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Francesc Parcerisas

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Pedro Casas Serra
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Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 27 Mayo 2016, 05:52

.


Francesc Parcerisas  (Begas, 1944)

Profesor del departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barceloba, fue presidente de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana y director de la Institución de las Letras Catalanas (1998-2004), de la que desde 2010 es el decano.

Miembro destacado de la generación literaria de los 70, ha publicado varios libros de poemas y recibido numerosos premios, como el Carles Riba de poesía en 1966, el Premio Ciudad de Palma-Joan Alcover de poesía en 1975, el de la Crítica de poesía catalana y el Premio de Literatura Catalana de la Generalidad de Cataluña, ambos en 1983. En 1991 su libro, Triomf del present, recopilación de su obra poética, recibió el Premio Lletra d'Or. Con su primera novela, La primavera a Pequín, ha conseguido el Premio Librero de narrativa en 2013.

Destacan también sus traducciones de El Señor de los Anillos y otras obras de JRR Tolkien, y en las que adaptó todos los nombres y topónimos de lugares, razas y personajes al catalán y, así mismo, su compilación y traducción de la obra en prosa del poeta irlandés Seamus Heaney, que tituló De la emoción a las palabras, al igual que uno de los ensayos.

Obra publicada

Poesía


Vint poemes civils (Ariel, 1967). Premio Joan Salvat-Papasseit (actual Ciudad de Palma-Joan Alcover) de poesía 1966
Homes que es banyen (Proa, 1970). Premio Carles Riba 1966
Discurs sobre les matèries terrestres (Edicions 62, 1972)
Latituds dels cavalls (Lumen, 1974)
Dues suites (Edicions 62, 1976)
L'edat d'or (Quaderns Crema, 1983). Premio de la crítica 1983
Triomf del present. Obra poètica (1965-1983) (Columna, 1991). Premio Lletra d'Or 1991
Focs d'octubre (Quaderns Crema, 1992). Premio Ciudad de Barcelona de poesía 1992
Natura morta amb nens (Quaderns Crema, 2000)
Dos dies més de sud (Quaderns Crema, 2006)
Seixanta-un poemes (Quaderns Crema, 2014)

Crítica y ensayo

L'objecte immediat
(Curial, 1991)
Cent anys de traducció al català (1891-1991) (Eumo, 1998)
Traducció, edició, ideologia. Aspectes sociològics de les traduccions de "La Bíblia" i de "L'Odissea" al català (Eumo, 2010)
Sense mans. Metàfores i papers sobre la traducció (Galaxia Gutenberg, 2013). Premi Internacional d'Assaig Palau i Fabre 2013

Diarios

La primavera a Pequín
(Quaderns Crema, 2013)

***

Quién soy y por qué escribo

(La producción poética de Francesc Parcerisas está recogida casi en su totalidad en el volumen , que recoge una de las aportaciones más heterogéneas y coherentes de su generación al panorama de la literatura catalana contemporánea. Su poesía, de clara filiación anglosajona, empezó vinculada al realismo que dominaba gran parte de la escena poética de los años sesenta; después de probar el experimentalismo de los años sesenta ha retomado una poesía de carácter más intimista, con una sobriedad de resonancias clásicas y una gran preocupación moral.)

Soy un producto de la burguesía media catalana de los años cuarenta, con las contradicciones amargas que eso comporta y la riqueza sutil que suelen llevar aparejadas las contradicciones. Nací en Begues, un pueblecito de la sierra litoral, pero me considero de formación urbana, si es que la Barcelona de finales de los cuarenta, con rebaños de corderos deteniendo los tranvías, carros de basureros y olor a col hervida, era exactamente una ciudad en el sentido que ahora damos a la palabra.

Campo y ciudad se comunicaban y se fusionaban, a pesar de los controles de los consumeros, en una interacción muy diferente de la actual, y haber ido de casa al colegio cazando lagartijas o deshaciendo hileras de orugas biliosas cerca de las vallas del huerto del monasterio -un monasterio lleno de monjas de clausura que los domingos, en misa de doce, cantaban espectralmente desde detrás de unas rejas de drama operístico-, no me impide mitificar a partes iguales los recuerdos de la naturaleza y mi embobamiento delante de los juguetes de cartón, multicolores y enormes, colgados en las columnas y en el techo de los únicos grandes almacenes de la ciudad, o el hechizo provocado por el olor penetrante a cera quemada -no a aceite- de los bólidos plateados que se entrenaban para las carreras de la Peña Rhin, que cruzaban, estridentes y veloces, por delante de la explanada de la fuente donde íbamos a hacer el entierro de la sardina.

Éramos "de ciudad" cuando íbamos al campo, pero nuestra ciudad era todavía medio rural, lo era más, pienso ahora, que la mayoría de los actuales pueblos de tamaño medio. Teníamos gallinas en las terrazas, matábamos los conejos con un golpe en el cogote dado con la mano del mortero y poníamos la piel a secar a la solana; los grillos y las luciérnagas se metían dentro de una jaula pequeña construida ad hoc, y todo eso se combinaba con los primeros descubrimientos y cambios en el mundo `en el mundo remoto y del que estaba al alcance de la mano: unos cambios que hacían efectivo, con retraso descarado, el paso del siglo XIX al siglo XX.

A veces todavía me sorprende que alguien pueda evocar épocas o hechos sin preocuparse por la exactitud del recuerdo, por la exactitud del contexto en que la memoria se mueve, y me desarbola todavía más cuando alguien cree que mirar hacia el pasado es pura nostalgia. Entonces el diálogo se me hace difícil porque pienso que no hablamos de lo mismo y que mi hipotético interlocutor no ha entendido nada de nada. Como me pasa cuando, al tratar del amor y de la pasión, alguien cree que estamos haciendo una enumeración estulta de aventuras ocasionales que a la fuerza nos son -y nos eran- indiferentes y no un análisis de las etapas de nuestra formación esencial como seres humanos.

De hecho, estos dos componentes de memoria y pasión son, tal como yo los entiendo, una de las columnas vertebrales de la vida y, evidentemente, de la literatura. Yo pasé de leer a Julio Verne, en la colección Cadete, a leer a Muñoz Pabón en la biblioteca escolar, a Pío Baroja en las ediciones de Caro Raggio y a Hemingway en torpes ediciones en castellano. Y con pocos años de diferencia, un vuelco considerable, lo que leía era Sartre, Malraux y el nouveau roman en el Livre de Poche o en la 10/18. De todos estos libros recuerdo un "clima" que perdura y esa atmósfera es, ciertamente, el decorado de la pasión por los libros: por la lectura, por los autores, por los objetos que los libros son, porque como dice un excelente poeta leonés, los libros son "uno de los lugares donde la vida está a salvo de los sucesivos atropellos".

Aun ahora, reencontrar el volumen de Precisamente así -la traducción al castellano de las Just So Stories de Kipling hecha por Marià Manent- es siempre una ocasión de gozo y de reafirmación de la vida adulta, porque este volumen fue una lámpara maravillosa de donde salía un genio gigantesco, imprevisible y misterioso, que desgranaba relatos que hacían vivir muchas vidas. Ahora, con el mismo volumen en las manos, reconstruyo, pues, memorias de alguien que no soy exactamente yo pero que ha sido mi semilla germinal. El universo tal como lo conozco y el universo que yo mismo me he hecho están en cierta manera in nuce en la voz lejana de mis padres, a quienes oigo leer las heroicidades del bravo marinero Míster Henry Albert Bivvens. Y eso ha perdurado en textos muy diferentes. Kierkegaard, Anouilh, Casona, García Lorca son inseparables de las ediciones argentinas, de cubiertas blancas, hechas de un papel que parecía secante, y del adolescente que, caprichoso y creído, se deleitaba con ellas. Y el entintado naranja o verdoso del grueso del papel de las ediciones de bolsillo francesas es inseparable de determinado olor y de determinados conceptos: sin aquellas ediciones La Nausée no habría sido lo mismo, como Bonjour tristesse debía tener, a la fuerza, una protagonista visual que fuera Jean Seberg.

En este sentido, tuve la suerte de poder descubrir, en la biblioteca de casa, y en el papel áspero, polvoriento y amarillento de algunas ediciones catalanas de preguerra, frutos que parecían vagamente delicuescentes, fueran el Dafnis y Cloe de Longo o el erotismo nebuloso e higiénico de los relatos de Pierre Louys. Como mínimo, aquellos libros demostraban la existencia de una tradición no del todo imposible.

Reflexionando más, diría que una de las grandes virtudes de aquel mundo imaginativo que los libros descubrían era que podías construirte un refugio. No un refugio para alejarse cobarde o mezquinamente de la vida: la vida era riquísima y al alcance, y por cambiar de vida valía la pena hacer mucho más, incluso abandonar para siempre los libros y todo tipo de literatura, quizás. Sin embargo, por suerte, la disyuntiva no era ésta en absoluto, y el refugio que los libros brindaban era inmediato, íntimo y, si hacía falta, ocultable. De forma y manera que para vivir en aquel secreto poderoso y fantástico de la literatura la única cosa que hacía falta era "hacer" libros: escribirlos, pintarlos, graparlos, armarlos, publicarlos ... Todavía hoy desconfío de aquellos escritores que nunca se han sentido tentados de "hacer" libros. De hecho, así es como uno empieza a escribir: en ejemplares únicos a mano, o con tirajes dobles en papel carbón a máquina, produciendo objetos que nos permiten distanciarnos, en tanto que autores, y ver cómo los textos campan independientes, delatores, estimulantes, eternos.

Al hacer esto, realizamos un acto de creación, y de desvergüenza, que nos acerca a aquellos pequeños dioses de las mitologías antiguas que soñaban, construían y se entrometían en sus pequeños universos. Y justamente, en ese espejo deslumbrante y distante que el escritor -dios entre los dioses- controla, encontramos los lectores las imágenes que nos permiten soportar mejor nuestra otra condición más mágica, la de hombres entre los hombres. No parece poca cosa.

Francesc Parcerisas
Copyright texto © 1994 Francesc Parcerisas/ILC

Sobre el escritor...

La verdad es que, bajo una poética de combate, empezaba a existir una formulación cívica, que muchas veces era la única manera de incluir una nota lírica de forma pudorosa. Creo que lo puedo decir sin inmodestia porque los títulos de mis primeros libros -Vint poemes civils [Veinte poemas civiles] (1967), Homes que es banyen [Hombres que se bañan] (1970) y Discurs sobre las matèries terrestres [Discurso sobre las materias terrestres] (1971)- me parecen de lo más elocuentes. Yo diría que, a partir de aquel clima, los jóvenes poetas que habían iniciado un recorrido personal muy típico, con más lecturas de política que de poética, empezaron a ver compensado este desequilibrio después del desencanto personal, de las salidas al extranjero y de la exploración de aquellos aires de libertad fraterna, e idealista, que recorrieron los últimos años de los sesenta (el Che, mayo del 68, Dylan, Beatles ...). Los pocos que continuaron escribiendo lo hicieron, a menudo, dando primacía a la experiencia personal, con una actitud crítica respecto al país e interesados, primordialmente, en encontrar unos valores morales estables. Este proceso de política-civismo-ética ha sido, y todavía lo es, un proceso de interiorización y de análisis; de ahí la abundante temática destinada a reflejar las relaciones personales y, básicamente la relación, erótica. De ahí títulos como Papers privats, de Narcís Comadira, Vida privada, de Marta Pessarrodona, Marees del desig, de Salvador Oliva o Ideari a la recerca de la fruta tendra, de Josep Elias.

F. Parcerisas, "A l'entorn de la jove poesia al Principat", Serra d'Or, XXI, pp. 269-272 (1979)

L'edat d'or [La edad de oro]
(1983) representa un abandono del experimentalismo y el reencuentro con su voz fundamental, la que le suministra el discurso lírico con el incentivo de lo ganado en experiencia: vital y literaria. Este libro contiene algunos de los poemas más destacables de Parcerisas, cumplidos ejemplos de esta poesía de exposición de la vida moral. Condicionado por tres constantes, las lecturas y traducciones, la evocación del amor y la constatación del paso de las edades, con L'edat d'or el poeta parece haber encontrado una voz -¿la voz? - definitiva. Estos poemas rezuman gozo, sabiduría.

Enric Bou, "Mirada i compromís. La poesia de Francesc Parcerisas" (ILC, 1994)

http://www.lletra.com/es/autor/francesc-parcerisas


POEMAS:


De Vint poemes civils (Veinte poemas civiles), 1967:


1944-1950

Podria escriure el poema
de la llarga infància, tenebrosa,
de l'època del racionament
i de les mesquines sortides fins a ciudad.

Podria escriure el poema
dels meus dies perduts de nen,
de les col.leccions de cromos
i del radiofònic himne nacional.

Podria escriure el poema
dels jocs il.lusionats d'ahir,
del primer pecat clandestí
i de la comunió eucarística primera.

Podria escriure el poema
dels noms d'amics d'infància,
de les coses que fèiem a classe
i de les taques de tinta als dits.

Podria escriure el poema
del primer record del cinema,
de l'angoixa de les visites dels grans
i dels ocells menjant al pati de casa.

Podria escriure el poema
dels llocs estimats encara ahir,
de les gents tan grans i altes
i dels homes cepats amb pèl al pit.

Podria escriure el poema
dels records tristos i alegres,
de la joventud perduda
i de la confiança que he posat en els homes.

Podria escriure un poema
que fos el darrer poema de ma vida
perquè el gravessin a la pedra
i els amics que estimo ploressin llegint-lo.

Podria escriure un poema
que potser no escriuré mai.


1944-1950

Podría escribir el poema
de la larga infancia, tenebrosa,
de la época del racionamiento
y de las mezquinas salidas hasta ciudad.

Podría escribir el poema
de mis días perdidos de niño,
de las colecciones de cromos
y del radiofónico himno nacional.

Podría escribir el poema
de los juegos ilusionados de ayer,
del primer pecado clandestino
y de la comunión eucarística primera.

Podría escribir el poema
de los nombres de amigos de infancia,
de las cosas que hacíamos en clase
y de las manchas de tinta en los dedos.

Podría escribir el poema
del primer recuerdo del cine,
de la angustia de las visitas de los mayores
y de los pájaros comiendo en el patio de casa.

Podría escribir el poema
de los lugares amados todavía ayer,
de las gentes tan grandes y altas
y de los hombres corpulentos de pelo en pecho.

Podría escribir el poema
de los recuerdos tristes y alegres,
de la joventud perdida
y de la confianza que he puesto en los hombres.

Podría escribir un poema
que fuera el último poema de mi vida
para que lo grabaran sobre piedra
y los amigos que amo lloraran leyéndolo.

Podría escribir un poema
que quizás no escribiré nunca.


ENS AGRADARIA DE VIATJAR
PER SICÍLIA A L'ESTIU...

Ens agradaria de viatjar per Sicília a l'estiu
i omplir-nos l'oïda
…..........................dels parlars i dels crits
mentre treballem plegats per redimir el poble.

Voldríem en un únic desig alliberar els homes
del feix de sol i la pols de l'ardu treball,
i entotsolar-nos
….....................a l'escuma del mar llevantí
tot fruint de l'abundosa ombra
que brinda
…..............saber-se germans.



NOS GUSTARÍA VIAJAR
A SICILIA ESTE VERANO...

Nos gustaría viajar a Sicilia este verano
y llenarnos el oído
…..........................de hablas y gritos
mientras trabajamos juntos por redimir al pueblo.

Tendríamos como único deseo liberar a los hombres
del haz de sol y del polvo del arduo trabajo,
y ensimismarnos
…........................en la espuma del mar levantino
disfrutando de la abundante sombra
que brinda
…..............saberse hermanos.


CANÇÓ

Noia, puja als pins per parlar amb el vent;
baixa, noia, que el riu t'acariciÏ el cos;
noia, aspira la dolça flaire de la terra;
resta, noia, amagada sempre més enllà;
noia, espera'm que arribi carragat de blau
amb un pom de peixos a les mans.



CANCIÓN

Chica, trepa a los pinos para hablar con el viento;
baja, chica, que el río te acaricie el cuerpo;
chica, aspira el dulce olor de la tierra;
permanece, chica, escondida siempre más allá;
chica, espera que llegue cargado de azul
con un ramillete de peces en la mano.


Francesc Parcerisas
(Versiones de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 28 Mayo 2016, 03:01

.


De Homes que es banyen (Hombres que se bañan: por “que se mojan”), 1970:



BRUTS D'AMOR

La meva dona és com una casa que es fa poc a poc.
Fonaments molt gruixuts de matèria primera
preparada a cops de paraules. Un laberint infantil
d'estances i cambres que ressegueix el cos despullat
i les parets que alcen el clos del món,
intimitat assedegada en llençols grinyolants.
I és la biga que reposa segura, com l'eina
que utilitzo per estimar la vida del món,
que també som nosaltres. La meva dona, com dic,
és entrada, porta, finestra, que limita l'aire,
i que eixampla doblement l'horitzó petit del meu crani.
És font, deu, una pàtria petita on amagar errors.
I el pes nocturn del meu cos penetrant el seu
és el darrer maó que crema les mans.
No espereu la teulada que clogui la casa,
jo obro a la nit la construcció futura,
que és com dir que ara, tot just, comença la feina.



SUCIOS DE AMOR

Mi mujer es como una casa que se hace despacio.
Cimientos muy gruesos de materia prima
preparada a golpes de palabras. Un laberinto infantil
de aposentos y cámaras que resigue el cuerpo desnudo
y las paredes que levantan el cerco del mundo,
intimidad sedienta en sábanas que chirrían.
Y es la viga que descansa segura, como la herramienta
que utilizo para amar la vida del mundo,
que también somos nosotros. Mi mujer, como digo,
es entrada, puerta, ventana, que limita el aire,
y que ensancha doblemente el horizonte pequeño de mi cráneo.
Es fuente, manantial, una patria pequeña donde esconder errores.
Y el peso nocturno de mi cuerpo penetrando el suyo
es el último ladrillo que quema las manos.
No esperéis el tejado que cierre la casa,
yo abro por la noche la construcción futura,
que equivale a decir que ahora, apenas, comienza el trabajo.


RUTA DE FLANDES

Route de Flandes, de Claude Simon

I el cavaller amb nom espanyol que talla amb
gest desimbolt de metall la rosada dels arbres
que es desfullen en verds prismes de cristalls, Bohèmia.
Que vesteix sedes daurades i domassos d'imperi,
el cavaller ha mort entre els solcs dels camps
on es prem l'herba. O el marine que oculta
amb fulles el seu cap i deixondeix el cos
en l'aire perquè es desviu d'una ferida,
la innocent matèria grisa, inútil, tot brollant,
negra deu de responsabilitats ajornades. La ruta
de Flandes, l'antic Imperi, el blau moribund
de la desfeta: Guernica. El cavaller cofat
amb capell de negres pensades recorre el món,
el seu cavall s'enfonsa esventrat de crits esberlats,
una pluja grisa escup als vidres lletres d'irraonable
follia. La Ruta de Flandes, l'Imperi, ha sucumbit.



RUTA DE FLANDES

Route de Flandes, de Claude Simon

Y el caballero de nombre español que corta con
gesto desenvuelto de metal el rocío de los árboles
que se deshojan en verdes prismas de cristales, Bohemia.
Que viste sedas doradas y tapizados de imperio,
el caballero ha muerto entre los surcos de los campos
donde se aprieta la hierba. O el marine que oculta
con hojas su cabeza y despabila el cuerpo
en el aire porque se desvive de una herida,
la inocente materia gris, inútil, brotando,
negra fuente de responsabilidades aplazadas. La ruta
de Flandes, el antiguo Imperio, el azul moribundo
de la derrota: Guernica. El caballero cubierto
con gorro de negras ocurrencias recorre el mundo,
su caballo se hunde despanzurrado de gritos rajados,
una lluvia gris escupe a los cristales letras de irrazonable
locura. La Ruta de Flandes, el Imperio, ha sucumbido.


