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Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

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F. Enrique

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Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Mar 12 Dic 2017, 16:20




      Siempre he pensado que conocer a un gran poeta es una fiesta para los sentidos, eso es lo que decía Pasternak, sabiendo que la poesía tenía los ojos de su joven amante. Pero, por el camino que llevamos últimamente, esa celebración ha de tener lugar mientras le decimos adiós.
     
    El poeta canario Arturo Maccanti murió el pasado mes de septiembre, me llevó hasta él una pequeña reseña en un periódico en la que se indicaba que había estado en la estela de Pavese, leí el artículo, busqué algunos datos y poemas en la Red y la impresión que tuve no pudo ser más turbadora. Siempre he pensado, algún día daré la razón, sí es que la hay y no es meramente un sortilegio cabalístico, que a partir de cinco poemas antológicos alguien debe ser considerado un gran poeta, la poesía es así de exigente, ni siquiera tiene piedad con los consagrados, de Arturo Maccanti apenas he podido leer unos doce, no está muy representado en las páginas literarias de Internet, y, para mí, ya cumple ese requisito. Os ofrezco el poema que me ha parecido mejor de todos. Hijo de italiano y de portuguesa, dedicó mucha atención a los países de sus progenitores, a su madre le dedicó estas palabras que estremecen, de entre todas las flores sembradas a lo largo del poema, éstas no son las más bellas, pero sí las que más emocionan, sencillas como son, pero con un mensaje profundo tan reconocible y diáfano para nuestras entrañas.


... y un día te perdí sin saber cómo,
sin saber dónde, sin saber por qué.


      Podría no comprender este poema ya que nunca fui un príncipe de una humilde casa con patio que recordaba el modelo romano y que distaba mucho de ser un palacio, ni siquiera fui el niño mimado de una madre pequeño burguesa que había pasado muchas necesidades. Pero me llega muy adentro lo que dice este poema fuera vivido o deseado, y ya que estoy en una edad donde mentir o ignorar la verdad nos hace caer en un abrupto patetismo, la estrofa final me sobrecoge, me somete a las últimas páginas de la vida del hombre, cuando no queda otro milagro que la aceptación del tiempo que pasa;

                       Abdiqué de la luz.

Ahora soy viejo
y estoy perdido entre las sombras,
enredado en el tiempo y en la muerte,
como tú, madre mía...


     Arturo Maccanti murió en silencio, pero tiene mucho que enseñarnos, sufrió mucho, como tantos hombres, y tuvo su verso para dejarnos el conjuro para conciliarnos con el dolor, tan humano y cubierto de espinas en nuestra cultura, tan proclive a creer en la inmortalidad a pesar de nuestro pensamiento.  

        En Arturo Maccanti he encontrado una sensibilidad y una expresión extraordinarias, hoy lo hemos dejado solo con la muerte, a la que, seguro, le seguirá recitando su aislamiento de isla, su pesar por los acontecimientos amargos de la vida, su búsqueda de amor en cada recuerdo y le hablará, a través de la Poesía, de su deseo vehemente de eternidad .
 

Coronación y exilio

Si alguna vez fui príncipe
de la luz fue en tu reino...

Me coronaste con tu risa
en la tibia arboleda de tus brazos.
Hiciste para mí rosa la rosa,
pájaro el pájaro y cetro la alegría.

Agotaste los ojos mirándome dormir.
Por esto acaso fueron tan hermosos mis sueños.

A manos llenas me trajiste el mar,
ya para siempre compañero mío.

Fue mi primer paisaje el color de tu falda
y tu voz la primera canción de mi existencia.

La huella de mi pie cupo en la tuya.
Tú eras la dicha y yo te perseguía
con mi pequeño corazón de niño
por las orillas de los mares.

Durante mi reinado
el sol nunca se puso
y el mundo estuvo acorde.

... y un día te perdí sin saber cómo,
sin saber dónde, sin saber por qué.

Luego fui destronado.

Me golpeó el dolor con guantelete
de acero en pleno rostro.

Fui conducido al mundo, encadenado,
humillado y cegado, hambriento y mudo,
en la anónima noria de la vida.
No se me ahorró miseria ni desdicha.

Me encontré solo y escribí poemas.

Abdiqué de la luz.
                           Ahora soy viejo
y estoy perdido entre las sombras,
enredado en el tiempo y en la muerte,
como tú, madre mía...


