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POESÍA SOCIAL III

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Lluvia Abril
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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Mar 05 Dic 2017, 10:25

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA




CUANDO SUENA EL DIOSECILLO DE LA OCARINA

El señor de los caminos
el pequeño animador de los pasos
el diosecillo guarda-huellas
ha erigido una puerta
—la ha cerrado—
y el camino es soledad
(por ti venía,
muchacha!)
Abreme la puerta pájaro
simple
mágico Si
do
fa
del pajarilo: vea yo
lo oculto
lo perdido
Hágase
una niña en el camino!
Y baila entonces
el remolino de las hojas
baila el airecillo
liviano de las veredas
con pétalos, pistilos
polen
y perfumes.

Pero no es —no— la danzarina
brisa con su corona de basura
Es
el endomingado recuerdo
de la infancia, en el mismo
camino, cuando
la llevaba en bicicleta y cielos
locos de brisa golpeaban mis labios
con sus cabellos de colegiala.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Mar 05 Dic 2017, 10:27

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA






EL COLLAR DE ESMERALDAS

Como esmeraldas que perforo
como esmeraldas que ensarto en un hilo
mi canto.

Como esmeraldas que perforo
como esmeraldas que ensarto en un hilo
mi vida.

Mi vida y mi canto en un hilo.





EL DESESPERADO DIBUJA UNA SERPIENTE

Subí a la colina
al salir la luna.

Juró que vendría
por el camino del Sur.

Un gavilán oscuro
levantó entre sus garras
el sendero.


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Pascual Lopez Sanchez
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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:16

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ 

POEMAS

16.- EL TEMOR A LA MUERTE

 Del temor a envejecer pasé al temor de la muerte.
De todo lo que gané en la vida
pasé al miedo incontrolable de perderlo todo.
A esta edad los arrepentimientos son pesadillas y fantasmas,
que llegan a la memoria y empeoran las noches, acosan y castigan.
Son una casa encendida con cuartos de  memorias clausuradas
que se apagan y se vuelven a encender uno por uno,
con grandes zonas de tinieblas avanzando incontrolables.
Yo quise ser lo que fui
y no se si es muy tarde para ser lo que quiero ser.
Siempre me persigue la llama para que arda,
para que en mi vuelo me crezcan plumas blancas en el cuello y la espalda
y el sol me calcine y me derribe,
para que la poesía me extraiga la virtud
y me arroje íngrimo al desierto humano.
Pero ahora mi miedo animal es a la muerte,
a que ya no existan mi desesperación y mi abandono,
a que lo natural sea que mi yo sea mi nada
y me crezcan las uñas y el pelo en la soledad de la tierra
y mi cuerpo vuelva a ser un puñado de polvo;
miedo a que las agallas y locuras marchitas de mi vida
estén en ese puñado de polvo
y nadie las perciba en ese paisaje de la naturaleza de los pájaros,
o en los labios pálidos de una mujer indefensa.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:19

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ

POEMAS

17.- MARINERO EBRIO

Hay canciones y perfumes que me cambian de nombre,
la ciudad donde vivo y los vigores y angustias de vivir.
Me ponen como un marinero ebrio en la tempestad
con el mar lleno de ballenas entre pecho y espalda,
con Odiseo sin ardides masticando sirenas bellas y marginales
y recitando exámetros para aferrar la lucidez.
Canciones de cuna y de ebriedades. Perfumes de mujeres y de flores.
El cielo se abre y el mar se parte.
Y uno embrocado, de la boca de los versos a la hoguera
con la rabia de las visiones y los sueños
posponiendo la basura, lo obvio, la sobriedad,
y la prosa hedionda de despertar por la mañana.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:22

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ

POEMAS

18.- BORRACHERA DE MEDIANOCHE

Un  tanto animal y un tanto poeta
el  desperdicio de mi vida me sofoca,
igual que tocar una página blanca con las manos limpias.
Quisiera dormirme como un caballo que no sabe dónde duerme
para no ver las sombras que veo en la penumbra.
¿Las veo con mis ojos o están dentro de mi?
¿Qué me reclaman, qué quieren de mi mundo?
Me tocan como un mendigo toca a mi puerta
y  yo toco sus manos con miseria.
Las veo y se me hunden los ojos
y  la incertidumbre  me sale por la boca.
Dejo las luces encendidas toda la noche
para no verlas venir con las manos vacías extendidas.
Lo que drago en mi memoria me hiere con filos usados.
Son las costas rocosas por donde pasé siendo príncipe y mendigo,
intentando salvarme de Hiroshimas, Julietas y Ofelias.
Sueño imaginaciones y pesadillas
y no logro domar las bestias salvajes de mi memoria.
Ella aparece como un viento violento,
como un insecto tierno sobre las nubes metido en mis sueños.
Alli veo que mis amores solo se comparan  a los de las películas,
pero  sin el crayón oscuro sobre la cara del rencor,
sin la cara del suicida lanzada a la oscuridad.
La atmósfera de las películas de mi vida
tiene  piel de fauno, incienso, petalos, fuentes de Trevi,
un músico desquiciado traveseando las cuerdas de los angeles
y un capitán Lamparilla arrollado en el cruce de las vías del
ferrocarril.
Pero ahora soy un cimarron arisco en odres viejos
y le tengo miedo a la soledad y a una vejez miserable.
Ahora soy un modelo viejo del 45 descontinuado
que no quiere deshacerse de mucha basura,
ni siquiera de los malos amigos miserables,
ni de las musas ineptas,
ni de los poetastros racionales y encantadores desnudos de
 virtudes.
Todos ellos son mejores que nada
en este país que tiene mas fusiles que palomas.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:26

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ


POEMAS

19.- CORRESPONSAL DE GUERRA



(A la memoria de mi gran amigo,
el poeta Alvaro Urtecho
.)



Lo que yo afirmo con mi poesía
lo confirmo con mi llanto.
Yo soy un corresponsal de guerra
que hago en poesía los reportajes de mis heridas.
En esta guerra solo si te rompen el corazón
puedes entregar un pedazo creíble de ti
o el secreto de una agonía personal
escondido en el canto de un pájaro oculto.
Esta guerra ha hecho en mi cuerpo un mapa de tatuajes:
este tatuaje de rosas secas habla de mis carencias;
este otro, de un parque de flores tronchadas,
dibuja los abandonos y las promesas incumplidas;
estos nombres que sangran, cuentan de soledades
y serpientes que durmieron conmigo
con el veneno que asfixió mi esperanza;
aquí en éste, yo soy el cazador y esta mujer es mi presa,
y no se si me gusta la cacería o me gusta la presa;
en esta, estoy con una gata salvaje que baila músicas imaginarias
y  toca las teclas del clavicordio y las cuatro cuerdas del violin
que la convierten en carne mística  de mi instinto animal,
me hace un perro rabioso ladrándole a la luna
y una lombriz buscando su anzuelo.
Aquí en éste aparezco nadando con ángeles y tiburones.
Y aquí hay un texto sobre mi espalda que dice
que hay mil millones de soñadores en el múndo
y que pueden irse todos ellos al infierno
porque yo sueño con la vida después de la muerte,
con  la iluminación de mi casa en el firmamento,
aunque no se si desde ese lado luminoso
se pueda ver el lado oscuro de la vida.
Yo soy un corresponsal de guerra
que tiene ya una fatigada  felicidad sin ambiciones,
la estrella oscura y efimera de cualquier hombre
que padece la angustia de necesitar una razón,
que persigue zurcir la verdad con la mentira en mi ropa vieja
y que sabe que la belleza y el amor son flores carnívoras
que se deshacen, juntan sus pedazos, se reproducen,
mueren y vuelven a nacer.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:28

