Aires de Libertad

https://www.airesdelibertad.com

Leer, responder, comentar, asegura la integridad del espacio que compartes, gracias por elegirnos y participar

Nuevo Usuario

Foro Aires de Libertad le da la bienvenida a:
https://www.airesdelibertad.com/profile.forum?mode=viewprofile&u=1456RodriguezAnalia

Estadísticas

Nuestros miembros han publicado un total de 747778 mensajes en 38056 argumentos.

Tenemos 1322 miembros registrados.

El último usuario registrado es RodriguezAnalia

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

¿Quién está en línea?

En total hay 25 usuarios en línea: 7 Registrados, 0 Ocultos y 18 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Catalina de Alvarado, Chambonnet Gallardo, javier eguílaz, Lourdes Avila, Maria Lua, Simon Abadia, Walter Faila


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 92 el Mar Mayo 16, 2017 9:10 pm.

Septiembre 2018

LunMarMiérJueVieSábDom
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Calendario Calendario

Ayuda para sostener el Foro


El Mantenimiento, la url del Foro, la seguridad y el espacio de almacenamiento tienen un costo anual que hasta hoy fue absorbido por la administración, ronda los E 50 euros anuales, se ha complicado hacerlo solo por esa razón se solicita ayuda, la minima indispensable de quien pueda, gracias.

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Galería


UN CLICK AYUDA AL FORO EN LOS MOTORES DE BÚSQUEDA



Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Comparte
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar Ago 28, 2018 11:15 pm

SIGLO XIX

RAMÓN DE CAMPOAMOR

BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES

SONETOS ( Ramón García González)


13) Amor y querer


A la infiel más infiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.



Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento emponzoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.



De su favor ya en vano el aire arrecia;
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno la da por vil, y otro por necia.



No hallará paz con él, ni bien conmigo:
él, que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.





14) El busto de nieve


De amor tentado un penitente un día,
con nieve un busto de mujer formaba,
y el cuerpo al busto con furor juntaba,
templando el fuego que en su pecho ardía.



Cuanto más con el busto el cuerpo unía,
más la nieve con fuego se mezclaba,
y de aquel santo el corazón se helaba,
y el busto de mujer se deshacía.



En tus luchas ¡oh amor de quien reniego!
siempre se une el invierno y el estío,
y si uno ama sin fe, quiere otro ciego.



Así te pasa a ti, corazón mío,
que uniendo ella su nieve con tu fuego,
por matar de calor, mueres de frío.





_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar Ago 28, 2018 11:18 pm

SIGLO XIX

RAMÓN DE CAMPOAMOR

BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES

SONETOS ( Ramón García González)


15) Los padres y los hijos


Un enjambre de pájaros metidos
en jaula de metal guardó un cabrero
y a cuidarlos voló desde el otero
la pareja de padres afligidos.



-Si aquí -dijo el pastor- vienen unidos
sus hijos a cuidar con tanto esmero,
ver cómo cuidan a los padres quiero
los hijos por amor y agradecidos.



Deja entre redes la pareja envuelta,
la puerta abre el pastor del duro alambre,
cierra a los padres y a los hijos suelta.



Huyó de los hijuelos el enjambre,
y como en vano se esperó su vuelta,
mató a los padres el dolor y el hambre.





16) Los hijos y los padres


Ni arrastrada un pastor llevar podía
una cabra infeliz que oía amante
balar detrás al hijo, que, inconstante,
marchar junto a la madre no quería.



-¡Necio! -al pastor un sabio le decía-,
al que llevas detrás ponle delante;
échate el hijo al hombro, y al instante
la madre verás ir tras de la cría.



Tal consejo el pastor creyó sencillo,
cogió la cría y se marchó corriendo
llevando el animal sobre el hatillo.



La cabra sin ramal los fue siguiendo,
mas siguiendo tan cerca al cabritillo,
que los pies por detrás le iba lamiendo.






_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar Ago 28, 2018 11:21 pm

SIGLO XIX

RAMÓN DE CAMPOAMOR

BIBLIOTECA VIRTUAL CERVANTES

SONETOS ( Ramón García González)


17) Mis deseos


  Si Dios omnipotente me mandara
de sus deseos tomar el que quisiera,
ni el oro ni la plata le pidiera,
ni imperios ni coronas deseara.



  Si un sublime talento me bastara
para vivir feliz, yo le eligiera;
mas, ¡cuántos sabios referir pudiera
a quien su misma ciencia costó cara!



  Yo sólo pido al Todopoderoso
propicios me conceda estos tres dones,
con que vivir en paz y ser dichoso:



  Un fiel amigo en todas ocasiones,
un corazón sencillo y generoso
y juicio que dirija mis acciones.

18) Caer al río...

Caer al río el viento un nido deja,
y al verle un ave, en pos vuela piando,
porque dentro, sus huevos empollando,
flota embarcada su infeliz pareja.

   Con el nido que, hundiéndose, se aleja,
naufraga el ave fiel que va criando,
y el esposo, después, vaga exhalando
de árbol en árbol queja tras de queja.

   Creciendo sin cesar su pío, pío,
donde el nido se hundió los ojos clava,
como diciendo así: -¡Pobre amor mío!-

   Y un día, al fin, que su dolor se agrava,
se esfuerza, vuela, muere, cae al río,
se sumerge, suena algo... y todo acaba.



( TE DOY PASO, QUERIDA LLUVIA. CUANDO QUIERAS O PUEDAS).


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Jue Ago 30, 2018 10:04 pm

SIGLO XIX

Camporredondo, Calisto
Sobremazas (Santander). 1815 - Santander. 1857
Poeta, militar y oficial de secretaría.




A los ojos de Amelia

Amelia hermosa, si posible fuera
que su lumbre perdiesen rutilante
las estrellas que en orbe de diamante
bordan y esmaltan la celeste esfera;

que el astro de la noche suspendiera
su nacarada luz, y el sol radiante
apagase la llama coruscante
y el fuego inmenso de su tierna hoguera;

que, trastornado el orden de natura,
en densa oscuridad y noche umbría
quedase el universo, por ventura;

una mirada tuya bastaría
para poblar de luz en un momento
la tierra, el mar, el aire, el firmamento.

Llegué, con un poco de retraso, pero aquí estoy dándote de nuevo paso, querido Pascual.
Me disculpas y besos.





_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Jue Ago 30, 2018 10:48 pm

SIGLO XIX

FRANCISCO CAMPRODÓN Y LAFONT ( Wikipedia)

Biografía:

Nacimiento 04 de marzo 1816. Vic
Muerte 16 de agosto 1870 (54 años). La Habana.

Educado en Universidad de Cervera
Actividad : Escritor , dramaturgo y poeta
Género artístico: Dramaturgia , libreto y poesía


Francesc Camprodon y Safont ( Vic , 4 de marzo de 1816 - La Habana , 16 de agosto 1870 ) fue un político, autor de teatro y poeta catalán, diputado liberal en el Congreso. [1]
contenido


Biografía

Estudió Derecho en la Universidad de Cervera , donde ver amistad con Jaume Balmes , a quien al parecer ayudó a redactar su primera obra; terminó la carrera en la Universidad de Alcalá de Henares y en la Universidad de Barcelona , donde se licenció en 1838; entonces sufrió una terrible enfermedad y fue desahuciado por los médicos, pero logró recuperarse por sus propios medios. Fue un hombre destacado del Partido Liberal y por eso se marchó exiliado en Cádiz . Allí hizo amistad con el duque de Montpensier , quien le animó a publicar en 1854 Barcelona sus poemas en castellano con el título de Emociones, que fue bien acogidos. Se estableció en Madrid, donde alcanzó a ser diputado por Barcelona y Santa Coloma de Farners en el Congreso por la Unión Liberal en las convocatorias de 1856, 1858, 1864, 1865 y 1865 [2] y compuso varios dramas en verso según la estética del Romanticismo , con los que conocer los éxitos de Flor de un día yi el otro no (1851), estrenado a instancias del actor José Valero y del dramaturgo Tomás Rodríguez Rubí ; con ella introdujo la costumbre de no ceder la propiedad de las producciones dramáticas, costumbre que mejoró la calidad de vida de los dramaturgos de semillas; su continuación, Espinas de una flor (1852), también sobre amores contrariados y abnegaciones conyugales, que también fue un éxito, aunque menor.

Compuso otras piezas en castellano, así como libretos de zarzuela para compositores como Nicolau Manent , Francisco Asenjo Barbieri , Emilio Arrieta o Cristóbal Oudrid . Especialmente recordados son sus versos "Costas las de Levante, playas las de Lloret", incluidos en el libro de Marina . [1] [3] Con motivo de la Guerra de África publicó en quintilla una Carta a don Juan Prim , héroe de Los Castillejos .

Al empezar el triunfo de los autores de la Renaixença catalana , comenzó a escribir teatro costumbrista en catalán. Tras la revolución de 1868 aceptó un cargo en la Administración de Hacienda en La Habana y se marchó a Cuba , y publicó algunos poemas en el periódico en catalán La Gresca .
Obras
Poesía

Emociones (Barcelona, 1850)
Patria, fe, amor. Poesías en castellano y catalán (La Habana, 1871)

Teatro

Flor de un día (1851)
Espinas de una flor (1852)
Una ráfaga (1857)

Zarzuelas y óperas

El dominó azul, (1853), zarzuela con música de Emilio Arrieta
Los Diamantes de la corona (1854), zarzuela con música de Barbieri
Marina (1855), zarzuela y posteriormente ópera, con música de Arrieta .
El Vizconde (1855), zarzuela, con música de Barbieri . Con esta obra debutó el 1857 la tiple Josefa Murillo . [4]
El relámpago (1857) música de Barbieri, estrenada el 17 de octubre del mismo año. [5]
La Jardinera, con música de Manuel Fernández Caballero estrenada el 12 de diciembre de (1857). [4]
El diablo las carga (1860) con música de Gaztambide , estrenada el 21 de enero por la tiple Josefa Murillo. [4]
El Dictador (1856), zarzuela con música de Barbieri
Una vieja (1860), zarzuela con música de Gaztambide
Galatea (1868), zarzuela

Teatro en catalán

La teta Gallinaire (1865)
El Retorno de en Titó (1867)



_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Jue Ago 30, 2018 10:56 pm

SIGLO XIX

FRANCISCO CAMPRODÓN Y LAFONT

SONETOS

Así que el primer hombre...

Así que el primer hombre hubo pecado,
se nublaron los cielos de repente,
y empuñando una espada refulgente
le dijo un ángel con acento airado:

“Lejos de este lugar que has profanado,
y al recordar su encanto , eternamente
surquen arrugas tu orgullosa frente
y anda a comer el pan del desterrado.”

Transido Adán de amargo desconsuelo
cruzó sus manos y exhaló un gemido,
y al ver cerrar, con lágrimas de duelo,

tras sí las puertas del Edén perdido,
exclamó el infeliz mirando el cielo:
“Si me quitáis el bien, dadme el olvido.”


No encuentro más sonetos, querida amiga... Cuando puedas continúas con César Cancio...


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie Ago 31, 2018 7:13 am

SIGLO XIX

Cancio y Madrigal, César
Sancti Spiritus (Cuba). 1863 - La Habana. 1922
Humorista, escritor y poeta.




Reverdencia


Ha vuelto a retoñar el árbol seco
cuyo ramaje de pajiza plata
como canosa red se tuerce y ata
sobre su tronco verrugoso y hueco.

Aspecto triste, pálido y enteco
ya no presenta la nervuda mata,
pues nueva savia con vigor desata
de sus retoños el sedoso fleco.

La luz primaveral con sus ardores
de tu noche infecunda mató el luto
vistiéndote de mágicos colores.

¡Árbol añoso de ramaje hirsuto,
hoy constelado de brillantes flores,
verdes renuevos y pomposo fruto!...


Adelante, querido amigo, puedes seguir.


_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie Ago 31, 2018 10:05 pm

SIGLO XIX

CARLOS CANO
Murcia. Siglo XIX
Jefe del Cuerpo de Artillería.



Consuelo


Como la perla que esmaltó el rocío
sobre el tierno botón de una azucena,
vi una gota de llanto que serena
dejaste resbalar a su albedrío.



Yo la miré con loco desvarío
y de su pecho al descubrir la pena,
rompiendo el dique que mi llanto enfrena
otra gota brotó del pecho mío.



Lágrimas ambas al calor nacidas
de aquel amor de nuestra vida encanto,
brotaron y murieron siempre unidas;



y fue de mi dolor consuelo santo,
ya que nunca han de unirse nuestras vidas,
ver resbalar unido nuestro llanto.




_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie Ago 31, 2018 10:09 pm

SIGLO XIX

Carlos Cano y Núñez (1846-1922): Una red literaria en Murcia

El último cuarto del siglo XIX es, a nivel literario y artístico, un momento extremadamente fecundo en la ciudad de Murcia. Muchos de sus protagonistas han merecido una notable atención que ha quedado reflejada en valiosas monografías y diversos estudios, y sus nombres, siquiera por repetidos, nos son familiares y conocidos; otros, hoy injustamente olvidados, fueron igualmente celebrados en la época. Uno de estos últimos es el poeta Carlos Cano y Núñez, laureado escritor y militar, cultivador de una poesía festiva y en sociedad, sin cuyo conocimiento queda incompleta una parte de la historia cultural de la ciudad y la región.