(7 de diciembre de 2014)
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Pedro Casas Serra
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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 06 Feb 2018, 07:54

Muy bello el poema de Arturo Maccanti dedicado a su madre, Enrique. Cuando pienso en madres se me vienen imágenes como esa de los patitos siguiendo a su madre o de los cachorros mamando. No conocía este poeta y por lo leído me parece superior. ¿Por qué no nos dejas algún otro poema suyo? Pienso que la poesía se mueve dentro de pequeños círculos y que desde fuera de ellos no es fácil llegar a ser conocido. Por eso me parece una labor muy estimable dar a conocer a buenos poetas quizás poco conocido. Hermosa necrológica.

Un abrazo.
Pedro


P.S. Creo que escribir cinco poemas antológicos ya es demasiado (Jorge Manrique solo escribió uno) como condición para pasar a los anales de la poesía, y también que hay poetas que se les valora por el conjunto de su obra.

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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Miér 14 Feb 2018, 05:00

Desde luego, Pedro, que la labor que realizas en este foro que lleva tu nombre es encomiable, comprometida y valiosa.

Hablaré más adelante contigo comentando las cosas que me dices, urgía buscar otros buenos poemas de Arturo Maccanti
Cuadro con pájaros

El muro es, de este lado, oscuro y triste,
tal como sucedía en aquel cuento
que un día te expliqué.

Si fuese cierto, hoy
todos los pájaros que tú pintaste
te esperarían en el otro lado
cantando para ti: la parte clara
de la que hablaba el cuento
te acogería como yo y tu madre
si pudieses volver de nuevo a casa.
Mientras cuento la historia para mí,
miro los últimos pájaros que pintaste.
Aquí, en el lado lóbrego del muro,
¿de qué forma podría pagar esta ilusión
de sentirte en la brisa de un instante?

Columpio solo

(A mi hijo, 1964-68. Parque Municipal de Santa Cruz. Anochece)   

 ¿A quién meces, columpio solo? ¿Al viento
ruidoso y ciudadano?
Al pasar, te descubro en la tardía
luz del verano, como en sueños,
con tu vaivén donde un fantasma,
que golpea en el fondo de mi pecho,
todavía sonríe sin saber…
Cerca, un reloj de flores marca un tiempo
urbano, indiferente, entre risas de niños
áureos de sol atardecido, mientras
cruzo fugaz por la penumbra
de los árboles,
ya perseguido siempre
por mí, por el recuerdo
vagabundo de un sueño que fue vida.
Al pasar, se levanta la bandada
de palomas que vimos por costumbre
otros días con sol, bóvedas altas
sobre las que ha caído un mundo de silencio.
Aunque el amor no acabe,
aunque acabe el amor, columpio solo,
tú permanece fiel meciendo al aire,
meciendo al niño aquel que apenas pudo
llegar a ser mañana,
que se quedó en ayer,
y hoy cruza finalmente,
a pecho descubierto,
el vasto imperio de la sombra,
el hondísimo nihil…

La caída del Imperio Romano

(Madrid, 19…)

Tras la ventana crece el frío,
aire de todos, sortilegios
de la luz, enhebrándose
en los ojos, las ramas
desnudas, y se aferra
a un instante la vida,
pidiendo un día donde prolongarse,
desde donde saltar hacia el futuro
y no acabarse nunca, nunca.
Tras la ventana crece el frío,
se hace más alto el mundo,
y más allá, sobre los mares grises,
humea una patria de islas
que recuerdo y olvido.
Y yo caído en este lecho,
de la obra parte del cristal
ya perdido en las sombras
conscientemente retenidas
de este cuarto, en silencio
asisto a la caída
del Imperio Romano,
Fumo, releo un libro,
abro cartas antiguas,
rememoro a mis muertos…

No sabes, Pedro, cuánto agradezco tu presencia en esta entrada.

Un abrazo.


Última edición por F. Enrique el Sáb 17 Feb 2018, 17:31, editado 1 vez
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Pedro Casas Serra
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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 14 Feb 2018, 11:16

Unos textos de una belleza desgarradora, Enrique, gracias por traerlos. Resulta preciosa esta remembranza de su hijo y otros muertos que hace en ellos Arturo Maccanti y es que los muertos siguen vivos en cuanto amaron que nos los devuelven.

