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III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

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Pascual Lopez Sanchez
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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Jue 12 Jul 2018 - 0:45

SIGLO XIX

JOAQUÍN NICOLÁS ARAMBURU TORRES

SONETOS


El componte


Ved la víctima allí. Sangran sus brazos
bajo la cruel presión de las esposas;
hieren su oído frases injuriosas
y su espalda terrible latigazos.



Ya le arrancan las ropas a pedazos,
ya le imputan mil faltas bochornosas;
no son hombres: son águilas sañosas
que desgarran su carne a picotazos.



Ya rodó en tierra. De su triunfo ahíta
se yergue y ríe la insolente saña
y en pos de nuevas víctimas se agita.



¡Cómo nos burla la cultura extraña,
al ver que aún la Inquisición maldita
funciona en tierras de la pobre España!





La mañana en el sitio


Ya la primera luz de la mañana
baña el altivo monte y la colina
y, cual níveo celaje, la neblina
se reconcentra y flota en la sabana.



Por el techo, de verde palma cana,
se filtra el humo azul de la cocina;
pica, con sus polluelos, la gallina
el maíz que un muchacho le desgrana.



Relincha el potro; zumba la colmena
que sale en pos del néctar de las flores;
cerca del surco, de impaciencia llena,



la yunta está de toros bramadores
y el guajiro a la puerta de la choza,
bebiendo a sorbos el café, se goza.





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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Jue 12 Jul 2018 - 0:48

SIGLO XIX

JOAQUÍN NICOLÁS ARAMBURU TORRES


Sol sin fuego


Hizo Dios tu poblada cabellera
de un jirón de la noche tenebrosa,
y tu pequeña boca primorosa
de una tarde gentil de primavera.



Del astro de más brillo de la esfera
tomó la luz de tu mirar la diosa,
y de un alba de Abril, la pudorosa
mejilla que al clavel envidia diera.



Hizo tu planta breve, de la brisa
que se pasea en el vergel ameno,
de un rayo de la luna tu sonrisa,



de un diáfano celaje tu albo seno;
mas, ¡ay! formó tu corazón, tan solo
del blanco hielo que condensa el Polo.





A Dios


¿En dónde está ese Dios que no me oído
cuando mil y mil veces le he llamado
con gritos de dolor desesperado,
en el naufragio de mi bien perdido?



¿En qué lugar del mundo se ha escondido
que en vano por doquiera le he buscado,
y en la lucha indefenso me ha dejado,
del mal esclavo, de la duda herido?



¿Arriba estás? Pues ve desde la altura
esta contienda desigual y horrible
que el mismo tiempo que mi vida dura.



Y si aún me juzgas corazón sensible,
amante y resignado en mi amargura,
pedirás, con ser Dios, un imposible.





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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Jue 12 Jul 2018 - 23:56

SIGLO XIX

ALEJANDRO ARANGO Y ESCANDÓN
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
Generación 1825


Nació en Puebla, Pue., el 10 de julio de 1821; falleció en México, D.F., el 28 de febrero de 1883. Ingresó en la Aca-demia el 11 de septiembre de 1875 como numerario; silla que ocupó: II (1º). Cargos: Bibliotecario (1º): 1875-1883; Director (2º): 1877-1883.

En la lápida mortuoria de Fray Luis de León se hace constar, para perpetua memoria, que el Magister, Frater Luisius, era Peritissimus Divinarum Humanarumque Artium et Trium Linguarum, conocedor a fondo de la ciencia de Dios, la teología, y de las letras humanas y, por lo uno y por lo otro, sabio, con sabiduría singular, en las lenguas clásicas, la griega y la romana, y en la lengua sacra, o sea, la hebrea. Sin el dominio de estos vehículos de comunicación no se puede ser escriturario, intérprete por tanto, de la palabra de Dios, ni se puede expresar con certidumbre, llaneza, precisión y elegancia, el propio pensamiento. Pero esto no quiere decir, de ninguna manera, que la palabra castellana no sea un digno instrumento de difusión de las verdades, la divina y la humana.
"A los que dicen que no leen aquestos mis libros [dice Fray Luis, citado por Arango y Escandón en su meritísima obra sobre este escritor, página 163] por estar en romance, y que en latín los leyeran, se les responde que les debe poco su lengua, pues por ella aborrecen lo que, si estuviera en otra, tuvieran por bueno. Y no sé yo de dónde les nace el estar mal con ella, que ni ella lo merece, ni ellos saben tanto de la latina, que no sepan más de la suya, por poco que della sepan, como de hecho saben della poquísimo muchos. Y de éstos son los que dicen que no hablo en romance, porque no hablo desatadamente y sin orden; y porque pongo en las palabras concierto y las escojo, y les doy su lugar. Porque piensan que hablar romance es hablar como se habla en el vulgo y no conocen que el bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio, ansí en lo que se dice, como en la manera como se dice. Y negocio que de las palabras que todos hablan, elige las que convienen y mira el sonido de ellas, y aun cuenta a veces las letras, y las pesa y las mide, y las compone para que no solamente digan con claridad lo que se pretende decir, sino también con armonía y dulzura."
Arango y Escandón está indisolublemente unido a Fray Luis, lo cual, a más de ser una positiva realidad de harta valía, en las letras castellanas, es para nosotros, sus compatriotas y, nombrada y señaladamente para la Academia Mexicana, una honra muy particular. La severa disciplina humanística, adquirida con interés y com-placencia de su parte, en instituciones europeas desde su temprana juventud, hizo de él una vez asimilada en plenitud, un varón insigne, representante titulado y, por el mismo caso, comunicativo, de la cultura en México allá en los comienzos de la segunda mitad del siglo XIX. Traductor de obras del francés y del italiano, notable latinista, poeta religioso, amante consciente de todas las manifestaciones de cultura, impulsor de los estudios de las lenguas muertas en que se escribieron los libros, testimonio viviente de nuestro ser y figura, son las características, de nombradía imperecedera, que fuerza es considerar como las razones de nuestra honra, la cual honra, intelectual como es, fuerza es, también, corresponder honrándolo a él intelectualmente.
Y nada mejor, para este fin, que celebrar su amor a la lengua castellana, manifestado magistralmente en sus hondas, exhaustivas reflexiones, preñadas de sustancia, de prudentes conjeturas y de penetrantes juicios, con que desentrañó la personalidad de fray Luis de León en su libro, modelo de investigación y de crítica literaria, en que estudió los antecedentes, concomitantes y consecuentes del enjuiciamiento con el que los envidiosos quisieron perder al insigne maestro de Salamanca, teólogo eminente, acusándolo de hereje y de hebraizante. Y justamente porque Fray Luis fue helenista, latinista y hebraísta, tuvo un conocimiento completo de las raíces del romance, o sea, de la lengua castellana, por consiguiente de los matices varios de la significación de las palabras, y, para los menesteres de la claridad de las ideas, de la precisión de conceptos y, por tanto, de la adecuada comunicación entre maestros y discípulos, entre escritores y lectores, tuvo un conocimiento cabal del influjo de unos autores sobre otros, de las relaciones doctrinarias entre los representantes de las diferentes escuelas y, sobre todo, tuvo un conocimiento tan amplio, como quizás nadie lo ha logrado hasta ahora, y eso que han pasado cuatro siglos, de los modos persuasivos, hechos de sencillez y, a un tiempo, de elegancia y galanura, de usar el discurso, tanto en prosa como en poesía. "Resplandecen en él -dice Arango y Escandón- en alto grado calor y ternura de sentimientos, fuerza y lozanía de imaginación, elevación de pensamientos y, en suma, cuantas dotes forman un poeta eminente... A ese espíritu pagaron tributo, cuando no todos, los más de los grandes ingenios españoles de aquella época, y él es el distintivo principal de la literatura castellana en esos días."
Abogado, funcionario público, benefactor, fue don Alejandro, pero siempre, y en toda circunstancia, un hombre de letras, y en esta calidad, el escritor afiliado al número copioso de admiradores de Fray Luis, pero descollando como de los más informados, de los más fieles y de los de mayor vecindad. Su libro, publicado primero en La Cruz, revista católica de la época, fue editado diez años más tarde, en 1866, en la Imprenta de Andrade y Escalante.
Los franceses dicen que la nobleza obliga, y dicen verdad. Ridiéndonos a ella y correspondiéndola, noble empeño, y noble realización de este empeño, por tanto, sería reeditar esa obra maestra de Don Alejandro con lo que, honrándolo, nos honramos. Admirador, seguidor fiel de Fray Luis, y unido a éste en la historia de la literatura castellana, podría definirse con exactitud a Don Alejandro Arango y Escandón.

Fuente:
Jesús Guisa y Azevedo
Semblanzas de Académicos. Ediciones del Centenario de la Academia Mexicana. México, 1975, 313 pp.





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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Jue 12 Jul 2018 - 23:58

SIGLO XIX



Arango y Escando, Alejandro
Puebla (México). 1821 - México. 1883
De familia con poder económico curso sus estudios en Europa. Se licencia en Derecho en México y más tarde catedrático en la Universidad. Con su libro Versos recogió toda su poesía en el año 1876. Poeta inclinado a la poesía religiosa de Fray Luis de León de quien publicó un interesante ensayo. Fue director de la Academia Mexicana.



