliendo. Palpita en ella, muy viva, la emoción, y el ingenio no ha perdido, en absoluto, su garra. Su timbre nos reclama cada vez más. Este libro debería venir con un aviso: OJO, esta poesía es adictiva.

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* Nacida en San Juan, Carmen Dolores Hernández estudió su bachillerato en el Colegio Universitario del Sagrado Corazón de esa ciudad; tiene una maestría en literatura de New York University, un diploma de francés de la Univesidad de Ginebra y un doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Literatura Española de la Universidad de Puerto Rico. Después de enseñar brevemente en la Universidad de Puerto Rico, se dedicó a la crítica literaria en el peridico El Nuevo Día. Además de escribir artículos culturales y reseñas de libros con frecuencia semanal desde el 1981, estuvo a cargo de las revistas culturales de ese periódico, “Foro” y “Letras” (2002 - 2005).Colabora habitualmente en revistas puertorriqueñas y del extranjero (Estados Unidos, México y Alemania) y ha publicado los siguientes libros: Manuel Altolaguirre, vida y literatura (Editorial de la UPR, 1974); De aquí y de allá. Libros de Puerto Rico y del extranjero (Biblioteca de Autores Puertorriqueños, 1986), Puerto Rican Voices in English. Interviews with Writers (Praeger Publishers, 1997), Ricardo Alegría. Una vida (Plaza Mayor, 2002) y A viva voz (Grupo Editorial Norma, 2008). Ha editado un libro de ensayos sobre literatura puertorriqueña, Literatura puertorriqueña. Visiones alternas (Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, 2005) y un volumen que reúne los cuentos ganadores del Certamen de Cuento de El Nuevo Día, que inició en 1997, Convocados (2009). Un artículo suyo sobre la escritura de la diáspora puertorriqueña se incluyó en la obra colectiva Literary Cultures of Latin America, A Comparative History (Oxford University Press, 2004). Es miembro de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:27

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

ObraBreve: Una antítesis para describir una vida de poesía

por Nelson E. Vera Santiago
Publicado en el Blog FICCIOLOGÍA,
bajo CRÍTICA el 13 de julio de 2010

ObraBreve es la más reciente aportación poética de Hjalmar Flax a la lírica puertorriqueña. Este libro es el compendio de una poesía que lleva surcando las manos de miles de lectores desde 1969. Los espectadores gozarán de un panorama completo de la obra del autor que, en voz de algunos, se ha convertido en uno de los mejores exponentes del verso contemporáneo de nuestra Isla.

La colección de libros de este trabajo es inmensa y debido a los tonos poéticos se puede ver en dos partes. Los lectores se sumergirán en la voz suave de 44 Poemas, se perderán en Los pequeños laberintos y culminarán el recorrido en los poemarios Tiempo adverso y Confines peligrosos. Estos, a mi parecer, pueden dividir la colección en una primera parte en la cual la voz poética suena lúdica y experimentadora. Luego de una imbricación del arquetipo del artista con el Hjalmar Flax de carne y hueso, surge una confusión profusa en donde el poeta, al igual que el fénix, renace con una voz lírica más profunda y madura, palpable en los poemarios Razones de envergadura, Cuestión de oficio, Poemas de La Bestia y Abrazos partidos y otros poemas.

Contraocaso es el libro que cierra el texto, siendo este uno de poderoso estilo confesionario, sin tabúes, sin miedo a decir lo que el poeta desea. Aquí se lleva al lector a la conclusión de que las vestiduras de la carne se han convertido en un hábito y el poeta advierte que:



Sospecho que la felicidad
es un fenómeno social
que el solitario es un inadaptado
y el ermitaño un loco.
Pero es sólo una sospecha.

ObraBreve es una antítesis, este libro no tiene nada de brevedad, sus 528 páginas contienen una savia que se llevaba pidiendo a gritos entre los lectores de poesía. Hjalmar Flax ha demostrado ser un poeta de contrastes, jugando con el amor, los elementos, la soledad, la muerte y el destino. Rescata en sus versos una confianza similar a la de Pessoa y una fuerte melancolía romántica mas no extrema.