THE BEATLES

Si obriu les finestres que tanquen la vida del barri
són ells qui primer arriben, despenjats d'un lloc
tranquil i senzill. Titelles que es mouen burletes
i se'n fumen d'aquella bona consciència, moralitat,
que es penja d'una corbata al coll, d'anell al dit
de Crist al llit.
I tota una estrafolària població repeteix rient
els himnes de la felicitat d'avui, el dret vell
d'uns crits i d'uns balls i d'uns cabells arrissats al clatell.
Perquè demà al matí tots ells poden lluir suades
operacions bancàries, torners fresadors de primera,
o rabiüdes paciències amb una clientela de marqueses,
duquesses, governadores i bisbes. És per aixó
que quan arriba l'hora sonada, s'instaura el regne
dels quatre: Paul, George, Ringo, John.
Cridem contents, ara sí: “¡Al.leluia, al.leluia!”


THE BEATLES

Si abrís las ventanas que cierran la vida del barrio
son ellos quien llegan primero, descolgados de un lugar
sencillo y tranquilo. Títeres que se mueven burlones
y se  mofan de aquella buena conciencia, moralidad,
que se cuelga de una corbata en el cuello, de anillo en el dedo
de Cristo en la cama.
Y toda una estrafalaria población repite riendo
los himnos de la felicidad de hoy, el viejo derecho
a unos gritos y unos bailes y unos cabellos rizados en la nuca.
Porque mañana por la mañana todos ellos pueden lucir sudadas
operaciones bancarias, torneros fresadores de primera,
o rabiosas paciencias con una clientela de marquesas,
duquesas, gobernadoras y obispos. Por esto
cuando llega la hora sonada, se instaura el reino
de los cuatro: Paul, George, Ringo, John.
Gritamos contentos, ahora sí: “¡Aleluya, aleluya!”


Francesc Parcerisas
(Versiones de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 29 Mayo 2016, 07:09

.


De Discurs sobre les matèries terrestres (Discurso sobre las materias terrestres), 1972:


PETIT RETAULE

Sospito que moltes de les nostres famílies
van enriquir-se amb l'estraperlo,
que era un negoci delicat que volia molta feina
i una molt regular quantitat d'escrúpols.
Les idees, aleshores, tenien escassa vigència i quatre axiomes
penjaven el més sant.
La santedat d'aquells temps era molt primmirada.
Animals nerviosos per als qui el silenci i la fosca
eren l'únic amor permès
reptàvem per la vida i a les finestres ocultàvem la vergonya
amb vells papers.
¿Qui podria haver mai oblidat que no són d'or
les valls d'aquest món?
Segurament vora una tassa de malta pensàveu:
¿què hi farem? I així,
com bona part de les famílies del país,
vosaltres tots treballàreu les cretones, els estampats,
les robes florejades, els chintz,
els otomans orientals, i les lonilles ratllades
per a matalassos folrats
-poques vegades les catifes, que el marge comercial
semblava massa arriscat.
D'aquesta manera condecoràrem amablement
salons i estances, els íntims boudoirs,
on renaixia, estrafolari i corsecat,
un retaule ja molt vell. On renaixien també
llepades siluetes de noies gentils
amb fervorosa vocació de poetesses.
Tot plegat la lluita havia destrossat
les elegàncies i calia esterilitzar
la dificultat del fosc amor : els espectacles esportius
visqueren l'edat d'or.
¿Qui hauria reaccionat contra la culpabilitat
de tota alegria festiva
si cada mantell de neu era un luxe immaculat
que no gosàvem desfer en l'obstinació
d'arraulir-nos a l'entorn de la cuina econòmica?
A la ciutat creixien tristos llocs de ball,
músiques desertes on a penes s'aconseguia oblidar
el pes nocturn de les males memòries.
Els parents pobres dels pobles
van tenir una estrebada opulenta amb la farina,
el pa blanc, les fruites, les verdures
i els malmenjats  estómacs ciutadans.
Als forats, freus i congosts espiàvem
els somnis trashumants, com qui contempla
el vol indecís d'ocells mai no vistos abans.
La ciutat, cap al centre, era un niu
de captaires i gitanos, de nafres al sol,
nogensmenys les dones elegans
s'arrissaven els cabells a la moda de l'Eix,
i ens plaïa d'allò més adormir-nos
en la seguretat dels perfums materns,
mesurar amb una canya la benzina
al dipòsit del Ford T,
barallar-nos amb coixins
i tirar terra a l'estany dels peixos.
Abans el comerç vivia dels diners dels poderosos,
gent de seny, que el prodigaven
amb la cega generositat del que té
els ronyons ben coberts d'or.
Així torejàrem petites tempestes
des d'una enquirida astúcia -és un dir-
que esmolats els anys ha guanyat molts adeptes.
Avui, tanmateix, un negoci requereix
conquerir de bell nou amples terres,
noves planures, o, per dir-ho molt més clar:
una real democràcia que converteixi
tot el poble en un bo, amatent, dòcil
i escagassat consumidor.
La mort era un acte suprem i quotidià:
per Difunts les tombes s'omplien de geranis
i molts desapareguts eren plorats
en la tebior d'un mal llit encara jove.
Secretes coneixences i amistats secretes
es recollien per al ritu nocturn
de la sintonia amb l'anglesa B.B.C.:
“La campanya del desert, Itàlia, Normandia...”
Aquí, les sotanes també tenien
un cert aire triomfalista.
De tant en tant l'esma altiva i la follia
eren ombres vigoroses de clamor utòpic,
però aquells eren paisatges estàtics,
vegetació decrèpita. Sembla
que encara teníem a flor de pell
el romanticisme de la praxi.

Nosaltres, doblement cadells, volíem
trens vermells per jugar a la sala
i no podíem raonar que,
al cap i a la fi, els paranys de l'escena
són artificis d'autors, disfresses
i horrors de la teoria dramàtica.
Els camps i les gents eren d'una bellesa
amarga i difícil, sense passat,
i la parla del poble, una llengua indòmita
de menestralia, tal com sona.
Col.leccionàvem diminuts segells
de quinze cèntims, amb el Cid Cavaller
i les creus de Lorena, per bastir
un taüt blanc per a la darrera ranera
del mil.lèsim tuberculós que moria
en algun sanatori pirinenc.
D'altres, més humils, plantaven el secret cultiu
del bolet miraculós i celtibèric.
De vegades alguns parents llunyans,
que solien viure a França,
duien una estranya i delicada xocolata,
lluent com vidre, de degustació mitològica.
Més tard, a poc a poc, amb el mestratge
ardu i savi, inexorable, de la vida,
la gent del sud va refer els problemes
més gruixuts que pessigollejaven
el baix ventre català, la hipocresia
de sintaxis i mem+ories d'oblit.
Els indígenes escalaren cúpules
i palaus dòrics, àligues i centurions,
referències que ha malmès el temps
afligit, dieu per oblidar-los.
Per passejar de dia i pel carrer
més valia dur l'ànima blava,
també al cinema. Les places s'ompliren
d'arcs de triomf i columnetes, i algun escultor famós
va revendre a bon preu miralls i escarransides
passions de Narcís -encara hi són.
Es vivia a preu fet, vida de gossos,
que és trista manera de sortir del pas.
Uns pocs lluíem grocs de mimoses
i marbres astutament adquirits
que tranquil.litzàvem amb una filantropia menuda
i partidetes de bridge.
Als petits ens afligia, potser,
l'esquarterament d'una mossa sota
l'ombra gòtica dels monàstics matons de Pedralbes;
per tornassolar realitats
el millor eren les dominicals
esperes d'un dolç llamí de pastisser sarrianenc.
Tot sovint, quan l'aire de l'estiu es feia més xafogós,
l'aspror de la nit ens duia, intactes,
els acords esllanguits de melodies famoses:
Josephine Baker a la Font del Lleó,
o la profètica simfonia: “no volverás,
Lisboa antigua y señorial”
i ens adormíem feliços tot somiant
gildes i dandys, xarols i nacres,
que ens prometien eròtics futurs
de plexiglàs daurat, manguitos de pell.
Els menys melangiosos puntejaven
la sardana o lloaven Natura
en rodolins formals...

Aquest és un petit retaule
dels anys aquells que lentament passen,
és un intent de ferir el temps
i les raons del nostre salvatge desig
per encetar el futur amb paraules noves.
Foren temps de satàniques pompes:
la nostra vida eren expedicions
fracassades, samarretes de llana,
la mà negra, la intimitat del Nadal,
el globus terraqüi, les obnubilacions
de l'infància. Dominacions
i potestats encara custodiaven
la nostra independència.



PEQUEÑO RETABLO

Sospecho que muchas de nuestras familias
se enriquecieron con el estraperlo,
que era un negocio delicado que requería mucho trabajo
y una muy regular cantidad de escrúpulos.
Las ideas, entonces, tenían escasa vigencia y cuatro axiomas
colgaban al más santo.
La santidad de aquellos tiempos era muy remirada.
Animales nerviosos para los que el silencio y la oscuridad
eran el único amor permitido
reptábamos por la vida y en las ventanas ocultábamos la vergüenza
con viejos papeles.
¿Quién podría haber olvidado nunca que no son de oro
los valles de este mundo?
Seguramente junto a una taza de malta pensabais:
¿qué se puede hacer? Y así,
como buena parte de las familias del país,
todos vosotros trabajasteis las cretonas, los estampados,
las ropas floreadas, los chintz,
los otomanes orientales, y las lonillas rayadas
para forrar colchones
-pocas veces las alfombras, que el margen comercial
parecía demasiado arriesgado.
De este modo condecoramos amablemente
salones y aposentos, los íntimos boudoirs,
donde renacía, estrafalario y ajado,
un retablo ya muy viejo. Donde renacían también
lamidas siluetas de chicas gentiles
con fervorosa vocación de poetisas.
En general la lucha había destrozado
las elegancias y había que esterilizar
la dificultad del oscuro amor : los espectáculos deportivos
vivieron su edad de oro.
¿Quién habría reaccionado contra la culpabilidad
de toda alegría festiva
si cada manto de nieve era un lujo inmaculado
que no osábamos deshacer en la obstinación
de acurrucarnos alrededor de la cocina económica?
En la ciudad crecían tristes locales de baile,
músicas desiertas dónde a penas se conseguía olvidar
el peso nocturo de las malas memorias.
Los parientes pobres de los pueblos
tuvieron un impulso opulento con la harina,
el pan blanco, las frutas, las verduras
y los mal comidos estómagos ciudadanos.
En los agujeros, canales y desfiladeros espiábamos
los sueños trashumantes, como quien contempla
el vuelo indeciso de pájaros nunca vistos antes.
El centro de la ciudad era un nido
de mendigos y gitanos, de llagas al sol,
sin embargo las mujeres elegantes
se hacían la permanente a la moda del Eje,
y nos gustaba mucho dormirnos
en la seguridad de los perfumes maternos,
medir con una caña la gasolina
en el depósito del Ford T,
pelearnos con almohadas
y echar tierra al estanque de los peces.
Antes el comercio vivía del dinero de los poderosos,
gente de juicio, que lo prodigaban
con la ciega generosidad del que tiene
los riñones bien cubiertos de oro.
Así toreamos pequeñas tormentas
desde una enquistada astucia -es un decir-
que afilados los años ha ganado muchos adeptos.
Hoy, aun así, un negocio requiere
conquistar nuevamente anchas tierras,
nuevas llanuras, o, para decirlo mucho más claro:
una real democracia que convierta
todo el pueblo en un bueno, atento, dócil
y exhausto consumidor.
La muerte era un acto supremo y cotidiano:
el Día de Difuntos las tumbas se llenaban de geranios
y muchos desaparecidos eran llorados
en la tibieza de una mala cama todavía joven.
Secretos conocimientos y amistades secretas
se recogían para el rito nocturno
de la sintonía con la inglesa B.B.C.:
“La campaña del desierto, Italia, Normandía...”
Aquí, las sotanas también tenían
un cierto aire triunfalista.
De vez en cuando el ánimo altivo y la locura
eran sombras vigorosas de clamor utópico,
pero aquellos eran paisajes estáticos,
vegetación decrépita. Parece
que todavía teníamos a flor de piel
el romanticismo de la praxis.

Nosotros, doblemente cachorros, queríamos
trenes rojos para jugar en la sala
y no podíamos razonar que,
al fin y al cabo, las trampas de la escena
son artificios de autores, disfraces
y horrores de la teoría dramática.
Los campos y las gentes eran de una belleza
amarga y difícil, sin pasado,
y el habla del pueblo, una lengua indómita
de menestralia, tal como suena.
Coleccionábamos diminutos sellos
de quince céntimos, con el Cid Campeador
y las cruces de Lorena, para construir
un ataúd blanco para el último estertor
del milésimo tuberculoso que moría
en algún sanatorio pirenaico.
Otros, más humildes, plantaban el secreto cultivo
de la seta milagrosa y celtibérica.
A veces algunos parientes lejanos,
que solían vivir en Francia,
traían un extraño y delicado chocolate,
reluciente como vidrio, de degustación mitológica.
Más tarde, despacio, con la maestría
ardua y sabia, inexorable, de la vida,
la gente del sur arregló los problemas
más grandes que cosquilleaban
el bajo vientre catalán, la hipocresía
de sintaxis y memorias de olvido.
Los indígenas escalaron cúpulas
y palacios dóricos, águilas y centuriones,
referencias que ha malogrado el tiempo
afligido, decís para olvidarlos.
Para pasear de día y por la calle
más valía llevar el alma azul,
también en el cine. Las plazas se llenaron
de arcos de triunfo y columnitas, y algún escultor famoso
revendió a buen precio espejos y cicateras
pasiones de Narciso -todavía  están.
Se vivía a destajo, vida de perros,
que es triste manera de salir del paso.
Unos pocos lucíamos amarillos de mimosas
y mármoles astutamente adquiridos
que tranquilizábamos con una filantropía menuda
y partiditas de bridge.
A los pequeños nos afligía, quizás,
el descuartizamiento de una moza bajo
la sombra gótica de los monásticos requesones de Pedralbes;
para tornasolar realidades
lo mejor eran las dominicales
esperas de una dulce golosina de pastelero sarrianés.
A menudo, cuando el aire del verano se hacía más bochornoso,
la aspereza de la noche nos traía, intactos,
escuálidos acordes de melodías famosas:
Josephine Baker en la Fuente del León,
o la profética sinfonía: “no volverás,
Lisboa antigua y señorial”
y nos dormíamos felices soñando
gildas y dandys, charoles y nácares,
que nos prometían eróticos futuros
de plexiglás dorado, manguitos de piel.
Los menos melancólicos punteaban
la sardana o alababan Natura
en pareados formales...

Este es un pequeño retablo
de los años aquellos que lentamente pasan,
es un intento de herir el tiempo
y las razones de nuestro salvaje deseo
por comenzar el futuro con palabras nuevas.
Fueron tiempo de satánicas pompas:
nuestra vida eran expediciones
fracasadas, camisetas de lana,
la mano negra, la intimidad de la Navidad,
el globo terráqueo, las obnubilaciones
de la infancia. Dominaciones
y potestades todavía custodiaban
nuestra independencia.


Francesc Parcerisas
(Versión de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Lun 30 Mayo 2016, 06:09

.


De Discurs sobre les matèries terrestres (Discurso sobre las materias terrestres), 1972 (continuación):


TRIPTIC TAMBÉ DIT: TRÍTIC DE LES NOIES
DE L'EIXAMPLE DE LA CIUTAT DE BARCELONA

I. Magreig

De vegades podem entendrir-nos amb el swing
brillant
…........captivador de Sammy Davis Junior
one more lovely song
lovely, lovely song

estiu de perfumades fragàncies i rosats
flamencs en el exòtics jardins
una higiènica beguda occidental sobre el piano
cristall i ambre
….....................orquestra de violins
cotxes negres que circulen en la nit
I memorized every lie.

Ella cerca un ballable a la ràdio
entre estels de neó i el llum prohibitiu del semàfor
i li encens un cigarret per sobre el volant
d'ungles esmaltades i tebis nilons
for every man there's a woman
for every woman a man to love

per arribar precedits de flors
…..........................................curosament triades
de perfums i abrics mal descordats
regust d'algun amor innocent
llapis de llavis i petites pressions torbadores
fall in love at Sausilito
a cracy game my love

estimada adolescent de difícil possessió.

II. Violació

Encara puc escriure amb els dits la teva olor
d'olivera jove i la caiguda enlluernada dels cabells
cargolant enveges. La teva majestat -Capets, Valois,
Borbons- em recorda topazis i pedres de preu,
l'antiga lluïssor d'argentades garlandes, els miralls
polits als grans salons, les paraules gestades
en lliris, violetes i reialmes perduts, papallones
fredes, sospirs melangiosos de vaixells llunyans.
I puc escriure també la teva roba encetada
com una núbil carícia pel teu cos jove, els teus blancs
llençols, la immaculada netedat de la teva cambra.
I són tots aquests records que provoquen en mi,
avui, l'inajornable desig de violació en la teva
carn estreta, de violència ferida, de crit,
del meu pes aixafant-te, oferta al meu sexe.
Perquè només així la meva ofensa perforaria
en la teva bellesa l'estúpid orgull de la teva classe,
justificaria la meva pobresa estimant-te,
la nostra distància, la llarga condemna.

III. Per aixó m'he fet extrany

És cert que el primer dia no vaig anar molt enllà,
però després sabia que a cada moment podia tenir-te,
podia desfermar-me en el teu úter,
resseguir amb dents nervioses l'urbanisme del teu cos.
Només es tractava de cercar el moment oportú
perquè pensessis que eren circumstàncies externes
que, tu i jo, no hi teniem res a veure.
Així, en el fons, intentaves tranquilitzar
la teva bona consciència amb un pecat inevitable,
tot evitant confessar-me, confessar-te, el teu desig
per la meva passió explorant-te el ventre.
I si jo me'n cansava, no hauries deixat mai
la porta de la cambra descuradament oberta,
mai no m'hauries cridat a la teva nocturna solitud,
mancada de responsabilitat en l'amor.
I per aixó m'he fet estrany, i parlo
en moments de silenci, aixeco imprudentment
el cap, forço amb la llum el teu abandó,
insisteixo a provocar el perill per obligar-te
a acceptar els mots oberts del nostre amor:
la teva primera llibertat responsable.



TRIPTICO TAMBIÉN LLAMADO: TRÍPTICO DE LAS CHICAS
DEL ENSANCHE DE LA CIUDAD DE BARCELONA

I. Magreo

A veces podemos enternecernos con el swing
brillante
…..........cautivador de Sammy Davis Junior
one more lovely song
lovely, lovely song

verano de perfumadas fragancias y rosados
flamencos en los exóticos jardines
una higiénica bebida occidental sobre el piano
cristal y ámbar
….....................orquesta de violines
coches negros que circulan en la noche
I memorized every lie.

