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La Chanson

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F. Enrique

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La Chanson

Mensaje por F. Enrique el Miér 03 Ene 2018, 15:33

I

Aznavour en mí



¿Quién cuando yo me vaya
llegará a tu playa
un anochecer?

Y pondrá su empeño
en velarte el sueño
y lo harás tu dueño
casi sin querer?
(Versión española)


Desde que tenía seis o siete años sabía perfectamente quién era Charles Aznavour. Lo curioso fue que no me llamara la atención, gustándome la música como me gustaba y que, probablemente, la canción de él que más sonaba era la ensoñadora y triste “Venecia sin ti”. Habrían de pasar muchos años para que reconociera su maestría, su clase, su manera de encandilar al público con unos gestos discretos, poéticos y un tanto amanerados y una entrega que nos llevaría a otros tiempos cuando los cantantes vivían en buhardillas y escribían sus poemas sobre la espalda de una amiga de la que nunca llegaban a saber el nombre.

      ¿Cómo llegué a valorar a este hombre entrañable que nos habla tantas veces de un tiempo de bohemia y de lilas que, quizás, nunca existió pero que siempre recordamos?

Fueron tres episodios aislados los que me hicieron recuperar su pista, el primero está relacionado con la primera visita que hizo a Ceuta mi mejor amigo de entonces, vino acompañado por un chico que se llamaba Antonio, creo recordar y eso me decían las mujeres que habían a mi alrededor, que era muy guapo. Yo me quedé con que sentía miedo y estaba triste, que le ahogaba  un tormento porque su hermano mayor con el que convivía y del que dependía económicamente hacía unos días que había descubierto su homosexualidad, de hecho el que estuviera en mi ciudad y el que yo le conociera estaba relacionado con la necesidad de escapar durante unos de un ambiente familiar sórdido y grotesco. De las primeras cosas que le pregunté, solía ser así, antes incluso que el equipo de fútbol, fue su cantante o grupo favorito, me dijo que Azanavour, yo no pude ocultar mi sorpresa ¿Aznavour? Estoy hablando de 1982, para la mayoría de los jóvenes no existía otra música que la cantada en inglés, pero a pesar de mis reparos lo tuve en cuenta e hice un tímido acercamiento al cantante francés de origen armenio que no acababa de convencerme. El segundo fue más determinante, creo que no hubiera necesitado del tercero para haber anotado su música entre mis preferencias.

Fue unos meses más tarde, yo arreglaba una casa que había alquilado porque, algo muy habitual entonces en la ciudad donde vivo, me la habían cedido en unas condiciones lamentables, ese día fue el único que estuve solo mientras duró la reparación y escuchaba la radio en la FM de Algeciras, como siempre, y empezó a sonar "Quién" en la resplandeciente melancolía de su versión española. Aquel día empezó una relación que no acabará nunca, verlo en concierto fue ver cumplido un sueño que pensaba imposible.  
II

Como dicen

Ahora, quien más quien menos, todos somos políticamente correctos, reservamos los chistes de mal gusto para contarlos en el congreso de un partido a las tres de la mañana cuando el licor se apodera de nuestra lengua y se han marchado los compañeros de partido que podrían darse por aludidos con nuestras referencias racistas, homófobas o el grito ¡muerte a los artistas!



       
El gran Charles Aznavour nos sorprendió a principios de los 70 con esta soberbia canción que tenía aún el regusto de su época dorada. No fue muy bien recibida, ni siquiera por una sociedad más abierta que la nuestra que no vio del todo bien que se despidiera diciendo; Soy un marica, como dicen. Los grandes defienden con devoción una causa que convierten en suya aunque no pertenezcan a un colectivo.


     
Hablar la homosexualidad y la alienación, creo que en 1972, con la complicidad y la ternura de un colega valiente lleno de humanidad y ansias de vida es algo que solo está al alcance de Aznavour. Las cosas han cambiado pero no en la dirección que esperaba en todos los casos; ser homosexual tampoco debe ser un valor añadido. Pero los pobres son siempre pobres sin importar la inclinación sexual que tengan. Una canción maravillosa.
III

Lhasa de Sela - La confesión


Lhasa dominaba el francés, el inglés y el español y los usaba indistintamente para escribir sus canciones eligiendo con tacto y paciencia los motivos  para ayudar a desentrañar cuál de estos idiomas le iba mejor a una melodía en concreto. A pesar de tener unas dotes como cantante impresionantes nunca buscó continuidad en la canción, ni aprovechó el enorme éxito de su primer disco "La Llorona", ya que solo publicaría dos discos más en toda su carrera, prefería alternar la música con el circo en el que trabajaban sus hermanas; tenía claro que lo más importante es ser feliz, sospecho que lo consiguió.