ObraBreve es una colección indispensable para los amantes de la poesía. Sus páginas son un material lírico que puede ser revisitado un sinnúmero de veces sin rayar en el extenuación. Hjalmar Flax se convierte en el corifeo de la lira contemporánea, el creador de versos, en fin, en “el poeta”.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:28

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

OBRA BREVE

Carta de Miriam B. Mandel*

Dr. Ángel Collado Schwarz
Director de la Junta Editorial
Editorial de la Universidad de Puerto Rico

September 19, 2010

Dear Dr. Collado Schwarz,

Please excuse me for writing in English, but of late I have been doing a lot of writing in English and so I'm in the habit of it. But of course, being a Puerto Rican de nacimiento y de crianza, I know Spanish, as well as other languages.

I am not much given to writing fan letters, but want to write to you and to the printing office of the UPR to congratulate you on the publication of Hjalmar Flax's ObraBreve. It is said of prophets and artists that they are never recognized in their own county, and it is an indication of the wisdom and good taste of the UPR to recognize Hjalmar Flax's life achievement (up to this moment, as he will surely publish more) as a poet. He is indeed a poet, through and through, and most decidedly a fine one.

I have been following Flax's career from the beginning, and am pleased to see that some elements have been constant in his career. From the earliest poems to the latest ones, up to and including the ones in Contraocaso, we can see a sense of humor, sometimes playful, sometimes witty, sometimes mordant, sometimes even bitter. We can see, in the intertextuality of many of these poems, the wide knowledge the poet has of the history of his art. He doesn't make a show of his learning, but it is there, in direct and indirect references. So is his constant and undying joy in language, whether it is English or in Spanish. He is a poet in two languages, and that is indeed rare. Few writers of prose were able to cross the language barrier with success – one thinks of Conrad or Nabokov. If such a thing is difficult in prose, it is practically impossible in poetry. But Flax can do it. More accurately, he has done it.

Who am I, to intrude in this brazen fashion? I am a life-long lover, teacher, and critic of literature. I took early retirement from teaching (Tel Aviv University), mostly in order to have more time to read and write about literature (emphasis on 20th century American). Most recently, I have become a textual editor – working on the multi-volume publication of the complete correspondence of Ernest Hemingway, to be published by Cambridge Unversity Press – and here too, I have grounds for happiness when I look at Obrabreve. It is not only a handsome text, but an incredibly clean one. The editors, copyeditors, graphics people, printers, and proofreaders involved in the project certainly deserve a pat on the back. UPR has done an excellent job with this publication, from an editorial, professional point of view as well as from the artistic angle.

I know that Flax has recently been awarded a number of important prizes. He deserves them, being the fine poet he is. But the greatest honor that can be done to a poet, or to any writer, is produce an elegant edition of his work. This the UPR has done, to its credit. I congratulate you.

All best wishes,

Miriam B. Mandel
Department of English and American Studies
Tel Aviv University
Ramat Aviv, Israel

cc: Hjalmar Flax

______________________
* Miriam B. Mandel is Senior Lecturer in the Department of English and American Studies of Tel Aviv University (retired). She has translated articles and books (both from Spanish to English and from English to Spanish), and published more than two dozen essays of literary criticism on a variety of American and Commonwealth authors, mostly twentieth century. She is the author of the following books on the work of Ernest Hemingway: Reading Hemingway: The Facts in the Fictions (1995, reissued 2001); Hemingway's Death in the Afternoon: The Complete Annotations (2002), and Hemingway's The Dangerous Summer: The Complete Annotations (2008). She is also the editor of two important collections of scholarly essays: A Companion to Hemingway's Death in the Afternoon (2004) and Hemingway and Africa (forthcoming in 2011).







