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Marianne Moore

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Pedro Casas Serra
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Marianne Moore

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 25 Feb 2014, 12:52

.


MARIANNE MOORE (15/11/1887 – 05/02/1972)

Marianne Craig Moore. Poeta estadounidense galardonada con el Premio Pulitzer

"Yo no envidio a nadie sino a ése, sólo a ése que coge más peces que yo"

Nació el 15 de noviembre de 1887 en St Louis (Missouri).

Cursó estudios en el Bryn Mawr College. Editora de la revista literaria The Dial de 1925 a 1929. Relacionada con el movimiento imaginista más adelante desarrolló su propia versificación. Su poesía se suele definir como naturalista y moralista por la presencia del mundo natural en sus poemas a la manera de un bestiario con los más exóticos animales que siempre tienen alguna forma ejemplar de comportamiento que mostrar al hombre.

Publicó sus primeros poemas a partir del 1915 en la revista Others junto con Mina Loy, Williams Carlos Williams y Wallace Stevens y, posteriormente, en The egoist, revista de difusión de ideas feministas, detrás de la cual estaba también Ezra Pound.

Muy aficionada al baseball, en especial a los Brooklyn Dodgers, a menudo lo manifestaba en su poesía. Poemas (1921) fue su primer título; le siguió Observaciones (1924), Poemas selectos de Marianne Moore (1935 con una introducción de T.S. Eliot), El Pangolin y otros versos (1936), ¿Qué son los años? (1941), Sin embargo (1944), Poemas completos (1951; premioPultzer de 1952), Como un baluarte (1956), O ser un dragón (1959), El buey ártico (1964) y Dime, dime (1966).

Traductora del escritor francés Jean de La Fontaine. En 1955 publicó Predilección (sobre sus escritores favoritos) y en 1961 Páginas escogidas de Marianne Moore.

Marianne Moore falleció en Nueva York el 5 de febrero de 1972.




POEMAS:

(Dada su dificultad de transcripción, no he conservado la disposición en versos entrados que tienen muchos poemas)



De “Poemas escogidos”, 1935:



LOS PECES

cruzan
vadeando el negro jade.
Entre las conchas de mejillón azul cuervo, una se queda
componiendo los montones de ceniza;
abriéndose y cerrándose como

un
abanico herido.
Los percebes incrustados al borde
de las olas no pueden ocultarse
allí porque los sumergidos rayos deliberadamente
sol
se resquebrajan como lana
de vidrio, se mueven con ligereza de proyector
entre las grietas-
dentro y fuera, iluminando

el
mar turquesa
de cuerpos. El agua atraviesa cuña
de hierro por el borde de hierro
del acantilado, sobre el que las estrellas,

rosados
granos de arroz, medusas
salpicadas de tinta, cangrejos como lirios
verdes y hongos
submarinos se deslizan unos sobre otros.

Todos
los rasgos
externos del abuso están presentes en este
desafiante edificio,
todas las características físicas del

ac-
cidente: falta
de cornisa, estrías de dinamita, quemaduras y
golpes de destral, estas cosas se destacan
en él; el abismo está

muerto.
La evidencia
reiterada prueba que puede viviendo a costa de lo que no revive
su juventud. El mar envejece dentro de él.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



POESÍA

A mí también me disgusta.
Al leerla, sin embargo, con absoluto desdén, uno descubre en
ella, después de todo, un lugar para lo genuino.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



CRÍTICOS Y CONNAISSEURS

Hay una fuerte dosis de poesía en la inconsciente
meticulosidad. Algunos productos Ming,
alfombras imperiales en carrozas de ruedas
amarillas, están bastante bien a su manera, pero he visto algo
que me gusta más: el
simple intento infantil de poner en pie
un animal imperfectamente lastrado,
y la misma decisión para obligar a un cachorro
a comer su alimento del plato.

