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Españoles en la soledad del amor y de la muerte

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F. Enrique

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Españoles en la soledad del amor y de la muerte

Mensaje por F. Enrique el Sáb 06 Ene 2018, 12:05

I

Rubén Darío - Divagaciones




Mis ojos espantos han visto,
tal ha sido mi triste suerte;
cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.

Hombre malvado y hombre listo
en mi enemigo se convierte;
cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.

Desde que soy, desde que existo,
mi pobre alma armonías vierte.
Cual la de mi Señor Jesucristo,
mi alma está triste hasta la muerte.





     
 Tan agradecido a Bécquer como a Rosalía, Rubén Darío edificará monumentos imborrables con el recuerdo de ambos y el camino que mostraron, sobre todo, en sus últimos poemas, aquí y en otros de profundidad insondable se entrega sin medida, tal era su forma de ser, a la genial poeta gallega. Algunos de los poemas más hermosos y sentidos de nuestra lengua se deben a este desposorio poético que funde ambas almas de tal forma que no sabríamos qué poema pertenece a uno u otro si no fuera por la fecha, por la alusión al género o porque están firmados.
II

Rafael Alberti - Por encima del mar, desde la orilla americana del Atlántico.





     
Alberti escribe este poema desde su exilio argentino en el fulgor de su creatividad, allá en los primeros años de la década de los 50. Llega España de lleno a su memoria, Cádiz la representa, la aviva el Puerto de Santa María de sus primeros pasos. Admirado y respetado en Argentina, siente que le falta España donde se mueven sus recuerdos como el cantar de un ciego que ha perdido su esquina a la que piensa firmemente que no podrá volver, que morirá en la sombra del exilio, que seguirá preguntando por las calles como un loco de amor en dónde está su patria, su cielo luminoso del verano. Siente que nunca perderá la arboleda perdida que entreteje sus anhelos, por eso habla de sus playas, sus calas y sus farallones siempre, por eso vuelve a su mar que le sonríe desde otro mar lejano con Chopin apagando una marcha militar o un himno glorioso a la muerte, con el rostro profundo de Leonardo guiando su inspiración en la escritura.


¡Si yo hubiera podido, oh Cádiz, a tu vera,
hoy, junto a ti, metido en tus raíces,
hablarte como entonces,
como cuando descalzo por tus verdes orillas
iba a tu mar robándole caracoles y algas!

 Bien lo merecería, yo sé que tú lo sabes,
por haberte llevado tantos años conmigo,
por haberte cantado casi todos los días,
llamando siempre Cádiz a todo lo dichoso,
lo luminoso que me aconteciera.

  Siénteme cerca, escúchame
igual que si mi nombre, si todo yo tangible,
proyectado en la cal hirviente de tus muros,
sobre tus farallones hundidos o en los huecos
de tus antiguas tumbas o en las olas te hablara.
Hoy tengo muchas cosas, muchas más que decirte.

  Yo sé que lo lejano,
sí, que lo más lejano, aunque se llame
Mar de Solís o Río de la Plata,
no hace que los oídos
de tu siempre dispuesto corazón no me oigan.
Por encima del mar voy de nuevo a cantarte.
III

Jaime Gil de Biedma - No volveré a ser joven




Edifiqué un sueño, sentí que se me había otorgado por azar aquello que sería muy difícil que vieran los otros y me precipité sobre mí mismo. Ahora busco la paz, no quiero quedarme solo entre las ruinas de mi pensamiento. (5 de marzo de 2016 - Francisco Enrique León)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

"Poemas póstumos" 1968


IV

Lorca, un poeta menor - Alma ausente




Alma ausente

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.


Me pareces, sin duda, Javier, una de las personas más interesantes con las que me encuentro en este Foro y es para mí un placer sumergirme en tus dudas porque tienes el milagro de la juventud y, a través de ellas, veo al joven que fui y que se preguntaba constantemente por el verdadero sentido de las cosas, quizás las cosas no tengan un verdadero sentido pero es un paso adelante el que damos cuando tenemos capacidad y, sobre todo, humildad, para preguntarnos por ello.

