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La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

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Maria Lua
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La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

Mensaje por Maria Lua el Miér 01 Nov 2017, 09:40

Literatura de cordel: instrumento de formación popular


Género típico del Nordeste contribuye a la concientización política



Rafael Tatemoto



La literatura de cordel – bautizada por la forma en que los folletos son expuestos – es una herencia portuguesa / Wikipedia




“La poesía de cordel es una de las manifestaciones más puras del espíritu inventivo, del sentido del humor y de la capacidad crítica del pueblo brasileño”. Fue así que este tipo de literatura fue definido por Carlos Drummond de Andrade, uno de los poetas y cronistas brasileños más reconocidos del siglo 20.

Género típico del Nordeste brasileño, la literatura de cordel – bautizada por la forma en que los folletos son expuestos – es una herencia portuguesa. Su sello es el registro de relatos orales para ser recitados. Además de la diversión, son también un instrumento de formación política del pueblo, definen los cordelistas.

Uno de ellos es Tarciso Moraes, trabajador jubilado de la Petrobras y poeta de Juazeiro, en Bahia. Para él, el cordel es una forma de retratar las aflicciones del pueblo nordestino y proyectarlas hacia su formación. “El cordel contribuyó mucho para la concientización de nosotros los nordestinos. Junto con el sufrimiento de tantos años, contribuyó para que hoy la región sobresalga como progresista”.

La obra de Moraes está marcada por temas sociales. Uno de sus folletos, por ejemplo, relata la Masacre de Eldorado dos Carajás, ocurrida contra trabajadores rurales sin tierra en 1996, en Pará. Una de sus últimas producciones se refiere al clima político actual – “Diretas Já, Lula lá” [Elecciones directas ya, Lula allá] –, en ella, él critica la condena de Lula por el juez de primera instancia Sergio Moro.

El formato también es asumido por jóvenes, como la escritora cearense Jarrid Arraes, que lanzó en 2017 la obra “Heroínas Negras Brasileñas en 15 Cordeles”. Antonieta de Barros, Carolina de Jesus y Dandara dos Palmares son algunas de las mujeres celebradas por su poesía.

“Escribir sobre feminismo y derechos humanos fue algo que me alentó a escribir de otras formas también, escribir cordel, prosa, poesía y compartir eso con las personas. Los temas del machismo y del racismo están muy presentes, porque soy una mujer negra y mi cosmovisión, mis experiencias, están atravesados por eso”, explica.

Arraes resume como el cordel puede ser una herramienta de crítica de la realidad: “El cordel comprometido es un tipo de cordel que habla de cuestiones sociales, políticas, de reivindicaciones, cosas que están en evidencia en el momento”.





Traducción: Pilar Troya


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Re: La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

Mensaje por Maria Lua el Miér 01 Nov 2017, 09:48

Literatura de cordel





[ltr]
La literatura de cordel es un género popular hecho en verso y de origen tanto escrito como oral.1​ Recibe tal nombre por haber sido distribuida en los llamados pliegos de cordel,2​ cuadernillos impresos sin encuadernar y exhibidos para su venta en tendederos de cuerdas. Tuvieron su origen en la península ibérica, siendo exportados por las colonias de España y Portugal, y arraigando de forma especial en Brasil.3​ [/ltr]


[ltr]Narraban temas populares elementales, desde sucesos cotidianos a episodios históricos, legendarioso religiosos.4
Los pliegos de cordel,5​ hermanos de los romances y las coplas de ciegos,6​ están escritos con tópicas rimas romanceadas y en muchas ocasiones ilustrados con xilografías. Las estrofas más comunes son de dos, seis o diez versos, que eran recitados o cantados por los vendedores en las plazas de las ferias, de villa en villa. 
[/ltr]


[ltr]Acompañados en ocasiones de instrumentos como la zanfona, el violín, la vihuela o pequeños acordeones, sus representantes solían ser mendigos invidentes.7​ [/ltr]


[ltr]Su estudio ha sido desarrollado en España por antropólogos como Julio Caro Baroja y Joaquín Díaz González y por historiadores como Antonio Rodríguez-Moñino.8​ En cuanto a la extensión, Moñino propone «de una a treinta y dos planas», es decir, cuadernillos de ocho, dieciséis o treinta y dos páginas; por su parte, García de Enterría da de una a dieciséis hojas.9[/ltr]


[ltr]

En Brasil

Parece comprobado que en tanto en España los poetas de tradición culta no fueron partidarios de la divulgación de sus poemas en pliegos sueltos, sin embargo en Portugal fue el medio tradicional e incluso preferido por vates como Gil VicenteBaltasar Dias, o Nicolás y Antonio José da Silva. Y así queda referido que los «folhetos» de estos y otros autores se vendían en los tenderetes de las escaleras del Hospital de Todos los Santos de Lisboa y, aun después, en el Arsenal y en la arcada Norte del Terreiro do Paço. Asimismo, en el Cancionero General publicado en 1516 y 1517,3​ que recopiló García de Resende recogiendo la obra de 280 autores, aparece ya una clara influencia de la literatura de cordel en la poesía culta y viceversa. Herencia de todo ello en el proceso de expansión colonial, la literatura ambulante y de cordel en Brasil siguió la misma pauta que en Portugal, como resaltaba ya en 1888 un estudio de Silvio Romero; en su opinión, mientras la desaparición del género en el ámbito lusitano peninsular «se debió a la divulgación de los periódicos en la vida diaria», no sucedió lo mismo en Brasil, donde los «folhetos» más populares se seguían vendiendo en las librerías callejeras de su época.3


La literatura de cordel brasileña se desarrolló especialmente en la Región Nordeste, en los estados de PernambucoParaíba y Ceará, de donde se exportaban y comercializaban en otros estados. La temática, tremebundista y popular, llegaba a recoger noticias reales como ocurrió con el suicidio del presidente de Brasil, Getúlio Vargas.17​ Entre los últimos clásicos de la literatura de cordel brasileña puede mencionarse a Leandro Gomes de Barros (1865-1918) y a João Martins de Athayde (1880-1959). En 1988 se fundó en Río de Janeiro la Academia Brasileira de Literatura de Cordel.