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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:31

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

MIENTRAS TANTO

Publicado en 2012 por Mariana Editores, Cayey, Puerto Rico, 112 págs. Tiene un prólogo de Hugo Gutiérrez Vega. La foto en la portada, “Changos de Miramar”, es del fotógrafo Oris K. George. Una selección de poemas de este libro recibió el premio único en el “Certamen de Poesía 2012" del periódico El Nuevo Día.

Selección de Poemas hecha por el propio autor

TRANSFORMACIÓN



Ser poeta não é uma ambição minha.

É a minha maneira de estar sozinho.

Alberto Caeiro



Seré mi nombre. Seré mis poemas.

Ya dicen: “Como dice Hjalmar Flax”

y citan mal un verso mío.



Pero a mí, que no soy

ni mi nombre ni mis versos,

a mí, de carne y hueso,

a este animal envejeciente

que se levanta y hace sus necesidades,

se cepilla los dientes y va al médico,

que toma medicinas y hace compras,

que camina y evita tropezar,

que almuerza en fondas,

que vive solo...

a mí no me conocen.



Mi nombre puede ser de otro,

y mis versos...

mis versos son la tinta de un calamar que huye.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:34

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

MIENTRAS TANTO

Selección de Poemas hecha por el propio autor

EN EL PARQUE



1.

A pocos pasos de mis pies dos tórtolas

picotean el suelo.

Se alimentan de semillas invisibles

igual que yo.



2.

En la uva playa que me da sombra

un ruiseñor espanta a un chango. Cosa rara.

Pronto regresa el chango con sus huestes:

plumajes de cuervo,

picos puntiagudos,

vocecitas ásperas,

ojitos amarillos de envidia.

Corren al ruiseñor.

Se apoderan del árbol.

Nos ojeamos con desconfianza.



3.

Desde el tronco, de cara al suelo,

me observa un lagartijo.

Quién sabe si anhela que yo sea un insecto

para acercarse sigilosamente

y atraparme con su pegajosa lengua larga.

Los conozco bien.

Cont.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:35

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

MIENTRAS TANTO

Selección de Poemas hecha por el propio autor

EN EL PARQUE

Cont.

4.

Frente a mí la fuente es un estanque mudo

plagado de hojas muertas y larvas de mosquito.

Quizá sueñe que canta.

Quizá recuerde alguna melodía.

Miro los grotescos surtidores:

PVC resecado a la intemperie.

Descuido y deterioro.



5.

La mejor compañía son los árboles.

Sé que se hablan con voces profundísimas,

mucho más profundas que las voces

de ballenas azules y elefantes de sabana.

No puedo escucharlos pero es obvio

cómo cohabitan elocuentemente.



6.

¡Qué incómodo este banco!

Malditos arquitectos paisajistas.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:37

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

MIENTRAS TANTO

Selección de Poemas hecha por el propio autor



A UN JOVEN POETA



Créeme: no es el amor el que va a venir,

sino la belleza con su estola de albas muertas.

Roberto Bolaño



Joven poeta, te compadezco.

Te pasarás la vida

buscando sin saber dónde buscar,

ni lo que buscas, ni lo que quieres,

dando tumbos de ciego entre sonidos

de palabras y frases concertantes

y desconcertantes.

Nunca podrás salir

de los confines de tu corazón

vedado a los demás.

¡Oh, confinado!

Por inconforme nunca te amarás,

ni a otros amarás por inconforme.

Caminarás sobre tus años

tendidos como calles de viejas ciudades.

Cuando ya sea muy tarde

y estés llegando a donde no creíste

que llegarías jamás, y estés perdido

en el hollado y desolado páramo

donde moró tu espíritu

maltrecho, te darás cuenta

de que, a pesar de todos tus poemas,

te encuentras en el punto de partida,

aún no sabes nada,

tienes la muerte cerca,

y estás solo.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:38

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

HJALMAR FLAX

MIENTRAS TANTO

Selección de Poemas hecha por el propio autor

DOS VIEJOS



Tin marín de dos pingüé

cúcara mácara títere fue...



