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Joan Manuel Serrat - Un poeta de luz en la España gris del Tardofranquismo

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F. Enrique

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Joan Manuel Serrat - Un poeta de luz en la España gris del Tardofranquismo

Mensaje por F. Enrique el Miér 20 Dic 2017, 18:02

I

Miguel Hernández - Umbrío por la pena


Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.





     
Alguna vez leí en alguna parte que una publicación argentina especializada en música popular había hecho una lista con los mejores álbumes cantados en castellano y había colocado en primer lugar el de Serrat dedicado a Miguel Hernández. No puedo sino aplaudirles a los que hicieron la elección por el buen gusto que tuvieron y pienso que hay demasiadas razones por las que mucha gente deba opinar así, a pesar de que me guste más el de Antonio Machado del propio Joan Manuel y Mujeres de Silvio Rodríguez. Serrat en su mejor momento, rodeado de colaboradores excepcionales que se escondían en un inmerecido anonimato, la elección de poemas imprescindibles y otros que, no siéndolo, cobran en su voz y en su entrega apasionada esa calidad.  

      Tenemos la suerte de contar con un hombre que nació para ponerle música a la poesía e interpretarla, se llama Paco Ibáñez, pero Serrat en los dos discos que he mencionado nos hizo alcanzar unas cumbres de las que aún no nos hemos bajado.
                                                                                     
26/11/2014



     
Vicente, Rafel, Andrés, creo que habéis abierto un debate muy interesante. Solo por posicionarme diré que como obra completa de Miguel Hernández es "El rayo que no cesa" la que tengo en más alta estima, y, como sabéis, está constituida principalmente por sonetos. Reconozco que los poemas que más me gustan del poeta oriolano son aquellos del "Cancionero y romancero de ausencias" en los que puede librarse del angustioso sentimiento de la devastación y la muerte, desgraciadamente pocos, volví a leerlo hace unos cuatro años y lo vi más sórdido y desesperanzador que nunca, como documento del hombre acorralado es inmenso, pero considero que es una poesía aprisionada por las circunstancias, el poeta es desplazado por el hombre.

      Volviendo al tema de los sonetos de Miguel Hernández, es cierto que, en sus ansias innovadoras, ya se había relacionado con los poetas los poetas del 27 y conocido sus destellos vanguardistas, no siempre está afortunado, pero, de la misma forma que cuando analizamos un disco solemos juzgarlo por el número de obras maestras que contiene y por los intentos que sin llegar a buen fin nos sugieren que estaban en el buen camino, pongamos el Álbum blanco de los Beatles como ejemplo, para mí "El rayo que no cesa" es una obra imprescindible porque, aparte de la celebradísima "Elegía a Ramón Sijé" tiene algunos de los mejores sonetos que se hayan escrito en nuestra lengua; "Como el toro he nacido para el luto", "Umbrío por la pena casi bruno", "Tengo estos huesos hechos a las penas".

     
La primera vez que leí a Miguel Hernández fue en mi libro de 3º de bachillerato, eran dos versos de la elegía a Ramón Sijé que ponían como ejemplo de hipérbole; "Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler me duele hasta el aliento". Me gustaron tanto que visité la biblioteca del instituto, algo muy raro, y copié el poema entero. Años después me dejaron una antología bastante extensa de Losada, creó que la desgasté y comprobé que un gran poeta también puede tener poemas mediocres e incluso de gusto dudoso, pero en conjunto me gustó mucho y durante aquel verano apenas leí nada que no fuera aquel libro, con el prólogo incluido.

La desnudez, la sobriedad que Joan Manuel eligió para acompañar estos poemas es acertada, su voz vibra y transmite con una gran emotividad llena de respeto lo que dice. No tiene la diversidad ni los diferentes matices de cuando interpreta a Antonio Machado, pero por trayectoria y personalidad éste le daba un campo más ancho; Andalucía, Castilla, juventud, Hernández no pudo superarla, edad adulta e incluso una vejez prematura, esa España que el bueno de Antonio quería con toda su alma que se quedara atrás para siempre y surgiera un país libre y orgulloso de su riqueza.