Recuerdo un cisne bajo los sauces de Oxford,
con pies color flamenco como hoja de arce.
Inspeccionaba como un barco
de guerra. Escepticismo y meticulosidad consciente eran
ingredientes en su
apatía para moverse. Por fin, su desdén
no resistió su
inclinación a valorar plenamente los trocitos
de comida que el arroyo

alejaba de él; escapó con lo que le di
de comer. He visto este cisne y
te he visto a ti; he visto ambición sin
lucidez en formas diversas, De pie
junto a un hormiguero, he
visto una meticulosa hormiga llevar un palito
de norte a sur, de este a oeste, girar
sobre sí misma, avanzar desde el macizo de flores
al césped y volver al punto

de partida. Después, abandonando el palito como algo
inútil y agobiando
sus mandíbulas con un pedacito de cal, como una píldora
pesada, seguir otra vez el mismo procedimiento. ¿De qué sirve
poder decir
que se ha dominado el arroyo en una actitud de autodefensa;
o probar que se ha vivido la experiencia
de transportar un palito?

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



LOS MONOS

Guiñaban demasiado los ojos y temían las serpientes. Las cebras, destacadas
en su anormalidad; los elefantes con su piel neblinosa
y sus apéndices rigurosamente prácticos
estaban allí, los pequeños gatos; y el periquito-
trivial y monótono cuando al examinarlo, destruyendo
las cortezas y porciones de la comida que no podían comer.

Recuerdo su magnificencia, ya no más magníficas
sino difusas. Es difícil recordar el ornamento,
el discurso, el modo preciso de eso que uno puede
llamar relaciones menores de
hace veinte años; pero no olvidaré
-aquel Gilgamesh entre
los peludos carnívoros- aquel gato con manchas

en sus patas con forma de cuña, de color pizarra y su cola concluyente,
comentando cáustico, “Ellos abusaron de nosotros con sus burdas
declaraciones encubiertas, temblando
en desarticulado frenesí, diciendo
que no es para nosotros comprender el arte; encontrando
todo tan difícil, examinando la cosa

como si fuera incomprensiblemente arcana, -simétricamente
frígida como si hubiera sido esculpida en calcedonia
o mármol- rígida en su tensión, maligna
en su poder sobre nosotros y más profunda
que el mar cuando adula a cambio de cannabis,
centeno, lino, caballos, platino, madera y pieles”.

MARIANNE MOORE
(Versión de Sulvia Camerotto)



PETER

Fuerte y escurridizo,
nacido para la fiesta en el jardín a medianoche
enfrentado a cuatro gatos, sed pasa la vida durmiendo-
la primera uña de la pata delantera, que corresponde al pulgar,
separada, retraída hasta la punta; el pequeño penacho
o patas de chicharra sobre cada ojo cuenta una a una las unidades
de cada grupo; y las raspas de arenque bien ordenadas alrededor de la boca
prontas a caer o elevarse al unísono como púas de puercoespín.
Se deja aplastar por la gravedad,
como un alga marina se amansa y debilita por el sol,
obligado cuando está tumbado a permanecer inmóvil.
El sueño es el resultado de su ilusoria idea de que uno debe
actuar consigo mismo lo mejor que pueda,
el sueño -epítome de lo que, para él, es la finalidad de la vida.
Probad a hacer con él aquello que hacía la señora cuando colocaba un palo ahorquillado
sobre el inicuo cuello de la peligrosa serpiente del sur.
Es mejor no intentar despertarlo; su cabeza de ciruela
y sus ojos de caimán no se prestan a la broma.
Al levantarlo y manejarlo, se le puede zarandear como a una anguila
o colocarlo en el antebrazo como a un ratón;çsus ojos divididos por pupilas como puntas de alfiler,
parpadean y luego se vuelven a cerrar.
¿Se puede? Debería haber dicho se habría podido;
cuando ha sido vencido en uno de esos sueños, que todos conocemos
en los que lucha contra la naturaleza u otros gatos.
El sueño profundo no es, en su caso, una idea fija.
Con saltos precisos de rana y maullidos entrecortados,
si lo coges con las manos, vuelve a ser él mismo;
permanecer enjaulado entre los travesaños de una silla doméstica
sería inútil, humano. ¿De qué sirve ser hipócrita?
Es lícito que uno pueda elegir su trabajo,
dejar las uñas o el pudín
cuando han cesado de ser un placer,
o marcar la revista cercana con un buen par de arañazos.
Él sabe hablar, pero, insolente como es, no dice nada. ¿Y qué?
Cuando se es franco, la mera presencia es un cumplido.
Es obvio que sabe apreciar la virtud de la naturalidad,
que no considera el hecho consumado como una derrota.
Y en cuanto a la invariable inclinación a la ofensa,
un animal con garras debería tener ocasión de usarlas.
La extensión del tronco al rabo como una anguila no es una casualidad.
Saltar, estirarse, dividir el aire, robar, perseguir,
decirle a la gallina: vuela sobre la valla, y toma, en tu desconcierto,
el camino equivocado, así es la vida;
no hacerlo sería una indignidad.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