Rosaura

Risueña, ufana, sobre el césped blanco,
de abril en tarde plácida y serena
está Rosaura en la floresta amena,
al son de alegre tamboril bailando.

Rosas, jazmines, a su paso echando,
aplaude el pueblo y la comarca atruena,
y va la vida de donaire llena,
rosas, jazmines, a su paso hollando.

Pero ¿y mañana? al despuntar la aurora
y no bien aparezca su lucero,
tendrá ya dueño que en el alma adora.

Y si dice su señor: «No quiero»,
por más que gima la gentil pastora,
será este su bailar postrero.




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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 13 Jul 2018 - 0:24

SIGLO XIX

LUÍS ARAQUE (Fte. GRAN ENCICLOPEDIA ARAGONESA)

Araque Sancho, Luis

Contenido disponible: Texto GEA 2003 | Última actualización realizada el 15/09/2008

(Zaragoza, 15-IX-1914 – Madrid, 16-IV-1971). Compositor, director, pianista y doctor en Medicina. Hijo de un modesto practicante zaragozano, dotado de especial inteligencia, resultó ser tan buen estudiante que al finalizar el bachillerato y hacer la reválida consiguió el premio extraordinario y la primera matrícula de honor. Y todo ello mientras realizaba, a la vez, los estudios de piano en el Conservatorio con el profesor Ramón Salvador.

A comienzos del año 1936 llevaba cinco cursos de este instrumento y bastante adelantados los estudios en la Facultad de Medicina Buscar voz..., en los que se había matriculado. Era el director de la Tuna Zaragozana, y para ayudar a la economía familiar, desde los dieciséis años había empezado a tocar el piano con alguna orquestina de la localidad; a los dieciocho solicitó el ingreso en la Asociación de Profesores Músicos de Zaragoza; además, en los ratos libres componía música; para entonces era el profesional zaragozano que cobraba más dinero de la Sociedad de Autores por derecho de ejecución de sus obras, un promedio mensual de mil pesetas de la época.

Su primera composición fue un pasodoble titulado Ballesteros, dedicado al torero de la tierra; le siguieron el tango Desolación, y una java, La Midinette, bailables de gran aceptación entre músicos y público. Después dio a la luz tres nuevos pasodobles, Ópera flamenca, La primera estrella negra y ¡Mardita zea tu estampa! con el mismo éxito que los anteriores. Particularmente el primero, con un atractivo solo instrumental, fue durante muchos años una pieza muy escuchada en bailes y emisoras de radio, sobre todo cuando fue grabada en disco por el popular saxofonista El Negro Aquilino. Amante del jazz y de los ritmos norteamericanos, a estos años corresponden algunos fox-trots que llegaron a popularizarse incluso en los Estados Unidos. Sin embargo, su melodía más conocida y que todavía puede escucharse entre el repertorio habitual de los conjuntos estudiantiles en la titulada La tuna pasa, escrita en los años en que dirigió al grupo local; es la que más beneficios económicos le proporcionó a lo largo de su vida.

La guerra civil interrumpió esta brillante carrera musical. Poco antes había finalizado los estudios de medicina, por lo que durante ese período bélico ejerció como médico militar, e incluso algún tiempo más, hasta 1951 en que dejó este trabajo oficial. Esta decisión le permitió dedicarse plenamente a la música, actividad que en verdad nunca había abandonado por completo. Por ejemplo, en 1942, en el teatro Fontalba de Madrid y en colaboración con Juan de Diego, autor de la letra, el 12 de febrero estrenó la obra El Capitán Kiriki, comedia musical infantil.

En esta nueva etapa profesional se compromete como autor y como empresario organizando diversos espectáculos, como el que durante diez años tuvo como figura principal a Antonio Machín y que recorrió toda España con el título de Melodías de color. A esta época corresponden algunas de las composiciones cantadas por el artista cubano, como Mil besos, No sé por qué te quiero o Al recordar tu amor. También en 1952 fue nombrado consejero de la Sociedad de Autores.

Para describir su trayectoria como compositor sería necesario enumerar las más de cuatrocientas grabaciones realizadas de sus creaciones musicales, bailables en su casi totalidad y en gran parte olvidadas, si bien muchas otras han quedado en la memoria de quienes frecuentaban las pistas de baile de entonces. Títulos como Ya sé que tienes novio, que popularizó Machín, Siempre te amaré, Tinieblas o Española se cuentan entre ellas. Al frente de la Orquesta Internacional Luis Araque recorrió toda España y países americanos interpretando la música ligera del momento, sobre todo sus obras personales. Fundó su propia editorial de música, fue redactor jefe de la revista Ritmo y también autor de varios libros sobre temas relacionados con sus actividades profesionales.

Al fallecer figuraba como director del servicio médico de la Sociedad de Autores de España, de la que a su vez era consejero y directivo de su sección musical.







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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 13 Jul 2018 - 0:26

SIGLO XIX

LUISARAQUE

SONETOS

Araque, Luis
Médico, Maestro Nacional, compositor, director de orquesta, pianista, escritor, poeta. consejero de la Sociedad de General de Autores de España desde 1952.



Música y poesía


Sois Poesía y Música, en la vida,
artes divinas tan complementarias,
que inútil es luchéis muy temerarias,
cuando por tanto amaros vais unidas.



¡Tú, Poesía! que en el Hombre anidas
desde generaciones milenarias;
¡Música, tú, sublime!, que en tus arias
hablan las lenguas de almas escogidas.



Marchad juntas por las gloriosas sendas
que os abre el Arte en todas las ofrendas,
y seguid los ensueños del Esteta;



caminando hacia adelante, no en vano,
marchareis como hermanas, de la mano
del gran artista: Músico y Poeta.





Chopin


De espíritu rebelde en excelencia
y de enfermizo cuerpo fuiste en vida;
mirada dulce, triste y dolorida,
fue el «romanticismo» tu única esencia.



Tus «polonesas» fueron la elocuencia
bien racial y sangrante de la herida
que, tu patria bajo el yugo oprimida,
la hacían padecer en su inclemencia.



Esta noche triste, fría y serena,
me hace que yo sueñe en la novia buena,
al escuchar un nocturno a lo lejos;



pues es «ella» -la de los bucles de oro-
la que toca en el piano, mientras lloro
del amor que vislumbro en sus reflejos.






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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Vie 13 Jul 2018 - 0:34

SIGLO XIX


Araujo Costa, Luis
España. Siglo XIX
Poeta y periodista.

Luis Araujo-Costa Blanco (Madrid, 25 de octubre de 1885-Madrid, 4 de febrero de 1956) fue un escritor español, dedicado fundamentalmente a temas relacionados con Madrid.


Biografía

Estudió Derecho en la Universidad Central. Terminada la carrera se dedicó a su verdadera vocación, la literatura, colaborando en periódicos españoles y franceses. De signo conservador, publicó obras literarias sobre Madrid como El barrio de Palacio, La calle de San Bernardo, Biografía del Barrio de Salamanca, Biografía del Ateneo de Madrid y Hombres y cosas de la Puerta del Sol, entre otros libros de carácter histórico. Formó parte de la redacción de La Época y en sus últimos años colaboró en el diario ABC. Falleció en la casa de la calle de la Manzana en la que había nacido, situada en el número 14 de la vía. Sus restos recibieron sepultura en el cementerio de la Sacramental de San Justo.


Soneto

«¿Qué hubiera dicho Lope, si Violante
le manada terminar este soneto?
¡Por Jesucristo, vivo que el aprieto
no se burlase aquí con «tres delante»!

Hallar a protomártir consonante,
con lámparas rimar otro cuarteto,
y polvo y cifra en el primer terceto,
¿hay algo aquí que mi prudencia espante?

Si alguno por las reglas se va entrando,
y a las normas que pido en buen derecho
obediencia y justicia les va dando,

mil duritos tendrá. Y hasta sospecho
que algún Mecenas más, en acabando,
añadirá otros mil. ¡Si ya es un hecho!




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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 13 Jul 2018 - 1:20

SIGLO XIX

He dudado si poner o no al siguiente autor ( ¿quién lo notaría?). Pero estamos en el espacio de sonetos, no de poesía social. Aunque a mí me provoque aversión su nombre creo que debo traerlo. Y luego que cada uno saque sus propias conclusiones.

JULIO ARBOLEDA ( fte. WIKIPEDIA)

Julio Arboleda Pombo (Timbiquí, 9 de junio de 1817-Berruecos, 13 de noviembre de 1862) fue un hacendado, esclavista, orador, poeta, dramaturgo, periodista, abogado, militar, político y estadista colombiano, elegido presidente de la Confederación Granadina (actuales Repúblicas de Colombia y Panamá) en 1861.1​

Cuando regresaba del sur del país, tras su victoria sobre el Ecuador en la Batalla de Tulcán, fue emboscado y murió asesinado.