Métrica portuguesa

En la literatura de cordel portuguesa las estrofas más utilizadas son la «quadra» o «quadritíha» (cuatro versos heptasílabos con rima en los pares); la «sextilha» (seis versos y similar estructura); la «séptima» (siguiendo el esquema [-,a,-,a,b,b,a]; y el popular «Martelo agalopado», compuesto con décimas de heptasílabos o decasílabos.b3[/ltr]


https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_de_cordel 

https://pt.wikipedia.org/wiki/Literatura_de_cordel


Evolução no Brasil
Na segunda metade do século XIX começaram as impressões de folhetos brasileiros, com suas características próprias. Os temas incluem fatos do cotidiano, episódios históricos, lendas, temas religiosos, entre muitos outros. As façanhas do cangaceiro Lampião (Virgulino Ferreira da Silva, 1900-1938) e o suicídio do presidente Getúlio Vargas (1883-1954) são alguns dos assuntos de cordéis que tiveram maior tiragem no passado. Não há limite para a criação de temas dos folhetos. Praticamente todo e qualquer assunto pode virar cordel nas mãos de um poeta competente.
No Brasil, a literatura de cordel é produção típica do Nordeste, sobretudo nos estados de Pernambuco, da Paraíba, do Rio Grande do Norte e do Ceará. Costumava ser vendida em mercados e feiras pelos próprios autores. Hoje também se faz presente em outros Estados, como Rio de JaneiroMinas Gerais e São Paulo. O cordel hoje é vendido em feiras culturais, casas de cultura, livrarias e nas apresentações dos cordelistas.
O grande mestre de Pombal, Leandro Gomes de Barros, que nos emprestou régua e compasso para a produção da literatura de cordel, foi de extrema sinceridade quando afirmou na peleja de Riachão com o Diabo, escrita e editada em 1899:
"Esta peleja que fiz
não foi por mim inventada,
um velho daquela época
a tem ainda gravada
minhas aqui são as rimas
exceto elas, mais nada''".

Oriunda de Portugal, a literatura de cordel chegou ao Brasil em fins do século XVIII, ganhando força a partir do século XIX no interior nordestino.[2]
Na indagação dos pesquisadores no entanto há lógica, porque os poetas de bancada ou de gabinete, como ficaram conhecidos os autores da literatura de cordel, demoraram a emergir do seio bom da terra natal. Mais tarde, por volta de 1750 é que apareceram os primeiros vates da literatura de cordel oral. Engatinhando e sem nome, depois de relativo longo período, a literatura de cordel recebeu o batismo de poesia popular.
Foram esses bardos do improviso os precursores da literatura de cordel escrita. Os registros são muito vagos, sem consistência confiável, de repentistas ou violeiros antes de Manoel Riachão ou Mergulhão, mas Leandro Gomes de Barros, nascido no dia 19 de novembro de 1865, teria escrito a peleja de Manoel Riachão com o Diabo, em fins do século passado.
Sua afirmação, na última estrofe desta peleja (ver em detalhe) é um rico documento, pois evidencia a não contemporaneidade do Riachão com o rei dos autores da literatura de cordel. Ele nos dá um amplo sentido de longa distância ao afirmar: "Um velho daquela época a tem ainda gravada".[3]
Os poetas Leandro Gomes de Barros (1865-1918) e João Martins de Athayde (1880-1959) estão entre os principais autores do passado.[4]
Carlos Drummond de Andrade, reconhecido como um dos maiores poetas brasileiros do século XX, assim definiu, certa feita, a literatura de cordel: "A poesia de cordel é uma das manifestações mais puras do espírito inventivo, do senso de humor e da capacidade crítica do povo brasileiro, em suas camadas modestas do interior. O poeta cordelista exprime com felicidade aquilo que seus companheiros de vida e de classe econômica sentem realmente. A espontaneidade e graça dessas criações fazem com que o leitor urbano, mais sofisticado, lhes dedique interesse, despertando ainda a pesquisa e análise de eruditos universitários. É esta, pois, uma poesia de confraternização social que alcança uma grande área de sensibilidade".[5]
A literatura de cordel apresenta vários aspectos interessantes e dignos de destaque:

  • As suas gravuras, chamadas xilogravuras, representam um importante espólio do imaginário popular;
  • Pelo fato de funcionar como divulgadora da arte do cotidiano, das tradições populares e dos autores locais (lembre-se a vitalidade deste gênero ainda no nordeste do Brasil), a literatura de cordel é de inestimável importância na manutenção das identidades locais e das tradições literárias regionais, contribuindo para a perpetuação do folclore brasileiro;
  • Pelo fato de poderem ser lidas em sessões públicas e de atingirem um número elevado de exemplares distribuídos, ajudam na disseminação de hábitos de leitura e lutam contra o analfabetismo;
  • A tipologia de assuntos que cobrem, crítica social e política e textos de opinião, elevam a literatura de cordel ao estandarte de obras de teor didático e educativo.

