Aires de Libertad

www.airesdelibertad.com

Leer, responder, comentar, asegura la integridad del espacio que compartes, gracias por elegirnos y participar

Nuevo Usuario

Foro Aires de Libertad le da la bienvenida a:

Estadísticas

Nuestros miembros han publicado un total de 729866 mensajes en 37521 argumentos.

Tenemos 1306 miembros registrados.

El último usuario registrado es Patricia Aznar Laffont.

Clik Boton derecho y elige abrir en pestaña nueva- DICC. R.A.E

¿Quién está en línea?

En total hay 25 usuarios en línea: 2 Registrados, 2 Ocultos y 21 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Chambonnet Gallardo, Ramón Carballal


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 92 el Mar 16 Mayo 2017, 23:10.

Abril 2018

LunMarMiérJueVieSábDom
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30      

Calendario Calendario

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Galería


UN CLICK AYUDA AL FORO EN LOS MOTORES DE BÚSQUEDA



Flujo RSS


Yahoo! 
MSN 
AOL 
Netvibes 
Bloglines 

La pasión de Pasolini

Comparte
avatar
F. Enrique

Cantidad de envíos : 2030
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 58
Localización : Ceuta

La pasión de Pasolini

Mensaje por F. Enrique el Mar 26 Dic 2017, 10:08

I

Las Adelfas



Vienes a mí sin haberte buscado
sobre la vista de una avenida
donde muere cada noche un árbol solitario
y las adelfas expanden su tristeza
y su veneno
sobre borrachos ilustres
que cantan el rey
bajo la luz de una farola enamorada.

Dejé la rabia de un amor que me mordía
con el cuerpo traspasado
por la rosa de los mártires,
por una juventud
desgarrada por un pacto no firmado,
lastrada por una sensibilidad que me hacía llorar
cuando vivían los cementerios
y los viejos morían asomados a su ventana.

Me decían que era débil,
que no podría remar contra el levante
en un mar que estaba roto pero al que yo amaba
al recordar la brisa del verano
y los nombres que no volverían a sentarse en la mesa,
la soledad de un padre huérfano
que necesita ser querido y apenas sabe hablar,
escapa de casa cada día
y por la noche se enfrenta con su destino en la mar.
(Francisco Enrique León)

II

Análisis tardío




“A menudo un poeta se acusa y se calumnia,
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad…”
                                                        (Pasolini)

“Análisis tardío”

Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;}
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;}
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;}
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

                                                            (Finales de los años sesenta)
(Pier Paolo Pasolini)

(Traducción - Hugo Beccacece)

Estoy en el olvido como un lobo enjaulado
que no conoce a nadie y vaga en cuatro metros,
muere en la soledad de una especie extinguida.

(Palabras a Constance – F. E. León)

Pasolini estaba entrando en la madurez cuando escribió este poema, uno de los más inspirados entre los suyos, que sobrevuela sus pensamientos como  una implacable inmersión en su mundo interior en la que parece decir que todo está perdido, que no volverá a ser ese hombre que siempre se sentía joven cuando pensaba en la pobreza y su pureza, que por mucho que luche no podrá ni llorar ante el peso del desastre que supone la derrota dolorosa ante una forma de vida, ante una sociedad en las que se han perdido valores que ni siquiera están ya en el viento para que soñemos con alcanzarlos en nuestro vuelo, que los medios de comunicación han unificado en la vulgaridad, en la falta de compromiso ante la miseria de los otros. No podrá obviar la tristeza que lo va conduciendo inexorablemente hacia la tumba, ni siquiera la desesperada vitalidad de los elegidos, tan suya y entrañable, puede evitar las arrugas en sus ojos o que reaccione ante lo nuevo con el cansancio de quien piensa que ya todo lo ha visto.

“Análisis tardío” pudo ser simplemente un mal momento, a tenor de la actividad frenética que sostuvo hasta el momento mismo de su muerte. Pero es el testimonio de quien pudo pensar así en una tarde oscura, del guerrero que se hunde en un momento preciso que se le escapa la duda y la certeza es implacable, quien piensa que su voz dulce, esa misma que denunciaba los males de nuestro tiempo con palabras que traspasaban el papel y la rabia de sus enemigos, que su sonrisa ya no podrán sacarle del vacío de verse a solas con su pensamiento pidiéndole a la luz que le alumbre, es su destino, pero que no le ofrezca la esperanza que no tiene.