Ella busca un bailable en la radio
entre estrellas de neón y la luz roja del semáforo
y le enciendes un cigarrillo por encima del volante
de uñas esmaltadas y tibios nilones
for every man there's a woman
for every woman a man tono love

para llegar precedidos de flores
…...............................................cuidadosamente elegidas
de perfumes y abrigos mal desabrochados
regusto de algún amor inocente
lápiz de labios y pequeñas presiones turbadoras
fall in love at Sausilito
a cracy game my love

estimada adolescente de difícil posesión.

II. Violación

Todavía puedo escribir con los dedos tu olor
de olivo joven y la caída deslumbrante de tus cabellos
enroscando envidias. Tu majestad -Capetos, Valois,
Borbones- me recuerda topacios y piedras valiosas,
el antiguo brillo de plateadas diademas, los espejos
pulidos de los grandes salones, las palabras gestadas
en lirios, violetas y reinos perdidos, mariposas
frías, suspiros melancólicos de barcos lejanos.
Y puedo escribir también tu ropa estrenada
como una núbil caricia por tu cuerpo joven, tus blancas
sábanas, la inmaculada pulcritud de tu cámara.
Y son todos estos recuerdos los que provocan en mí,
hoy, el inaplazable deseo de violación de tu
carne prieta, de violencia herida, de grito,
de mi peso aplastándote, ofrecida a mi sexo.
Porque sólo así mi ofensa perforaría
en tu belleza el estúpido orgullo de tu clase,
justificaría mi pobreza queriéndote,
nuestra distancia, la larga condena.

III. Por eso me he vuelto extraño

Es cierto que el primer día no fui muy allá,
pero después sabía que en cada momento podía tenerte,
podía desatarme en tu útero,
reseguir con dientes nerviosos el urbanismo de tu cuerpo.
Sólo se trataba de buscar el momento oportuno
para que pensaras que eran circunstancias externas
que, tú y yo, no teníamos nada que ver.
Así, en el fondo, intentabas tranquilizar
tu buena conciencia con un pecado inevitable,
evitando confesarme, confesarte, tu deseo
por mi pasión explorándote el vientre.
Y si yo me cansaba, no habrías dejado nunca
la puerta de la cámara descuidadamente abierta,
nunca me habrías llamado a tu nocturna soledad,
carente de responsabilidad en el amor.
Y por eso me he vuelto extraño, y hablo
en momentos de silencio, alzo imprudentemente
la cabeza, fuerzo con la luz tu abandono,
insisto en provocar el peligro para obligarte
a aceptar las palabras francas de nuestro amor:
tu primera libertad responsable.


CINEMA: EL QUIOSC DE MALAQUITA

De vegades és l'aire cristal.lí de la platja
les begudes nacrades que sorprenen l'ambre sensual
del teus llavis oberts pel misteri del cos
amor de palmeres i lilàs a la costa
un telèfon blanc vora la banyera suïcida
resignada aventura sentimental
al tren exprés
menypreada invitació nocturna romàntica absència
divans de menta i velles plaques de Frank Sinatra
o seran les mateixes escales balconades iguals
on ens adormen les llums de la ciutat parpellejants
la clara esplendor dels cortinatges la nostra unió
matí d'amor reconegut la matinada amor.

Tranquil.litzada la consciència abandones el cinema
i somnies, infeliç, una altra pàtria, paranys.



CINE: EL QUIOSCO DE MALAQUITA

A veces es el aire cristalino de la playa
las bebidas nacaradas que sorprenden el ámbar sensual
de tus labios abiertos por el misterio del cuerpo
amor de palmeras y lilas en la costa
un teléfono blanco junto a la bañera suicida
resignada aventura sentimental
en el tren expreso
despreciada invitación nocturna romántica ausencia
divanes de menta y viejos discos de Frank Sinatra
o serán las mismas escaleras balcones iguales
donde nos adormecen las luces de la ciudad parpadeantes
el claro esplendor de los cortinajes nuestra unión
mañana de amor reconocido la madrugada amor.

Tranquilizada la conciencia abandonas el cine
y sueñas, infeliz, otra patria, trampas.


AMANTS, CONTINUS AMANTS

Amants, continus amants és l'única
cosa que em satisfà.

W.WHITMAN, Calamus

No les hores profundes d'estudi,
les veus melangioses dels savis,
la impossible promesa dels ritus.
Ni la baralla diària, la pressa,
els milions de problemes que mengen amb mi,
els dits invisibles que em cremen, No.
Potser la victòria difícil, companys,
l'antiga por sobreeixida, els cafès,
si ve en l'amor i és com l'estimo,
les paraules d'enemiga llavor,
si ve en l'amor i és com l'estimo.

Amants vull, convits d'amor,
tempestes de dolces mirades, foc,
silenci en la pell dels infants.
Amants, amics de la vida,
cors oberts, joia sagnant,
albada de cossos fruint-la.
Amants vull, homes que estimin,
carrers d'amor, cabells d'herba,
per tot el món, fins als cims:
amants d'amants, amants d'amor.



AMANTES, CONTINUOS AMANTES

Amantes, continuos amantes es lo único
que me satisface.

W.WHITMAN, Calamus

No las horas profundas de estudio,
las voces melancólicas de los sabios,
la imposible promesa de los ritos.
Ni la pelea diaria, la prisa,
los millones de problemas que comen conmigo,
los dedos invisibles que me queman, No.
Quizás la victoria difícil, compañeros,
el antiguo miedo resurgido, los cafés,
si viene en el amor y es como lo amo,
las palabras de enemiga semilla,
si viene en el amor y es como lo amo.

Amantes quiero, banquetes de amor,
tormentas de dulces miradas, fuego,
silencio en la piel de los niños.
Amantes, amigos de la vida,
corazones abiertos, joya sangrante,
albada de cuerpos gozando.
Amantes quiero, hombres que amen,
calles de amor, cabellos de hierba,
por todo el mundo, hasta las cumbres:
amantes de amantes, amantes de amor.


Francesc Parcerisas
(Versiones de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 31 Mayo 2016, 04:45

.


De Latituds dels cavalls (Latitudes de los caballos), 1974:



OÙ SONT, OÙ SONT...

….el raspallet de les dents
….el membre erecte
….treure's les sabates
….orinar
….plegar la roba
….col.locar un condó

où sont, où sont?
Où sont les neiges d'antan?

¿On són aquelles esperes íntimes
del remordiment adolescent,
aquella prima tremolor de la veu
anunciant un silenci massa alt per cap paraula?

¿On aquells orgulls en què hauriem volgut
confrontar experiències,
morir joves,
recórrer oceans,
temptar tot suïcidi amb mirar secret...?

¿On és l'ombrívola cambra amb llibres i poemes,
fruites seques,
frígola, ginesta, romaní,
restes d'esmozars,
on fer l'amor a mitja tarda?

¿On sou esllanguiments, fretures, insomnis,
on sou amics a qui contava
el goig i el gaudi,
les fantàstiques expedicions del cor?

¡Ah!paradigmes i experiències,
raciocinis i fama corrompuda,
¡com odio aquesta callada superioritat,
aquesta amarga dolçor que ens ultratja!

¡Ah! vergonya d'adonar-se, massa tard,
que l'edat adulta fou haver descobert
el redós on jugar amb hipocresies,
on jurar en fals sense greus penediments...



OÙ SONT, OÙ SONT...

….el cepillito de dientes
….el miembro erecto
….sacarse los zapatos
….orinar
….doblar la ropa
….colocar un condón

où sont, où sont?
Où sont las neiges de antan?

¿Dónde están aquellas esperas íntimas
del remordimiento adolescente,
aquel fino temblor de la voz
anunciando un silencio demasiado alto por ninguna palabra?

¿Donde aquellos orgullos en qué habríamos querido
confrontar experiencias,
morir jóvenes,
recorrer océanos,
tentar todo suicidio con mirar secreto...?

¿Dónde está la sombreada habitación con libros y poemas,
frutas secas,
tomillo, retama, romero,
restos de desayunos,
donde hacer el amor a media tarde?

¿Dónde estáis languidecimientos, ansias, insomnios,
donde estáis amigos a quienes contaba
el gozo y el goce,
las fantásticas expediciones del corazón?

¡Ah!paradigmas y experiencias,
raciocinios y fama corrompida,
¡cómo odio esta callada superioridad,
esta amarga dulzura que nos ultraja!

¡Ah! vergüenza de darse cuenta, demasiado tarde,
que la edad adulta fue haber descubierto
el refugio donde jugar con hipocresías,
donde jurar en falso sin graves arrepentimientos...


Francesc Parcerisas
(Versión de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 01 Jun 2016, 06:19

.


De Dues suites (Dos suites), 1976:


VIII
…...No et giris.
…...Escolta.
…...¿No sents el vent?
…...Escolta.
Desesperança, amiga vella,
¿què ens vols vendre, ara,
quan ja erem capaços d'oblidar
que el costum de dos al llit
també és fàcil de perdre?
…...¿Quina mercaderia oculta baladreges?
…...¿sents el temps?
…...¿sents com creix,
…...a peu de pluja, i sol,
…...l'amor?
¿Hem d'acceptar els troncs a les platges,
els vells arbres i el branquilló jove i tendre,
la biga mestra de la llar i la tija del mol.lusc
com la covardia en vell costum?
…...Escolta.
…...¿Sents com passa el temps?
…...No et giris.
…...Escolta, escolta.
Digueu-me: ¿No hi ha companyia
i sols espera? ¿No hi ha possessió,
només absència?  ¿Només en la traïció
descubrim l'amic perdut per sempre?
…...¿No sents la veu
…...(la teva pròpia veu)?
Sols l'amor malconeix els seus límits.



VIII

…...No te gires.
…...Escucha.
…...¿No oyes el viento?
…...Escucha.
Desesperanza, vieja amiga,
¿qué quieres vendernos, ahora,
cuando ya eramos capaces de olvidar
que la costumbre de ser dos en la cama
también es fácil de perder?
…...¿Qué oculta mercancía pregonas?
…...¿oyes el tiempo?
…...¿oyes como crece,
…...bajo la lluvia, y solo,
…...el amor?
¿Tenemos que aceptar los troncos en las playas,
los viejos árboles y la ramita joven y tierna,
la viga maestra del hogar y el tallo del molusco
como la cobardía en antigua costumbre?
…...Escucha.
…...¿Oyes como pasa el tiempo?
…...No te gires.
…...Escucha, escucha.
Decidme: ¿No hay compañía
y sólo espera? ¿No hay posesión,
sólo ausencia?  ¿Sólo en la traición
descubrimos al amigo perdido para siempre jamás?
…...¿No oyes la voz
…...(tu propia voz)?
Sólo el amor desconoce sus límites.


Francesc Parcerisas
(Versión de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 02 Jun 2016, 04:35

.


De L'edat d'or La edad de oro), 1983:


TRIOMF DEL PRESENT

Després de tants d'anys, de tant de temps,
han tornat a cercar-se en aquesta ciutat
plena de records gairebé oblidats.
Han tornat a cercar-se sense saber per què,
delerosos de reviure la joia
d'uns anys fatalment perduts.
I en aquesta cambra, vulgar en tot,
d'antuvi amb reserva, meravellats després,
han tornat a descobrir allò
que creien ofegat pel seny impúdic.
Ja res no els importa.
Han romàs tancats, closes les persianes,
vivint a deshora, menjant de nits,
com si, de debò, s'acabessin de conèixer.
I mentre riuen i s'estimen
van gravant, amb el foc de l'amor
que de nou els ha lligat, cegament,
a despit del curs fatal del temps
-a despit de la por i de l'experiència-,
aquest triomf exuberant del present,
un goig que ja mai més no podrà exhaurir-se.



TRIUNFO DEL PRESENTE

Después de tantos años, de tanto tiempo,
han vuelto a buscarse en esta ciudad
llena de recuerdos casi olvidados.
Han vuelto a buscarse sin saber por qué,
deseosos de revivir la alegría
de unos años fatalmente perdidos.
Y en esta habitación, vulgar en todo,
primero con reserva, maravillados luego,
han vuelto a descubrir aquello
que creían ahogado por la cordura impúdica.
Ya nada les importa.
Han permanecido encerrados, echadas las persianas,
viviendo a deshora, comiendo de noche,
como si, de verdad, se acabaran de conocer.
Y mientras ríen y se aman
van grabando, con el fuego del amor
que de nuevo los ha atado, ciegamente,
a despecho del curso fatal del tiempo
-a despecho del miedo y de la experiencia-,
este triunfo exuberante del presente,
un gozo que ya nunca más podrá agotarse.


UN DIA COM AQUEST

Fa hores que volta amunt i avall
engabiat a la pròpia cambra.
Voldria saber amb quines paraules
poder escriure aquell record,
però li costa tant trobar-les
que duu esquinçats un munt de fulls.
Ara s'atura arran de la finestra
i encén un cigarret.
És estiu, la tarda és xafogosa
i li arriba l'aldarull i els xiscles del carrer.
Potser fou un dia com aquest
que començà allò que l'ha dut
on ara es troba: a una cambra sola.
Potser fou un dia com aquest
que començà allò que el manté
pertorbadorament viu: el seu record.
Fins les olors semblen les mateixes.
I torna a seure i a lluitar amb les paraules
i és gairebé com si la tingués al costat,
com si la sentís riure entre els llençols.
I a mesura que escriu i la recobra
sap que la tarda s'esllavissa,
que aquest dia i aquell,
quan acabi la nit que ara s'inicia,
tindran una mateixa fi, inexorable.



UN DÍA COMO ESTE

Hace horas que da vueltas arriba y abajo
enjaulado en su propia habitación.
Querría saber con qué palabras
poder escribir aquel recuerdo,
pero le cuesta tanto encontrarlas
que lleva rotas un montón de hojas.
Ahora se para junto a la ventana
y enciende un cigarrillo.
Es verano, la tarde es bochornosa
y le llega el alboroto y los chillidos de la calle.
Quizás fue un día como este
cuando empezó lo que lo ha llevado
donde ahora se encuentra: en una habitación solitaria.
Quizás fue un día como este
cuando empezó lo que lo mantiene
perturbadoramente vivo: su recuerdo.
Hasta los olores parecen los mismos.
Y vuelve a sentarse y a luchar con las palabras
y es casi como si la tuviera a su lado,
como si la oyera reír entre las sábanas.
Y a medida que escribe y la recobra
sabe que la tarde se desmorona,
que este día y aquel,
cuando acabe la noche que ahora se inicia,
tendrán un mismo fin, inexorable.


GOSSOS

Mireu-los: són una colla de gossos rònecs
acostumats a envair, a fonyar jardins.
Freds, desvergonyits, res no els detura
-ni aquest grup de poetes que malda també,
per donar sentit a la vergonya de la vida.
Coixos, orbs, nafrats de paparres,
encara ensumen amb llur fúria esmorteïda
la gossa vella que habita aquest jardí.
I això, que ens importuna, ens els acosta:
animals impúdics, fidels, envilits,
que, com nosaltres, assetgen, furients o defallits,
la quimera de l'amor: un poder suprem
que, anorreant-los, els pugui redimir.



PERROS

Miradlos: son una pandilla de perros sarnosos
acostumbrados a invadir, a hollar jardines.
Fríos, desvergonzados, nada los detiene
-ni este grupo de poetas que también se afana,
para dar sentido a la vergüenza de la vida.
Cojos, ciegos, llagados por las garrapatas,
todavía husmean con su furia amortiguada
a la perra vieja que habita este jardín.
Y esto, que nos importuna, nos los acerca:
animales impúdicos, fieles, envilecidos,
que, como nosotros, asedian, furiosos o desfallecidos,
la quimera del amor: un poder supremo
que, aniquilándolos, los pueda redimir.


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 03 Jun 2016, 04:59

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De L'edat d'or (La edad de oro), 1983:


POÈTICA

Assedegat d'amor i del plaer del desig
encetà mil camins que havia cregut revolts
de viaranys obscurs. Traí el seu passat
i potser alguns amics però servà, covard i pur,
els sentiments callats de qui es creu sense enemics.
Desesmat, acceptà càrrecs fàcils, la grisor
moderada, els vicis induïts pels alcohols.
S'arraulí ben de gust en qualsevol llit desfet
per la sola tebior fugissera d'una nit.
Ha deixat pensaments i fragments interromputs
d'escrits i dietaris d'interès força dubtós,
La casa, malvenuda, us costaria trobar-la:
al jardí abandonat hi creix la brossa altre cop.
El seu màxim orgull, una bona biblioteca,
fa anys fou subhastada i s'esbarrià pertot.
Mai no hauria pensat que el seu record
pogués arribar a escampar-se tant.



POÉTICA

Sediento de amor y del placer del deseo
comenzó mil caminos que había creído curvas
de veredas oscuras. Traicionó su pasado
y quizás algunos amigos pero guardó, cobarde y puro,
los sentimientos callados de quien se cree sin enemigos.
Desalentado, aceptó cargos fáciles, lo moderadamente
gris, los vicios inducidos por el alcohol.
Se acurrucó muy a gusto en cualquier cama deshecha
por la sola tibieza huidiza de una noche.
Ha dejado pensamientos y fragmentos interrumpidos
de escritos y dietarios de interés bastante dudoso,
La casa, malvendida, os costaría encontrarla:
en el jardín abandonado crece la maleza de nuevo.
Su máximo orgullo, una buena biblioteca,
fue subastada hace años y se dispersó por doquier.
Nunca hubiera pensado que su recuerdo
pudiera llegar a esparcirse tanto.


PAISATGE

Si mai heu pensat que sols hi ha honor
en l'orb destí de la sufrença,
contempleu-los: infants extasiats que xipollegen
vora mar tot alçant castells en les onades
que s'esllavissen entre els dits.
I, més enllà, bressat pels jocs de l'ombra,
el pescador assegut amb mig meló d'or
i el vi grogós que ha refredat entre les roques.
I, part d'aquí, aquests amants ardits,
encesos, cobejosos per la cremor del sol,
pel desig que els arbora d'una joia fugissera.
I, ran la platja, els cans que s'empaiten
juganers i enfollits de corredisses,
llamps esquius de sol i sorra
sota el foc immòbil del migdia.
I encara, al fons de tot, sota l'arbreda,
vora el got escumós que es vessa
tacant aquests papers, vosaltres mateixos,
incrèduls, miseriosos, potser escèptics,
gaudint amb mi d'aquest excés de vida.



PAISAJE

Si alguna vez habéis pensado que sólo hay honor
en el ciego destino del sufrimiento,
contempladlos: niños extasiados que chapotean
en la orilla del mar levantando castillos en las olas
que se desmoronan entre los dedos.
Y, más allá, acunado por los juegos de la sombra,
el pescador sentado con medio melón de oro
y el vino amarillento que ha enfriado entre las rocas.
Y, más aquí, estos audaces amantes,
encendidos, codiciosos por el ardor del sol,
por el deseo que los inflama de una alegría huidiza.
Y, en la playa, los perros que se persiguen
juguetones y enloquecidos de carrerillas,
esquivos rayos de sol y arena
bajo el fuego inmóvil del mediodía.
Y todavía, al fondo de todo, bajo la arboleda,
junto al vaso espumoso que se derrama
manchando estos papeles, vosotros mismos,
incrédulos, miserables, quizás escépticos,
disfrutando conmigo de este exceso de vida.


