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Amy perdida en la tristeza

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F. Enrique

Cantidad de envíos : 2246
Fecha de inscripción : 14/11/2012
Edad : 59
Localización : Ceuta

Amy perdida en la tristeza

Mensaje por F. Enrique el Miér 20 Dic 2017, 07:01

I

Rehabilitación



En un límpido embate  de vodka destilado
me sumerjo en la tarde que muere en la bahía,
sufro porque no puedo anhelar unos ojos
y no tiembla mi cuerpo como una estrella errante.

Se me ha ido el amor, y ya no sé llamarlo
¿en qué calle estará
el ansia desmedida de besos de tus noches?
¿a qué puerta sin llave  caminará tu olvido,
tu larga ausencia herida por no seguir tu paso,
tu ineludible imagen de muñeca asustada,
tu colchón de verdades roto por el silencio?

Tu canción de cristal  en los escaparates
busca una nueva voz que abrace lo perdido,
tu palabra en el cuarto de la triste sentencia
vuelve a las amarguras y a las flores que gimen.

Se me ha perdido el arte y no encuentro la senda
para volver atrás, atrás cuando pensaba
que había encontrado en ti  una verdad profunda,
profunda y transparente  que ignoraban los otros,
y en mi pecho soñaba.

Que era suficiente  pensar en tu destello
para cruzar los puentes  rotos y desolados
que cada día hablaban del mundo y los azares,
del mar de la derrota que batía en mi rostro,
de la leyenda herida, del amor que dejaste
atravesando calles y no encuentra el recuerdo
de voz que te buscara.

Acercarnos a la figura de Amy Winehouse resulta complicado, es difícil justificarla, pero creo que sería una de las últimas cosas que ella querría; vi un documental sobre su vida y me quedé con la impresión de que actuaba siguiendo unos impulsos que no quiso controlar y que, seguramente, ni ella misma entendía. Supongo que perdía el tiempo en unas rehabilitaciones en las que no creía. Esta canción es una de las que menos me gusta de ella, pero tiene un gran valor para ilustrar lo que acabo de decir, nos habla a las claras de que sus adicciones no solo eran físicas sino que era su cerebro el que la llevaba de vuelta a lo mismo mientras su padre se preguntaba si no había condenado a su hija al haber propiciado su espíritu de artista con aquellas canciones que le ponía y empezó a cantar desde muy niña.

La conocía como personaje público hasta que, por casualidad, escuché una de sus mejores canciones, Vuelta a las tinieblas y empecé a valorarla al margen de ese revuelo de escándalos que creaba y que alimentaba  la prensa sensacionalista y, tantas veces, malintencionada que aprovechaba su fragilidad de ninfa herida y dislocada, de mujer que en el desconcierto deja sus lágrimas de alcohol en la mesita, el rimmel en la almohada.

Es posible que lleves razón en lo que dices, quizás llevaba la marca de artistas de otros tiempos que tuvieron comportamientos parecidos incluso sin haber conocido el éxito y el acoso mediático y que no acabaron mejor que ella, ya que sus nombres ni siquiera quedaron en nuestra memoria.


Me resulta muy difícil siquiera imaginar cómo era realmente, cómo conversaba o cómo podía valorar algo como la amistad o el amor, pero casi todo parece indicarnos que no la ayudaron mucho, precisamente, en su desconcierto vital. Persiguió hasta la muerte a la artista que la devoraba.

II

Más fuerte que yo


A ti el éxito te mató, a mí el fracaso me da vida.

Siempre es un buen momento para mirar atrás, Pilar. No sé adónde habrá ido a parar el día, la hora en que lo dejé, pero sé que no volveré a sentir las emociones de los primeros momentos en este foro, una de las que mejor recuerdo vino dada por un estado de ánimo bastante exaltado por mi parte y la interpretación que le di a un comentario tuyo, vamos a reconocer que no demasiado afortunado y un poco desconcertante; ¿estabas a favor o en contra del verso libre?. Por suerte recurrí a una prudencia de la que no iba sobrado y te envié un mensaje privado, en vez de público, para expresarte mi desacuerdo por lo que habías dicho. Después vino una buena relación de la que siempre me alegraré; Miquel Martí i Pol, Joaquín Sabina, el sentido de la poesía en nuestras vidas... Quizás no lo recuerdes, yo me acuerdo aún, se me vienen a la mente otros compañeros. ¿Puede explicarse que recibir un comentario por parte de un desconocido pueda acelerarte el pulso más de lo que el Cervantes probablemente lo haya hecho con el de Juan Goytisolo?