El presente volumen, escrito por el profesor Enrique Encabo y publicado dentro de la colección Editum Miradas, aborda la figura del poeta, aunque inevitablemente lo hace partiendo del concepto de red literaria. Una red literaria, como acertadamente se detalla en el texto, se teje a base de relaciones personales, pero no es un tejido tupido, asfixiante, sino un conjunto de nudos entrelazados que se unen unos a otros con asombrosa flexibilidad; autores que se conocen, integran y presentan a través de prólogos, epístolas y publicaciones periódicas. Red literaria que, si bien no es exclusiva de nuestra ciudad, sí tuvo una importancia decisiva en ésta, conformada como estuvo por los buenos murcianos (como ellos mismos se autodenominaron) que, con auténtica conciencia de grupo cultural, se lanzaron al renacimiento de la vida artística y cultural en pos del progreso, moviendo y conmoviendo a través de sus innumerables acciones colectivas.

Juegos florales, centros artísticos y sociales como el Casino, el Teatro Romea o el Círculo de Bellas Artes, publicaciones periódicas tales El Diario de Murcia, Cartagena Artística, La Paz o El Bazar Murciano, las antologías de Raimundo de los Reyes o Andrés Blanco… fueron los órganos de difusión de intelectuales como Martínez Tornel, Díaz Cassou, Sánchez Madrigal, Fuentes y Ponte, Pío Tejera o Frutos Baeza. Una época irrepetible, reflejada en las páginas que ahora ven la luz y que suponen una suerte de biografía colectiva de poetas, artistas, músicos, periodistas… y, por encima de todo, murcianos.

El libro añade, además, el estudio de productos artísticos propiciados por la labor de Carlos Cano, como la publicación El Mosaico (1896-1898), acaso la mejor revista literaria de la ciudad en el siglo XIX, la relación familiar y literaria del poeta con su primo, el celebrado Federico Balart, su participación en el panorama literario nacional (a través de Madrid Cómico, la librería de Fernando Fé o su amistad con Manuel del Palacio) y el acceso a documentos y obras pertenecientes al espacio íntimo del escritor, como el álbum de su hija Dolores (donde estampan su firma y creaciones los principales nombres de la literatura murciana y nacional), la corona poética a la memoria de su hijo fallecido o el acercamiento a su biblioteca particular.

Esta obra, llena de literatura y de vida, es una notable aportación al estudio de la sociedad y la literatura en Murcia, añadiendo la dimensión de grupo cultural y el concepto de red literaria, necesarios para la mejor comprensión de una época, tan lejana y tan cercana, pero sin duda fundamental para entender nuestro presente.(*)

(*) No ha sido fácil encontrar estas referencias. Introducir solamente CARLOS CANO en Google nos lleva directamente al afamado cantante. También a algún comercial, empresrio, etc

Tengo en casa una antología bastante buena de autores murcianos del XIX. Cuando esté allí buscaré por si viniera algún soneto más del autor. En caso afirmativo lo pondría aquí mismo. Por tanto querida Lluvia puedes continuar con RICARDO CANO MARTÍN.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie Ago 31, 2018 10:46 pm

SIGLO XIX


Cano Martín, Ricardo
Málaga. Siglo XIX
Director del diario La Provincia Gaditana y empleado en el Gobierno Civil de Cádiz.




Soneto

Súbito el soplo de la muerte impía
oscureció tu esplendorosa frente,
y el lauro de tus sienes, refulgente
en corona trocó, de escarcha fría!

 Dónde tu acento huyó cuya armonía
asombro fue de inspiración ferviente?
Dónde se hundió tu pensamiento ardiente
que envolviera en su luz la fantasía?

  A la tumba tu cuerpo desterrado...
tu acento entre los ángeles descuella
siendo el manto de Dios su eterno abrigo.

  ¡Oh! ¡Cuánto envidio tu sepulcro helado!
Y si pudiese proseguir tu huella
muriera al punto por estar contigo.



Pues lo siento, pero no encuentro nada más.
Adelante, querido Pascual.


_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb Sep 01, 2018 10:48 pm

SIGLO XIX

CANOVAS DEL CASTILLO, ANTONIO
Málaga. 1828 - Santa Agueda. 1897
Estadista. Político, historiador. Escritor y poeta.



A Laura


No pretendo que paguen el desvelo
que tu infausta belleza en mí provoca,
ni con besos dulcísimos tu boca,
ni tus miradas con su luz de cielo;



ni causarte en ausencias desconsuelo,
ni que sueñes conmigo en ansia loca,
ni que te muestres a los otros roca
como eres, Laura, para mí de hielo.



Pero a la luz del moribundo día
cuando la brisa leve de la tarde
riza feliz tu negra cabellera;



¿por qué no has de ofrecer, ingrata mía,
al loco amor que en mis sentidos arde
un recuerdo benévolo siquiera?






_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb Sep 01, 2018 10:53 pm

SIGLO XIX


Antonio Cánovas del Castillo (*) (Fte.- BIOGRAFÍAS Y VIDAS)

Político español, artífice del régimen de la Restauración (Málaga, 1828 - Santa Águeda, Guipúzcoa, 1897). Licenciado en derecho por la Universidad de Madrid, las inquietudes de este joven de origen modesto se dirigieron inicialmente hacia la literatura (en la que le apadrinó su tío, el escritor Serafín Estébanez Calderón) y sobre todo hacia la historia, dedicación esta última que no abandonó ni en los momentos álgidos de su vida política; escribió notables trabajos sobre los Austrias y la decadencia española, que le valieron el ingreso en la Academia de la Historia (1860). También fue miembro de la Real Academia Española (1867), la de Ciencias Morales y Políticas (1871) y la de Bellas Artes de San Fernando (1887).


Antonio Cánovas del Castillo

Sus inquietudes intelectuales se canalizaron, además, a través del Ateneo de Madrid, que presidió en 1870-74, 1882-84 y 1888-89. A la política llegó a través del periodismo, trabajando desde 1849 en el diario de Joaquín Francisco Pacheco, líder del grupo «puritano» que representaba el ala más conciliadora del Partido Moderado. Esa vocación centrista quedó confirmada al integrarse en la Unión Liberal, partido creado por Leopoldo O'Donnell para interponerse entre moderados y progresistas.

Su primera responsabilidad política fue la redacción del Manifiesto de Manzanares, que hizo públicas las posiciones de los militares participantes en la llamada «Revolución de 1854» (Leopoldo O'Donnell, Francisco Serrano y Domingo Dulce). Luego fue ocupando puestos políticos de importancia creciente, como los de diputado en las Cortes constituyentes de 1854-56, agente de preces en Roma, gobernador civil de Cádiz, director general de Administración Local, subsecretario de Gobernación, ministro del mismo ramo (1864) y de Ultramar (1865-66). Su actitud ante la insurrección de los sargentos del Cuartel de San Gil (1866) le costó el destierro a Palencia, permaneciendo apartado de todo protagonismo político hasta que estalló la Revolución de 1868, que destronó a Isabel II.

Durante el Sexenio Revolucionario de 1868-74, Antonio Cánovas del Castillo asumió el liderazgo de una minoría conservadora en las Cortes, señalándose en los debates contra el sufragio universal y la libertad de cultos. Atacó tanto al régimen democrático de Amadeo de Saboya como a la Primera República que le sucedió, aprovechando los fracasos de ambos ensayos para consolidar su opción de restaurar la monarquía de los Borbones, pero no en la persona de la ex reina Isabel II -cuyo descrédito había provocado la revolución-, sino en la de su hijo, a quien haría reponer como rey con el nombre de Alfonso XII.

Una vez que abdicó la reina madre en el exilio (1870), Antonio Cánovas consiguió plenos poderes para dirigir la causa monárquica (1873), mientras orientaba la educación del príncipe en Inglaterra y le hacía proclamar el llamado Manifiesto de Sandhurst, en el que trazaba las líneas directrices de una futura monarquía parlamentaria, liberal y moderada, llamando en su apoyo a todos los católicos y descontentos con la situación revolucionaria desvinculados del carlismo (1874).

Cánovas del Castillo fue fortaleciendo paulatinamente la causa alfonsina en medios políticos y acrecentando la viabilidad de la restauración monárquica a medida que quedaba desacreditada la opción republicana; pero, en contra de su voluntad, el general Arsenio Martínez Campos se le adelantó, proclamando al rey mediante un pronunciamiento militar en Sagunto (1874). Sin embargo, por primera vez en la historia de los pronunciamientos españoles, los militares no quisieron ocupar el poder, sino poner en él a Cánovas, como líder de los partidarios de la Monarquía: el último día de aquel año, Cánovas formó un gobierno que ejercería la regencia hasta la llegada de Alfonso XII, el cual confirmó al gabinete en 1875.

Dueño de un poder prácticamente incontestado, Cánovas realizó en los dos años siguientes una obra ingente, que puso las bases del régimen de la Restauración, el cual habría de perdurar hasta el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera (1923). Preparó e hizo aprobar la Constitución de 1876, estableciendo una monarquía liberal inspirada en las prácticas parlamentarias europeas. La clave era acabar con la violencia política y los pronunciamientos militares que habían marcado el reinado de Isabel II, asentando la primacía del poder civil. Pero para ello había que garantizar la alternancia pacífica en el poder; Cánovas diseñó un modelo bipartidista al estilo británico, formando él mismo un gran Partido Conservador a partir de la extinta Unión Liberal; y buscó una figura que aglutinara la opción política alternativa, encontrándola en Sagasta, que asumiría el liderazgo del Partido Liberal, con el cual se turnarían los conservadores en el poder.

Tras gobernar casi sin interrupciones hasta 1881, Cánovas dejó el poder a Sagasta en aquel año, recuperándolo en 1884. Al morir Alfonso XII en 1885 y para consolidar la regencia de María Cristina de Habsburgo, selló con Sagasta el llamado «Pacto de El Pardo», por el cual ambos partidos se sucederían sin enfrentarse en la gobernación del país. Y es que, efectivamente, la peculiaridad del régimen canovista era que las elecciones constituían una farsa manejada por las redes oligárquicas del caciquismo, mientras que el Parlamento y el gobierno se formaban de espaldas a la opinión pública, en función de pactos entre los líderes de los dos partidos dinásticos y con una intervención decisiva de la Corona.

Cánovas volvió a presidir el Consejo de Ministros en 1890-92 y en 1895-97. En su haber como gobernante hay que anotar la pacificación del país, poniendo fin a la sublevación cantonal (1874), la Tercera Guerra Carlista (1875) y la Guerra de los Diez Años en Cuba (1878). Inspirado por la «lección» histórica de la decadencia española, trató de impulsar un resurgimiento nacional, fomentando un nuevo patriotismo español con actos como los que conmemoraron el cuarto centenario del descubrimiento de América (1892).

Pero se mostró impotente ante los nuevos conflictos que suscitaban el nacionalismo catalán, el movimiento obrero, el anarquismo, las disidencias internas de su partido (Francisco Silvela) y la reaparición del movimiento independentista en Cuba (1895). Incapaz de abrir cauces para la participación política de nuevos grupos y aspiraciones, cuando murió asesinado por un anarquista italiano durante su estancia veraniega en un balneario, dejó al régimen ante una situación de crisis que se prolongaría desde la derrota en la Guerra de Cuba (1898) hasta su extinción (1923).

(La información poética de Canovas del Castillo es mucho más escasa que la política.)

Te doy paso Lluvia


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom Sep 02, 2018 12:24 am

SIGLO XIX


Cañellas, Francisco
España. Siglo XIX
Poeta.



La vuelta al hogar

A ti vuelvo, por fin, hogar querido...
¡Cuánto lejos de ti fui desgraciado!
Lo que puede llorarse lo he llorado.
Lo que puede sufrirse lo he sufrido.

¡Ah, cuántas veces de dolor transido,
con la nostalgia de luchar cansado,
en ti pensando, pobre y desterrado,
feliz y alegre me quedé dormido!

¡Bendito y dulce hogar de mis mayores!
A ti vuelvo por fin -¡oh solitario
asilo de mis cándidos amores!-

Calor buscando al corazón en ruina,
como retorna al viejo campanario
cantando la viajera golondrina.



Cuando quieras puedes continuar, querido Pascual.


_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom Sep 02, 2018 11:17 pm

SIGLO XIX


MANUEL CAÑETE. (Fte.- REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA)

Sevilla, 6.VIII.1822 – Madrid, 4.XI.1891. Periodista, crítico, historiador, drama­turgo y poeta.

Su biógrafo D. A. Randolph (1972) ha estable­cido los datos de su filiación hasta entonces confu­sos. Hijo de Francisca Cañete, hermana de la actriz María Cañete, y de Antonio de Rueda Quintanilla, marqués de Saltillo, que se negó a reconocerlo. Aban­donado de niño por la madre, quedó al cuidado de una amiga. La tía lo relacionó pronto con el teatro. El padre lo ayudó en ocasiones económicamente y le fa­cilitó contactos con la nobleza. No hizo estudios académicos. Se formó con lecturas y consejos de maes­tros y amigos: Alberto Lista en Cádiz (1839-1840) le aconsejó no imitar a Zorrilla; José Fernández Guerra en Granada (1840-1843) forjó su pensamiento histó­rico-crítico y le facilitó el uso de su biblioteca privada. Cañete aprendió de él la admiración por la España áurea. Trabajó (1836) como apuntador del Teatro Principal de Sevilla y colaboró en periódicos locales: La Platea, El Paraíso, El Boletín de Teatros. Hizo un viaje por Extremadura en 1838, al parecer con una compañía de teatro. Conoció en 1839 a Gertrudis Gómez de Avellaneda a la que dio el nombre de La Peregrina. Más tarde, en Madrid, no mantuvo siem­pre una relación cordial con ella. En Cádiz (1839) fue redactor de La Aureola; en Granada (1840), codirec­tor de Declamación en el Liceo Artístico con el actor José Valero y colaborador de La Alhambra y El Genil. Entabló amistad con M. Tamayo y Baus, J. Valera y M. Fernández y González. Estrenó Lo que alcanza una pasión (1841) y publicó Poesías (1843).