Borges es un prodigio de inteligencia, pero yo nunca admiraré la inteligencia, como no admiro a esa muchacha hermosa, ni a ese guerrero alto y fornido. Pero siento un respeto profundo por Descartes que, quizás, no era excesivamente inteligente[i], pero que, a través del trabajo minucioso y cargado de buena intención nos encamina a un método que hace que nos enfrentemos al espinoso mundo de la razón con una herramienta eficaz al alcance del hombre de la calle, aunque éste mire hacia otro lado y se muestre reacio al aprendizaje.

La inteligencia de Lorca, Bernarda Alba lo atestigua, estaba obnubilada por los sentimientos porque Lorca era, fundamentalmente, un ser humano del que todos hemos de sentirnos orgullosos de su existencia.

Borges ha creado escuela, desde mi punto de mi vista, desastrosa, se flirtea con la pedantería y apenas se ejerce el verdadero fin que persigue el arte; encontrar un conjuro que reconcilie al hombre con la muerte, no es un milagro vivir pero sí lo es haber vivido. Lorca, no, porque no tenía método, nadie puede penetrar en el corpus poético de Lorca ya que estaba hecho a la medida de un hombre irrepetible, capaz de estar al lado de los pobres a pesar de nacer entre los favorecidos, pero cualquiera puede acercarse con éxito a los síntomas más reconocibles de su poesía popular, por su sencillez aparente que hace digerible su simbolismo, sus imágenes complejas y su cripticismo, y cualquiera que se haya cultivado a la progresista porque por encima de todo se yergue el grito contra tanta injusticia de la que los tiempos modernos no nos ha liberado creando otras formas sofisticadas de servidumbre..

Creo que tampoco Borges es un poeta mayor, no en la medida que lo son, pienso que por este orden; Pessoa, Antonio Machado, Juan Ramón, Éluard, Eliot y Robert Frost. El verdadero problema de Borges radica en que no supera, desde mi punto de vista, a ninguno de los poetas que he mencionado anteriormente y Lorca, con su traje de bufón que no encontró destino, los supera a todos.[ii].

Espero no haberte confundido, te adjunto la respuesta que le di a una compañera nuestra que se sintió un tanto alarmada por mi afirmación de que el poeta más grande de nuestro tiempo era, para mis ojos, un poeta menor[iii].

Gracias, Javier, me ayudas mucho y no encuentro otra forma de manifestarlo que la de intentar ayudarte a ti, pero ya ves, ni siquiera soy poeta.

Espero que mi amiga Susi no se moleste por tomar unas palabras que son suyas. En alma ausente aparece Lorca tocado por las alas de los ángeles, no ha habido forma más bella de llorar la muerte de un amigo. Uno de los mejores poemas que se hayan escrito.

3 de marzo de 2016


[i] El problema que me hace pensar de que su inteligencia.siendo alta, no se equipara a la de otros talentos no está en el hecho de intentar buscar la existencia de Dios a través de la razón sino que lo dijera con seguridad antes de intentarlo no siendo un aventurero que busca lo imposible en un impulso irracional o intenta escalar el Everest por la vertiente norte en invierno cuando amenazan las tormentas simplemente porque es la más difícil en la estación más cruda.

[ii] Espero que mi amiga Susi no se moleste por tomar unas palabras que son suyas. En alma ausente aparece Lorca tocado por las alas de los ángeles. Uno de los mejores poemas que se hayan escrito.