EPÍSTOLA PER UNES NOCES

Aquesta carta, que haurà d'ésser llegida,
no és de debò per ara, que és per més tard,
per al dia incert quan despertem a l'alba
perquè el son i el somni que descansa el cos
no pot seguir descansan-nos de la vida.
Vull que llavors recordem, dolç per l'enyor,
l'encontre -juguesca oculta del destí-,
els dubtes, la perplexitat, la sorpresa,
el voler i l'atzar que ens han dut aquí.
Vull que llavors recordem, amb un somrís,
les petiteses on la felicitat
s'atarda com un gat dròpol a la falda:
la tendressa en els menjars i els alcohols,
els llibres, amics, espectacles que no
sempre és fàcil d'estimar i de compartir.
Vull que aleshores recordem, sense esforç,
el que hem anat aprenent, com infants, dia
a dia: la placidesa de l'abraçada,
la seducció dels mots i el confort callat
d'anar creixent en uns temps que són els nostres
perquè hem volgut acceptar-ne les tristeses,
les passions, l'espai fosc i el lent oreig
càlid del repte amable de viure junts.


EPÍSTOLA PARA UNA BODA

Esta carta, que tendrá que ser leída,
no es verdaderamente para ahora, sino para después,
para el día incierto en que despertemos al alba
puesto que el sueño y el ensueño que descansa el cuerpo
no puede seguir descansándonos de la vida.
Quiero que entonces recordemos, dulce por la añoranza,
el encuentro -apuesta oculta del destino-,
las dudas, la perplejidad, la sorpresa,
el deseo y el azar que nos han traido aquí.
Quiero que entonces recordemos, con una sonrisa,
las pequeñeces donde la felicidad
se retrasa como un gato haragán en el regazo:
la ternura en las comidas y los alcoholes,
los libros, amigos, espectáculos que
no siempre es fácil amar y compartir.
Quiero que entonces recordemos, sin esfuerzo,
lo que hemos ido aprendiendo, como niños, día
a día: la placidez del abrazo,
la seducción de las palabras y el confort callado
de ir creciente en unos tiempos que son los nuestros
porque hemos querido aceptar las tristezas,
las pasiones, el espacio oscuro y el lento oreo
cálido del reto amable de vivir juntos.


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 04 Jun 2016, 04:40

,


De L'edat d'or (La edad de oro), 1983:


MAGNOLIER A HAMMERSMITH

¿Què importa que aquí tot siguin parets esfondrades,
llaunes, taulons vells, signes i cendres d'una pols efímera?
Tot aquell que hi passa només veu aquest magnolier magnífic:
que embaluma l'aire blavenc d'un carrer sense sortida:
rebel entre runes, dreçat amb l'orgull altiu del jovençà.
Banyem-nos aquí, en aquesta fragància ufana que reneix,
lànguida i impertorbable, enmig del paisatge derelicte.
Submergim-nos en aquesta esplendor que ens crida
com fumerol de primavera serpentejant, lent i dens,
en el cel humit, rogenc pel capvespre.
Solacem-nos sota aquest esclat solitari del carrer,
sota l'abril esponerós que hi floreix, blanc, sobtat, tímid
-xifra mateixa de la imatge tenaç i bellíssima de la vida.



MAGNOLIO EN HAMMERSMITH

¿Qué importa que aquí todo sean paredes derrumbadas,
latas, tablones viejos, signos y cenizas de un polvo efímero?
Todo aquel que pasa sólo ve este magnífico magnolio:
que embalsama el aire azulado de una calle sin salida:
rebelde entre escombros, erguido con el orgullo altivo del recién casado.
Bañémonos aquí, en esta fragancia ufana que renace,
lánguida y imperturbable, en medio del paisaje derelicto.
Sumerjámonos en este esplendor que nos llama
como humareda de primavera serpenteante, lento y denso,
en el cielo húmedo, cobrizo por el atardecer.
Solacémonos bajo este estallido solitario de la calle,
bajo un abril ufano que florece, blanco, repentino, tímido
-señal misma de la imagen tenaz y bellísima de la vida.


RETRAT DEL POETA

Xiula el vent, l'aigua s'ha glaçat
a les canonades, neva.
Fa hores que és fosc
i es formen caramells de gel
a les teulades.
Que n'és, de bo, tancar el llibre,
bufar la bugia que crema sobre la taula
i, a la claror de la llar de foc,
arraulir-se al llit, sense sorolls,
per no desvetllar el son d'aquest cos jove
que ja fa estona que descansa, pur.
Ara, colgat sota les flassades, tanca
els ulls i rememora aquest dia
no gaire diferent de tots els altres.
Frueix d'aquest petit moment de plaer
que tot s'ho val, abandonant la mà
sobre un pit que sospira adormit,
la cara en la tofa flonja dels cabells.
¿Serà així, la mort?
¿Benvinguda com aquesta son que et pren,
dolcíssima, sense retrets ni greuges,
agraint només els dons incommensurables de la vida?
¿Serà així que, en el camí de la fosca,
anirem a l'encontre de la llum?



RETRATO DEL POETA

Silba el viento, el agua se ha helado
en las cañerías, nieva.
Hace horas que oscureció
y se forman carámbanos de hielo
en los aleros.
Que agradable es, cerrar el libro,
soplar la vela que arde sobre la mesa
y, a la claridad del hogar,
acurrucarse en la cama, sin ruido,
para no desvelar el sueño de este cuerpo joven
que ya hace rato que descansa, puro.
Ahora, cubierto bajo las mantas, cierra
los ojos y rememora este día
no muy diferente de todos los otros.
Disfruta de este pequeño momento de placer
que vale por todo, abandonando la mano
sobre un pecho que suspira dormido,
la cara en la mata blanda de los cabellos.
¿Será así, la muerte?
¿Bienvenida como este sueño que te toma,
dulcísima, sin reproches ni agravios,
agradeciendo sólo los dones inconmensurables de la vida?
¿Será así como, en el camino de la oscuridad,
iremos al encuentro de la luz?


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 05 Jun 2016, 04:54

.


De Triomf del present. Obra poètica (1965-1983) (Triunfo del presente: Obra poética (1965-1983), 1991.

DONA PRENYADA

Feta de blancs malaltissos, poqueta cosa,
has acomplert un senzill esponsori, delerosa
d'una perfecta esfera que et dugui,
globus humà, al cel panxa enlaire.
La teva niviesa i el teu ventre han crescut
per a esglai
de la mama i del barrut
amb sublim poca vergonya fins que, finalment vençuts
de tan arrodonit setge, han caigut,
com la física ensenya, pel seu propi pes.
I tota aquesta trencadissa, ¡ep!, per no res:
perque el remenut que ja marraneja és,
secret secretíssim, fill d'un profesor d'anglès.



MUJER PREÑADA

Hecha de blancos enfermizos, poquita cosa,
has cumplido un sencillo esponsorio, deseosa
de una perfecta esfera que te lleve,
globo humano, al cielo con la barriga en alto.
Tu blancura y tu vientre han crecido
para susto
de la mamá y del caradura
con sublime desvergüenza hasta que, finalmente vencidos
de tan redondeado asedio, han caído,
como la física enseña, por su propio peso.
Y todo este estropicio, ¡ey!, por nada:
perque el pequeñuelo que ya marranea es,
secreto secretísimo, hijo de un profesor de inglés.


REFLEXIÓ DOMÈSTICA AMB MOTIU
D'UN HOMENATGE A POMPEU FABRA

El fet és que en aquells temps el pais rumbejava
-anava a més, com diuen de les filles les menestrales-,
i la maquinària tèxtil era importada normalment d'Anglaterra,
érem néts de pagesos i les calaixeres suraven duros,
calia una llengua polideta, amb gramàtica.

¡No us esvereu, que ja veureu com acaba!
Amb totes aquelles cosetes haviem bastit
una situació respectable, una mica escanyada per als pobres
-confessem-ho, que ja són penes passades.
Després la història s'embolicà, coses que arriben sovint,
i només ens quedà la parla, que amagàvem als racons,
i els llibrots polsosos i prohibits, banderes poques,
que els veïns les denunciaven.

I vet aquí que de la sina sintàctica
rebrotà, una mica subreptíciament,
el sentit de la responsabilitat col.lectiva
-exagero una mica perquè es tracta d'un homenatge.
Tanmateix, de moment, sembla que les coses
estiguin una punta aturades,
com és propi d'una situació dialèctica de retenció.
I per avui ja n'hi ha prou.

***

¿Qui em pagarà el poema? -he preguntat.
I, escolteu, ningú no respon.
Els poetes viuen farts,
dediqueu-los quatre ratlles.



REFLEXIÓN DOMÉSTICA CON MOTIVO
DE UN HOMENAJE A POMPEU FABRA

Lo cierto es que en aquellos tiempos el pais rumbeaba
-iba a más, como dicen de sus hijas las trabajadoras-,
y la maquinaria textil se importaba normalmente de Inglaterra,
éramos nietos de labradores y las cómodas rebosaban duros,
hacía falta una lengua aseadita, con gramática.

¡No os alarméis, que ya veréis como acaba!
Con todas aquellas cositas habíamos construido
una situación respetable, un poco ahogada para los pobres
-confesémoslo, que ya son penas pasadas.
Después la historia se complicó, cosa que ocurre a menudo,
y sólo nos quedó el idioma, que escondíamos por los rincones,
y los librotes polvorientos y prohibidos, banderas pocas,
pues los vecinos las denunciaban.

Y he aquí que del seno sintáctico
rebrotó, un poco subreptíciamente,
el sentido de la responsabilidad colectiva
-exagero un poco porque se trata de un homenaje.
Aún así, de momento, parece que las cosas
están algo paradas,
como es propio de una situación dialéctica de retención.
Y por hoy basta ya.

**

¿Quién me pagará el poema? -he preguntado.
Y, escuchad, nadie responde.
Los poetas están hartos,
dedicadles cuatro líneas.


TOT VISITANT LA CASA D'UN POETA

Com si encara pensés tornar, aturar-se a escriure...
Com si encara pensés trobar la imatge rara
els cendrosos viaranys amarats d'ombres...,
repeteix la guia mentre el record, injust, grinyola.
Ja és massa tard, poeta vell, els cucs et mengen:
tu m'enveges la vida i jo la mort avara.
Mira't la noieta que m'acompanya: ¡t'ha llegit!
Mira-te-la bé, ¿t'agradaria tenir-la?
En aquest desert et guanyo als daus,
tens, només, la violència i la vergonya de la mort.
Tu, el que eres, ja no és res,
ni una memòria de dolor, ¿quin soroll vols
per a la víctima que el botxí degolla sota l'aigua?
Una làpida, posada per algú massa vell i discret
per ignorar que atzar i error són l'única memòria,
diu:
…...............AQUÍ VISQUÉ EL POETA

Fa sol. Apa, enfonsem-nos sota els verns;
encara tenim temps abans no obrin la taverna,
(vull probar de descordar-li els texans
darrera la casa del poeta).



VISITANDO LA CASA DE UN POETA

Cómo si todavía pensara volver, detenerse a escribir...
Cómo si todavía pensara encontrar la imagen rara
las cenicientas veredas empapadas de sombras...,
repite la guía mientras el recuerdo, injusto, chirría.
Ya es demasiado tarde, viejo poeta, los gusanos te comen:
tú me envidias la vida y yo la muerte avara.
Míra la jovencita que me acompaña: ¡te ha leído!
Míratela bien, ¿te gustaría ternerla?
En este desierto te gano a los dados,
tienes, sólo, la violencia y la vergüenza de la muerte.
Tú, el que eras, ya no eres nada,
ni una memoria de dolor, ¿qué ruido quieres
para la víctima que el verdugo degüella bajo el agua?
Una lápida, puesta por alguien demasiado viejo y discreto
para ignorar que azar y error son la única memoria,
dice:
…...............AQUÍ VIVIÓ EL POETA

Hace sol. Anda, adentrémonos bajo los chopos;
aún tenemos tiempo antes de que abran el bar,
(quiero probar de desabrocharle los tejanos
detrás la casa del poeta).


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Lun 06 Jun 2016, 05:45

.


De Natura morta amb nens (Naturaleza muerta con niños), 2000:


OBJECTES

Allò que més va costar de decidir
va ser que li traguessin l'anell;
no perquè tingués cap valor especial
o s'hagués de fondre al crematori,
sinó perquè la mare pogués tenir
algun record tangible. Hi penso ara
que veig l'arracada al costat del llit:
un altre objecte que m'és estrany
i que és una part de tu. Ens preocupa
que el petit no se la fiqui a la boca, però envejo
aquestes coses, més enllà dels sentiments;
fredes sempre i sempre pròximes i nostres.
Com un hoste adquirit i complaent
amb qui no discutim, instal.lat per sempre
allà on no cal misteri: al lòbul jove,
al turmell adolescent, als dits dels morts.
Que en aquestes ratlles que et deixo
hi trobis, doncs, els mots desats amb cura:
només meus, secrets, perquè els obris
quan el foc se t'endugui els meus records.



OBJETOS

Lo que más costó decidir
fue que le sacaran la sortija;
no porque tuviera ningún valor especial
o se tuviera que fundir en el crematorio,
sino para que mi madre pudiera tener
algún recuerdo tangible. Ahora que veo
el pendiente junto a la cama, pienso:
otro objeto que me es extraño
y que es una parte de ti. Nos preocupa
que el pequeño no se lo meta en la boca, pero envidio
estas cosas, más allá de los sentimientos;
siempre frías y siempre próximas y nuestras.
Como un huésped adquirido y complaciente
con quien no discutimos, instalado para siempre jamás
allá donde no hace falta misterio: en el lóbulo joven,
en el tobillo adolescente, en los dedos de los muertos.
Que en estas líneas que te dejo
encuentres, pues, las palabras guardadas con cuidado:
sólo mías, secretas, para que las leas
cuando el fuego se te lleve mis recuerdos.


CISTELLA DE VIMET

Quan l'obres, amb un xerric lent
que és aigua groga, el cor s'omple
del camp i el sol que encara somia
enlluernat al rovell de plats, de gots
i de ridículs ganivets de llauna.
Tota la por del temps és aquí dins:
el vi que em duies, i el teu pa,
i el setrill d'oli que ja només m'evoca
aquesta pedra grisa que et serví
per salvar d'algun vent les estovalles.
Guarda'm ben fort aquí dins,
un objecte de llauna entre els teus braços,
i quan vingui l'àpat del dolor
para de bell nou la vella memòria estesa.
Allò que ara és en tu és la pols
d'una neu que tocaves a palpentes,
una llum que va durar només una hora
i que ara t'és un cristall de sang eterna.



CESTO DE MIMBRE

Cuando la obras, con un chirrido lento
que es agua amarilla, el corazón se llena
del campo y el sol que todavía sueña
deslumbrado en la herrumbre de platos, de vasos
y de ridículos cuchillos de hojalata.
Todo el miedo del tiempo está aquí dentro:
el vino que me traías, y tu pan,
y la alcuza para el aceite que ya sólo me evoca
esta piedra gris que te sirvió
para salvar de algún viento el mantel.
Guárdame bien fuerte aquí dentro,
un objeto de hojalata entre tus brazos,
y cuando llegue la comida del dolor
dispón nuevamente la vieja memoria extendida.
Lo que ahora está en ti es el polvo
de una nieve que tocabas a tientas,
una luz que duró sólo una hora
y que ahora es un cristal de sangre eterna.


VIATGE EN COTXE

Amb una mort n'hi ha prou
i aquestes torrenteres de sang i diamants
em són del tot estranyes.
Veig una corona de foc al cant
dels ocells que s'amaguen, esbalaïts
al fons de la tarda ja perduda.
Hi ha la llum innocent i la carretera
que serpenteja com una cinta tendra i rovellada
entre diorames del tot desconeguts.
¿On sóc? ¿On ets?
Al fons del jardí la fosca no fa por
ni la glòria d'allò de mi que has fet més bell.
Veig la muntanya, i el pou,
i l'aigüera amb els plats bruts.
A la ràdio del cotxe una música em fa sentir
com si el jacint de l'estiu fos tot per mi.



VIAJE EN COCHE

Con una muerte hay suficiente
y estas torrenteras de sangre y diamantes
me son del todo extrañas.
Veo una corona de fuego en el canto
de los pájaros que se esconden, atónitos
al final de la tarde ya perdida.
Está la luz inocente y la carretera
que serpentea como una cinta tierna y enmohecida
entre dioramas del todo desconocidos.
¿Dónde estoy? ¿Dónde estás?
Al final del jardín la oscuridad no da miedo
ni la gloria de aquello de mí que has hecho más bello.
Veo la montaña, y el pozo,
y el fregadero con los platos sucios.
Por la radio del coche una música me hace sentir
como si el jacinto del verano fuera entero para mí.


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 07 Jun 2016, 04:02

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De Natura morta amb nens (Naturaleza muerta con niños), 2000:


DOS APUNTS

I

Canta el gall
però encara no ha sortit el sol.
Sé que m'estimes
però no tinc el teu cos.

II

Les últimes fulles a la morera s'esgrogueixen.
Hi ha neu a la muntanya.
Penso en els nostres fills.
L'aigua del rierol corre.



DOS APUNTES

I

Canta el gallo
pero aún no ha salido el sol.
Sé que me amas
pero no tengo tu cuerpo.

II

Las últimas hojas de la morera amarillean.
Hay nieve en la montaña.
Pienso en nuestros hijos.
El agua del riachuelo corre.


ALEMANYA, FI DE LA SEGONA GUERRA

Aquest home gran que davant el públic narra
els últims dies de la guerra a Alemanya
és, de sobte, la mà del jugador
que desvela la pobresa de les cartes.
Era un nen i ni tan sols sabia què era perdre.
Ara n'evoca la vida mutilada i vol lligar la por
i l'esperança als sons de paraules que el van salvar:
un comodí irònic i cruel, un bufó de la sort.
Han passat molts anys i sap que potser és injust
amb ell mateix. Però tampoc renega de la por
que el va fer somiar. Lliga amb dits maldestres
els mocadors del record com aquella tropa
espellifada que repetia mots desconeguts
al fons d'unn refugi a les fosques. Per fer màgica la veu.
Cantant. Sota el terror de les passades dels avions
que avancen aliats com espectres cap al cercle de la mort.
La corrua de criatures, vells i dones rellisca sobre el fang.
I no paren de cantar. Sols es fixen en el negre calcigat
de les herbes de la riba i canten allò que algú ha dit
que els pot salvar. No confien en la innocència,
confien en les paraules. Al capdavant de tot el germà gran
que enlaira un pal amb els parracs de la bandera blanca.
I la lletania desesperada que xifra l'univers
en el so buit de cinc paraules: cendra de cendres,
cendres de dones i d'infants, cants i cendres.
we are women and children, uiarrbumananxildran,
ui-arr-buman-an-xildran, we are women and children...
Una compassió blava i imposible on es diposita el futur,
un càntic que demana sentit a la llengua dels altres.
Creiem en el barquer ferit o en el perdó que no calia.



ALEMANIA, FIN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Este hombre mayor que ante el público narra
los últimos días de la guerra en Alemania
es, de pronto, la mano del jugador
que desvela la pobreza dee las cartas.
Era pequeño y ni siquiera sabía qué era perder.
Ahora evoca la vida mutilada y quiere atar el miedo
y la esperanza a los sonidos de las palabras que lo salvaron:
un comodín irónico y cruel, un bufón de la suerte.
Han pasado muchos años y sabe que quizás es injusto
con él mismo. Pero tampoco reniega del miedo
que lo hizo soñar. Ata con dedos torpes
los pañuelos del recuerdo como aquella tropa
desarrapada que repetía palabras desconocidas
en el fondo de un refugio a oscuras. Para hacer mágica la voz.
Cantando. Bajo el terror de las pasadas de los aviones
que avanzan aliados como espectros hacia el círculo de la muerte.
La hilera de criaturas, viejos y mujeres resbala sobre el barro.
Y no paran de cantar. Sólo se fijan en el negro pisoteado
de las hierbas de la orilla y cantan lo que alguien ha dicho
que les puede salvar. No confían en la inocencia,
confían en las palabras. Delante de todos el hermano mayor
que levanta un palo con los harapos de la bandera blanca.
Y la letanía desesperada que cifra el universo
en el sonido vacío de cinco palabras: ceniza de cenizas,
cenizas de mujeres y de niños, cantos y cenizas.
we are women and children, uiarrbumananxildran,
ui-arr-buman-an-xildran, we are women and children...
Una compasión azul e imposible donde se deposita el futuro,
un cántico que pide sentido a la lengua de los otros.
Creemos en el barquero herido o en el perdón que no hacía falta.


