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Alejandra Pizarnik

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Carmen Parra

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Carmen Parra el Sáb 21 Ene 2012, 20:05

Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.


Alejandra Pizarnik

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Evangelina Valdez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Lun 29 Oct 2012, 21:34

¡Dios mío, dónde estás, Alejandra!
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Evangelina Valdez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Mar 30 Oct 2012, 10:34

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"SOLAMENTE"

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

--------- 000 ----------

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"QUIÉN ALUMBRA"

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Sólo tú haces de mi memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante.

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Evangelina Valdez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Mar 30 Oct 2012, 10:56

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"NOCHE"

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?


---------- 000 ---------

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-CARA; DE ANTONIO BENEYTO-

"MUCHO MÁS ALLÁ"

¿ Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué , a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida .
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados , este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
"¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.


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Ana María Di Bert

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Noche

Mensaje por Ana María Di Bert el Mar 30 Oct 2012, 11:09

Caminos del espejo

I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.

III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.

VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.

XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.

XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.



Gracias Lúa por trernos a Alejandra.
Besos
Ana
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Ana María Di Bert

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Ana María Di Bert el Mar 30 Oct 2012, 11:18

"...¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?..."

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"The three ages of woman" (detalle)

Gustav Klimt

En un ejemplar de "Les chants de Maldoror"

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres
como los niños de la medianoche.
El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra
tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados;
triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me
sobrevuela como una dinastía de soles.

De "El infierno musical" 1971

Besos
Ana

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Evangelina Valdez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Mar 30 Oct 2012, 11:28

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"LA ÚNICA HERIDA"

¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?

He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra.

------- 000 ---------



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"LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES"

Para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente

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Pedro Casas Serra
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Pedro Casas Serra el Mar 30 Oct 2012, 13:37

"esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues."
...
"Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía."
...
"correr no sé donde
aquí o allá
singulares recodos desnudos
basta correr!"
...
"Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo"
...
"¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?"
...
"Siniestro delirio amar una sombra,"
...
"He llamado, he llamado.
He llamado hacia nunca."
...
"El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro"
...
"tal vez juglar
o princesa en la torre más alta. "
...
"Mañana
la carta desconocida encontrará las manos del alma."
...
"estoy en no poder más."
...
"escribiendo
he pedido, he perdido."
...
"Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,"
...
"No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla."
...


Un descarnase hasta el hueso, para volar, más libre, hacia no sé donde. Así, la poesía de Alejandra Pizarnik se apodera de quien la lee.

Un abrazo y felicidades por este tema.
Pedro


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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 30 Oct 2012, 13:48




Carta que el gran Julio Cortázar le envió a Alejandra, cuan ya se avecinaba el desenlace.

CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ALEJANDRA PIZARNIK
París, 9 de septiembre de 1971




Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 30 Oct 2012, 14:00

Alejandra también dibujaba y pintaba!!!!!!!!!!!!

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Pascual Lopez Sanchez el Mar 30 Oct 2012, 14:09

Creo que ya dije que, desgraciadamente para mí, no la conocía. Ahora empiezo a leerla, gracias a María y a las aportaciones vuestras.
La leeré todo lo despacio que pueda. Y me compraré algún libro suyo. Yo necesito leer en libros para que me entre la poesía hasta el fondo.


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Hiada

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Hiada el Mar 30 Oct 2012, 15:46

me alegro muchisimo que hayas sugerido a esta escritora maria... es una de mis favoritas a mi pensar.... pionera en el arte del verso libre y de muchas otras cosas mas,,, intesa creadora de sentimientos solo con un par de letras. increible, mi aplauso para tu sugerencia
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Mar 30 Oct 2012, 18:57

En realidad, María Lua es la creadora de este post, pero Cecilia Gargantini tuvo el exquisito gusto de elegirla para esta quincena. ¡Bien atinada selección! Gracias a ambas.
Besotes a todos.

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 30 Oct 2012, 19:52

PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA

Se cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se
iluminó el sentido de cerrarse.

*
Llega un día en que la poesía se hace sin
lenguaje, día en que se convocan los grandes y
pequeños deseos diseminados en los versos, reunidos
de súbito en dos ojos, los mismos que tanto
alababa en la frenética ausencia de la página en
blanco.

*
Enamorada de las palabras que crean noches
pequeñas en lo increado del día y su vacío feroz.

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por cecilia gargantini el Mar 30 Oct 2012, 20:58

RELOJ

Dama pequeñísima
moradora en el corazón de un pájaro
sale al alba a pronunciar una sílaba
NO



ENCUENTRO

Alguien entra en el silencio y me abandona.
Ahora la soledad no está sola.
Tú hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.