[iii] Está relacionado con la etimología de las palabras, noble, según la genealogía de la acepción que utilicemos puede significar; bueno, aristócrata, sincero. Así menor puede ser pequeño o simplemente que no cumple unos requisitos para ser incorporado a una regla. Dámaso Alonso es un poeta mayor por Hijos de la ira, pero, para mí, está lejos de Lorca
V

Llorente - Cohen - Lorca - Pequeño vals vienés



Creía estar en un sueño, hicimos la vuelta al apartamento andando para despertar lentamente, nos acompañaban una señora que parecía salida de algún rincón de Annie Hall y su hijo, éste apenas hablaba por no molestar mientras su madre me ofrecía información sobre asuntos que tenía confusos o, simplemente, desconocía. Nada más dejarlos, iban a coger el búho, nos encontramos con un pequeño auditorio cuyos carteles decían que esa misma noche, con horario incompatible, habían actuado los "Cranberries", me sentí un tanto triste, un epílogo amargo, de no haber tenido la oportunidad de ver a la poética y fascinante Dolores O'Riordan. No habría cambiado nada; coincidiendo, sin duda, habría elegido a Cohen.

Creo que Cohen no era un cobarde pero había muerto varias veces antes de hacerlo de una forma definitiva, supo resucitar de todas ellas y, si alguien sabe hacerlo, volverá una vez más, y en esta ocasión ya no podrá haber caída, dentro de mil años habrá quien cante sus canciones, quien llore en los lugares donde solía jugar.

Siempre fue emocionante saber de su pasión por España sustentada en pocos puntos de medida gigantesca, por eso me pareció pertinente poner su nombre en una entrada de "Españoles en la soledad del amor y de la muerte".




“Take this waltz” la réplica o variación que dio al “Pequeño vals vienés” de Lorca fue la canción que más quebraderos de cabeza le dio a Cohen en toda su carrera, él mismo lo afirmaría años después. Consiguió la mejor canción de su resurgimiento pero lo dejó maltrecho y víctima de una grave depresión. Enrique Morente tuvo la valentía de incluirla en el increíble Omega con la música del canadiense pero respetando el poema en castellano; era estrellarse en un pozo oscuro o volar por los entresijos de uno de los poemas más enigmáticos de su paisano. Un reto que superó con arte y sentimiento.                  

***

Supongo, Juan Carlos, que los Cranberries vieron frustradas una gran carrera por los problemas personales de Dolores O'Riordan. En 1994 con la publicación de "No need to argue" tocaron la gloria, dejaron una canción de las que marcan época y después vino un cierto vacío, les perdí la pista sin darme cuenta apenas. Pero no hubiera perdido la oportunidad de verlos y sumergirme en canciones como “Ode to my family” o “Yeat’s grave”. Habría vestido mi corazón con el deseo de experimentar que tuve en otro tiempo.

"Omega" es un gran trabajo erigido con elementos que alguien hubiera pensado que eran incompatibles y encajaron de una forma natural dejando canciones inolvidables y el espíritu genuino de cada uno de sus protagonistas, desde los más renombrados hasta los más humildes.

La relación de Cohen con el "Pequeño vals vienés", fue difícil, puede que sometida a un nivel máximo de autoexigencia, quería estar a la altura de aquello que consideraba excelso y lleno de una magia indescriptible. Ahí estaba su poeta y había que encajar en una melodía un texto modificado que no podía perder su esencia. Por las razones que fueran se enredó y encontrar una salida le resultó doloroso.

Ya me contarás, Juan Carlos, tu relación con este disco mítico, todos los grandes nombres que participan, de una forma u otra en él, salen fortalecidos, y los más modestos salen de las sombras.
VI

Fernando Merlo - A mis venas

   

El poeta es ese viejo pescador solitario que lleva ochenta y tantos días sin pescar un solo pez y del que todos piensan que su aventura se ha acabado, pero él sale cada mañana con la esperanza de atrapar ese emperador cuyo tamaño y bravura en la lucha por su vida le otorgue la única victoria posible para mitigar el peso de la sombra de un vencido. Los que pierden no pueden quejarse, como decía el pragmatismo de los romanos, pero sí pueden demostrar lo injusta que puede ser una derrota, que las garras de la indiferencia no pueden arañar el orgullo de haberse hecho lo que era necesario para evitarla.