Una faceta que genera aguda controversia respecto de la figura de Arboleda es su papel en el seno de la sociedad esclavista de Popayán.
Índice

   1 Biografía
   2 Trayectoria literaria
   3 Trayectoria político-militar
       3.1 Guerra civil de 1860-1862 (presidencia)
   4 Muerte y homenajes
   5 Familia y negocios
   6 Referencias
   7 Bibliografía
   8 Enlaces externos

Biografía

Julio Arboleda nació en Timbiquí, departamento del Cauca, el 9 de junio de 1817, del matrimonio de José Rafael Arboleda Arroyo y Matilde Pombo O'Donnell. Su padre, acaudalado aristócrata de Popayán, había huido hacia las extensas propiedades mineras que poseían en el Pacífico caucano con su esposa. Allí nació Julio, el primogénito de dicha unión. El segundo hijo del matrimonio Arboleda Pombo fue Sergio, quien nació en Popayán.

Sus primeros conocimientos los adquirió en su casa en Popayán, donde se instruyó al amparo de su abuela materna Beatriz O'Donnell y Anethan, española de origen irlandés, y de su preceptor, Manuel María Luna. Los padres de Arboleda lo enviaron a los 11 años a Londres y a Oxford donde siguó estudios bajo un preceptor irlandés e hizo primeras publicaciones en periódicos británicos. Tras culminar sus estudios en Europa, regresa a Popayán en 1836 y estudia por dos años Jurisprudencia en la Universidad del Cauca sin culminarlos.
Trayectoria literaria

Su faceta de escritor, poeta y periodista se vio afectada en numerosas ocasiones por la agitada vida política de Colombia y por las luchas fratricidas que caracterizaron los enfrentamientos políticos del país durante el siglo XIX. Antes de tomar las armas, Arboleda había iniciado su incursión en el mundo de las letras con la creación del periódico El Independiente, que fundó durante su época de universitario en Popayán . En 1842 publicó El Patriota y en 1843 El Payanés. Acompañó a su tío Lino de Pombo y a Florentino González en la redacción de El Siglo. Encabezó la oposición al presidente José Hilario López con El Misóforo. Durante su estadía en Lima también estuvo dedicado al periodismo, a través de la redacción de El intérprete del pueblo.

Arboleda pertenece a la generación de poetas de la literatura del Romanticismo, que cantaron al amor y a la naturaleza, en contraposición al racionalismo imperante pocos años antes.

Marcelino Menéndez y Pelayo describe a Arboleda de la siguiente manera: "Cuando regresó de Inglaterra a su tierra natal competían en él las dotes del scholar con las del gentleman, pero nunca pudo ser el cultivo de las letras su ocupación principal, salvo en el período relativamente pacífico de 1842 a 1850, en que vivió en sus haciendas de Popayán. Así es que de su obra literaria apenas tenemos más que reliquias. Sus poesías sueltas son casi todas de amor o de política, impregnadas las unas de una sumarísima ternura, de una como devoción petrarquesca y espiritualista; rebosando las otras férvidas indignaciones, entusiasmo bélico, odio y execración a toda tiranía. Pero la gran reputación de Arboleda no descansa tanto en sus versos líricos cuanto en los fragmentos de su poema Gonzalo de Oyón que, incompleto y todo, es el más notable ensayo de la poesía americana en la narración épica."
Trayectoria político-militar

En 1839, al estallar la Guerra de los Supremos, Julio Arboleda tomó parte activa en defensa del gobierno. Se enlistó en las filas del ejército, donde alcanzó el rango de General, llegando a desempeñarse como Jefe de la VI División.
Guerra civil de 1860-1862 (presidencia)

Julio Arboleda participó en la guerra civil de 1860-1862 donde Tomás Cipriano de Mosquera fue su mayor enemigo, contra el cual libró importantes batallas. En medio del conflicto, Arboleda triunfó en las elecciones presidenciales de Colombia de 1861, para reemplazar a Mariano Ospina Rodríguez, pero por no haberse reunido el Congreso de 1861 tuvo que asumir la jefatura de Estado el procurador Bartolomé Calvo. Por ley, era atribución del Congreso escrutar las elecciones, proclamar al presidente electo y darle posesión el 1 de abril de 1861. Sin embargo, durante el cautiverio del procurador Calvo en Cartagena, Arboleda es nombrado nuevo procurador y en calidad de tal asume como Presidente de la Confederación Granadina.

En 1862, Arboleda derrotó al Presidente de Ecuador, Gabriel García Moreno, en la Batalla de Tulcán. En dicha batalla fue decisivo el desempeño de sus dos coroneles pastusos, José Antonio Eraso y José Francisco Zarama, quienes tomaron preso a García Moreno, acción por la cual Arboleda los ascendió a generales. Esta victoria cerró su última batalla en la vida: conocedor de los planes de Arboleda de regresar al Norte de Colombia por la vía de Berruecos, el General Zarama hizo lo posible para evitar que su amigo corriera ese riesgo, atravesando el mismo sector en el cual había sido asesinado el Mariscal Antonio José de Sucre 30 años atrás, pero Arboleda no oyó sus consejos ".2​
Muerte y homenajes

Al pasar cerca al sitio del Arenal, el 13 de noviembre de 1862, "tres de los bandidos que estaban ocultos, hicieron fuego sobre el general Arboleda y lo hirieron mortalmente".3​ Nunca se logró esclarecer la autoría intelectual más se supo que el autor del crimen fue Juan López, individuo caucano.

El cadáver de Julio Arboleda fue trasladado a Popayán, donde se le prodigó una multitudinaria despedida. "En medio del templo y sobre un catafalco velado por ocho ninfas vestidas de duelo, en representación de los ocho Estados de la República, se colocó en una urna el corazón del finado general, entre varios emblemas, como trofeos de sus virtudes y talentos".3​

Los restos de Julio Arboleda reposan en el Panteón de los Próceres de Popayán. Además, numerosos monumentos y lugares emblemáticos honran la memoria de Arboleda en Colombia:

   Arboleda (Nariño).
   Un parque lleva su nombre en la ciudad de Popayán, donde también se yergue su estatua.
   En el centro histórico de esa misma ciudad se conserva la casa de sus padres, construida en el siglo XVIII. En ella se alojó en dos ocasiones El Libertador Simón Bolívar, amigo de los padres de Arboleda, en cuya hacienda Japio (al norte de Popayán) solía igualmente pasar temporadas de descanso.4​
   La residencia que hizo construir Arboleda junto a la de sus padres en la Calle de la Pamba también se conserva intacta y fue declarada monumento nacional. Una placa en la fachada principal anuncia el nombre de quien fuera su propietario y más ilustre residente.
   Un retrato al óleo de Arboleda, obra de Ricardo Acevedo Bernal, orna las paredes del Concejo Municipal de Popayán, enmarcado en fina hojilla de ébano.
   La Administración Postal Nacional de Colombia rindió tributo en 1966 a la memoria de Arboleda mediante la emisión de una estampilla o sello postal con su efigie.
   Un busto en mármol de Arboleda fue donado por Popayán a Bogotá en 1910 y ubicado en el Parque de la Independencia. Desconocidos profanaron el monumento en 2003 y hurtaron el busto.

Familia y negocios

Los Arboleda de origen español proceden de un condestable francés que pasó a la lucha contra los moros y participó en la batalla de las Navas de Tolosa y sus descendientes en la batalla del Salado, por cuyos hechos quedan rememorados en su escudo de armas que fue solicitado por su descendiente don Jacinto de Arboleda y Ortíz en Madrid en 1647.

«Yo nací en un desierto, en medio de las selvas incultas que orlan el mar Pacífico», decía Arboleda de su propio nacimiento. Se preciaba de ser sobrino de Miguel de Pombo, «cuya sangre derramada en la plaza de Bogotá fecundó el árbol de la libertad». Era primo suyo Francisco de Ulloa, Francisco José de Caldas era tío bisabuelo suyo y D. Enrique José O'Donnell, Conde de La Bisbal, era su tío abuelo.5​

Como era común entre las élites de su época, en las que predominaba la endogamia, Arboleda contrajo matrimonio con su parienta Sofía Mosquera y Hurtado, con quien tuvo 10 hijos: Rafael, casado con Paulina Cheyne Fajardo; Beatriz, casada con Gabriel Vengoechea; Julián, fallecido en Alemania a los 20 años de edad; Gonzalo, casado con Mercedes Ospina Camacho; Daniel (gemelo del anterior), casado con Emilia Umaña; Pedro Pablo, quien murió célibe en Nueva York; Sofía, casada con Alberto Urdaneta; Julio, casado con Manuelita Sanz de Santamaría y Valenzuela; Cecilia, casada con el Presidente Jorge Holguín Mallarino; y Hernando, fallecido en Bogotá a los 22 años de edad. Además, el historiador Gustavo Arboleda habla de un hijo por fuera del matrimonio: El General de la Guerra de los Mil Días, Henrique Arboleda Cortés.