Tras un viaje por Aragón y Navarra, se estableció en Madrid en 1844. Estrenó doce dramas. Destaca El duque de Alba (1845), centrado en una intriga me­nor, pero donde reivindica al personaje y Felipe II. El jesuita (1846) dio lugar a una polémica en la que se trató de desprestigiarlo. Colaboró en El Fénix de Va­lencia, El Laberinto, Revista Literaria de El Español, Revista de Europa y El Faro. Dejó en estas revistas da­tos y juicios sobre figuras y obras del momento: Zo­rrilla, el duque de Rivas, las Doloras de Campoamor, Tamayo y Baus, Rodríguez Rubí, Ventura de la Vega, Bretón de los Herreros. En otro terreno, en 1848 de­fendió la autenticidad del Buscapié como obra de Cer­vantes siguiendo la tesis de Adolfo de Castro, a quien luego atacó en 1867 por su actitud ante los protes­tantes. Fue nombrado crítico de El Heraldo (1848-1854) por su fundador, el conde de San Luis, quien además lo hizo su secretario en el Ministerio de la Gobernación. Sus escritos, sobre todo, las reseñas de estrenos, le ocasionaron polémicas, entre otros, con el actor Romea, con Zorrilla, con Rodríguez Rubí. Con éste, tras ciertos enfrentamientos en los perió­dicos, en 1849 se batió en duelo a pistola del que los dos salieron ilesos. También padeció ataques de otros periódicos, como El Clamor Público de F. Co­rradi. Ayudó a promocionarse a jóvenes como J. Sel­gas, A. Arnao y A. López de Ayala. Para La Primavera (1850) del primero, escribió un prólogo, augurando el nacimiento de una nueva poesía. Participaba en la vida social y cultural de Madrid: recitales en el Liceo, donde también actuaba como actor en representacio­nes dramáticas, conferencias en El Ateneo, fiestas de rango… Colaboró con Tamayo y Baus en dos loas (1852) y con él y Luis Fernández-Guerra en una co­media. La caída de su protector, el 17 de junio de 1854, provocó la suya.

Tras una breve estancia en la casona santanderina de unos amigos, se dirigió a Sevilla (1855) donde fundó la Revista de Ciencias, Literatura y Artes. Su artículo sobre Góngora (1855) se considera antecesor de la reivindi­cación moderna del poeta cordobés. Conoció en San­lúcar a Cecilia Böhl de Faber con la que mantuvo gran amistad, en realidad amor por parte de ella; pero, frente a ella, no aceptó la teoría romántica del pueblo como origen de la poesía popular (Palau, 1866). En 1856 volvió a Madrid, donde obtuvo un cargo en el Minis­terio de Fomento y colaboró en revistas y periódicos: El Parlamento, La Gaceta de Madrid, de la que fue di­rector, La América, Ilustración Española y Americana, La Época, La Academia, Revista de Madrid. Como crí­tico teatral, documentó muchos estrenos, entre ellos, los de José Echegaray. Al diario cubano Diario de la Marina envió numerosas cartas con diversos temas, entre ellos, una condena del krausismo. Ingresó en la Real Academia Española (1857), de la que fue censor; su discurso en ella (28 de septiembre de 1862) acerca del teatro religioso español, afirmando la importan­cia del cristianismo, fue contestado por Juan Valera. Sostuvo también luego opinión opuesta a éste sobre el significado del Don Álvaro y El desengaño en un sueño del duque de Rivas. Apoyó el ingreso de Menéndez Pelayo en esa Academia y se opuso al de Pérez Galdós por considerarlo poco moral. Publicó Poesías (1859) que incluyen la mejor: “El árbol seco”. Quedó cesante en 1868. En 1875 fue nombrado preceptor de la in­fanta María Isabel e ingresó en 1880 en la Real Aca­demia de Bellas Artes de San Fernando. Director de la Sociedad de Autores Dramáticos (1880), recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1883. El 2 de marzo de 1883 fue elegido para la Real Academia de la Historia, pero no tomó posesión. Representando a la Academia Española, se halló en la inauguración de la Biblioteca-Museo (1884) de Víctor Balaguer. Murió el 4 de noviembre de 1891. Sus papeles, com­prados por Cotarelo y Mori, fueron donados por éste a Menéndez Pelayo en cuya biblioteca santanderina se conservan, entre ellos, un diario; dos comedias de 1838, La juglar y Miguel Ángel; un drama de 1847, El Conde Diego Porcellos, y numerosas cartas a destinata­rios como Fernán Caballero, Gómez de Avellaneda, Valera, Tamayo y Baus, duque de Rivas.

De ideas conservadoras, mantuvo con firmeza sus juicios. Randolph (1972) lo llama “cronista literario del romanticismo y del postromanticismo en España” y lo es por su documentación sobre escritores con­temporáneos, extensa correspondencia con ellos, re­señas de estrenos teatrales, descripción del teatro por dentro con sus incidentes e intrigas, prólogos perspi­caces. Fue asimismo historiador importante por sus estudios sobre el teatro español y escritores medieva­les y de los Siglos de Oro. La mayoría de sus artículos, citados por Randolph (1972), no han sido recogidos en libro ni catalogados. Parte de sus cartas han sido publicadas en revistas especializadas. Algunas de sus obras son accesibles en Internet en www.juntadean­dalucia.es

Obras de ~: “Literatura”, en La Aureola, 3 de octubre de 1839, págs. 114-115; “De nuestra literatura dramática”, en La Al­hambra, III (1840), págs. 40-41; Lo que alcanza una pasión, drama, estrenado el 17 de febrero de 1841; “A la luna”, pará­frasis de “Sun of the Sleepless” de Byron, en La Alhambra (1941), pág. 25; “Ensayo histórico sobre la poesía española,” en El Panorama, 1 de julio de 1841; “A Espronceda”, en El Genil, I (1842), págs. 70-72; Poesías, pról. de Juan Florán, Granada, Benavides, 1843; “Teatro del siglo xvii. Calderón”, en El Genil, I (1842), pág. 3; Un rebato en Granada, drama, Madrid, A. Yenes, 1845; El Duque de Alba, drama, Madrid, J. Repullés, 1845; “Revista teatral. El hombre de mundo”, en Revista Literaria de El Español (RLEE) (1845), págs. 11-12; “Crítica artística. Sevilla pintoresca de J. A. De los Ríos”, en RLEE, 11 (1845), pág. 12; “Exposición pública de la Academia de San Fernando,” en RLEE, 20 (1845), pág. 14; Los dos Foscaris, drama, Madrid, V. Lalama, 1846; Un jesuita, come­dia, Madrid, J. Repullés, 1846; “Recuerdos de viaje”, en El Laberinto, II (1845), págs. 168, 183-186, 211-214, 227-229 y 251-253; “Crítica literaria. Estado actual de la poesía lírica en España”, en Revista de Europa, 15 de mayo de 1846, págs. 40-49 y 165-170; “Crítica literaria. Doña Blanca de Navarra de D. F. Navarro Villoslada”, en El Faro, 8 de julio de 1847; “Va­riedades”, El Faro, 5 de septiembre de 1847; “Crítica literaria. Borrascas del corazón de D. T. Rodríguez Rubí”, El Faro, 15 de octubre de 1847; “Juana de Arco por D. M. Tamayo y Baus”, El Faro, 31 de octubre de 1847; “Estudios sobre Lope de Vega y la observación de las unidades en la literatura dramática”, en El Fénix, Valencia, 1847; con L. Fernández-Guerra y M. Tamayo y Baus, Un juramento, drama, Madrid, V. La­lama, 1848; “Curso de literatura dramática o examen crítico del teatro español desde 1833 a 1847”, en El Faro, 1 de enero de 1848; “Rápida ojeada acerca del rumbo que ha seguido la literatura dramática española en 1847”, en La Antología Espa­ñola, 3 (1848), págs. 3-7; “Buscapié de Cervantes con notas históricas y críticas de don Adolfo de Castro”, en El Faro, 2 de abril de 1848; “Crítica literaria. D. Ramón de Campoamor”, en El Faro, 6 y 15 de abril de 1848; “Crítica teatral. El hombre feliz de D. T. Rodríguez Rubí”, en El Heraldo, 28 de octubre de 1848; “Sublevación de Nápoles capitaneada por Masianello. Estudio histórico de D. Angel Saavedra”, en El Heraldo, 2 de febrero de 1849; “Certamen poético del Liceo”, en El Heraldo, 17 de febrero de 1849; “Contestación a la carta de mi exce­lente amigo don José Zorrilla”, en El Heraldo, 8 de marzo de 1849; “La apertura del Teatro Español”, en El Heraldo, 10 de abril de 1849; “Cuatro palabras a propósito de un artículo dirigido al crítico de El Heraldo por D. T. Rodríguez Rubí”, en El Heraldo, 16 de mayo de 1849; “Elegía”, en Corona poética dedicada a D. Alberto Lista y Aragón, Sevilla, Imprenta y Libre­ría Española, 1850, pág. 83; “Al que leyere”, pról. a J. Selgas, La Primavera, Madrid, Operarios, 1850; “Bellas Artes. Exposición en la Academia de San Fernando”, en El Heraldo, 3 y 13 de octubre de 1850; “Himnos y quejas. Colección inédita de poesías de D. Antonio Arnau”, en El Heraldo, 30 de enero y 2 de febrero de 1851; “Poesías y Opúsculos en prosa de D. Manuel Bretón de los Herreros”, en El Heraldo, 13 de abril de 1851; “La escuela del matrimonio de D. Manuel Bretón de los Herre­ros”, en El Heraldo, 18 de enero de 1852; con M. Tamayo y Baus, La esperanza de la Patria. Loas, Madrid, C. González, 1852 y El don del cielo, composición alegórica y melodramática alusiva al nacimiento de la princesa de Asturias, Madrid, C. González, 1852; con M. Tamayo y Baus y L. Fernández-Guerra, El peluquero de su alteza, comedia en tres actos, Ma­drid, C. González, 1853; “Crítica literaria: La Ricahembra”, en Revista Española de Ambos Mundos, II (1854), pág. 212; “Del neoculteranismo en la poesía española. Zorrilla y su escuela”, “Teoría de Lessing acerca de la sensibilidad en el arte de la de­clamación escénica”, “Discurso leído en el Ateneo de Madrid para inaugurar el Curso de Literatura Dramática”, “Observa­ciones acerca de Góngora y el Culteranismo en España” y “Quevedo y Fernández Guerra”, en Revista de Ciencias, Litera­tura y Artes (RCLA) (Sevilla), I (1855), págs. 34-46, 65-74, 224-236, 317-342, 601-612 y 641-655, respect.; Discursos leí­dos ante la Real Academia Española en la recepción pública de Don Manuel Cañete. Paralelo de Garcilaso, Luis de León y Rioja-Contestación por el Señor Don Antonio María Segovia, Madrid, M. Rivadeneyra, 1858; Poesías, Madrid, Rivadeneyra, 1859; “Prólogo” a F. Caballero, Deudas pagadas, Madrid, Tello, 1860; “Prólogo” a R. Mendive, Poesías, Madrid, Rivadeneyra, 1860; “Revista teatral,” en La América, III, 24 de enero de 1860, pág. 13; “Apenas anuncia el día”, en Romancero de la Guerra de África, coleccionado por E. Bustillo, Madrid, Riva­deneyra, 1860; Discurso acerca del drama religioso español antes y después de Lope de Vega, Madrid, M. Tello, 1862; “Poetas hispanoamericanos. Andrés Bello”, en La América, VII, 27 de diciembre de 1863; “Prólogo” a M. de Palau, Cantares, Ma­drid, M. Galiano, 1866; “Prólogo” a Lucas Fernández, Far­sas y églogas, Madrid, Imprenta Nacional, 1867 (Biblioteca Clásica Española, III); ¿Por qué no llegó a su apogeo el idioma castellano hasta la segunda mitad del siglo xvi?, Madrid, Rivade­neyra, 1867; M. de Carvajal, Tragedia llamada Josefina, pról. y ed. de ~, Madrid, M. Rivadeneyra, 1870 (col. Sociedad de Bibliófilos Españoles, VI); “El maestro Jaime Ferruz y su Auto de Caín y Abel”, en Ilustración Española y Americana (IEA), XV (1871), págs. 459-461, 475-476, XVI (1872), págs. 486-487, 534-535 y 582-586; “Costumbres españolas. Las doncellas cantaderas de León”, en IEA, XVI (1872), págs. 646-647; “Juicio crítico”, en M. J. Quintana, Obras inéditas, Madrid, Medina y Navarro, 1872; con J. Casares (música), Beltrán y la Pompadour: zarzuela en tres actos (9 de marzo de 1872), Madrid, J. Rodríguez, 1872; “Líricos españoles contemporá­neos. Don Antonio Arnau”, en IEA, XVIII (1874), págs. 470-474; La Flor de Besalú, zarzuela en tres actos, Madrid, 1874; “La Caramañola”, en El Siglo Futuro, 31 de mayo de 1878; La paz de Cuba. Epístola, Madrid, Tello, 1879; B. Torres Naha­rro, La Propaladia, ed, y pról. ~, Madrid, F. Fe, 1880 (Libros de antaño, IX); Discursos leídos ante la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la recepción del Ilmo. Sr. Don ~ el 23 de marzo de 1880. Florecimiento de la pintura moderna y sus caracteres, Madrid, M. Tello, 1880; “Estudio crítico”, en A. López de Ayala, Obras completas, Madrid, col. de Escrito­res Castellanos, 1881-1885; Discurso leído ante la Real Acade­mia Española en su junta pública dedicada a la memoria del in­signe venezolano Andrés Bello, Madrid, M. Tello, 1881; “Duque de Rivas”, en P. Novo y Colson, Autores dramáticos contem­poráneos, vol. I, Madrid, Fortanet, 1881; “Menéndez Pelayo en la Academia” y “Crítica Teatral”, en Revista de Madrid (RM), I (1881), págs. 235-236; “Noticias que pueden servir para averiguar el verdadero apellido de Juan del Encina”, en RM, III (1882); “Estudio acerca de nuestra historia literaria. Lope de Rueda y el teatro español a mediados del siglo XVI”, en Almanaque de la Ilustración, XI (1883); “Los teatros,” en Ilus­tración Española e Hispanoamericana (IEH), XXVII (1883); Escritores españoles e hispanoamericanos, Madrid, M. Tello, 1884; “Estudio preliminar”, en Historia de Gil Blas de Santi­llana, Barcelona, Espasa y Cía. [1884]; “Teatros”, en IEH, XX­VIII (1884), XXIX (1885), XXXII (1888), XXXIII (1888), XXXIV (1890), XXXV (1891); Teatro español del si­glo XVI: Estudios histórico-literarios, Madrid, M. Tello, 1885 (col. de Escritores Castellanos, XXVIII); “Prólogo” a V. Bala­guer, Las ruinas de Poblet, Madrid, M. Tello, 1885 (Col. Es­critores Castellanos, XXX); Al Exmo. Sr. Don Víctor Balaguer, Vilanova y La Geltrú, Biblioteca-Museo Balaguer, 1886; “Gé­nesis del drama Los dos fanatismos”, en IEA, XXXI (1887), pág. 71; ”Prólogo” a E. R. de Saavedra, Poesías, Madrid, Tello, 1889 (col. de Escritores Castellanos, XXIII); “Prólogo a M. Serrano de Iturriaga, Cantares, Madrid. A. de San Mar­tín, 1890; Teatro completo de Juan del Encina, proemio de ~, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1893; A. de Rojas Villandrando, El viaje entretenido. Libros primero y segundo, est. crítico de ~, Madrid, B. Rodríguez Sierra, 1901 (col. de Libros Picarescos, III-IV).