DONDE CIRCUNDA LO ÁVIDO

Cuando sí venga mis ojos brillarán
De la luz de quien yo lloro
Mas ahora alienta un rumor de fuga
En el corazón de toda cosa.



SILENCIOS

La muerte siempre al lado.
Escucho su decir.
Sólo me oigo.

Este último poema... extremo de una cuerda tensionada sólo sujeta a una de sus puntas. Exposición magnífica de lo comprimido, anulación, vacío y absoluto... connotación en alto grado. Los trabajos y las noches consagran definitivamente a Alejandra como poeta y hacen de su muerte una verdadera posibilidad pues este libro es la puerta de entrada a la búsqueda de un más allá poético donde poner la cota superior a su propia poesía. Búsqueda que se transforma en fractura, pulverización, dispersión, lenguaje hermético, brutalidad, obscenidad, rasguño sobre su misma herida o un pararse en el lugar más extremo del final... no le queda salida, entrar a un sanatorio para abandonarlo con la muerte.

De un estudio del escritor argentino César Aira
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Antonio Urdiales

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Antonio Urdiales el Miér 31 Oct 2012, 08:09

Reconozco, María, que no tuve conocimiento de la existencia de Alenadra Pizarnik hasta el mes de febrero del año 2000, cuando una íntima amiga de Buenos Aires me hizo llegar para mi cumpleaños algunos libros de poesía y entre ellos venía uno de Alejandra, titulado: “La extracción de la piedra de locura. Otros Poemas”. Al leerlo, me impresionó su estilo, la ausencia de signos de puntuación, como si quisiera dejar que la palabra se exprese libremente, sin ningún tipo de corsé que oprima su significado para que llegue impoluta a la mente del lector y que sea él el que imponga el ritmo de lectura. Eso y su obsesión por la muerte, unido a la fuerza de sus imágenes, más las conversaciones por “messenger” con mi amiga sobre sus poemas, me llevaron a profundizar un poco más en la obra de Alejandra, al igual que hago ahora que la traes aquí. Gracias por ello.

La poesía de Alejandra Pizarnik

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la obra poética de Alejandra Pizarnik encaja perfectamente dentro del surrealismo, aunque es una poeta tan sui generis que resulta difícil -mejor sería decir casi imposible- encasillarla en algún movimiento dentro de su generación, incluso se puede decir que fue por libre ya que ni siquiera mostró el menor interés por la poesía comprometida que sus congéneres escribían en Argentina durante los terribles años de la dictadura militar.

Su poesía, aparte de la influencia de los simbolistas franceses que parece ser leyó en su adolescencia, incluyendo a Verlaine, Rimbaud, Lautremont y Mallarmé, tiene un estilo original y absolutamente personal, donde las imágenes surrealistas, ilógicas y oníricas, son tan abundantes que junto a la falta de puntuación, la economía verbal y una búsqueda obsesiva del lenguaje exacto, configuran los rasgos principales que define su poesía, aunque al final de su vida se muestra frustrada con el lenguaje y hasta se siente desilusionada con su propia obra, al menos así lo deja escrito en uno de sus diarios donde en una entrada de 1969 escribe: "Mis poemas de ahora están muertos. Siento que nada vibra dentro de mí. Hay una herida y esto es todo. Pero se cumple en un lugar donde el lenguaje no parece necesario".

Sí en su primer libro hay sólo una nostalgia de la muerte y del suicidio pero expresada en tono netamente romántico, como su proyección en “la solitaria” que pasea por un puerto

"Si. Hundirse una noche en las calles del puerto
Caminar, caminar [...]
Si. Sola. Siempre sola [...]
Si. Tirar el ancla. Si. Muy junto a ese
barco gigante de rayas rojas y blancas y
verdes [...] irse, y no volver."


su “lado oscuro” emerge con fuerza hasta prevalecer en su poesía posterior. La búsqueda de la esencia del lenguaje, las imágenes y los símbolos de su soledad, de su desamparo, junto a la idea de partir, de huir, son los pilares que sostienen su poesía. También, la muerte, “la viajera”, como la llama Gabriela Mistral, que también elige ese doble metaforizado:

Partir

en cuerpo y alma
partir

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir

He de partir

Pero arremete ¡viajera!


Tras su muerte, encontraron un poema póstumo escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo:

Criatura en plegaria
rabia contra la niebla
escrito en el crepúsculo
contra la opacidad
no quiero ir nada más que hasta el fondo
oh vida
oh lenguaje
oh Isidoro.