Un abrazo.
Pedro

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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Jue 15 Feb 2018, 18:12

Te mereces, Pedro todos mis respetos, eres sin duda un amante de la poesía, siempre abierto a entregarte a aquello que merece la pena y te llega. Arturo Maccanti está ahí, sin poder escapar a la desidia hacia el verso de nuestro tiempo, cultivó los sonetos alcanzando una calidad nada desdeñable, pero fue en el verso libre donde más alto voló, aunque utilizó, al menos en estos poemas, para mantener un ritmo que dominaba, muchos versos de la misma medida.

Creo que estos tres poemas son excelentes, si tuviera que elegir uno lo haría con el primero porque transmite la emoción de lo perdido con más intensidad llenando nuestros ojos de esos pájaros que no podrán volver al nido.

Un abrazo, Pedro, te agradezco sinceramente que le hayas prestado esta tierna atención a un poeta que llaman del dolor y de quien se dijo que estaba en la senda de Pavese. Esto último no lo veo tan claro, admiraba al poeta italiano pero su poesía, excelsa en ocasiones, se situó en otros caminos.
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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Sáb 17 Feb 2018, 17:28

Arturo Maccanti

Una nube durante la gran guerra

(En vida)

Hubo una vez una nube que cansada de serlo,
cansada de montañas y aires sin rumbo,
de los ríos inmensos de la tierra,
cansada de la sangre y la metralla,
descendió silenciosa y se posó en tus ojos.

Era el tiempo de la escarcha y de la nieve. Hacía frío.
Mucho frío, padre. Entonces tú, con tu infancia aterida
bajo el brazo,
cruzabas los caminos inclementes.

Eras pequeño a la salida de la escuela. Maestra Giulia
te daba dulces y lápices de colores, y en tus manos tristes,
más tristes que todo el universo,
mirabas aquellos tesoros incrédulo, asombrado.

En casa te llamaban con nombres de ciruela y almendra,
con nombres de manzanas y uvas moscateles,
y desde aquella época te entristeció el helecho,
porque un amigo tuyo, niño también, se murió alguna tarde
y con él adornaron las estancias dolientes.

En casa te llamaban con nombres olvidados,
con nombres que sabían a olorosas mañanas.
Florecía el cerezo, los olivos gozaban su verdor incipiente
en el cercano bosque de Varrámista,
el arroyo cantaba y andaban las muchachas de aquel tiempo
llenas, como la tierra, de sueños y esperanzas,
cuando en la fragua del destino aprendías el hierro
con tus pequeñas manos de universo tristísimo,
y un instante, lo que tarda una vida en nacer o en morir,
saltó una chispa clara para encenderte el alma.

Y encendida la tienes, padre mío sereno,
aunque una nube oculte su esplendor en tus ojos,
como al cielo de abril
celajes repentinos le ocultan su belleza sin término.

La tierra sola

Que tiene el mayor mar como camino

Alonso Quesada


Mi pequeño país de inmenso cielo,
De inmenso mar,
He caminado por tu piel de tierra,
Tu arboleda de alisios, tus litorales solos,
Aspirando el olor, la savia de tus lavas,
En el aire que cumple mi edad y mi memoria.


Por la luz de tus cumbres descubrí el universo
La mañana primera, con otra luz ahora
Que empiezo a desnudarme de sustancia,
Que amo más tu hermosura a medida que avanzo
Por las selvas del tiempo.

Me he desangrado sobre ti.

Tu siempre me has devuelto duplicada la sangre
Y más claro mi sueño.

Si he sido un hijo de tus soledades,
Si sufrí como míos tus yugos y abandonos,
Si amparaste a mis muertos, si das luz a mis vivos,
Si nada te pedía a cambio del amor, mira, al menos,
Cuando sea ceniza
Que no me esparza el viento más allá de tu orilla

Comentarios

He encontrado, Pedro, estos magníficos poemas de Arturo Maccanti, intentaré complementarlos con otros, por suerte la Red se ha enriquecido con su canto de dolor desde su muerte. Creo que su maestría con el verso libre ayudaría a muchos que también escriben en este tipo de verso si se atrevieran a mirarlo en su claridad pesimista y en su dominio íntegro del tempus y la forma.