Fernando Merlo fue un poeta transgresor y valiente que encontraría ese pez al final de su vida de la forma más inesperada, viendo su trayectoria con las formas hasta entonces; un soneto con regusto clásico de factura impecable que, como en estos casos, es un regalo sonoro para los oídos; eso sí con una temática realista y demoledora, era heroinómano y, como en el resto de su poesía, insiste en la presencia de la muerte en esa nieve, un terreno propicio para acabar con los sueños que alentaba en los primeros escarceos de un amor que mata. No tenía ni treinta años cuando fue encontrado muerto detrás del túnel con una aguja clavada en su brazo. A buen seguro, hubiera conseguido conciliar le estética que perseguía con el fondo en el que insistía con devoción de haber vivido más, de habernos mostrado la angustia de un perdido en plena madurez, en la reconciliación con la existencia a pesar de su falta de sentido.

Fernando Merlo encontró en la poesía el instrumento preciso con el que explayar su originalidad, sus dudas, su talento y la agonía vitalista  reflejada en su obsesión por la muerte, por el miedo que sentía cada vez que castigaba su propio cuerpo, el alma de su resistencia, la gloria de un poeta que proyectaba sus laureles hacia el futuro.
A mis venas

Estos cauces que ves amoratados
y de amarillo cieno revestidos,
eran la flor azul de los sentidos,
que hoy descubre sus pétalos ajados.

Besos verdes de aguja en todos lados
hieren la trabazón de los tejidos
y denuncian los brazos resentidos,
la enigmática piel de los drogados.

Las que llevaban vida y alimento
son tibias cobras de veneno breve,
blanco caballo con la sien de nieve.

Trotando corazón y sentimiento
que por las aguas de la sangre vierte
con rápido caudal la lenta muerte.


VII

El poeta pide a su amor que le escriba



       
     
No conozco ejemplos de intertextualidad más logrados que los de Lorca en este soneto, en unos casos los reproduce literalmente, en el otro a través de un genial cambio del orden en las palabras que altera algo el sentido sin resentirse en la hondura. Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Quevedo brillan en una creación solo al alcance de un poeta que ya no se pone límites cuando se trata de transgredir lo aceptado y a no atender a regla alguna aunque sus Sonetos del amor oscuro sean un ejemplo de ortodoxia formal evitando sinalefas que pudieran ser sometidas a enfrentadas interpretaciones. El misticismo de los primeros convertido en carnal pasión amorosa, la soledad en el amor y en la muerte de nuestro poeta más profundo en un reflejo brillante y propio de quien siglos más tarde rivalizaría con él.

      A todo esto, Amancio Prada sublime en su interpretación.
 
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.


VIII

A Enrique Morente - Sacerdotes




And who will write love songs for you
When I am lord at last
And your body is some little highway shrine.
That all my priests have passed?

(Leonard Cohen - Priests)


¿Quién te escribirá poemas de amor
cuando al fin sea señor
y tu cuerpo
un pequeño templo en medio del camino
que mis sacerdotes habrán profanado?

(Variación 7 : Francisco Enrique León)

             
Tu pecho se desmiembra como un charco de muerte
cuando pienso en tus ojos sin luz en la almohada,
transeúntes de esquinas vomitan el diciembre
donde caen palomas en torres de cemento
y el pozo del quejío abierto en las paredes
alumbra los acordes de un cíclope en su vientre.

Entonces tu palabra se alimenta de espiga,
de tintas que el olvido arrastra a los altares
donde los sacerdotes sacrifican a Cristo
y tu voz se estremece con un grito de escarcha
porque no luce estrella para guiar tu herida,
porque no queda tierra que tus venas no escuchen
y ya no brota sangre en tu rostro de hielo
ni una frase de amor esbozada en el aire.

¡Duerme, ay  Enrique, duerme, no digas nada, sueña!