Isidoro no es otro que el conde de Lautréamont. Es como si este conde sangriento tuviera la llave que, al cerrarse la obra de ella para siempre, la abría al mismo tiempo al misterio del universo, lo que aseguraría la eterna juventud de esta dama solitaria y desolada de la poesía, a la que la idea de partir, desaparecer en un barco para siempre, la apasiona hasta tal punto que será recurrente, no sólo a lo largo de su vida (varios intentos de suicidio) sino en toda su poesía desde su primer libro donde publica un poema titulado:

Irme en un barco negro

las sombras escudan al humo veloz que
                    danza en la trama de
                    este festival silencioso
las sombras esconden varios puntos oscuros que
giran y giran entre tus ojos
mi pluma retarda el TÚ anhelante
mi sien late mil veces TU nombre
si tus ojos pudieran venir!
acá sí amor acá
entre las sombras el humo y la danza
entre las sombras lo negro y yo



Os dejo también el que por algunos estudiosos es considerado uno de los mejores poemas de Alejandra.

En esta noche, en este mundo


                   A Martha Isabel Moia

             I

En esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

             II

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

             III

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?

ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
lasinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

             IV

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra liquefacción

             V

el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

             VI

hablo en fácil hablo en difícil
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
             el que no sirva ni para
             ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

              8 de octubre de 1971.


Saludos.


Última edición por Antonio Urdiales el Jue 01 Nov 2012, 14:55, editado 1 vez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 31 Oct 2012, 20:57


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-Dibujo del poeta Federico García Lorca-

"DIARIOS DE ALEJANDRA PIZARNIK"

7 de Diciembre de 1952
Mi soledad maúlla. La tapo con promesas vagas. Mentir, sí. Algún día encontrarás este diario y será antiguo, algún día verán mis fotos y se reirán de la moda actual. El vanguardismo será clasicismo y otros jóvenes rebeldes se reirán de él. Pero... ¿es posible soportar esto? Quiero morir. Tengo miedo de entrar al pasado. Pienso en alguna mujer de mi edad de hace un siglo. ¿Qué hacía cuando estaba angustiada? ¿Qué?

París, 1960
1 de Noviembre
Falta mi vida, falto a mi vida, me fui con ese rostro que no encuentro, que no recuerdo.

18 de diciembre
Noche crucial. Noche en su noche. Mi noche. Mi importancia. Mí misma. La asfixiada ama la ausencia del aire. Memorias de una náufraga. Sueños de una náufraga. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas de la orilla.

21 de diciembre
Anoche tomé agua hasta las tres de la madrugada. Estaba un poco ebria y lloraba. Me pedía agua a mí como si yo fuera mi madre. Yo me daba de beber con asco.

23 de diciembre
El bosque estaba oscuro. Por eso las hojas suspendidas de las ramas amenazaban con un color negro, no verde. "Es mentira todo", pensé, "hasta lo que me decían del color de las hojas". Tenía tanto miedo que no sabía si avanzaba o retrocedía.

24 de diciembre
Desperté viéndome como un cuerpo sin piel, una llagada.

31 de diciembre
Cuando entré en mi cuarto tuve miedo porque la luz ya estaba prendida y mi mano seguía insistiendo hasta que dije: Ya está prendida. Me saqué los pantalones y subí a la silla para mirar cómo soy con el suéter y el slip; vi mi cuerpo adolescente; después bajé y me acerqué nuevamente al espejo: Tengo miedo, dije. Revisé mis rasgos y me aburrí. Tenía hambre y ganas de romper algo. Me dirigí a la mesa y quise escribir un poema pero temí aumentar el desorden de los libros y papeles. Me mordía los labios y no sabía qué hacer con las manos. Me asustaba saberme andando por la piecita desordenada, con la boca devorándose y la memoria petrificada.


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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 31 Oct 2012, 21:12

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"DIARIOS DE ALEJANDRA PIZARNIK"
(continuación)

París, 1961

3 de Enero
Escríbame, dijo, escríbame de usted. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte.

5 de enero
El horror de habitarme, de ser- qué extraño- mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.

7 de Enero
Todo lo que le dije lo arrojaba por inservible. Mi amor en harapos volaba como un paquete absurdo y nauseabundo.

9 de Enero
Odio mi cara pues la miro a través de sus ojos. Esta cara no supo fascinarlo. Amo.
¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?

27 de febrero
Imagino situaciones horribles para obligarme a actuar. Así la visión de los clochards para impulsarme a trabajar frenéticamente en la oficina sin pensar en las pocas probabilidades que tengo para llegar a ese estado pues en cualquier momento puedo volver a Buenos Aires- a mi hogar burgués. Lo mismo el viernes pasado cuando vi la obra de Brecht y me asusté mucho como si mi caída en la miseria fuera inminente.


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París, 1962
22 de julio
Pequeños suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te descubrieron igual. Como si nada.

7 de septiembre. St. Tropez
Esta voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letras quede sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por ser comprendida.