Ignoro si comenzar cada verso con mayúscula, como hacía Cernuda, fue una elección de Maccanti o un error, creo que sería importante, de la Red que ha tenido la deferencia de colgar con un gusto exquisito estos poemas.
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Pedro Casas Serra
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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 18 Feb 2018, 05:31

Gracias por traernos nuevos poemas de Arturo Maccanti, Enrique. Coincido contigo en que es un maestro del verso libre porque logra la cadencia de sus versos al unir las inflexiones de la voz y las del sentimiento (o sea, tal como tú dices, del tempus y la forma). A mí tampoco me recuerda a Pavese: Maccanti es más lírico, mas sentimiento; Pavese mas cerebral, más descarnado, muy influido por la novelística y poesía americana contemporánea que tradujo e introdujo en Europa. Lo de comenzar los versos con mayúscula puede ser una decisión del poeta (hasta cierto punto extemporánea, propia de la poesía de otra época, del Siglo de Oro, porque generalmente no añade nada y más bien complica la lectura al lector, aunque a veces puede justificarlo el que el poeta quiere que se aisle cada verso, que se alargue la pausa versal) o simplemente problemas de su incorporación a internet (que no acostumbra a ser muy fiable en las versiones, y menos en las traducciones). Luis Cernuda si lo hacía. En la edición de La realidad y el deseo de Luis Cernuda, que tengo, de Clásicos Castalia,  editorial Castalia, Madrid, 1967, en nota previa de M.J. Flyx, dice: "Luis Cernuda, igual que Jorge Guillén, insistió siempre en que en sus obras impresas se comenzara cada verso con mayúsculas; las normas de esta colección de Clásicos Castalia obligan, por el contrario, a que solamente después de punto se use la mayúscula. Conste aquí, por lo tanto, el hecho de que, con excepción de Perfil del aire, hasta ahora en todas las ediciones se siguió la norma deseada por él." La mayoría de las ediciones, tanto de obras de Luis Cernuda como de Jorge Guillén, pienso yo que para beneficio del lector, no respetan este deseo.

Un abrazo.
Pedro

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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Dom 18 Feb 2018, 08:52

Son los versos vencidos de quien sufrió y siguió amando, de quien supo extraer el lirismo del recuerdo incluso de aquel que le llegaba de los acontecimientos que le contaban sus familiares más próximos. Nunca compararía a Maccanti con Pavese y si me pusieran en un aprieto creo que me decantaría por el italiano; son muchos los años visitando sus versos, muchas las veces que me mostró una forma eficaz de entender la poesía en nuestros tiempos; crear algo distinto e intemporal sin abrazarse a las vanguardias. Pero ello no resta un ápice de gloria al verso de Maccanti ni se pliega a la dimensión de la injusticia de que siga confinado en el rumor del viento de sus islas. Insistió con sencillez y orgullo a la llamada de unos temas con aire de modernidad ante su propuesta por lo que creía eterno. No he encontrado aún poemas de amor propiamente dicho, es un espejo en el que todos debemos intentar reflejarnos, pero impresiona por la emoción con la que se dirige a sus antepasados y a su niño perdido.

Mujer de invierno

Hoy que la soledad
es la última forma del amor,
esta triste ciudad ha hecho que pierda
lo que había perdido, ya, de ti.
¿A qué has venido?
¿Quién eres, si eres sólo
la imagen en el fondo del pozo de mí mismo?
He quemado tu cuerpo en mi interior,
todo ha llegado demasiado tarde.

Naufragios

La calle, estrecha y húmeda
la ocupan estos trastos:
un sofá roto y una vieja lámpara,
la nevera oxidada y dos colchones
que alguien ha apoyado en la pared.
Es todo cuanto queda de un desahucio.

Son restos del futuro.


A menudo se ven por estas calles,
y sin embargo hoy piensa que, quizá,
son restos de sí mismo lo que ha visto.
Entonces vuelve la cabeza: un gato,
encaramado en el sofá, le mira
como ella antaño con sus ojos verdes.

Poema para un friso

Era un dibujo en un papel tan fino
que se lo llevó el viento.


Desde la alta ventana hasta muy lejos,
calles, el mar, el tiempo
que nunca volveré a recuperar.
Lo he buscado en las playas, en invierno,
cuando más pena dan los dibujos perdidos.
Por todos los caminos de los vientos.
Era el dibujo a lápiz de una chica.
Dios, cómo lo he buscado.

Gracias, Pedro, ya que no olvidas en este rincón mientras persigues que sus palabras no sean llevadas por el viento.

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Lun 19 Feb 2018, 11:32

Gracias a ti, Enrique, por seguir ofreciéndonos versos de Arturo Maccanti. Para mí es un poeta de elegías, canta a lo perdido: personas, cosas (La calle, estrecha y húmeda / la ocupan estos trastos: / nun sofá roto y una vieja lámpara, / la nevera oxidada y dos colchones / que alguien ha apoyado en la pared. / Es todo cuanto queda de un desahucio.) El verbo ser feliz parace que solo puede declinarse en pasado.

