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W.H. Auden

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Pedro Casas Serra
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W.H. Auden

Mensaje por Pedro Casas Serra el Jue 28 Nov 2013, 13:52

.


W.H. Auden

Wystan Hugh Auden (York, Reino Unido, 1907 - Viena, 1973) Poeta, ensayista y libretista estadounidense de origen británico. Junto a Cecil Day-Lewis, Louis MacNeice y Stephen Spender, W. H. Auden representó la más rica e interesante producción de su época. En su primera etapa de abierto compromiso de izquierda, se apoyó en las innovaciones rítmicas introducidas por G.M. Hopkins para construir una poesía vigorosa de contenida emoción; tras la Segunda Guerra Mundial, Auden se refugió en un moderado anglicanismo, desde el cual retomó formas más tradicionales y las renovó radicalmente al introducirles términos psicoanalíticos, científicos, técnicos, filosóficos y religiosos. Surgió de esa mezcla una poesía coloquial y moderna a la vez, de sensibilidad compleja, de excepcional y versátil fuerza, cuya influencia ha sido enorme.

Nacido en el seno de una familia católica, manifestó una pronta atracción por la poesía. Su reputación en este campo empezó a verse reconocida a partir de 1928, en que Stephen Spender, compañero de estudios en la Universidad de Oxford, hizo una edición privada de sus poemas. Tras graduarse ese mismo año, impartió clases en distintos centros británicos, colaborando con su compañero de la infancia, Christopher Isherwood, en dramas en verso como El perro bajo la piel (1935) y La subida del F-6 (1936).

El tono profético y el contenido social de sus poemas lo convirtieron en el poeta clave de la lírica británica de la década de 1930. El convencimiento que expresan las obras de este período de que la fuerza de la palabra y la acción política podían cambiar el curso de la historia se vio trágicamente cuestionado a raíz del estallido de la guerra civil española. La derrota de la causa republicana y el avance del fascismo en Europa le obligaron a replantearse su concepción del arte: lejos de influir en el curso de la historia, aquél no era más que un producto de ésta.

A pesar de las críticas que le llegaban desde su patria por lo que se consideraba una «huida», en 1939 fijó su residencia en Estados Unidos. Allí conoció a Chester Kallman, un joven poeta con el cual compartiría el resto de su vida. Fruto de la colaboración entre ambos fueron algunos de los más perfectos libretos de ópera de la historia del género: La carrera del libertino (1951), con música de Stravinski; Elegía para jóvenes amantes (1961) y Los basáridas (1966), ambas para Henze. Su última etapa creativa estuvo marcada por su aproximación al cristianismo y su preocupación por la adecuación entre arte y verdad: La edad de la ansiedad (1947), El escudo de Aquiles (1955), En torno a la casa (1965).



POEMAS:


1. De 1927 a 1932

EL AGENTE SECRETO

Controlar los permisos, comprendió, era la llave
De este nuevo distrito, pero ¿quién la obtendría?
Así él, diestro agente, fue a caer en la trampa
Que con viejos engaños urdiera un falso guía.

En Greenhearth halló un buen enclave para un embalse
Y una central eléctrica, al que sólo faltaba
El enlace por tren. Ignoraron sus cables:
Los puentes sin hacer, pronto habría problemas.

Los sones de la calle le resultaron gratos
Después de un tiempo en el desierto. Despierto por el agua
Que se escapaba a oscuras, a menudo le había
Censurado a la noche que fuera un compañero
Ya vislumbrado en sueños. Habría tiros, por supuesto,
Para luego apartarse fácilmente quienes nunca se unieran.

W.H. Auden (Enero 1928)
(Traducción de Jordi Doce)


AHORA MÁS ALTOS

Ahora más altos, recordamos anocheceres semejantes
Mientras andamos por un jardín tranquilo
Donde el arroyo fluye sobre la grava, lejos del ventisquero.

Las noches traen nieve y un bramido insensible
Bajo los promontorios barridos por el viento,
Puesto que el Adversario hizo preguntas muy sencillas
En sendas solitarias.

Ahora alegres, no obstante, aunque no más cerca uno del otro,
vemos granjas iluminadas a lo largo del valle;
Abajo, en el molino, el ruido de martillos se detiene
Y los hombres regresan al hogar.

Los sonidos del alba traerán
Libertad para algunos, mas no esta paz
Que ningún pájaro puede contradecir: que sólo aquí discurre, pero basta
Para cuanto, amado o padecido, se cumple en esta hora.

W.H. Auden (Marzo 1928)
(Traducción de Jordi Doce)


QUE LA HISTORIA ME JUZGUE

No dejamos ningún preparativo al azar,
Hicimos acopio de firmas,
Revisamos los cálculos una y otra vez
Y asignamos las granjas.

Expedimos las órdenes al caso
En estas ocasiones:
La mayoría obedeció, como era de esperar,
Aunque también se oyeron quejas;

Por lo común, contra la práctica
De nuestro viejo derecho de pernada:
Hubo incluso un conato de insurgencia,
Muchachos nada más.

A ninguno se le ocurrió
Crear ningún disturbio grave,
Pues la vida se hacía inconcebible
Si no ganábamos.

La opinión comúnmente aceptada
Dice que no hay excusa,
Aunque a la luz de ciertas investigaciones
Muchos verían el motivo

En una forma no infrecuente de terror;
otros, aún más astutos,
Señalan la semilla de la equivocación
En el comienzo mismo del proceso.

En lo que hace a nosotros,
Nos queda al menos nuestro honor,
Y una oportunidad bastante razonable
De salvar nuestras facultades hasta el fin.

W.H. Auden (Diciembre 1928)
(Traducción de Jordi Doce)


ALGUIEN LIBRE

Observa cualquier día sus poses indiferentes, mira
Su diestro manejo de un gabán mientras
Entra en los coches, envidia del mendigo.

“Hay alguien libre”, dicen muchos, pero se equivocan.
Él no es ese conquistador que vuelve,
Ni tampoco el circunnavegador de los polos.

Sino que, confiado entre horribles caídas sobre el filo de la navaja,
Se ha enseñado a sí mismo este equilibrado subterfugio
De un solícito perfil, de un andar erguido.

La canción, la acción variada de la sangre,
Ahogaría el aviso del bosque de hierro,
Cancelaría la inercia de los enterrados.

Viajando durante el día de casa en casa,
El camino más largo para un sosiego intrínseco,
Con la fidelidad del amor y con la debilidad del amor.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


LA PREGUNTA
Hacer la difícil pregunta es fácil
Preguntar al conocerse
Con la sencilla mirada del encuentro
A qué van éstos
Y cómo lo hacen:
Hacer la difícil pregunta es fácil,
El acto sencillo del deseo confuso.

Pero la respuesta
Es difícil y difícil de recordar:
Sobre gradas o en tierra firme
Los oídos escuchan
Las palabras del encuentro,
Los ojos miran
A las manos que ayudan
Nunca están seguros
De lo que aprenden,
De cómo están hechas estas cosas,
Y olvidar escuchar o ver
Hace fácil el olvido;
Sólo recordar el método del recuerdo,
Recordar sólo de otra forma,
Solo la mentira extrañamente excitante,
Asustados
De recordar lo que el pez ignoraba,
Cómo escapó el pájaro, o si la oveja obedeció.
Hasta que perdida la memoria
Pájaro, pez y oveja resultan fantasmales,
Y los fantasmas deben hacer de nuevo
Lo que les da dolor.
La cobardía llora
por los cielos ventosos,
La frialdad por el agua,
La obediencia por un dueño.

¿Recuperará la memoria
Las gradas o la tierra,
el rostro y el lugar del encuentro;
Vivirá el pájaro,
Nadará el pez,
Y obedecerá la oveja
A la manera ovejuna;
Puede el amor recordar
La pregunta y la respuesta,
pues el amor recobra
Lo que ha sido oscuro, y rico y cálido en conjunto?

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


LOS OBSERVADORES
Acodado en el alféizar me asomo a ver la noche:
El rostro amarillento del reloj de la iglesia, la luz verde del muelle
Llameando en honor de otro año imprudente;
Zumba el silencio en mis oídos;
Se apagaron las luces de familias vecinas.

Bajo la oscuridad todo parece inmóvil;
La gran lila, lo mismo que una conspiradora,
Se hace la muerta sobre el césped,
Y arriba, junto al asta de bandera, la Osa Mayor
Cuelga como un portento sobre Helensburgh.