Narrativa

Os textos considerados romances na literatura de cordel possuem alguns traços em comum quanto à sua narrativa. Os recursos narrativos mais utilizados nesses cordéis são as descrições dos personagens em cena e os monólogos com queixas, súplicas, rogos e preces por parte do protagonista.
São histórias que têm como ponto central uma problemática a ser resolvida através de inteligência e astúcia para atingir um objetivo. No romance romântico, a problemática envolve elementos relacionados ao imaginário europeu – duques, condes, castelos –, apropriados e adaptados pela literatura oral brasileira.[6]
herói sofrerá, vivendo em desgraça e martírio, sempre fiel ao seu amor ou às suas convicções, mesmo com as intempéries. É comum a intriga envolver jovens que enfrentam problemas na escolha de seus companheiros, em relações familiares extremamente hierarquizadas. Objeção, proibição do namoro, noivados arranjados são algumas das dificuldades que impedem o jovem casal apaixonado de ficar junto ao longo do romance.[6]
Ao fim de tudo, o herói será exaltado e os opositores humilhados. Se assim não for, haverá outro meio de equilibrar a situação, que durante quase toda a narrativa permaneceu desfavorável ao protagonista.[6]

Poética



Trabalho de alunos, praça em Cerqueira César

Quadra

Estrofe de quatro versos. A quadra iniciou o cordel, mas hoje não é mais utilizada pelos cordelistas. Porém as estrofes de quatro versos ainda são muito utilizadas em outros estilos de poesia sertaneja, como a matuta, a caipira, a embolada, entre outros.
A quadra é mais usada com sete sílabas. Obrigatoriamente tem que haver rima em dois versos (linhas). Cada poeta tem seu estilo. Um usa rimar a segunda com a quarta. Exemplo:
Minha terra tem palmeirasOnde canta o sabiá (2)As aves que aqui gorjeiamNão gorjeiam como lá (4).
Outro prefere rimar todas as linhas, alternando ou saltando. Pode ser a primeira com a terceira e a segunda com a quarta, ou a primeira com a quarta e a segunda com a terceira. Vejamos estes exemplos de Zé da Luz:
E nesta constante lidaNa luta de vida e morteO sertão é a própria vidaDo sertanejo do NorteTrês muié, três irimã,Três cachorra da mulestaEu vi nun dia de festaNo lugar Puxinanã.

Sextilha

É a mais conhecida. Estrofe ou estância de seis versos. Estrofe de seis versos de sete sílabas, com o segundo, o quarto e o sexto rimados; verso de seis pés, colcheia, repente. Estilo muito usado nas cantorias, onde os cantadores fazem alusão a qualquer tema ou evento e usando o ritmo de baião. Exemplo:
Quem inventou esse "S"Com que se escreve saudadeFoi o mesmo que inventouO "F" da falsidadeE o mesmo que fez o "I"Da minha infelicidade

Septilha

Estrofe (rara) de sete versos; setena (de sete em sete). Estilo muito usado por Zé Limeira, o Poeta do Absurdo.
Eu me chamo Zé LimeiraDa Paraíba faladaCantando nas escriturasSaudando o pai da coaiadaA lua branca alumiaJesus, Jose e MariaTrês anjos na farinhada.Napoleão era umBom capitão de navioSofria de tosse brabaNo tempo que era sadio,Foi poeta e demagogoNuma coivara de fogoMorreu tremendo de frio.
Na septilha usa-se o estilo de rimar os segundo, quarto e sétimo versos e o quinto com o sexto, podendo deixar livres o primeiro e o terceiro.

Oitava

Estrofe ou estância (grupo de versos que apresentam, comumente, sentido completo) de oito versos: oito-pés-em-quadrão. Oitavas-a-quadrão. Como o nome já sugere, a oitava é composta de oito versos (duas quadras), com sete sílabas. A rima na oitava difere das outras. O poeta usa rimar a primeira com a segunda e terceira, a quarta com a quinta e oitava e a sexta com a sétima.

Quadrão

Oitava na poesia popular, cantada, na qual os três primeiros versos rimam entre si, o quarto com o oitavo, e o quinto, o sexto e o sétimo também entre si.
Todas as estrofes são encerradas com o verso: Nos oito pés a quadrão. Vejamos versos de uma contaria entre José Gonçalves e Zé Limeira: - (AAABBCCB)
Gonçalves:
Eu canto com Zé LimeiraRei dos vates do TeixeiraNesta noite prazenteiraDa lua sob o clarãoSentindo no coraçãoA alegria deste canto *Por isso é que eu canto tanto *NOS OITO PÉS A QUADRÃO
Limeira:
Eu sou Zé Limeira e tantoCantando por todo cantoFrei Damião já é santoDizendo a santa missãoEspinhaço e gangãoBatata de fim de rama *Remédio de velho é cama *NOS OITO PÉS A QUADRÃO.

Décima

Estrofe de dez versos, com dez ou sete sílabas, cujo esquema rimático é, mais comumente, ABBAACCDDC, empregada sobretudo na glosa dos motes, conquanto se use igualmente nas pelejas e, com menos frequência, no corpo dos romances.
Geralmente nas pelejas é dado um mote para que os violeiros se desdobrem sobre o mesmo. Vejamos e exemplo com José Alves Sobrinho e Zé Limeira:

  • Mote:

VOCÊ HOJE ME PAGA O QUE TEM FEITOCOM OS POETAS MAIS FRACOS DO QUE EU.

  • Sobrinho:

Vou lhe avisar agora Zé Limeira Dizem que quem avisa amigo é >BVou lhe amarrar agora a mão e o pé >BE lhe atirar naquela capoeira Pra você não dizer tanta besteira Nesta noite em que Deus nos acolheu >CVocê hoje se esquece que nasceu >CE se lembra que eu sou bom e perfeito >DVocê hoje me paga o que tem feito >DCom os poetas mais fracos do que eu. >C

  • Zé Limeira:

Mais de trinta da sua qualistriaNão me faz eu correr nem ter sobrossoEu agarro a tacaca no pescoçoE carrego pra minha freguesiaViva João, viva Zé, viva MariaViva a lua que o rato não lambeuViva o rato que a lua não roeuZé Limeira só canta desse jeitoVocê hoje me paga o que tem feitoCom os poetas mais fracos do que eu.

Martelo

Estrofe composta de decassílabos, muito usada nos versos heroicos ou mais satíricos, nos desafios. Os martelos mais empregados são o gabinete e o agalopado.
Martelo agalopado - Estrofe de dez versos decassílabos, de toada violenta, improvisada pelos cantadores sertanejos nos seus desafios.
Martelo de seis pés, galope - Estrofe de seis versos decassilábicos. Também se diz apenas agalopado.