Un abrazo.
Pedro

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Lun 26 Feb 2018, 06:36

Nada me ha sido tan grato, Pedro, desde mi vuelta al foro que estas charlas contigo. Busco en la Red; no hay mucho más de lo que encuentro, este poema que te muestro engrosará la antología que hemos ido labrando con la misma discreción que exhibía, incluso en los reconocimientos el poeta canario, supongo que sonreiría amablemente con esta lucha que sostenemos, mano a mano, por reivindicar su maestría.

Tanto tú como yo dijimos algún día, que se abre paso en la memoria pero nos costará situarlo, lo sumamente difícil que resulta escribir un buen poema, a Maccanti apenas le han dado la oportunidad de mostrar aquellos menos afortunados, es una forma adecuada de medir la celebridad de un poeta, tengo antologías de nombres que brillan de las que rompería más de una página.

No tires las cartas de amor


Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

Caerán los años.

Te cansarán los libros.

Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.
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Pedro Casas Serra
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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Lun 26 Feb 2018, 13:07

Gracias por seguir añadiendo poemas de Arturo Maccanti, Enrique. Este - No tires las cartas de amor - me confirma lo que siempre he pensado: que al final los recuerdos siempre vuelven cantando (aunque sean malos).

Un abrazo.
Pedro




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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Lun 26 Feb 2018, 17:36

Gracias, Pedro, actúas con el cuidado y el amor que requiere el hecho de que un foro lleve tu nombre, no es algo fácil aceptar responsabilidades y, por lo que a mí respecta, puedo decir que estoy encantado con tu comportamiento. Yo, liberado de las sospechas de mi ego, he encontrando en Maccanti un motivo para seguir defendiendo la poesía, para saber que no es necesario ser un desconocido para sentir la soledad. Lo cierto es que el poeta canario tuvo premios y reconocimiento pero nunca pudo desprenderse del aislamiento de su isla, tuvo que ceder el protagonismo a los más jóvenes y, aparentemente, más osados y con más ismos con los que adornar una nueva inventiva que acabaría siendo más de lo mismo con unas formas diferentes, a menudo poco poéticas.

No sé si podré volver a colgar el poema que se me perdió esta mañana, creo que se lo dedicó a su abuela materna, portuguesa y judía, no puedo asegurar este punto, ya te he dicho que Maccanti no está demasiado representado en la Red. A pesar de ser un buen poema y de que está en un terreno elegíaco en el que labró sus mejores versos, yo lo veo el más frágil, es solo un punto de vista, de los que hemos presentado aquí. Añadiría un pequeño canto de amor a la tierra que llamó Guerea (La Laguna) a la altura de aquellos lastimeros de Alberti llamando a Cádiz, tocando la luz de El Puerto desde Argentina, poco se puede añadir cuando nos dirigimos a las almas sensibles.

Añado cuatro poemas; los dos primeros los consagra a su niño perdido, con más candor y cuidado todavía del que derramó en aquel niño que fue y no volvió a encontrar como narra, quizás, en su mejor soneto. Los dos últimos son pequeñas pinceladas del despertar de su Guerea querida en un caso y en el otro un presagio de su despedida ambientada en la ciudad en la que ha vivido y a la que ha amado.


Sara Nóbrega


Antes de despedirte para siempre,
me dejaste un libro y una estrella en la sangre.

Uno y otra venían de muy lejos,
llegaban de lo hondo
de una estirpe maldita.

Leí el destino. Era verdad
que estaba escrito. Comprobé
mis azares, por qué mi pie pequeño,
mi infatigable sensualidad,
mi fe monoteísta.

Extiendo la mano
para alcanzar los días aquellos
de tu infancia en Lisboa, en la trastienda
de un bazar, con espejos,
porcelanas azules, esmaltes y muñecas,
reposo de tus místicas saudades,
pequeña abuela hebrea.
En el espacio
breve de un llanto,
miraste un día el sol poniéndose sobre los viejos libros.
Dijiste adiós, quién sabe qué dijiste,
y otro día de otoño de principios de siglo
a las islas llegaste con un bolso, una maleta y un libro.
Primera fundación,
limpio el aire donde alzar los altares,
jerusalem sin mancha
de las viejas creencias que heredé, que he olvidado.

Oh nunca Sara Nóbrega.