El mundo de Pasolini no es distinto al nuestro; los verdaderos poetas sufren la indiferencia que se le reserva a la verdad en un mundo que se siente en su elemento especulando con las apariencias. El hombre ha arrinconado la luz y la poesía como a ese animal enjaulado que no sabe rendirse aunque quisiera hacerlo. Una violencia pasiva es la huella de una modernidad que muestra sus ansias de ceguera ante las palabras escritas en el muro que muestra el declive de la moral, del sueño de la justicia.

Cuarenta y un años después de su muerte seguimos viviendo la misma contradicción, no escuchamos a aquellos que merecen nuestra admiración porque muestran el corazón en lo que dicen y podrían molestarnos al mostrarnos nuestra incapacidad para mirarnos hacia adentro, por eso les arrebatamos la paz para que sea turbio y dolorido lo que habría de ser siempre luminoso en la búsqueda del espíritu del hombre, en cambio encumbramos a voces amables que apenas dicen nada y muestran una permisividad vergonzosa con los pequeños delitos que llegan a ser monstruosos cuando rompemos los hilos de una nueva criatura, que santifican un culto desproporcionado y nocivo a la comodidad y sacrifican a los ángeles de una niñez que vuelve a un hombre que vislumbra los cincuenta años y nos habla de su prístina pobreza, de su eterna juventud.
III

Pasolini en el recuerdo  



Cuando la luz no ofrece esperanza
y se me adentra el verso
de un poeta que calla
en el nocturno inhóspito de una playa tardía,
envejece mi alma por no saber nombrarle,
por no haber arrastrado
el peso de mi culpa, por ser testigo ciego
del implacable olvido,
por no reconocer que la vida se me escapa
y no conozco a nadie
para que llore por aquello que no hice.

(Francisco Enrique León)


IV

Playa de Ostia


y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y el que teme la muerte la llevará sobre los hombros.
(Federico García Lorca)


Arranca este lamento de mañana
cuando el licor asoma en poros y gemidos
lleva el mar el aullido que intentaba
expresar el dolor por haberte perdido.

Roma erguida sobre sobre siglos y pesares,
sobre divagaciones y sueños de poeta,
Roma en mi vida, Roma en mi destino
y una verdad amarga que me lleva
hacia Roma al final de los caminos.
(Francisco León)


V

La Pasión según Pasolini




que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no me ofrece esperanza.

(Pier Paolo Pasolini - Análisis tardío. Traducción: Hugo de Beccacece)

Me impactó mucho un artículo que leí unos cinco años después de la muerte de Pasolini, ignorando entonces su enorme valía como poeta. Un acercamiento a éste para escribir una pequeña introducción a uno de sus poemas, años después, hizo que se me viniera de repente a la mente esa muerte violenta y absurda sobre la que entonces aún se abrían demasiadas dudas en la fecha del artículo, dado que su valentía le había granjeado la enemistad de muchos en el siempre difícil panorama socio-político italiano.

Será una noche de otoño,
en una playa tranquila
donde busque el recuerdo
de los días perseguidos
de aquella juventud difícil
y trágica,
hermosa, sin embargo,
porque nunca
ha sabido marcharse de mi frente,
de mi pecho de lirio,
de este corazón que aún busca la verdad
y siente
que no fue un delirio
de la sangre efervescente
que aún me brota.

Aún no he aprendido
a sentir lo que no siento,
a decir lo que se espera;
el bienestar ha envenenado
el alma de los que luchaban
por sobrevivir en otros tiempos
que me nublan los ojos.

Se acercará algún joven
con el cabello rizado
que no podrá vender un rostro
que no le pertenece
pues lo dejó en el lienzo
de un lombardo atormentado.

En Ostia o en Trieste
cuando florezcan los tilos,
o en cualquier descampado
donde jueguen la noche y el deseo
me llamará la muerte, como lo suponía,
con el cuerpo marcado
por los golpes del Calvario
cuando,
en los gestos que el sol esculpía en bronce,
había creído ver
las puertas que Ghiberti había abierto.

¡Señor, no me dejaste escuchar tus gemidos!
¡Señor, me abandonaste y me dejaste la cruz!

El ruido del mar que me llama
más allá de la vida
entonces presagiaba
una noche distinta, un corazón gozoso
porque el cuerpo exultaba en la ceremonia
de un beso
que por un instante eterno
llevaría el amor a estos labios que te cantan.