ELEGIR CON ESMERO

La literatura es una fase de la vida. Si la temes,
la situación es irremediable, te aproximas con familiaridad
lo que se diga de ella no vale la pena.
La alusión opaca, el falso vuelo hacia arriba,
no logran nada. Por qué ocultar
que Shaw es tímido en el campo del sentimiento,
pero que es gratificante en otro sentido; que James
es todo lo que se ha dicho de él. Que no hay un Hardy novelista
y un Hardy poeta, sino un hombre que interpreta la vida como emoción.
El crítico debería saber lo que le gusta:
Gordon Craig con su “este soy yo” y “esto es mío”,
con sus tres reyes magos, sus “tristes prados franceses” y su “cerezo chino”,
Gordon Craig, tan parcial y descarado, un crítico de verdad.
Y Burke, un psicólogo de aguda curiosidad de mapache.
Summa diligentia: para el farsante de tan cómica reputación.
Muy joven y con mucha prisa, ¡César cruzó los Alpes
en lo alto de una “diligencia”!
Nos damos cuenta del significado,
pero esta familiaridad con significados erróneos desconcierta.
Insecto zumbón, las velas no tienen cable eléctrico.
Perrito que correteas por el césped mordisqueando la ropa blanca y dices
que has atrapado un tejón: recuerda a Jenofonte;
solo se necesita un comportamiento elemental para ponernos sobre la pista.
“Una buena salva de ladridos”, unas pocas arrugas frunciendo
la piel entre las orejas es lo único que pedimos.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



UNA TUMBA

Un hombre mira hacia el mar,
adoptando el punto de vista de aquellos que tienen tanto derecho a eso como vos,
está en la naturaleza humana pararse en el medio de algo,
pero no podés pararte en el medio de esto;
el mar no tiene nada para dar excepto una tumba bien cavada.
Los abetos se alzan en procesión, cada uno con una pata de pavo verde esmeralda en la punta,
reservados como sus contornos, sin decir nada;
la represión, sin embargo, no es la característica más obvia del mar;
el mar es un coleccionista, rápido en devolver una mirada voraz.
Hay otros además de vos que llevan esa mirada
cuya expresión ya no es más de protesta; los peces ya no los investigan
porque sus huesos no han perdurado:
hombres que arrojan redes, inconscientes del hecho de estar
profanando una tumba,
y se alejan remando rápido, las hojas de los remos
moviéndose juntas como patas de arañas de agua, como si no existiera algo como la muerte.
Los pliegues avanzan entre ellos en forma de falange, hermosos bajo
redes de espuma
y se desvanecen sin aliento mientras el mar crepita, entrando y saliendo de las algas;
los pájaros nadan por el aire a toda velocidad, emitiendo silbidos hasta entonces,
el caparazón de tortuga golpea contra el pie de los acantilados, meciéndose por debajo;
y el océano, con las pulsaciones de los faros y el ruido de las boyas,
avanza como siempre, como si no fuera ese océano donde las cosas que caen están destinadas a hundirse,
y si dan vueltas o se enredan, lo hacen sin voluntad o sin consciencia.