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ

POEMAS

20.- CRIMEN PERFECTO



Pon tu mano cerca de mi corazón
que es capaz de cometer un crimen perfecto,
que es capaz de mirar hacia atrás y desear otro pasado,
haber sido sin ser y soportar lo que viene,
que es capaz de olvidar lo que amó.
La culpa de mis tropiezos y mis traspiés
la tiene mi corazón que olvida.
Alma  andrajosa la mía
que deshace, en lo intimo de la noche,
todo lo que amó, sin poner fin a mi vida.
En un mundo toco el piano y en otro rompo las cuerdas.
Mi rosa es vagabunda pero es mi carcelera.
Cuando alzo los puños es cuando me doy por vencido.
Muchas islas abandonadas son mi agonía
y ya no tengo la ansiedad de perder
ni la inspiración de ganar.
¿Cómo puedo creer en mi corazón
si es capaz de olvidar pedazos de vida tan grandes,
el dulce tono que tuvo la voz de mi juventud,
el fraseo y el temperamento de sus versos?
¿Cómo puede olvidar la edad de cuando gastaba la vida
Y  pagaba con versos?
Francisco de Asis era un pájaro expresivo
con el corazón descuadernado,
con una hermosa cara de tristeza y otra de alegría.
El olvido es un crimen perfecto
pero  hace que las paredes de la vida se derrumben
y que el mago se quede sin pájaro oculto.
El olvido es una miserable cuerda de violin
que perturba mi sueño y no logra despertarme.
El olvido es un crimen perfecto
que hace que mi amor no haga par con mi amor propio
y deja huellas imborrables para perseguir al asesino.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:31

FRANCISCO DE ASÍS FERNÁNDEZ

POEMAS

y 21.- ATRAPADO



Mi imagen al revés reflejada en el agua
y el alma separada de mi cuerpo.
El cuerpo le pertenece al espacio infinito
y el alma está prendida en el agua.
Mi alma cautiva está hundida en su interior
en un pozo de luz que le teme al vacío
y al encendido rojo, azul y dorado del sol.
Estoy reflejado en el agua como una escultura
liberándose de la piedra.
En el espacio abierto me siento ficticio y fugaz
 como el poder
pero mi alma adentro dice la verdad
porque no aprendí a obedecer ni a desobedecer.
Afuera, el lunes uno empaca sus cosas hermosas
y el martes, te matan.
Afuera, con tristeza y miedo viene uno de lejos
solo para perder
y a mi edad ya no me atrevo a rebelarme.
Adentro escribo para sobrevivir.
Cuando escribo toco cada parte de mi vida
con la yema de los dedos.
Eclipsado por la guerra me refugio en mi letra
y entro al escondite de mi letra
buscando mudar de piel.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Miér 06 Dic 2017, 02:40

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA




LA NOCHE ES UNA MUJER DESCONOCIDA

Preguntó la muchacha al forastero:
- ¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: —Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
- ¡Tócame! —dijo—. ¡Conocerás la noche!



POEMA
EN LA NOCHE DE ANIVERSARIO DE DOS AMANTES


En la alegre riña, nuestro jarro
de barro cayó al suelo.
Derramó su licor entre las flores
y entre las flores también
vertió su sombra.

¿De qué está lleno el jarro del bebedor
cuya alegría se derrama, cuya sombra
recogen los pájaros que emigran a la luna?




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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Miér 06 Dic 2017, 02:41

He concluido con Francisco de Asís Fernández. Hay dos autores que ya han sido tratados en la sección grandes autores. pero sería bastante atípica estar hablando de TESTIMONIALISMO HISPANOAMERICANO; habla de los poetas salvadoreños que hemos hablado, como Roque Dalton; hablar de una nómina de casi 40 autores nicaragüenses y pasar de ellos dos. No podemos. Haremos la referencia correspondiente y el compañero que los trajo al foro. E intentaremos hablar del valor de los mismos en el tema que nos ocupa: LA POESÍA SOCIAL. Cuando Lluvia termine con PABLO ANTONIO CUADRA empezaremos con uno de ellos; después con el otro... Y luego vendrán Fernado Gordillo; Edwin Illescas; Napoleón Fuentes... etc
Tómate el tiempo que precises, amiga Lluvia. Yo preciso descansar.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Miér 06 Dic 2017, 02:43

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA




ODA A LA ESTRELLA DE LA TARDE

En el ardiente engaño
cíñeme, amada de ayer
con la memoria de tus brazos

Tan fuerte pudo ser
tu beso, como palabra
Tan poderoso su liviano
aliento
que todavía enciende
su brisa
la brasa vesperal

Sé que es eterno
o poesía
lo pasajero




LA CALAVERA DE...


Arqueólogos desempolvan interrogaciones
junto a mis huesos.
Mayo ya no es vida
ni sus lluvias
recubren la risa de mi calavera.
¿En balde mi dolor?
¿Sobrancero mi canto? Ríe.
¿Fue acaso lo reído más tuyo, posteridad,
que mi palabra?
Estoy tendido
a la usanza de los creyentes
y busco entre las amapolas
restos de mi corazón. ¡Ah! Mis cantos
¿serán también arqueología?
Investigadores
cavan el lugar de mi sueño.
Oigo sus términos. Escucho.
No dicen: "Amó como nosotros".

Miden mi cráneo.




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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Miér 06 Dic 2017, 02:47

¡Magnifico trabajo, amigo mío! A mí me queda muy poco ya para concluir con Pablo Antonio Cuadra, creo que entre mañana y pasado termino, así que ya vas viendo con quién voy a seguir disfrutando de tanta, y tan buena poesía.

Besos.




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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Jue 07 Dic 2017, 10:16

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA



LA MIRADA ES UN LEJANO PERRO QUE  AÚLLA.

El rey Jaguar envió a mis ojos
dos rabiosos cachorros.
Sabía al poeta
cazador de aves mágicas, levantador
de huellas secretas,
errante arquero.

Pero, dije —pasada mi juventud— al perverso mago:
"Encadena mis cachorros. Fatigado
quiero descansar bajo los árboles."

"Déjalos —repuso—. Morderán
el tobillo de la diosa que te abandona.
Mi hermana, la manchada Luna, goza
cuando un cansado corazón se apresura."



ODA A LA ESTRELLA DE LA TARDE

En el ardiente engaño
cíñeme, amada de ayer
con la memoria de tus brazos

Tan fuerte pudo ser
tu beso, como palabra
Tan poderoso su liviano
aliento
que todavía enciende
su brisa
la brasa vesperal

Sé que es eterno
o poesía
lo pasajero


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Jue 07 Dic 2017, 10:18

PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA




ODA AL VIENTO DE SEPTIEMBRE
(Dedicado a los poetas de mi Patria.)



¡Graznando como un lucero entras en el alba
salvaje torcaz! Rota la espiral
de nácar donde anidaba tu acento
inicias la Danza. ¡Oh esquiva,
brumosa pájara del Este! Como cuerdas
de guitarra suenan tus cabellos
en el súbito ritmo y eres numerosa
como te amé en la noche
cuando encendías el sutil ardor de los astros.
Sopla donde quieres —mujer de brisa—,
que yo en ascuas ardo a tu murmullo
como ardía—deletreando las auras
con ática nostalgia—el mágico maestro.

No todo navegante en la derrota
dio con la dorada isla de tu canto. A veces
dejaron los extranjeros sobre la arena virgen
la huella de su pie, mas no la conocieron.
Otros, embriagados por el delirio
de la silvestre flauta, pusieron proa al plenilunio.
¡Pero eran sueños!
Sólo aquellos, ¡locos, ¡ay!, recibieron
de tus rosados dedos el polen
estelar:
Y transportaron la voz
hombro a hombro—pujando bajo la palabra—
arriba de la noche, hundidos
por su peso en el lacerante azul, arriba
del águila, donde el zenzontle se reserva
tu liviano reino: y fue en sus labios
- ¡oh paloma!— viento constante
tu nombre ¡Libertad!




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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Vie 08 Dic 2017, 04:35

Y con este poema,  que aunque es largo,  pienso que es muy bueno,  doy por finalizado el trabajo sobre   este autor,  que no conocía y que guardo en mis "haberes" literarios  como una joya más.