¡Señor, me arrebataste la fe de tu mirada!
¡Señor, me abandonaste en el mar de los pobres!

VI

Cercana a los ojos




El descubrimiento de Pier Paolo Pasolini como poeta ha sido para mí muy posterior al del cineasta, y, sin duda alguna, sin negar sus méritos en esta última faceta, es el campo donde mejor supo desarrollar sus inquietudes, su búsqueda áspera, a veces agónica, y siempre sincera de su verdad como hombre. Moderno o clásico, no lo sé, rotundo y sincero siempre, en su expresión me recuerda al Cesare Pavese de ”Lavorare Stanca” (Trabajar cansa), al menos en los poemas de corta extensión y de carácter confesional y narrativo al mismo tiempo. La maldición del “oficio” del poeta es recurrente, la relación con el hombre que vive una situación y un tiempo concretos, con los que nunca se debe estar de acuerdo, es agria y sin concesiones, y las adereza levemente con la ternura de los momentos que se viven en el recuerdo, ese lugar en donde podemos llenar de significado situaciones que parecen pasar casi desapercibidas, y que añoramos cuando somos conscientes de la imposibilidad de su retorno.

    “Cercana a los ojos” es un poema especialmente emotivo, escrito años después de los hechos a los que hace referencia; su hermano que duerme distendido y ausente fue fusilado por partisanos durante la Segunda Guerra Mundial. Una dolorosa contradicción en su vida a la que se irían añadiendo otras muchas, la más llamativa; la muerte violenta del propio poeta; aquellos con y por quienes luchaba acababan con la vida de aquél a quien recordaría siempre. La luz, el hermano y la madre, también el canto del grillo, quedan suspendidos en una atmósfera que nos recuerda la aparente quietud en la que viaja a veces la más conmovedora de las tragedias.


Cercana a los ojos

Cercana a los ojos y los cabellos sueltos
sobre la frente, tú, pequeña luz,
dispersa, enrojeces mi cuaderno.
De adolescente, en tu pálida llamarada,
ardía  hasta la noche,  y era extraño
escuchar al viento y a los grillos solitarios.
Entonces, en la olvidada habitación
dormían mis padres, y mi hermano,
inmóvil, descansaba tras un muro delgado.
¿Dónde está ahora, luz roja?
No hablas, sin embargo iluminas; y suspira
el grillo en el silencio de los campos.
Y mi madre se peina al espejo
de una manera antigua como tu luz,
pensando en su hijo ya sin vida.

(Pier Paolo Pasolini)

(Traducción; Francisco Enrique León)


VII

Pasolini y María

Esta niña inmortal
que Horacio despertara
del sueño de la infancia para tenerla siempre,
palidece en la acera como hoja caída,
sufre en la madrugada, perece en el ocaso,
como aquella sonrisa que esbozaste en Beliones.
(Crepúsculo en Benzú)

[/url

]


Creo que la última vez que vi a Pasolini ahogarse en una duda[i] fue cuando, en el apogeo de su fama como cineasta, le preguntaron por su oficio  en un trámite burocrático. No contestó lo que algunos hubiéramos querido ni lo que se habría pensado por su fama. Quizás por un respeto inconsciente, reverencial hacia Pavese[ii], dijo escritor en vez de poeta.

Por razones diferentes, mi madre ya no sentirá miedo de dejarme indefenso ante el mundo ya que no volveré al Tobogán para deslizarme en una niñez dichosa a pesar de la muerte que me ronda desde entonces, cuando uno pensaba que nueve años era un estreno demasiado temprano para que fuera cierto.

Mi familia clánica ya no me excusará por mis salidas de tono en mi esfuerzo por romper la monotonía de las conversaciones[iii], ya no insistirá en decirme que siempre he intentado vivir por encima de mis posibilidades, que solo pasaba hambre cuando hablaba de justicia o me escapaba de casa como si fuera el James Dean[iv] más reconocible, a pesar de ser un rebelde sin causa, cuando indagaba  torpemente en los orígenes de un traidor genial que se justifica, magistralmente pero sin éxito, con la ley del silencio[v].

Mis amigos ya no me dirán que los perdí en los recovecos de la vida y de la desesperanza de un descreimiento sincero, en las callejuelas sin asfalto ni luces de esa niñez que nunca ha dejado de llamarme, que a algunos de ellos nunca los poseí, ni siquiera un poco, aunque no pensara así durante mucho tiempo y me entristezca por mi ingenuidad, que no los perdí puesto que nunca los tuve.