LOS TRABAJOS DE HÉRCULES

Popularizar la mula, cuyo neto exterior
expresa el principio de adaptación reducido a un mínimo:
persuadir al señor de gusto austero, orgulloso de su hogar y músico
de que el piano es campo libre para incisiones, de que sus “encantadores notas de renacuajo”
pertenecen al pasado cuando había tiempo para tocarlas:
persuadir a esos autoforjados Midas de la inteligencia
cuya ignorancia de catorce quilates aspira a llegar hasta el cielo
de que la conducta excesiva augura desengaño,
de que uno no debe colgarse una barba blanca prestada
y amenazar al curioso casual con la guadaña del tiempo:
enseñar al bardo de selectividad demasiado elástica
que el poder creativo se detecta por su capacidad de conquistar el desapego,
que mientras tenga más elasticidad que lógica,
sabe adónde va,
y vuela en línea recta como la electricidad
despoblando áreas que se jactan de remotas
para probar a los altos sacerdotes de la casta
que el esnobismo es estupidez,
la mejor cara exterior de la vieja adulonería,
que besa los pies del que está abajo;
enseñar a los santos-patrones-para-ateos, al trovador
sensiblero del Coliseo (encontrémonos-a-solas-a-la-luz-de-la-luna)
que el gusto por los remedios rápidos no es la vida
aunque tampoco son apropiados para la muerte -que estamos hartos de la tierra,
hartos de los chiqueros, de los gansos salvajes y de los hombres salvajes;
convencer a los controversistas encantadores de serpientes
de que una cosa es cambiar de opinión
y otra cosa erradicarla -que uno sigue sabiendo
“que el negro no es brutal,
que el judío no es codicioso,
que el oriental no es inmoral,
que el alemán no es un huno”.

MARIANNE MOORE
(Versión de Mirta Rosemberg y Hugo Padeleti)



AL PROGRESO MILITAR

Usas tu cerebro
como una muela de triturar
paja.
Lo abrillantas
y con tu pervertido ingenio
te ríes

de tu torso,
postrado donde el cuervo
desciende
sobre los débiles corazones
que su dios le asigna,
llama

y bate las alas
hasta que el tumulto atrae a
más
voluntarios negros
para volver a resurgir,
guerra

a bajo coste.
Ellos lloran por la cabeza
perdida
y buscan su presa
hasta que el cielo de la tarde
enrojece.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



EL PASADO ES EL PRESENTE

Si la acción externa es estéril
y la rima está anticuada,
volveré a ti,
Habacuc, como cuando en clase de Biblia
el profesor hablaba del verso sin rima.
Dijo (y creo que repito sus palabras exactas):
La poesía hebrea es prosa
con una especie de conciencia exaltada
. El éxtasis proporciona
el tema y la conveniencia determina la forma.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



SILENCIO

Mi padre solía decir:
“La gente superior no hace largas visitas,
ni hay que enseñarles la tumba de Longfellow
o las flores de vidrio de Harvard.
Seguros de ellos mismos como el gato
-que pone en privado su presa,
la cola floja del ratón colgada
de su boca
como un cordón de zapato-,
algunas veces gozan de soledad,
y pueden privarse de las palabras
por palabras que los han deleitado.
El sentimiento profundo siempre se muestra en silencio;
no en silencio, sino en la contención”.
Ni fue insincero al decir: “Hagan de mi casa su posada”.
Posadas no son residencias.

MARIANNE MOORE


.


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Re: Marianne Moore

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 28 Feb 2014, 08:40

.


OTROS POEMAS DE MARIANNE MOORE:



De “Otros poemas”, 1951:


EL DECORO

es una palabra que recuerda
el acorde
que Brahms había oído
cantar a un pájaro,
desde el fondo de su garganta;
es el sedoso pajarillo carpintero
que se alza en espiral  en torno a un árbol,
alto, alto, alto, como mercurio.

Una breve melodía
de gorrión
del calibre
de una semilla de heno-
una entonada reticencia con el rigor
procedente de una fuente vigorosa. El decoro es
el Solfeggietto de Bach-
armónica y bajo.

