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problemas en la educación de los hijos

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Máximo González Martín

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problemas en la educación de los hijos

Mensaje por Máximo González Martín el Sáb 11 Abr 2015, 17:30


LOS PROBLEMAS EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Hoy en día se está criticando mucho a los padres por la educación que dan a sus hijos y por los problemas que éstos están creando en la sociedad.

Pero a veces me pregunto ¿Quién enseña a los padres cómo educar a sus hijos?
Y ¿cómo pueden aquellos llevar a cabo una buena educación en las actuales circunstancias en que vivimos?

Cada año hay miles de padres y madres que adquieren una gran responsabilidad al traer al mundo un hijo al que han de cuidar y educar no estando, en muchos casos, preparados para ello.

Porque el niño comienza a crear problemas desde el momento en que nace. Primero es la cuestión económica, ya que se han abandonado los antiguos sistemas de alimentación e higiene. Yo recuerdo que, cuando éramos pequeños, mi madre nos daba el pecho hasta que podíamos tomar sopa o alimentos más sólidos; ahora hay que comprar potitos con productos ya preparados que sólo precisan calentar y dar al niño.

También recuerdo que, durante los primeros años, para mantenernos limpios y secos utilizaban unos pañales, que se lavaban una y otra vez hasta que éramos capaces de ir solos al W.C. Asimismo era la madre la que nos hacía los vestiditos, con lo cual el gasto era mínimo. Ahora, la ropa se ha de comprar en las tiendas especializadas a unos precios altísimos pues, además, la marca no puede ser inferior a la que la que compra la vecina o la amiga.

Todo esto tiene un problema añadido, porque ¿qué ocurre si trabajan los dos, como es la mayoría de los casos?

Pues que hay que pedir la colaboración de los abuelos que, en muchas ocasiones, están más para que los cuiden a ellos, o contar con un canguro con el consecuente dispendio económico.

Y ¿cómo llevar a cabo la educación del menor?
Yo he observado a matrimonios que a las siete de la mañana ya llevan al niño a casa de los abuelos para que éstos les den el desayuno y los lleven a la guardería a su hora; al mediodía comen allí (si comen) y también, en muchos casos, a la tarde han de recogerlos, darles de cenar, de forma que cuando salgan los padres del trabajo vayan a por ellos y, (posiblemente dormidos) los lleven a su casa.

¿Cómo pueden así hacerse cargo de su educación?
Y ¿qué hacer cuando llega la adolescencia?
En muchos casos, los jóvenes comienzan a rebelarse contra sus padres o, mejor quizá, contra los métodos de disciplina que éstos se van ver obligados a utilizar.

Casi sin excepción, los padres pueden clasificarse en tres categorías; los que siempre ganan, los que pierden y los que “se balancean”.

Los primeros resuelven sus diferencias con los hijos imponiendo siempre su autoridad, por el hecho de creer que ellos saben más, tiene más experiencia y conocen mejor lo que les conviene.

Los segundos son permisivos, lo que hace que, a veces, los hijos salgan inmanejables, creídos de sí mismos, pendencieros, contestatarios, perdiendo toda influencia que pudieran tener sobre ellos.

Los terceros son los que, siendo firmes en sus condiciones, escuchan y tratan de convencer a sus hijos para que no surjan conflictos.

Pero ¿dónde está el límite entre estos casos? ¿Cuál es el área de aceptación o no de las situaciones que se presentan?

Difícil resulta tomar posición, pues los sentimientos varían en los múltiples casos que se pueden presentar.

Lo que no debe hacer el padre, en ningún caso, es imponerse por la fuerza porque -yo soy el padre, tengo mas experiencia y sé los que debo hacer por tu bien- y poniendo a los hijos en una situación de rebeldía o resentimiento.

Tampoco debe el padre ceder desde el primer momento y dejar a los hijos a su albedrío con tal de que le dejen en paz y encontrarse mas tarde con que el hijo no se preocupa de estudiar, se pasa las noches de juerga o se junta con malas compañías que pueden conducirle a la bebida o, lo que es peor, a la drogadición.

Máximo González Martín


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