He comprendido que yo tampoco soy poeta  que no encontrarán en el bosque una alegoría convincente de mis ramificaciones, una metáfora en el laberinto de mis reflejos, en la exuberancia de mi entrega, que todo lo que hallarían en mis divagaciones sería cenizas y polvo en el viento, como si fuera un poeta romántico desconocido en el apogeo de las exaltaciones nacionalistas que ha caído en un duelo por cualquier insignificancia sin haberle dado al tiempo la oportunidad de escribir un buen poema con su rostro y su apellido impronunciable.

No podré ser poeta por mucho que lo intente, por muchos poemas que escriba guiado por la inspiración más angustiosa, sórdida e irreverente, por muchas velas encendidas que ponga a los pies del orgullo de una ninfa enamorada que ya no quiere abrazarme[vi]. Es una pena a la que tendré que acostumbrarme[vii] y que no podría borrar ni siquiera el reconocimiento del rellano de mi escalera.

La iluminación vive en una fosa insondable y oscura adonde no llega el aire  para los mortales que no fuimos tocados por una divinidad romana con nombre de teatro en la que no creemos por más que los sacerdotes nos ladren cuando miramos atrás sin ira, hacia adelante sin esperanza[viii].

El reconocimiento no llegará jamás y tendremos que actuar como si fuera posible el regreso de lo que nunca se fue, de lo que vive con nosotros pero nunca nos ha dejado tocar ni su carne ni sus huesos, ni su cráneo descarnado para sentir la amargura de la muerte.

Tú transmites paz, conciliación en lo que rimas, tú le cogiste el pulso a la lira, si no te envidio es porque te aprecio y porque después de haberlo hecho en la niñez he perdido su verdor de enredadera retorcida y no sé cómo pintarlo en mis ojos cuando necesito un sufrimiento que me conduzca a una santidad laica y, sobre todo, porque soy un maldito occidental, como me dicen algunos conocidos, que no sabe volver la espalda al destino que se le ofrece aunque lo lleve a un callejón sin salida, a una contradicción constante y permanente como un pájaro ciego que ya no quiere chocar con los alambres de su jaula y canta para no morir de hastío.

Ahora descubro que siento lo que me dijo Gombrich[ix] una noche de verano cuyas nubes eran truculentas y aquella lluvia entre el calor no duró ni treinta y tres segundos; no he de buscar la poesía sino a los poetas, el arte no sería nada si no existieran los artistas, el poeta sin el hombre valdría menos aún que sus versos cuando los pinta de blanco y la gente no se entera mientras escucha la mejor canción de los Rollings[x].

La tuya es una de las pocas relaciones que me quedan en este medio y créeme, con la sinceridad de aquel que habla porque no sabe hacer otra cosa y apenas piensa en lo que dice, hubieras estado siempre entre las preferidas. No olvido ese tiempo en que nos conocimos y nos regalábamos flores en el viento, palabras para conjurar la muerte de la poesía, para creer en aquella que yace tendida como una sacerdotisa que ya no conoce los ritos esperando en el poniente que llegue la hora del último crepúsculo[xi]. para volver a nacer con los primeros rayos de la alborada.

Hablemos de los mitos, pues, sabiendo que son hombres y mujeres que pudieron vivir circunstancias parecidas a las nuestras, aprendamos la mitología de nuestros antepasados todo lo bien que podamos porque no podemos ignorar aquello que ha tenido importancia en nuestras vidas o en las de nuestros antepasados que habitan en el sepulcro, pero debemos saber el momento que en debemos apartarla para rendir un homenaje a aquellos héroes que llegaron a nuestras playas con sus velas y murieron en un naufragio en el viaje de vuelta habiendo dejado aquí toda su mercancía. Hay dioses que no existen pero son tan importantes que sacrificamos nuestras vidas por mantener viva la llama de sus nombres.