        Decían que era un ángel cuando nos llegó la noticia de su muerte temprana, yo la veía como una mujer y me sentía dichoso de que así fuera; no me arrepiento de haberte engañado, me siento culpable porque es mi costumbre.  
IV

Georges Moustaki - Los amores acaban un día.



Sentí mucha tristeza cuando murió Georges Moustaki, este hombre que era griego, italiano, pastor, judío, egipcio, francés y, por supuesto, español y, por lo tanto, poeta aunque no hubiera escrito verso alguno, ni anduviera por los bares de madrugada, entre el alcohol y las risas y caducas flores que ya no tenían espinas pero seguían haciendo daño como la princesa de Joaquín, buscando a alguien que quisiera que le regalara su último poema y su lucha agónica y perdida contra el monstruo de la indiferencia.

         Me lo dijiste, Laura, por teléfono cuando viste que la noticia de su  muerte yacía trémula sobre nuestro periódico empapado por un tembloroso y amargo café; ya sabes que la muerte se lleva al príncipe y al esclavo, al malo, al bueno, y no tiene la menor consideración con las ansias de inmortalidad del hombre libre.

Me despedí de ti lo más rápido que pude porque quería soltar una lágrima  que se había condensado en las arenas de mis ojos y no quería que la escucharas caer, no sé si la sentimentalidad era la misma en nuestros brotes verdes cuando reíamos y llorábamos con “Tiempo de lluvia”, “El sueño de Pilato” o "Cabaret", pero en estos días se lleva bastante mal que se muestre una fragilidad por miedo a que provoque alguna que otra risita.

Pensé en la noche que, en honor de su amigo Paco, cantó en algún lugar de nuestra España "En Méditerranée", con su sonrisa llena de luz, con su piel curtida y morena como la de los viejos marineros, con sus cabellos desordenados como el muchacho soñador que tú conociste y murió sin darse cuenta abducido por las calles y las rutinas. Estábamos delante del televisor pero nos sentíamos donde sus palabras que intentaban unir a todos los habitantes de la cuenca mediterránea, como si todos los hombres del mundo fuéramos como los niños y creciéramos aprisa sin mirar hacia abajo sobre los ojos de un vencido.

Georges ha muerto, ese viejo libertino, que nunca creaba historias de su fracaso eterno con el amor, no hablaba de los secretos de una dama de la que, quizás, no supiera ni cómo se llamaba ni cómo tenía la cintura, y amable y sonriente aunque no renunciara nunca a lo que decía cuando creía haber hallado la definición adecuada de sus sentimientos.


        Ya sé, Laura, que sabías que yo lo amaba, como se quiere a un hermano mayor que recorre el mundo y algún día derrochando el dinero vuelve a la casa que lo vio nacer para estar en ella un ratito que desea que sea agradable para todos los suyos, a quienes lleva allá adonde vaya con la rosa de los vientos.



   
Ya sé Laura que los amores acaban un día, pero nosotros somos distintos, me amarás hasta que me mates en tu empeño por ver mi libertad como una enemiga de ti y de mí mismo o hasta el día que provoques que vuelva a aparecer el Mr Hyde que llevo dentro y acabe con los dos, rotos y perdidos en la avenida que ha sido la referencia de nuestras soledades durante tantos años. Hubiera sido tan bonito haber tenido el talento liberal de este Georges que se ha ido y estará cantando con la tranquilidad de un bendito, Dios sabe dónde.

        Tú sabes que el todo Ceuta de católicos caducos y un poco pervertidos me ha considerado siempre un meteco, si pudiera esa ciudad me diría que no tengo derecho a voto, aunque pague impuestos, y, aunque soy demasiado mayor para ello, que desentierre mi casco y mi escudo cuando lleguen los persas a la llanura de Maratón y luche por su libertad, no por la mía.

V

Aznavour - Era necesario

Il fallait bien
M'accrocher à toi
Lorsque plus rien
Ne retenait mes pas.