Galope à beira-mar

Estrofe de 10 versos hendecassílabos (que tem 11 sílabas), com o mesmo esquema rímico da décima clássica, e que finda com o verso "cantando galope na beira do mar" ou variações dele. Termina, sempre, com a palavra "mar".
Às vezes, porém, o primeiro, o segundo, o quinto e o sexto versos da estrofe são heptassílabos, e o refrão é "meu galope à beira-mar". É considerado o mais difícil gênero da cantoria nordestina, obrigatoriamente tônicas as segunda, quinta, oitava e décima primeira sílabas.

  • Sobrinho:

Provo que eu sou navegador românticoDeixando o sertão para ir ao miríficoMar que tanto adoro e que é o PacíficoEntrando depois pelas águas do AtlânticoE nesse passeio de rumo oceânicoEu quero nos mares viver e sonharBonitas sereias desejo pescarTrazê-las na mão pra Raimundo RolimPra mim e pra ele, pra ele e pra mimCantando galope na beira do mar.

  • Limeira:

Eu sou Zé Limeira, caboclo do matoCapando carneiro no cerco do bodeNão gosto de feme que vai no pagodeO gato fareja no rastro do ratoCarcaça de besta, suvaco de patoJumento, raposa, cancão e preáSertão, Pernambuco, Sergipe e ParáPará, Pernambuco, Sergipe e SertãoDom Pedro Segundo de sela e gibãoCantando galope na beira do mar.

Redondilha


  • Antigamente, quadra de versos de sete sílabas, na qual rimava o primeiro com o quarto e o segundo com o terceiro, seguindo o esquema abba.
  • Hoje, verso de cinco ou de sete sílabas, respectivamente redondilha menor e redondilha maior.

Carretilha

Literatura popular brasileira - Décima de redondilhas menores rimadas na mesma disposição da décima clássica; miudinha, parcela, parcela-de-dez.

Métrica e Rima


  • Métrica:

Arte que ensina os elementos necessários à feitura de versos medidos. Sistema de versificação particular a um poeta. Contagem das sílabas de um verso. Verso é a linguagem medida. Para medir devemos ajuntar as palavras em número prefixado de pés. Chama-se pé uma sílaba métrica. O verso português pode ter de duas a doze sílabas. Os mais comuns são os de seis, sete, oito, dez e doze pés. Como o verso mais comum, mais espontâneo é o de sete pés, comecemos nele a contagem métrica. Exemplo:
Minha terra tem palmeirasOnde canta o sabiáAs aves que aqui gorjeiamNão gorjeiam como lá.
Eis como se contam as sílabas:
Mi | nha | ter | ra |tem | pal | mei|
Não contamos a sílaba final "ras" porque o verso acaba no último acento tônico. O verso a quem sobra uma sílaba final chama-se grave. Aquele a quem sobram duas sílabas finais chama-se esdrúxulo. O terminado por palavra oxítona chama-se agudo, como o segundo e o quarto do exemplo supra. Eis como se decompõe o segundo verso:
On | de | can | ta o | sa | bi |á|
Nesse verso "ta o" se leem como t'o formando um pé, pela figura sinalefa (fusão) . Sabiá, modernamente, se deve contar dissílabo, porque biá, em duas silabas, forma hiato. Em geral devemos sempre evitar o hiato, quer intraverbal, quer interverbal. Os autores antigos e os modernos pouco escrupulosos toleram muitos hiatos.



    • Sinalefa:



Figura pela qual se reúnem duas sílabas em uma só, por elisão, crase ou sinérese.


    • Sinérese:



Contração de duas sílabas em uma só, mas sem alteração de letras nem de sons, como, p. ex., em reu-nir, pie-da-de, em vez de re-u-nir, pi-e-da-de.
As| aves | que a| qui | gor| jei |
Não | gor | jei| am | co | mo | lá |

No caso o verso é um heptassílabo, porque só contamos sete sílabas. Se colocarmos uma sílaba a mais ou a menos em qualquer dos versos, fica dissonante e perde a beleza e harmonia.
Vale lembrar que quando a palavra seguinte inicia com vogal, dependendo do caso, pode haver a junção da sílaba da primeira com a segunda, como se faz na língua francesa. Exemplo:
Para verificar a quantidade de silabas podemos contar nos dedos. Vejamos neste trechinho de Patativa do Assaré:
Nes | ta | noi | te | pas | sa | gei | ra
1       2     3    4     5     6    7

Há | coi| sa | que | mui | to | pas | ma
1       2     3    4     5     6    7

Um mote:
Vou | fa | zer | se | re | na | ta | na | cal | ça | da
1       2     3    4     5     6    7    8    9    10

Da | me | ni | na | que a | mei | na | mi | nha | vi | da
1       2     3    4     5       6      7     8    9    10


  • Rima



    • Rimas consoantes:



As que se conformam inteiramente no som desde a vogal ou ditongo do acento tônico até a última letra ou fonema. Exemplo: fecundo e mundo; amigo e contigo; doce e fosse; pálido e válido; moita e afoita.


    • Rimas toantes:



Aquelas em que só há identidade de sons nas vogais, a começar das vogais ou ditongos que levam o acento tônico, ou, algumas vezes, só nas vogais ou ditongos da sílaba tônica. Exemplo: fuso e veludo; cálida e lágrima; "Sem propósito de sonho / nem de alvoradas seguintes, / esquece teus olhos tontos / e teu coração tão triste." Cecília Meireles, Obra Poética, p. 516.
No caso da literatura de cordel nordestina, faz parte da tradição do gênero o uso de rimas consoantes. Se um folheto de cordel usa rimas toantes, o conhecedor de cordel pensa logo que o autor daquele folheto desconhece a existência destas regras. Um cordel escrito assim pode até ser um grande poema, mas não se pode dizer que se trata de 'um cordel autêntico'.