Pero nunca debemos situar la mitología por encima del hombre. Quizás la poesía murió uno de estos días, como si nadie lo hubiera advertido, cegada su presencia por la trivialidad de nuestras aspiraciones modernas que devoran hasta las más altas torres y convierten el pensamiento en ruinas por mucho que en él radique  lo que se ha logrado y también lo perdido.
La poesía  sometida por la indiferencia de un mundo prosaico que mira otras manifestaciones carentes de profundidad pero con un atractivo incuestionable para la gente quiere conseguir el prestigio de la nada, para los desocupados que encuentran placer en la morbosidad de los que venden una  moral que, quizás, nunca tuvieron,  por conseguir una vida más cómoda, una ascendencia jerárquica sobre cualquier hijo de vecino que no sale en las revistas.

Pero los poetas siguen escribiendo versos aun sabiendo que no vendrán a cantarlos otras voces[xii], poemizan[xiii] porque su ingenuidad les hace pensar en el milagro de los miembros ya muertos cuando aún despiden calor y se siente dolor en lo que fue amputado, en la metáfora de la resurrección que no encuentra espejo en las paredes del mundo donde se escriben frases para el olvido y deseos irreconocibles, ni fábulas para salvar lo que va quedando en nuestra lucha contra una naturaleza que debiera ser nuestra amiga y la golpeamos con la misma rabia que lo hace quien para subrayar su amistad nos llama hermano, en la esperanza de que una flor nazca en la arena de las dunas y una herida de amor en el bolsillo de la camisa de un bróker después de que sus acciones suban al infierno de los escaparates, en la medida de lo que no tiene juventud, en el peso de la ingravidez de lo que llora en la nada y aún no tiene nombre como un niño perdido en una isla que no se llama Nunca Jamás.

21 de Febrero de 2016




[i] Pasolini tenía, como hombre sincero y apasionado, muchas dudas pero solía afrontarlas sin balbucear, entrando con fuerza en la tortura de las equivocaciones, la indeterminación de un mensaje que airea como nunca en las hermosas banderas, la locura de su contradicción; agnóstico esperando la nueva venida de Cristo Hombre, antiabortista entre unos compañeros de izquierdas que pensaban de una manera totalmente opuesta y coincidiendo en un punto tan importante con los cristianos demócratas a quienes detestaba por su hipocresía, a favor de los policías que intentaban sofocar la réplica romana del Mayo del 68 y fueron agredidos brutalmente. Decía de ellos que eran muchachos de la Italia pobre que no habían encontrado otra opción de ganarse la vida y, en cambio, los estudiantes eran los hijos malcriados de las familias romanas acomodadas.
[ii] Estaba equivocado cuando escribí esto, escuché hace poco en una entrevista que le hicieron a Pasolini para la televisión italiana que el controvertido y genial poeta boloñés no tenía al piamontés entre sus preferencias, quizás no le perdonara que fuera casi coetáneo suyo o que hubiera llevado una vida sexual casi inexistente no por vocación monástica sino por la circunstancia de ser un enamorado de todas las mujeres cuyo resplandor le había llevado a la impotencia.
[iii] De pequeño no solía comer adecuadamente por el ansia de crear debates en la mesa y embeberme en ellos.
[iv] James Dean tiraba piedras / a una casa blanca / entonces te besé (Luis Eduardo Aute).
[v] Elia Kazan delató a sus antiguos camaradas del partido comunista durante la locura persecutoria provocada por el senador McCarthy.
[vi]  Esperanza que naciste / para morir después (Edgar Allan Poe). Siempre se ha dicho, para bien y para mal, que era un poeta romántico europeo ubicado en América.
[vii] Hölderlin: Vivo para buscarte / dorada luz de amor / yaces entre los muertos, / Diotima querida, pero el viento te traerá el recuerdo / de lo que fuiste un día / y quedará para siempre. (Variación – Francisco Enrique León).
[viii] que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura; / que sólo adoro la luz cuando no ofrece esperanza. (Pier Paolo Pasolini)
[ix] Ernst Gombrich: historiador británico de origen austríaco, supo sintetizar como nadie la historia y el arte.
[x] Paint it black, se puede pensar que Ruby Tuesday y también se estaría en lo cierto.
[xi] Creo que nuestro viento de levante nos llega del lugar donde crucificaron a Cristo y el de poniente donde cada día mueren los dioses para resucitar con la siguiente alborada.
[xii] Gente escribiendo canciones / que ninguna voz compartirá (Paul Simon).
[xiii] Suena igual que la nariz de Ovidio para Quevedo.