Tu corazón gitano, ahora que te has ido
y no vuelve la aurora,
sigue herido de vida, inspirado de muerte.


IX

Vainica Doble - Habanera del primer amor




Quisiera ser leucocito
y navegar por tus venas
como si fuera un barquito
bogando en la mar serena.

No estoy ni inspirado, ni informado para hablar de Vainica Doble, decir que eran muy buenas es quedarse corto; transgresoras, divertidas, profundas, iconoclastas, desinhibidas, entrañables y tiernas, muy tiernas[i].

Se echa de menos esa frescura, a veces reseca, como una lágrima que calara hasta los huesos del alma. Nadie sabe adónde fueron, pero tengo seguro que habrán iniciado los trámites para llevarlas a la hoguera; los censores miraban con morbo los escotes y la escasa longitud de las faldas, mientras ellas decían, sin que pudieran entenderlas, lo que les venía en gana[ii].

Idi Amin se hubiera escandalizado con estas frescas democráticas. Léopold Sédar hubiera mirado melancólicamente los patos salvajes llorando por su ausencia. En fin, quienes siempre quisieron escuchar algo diferente tienen la oportunidad de disfrutar del ingenio nada inocuo de este dúo que ni triunfó ni fracasó, en ese apartado disfrutaron de la mediocridad plateada del crepúsculo sin arrebol y sin nieves que se adentren en el mar donde vuelan las golondrinas.

15 de junio de 2015
[i] La habanera del primer amor es una de las canciones más tiernas que conozco.
[ii] Para los africanos casi todos los europeos somos guiris, y vaya si llevan razón, en justa compensación, y sin ánimo de revancha, nosotros situamos Ghana en Uganda y nos quedamos tan tranquilos.
X

Paco Ibáñez - Rubén Darío - César Vallejo.

     
Paco Ibáñez no solo sabe poner música a los poetas españoles también lo hace con singular acierto con nuestros hermanos de América. Aquí pongo dos ejemplos. En el primer caso es un americano muy español y, en el segundo no tanto, pero muy profundo e inquietante de quien llora el destino tortuoso y teñido de sangre inocente de la patria espiritual a la que nunca perdió de vista cuando escribía.



Lo Fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

     
No voy a poner como ejemplo al "Rey Óscar" para presentar de nuevo y, tantas veces como haga falta, a Darío, el Poeta que pulsaba la lira y acariciaba con prodigiosa armonía el cuello del cisne, ni pedir que España aparte el cáliz del corazón  desgarrador y desgarrado de Vallejo. Pero son dos canciones para enmarcar, interpretadas con su sensibilidad  de oveja en otros prados y a golpes de guitarra por el gran Paco Ibáñez, eso es decir mucho, en su mejor momento, ese que se olvida de la poesía social y hurga en los sentimientos de cada hombre en su soledad de muelle en el crepúsculo que corroe el tiempo. A Darío lo musicó como si hubiera nacido en La Mancha y se llamara Alonso y viniera de vuelta de todas las locuras, a César le rinde los honores de mecerlo solemnemente con los aires de su tierra andina.




Piedra negra sobre piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París - y no me corro -
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a las malas y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

     
Éstos son los poemas que más me gustan de ellos. Si estáis sensibles y queréis leerlos, no olvidéis el pañuelo, no el que cubre el cabello, la frente y las ideas, sino el de las lágrimas con regusto a verdad eterna. La eternidad dura el tiempo que tenemos para verla.

14 de Diciembre de 2012
XI

Carlos Cano - La reina de los mares.



Dicen que estoy acabado
desde que tu amor me falta,
será que se han olvidado
que soy de los que se arrancan
que el gallo cuando es buen gallo
en cualquier palenque canta.
(Carlos Cano)


A Nano que siempre la cantaba cuando se sentía perdido.

      Un hombre puede sentirse ciudadano del mundo y extranjero en su ciudad.