Era necesario
aferrarme a ti
cuando ya nada
retenía mis pasos.


     
Este pobre tonto no comprendió que había escrito "Odio los domingos" o "No me gustan..." para Édith Piaf. Ella simplemente le dijo que era una canción de un pesimismo visceral y poco comercial, que se la debía "colocar" a una de esas existencialistas vestidas de negro a las que les cuesta regalar una sonrisa. Ahí va Charles que se la entrega a Juliette Gréco que era quien más se aproximaba a lo que la gran Piaf le había dicho, y se convierte en un éxito perdurable ¿No te diste cuenta de que quise decirte que estaba escrita para mí? Le acabó recriminando añadiendo la segunda y tercera palabra de este texto.

Ils brûlent les feux de l'enfer
Et dans mon âme et dans ma chair
Tu ne m'as laissé que regrets
Et le remords de n'avoir fait
Peut-être pas tout ce qu'il fallait

Queman los fuegos del infierno
y en mi alma y mi cuerpo
solo me has dejado la queja
y el remordimiento de no haber hecho
lo que, quizás, era necesario.


      El pobre  Charles no tenía suerte, ya le habían intimidado con las bondades de su voz inmersa en un eterno resfriado, seguiría componiendo para los otros y se volcaría en el cine, pero he aquí que después de unos prometedores papeles de protagonista, de perdedor, por supuesto, empezaron a llamarlo para pequeños papeles que no quería hacer nadie. Era muy extendido entre los directores pasar de boca en boca su nombre cuando se veían en problemas para completar el plantel de secundarios. Algo así le debieron decir al del Tambor de hojalata, ¿un comerciante judío que le vende las medias a la madre del horroroso niño y se enamora de ella? Pues llama a Aznavour. La película, confusa, farragosa e incómoda, no pasará a la historia, pero somos muchos los que nos quedamos con la ternura exquisita y la tristeza trémula de Charles. ¿Lo de la música? Pues resulta que el mundo se puso a tono con él; se resfrió y no notó nada extraño en su voz.

      Debemos dar gracias a que haya existido un hombre como Aznavour, sencillo e inmenso, con un corazón tan grande que apenas nos deja espacio para comprenderlo. Como todos los grandes guarda joyas que parece haber olvidado, entre ellas destaca "Il fallait bien", hace años que empecé a soñar que era la canción entre sus canciones; Fue necesario/aferrarme a ti/ cuando ya nada/ retenía mi paso. No, no he despertado.
VI

Vincent Delerm - Deauville sin Tritignant



Elegante, irónica, sentimental, es cierto que mi noche con Maud no puede ser la misma sin Tritignant, ese joven soñador y culto que siente y piensa con la izquierda y actúa con la derecha, porque en esta canción está mi noche con Maud por más que nos la ilustren con un hombre y una mujer, con más éxito que la obra maestra de Rohmer pero con menos profundidad a pesar de la tragedia; es un drama muy serio ese del hombre que tiene miedo de enamorarse, que ama su independencia, pero le asustan las mujeres independientes.

       Tritignant se somete a un juicio entre la paz y el deseo, no es suficiente con que seas un sentimental para que te eches en los brazos de una mujer llena de peligro, la realidad te conduce con sus pasos domesticados hacia aquella que no te hace perder la cabeza, siempre queda soñar con lo que pudo haber sido. Ella vuelve a pensar en la película que transcurre en Deauville y piensa que es un poco deprimente estar allí sin Tritignant.
VII

Francis Cabrel - La tinta de tus lágrimas

Tu viendras longtemps marcher dans mes rêves,
tu viendras toujours du côté
où le soleil se lève.



Ahora andarás perdida entre mis sueños
y asomarás por donde asoma
el blanco sol de enero.

(Traducción de la versión española)

       
Francis Cabrel apenas coincidió con los monstruos sagrados de "La Chanson" y se parecía muy poco a ellos, su Provenza le proporcionó una inspiración a la que siempre ha sido fiel. En vez de pretender ser un chansonnier al uso y adaptarse a la bohemia urbana se enfundó la aureola de trovador de siempre y durante los primeros momentos de su carrera disfrutó de un éxito inesperado con deliciosas baladas de amor que aún suenan en nuestro oído.