Jardín

Quédate en el jardín y juega mucho,
estoy tranquilo porque no hay peligro
entre las viejas tapias y te guardan
con amor los cipreses...
Si anochece,
si se hace de oro la lluvia entre los árboles
del prado,
y ves que me demoro
y sientes miedo de la oscuridad,
no llores, que estoy cerca como siempre;
sabes que no te olvido,
aunque la vida a veces me distraiga,
que llegaré para darte mi mano
de padre cuidadoso,
no salgas del jardín.
Todos los pájaros
cantan para tu paz y mi alegría,
y yo volveré pronto, a la hora en punto
de la muerte, hijo mío, a recogerte
y llevarte en mis brazos...

Otro jardín

Vasta y dulce memoria,
déjame que recuerde
cómo fueron sus ojos.
déjame penetrar en la espesura
de las ruinas perennes del pasado
y rescate la luz inmaculada
que se llevó consigo.
Permite que me duerma sobre el césped
lejano del jardín ya clausurado
que yo llamé alegría...


En la ciudad

Te descubro, Guerea, en la mañana
fría,
apenas despojada de la costra
ligera de la niebla
que el sol naciente engulle.
Como en aquella infancia el pájaro
que vi intentando remontar el vuelo
y se quedó en la tierra malherido.

Plena de gracia

“Me dejará la luz
—del día, no del alba—
con pájaros de hondo,
definitivo canto.

Se cerrará el balcón
alto sobre la acacia,
la hierba y el geranio,
la ruidosa campana
vasta sobre la noche.

Te dejaré, Guerea,
ciudad del alma, un día”.
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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Dom 18 Mar 2018, 07:27





No he querido, Pedro, concluir esta antología, informal, corta e improvisada, de Arturo Maccanti sin incluir unos últimos poemas que nos den una visión más extensa y clara del poeta. Incluyo dos sonetos, hermosos y profundos, a pesar de que me he resistido a ello, uno de juventud y otro de edad madura. Sigo pensando, sin embargo, que no alcanzan la plenitud de sus poemas en verso blanco.

Es difícil elegir poemas, uno tiende a llevarse por lo que le es cercano y a decantarse por aquellos que, cómo es en este caso, más le hieren; no podemos olvidar que Maccanti fue llamado poeta del dolor.

He decidido dejar fuera sus poemas en prosa, creo que los defino bien, porque pienso que añaden poco a la gloria del poeta.

Del destino

Me acerco al mar esta tarde de otoño.
Vuelan unas palomas salvajes en la orilla.
Por el acantilado
trepa el sol del crepúsculo.

¿Es el mar el que cambia
o soy yo, que lo veo a la variable
luz de mis treinta años?

¿Eres tú? ¿Soy el mismo?

Si no somos aquellos
—mar de la infancia, niño marinero—,
¿dónde estamos, oh mar, dónde nos fuimos,
que ninguno ha notado nuestra ausencia?

Frente al mar se hace claro mi destino de hombre.

(En el tiempo que falta de aquí al día, 1967)

Entre humeantes ruinas

Dejé por el camino
dioses, creencias, ídolos.

Se ven bustos caídos por los parques.

Entre humeantes ruinas,
emergen las ciudades asoladas,
todos mis pedestales de ceniza.

Oigo adioses lejanos, casi ecos
de voces del pasado hacia sus éxodos.

El tiempo, imperturbable, y yo seguimos
—él avanzando, yo retrocediendo—
nuestra guerra civil.

(Viajero insomne, 1997-1998)

Destino

Para Juan-Manuel García Ramos

Creo que nada tengo que esperar,
o muy poco, de esta tierra,
e incluso que jamás
de ella escaparé,
jamás de sus leyendas de aborígenes
y atlánticos sonoros
bajo la neutra luna,
o del fuego escondido
que en la cima de un monte
desvía las nevadas o detiene las nieblas
del consagrado alisio.

Creo que aquí me alcanzará mi última hora.
¡Tan reacia a rendirse es la esperanza!

(Helor, 2003-2005)

Si la niebla

Estoy perdido
si la niebla, de pronto,
me borra la ciudad.

Sin la ciudad no sé
dónde dejé la vida;
si las calles, las plazas
existieron o sólo
fueron hijas del sueño,
de la bruma del sueño,
y yo mismo no estuve
en parte alguna nunca.

Si la niebla me borra,
de pronto, la ciudad.