Oh Señores del Límite, que trabajáis con luz y oscuridad
Disponiendo un tabú entre diestra y siniestra,
Los tranquilos gemelos influyentes
De los que emana toda propiedad,
Miradnos esta noche con indulgencia.

Nadie os ha visto: nadie puede decir, “Hace muy poco...
Aquí. Mire estas huellas... Andan cerca, al acecho”,
Pero en mis pensamientos, esta noche,
Me parecéis figuras que vi una vez en sueños,
Los robustos guardianes de una finca rural.

Los fusiles al hombro, con lluvia o cielo claro,
Apostados en puertas o altozanos,
Junto a puentes y sotos os sabemos ahí:
Vuestra insomne presencia con su eterna amenaza
Nos invita a apreciar la paz de que gozamos.

No miréis muy de cerca, no seáis muy veloces;
Nadie nos ha invitado, pero estamos enfermos,
Usando los ardides del topo, las maneras
Del pavo o el sombrío coraje de la rata,
Y sólo con un truco sabremos despistaros.

La órbita del año se adentra en el verano.
Qué importa si el hambriento visionario
Ha visto el carnaval dentro de nuestras verjas,
Vuestros cuerpos pisoteados por las calles...
Aún vuestro poder nos hace falta: empleadlo, que nadie

Abandone su mesa llevado de un impulso,
Lanzándose de pronto, insensible ante el daño,
Con peligro en un cuarto o girando salvaje-
-mente sobre los campos igual que una peonza,
Barriendo y abatiendo por entre el día insomne.

W.H. Auden (Febrero 1932)
(Traducción de Jordi Doce)


(Continuará)


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Pedro Casas Serra
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Re: W.H. Auden

Mensaje por Pedro Casas Serra el Vie 29 Nov 2013, 07:09

.



OTROS POEMAS DE W.H. AUDEN:


2. De 1933 a 1938:

MAYO

Mayo con su adecuada luz,
Agita arteria, ojos y miembros,
Los singulares y los tristes
Están dispuestos a recuperarse,
Y a cada río, placer de cisnes,
Llegan los descuidados picnics
En vivos blancos y rojos.

Nuestros muertos, remotos y cubiertos,
Descansan en los nichos, mas nosotros
Hemos surgido de sus inciertos bosques,
Bosques donde los niños se reúnen
Y los blancos ángel-vampiros revolotean,
Permanecen ahora con ojos sombreados
Cogida ya la peligrosa manzana.

El mundo real se extiende ante nosotros,
Gestos valientes de los jóvenes,
Deseo abundante de muerte,
Los agradables, placenteros, embrujados:
Un Maestro agonizante se hunde atormentado
En el círculo de sus admiradores,
Los injustos recorren la tierra.

Y el amor que impacienta
A la tortuga y al corzo, que coloca
Lo rubio al lado de lo moreno,
Impulsa nuestra sangre,
Antes que el bien y el mal
Qué insuficiente es
El tacto, la ternura, la mirada.
W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanz)


MIENTRAS PASEABA UNA TARDE

Mientras paseaba una tarde
….Calle Bristol abajo,
Las multitudes sobre las aceras
….Eran campos de cosecha de trigo.

Y allí abajo, junto al crecido río
….Oí cantar a un enamorado
Bajo el arco del ferrocarril:
….”El amor no tiene fin.

“Te amaré, amor mío, te amaré
….Hasta que China y África se junten,
Y el río salte sobre la montaña
….Y el salmón cante en la calle.

Te amaré hasta que el océano
….Se doble y cuelgue hasta secarse
Y las siete estrellas se pongan a graznar
….Como los gansos en el cielo.

Los años correrán como conejos
….Porque en mis brazos sostengo
La Flor de las Edades,
….Y el amor primero del mundo.”

Pero todos los relojes de la ciudad
....Comenzaron a zumbar y a sonar:
“Oh, que el Tiempo no te engañe,
….Tú no puedes conquistar el Tiempo.

En las madrigueras de la Pesadilla
….Donde la Justicia se desnuda,
El tiempo vigila desde la sombra
….Y tose cuando tú besas.

Entre dolores de cabeza y preocupaciones
….La vida se agota vagamente,
Y el Tiempo tendrá su fantasía
….Hoy o mañana.

En muchos valles verdes
….Se amontona la espantosa nieve;
El Tiempo rompe las danzas enlazadas
….Y el brillante arco del que salta el agua.

Oh, sumerge tus manos en el agua,
….Sumérgelas hasta la muñeca;
Fíjate, fíjate en la jofaina
….Y admírate de lo que has dejado pasar.

El glaciar llama en el aparador,
….El desierto suspira en la cama,
Y la grieta en la taza de té abre
….Un camino a la tierra de los muertos.

Donde los mendigos rifan billetes de banco
….Y el Gigante está encantando a Jack,
Y el Chico Blanco de lirio es un Rugidor
….Y Jill se deja caer de espaldas.

Oh, mira, mira en el espejo,
….Oh, mira en tu desasosiego
La vida continúa siendo una bendición
….Aunque tú no puedas bendecir.

Oh, quédate, quédate en la ventana
….Mientras las lágrimas empiezan a escaldar;
Amarás a tu tortuoso vecino
….Con tu tortuoso corazón.”

Era tarde, tarde en el anochecer
….Los amantes ya se habían ido;
Los relojes habían cesado su tintineo,
….Y el profundo río seguía creciendo.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


OH, QUÉ SON ES AQUÉL

¿Oh, qué son es aquél que estremece el oído
….Allá abajo en el valle tronando, retumbando?
Son sólo los soldados de escarlata, querida,
….Los soldados marchando.

¿Oh, qué luz es aquella que veo destellar
….Allá en la lejanía, brillante, deslumbrante?
Es el sol en sus armas, querida,
….Y su paso hechizante.

¿Qué están haciendo ahora con tantos aparejos,
….¿Qué están haciendo esta mañana, esta mañana?
Tan sólo las maniobras habituales, querida,
….O quizá una amenaza.

¿Oh, por qué se han salido del camino allá abajo,
….¿Por qué de pronto se desvían, se desvían?
Tal vez un cambio de órdenes, querida,
…. Su poder está intacto.

¿Es al cura al que quieren, con su pelo tan blanco,
….Es al cura al que quieren para hablarle?
Han pasado de largo ante el portón, querida,
….Sin llamarle.

Puede ser el granjero que reside aquí cerca,
….Puede ser el granjero tan listo, tan taimado.
Ya pasaron de largo por su granja, querida,
….Y a correr han echado.

Oh, dime, ¿adónde vas? ¡Quédate aquí conmigo!
….¿Acaso no eran firmes los votos que juraste?
No, querida, sé que prometí amarte,
….Pero debo marcharme.

Oh, han roto el cerrojo y astillado la puerta,
….Es la verja de casa donde ahora entran, entran;
Sus botas taconean el suelo con dureza
….Y sus ojos llamean.

W.H. Auden (Octubre, 1932)
(Traducción de Jordi Doce)


LA SEÑORITA GEE

Dejad que os cuente una pequeña historia
….Acerca de la señorita Edith Gee.
Vivía en Clevedon Terrace
….En el número 83.

Era ligeramente bizca del ojo izquierdo,
….Sus labios eran finos y pequeños,
Tenía los hombros estrechos y caídos
….Y carecía totalmente de busto.

Usaba un sombrero de terciopelo con adornos,
….Y un traje de sarga gris oscuro;
Vivía en Clevedon Terrace
….En un pequeño estudio.

Tenía un impermeable morado para los días húmedos,
….Y también un paraguas verde,
Una bicicleta con cesta para la compraba
....Y un freno duro detrás.

La iglesia de San Aloisio
….No estaba muy lejos;
Hacía mucho punto
….Punto para el bazar de la iglesia.

La señorita Gee contemplaba la luz de las estrellas
….Y decía: “¿Le importa a alguien
Que yo viva en Clevedon Terrace
….Con cien libras al año?

Soñó un sueño una tarde
….De que era la Reina de Francia
Y el Párroco de San Aloisio
….Sacaba a Su Majestad a bailar.

Pero una tormenta abatió el palacio,
….Ella atravesaba en bicicleta un campo de maíz,
Y un toro con el rostro del Vicario
….La embestía con la testuz bajada.

Notaba su caliente aliento tras ella,
….Él estaba a punto de alcanzarla;
Y la bicicleta iba más y más lenta
….Debido a aquel freno trasero.