PABLO ANTONIO CUADRA

EL JAGUAR Y LA LUNA




LA  PIRAMIDE  DE  QUETZALCOATL


Miré desde la escalinata
la noche
y vi,
una
a una las cabezas de los ajusticiados.
Moría la llama de los  ocotes;  beodos
los sacerdotes roncaban en sus lechos
hartos de carne, enrojecidas
las manos
y las vestiduras.
—"Abandonaré este país de mierda."  —
"Monotza"  —dijo
Enderézate.
Volverán a confundir el orden
con el temor. En vano
despejé sus corazones de la oscura servidumbre!
—He de partir.
Sangre en el primer escalón.
Sangre de los aplastados por la palabra
Exigieron grandeza
y alimentaron de sometimiento la potestad.
Criaron gigantes para gemir bajo su peso.
—He de partir.
Sangre en el segundo escalón.
Sangre de los que erigieron el tambor y el testículo.
Ya fueron liberados! Ya consiguieron
marcar el paso:
Enfilados
embriagados
por la marcha ¡ya llegaron!
—He de partir.
Sangre en el tercer escalón. ¿No escuchas
el grito de los guerrilleros en las serranías?
Miras en la noche las fogatas y oyes  el  lejano
canto.  . .  ¡Son ecos!
En el alto
peñón de hierbas rojas, en el desnudo
farallón las voces vuelven
y los campesinos se persignan
y lloran.
¿No escuchas tú el grito de los masacrados en las serranías?
Sangre en el cuarto escalón. "¿Quién eres?"
me preguntó el investigador
mientras la bombilla me cegaba.
Había sido mi amigo.

(Siempre la traición habla de la amistad en pasado)
—Tezcatlipoca, le dije: Yo soy Quetzalcoatl
¿por qué te duele mi inocencia?
Sangre en el quinto escalón: En Mojoa
—camino de Puerto  Soley—
bajaron los militares.
Lo llevaban atado y descalso
atado lo llevaban y vendado.
"Pablo Antonio —me escribía—
hay órdenes contra mí
por el epigrama. Avísale a  Adelita"
Y los que ofrendaban mariposas
y los tejedores de fábulas
y las bailarinas
—con sus figurillas de jubilosa cintura—
huyeron.
Sangre en el sexto escalón.
Yo dormía con fiebre cuando penetraron.
Injurias me despertaron a la orilla de la cama
—Mirad —dijeron—
allí duerme el soñador,
matémosle,
así veremos de qué le sirven sus sueños
(¡Ah nelli, ah nelli tinemico
in tlaltípac!)
Sangre en el séptimo escalón,
Sangre en el séptimo y  en el octavo escalón.
(¡Cuida tus pasos!
¡No resbales en la sangre de los tuyos!)
Oh mis amigos, exasperados por los virtuosos
Oh aquellos tan lastimeros
que Monseñor los ha clasificado como maleantes:
hermanitos míos de la tarde del viernes
apaleados por la policía
torturados para averiguar los hilos
del último atentado.
Hay sangre de vosotros en todas las escalas
que conducen a la gloria.
Huellas de sangre.
Huellas de sangre.
(Burgueses y burguesas a sus ventanas se asoman)
Y tú te detienes y  miras hacia el valle
la ciudad esbelta y  blanca sitiada por la miseria
Es Tula que sucumbe –
¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos
como la gallina reúne a sus polluelos!

Y descendí de la pirámide.

Y enderecé mis pasos hacia el mar.
Era ya oscuro
cuando vi a Nuestra Señora hacia el Oriente sobre la alta luna,
—trozos de manto entre los cardos—
"Vuelve
sobre tus pasos y sube a la colina:
¡mis hijos tienen hambre!"
y bramaba el viento en este valle
de lágrimas.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 03:00

Biem, uno de los representantes más nítido del TESTIMOINIALISMO HISPANOAMERICANO es ERNESTO CARDENAL. Ernesto ya ha sido tratado, excelentemente, por nuestra querida MARÍA LUAm, en la sección de GRANDES AUTORES, SUBFORO JUAN JOSÉ ALCOLEA, donde se encuentra como autor recomendado.
¿Por qué lo retomamos nosotros aquí...? La razón es fácil : no se puede hablar de POESÍA SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA, y omitir a autores como Elvio Romero; Roque Dalton; Nicolás Guillén; Pablo Neruda; Juan Gelman... o ERNESTO CARDENAL. En este autor, además, se da la confluencia más clara entre el cristianismo social y el marxismo militante. Así pues, a partir de ahora, y durante bastantes días vamos a hablar de él. No obstante, si algún compañero desea completar la información y su conocimiento sobre el autor, lo remitimos a la página del trabajo que María Lua empezó el 11 de abril de 2010.
El trabajo nos lo dividiremos entre LLuvia, que lo empezará, y yo mismo , que quizás vaya más despacio.
Dando las gracias anticipadas, empezamos con él.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 03:13

Pues muchísimas gracias... a María Lua por supuesto, y a tí, en este instante por abrir camino para mí y poder comenzar.

Besos.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 03:26

Y bien, comenzamos exponiendo su biografía:


ERNESTO CARDENAL
(biografía)

(Granada, Nicaragua, 1925) Poeta nicaragüense. Poeta revolucionario y sacerdote católico, se dio a conocer con la obra El corno emplumado. Comprometido políticamente con los conflictos sociales de su país, desde 1954 participó en las luchas contra el dictador Somoza, y posteriormente fue ordenado sacerdote, tras lo cual residió durante un tiempo en un monasterio de Estados Unidos. Esta reclusión religiosa supuso para el poeta un oasis de serenidad frente a la deslumbrante ciudad moderna. De regreso en Nicaragua fundó una comunidad en la isla de Solentiname. Su poesía, reflejo de su radicalismo personal, denunció el sufrimiento y la explotación de las llamadas repúblicas bananeras, temática que centra su Canto nacional. También se aproximó a las ideas de la teología de la liberación, las cuales se dejan entrever en sus poemarios Salmos, de 1964, y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, de 1965.

Ernesto Cardenal ingresó en 1935 en el Colegio Centro América de los Jesuitas en Granada, donde estudió el bachillerato. Cursó luego filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, graduándose en 1947. Entre 1948 y 1949 hizo el posgrado en la Universidad de Columbia, Nueva York. Discípulo de J. Coronel Urtecho, integró la llamada "Generación del 40" junto con los poetas E. Mejía Sánchez y C. Martínez Rivas. Viajó por Europa y en 1950 regresó a Nicaragua. Empezó a escribir sus poemas históricos y a traducir con Coronel Urtecho poesía norteamericana, hasta formar una voluminosa antología.

En 1952 fundó una editorial exclusiva del género, El hilo azul, y en 1954 participó en un movimiento armado que intentó asaltar el Palacio Presidencial, que fue conocido como la Rebelión de Abril. En 1956 escribió su extenso poema político "Hora cero". Pero ese año cambió el rumbo de su vida: resolvió profesar e ingresó al Monasterio de Nuestra Señora de Gethsemani, en Kentucky, Estados Unidos, donde Thomas Merton fue su maestro y mentor espiritual. Continuó sus estudios religiosos en México y en Colombia.
Ordenado sacerdote en Managua en 1965, viajó a Estados Unidos para planear la creación de una pequeña comuna contemplativa en Nicaragua, que fundó al año siguiente en el archipiélago de Solentiname. En 1970 visitó Cuba, relatando su experiencia de la revolución en el libro En Cuba. También conoció los procesos del Perú y Chile. En octubre de 1977, cuando se inició la primera ofensiva insurreccional, participaron en ella como guerrilleros un grupo de jóvenes de Solentiname, que asaltaron el cuartel San Carlos, por lo que la Guardia somocista destruyó su comunidad y Cardenal fue condenado en ausencia a muchos años de prisión. En 1979, con el triunfo de la Revolución Sandinista, fue nombrado ministro de Cultura, cargo que desempeñó hasta 1988.