Bibl.: J. Pérez del Castillo, “Lo que alcanza una pasión”, en La Alhambra, IV (1841), pág. 95; M. González Aurioles, “A mi querido amigo el joven poeta don Manuel Cañete”, en El Genil 15 (1843), pág. 230; A. Flores, “Revista de la Quin­cena”, en El Laberinto, II (1845), pág. 127; R. de Navarrete, “La semana dramática”, en El Heraldo, 5 de junio de 1848; E. de Ochoa, “Poesías de D. Manuel Cañete”, en La Amé­rica, III, 10 (1859), pág. 11; A. L. Stiefel, “Teatro español del siglo xvi de M. Cañete”, en Literaturblatt für germanische und romanische Philologie, IX (1888), págs. 127-139; F. Fernández y González, Historia de la crítica literaria en España desde Lu­zán a nuestros días, Madrid, Gómez Fuentenebro, 1889; A. de Valbuena, Ripios aristocráticos, Madrid, A. M. Rebolledo, 1884; E. Pardo Bazán, Nuevo teatro crítico, t. IV, Madrid, La España Editorial, 1891, pág. 34; J. Fernández Bremón, “Cró­nica general”, en IEA, XLI (1891), pág. 282; “Muerte de don Manuel Cañete”, en La Época, 5 de noviembre de 1891; F. F. Villegas, “Manuel Cañete”, en La España moderna, XXXV (1891), págs. 196-200; Clarín, Ensayos y revistas [1888-1892], Madrid, 1892; M. Chaves, Historia y bibliografía de la prensa sevillana, Sevilla, E. Rasco, 1896; J. Valera, Florilegio de poe­sías castellanas del siglo XIX, III, Madrid, Fernando Fe, 1902, págs. 280-283; F. Blanco García, La literatura española en el siglo XIX, Madrid, Sáenz de Jubera, 1909 (3.ª ed.), pág. 55; J. Armas y Cárdenas, Estudios y retratos, Madrid, Suárez, 1911; Fernán Caballero, Epistolario, ed. de López Argüello, Madrid, J. Gili, 1922; M. Méndez Bejarano, Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla, vol. I, Sevilla, Tipografía Girones, 1922; J. M. de Cossío, “Corresponden­cias literarias del siglo xix en la Biblioteca M. Pelayo”, en Bo­letín de la Biblioteca Menéndez Pelayo (Santander), XII (1930), págs. 77-79; J. M. Iribarren, “Viaje de un escritor romántico en 1843”, en Príncipe de Viana, VII (1946), págs. 583-591; J. M.ª de Cossío, Cincuenta años de poesía española [1850-1900], vol. I, Madrid, Espasa Calpe, 1960, pág. 88; R. Esquer Torres, “Epistolario de Manuel Tamayo y Baus a Manuel Cañete”, en Revista de Literatura, XX (1961), pág. 367-405; P. Gómez Aparicio, Historia del periodismo español, Madrid, Editora Nacional, 1967; D. A. Randolph, Don Manuel Ca­ñete, cronista literario del Romanticismo y del postromanticismo en España, Chapel Hill, The University of North Carolina Press, 1972 (col. Studies in the Romance Languages and Literatures, 115); L. Romero Tobar, “Cartas de Valera a Manuel Cañete”, en Homenaje a José María Martínez Cachero (páginas de investi­gación y crítica), vol. III, Oviedo, Universidad de Oviedo, 2000, págs. 403-426; VV. AA., Diccionario de críticos literarios españo­les del siglo XIX, Universidad de Mannheim (en prensa).

Biografía escrita por Ricardo Navas Ruiz procedente del Diccionario Biográfico Español.




_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom Sep 02, 2018 11:33 pm

SIGLO XIX

MANUEL CAÑETE.

A Granada


Tendida yaces en la hermosa vega
con tus dulces recuerdos encantada,
y de odorantes flores salpicada
que el manso Darro con sus linfas riega.



Tendida yaces y ante ti despliega,
de carcomidas torres coronada,
sus bellezas la Alhambra celebrada
que allí entre aromas con las auras juega.



Baña el claro Genil tu fértil suelo,
y pródiga de dones la natura
con el más vivo azul del puro cielo



las galas aumentó de tu hermosura,
do apenas entre mágicos primores
humildes brillan las tempranas flores.

(Puedes seguir, querida Lluvia)






_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Lun Sep 03, 2018 9:42 pm

SIGLO XIX

Capitán, Juan María
España. Siglo XIX




A la restauración del Santuario de Regla

Vuelva a su templo el busto, que preciado
en Hipona lo fue por Agustino,
y a las orillas béticas nos vino
de vándalos furores escapado.

Aquí ofreció sus armas el soldado,
su tabla en los naufragios el marino,
sus conchas y bordón el peregrino,
sus votos el cautivo, el desahuciado.

No mas las aras rompa mano impía,
do la benigna estrella de los mares
sobre montes de espuma se levanta.

Y este suelo, dichoso por María,
entre los ricos dones populares
cante los de Isabel y de la Infanta.



_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun Sep 03, 2018 10:52 pm

SIGLO XIX

Carabias Martín, M.
España. Siglo XIX
Poeta hallado en Internet. Soneto publicado en La Voz de Peñaranda el día 19 de octubre de 1884.



La novedad


Comprad sin dilación y no esperéis
a que elijan el género este día;
recordad que con tiempo os advertía,
anunciando el surtido que sabéis.



Buenas Alfombras, superior tenéis
y completo surtido en Lanería,
Abacás, Gutapercha, Lencería,
Sofocantes... manguitos si queréis:



Mantas, Toquillas, Sayas y Sombreros,
Agremanes, Botones, Cintas, Panas,
Rasos, Crepés... Y Flecos y Plumeros,



Tapetes y Franelas pura lana;
y anhelo seáis vosotros los primeros,
no os quedéis sin géneros mañana.

( No enuentro nada más suyo, querida amiga. Por tanto, cuando quieras, puedes continuar con Carbonero y Sol, León María).












_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Mar Sep 04, 2018 10:16 pm

SIGLO XIX


Carbonero y Sol, León María
España. Siglo XIX
Poeta
.

León María Carbonero y Sol y Merás (Sevilla, 1853-Madrid, 27 de julio de 1894) fue un periodista y escritor español, hijo del también abogado y periodista León Carbonero y hermano de Manuel Carbonero y Sol y Merás, también periodista.

Biografía

Nacido en Sevilla, fue abogado del colegio de Madrid, académico profesor de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y camarero secreto de capa y espada del papa León XIII. Prosiguió la labor de su padre como editor de la famosa revista ultracatólica La Cruz. Fue admitido en la Academia de la Arcadia de Roma con el nombre de "Teofildo Pallanzio". Entre diversos honores, fue también quirite de Roma y caballero comendador de la Orden del Santo Sepulcro y de las de San Silvestre y Espuela de Oro.

Obras

Esfuerzos del ingenio literario, 1890.
Tratado teórico-práctico del matrimonio, de sus impedimentos y dispensas, 1877.
Los sueños bajo los aspectos físico, moral, bíblico, mitológico y supersticioso, Madrid, 1883.
Homenaje a d. Pedro Calderón de la Barca, en el segundo centenario de su muerte, escrito para La Cruz, revista religiosa, Madrid: Lezcando y Compañía, 1881.
Edición de Fernando de Ceballos, Insania o las demencias de los filósofos confundidas por la sabiduría de la Cruz, 1878.

Soneto

¡Oh vana, oh loca, oh atrevida vida
del hombre ciego que en prestado estado
vive muriendo desterrado, errado,
su gloria luego que es venida ida.

El alma noble aunque oprimida mida
con sus obras aquel sagrado grado
que hará dichoso al desdichado hado
y a Dios que en su piedad no impida pida.

Si al que navega tan estrecho trecho,
mar cuyo viento desengaña engaña
y juzga que su puerto es tierra yerra.

Pague a la muerte sin despecho pecho,
que nunca al justo su guadaña daña,
pues que del cielo la destierra es tierra.


Pues con lo único que encontré de este autor, de nuevo te doy paso, querido Pascual.
Besos.



_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 6:13 am

SIGLO XIX

JOSÉ EUSEBIO CARO. (Fte.- Biografías y Vidas)

(Ocaña, 1817 - Santa Marta, 1853) Escritor y político colombiano considerado el mayor poeta del primer romanticismo nacional. De ascendencia española, quedó pronto huérfano de padre y se educó con su abuelo Francisco Javier, aunque no pudo terminar sus estudios de derecho por los trastornos de las luchas civiles.

Paralelamente a su quehacer literario, se desempeñó con éxito en el ambiente político: fue parlamentario, administrador de la hacienda pública, director del Crédito Nacional y ministro de Hacienda, y sentó con Mariano Ospina las bases del incipiente partido conservador. Fundó los periódicos El Granadino (1840-1845) y La Civilización (1849-1851), en los que colaboró como redactor. Hacia 1850 fue condenado a prisión por sus ideas políticas, pero se le conmutó la pena y partió al exilio. Desde entonces fijó su residencia en Nueva York; murió víctima de la fiebre amarilla al regresar a su patria.


José Eusebio Caro

Su prosa, dispersa por los periódicos La Estrella Nacional, El Granadino y La Civilización, fue recogida por los redactores de El Tradicionalista en las Obras escogidas en prosa y en verso, publicadas e inéditas... (Bogotá, 1873). Pero fue fundamentalmente un poeta lírico romántico, que vivió en constante inquietud, en continua rectificación ideológica, y murió joven, como tantos otros románticos.

Influido en su juventud por los enciclopedistas (D'Alembert, Diderot) viró luego hacia el escolasticismo remozado que representa Jaime Balmes, para marchar después algún tiempo con los positivistas y volver a continuación a la tradición católica. Se ha dicho que, como pensador que era, desarrollaba primero su pensamiento en prosa para ponerlo en verso después: ello no parece compatible con la calidad y el vigor de un lírico romántico del tono de José Eusebio Caro, calidad y vigor que prevalecen en su poesía, pese a la irregularidad y la aspereza de muchos de sus versos.

Su poesía, para la que usó seudónimos diversos (B. y B., Cascafuerte, Jec), posee el vigor sentimental y el sentido de la fe y de la vida de los románticos, pero en la forma permanece, por su lírica conceptuosa y su expresión oratoria, vinculado a los clásicos. Su estilo poético se formó en la lectura de los escritores españoles, los clásicos franceses e italianos y sobre todo los románticos ingleses y franceses. José Eusebio Caro buscó ritmos nuevos combinando las formas latinas clásicas, sobre todo el hexámetro, con los metros modernos, prenunciando las posteriores innovaciones de Rubén Darío. Los temas de sus composiciones están íntimamente relacionados con su vida, y aun los más impersonales suenan con acentos de personal emoción; los más importantes son el amor vehemente, el afecto conyugal, la familia, el entusiasmo patriótico, el ideal liberal y el sentimiento religioso.