El verano hacía de los árboles un cuadro,
….El invierno los convertía en una ruina;
Ella iba en bici a los oficios de tarde
….Con la ropa abotonada hasta el cuello.

Pasaba junto a parejas de amantes,
….Ella volvía la cabeza
Pasaba junto a parejas de amantes
….Y no la invitaban a quedarse.

La señorita Gee se sentó en la nave lateral,
….Oía tocar el órgano,
Y el coro cantaba suavemente
….Al final del día.

La señorita Gee se arrodilló en la nave lateral,
….Postrada de rodillas;
“No me dejes caer en la tentación
….Mas haz de mí una buena chica, te lo ruego.”

Pasaban los días y las noches
….Como las olas en un naufragio en Cornualles;
Ella bajó al médico en bicicleta
….Con la ropa abotonada hasta el cuello.

Ella bajo al médico en bicicleta,
….Y llamó al timbre del consultorio;
“Oh, doctor, tengo un dolor aquí dentro
….Y no me siento nada bien.”

El Doctor Thomas la auscultó
….Y luego la volvió a reconocer;
Anduvo hasta el lavabo
….Y dijo: ¿Por qué no vino usted antes?

El Doctor Thomas se sentó a cenar,
….Aunque su esposa estaba esperando para llamarle
Y mientras él hacía bolitas con el pan
….Dijo: “El cáncer es una cosa curiosa.

Nadie sabe cuál es la causa,
….Algunos pretenden saberlo;
Es como un asesino escondido
….Esperando golpearte.

Las mujeres sin hijos lo contraer,
….Y los hombres en cuanto se retiran;
Es como si hubiera de haber algún escape
….A su frustrado fuego creativo.”

La esposa llamó a la criada,
….Y dijo: “No seas tan mórbido, cariño.”
Dijo él: “He visto a la señorita Gee esta tarde
….Y se nos va, me temo.”

Llevaron a la señorita Gee al hospital
….Y allí quedó totalmente postrada,
En el pabellón de mujeres
….Con la ropa de cama hasta el cuello.

La colocaron sobre la mesa
….Los estudiantes comenzaron a reir;
Y el señor Rose, el cirujano,
….Cortó a la señorita Gee por la mitad.

El señor Rose se volvió a sus alumnos
….Diciendo: “Caballeros, por favor,
Pocas veces nos encontramos con un sarcoma
….Tan avanzado como éste.”

La retiraron de la mesa
….Y la bajaron
A otro departamento
….Donde estudiaban Anatomía.

La colgaron del techo;
….Sí, colgaron a la señorita Gee
Y una pareja de expertos de Oxford
….Diseccionó cuidadosamente su rodilla.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanz)


VÍCTOR

Víctor era un pequeño bebé
…........Venido a este mundo;
Su padre lo sentó en sus rodillas y le dijo:
…........”No deshonres nunca el nombre de la familia.”

Víctor miró a su padre
…........Levantó sus grandes ojos redondos:
Su padre dijo: “Víctor, mi único hijo,
…........Nunca digas mentiras.”

Víctor y su padre salieron a pasear
…........En un carrito de dos ruedas;
Su padre sacó una Biblia del bolsillo y leyó:
…........”Bienaventurados los limpios de corazón.”

Era un Diciembre gélido.
…........No era tiempo de fruta;
Su padre cayó muerto de un ataque al corazón
…........Mientras se ataba los cordones de las botas.

Era un Diciembre gélido
…........Cuando se hundió en la tumba;
Su tío encontró a Víctor un puesto de cajero
…........En el Banco Midland Counties.

Era un gélido Diciembre,
…........Víctor sólo tenía dieciocho años
Pero sus números eran claros y sus márgenes rectos,
…........Y sus puños siempre estaban limpios.

Alquiló una habitación en el Peveril,
…........Una respetable casa de huéspedes;
Y el tiempo vigilaba a Víctor cada día,
…........Como el gato vigilaría al ratón.

Los empleados le daban palmaditas en el hombro:
…........”¿Has estado alguna vez con una mujer?” decían
“Vente con nosotros al centro el Sábado por la noche.”
…........Víctor sonreía y movía la cabeza.

El Director, sentado en su oficina,
…........Fumaba un puro Corona y
Dijo: “Víctor es un tipo decente pero
…........Demasiado tímido para llegar lejos.”

Víctor subió a su habitación,
…........Puso el despertador,
Trepó a la cama, cogió la Biblia y leyó
…........Lo que le pasó a Jezabel.

Era el primero de Abril,
…......Ana llegó al Peveril;
Sus ojos, sus labios, sus pechos, sus caderas
….......Y su sonrisa incendiaban a los hombres.

Parecía tan pura como una colegiala
….......En el día de su Primera Comunión,
Pero sus besos eran como el mejor champán
….......Cuando ella se entregaba por entero.

Era el dos de Abril,
….......Ella llevaba un abrigo de piel;
Víctor se la encontró en la escalera
….......Y se enamoró de ella.

La primera vez que él le hizo una proposición
….......Ella se echó a reír y dijo: “Nunca me casaré”
La segunda vez hubo una pausa;
….......Luego sonrió y movió la cabeza.

Ana se miró al espejo,
….......Frunció el entrecejo, hizo mohínes y
Dijo: “Víctor es tan aburrido como una tarde de lluvia
….......Pero tengo que asentarme.”

La tercera vez que él se lo propuso,
….......Mientras paseaban al lado del embalse,
Ella le dio un beso como un soplo sobre la cabeza,
….......Y dijo: “Eres el deseo de mi corazón.”

Se casaron a primeros de Agosto,
….......Ella le dijo: “Bésame, muchachito.”
Víctor la cogió en sus brazos y dijo:
….......”Oh, mi Elena de Troya.”

A mediados de Septiembre
….......Víctor llegó a la oficina un día
Llevaba una flor en el ojal,
….......Llegaba tarde pero estaba contento.

Los empleados estaban hablando de Ana,
... ....La puerta estaba entreabierta:
Uno decía: “Dios, qué bien me lo pasé con ella
….......En aquel coche Austin Baby.”

Víctor salió a la Calle Mayor,
….......Anduvo hasta el límite de la ciudad,
Llegó a los descampados y basureros,
….......Y las lágrimas comenzaron a caer.

Víctor contempló el crepúsculo
….......Completamente solo;
Gritó: “¿Estás en el Cielo, Padre?”
….......Pero el cielo contestó: “Dirección desconocida.”

Víctor siguió mirando a las montañas,
…........Todas cubiertas de nieve;
Gritó: “¿Estás contento conmigo, Padre?”
…........Y la respuesta llegó: “No”.

Víctor llegó hasta el bosque
…........Gritó: “Padre, ¿será sincera alguna vez?”
Y los robles y las hayas agitaban sus copas
…........Y contestaron: “No para ti”.

Víctor llegó hasta el prado
…........Barrido por el viento;
Gritó: “Oh, Padre, la quiero tanto”
…........Pero el viento contestó: “Ella debe morir”.

Víctor llegó hasta el río,
…........Tan profundo y tan quieto;
Gritó: “Oh, Padre, ¿qué debo hacer?
…........Y el río contestó: “Matar”.

Ana estaba sentada a la mesa
…........Sacando cartas de una baraja;
Ana estaba sentada a la mesa
…........Esperando a que su marido volviera.

No fue la Sota de Diamantes
…........Ni el Comodín lo que ella sacó primero;
No fue el Rey o la Reina de Corazones
…........Sino el As de Espadas al revés.

Víctor se quedó en el umbral,
…........Sin decir una palabra;
Ella dijo: “¿Qué pasa, cariño?”
…........Él se comportó como si no hubiera oído.

Sonaba una voz en su oído izquierdo,
…........Sonaba una voz en su oído derecho.
Sonaba una voz en la base de su cráneo
…........Que decía: “Debe morir esta noche.”

Víctor cogió un cuchillo de trinchar
…........Su gesto era claro y decidido,
Dijo: “Ana, hubiera sido mejor para ti
…........No haber nacido.”

Ana saltó de la mesa,
…........Y comenzó a gritar,
Pero Víctor se acercó lentamente a ella
…........Como el horror en un sueño.

Ella se refugió tras el sofá,
…......arrancó una cortina,
Pero Víctor la siguió despacio
…......Diciendo: “Prepárate para encontrarte con tu Dios.”

Ella consiguió abrir la puerta,
…......Corrió y corrió sin parar.
Pero Víctor la siguió escaleras arriba
…......Y la alcanzó al final.