La espina de pescado
en los abetos,
y en los árboles de sombra
junto a los muros marinos
de roca batida por las olas, lo tienen;
y también un arco de luna y la firmeza alegre
de Bach en clave menor.
Es un acuerdo entrecortados
búho y gatita
que conviene a los dos.
Venid, venid. Dentro hay
brotes de humor;
no es una tristeza graciosa. Es
resistencia con la cabeza inclinada, como el mijo
de “cola de zorro”. Brahms y Bach,
no; Bach y Brahms. Pero es un error
agradecer primero
a Bach su canto.
Perdonadme;
ambos son el
espontáneo rostro de la flor del pensamiento
inmune a la introspección; tiznados
porque han nacido así.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



De “Como un baluarte”, 1956:



BENDITO SEA EL HOMBRE

que no ocupa el sitio del mordaz,
el hombre que no denigra, desprecia, denuncia;
que no es "habitualmente destemplado",
quien no "se disculpa, se retracta, es ambiguo; pues será escuchado".

(¡Ah, Giorgione! Existen los que prostituyen
y los que enaltecen cuanto tocan; aunque bien pudiera ser
que, si no hubiera sabido que era el autorretrato de Giorgione,
no me habría cautivado. Bendito el genio que sabe

que la egomanía no es un deber.)
"Diversidad, controversia, tolerancia"; en esa "ciudadela
del aprendizaje" tenemos un fuerte que debería acorazarnos.
Bendito el hombre que "asume el riesgo de una decisión" y

se pregunta: "¿Solucionaría esto el problema?
¿Es correcto mi modo de verlo? ¿Es de interés común?"
¡Ay! Los compañeros de Ulises son ahora políticos
y viven con desenfreno hasta ahogar el sentido moral,

perdido por completo el sentido de la proporción,
creen que la licencia emancipa, "esclavos de aquello a lo que están encadenados".
Autores desvergonzados, totalmente corrompidos, malogrados como si lo íntegro
y excepcional fueran viejas imposturas pseudoelegantes,

conciencia antipolilla frente a temperamento.
Insultado por "mentiras privadas y pública vergüenza", bendito sea el autor
que apoya lo que los arrogantes no apoyan-,
que no se conformará. Bendito el hombre inadaptado.

Bendito sea el hombre cuya fe es distinta
de la dominante- a la que no moldea "la simple apariencia de las cosas".-
que no concibe la derrota, demasiado entregado para desanimarse;
cuyo ojo iluminado ha visto el rayo que dora la torre del sultán.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



De “¡Ay, ser un dragón!, 1959:



¡AY, SER UN DRAGÓN!

Si, como Salomón....,
yo pudiera cumplir mi deseo

-mi deseo... ¡ay, ser un dragón!,
símbolo del poder del cielo- del tamaño
del gusano de seda o inmenso; invisible a veces.
¡Extraordinario fenómeno!

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



SAN NICOLÁS

¿podrías traerme, si lo encuentras,
un camaleón con una cola
que se enrolle como un muelle de reloj;
y que tenga en el cuerpo -y en la cara-
unas siete pálidas rayas verticales, como de tigre;
(sutiles barras que han librado del sol
la melanina de la piel;
y la espina dorsal
perlada en el borde
como si fuera de platino)?

Si no encuentras un camaleón rayado,
¿me podrías traer un vestido o un traje
-me imagino que habrás oído el nombre- de qiviut?
Y para acompañarlo, una camisa de taslón, fruto inarrugable
y sin par de la investigación;
confeccionado, espero, por Excello;
pero sin botones que sujeten las puntas del cuello.
La camisa podría ser blanca
para “llevarla antes de las seis”,
bien sea de día o de noche.