Ahí están, en su mesa acostumbrada,

acompañados pero solos,

rumiando sueños y mirando fúnebres

como los bueyes de Palés.

Les pasa ajeno el mundo por delante.

Parecen revestidos de paciencia,

parecen viejos sabios,

pero son impacientes y contradictorios.

En el fondo saben que no saben nada,

sin embargo lo niegan.

Todas las certezas de su juventud

se esfumaron con la juventud.



Están frente a sus tazas de café

sentados al final de su futuro

que ayer imaginaban tan lejano.

Cuando hablan se quejan y critican,

pero sólo dicen

que cualquier tiempo pasado fue mejor.



(Y desde su vejez tienen razón).



Los miro y un escalofrío

me recorre la espalda cuando veo

dentro del árbol que sombrea la calle

una figura hosca, encaramada,

moviendo un dedo silenciosamente.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:39

POESÍA SOCIAL. PUERTO RICO

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Selección de Poemas hecha por el propio autor

PRIMAVERA EN SANTURCE



en El Cilantrillo



Trato de sonreír. A veces cuesta.

La vida insiste con su manotazo.

Te caes. Te levantas. Das un paso,

el labio roto, la sonrisa impuesta.



Se hace más duro remontar la cuesta,

más penoso el peñón y hosco el ocaso,

el azar más distante y más escaso,

y piensas que ha llegado el fin de fiesta.



Pero hace un solecito confortante,

y una brisa sabrosa. Llegas y entras;

te dicen “Buenos días, adelante”.



Entre los platos de ese día encuentras

arroz con pollo, bacalao guisado...

y piensas que te quejas demasiado.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:40

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Selección de Poemas hecha por el propio autor

LEGISLADOR(A) PROFESIONAL



La patria es linda y de algunos.

Ricardo E. Molinari



Persona abundante en datos

y escasa en inspiración.

Permanecer en su escaño

es su mayor ambición.

¿Talentos? Sembrar batatas,

cosechar adulación,

reconocer semejantes

para aliarse en corrupción,

mentir, sobornar, taparse,

fingir gran indignación,

subirse el sueldo, excusarse

de vistas en comisión,

tomarse fotografías

cerquita del más mandón,

salir en los noticieros

que dan por televisión

y aparentar que lo embarga

genuina consternación,

aprovechar cualquier cosa

para dar buena impresión,

con el dinero del pueblo

extender su invitación

a los mejores mesones

y ofrecer Dom Perignon.

Si nada de eso funciona

siempre queda la extorsión,

y el artero asesinato

de cualquier reputación.

Si acaso pierde su escaño

por excesos sin pudor,

reaparece disfrazado

de bien pagado asesor

o asesora, da lo mismo

ser ladrona que ladrón.

Su “expertise”: hallar el guiso,

encontrar el basilón,

facturar por no hacer nada

como si hiciera un montón.

Habla mucho, dice poco,

y jamás un sí ni un no.

Fantoche de siete culos,

su esmerada vocación

es asentar posaderas

en un mullido sillón,

y no hay fuerza que incomode

su cómoda posición,

ni vergüenza que estimule

la mínima introspección.

Parásito, lastre, escoria,

criatura de nuestro dios.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 13:41

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Selección de Poemas hecha por el propio autor

CENIZA AZUL Y DESTELLO



Tengo hambre, pero siempre tengo hambre.

Quise comerme el mundo y ni pude

comerme una pequeña islita en el Caribe.



Dudo demasiado y el cielo sigue cielo

en su profundo vértigo atrayente,

bellamente lejano y azul, azul, azul,



y nunca, nunca, nunca el mar lo alcanzará.

Tengo la cabeza llena de boleros machistas

y el corazón ahíto de mujeres ausentes.



En un lugar del mundo que se repite tanto

muere un niño de hambre en los brazos famélicos

de su madre vacía de leche y de esperanza.