VIII

El amigo fiel

“A menudo un poeta se acusa y se calumnia,
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad…”

(Pier Paolo Pasolini)






El poeta y el político vocacional siempre mienten, éste sabe que lo hace, doblega a la mentira y utiliza el conocimiento de la verdad para ponerle su túnica cuando lo cree necesario, a través de las apariencias logra una vida mejor y, a veces, acaba muriendo por los placeres que le proporciona esa vida  El poeta, en cambio, acaba creyendo siempre sus mentiras, tiene innumerables problemas a causa de ellas y a ellas se consagra con el candor de un niño. En algunos casos muere por ellas con la autenticidad de un mártir…

Pasolini escribió en un poema que hubiera dado la vida por aquellos a los que amaba. Yo añadiría que incluso por muchos a los que no amaba ni merecían ser amados y yo, que no compartí ni un solo minuto de mi vida con él, ni una sola de sus mentiras,  le creo.





Sé que he mentido y que lo haré siempre
porque morirá conmigo el miedo
a sentir y a decir lo que siento,
que llamaré hermano
a alguien con unos padres distintos a los míos,
que le diré cuando enferme que no fui a visitarle,
por no causarle molestias,
que pensaba en él todos los días
y le recordaré que el mundo se derrumba
pero estamos nosotros para mantenerlo en pie,
para demostrar que vivir vale la pena,
que la amistad no existe
en este mundo sin entrañas que hiere
a las almas sensibles,
pero somos distintos y creemos
en el amor que no supieron darnos.

Le pediré quitando hierro al asunto,
o quizás se me olvide,
que perdone a mi hijo cuando le insulte
mientras teclea el pan que me había traído
y lo mastica mientras habla,
y yo no le diga nada por no estropear la fiesta
y cuando le pregunte a mi otro hijo por el color de su bandera[1]
y no sepa que le dice,
le diré que, tranquilo, será uno de los nuestros.

Sé que miento y esta es
la única verdad que me queda,
el único credo que me pone
al lado de los que toman decisiones,
con decirlo justifico lo que he hecho
y lo que he dejado de hacer;
llevaré a la cruz a un oscuro profeta
por haberme lavado los pies una noche sin destino,
el bienestar es todo a lo que  uno puedo aspirar
por encima de todo
pues no creo en la otra vida[2],
y hay que divertirse si es preciso
bailando sobre todas las tristezas.

Lloré algún día
por los negros  apaleados
que se amotinaron en las Murallas del Ángulo,
pero eso es otra historia,
aquel día estaba enfermo
y nadie vino a visitarme.

[1] Sé que no es bueno aclarar demasiadas cosas en un poema, pero ésta es muy significativa y me puede el miedo de ser malinterpretado,  no creo en las banderas.
[2] Casi todas las personas ateas o agnósticas que conozco las tengo entre las mejores, respetuosas con las ideas de los otros y tan deseosas como el que más de que exista otra vida, pero no quieren engañar a lo que les dicta su razón. Desconfío de quienes hacen una ostentación exagerada de su falta de fe y un uso desproporcionado de la blasfemia, hay excepciones, ahora se me viene a la mente una.


IX

Epístola a Pier Paolo - Mi análisis tardío



Te entrego, Pier Paolo, el testamento
del hombre que se acostó la siesta esta tarde
con una herida difusa y acechante
que ya no le duele nada
porque ha despertado con el pensamiento firme
de ser distinto sin abandonar uno solo de sus sueños,
una sola de sus convicciones más sentidas,
y ya huele a verano en mi ventana abierta
al griterío de los niños jugando con el agua de la fuente,
y la bahía le muestra la belleza inmortal del mensaje profundo
que al tenerlo tan cerca a menudo no notamos .

Vuelven a decir tu nombre en la agenda cultural
de las noticias,
un nuevo homenaje que no será a tu faceta de cómico distraído
que no supo coger de la cintura a la risa,
ni abrazar su sentido más patético por respeto a los pobres,
y se me vino el poema que escribiste
cada vez que  la muerte te acechaba o pensabas en ella,
se me vino a la cabeza como un péndulo
cuyos golpes imitaba mis latidos.

Es verdad que no podré por más que lo intente
explicar la fascinación que me produjo tu análisis tardío,
que tan solo por él ya me atreví a llamarte grandísimo poeta,
a ti que vivías arrastrando los pies
para sentir el olor prístino y sensitivo de la tierra,
que no soñabas
por miedo a despertar en un lugar donde solo tuvieran cabida
los ángeles y los demonios,
que no tenías los delirios de grandeza
que reconozco en mí mismo,
que todo lo que deseabas estaba en la mirada
aún atónita de un muchacho moreno, llegado del Sur
donde aún tiembla Cristo por no encontrar su huella,
que camina hacia la obra donde fortalece sus músculos
y broncea su piel
y aún mantiene el candor forjado por un sufrimiento
injusto e innecesario, como todos.