Pero, si no puedo tener el vestido, no me traigas
un viaje a Groenlandia o un lúgubre
viaje a la Luna. Mejor que la Luna venga aquí. Que descienda
y expanda en el suelo oscuro de mi habitación una tenue
maravilla, y si logro
agacharme a recogerla y ponérmela encima,
no podría pedir nada más. Aunque algo aún
más raro y diferente sería
el San Humberto de Hans von Marées,
arrodillado con la cabeza inclinada,

erguido -vestido de terciopelo y tenso por la compostura-
con la mano colgando; el caballo suelto.
No el original, por supuesto. Tráeme
una postal de la escena -el cazador y la divinidad-
Humberto, el impenitente cazador, convertido en santo
ante un venado con una figura entre sus astas.
Pero ¿por qué contarte lo que tú ya has adivinado?
San Nicolás ¡Oh Santa Claus!,
¿no sería el más preciado
regalo que pueda hacerse a un mortal?

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



De “Dime, dime”, 1966:



LA CARIDAD TRIUNFANTE SOBRE LA ENVIDIA

Tapiz de finales del siglo XV,  flamenco o francés, perteneciente a la Burrell Collection, Art Galery and Museum de Glasgow

¿Tienes tiempo para una historia
(representada en un tapiz)?
La Caridad, montando un elefante,
sobre un «mosaico de flores», se enfrenta a la Envidia,
las flores «en manojos, sin plantar».
La Envidia, sobre un perro, está agotada por la obsesión,
su codicia (ya que sólo una parte de la propiedad
ajena puede arrebatar). Arrastrándose ansiosa
sobre la floreada filigrana, entre la amplia maleza
dentada por conchas que se arremolinan,
pequeños girasoles aplastados,
tenues tallos arqueados de coral y mechas verdes
con nervaduras horizontales. La Envidia, sobre su perro,
levanta los ojos hacia el elefante,
recula agazapada, con la mejilla ligeramente rasguñada.
Dice: «¡Oh, Caridad, apiádate de mí, Diosa!
Oh, despiadado Destino,
¿qué será de mí,
tullida a manos de la Caridad -Caritas-, la espada desenvainada
sobre mí ya? La sangre mancha mi mejilla. Estoy herida».
Vestida con peto sobre cota de malla, una camisa de acero
hasta las rodillas, repite: «Estoy herida».
El elefante, al que la autocompasión no logra vencer,
convence a la víctima
de que el Destino no consiste en tramar una conjura.

El problema está superado, insoportablemente
agotador cuando era amenazante.
La liberación explica lo que parece un axioma.

No es preciso cortar el nudo gordiano.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)




Poemas sueltos:



“AVEC ARDEUR”

Al querido Ezra, que sabe qué es la cadencia

He estado pensando, quiero decir cavilando:

Haz aspavientos
y eres tedioso.

¿Estoy enfadada?
Sí, lo estoy. Evito

“adoro”
y “fastidio”;

estoy,
digo,

fastidiada
de la palabra “fastidio”.

Me niego
a usar

“divino”
para referirme

a algo
agradable:

“terrorífico color”
para algún horror.

Aunque yo
sea sosa, diría quemaduras

el “Atlas”
(cristal prensado)

es más bonito
tallado.

Me niego
a usar

“hechizar”
“desvariar”

incluso “terrible
aprieto”
(aunque sea pertinente)

o “frívolo
idiota”
(aunque sea adecuado).

¿Habré escapado?,
aún estoy atrapada

por esas
enfermedades verbales.

Sin pausas
las frases

carecen de fuerza
lírica, a diferencia de

ático
alcaico

o descomunal
percal.

Esto no es verso
desde luego.
Estoy segura de eso;

Nada mundano es divino;
nada divino es mundano.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



MISERICORDIOSAMENTE

Resulta difícil desagradarme,
pero un poeta pretencioso puede lograrlo;
una persona sin raíz y
la ineptitud pueden lograrlo; lo lograron.

Pero por qué hablar de ello
si una “legendaria interpretación”
de apasionada precisión
de Musica Antiqua me recompensa.

Una lengua entusiasta es música...
la pura verdad -compleja verdad-
en la que el acento artificial,
“pa-sí-on” y “di-vi-sí-on”,
suena natural. Jugáoslo todo; venga;
salvo en el tumulto de la conversación.

Celestial estribillo... Vuelvo a oírlo
en mi cabeza. Sin música
la vida es existencia puramente desafinada.
Como el canto fúnebre de David y Absalón. Eso.
…............Que así sea.