Creo, Fanny, que no tenemos por que coincidir en todo, por mi anterior comentario habrás podido comprobar que yo considero este disco antológico. ¿Como podemos considerarlo cuando tiene en La boca y Romancillo de Mayo sus temas menos brillantes? Puede que haya quien prefiera leer La elegía y El niño yuntero, pero en ese caso se debe reconocer que son soberbias como canciones, pero las restantes, hasta seis, parecen decirnos que el poeta esperaba que alguien excepcional naciera para ponerles música y cantarlas.
28 de diciembre de 2014.

II

Piel de manzana


Siempre tuve una especial predilección por "Para piel de Manzana", quizás no sea el disco de Serrat que más me guste, creo que me decantaría por su antológico homenaje a Antonio Machado, pero no puedo olvidar que fue el primer trabajo de Serrat del que tuve un consciencia plena de su aparición, del que fui desgranando una perspectiva propia a medida que escuchaba unas creaciones que apenas unos meses antes no existían y que ya no tendrían otro recuerdo que verme paseando por la Plaza de África llevando en la cabeza un destello de amor, las palabras de un profeta urbano que intentaba conciliar los edificios con la herida de los vientos. Hay un placer difícil de definir en saberse uno partícipe de un estreno a diario mientras espera que la vida cambie y que vuelvan las rosas aunque tengan espinas, de saber que conservará siempre prendido en la memoria ese tiempo en el que aprendimos a vivir y estará acompañado por unas melodías, por unos versos entrecortados para adaptarse a una música.

       No hace mucho supe los problemas de producción y promoción que tuvo este excelente disco a causa del exilio mexicano de Serrat en los últimos estertores de una dictadura odiosa, como suelen serlo todas sin distinguir las sombras ideológicas en las que se sustentan y justifican el disparate de perderse en un único camino. Para mí no tiene una sola canción que pueda considerarse de relleno y tiene obras maestras de difícil catalogación, dando muestras de una diversidad que refleja el fulgor que le alumbraba en esos días; desde el carpe diem para una muchacha de barrio obrero de "Piel de Manzana", hasta el recuerdo borroso del bravo abuelo aragonés en "El Carrusel del Furo" o esa rumba enérgica, pesimista y contagiosa que dedica al currante charnego de "Caminito de la obra". A Ernesto Cardenal le hace un gran honor al musicar magistralmente su Epitafio para Joaquín Pasos. Dejamos para el final La casita blanca, ahí trata el tema de la prostitución como hiciera antes en la tierna y emocionante "La primera", pero no cuenta con su participación en primera persona, lo hace como el mero espectador de un cuadro típico; un prostíbulo que se sirve de mil argucias para salir adelante y, ya se sabe, a todo le llega su fin. Quizás porque fue la primera canción que escuché de este disco a través de un programa de imborrable recuerdo de la frecuencia modulada de Algeciras, le tengo un cariño especial, no me importa que, quizás, tenga un ritmo excesivamente lento o que raramente su autor la haya recreado en sus conciertos, es una de las joyas de Serrat que quedó en un cajón olvidado, pero, con el paso del tiempo, aquellos que la escuchamos comprobamos que no ha perdido el resplandor ni la vigencia.

       "Para piel de manzana" carece de la comercialidad gratificante y extraña, en este tipo de música, de Mediterráneo pero presenta menos fisuras si cabe, como ya he dicho, todas sus canciones tienen algo que decir, algo por lo que pueden llamar nuestra atención y nos entrega el corazón de un muchacho apasionado implicado con la vida , referencia obligada de un país que deseaba dejar atrás un tiempo oscuro y triste que él supo alumbrar con sus canciones y su sonrisa.


III

A Jaume Gimbert




Mi intuición me dice, no sabría decir por qué, que detrás de ese anonimato en el que te refugias se esconde una desconocida, espero que me perdones si no es así, considero que no tiene excesiva importancia, tampoco la tiene que, siguiendo una regla no escrita parte del mensaje lo hayas escrito en mayúscula, sé que no puedes estar enfadada conmigo. Intentaré explicarte en pocas palabras lo que significó en mi vida Jaume.

        Compartí con él tan solo seis meses de mi vida, el poema lo escribí un año después y la dedicatoria cuando habían pasado más de treinta años, ya sé que no es un buen poema, pero lo miro de otra manera desde que escribí su nombre en la cabecera.