       Paso de la depresión a la euforia como pasa el niño de la risa al llanto o el héroe de la gloria al olvido. No soy un niño ni un héroe, no me mortifica la muerte de la eterna juventud ni me embriaga el perfume de la gloria futura, como buen deportista de los tiempos de leyenda arranco, como aquel portugués, en las primeras rampas sin poder controlar las pájaras como los que corren con un pulsómetro en la cabeza, buscando la gesta de resistir los vientos contrarios, no podía imaginar lo doloroso que puede llegar a ser que te arrase la brisa de tu barrio. Esto lo podría haber escrito Joaquim Agostinho refiriéndose a alguien que le recordara a él.

      Carlos Cano tenía tanto encanto que la gente lo quería aunque dijera verdades como puñales y sonreía siempre aunque le quitara el sueño el destino de Andalucía en la España del progreso y los nacionalismos. Sin olvidar su Granada con Federico perdido, tenía dos debilidades reconocidas; la Habana vieja donde Silvio hacía cantar amor a los soñadores y el barrio La Viña gaditano donde los niños nacen con careta para reírse del paro que azota a sus padres que aun así no pierden la guasa. Carlos se fue cuando aún tenía mucho que darnos, nos dejó el coraje de Diamantino, el amor desgraciado de María, el exilio del alma de Miguel de Molina y el dolor de las madres locas de la Plaza de Mayo cuando aún no flirteaban con Herri Batasuna.

XII

Lorca - Llorente - La aurora de Nueva York



Volví a leer hace un año “Poeta en Nueva York” y, en conjunto, no encontré la misma sintonía que recordaba aunque volví a reafirmarme en mi devoción por los poemas de corta extensión que alimentaron desde siempre mi admiración por Lorca, esos cuya intensidad, aparentemente, apenas dejan lugar al pensamiento, al fin y al cabo, ese es el postulado más claro que nos deja el surrealismo, movimiento que estaba en sus primeros años y que dejaría, en la literatura, como monumentos más imperturbables, obras heterodoxas, en realidad inclasificables.

“La aurora” es una de ellas, me gustaría saber cómo la compuso Lorca, si lo hizo de una vez sosteniendo el ritmo en la mente, si cogió las riendas del mensaje y a ello se entregó con un esmero y compromiso con la verdad innegociables. Su divorcio con la ciudad de los rascacielos era definitivo; apenas disfrutó de su perfil culto y proclive a las vanguardias, no aprendió inglés y la locura y la injusticia que preveía se manifestaron en unas dimensiones gigantescas que le arrebataron el sueño.
***

“Omega” es un disco de culto que se movió entre la polémica y la admiración, es la cumbre de Enrique Morente, su empresa más ambiciosa, aunque pensaba que encaminada hacia el fracaso; Lorca, Cohen, Nueva York, el mundo moderno, le decían que ese trabajo, en el mejor de los casos, solo podía desembocar en el enfado de los flamencos que hablarían de la profanación de las llaves, por un lado, y en los seguidores del rock alternativo de los Lagartija Nick, por el otro, ya que el deslumbramiento de los nombres no podría asimilar el encumbramiento del quejío sobre el rasgueo obsesivo de las guitarras eléctricas. En eso se abría la hipotética y amarga vía de la indiferencia superado el revuelo. Por suerte estos pensamientos estaban equivocados y el disco, grandioso en el proyecto y en la ejecución, logró unas ventas y una repercusión en absoluto desdeñables.


Última edición por F. Enrique el Lun 15 Ene 2018, 17:16, editado 3 veces
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Pedro Casas Serra
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Re: Españoles en la soledad del amor y de la muerte

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 14 Ene 2018, 15:14

Mucha tela que cortar en este tema, Enrique, y toda de un gran interés. Gracias por traerlo hasta aquí. Solo aporto cuatro pinceladas:

La muerte no es sino un exilio definitivo.