La obra de Ernesto Cardenal es coloquialista y a la vez profundamente lírica. Su poesía, una de las más sólidas y reconocibles de América Latina, se sustenta en el legado del modernismo norteamericano (sobre todo Pound y Williams), pero con otras influencias como la cultura popular o las tradiciones religiosas y científicas, a través de un verso claro pero de gran impacto.
Perteneciente a un brillante grupo de poetas entre los que destacan Coronel Urtecho, P. A. Cuadra y Joaquín Pasos, ya en sus primeros libros, La ciudad deshabitada (1946) y El conquistador (1947), muestra su inclinación hacía una poesía narrativa y épica. Fue decisiva, para su futura poesía, su lectura de Ezra Pound. En verso libre, con una ironía y un sentido mágico de lo cotidiano, su mejor poesía capta la intensidad alucinante de la vida moderna y se inspira en motivos de su compromiso cívico y en sus experiencias religiosas: Hora cero (1960), Epigramas (1961), Gethsemani Ky (1960) Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966) y Homenaje a los indios americanos (1969).

A partir de los años setenta su poesía se radicaliza y se vuelve primordialmente instrumento de la acción política: Canto nacional (1972), Oráculo sobre Managua(1973), Tocar el cielo (1981) y Vuelos de victoria (1984). Entre sus últimos libros de poesía se encuentran Cántico cósmico (1989), Los ovnis de oro (1992), Telescopio en la noche oscura (1993), Antología nueva (1996) y Vida en el amor(1997). Como ensayista son destacables el volumen dedicado a La poesía nicaragüense de Pablo Antonio Cuadra (1973) y Cristianismo y revolución (1974). En 1998 se publicó el primer volumen de su autobiografía.



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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 04:01

Ernesto Cardenal
(Nicaragua, 1925— )



ERNESTO CARDENAL, POETA DE DOS MUNDOS

Por Mario Benedetti
Letras del contienente mestizo
(Arca, 1972, pp. 124-129)


Es posible que Rubén Darío haya marcado para siempre a Nicaragua con una certidumbre poética; lo cierto es que, en el presente, la poesía nicaragüense es una de las más vivas y originales de América Latina. Desde la aparición, en 1949, de Nueva poesía nicaragüense (antología de Orlando Cuadra Downing, con una introducción de Ernesto Cardenal), los poetas nicaragüenses que integraron el núcleo de Vanguardia [1], fundado en 1928 gracias al impulso de José Coronel Urte­cho y Luis Alberto Cabrales, o aquellos otros que, sin haberlo integrado, participaron de algún modo en su corriente vivificadora, siguen activos y continúan renovándose, y es obvio que su producción ha influido grandemente en la zona del Caribe. Murieron Joaquín Pasos y Manolo Cuadra, pero siguen creando Pablo Antonio Cuadra (que además dirige la excelente revista El pez y la serpiente), José Coronel Urtecho, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal, Fernando Silva y Ernesto Gutiérrez.

De este grupo quiero destacar el nombre de Ernesto Cardenal, autor de Hora 0 y Gethsemani, Ky. Cardenal, considerado como el más joven representan te de la generación del 40, nació en 1925, en Granada (al igual que José Coronel Urtecho y Joaquín Pasos), la más antigua ciudad de Nicaragua.
Estudió en su país, en México y en Estados Unidos. Aunque; algunos poemas suyos, como La ciudad deshabitada (1946) y El conquistador (1947), aparecieron en plaquet, la mayor parte de su obra ha sido publicada en revistas y se encuentra dispersa. Cardenal tomó parte en la rebelión de abril del 54; en 1957 ingresó en el monasterio trapense de Our Lady of Gethsemani (Kentucky, Estados Unidos) donde fue novicio de Thomas Merton, el conocido es­critor trapense norteamericano. No pudo, sin embargo, concluir el noviciado; por razones de salud debió desistir de profesar en la orden. No obstante, su vida ac­tual sigue siendo una vida ele retiro. Después de aban­donar la Trapa, pasó al monasterio benedictino de San­ta María de la Resurrección, en Cuernavaca, México.

En 1949, en el excelente estudio que sirvió de introducción a la antología de Orlando Cuadra Downing, escribió Cardenal: “Nunca se ha escrito hasta ahora nada sobre la poesía nicaragüense, y el huir de la publicidad literaria ya se ha hecho casi una tradición en Nicaragua; acaba de morir un gran poeta nuestro sin dejar publicado un solo libro, y casi todos los mejores poemas nicaragüenses, dichos al oído de la patria, no han salido de nuestra intimidad todavía. Es éste un silencio necesario a las obras verdaderas; pero creo que ya ha dado sus frutos ese silencio, que es ya mayor de edad la poesía nicaragüense y que ha llegado ya la hora de las publicaciones”. Estas palabras de 1949 podrían quizá reflejar, mejor que cualesquiera otras, la actitud actual de Ernesto Cardenal con respecto a su propia obra: evidentemente, el silencio “ya ha dado sus frutos” y “ha llegado la hora de las publicaciones”. De ahí que sus dos únicos libros aparezcan en forma si­multánea. Lo poco que conozco de lo producido por Cardenal con anterioridad a estos delgados volúmenes, da testimonio de un lirismo espontáneo y cotidiano, pero también de un formidable dominio del verso, de una par­ticular aptitud para hacerlo sonar de un modo natural, comunicativo. “A propósito de las tardes con niebla y de las lluvias”, así empieza Este poema lleva su nombre, y en ese tono de confidencia, de plática cordial, sigue hasta su término un comentario del amor, una suerte de ancho río verbal que constantemente recibe afluentes del buen humor, la lucidez y la ternura. Ya por ese entonces, Cardenal era un diestro en la adje­tivación, que tanto le servía para tonificar una idea (“el balcón lacrimoso sin petunias”; “plaza de ojerosos relojes”) como para sensibilizar una metáfora (“tu piel alimenticia, tu tibieza suficiente en el invierno”).
En sus dos libros, Cardenal se apoya en tenlas muy dispares. Hora 0 incluye cuatro poemas, escritos en Nicaragua, en un período que va desde la rebelión de abril de 1954 hasta el fin de Anastasio Somoza, en setiembre de 1956, y se refieren sin eufemismos a temas revolucionarios. Gethsemani, Ky, por cl contrario, incluye, veintinueve poemas, referidos a sus años de noviciado en la Trapa. Mientras estuvo en Getbsemani, no le fue permitido a Cardenal. escribir poesía. Sólo podía tomar apuntes. Mediante una elaboración posterior, aquellos apuntes se han convertido en estos poemas.
Los poemas de Hora 0, particularmente el dedicado a Sandino, deben ser de los más vigorosos y eficaces que ha dado la poesía política en América Latina. Si no fueran altamente compartibles por otras razones extrapoéticas, serían igualmente conmovedores por la indignación y la sinceridad que trasmiten. Cardenal utiliza todos los recursos de su sabiduría literaria, de su dominio de la metáfora, de su impulso verbal, para cu­brir de oprobio el nombre del déspota (“I was in a Concierto, dijo Sornoza”). Pero, curiosamente, Hora 0 no es un poema del odio, sino una serena radiografía de la vergüenza.

En un reciente artículo, publicado en La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Cardenal ha manifestado: “He tratado principalmente de escribir una poesía que se entienda”. Nunca como en los poemas de Hora 0, esa intención pareció tan clara, y a la vez tan intelectualmente gobernada, pero la poesía que de ellos se entien­de, más de un panfletario odio hacia Somoza, trasmite una honda, admirativa adhesión hacia la figura de Augusto César Sandino. Conviene aclarar que esta actitud no es para Cardenal cosa del pasado, ya que la primera publicación de los poemas en la Revista Mexicana de Literatura, fue autorizada por él desde el monasterio trapense en los años 1957 y 1959. Más aún: en la presente edición consta expresamente que su publicación ha sido autorizada por el autor como homenaje a Sandino en el 26° aniversario de su muerte. Y, realmente, qué mejor homenaje que la condensada semblanza inserta en los versos de Hora 0, destinados sin duda a preservar para las nuevas generaciones el retrato verdadero, la imagen esencial del héroe:

“He is a bandido”, decía Somoza, “a bandolero”.
Y Sandino nunca tuvo propiedades.
Que traducido al español quiere decir:
Somoza le llamaba a Sandino bandolero.
Y Sandino nunca tuvo propiedades.
Y Moncada le llamaba bandido en los banquetes
y Sandino en las montañas no tenía sal
y sus hombres tiritando de frío en las montañas,
y la casa de su suegro la tenía hipotecada
para libertar a Nicaragua, mientras en la Casa Presidencial
Moncada tenía hipotecada a Nicaragua.
“Claro que no es” —dice el Ministro Americano
riendo— “pero le llamamos bandolero en sentido técnico”.