Desde Lara o los Bucaneros, poema inaugural de la corriente romántica, a las composiciones más musicales (Mi juventud, El ciprés), desde las de asunto familiar (Bendición nupcial, A su primogénito) hasta sus odas patrióticas y políticas (En boca del último Inca, La libertad y el socialismo), aparece una fantasía llena de ímpetu y vigor, aunque en algunos casos excesivamente declamatoria. Sus versos, en los que siempre está el propio autor como centro, reflejan en bastantes momentos su condición de desterrado, de proscrito político.

Se distinguen tres etapas en la producción literaria de José Eusebio Caro. En las obras de su primera etapa prima un ambiente lúgubre; el poeta da rienda suelta a su imaginación y deja translucir la soledad propia del romántico. En una segunda etapa su producción literaria se orienta hacia el encuentro con el mundo, que el poeta aprehende desde el sentimiento: así se percibe en poemas como Mi lira y Venida a la ciudad. La razón marca un tercer y último momento de su creación literaria; el poeta reflexiona acerca de su tiempo en piezas como Después de veinte años y Aparición, poema en que el autor da cuenta de la subjetividad pura del alma romántica en un mundo hostil y ajeno, dominado por la maldad.

Ya desde su primera producción literaria, como lo demuestra su composición La estrella nacional, el autor dejó ver su hostilidad hacia el mundo, el padecer constante de la vida y la imposibilidad de la comunicación humana; todo ello lo lleva a la evasión hacia la intimidad y el pensamiento. Estar contigo se considera el poema de mayor interés desde el punto de vista formal, ya que se emparenta más con el modernismo que con el romanticismo, e influye de manera decisiva en la producción literaria de Rubén Darío. Sus últimos poemas, Despedida de la patria y El hacha del proscrito muestran otras inquietudes de Caro: la leyenda, la presencia indígena y un marcado interés por la historia. Sus poesías sueltas fueron editadas póstumamente en el volumen Poesías de Caro y Vargas Tejada, publicadas por José Joaquín Ortiz (1857) en Bogotá.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 6:32 am

SIGLO XIX

JOSÉ EUSEBIO CARO.


Héctor


  Al sol naciente los lejanos muros
de la divina Troya resplandecen;
los Griegos a los Númenes ofrecen
sobre las aras sacrificios puros.



  Abrese el circo: ya sobre los duros
ejes los carros vuelan, desaparecen;
y al estrépito ronco se estremecen
de la tierra los quicios mal seguros.



  Al vencedor el premio merecido
otorga Aquiles: el Olimpo suena
con el eco de triunfo conmovido.



  ¡Y Héctor, Héctor, la faz de polvo llena,
en brazos de la muerte adormecido,
yace olvidado en la sangrienta arena!


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 6:36 am


SIGLO XIX

JOSÉ EUSEBIO CARO.

AL CHIMBORAZO

¡O monte-rey, que la divina frente
ciñes con yelmo de lumbrosa plata,
y en cuya mano al viento se dilata
de las tormentas el pendón potente!

¡Gran Chimborazo! tu mirada ardiente
sobre nosotros hoy revuelve grata,
hoy que de la alma Libertad acata
el sacro altar la americana gente.

¡Mas ay! si acaso en ominoso día
un trono levantándose se muestra
bajo las palmas de la Patria mía,

¡volcán tremendo, tu furor demuestra,
y el suelo vil que oyó la tiranía
hunda en los mares tu invencible diestra!


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 6:57 am

Aunque tengo una muy buena antología, de 115 páginas, del autor anterior, solamente viene un soneto. Y mi busqueda, por lo demás, ha sido infructuosa. Así pues, Lluvia, te doy paso al siguiente autor.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Miér Sep 05, 2018 10:16 pm

SIGLO XIX


Caro, Miguel Antonio
Colombia. 1843 - 1909
Hijo de José Eusebio Caro. Redactor de la famosa Gramática Latina. Y como su padre un gran sonetista. Presidente de la República. Presidente de la Academia de la Lengua.



Miguel Antonio Caro
(Bogotá, 1843 - 1909) Político y escritor colombiano, una de las figuras más singulares de la historia cultural de su país. De formación autodidacta, se inició en el periodismo en 1871 en el periódico de su propiedad El Tradicionista, que fue la palestra de sus ideas políticas y religiosas y desde donde luchó contra el radicalismo y apoyó a la Iglesia católica. Fue fundador, en 1871, de la Academia Colombiana de la Lengua, primera institución de su tipo en América y reconocida por la Real Academia Española el mismo año de su fundación. Ideólogo, gestor y ejecutor de la Regeneración, participó en la redacción de la constitución de 1886 y ejerció como diputado y presidente del consejo de Estado. Fue presidente de la República de 1892 a 1898 y gobernó, según un biógrafo, más con honor que con éxito.

Consagró lo mejor de su talento a las letras: traductor de la Eneida, gramático en el Tratado del participio (1870), defensor de la lengua viva en su estudio Del uso en sus relaciones con el lenguaje (1881), erudito en su Virgilio en España, agudo crítico en numerosos ensayos en los que trató de la litera-tura castellana y uno de los más destacados escritores colombianos e hispanoamericanos. Como latinista compuso, en colaboración con Rufino José Cuervo, una notable Gramática latina(1867). Polemista por naturaleza, en sus juicios literarios abunda la agresividad; a este espíritu combativo se debe, en el fondo, el renacimiento cultural de su país.
La vigorosa personalidad de Miguel Antonio Caro se perfila con más claros contornos en las disciplinas más gratas a su espíritu y a su temperamento (la filosofía, la oratoria parlamentaria, la crítica literaria, la traducción y el ensayo) que en la poesía. Caro fue un poeta de tendencias clasicistas, pero más que artista era un virtuoso del verso, frío y abstruso en más de una ocasión. Afluye a sus versos el reiterado recuerdo de formas y expresiones, hábilmente modificadas, de las Odas de Fray Luis de León y de Horacio o de las poesías líricas de Luis de Góngorao de Lope de Vega. En las descripciones del paisaje nativo, el símil, de clara estirpe virgiliana, acude, irresistible, a trazar una extraña pincelada de égloga romana en el cuadro de tonalidades tropicales, produciendo en el conjunto un ingrato contraste artificioso.

En materia de poesía, su faceta como traductor de autores como Horacio, Tibulo, Catulo y Virgilio superó con mucho la de creador, y como tal, Caro recibió la consagración de personas de la autoridad y valimiento de Marcelino Menéndez Pelayo y Rufino José Cuervo. Sus poesías latinas incluyen traducciones al latín de varias poesías colombianas, españolas, francesas, inglesas e italianas y diversas piezas originales.
Salvo poquísimos de alguna extensión, la mayoría de esos poemas originales en latín son composiciones de doce a veinte versos, distribuidas en tres "libros". En el primero predominan las meditaciones o las canciones a la naturaleza, a sus hijos, a sus amigos; en el segundo, las sátiras po-líticas y las efusiones religiosas; en el tercero, los epitafios y los epigramas brevísimos y muchas veces punzantes, como los que solía lanzar el autor en castellano charlando con amigos. Gran cantidad de estas poesías están en hexámetros dactílicos; otras tantas, en dísticos elegíacos; poquísimas, en otros metros líricos, incluso alguna en metro eclesiástico medieval. Vocabulario, sintaxis y metrificación son de legítimo aire clásico, especialmente virgiliano.

La fría severidad clásica que caracteriza la producción poética de Caro puede explicarse como una personal reacción contra los abusos y exageraciones del romanticismo decadente, que por entonces ejercía su anárquica vigencia en los dominios de la poesía sudamericana, y a la cual ni siquiera pudo sustraerse el mismo José Eusebio Caro, padre del insigne traductor de Virgilio. De todas sus composiciones, la única que alcanzó un éxito sin reservas fue A la estatua del Libertador.





_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Miér Sep 05, 2018 10:18 pm

SIGLO XIX


Caro, Miguel Antonio
Colombia. 1843 - 1909
Hijo de José Eusebio Caro. Redactor de la famosa Gramática Latina. Y como su padre un gran sonetista. Presidente de la República. Presidente de la Academia de la Lengua.





Patria

¡Patria! Te adoro en mi silencio mudo,
y temo profanar tu nombre santo.
Por ti he gozado y padecido tanto
cuanto lengua mortal decir no pudo.

No te pido el amparo de tu escudo,
sino la dulce sombra de tu manto:
quiero en tu seno derramar mi llanto,
vivir, morir en ti pobre y desnudo.

Ni poder, ni esplendor, ni lozanía,
son razones de amar. Otro es el lazo
que nadie, nunca, desatar podría.

Amo yo por instinto tu regazo,
madre eres tú de la familia mía:
¡Patria! de tus entrañas soy pedazo.





Al soneto

¡Honor de los alados instrumentos!
¡Tú, lo más bello que de oriente a ocaso
vio el peregrino, suspendiendo el paso,
nadar suave en los delgados vientos!

¡Flor y luz de gallardos pensamientos!
¡Cifra de la esbeltez! ¡Mágico vaso
labrado por las diosas del Parnaso,
y el más breve y feliz de los portentos!

¡Tú, en edad de heroísmo y bizarría,
gloria de los errantes trovadores,
delicia a la beldad que te acogía!

¡Copa gentil, permite que de flores
te corone también la diestra mía,
y en ti el labio encendido libe amores!



_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Miér Sep 05, 2018 10:23 pm

SIGLO XIX


Caro, Miguel Antonio
Colombia. 1843 - 1909
Hijo de José Eusebio Caro. Redactor de la famosa Gramática Latina. Y como su padre un gran sonetista. Presidente de la República. Presidente de la Academia de la Lengua.




Pro senectute

 ¡Tú, emprendiste bajo el albor temprano
la áspera senda con ardiente brío,
y ahora inclinado y con andar tardío
rigiendo vas el báculo de anciano!

Torpe el sentido y el cabello cano
no te acobarden, ni en sepulcro frío
contemples con doliente desvarío
de rápido descenso el fin cercano.

Fúlgida luz la vista te oscurece;
argentó tu cabeza nieve pura,
cesas de oír, porque el silencio crece;

 te encorvas, porque vences la fraguar;
anhelas, porque el aire se enrarece;
llegando vas a coronar la altura.



El león y la mosca

 El león, que las selvas señorea
y que gozoso ayer las recorría,
padece de mortal melancolía:
yace encorvado o tétrico pasea.

 Algún dolor secreto, alguna idea
fatal le asedia con tenaz porfía;
tratando de ahuyentar lo que le hastía
la cola bate, la melena ondea.

 ¿Qué nueve misteriosa pesadumbre
le abruma, haciendo, más que de costumbre,
su faz adusta, su mirada fosca?

 ¿En la tierra, en el aire o en el cielo,
en dónde el enemigo está?... Direlo:
perseguido anda el rey por una mosca.



Querido Pascual, cuando desees puedes continuar.
Besos, extrañada de que no estés. Es nuestra hora, jeje.


_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 11:21 pm

Unos de los médicos - el primero que detectó algo extraño en mi abdomen- ha sido un ángel durante todo el proceso. En ningún momento me ha dejado de lado. Y, sobre todo, en ningún momento ha dejado que Josefina fuera víctima de la soledad y la desesperanza. Anoche lo invitamos a cenar. Y estuvios hasta la 1,30... Así pues mi hora habitual ha sido hoy las 5,30.

Voy a ver que puedo hacer.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 11:29 pm

SIGLO XIX

MANUELCARPIO (WIKIPEDIA)
Ir a la navegación
Ir a la búsqueda
Manuel Carpio
Donmanuelcarpio.jpg
Manuel Eulogio Carpio Hernández

“Hipócrates era hombre, y a veces se engañó como todos”
“La máquina del cuerpo humano no es menos admirable que la máquina del Universo ni muestra menos el poder y sabiduría del Criador”
Información personal
Nacimiento 1 de marzo de 1791
Cosamaloapan de Carpio, Flag of Mexico.svg México
Fallecimiento 11 de febrero de 1860
Ciudad de México Flag of Mexico.svg México
Nacionalidad Mexicano
Educación
Educado en

Universidad Nacional Autónoma de México Ver y modificar los datos en Wikidata

Información profesional
Ocupación Poeta, médico, maestro y político
Años activo 1823-1860
Movimiento Romanticismo
Neoclasicismo
Género Poesía
[editar datos en Wikidata]

Manuel Eulogio Carpio Hernández (Cosamaloapan de Carpio, 1 de marzo de 17911​ - Ciudad de México, 11 de febrero de 1860), conocido como Manuel Carpio, fue un relevante intelectual mexicano del siglo XIX. Fue poeta, médico, filósofo, maestro y político, además de ser integrante del Romanticismo mexicano, de la Academia de Letrán, y de la Academia Nacional de San Carlos de México.