28 de Septiembre
Escribir un solo libro en prosa en vez de poemas o fragmentos. Un libro o una morada en donde guarecerme.
Diciembre de 1962
(Este fragmento en particular es del diario enviado a Alberto Lagunas)
Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia, la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.
Y apenas aparezco todo se hace imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono.
Alguien invoca, alguien evoca, alguien pide penitencias, remisiones, revisiones. Es la hora de horadarse. La hora del oráculo. Alguien pide treguas, límites. ¿A quién? Vieja historia.
¿Qué podemos pedir sino más sed? Y todo -desde el río hasta sus ojos amados- para terminar "exactamente como un perro’.
Elle n’en pouvais plus d’exister. Cada instante que pasa es como si me pasara a mí.

-Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
Aún saber que no hay solución me intranquiliza como si la hubiera.
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?

París, 1963
2 de enero
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres.
2 de Febrero
En suma, se trata de un problema musical o de un temblor en ese lugar al que se refieren los demás cuando dice "alma".

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Evangelina Valdez
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 31 Oct 2012, 21:36

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"UN CUENTO MEMORABLE"

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.
-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.
-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.

-Quién es usted? Deberíamos presentarnos.

-Mme. Lamort -dijo-. ¿Y usted?
-Mme. Lamort.

-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.

-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe qué va a pasar.

-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.


Alejandra Pizarnik

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 31 Oct 2012, 22:02

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"MUÑECA NEGRA"

-¡Flor de muerto! dijo la ensimismada entre lilas.

Y es el silencio,
el frío de la noche,
lo negro.

-Si digo Perro enterrado en la arena, ¿quién entiende que me refiero al cuadro de Goya Perro enterrado en la arena?
-Dije algo que comenzaba con flor -dijo la que entre lilas.
-Cada vez que contaba la historia de su muñeca negra, nevaba.
-¡Es ella! -dijo cayendo el hada.
Murió.

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Evangelina Valdez el Miér 31 Oct 2012, 22:23

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"SALA DE PSICOPATOLOGÍA"