¿Qué es aquella luz allá lejos? ¿Es una estrella?
Es la luz de Sandino en la montaña negra.
Allá están él y sus hombres junto a la fogata roja
con sus rifles al hombro y envueltos en sus colchas,
fumando o cantando canciones tristes del Norte,
los hombres sin moverse y moviéndose sus sombras.

Su cara era vaga como la de un espíritu,
lejana por las meditaciones y los pensamientos
y seria por las campañas y la intemperie.
Y Sandino no tenía cara de soldado,
sino de poeta convertido en soldado por necesidad,
y de un hombre nervioso dominado por la serenidad.
Había dos rostros superpuestos en su rostro:
una fisonomía sombría y a la vez iluminada:
triste como un atardecer en la montaña
y alegre como la mañana en la montaña.
En la luz su rostro se le rejuvenecía
y en la sombra se le llenaba de cansancio.
Y Sandino no era inteligente ni era culto
pero salió inteligente de la montaña.

Cardenal se ha referido a los poemas de Gethsemani, Ky, con estas palabras: “Estos poemas, que más bien son apuntes de poemas, no tienen otro valor que el de ser un testimonio de la poesía indecible de esos días, que fueron los más felices y bellos de mi vida”. Es, sin du­da, la voz de un poeta desde su retiro, de un religioso desde su voluntaria soledad (“Yo apagué la luz para poder ver la nieve. / Y vi la nieve tras el vidrio y la luna nueva. / Pero vi que la nieve y la luna eran tam­bién un vidrio / y detrás de ese vidrio / Tú me estabas viendo”), pero también es la voz de alguien que nunca deja de escuchar el mundo (“Me despierta en la celda el largo tren de carga”; “Hay un rumor de tractores en los prados”), ni siquiera cuando trata de escuchar a Dios (“Yo te oigo en el grito del grajo, / los gruñidos de los cerdos comiendo, / y el claxon de un auto en la carretera”). El poeta, el trapense de entonces, halla te­mas en el semáforo que está frente al monasterio, en los millones de cigarras que cantan, en los automóviles que pasan por la carretera “con risas de muchachas”, en los novicios que se fueron y ahora estarán en Detroit o en Nueva York.

Aun cuando se refiere a los trapenses que “se le­vantan al coro y encienden sus lámparas fluorescentes”, recuerda que “abren sus grandes Salterios y sus Antifonarios, / entre millones de radios y de televisores. /Son las lámparas de las vírgenes prudentes esperando / al esposo en la noche de los Estados Unidos”. Nicaragua está siempre presente (“Todas las tardes el “Louisville & Nashville” / por estos campos de Kentucky pasa cantando / y me parece que oigo el trencito de Nicaragua / cuando va bordeando el Lago de Managua / frente al Momotombo”) y hay inocultables referencias a Somoza (“el dictador/gordo, con su traje sport y su sombrero tejano”; y luego, para que no haya dudas: “Somoza asesinado sale de su mausoleo”, “La casa de Caifás está llena de gente. / Las luces del palacio de Somoza están prendidas”).

Sin embargo, el poema más profundo y más logrado se refiere a la hora del Oficio Nocturno, cuando “la Iglesia en penumbra parece que está llena de demonios”; el pasado regresa, es “la hora de mis parrandas”, y vuelven escenas viejas, rostros olvidados, “cosas siniestras”. Curiosamente, con el repaso de sus debilida­des humanas, el escritor ha construido la mejor de sus fortalezas poéticas.
Alguna vez, comparando al inglés Gerard Manley Hopkins con el español Angel Martínez, ambos jesuitas, Cardenal escribió: “Pero es curioso que hay una circunstancia especial en el padre Angel que lo diferencia esencialmente de Hopkins: el haber estado en Nicaragua. Digo esto porque basta la lectura de cualquier poema suyo para darse cuenta de que la presencia del paisaje nicaragüense es siempre en él una sensación de alivio”. También el “haber estado en Nicaragua” distingue este libro de Cardenal de toda otra poesía religiosa. Aquí y allá, Nicaragua siempre acude al poeta y aun cuando tal presencia tiene a veces su lado siniestro, es evidente que, para el poeta trapense, esa suerte de cilicio (intelectual, nostálgico) también incluye una sensación de alivio.

Notas
[1] En el trabajo Joaquín Pasos o el poema como crimen perfecto, también incluido en este volumen, figuran otros datos sobre el grupo Vanguardia.

[2] Con posterioridad a la redacción y publicación (en la sección Al pie de las letras, del diario La Mañana, 1961) de esta nota, Cardenal siguió estudios de Teología en el Seminario de Cristo Sacerdote, en la Ceja, Antioquia, Colombia, habiendo recibido las órdenes sagradas el 15 de agosto de 1965.

[3] Con posterioridad a la redacción y publicación de esta nota, Cardenal publicó: Salmos (1964) y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965). Una nueva edición de Hora O fue publicada en 1966 en la colección Aquí poesía, Montevideo.



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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 06:10

Buen inicio, compañera. Siempre es de agredecer tu esfuerzo por conseguir fuentes de información. Te seguiré en cuanto pueda.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 06:28

No te preocupes que seguro me alcanzas y adelantas.
Gracias, y besos.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 06:48

ERNESTO CARDENAL


Con Walker en Nicaragua

En una cabaña solitaria en la frontera,
yo,  Clinton Rollins,  sin pretensión literaria,
me entretengo en escribir mis memorias,
y mis pensamientos de viejo retroceden:

Las cosas que hace cincuenta años sucedieron…

Hispanoamericanos que he conocido
-a los que he aprendido a querer…
y aquel olor tibio,  dulzón,  verde, de Centro America.

Las casas blancas con tejas rojas y con grandes aleros
……………………………………………..llenas de sol,
y un patio tropical con una fuente y una mujer junto
………………………………………..a la fuente.
Y el calor que hacía crecer más nuestras barbas.
¡Las escenas que hoy vuelven a mi memoria!
Una ola gris que viene borrando los montes
y un sordo rumor de inundación recorriendo la selva
y los aullidos de los monos en la margen opuesta
y después las gotas de gruesos metálicos  golpes en los
………………………………………..techos de zinc
y corren a quitar la ropa en las barandas de las haciendas
y después la ola gris y el sordo rumor alejándose
y otra vez el silencio…
Y cómo olía a maleza y el río se coloreaba de clorofila,
y el vaporcito se divisaba allá,  tranquilo,
anclado a la sombra de la selva.
Y el repentino plumazo de la iguana en el agua,
el estruendo de los troncos cayendo,
el disparo distante de un rifle,
una palabra en español que gritan lejos,
la risa de las negras lavando la ropa
y un canto caribe.