En esto me doy cuenta de que el otro día
traspasé la frontera adonde tú no llegaste
por una noche aciaga,
y que me empieza a exasperar con una tristeza extraña
que me digan lo condenadamente bien que estoy
para ser tan viejo,
aunque lo digan de una forma distinta,
eso es lo que vienen a decirme,
ya ves, como tú me veré siempre joven
por esas ansias de seguir aprendiendo
aunque no sepa con que objetivo,  
que, sin que hayas tenido nada que ver en ello,
de todas las cuerdas que se me ofrecían
siempre tiré de una sola al mismo tiempo,
que las pocas intersecciones que hubo se debieron a errores
debidamente corregidos, y explicados,
aunque nunca comprendidos.

Que siempre estuvo la vida por encima de todo
como si el niño que fui nunca me hubiera dejado
indefenso ante el mundo,
que pediría a la mujer que amo
que nunca me dijera “te quiero”
porque yo lo sabría con una simple sonrisa,
que volveré a pensar en los tordos que llenaban
el cielo de las tardes de invierno
y en los cachalotes que cruzaban Punta Almina
en Mayo y en Junio,
sabiendo que lo perdido
por nuestra avaricia anuncia nuestra propia condena
por lo que tuvimos sin hacernos falta.  

Que habré aprendido a esperar
cuando no tenga sentido
aunque merezca la pena porque, largo o corto,
dulcificará con momentos inolvidables el tiempo que me quede
y que si puedo dejar algo hermoso en alguien
aunque no me haya conocido, y quizás por ello,
pensaré que la semilla que se embarra no muere.

                           
(25 de Mayo de 2013 - Publicado en Blogger el 27 de Mayo de 2013))


Última edición por F. Enrique el Sáb 13 Ene 2018, 06:15, editado 22 veces
avatar
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 26814
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 70
Localización : Barcelona

Re: La pasión de Pasolini

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 27 Dic 2017, 11:19

Supongo que el poema que nos dejas, Enrique, es de Pasolini en una traducción tuya. Si es así, deberías indicarlo bajo él para evitar confusiones. Se trata de un bello poema (buena traducción) de un hombre atormentado -Pasolini- que tuvo que luchar contra las circunstancias (y pereció a causa de ellas). Gracias por traerlo.

Un abrazo.
Pedro

P.S. Para ver otros poemas de Pasolini: https://www.airesdelibertad.com/t17624-pier-paolo-pasolini?highlight=Pier+Paolo+Pasolini

avatar
F. Enrique

Cantidad de envíos : 2030
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 58
Localización : Ceuta

Re: La pasión de Pasolini

Mensaje por F. Enrique el Miér 27 Dic 2017, 13:51

Llevas razón, Pedro, casi siempre suelo indicar el nombre del autor al pie de los versos, pero esta vez se me olvidó, un poco por las prisas. El poema es mío y es una réplica humilde al tremendo poema de Pasolini "Las glicinas".

Un abrazo.
avatar
Pedro Casas Serra
Administrador-Moderador
Administrador-Moderador

Cantidad de envíos : 26814
Fecha de inscripción : 24/06/2009
Edad : 70
Localización : Barcelona

Re: La pasión de Pasolini

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 27 Dic 2017, 14:02

Pues es un gran poema y te felicito por él, Enrique.

Un abrazo.
Pedro

avatar
F. Enrique

Cantidad de envíos : 2030
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 58
Localización : Ceuta

Re: La pasión de Pasolini

Mensaje por F. Enrique el Lun 01 Ene 2018, 05:05

Gracias, Pedro, es un placer que podamos hablar de un hombre que, como otros grandes, podemos hablar de Antonio Machado o Bob Dylan, tuvieron un discurso profético sin pretenderlo. Los males que preveía en una forma de vida que se anunciaba son los nuestros. Solo los elegidos pueden ser poetas y profetas a la vez.

Un abrazo.

Contenido patrocinado

Re: La pasión de Pasolini

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Sáb 21 Abr 2018, 12:32