Se quedó allí sobre el cuerpo,
…......Allí, cuchillo en mano,
Y la sangre corría escaleras abajo y cantaba:
…......”Yo soy la Resurrección y la Vida.”

Ellos le dieron palmadas en el hombreo
…......Y se lo llevaron en un furgón;
Él, sentado y tranquilo como un terrón de musgo
…......Decía: “Yo soy el Hijo del Hombre”.

Víctor, sentado en un rincón,
….......Mientras hacía una mujer de arcilla,
Decía: “Yo soy el Alfa y el Omega, un día vendré
….......Para juzgar la tierra”.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanz)


IX
(De “Doce canciones”)

Detened los relojes, descolgad el teléfono,
Haced callar al perro con un hueso jugoso
Y silenciad los pianos; con tambor destemplado
Salga el féretro a hombros, desfilen los dolientes.

Den vueltas los aviones con vuelo inconsolable
Y escriban en el cielo las nuevas de su muerte,
Que lleven las palomas crespones en sus cuellos
Y los guardias de tráfico se enfunden negros guantes.

Era mi Norte y Sur, mi Oriente y Occidente,
Mi día laborable y mi domingo ocioso,
Mi noche, mi mañana, mi charla y mi canción;
Pensaba que el amor era eterno: fui un crédulo.

No queremos estrellas; apagadlas de un soplo;
Desmantelad el sol y retirad la luna;
Talad todos los bosques y vaciad los océanos;
Pues ya nada podrá llegar nunca a buen puerto.

W.H. Auden (Abril, 1936)
(Traducción de Jordi Doce)


XII
(De “Doce canciones”)

Unos dicen que amor es un niñato
…...............Y otros dicen que un ave,
Unos dicen que hace girar el mundo
…...............Y otros que no se sabe,
Y cuando fui a charlar con mi vecino
…...............Por ver si estaba al tanto,
Su indignada mujer me echó de casa
…...............Con un grito de espanto.

….......¿Tiene aspecto de bata o de pijama,
…............O de jamón secándose en un bar?
….......¿Diríamos que huele a piel de llama
…............O desprende un olor a bienestar?
….......¿Tiene el tacto punzante de un espino
…............O bien la suavidad de un almohadón?
….......Si repasas el borde, ¿es grueso o fino?
…............Oh, dime la verdad sobre el amor.

Nuestros libros de historia lo mencionan
…...............En glosas enigmáticas,
Y es un tema que está de moda en
…...............Las líneas trasatlánticas;
Lo he visto mencionado con frecuencia
…...............en notas de suicidas,
Y hasta aparece escrito en las solapas
…...............De guías eruditas.

.........¿Se lamenta como un mastín famélico
…............O retumba cual banda militar?
….......¿Es posible seguir su ritmo bélico
…............Con un piano y un taco de billar?
….......¿Es el cantante, el alma de la fiesta?
…............¿Sólo clásica escucha con ardor?
….......Si uno pide silencio, ¿se molesta?
…............Oh, dime la verdad sobre el amor.

Miré en el interior de la glorieta,
…...............Allí no había nada.
Opté por intentarlo río arriba
…...............Y también en la rada.
No sé qué dijo el mirlo con su trino
…...............Ni qué contó el rosal;
Mas no estaba debajo de la cama
…...............Ni estaba en el corral.

….......¿Sabe poner mil caras sorprendentes?
¿Se marea al montarse en un tiovivo?
….......¿Pasa el tiempo apostando eternamente
O chascando los dedos sin motivo?
….......¿Sus juicios del dinero son fundados?
¿Piensa que el patriotismo es un valor?
….......¿Cuenta chistes vulgares e inspirados?
Oh, dime la verdad sobre el amor.

….......Cuando llegue, ¿vendrá sin avisar
Mientras estoy hurgándome el oído?
….......¿Sabrá pedir permiso antes de entrar
O verterá su copa en mi vestido?
….......¿Veré cambiar el clima en su presencia?
Su saludo, ¿dará frío o calor?
….......¿Será un cambio total en mi existencia?
Oh, dime la verdad sobre el amor.

W.H. Auden (Enero, 1938)
(Traducción de Jordi Doce)


GARE DE MIDI

Un expreso cualquiera proveniente del sur,
Masas de gente en torno a la barrera, un rostro
Que las autoridades no han venido a aclamar
Con cintas o clarines: algo en torno a su boca
Pone inquietud y lástima en su mirada neutra.
Cae la nieve. Llevando de la mano un maletín,
Sale con paso firme para infectar una ciudad
Cuyo horrible futuro acaso haya llegado.

W.H. Auden (Diciembre 1938)
(Traducción de Jordi Doce)


(Continuará)


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Re: W.H. Auden

Mensaje por Pedro Casas Serra el Sáb 30 Nov 2013, 07:47

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OTROS POEMAS W.H. AUDEN:


3. De 1939 a 1947:


EN MEMORIA DE W. B. YEATS
(muerto en enero de 1939)

I

Él desapareció en lo muerto del invierno:
Los arroyos estaban congelados, los aeropuertos casi desiertos.
Y la nieve desfiguraba las estatuas públicas;
El mercurio se hundía en la boca del día agonizante.
Los instrumentos de que disponemos están de acuerdo
En que el día de su muerte fue un día frío y oscuro.

Lejos de su enfermedad
Los lobos correteaban por las florestas siempre verdes,
Al río campesino no le tentaban los muelles a la moda;
La muerte del poeta quedó guardada en sus poemas
Por lenguas de luto.

Pero para él era su última tarde como él mismo,
Tarde de enfermeras y rumores;
Las provincias de su cuerpo se rebelaban,
Las plazas de su mente estaban vacías,
El silencio invadía los suburbios,
El flujo de su sentimiento se quebró; él se convirtió en sus admiradores.

Ahora está repartido entre cien ciudades
Y dado por entero a afectos no familiares,
Para encontrar su felicidad en otra clase de bosque

Y ser castigado con un extraño código de conciencia.
Las palabras de un muerto
Se modifican en las entrañas de los vivos.

Pero en la importancia y el ruido del mañana
Cuando los corredores rugen como bestias en el parquet de la Bolsa,
Y los pobres soportan los sufrimientos a los que están bastante acostumbrados,
Y cada uno en la celda de sí mismo está casi convencido de su libertad,
Unos pocos miles pensarán en este día
Tal como uno piensa en un día en el que hizo algo ligeramente inusual.
Los instrumentos de que disponemos están de acuerdo en que
El día de su muerte era frío y oscuro.

II

Eras igual de tonto que nosotros; tus dones sobrevivieron a todo:
A la parroquia de las ricas, a la decadencia física,
A ti mismo. La loca Irlanda te hirió de poesía.
Ahora Irlanda sigue con su locura y su tiempo en calma,
Porque la poesía no hace que nada suceda: sobrevive
En el valle de su quehacer donde los ejecutivos
Nunca desearían entrometerse, flujos hacia el sur
Desde haciendas de aislamiento y activas congojas,
Crudas ciudades en las que creemos y morimos; sobrevive,
Una forma de acontecer, una boca.

III

Tierra, recibe a un honorable huésped:
William Yeats es puesto a descansar.
Que el irlandés bajel repose
Privado de su poesía.

En la pesadilla de la oscuridad
Todos los perros de Europa ladran,
Y las naciones vivientes esperan,
Cada una secuestrada en su odio;

La vergüenza intelectual
Atisba desde cada rostro humano
Y los mares de la piedad permanecen
Helados y cerrados en cada ojo.