    Ahora que lo nuestro terminó, qué loca tú, qué loco yo, qué tristes al final.  Soñamos con Venecia y la libertad´, con la escapada de Alfred de Musset y George Sand en la mente. ¿Puede haber un delirio de amor más romántico?

   Sencillo y discreto, no se ha distinguido por una copiosa producción pero ha mantenido el corazón de sus fieles a los que les entregó el talante definido de un hombre comprometido con los grandes problemas de nuestro tiempo, desde su rincón supo desgranar y ofrecer su opinión sobre asuntos que nos inquietan a todos con valentía y con sinceridad.
VIII

Elle écoute pousser les fleurs - Elle, tu l'aimes

Alba hermosa
dime de dónde vienes
ya sé que amas a otra
y a mí ya no me quieres.

(Anónimo)




     
Quedan lejos los días en que aprendía francés, era la amistad sincera con Fernando y Yamal, la empatía de otros compañeros que vislumbraban que por el camino que llevaba yo nunca aprendería francés si no me plegaba al programa. Tuve la suerte de tener una buena profesora a pesar de ser un buen mal alumno que solo quería saber lo que decían Brel y Brassens mientras mostraba una enorme dificultad en decir simplemente lo que había comido.



Lo que más me gustaba era cuando nos ponía canciones, hay algunas que las recordaré siempre, así de repente destacaría dos; la delicada evocación del amor romántico y libre de "Ella escucha a las flores crecer"[i]" de Francis Cabrel y "Ella, tú la amas" de Hélène Ségara en la que sigue la tradición turbadora de la doncella abandonada cuya alma sangra mientras canta su desventura. Desconozco si ella preparó esta versión o se la prepararon, moderniza y mantiene la fuerza el fado “Canción del mar”, cantado por la temperamental y apasionada Amália Rodrigues, del que solo toma la música.


[i] Ella escucha crecer las flores, desaconsejo la desafortunada versión en castellano pues ni de lejos transmite la ternura y el ensueño de la original. Por suerte Francis Cabrel tiene en “La quiero a morir” y “La tinta de tus lágrimas” y alguna otra unas versiones que compiten en excelencia con las originales en francés.




Última edición por F. Enrique el Sáb 06 Ene 2018, 09:07, editado 8 veces
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Maria Lua
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Re: La Chanson

Mensaje por Maria Lua el Miér 03 Ene 2018, 15:48

A mí me encantan las canciones interpretadas
por Charles Aznavour, todas en francés.
(Aquí en Brasil las canciones en otros idiomas
no son traducidas, las escuchamos en sus idiomas originales.)
Mi preferida es:





Estimado F. Enrique, mi sugerencia es que esperes
que comenten los posts que has publicado...
Son muchos y hay foros ( como este de videos)
que casi nadie entra...
Quedan muchos trabajos buenos con cero.
Abrazos
Maria Lua


_________________


Te encuentro
tus huellas son tatuajes en mi corazón
intensas e inmensas
como el vino de la pasión
y la rosa roja del amor
eternas y etereas
como los sortilegios de una Luna Creciente...


Maria Lua
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F. Enrique

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Re: La Chanson

Mensaje por F. Enrique el Miér 03 Ene 2018, 16:14

Veo acertado lo que hacéis en Brasil, Maria Lua, pero en España de un defecto evidente hemos hecho una virtud convincente. Los dobladores cinematográficos y los versionadores de canciones españoles se cuentan entre los mejores del mundo. Quién, Venecia sin ti o La tinta de tus lágrimas lo testimonian.

Gracias, Maria Lua, no sabes la ilusión que me ha hecho tu respuesta.

Un abrazo.
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Ale Mata

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Re: La Chanson

Mensaje por Ale Mata el Vie 05 Ene 2018, 19:49

[quote="F. Enrique"]
I

Aznavour en mí



¿Quién cuando yo me vaya
llegará a tu playa
un anochecer?

Y pondrá su empeño
en velarte el sueño
y lo harás tu dueño
casi sin querer?
(Versión española)


Desde que tenía seis o siete años sabía perfectamente quién era Charles Aznavour. Lo curioso fue que no me llamara la atención, gustándome la música como me gustaba y que, probablemente, la canción de él que más sonaba era la ensoñadora y triste “Venecia sin ti”. Habrían de pasar muchos años para que reconociera su maestría, su clase, su manera de encandilar al público con unos gestos discretos, poéticos y un tanto amanerados y una entrega que nos llevaría a otros tiempos cuando los cantantes vivían en buhardillas y escribían sus poemas sobre la espalda de una amiga de la que nunca llegaban a saber el nombre.