Después de años en Europa
Quiero decir París, Saint-Tropez, Cap
St. Pierre, Provence, Florencia, Siena,
Roma, Capri, Ischia, San Sebastián,
Santillana del Mar, Marbella,
Segovia, Avila, Santiago,
---- y tanto
---- y tanto
---- por no hablar de New York y del West Village con rastros de muchachas estranguladas
---- -quiero que me estrangule un negro –dijo
---- -lo que querés es que te viole –dije (¡oh Sigmund! con vos se acabaron los hombres del mercado matrimonial que frecuenté en las mejores playas de Europa)
y como soy tan inteligente que ya no sirvo para nada,
y como he soñado tanto que ya no soy de este mundo.
aquí estoy, entre las inocentes almas de la sala 18,
persuadiéndome día a día
de que la sala, las almas puras y yo tenemos sentido, tenemos destino,
-una señora originaria del más oscuro barrio de un pueblo que no figura en el mapa dice:
-El doctor me dice que tengo problemas. Yo no sé. Yo tengo algo aquí (se toca las tetas) y unas ganas de llorar que mama mía.
Nietzsche: “Esta noche tendré una madre o dejaré de ser”.
Strindberg: “El sol, madre, el sol”.
P. Éluard: “Hay que pegar a la madre mientras es joven”.
Sí, señora, la madre es un animal carnívoro que ama la vegetación lujuriosa. A la hora que la parió abre las piernas, ignorante del sentido de su posición destinada a dar a luz, a tierra, a fuego, a aire,
pero luego una quiere volver a entrar en esa maldita concha,
después de haber intentado nacerse sola sacando mi cabeza por mi útero
(y como no pude, busco morir y entrar en la pestilente guarida de la oculta ocultadora cuya función es ocultar)
hablo de la concha y hablo de la muerte,
todo es concha, yo he lamido conchas en varios países y sólo sentí orgullo por mi virtuosismo –la mahtma gandhi del lengüeteo, la Einstein de la mineta, la Reich del lengüetazo, la Reik del abrirse camino entre pelos como de rabinos desaseados -¡oh el goce de la roña!
Ustedes, los mediquitos de la 18 son tiernos y hasta besan al leproso, pero
¿se casarían con el leproso?
Un instante de inmersión en lo bajo y en lo oscuro,
sí, de eso son capaces,
pero luego viene la vocecita que acompaña a los jovencitos como ustedes:
-¿Podrías hacer un chiste con todo esto, no?
Y
sí,
aquí en el Pirovano
hay almas que NO SABEN
por qué recibieron la visita de las desgracias.
Pretenden explicaciones lógicas los pobres pobrecitos, quieren que la sala –verdadera pocilga- esté muy limpia, porque la roña les da terror, y el desorden, y la soledad de los días vacíos habitados por antiguos fantasmas emigrantes de las maravillosas e ilícitas pasiones de la infancia.
Oh, he besado tantas pijas para encontrarme de repente en una sala llena de carne de prisión donde las mujeres vienen y van hablando de la mejoría.
Pero
¿qué cosa curar?
Y ¿por dónde empezar a curar?
Es verdad que la psicoterapia en su forma exclusivamente verbal es casi tan bella como el suicidio.
Se habla.
Se amuebla el escenario vacío del silencio.
O, si hay silencio, éste se vuelve mensaje.
-¿Por qué está callada? ¿En qué piensa?
No pienso, al menos no ejecuto lo que llaman pensar. Asisto al inagotable fluir del murmullo. A veces –casi siempre- estoy húmeda. Soy una perra, a pesar de Hegel. Quisiera un tipo con una pija así y cogerme a mí y dármela hasta que acabe viendo curanderos (que sin duda me la chuparán) a fin de que me exorcisen y me procuren una buena frigidez.
Húmeda.
Concha de corazón de la criatura humana,
corazón que es un pequeño bebé inconsolable,
“Como un niño de pecho he acallado mi alma” (Salmo)
Ignoro qué hago en la sala 18 salvo honorarla con mi presencia prestigiosa (si me quisieran un poquito me ayudarían a anularla)
oh no es que quiera coquetear con la muerte
yo quiero solamente poner fin a esta agonía que se vuelve ridícula a fuerza de prolongarse,
(ridículamente te han adornado para este mundo –dice una vida apiadada de mí)
Y
Que te encuentres con vos misma –dijo.
Y yo le dije:
Para reunirme con el migo de conmigo y ser una sola y misma entidad con él tengo que matar al migo para que así se muera el con y, de este modo, anulados los contrarios, la dialéctica supliciante finaliza en la fusión de los contrarios.
El suicidio determina
un cuchillo sin hoja
al que le falta el mango.
Entonces:
adiós sujeto y objeto,
todo se unifica como en otros tiempos, en el jardín de los cuentos para niños lleno de arroyuelos de frescas aguas prenatales,
ese jardín es el centro del mundo, es el lugar de la cita, es el espacio vuelto tiempo y el tiempo vuelto lugar, es el alto momento de la fusión y del encuentro,
fuera del espacio profano en donde el Bien es sinónimo de evolución de sociedades de consumo,
y lejos de enmierdantes simulacros de medir el tiempo mediante relojes, calendarios y demás objetos hostiles,
lejos de las ciudades en las que se compra y se vende (oh, en ese jardín para la niña que fui, la pálida alucinada en los suburbios malsanos por los que erraba del brazo de las sombras: niña, mi querida niña que no has tenido madre -ni padre, es obvio-).
De modo que arrastré mi culo hasta la sala 18,
en la que finjo creer que mi enfermedad de lejanía, de separación de absoluta NO-ALIANZA con Ellos
-Ellos son todos y yo soy yo
finjo, pues, que logro mejorar, finjo creer a estos muchachos de buena voluntad (¡oh, los buenos sentimientos!) me podrán ayudar,
pero a veces –a menudo- los recontraputeo desde mis sombras interiores que estos mediquillos jamás sabrán conocer (la profundidad, cuanto más profunda, más indecible) y los puteo porque evoco a mi amado viejo, el Dr. Pichon R., tan hijo de puta como nunca lo será ninguno de los mediquitos (tan buenos, hélas!) de esta sala,
pero mi viejo se me muere y éstos hablan y, lo peor, éstos tienen cuerpos nuevos, sanos (maldita palabra) en tanto mi viejo agoniza en la miseria por no haber sabido ser una mierda práctico, por haber afrontado el terrible misterio que es la destrucción de un alma, por haber hurgado en lo oculto como un pirata –no poco funesto pues las monedas de oro del inconsciente llevaban carne de ahorcado, y en un recinto lleno de espejos rotos y sal volcada-
viejo remaldito, especie de aborto pestífero de fantasmas sifilíticos, cómo te adoro en tu tortuosidad solamente parecida a la mía,
y cabe decir que siempre desconfié de tu genio (no sos genial; sos un saqueador y un plagiario) y a la vez te confié,
oh, es a vos que mi tesoro fue confiado,
te quiero tanto que mataría a todos estos médicos adolescentes para darte a beber de su sangre y que vos vivas un minuto, un siglo más,
(vos, yo, a quienes la vida no nos merece)

Sala 18
cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 ó 20 horas escribiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque –oh viejo hermoso Sigmund Freud- la ciencia psicoanalítica se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?