Sigue poeta, sigue recto
Hasta el fondo de la noche,
Con tu voz sin ataduras que
Todavía nos persuade para el regocijo;

Con el cultivo de un verso
Haz un viñedo de la maldición,
Canta sobre los fracasos humanos
En un rapto de desasosiego;

En los desiertos del corazón
Que comience la fuente de la salud,
En la prisión de sus días
Que enseñe al hombre libre a rezar.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


EL CIUDADANO DESCONOCIDO

Para JS/07/M/378
(Este Monumento de Mármol
Es Erigido por el Estado)

Según la oficina de Estadística se supone que era uno
Contra el que no había queja alguna oficial,
Y todos los informes de su conducta coinciden
En que, en el sentido moderno de la anticuada palabra, era un santo,
Porque en todo lo que hizo él sirvió a la Gran Comunidad.
Excepto durante la Guerra hasta el día en que se jubiló
Trabajó en una fábrica y nunca fue despedido,
Sino que satisfizo a sus patronos, Motores Camelo, S.A.
Él nunca fue esquirol ni inesperado en sus opiniones,
Y su Sindicato informa de que él pagaba sus cuotas,
(Nuestras fichas comprueban que es verdad)
Y nuestros psicólogos sociales aseguran
Que era popular entre sus compañeros y disfrutaba de una copa.
Los de la Prensa están convencidos de que compraba un periódico cada día
Y de que su reacción a los anuncios era la esperada en todos los sentidos.
Las pólizas a su nombre prueban que estaba totalmente asegurado,
Y su cartilla de Sanidad dice que estuvo una vez en el hospital y salió curado.
Tanto la Investigación de Obreros como la de Alto Estándar declaran
Que era completamente consciente de las ventajas de Planes a Plazos
y que tenía todo lo necesario para el Hombre Moderno,
Un fonógrafo, una radio, un coche y una nevera.
Nuestros investigadores de la Opinión Pública están satisfechos
De que él mantuviera la opinión propia de cada época del año;
Cuando había paz, él estaba por la paz; cuando había guerra, él iba.
Estaba casado y aportó cinco hijos a la población.
Que nuestro eugenista asegura que es el número exacto para un padre de su generación,
Y nuestros profesores insisten en que él nunca interfirió en su educación.
¿Fue libre? ¿Fue feliz? La cuestión es absurda:
Si hubiera habido algún error, con seguridad nos habríamos enterado.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz


I
(De “Diez canciones”)
Pongamos que en estas calles hay diez millones de almas,
Unos viven en mansiones, otros viven en gateras:
pero nosotros en dónde, querida, pero nosotros en dónde.

Cuando la tierra era nuestra qué hermosa nos parecía,
Mira en los mapas ahora y allí podrás encontrarla:
No podemos regresar, querida, no podemos regresar.

Entre las tumbas del pueblo crece un tejo venerable
Que al llegar la primavera reverdece nuevamente:
Pero no los pasaportes, querida, pero no los pasaportes.

El cónsul puso las manos sobre la mesa y nos dijo:
“Si no tienen pasaporte es como si hubieran muerto”:
Pero aún estamos vivos, querida, pero aún estamos vivos.

Fui a una oficina de ayuda; me invitaron a sentarme;
Me pidieron cortésmente que volviera al mes siguiente:
¿Pero adónde iremos hoy, querida? ¿Pero adónde iremos hoy?

Fui a una asamblea local; un hombre se puso a hablar:
“Si dejamos que se instalen, nos robarán lo que es nuestro”;
Hablaba de ti y de mí, querida, hablaba de ti y de mí.

Me pareció que escuchaba una tormenta acercarse;
Era Hitler en Europa, tronando: “Deben morir”;
Estábamos en sus planes, querida, estábamos en sus planes.

Vi un perrito con abrigo y en su abrigo un imperdible,
Vi una puerta que se abría y un gato volviendo a casa:
Si hubieran sido judíos, querida, si hubieran sido judíos...

Bajé caminando al puerto y me detuve en el muelle,
Vi deslizarse a los peces como si estuvieran libres:
Estaban sólo a unos pasos, querida, estaban sólo a unos pasos.

Salí al bosque a pasear, vi pájaros en los árboles;
No tenían gobernantes y su canto era apacible:
Pues no eran la especie humana, querida, pues no eran la especie humana.

Soñé con un rascacielos que llegaba a los mil pisos,
Soñé con un rascacielos con mil puertas y ventanas;
Y ninguna era la nuestra, querida, y ninguna era la nuestra.

Llegué a una vasta llanura donde caía la nieve;
Diez mil soldados marchaban en fila de un lado a otro:
Buscándonos a nosotros, querida, buscándonos a nosotros.

W.H. Auden (Marzo 1939)
(Traducción de Jordi Doce)


LA LEY COMO EL AMOR

La Ley, dicen los jardineros, es el sol,
Y la Ley es aquel
A quien los jardineros obedecen
Mañana, hoy y ayer.

La ley es la sabiduría de los ancianos,
Abuelos impotentes que riñen sin aliento;
Sacan su lengua bífida los nietos:
La Ley son los sentidos de los jóvenes.

La Ley, afirma el clérigo con ojos clericales,
Echando su sermón a los seglares,
La Ley son las palabras en el libro sagrado
Y la Ley es mi altar y mi espadaña;
La Ley, afirma el juez ajustando sus lentes,
Hablando clara y muy severamente,
La Ley es como ya les dije,
La Ley es como saben que supongo,
La Ley es pero déjenme explicarlo,
Pues la Ley es la Ley.

Pero escriben doctores legalistas:
La Ley no es lo correcto ni lo erróneo,
La Ley son sólo crímenes
Castigados en ciertos momentos y lugares,
La Ley son los ropajes que viste el ser humano
Aquí y ahora,
La Ley es Buenos días y Hasta luego.

Otros dicen, la Ley es el Destino;
Otros dicen, la Ley es el Estado;
Otros dicen y dicen
Que la Ley ya no existe,
Que la Ley se ha esfumado.

Y siempre la ruidosa y airada multitud,
Muy airada y muy ruidosa:
La Ley somos Nosotros,
Y siempre el necio Yo que insiste débilmente.
Si nosotros, queridos, no sabemos
Más que ellos de la Ley y lo sabemos,
Si tú, igual que yo,
No sabes bien qué hacer o no,
Salvo aceptar con todos
Alegre o tristemente
Que la Ley es y existe
Y que todos lo saben,
Si absurdo me parece, por lo tanto,
Equiparar la Ley a otra palabra,
A diferencia de otros hombres
No sabría decir la Ley es Esto,
Igual que no podemos cancelar
El deseo global de adivinar
O escurrirnos de nuestra posición
Hacia una condición despreocupada.

Aunque al menos haré
Que nuestra vanidad
Declararé con tibieza
Un tibio parecido
Del que luego jactarnos:
Como el amor, sentencio.
Como el amor no sabemos ni dónde ni por qué,
Como el amor no podemos forzarla ni ignorarla,
Como el amor lloramos a menudo,
Como el amor rara vez la guardamos.

W.H. Auden (Septiembre 1939)
(Traducción de Jordi Doce)


NUESTRAS INCLINACIONES

Nuestro reloj de arena susurra al rugido del león,
Los relojes de las torres dicen a los jardines día y noche
Para cuántos errores tiene paciencia el Tiempo,
Y qué equivocados están al marcar siempre lo exacto.

Pero el Tiempo, por agudas o graves que sean sus campanadas,
Sin importar lo rápido que su torrente fluya,
Nunca ha retrasado el salto de un león,
Ni ha perturbado la certeza de una rosa.

Porque ellas, parece, se preocupan sólo del éxito:
Mientras nosotros escogemos las palabras de acuerdo con su sonido
Y juzgamos un problema por su dificultad;

Y el Tiempo entre nosotros fue siempre popular.
¿Cuándo no hemos preferido algunos rodeos
Para ir derechos a donde estamos?

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


LA LECCIÓN

La primera vez que soñé estábamos de huida,
Y fatigados por la carrera; había una guerra civil,
Un valle lleno de ladrones y osos heridos.

Las granjas ardían detrás de nosotros; girando a la derecha,
llegamos enseguida a una casa alta, su puerta abierta
De par en par, esperando a sus herederos, largo tiempo desaparecidos.

Un empleado mayor estaba sentado en la escalera del dormitorio
Escribiendo; pero habíamos pasado de puntillas delante de él cuando
Levantó la cabeza y balbuceó -”Fuera”.
Lloramos e imploramos quedarnos;
El limpió sus quevedos, dudó, y luego
Dijo que no; él no tenía autoridad para darnos permiso;
Nuestras vidas no estaban en regla; tuvimos que marcharnos.



El segundo sueño comenzó en un bosque de Mayo;
Habíamos estado riendo; tus ojos azules eran amables,
Tu excelente desnudez, sin desdén.
Nuestros labios se juntaron, deseando el bien universal;
Pero, en su impacto, una llama y un viento súbitos
Te arrebataron y me dejaron sólo de nuevo

Para enfocar una amplia y agreste llanura,
Completamente arrasada, con un silencio de muerte y seca como el hueso,
Donde nada podría haber sufrido, pecado o crecido.
Yo me senté solo en una silla alta
Cual maestrillo, preguntando por qué
El frío y sólido objeto en mis manos
Debería ser una mano humana, una de tus manos.