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Re: La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

Mensaje por Maria Lua el Miér 01 Nov 2017, 11:52

https://www.dafont.com/pt/xilosa.font

Esta tipografía es una interpretación de la aplicación de la xilografía en la Literatura de Cordel* en el nordeste de Brasil. En el material literario del Cordel, se puede observar carecteres con bordes bien definidos, aunque sin formar geometrías regulares. Por lo tanto, XILOSA mantiene la característica de lo irregular, con una lectura más firme (dejando de lado el resultado rebuscado del grabado en madera), dando un aspecto más moderno a la tipografía, sin preder el encanto y el regionalismo del Cordel Nordestino.

* género literário popular escrito frecuentemente en forma de rima. Tradición originada de los relatos orales y luego impresa en folletos.





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Re: La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

Mensaje por Maria Lua el Miér 01 Nov 2017, 12:47

Fragmentos del trabajo


El poeta reportero: la literatura de cordel en el siglo xxi. Relaciones de noticias en el nordeste de Brasil


https://ddd.uab.cat/pub/caplli/2015/144719/stuarmon_a2015n6p447.pdf


 Javier Díaz Noci 
Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) 
javier.diaz@upf.edu 


José Afonso da Silva Jr. 
Universidade Federal de Pernambuco 
zeafonsojr@gmail.com 







La literatura de cordel, y en concreto aquella que se dedica a repicar acontecimientos de actualidad noticiosa, es un género literario vivo como en ningún otro lugar del mundo en Brasil, y más concretamente en los estados del Nordeste, aquellos donde la economía es más pobre y la pervivencia de formas antiguas y populares es más longeva, no sólo en el campo o sertão sino también en las ciudades, en los mercados y ferias de grandes urbes como Recife o Salvador de Bahía. 


Este estudio sólo pretende ser una introducción a dicho fenómeno, sobre todo en sus últimos años, y propone algunos ejemplos relacionados con la actualidad que nos ayuden a comprender mejor las fórmulas y funciones de estos modestos impresos en su día destinados a ser compuestos y cantados por autores de pocos estudios y que ha ido alcanzando, tras una crisis en los años 60 y 70 del siglo xx, un nuevo estatus, con autores conocidos, con estudios superiores, y artistas que se valen de la xilografía para vehicular a través de los folletos de cordel sus obras inspiradas en la imaginería popular.




La literatura de cordel, pequeños impresos con una portada y una contraportada, casi siempre en verso, casi siempre con una xilografía al frente, es conocida en todo Brasil, pero sobre todo en un área geográfica y cultural muy concreta: el nordeste brasileño. Se trata de un área que, a diferencia del imperial Río de Janeiro —capital que fue de todo un imperio—, de la industriosa y populosa São Paulo o el muy alemán, italiano, japonés —los nisei, brasileños con antepasados del país del sol naciente, son la comunidad japonesa más grande fuera de Japón— y rico sur de Brasil, contiene los primeros asentamientos de portugueses y holandeses —estos, durante poco tiempo; imaginen lo distinto que hubiese sido aquel país de haber prosperado la invasión neerlandesa de los primeros años del siglo xvii—, la primera capital del país —Salvador de Bahía—, la primera actividad económica que dio prosperidad a Brasil —la caña de azúcar—, el lugar donde se encuentra el barroco más deslumbrante y, en la actualidad, la zona más pobre del país: Joseph Luyten (1986) llega a afirmar que se trata de un comportamiento habitual en países del Tercer Mundo, lo cual, en nuestra opinión, necesitaría ser matizado mucho más. 


Es también una zona con una gran presencia de descendientes de esclavos africanos, que en buena parte han conservado sus costumbres, gastronomía y religión, el lugar donde se codifica a modo de carnaval, predominantemente en las calles y mezclado con las tradiciones locales, el samba (así, en masculino en portugués), el frevo (una música, baile, y fiesta muy rápidos, con sonoridad de metales muy popular en Pernambuco) y donde, a pesar del predominio de población negra en las capitales, cuenta con zonas de interior agrícolas dedicadas al campo y la ganadería y pobladas sobre todo por blancos descendientes de europeos, portugueses fundamentalmente. 


Son los caipiras (el término predomina en el sur y sudeste, tiene una cierta connotación despectiva, como de ‘paleto’) o, más propiamente, sertanejos o matutos (que habitan los bosques), habitantes del sertão, las grandes planicies de agricultura y ganadería. Si la alta cultura es hija de la ‘casa grande’ (la mansión rural ocupada por los terratenientes blancos) y la popular lo es de la senzala (el barracón al lado de la casa grande que ocupaban, o donde se hacinaban, los esclavos), sobre todo el samba,2 elevado luego en la ciudad de Río de Janeiro, con los esclavos emancipados para que pudiesen convertirse en ciudadanos y consumidores, a la categoría de expresión nacional, cuando lo es del nordeste y de los negros, el cordel es hijo de las pequeñas granjas de los blancos pobres. 


Es un fenómeno, sin duda, del todo europeo en un enclave, el de la ciudad del litoral nordestino, con fuerte mestizaje entre africanos y descendientes de europeos. A este público de blancos de corta economía y escasa alfabetización, fundamentalmente, aunque no únicamente, está dirigida la literatura de cordel que, sobre todo, aún se consume en cierta medida en estados nordestinos como Ceará, Maranhão, Alagoas, Sergipe, pero, sobre todo, Bahía y Pernambuco, con sus respectivas capitales Salvador y Recife. Salvador de Bahía, más propiamente São Salvador da Bahia de Todos os Santos, la primera capital de Brasil, un verdadero crisol de culturas y de cruce racial (miscigenação, lo denominan con orgullo en Brasil) es la ciudad donde el autor de estas líneas primero entró en contacto con la literatura de cordel, especialmente en el Mercado Modelo y en el mercado de São Joaquim, pero sin duda es Recife la urbe que más y mejor conserva esta manifestación cultural e informativa. Aún más que en Bahía, la literatura de cordel y algunos de sus más representativos personajes siguen vivos en la memoria popular, adquiriendo diversas manifestaciones, de lo más culto o lo más moderno a lo más popular.