El alma sufre sin tregua, sin piedad, y los malos médicos no restañan la herida que supura.
El hombre está herido por una desgarradura que tal vez, o seguramente, le ha causado la vida que nos dan.
“Cambiar la vida” (Marx)
“Cambiar el hombre” (Rimbaud)
Freud:
“La pequeña A. está embellecida por la desobediencia”, (Cartas…)

Freud: poeta trágico. Demasiado enamorado de la poesía clásica. Sin duda muchas claves las extrajo de “los filósofos de la naturaleza”, de los “románticos alemanes” y, sobre todo, de mi amadísimo Lichtenberg, el genial físico y matemático que escribía en su Diario cosas como:
“El le había puesto nombres a sus dos pantuflas”
Algo solo estaba ¿no?
(¡Oh, Lichtenberg, pequeño jorobado, yo te hubiera amado!)
Y a Kierkegaard
Y a Dostoievski
Y sobre todo a Kafka
a quien le pasó lo que a mí, si bien él era púdico y casto
-“¿Qué hice del don del sexo?” –y yo no soy una pajera como no existe otra;
pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo –tuvo que saber-
que de allí no se vuelve

se alejó –me alejé-
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje
(No es lo mismo decir Buenas noches que decir Buenas noches)
El lenguaje
-yo no puedo más,
alma mía, pequeña inexistente,
decidíte;
te las picás o te quedás,
pero no me toques así,
con pavura, con confusión,
o te vas o te las picás,
yo por mi parte, no puedo más.


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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por enrique garcia el Jue 01 Nov 2012, 13:24

Gran trabajo amiga Maria
no conocia estos poemas
besos
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Lluvia Abril
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Lluvia Abril el Jue 01 Nov 2012, 14:19

LOS AVATARES DE SU LEGADO



La intriga que puso los papeles privados de Pizarnik a salvo de la dictadura y de manos rápidas, contada por primera vez por una de sus protagonistas, amiga y editora de sus obras completas.

Ana Becciu

A los pocos días de la muerte de Alejandra Pizarnik, su madre, Rosa Bromiker, nos pidió a Olga Orozco y a mí que nos ocupáramos de reunir los papeles y textos que Alejandra había dejado en su departamento de la calle Montevideo. Trabajamos allí durante varios meses, escoltadas por la poeta Elvira Orphée, que comprendió enseguida la importancia de preservar aquellos documentos. Suya fue la idea de depositarlos en el estudio de un abogado. Y también, la idea de sacarlos de aquel estudio —y llevarlos a casa de Olga— cuando tuvo el pálpito de que allí no estaban seguros.


Durante varios meses, Olga y yo acudimos diariamente a la calle Montevideo para ordenar carpetas y cuadernos, y para mecanografiar manuscritos, papeles y papelitos que estaban muy bien ordenados en los anaqueles de la parte inferior de la biblioteca, metidos en cajoncitos y ficheros: todo perfectamente etiquetado y dispuesto. Alejandra era ordenadísima con su obra y su correspondencia. Para finales de 1972 habíamos conseguido armar un libro con el material inédito, y se lo entregamos a Sudamericana. Su dueño, López Llausás, nos había prometido que editaría toda la obra de Alejandra.

Pero pasaron cuatro años y no lo hizo. Llegó 1976, estalló el golpe militar. Y nosotras nos preguntamos qué hacer con todos aquellos cuadernos. Olga escribió a Julio Cortázar a París, y él nos aconsejó que los sacáramos del país y se los lleváramos para que él pudiera depositarlos en una institución segura. Yo salí de Argentina en mayo de 1976, pero no pude llevármelos conmigo. Eran demasiado voluminosos y pesados para transportarlos por avión y en las condiciones precarias de mi viaje. Olga mantuvo los documentos en su casa hasta que en 1977, Martha Moia, que había estado muy unida a Alejandra en los últimos años, los sacó en barco y en dos enormes sacos. Olga había entregado a Martha Moia la totalidad de los papeles, es decir, todos los manuscritos y los diarios. Sin embargo, cuando nos encontramos en Barcelona —yo acudí a la cita acompañada de la poeta Ana María Moix (ver su texto en pág. 4) a la que entonces ya me unía una gran amistad que hoy perdura— Martha me entregó sólo uno de los sacos, pues el otro se lo "iba a quedar ella". Así fue hasta que, en 1984, accedió a entregarle aquellos cuadernos a Cortázar en París.

Por desgracia Julio murió aquel mismo año y quien finalmente recibió los papeles fue su ex mujer, Aurora Bernárdez. Y en su poder permanecieron hasta 1999, cuando de común acuerdo con Myriam Pizarnik, hermana de Alejandra, los depositó en la biblioteca de la universidad de Princeton, en EE.UU., inaugurando así el Archivo Alejandra Pizarnik.


Quiero ahora volver al año 1977. A instancias de Moix propuse a Esther Tusquets, por entonces dueña de la editorial Lumen de Barcelona, la edición de la obra de Pizarnik. Comprensiblemente Esther no aceptó. No conocía a la autora y el entusiasmo juvenil de Ana María y mío no le pareció suficiente garantía de éxito comercial. Los inéditos que Orozco y yo habíamos dejado en Buenos Aires seguían inéditos, sin explicación alguna.