Y el último sueño era éste: íbamos a ir
A un gran banquete y a un Baile de la Victoria,
Después de un torneo o prueba peligrosa.

Nuestros cojines eran de terciopelo carmesí, así queda
Debimos haber ganado; aunque había coronas para todos,
Las nuestras eran de oro, el resto eran de papel.

Cada famoso invitado era guapo, sabio o divertido,
El Amor sonreía al Coraje en valioso cristal
Y los cohetes estallaban a cientos para expresar
Nuestro ocio erudito.
Una banda comenzó a tocar; por toda la verde hierba
Un mar de coronas de papel se levantó para bailar;
Las nuestras eran demasiado pesadas; nosotros no bailamos.



Me desperté, tú no estabas allí. Pero mientras me vestía
La inquietud se convirtió en vergüenza, sintiendo que los tres
Intentaban un rechazo. Porque si cada uno a su modo
No hubiera tratado de enseñar
A mi voluntad a amarte, lo que no puede ser,
Como yo creo, de tal consecuencia para desear
Lo que a cada uno le es dado, si ellos quieren?

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


UN LUGAR SALUDABLE

Son estupendos -a uno nunca se le ocurriría revisar
Cualquier contrato de ellos con
Lupa o poner bajo llave las cartas propias- también
Amables y eficaces -uno consigue lo que pide.
¿Sólo lo que está mal, entonces, lo que, viviendo entre ellos,
A uno le impresiona constantemente, el número de
Matrimonios felices y de gente infeliz?
Todos acuden a las conferencias sobre Problemas de Posguerra,
Porque ellos se interesan, honradamente quieren ayudar; pero
Tal como observan el mundo en sus periódicos de la mañana,
¿Qué sentido le dan a su locura y horror
Los que nunca, uno está convencido, han sentido súbito
Deseo de torturar al gato o hacer un strip-tease
En un lugar público? ¿Alguna vez, uno se pregunta, habrían
Deseado tanto ver un unicornio, incluso
Uno muerto? Probablemente. Pero no lo dirán,
Ignorando por tácito consentimiento nuestra hambre
De vida eterna, esa enjaulada y censurada cuestión
Ocasionalmente expresada en fiestas al aire libre
O en las reuniones de Facultad, y cuya historia de sala de fumadores,
Asaz irónicamente, se sostiene sola.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


LA CAÍDA DE ROMA

Los muelles son golpeados por las olas;
En un campo apartado la lluvia
Azota un tren abandonado;
Los proscritos llenan las cuevas de la montaña.

Crecen fantásticos los vestidos de noche;
Los agentes del Fisco persiguen
Defraudadores escondidos
A través de las cloacas de ciudades de provincia.

Privados ritos de magia mandan
A las prostitutas del templo a dormir;
Todos los literatos guardan
Un amigo imaginario.

El cerebrotónico Catón puede
Ensalzar las Antiguas Disciplinas,
Mientras los musculosos Marines
Se amotinan por la comida y por la paga.

La cama doble de César está caliente
Mientras un oficinista cualquiera
Escribe NO ME GUSTA MI TRABAJO
En un impreso oficial de color rosa.

Privados de riqueza o piedad,
Pajarillos de patas escarlata
Sentados en sus huevos moteados
Ojean cada ciudad infectada de gripe.

Juntos, por todas partes, vastas
Manadas de renos se mueven a través de
Millas y millas de musgo dorado
En silencio y muy rápidos.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


(Continuará...)


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Re: W.H. Auden

Mensaje por Pedro Casas Serra el Dom 01 Dic 2013, 14:10

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POEMAS DE W.H. AUDEN:



4. De 1948 a 1957:

UN HOGAR
Cuando, para templar la desconfianza de algunos comensales
Y entrar luego en materia, o en el campo de golf,
Cerrado ya el acuerdo, para evitar rencores,

Hace algún comentario de su hogar, no menciona jamás
(Reserva que despierta la admiración de todos)
A su adorada esposa, perdida tiempo atrás,

Sino que habla orgulloso de su hijo, el travieso heredero,
De moratones recibidos e infligidos, de bastonazos
Soportados con estoicismo para salvar a un compañero;

O exige a sus marchitas hombrías que veneren
A su piadosa madre, tranquila y dulce y sabia,
Sirviendo el té a los huéspedes con regios ademanes.

Pero ¿a quién de los dos ha invitado a pasar el domingo con él?
Cuando al fin se dirige a su casa de campo
Después de negociar otra fusión, viaja sin compañía:

Para evitar ser víctima de la ruin bestezuela
Que aún moja las sábanas y no sabe silbar ni lanzar una bola,
Un chivato, un llorica, un fracaso;

De los insultos de la bruja desaliñada
Que amontona botellas debajo del colchón,
Y escupe y grita obscenidades en lo alto del rellano;

Peor aún, para no contemplar una alianza impía:
La Juventud robando a la Vejez la llave de la cómoda,
La Vejez enseñando a la Juventud a mentir con descaro.

Desgracias familiares que ha de ocultar al mundo
Donde la competencia, que envidia su vigor y su intelecto
Y posee sus propios secretos vergonzantes,

Vería en él al malo de este hogar,
Culpable de asustar a un niño delicado con voz atronadora,
De enloquecer a una madre amorosa con helado desdén.

Además (lo que puede explicar por qué
No ha cambiado su testamento ni llamado al doctor)
Tiene la sensación, tal vez supersticiosa,

De que le odian y temen por su bien:
Si se arrancaran las caretas y se mostraran dignos de su afecto,
Cariñosos y cuerdos y viriles, caería muerto.

W.H. Auden (1948)
(Traducción de Jordi Doce)


VISITA DE LA FLOTA

Los marineros desembarcan
Desde los huecos de sus barcos,
Chicos de clase media con aspecto agradable
Que leen las tiras cómicas;
Un juego de béisbol es más
Para ellos que cincuenta Troyas.

Parecen un poco perdidos, parados
En este lugar inamericano
Donde los nativos viven con leyes
Y futuros propios;
Ellos no están aquí porque
Sino simplemente por si acaso.

Las putas y los ociosos
Que los importunan con groserías,
Con sus mugrientas maneras, al menos
Están sirviendo a la Bestia Social;
Ellos ni fabrican ni venden -
No sorprende que se emborrachen.

Pero sus barcos sobre el vehemente azul
En este puerto en realidad ganan,
De no tener nada que hacer;
Sin una voluntad humana
Que les diga a quién matar
Sus estructuras son humanas.

Y lejos de parecer perdidos,
Parece como si hubieran sido pensados,
Para ser puro diseño abstracto,
Por algún maestro del patrón y la línea,
Merecedores ciertamente de cada céntimo
De los billones que deben haber costado.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


UN CEMENTERIO EN UN ISLA

Este cementerio con sus pinos piñoneros
Es inferior en estatus a las viñas
Y aunque nuevos huéspedes continúen amontonándose,
Debe mantener el tamaño que siempre ha tenido.

Donde los hombres son muchos y los acres pocos,
Los muertos deben ser cultivados también
Por los huesos que producen
Como se plantan las semillas en el campo de cualquier labriego.

Lleva unos dieciocho meses que alguien
Madure en esqueleto,
Para ser lavado, doblado, empaquetado en un pequeño
Nicho ahuecado en la pared del cementerio.

La curiosidad hizo que me detuviera
Mientras los sepultureros desenterraban una cosecha:
Los bardos han tomado a mal
Que los Alejandros se conviertan en esto.

Donde quiera que nuestras personalidades vayan
(Y, a decir verdad, no lo sabemos),
Las estructuras sólidas que dejan tras de sí
No son descrédito para nuestra especie.

Los dolientes pueden echar de menos, y lo hacen, una cara,
Pero, al menos, no detectan la huella
De aquellos hambrientos como peces, mamíferos en celo,
Que emparenta nuestra carne con carnes más asperas.

¿Y quién se avergonzaría de poseer
La paciencia que compartimos con la piedra,
Eso que subyace en nosotros y
Que nunca en ningún momento hizo aspavientos alguno?

Considerando cuáles son nuestros motivos,
Deberíamos agradecer a nuestra afortunada estrella
Que el Amor debe avanzar hasta alcanzar sus fines,
Un montículo que no necesita amigos.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


EL QUE MÁS AMA

Mirando a las estrellas sé muy bien
Que, por mucho que ellas se preocupen, puedo ir al infierno,
Pero en la tierra la indiferencia es lo que menos
Tenemos que temer del hombre o de la bestia.