      Amy Winehouse iba muriéndose en una isla de palabras que habían naufragado entre sus labios y el recuerdo del amor y para mí seguía siendo una mujer de una sola canción. Esta equivocación me recuerda la inconsistencia con la que nos conducimos en nuestros tiempos, podemos encontrar lo que deseemos con un solo click, y rara vez lo hacemos para intentar saber quién está detrás de la máscara que gime. Había tenido la oportunidad de compartir las horas con una leyenda y no supe ponerme en contacto con ella mientras respiraba, mientras arrastraba su dolor por los escenarios.

El punto de inflexión para acercarme a ella fueron unas imágenes patéticas que nos llegaron desde Belgrado, Amy, en un estado de ebriedad lamentable, intentaba cantar y no podía, tropezaba con todo, se castigaba en un esfuerzo vano por cubrir el expediente y se sentía como un pez temblando bajo el sol sobre la arena de mi playa. No recuerdo si fui bueno para llorar por su caída o por la presencia en sus ojos de la muerte. Tenía miedo y perdida la mirada, cuando quise buscarla ya no estaba para decirme que viviera intensamente la independencia dorada del anonimato.
(30 de noviembre de 2014)

III

Te amo más de lo que nunca sabrás




Amy participaba de la misma soledad y el desapego de sí misma que hemos visto, a plena luz del día, en algunas estrellas.
(15 de julio de 2015)

Quizás quise reflejar, a través de su martirio inquebrantable, la soledad en una ciudad cualquiera que no puede acogernos y devora a los artistas que no quieren plegarse a los delirios de la fama. En este momento hubiera afrontado su muerte de otra forma, hubiera llorado simplemente por aquella niña triste y descontrolada con un talento enorme.

El talento no justifica las salidas por la puerta de atrás, el caminar continuo por un cable sin red, no exime de culpa, pero, en su caso, el castigo fue excesivo, tuvo que  vivir una temporada en el infierno antes de morir, atravesar un vagabundeo espiritual que le robó la sonrisa.
(24 de septiembre de 2015)

Hemos perdido a una cantante irrepetible sin darnos cuenta apenas, sin que pudiéramos ni quisiéramos evitarlo, sin que nos asomáramos a su abismo aunque solo fuera por un atisbo aletargado de la desesperanza humana acorde con nuestro tiempo, tenía un corazón que no le pertenecía, ni siquiera ella misma sabía lo que buscaba, siempre cantaba a un amor herido, sufría por el abandono o por  la entrega a la rutina mientras los tontos hablaban en la calle sin decir nada, mientras pasaban los tranvías que no tienen destino.
(21 de noviembre de 2015)

IV

¿Qué está pasando?


En la soledad del amor y de la muerte 1

I tell you what you want to ear
it depends on that I've been drinkin'.

(Amy Winehouse – What it is)

Te diré lo que quieras escuchar,
dependerá de lo que haya bebido.


Es solo un sentimiento que penetra en la noche
donde encuentras un hueco
para tu corazón
inseguro y ardiente, perdido y desolado.

Es tan solo un espejo que no quiere mirarte,
una imagen sin rima, una luz que se apaga,
es tan solo el destino que espera en las cortinas
y atraviesa la calle de una ninfa innortada 2,
y mientras en el aire
se expande el humo espeso de una acerba tristeza,
de unos versos sentidos que llegan y se pierden
en la voz del poeta que sufre los delirios
densos de la deriva que duele y arrincona,
y en una tenue alcoba escribe para nadie.

La marea vendrá a llevarse los restos
del último jarrón que adorne tu mesita,
los fragmentos revueltos de un escritorio amargo,
el temible naufragio del licor en tus venas.