 Como, de una forma un tanto obvia pero que quizá no esté de más recordar, dice Osvaldo Meira (2013), y traducimos del portugués, “no existe nada nuevo en los procesos de apropiación de los medios por los productores de las culturas populares, lo que realmente existe son los procedimientos, que se vuelven cada vez más sofisticados”. Para Mark Curran, la literatura de cordel brasileña es “una literatura híbrida de formas populares y folclóricas”, cuya forma embrionaria se sitúa en las formas escritas y orales que traen los colonizadores europeos en los siglos xvi y xvii (Curran, 1991).4 La literatura de cordel lo que hace es, por el contrario, mantener formas de otros tiempos, aunque incorporando, como siempre hizo por otra parte, temas y noticias tomadas de otros medios (véase, por ejemplo, Luyten, 1992; Siqueira Campos, 1998), cuya celeridad es cada vez mayor, como veremos después. Ambas ciudades, por cierto, y no es casual, celebran carnavales no tan famosos pero que en nada desmerecen a los de Río de Janeiro.


En estas ciudades, ambas costeras, y en otras del interior sertanejo, es fácil adquirir impresos de cordel. La mayoría ha mantenido métricas, temáticas, tipología de personajes e incluso imaginería de otros siglos. La xilografía es habitual en los cordeles brasileños, sobre todo en los pernambucanos. Es una manifestación de origen europeo que gusta especialmente a las clases caipiras, matutas o sertanejas de Brasil, como ésta representada aquí. Xilograbado de una familia caipira Una buena manera de conocer algo más de los usos y costumbres sertanejos es ver una película reciente y de enorme éxito en Brasil, 


Dois filhos de Francisco, dirigida por Breno Silveira en 2005 y que narra la historia verídica aunque seguramente algo exagerada de un famoso dúo de cantantes de música del sertão (muy similar al country), los Camargo. Además, véase también del mismo director la película Gonzaga, de pai para filho (2012), acerca de la historia del más importante cantante de dos géneros musicales nacidos en el sertão brasileño, el forró y el baião. 


 El cordel, estudiado magistralmente para el caso español y europeo por, entre otros, el añorado Julio Caro Baroja, es hijo de la oralidad, pero también de la imprenta (véase Nascimento, 2007; Zumthor, 2010). La imprenta llega tarde a Brasil: ni los primeros portugueses ni los holandeses establecen ninguna, muy conscientes de lo que hacen, en el xvii. No hay imprentas brasileñas en el xviii, por tanto lo que se lee en el Brasil colonial se importa de las prensas europeas, sobre todo, no hace falta decirlo, portuguesas. 


Hasta que la familia real, huyendo de Napoleón (Gomes, 2008), establece la capital del imperio portugués en Río, y la desplaza desde Salvador, que inicia su decadencia, no hay imprentas estables en Brasil. Es precisamente en este momento cuando algunos estudiosos, como Candace Slater, sitúan el inicio de los folletos de cordel en Brasil, tanto en prosa —hoy rarísimos— como en verso (Slater, 2003: 38), ya que antes todo lo que entraba en Brasil dependía de la autorización portuguesa. 


No obstante, incluso cuando se establece, muy tardíamente, la imprenta en Brasil entrado el siglo xix, hay todo un período largo en que buena parte de la literatura, también la más popular, es importada de Europa, de la mano sobre todo de la Livraria Garnier de Río de Janeiro, no sólo una mera librería sino durante un tiempo también una importante editorial, dirigida por los hermanos B. L. Garnier, desde Río (le apodaban Bom Ladrão) y por su hermano Hyppolite desde París, quien jamás visitó Brasil. 


Puede que este, y otros factores, como el aislamiento relativo del campo y la ciudad, haya propiciado una conservación de determinados elementos culturales que se han extinguido prácticamente en Europa: un ejemplo es la guitarra de cinco órdenes dobles o viola caipira, de cuerdas metálicas pulsadas con los dedos a la manera de las guitarras peninsulares del siglo xviii. 


Con ellas se interpretan, por ejemplo, las cantigas narrativas íntimamente relacionadas con determinados ciclos narrativos muy profusamente recogidos en la literatura de cordel, como los referidos a los bandidos (¡de los años 20 y 30 del siglo xx!) o cangaceiros. Dicha relación entre la literatura de cordel y los cantantes de baladas (balla d singers) y también los repentistas, muy conocidos en otras culturas y que modernamente también reproducen o comentan noticias de actualidad (sin ir más lejos, los bertsolariak vascos, hoy una tradición oral, que en el siglo xix y primer tercio del xx se recogía también en pliegos impresos o bertso-paperak) la han puesto de manifiesto, entre otros autores, Joseph Luyten (1986: 37) o Gislene Carvalho (2013, 2010).



Formas contemporáneas del cordel brasileño Los cordeles brasileños han conocido, al menos, dos épocas, y veremos ejemplos de ambas: la primera y más extensa va hasta la década de 1960, es más popular y está más extendida. Entre 1960 y 1980 el género entra en crisis por factores sociales y económicos: cada vez era más difícil que el cordelista se ganase la vida exclusivamente escribiendo, cantando y vendiendo sus folletos. Y es precisamente entonces cuando se produce un giro en el tipo de autor de este género popular, y cuando un poeta más culto toma el relevo al cordelista genuino, popular.


 Aun cuando, y conviene remarcarlo tal como se dice en otro lugar de este texto, en el primer tercio del siglo xx aparece muy claramente la figura del autor-impresoreditor, sobre todo en la ciudad de Recife. Asimismo, el cordel empieza a ser fuente de inspiración de otros géneros literarios de mejor fama y condición, como el teatro: Auto da Compecida, pieza teatral en tres actos de Ariano Suassuna, 1955, luego llevada al cine en 2000 por Guel Arraes, se inspira directamente en la literatura de cordel, como lo hace también João Guimarães Rosa en Grande Sertão, de 1956. 