Francesc Parcerisas
(Versiones de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Pedro Casas Serra
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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Miér 08 Jun 2016, 05:28

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De Natura morta amb nens (Naturaleza muerta con niños), 2000:


ELS MORTS

(Un poema autobiogràfic)

¿Qui és aquest?,
diu una veu en català al telèfon.
O potser diu: ¿què és aixó?
Ja no me'n recordo. Tots són morts.
El crit i la paraula són aquestes mans
que freguen la llum i els ossos
dels morts, Aquestes mans que han tret
els gatets de sota la mare i els han colgats
al clot fosc -que els ofegui la terra:
pols de la pols, mort a les mans.
Era un carrer ple de fulles
i Pròspero vacant -de viatge.
Un fil de lluna roja entre els seus llibres,
un ocell va caure xemeneia endins
a la llar de foc: D.H. Lawrence
renascut de les cendres, fènix.
Jo el sentia com les passes d'un lladre,
com un fax que repetia les trucades
en la nit tota de basarda insomne.
I jo que caminava per perdre'm:
he de sortir amb unes amigues
i temo que m'enganyis amb l'engany
i que l'engany sigui més poderós que la voluntat
de viure: se me'n va el cor per la boca
i amb els dits busco la sang de la teva regla
perquè tots dos els xuclem. I jo
que caminava per perdre'm, saliva i sang,
i fer passar les hores i fer passar la por
coll avall, Finsbury Park avall,
passada l'estació d'autobusos, fins al metro.
Com una guineu espantada, assegut al parc,
fins l'hora de confessar el dolor
a una dona estranya. Hi ha silenci,
fa fred al carrer. Tots són morts.

Com un cec toco les formes del passat,
i gairabé no en reconec la llum, ni lésfera:
el qui diu que m'equivoco i el qui diu
que em farà costat perque sóc el seu germà,
són dues formes de mi. I els dos són morts.
Dormo al terra de l'hospital i quan m'ho demana
li porto la gibrelleta perquè hi pugui orinar
i l'ajudo a girar-se, que no li faci mal la cama
o aviso amb vergonya la infermera per dir-li
que aquest jove amb el “mono” s'ha cagat al llit.
El vam enterrar a l'estiu i el taüt feia pudor
perquè el cos havia començat a descompondre's.
Aquí mateix, sota la palmera, o a l'hort,
parlava a crits. L'última festa o l'udol en la nit.
Mentre jo visc com una memòria que es desfà
entre les teves cames, com una memòria
que és un foc d'avui i de sempre que ha de perdurar
dins teu. T'ho explico a tu, que no en saps res,
perquè siguis l'àngel que em regala nova vida,
o la puta que em llepa els testicles,
o l'ombra que em proporciona l'amor, i la paraula,
i el silenci, i el dolor, i la mentida que tot ho esborra,
que esborra les doloroses presons del temps.
M'ho diu una veu en somnis. La serp al cor.

Volia aturar-me a fer una cervesa
i mai no gosava entrar a cap pub.
Vergonya de vergonyes. No és un somni
ni una batalla amb guanyadors,
més aviat una guerra: tothom hi perd.
Sang i vísceres i un nen decapitat.
En veig les fotografies blavoses o sèpies
amb la ciutat esventrada per les bombes.
I fugen Gran Via enllà, cap a França, a peu,
amb la maleta de fusta. Els malparits.
Et manllevo les llunes blanques i els fils
d'allò que dius, les ales de sang
d'una intel.ligència desbordada, dolorosa:
si aplanes la bola de paper de plata
que duus a la butxaca descobreixes
que tothom té tombes i miralls de morts que plora.
Són fills, germans, pares, el primer amant,
i tu i jo, que no som res -ocells a dalt d'un arbre
que és delit de la carn que puja i baixa
com una llengua violenta o una sang molt tèbia.
Talla'm les ungles dels peus, escampa la llet a la teva esquena.
T'has deixat els llums del cotxe encesos,
aquí des d'on contemples la fourmillante cité.
La casa de l'Almirall és un sarcòfag
i jo he oblidat la finestra oberta, és el neguit
d'un amor que comença, tímid, curiós,
maldestre fins a confondre els noms:
por a la mort ara mateix que inventem la vida.

“Com que tu no ets a casa”, repeteix la veu
de la criatura. Es dol d'allò que dol i ho explica:
es barallen. L'oceà i l'aigua, la sorra i la platja.
I un elefant blau de cartó que s'espera al llit
-gairebé sembla fàcil ser innocent, esperar
que les trompetes colguin la supèrbia
sota la runa de les muralles-. Llepa'm i espera
que jo et pugui llepar, un arc iridiscent
contra la mort i un oli aromàtic perquè estiris
les cames lentament fins que la sageta et travessi.
En veig els fragments en una unitat nova:
La mariée mise à nu per ses célibataires, même.
És el teu mirall, dona: aquí és on dormen els fills,
aquí és on descansa el teu cos, aquí on
la tortura és un xiscle d'ocells que fugen
del convuls enrenou metàl.lic dels cotxes,
aquí on parrupegen els malsons de voltors i corbs.
I de sobte tinc, tenia pensaments distints: som aquí
no per ser l'un per a l'altra sinó intentar la comprensió
d'allò que és diferent. Plomes d'au
contra la mesquinesa i la venjança.
Bolics de pèls i pols que s'agrumollen als racons.
Sento veus al carrer: nens que ploren,
fills que criden adéu als pares, xiscles de jocs,
rialles i corredisses empaitant els coloms ensopits.
Era la nostra vida, i encara ho és,
i serà la vida que veuran en aquesta pel.lícula descolorida.
Era un univers de sentits i d'emocions
amb la raó al fons, que amenaçava.

Ara es un home gran a la sala d'urgències,
un desconegut que plora, convuls, i repeteix:
el meu fill, el meu fill...
En recordo les paraules exactes
com tu quan deies estic malalta
per dir-me que tenies la regla.
Son pedres que no s'obliden
en l'espai negre del passat.
Omplen les butxaques, pesen al coll.
¿Quants anys fa que vas brodar el drac de foc?
Arribo tard a l'hospital i ja no hi és,
el seu sanglot serà el dels germans.
¿Sense cara? No, m'ofereix la llet al matí,
per l'esmorzar del nét que ja va a escola.
¿Encara tusses? Més injusta ha de ser
la mort d'un fill. En veig la senyera
que es desfà quaranta anys després
en obrir el nínxol al cementiri de les Corts.
Com si fos ara. Em va impressionar tant
que no podia saber que m'impressionaria,
una pols que avui se'm desfà entre les mans.
I el teu pare com una ombra,
inexistent, i tu amb la clavícula trencada,
o febrosenca en una habitació de París.
Una vegada em vas omplir el cos de pomada
i tenia flames a la pell i ens estimàvem al terra,
també davant la llar de foc a Vallvidrera.
Tu més que jo, tots hem viscut els morts.
¿Què en queda? ¿Veus ombres a la nit?
¿Sents veus que ens acompanyen, que gemeguen,
s'assemblen de res a les veus que érem?

I aquest altre pare, un nen de la guerra,
que passeja amb una cistella de vímet sota el braç
per si el seu pare el veu des de la cel.la de la presó.
Que sàpiga que hi pensa. I que el perd.
Desaparegut. Desafecte. Mort.
Ens hauríem d'haver trobat: a ca els veïns,
a Sarrià, al restaurant, en una classe.
Que el temps no s'hagués aturat com tu
a la sortida de les monges, amb l´amiga
que acompanyes, i abandones.
Quina esperança grisa per fer-te viure sempre
quan anys després el deixes a l'hospital
i la mare a la mútua i véns corrent a mi,
que el temps és la nostra agonia.
Una llàgrima damunt la taca del passat,
obscena com un viatge que ens allunyaria.
El soroll del carrer em trenca els somnis,
i tibes el llençol per tapar-me amb els ulls esbatanats.
Una mortalla.

I a tu et sento, de nit, tossint darrera la paret
a la casa dels records o dins la cova
o a la rulot on expliques com robeu
la xocolata dels moros al front de l'Ebre.
Torno a començar les il.lusions, o ser un covard.
Som a dalt La Conreria -”luna, lunita...”-
i correm pels boscos, o explorem mines enteranyinades,
o esperem el toc llunyà de la campana solitària.
Un món mort que guarda una dona amb escopeta.
Bevem l'aigua calenta perquè la llet condensada
no es desfaci. Dos armadillos pengen de les parets
i els carnissers pugen de Badalona els dies de cacera.
Els veig en una foto sèpia d'un temps que és mort.
I tu i jo que saltàvem de la mort a la invenció del món,
a un jeroglífic en color, nou cada dia, impossible.
Agafar el primer tren que surt, l'últim avió:
reptar la vida, guanyar, perdre, fer sempre joc.
Plegar els afectes cansa, deixar runa
i pols arreu de les cases esfondrades.
Mira el dit gros del peu que surt per la sabatilla
mentre pedalejo fent acrobàcies dins la nau.
¿Són ja a punt els espaguetis? Besa'm.
¿Vols que marxem ara i ho deixem tot enrere:
el nom, la terra, la carn de la carn?

Recordo aquells primers llençols tacats i les cuetes,
i una galeria oberta de fusta, a Califòrnia,
Linda Nadolski, ¿i els dofins, on són?,
¿què se n'ha fet, on som nosaltres?
¿Què en queda, del dolor, de la transparència, del desig?
¿Encara jugues a snooker i beus Budweiser?
¿Hi penses mai, encara ets viva?
La humitat se'ns clava als ossos
i la manta gairabé no escalfa,
la primera notícia del matí a la ràdio
és la sentència del procés de Burgos.
¿Què hi fèiem tots dos allí perduts,
renegant de la consciència de classe?
Mengem entrepans d'anxova en una cambra d'hotel
i veig sargantanes que s'empaiten per un bocí de tomàquet.
Improvisacions del somni i de la nit jugant amb el poder
de la distància. ¿Vam ser joves, oi?
Ara els fills són pares i tu, aleshores,
encara no has nascut. Deixa'm entrar-te,
entrar-te carn endins. Ara sóc jo que em trec
la bata verda i telefono a algú a casa:
estan bé i és un nen,
o es manté constant, s'ho ha menjat tot
i hem corregut pel passadís. O telefono:
no contesta ningú, no m'esperis,
ara arribo, t'estimo, tinc la clau.
Tots són morts, sense oxigen.
I tu i jo fem l'amor amb desesperació
com si aquest desig hagués de salvar-nos
de les hores que vindran, sols amb res,
o amb els noms de l'ombra i les olors.

I tu, Fiona Alexander, morta en una carretera a Mèxic
mentre preparaves un rodatge, ¿que em recordes?
Vam recitar Pessoa, Tabaqueria,
a la casa d'en Gurrola. ¿És viu? ¿És mort?
Jeia damunt el teu empostissat en un matalàs,
souffrant per culpe d'Airín, si és que hi ha culpes.
Una tarda, anys més tard, apareixeria
a dalt del Puig en un cotxe de lloguer
-taques a les parets de la memòria.
Com aquesta dona grossa, de mamelles grosses,
que em toca el ventre en un somni i t'he de prometre
que no ets tu, la meva petita, esquirolet.
M'he banyat al rierol de Palenque
sota la màscara daurada del dia
mentre l'home de la pistola conduïa
per les carreteres del Yucatán.
I a San Cristobal vam dormir junts,
abraçats en una cambra de fusta, gringos.
Tenies els pits durs i joves i ja era l'últim dia.
¿Ho has recordat mai, sabries el meu nom?
Era una adreça de Califòrnia, un cos de sorra,
una casa més per a la mort.
Vas pujar per parlar-ne de Cuba
i em vas dur una noia al llit.
Tenies una estufa de petroli per escalfar el pis
que comparties amb un noi amb un sol braç, ros,
fantasmagòric, i jo caminava pels carrers de Bristol,
hi vaig caminar tota una nit, un mort en vida.
Aprenia el costat de l'ombra i l'abisme vermell
que hi ha en mi, i a desar la pedra del record
tallà on no fes mal. M'he vist un,
caminant sota la pluja com caminen els morts.
Fet de desig, de temps, d'oblit,
fet de records de les coses que foren
i de moltes més que són ara perquè llavors van ser.
Deixa un moment de fregar els plats, Toni Turull,
i torna i seu al meu costat. Digue'm com serà.
¿És cert que després de tanta basarda i sofriment
veies una llum que et feia somriure
i que t'era gairebé a tocar?

A viure amb la veritat ho he après de tu, noia.
Deixa'm que et tregui els ulls i en begui la taqueta
negre com et bec els pits amb què has alletat els fills.
¿Te'n recordes quan al llit em vas ruixar
amb aigua, o quan ballaves per agafar-me la mà
en el moment de dir adéu? A l'estiu pujaves al terrat
o caminaves entre els meus somnis com un aviador
convertit en un petit segell de benzinera.
Hi havia una serp aixafada al camí.
He escrit amb lletra menuda, tremolant, entre els camions,
i m'has buscat des d'una cabina a l'autopista.
¿Què fa el desig, quina mena d'amuntegament
fet de mancances i pedretes, de possessió i d'absència?
Potser és una escala feta de runes, de bocins de vidres
que tallen la planta dels peus. N'hi havia sempre,
encastats al capdemunt de les tàpies, cruels
i brillants al sol com una dent postissa que perdura.
Consentiment i a les mans una sang dolça
que ara et raja cames avall gairabé a grumolls
i no pots contenir. Et sembla que rebentes, m'escrius.
I sempre amb la veritat mirem el sol que es pon.
Però la paraula perdura. La felicitat és sola,
independent. I amb els dits la suquem al plat.
Deixa'm que et porti la nena perquè li donis el pit.

No sé com us recordaré
ni si em podreu recordar.
¿Recordareu el poeta del bastó que admiro
i el saxo que ens acompanyava a Sobremunt?
Baixàvem d'hora al matí i era ple de piuladissa
el carrer, amb un oreig fresc que gronxava els arbres,
i jo pensava que n'hi havia prou: que tinguéssiu un dia
aquest record feliç i poguéssiu dir
com era bo de viure al costat del pare.
I així també jo m'aprenia que era bo
buscar un racó perdut del temps, guanyar-nos
vida al preu del mal dolor, encalçar la guspira
quan tot és cendra hostil. I encara que no el recordeu,
aquell moment, veureu un sol que s'aclareix
de matinada, i sabreu que hi éreu, que us hi heu fet.
I que nosaltres el buscàvem. I molt més tard en sabreu
el preu i coneixereu aquests ulls
i comprendreu el paradís i la presó
i la mà que furgava en la felicitat
per tallar-ne el cordó i fer-nos-la lliure.

També cauen les ales de les paraules,
les paraules que pronunciava a la cabina de telèfons:
sóc aquí baix, ara pujo. Una mena d'escletxa
en l'espai. Han traslladat la cabina carrer enllà,
ni tan sols no és un inconvenient. Allò que ja no és
ja no ens importa. Un estel al nord era l'edat
de la innocència. No pas de la meva, tan prima.
Potser el piset de Marià Cubí on saludo en Barral
també mort, i el llit tan estret que al migdia
tu i jo compartiem. Era el to greu de la veu
allò que els unia, ¿oi? Reneixes
a l'altre llit, el gran, nua, adormida,
mentre uns ulls et ressegueixen amb delit
i amb la mà em busco el sexe.
Amb tu o tot sol, fins a la mort del dictador.
Vam baixar de la muntanya amb l'alegria desfermada.
¿I tu, com eren els anys per tu?
¿Pensaves, temies ja la mort d'un altre,
la teva mort, el desconeixement,
la desesperança? ¿Ho recordes?
¿Vols recordar-te'n? Pots agafar-te fort a mi
i dir-m'ho, o deixar que l'aigua ho esborri:
són gotes lentes que llisquen pel vidre del cotxe,
comencen a encendre's els llums de Nadal.
No tenim gaire temps per res, ni per a unes ales de joguina,
ni per un litre d'orins monumental.
T'estimo, diu el cargol màgic,
i de sobte som al carrer de Carrencà.
En vam marxar l'any de la glaçada.

El Tongariro s'alça en la nit com un diamant,
blanc i il.luminat per la lluna. Acabàvem d'arribar
d'una piscina d'aigües sulfuroses. En ple hivern,
submergits en la creu del sud. Te la vaig haver de llegir
al Teatre Lliure per no morir. M'hauria estavellat
en un revolt de Mitre i vaig haver-me d'aturar.
Per sobreviure. Hi penso més amb desconeixement
que no pas amb rancúnia. ¿Va ser així? ¿Per què?
Digues-me, dius, i plegues a la cadira la roba de l'endemà.
El sac de dormir vermell em fa suar,
però estiro el matalàs fins fer-lo encaixar al terra.
Un lloro fa enrenou al matí. Un enrenou com aquests trens
de l'estació d'Austerlitz quan li dius que no te n'aniràs
al llit amb ell. Vaig mirar molts cops la casa del mar
quan l'avió iniciava la maniobra d'aterrar. ¿Ets allà?
I la Sally morta. ¿I el gos? ¿I el cavall?
¿I les platges enormes? Havies aparcat el sis-cents
al carreró lateral per venir al funeral. Sempre
asseguda a sobre els meus genolls. Et divertia.
¿Et fan companyia els fills, has conegut el plaer
de la carn sota l'impermeable groc?
Ningú no havia posat mai preu al teu cap
-ho deien les cartes que t'havia deixat sota el coixí.
¿Buscaves tu en el teu cos
l'experiència d'un cos distint?
De vegades el jardí fa net, reneix de l'heura
que li menjava la paret amb troncs pilosos,
durs, com cames lletges de dones boterudes.
Les rates s'hi han passejat sempre,
rates a sota els peus, als somnis,
rates que caguen el seu odi als meus budells,
i rates divertides, malabaristes,
en un fil de nit d'estiu en plena infància.
Sembla una boira de fantasmes. Impossible.
Tots morts. I són massa els morts.
I els colors són diferents, més apagats,
i la ràdio em fa plorar assegut als graons de l'escala
-freds, grisos, pigallats com un embotit-
mentre interpreten el himno nacional.
Una escala feta de mitjons de llana i de bufandes
que s'enfila fins al cel, un tobogan ferm
sota el filament trèmul de les bombetes de la llum.
Abans que els morts neixessin ja érem
llet en pols i sucre i tafetà de mosquitera.
¿Té la ginesta encara la mateixa olor de mel?,
pregunta Palinuros. Pregunta-li a l'home
que saluda des de dalt de la muntanya:
el reconeixeràs perquè duu pantalons curts
i una clenxa engominada damunt la calva
i recita amb accent francès:
“lupa doble, lupa sencilla...” Era un París
mític que he aprofitat al Corvo & Myer.
Vells espantadissos darrera d'una porta
que ens omplien les hores d'estiu.
Acostàvem una galleda d'aigua clara
i hi posàvem els peixos de colors
i cantaven els grills, o volaven papallones
i espiadimonis. Ja no en queden. Extingits.
Tots són morts en aquest silenci
de l'aigua espessa de l'hivern a la piscina.