      ¿Cómo llegué a valorar a este hombre entrañable que nos habla tantas veces de un tiempo de bohemia y de lilas que, quizás, nunca existió pero que siempre recordamos?

Fueron tres episodios aislados los que me hicieron recuperar su pista, el primero está relacionado con la primera visita que hizo a Ceuta mi mejor amigo de entonces, vino acompañado por un chico que se llamaba Antonio, creo recordar y eso me decían las mujeres que habían a mi alrededor, que era muy guapo. Yo me quedé con que sentía miedo y estaba triste, que le ahogaba  un tormento porque su hermano mayor con el que convivía y del que dependía económicamente hacía unos días que había descubierto su homosexualidad, de hecho el que estuviera en mi ciudad y el que yo le conociera estaba relacionado con la necesidad de escapar durante unos de un ambiente familiar sórdido y grotesco. De las primeras cosas que le pregunté, solía ser así, antes incluso que el equipo de fútbol, fue su cantante o grupo favorito, me dijo que Azanavour, yo no pude ocultar mi sorpresa ¿Aznavour? Estoy hablando de 1982, para la mayoría de los jóvenes no existía otra música que la cantada en inglés, pero a pesar de mis reparos lo tuve en cuenta e hice un tímido acercamiento al cantante francés de origen armenio que no acababa de convencerme. El segundo fue más determinante, creo que no hubiera necesitado del tercero para haber anotado su música entre mis preferencias.

Fue unos meses más tarde, yo arreglaba una casa que había alquilado porque, algo muy habitual entonces en la ciudad donde vivo, me la habían cedido en unas condiciones lamentables, ese día fue el único que estuve solo mientras duró la reparación y escuchaba la radio en la FM de Algeciras, como siempre, y empezó a sonar "Quién" en la resplandeciente melancolía de su versión española. Aquel día empezó una relación que no acabará nunca, verlo en concierto fue ver cumplido un sueño que pensaba imposible.  
[center]

Ahh me encanta Charles Aznavour, aunque no necesité tantos estímulos como tú jajaja, ocurre que algunas veces basta con darle la oportunidad a la música para que nos enamore; él tiene un timbre encantador, por lo menos para mí, cito solo esta parte porque me tengo que ir, pero volveré a terminar la lectura y escuchar las bellas canciones que nos compartes, te dejo una más reciente que espero te guste, besos.


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F. Enrique

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Re: La Chanson

Mensaje por F. Enrique el Sáb 06 Ene 2018, 07:17

Creo, Alejandra, que el humanista tiende al agnosticismo y se aferra a la única deidad constatable; el destino. Estaba escrito en el viento que Aznavour y yo teníamos muchas cosas que contarnos, mucho dolor sin rostro entre Cristo y Moisés, mucho sufrir la ira iconoclasta de Mahoma. Pero los grandes amores muchas veces surgen así, las películas más emocionantes de Hollywood, se estructuran en una antipatía inicial hacia la persona que nos hará sentir el amor verdadero, una fórmula que no falla y que se repite sin cesar.

Aznavour forma parte de mi vida, rara semana pasa sin que recurra a alguna de sus canciones para ponerme a tono.

Un abrazo, tu visita ha sido como la espuma para mi moral un tanto frágil y cambiante.
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Juan Martín

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Re: La Chanson

Mensaje por Juan Martín el Sáb 06 Ene 2018, 09:47

Que agradable sorpresa, estimado amigo, a mí también me gusta mucho Charles Aznavour y me trae muchos recuerdos de la adolescencia y la juventud!!

Gracias por traernos tan gratas canciones. Dejo algunas más.

Un abrazo y FELIZ 2018

















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F. Enrique

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Re: La Chanson

Mensaje por F. Enrique el Mar 09 Ene 2018, 17:35

Gracias, Juan Martín, desde luego que me gusta mucho Aznavour, he incluido lo que tengo de su obra dentro del título genérico de "La Chanson" pues el material que tenía era escaso, pero por dedicación y preferencias le hubiera dedicado un artículo solo a él.


Un abrazo.

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Re: La Chanson

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