La tierra está maldita y yo la observo.

El mundo está perdido en el mar del espacio.

Yo lo observo girando, yo lo observo girando.



Cada día es el mismo cada día es el mismo

cada día es el mismo cada día es el mismo

cada día es el mismo cada día es el mismo.



Es el mismo es el mismo. Cada día desde el lecho,

donde noche tras noche caigo como en la fosa,

me yergo como Lázaro. Yo mismo me lo digo:



levántate, carajo, y anda. Ando entre mis rutinas

y a mis ruinas regreso. Voy a mis soledades; de ellas vengo

empedernido autómata, antropoide blandengue



que piensa y no le bastan sus bastos pensamientos.

Se me escapa el sentido. Ya no recuerdo nada

tan bello y tan profundo como el azul del cielo.



Y me acuerdo de ti que eres la vida.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:31

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CONTINUIDADES EN SAN JUAN



para Nemesio Vargas y Marcos Irizarry



Hoy he despertado pasajero

con esta sensación que llega hasta el origen,

y sé por qué Vaughan Williams,

muerto en el siglo XX,

compuso sobre un tema de Thomas Tallis,

muerto en el siglo XVI.



Ahora me acuesto, solemnemente,

con esa saludable sensación.

Y siento menos pena por la falta

de mis amigos muertos.

Hoy amo más porque me importa menos,

por haber caminado calles centenarias

sintiéndome infinitamente mortal.





TRUE LOVE



Perdida ya la cuenta de los años

se preguntó:

¿Cuál fue la verdadera?



¿Y si no fue ninguna?

¿Si ha pasado la vida enamorado

de reflejos en rostros pasajeros,

de regazo en regazo

en busca de su olor y su calor?



Se le ocurrió que no la encontraría

o que quizá fue alguna que partió,

y se sentó a escribir este poema.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:33

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DESMERECIMIENTOS



Nunca nos merecimos las mujeres

que tanto nos amaron

ni comprendemos por qué así fue.

Sólo sabemos con certeza

las coincidencias de los cuerpos.

El resto adivinamos, construimos

de convencionalismos y elucubraciones.



Hoy, desde la soledad de incomprensión

donde nos abrazábamos,

nos damos cuenta de que ellas

tampoco nos merecieron.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:34

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Selección de Poemas hecha por el propio autor

ESTUVE AHÍ



Todo lo recuerdo cuando voy al cine,

cuando leo poemas, cuentos y novelas,

cuando camino por las calles de ciudades

y veo parejas de enamorados

enlazadas las manos o besándose.



“Estuve ahí”, me digo.

Se me ocurre que he sido afortunado,

que mi vida ha sido larga,

interesante y llena de aventuras.



Por eso no me explico por qué hoy

se me hace tan difícil precisar

hechos y circunstancias que demuestren

dónde, cuándo y cómo “estuve ahí”.



Quizá lo que recuerdo son engaños

y no era el amor sino la vanidad

lo que ocupó mi corazón por tantos años.



Quizá no fui agraciado, sino desgraciado,

un vulgar y pequeño y ciego desgraciado,

salamandra de cueva subterránea...



Quizá nunca “estuve ahí”.

Quizá por eso se me hace imposible

evocar los momentos,

precisar los detalles,

redescubrir los sentimientos

que me demuestren que amé.


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:36

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CI GÎT MONSIEUR...



Me moriré sobre esta misma cama

donde duermo hace más de medio siglo,

en este apartamiento donde paso

gran parte de las horas de mis días

rodeado de libros y silencio.



Me moriré en San Juan, en esta sórdida

ciudadela ruidosa y aburrida,

vulgar y sin futuro,

donde sólo al alba o al crepúsculo

desde algunos lugares se percibe

algo fugaz que evoca la belleza.



Sobre esta misma cama moriré.

Me acostaré a dormir o a descansar

de algún cansancio extraño.

Será caer en un vacío enorme

hacia una oscuridad y un silencio absolutos.