Recordo el llotim verdosenc i les algues
com dits que ens encalçaven a la badia de Palma.
Va ser l'any que el Jordi gatejava
i ens banyàvem davant l'Hotel Mediterráneo.
A Cala Llonga suraven els paquets de tabac
com els taps de suro que lligàvem a les canyes de pescar.
El perill de la vida era un ham clavat al dit,
les nits eren plenes d'escarbats gegants, de jocs
salvatges per fer l'indi, d'excursions llunyanes,
d'una veu melosa que repetia: poseu discos.
¿On són per a tu les nits aquestes,
al fons de quin pou de la memòria que ens fa?
¿Les recordaran així els teus fills a Las Cruces,
ara que veuen llebres i esquirols i cada cosa
els és nova? ¿El temps de cadascú
té cap valor, forma part d'un temps sol, únic?
De vegades ens preguntàvem quina vida
tenia aquell ull verd a l'amulet de pedra,
¿creu que et continua protegint, o s'apaga
com un foc massa intens que no té qui l'alimenti?
¿I l'anellet? L'anell petit d'argent en un bateig
a l'altra meitat del segle. ¿Donarà força
a una dona que n'ajudarà una altra en la vellesa?
El record cada dia em buida una part de mi
i l'hi ofereix a aquella que no és. Paraules com àlbums
que mirarà al costat de la mare,
sorpresa de veure'n la part que li morí.
Paraules com caramells de gel que salten
quan obro la porta de la nevera que brunz
a la nit i ens acompanya. Alló que nosaltres
ens robem del que voldríem ser.

Has fet un exercici mnemotècnic
i, vés per on, sóc jo qui ara me'n recordo:
“un tres i un dos, que són cinc,
que és aquest número que ens agrada,
i un dos, que som nosaltres dos,
i trenta-set com els meus anys,
i seixanta-quatre com són els anys que tindràs
d'aquí deu anys.” Amb una tovallola
frego els grumolls de sang
que han quedat al terra d'aquest bany secret.
No importa que regalimi cames avall, desoladament.
Però alló que fa patir no és pas cap culpa
sinó adonar-nos de la força imparable
de tot el que és petit.
No arribarem a escola. No tindrem futur.
Havia empaitat una pilota, quan era nano,
i, si hi arribava abans que toqués a la paret,
“m'estima”, em deia. Un nen, un adolescent, un adult.
Morts i vius per un igual. Tots en mi.
Hi ha un gos al terrat i tens por que mossegui
però t'espanta més que no hi sigui,
que pugui ser massa tard per allò que el cor ens vol.
No serem allò que som. I, malgrat tot, ens sorprèn
com avancem: junts, descompartits, llunyans,
desitjant el cos i la ment i sempre la paraula.
Tanco la porta del cotxe amb un cop fort, dolgut,
i el so metàl.lic és una sotragada de l'univers,
l'avís brutal de com la solitud ens pot ferir.
Així que de seguida empaito un rostre, un color, un mot
o busco les paraules del perdó, desorientat.
¿Te'n recordes aquella nit ballant a l'Àfrica,
l'única blanca de tot el continent?
Molts són morts per fer-nos viure.

Que no quedi cap racó, que tot sigui dit.
Posant la salvació no en la paraula,
ni en el gest de la paraula,
ja que tot és només fragment del tot,
sinò en l'esperança de l'amor.
Aquesta llum és més forta que la llum,
és més enllà de tot. Més enllà del llit desfet
i el mirall que s'abaixa fins a fer-nos veure,
de biaix, que també som carn de la carn,
un univers concret que s'exhaureix i tremola
ple de delit, de llepades, de plaer, de mots bruts.
M'has posat el cap al cos d'una altra dona.
I aleshores em dol i t'agraeixo la presència,
el do sagnant de la veritat, sempre inconmensurable.
Mira l'esquirol que es frega les galtes,
s'atura a la placa de ciment, observa, avança.
No voldrà els bocins de pa que li doneu:
és lliure, vol ensenyar als fills, quan sigui vell
que l'ha fet viure l'orgull, el mirall de la quimera
on veia una sabatilla foradada, on veia un recorregut
domèstic en bicicleta, i no el sotmetiment a la raó
hipòcrita de l'espècie. A extingir, també.
Potser com ell s'extingeix -perdut, rar, brut-
amb una mà damunt el sexe i el teu nom als llavis:
“esquirolet, esquirolet, esquirolet...”

El teu esperit ¿no ha viscut en mi?
¿No sóc jo sang dels teus ossos?
¿El fill que alletes no és el meu fill?
Mira el savi que crida: ¡quin horror!
És més mesquí en la saviesa.
Podia pensar molt alt i rebaixar-me,
ser el gos, i l'ombra del gos,
el dit que anus endins et llepa,
emperador, suprem, esclau, parrac
de la delicia, del sentiment, de la raó tota.
Ho sóc per tu com es renova el dia
o un sol enlluernat completa l'ombra.
La mateixa cosa, diferent. L'altre.

A La Clota es barregen els drapaires de ferros vells
i horts amb llimoners i tomaqueres: un juliol ple.
Siempre le dije a tu cuñada que se equivocaba...,
diu una frase de Simenon en la grisor d'un escenari belga
-el llegia sovint en les migdiades de la mili
(¿m'enviaves tu les novel.les, Anna Pérez?).
¿Podré jo recordar els teus somnis?
¿La calaixera de conglomerat que havíem de baixar
perquè jo fos el senyor que després seria?
Tu pots explicar els meus somnis a mitja veu.
Digues als morts el dolor i la gelosia
al fons dels ulls, la por a morir,
la glopada de sang que s'agleva als budells.
Digues les paraules lentes que passen
de boca en boca, de sexe en sexe:
goig i plaer, com un mal cavalcant damunt meu,
en un terra esclau del gust que em dónes.
Cossos nus i entrellaçats de fa mil segles.
Transfiguració de l'aigua i del tronc
vertiginós. Ara són paraules d'un poema.
Salvades o traïdes, iguals o diferents.
Tanca la porta del jeep i enmig de la neu
escriu: més blanca en la llum.
(O més desconeguda, com l'ombra
que acompanya l'home exhaust enmig
de la tempesta.) Inexistent i pura, llimb
de les ànimes. Barca fosforescent de la mort.

La veu que venia del passadís
em destrossa l'ànima: carronya, voltor,
(I encara tu no els has vist en el desert,
una dona sola en el desert: una vella
que renta roba en un gibrell de llauna.)
Desig reconegut per mi en l'altre.
I llibertat odiada. Dèspota i mesell.
Només l'esma de la veu me'n salva:
que no em quedava cap racó sense explorar,
que em diguessis la vetlla i el son,
que ho tinguessis tot, que em devoressis, caníbal,
que m'esborressis amb la voluntat el dolor.
Per ser més en tu, anorreat del tot.
Mentre en els colors de la neu altres pateixen.
I a la cinta transportadora de l'aeroport:
deixem estar, que deies. Tortura per avançar.
Compràvem pulmó i el bullíem en una olla grossa
per als gossos. I cor fregit. I a la banyera érem tres,
o quatre, o cinc, segons les figures dels colors.
Escrostonades. Inexistents. Desaparegudes.
Mortes per a l'art com els altres en la vida.

No duia ulleres fosques però preguntava
per a què volia el passaport. Devia ser l'any 1969
i jo tenia penjada damunt la taula
una foto del camarada Ho Chi Minh.
Crema la soledat i no vull res.
Ningú no lluita per tu,
som la part abjecta de les coses.
En recordo els colors ara, a la neu.
Començar de nou i tenir vint anys a Muntaner
o a San José de Califòrnia, i no envejar-los.
El temps és una flama constant,
una arrel i una aigua reencarnada en tu.
Llegeixo el present en l'ahir i veig l'esfera
com avança. No vull morir. I moro.
I en el somni et demano que em xuclis l'ànima
que és un núvol blanc que et traspassaré en morir,
que em desfacis en tu com aquestes llavors
de plataner que recollim al parabrises del cotxe
i desfem entre els palmells de les mans. La primavera.

Passa el falcó, passa entre les boires
de pedra i de foc. ¿Recordes la fusta rodona?
És amb mi, dins la meva boca,
per llepar el teu cos. Fins que vingui
una altra mort, la de les ulleres fosques
i perfum de ziggurat i, amb els ulls oberts,
sapiguem que ens ha arribat l'hora més blanca.
Hi havia sang a les parpelles
i fregadissa al córrer els peus descalços.
Plorem el que perdrem, no allò que ja hem perdut.
Érem cendra d'un gos cansat que borda
i el dolor de cadascú un llop mut
a la gola. Hi ha cua a la carretera,
el trànsit no es belluga. Res no anirà
més de pressa, mai no podràs arribar-hi,
enrocat com aquests cotxes a la cua de la vida.
Desperta'm quan sentis que la llet
et puja al pit, dona-li les paraules antigues
-Mar, Pau, Rut...-, el vas d'aigua a la nit,
deixa'm que acosti els llavis al teu mugró.
Espantem la mort en un laberint
de plàstic. Llimones i taronges bellíssimes
fan dues safates de colors. Són
els vostres cossos tal como jo els veia
en l'ull del temps, al centre de l'illa.
En aquell poblet anglès només un dosser granat
i un cos estintolat contra la banyera,
i el sexe que s'hi rebatia amb ànsia i fúria.
Futur imperfecte. O el carbó encès que l'aigua
apaga amb espeternecs, que deia Leopardi.

I tu, que ets qui més dret té a figurar en el poema,
¿per què he esperat fins ara per dir-t'ho?
No sé com et deies i et recordo amb vaguetat,
una presència en una sala gran amb papers
i desordre i enrenou i, sobretot, llibertat.
Era el desembre de 1966, el dia abans de casar-me,
en un casalot de Bolton, a Anglaterra.
Ets un home gran, potser com el meu pare,
i devies ser més jove del que jo sóc ara.
Sempre t'he envejat, tot i que no, no és enveja,
sols que he volgut ser com et vaig veure sempre:
feliç i sense prejudicis, estimat i anàrquic,
amb l'americana esfilagarsada i les filles rosses
que caminen descalces per la casa i aquell colom
de la pau de Picasso penjat a la paret.
¿Quants anys deu fer que ets mort? Doncs jo,
un passavolant que s'estava aquella nit a casa vostra,
després de més de trenta, encare no he deixat mai
de recordar-te. Ets viu en mi, i no pas un estrany
sinó allò que he volgut ser, allò que he fet
de mi: a la casa sorollosa on hauria pogut néixer,
o a la de molts dels anys de la meva vida,
o dalt al Puig, o al tombar de Whiteladies,
a Aberdeen Road, o allà on les claus
m'han d'obrir demà l'enigma dels nous dies.
A ella li ho vaig explicar una vegada, després de fer l'amor,
que eres l'ombra misteriosa que m'empaita
o el pare que només vaig saber apreciar més tard
quan ja no podia dir-li que em faltava. I ara és just
que siguis aquí, desconegut i pròxim,
imatge del meu jo, record i futur
que m'ha fet buscar-te entre les ombres
que els dits dibuixen amb paraules,
bla negrós d'una esperança de ningú.

Construïm un teatri amb el passat ja mort
per moure-hi les veritats i les mentides.
Cada funció havia de ser més bona
i nova i lliure. Tranquil.la com la fi
que queda escrita en la sorra.
Senties el soroll dels porticons
i l'aixeta que no acabava de tancar
-que, sobretot, que em renti les mans-
i veies una dona que jugava a pilota amb el seu fill
al llarg passadís d'un pis de l'eixample.
Crèiem que podriem estimar-nos
i era una certesa fer del present passat
i passar el dit per tancar les parpelles del futur.
I ara és aquí, al teu costat,
i el seu son el dicta el poema
acompassat al ritme de la respiració.
Una mare i un fill, i una lletra creadora
que esdevé un núvol real, una mena d'alè
que permet que el dit del cor dibuixi un instant
allò que el futur serà: espai pur;
i uns matalassos a terra on esperar el temps
i la memòria d'un hotel dalt els turons
o d'uns ulls que et seguien fins aquí.
Més que l'arbre, i més que el vidre on crema
el sol i la substància de l'estiu. El ulls,
els teus ulls que canvien i es rendeixen
i em demanen la veritat resplendent
escampada a l'esquena. La meva mà
te n'ofereix aquests records. La vida
dels meus morts i una vida amb tu
-foc, crit i migdia- quan jo no hi sigui.



LOS MUERTOS

(Poema autobiográfico)

¿Quién eres tú?,
dice una voz en el teléfono en catalán.
O quizás dice: ¿qué es esto?
Ya no me acuerdo. Todos han muerto.
El grito y la palabra son estas manos
que rozan la luz y los huesos
de los muertos, Estas manos que han sacado
los gatitos de debajo de la madre y los han enterrado
en el hoyo oscuro -que los ahogue la tierra:
polvo de polvo, muerte en las manos.
Era una calle llena de hojas
y Próspero vacante -de viaje.
Un fragmento de luna roja entre sus libros,
un pájaro cayó por la chimenea
en el hogar: D.H. Lawrence
renacido de las cenizas, fénix.
Yo lo oía como a los pasos de un ladrón,
como un fax que repetía las llamadas
en la noche llena de temor insomne.
Y yo que andaba para perderme:
tengo que salir con unas amigas
y temo que me engañes con el engaño
y que el engaño sea más poderoso que la voluntad
de vivir: se me sale el corazón por la boca
y con los dedos busco la sangre de tu regla
para que los chupemos los dos. Y yo
que andaba para perderme, saliva y sangre,
y hacer pasar las horas y hacer pasar el miedo
cuello abajo, Finsbury Park abajo,
pasada la estación de autobuses, hasta el metro.
Como un zorro asustado, sentado en el parque,
hasta la hora de confesar el dolor
a una mujer extraña. Hay silencio,
hace frío en la calle. Todos han muerto.

Como un ciego toco las formas del pasado,
y casi no reconozco la luz, ni la esfera:
hay quien dice que me equivoco y hay quien dice
que me apoyará porque soy su hermano,
son dos formas de mí. Y los dos han muerto.
Duermo en el suelo del hospital y cuando me lo pide
le traigo la bacinilla para que pueda orinar
y lo ayudo a girarse, para que no le haga daño la pierna
o aviso avergonzado a la enfermera para decirle
que este joven con el “mono” se ha cagado en la cama.
Lo enterramos en verano y el ataúd olía mal
porque el cuerpo había empezado a descomponerse.
Aquí mismo, bajo la palmera, o en el huerto,
hablaba a gritos. La última fiesta o el aullido en la noche.
Mientras yo vivo como una memoria que se deshace
entre tus piernas, como una memoria
que es un fuego de hoy y de siempre que tiene que perdurar
dentro de ti. Te lo explico a ti, que no sabes nada,
para que seas el ángel que me regala nueva vida,
o la puta que me lame los testículos,
o la sombra que me proporciona el amor, y la palabra,
y el silencio, y el dolor, y la mentira que todo lo borra,
que borra las dolorosas prisiones del tiempo.
Me lo dice una voz en sueños. La serpiente en el corazón.

Quería pararme a tomar una cerveza
y nunca osaba entrar en ningún pub.
Vergüenza de vergüenzas. No es un sueño
ni una batalla con vencedores,
más bien una guerra: todo el mundo pierde.
Sangre y vísceras y un niño decapitado.
Veo las fotografías azuladas o sepias
con la ciudad despanzurrada por las bombas.
Y por la Gran Vía huyen hacia allí, hacia Francia, a pie,
con la maleta de madera. Los malparidos.
Te pido prestadas las lunas blancas y los fragmentos
de lo que dices, las alas de sangre
de una inteligencia desbordada, dolorosa:
si alisas la bola de papel de plata
que llevas en el bolsillo descubres
que todo el mundo tiene tumbas y espejos de muertos a quienes llora.
Son hijos, hermanos, padres, el primer amante,
y tú y yo, que no somos nada -pájaros sobre un árbol
que es deleite de la carne que sube y baja
como una lengua violenta o una sangre muy tibia.
Córtame las uñas de los pies, esparce la leche en tu espalda.
Te has dejado las luces del coche encendidas,
aquí desde donde contemplas la fourmillante cité.
La casa del Almirante es un sarcófago
y yo he olvidado la ventana abierta, es la desazón
de un amor que empieza, tímido, curioso,
torpe hasta confundir los nombres:
miedo a la muerte ahora mismo que inventamos la vida.

“Como tú no estás en casa”, repite la voz
de la criatura. Se duele de lo que duele y lo explica:
se pelean. El océano y el agua, la arena y la playa.
Y un elefante azul de cartón que espera en la cama
-casi parece fácil ser inocente, esperar
que las trompetas cubran la soberbia
bajo los escombros de las murallas-. Lámeme y espera
que yo te pueda lamer, un arco iridiscente
contra la muerte y un aceite aromático para que estires
las piernas lentamente hasta que la saeta te atraviese.
Veo los fragmentos en una unidad nueva:
La mariée mise à nu per ses célibataires, même.
Es tu espejo, mujer: aquí es donde duermen los hijos,
aquí es donde descansa tu cuerpo, aquí donde
la tortura es un chillido de pájaros que huyen
del convulso ajetreo metálico de los coches,
aquí donde arrullan las pesadillas de buitres y cuervos.
Y de repente tengo, tenía distintos pensamientos: estamos aquí
no para ser el uno para la otra sino para intentar comprender
lo que es diferente. Plumas de ave
contra la mezquindad y la venganza.
Manojos de pelos y polvo que se agruman en los rincones.
Oigo voces en la calle: niños que lloran,
hijos que dicen adiós a sus padres, chillidos de juegos,
risas y carrerillas hostigando a los palomos amodorrados.
Era nuestra vida, y todavía lo es,
y será la vida que verán en esta película descolorida.
Era un universo de sentidos y de emociones
con la razón al fondo, que amenazaba.

Ahora es un hombre mayor en la sala de urgencias,
un desconocido que llora, convulso, y repite:
mi hijo, mi hijo...
Recuerdo las palabras exactas
como tú cuando decías estoy enferma
para decirme que tenías la regla.
Son piedras que no se olvidan
en el espacio negro del pasado.
Llenan los bolsillos, pesan en el cuello.
¿Cuántos años hace que bordaste el dragón de fuego?
Llego tarde al hospital y ya no está,
su sollozo será el de los hermanos.
¿Sin rostro? No, me ofrece la leche por la mañana,
para el desayuno del nieto que ya va a la escuela.
¿Toses aú? Más injusta tiene que ser
la muerte de un hijo. Veo la señera
que se deshace cuarenta años después
al abrir el nicho en el cementerio de las Corts.
Como si pasara ahora. Me impresionó tanto
como no podía suponer que me impresionara,
un polvo que hoy se me deshace entre las manos.
Y tu padre como una sombra,
inexistente, y tú con la clavícula rota,
o calenturienta en una habitación de París.
Una vez me llenaste el cuerpo de pomada
y me ardía la piel y nos amabamos en el suelo,
también en Vallvidrera ante el hogar.
Tú más que yo, todos hemos vivido los muertos.
¿Qué queda? ¿Ves sombras por la noches?
¿Oyes voces que nos acompañan, que gimen,
que no se parecen en nada a las voces que éramos?