Era una persona diferente a todas las personas que he conocido; el dinero que le llegaba con cierta regularidad no le duraba ni un día y lo solía gastar con los compañeros, sin ser excesivamente culto tenía una sensibilidad más que aceptable por el arte, siendo catalán se arrancaba, bastante mal por cierto, por bulerías, eligió relacionarse solo con seis o siete compañeros, entre ellos un vasco de Vitoria, un gitano de Jerez proclive a la delincuencia, un madrileño hermoso y tatuado que había nacido en Alemania, un lector infatigable que, equivocadamente, bautizó como Chileno porque tenía la piel morena cuando la gente de esa procedencia  son los españoles del Cono Sur y dos ceutíes, el entrañable Enrique, al que solo veo de vez en cuando, y yo. Tenía una novia que se llamaba Dolors y era una enamorada de "El pequeño príncipe" y me conocía, a través de él, sin que me hubiera visto.

Jaume tenía una sonrisa contagiosa, permanente y una magia exquisita para convertir en llevaderas las situaciones más insoportables, hasta las paredes del puesto de guardia me parecían pintadas de libertad cuando él estaba a mi lado.

Creo que tengo motivos para pensar que me eligió como el más querido de aquellos amigos improvisados, que me enseñó que cualquier noche puede salir el sol y, sin ser nacionalista, me mostró la belleza de un canto reivindicativo como "Els segadors", cuando lo cantaban las víctimas de la intolerancia y no los verdugos de la convivencia.

        Me preguntarás por qué una amistad tan pura terminó cuando me licencié dejándolo en Toledo perseguido por el desdén aristocrático de una población que despreciaba a los soldados de reemplazo que les proporcionábamos una buena parte de su sustento. Fue muy simple; no nos dejamos nuestras respectivas direcciones. Es evidente que yo no sé quién es, hoy en día, Jaume Gimbert, pero siempre recordaré a ese muchacho con el que compartí penas y alegrías durante seis meses que, como diría Dolors influenciada por Saint-Exupéry, lo esencial de una amistad no es la duración del tiempo que empleamos en ella , aun siendo importante, sino lo que somos capaces de hacer con ella en los instantes que podemos vivirla con intensidad.

Gracias por haberme permitido con tu comentario que vibre con el poder evocador de la nostalgia, no debemos olvidar nunca a las buenas personas que se cruzan por nuestras vidas.
IV

La primera estrofa de una canción de Serrat

Francament
m'hagués agradat molt més
que hagués estat primavera
i que la primera
fóra aquella nina rossa,
prima i pigarda
que cada tarda
pujava amb mi al tramvia
quan el jorn s'endormia.

Francamente
me habría gustado más
que hubiera sido primavera
y que la primera
fuese aquella niña delgada
rubia y pecosa
que cada tarde
subía conmigo al tranvía
cuando el día se dormía.



Desde que lo encontré en 1971 con Mediterráneo y lo perdí en 1976 con "Para piel de manzana" un disco casi tan bueno como aquél pero olvidado hasta por muchos de sus incondicionales, tuve a Joan Manuel Serrat como una de mis referencias como cantante y también como poeta. Me gustaba tanto que no tuve ningún problema en comprar o pedir que me grabaran algunos álbumes suyos, no le di mucha importancia a que algunos de ellos fueran en catalán. Suelo seguir escuchando a Serrat, viene bien detenerse en lo que dice y como lo dice, comprendo que hubiera mujeres de un barrio humilde como el mío que lo hubieran querido tener como hijo, comprendo que más de una muchacha temblara por él cuando lo viera alejarse con la guitarra al hombro, que pareciera tan cercano, tan abierto con esa sonrisa un tanto pícara y tan tierna que uno hubiera querido tenerlo como compañero en una partida de mus y contertulio en las noches de verano en la puerta adentrándonos en el misterio de una estrella parpadeando en el cielo azul oscuro.

Esta canción pertenece a "Per el meu amic" (Para mi amigo), grabado en 1973, sin duda uno de los mejores discos de Serrat. No me gusta demasiado el tema central de la canción que he elegido para dar fe de ello, ni como lo trata, cuando intentas ser demasiado sincero y dices cosas que van en tu contra nadie te acaba creyendo del todo, pero la música es deliciosa, está empapada por aquella voz que hacía sentir y la primera es una de las estrofas más hermosas que yo recuerde de toda la música española.

    Fecha y hora actual: Miér 15 Ago 2018, 21:30