Su personalidad y obra se caracterizan por sus profundas convicciones religiosas y humanistas, haciendo que “el amor y la caridad fueran la regla de su vida”.2​
Índice

1 Biografía
1.1 Primeros años y formación
1.2 Estudios de medicina y traslado a la capital
1.2.1 Aforismos y Pronósticos de Hipócrates
1.3 Médico reformador y de vanguardia
1.4 Docencia
1.4.1 Trabajo social
1.4.2 Otras ciencias
1.5 Humanismo
1.6 Actividad política
1.6.1 Actividad política por orden cronológico
1.7 Romanticismo
1.7.1 Jurado en el Himno Nacional Mexicano
1.8 Vida personal
2 Manuel Carpio en la cultura popular
2.1 Centenario de la muerte del poeta
3 Obras
3.1 Publicaciones
3.2 Recopilaciones
4 Bibliografía
5 Referencias
6 Véase también
7 Enlaces externos

Biografía
Primeros años y formación

Manuel Carpio era el octavo hijo del matrimonio formado por el comerciante de algodón, Don Antonio José Carpió nacido en Córdoba, España y de Doña Josefa Hernández nativa del Estado de Veracruz. A muy temprana edad de Manuel, la familia se traslada a la Ciudad de Puebla, por compromisos de trabajo de su señor padre. Al morir su padre en 1796 y enfrentando una penosa situación económica, Carpio valiéndose por sus propios merecimientos, decide ingresar al Seminario Conciliar de Puebla, donde cursa las asignaturas de latinidad, artes, letras, filosofía y teología. Rápidamente y gracias al empeño en sus estudios, logra destacarse entre sus compañeros, lo que llamó la atención de los maestros y padres del Seminario.

Entre sus maestros, logró el amplio reconocimiento del sacerdote Don José Jiménez, profesor de teología, que contaba con una abundante biblioteca y que fue un mentor para él. Una de las mayores pasiones de Manuel Carpio era la lectura, por lo que encontró en la colección de su maestro, y guiado por sus consejos, libros de religión, historia antigua, y clásicos griegos y latinos, hecho que lo marcaría para toda la vida.

Siendo natural y al terminar el curso de teología, pudo haber seguido el camino del sacerdocio, pero sintiéndose no digno para ejercerlo, dado su altísima concepción santa del oficio, opta por cursar la asignatura de derecho. No obstante y al no cubrir sus expectativas intelectuales, decidió optar por estudiar medicina.
Estudios de medicina y traslado a la capital

En aquella época, sólo en la Universidad de Guadalajara y en la Real y Pontificia Universidad de México se impartían cursos de medicina, siendo estos aún básicos y de poca calidad. Para la asignatura de cirugía, en la Ciudad de México existía un curso que duraba cuatro años impartido por dos cirujanos que daban lecciones de anatomía en el Hospital Real, sin requisitos previos; en la Ciudad de Puebla se impartía este curso en el Hospital de San Pedro, aunque con una calidad mucho menor.

Dado los escasos recursos económicos con los que contaba Manuel y al no poder costear su educación en la Universidad de México, decide ingresar al curso impartido en la Ciudad de Puebla. Manuel contó con la fortuna de que un grupo de jóvenes seminaristas optaron por la misma carrera y al ver que el curso no satisfacía del todo sus expectativas, decidieron formar una Academia particular para estudiar por ellos mismos medicina, mientras continuaban con sus cursos en el hospital.

Como muestra de sus estudios, el grupo de estudiantes ofrece una exhibición de fisiología, dedicada al Obispo de la Diócesis,3​ Don Antonio Joaquín Pérez. Manuel Carpió fue uno de los que presentó dicho trabajo. Para el año siguiente, Manuel fue designado Presidente de la Academia por sus mismos compañeros y continuaba con la presentación de actos de sobre anatomía y patología. Terminando sus estudios recibiría el grado de Bachiller.

Tan grata impresión causó Manuel, que el Señor Obispo de la Diócesis, Don Antonio Joaquín Pérez, lo becó con una pensión y lo mando a la Ciudad de México para estudiar en la Universidad. Hacia 1832 lograba el grado de Profesor de Medicina, título obtenido por aprobar los exámenes requeridos ante la junta de facultativos de la Facultad Médica del Distrito.

Manuel Carpio de caracterizó por su formación autodidacta, por el estudio privado. Siempre mostró mucho interés en los adelantos científicos de su época y en las nuevas teorías; aunque fiel a sus convicciones y a su formación, jamás dejó de lado las teorías clásicas y que tanto habían formado su intelecto. Prueba de esto es la traducción al español de los Aforismos y Pronósticos de Hipócrates.
Aforismos y Pronósticos de Hipócrates
Portada de Aforismos y Pronósticos de Hipócrates

Durante sus estudios, tal era el interés de Manuel por la ciencia y la lectura clásica, que habiendo encontrado los aforismos y pronósticos de Hipócrates, decidió traducirlos al español, publicándolos al poco tiempo de obtener el grado bachiller en medicina (1823).

Este libro está dividido en cuatro secciones, siendo las dos primeras la traducción al español del escrito de Hipócrates, y las últimas dos son artículos traducidos del francés, uno sobre el pectoriloquo o estetoscopio y el otro, escrito por el Dr. Joaquín Villa, es sobre la percusión del pecho.

Siendo criticado en un principio por esta traducción, ya que en aquella época el latín era la lengua oficial de enseñanza en la Universidad, Manuel Carpio la justifica en su breve prólogo de esta obra, que a continuación se muestra de forma integra:

Poco satisfecho con las traducciones de los Aforismos y Pronósticos de Hipócrates, unas por incompletas, otras por anticuadas, y todas por inexactas, me puse la obligación de hacer una nueva que libre de semejantes notas, pudiera ser útil a los profesores del arte.

Movióme también a dar este paso, el deseo vivo que tengo de desterrar en lo posible un idioma, que leído y correcto en Cicerón, insinuante y mágico en Virgilio, es intolerable, fastidioso y repugnante en los colegios y universidades, donde, todavía se tiene la ridícula y quijotesca pedantería, de hablar en una lengua cuyos idiotismos se ignoran.No soy tan orgulloso que piense haber llevado la exactitud hasta el extremo: lo he procurado en todo, y si acaso no siempre he podido conseguirlo, atribúyase menos a mi descuido, que al lenguaje latino semibárbaro de los traductores de Hipócrates.
Carpio, Manuel. 1823. Aforismos y Pronósticos de Hipócrates, seguidos del artículo Pectoriloquia del Diccionario de Ciencias Médicas Traducidos al castellano, los primeros del latín, y el último del francés/ Prólogo

Por si fuera poco, Carpio utiliza como introducción la siguiente frase: “Hipócrates era hombre, y a veces se engañó como todos”. Considerada casi como una herejía para su tiempo, esta frase demuestra la época que imperaba en México que vivió Manuel Carpio, el derrumbamiento de las instituciones coloniales para dar paso a un corriente reformadora y novohispana, utilizando el idioma como medio de cambio.

Como dijera José Bernardo Couto en la obra prologada de Manuel Carpio: «El cuidado de seguir la ciencia en sus adelantos lo mantuvo hasta sus últimos días; aunque sin dejarse jamás deslumbrar con novedades.»4​
Médico reformador y de vanguardia

Manuel Carpio recibe la gran influencia de uno de sus maestros, el Dr. Luis José Ignacio Montaña, quien fue un innovador para su época, ya que rechazaba las afirmaciones verbalistas, condenaba prácticas que para algunos estudiosos del tema resultaban perjudiciales y peligrosas, e impulsaba una nueva visión, de que para cada mal existía un medicamento biológico. Este pensamiento marcó a Carpio, quien se empeñó en trasformar el método empírico y tradicionalista, que en ocasiones era perjudicial para la salud, por una enseñanza científica, descriptiva y de vanguardia. Es por esto que se le considera como artífice de la medicina científica en México.

Manuel Carpio vive la transición de la medicina colonial y tradicionalista, a la medicina científica, cuando en México se da el cambio más importante del paradigma médico, del humoral al anátomo-patológico.5​

Como se describe, él es en enlace entre dos épocas, estudiando los conceptos de la medicina tradicional y transformándolo en conocimientos vanguardistas. Es sabido, que Manuel Carpio realizó los primeros estudios e investigaciones con microscopio en México.6​
Docencia

Hacia el año 1833, y una vez que Manuel obtiene el título de médico, forma parte del profesorado del Establecimiento de Ciencias Médicas, siendo el responsable de la cátedra de fisiología e higiene. Es en este recinto, donde su espíritu de investigador lo llevan a contravenir las viejas concepciones médicas y empieza a incorporar nuevos conceptos fisiológicos, en gran medida influenciado por las investigaciones y pensamientos de Thomas Sydenham, de Xavier Bichat y de François Magendie.

Siendo admirador y seguidor del pensamiento de Hipócrates, dedica parte de su investigación y docencia a depurar las cátedras influenciadas por las teorías de Brown y de François Broussais, que el consideraba como "malas influencias".7​ Asimismo y como lo dijera Don Bernardo Couto, el comportamiento de Carpio a estas ideas era: Oyólas con precaución, púsolas luego al crisol de la observación y el raciocinio, no tardó en decidirse contra ellas. Ni se contentó con desecharlas para sí; sino que persuadido de que además de falsas, eran nocivas, las atacó de todas maneras; en escritos científicos, en la conversación familiar, hasta con el arma del chiste.4​

Existe un epigrama, que parecía que entre broma y poesía, parecía decir mucho del pensamiento Manuel Carpio:

Método de nuestros días
Luego que algún mal asoma
Agua de malvas o goma,
Sanguijuelas o sangrías,
Y que el enfermo no coma.
Manuel Carpio, Epigrama, sin fecha conocida

El Establecimiento de Ciencias Médicas, se vio atrapado en la situación política que imperaba en esa época, por lo que al año siguiente corrió el riesgo de cerrar sus puertas para siempre. Pero gracias al empeño y dedicación del profesorado del Establecimiento, a su decidida participación, se esforzaron en salvarlo. Sin sueldo, sin recursos para los gastos más necesarios; privados de un lugar para la enseñanza; haciendo del día a día una conquista, o más bien, ejerciendo un apostolado de la ciencia. Fue de esta forma en que Carpio junto con el profesorado logran salvar el Establecimiento, lugar donde Manuel Carpio siguió impartiendo clases hasta el día de su muerte.
Antigua Academia de San Carlos en 1867.

Contando con afamada reputación como médico, decide dedicarse de forma total a la vida académica (pasión que abrazo hasta el día de su muerte) en lugar de una carrera como médico privado. Entre sus innumerables actividades, fue miembro de la Primera Academia de Medicina (1836 - 1841), del cual en distintas épocas fue Secretario y Presidente. El espíritu aventurero y académico de Manuel, lo lleva ser editor y director del Periódico de la Academia, miembro de la Comisión Nacional de Estudios y vicepresidente del Consejo Superior de Salubridad que en 1841 reemplazó a la Facultad médica del Distrito.

Manuel dividía su tiempo entre las asignaturas del Establecimiento de Ciencias Médicas, las clases de anatomía que impartía a los estudiantes de la Academia Nacional de San Carlos de México (hoy Escuela Nacional de Artes Plásticas) en donde el reconocido pintor y paisajista mexicano José María Velasco fue uno de sus tantos alumnos y en algunas consultas a gente de escasos recursos, todas estas siempre de forma gratuita. En su biografía, el carácter humanista de Carpio quedaba plasmado:

Bondadoso é indulgente, como he dicho, con los enfermos, jamás sin embargo lisonjeaba, ni mentía, ni halagaba manías; que todo eso era incompatible con la mesura y gravedad de su carácter. Algunos libros se han escrito de moral médica: creo que bastaría por todos uno que contase cómo ejercía Carpió su oficio.8​

La Universidad de México le dio espontáneamente en 1854 el grado de Doctor, incorporándolo al gremio, conforme a los estatutos, sin exigirle ninguna nueva prueba, ni gastos; y seguidamente le confirió las cátedras de Higiene y de Historia de las ciencias médicas.
Trabajo social

Manuel Carpio siempre buscó la forma de educar y generar hábitos de higiene en la población, es así que decide escribir un libro titulado Medicina Doméstica, en el cual enseñaba los principios básicos de higiene, primeros auxilios y pequeñas intervenciones quirúrgicas con los elementos indispensables que existían en cualquier hogar de una familia mexicana.

De gran utilidad, especialmente en el campo y en lugares en donde el acceso a la medicina resultaba prácticamente imposible, Bernardo Couto explicaba que para escribir una obra de este tipo, se debe reunir dotes que parece imposible hermanar; suma claridad, suma exactitud, completa seguridad de doctrina; y al mismo tiempo nada de aparato científico8​
Otras ciencias

Más allá de la medicina, la docencia, la anatomía, la higiene y la salud pública, Carpio mostraba gran interés en otras ciencias: la geología, y la astronomía, disciplina que le era fascinante.

La arqueología, la ciencia sagrada, y las bellas artes, llamaron siempre su atención. Su afición a las obras de los clásicos de Grecia]] y Roma, la historia de antiguas civilizaciones como las de Nínive, Babilonia, Siria, Egipto, formaban para el un aliciente más a su intelecto. Asiduo seguidor de los descubrimientos de Jean-François Champollion, buscó seguirlos lo mejor posible y a la medida que encontraba información en México.

Lo mismo hizo con las investigaciones sobre las ruinas de las ciudades de Asiría y Caldea. Pero por sobre todo, Palestina era para él su predilección: a Flavio Josefo lo había leído quizá tanto como a Hipócrates, y los viajeros de Tierra Santa eran un escape para su imaginación.