Es en los años 70 y posteriores del siglo xx cuando el folleto de cordel brasileño adopta su forma más conocida: un pequeño impreso (incluso una fotocopia) de ocho páginas (antes los hubo de entre 16 y 60 páginas), con estrofas de seis o siete versos con rima consonante (Curran, 1991). Otra manifestación cultural de este tipo, conservadora pero que ha conocido en los últimos años un auge inusitado, es la xilografía. El artista de xilografía, que ha visto sus grabados en madera publicados innúmeras veces en los cordeles, más conocido es José Francisco Borges. Hasta en el New York Times le dedicaron una página.









Esta técnica continúa aún viva en Pernambuco: en la ciudad de Olinda, al lado de Recife (otro ejemplo de conservación de toda una urbe casi tal cual como se concibió en el barroco) hay varios artistas con taller abierto. Estas son piezas modernas y usadas (tienen restos de tinta) que se pueden adquirir en Olinda. Me fueron regaladas por el profesor José Afonso da Silva, y son de otro autor, más joven que Borges, y muy famoso en Pernambuco: José Miguel. 


La métrica habitual son las sextilhas, setilhas, décimas, los heptasílabos o los decasílabos (Coelho Cavalcante, 1982), aunque esta última es más rara (y, como dice Mark Curran, la más cercana a la poesía oral, la repentización), y la rima más habitual es la consonante en versos pares (XAXAXA) pero también la ABCBDB, aunque a veces, ya más contemporáneamente, se sustituye por la algo más compleja ABCBDDB (Slater, 2003: 46). 


Se trata de formas siempre muy sencillas en apariencia, aunque al provenir, en las últimas décadas, sobre todo desde 1980 hasta nuestra época, de autores cultos, con estudios universitarios, los últimos cordeles reflejan una mayor complejidad formal y temática. Incluso, como ha dejado constancia Candace Slater, los rasgos coloquiales son intencionados (Slater, 2003: 46) 


A diferencia de los precedentes portugueses y europeos en general, no es raro que imágenes y autores sean personas identificadas (explícitamente, mediante acrónimos o mediante sencillos retratos en xilografía). De hecho, no es en absoluto infrecuente lo que hoy conocemos como autoedición, por ejemplo en Recife (Pernambuco), donde autores como Leandro Gomes de Barros o João Martins de Ataíde poseían, a principios del siglo xx, imprentas donde también publicaban los folletos de otros autores con menos recursos (Curran, 1991; Slater, 2003: 39). 


En 1986, Joseph Luyten afirma que existían unos 3.000 poetas en activo en Brasil que producían con regularidad literatura de cordel. Dichos autores son en su mayoría nordestinos, bien vivan en los estados ya mencionados del noreste brasileño, bien sean emigrados a los más prósperos estados del sur, sobre todo a la ciudad de São Paulo, la más poblada —y rica— del país (Luyten, 1986: 37). 


Este destino de la emigración del nordestino pobre al rico sur no deja de tener su reflejo en la propia literatura de cordel, por ejemplo cuando en el folleto O nordestino em São Paulo del muy prolífico cordelista Antônio Gonçalves da Silva, más conocido por su seudónimo Patativa do Assaré, 10 reedi- tado en fecha tan reciente como 2004 (el autor, nacido en 1909, había fallecido en 2002) se ejemplifica el fenómeno de esta manera: 


Para São Paulo o nordestino vai Leva no peito uma lembrança incrível Da boa terra onde morreu seu pai. E passa a vida sem gozar sossego Sem esquecer o seu torrão natal, Com salário de um mesquinho emprego Sua família vai passando mal.11 Los cordelistas contemporáneos han desarrollado técnicas iconográficas hasta cierto punto propias. Este es uno de los muchos autores actuales de cordeles brasileño, y uno de los más populares que ha creado hasta un sello xilográfico, Daví Teixeira o Daví Cordel.


Mito y noticias en el cordel brasileño: los folletos de bandidos 


Otros textos de cordel, los que no son de creación reciente, han ido perdiendo memoria del autor, o se atribuyen incluso al personaje protagonista. Dedicaremos un cierto espacio al ciclo del cangaço o del bandidaje nordestino y a cómo su historia, y su mito, se han difundido hasta nuestros días por múltiples cauces, también el cordel. Sobre todo, la historia del bandido Lampião y María Bonita, los que aparecen en la xilografía anónima de la imagen.


Ambos existieron realmente, vaya si existieron. Durante casi veinte años, sembraron con su banda el terror por todos los estados del Nordeste. Si nacen en cualquier villorrio del Oeste americano seguro que les hacen una película como Bonnie and Clyde, pero nacieron en el sertão pernambucano él y bahiano ella. Adviértase cómo en la foto de la época Lampião está leyendo un diario: nunca rechazó, al contrario, buscó y fomentó, el relato mediante técnicas contemporáneas.
Lampião (en portugués, ‘quinqué’, por el destello al cargar a toda velocidad su fusil Mauser en la oscuridad) se llamaba en realidad Virgulino Ferreira, y a pesar de su origen humildísimo en el muy conflictivo y feudal sertão de Pernambuco, tenía una cierta cultura. No se dejen engañar por su imagen de chico aplicado: la literatura popular brasileña lo identifica, de manera siempre ambigua como pasa en estos casos, bien con una especie de Robin Hood, o al menos un hijo del pueblo abocado al robo y el pillaje por fuerza de una sociedad escasamente igualitaria, muy violenta, bien con el terror del infierno personificado.13 A sus espaldas hay más de 1.000 muertes. Consta haber confesado que, si se veía forzado a matar —y se veía con frecuencia, por lo que parece— igual le daba uno que mil.


A Lampião se le atribuye, y parece comprobada, al menos la letra de una adaptación de una tonada popular adoptada como himno de los cangaceiros. Menos segura, pero más comúnmente aceptada por el pueblo, es la autoría de algunas cantigas por parte de Maria Bonita.