Mis compañeros en aquella expedición con Wiliam
……………………………………..Walker;
Aquiles Kewen, el aristócrata, que cayó peleando en
…………………………….Rivas;
Chris Lily, el boxeador,
degollado borracho una noche junto a una brillante
…………………………………………….laguna;
William Stocker (Bill), con su cara de pirata -y buen
………………………………muchacho-
que se casó allá después y vivía junto al lago de Managua
(y yo comí una vez en su casa);
y Crocker, el afeminado,
que murió jadeante en Rivas,
con su sucia barba rubia pesada de sangre,
y un brazo colgándole y en el otro a medio descargar el
…………………………………..revólver;
Skelter, el petulante,  que murió del cólera;
y Dixie, vendedor de periódicos,-el corneta-
que mejor que las gaitas escocesas en Lucknow,
la noche que el coronel Jack rompió las líneas,
tocó esa corneta.
De Brissot, Dolan, Henry,  Bob Gray;
el bandido,  el desilusionado, el vago, el buscador de
…………………………………………tesoros;
los que quedaron colgados de los árboles y meciéndose
bajo los hediondos cóndores negros y la luna
o tendidos en los llanos con un coyote-solo y la luna,
el rifle junto a ellos;
o en las calientes calles empedradas llenas de gritos,
o blancos como conchas en la costa
donde las mareas los están siempre cubriendo y
……………………………..descubriendo.

(cont.)

Nota:  Este poema es muy extenso,  por lo que en vez de dejarlo entero,  lo divido en varias partes,  que por supuesto son continuación una de otra.
Gracias, y un poquito de paciencia.


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Sáb 09 Dic 2017, 08:22

ERNESTO CARDENAL


Con Walker en Nicaragua


(cont.)
Los que pasaron todos esos peligros y aún viven todavía.
Los que se quedaron para casarse allá después
y vivir en paz en esa tierra
y estarán esta tarde sentados recordando,
(pensando escribir tal vez un día sus memorias)
y su esposa que es de esa tierra, y los nietos jugando…
Los que desertaron con Turley, adentro,  hacia las
………………………….minas de oro
y fueron rodeados por nativos y perecieron.
El hombre que cayó dormido al agua desde un barco
-soñando tal vez con batallas-
y nadie oyó sus gritos en la oscuridad
si es que gritó.
Los que fueron fusilados por Walker contra una
………………………….iglesia gris.
…………Y después,  el propio Walker, fusilado…

Hornsby había estado en Nicaragua
y hablaba de sus lagos azules entre montes azules
………………………………….bajo el cielo azul,
y que era la ruta del Tránsito y la gran vía,
el muelle de América,
y que se llenaría de barcos mercantes y de extranjeros
hablando todas las lenguas, esperando el Canal;
y cada barco trayendo nuevos aventureros;
y las verdes plantaciones con sus grandes casas blancas
……………………………………con terrazas;
y la esposa del plantador instruyendo a los hijos de los
………………………………….negros;
y los campos con aserríos y avenidas de palmeras y
………………rumores de ingenios
y los caminos llenos de diligencias azules
y las tucas bajando los ríos.

Vi por primera vez a Walker en San Francisco:
recuerdo como si lo viera su rostro rubio como el de un
……………………………………………………..tigre;
sus ojos grises, sin pupilas, fijos como los de un ciego,
pero que se dilataban y se encendían como pólvora en
………………………………………..los combates,
y su piel de pecas borrosas, su palidez, sus modales de
………………………………………………………….clérigo,
su voz, descolorida como sus ojos, fría y afilada,
en una boca sin labios.
Y la voz de una mujer no era más suave que la suya:
la de los serenos anuncios de las sentencias de muerte…
La que arrastró a tantos a la boca de la muerte en los
……………………………………………………….combates.
Nunca bebía ni fumaba y no  llevaba uniforme.
Ninguno fue su amigo.
Y no recuerdo haberlo visto jamás sonreír.

(cont.)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Sáb 09 Dic 2017, 08:43

Un libro que me fascinó desde que lo leí por vez primera en abril de 1993... CÁNTICO CÓSMICO. Me lo regaló un íntimo amigo mío. ¡HAY TANTAS COSAS QUE DECIR DE ÉL...! Luego llegaron otros muchos: Los Epígramas; Los Salmos...EL EVANGELIO EN SALENTINAME... La oración por Marilyn Monroe.

Mientras que nuestra querida Lluvia anda por sus lares yo me quedaré por el Universo Cósmico de Ernesto. Y si hubiera tiempo... y ella me lo permitiera, algún Salmo que ella no pusiera; algún epígrama... Pero vayamos despacio. Poco a poco.
En la solapa de la Portada se dice:

"Cántico Cósmico es una obra magistral, de un poeta que podemos ya sin vacilar llamar de los más grandes del siglo...Está destinada a ser la obra poética de mayor impacto que haya dado Latinoamérica en este siglo con CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA de Darío y el CANTO GENERAL de Neruda... El poeta José Coronel Urtecho a este extenso y complejo poema lo compara con la DIVINA COMEDIA de Dante y DE RERUM NATURA de Lucrecio, comparación tan atrevida como justa n muchos sentidos"( Paul W. Borgeson Jr., Universidad De Illinois, EE.UU)

Y también:

"...Faltan las categorías críticas para hablar de este libro: es de una audacia tan inaudita que todavía no he salido de mi asombro. Si la comparo con la poesía que se hace en este país, entre anémica y excrementicia, me quedo sin palabras: me falta aliento. ¡Qué aplono, qué valentía!" ( José María Valverde)

Comentarios ambos, no muy descabellados , para quien no mucho después recibiria la distinción de Premio Internacional Reina Sofía de Literatura ( 2012)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:35

ERNESTO CARDENAL


Con Walker en Nicaragua

(cont.)



Zarpamos de San Francisco el 55.
Aquiles Kewen y Bill y Crocker, Homsby y los demás:
………………-a bordo de un buque filibustero!
Hubo tormentas en Tehuantepec, y por las noches
volcanes intermitentes en la costa como faros.

En el Golfo de Fonseca, tras las islas azules,
viejos volcanes ruinosos como pirámides,
parecían mirarnos:
¡La tierra donde pasaríamos tantas aventuras,
donde tantos de nosotros morirían de peste o peleando!
Y la selva con un silbido llamando, llamando,
con sus gruesas hojas carnosas, rotas, chorreando agua;
y como un constante quejido…
Y nadie nos había hecho daño, y traíamos la guerra.

Cuando vimos por primera vez el lago de Nicaragua
al llegar la vanguardia a una vuelta del camino,
hicimos alto, con una sola exclamación:
………………………………….-Ometepe!
El liso lago azul y la Isla
con sus dos volcanes gemelos como pechos
unidos al nivel del agua por sus bases,
que parecía que se hundían en el agua,
y el humo humilde de sus aldeas levantándose.
Y por la transparencia del aire
…………………parecían cerca.
Y abajo la arena vidriosa, y a lo lejos
las torres de la Iglesia de Rivas.

Y Rivas después y los primeros disparos,
Walker delante a caballo como una bandera,
y era mediodía y nos pesaba la ropa con el sol.
Y Kewen y Crocker fueron heridos.
¡Fuego! gritó Kewen
y corrimos por la calle gris amurallada,
Crocker con el révolver plateado gritando.
Rivas quedó llena de gritos y de sangre y de incendios
…………………………………………………..bajo el sol
y volvimos al puerto azul entre colinas
con sus curvos cocos amarillos cabeceándose
y la pequeña embarcación costarricense en la bahía.
Hubo grandes vientos esa noche
con la luna veloz entre nubes plateadas y negras.
Y de Brissot en su camilla rencoroso con Walker…

Y en León las noches eran frescas
con guitarras distantes bajo balcones de hierro
y el viento mecía los faroles dorados frente a las casas.
Y al acercarnos a la ciudad
se oía a lo lejos los centinelas paseándose
y un “alerta” sucesivo corriendo de calle en calle.
Las voces de las gentes nos parecían extrañas
y sus palabras terminaban con languidez como en un
…………………………………………………………….canto.
Y el grito del centinela era tan musical como el de un
……………………………………………………pájaro en la tarde.
Como en las aldeas chorreadas de nieve en los Estados
………………………………………………………………..Unidos
se oyen las voces de los centinelas en la tarde
alegres, largas y claras.
Y el grito de “alerta” resonaba de nuevo.
……………………………Las muchachas de Nicaragua
llevaban rosarios colgados con cruces de oro
y sartas de perlas en la frente y trenzas negras.
Y nos enamoramos de las mujeres de esa tierra.