La riqueza y el patrimonio económico de la familia Arboleda se basó en gran medida en la mano de obra de negros esclavizados para trabajar sus haciendas y minas. Los Arboleda y la esclavitud tuvieron una relación rastreable por lo menos hasta 1570 con Jacinto de Arboleda (Ver: Mateo Mina, "Esclavitud y Libertad en el valle del río Cauca", 1976, pag. 35). En 1846, temoroso del clima de revueltas de los negros eslavizados en Colombia y buscando mantener el 'patrimonio' familiar, vendió en el Perú a 99 adultos esclavizados y 113 niños esclavizados por $31.410 pesos de la época.6​ Tras la abolición de la esclavitud su patrimonio se vio golpeado, sus haciendas carecieron de mano de obra, y algunas de sus tierras dejaron de ser trabajadas.7​

Su tio abuelo, Antonio de Arboleda y Arrachea, fue uno de los firmantes del primer proyecto de ley de manumisión de esclavos en Antioquia en 1814, siendo gobernante Juan del Corral.
Referencias

Molano, Mariano (25-11-2004). Arboleda, Julio. Biblioteca Luis Ángel Arango. Consultado el 10 de noviembre de 2009.
Zarama Delgado, Daniel. Don Julio Arboleda en el Sur de Colombia, (1917), en Imprenta Departamenta, Pasto.
Zuluaga, Francisco U. (1993). Julio Arboleda en Revista Credencial Historia. Bogotá: Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República
Pocos meses antes de morir, el Libertador paso una última temporada con la familia Arboleda Pombo en la hacienda de Japio. Al despedirse de sus anfitriones y amigos, obsequió a Matilde Pombo de Arboleda su anillo de matrimonio y a José Rafael Arboleda Arroyo una espada y un retrato suyo pintado en Ecuador, todo lo cual se conserva piadosamente en el Museo Nacional de Colombia, por donación de sus descendientes los Arboleda Cheyne.
Martínez Delgado, Luis (1959). Popayán, Ciudad Procera. Bogotá: Editorial Kelly, pp. 182-184
Mina, Mateo (1975). Fundación Rosca de Investigación y Acción Social, ed. Esclavitud y Libertad en el valle del río Cauca. p. 41. Consultado el 21 de mayo de 2017.

   véase la correspondencia entre Sergio Arboleda, hermano de Julio, y su hijo Alfonso en la década de 1880 en: Jacques Aprile Gniset, "Los pueblos negros caucanos y la fundación de Puerto Tejada", 1994, pág. 34 y en el Archivo Central del Cauca, Fondo Arboleda.

Bibliografía

   Aprile Gniset, Jacques. Los pueblos negros caucanos y la fundación de Puerto Tejada. Colección de Autores Vallecaucanos. Gobernación del Valle del Cauca, 1994
   Arboleda, Gustavo (1919). Historia contemporánea de Colombia (desde la disolución de la antigua república de ese nombre hasta la época presente) - Tomo II. Bogotá: Casa Editorial de Arboleda & Valencia.
   Arboleda, Gustavo (1962). Diccionario biográfico y genealógico del antiguo departamento del Cauca. Bogotá: Editorial Guadalupe Ltda.
   Carrizosa Argáez, Enrique (1990). Linajes y bibliografías de los gobernantes de nuestra Nación 1830-1990. Bogotá: Editorial Kelly. 958-9004-08-3
   Casa de Poesía Silva (1991). Historia de la poesía colombiana. Bogotá: Editorial Presencia Ltda. 958-952-862-7
   Castrillón Arboleda, Diego (1994). Muros de bronce - Popayán y sus estancias históricas. Cali: Editorial Feriva.
   Echavarría, Rogelio (1998). Quién es quién en la poesía colombiana. Bogotá: Ministerio de Cultura - El Áncora Editores. 958-96244-1-3
   Mina, Mateo. Esclavitud y Libertad en el valle del río Cauca. Ediciones La Rosca. 1976.
   Popayán, Ciudad Procera. Bogotá: Editorial Kelly.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Vie 13 Jul 2018 - 1:26

SIGLO XIX

JULIO ARBOLEDA

Arboleda, Julio
Colombia. 1817 - 1861



¡Infeliz del que busca...


¡Infeliz del que busca en la apariencia
la dicha y en la efímera alabanza,
y muda de opinión con la mudanza
de la versátil pública conciencia!



El presente es su sola providencia;
cede al soplo del viento que le lanza
al bien sin fe y al mal sin esperanza;
que en errar con el mundo está su ciencia.



¡Y feliz el varón independiente
que, libre de mundana servidumbre,
aspira entre dolor y pesadumbre



a la eterna verdad, no a la presente,
conociendo que el mundo y sus verdades
son sólo vanidad de vanidades!





A la mudanza de la fortuna


Yo vi del rojo sol la luz serena
turbarse y que en un punto desparece
su alegre faz, y en torno se oscurece
el cielo, con tiniebla de horror llena.



El Austro proceloso airado suena,
crece su furia, y la tormenta crece,
y en los hombros d e Atlante se estremece
el alto Olimpo, y con espanto truena.



Mas luego vi romperse el negro velo
deshecho en agua, y a su luz primera
restituirse alegre el claro día.



Y de nuevo esplendor ornado el cielo
miré, y dije: ¿Quién sabe si le espera
igual mudanza a la fortuna mía?





Soneto


Resto del bosque inmemorial; testigo
de mil y unicazos que la ciencia ignora,
roble imperial de bóveda sonora,
tiende en la plaza su ondulante abrigo.



En rumorosas pláticas consigo
sus muertas hojarascas rememora:
¡cuánta fugaz generación canora
labró colonias en su techo amigo!



Pasaron esos nidos y esas aves;
vinieron otras aves y otros nidos
y otras hojas y cantigas suaves;



y en los gajos del céfiro mecidos,
vagar parecen con cadencias graves
ecos dolientes de los tiempos idos.



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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 14 Jul 2018 - 1:52

SIGLO XIX

Argilagos, Rafael G.
Cuba. Siglos XIX - XX
Poeta.




Presentida

Yo he querido en mis ensueños con frenéticos desvelos
una bella presentida de simbólica hermosura,
y he gozado sus caricias y he gozado la ventura
de ofrendarle los tributos de mis próceros anhelos.

Aun me embriagan las delicias de sus besos turbadores
y el perfume de su cuerpo y el perfume de sus rizos,
aun me abrasan sus abrazos, aun me abisman sus hechizos,
y los mágicos reflejos de sus ojos soñadores.

Aun reviven en mis ansias sus ternuras pasionales
y la evoco en todas partes con fervores inmortales
porque es ella la que adoro en mis puras ilusiones.

Y mi bella presentida, musa egregia en mis cantares,
cual si fuera de mi vida sombra infausta de pesares,
nunca llega a los dominios de mis locas ambiciones.



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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 14 Jul 2018 - 7:08

SIGLO XIX

AUGUSTO DE ARMAS Y COLÓN

1.- Fuente Wikipedia

Augusto de Armas
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Augusto de Armas (La Habana, 19 de enero de 1869 - Courbevoie, Francia, agosto de 1893) fue un poeta cubano que escribió en francés la práctica totalidad de su obra.

Aunque educado en Cuba, se trasladó en 1888 a París, donde trabajó como periodista. En 1891 publicó su único libro de poemas, en francés, titulado Rymes bizantines. Dejó otro libro inédito, titulado Le poème d'un cerveau.

Actuó como una especie de mentor literario de Manuel Baldomero Ugarte durante los años que este escritor, político y diplomático argentino pasó en París, durante su juventud.

2.- Fuente: Diccionariode la Literatura Cubana (BVC)

ARMAS, Augusto de (La Habana, 19.1.1869-Curbevoie, Francia, 8.1893). Nacido en una familia de escritores y periodistas, recibió una cuidadosa educación, aunque abandonó el bachillerato en tercer año y no cursó estudios universitarios. Desde muy joven se destacó por sus conferencias sobre temas históricos y literarios en diversas instituciones. Colaboró en El País, El Fígaro y La Habana Elegante. De esta época datan los pocos poemas que escribió en español. En octubre de 1888 se trasladó a París para permanecer allí durante el resto de su vida. Entró como redactor en un diario parisiense, pero su primer trabajo fue un cuento tan escandaloso que la edición fue recogida, el editor tuvo que pagar una multa y él, por supuesto, fue despedido. Colaboró en América en París y en L' Echo de France (París, 1892), en este último bajo el seudónimo Jules Rock. En la Revista Cubana (La Habana, mar., 1893) apareció publicado un trabajo suyo sobre Memorias de ultratumba, que según la propia revista formaba parte de un libro inédito, escrito por el autor en 1886, sobre los románticos franceses. En La Ilustración de Cuba, en 1893, después de su muerte, se publicó un artículo suyo sobre Donoso Cortés. Estuvo relacionado con autores como Sully Prudhomme, José María de Heredia y otros. Dejó inédito su libro Le poéme d' un cerveau.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Rimes byzantines. Paris, Goupy et Jourdan, 1891.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Augusto de Armas y Colón (1869-1893)», en su La Poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 4. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 427-428 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 4).| Conde Kostia, seud. de Aniceto Valdivia. «Augusto de Armas», en La Habana Elegante. La Habana, 9 (34): 6, ago. 27, 1893. | Darío, Rubén. «Augusto de Armas», en su Los raros. Barcelona, Casa Editorial Maucci [s.a.], p.129-132 | Esténger, Rafael «Augusto de Armas», en su Cien de las mejores poesías cubanas. 2ª ed. aum. con un ensayo preliminar y la inclusión de poetas actuales. La Habana, Eds. Mirador, 1948, p. 287. | Henríquez Ureña, Max. «Augusto de Armas», en su Poetas cubanos de expresión francesa [s.l] Revista Iberoamericana, 1941, p. 27-38. | Martí, José. «Augusto de Armas» y «Un soneto de Augusto de Armas,» en su Obras completas. T. 5. La Habana, Editorial Nacional de Cuba, l963, p. 217 y 451, resp. | Poveda, José Manuel. «Augusto de Armas», en El Fígaro. La Habana, 35 (35): 1059, sep. 8, 1918; «Tercer proemio de cenáculo. Para la lectura de las Rimes bizantines [sic] de Augusto de Armas», en El Fígaro. La Habana, 29 (24): 292, jun. 15, 1913. | Reyes, Alfonso. «Sobre las Rimas bizantinas de Augusto de Armas», en su Cuestiones estéticas. París, Librería P. Ollendorff. [s.a.], p.165-186. | Tejera, Diego Vicente. «Rimes Byzantines» y «Augusto de Armas», en su Prosa literaria. T. 2. La Habana, Imp. Rambla, Bouza, 1936, p. 135-140 y 191-196, resp.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 14 Jul 2018 - 7:19

SIGLO XIX

AUGUSTO DE ARMAS Y COLÓN

SONETO


Alcoba


Espesa alfombra embota el paso mudo;
todo en desorden brilla. Velo asirio
envuelve el tiesto en que desmaya un lirio;
un ramo prende del morisco escudo.