Es la muerte tan triste, se siente tanto miedo
que no puedes gritar, articular palabra,
escribir un deseo, pensar en el amor,
desterrar el sudario que te inunda en las sombras.


V

No soy buena



Después de este silencio se derrama tu voz
en una frase alegre hundida en la tristeza,
no queda una elegía que haga renacer
los sentimientos rotos, no queda una palabra
para evocar canciones transidas de dolor,
de puentes y  de excesos, de soledad, de manos,
de orgullo, de agonía…


Creo, R., que tu comentario merecía que me centrara un poco más en lo que me decías y no tanto en lo que yo te quería decir, he vuelto a leerlo y observo muy interesantes dos apreciaciones; la del contexto urbano que se apoya en referencias no demasiado claras, pero que se sugiere y se ofrece,  y, sobre todo, tratándose de la persona a la que se intenta rendir homenaje, esa tan hermosa y tan apropiada con la que concluyes, en efecto; " Un corazón abandonado a su suerte", la define con lirismo y con certeza.

20-03-2013

      R..., por tus análisis, siempre interesantes y casi siempre acertados, me he dado cuenta de la importancia que la poesía tiene para ti, eso alegra de una manera muy singular, podríamos decir que muy íntima, no estamos solos en esta sociedad que ve la poesía como un refugio de los débiles. Amy Whinehouse está detrás del poema, no era mi amiga, no la vi en mi vida, pero me afectó mucho esa manera estúpida que tuvo de dejarnos cuando sus mejores canciones estaban por llegar.

16-5-2013
Este poema, un poquillo obsesionado como estoy con el proceso creativo, me muestra, quizás, cual es mi único camino en esto de escribir versos, si es que lo tengo. Después de tantas vueltas resulta que lo mío es intuitivo, así te lo diría por la manera en que surgió el verso que destacas. No es una casualidad que me quedara prendado con "Poeta en Nueva York" y "Residencia en la tierra", aun sabiendo que ellos, ni más ni menos que Federico y Pablo, sopesaban cada verso y que, por esas paradojas que percibimos en los grandes, en cada absurdo o cada palabra que parecían dictados por la inmediatez o el azar, encontraban su sentido, su lugar exacto en el poema. Ellos además, cuando lo creían necesario, eran laboriosos, y he aquí que, a una edad donde uno se permite cada vez menos engañarse a sí mismo, me doy cuenta de que no lo he sido y que lo más probable es que no lo sea nunca, y en esto, salvando las distancias, y no te lo digo por obligada humildad, parece que estoy en la calle de la desafortunada Amy Winehouse, como he dicho en algunos versos; "intentar hacer rumbo en la zozobra", "dejar que la desesperación o el desconcierto hablen por mí" he aprendido a hablar sin saber lo que digo”.

17-7-2014
VI

La niebla

Ahora vives en mí, aunque no estés te siento
como luz en mis sombras, sueño en mis quimeras.




En el martirio de tus dudas te sumerges
en ese mar de ginebra que se agita sin norte
en la mano que tiembla en el cristal,
en los labios pintados que procesionan en el pasillo.

El amor no aparece con su sonrisa extraña
rellenando los huecos de un corazón que llora
mientras el mundo se inclina en otra dirección
que no tiende sus lazos,
que no retienes, se difumina y se te escapa.

Vives el desconcierto, flirteas con las pastillas,
mueres en la amargura con el tono marchito
de quien siente que su tren se perdió en la niebla
de los raíles sin espejo de una metáfora sentida
donde quedan los versos de luz
que hacia el crepúsculo huyeron,
y una sombra que estrecha su figura contra tu cabeza
te susurra lo cerca que se halla la salida.

¡No sé cuántas veces te busqué en el murmullo
del parque por la noche,
cantante callejera en la soledad de la isla,
ni  cuántas recité a Lennon acariciando
en su aullido iconoclasta
la ternura de tu rostro de ninfa enajenada!

Ahora miro tu cuerpo abandonado en la niebla
que desprendían aquellos ojos cerrados al mañana.

    Fecha y hora actual: Vie 25 Mayo 2018, 09:52