MARIANNE MOORE
(Versión de Olivia de Miguel)



SUFICIENTE: 1969

¿Soy yo una fanática? Lo opuesto.
¿Y dónde me gustaría estar?
Sentada bajo el olivo de Platón
o apoyada en su viejo tronco grueso,

lejos de la controversia
o de cualquier colérico.

Si quieres ver piedras bien puestas, no amenazadas
por la argamasa (los albañiles dicen "mortero"),
cuadradas y lisas, levántalas como se debe,
dijo Ben Jonson, o lo aludió.

En "Descubrimientos" también dijo:
"Representa la verdad. Es suficiente."

MARIANNE MOORE


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Re: Marianne Moore

Mensaje por David Varela el Vie 28 Mar 2014, 14:42

Gracias Pedro, por tan interesante publicación.


Un abrazo amigo.
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Re: Marianne Moore

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 29 Mar 2014, 13:53

Gracias a ti por tu interés, David.

Un abrazo.
Pedro


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Re: Marianne Moore

Mensaje por Evangelina Valdez el Vie 03 Feb 2017, 23:26

Gracias por traerla mi querido Pedro.

«A UN CARACOL»

Si “la condensación es la principal gracia del estilo”,
tú la tienes. Lo contráctil es una virtud,
del mismo modo que lo es la modestia.
No es la adquisición de algunacosa
que sirva de adorno,
o la casual cualidad que acontece
en conjunción con algo bien dicho
lo que apreciamos en el estilo,
sino el principio oculto:
a falta de pies, “un método de conclusiones”;
“un conocimiento de los principios”
en el curioso fenómeno de tu cuerno occipital.


---------------

Ningún cisne tan fino (trad.: Hugo Padeletti)

“Ninguna agua tan quieta como las
….fuentes muertas de Versailles.” Ningún cisne,
con su ciega mirada de desdén
y miembros gondoleantes, tan fino
….como el de porcelana chintz con pardos
ojos de cervato y dentado collar
de oro para mostrar quién era.

Alojado en el árbol-candelabro
….Luis XV de capullos teñidos
de amaranto, dalas,
erizos de mar y siemprevivas,
….se posa en la rameada espuma
de pulidas flores
esculpidas –cómodo y alto–. El rey ha muerto.


-------------------------

El tuátara (Del poema “El basilisco emplumado”. Trad.: Ernesto Montequin)

En otra parte, ciertos lagartos marinos ignoran
..despreocupadamente a sus vecinos –mientras van congregándose
de tal modo que no dejan lugar ni para dar un paso, con las colas encimadas
..al estilo de los cocodrilos –son rodeados por pájaros que entran y
salen dando saltos. Así la vida social entre los reptiles y las aves es apacible. El tuátara

le permitirá a un petrel
..entrar en su cueva, donde guarda sus nueve
o diez huevos… que es la cantidad que ponen los dragones, ya que
..“un auténtico dragón engendra nueves hijos”. El camaleón de tres
cuernos y el lagarto de collar, de la clase que no tiene patas, no toman en serio

a ningún ser que no sea volador. En
..Copenhague, la puerta principal
del Mercado de la Bolsa está techada con dos pares de dragones parados
..sobre las cabezas, de modo que sus cuatro
colas verdes –trenzadas así por el arquitecto– se unen verticalmente
simbolizando el amparo de una seguridad cuadruplicada.

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Jurisdicción de Apelación (Trad.: Silvia Camerotto)

Fragmentos de pecado son parte de mí.
Escobas nuevas barrerán bien mi corazón.
¿Lo harán? ¿Lo harán?

Cuando esta vida liviana haya terminado,
Dios me redimirá, una náufraga.
¿Lo hará? ¿Lo hará?


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cecilia gargantini
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Re: Marianne Moore

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 28 Feb 2017, 15:21

Siempre ando con poco tiempo, pero cuando encuentro unos minutos me encanta descubrir grandes autores. Gracias, querido Pedro, por presentarme a Marianne!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Besitossssss hasta Barcelona

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Re: Marianne Moore

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