Contra el tapiz, de un Zurbarán desnudo
brota en tropel la sangre del martirio,
y luz incierta como luz de cirio
baña la pompa del gran lecho viudo.



Arde la lumbre. Entre canciones rotas
suenan lejanas, estridentes notas,
rumor perdido de las ebrias Pascuas.



Dentro todo enmudece, excepto el eco
del rítmico reloj, o el crujir seco
del duro leño convertido en ascuas.






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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 15 Jul 2018 - 0:14

SIGLO XIX


Armas y Colón, Ramón de
Cuba. Siglo XIX
Poeta.




Corazón de Cuba


Del épico luchar al ronco estruendo
formal Honor su recia contextura,
y con torrentes de genial ternura
amor la heroica fibra fue nutriendo.

Coraza fue en la guerra, ante el horrendo
combate cruel probando su bravura;
hoy manantial de plácida dulzura,
al suave impulso de la paz latiendo.

Rencor no guarda, ni la abierta mano
que ayer lo hiciera con furor insano
su ritmo turba, o su vigor malgasta;

germen fecundo de una estirpe nueva,
para el empuje que a la gloria eleva,
su propia sangre de titán le basta.





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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 15 Jul 2018 - 4:16

Os sigo, amigos, y si últimamente no comento es porque no logro leer ese poema que me sorprenda, que me impresiones y me produzca un sentimiento, unas palabras. Cuando la poesía me suena a hueca (= grandilocuente, retórica, artificiosa), por más que sea formalmente correcta, no me produce ninguna sensación. (Supongo que influye la lejanía entre el pensar y escribir de estos autores y las ideas y costumbres mías).

Un abrazo.
Pedro

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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 15 Jul 2018 - 23:43

Te entiendo perfectamente, Pedro. Y te doy las gracias por tu sinceridad porque comparto tu criterio. Un poema puede ser formalmente perfecto y no tocar las fibras sensibles del lector; simplemente: no decir nada.
Seguimos, no obstante, un guión prefijado. Y llegaremos, seguro, a aquello que acaricie o enerve nuestra conciencia.

Tu presencia no es que nos sea grata: se nos hace imprescindible.

Un fuerte abrazo.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Dom 15 Jul 2018 - 23:51

El siguiente autor a traer aquí es ANTONIO ARNAO Y ESPINOSA DE LOS MONTEROS. Este autor es de mi tierra; es decir: murciano. No me gustaría parecer "chovinista" - creo haber demostrado con creces mi amor a la poesía sin distinción de origen - pero me gustaría entretenerme un poquito con él. Espero que a mi querida compañera, Lluvia, no le importe. En cuanto tenga toda la información que busco hago la presentación.

Gracias


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Lun 16 Jul 2018 - 0:03

¡Adelante! Pues claro que no me importa, todo lo contrario, y te sigo.
Gracias, y buen día.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 7:27

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO Y ESPINOSA DE LOS MONTEROS (WIKIPEDIA)

Antonio Arnao y Espinosa de los Monteros (Murcia, 1828 - Madrid, 1889), poeta español.

Su vida transcurre paralela a la de su amigo y compatricio el poeta José de Selgas: como él frecuentó las tertulias literarias murcianas, marchó muy joven a Madrid y fue funcionario público, del Partido Moderado y miembro de la Real Academia de la Lengua. Bajo la influencia de Lamartine y con prólogo de Selgas escribió Himnos y quejas (1851), en que alterna la inspiración religiosa y el ansia de fray Luis de León de retiro íntimo, aunque al modo de Selgas e incluso superándolo muchas veces, y Melancolías, rimas y cantigas (1857). También es autor de la novela en verso El caudillo de los ciento y las becquerianas Trovas castellanas y Gotas de rocío (1880). Escribió el drama lírico Don Rodrigo. Tanto él como Selgas fueron imitados por las poetisas María Pilar Sinués Navarro y Narcisa Pérez Reoyo.

Colaboró asimismo con la revista ilustrada madrileña El Globo Ilustrado.1​


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 7:45

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO Y ESPINOSA DE LOS MONTEROS

( MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO)