Hubo que esperar a las Malvinas y la presidencia de Alfonsín para que Sudamericana publicara Textos de Sombra y últimos poemas, la recopilación de inéditos de Pizarnik que habíamos preparado diez años antes. Pero la prisa, el límite de páginas impuesto por la editorial, y nuestro miedo a que ésta cambiara de idea, habían dejado mucho material en el tintero. Pasaban los años y yo no conseguía interesar a los editores españoles en los diarios y los papeles que seguíamos custodiando Aurora y yo, con la inquietud siempre de que nos "pasara" algo y aquello se perdiera. Ambas sabíamos que era fundamental conseguir una edición correcta que hiciera justicia a la importancia de Pizarnik, a su personalidad artística que no dejaba de crecer con las lecturas dentro y fuera de la Argentina.


En 1997, Moix y yo volvimos con el proyecto a Lumen. Y esta vez la respuesta fue afirmativa. Sugerí a Aurora Bernárdez el nombre de Nora Catelli para que se encargara de la selección y edición de los Diarios, mientras yo me encargaría de recopilar la poesía y la prosa. "Sólo se tardaron veinticinco años", comentó Ana María con su proverbial sentido del humor el día del año 2000 en que salió Poesía completa en España. Dos años después llegó la Prosa. Y el año próximo les tocará el turno a los Diarios. Desafortunadamente, diferencias de puntos de vista alejaron a Nora Catelli del proyecto inicial (ver pág. 5). Hoy Lumen no tiene vocación para llevar a cabo la edición crítica que ese material requiere. Abriguemos la esperanza de que otra editorial asuma sin restricciones ese proyecto.

Ver cumplida la tarea de recopilar la poesía y la prosa, hoy al alcance de los lectores latinoamericanos y españoles significa una gran satisfacción. Mi labor ha sido meramente compiladora. La colaboración de Olga Orozco fue esencial desde el principio: fue ella quien me mostró la importancia de no alterar el orden en que Alejandra había dejado las carpetas y cuadernos y la necesidad de inventariar todo para que los años no nos hicieran perder este o aquel papel. Y de conservar el más ínfimo papelito. Lo primero que Olga hizo en la calle Montevideo fue copiar a máquina lo que Alejandra había dejado escrito en su pizarrón: era el último texto en el que trabajaba.


Aquel primer trabajo de mecanografía de los manuscritos me permitió preparar con comodidad las ediciones comentadas. La frecuentación, durante años, de estos manuscritos me ha hecho comprender algunos aspectos que en aquella primera edición de Sudamericana del año 1983 no habíamos ceñido bien: la diferencia que Alejandra establecía entre un texto en prosa y un poema (aunque estuviera aparentemente escrito como prosa). Los recuerdos del escritor Alberto Manguel han sido muy valiosos para ubicar ciertos textos en el volumen de poesía o el de la prosa.


Alejandra había empezado a concebir su propia manera de relatar un cuento y diferenciaba un poema y un relato. La diferencia es siempre sutil, pero existe. Incluí La condesa sangrienta entre los ensayos y no entre los relatos, a sabiendas de que muchos lo consideran un relato, porque he podido comprobar que Pizarnik lo escribió como un ensayo: un ensayo sobre el mal —"algún día habría que escribir otro sobre el bien", decía, y señalaba como referencia Niétoshka Nezvanova, la novela de Dostoievsky.


Di un espacio importante a los artículos y reseñas que publicó en revistas y diarios de la época (lamentablemente faltan algunos, que no pude conseguir a tiempo para la fecha prevista de publicación del libro) porque los considero un modelo de reseña literaria, que hoy nadie escribe y que ningún diario o revista actual admitiría. En cualquier caso, todo ello —manuscritos, cuadernos, carpetas y fichas de trabajo de Alejandra Pizarnik— está hoy en la biblioteca de Princeton, resguardado y a disposición de quienes deseen acceder al estudio y análisis de su obra.




Fuente: Diario Clarín Suplemento Ñ, Sábado/14-Sep-2002

Alejandra Pizarnik



Gracias por este espacio tan enriquecedor del que he disfrutado.


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Si quieres hallar en cualquier parte
amistad, dulzura y poesía, llevalas contigo.