Y el misterio que unía las moléculas

que formaban mi ser único y vivo

misteriosamente desaparecerá.



Sobre esta misma cama donde tanto

he dormido, soñado, fornicado,

leído, escrito, estado enfermo,

visto televisión y visto amanecer,

contemplado la luna en todas sus etapas,

y las aspas del ventilador

girando en el techo como una ruleta.



Sobre esta misma cama donde ahora

escribo mi epitafio.



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:37

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POETA AL BORDE



... To die, to sleep; To sleep, perchance to dream:

Ay, there’s the rub ...

Shakespeare



Se acuesta, piensa leer. Y, sin embargo,

porque sabe que no hay nada

mejor que hacer poemas,

impulsivamente

toma la libreta y el bolígrafo

siempre visibles

sobre su mesa de noche.



En el breve tiempo que dura

tomar libreta y empuñar bolígrafo

ha decidido escribir

sobre no tener nada que decir.



Se da cuenta

de que lo absurdo de su postura

no es lo trágico, es lo ridículo.



Y el silencio donde transcurre esta farsa

desplaza todo el aire de su cuarto.



Entonces le da sueño, mucho sueño...

¿Acaso no era ése su propósito?

¿No ha sido su propósito dormir,

dormir, quizás soñar, desde hace tiempo?



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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:39

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VIENDO “ORFEU NEGRO”



Casi muchas veces creyó haberla olvidado,

o al menos reducido a un pequeño recuerdo

que brota con un poco de nostalgia

y una sonrisa amarga y pasajera.



Ahora, sin embargo, mira la tele y llora

inconteniblemente, sin bien saber por qué.

Siente su corazón colgado entre su aliento

como un enorme albatros malherido.



Presiente que está herido de muerte y no se muere.

Y recuerda que él mismo disparó la saeta.



Entonces le parece que su albatros

lo transporta colgado pesadumbrosamente

sobre el blanco plumaje ensangrentado

por la senda bordeada de flores silvestres,
el mar y el precipicio.



Y surge la pregunta: ¿Adónde ahora

y mañana y pasado mañana los consuelos

del amor, la belleza y la literatura?


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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:40

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DÉCIMA FLORIDA



a Merce López-Baralt



Te amo con ese amor

de la amistad duradera.

Con amor de primavera

para el invierno peor.

Amor reiterado en flor

de amapola agradecida.

Viejo amor que no se olvida

que no necesita verte.

Y te amaré hasta mi muerte,

es decir, toda la vida.





INSPIRACIÓN



Como un dolor agudo la belleza

traspasará tu corazón descalabrado.

Trascurrirá el instante.

Regresarás hasta la indiferencia.

Recordarás, si acaso,

lo que apenas importa recordar.





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Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 24 Abr 2019, 23:42

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CONSEJOS POÉTICOS



1.

Sé objetivo siempre,

nunca subjetivo.

Siempre desconfía

de los adjetivos

y de los adverbios

y de los gerundios

y el imperativo.

Usa el subjuntivo.

Deja que descansen

los tiempos pasivos.

Huye de la pompa

si no es de jabón

(lo grandilocuente

empacha a la gente)

y de lo solemne

que camina siempre

con la somnolencia.

Cágate en la gloria

y en la magna historia.



2.

Ignorante triste,

la palabra existe.

Para reencontrarla

sólo hay que buscarla

siempre con paciencia

nunca complacencia.

Si es grande el esfuerzo

es poca la ciencia.

Hazte compañero

de la irreverencia.

Existen misterios

bajo la conciencia

y algunos peligros,

entre ellos, demencia.

Así que hazles caso

a las emergencias,

busca, por si acaso,

la pronta asistencia

de un amigo bueno

que tenga prudencia.

Lo demás es vida,

vive la diferencia.



3.

Ah, se me olvidaba

lo más importante:

de ahora en adelante

no les des consejos

a poetas pendejos.




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