Y este otro padre, un niño de la guerra,
que pasea con una cesta de mimbre bajo el brazo
por si su padre lo ve desde la celda de la prisión.
Que sepa que piensa en él. Y que lo pierde.
Desaparecido. Desafecto. Muerto.
Nos tendríamos que haber encontrado: en casa de los vecinos,
en Sarriá, en el restaurante, en una clase.
Que el tiempo no se hubiera parado como tú
al salir de las monjas, con la amiga
que acompañas, y abandonas.
Qué esperanza gris para hacerte vivir siempre
cuando años después lo dejas en el hospital
y a la madre en la mutua y vienes corriendo a mí,
que el tiempo es nuestra agonía.
Una lágrima sobre la mancha del pasado,
obscena como un viaje que nos alejaría.
El ruido de la calle me rompe los sueños,
y tensas la sábana para con los ojos abiertos taparme.
Una mortaja.

Y a ti te oigo, por la noche, tosiendo tras la pared
en la casa de los recuerdos o dentro de la cueva
o en la caravana donde explicas como robáis
el chocolate de los moros en el frente del Ebro.
Vuelvo a empezar las ilusiones, o a ser un cobarde.
Estamos arriba, en La Conreria -”luna, lunita...”-
y corremos por los bosques, o exploramos minas llenas de telerañas,
o esperamos el toque lejano de la campana solitaria.
Un mundo muerto que guarda una mujer con escopeta.
Bebemos caliente el agua para que la leche condensada
no se deshaga. Dos armadillos cuelgan de las paredes
y los carniceros suben de Badalona los días de caza.
Los veo en una foto sepia de un tiempo que está muerto.
Y tú y yo que saltábamos de la muerte a la invención del mundo,
a un jeroglífico en color, nuevo cada día, imposible.
Coger el primer tren que sale, el último avión:
retar a la vida, ganar, perder, jugar siempre.
Terminar los afectos cansa, dejar escombros
y polvo por todas las casas derrumbadas.
Mira el dedo gordo del pie que sale por la zapatilla
mientras pedaleo haciendo acrobacias dentro de la nave.
¿Están a punto ya los espaguetis? Bésame.
¿Quieres que nos vayamos ahora y lo dejamos todo atrás:
el nombre, la tierra, la carne de la carne?

Recuerdo aquellas primeras sábanas manchadas y las coletas,
y una galería abierta de madera, en California,
Linda Nadolski, ¿y los delfines, dónde están?,
¿qué se ha hecho de ellos, dónde estamos nosotros?
¿Qué queda, del dolor, de la transparencia, del deseo?
¿Aún juegas a snooker y bebes Budweiser?
¿te acuerdas alguna vez, todavía estás viva?
La humedad se nos clava en los huesos
y la manta casi no calienta,
la primera noticia de la mañana por la radio
es la sentencia del proceso de Burgos.
¿Qué hacíamos los dos allí perdidos,
renegando de la conciencia de clase?
Comemos bocadillos de anchoa en un cuarto de hotel
y veo lagartijas que se pelean por un trozo de tomate.
Improvisaciones del sueño y de la noche jugando con el poder
de la distancia. ¿Fuimos jóvenes, verdad?
Ahora los hijos son padres y tú, entonces,
todavía no has nacido. Déjame entrarte,
entrarte carne adentro. Ahora soy yo que me saco
la bata verde y telefoneo a alguien en casa:
están bien y es un niño,
o se mantiene constante, se lo ha comido todo
y hemos corrido por el pasillo. O telefoneo:
no contesta nadie, no me esperes,
ahora llego, te quiero, tengo la llave.
Todos están muertos, sin oxígeno.
Y tú y yo hagamos el amor con desesperación
como si este deseo tuviera que salvarnos
de las horas que vendrán, solos con nada,
o con los nombres de la sombra y los olores.

Y tú, Fiona Alexander, muerta en una carretera de México
mientras preparabas un rodaje, ¿me recuerdas?
Recitamos Pessoa, Tabaqueria,
en casa de Gurrola. ¿Vive? ¿Ha muerto?
Yacía sobre tu entarimado en un colchón,
souffrant per culpe de Airín, si es que hay culpas.
Una tarde, años más tarde, aparecería
arriba del Puig en un coche de alquiler
-manchas en las paredes de la memoria.
Como esta mujer gorda, de grandes pechos,
que me toca el vientre en un sueño y te tengo que prometer
que no eres tú, pequeña mía, ardillita.
Me he bañado en el riachuelo de Palenque
bajo la máscara dorada del día
mientras el hombre de la pistola conducía
por las carreteras del Yucatán.
Y en San Cristobal dormimos juntos,
abrazados en un cuarto de madera, gringos.
Tenías los pechos duros y jóvenes y era el último día ya.
¿Lo has recordado alguna vez, recordarías mi nombre?
Era una dirección de California, un cuerpo de arena,
una casa más para la muerte.
Subiste para hablar de Cuba
y me trajiste una chica a la cama.
Tenías una estufa de petróleo para calentar el piso
que compartías con un chico con un solo brazo, rubio,
fantasmagórico, y yo andaba por las calles de Bristol,
Anduve toda una noche, un muerto en vida.
Aprendía el lado de la sombra y el abismo rojo
que hay en mí, y a dejar la piedra del recuerdo
donde no hiciera daño. Me he visto uno,
andando bajo la lluvia como andan los muertos.
Hecho de deseo, de tiempo, de olvido,
hecho de recuerdos de las cosas que fueron
y de muchas más que son ahora porque entonces fueron.
Deja un momento de fregar los platos, Toni Turull,
y ven y siéntate a mi lado. Dime cómo será.
¿Es cierto que después de tanto temor y sufrimiento
veías una luz que te hacía sonreír
y que casi podías tocar?

A vivir con la verdad lo he aprendido de ti, chica.
Déjame que te saque los ojos y beba la manchita
negra como te bebo los pechos con que has amamantado a los hijos.
¿Te acuerdas cuando en la cama me rociaste
con agua, o cuando bailabas para cogerme la mano
en el momento de decir adiós? En verano subías a la azotea
o andabas entre mis sueños como un aviador
convertido en un pequeño sello de gasolinera.
Había una serpiente aplastada en el camino.
He escrito con letra pequeña, temblando, entre los camiones,
y me has buscado desde una cabina en la autopista.
¿Qué hace el deseo, qué tipo de hacinamiento
hecho de carencias y piedrecitas, de posesión y de ausencia?
Quizás es una escalera hecha de escombros, de trozos de vidrio
que cortan las plantas de los pies. Había siempre,
empotrados en lo alto de las tapias, crueles
y brillando al sol como un diente postizo que perdura.
Consentimiento y en las manos una sangre dulce
que ahora te mana por las piernas casi en cuajarones
y no puedes contener. Te parece que revientas, me escribes.
Y siempre con la verdad miramos el sol que se oculta.
Pero la palabra perdura. La felicidad está sola,
independiente. Y con los dedos la mojamos en el plato.
Déjame que te traiga la niña para que le des el pecho.

No sé como os recordaré
ni si me podréis recordar.
¿Recordaréis al poeta del bastón que admiro
y el saxo que nos acompañaba en Sobremunt?
Bajábamos temprano por la mañana y la calle estaba llena
de piulidos, con un oreo fresco que columpiaba los árboles,
y yo pensaba que era suficiente: que tuvierais un día
este recuerdo feliz y pudierais decir
qué bueno era vivir junto a nuestro padre.
Y así también yo comprendía que era bueno
buscar un rincón perdido del tiempo, ganarnos
vida al precio del mal dolor, obtener el chispazo
cuando todo es ceniza hostil. Y aunque no lo recordéis,
aquel momento, veréis un sol que se aclara
de madrugada, y sabréis que estabais, que os habéis hecho.
Y que nosotros lo buscábamos. Y mucho más tarde sabréis
el precio y conoceréis estos ojos
y comprenderéis el paraíso y la prisión
y la mano que hurgaba en la felicidad
para cortar el cordón y liberárnosla.

También caen las alas de las palabras,
las palabras que pronunciaba en la cabina telefónica:
estoy aquí abajo, ahora subo. Una especie de grieta
en el espacio.Han trasladado la cabina más lejos,
ni siquiera es un inconveniente. Aquello que ya no es
ya no nos importa. Una estrella en el norte era la edad
de la inocencia. No de la mía, tan fina.
Quizás el pisito de Mariano Cubí donde saludo a Barral
también muerto, y la cama tan estrecha que a mediodía
tú y yo compartíamos. Era el tono grave de la voz
lo que los unía, ¿verdad? Renaces
en la otra cama, la grande, desnuda, dormida,
mientras unos ojos te resiguen con deleite
y con la mano me busco el sexo.
Contigo o a solas, hasta la muerte del dictador.
Bajamos de la montaña con la alegría desatada.
¿Y tú, como eran los años para ti?
¿Pensabas, temías ya la muerte de otro,
tu muerte, el desconocimiento,
la desesperación? ¿Lo recuerdas?
¿Quieres acordarte? Puedes cogerte fuerte a mí
y decírmelo, o dejar que el agua lo borre:
son gotas lentas que se deslizan por el cristal del coche,
empiezan a encenderse las luces de Navidad.
No tenemos tiempo para nada, ni para unas alas de juguete,
ni para un litro de orines monumental.
Te amo, dice el caracol mágico,
y de pronto estamos en la calle de Carrencà.
Donde fuimos el año de la helada.

El Tongariro se alza en la noche como un diamante,
blanco e iluminado por la luna. Acabábamos de llegar
de una piscina de aguas sulfurosas. En pleno invierno,
sumergidos en la cruz del sur. Te la tuve que leer
en el Teatre Lliure para no morir. Me habría estrellado
en una curva de Mitre y tuve que pararme.
Para sobrevivir. Pienso más con desconocimiento
que con rencor. ¿Fue así? ¿Por qué?
Dime, dices, y doblas en la silla la ropa del día siguiente.
El saco de dormir rojo me hace sudar,
pero estiro el colchón hasta hacerlo encajar en el suelo.
Un loro arma jaleo por la mañana. Un jaleo como el de estos trenes
de la estación de Austerlitz cuando le dices que no te irás
a la cama con él. Miré muchas veces la casa de la playa
cuando el avión iniciaba la maniobra de aterrizaje. ¿Estás allí?
Y la Sally muerta. ¿Y el perro? ¿Y el caballo?
¿Y las playas inmensas? Habías aparcado el seiscientos
en el callejón lateral para ir al funeral. Siempre
sentada sobre mis rodillas. Te divertía.
¿Te hacen compañía los hijos, has conocido el placer
de la carne bajo el impermeable amarillo?
Nadie había puesto nunca precio a tu cabeza
-lo decían las cartas que te habían dejado bajo la almohada.
¿Buscabas tú en tu cuerpo
la experiencia de un cuerpo distinto?
A veces el jardín se limpia, renace de la hiedra
que le comía la pared con troncos pilosos,
duros, como feas piernas de mujeres rechonchas.
Las ratas se han paseado siempre,
ratas bajo los pies, en los sueños,
ratas que cagan su odio en mis tripas,
y ratas divertidas, malabaristas,
en un trozo de noche de verano en plena infancia.
Parece una niebla de fantasmas. Imposible.
Todos han muerto. Y hay demasiados muertos.
Y los colores son diferentes, más apagados,
y la radio me hace llorar sentado en los escalones de la escalera
-fríos, grises, pecosos como un embutido-
mientras interpretan el himno nacional.
Una escalera hecha de calcetines de lana y de bufandas
que se ensarta hasta el cielo, un tobogán seguro
bajo el filamento tembloroso de las bombillas de la luz.
Antes de que los muertos naciesen ya éramos
leche en polvo y azúcar y tafetán de mosquitera.
¿Tiene la retama aún el mismo olor de miel?,
pregunta Palinuros. Pregúntale al hombre
que saluda desde lo alto de la montaña:
lo reconocerás porque lleva pantalón corto
y una crencha engominada sobre la calva
y recita con acento francés:
“lupa doble, lupa sencilla...” Era un París
mítico que he aprovechado en el Corvo & Myer.
Viejos asustadizos detrás de una puerta
que nos llenaban las horas de verano.
Acercábamos un cubo de agua clara
y metíamos los peces de colores
y cantaban los grillos, o volaban mariposas
y libélulas. Ya no quedan. Extinguidos.
Todos han muertos en este silencio
de agua espesa de invierno en la piscina.

Recuerdo el lodo verdoso y las algas
como dedos que nos acosaban en la bahía de Palma.
Fue el año que Jordi gateaba
y nos bañábamos ante el Hotel Mediterráneo.
En Cala Llonga flotaban los paquetes de tabaco
como los tapones de corcho que atábamos en las cañas de pescar.
El peligro mortal era un anzuelo clavado en el dedo,
las noches estaban llenas de escarabajos gigantes, de juegos
salvajes para hacer el indio, de excursiones lejanas,
de una voz melosa que repetía: poned discos.
¿Dónde están para ti estas noches,
en el fondo de qué pozo de la memoria que nos hace?
¿Las recordarán así tus hijos en Las Cruces,
ahora que ven liebres y ardillas y cada cosa
les parece nueva? ¿El tiempo de cada cual
tiene algún valor, forma parte de un tiempo solo, único?
A veces nos preguntábamos qué vida
tenía aquel ojo verde en el amuleto de piedra,
¿cruz que te continúa protegiendo, o se apaga
como un fuego demasiado intenso que no tiene quién lo alimente?
¿Y el anillito? La sortija pequeña de plata en un bautizo
en la otra mitad del siglo. ¿Dará fuerza
a una mujer que ayudará a otra en la vejez?
El recuerdo cada día me vacía de una parte de mí
y se la ofrece a aquella que no es. Palabras como álbumes
que mirará junto a la madre,
sorprendida de ver la parte que le murió.
Palabras como carámbanos de hielo que saltan
cuando abro la puerta de la nevera que zumba
por la noche y nos acompaña. Lo que nosotros
nos robamos de lo que querríamos ser.

Has hecho un ejercicio mnemotécnico
y, mira por dónde, soy yo quien ahora me acuerdo:
“un tres y un dos, que son cinco,
que es este número que nos gusta,
y un dos, que somos nosotros dos,
y treinta y siete como mis años,
y sesenta y cuatro cómo los años que tendrás
dentro de diez años.” Con una toalla
friego los grumos de sangre
que han quedado en el suelo de este baño secreto.
No importa que resbale por las piernas, desoladamente.
Pero lo que hace sufrir no es ninguna culpa
sino darnos cuenta de la fuerza imparable
de todo lo que es pequeño.
No llegaremos a la escuela. No tendremos futuro.
Había perseguido una pelota, cuando era niño,
y, si llegaba antes de que tocara la pared,
“me quiere”, me decía. Un niño, un adolescente, un adulto.
Muertos y vivos por igual. Todos en mí.
Hay un perro en la azotea y tienes miedo que te muerda
pero te asusta más que no esté,
que pueda ser demasiado tarde para lo que el corazón nos desea.
No seremos lo que somos. Y, a pesar de todo, nos sorprende
como avanzamos: juntos, separados, lejanos,
deseando el cuerpo y la mente y siempre la palabra.
Cierro la puerta del coche con un fuerte golpe, dolido,
y el sonido metálico es una sacudida del universo,
el aviso brutal de cómo la soledad nos puede herir.
Así que enseguida exploro un rostro, un color, una palabra
o busco las palabras del perdón, desorientado.
¿Recuerdas aquella noche bailando en África,
única blanca en todo el continente?
Muchos han muertos para hacernos vivir.

Que no quede ningún rincón, que todo sea dicho.
Poniendo la salvación no en la palabra,
ni en el gesto de la palabra,
puesto que todo es sólo fragmento del todo,
sinò en la esperanza del amor.
Esta luz es más fuerte que la luz,
está más allá de todo. Más allá de la cama deshecha
y el espejo que se baja hasta hacernos ver,
al bies, que también somos carne de la carne,
un universo concreto que se agota y tiembla
lleno de deleite, de lamidas, de placer, de palabras sucias.
Me has hecho pensar en el cuerpo de otra mujer.
Y entonces me duele y agradezco tu presencia,
el don sangriento de la verdad, siempre inconmensurable.
Mira la ardilla que se roza las mejillas,
se para en la placa de cemento, observa, avanza.
No querrá los pedazos de pan que le déis:
es libre, quiere enseñar a los hijos, cuando sea vieja
que la ha hecho vivir el orgullo, el espejo de la quimera
donde veía una zapatilla agujereada, donde veía un recorrido
doméstico en bicicleta, y no el sometimiento a la razón
hipócrita de la especie. A extinguir, también.
Quizás como él se extingue -perdido, raro, sucio-
con una mano sobre el sexo y tu nombre en los labios:
“ardillita, ardillita, ardillita...”

Tu espíritu ¿no ha vivido en mí?
¿Yo no soy sangre de tus huesos?
¿El hijo que amamantas no es mi hijo?
Mira al sabio que llama: ¡qué horror!
Es más mezquino en la sabiduría.
Podía pensar muy alto y rebajarme,
ser el perro, y la sombra del perro,
el dedo que ano adentro te lame,
emperador, summum, esclavo, harapo
de la delicia, del sentimiento, de la razón toda.
Lo soy por ti cómo se renueva el día
o un sol deslumbrado completa la sombra.
Lo mismo, diferente. El otro.

En La Clota se mezclan los chatarreros de hierros viejos
y huertos con limoneros y tomateras: un julio pleno.
Siempre le dije a tu cuñada que se equivocaba...,
dice una frase de Simenon en un gris escenario belga
-lo leía a menudo en las siestas de la mili
(¿me enviabas tú las novelas, Ana Pérez?).
¿Podré yo recordar tus sueños?
¿La cómoda de conglomerado que teníamos que bajar
para que yo fuera el señor que después sería?
Tú puedes explicar mis sueños a media voz.
Di a los muertos el dolor y los celos
en el fondo de los ojos, el miedo a morir,
el sorbo de sangre que se cuaja en las tripas.
Di las palabras lentas que pasan
de boca en boca, de sexo en sexo:
gozo y placer, como un mal cabalgando sobre mí,
en un suelo esclavo del gusto que me das.
Cuerpos desnudos y entrelazados de hace mil siglos.
Transfiguración del agua y del tronco
vertiginoso. Ahora son palabras de un poema.
Salvadas o traicionadas, iguales o diferentes.
Cierra la puerta del jeep y en medio de la nieve
escribe: más blanca en la luz.
(O más desconocida, como la sombra
que acompaña al hombre exhausto en medio de la
tormenta.) Inexistente y pura, limbo
de las almas. Barca fosforescente de la muerte.

La voz que llegaba del pasillo
me destroza el alma: carroña, buitre,
(Y tú aún no los has visto en el desierto,
una mujer sola en el desierto: una vieja
que lava ropa en un barreño de lata.)
Deseo reconocido por mí en el otro.
Y libertad odiada. Déspota e insensible.
Sólo el esfuerzo de la voz me salva:
que no me quedaba ningún rincón sin explorar,
que me dijeras la vela y el sueño,
que lo tuvieras todo, que me devoraras, caníbal,
que me borraras con la voluntad el dolor.
Para ser más en ti, aniquilado del todo.
Mientras en los colores de la nieve otros sufren.
Y en la cinta transportadora del aeropuerto:
dejémoslo estar, decías. Tortura para avanzar.
Comprábamos pulmón y lo hervíamos en una olla grande
para los perros. Y corazón frito. Y en la bañera éramos tres,
o cuatro, o cinco, según las figuras de los colores.
Descostradas. Inexistentes. Desaparecidas.
Muertas para el arte como los otros en la vida.