Admirador como creo que soy
De las estrellas, a las que importo un bledo
No puedo decir, ahora que las veo,
Cuánto eché de menos terriblemente a una todo el día.

¿Nos gustaría que hubiera estrellas que ardieran
Por nosotros con una pasión que no pudiéramos corresponder?
Si el efecto equivalente no puede darse
Deja que sea yo el que más ame.

Si todas las estrellas desaparecieran o murieran,
Aprendería a contemplar un cielo vacío
Y a encontrar sublime su oscuridad total,
Aunque esto podría llevarme algún tiempo.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


LOS DIRECTORES

En los malos días de antaño, no era tan malo:
.........El final de la escalera
Era un lugar divertido para sentarse; el éxito
.........Significaba mucho -ocio
Y comilonas, más palacios llenos de
.........Objetos, libros, chicas, caballos
Que uno llevaba de vez en cuando de paseo
.........Y que eran conducidos colina arriba mientras se veía
A otros ir andando. Mandar era un placer cuando
.........Uno escribía una sentencia de muerte
En el envés del As de Espadas y jugaba
.........Con una nueva baraja. Los Honores
No son tan físicos o alegres ahora,
.........porque las clases de Poderes
A los que estamos acostumbrados no son así. ¿Podría decirse
.........Que uno de ellos se parece
Al Héroe Trágico, al Santo Platónico,
.........O que un pintor cualquiera
Retrataría a alguien surgiendo triunfante de un lago
.........Sobre un delfín, desnudo,
Protegido por una sombrilla de querubines? ¿Pueden ellos
.........En cuanto a la dirección
Comportarse como Césares genuinos cuando están solos
.........O bebiendo con los amiguetes,
Soltarse la melena y ser francos sobre
.........El mundo? Es dudoso.
La última palabra de cómo podemos vivir o morir
.........Descansa hoy sobre tan callados
Hombres, que trabajan demasiado en habitaciones demasiado grandes.
.........Reduciendo a cifras
Lo que es esencial, lo que ha de hacerse.
.........Les traen a cada uno en una bandeja
Una comida sencilla y ligera de bocadillos,
.........Alimentos que pueden
Tomar con una mano sin levantar la vista
.........De los papeles, se necesita
Un par de secretarias para archivar,
.........Los problemas que ninguna sonrisa
Puede descartar. Las mecanógrafas no paran,
.........Zumban cual cigarras
En el calor de la siesta silenciosa, frívolas
.........En sus discusiones,
De los bosques inalterados por nuestras guerras y proyectos
.........Llegan aromas de las flores
Y canciones de pájaros que nunca votarán
.........O se molestarán por conocer
Las marcas distintivas que un amante ve
.........Por instinto y que un policía
Se entrena para observar. Hasta altas horas
.........Sus ventanas siguen encendidas
Y, a sus espaldas, inclinadas sobre algún informe,
.........En cada barrio,
Siempre cual un dios o una enfermedad
.........Allá en la tierra, la razón
En todos los aspectos por las que están cansados, los débiles,
.........Los distraídos, buscando
Algún culpable. Si para recuperarse
.........Van a jugar un poco, su grandeza
Se cruza con la reverencia del jefe o la mirada
.........Del bailarín
Que no puede arruinarse por caída de maestro.
.........Mandar debe ser una vocación,
Parece, como la cirugía o la escultura; la diversión,
.........Ni amor ni dinero,
Pero asumiendo los riesgos necesarios, la prueba
.........De nuestra habilidad, la cuestión,
Es difícil, su propia recompensa. Pero luego
.........Quizás se debería mencionar
También lo que debe ser un consuelo, mientras ellos adivinan
.........En tiempos como el presente
Cuando las adivinaciones resultan tan fatalmente erróneas,
.........El hecho de pertenecer
A los muy selectos, a aquellos
.........Para los que, suponemos,
Habrá plazas en el último
.........Avión para salir del desastre.
No; nadie siente realmente pena por sus
.........Pesados pasos y agobiado
Aspecto, ni te darían las gracias si dijeras que lo sentías.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


NO HABRÁ TREGUA

Aunque un amable y claro cielo
Sonría una vez más sobre el condado de tu estima
Y regrese el color, la tormenta te ha transformado:
...Jamás olvidarás
La oscuridad borrando toda esperanza, el viento
...Profetizando tu caída.

...Has de vivir con esta certidumbre.
Allá lejos, delante, fuera de ti hay otros
En ausencias opacas de las que nunca oíste hablar,
...Que sin duda han oído hablar de ti,
Seres desconocidos en número y en género:
...Y a los que tú no gustas.

...¿Qué diablos les hiciste?
¿Nada? Nada no es la respuesta:
Terminarás pensando -¿y cómo no pensarlo?-
...Que algo hiciste, en efecto, que algo has hecho;
Te verás deseando hacerles sonreír,
...Buscarás su amistad.

...No habrá tregua.
Plántales cara, pues, con todo tu coraje
Y todas las argucias de que seas capaz,
...Con la conciencia clara a este respecto:
Su causa, si es que causa tienen, la han olvidado;
...Ellos odian tan sólo por el placer de odiar.

W.H. Auden (1956)
(Traducción de Jordi Doce)


SECRETOS

Que nosotros siempre estemos contentos
Cuando la princesa fea, apartando los arbustos
Para descubrir por qué los hijos del leñador son felices,
Perturba el nido de los avispones, que no sintamos lástima
Cuando el informador es atrapado por la banda en un baño de vapor,
Que aullemos de alegría
Cuando el miope Profesor de Islandés
Pronuncia la inscripción en griego
O un acertijo rúnico que después traduce:

Denunciando por poderes nuestra falta más común como lo peor de nosotros;
Que, esperando a un amigo en su habitación,
enseguida empecemos a revolver sus cartas,
Que con toda seguridad repitamos como nuestra
La historia de otro, que, ¡ay de mí!, con frecuencia
Besemos para poder contarlo
Define precisamente lo que entendemos por amor: -
Compartir un secreto.

La broma, que pocas veces advertimos, es sobre nosotros;
Porque sólo los verdaderos corazones saben qué poco importa
Cuál sea el secreto que guardan:
Uno nuevo, uno viejo, uno azul, algo prestado,
Todo servirá a los niños
Hechos a la imagen de Dios, y, por tanto,
No como los otros, no como nuestros queridos amigos mudos,
Que, pobrecillos, no tienen nada que ocultar,
Y no, gracias a Dios, como nuestro Padre
Al cual no se le escapa ningún secreto.

W.H. Auden
(Traducción de Margarita Ardanaz)


(Continuará)


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Re: W.H. Auden

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 03 Dic 2013, 10:16

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OTROS POEMAS W.H. AUDEN:


De 1958 a 1973:


HABLANDO CONMIGO MISMO

Para Oliver Sacks

La primavera en Austria tuvo un comienzo amable,
diáfano el cielo, el aire manso y el medio equilibrado
para quienes nos alimentan, bestias o plantas:
los sempiternos minerales parecían contentos con su régimen,
donde lo que no está prohibido es obligatorio.

Hay sombras, desde luego: anuncios pornográficos, párrocos “enrollados”,
y a uno de los vecinos, el marido perfecto, le ha dado por beber,
pero Tú no has perdido tu aplomo, extraña cosa rústica,
el mismo ante quien Yo, hecho a Imagen de Dios pero en torcido,
impúdico devoto voluntarioso, he de inclinarme.

Mi vivienda mortal, el carnal territorio
que debo custodiar, y mi niño adoptado,
de cuya subsistencia me hago cargo, y también mi tutor,
sin cuyas instrucciones neuronales jamás podría
distinguir lo que es o imaginar lo que no es.

Pasivo por instinto, supongo, pues no tienes
ni garras ni colmillos ni cascos ni veneno y eres
propenso, por tanto, a dejar que el sol se ponga en Tu espanto;
más que torpe oledor, censor de olores,
y con un paladar omnívoro que admite la comida caliente.

De forma impredecible, emergiste hace décadas
entre el flujo incesante de seres vomitados
por las fauces de la naturaleza. Un suceso aleatorio, dice la Ciencia.
¡Y un huevo! Un genuino milagro, en mi opinión,
pues ¿quién no está seguro de haber sido llamado?

A la vez que crecías y tu perfil tomaba forma,
yo observaba tu aspecto con recelo. Su arquitectura
tendría que haber sido más vistosa: ¡Me han engañado!
No obstante, a estas alturas, me he hecho a Tus proporciones,
y, bien pensado, habría podido ser mucho peor.