(Óxidos, 2002)

Amor o nada

Para Manolo y Josefina a la sombra del mar

Os hablo de la luz de esta jornada;
de una mano de amor sobre este hombro;
del corto corazón ante el asombro
de verse la tristeza derrotada.

Os digo, por la herida en que nombro
y por esta esperanza desvelada,
que el hombre es sólo amor antes que nada,
antes de que regrese a ser escombro.

Os digo que la vida es cordillera;
cada uno la alcanza a su manera
y es muy triste quedarse en la estacada.

Es muy triste quedarse —como un río
sin agua— sin amor, solo y vacío,
porque el hombre es amor. Amor o nada...

Mi infancia

Mi infancia —que noviembre configura—
tuvo el juguete roto de mi risa,
un barro cotidiano en la camisa
y flotando en los ojos la amargura.

Mi infancia fue el país de la sonrisa,
con trompos en la tarde dulce y pura,
y una cometa verde que en la altura
era un sueño feliz lleno de prisa.

Tuvo un niño perdido y encontrado,
y un noviembre lentísimo y mojado,
que de todos los meses fue el más triste.

Un niño como yo llamado Arturo...
oh, niño del recuerdo, que te fuiste
entre juegos y nubes al futuro!—.

(Poemas para un niño que murió en noviembre, 1958)
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Joaquín Galán

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Sobre Arturo Maccanti

Mensaje por Joaquín Galán el Dom 18 Mar 2018, 08:47

@F. Enrique escribió:


      Siempre he pensado que conocer a un gran poeta es una fiesta para los sentidos, eso es lo que decía Pasternak, sabiendo que la poesía tenía los ojos de su joven amante. Pero, por el camino que llevamos últimamente, esa celebración ha de tener lugar mientras le decimos adiós.
     
    El poeta canario Arturo Maccanti murió el pasado mes de septiembre, me llevó hasta él una pequeña reseña en un periódico en la que se indicaba que había estado en la estela de Pavese, leí el artículo, busqué algunos datos y poemas en la Red y la impresión que tuve no pudo ser más turbadora. Siempre he pensado, algún día daré la razón, sí es que la hay y no es meramente un sortilegio cabalístico, que a partir de cinco poemas antológicos alguien debe ser considerado un gran poeta, la poesía es así de exigente, ni siquiera tiene piedad con los consagrados, de Arturo Maccanti apenas he podido leer unos doce, no está muy representado en las páginas literarias de Internet, y, para mí, ya cumple ese requisito. Os ofrezco el poema que me ha parecido mejor de todos. Hijo de italiano y de portuguesa, dedicó mucha atención a los países de sus progenitores, a su madre le dedicó estas palabras que estremecen, de entre todas las flores sembradas a lo largo del poema, éstas no son las más bellas, pero sí las que más emocionan, sencillas como son, pero con un mensaje profundo tan reconocible y diáfano para nuestras entrañas.


... y un día te perdí sin saber cómo,
sin saber dónde, sin saber por qué.


      Podría no comprender este poema ya que nunca fui un príncipe de una humilde casa con patio que recordaba el modelo romano y que distaba mucho de ser un palacio, ni siquiera fui el niño mimado de una madre pequeño burguesa que había pasado muchas necesidades. Pero me llega muy adentro lo que dice este poema fuera vivido o deseado, y ya que estoy en una edad donde mentir o ignorar la verdad nos hace caer en un abrupto patetismo, la estrofa final me sobrecoge, me somete a las últimas páginas de la vida del hombre, cuando no queda otro milagro que la aceptación del tiempo que pasa;

                       Abdiqué de la luz.

Ahora soy viejo
y estoy perdido entre las sombras,
enredado en el tiempo y en la muerte,
como tú, madre mía...


     Arturo Maccanti murió en silencio, pero tiene mucho que enseñarnos, sufrió mucho, como tantos hombres, y tuvo su verso para dejarnos el conjuro para conciliarnos con el dolor, tan humano y cubierto de espinas en nuestra cultura, tan proclive a creer en la inmortalidad a pesar de nuestro pensamiento.  

        En Arturo Maccanti he encontrado una sensibilidad y una expresión extraordinarias, hoy lo hemos dejado solo con la muerte, a la que, seguro, le seguirá recitando su aislamiento de isla, su pesar por los acontecimientos amargos de la vida, su búsqueda de amor en cada recuerdo y le hablará, a través de la Poesía, de su deseo vehemente de eternidad .
 