Un día nos embarcamos en la Virgen, hacia Granada,
frente a los dos volcanes callados como dos guardas
……………………………………………………..azules.
El lago estaba inmóvil
y ya las garzas volaban por todas partes sobre el lago
como grandes flores blancas, hacia las islas donde
…………………………………………………….duermen,
y las bandadas de patos chillones iban en busca de
……………………………………………………………..refugio.
Apagamos en la noche el motor tembloroso frente a
……………………………………………………………….Granada,
y sólo se oían las olas contra el barco.
Cubrimos con lona nuestras luces,
echamos el ancla con sigilo,
atamos un cable a tin árbol de la costa,
y bajando los botes, desembarcamos.
Avanzamos invisibles en la oscuridad con nuestros uniformes negros
-la oscuridad llena de luciérnagas y grillos
oyendo cada leve rumor como un gran ruido.
y cuando sonó la alarma en las espesas torres ya fue tarde,
y el cable se alzó de pronto de las aguas alumbrando
las extrañas calles, serias y vacías
de la ciudad tomada:
con los filibusteros de uniforme negro en las esquinas
y la 'bandera de la Estrella Roja en San Francisco.

Y después hubo paz.
Walker habló de paz y Conciliación Nacional
y juró de rodillas la Constitución con Corral en la iglesia.


(cont.)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:39

ERNESTO CARDENAL


Con Walker en Nicaragua

(cont.)




Granada despertaba cada mañana con campanas
y pregones de vendedoras en las calles:
Tengo naranjas, papayas, jocotes
metones de agua de oro, zapotes
¿quieren comprar?
y vendedores de agua con sus pipas gritando:
¡Aaaagua, aaaaagua, aaaaagua!
Todo el día refrescaba las calles ese grito de agua
y habían ventas de refrescos de colores en las calles
-unas ventas que allá llaman caramancheles._.
.; y procesiones de muchachas venían del lago con sus cántaros
y en el lago las lavanderas semidesnudas lavaban cantando,
y los hombres dando de beber o bañando a sus caballos.
Y se oía cantar la SALVE REGINA por las tardes
y el aire era entonces tan puro que se oían
todas las conversaciones de las gentes en sus puertas
y las serenatas Claras desde lejos;
y de noche cantaban en el patio las húmedas ranas,
o la voz de una joven tras las tapias,
y nos acostábamos oyendo el chorrear de las tejas de barro en el húmedo patio
y se nos iban confundiendo las ideas
y las largas hileras de faroles se extinguían poco a poco,
hasta otro día con campanas otra vez y los gritos de agua.

Walker de buen humor daba largas cabalgatas por las calles.
--Pero Corral cabizbajo no salía de su casa.
. Y aquel día en que fue preso (juzgado por el Consejo de Guerra,
y el reo encomendado a la clemencia de Walker
y Walker: que el reo sería fusilado a las doce del día)
'Vinieron señoras, con la madre, y las tres hijas llorando,
las dos menores abrazadas a las rodillas de Walker;
y él: en medio de sus oficiales y rodeado de la guardia cubana.
Y los filibusteros afuera oíamos en silencio
Y aquel hombre que había tenido una novia en Nashville,
Helen Martin, sordomuda,
que murió de fiebre amarilla,
-por la cual aprendió el lenguaje de manos
y trazaban entre ellos signos silenciosos en el aire-
como si una compasión fugaz como el vuelo de un párpado
hubiera cruzado entonces sus incoloros ojos de hielo,
dijo levantando la mano:
-que Corral no sería fusilado
a las doce del día ... sino a las dos de la tarde.
y afuera nosotros, los filibusteros,
estábamos pendientes.
y vimos la plaza ensombrecerse bajo una nube,
las palmeras quietas, la Catedral, la gran cruz de piedra,
y al fin de la Calzada, como un muro, el lago plomo.
"Good, how generous!"
riendo a carcajadas;
y hubo que empujarlo para que él no lo oyera.
Corral fue fusilado a las dos de la tarde.
Geelman dio la orden:
Walker a cierta distancia, a caballo, sin tomar parte,
Y hubo luto en muchas, casas. Oímos esos llantos.
Y después hubo una gran calma, como antes de una tempestad.
Walker se proclamó Presidente
Y decretó la esclavitud y la confiscación de bienes.
Y enemigos que no veíamos alrededor de lagunas se juntaban.

La peste hizo su entrada con tambores fúnebres ese invierno.

Todo estaba tranquilo un día,
cuando empezaron a oírse las_ primeras descargas acercándose
y los gritos de vivas en las afueras,
y el ruido de las armas y las balas de los rifles
cada vez más cerca,
y el enemigo dirigiéndose con rapidez en dirección a la plaza.
-A mi me habían dejado en Granada y puedo contarlo.
Los hombres desarmados en sus
casas y matados delante de sus familias;
y un niño asesinado mientras estaba comiendo.
Cortada la comunicación con el muelle.
-Sitiados:

Las patrullas abajo golpeando las puertas.
Y del enemigo llegaban risas y guitarras con fogatas por la noche
Y al amanecer, había mujeres enlutadas en las calles.
Y entonces vino aquel inglés C. F. Henningsen,
que había peleado contra el Zar y en España y por la independencia
de Hungría.
!Y si hubiéramos podido entonces embarcarnos
y dejar la desolada Granada
-EL CASTILLO BLANCO, como nosotros le decíamos
con sus calles ensangrentadas y sus pozos hediondos llenos de muertos,
y las muecas de los muertos a la luz de los incendios en las calles!
Nos defendíamos de las balas tras montones de muertos.

(cont.)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 02:45

ERNESTO CARDENAL

Con Walker en Nicaragua

(cont.)



El día era caliente, y el aire lleno del humo de los incendios.
Y hora tras hora sin dejar de mirarlos,
sin dejar de mirar a los enemigos,
hasta que por fin vino la noche
y se callaron los rifles.
Henningsen hizo trincheras esa noche
Y al día siguiente
el sol iba saliendo del lago como una isla de oro
y los disparos y el silbido de las balas y las quejas
nos anunciaron que un día más de horror había llegado.
y habíamos venido a una tierra extraña en busca de oro
y allí estaba el humo por todas partes
y las calles llenas de mercancías y de muertos.
Sólo se oyeron disparos a distancia el resto del día
y los lamentos de los atacados por el cólera,
y la voz serena de Henningsen animando.
En los balcones en los que antes se sentaran las muchachas
con sus ayas,
ahora asomaban con sus largos rifles,
los rifleros,
y en vez de polkas y valses, los disparos •
Al otro día
las últimas casas de la plaza fueron quemadas.
La ciudad con las descargas y el humo Y la pólvora parecía de lejos
como en un día de fiesta!
La estación de las lluvias había cesado
y la fiebre se propagaba como un incendio.
Nos echaban de noche los muertos del cólera en el agua
y se oían los gritos de los enfermos que deliraban pidiendo agua
-¡Agua, agua!
Arrojábamos los cadáveres a los incendios
y el humo acre que despedían nos enrojecía los ojos
y ese humo
y el polvo
y el sol sobre el empedrado y las llamas de las casas y la pólvora
secaban más nuestras bocas y ojos
soldados dejaban de pelear para toser
y eran heridos mientras tosían
y caían por tierra todavía tosiendo.
Se hacían nuevos intentos por llegar al lago
que brillaba al final de la calle como vidrio,
blanco como hielo.
Sabíamos que muchos cuerpos se quemaban.
y muchas quejas subían de las calles por la noche.
y de las afueras, el olor dulzón de los muertos.
Y Walker entretanto:
¡tomando baños de mar en San Juan del Sur!
Adonde no llegan las detonaciones de los cañones
y aun tal vez ni nuestros mensajes.

Los días pasaban sin recibir ninguna noticia,
y vuelvo a ver aun ahora en mis pesadillas nocturnas esos días.