No llevaba gafas oscuras pero preguntaba
para que quería el pasaporte. Debía de ser en 1969
y yo tenía puesta sobre la mesa
una foto del camarada Ho Chi Minh.
Quema la soledad y no quiero nada.
Nadie lucha por ti,
somos la parte abyecta de las cosas.
Recuerdo los colores ahora, en la nieve.
Empezar de nuevo y tener veinte años en Muntaner
o en San José de California, y no envidiarlos.
El tiempo es una llama constante,
una raíz y una agua reencarnada en ti.
Leo el presente en el ayer y veo como avanza
el reloj. No quiero morir. Y muero.
Y en el sueño te pido que me chupes el alma
que es una nube blanca que te traspasaré al morir,
que me deshagas en ti como estas semillas
de platanero que recogemos en el parabrisas del coche
y deshacemos entre las palmas de las manos. La primavera.

Pasa el halcón, pasa entre las nieblas
de piedra y de fuego. ¿Recuerdas la madera redonda?
Está conmigo, dentro de mi boca,
para lamer tu cuerpo. Hasta que venga
otra muerte, la de las gafas oscuras
y perfume de zigurat y, con los ojos abiertos,
sepamos que nos ha llegado la hora más blanca.
Tenía sangre en los párpados
y fricción al correr los pies descalzos.
Lloramos lo que perderemos, no lo que ya hemos perdido.
Éramos ceniza de un perro cansado que ladra
y el dolor de cada cual un lobo mudo
en la garganta. Hay caravana en la carretera,
el tráfico no se mueve. Nada irá
más deprisa, nunca podrás llegar,
enrocado como estos coches en la caravana de la vida.
Despiértame cuando notes que la leche
te sube al pecho, dale las antiguas palabras
-Mar, Pau, Rut...-, el vaso de agua por la noche,
déjame que acerque los labios a tu pezón.
Asustamos a la muerte en un laberinto
de plástico. Limones y naranjas bellísimas
forman dos bandejas de colores. Son
vuestros cuerpos tal como yo los veía
en el ojo del tiempo, en el centro de la isla.
En aquel pueblecito inglés sólo un dosel granate
y un cuerpo apuntalado contra la bañera,
y el sexo que se rebatía con ansia y furia.
Futuro imperfecto. O el carbón encendido que el agua
apaga a patadas, como decía Leopardi.

Y tú, que eres quien más derecho tiene a figurar en el poema,
¿por qué he esperado hasta ahora para decírtelo?
No sé como te llamabas y te recuerdo vagamente,
una presencia en una sala grande con papeles,
desorden y ajetreo y, sobre todo, libertad.
Fue en diciembre de 1966, el día antes de casarme,
en un caserón de Bolton, en Inglaterra.
Eres un hombre mayor, quizás como mi padre,
y debías de ser más joven de lo que soy yo ahora.
Siempre te he envidiado, a pesar de que no, no es envidia,
sólo que he querido ser como te vi siempre:
feliz y sin prejuicios, querido y anárquico,
con la americana deshilachada y las hijas rubias
que andan descalzas por la casa y aquel palomo
de la paz de Picasso colgado en la pared.
¿Cuántos años hará que has muerto? Pues yo,
un transeúnte que estaba aquella noche en vuestra casa,
después de más de treinta años, aún no he dejado
de recordarte. Estás vivo en mí, y no como un extraño
sino como lo que he querido ser, lo que he hecho
de mí: en la casa ruidosa dónde habría podido nacer,
o en la de muchos años de mi vida,
o arriba en el Puig, o a la vuelta de Whiteladies,
en Aberdeen Road, o allí donde las llaves
me han de abrir mañana el enigma de los nuevos días.
A ella se lo expliqué una vez, después de hacer el amor,
que eras la sombra misteriosa que me persigue
o el padre que sólo supe apreciar más tarde
cuando ya no podía decirle que me hacía falta. Y ahora es justo
que estés aquí, desconocido y próximo,
imagen de mi yo, recuerdo y futuro
que me ha hecho buscarte entre las sombras
que los dedos dibujan con palabras,
blando negruzco de una esperanza de nadie.

Construimos un teatrito con el pasado ya muerto
para mover las verdades y las mentiras.
Cada función tenía que ser más buena
y nueva y libre. Tranquila como el fin
que queda escrito en la arena.
Oías el ruido de los postigos
y el grifo que no acababa de cerrar
-sobre todo, que me lave las manos-
y veías una mujer que jugaba a la pelota con su hijo
en el largo pasillo de un piso del ensanche.
Creíamos que podríamos amarnos
y era una seguridad hacer del presente pasado
y pasar el dedo para cerrar los párpados del futuro.
Y ahora está aquí, a tu lado,
y su sueño lo dicta el poema
acompasado al ritmo de la respiración.
Una madre y un hijo, y una letra creadora
que se convierte en una nube real, una especie de aliento
que permite que el dedo del corazón dibuje un instante
lo que será el futuro: espacio puro;
y unos colchones en el suelo donde esperar el tiempo
y la memoria de un hotel sobre los cerros
o de unos ojos que te seguían hasta aquí.
Más que el árbol, y más que el cristal donde quema
el sol y la sustancia del verano. Los ojos,
tus ojos que cambian y se rinden
y me piden la verdad resplandeciente
desparramada detrás. Mi mano
te ofrece estos recuerdos. La vida
de mis muertos y una vida contigo
-fuego, grito y mediodía- cuando yo no esté.


Francesc Parcerisas
(Versión de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 09 Jun 2016, 04:41

.


De Dos dies més de sud (Dos días más de sur), 2006:



EL MOMENT DEL PROU:

Dins el moment del més
hi ha els moments del prou:
prou de l'estretor del molt
i prou del volcà del poc;
prou escorça del matí,
prou nit de magatzems i vidre,
prou passió del carrer, detergents,
túnels, plomalls, divendres dels llops,
mingitoris al fons de les torres
de la memòria...
Prou del quasi,
prou del gaire,
prou del tot,
prou del mica en mica.
Té els peus inflats, i els canells,
i aspira dins una bossa de plàstic.
Té la panxa botida, el munyó gangrenat,
l'enfisema que l'ofega.
Prou del cuc, del vedell,
del tauró, de l'ocell verd que refila.
Prou del prou, prou del silenci,
prou del son. Ara separem la claror
de les tenebres i diem:
com era diferent el primer dia,
caldrà que hi tornem un altre cop-
El món està mal fet, la torrada cremada,
prou dels ulls i del cristall,
prou de les famílies als jardins.
No cal que res comenci; prou, prou.



EL MOMENTO DEL BASTA:

Dentro del momento del más
hay los momentos del suficiente:
basta de la estrechez del mucho
y basta del volcán del poco;
suficiente corteza de la mañana,
basta de la noche de almacenes y vidrio,
basta de la pasión de la calle, detergentes,
túneles, penachos, viernes de los lobos,
mingitorios en el fondo de las torres
de la memoria...
Basta del casi,
basta del mucho,
basta del todo,
basta del poco a poco.
Tiene los pies hinchados, y las muñecas,
y aspira dentro de una bolsa de plástico.
Tiene la barriga hinchada, el muñón gangrenado,
el enfisema que lo ahoga.
Basta del gusano, del ternero,
del tiburón, del pájaro verde que gorjea.
Basta del basta, basta del silencio,
basta del sueño. Ahora separamos la claridad
de las tinieblas y decimos:
qué diferente era el primer día,
hará falta que volvamos otra vez-
El mundo está mal hecho, la tostada quemada,
basta de los ojos y del cristal,
basta de las familias en los jardines.
No hace falta que nada empiece; basta, basta.


SETMANA SANTA

Surt una mica ajupit del cotxe
i es redreça amb un gest, amb por
d'arrossegar els peus. Al forn
compra una barra de pa
que paga amb monedes d'un grapat
que duu a la butxaca.
Encén els llums de la casa,
foragita l'ombra que ha deixat
tort el marc d'un quadre.
Canvia l'abric per un jersei vell.
Sopa davant la tele mentre fulleja
amb desesma un diari gratuït.
Despenja el telèfon per si hi ha missatges;
obre i tanca la nevera buida.
La vida és una puta venjativa
que li passa comptes amb el verdet
brut d'una ràbia encalmada.
Existir és fosc, ja no xucla llet
d'una dona. Déu no existeix.
Ha mort el Fill; ara el Pare és sol.
Mals temps per a la lírica. Agafa
un ganivet i amb la tinta dels ulls
escriu aquest poema.



SEMANA SANTA

Sale un poco agachado del coche
y se endereza con un gesto, con miedo
de arrastrar los pies. En el horno
compra una barra de pan
que paga con monedas de un puñado
que lleva en el bolsillo.
Enciende las luces de la casa,
echa la sombra que ha dejado
torcido el marco de un cuadro.
Cambia el abrigo por un jersey viejo.
Cena delante de la tele mientras hojea
con desánimo un diario gratuito.
Descuelga el teléfono por si hay mensajes;
abre y cierra la nevera vacía.
La vida es una puta vengativa
que le pasa cuentas con el verdín
sucio de una rabia calmosa.
Existir es oscuro, ya no chupa leche
de una mujer. Dios no existe.
Ha muerto el Hijo; ahora el Padre está solo.
Malos tiempos para la lírica. Coge
un cuchillo y con la tinta de los ojos
escribe este poema.


ALESHORES

Aleshores amb les mans
li acaronava el cap,
aleshores amb els braços
li estrenyia el cos,
aleshores amb el dit
li arrencava els ulls,
aleshores amb les dents
li rosegava el fetge,
aleshores amb les urpes
li esqueixava els records,
aleshores amb els mugrons
l'amamantava amb llet d'odi,
aleshores amb la llengua
li deia Senyor, Senyor,
només ho faig per amor,
perquè ens has promès
que aquest pa és el teu cos
i aquest vi la teva sang.



ENTONCES

Entonces con las manos
le acariciaba la cabeza,
entonces con los brazos
le estrechaba el cuerpo,
entonces con el dedo
le arrancaba los ojos,
entonces con los dientes
le mordisqueaba el hígado,
entonces con las zarpas
le rasgaba los recuerdos,
entonces con los pezones
le amamantaba con leche de odio,
entonces con la lengua
le decía Señor, Señor,
sólo lo hago por amor,
porque nos has prometido
que este pan es tu cuerpo
y este vino tu sangre.


Francesc Parcerisas
(Versiones de Pedro Casas Serra)


(continuará)


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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 10 Jun 2016, 04:34

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De Dos dies més de sud (Dos días más de sur), 2006:


ESPELMA

¿Quina importància poden tenir
les escletxes de llum al porticó
i el fil d'aire que remou
el silenci com el ble
que apagaves amb els dits?
Ens deies: “mai no em cremo”,
i t'admiràvem amb ulls esbalaïts
com una nit de reis.
Ara que sembla que tot s'acabi
encara veig com m'atanses als ulls
el capciró humit dels dits
i dius: “la foscor tampoc no crema”.



VELA

¿Qué importancia pueden tener
las rendijas de luz en el postigo
y el hilo de aire que remueve
el silencio como el pábilo
que apagabas con los dedos?
Nos decías: “nunca me quemo”,
y te admirábamos con ojos atónitos
como una noche de reyes.
Ahora que parece que todo se acabe
todavía veo como me acercas a los ojos
las puntas húmedas de los dedos
y dices: “la oscuridad tampoco quema”.


ARBRE VELL, II

El que hi havia en l'arbre, hi és;
perquè tot allò que fou, és.
Només cal la mà que hi descansa
i que li diu: “vine”.
Perquè la mà és ell: arbre i pensament
i temps que et vol i et busca
per sobreviure en tu
perquè si penses el ser, ets;
i, si penses el buit del ser, ets el buit.
Acosta la mà per donar-me certesa,
gairebé com si voler i ser
haguessin d'ajuntar-se als llavis
on som, nosaltres, arbre.
On jo sóc la teva escorça
i tu el buit que em crema.



ÁRBOL VIEJO, II

Lo que había en el árbol, está;
porque todo lo que fue, es.
Sólo hace falta la mano que descansa
y le dice: “ven”.
Porque la mano es él: árbol y pensamiento
y tiempo que te quiere y te busca
para sobrevivir en ti
porque si piensas el ser, eres;
y, si piensas el vacío del ser, eres el vacío.
Acerca la mano para darme certeza,
casi como si querer y ser
tuvieran que juntarse en los labios
donde somos, nosotros, árbol.
Donde yo soy tu corteza
y tú el vacío que me quema.


COLORS

Ara que us ensenyo a rentar els pinzells
al palmell ensabonat de la mà
veig en els colors que es dissolen
un ordre antic de les coses.
Allò que ajudava la imaginació
ara se'ns esborra, com els anys esborren
la pell negra de paraules velles
que ja sols són reals dins meu.
Fregueu fort els pinzells al sabó
fins que una escuma espessa
dissolgui a la mà els olis
i deixi la carn tova, adormida,
com una paleta rosada i innocent,
com el somriure blanc dels morts,
com el blau cobalt que és el futur,
o com la llum caoba del record
des d'on la il.lusió infantil vigila
les parets on amagueu les vostres pors.



COLORES

Ahora que os enseño a lavar los pinceles
en la palma enjabonada de la mano
veo en los colores que se disuelven
un orden antiguo de las cosas.
Aquello que ayudaba la imaginación
ahora se nos borra, como los años borran
la piel negra de palabras viejas
que ya sólo son reales dentro de mí.
Rozáis fuerte los pinceles en el jabón
hasta que una espuma espesa
disuelva en la mano los aceites
y deje la carne blanda, dormida,
como una paleta rosada e inocente,
como la sonrisa blanca de los muertos,
como el azul cobalto que es el futuro,
o como la luz caoba del recuerdo
desde donde la ilusión infantil vigila
las paredes donde escondéis vuestros miedos.


Francesc Parcerisas
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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 11 Jun 2016, 05:12

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De Dos dies més de sud (Dos días más de sur), 2006:


CONTE

Tinc cinquanta-cinc anys
i veig la nit de xocolata.
El sol s'ha post lentament
darrere el crepuscle de torró
i, a banda i banda de la pared,
el pensament insadollable
deixa d'ajustar-se la corbata
i s'ajup amb l'olor de la gangrena.
Uns nens corren carrer avall
empaitant una pilota groga que xiscla
com una lluna de sucre candi.
Jo, que mai no havia encertat a veure l'ogre
-ni el carreró d'ullals grisos,
ni sota la passió de melmelada
que fan els fanalets de gas-,
sé que l'edat em duu una por tranquil.la.
Ara, de sobte, en estendre la mà
veig l'ossada prima del pollastre;
un caramel que el temps
llepa engabiat entre barrots.
La memòria és voraç
i el raonament són molles de pa
que no saben dir-me com era el món
i recorden, a penes, qui era jo.



CUENTO

Tengo cincuenta y cinco años
y veo la noche de chocolate.
El sol se ha puesto lentamente
tras el crepúsculo de turrón
y, a ambos lados de la pared,
el pensamiento insaciable
deja de ajustarse la corbata
y se agacha con el olor de la gangrena.
Unos niños corren calle abajo
persiguiendo una pelota amarilla que chilla
como una luna de azúcar candi.
Yo, que nunca había acertado a ver el ogro
-ni el callejón de colmillos grises,
ni bajo la pasión de mermelada
que hacen los farolillos de gas-,
sé que la edad me trae un miedo tranquilo.
Ahora, de repente, al extender la mano
veo la osamenta delgada del pollo;
un caramelo que el tiempo
lame enjaulado entre barrotes.
La memoria es voraz
y el razonamiento son migas de pan
que no saben decirme como era el mundo
y recuerdan, apenas, quién era yo.


TÍPEX

L'ala del àngel és el dit
amb què toques aquesta capa molt fina
del típex. Espessa com un gel
que glaça el passat per fer possible que la felicitat
sigui desert de sorra blanca a ple estiu.
També les teves mans reposen damunt aquest coixí:
calor xafogosa i sorra freda de la por.
Amb tot, si l'aixeques a contrallum,
veuràs el traç d'allò que ens ha fet ser:
les hores plenes d'ampolles buides que suren
a la deriva i n'omplen els minuts indefensos,
imperfectes. Talment l'infern i el paradís
que es transparenten en una agonia única
com déus maldestres i enutjats
sorpresos caminant de nit pels carrers del mal temps.
O com Ulisses, mogut amb crueltat i malaptesa
pel desig de retornar a la casa vella
i esborrar la petja blanca d'existir.
Suca'm al blanc golut, sacseja'm,
no deixis endurir en les nits tan quietes
aquest borralló de neu perfecte
que és l'ara.



TÍPEX

El ala del ángel es el dedo
con que tocas esta capa muy fina
del típex. Espesa como hielo
que hiela el pasado para hacer posible que la felicidad
sea desierto de arena blanca en pleno verano.
También tus manos reposan sobre esta almohada:
calor bochornoso y arena fría del miedo.
Pese a todo, si lo levantas a contraluz,
verás el trazo de aquello que nos ha hecho ser:
las horas llenas de botellas vacías que flotan
a la deriva y llenan los minutos indefensos,
imperfectos. Como el infierno y el paraíso
que se transparentan en una agonía única
como dioses torpes y enojados
sorprendidos andando por la noche por las calles del mal tiempo.
O como Ulises, movido con crueldad y torpeza
por el deseo de volver a la vieja casa
y borrar la huella blanca de existir.
Mójame en el blanco voraz, sacúdeme,
no dejes endurecer en las noches tan quietas
este copo perfecto de nieve
que es el ahora.


Francesc Parcerisas
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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por cecilia gargantini el Sáb 11 Jun 2016, 11:59

Empecé a leer, amigo, y volveré!!!!!!!!!!!!!!!! Gracias por la recomendación, me parece un poeta magnífico y supongo que tu traducción le hace justicia. Bello, muy bello!!!!!!!!!!!!
Besossssssssssssssss para JR y para vos
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Re: Francesc Parcerisas

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 11 Jun 2016, 12:27

Gracias por tu interés, Cecilia. Según Jordi Virallonga, la poesía, a grandes rasgos se divide siempre y en cualquier época, en dos: poesía del ser y poesía del estar.

Yo interpreto que la poesía del ser sería la que tiende a lo trascendente, al ideal bien en la forma, bien en el fondo: simbolismo, culteranismo, conceptismo, vanguardismo, poesía pura, etc....

Mientras que la poesía del estar sería la que, sin despreciar la perfección, tiende a lo inmanente, lo tangible y en ella se incardina la poesía de la experiencia, que es más narrativa, menos metafórica, y con una intención claramente ética (de cambiar las mentalidades).

Francesc Parcerisas pertenecería, según esta clasificación, más a la poesía del estar, y por la fecha de su nacimiento, a un grupo de poetas que habiendo nacido en una nación doblemente oprimida, Cataluña (doblemente oprimida por la represión franquista contra la democracia española y contra la nación catalana), lucharon por la pervivencia del idioma catalán y de una conciencia histórica.

Él, junto con Narcís Comadira ( https://www.airesdelibertad.com/t34784-narcis-comadira ), entre otros, nos dejan con sus poemas la historia viva de la posguerra en Cataluña, periodo que la transición a la democracia pretendió zanjar en falso, sin restablecer la justicia para cuantos habían sufrido muerte o persecución por sus ideas.

Pero no sólo habla de los que perdieron y fueron silenciados, sino también de los que ganaron y ahora no quieren que se hable del pasado para ocultar el suyo. Ellos me ayudan a entender como era realmente el país donde me tocó nacer.

Un abrazo.
Pedro


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