GEORGES DUHAMEL
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por cecilia gargantini el Jue 01 Nov 2012, 20:03

Gracias, Antonio y Evangelina, por tan bellos aportes!!!!!!!!
Besitosssssssssss para todos
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Mauricio Rey

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Mauricio Rey el Vie 02 Nov 2012, 12:37

¡Siempre es un gusto leer a Alejandra!
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Adriana Pardo (Luia) el Sáb 03 Nov 2012, 16:13

Siempre
A Rubén Vela

Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso
Cansada de aquel amor que no sucedió
Cansada de mis pies que sólo saben caminar
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas
Cansada de dormir y de no poder mirarme
Cansada de abrir la boca y beber el viento
Cansada de sostener las mismas vísceras
Cansada del mar indiferente a mis angustias
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!
Cansada por fin de las muertes de turno
a la espera de la hermana mayor
la otra la gran muerte
dulce morada para tanto cansancio.
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Adriana Pardo (Luia) el Sáb 03 Nov 2012, 16:32



(sin título)

La conciencia del fuego apagó la de la tierra. Mi visión del mundo se resuelve en un adiós dudoso, en un prometedor nunca.
Culpa por haberme ilusionado con el presunto poder del lenguaje.
Todo es un interior. Por tanto, el poema es incapaz de aludir hasta a las sombras más visibles y menos traidoras.
Hablar es comentar lo que place o disgusta. Lenguaje visceral constatador de los fantasmas de las apariencias.
Escribir no es más lo mío. Con sólo nombrar alcoholes temibles, yo me embriagaba. Ahora -lo peor es ahora, no el miedo a un desastre futuro sino la de algún modo voluptuosa constatación del presente infuso de presencias desmoronadas y hostiless. Ya no es eficaz para mí el lenguaje que heredé de unos extraños. Tan extranjera, tan sin patria, sin lengua natal. Los que decían: "y era nuestra herencia una red de agujeros", hablaban, al menos, en plural. Yo hablo desde mí, si bien mi herida no dejará de coincidir con la de alguna otra supliciada que algún día me leerá con fervor por haber logrado, yo, decir que no puedo decir nada.

8 de agosto de 1971

A. Pizarnik
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Adriana Pardo (Luia)

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Adriana Pardo (Luia) el Sáb 03 Nov 2012, 16:43


TANGIBLE AUSENCIA

Que me dejen con mi voz nueva, desconocida. No, no me dejen. Oscura y triste la infancia se ha ido, y la gracia, y la disipación de los dones. Ahora las maravillas emanan del nuevo centro (desdicha en el corazón de un poema a nadie destinado). Hablo con la voz que está detrás de la voz y con los mágicos sonidos del lenguaje de la endechadora.

A unos ojos azules que daban sentido a mis sufrimientos en las noches de verano de la infancia. A mis palabras que avanzaban erguidas como el corcel del caballero de Bemberg. A la luz de una mirada que engalanaba mi vocabulario como a un espléndido palacio de papel.

Me embriaga la luz. No nombro más que la luz. Quiero verla. Quiero ver en vez de nombrar.

No sé dónde detenerme y morar. El lenguaje es vacuo y ningún objeto parece haber sido tocado por manos humanas. Ellos son todos y yo soy yo. Mundo despoblado, palabras reflejas que sólo solas se dicen. Ellas me están matando. Yo muero en poemas muertos que no fluyen como yo, que son de piedra como yo, ruedan y no ruedan, un zozobrar lingüístico, un inscribir a sangre y fuego lo que libremente se va y no volvería. Digo esto porque nunca mas sabré destinar a nadie mis poemas.

Vida, mi vida, ¿qué has hecho de mi vida?

Hemos consentido visiones y aceptado figuras presentidas según los temores y los deseos del momento, y me han dicho tanto sobre cómo vivir que la muerte planea sobre mí en este momento que busco la salida, busco la salida.

Volver a mi viejo dolor inacabable, sin desenlace. Temía quedarme sin un imposible. Y lo hallé, claro que lo hallé.

La aurora gris para mi dolor infuso, me llaman de la habitación más cercana y del otro lado de todo espejo. Llamadas apresurándome a cubrir los agujeros de la ausencia que se multiplican mientras la noche se ofrece en bloques de dispersa oscuridad.

Luz extraña a todos nosotros, algo que no se ve sino que se oye, y no quisiera decir más porque todo en mí se dice con su sombra y cada yo y cada objeto con su doble.

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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Angel Salas el Lun 05 Nov 2012, 15:39

Evangelina....gracias por hacerme disfrutar de tan bellos poemas de una gran poeta como...Alejandra Pizarnik...un bello aporte a la literatura..

Un Abrazo
Angel
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Re: Alejandra Pizarnik

Mensaje por Maria Lua el Jue 08 Nov 2012, 05:00

Gracias a todos los compañeros
que dejan poemas de Alejandra
Pizarnik y a los que comentan...
Besos para todos
Maria Lua


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Te encuentro
tus huellas son tatuajes en mi corazón
intensas e inmensas
como el vino de la pasíón
y la rosa roja del amor
eternas y etereas
como los sortilegios de una Luna Creciente...


Maria Lua






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