Ya no se reconocían las casas que habían sido fa1nilires
y apenas si se distinguían las calles bajo los escombros
-una imagen de la Virgen colgada sola en el muro negro.
Y el lago de color de ceniza tras los escombros.
Agua del color de los ojos de Walker
tras los escombros
que formaban siluetas irregulares por la noche.
Y recuerdo una iglesia de la que no quedaba sino el pórtico
como un arco de triunfo.
Y al reguero de pólvora en la calle del lago se le dio fuego.
Y el mensaje de Henningsen fue:
,.Su orden fue obedecida señor:
Granada ha dejado de existir".

(cont.)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 03:21

ERNESTO CARDENAL

Con Walker en Nicaragua

(cont.)


Por fin llegó el auxilio,
con 'Walker en persona que se quedó en el barco,
y reconocimos en la noche los disparos desde lejos.
El agua estaba quieta y pesada como el acero
y los fogonazos de los rifles se reflejaban como relámpagos.
y entonces fue cuando aquel coronel Jack de Kentucky,
rompió las líneas,
y cuando Dixie, el vendedor de periódicos, tocó la corneta
y en la oscuridad de la noche de colina
en colina brilló como una luminaria esa corneta
hasta llegar hasta nosotros los sitiados,
haciendo de los 350 que venían
como un ejército inmenso en perfectas formaciones avanzando
echándose a tierra todos a una
y poniéndose de pie y con los largos rifles disparando.
Eran cerca de las 2 de la madrugada de¡ 14
cuando todo estuvo a bordo.
Henningsen fue el último en dejar Granada.
Entró a la gran plaza desolada
y allí vio a su alrededor la obra que babia hecho;
levantó un carbón
y escribió en un cuero chamuscado el epitafio:
AQUI FUE GRANADA
"HERE W AS GRANADA"
lo clavó con una lanza en mitad de la plaza,
y se fue.

Amaban a Granada con a una mujer.
Todavía asoman las lágrimas a sus ojos
cuando recuerdan la pérdida de su querida Granada
la ciudad de los Chamorros ...
Donde una vez. hubo amor.

¡Al fin las aguas limpias,
las limpias brisas azules de la madrugada
y fuera de Granada con sus muertos rojos y teas
y ayes y estertores y gritos y estampidos
y el olor de las casas, trapos, muebles, basuras, cadáveres que se queman!
Hacia los dos volcanes hermanos
que se levantan de las aguas,
y a través de las aldeas cerradas
con los perros ladrando ...

Y los hombres volvieron a los Estados Unidos.

Yo me quedé un tiempo en el país, viviendo en León.
Y Bill Deshon, Shipley, Dixie, Bob Gray, Bill Stocker,
y otros, llegaron a verme
y me contaron lo de la segunda expedición
y la muerte de Walker.

Que levó anclas silenciosamente una noche en el Mississippi:
Desembarcando en la costa de Honduras una tarde, Agosto 5,
(y ya no pasará un 5 de Agosto sin que recuerden
aquella marcha hacia Trujillo con la luna menguante).

(cont.)


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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 04:38

ERNESTO CARDENAL

Con Walker en Nicaragua

(cont.)



Salía el alba tras las palmeras
cuando llegaron
con el grito agudo de los centinelas
al fuerte de murallas manchadas y cañones plateados.
Y tomaron el fuerte.
Las casas eran de piedra, de un piso y con tejas rojas
sostenidas por cañas sobre grandes vigas,
y muchas iguanas grandes en las tejas.

Allí fue que a Henry,
fumando borracho junto a la pólvora,
le disparó Dolan, entrándote
la bala en la boca,
y Walker corrió a recogerlo,
y Dolan explicando lo que había pasado.
Y Walker se sentó a la cabecera de Henry,
y se hundió el sol y salió la luna
y allí él estaba todavía
y transcurrió toda la noche
y allí él estaba todavía,
humedeciéndole la cara con paños mojados,
y al amanecer salió, y relevó la guardia.
Dolan hablaba de refuerzos
pero nunca llegaron.
Y entonces llegó el ultimátum de los ingleses.
Walker entró otra vez y se sentó a la cébecera de Henry.

Henry no podía hablar y tenía una pizarra en que escribía.
Walker cogió la pizarra y escribió unas palabras
y le pasó la pizarra.
Henry se quedó pensando.
Después cogió la pizarra y escribió una palabra.
Walker miró la pizarra.
Se quedó largo tiempo pensando,
y salió.
Gusanos le habían comido la mitad de la cara.
en una mesa junto a la cama había un botella que decía
"morfina"
y un resto de limonada verde en un vaso.
y cuando Walker salió, se incorporó.
puso unas cucharadas de la botella en el vaso,
lo revolvió un poco y lo bebió,
se acostó de nuevo,
jaló la rala colcha con cuidado,
cruzó las manos sobre el pecho
y se durmió.
Y no despertó jamás.
Era medianoche cuando llegó Dolan,
vio a Henry y se acercó,
miró la pizarra, leyó la palabra
y dijo:
"eso lo explica".
Después marcharon en fila,
con la colcha y el rifle,
en busca del campamento de Cabañas,
porque había sido la palabra de Henry:
"Cabañas".
Pasaron un bosque de naranjos.
Marcharon rápidos y en sllencio toda la noche,
sin detenerse a enterrar a los muertos.
Hicieron alto en la tarde a la salida de la luna
y se montó una guardia.
Marcharon más noche.
Hicieron alto a la salida del sol
en una plantación de bananos.
Las balas 'brotaban de las hojas.
Les disparaban cuando se detenían a beber,
tras los bananos.
Walker fue herido levemente en una mejilla
(la primera bala que lo hería en un combate).
Y llegaron por fin al campamento de Cabañas
y vieron los fosos y las municiones pero no a Cabañas.
¡Qué largos calientes días fueron aquellos
en los pantanos pegajosos con los pesados rifles
desde el alba hasta las puestas de sol sangrientas y calientes!
Walker con fiebre más pálido que nunca.

Y perdieron la cuenta de los días.

Basta que un día vieron venir a los ingleses por el río.
El Gen. Walker fue el último en subir a bordo.
-¡Todos los que están vivos, señor!

Cuando despertaron era de día, anclados en Trujillo,
y arriba el fuerte negro parecía una mueca.
Y pusieron a los heridos bajo toldos de lona.
A Walker lo estaban juzgando en el fuerte.
Lo vieron pasar después rodeado de guardias,
pálido como siempre,
y podían ver la cicatriz, más pálida, en su mejilla.
Llevaba un crucifijo en la mano
(porque dijo que era 'nicaragüense' y que era 'católico')
. Cuando hicieron alto
el oficial que comandaba la guardia
leyó un papel en español,
seguramente las órdenes.
Y entonces Walker, con la voz calma y serena,
sin temblor,
habló en español.
Y los filibusteros no oyeron lo que decía.
Podían ver desde donde estaban
una fosa cavada en la arena,
y a Walker junto a la fosa, que seguía hablando
calmo y sereno.
Y el hombre dijo:
"El Presidente
el Presidente de Nicaragua, es nicaragüense ...
" Hubo un toque de tambor
y una descarga.
Todas las balas hicieron blanco.
De noventa y uno solo doce volvieron.
Y allí quedó sin coronas ni epitafio junto al mar
William Walker de Tennessee.

Fin del poema



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Re: POESÍA SOCIAL III

Mensaje por Lluvia Abril el Dom 10 Dic 2017, 07:09

ERNESTO CARDENAL.

EPÍGRAMAS


I

Otros podrán ganar mucho dinero
pero yo he sacrificado ese dinero
por escribirte estos cantos a ti
o a otra que cantaré en vez de ti
o a nadie.

II

Tú que estás orgullosa de mis versos
pero no porque yo los escribí
sino porque los inspiraste tú
y a pesar de que fueron contra ti:
Tú pudiste inspirar mejores poesía.
Tú pudiste inspirar mejores poesía.



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