Todos los poetas que citas aquí son grandes y para mí es difícil establecer jerarquías. Además, mis preferencias van más por poemas que por poetas: a mí hay poemas que me gustas mucho, lo que pasa es que hay algunos poetas de los que me gustan muchos de sus poemas.

La relación de la poesía y la música. José Agustín Goytisolo explicaba que una vez oyó cantar a un hombre un poema suyo y al preguntarle si sabía de quien era, le dijo que él lo había oído desde siempre, lo que alegró mucho oír a Goytisolo pues para él lo que le satisfacía más es que su poesía se la apropiara la gente, la hiciera suya.

A mí como me cuesta mucho hacer dos cosas a la vez, la música me distrae de la letra y prefiero la poesía escrita que cantada, aunque reconozco que hay cantautores que lo hacen muy bien.

Como persona de otra cultura -dicho sin ninguna presunción-, siempre fui ajeno al flamenco, pero hace muchos años, viajando por Huelva, una tarde asistí al Festival de Flamenco de Palos de la Frontera, que se hacía al aire libre en un estadio de fútbol lleno de gente y duró hasta la madrugada, y creo que allí entendí un poco y valoré mucho más el flamenco, lo sentí un poco mío entre la gente.

Jaime Gil de Biedma, no solo es un poeta al que admiro mucho, sino que tuve la fortuna de conocerlo personalmente: fui su abogado en un juicio que tuvo porque al abrir la puerta de un taxi involuntariamente golpeó a un motorista ocasionándole lesiones. Era un persona muy educada y cordial, inteligentísima.

Cuando leí por primera vez a César Vallejo casi me caí de espaldas, nunca había concocido una poesía como la suya (ni la he conocido después), este hombre era un mago del lenguaje con sus personificaciones de nombres, verbos, de adjetivos...

Un abrazo.
Pedro

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F. Enrique

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Re: Españoles en la soledad del amor y de la muerte

Mensaje por F. Enrique el Lun 15 Ene 2018, 06:36

Coincidimos, Pedro, en puntos que considero de gran importancia, también yo hablo de poemas y no de poetas, pero ocurre que ahí están "Campos de Castilla" o "Trabajar cansa" que apenas dan un respiro. La poesía es posible que sea el arte más complicada, aquella que más delata a un autor en sus momentos bajos, aquella que permite que cualquier persona de la calle pueda gozar de cinco minutos de inspiración, hablo de algo que he visto. Diez o doce poemas pueden hacer que alguien pase a la historia como un gran poeta, uno solo (Epístola moral a Fabio o Elegía a las musas) basta que se le recuerde y para que los muchachos tengan la oportunidad de leerlo en su libro de texto.

Para mí, Pedro, hablar de poesía y música es hablar de lo mismo y admiro a aquellos que vieron claro que ante las tendencias de la sociedad que nos ha tocado vivir iba a ser muy difícil que viera la luz su poesía, por eso decidieron apoyarse en una música que gozaba de un gran atractivo entre los jóvenes.

Creo que todo poeta participa de los deseos de José Agustín Goytisolo, o por lo menos los ha sentido en alguna etapa de su vida, pienso que la popularidad es un regalo incontrolable. El lenguaje poético en sus síntomas más reconocibles escapa del oído de la gente en estos días. Ya no hay copla, canción popular o flamenco que nos lo eduque de una forma inconsciente y efectiva, quedan las agrupaciones de los carnavales, pero solo las escuchamos durante el mes de febrero.

Gil de Biedma, desde mi punto de vista, ilustra el primer punto del que hemos hablado, hay poemas de él que leo con cierta frecuencia pero no me atrae apenas el resto de su obra. Me resulta duro leer a César Vallejo, a pesar de ello conecto muy bien con él y, en su angustia, me emociona, le tocó vivir en la era de los "ismos" con una renovación necesaria por un lado y con búsquedas formales que, a veces, da la impresión que estropean un poema.

Un abrazo.

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Re: Españoles en la soledad del amor y de la muerte

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