Coronación y exilio

Si alguna vez fui príncipe
de la luz fue en tu reino...

Me coronaste con tu risa
en la tibia arboleda de tus brazos.
Hiciste para mí rosa la rosa,
pájaro el pájaro y cetro la alegría.

Agotaste los ojos mirándome dormir.
Por esto acaso fueron tan hermosos mis sueños.

A manos llenas me trajiste el mar,
ya para siempre compañero mío.

Fue mi primer paisaje el color de tu falda
y tu voz la primera canción de mi existencia.

La huella de mi pie cupo en la tuya.
Tú eras la dicha y yo te perseguía
con mi pequeño corazón de niño
por las orillas de los mares.

Durante mi reinado
el sol nunca se puso
y el mundo estuvo acorde.

... y un día te perdí sin saber cómo,
sin saber dónde, sin saber por qué.

Luego fui destronado.

Me golpeó el dolor con guantelete
de acero en pleno rostro.

Fui conducido al mundo, encadenado,
humillado y cegado, hambriento y mudo,
en la anónima noria de la vida.
No se me ahorró miseria ni desdicha.

Me encontré solo y escribí poemas.

Abdiqué de la luz.
                           Ahora soy viejo
y estoy perdido entre las sombras,
enredado en el tiempo y en la muerte,
como tú, madre mía...


(7 de diciembre de 2014)


Te agradezco F, Enrique el haberme guiado hasta la poesía de Arturo Maccanti,que no conocía. He disfrutado mucho con sus poemas,me parece un poeta enorme,no estabas equivocado al recomendar su obra.Un fuerte abrazo.
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F. Enrique

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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por F. Enrique el Dom 18 Mar 2018, 09:54

Creo que Arturo Maccanti era un hombre bueno, como lo fue Antonio Machado o como lo eres tú, Joaquín. A partir de ahí, de una bondad herida por los acontecimientos,  hilvana su poesía, se limita a decir lo que siente, describe lo que ve y no lo que piensa que quiere ver la gente; fracasa en su tiempo pero hace un guiño a la eternidad.

He elegido los poemas de uno en uno, como toda elección personal sé que habrá quien la cuestione, ya que me he dejado llevar por el sentimiento y no por criterios literarios de los que, tal vez, no vaya muy sobrado. En él he encontrado al poeta más sencillo y profundo, el que construye citas memorables con palabras y expresiones de todos los días; aparte de topónimos o el nombre de alguna planta o alguna flor, apenas hay que acudir al diccionario.  

Te agradezco mucho; Joaquín, no sabes cuánto, que hayas acudido tan presto a mi cita.
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Pedro Casas Serra
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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 18 Mar 2018, 15:19

Gracias, Enrique, por continuar ofreciéndonos obra de Arturo Maccanti.
Al hilo de tus reflexiones, quiero hacer alguna mía:

Es difícil no permanecer en la periferia poética viviendo fuera de Madrid. Lo digo sin aprecio, pero en Madrid se encuentran las editoriales importantes, se conceden los premios más prestigiosos y se desarrollan los cenáculos más insignes. El poeta periférico ha de abandonar toda pretensión de alcanzar la fama (al menos en vida) y limitarse a labrar su obra, quizá con la ventaja de estar más próximo a otras culturas y más libre de ataduras.

Los sonetos de Maccanti que has traido son bellos, pero el soneto parece obligar a una cierta sentenciosidad por su estructura de cuartetos que presentan y tercetos que resuelven (siempre se espera una cierta forma de conclusión en él) y pienso que eso sea lo que quizá haga que te gusten más los poemas de Maccanti en verso libre, donde nos conduce más a su aire, con resultados menos racionalistas y más poéticos, más imaginativos. (Pero hay sonetos y sonetistas que escapan a su encasillamiento con grandes resultados; al fin y al cabo el soneto como forma poética tiene muchos siglos de existencia, ha experimentado grandes cambios y creo que tiene mucho futuro por delante.)

Hablas de Macantti como un hombre bueno y pones a Machado como ejemplo. Yo diría más bien que, como todos los grandes hombres, son hombres humildes, con la humildad del sabio, conscientes de lo mucho que aún ignoran y que hablan con sencillez, sin ansias de de epatar, reconociendo todo cuanto ignoran y compartiendo cuanto saben. Solo alcanza a contener algo quien es consciente de su vaciedad.

Un abrazo.
Pedro


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Re: Arturo Maccanti - Coronación y exilio.

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