Pocas veces has sido una molestia. Durante muchos años
fuiste, lo reconozco, mártir del cuernolismo,
(era inútil decirte: ¡Si no estoy enamorado!):
con qué resolución, no obstante, repeliste invasiones de gérmenes
sin castigar jamás con un achaque mis rabietas.

Eres Tú quien salió perjudicado, pues, si tienes miopía,
soy el ratón de biblioteca que pudo con Tus ojos; si te falta el aliento,
como buen fumador que eres, soy el camello
que te llevó a engancharte. (De haber sido más jóvenes,
tal vez te habría pervertido con una aguja.)

Siempre me ha sorprendido qué poco Te conozco.
Tus costas y salientes los conozco, pues ahí yo gobierno,
pero lo que sucede tierra adentro, los rituales, los códigos sociales,
Tus torrentes, salados y sombríos, siguen siendo un enigma:
lo que creo se basa sólo en rumores médicos.

Nuestro matrimonio es un drama; no un guión donde
lo no expresado no se piensa: en nuestra escena,
aquello que no puedo articular Tú lo pronuncias
en actos cuya raison-d'être no entiendo. ¿A qué evacuar fluidos
cuando me aflijo o dilatar Tus labios cuando me alegro?

Toda orden de cierre o apertura, de inclusión o expulsión,
ha de venir de Ti, no es de mi competencia
(lo que he hecho es simplemente procurarte el horario
donde puedes listarla): mas ¿Cuál es Tu tarea
mientras hago equilibrios entre pena y jolgorio?

De forma un tanto irracional, Te reprocho los sueños,
Si algo sé, es que no los escojo: si pudiera,
les impondría cierta disciplina prosódica,
no habría ambigüedad en lo que dicen. Me da igual el motivo
de estos raptos nocturnos, como poeta los repruebo.

Gracias a Tu otredad, Tus concordias jocosas,
tan distintos de mi ámbito de furia y disonancia,
puedes servirme como emblema del Cosmos:
de los grupos humanos, como Hobbes supo ver,
el símbolo más apto es un monstruo grotesco.

¿Quién acuñó el sintagma El cuerpo político?
Pus todos los Estados en los que hemos vivido o que muestra la historia
han sido enfermos graves, casos psicosomáticos
atendidos por sádicos o matasanos caros:
cuando leo el periódico, pareces un Adonis.

El tiempo, lo sabemos, te hará más decadente y ya empiezo a temer
nuestro divorcio: he visto algunos espantosos.
Recuerda: cuando Le Bon Dieu te diga ¡Déjale!,
haz el favor, por Él como por mí, de no atender
a mis penosos noes y vete echando leches.

W.H. Auden (Abril 1971)
(Traducción de Jordi Doce)


NO, PLATÓN, NO

No puedo imaginarme nada
...que menos me pueda gustar
que ser un Espíritu etéreo,
...tan incapaz de masticar
como de establecer contacto,
...o sentir el aire estival
o entender el habla y la música
...o alzar los ojos más allá.
No, Dios me ha puesto exactamente
...donde habría elegido estar:
pues el Hombre tiene dos sexos
...en este círculo sublunar
y Nombre Propio toda cosa.

...No obstante, puedo figurarme
que este cuerpo con que nací,
...estas glándulas endocrinas
que trajinan día tras día
...sin que parezcan resentirlo
a fin de contentarme a Mí,
...su Maestro, y cuidar mi forma
(bien es cierto que no doy órdenes,
...no se me ocurre qué gritarles)
sueñan tal vez con otra vida
...distinta de la que conocen:
y es muy posible que mi Carne
...esté orando para que “Él” muera,
y Ella se torne de este modo
...libre Materia irresponsable.

W.H. Auden (Mayo 1973)
(Traducción de Jordi Doce)



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Evangelina Valdez
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Re: W.H. Auden

Mensaje por Evangelina Valdez el Sáb 22 Feb 2014, 15:28

En lo que hace a nosotros,
Nos queda al menos nuestro honor,
Y una oportunidad bastante razonable
De salvar nuestras facultades hasta el fin.
(QUE LA HISTORIA ME JUZGUE)


Para pensarlo/meditarlo... ¿verdad?

... Oh, dime la verdad sobre el amor.

Después de ser tan explícito, hasta yo digo lo mismo:
Dime la verdad sobre el amor jaaaaaa

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"Asilo de ancianos"

Todos poseen un límite: cada uno
Tiene un matiz de daño muy distinto. La élite
Es capaz de arreglarse por sí misma,
Caminar apoyada en un bastón,
Leer completo un libro, interpretar
Movimientos de fáciles sonatas.
(Pero acaso la libertad carnal
Es el veneno del espíritu:
Conscientes de lo que ha sucedido y el porqué
Abominan su tristeza sin lágrimas.)
Luego vienen los de silla de ruedas, el promedio
Que soporta la tele
Y guiado por amables terapeutas
Canta en comunidad.
Después los solitarios que musitan
Palabras en el limbo, y al final
Los que ya son del todo incompetentes
Y como una parodia de las plantas
(Ellas pueden sudar sin ensuciarse).
No obstante, hay algo que los une:
Todos aparecieron cuando el mundo,
A pesar de sus males,
Era más habitable y más vistoso
Y los viejos tenían auditorio
Y un lugar en la tierra.
(El niño reprendido por su madre
Podía refugiarse con la abuela para ser consolado
Y escuchar algún cuento.)
Hoy ya todos sabemos qué esperar,
Mas su generación es la primera
Que se ha desvanecido de este modo:
No en casa sino asignada a un pabellón, arrojada
Como se arrumban fardos indeseables.

Mientras voy en el Metro para estar
Media hora con una del asilo,
Recuerdo quién fue ella en su esplendor.
Entonces visitarla era un orgullo
Y no una caridad.
¿Seré tan frío como para esperar
Un somnífero rápido, indoloro;
O bien para rogar, como ella ruega,
Que Dios o la naturaleza precipiten
Su función terrenal?
1970

Versión de José Emilio Pacheco

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"Canción de cuna"

El estrépito del trabajo queda mitigado,
otro día ha llegado a su ocaso
y se ha cernido el manto de la oscuridad.
¡Paz! ¡Paz! Desprovee tu retrato
de sus vejaciones y descansa.
Tu ronda diaria ha concluido,
has sacado la basura,
respondido algunas cartas aburridas
y pagado una factura a vuelta de correo,
todo ello frettolosamente.
Ahora tienes permiso para yacer,
desnudo, aovillado cual quisquilla,
recostado en la cama, y disfrutar
de su acogedor microclima:
canta, Grandullón, canta arrorró.

Los antiguos griegos se equivocaban:
Narciso es un vejete,
domado por el tiempo, liberado al fin
de la lujuria de otros cuerpos,
racional y reconciliado.
Durante muchos años envidiaste
al hirsuto, el tipo machote.
Ya no: ahora acaricias
tu carne casi femenina
con enorgullecida satisfacción,
imaginando que eres
inmaculado e independiente,
calentito en la madriguera de ti mismo,
madonna y bambino:
canta, Grandullón, canta arrorró.

Deja que tus últimos pensamientos sean todo agradecimiento:
ensalza a tus padres que te dieron
un Super Ego de fuerza
que te ahorra tantas molestias,
llama a amigos y seres queridos por doquier,
luego rinde justo tributo
a tu edad, a haber
nacido cuando naciste. En la adolescencia
se te permitió conocer
hermosas antiguallas
que pronto desaparecerían de la faz de la tierra,
locomotoras de caldera venical, motores de balancín
y ruedas hidráulicas de admisión superior.
Sí, amor mío, has tenido suene:
canta, Grandullón, canta arrorró.

Ahora a caer en el olvido: que
la mente del vientre se apropie
por debajo del diafragma,
del dominio de las Madres,
quienes vigilan las Puertas Sagradas,
sin cuyas mudas advertencias
el yo verbalizador pronto
se conviene en un déspota despiadado,
lascivo, incapaz de amar,
desdeñoso, hambriento de estatus.
Si te acecharan los sueños, no les hagas caso,
pues todos ellos, tanto los dulces como los horrendos,
Son bromas de dudoso buen gusto,
demasiado insípidas para hacerles caso.
canta, Grandullón, canta arrorró.
Abril de 1972

Versión de Eduardo Iriarte
"Canción de cuna y otros poemas"





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