Por si fuera poco, se encargó de la edición, dirección y publicación de la obra Tierra Santa, que imprimió Mariano Galván, decano y benemérito de la librería en México. El fondo del libro es la parte del Itinerario de Chateaubriand, que trata de Siria y Egipto.9​

Otro de los autores que le llenaban el ojo era Calmet. Traductor, por encargo de Galvan, se dio a la tarea de traducir al español partes de la Biblia de Avignon o de Vencée, ya que fue el encargado de la traducción del Deuteronomio y del Libro de Josué; probablemente al profeta Jeremías también lo tradujo.
Humanismo

Manuel Carpio era en propia definición de Bernardo Couto: un hombre genialmente bueno, incapaz de aborrecer sino el vicio en sí mismo. Yo no he conocido persona que menos se permitiera juzgar mal de nadie, ni manifestar opinión o sentimiento contrario a otro. Delante de él la murmuración tenía que callar, porque con su presencia grave y severa le obligaba a guardar mesura.4​

De impecable lenguaje y buenas costumbres, los chocarreros y lenguaraces jamás hallaron acogida con él. Y no porque fuera de carácter amargado y sin gracia, al contrario con un fino sentido del humor, que en ocasiones el sarcasmo y los chistoretes eran parte de su conversación, más sin embargo no toleraba que algún comentario hiriese a persona, que se afectara la reputación, ni que se rebajaran las cosas que el consideraba básicas en el trato humano.

Su bondad sin embargo, no era muestra de debilidad o de miedo para afrontar sus deberes, por duros que fuesen. Actuaba como dictaminaba su conciencia, y practicaba a la letra la máxima de Leibniz: La justicia es la caridad del sabio. Manuel Carpió poseía su alma en sosiego, y era siempre señor de sí mismo. Amaba sobremanera la verdad en todas las cosas, y la mentira era para su corazón lo que el sofisma para su entendimiento; objeto de una repugnancia instintiva, anterior a toda reflexión.8​

Se dice que era excelente amigo, bondadoso con cualquier persona, pero selecto de otorgar su amistad, sabiendo el costo de esta. De fuerte formación católica, jamás interfirió en otras creencias, al contrario las respetaba. Su formación solo la enseñaba a través de sus actos. Las disputas religiosas le parecían nocivas, y seguía con entera pero razonada fe la creencia de la Iglesia católica.8​
Actividad política

Manuel Carpio también se dio el tiempo suficiente para incursionar dentro de la administración pública y la política. En 1824, fungió como Redactor de actas de la legislatura del Estado de México, después fue electo Diputado al Congreso General por el mismo estado para el bienio de 1825-1826. De buena reputación en el Congreso, fue elevado a Presidente de la Cámara en algún momento

Para el siguiente periodo, en su estado natal, Veracruz, fue consejero del Gobierno Estatal y Diputado local por el Partido Conservador Mexicano. En aquel momento, el Congreso y el Gobierno Estatal se opusieron al bando yorkino, que se había para entonces organizado en logias masónicas bajo encargo y supervisión del Embajador norteamericano Joel R. Poinsett. Para defender y justificar su postura, la Legislatura local decidió redactar un manifiesto, encargo que se dio a Manuel Carpio. El manifiesto se publicó el 19 de junio de 1827, escrito que causó impacto, redactado con fuerza y vehemencia. En algunos sectores causó tanta impresión, que no daban crédito al escrito de Carpio, dada su fuerza y al contrastante carácter templado de quien lo escribió.

Al fracaso de la Revolución de Tulancingo, Manuel Carpió, que había atraído sobre sí la atención, sufrió amenazas, y temió ser blanco de la saña del bando vencedor, por lo que decide exiliarse en el Estado de Puebla. En septiembre de 1828, y con la elección de Presidente de la República a poco a tiempo, volvió a Xalapa, votó como sus colegas de Congreso en favor de Manuel Gómez Pedraza y contra el general Vicente Guerrero, candidato de los yorkinos. Pero una vez que se desconoció el resultado de las elecciones generales, que llevaron a Guerrero a la Presidencia, decide retirarse y regresar a la Ciudad de México.

Era una época en que la situación política en el país era débil y complicada, enmarcada por una guerra civil entre liberales y conservadores. Manuel Carpio, a pesar de sus actividades políticas, siempre se mantuvo al margen de las luchas sangrientas e inmisericordes. Como lo explica Luis Ramón Bustos,10​ el comportamiento del poeta era:

Allí donde otros disputan a muerte, él tan sólo se recrea con vinos dulces de Judea. Oye consoladores tañidos de lucios laúdes; salmos que se desgranan con melodiosa piedad; campos y montes que, cuando el orto inicia, entonan alabanzas a Dios. Es un médico que pastorea rebaños. Por eso no está aquí, por eso ronda -día tras día y sin conocerla- Tierra Santa. Oriente le guía. Sólo hacia Oriente encamina sus pasos.
Luis Ramón Bustos, Hablando de Manuel Carpio en La Crónica

Al paso de los años regresó a la actividad política, siendo que en 1837 fue miembro de la Junta Departamental de México. Por derecho establecido en las Bases Orgánicas, debió entrar a las Cámaras de 1846; pero antes cayó aquella constitución por la asonada de San Luis Potosí. Después de la paz de Guadalupe, en 1848 fue miembro de la Cámara de Diputados, y en 1851 de la del Senado. En enero de 1858 entró al Consejo de Estado, como representante de Nuevo León; mas a mediados del mismo año renunció el cargo, como lo hablan hecho varios de sus colegas, cuando se anunció que iba a adoptarse una política menos templada que la que había seguido el primer ministerio del Plan de Tacubaya.

Pocas veces tomaba parte en las discusiones públicas, y más bien se daba al trabajo de comisiones. En estas y en el acto de votar mostraba siempre imparcialidad y rectitud. Por principios, por carácter, por los hábitos todos de su vida, él no podía pertenecer al bando popular; pero tampoco podía avenirse con las destemplanzas del poder arbitrario. Patriota sincero, amando con pasión el país de su nacimiento, y queriendo para él ventura y buen nombre, no podía desear sino un gobierno de orden y justicia, que respetara el derecho donde quiera que estuviese, y que de verdad, sin estrépito ni agitaciones, promoviera el adelantamiento de la República. Todo el mundo hacia justicia a sus sentimientos, y todos los partidos al fin respetaron su persona y estimaron su virtud.
Actividad política por orden cronológico
Encargos públicos y académicos Instancia Cargo Periodo
Partido Conservador de México Miembro del Partido Conservador
1824 - 1858
Congreso del Estado de México Redactor de Actas
1824
Congreso General de la Federación Diputado por el Estado de México
1827 - 1828
Congreso General de la Federación Presidente de la Cámara de Diputados
1828
Junta Departamental de México Miembro de la Junta
1837
Academia de Medicina de México Miembro de la Academia
1836 - 1841
Academia de Medicina de México Secretario y Presidente En diversos momentos entre
1836 - 1841
Periódico de la Academia de Medicina de México Director y Editor
1836 - 1841
Comisión Nacional de Estudios Miembro de la Comisión
1840 - ?
Consejo Superior de Salubridad Vicepresidente
1841 - ?
Congreso General de la Federación Diputado por el Estado de Veracruz.11​
1846
Congreso General de la Federación Diputado por el Estado de Veracruz
1848- 1849
Congreso General de la Federación Senador por el Estado de Veracruz
1850 - 1852
Concurso "Himno a la Patria" Jurado
1853
Academia de Letrán Miembro de la Academia
1836- 1856
Academia Nacional de San Carlos de México Secretario Provisional
1856 - 1857
Consejo de Estado Representante del Estado de Nuevo León
1858
Establecimiento de Ciencias Médicas Catedrático
1833 - 1860
Academia Nacional de San Carlos de México Académico honorario
1843 - 1860
Romanticismo
Portada de Poesías del Sr. Doctor Don Manuel Carpio

Considerado como el Padre del Romanticismo mexicano para algunos autores [cita requerida], Carpio era un hombre de basta cultura y una fuerte formación religiosa. Desde muy temprana edad, e inducido por sus padres y después por sus estudios en el Seminario Conciliar de Puebla, la influencia católica fue el sello que marcaría sus obras. Humanista y de refinada cultura, de buena formación académica y de tendencias conservadoras, los temas históricos y religiosos fueron el hilo conductor de la poesía de Manuel en el naciente romanticismo mexicano. José Luis Martines, llamaba a Manuel Carpio y a José Joaquín Pesado los referentes del «romanticismo del pasado.»12​

El fuerte arraigo católico y conservador de Manuel, hizo que su espíritu compasivo, caritativo y contemplativo se reflejara en cada una de sus poesías, buscando la perfección de la forma y la claridad en la expresión.2​

Bernardo Couto lo llamó Musa vetat morí (el arte de la palabra libra de morir) como hubiera sentenciado siglos antes el gran poeta latino Horacio. Se introdujo en este maravilloso oficio en edad avanzada, cerca de los cuarenta años, y solo cuando se sintió apto y basto de conocimientos. Su primera obra -1832- fue una Oda a la Virgen de Guadalupe, la cual se entregó en la función anual que los comerciantes de la Ciudad de México celebraban año con año. En los siguientes años, Mariano Galván le encargaría otras composiciones sobre al mismo tema a Manuel Carpio para incluirlo en el calendario anual que editaba.

En 1849, José Joaquín Pesado reunió las obras publicadas del poeta en un solo tomo, para lo cual también incluyó obras inéditas, además de ser prologado por el mismo. La publicación alcanzó el reconocimiento general y fue de gran aceptación en el círculo literario. Couto hace un análisis de la situación en la que se encontraba la literatura mexicana en esa época: si se compara lo que se escribía hacia el año de 1830, con lo que dos siglos antes habían producido Valbuena, Ruiz de Alarcón, Sor Juana Inés de la Cruz, la comparación es notoriamente desventajosa para el tiempo posterior, y hay que convenir en que habíamos atrasado en vez de adelantar.

En la poesía de Carpio se encuentra una rima simple y exacta, variada y rica; pareciera que escribiera versos de la forma más simple sin ni siquiera redondear sus estrofas. Sin andarse buscando de propósito consonantes difíciles, no los esquiva cuando se "le ofrecen al paso, ni le hacen jamás sacrificar su pensamiento". Escribir en verso es lo suyo, es exacto y puro. Su estilo es limpio y claro, aunque en ocasiones abuzó por buscar la perfección de estilo, nunca dejó llevarse por la tentación de la prosa, no porque esta fuese mala, si no porque no correspondía a su ser. La poesía de Carpio básicamente se centró en dos temas: La Biblia, y los pasajes naturales de Cosamaloapan, de donde era originario. Tal fue su amor por su tierra natal, que popularmente se le empezó a llamar El Cantor del Terruño.13​

Se cree que en la poesía de Manuel Carpio existían dos grandes problemas, el primero: la monotonía que de sus composiciones, las cuales parecían ser un producción en serie, porque en todas están los mismos elementos y las mismas pasiones: el segundo, que esos elementos están integrados y compuestos profundamente en cada una de sus obras. Couto lo señaló como

..."tal vez lo hubiera evitado todo, si no hubiera visto con despego la poesía de pensamiento, en que tantos recursos encuentran los talentos superiores; la poesía al modo horaciano. Pero, sea genio, sea sistema, él seguía otro camino.
Bernardo Couto

Esa forma de escribir, no solo la plasmaba en sus obras literarias, sino que procuraba difundirlas y sostenerlas de palabra. Así lo hizo constantemente en la Academia de Letrán, que desde el año de 1836 hasta el de 1856 acostumbraron juntarse una vez cada semana, para leer y examinar sus composiciones, y discutir los principios del arte. A esas reuniones asistían Andrés Quintana Roo, José María Lacunza y Juan N. Lacunza, Joaquín Pesado, Guillermo Prieto, Francisco Ortega, Alejandro Arango, entre otros.

El papel de Manuel Carpió en la Academia era siempre el de mantenedor de los principios severos del gusto clásico; en el tribunal de su juicio no alcanzaba indulgencia lo que se ajustaba estrictamente a esos principios. Lo mismo que en la poesía, le pasaba en bellas artes, de las que también fue aficionado. Ninguna pintura, ninguna estatua le llamó jamás la atención, si el asunto no era noble, y si no estaba desempeñado con grandiosidad y con pureza de estilo. Fue secretario provisional de 1856 a 1857 de la Academia de San Carlos, de la que también era Académico honorario.