Texto

NADIE parecía menos abonado para presentar al público un libro póstumo de don Antonio Arnao que el que va a firmar estas líneas. A un poeta, que era la corrección y el atildamiento en persona; exactísimo cumplidor de todos los preceptos y convenciones, así sociales como literarias, ha venido a tocarle de padrino, por mal destino póstumo, alguien que contra su voluntad, y deplorándolo amargamente, suele ser inexacto y desaliñado en todo y si no partidario de la incorrección, a lo menos extremadamente incorrecto en lo de cumplir a tiempo y bien, muy perentorias obligaciones. Por culpa mía, y no más que mía, este tomo que debía andar en manos de los lectores de buen gusto hace más de medio año, sale hoy tardíamente, si bien no a deshora, porque nunca son extemporáneos los felices productos del ingenio.
Mi conciencia me ha estado remordiendo, durante todo este largo plazo, de la aparente desidia con que he respondido a la honrosa invitación que las personas más allegadas al pulcro y simpático poeta tuvieron la bondad de hacerme, obligándome con ello a perpetuo agradecimiento. Yo quería escribir el prólogo de los versos póstumos del señor Arnao (aunque le escribiese tarde y mal) no por salir de uno de esos compromisos ineludibles en la vida literaria [p. 244] más modesta y oscura, sino por cumplir con la buena memoria del finado una obligación, no ya sólo de amigo y compañero, sino de quien le debió en los primeros pasos de su carrera aquel apoyo y estímulo que tan rara vez alcanzan los principiantes, y que suele ser germen de muy perseverantes voluntades. Malos o buenos, yo hice en otro tiempo bastantes versos, y una de las primeras personas que de ello se enteraron y tuvieron la tolerancia de oírlos o leerlos y aun de celebrarlos fué don Antonio Arnao, con quien años después tuve la honra de compartir las tareas de la Academia Española. Cuando de labios de don Antonio Arnao oí por primera vez alguna frase benévola, de las que en cierta edad de la vida valen y pesan tanto, yo era un estudiantillo oscuro y desconocido. Las vicisitudes humanas me han traído a puesto y consideración ciertamente modestos y no propios para excitar grandes envidias; pero que, en suma, pueden prestar alguna autoridad y cierto crédito a mis palabras. Una y otra cosa, en aquella medida leve en que puede creerse que las poseo, quisiera yo emplearlas ahora en obsequio de la buena memoria de don Antonio Arnao, no con huecas alabanzas, que tan mal cuadrarían al suave y delicado espíritu del poeta, sino con aquella recta estimación que, sin torcer la justicia, no excluye la simpatía.
Y ciertamente que esta obligación no es difícil tratándose de un poeta como el señor Arnao, que en lo que pudiéramos llamar crítica negativa, es decir, en la de vicios o defectos literarios palpables, la cual suele ser el principal alimento de aquellos entendimientos contrahechos y mal nacidos que con nombre de críticos quieren disimular su impotencia, muy poco o ningún asidero ofrece al más encarnizado perseguidor de ribetes y punticos gramaticales. Tienen las poesías del señor Arnao, no sólo aquel género de corrección, después de todo, no muy difícil y bastante vulgar, que consiste en no ofender groseramente los cánones de la gramática y las delicadezas del oído, sino también aquel otro género de corrección bastante más raro, que estriba en buscar y hallar continuamente la perfecta correspondencia entre el pensamiento y la expresión, de tal modo que el primero se transparente en la segunda, como si estuviese contenido en urna de cristal no empañada ni borrosa por ninguna de sus caras. Puede discutirse si el señor Arnao es más o menos profundo en sus ideas, más o menos personal [p. 245] e íntimo en sus afectos; pero lo que nadie puede poner en duda es que el señor Arnao expresa con nitidez perfecta cuanto quiere o puede expresar, y que jamás bajo su pluma quedan aquellas asperezas, aquellos puntos angulosos y salientes que tanto desagradan en ingenios dotados quizá de mayor virtualidad poética que él.
Nacía esta cualidad, por sí sola recomendable y digna de salvar del olvido el nombre de quien la tuvo, de varias condiciones que procuraremos desenvolver para que sea más íntegramente conocida la especial fisonomía del poeta, que por su misma modestia y por no presentar rasgos brutalmente acentuados, quizá no llegó a ser bien entendida de sus contemporáneos.
Era el alma de don Antonio Arnao, alma purísima, nacida para sentir y expresar con delicada pulcritud todos los afectos suaves; nacida también para comprender y expresar, sin nubes ni sombras, todas aquellas ideas rectas y sanas que suelen tacharse de lugares comunes, pero que precisamente por serlo son el pan cotidiano y sanísimo del espíritu humano.
Nadie advirtió en él jamás desigualdad ni desequilibrio en nada; lo que principalmente llamaba la atención de quien quiera que le tratase, era una perfecta templanza y armonía de facultades y condiciones, un suave y fácil ritmo interior, que se trasladaba sin esfuerzo a las palabras del poeta. Igual impresión sentirán siempre sus lectores. Arnao era, ante todo, un espíritu disciplinado; condición envidiable, condición rarísima, que le salvó de todo género de anarquías de palabra y de pensamiento, y que así como en vida le libró de tener ningún enemigo, así también a los ojos de la posteridad le hará invulnerable ante la crítica más severa.
No sé qué vientos de tempestad han pasado por las cabezas de todos los que hoy, a tuertas o a derechas, pensamos y escribimos. No cabe, ni parecería bien, el ser muy rígido en quien se confiesa reo de todos los pecados de la literatura de su tiempo. Pero baste aquí consignar el hecho de que todos, a la hora presente, somos, en mayor o menor grado, insurrectos literarios, empedernidos y algo groseros. Arnao no lo fué nunca. La cultura literaria era para él una segunda cultura social; y aunque su índole benévola le inclinase a ser indulgente con las transgresiones cuando venían acompañadas de algún relámpago de ingenio, su juicio incorruptible [p. 246] no dejaba de reprobarlas, y su gusto (que en la templada atmósfera en que se movía rara vez dejaba de acertar en el primer momento) le retraía de emplear en sus obras propias todos aquellos recursos que, por excéntricos, violentos o aparatosos, le repugnaban en las obras ajenas, si bien por las generosas condiciones de su carácter esta repugnancia suya se mostrase sólo de un modo tácito.
He dicho antes que lo que principalmente dominaba en el talento de don Antonio Arnao, era una cierta armonía y templanza de aptitudes poéticas. Eso que llaman hoy hyperesthesia cerebral era lo más ajeno que puede imaginarse a la placidez de su alma. Sano de cuerpo; no menos de alma; favorecido por la fortuna en aquel género de dones que no serán los más brillantes, pero sí los más apetecibles, y cuya posesión quieta y pacífica cuadraba tanto al temple de aquel espíritu; en paz con Dios, con el mundo y con su conciencia; en paz con su razón, donde jamás se levantó el tumulto de la duda; en paz con sus afectos, que nunca se emplearon sino en objeto digno de la elevación y pureza de aquel sanísimo corazón; en paz con los hombres, que nunca dejan de responder con un tributo de consideración, tanto más sincera y profunda cuanto más callada, al que digna y modestamente cumple con todas las obligaciones humanas, disfrutaba don Antonio Arnao de la más perfecta salud que puede imaginarse. Acerca de Dios, acerca del mundo, acerca del hombre, tenía, no por laborioso esfuerzo intelectual, sino por instinto poético, por tradición de familia honrada, por hábito de hombre de bien, y hasta por antipatía estética a todo lo feo y a todo lo depravado, soluciones clarísimas, infalibles, perpetuas.
Pensaba como sentía, y escribía como sentía y pensaba. Su espíritu era a modo de un arroyo transparente, en que no se descubrían grandes misterios ni temerosas profundidades; pero tampoco se advertía nada que.enturbiase la cristalina pureza de las aguas o manchase con torpe légamo el fondo de aquel apacible remanso. Ni de sus labios salió una palabra impura, ni de su lira brotó una nota que pudiese encender intempestivos ardores en el pecho de un mancebo o cubrir de rubor la frente de una virgen. Todos sus cantos fueron tan inmaculados como el alma del cantor.
A esta continua pureza de pensamiento añade el señor Arnao [p. 247] una no menos rara y loable pureza de dicción, lograda sin esfuerzo ni abuso de arcaísmos, y tan ingénita en el autor que parece don natural más que obra del estudio.
Y sin embargo, éste fué en él constante y pertinaz. Desde muy joven tuvo íntimo trato con todos los modelos de nuestra lírica, prefiriendo naturalmente aquellos que, como Fr. Luis de León y Rioja, se adaptaban más al temple de su inspiración. Y para penetrar en los misterios de nuestra lengua poética, y tentar si era posible sacar de ella nuevas armonías, acudió a la fuente donde nuestros grandes maestros del buen siglo solían beber, es decir, a la lengua italiana, de cuya prosodia, tan semejante a la nuestra, hizo particular estudio, hasta el punto de llegar a componer con elegancia y facilidad versos toscanos. Tal aprendizaje, que siempre será tan útil al versificador español cuanto puede serle dañosa la continua lectura, hoy tan en boga, de versos franceses, completamente extraños a los hábitos musicales de nuestra lengua (hasta el punto de no percibir ni sentir su armonía el de que desde niño no se ha educado con ellos), desarrolló y aguzó extraordinariamente una de las principales condiciones de poeta que debía el señor Arnao a la naturaleza, esto es, su oído finísimo, incapaz de dejar pasar inadvertida ninguna de las infracciones rítmicas que aun en los poetas más famosos de nuestros días suelen empañar la luz de la idea o la intensidad del pensamiento. No pasaré mucho los límites de la justa alabanza si llego a afirmar que, entre nuestros ingenios contemporáneos, quizá haya sido Arnao el único poeta músico o el único músico poeta; es decir, el único que no olvidó jamás el parentesco estrechísimo, y el enlace, no vago y genérico, sino sustancial, íntimo y de todos los instantes, que debe ligar el ritmo musical con el ritmo poético. No se limitó a borrar de sus versos, con rigor acaso nimio, toda aspereza, toda cacofonía, toda asonancia ilícita, toda acentuación desusada o viciosa, sino que quiso que sus versos cantasen , y lo consiguió muchas veces. Entre los que con más fe han prestado culto al ideal nada quimérico de la ópera española, nadie tan fecundo como Arnao, nadie tan inclinado como él a multiplicar las tentativas hasta cuando no encontraba maestros que secundasen sus inspiraciones. Corren de molde muchos libretos suyos, y uno de ellos mereció la honra de ser premiado en público certamen por la Academia Española. Quizá [p. 248] el ingenio de Arnao no era verdaderamente dramático, sino puro ingenio lírico, y por eso fracasó en su tentativa, no adecuada de todo en todo a las peculiares exigencias del poema escénico, que no por ir acampañado de la música pierde sus condiciones esenciales; pero bajo el aspecto de versos cantables, nadie puso a los suyos el menor reparo. Su bellísima traducción del libreto incomparable de Norma, bastaría en este punto a darle la palma. Y si alguien tacha de fácil el empeño que tal versión requiere, por tratarse de lengua tan afín a la nuestra y que contiene tanto número de palabras idénticas, pruebe hacer otro tanto con versos italianos, no ya de los compuestos para música, ni siquiera de los encadenados por la ley de la rima, sino de los libres y sueltos, y entonces comprenderá con cuánta razón deben tocar al traductor de Norma algunas de las hojas del laurel, todavía no marchito, que otorgaron nuestros mayores al traductor del Aminta. La semejanza íntima de las lenguas, lejos de allanar las dificultades, las acrece. Quien traduce de lengua totalmente extraña al genio y construcción de la lengua propia, puede y debe inventar nuevo molde para el pensamiento ajeno, haciendo obra de creador más que de intérprete. No ya el ritmo, que es totalmente diverso, sino hasta el enlace y progresión de las ideas, hasta la forma íntima del pensar, tiene que resultar original en el que traduce, no ya de lenguas totalmente exóticas y de diversa familia, como lo son las semíticas respecto de las llamadas indo-europeas, sino en lenguas unidas por parentesco no enteramente remoto, como las neo-latinas y las germánicas. Mayor libertad y mayores ensanches se toleran siempre a quien traduce del alemán o del inglés, que al que traduce del italiano, del portugués o del catalán. Por lo mismo que las lenguas derivadas del latín son entre sí poco más que dialectos (salvo el francés actual, que es el que más se ha alejado de su madre, especialmente en la parte fonética), se impone al intérprete la dura obligación de seguir paso a paso los giros del original, sin amplificar, desleir ni abreviar, y al mismo tiempo conservando la energía y vida poética que el original tiene; y se le obliga además a una lucha perpetua con lenguas que, como la italiana, logran, merced al sistema de las contracciones y a innumerables licencias poéticas, un número de palabras cortas incomparablemente mayor que el de la nuestra, sin contar con otras ventajas, [p. 249] tales como la mayor variedad de acentuaciones y la riqueza de esdrújulos.
Pero si en tal empresa se mostró verdaderamente maestro don Antonio Arnao, debiendo contarse, no solamente su traducción de Romani, sino las muchas que hizo de diversos líricos italianos, tales como Stecchetti, Panzacchi, Errico y otros, entre los más felices ensayos de su género en nuestra literatura moderna, todavía salió airoso de empresa más difícil, cual era la de componer letras originales para música ya escrita. Todo el mundo sabe o debe saber que son del señor Arnao las palabras que entre nosotros acampañan a las melodías de Schubert, sin contar con las letras traducidas de otras innumerables melodías (más de ciento) de diversos autores. El servicio que con todo ello prestó a nuestra educación estética, tan descuidada en este punto, todavía no ha sido rectamente apreciado; pero, sin duda, sabrán tasarle en su justo valor los venideros.
Aunque el señor Arnao no hubiera hecho otra cosa que cultivar con tanto amor y tanto esmero la parte musical del idioma, y aclimatar entre nosotros tal número de obras maestras, ya habría hecho bastante para que ni en la historia de la música ni en la de la poesía se olvidase su nombre. Como fiel y acrisolado traductor de los poetas italianos, bien merece el puesto de honor que acaba de concederle mi amigo Juan Luis Estelrich en la Antología de líricos de aquella nación, que acaba de publicar en Palma de Mallorca.
Pero fué, además, un poeta lírico original, y notablemente fecundo. Sus colecciones impresas son nueve por lo menos (sin contar un largo poema o novela en verso), y a ellas pueden añadirse la que hoy se da a la estampa y otra que ha de seguirla inmediatamente. Tal número de versos parece contradecir a la idea, que antes hemos inculcado, del primor y atildamiento que en todas sus obras ponía Arnao, y, sin embargo, más bien lo confirma. Arnao escribió mucho porque no cultivaba su arte a ratos perdidos, o por frívolo pasatiempo, sino como una de las primordiales necesidades de su espíritu, que sólo encontraba expansión en la forma poética. Pero el escribir mucho, aun en la lírica, no es sinónimo de escribir mal, cuando se escribe con respeto a sí mismo y al arte, y cuando esta abundancia procede, no de facilidad desaliñada, sino de un estado poético más o menos intenso y vivo, pero, en suma, [p. 250] continuado y habitual. Este es el caso de don Antonio Arnao. Su hogar poético no lanzaría rojas llamaradas; pero él se calentaba a la llama tibia y apacible de su hogar. Los temas que habitualmente trató se prestaban a muchas variaciones; y si acaso las multiplicó demasiado, nadie pudo decir nunca que su inspiración desfalleciese, ni que sus últimas obras fueran en nada inferiores a las primeras; antes al contrario, pareció que ganaba por días en corrección y en armonía. Considerados métricamente, sus últimos cantos son casi intachables.
Por todas estas buenas prendas suyas mereció y obtuvo el señor Arnao la estimación del público y de la crítica. Durante un tiempo bastante largo, es decir, próximamente en el período que va desde 1854 a 1868, fué uno de los poetas líricos más leídos, dado lo poco que en España se leen comúnmente los versos líricos. Sólo Selgas, Trueba y Ruiz Aguilera eran tan populares como él. Hasta los que hoy nos parecen defectos o imperfecciones en la manera del poeta murciano, debían agradar y agradaron, en efecto, a una generación fatigada por los excesos del romanticismo. Gustó Arnao, por su mismo candor no afectado, por la modestia de sus aspiraciones, por el aspecto aniñado de su musa. Vinieron luego tiempos de contradicción y de lucha, en que las pasiones buenas y malas se exaltaron hasta el delirio, solicitando alimento más fuerte que el que podían suministrarles el siempre glorioso, pero ya exhausto romanticismo, y el ideal de realismo honrado y un tanto casero que le había sustituído. Entonces aparecieron nuevos cantores, y comenzó a desprenderse de entre las nieblas acumuladas un nuevo ideal artístico, todavía algo confuso y borroso, y sobre cuyo valor y consecuencias sólo los venideros podrán fallar cuando haya recorrido completamente su ciclo.
Pero el resultado inmediato fué, como en toda reacción y en toda transformación literaria, un injusto olvido cuando no un precipitado fallo, sobre todos los ingenios de la época anterior. Arnao supo, por experiencia propia, algo de esto; pero tuvo el valor y la constancia de seguir escribiendo conforme a su dogma estético y conforme a su temperamento, y hoy se presenta al público en sus obras póstumas, tal como se mostró en los Ecos del Táder , en Himnos y quejas , en Melancolías o en La Vox del creyente .
[p. 251] El autor permanece fiel a las que él llama en su advertencia preliminar exigencisas de buena crianza literaria ; pero sabe arrancar de su lira sones quizá más valientes y enérgicos que los que arrancó nunca. Véase por ejemplo esta estrofa, tomada del himno manzoniano A Grecia , que tuvo la bondad de dedicarme:

Y acaso en su marmórea
Desconocida entraña,
La mole del Pentélico,
Cuando tu ardor la baña,
Bajo tu imperio trémula
Se siente palpitar.


Avaloran este tomo algunas magistrales versiones de poetas extranjeros, especialmente italianos. Entre ellas merece la palma la de los versos de Stecchetti, Cuando seas vieja , remedo o más bien transformación feliz y delicada de una oda de Horacio, a la cual ha añadido el poeta toscano un matiz de ternura enteramente moderno.
Notas
[p. 243]. [1] . Nota del Colector.— Prólogo al libro Soñar despierto , por don Antonio Arnao. Madrid, Imp . Tello, 1891.
Se colecciona por primera vez en Estudios de Crítica Literaria .



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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 7:52

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO

SONETOS


1) La muerte del Czar


El que trocó la ley del despotismo
por ley de generosa mansedumbre;
el que borró la odiada servidumbre
que condena en su amor el cristianismo;



desde el trono imperial cayó lo mismo
que, del rojo relámpago a la lumbre,
desgajado peñón de altiva cumbre
rueda de tumbo en tumbo hacia el abismo.



Saciado está el rencor del parricida
que en los oscuros antros del misterio
le arrancó la diadema con la vida.



Luzbel extiende su temible imperio:
Alerta, Europa, que si estás dormida
morirás en su infame cautiverio.





2) El soneto


Tradición popular dice a la Historia
que el rígido soneto fue creado
para dar al ingenio aprisionado,
tras corta lucha, perdurable gloria.



Podrá juzgarse la fábula irrisoria;
mas él subyuga al pensamiento osado,
que, en troquel inflexible modelado,
debe dejar viviente su memoria.



Así la inspiración, aunque arrogante
mundos y mundos recorrer pudiere,
un límite fatal halla delante.



Y cuando libre remontarse quiere,
como estrella fugaz , en breve instante
brota y deslumbra y se despeña y muere.



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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 7:56

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO

SONETOS


3) El paje


Joven adolescente, o tierno mozo,
de su señor vasallo y compañero,
bien el rapante halcón, bien el acero,
él le aprestaba con orgullo y gozo.



Su labio apenas anunciaba el bozo,
y ya su erguido continente fiero
la esperanza de armarse caballero
revelaba con íntimo alborozo.



Su fácil lengua, siempre decidora,
por doquier derramaba la alegría
que el alma juvenil dulce atesora;



y hechizo del castillo ser solía,
y alguna vez logró de su señora
premio que al servidor no se debía.





4) A Manuel del Palacio


Manuel del corazón: hoy diecinueve
tu soneto recibo -te lo juro-
y, a la verdad, me pones en apuro,
porque mi musa contestarte debe.



Te diré, por lo tanto, siendo breve,
que con el Paje me pareces duro,
pues es humilde y vergonzoso y puro
y nada malo a cometer se atreve.



Si ves brillar sin sombras el reflejo
de su virtud y raras perfecciones,
¿por qué le ofendes con tan mal consejo?



¿En qué fundas tus locas prevenciones?...
¡Es que envidias acaso, como viejo,
la fortuna de amor que le supones!






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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 13:53

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO

SONETOS


5) A la Virgen Santísima


Madre inmortal, emblema de hermosura,
amable faro al navegante incierto,
rico tesoro al corazón abierto,
inmenso mar de angélica ternura.



Alba que siempre celestial fulgura,
sol que en Edén transformas el desierto,
inspira a un labio, para el mundo muerto,
nuevos cantares, oración más pura.



Por ti suenan los cielos vencedores:
En ti su amparo el universo fía:
¿cómo invocarte, amor de los amores?



Aquí me tienes: mueve el arpa mía:
dale que siempre vibre en tus loores,
o enmudezca si en ti no se gloría.





6) Fray Luis de León


Del Horacio gentil copia cristiana,
y con el tono austero del profeta,
cantó la Fe cual místico poeta
en la rotunda lengua castellana.



Aunque docto en la ciencia soberana
que al Verbo tiene por gloriosa meta,
aunque en el claustro riguroso asceta,
logró por premio cárcel inhumana.



Los que su vida inmaculada vieron,
cual dulce imagen en cristal bruñido,
en ella su virtud mirar pudieron;



y, firme en la humildad, supo advertido
por la senda seguir por donde fueron
«Los pocos sabios que en el mundo han sido.»