No dejan de tener su gracia: alguna se puede escuchar en el CD editado por la Universidad Federal de Pernambuco, Cordas e Codéis do Recife, con acompañamiento, claro está, de viola (guitarra caipira). El pueblo, que temía, admiraba y respetaba al cangaceiro según cómo pintase la cosa, pronto le reservó un lugar en la imaginería popular. Cualquier mercado o tienda de souvenirs de Recife está llena de figuras como estas, que se han añadido a las comparsas de carnaval y a personajes más ‘ancestrales’ —todo lo ancestrales que pueden ser estas cosas— como el Bumbameu Boi. Así esta pareja da bastante menos miedo, pero nunca se fíen: siempre van armados.


Realidad y ficción. Noticia y cordel en nuestros días 


Los tiempos han cambiado. Ya no hay bandidos. No, al menos, por las sierras. Pero siempre hay un infierno. Vive entre nosotros. En Brasil se dice que uno puede cambiar de todo, de trabajo, de ciudad, 
de consorte. Pero nunca de club de fútbol. Imaginen lo que debe ser que el equipo de toda la vida baje a segunda división.  



La misma ambigüedad calculada que se exhibe en los ciclos de bandoleros, relaciones sobre la prostitución o crónicas de la quiebra deportiva del clubs de fútbol se mantiene en relación al alcohol, elemento indispensable de la cultura caipira (de ahí viene, por cierto, caipirinha, era el refresco de los ‘catetos’; hoy se regula su composición en el diario oficial de la República Federal de Brasil). El bar y la cachaça, cana, aguardente o pinga, licor fortísimo de caña de azúcar, se glorifican y se alerta del consumo indiscriminado en un buen número de relaciones, sobre todo estas de Pedro Queiroz. O, como se dice en las etiquetas de licores brasileños: Aprecie con moderación. Queda a discreción de cada cual establecer alcance y límites de la moderación.



Desde luego, la literatura de cordel no desdeña ningún tema, lo que hace difícil clasificar algunos productos. Se atreven a resumir argumento e importancia del Quijote, primera y segunda parte, en unas cuantas estrofas contenidas en un octavo de ocho páginas: Don Quixote, Cavaleiro quatrocentão. No tiene desperdicio. Ni hace ascos a resumir, tergiversar, o desarrollar historias populares como la conocidísima del gallo económico.





Y encuentra un filón, como toda literatura, en personajes populares cuyo ingenio es inversamente proporcional a su cultura escolar: el cazurro que se sale con la suya, llámese como en el cordel brasileño Seu Lunga o Caúla, es un personaje proverbial que da un increíble juego, y cuyas hazañas cotidianas y pedestres alimentan el gracejo popular. Pero, cuidado: no todo es chusco en la literatura de cordel brasileña. No desdeñemos su valor como transmisor de información, opinión o creencias. Aunque su público sea limitado, aunque se trate de un género fosilizado en su forma, no deja de ser un instrumento noticioso, como lo habían sido las relaciones de noticias que se produjeron en Europa durante siglos. Lo que hace la literatura de cordel brasileña es seleccionar, poner en la agenda determinados temas cuya importancia merece ser discutida hasta en el más recóndito rincón del sertão. Exponemos aquí cuatro ejemplos, hay muchos más.




Un género naif e ingenuo, sin duda, pero también adaptado a las necesidades de un público que todavía existe. No se trata de un ejemplo único: cuando en septiembre de 2001 ocurre el ataque de Al Qaeda contra las torres gemelas en Nueva York, la literatura de cordel brasileña se apresta a recogerlo en términos similares, tal como ha sido estudiado por Candace Slater (Slater, 2003): “Como poeta repórter / Nordestino Brasileiro / descrevo neste cordel / um lamentável roteiro / Do mais cruel fanatismo / Num ato de terrorismo / Que abalou o mundo enteiro”, dice José João dos Santos, Mestre Azulão, que relata cómo fue invitado por la propia Candace Slater (“Candace disse, Azulão, / venho convidar você / para ir a Nova York”). 






Pero incluso estos cordeles noticiosos, escritos por hombres con una cierta cultura, no pueden, o no quieren, evitar recurrencias temáticas como las ambiguas referencias al bandido, de las que son buena prueba estas estrofas, del mencionado folleto de Dos Santos: Bin Laden está bem guardado Em caverna ou fortaleza Cercado por homens fortes Com armas para defesa Não sofre nem vai ser morto Gozando o maior conforto Porque tem muita riqueza. Ni evita referencias —como en el folleto sobre los atentados de Madrid— al poder establecido: George Bush irredutível 






Na vingança permanece Destruindo o Oriente E um povo que padece Fome e jogado na rua Mas a guerra continua Matando quem não merece. No se evita en ningún caso la propia visión de las cosas, por ingenua que pueda parecer, porque, finalmente, y como dice Candace Slater, los consumidores de literatura de cordel consideran al poeta o cordelista un portavoz del pueblo “whose job was to express a collective vision”, lo que supone, en palabras de otro cordelista, Manuel d’Almeida Filho, que gane la firmeza y se denuncie la falsedad (Slater, 2003: 57). 






Hay mucha más tela que cortar, y más referencias que estas, pero esperamos que el lector tome esto como una introducción, un divertimento, ni demasiado aburrido ni en exceso superficial. Si hemos conseguido interesarlos, o entretenerlos, nos daremos por satisfechos. En cualquier caso, en la Europa del periodo moderno como en el Brasil contemporáneo, quisiéramos haber proyectado algo más de luz sobre los poetas reporteros.


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tus huellas son tatuajes en mi corazón
intensas e inmensas
como el vino de la pasíón
y la rosa roja del amor
eternas y etereas
como los sortilegios de una Luna Creciente...


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Re: La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 17 Nov 2017, 10:39

Muy interesante el tema, Maria. Creo que a través de la literatura de cordel, la poesía sigue presente entre la gente, por tratarse de un género de consumo popular. En España también había tenido gran éxito antiguamente pero me temo que en la actualidad se produce poco, por lo que yo sé al menos. Es una lástima pues era un vehículo que acercaba a la gente a la lectura de poesía. Gracias por traerlo aquí.

Un abrazo.
Pedro


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Re: La Literatura de Cordel en Nordeste de Brasil

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