Su formación, era blanco de críticas. Al respecto Luis Ramón Bustos,10​ hace la siguiente aclaración:

Lo suyo es leer, aprender siempre, hacerse espíritu. De ahí que resulte tan absurdo que furibundos liberales le cataloguen de furibundo conservador. Quien le conoce, sabe que su reino no es de este mundo; que su alma, entera y plena, pertenece exclusivamente al Señor. Suelen sus amigos agobiarlo con reconocimientos y aplausos. Hombres de ciencia, poetas consagrados, han escrito eruditos comentarios, profusos estudios que confirman sus dotes en ambas sendas... Nada le importan los boatos, los cantos de sirena de la fama, la veleidosa fortuna. En un siglo donde el oro y las armas imperan, su solo escudo es la plegaria... No posee moblaje lujoso: modestas viandas y cristalina agua adornan su mesa... Sabe lavar el corazón con versos sencillos, restaura cuerpos maltrechos con tónicos unciosos. Es, apenas, un hombre de Dios .
Luis Ramón Bustos, Hablando de Manuel Carpio en La Crónica

Jurado en el Himno Nacional Mexicano

En 1853, el gobierno de Antonio López de Santa Anna, convoca a un concurso para la composición de la letra del Himno Nacional Mexicano. Como miembros del jurado, fueron seleccionados tres importantes intelectuales de la época: Bernardo Couto, José Joaquín Pesado, y Manuel Carpio.
Vida personal

Manuel Carpio se casó con Guadalupe Berruecos, matrimonio que procreó cinco hijos. Esta familia tuvo un comportamiento ejemplar y fue reconocida por sus actos caritativos. En 1856 muere su esposa y tres años después, su cuñado, Rafael Berruecos, al que quería como un hermano. Estos hechos le dejarían una profunda tristeza y pena hasta el día de su muerte.[cita requerida]

Se vio aquejado por una penosa enfermedad cerebral (que se explicó por una especie de oblivion, ya que presentaba fuertes dolores de cabeza, cegueras momentáneas, mareos y pérdida de memoria), que lo mermó durante más de un año. El 11 de febrero de 1860, sufre un ataque, que le deja sin vida varias horas después.[cita requerida]

Sus funerales fueron públicos y llenos de dolor, dignos del que en aquella época se le pudo considerar el primer hombre de la ciudad. Alumnos de la clase de escultura de la Academia de San Carlos, bajo la dirección de Manuel Vilar, sacaron poco antes de su muerte un busto del poeta, de tamaño mayor que el natural y de forma de homenaje.[cita requerida]

Y, como dijera Bernardo Couto, "Del talento y la bondad unidos es imposible hablar sin algún sabor de alabanza."[cita requerida]
Manuel Carpio en la cultura popular
Mapa del municipio de Cosamaloapan de Carpio

En 1918, por Decreto publicado el 4 de junio, el municipio de Cosamaloapan recibe el nombre de Cosamaloapan de Carpio, en honor al médico y poeta.14​

En las tres principales metrópolis de la República Mexicana, existen calles y avenidas nombradas Manuel Carpio, de las cuales la Ciudad de México cuenta con 10.
Centenario de la muerte del poeta

En la celebración del centenario de la muerte de Manuel Carpio, el 11 de marzo de 1960, se compone un himno en su honor. He aquí un fragmento de este:

Himno a Don Manuel Carpio

Coro.

¡Oh Carpio! Tu fama
nimbada de gloria,
fulgura en la historia
con regio esplendor…
Las frondas te cantan
y el pueblo que te ama
te rinde tributo
de paz y de amor.

Música: Claudio Bautista Aguilar
Letra: Aurora Ferat de Zamacona


Cantado por primera vez en el Centenario del fallecimiento del Dr. Manuel Eulogio Carpio Hernández.15​
Obras
Publicaciones

Carpio, Manuel (1832). Mariano Galván Rivera, ed. La Tierra Santa, o descripción exacta de Joppe, Nazareth, Belén, el Monte de los Olivos, Jerusalen y otros lugares célebres en el Evangelio. A lo que se agrega una noticia sobre otros sitios notables en la historia del pueblo hebreo (1era edición). México.
Carpio, Manuel (1832). Periódico de la Academia de Medicina de México. En 5 tomos (1era edición). México: Cuatro primeros en la imprenta de Galván, y el último en la de Ojeda.
Carpio, Manuel (1860). Poesías del Sr. Dr. Don Manuel Carpio. Con Su Biografía escrita por el Sr. Dr. Don José Bernardo Couto (2a edición). México: Imprenta de Andrade y Escalante.
Carpio, Manuel (1823). Aforismos y Pronósticos de Hipócrates, seguidos del artículo Pectorílouo del Diccionario de Ciencias Médicas Traducidos al castellano, los primeros del latín, y el último del francés 1 (12) (1era edición). México: oficina de D. Mariano Ontiveros.
Carpio, Manuel (1845). Medicina doméstica (1era edición). México: Sin datos.

Recopilaciones

Carpio, Manuel; Pesado, José Joaquín, et al (2000). Poesía romántica mexicana (antología) (1era edición). México: Educal, S.A. de C.V. ISBN 968-27-0919-9.
Carpio, Manuel (1987). Poesía (Colección UV Rescate) (1era edición). México: Universidad Veracruzana. ISBN 968-83-4070-7.
Montes de Oca, Francisco (1993). «Ocho Siglos De Poesía: En Lengua Castellana». Sepan cuantos (873). ISBN 968-43-2784-6.

Bibliografía

Carpio, Manuel (1860). Poesías del Sr. Dr. Don Manuel Carpio. Con Su Biografía escrita por el Sr. Dr. Don José Bernardo Couto (2a edición). México: Imprenta de Andrade y Escalante.
Carpio, Manuel (1823). Aforismos y Pronósticos de Hipócrates, seguidos del artículo Pectorílouo del Diccionario de Ciencias Médicas Traducidos al castellano, los primeros del latín, y el último del francés 1 (12) (1era edición). México: Oficina de D. Mariano Ontiveros.
Miguel León-Portilla, ed. (1986). «Tomo I». Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México (Quinta edición edición). México: Porrua. ISBN 968-45-2155-3.
«Tomo 9». Historia de México. (2a. ed. edición). México: Salvat Mexicana de Ediciones. 1978. ISBN 968-32-0007-9.
Instituto Nacional de Educación de los Adultos, ed. (1998). Personajes de Veracruz (1a. ed. edición). Xalapa, Ver.: Artes Gráficas Graphos.
Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, ed. (2005). Enciclopedia de los Municipios de México. México: Secretaría de Gobernación.
Poder Legislativo del Estado de Veracruz, ed. (1992). Compilación de Ordenamientos Municipales 1824-1992. Xalapa, Ver.: Editora de Gobierno.
Sanfilippo, José (Julio - Agosto 2005). «Historia y filosofía de la medicina. El hipocratismo en tiempos del Dr. Manuel E. Carpio». Revista de la Facultad de Medicina, UNAM. 48 (4).

Referencias

En sus Memorias de mis tiempos (Colección "Sepan Cuantos...", núm. 481, p. 80, México, Porrúa, 1985), Guillermo Prieto da el año 1790.
Biografía de personajes veracruzanos / Manuel Carpio. Gobierno del Estado de Veracruz; Dolores González Andrade.
Erigida originalmente como la Diócesis de Tlaxcala, el 13 de octubre de 1525. Elevada el 11 de agosto de 1903 al rango de archidiócesis metropolitana, en esta misma ocasión cambia su sede de Tlaxcala a Puebla, con el consecuente cambio de nombre.
Carpio, Manuel (1860), Poesías del Sr. Dr. Don Manuel Carpio. Con Su Biografía escrita por el Sr. Dr. Don José Bernardo Couto.
Sanfilippo, José (2005), Historia y filosofía de la medicina. El hipocratismo en tiempos del Dr. Manuel E. Carpio. Facultad de Medicina. UNAM.
Historia de México. Tomo 9. Pág. 1979. Salvat Mexicana de Ediciones. México (1978).
Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México. Tomo I. Pag. 504. México (1986).
ídem.
La Tierra Santa, o descripción exacta de Joppe, Nazareth, Belén, el Monte de los Olivos, Jerusalen y otros lugares célebres en el Evangelio. A lo que se agrega una noticia sobre otros sitios notables en la historia del pueblo hebreo. Publicada por Mariano Galván Rivera. México, 1842. vol. 89
[1] Hablando de Manuel Carpio en La Crónica; por Luis Ramón Bustos.
Por derecho establecido en las Bases Orgánicas, debió entrar a las Cámaras de 1846; pero antes cayó aquella constitución por la asonada de San Luis Potosí
Historia de México. Tomo 9. Pág. 1963. Salvat Mexicana de Ediciones. México (1978).
ídem
Enciclopedia de los municipios de México

http://portal.veracruz.gob.mx/pls/portal/docs/PAGE/CEJM/ARCHIVOSPDFS/COSAMALOAPANPDF/LETRAS.PDF

Véase también


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 11:33 pm

SIGLO XIX

MANUELCARPIO

AL RÍO DE COSAMALOAPÁN

Arrebatado y caudaloso río
que riegas de mi pueblo las praderas,
¡quién pudiera llorar en tus riberas
en la redonda luna al rayo frío!

De noche en mi agitado desvarío
me parece estar viendo tus palmeras,
tus naranjos en flor y enredaderas,
y tus lirios cubiertos de rocío.

¡Quién le diera tan sólo una mirada
a la dulce y modesta casa mía,
donde nací, como ave en la enramada!

Pero tus olas ruedan en el día
sobre las ruinas, ¡ay!, de esa morada,
donde feliz en mi niñez vivía.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Pascual Lopez Sanchez
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 32332
Fecha de inscripción : 28/06/2009
Localización : Murcia / Muchas veces en Mazarrón/ Algunas en Cieza ( amo la ciudad donde nací; amo su río - Río Segura_ y amo sus montes secos llenos de espartizales)

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér Sep 05, 2018 11:53 pm

SIGLO XIX

MANUELCARPIO

LAS TROYANAS


Fue tomada a traición Troya inocente;
murió el rey con la flor de sus troyanos,
y con sangre mancháronse inhumanos
los griegos, de los pies hasta la frente.

Entre el lloro y los gritos de la gente
al fin quemaron enemigas manos
muros y templos y los dioses vanos,
las torres y el alcázar eminente.

Mas la reina y sus fieles compañeras,
esclavas de señores arrogantes,
fueron a dar a tierras extranjeras;

Y a orillas de los mares resonantes
sentábanse a llorar las prisioneras,
vueltos a Ilión los pálidos semblantes.


Las referencias sobre este autor son notables. La biblioteca Virtual Cervantes le dedicaun espacio, aunque no muy extenso con algunos poemas suyos. Por algo es considerado el PADRE DEL ROMANTICISMO MEXICANO. Sin embargo, a la hora de buscar poemas, la cosa no es tan fácil. Por supuesto, el poema más repetido es el RÍO DE COSAMALOAPÁN; aunque pueden encontrarse . La UNAM, que venimos usando en Poesía social mexicana, tiene un interesante estudio sobre el autor.
El soneto LAS TROYANAS LO ENCONTRÉ DE FORMA TOTALMENTE FORTUITA... Buscando.

He puesto estos datos por si alguien quiere llegar a más. Puede hacerse y promete ser interesante.

Y por mí, puedes continuar cuando quieras, LLuvia.


_________________
PASCUAL LOPEZ SANCHEZ
avatar
Lluvia Abril
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 27706
Fecha de inscripción : 17/04/2011

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Jue Sep 06, 2018 9:50 pm

SIGLO XIX

Carrasquilla, Ricardo
Colombia. 1827 - 1885
Poeta.



Ricardo Carrasquilla y Ortega

Ricardo Carrasquilla y Ortega Escritor costumbrista, poeta, filósofo y educador.
Este ilustre literato y educador, fue cofundador del Liceo de la Infancia y del Instituto de Cristo. En 1886 instauró con José Manuel Marroquín, "La sociedad de estudios religiosos". Entre sus obras más importantes se destacan Las fiestas de Bogotá, Coplas, Ecos de los zarzos y la antología poética Ofrendas del ingenio. Carrasquilla nació en Quibdó.

Biografía

Nacido en Quibdó, el 22 de agosto de 1827,. Fueron sus padres el coronel Pedro Carrasquilla natural de Honde (Tolima) y donde cruz ortega natural de Funza (Bogotá).

Trayectoria de su vida

Muy niño fue llevado a Bogotá donde educó y forma su hogar. Como poeta jocoso descolló en el grupo del Mosaico y se codeó con ingenios como José Mari Marroquín y Joaquín Pablo Posada; todo suceso triste o alegre, público o privado, que llamara la atención obtenía de su ingenio una letrilla, unas coplas, unas décimas.
Era hombre de grave continente, sencillo en todos sus gustos, digno en su pobreza, sobrio y mesurado en todo, austero en sus costumbres, infantil en su ternura conyugal, purísimo en sus pensamientos, palabras y obras, profunda e incontrastablemente religioso, noble y caballero en todo. No había en su semblante, lleno y apacible, un rasgo que no indicase lucidez de inteligencia, vigor y entereza de voluntad, nobleza de sentimiento, seriedad de criterio espiritualismo profundo, santidad de alma, caridad y fe apostólicas y tranquilidad de conciencia.
A lo largo de su existencia, D. Ricardo Carrasquilla sobresalió como eminente institutor, estructurado filósofo, poeta festivo y orador religioso de gran elocuencia. Con los hermanos Juan Francisco y José Joaquín Ortiz fundó el Instituto de Cristo y, posteriormente, en asocio de D. Ignacio Gutiérrez Vergara, el Liceo de la Infancia, que sostuvo con entera dedicación y esmero por cerca de cuarenta años. En unión de su pariente D. José Manuel Marroquín creó en 1866 la Sociedad de estudios religiosos; fue, además, uno de los fundado-res de la Sociedad de San Vicente de Paúl y miembro de la Academia Colombiana, del Liceo Granadino y de la célebre agrupación literaria El Mosaico. Co-laboró en La Esperanza, El Porvenir, El Mosaico, El Zipa y es autor de Coplas, Ecos de los zarzos, Fiestas de Bogotá, Problemas de aritmética y Sofismas anticatólicos.
No participo directamente en Política pero en 1854 intervino en una de nuestras guerras civiles como adjunto el estado mayor del General Herrán, cabeza de la reacción de la creación conservadora.
Ricardo Carrasquilla confesó ser chocoano, el Chocó siempre se ha sentido orgulloso de él. Lo nombra cada vez que en cualquier rincón del Depto se canta su himno oficial, y le consagró su mejor centro educativa el Colegio Carrasquilla.

Muerte

Falleció en Bogotá el 24 de diciembre de 1886.


_________________



El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

HIPÓCRATES

Contenido patrocinado

Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Miér Sep 26, 2018 7:28 am