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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Lun 16 Jul 2018 - 13:57

SIGLO XIX

ANTONIO ARNAO

SONETOS


7) Quintana


  Si conquistara yo, con lid ardiente,
la corona que Píndaro ceñía;
como tributo al genio la pondría
del hispano cantor sobre la frente.



  El númen de su voz grandilocuente
los ánimos inflama todavía,
y el eco vividor de su armonía
va de edad en edad, de gente en gente.



  Heraldo de magnánimas acciones,
victorioso alcanzó como trofeo
el laurel de perinclitos varones;



  mas ¡oh! pintar su apoteosis creo
con decir que ante el Corso y sus legiones
fue para España sombra de Tirteo.





8) A Murcia


  A ti, bella ciudad, reina de amores
adormecida en la feraz llanura,
que al pintarte en la linfa del Segura
brillas en trono de apiñadas flores;



  a ti, cuyo vergel de mil primores
fecunda el sol que envidia tu hermosura,
porque te dan hechizo y galanura
brisas, aves, perfumes y colores;



  a ti, mi patria, la de Abril constante,
la que infunde en el alma gozo eterno
bajo su cielo azul siempre radiante;



  a ti dirijo mi saludo tierno,
y, temiendo morir de ti distante,
al pensar que te miro, me prosterno.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Lluvia Abril el Mar 17 Jul 2018 - 0:37

SIGLO XIX


Arnao, Antonio
Cuba. 1828 - 1889




La hermana de la caridad

Casta su faz, bajo la blanca toca
cual entre rayos de piedad fulgura;
pero jamás tan célica hermosura
pasión mortal, en quien la mira, evoca;

manan consuelos de su dulce boca;
la caridad sublima su ternura;
en donde está no reina la amargura,
pues con sus manos el dolor sofoca.

En infecto hospital su pecho late,
velando al triste con afán prolijo,
cual vela al moribundo en el combate;

brota su amor al pie del Crucifijo
y todo aquel a quien el mal abate
para su noble corazón es hijo.



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El silencio no solo no está sediento,
sino que nunca trae dolor o tristeza.

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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:06

SIGLO XIX

NICOLÁS ARNAO.- No nos ha sido posible encontrar datos biográficos suyos. Sabemos que partiipó como colaborador en la REVISTA CUBA LIBRE , desde su creación en 1897 hasta su desaparición un año después. Y que hay un libro suyo "NOTAS PERDIDAS: poesías populares", pero que no es fácil de conseguir ( desde aquí, casí, casi imposible).

Nos atenemos pues a la única fuente disponible: RAMÓN GARCIA GONZÁLEZ.


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:37

SIGLO XIX


ARNAO, NICOLÁS
(Cuba. 1850 -?)

SONETOS

1) Me dio la mano


Mi saludo cordial, lector amigo,
con mi afecto te envío cariñoso:
al verte ya jadeante y silencioso
por el camino donde irás conmigo.



Si ten cansa seguir o ser testigo
del hosco viaje por el campo hojoso,
detente en el andar, que yo amistoso
del duro compromiso te desligo.



No obstante, si a mi voz vas lisonjero
y entras por los quebrados donde el llano,
o de la cumbre bajas al sendero,



do va el arroyo en su correr liviano,
serás como el extraño pasajero
que en la vía al pasar me dio la mano.





2) De pro y de fuste


Si bardo fuera yo de pro y de fuste,
tendría un gran estudio decorado;
con clásicos autores del pasado
y alcanzar con mi lira un buen ajuste.



Pero a mi humilde choza, cuando guste,
puede el lector pasar, no hay entorchado;
ni grandes bibliotecas, ni alfombrado,
ni estatuaria vetusta que lo asuste.



Solo en mi oscuridad, me inspiro en flores,
o en los grietados muros de mi casa,
do no existen ni cuadros, ni pintores,



ni el pensamiento en ilusión se abrasa
para elevarlo en majestad suprema
y a mi lira arrancar magistral tema.




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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:40

SIGLO XIX


ARNAO, NICOLÁS
(Cuba. 1850 -?)

SONETOS


3) Año viejo o aguinaldos


Adiós, mi viejo amigo compañero,
en la hora triste o gratas ilusiones;
como canas del tiempo en ramazones



te aguarda el aguinaldo en el sendero.
Adiós por siempre, errante mensajero
que dejas con arrullo de emociones,
el alma en tu recuerdo hecha girones
y atada la esperanza al venidero.



Nace otra nueva aurora primorosa
sepultando la noche del pasado,
do reclina sus galas linda rosa



o canta el pajarillo enamorado:
Y la falange humana borrascosa
sigue soñando en cuanto había soñado.





4) A una flor


Nítida flor que por la noche helada
tenue te besa del rocío la gota
y el pajarillo de candente nota
vuela a libar tu miel en la alborada.



Ya abierto el cáliz, en botón, cerrada,
grato el perfume de tus hojas brota,
triste el galán te halaga en su derrota
o en su ilusión la dama enamorada.



Desde la humilde choza hasta el palacio
recorre tu inocencia las escalas;
ciñes la frente de mentida Fama,



o de la Gloria en el empíreo espacio;
hechizo de los prados que regalas
al seno femenil tu tierna trama.




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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:43

SIGLO XIX


ARNAO, NICOLÁS
(Cuba. 1850 -?)

SONETOS


5) Año nuevo


Sentado en el umbral el Tiempo espera
que en su torre la esquila de la hora,
para expulsar al año que devora,
y al nuevo acariciar en la ancha esfera.



Así aparece la ilusión primera
del labriego que aguarda nueva flora,
y el canto de las aves lo enamora,
y la hermosura de su compañera.



Mas la vida en un soplo se despoja
y se secan los gajos y las flores
y miramos caer hoja por hoja,



los mazos de esperanzas y de amores.
Que usar no es dado cabellera cana
si peina rubias trenzas la mañana.





6) A puro lomos


Lauros eternos, clásicos autores,
os saludo por buena referencia;
al suponer que a cuestas con la ciencia
vais más cargados con admiradores.



Silenciosos cual sordos oidores
soportaréis la acerba impenitencia
haciéndole sesuda reverencia
a los que gastan sesos por favores



Yo, en vista y fe del paternal suplicio,
con que os abruman serios mayordomos,
por vuestro amor prefiero el sacrificio



de cargar mi cosecha a puros lomos,
antes que rabiatarme de cencerros
y en jamelgo prestado subir cerros.







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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:46

SIGLO XIX


ARNAO, NICOLÁS
(Cuba. 1850 -?)

SONETOS


7) Mi sencillo sueño


  No profundizo místicas honduras
por temor de quedar petrificado,
y de Minerva, húyole al cercado
como el suave arroyuelo a las alturas.



  Yo canto cual el ave las ternuras
al sutil murmurar del arbolado,
o del amor el cielo ilusionado
de afanes llenos, cual de galanuras.



  Escasos mis pinceles de madejas
con hilos de oro del donoso artista,
voy rezando de antiguas candilejas



  a la luz vaga, en la perdida pista.
Y al natural, sin lienzo ni diseño,
alegre copio mi sencillo sueño.





8) Musas dormilonas


  Cualquier mostrenco aconsonanta y rima;
un soneto se empuja en tres tirones,
se apechugan los sesos y a trompones
se emplastan ripios, se recorta y lima.



  ¿Quién no suelta un poema que de grima?
Mil idilios de amor, como lechones;
o en épica se queda sin pulmones,
y se guinda el poeta en la alta cima.



  Fácil, muy fácil cosa es hacer versos;
pero aquellos que nacen desgreñados,
por plebeyos, latosos y perversos



  al umbral del Parnaso colocados,
arrullan a sus musas dormilonas
de cayucas, peladas y pelonas.


Última edición por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:54, editado 1 vez


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Re: III SONETOS : INTRODUCCIÓN - HISTORIA - ESTRUCTURA POÉTICA - SELECCIÓN DE SONETOS EN CASTELLANO

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 17 Jul 2018 - 5:48

SIGLO XIX


ARNAO, NICOLÁS
(Cuba. 1850 -?)

SONETOS


9) Holgazanista


No nacen al recuerdo mis memorias,
ni doy medio centavo por la fama;
ni la voz del futuro me reclama,
ni adoro esas deidades transitorias.



Nunca he soñado, tras la vida, glorias,
nunca a mi puerta la mentira llama,
dormir es mi blasón en buena cama
con susurrantes brisas amatorias.



Yo soy materialista, yo no vivo
mendigando a la fama algún andrajo:
¿Qué más prosperidad quiero en archivo



que dormir y soñar que no trabajo?
¿Qué me importa que el mundo retroceda
o que avance su carro sin mi rueda?





10) Besos del pensamiento


Valiente lira, dulce compañera,
no me abandones, no, mi cara amiga,
ni dejes si la crítica me hostiga,
estregarte en su garra carnicera.



Acompáñame siempre prisionera
del amor que mi alma te prodiga;
y fecunda y festiva te bendiga
mi inspiración en la hora postrimera.



Riega flores de amor, disipa el llanto,
devuelve al pecho triste la alegría,
y sonora y feliz, renueva el canto,



como las aves saludando al día.
Mientras tiernas las notas de tu acento
posen sus besos en mi pensamiento.



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