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Javier Egea

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Samara Acosta

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Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Dom 13 Mayo 2012, 15:18

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Javier Egea (Granada; 1952 - 1999), considerado uno de los poetas españoles más importantes de los años ochenta, fue uno de los padres del movimiento poético La otra sentimentalidad junto con Luis García Montero y Álvaro Salvador Jofre. Consiguió, entre otros premios literarios, el «Antonio González de Lama» por su libro Troppo Mare y el «Premio Internacional de poesía Juan Ramón Jiménez» por Paseo de los Tristes.

En sus círculos cercanos era conocido como "Quisquete".

Publicó muy pocos libros de poesía: Serena luz del viento (1974), A boca de parir (1976), Troppo Mare (1980), Paseo de los tristes (1982, tal vez su obra más representativa), La otra sentimentalidad (1983, junto a Luis García Montero y Álvaro Salvador, Argentina 78 (1977, pero editado en 1983 por «La Tertulia»), y Raro de Luna (1990).

Gran admirador de Rafael Alberti, también publicó, junto a Luis García Montero, en 1982, el librito Manifiesto albertista, que ambos leyeron en presencia del poeta gaditano en el local «La Tertulia», en 1982.

Al morir, dejó incompleto un libro que al parecer iba a titularse Los sonetos del diente de oro, los cuales fueron publicados en 2006 por la editorial I&CILE, con reproducción en facsímil.

Javier Egea no fue un poeta 'académico' sino que más bien fue un poeta a pie de calle, que vivió en íntima relación con la poesía. Comprometido con la izquierda, su poesía puede ponerse en relación con las teorías literarias desarrolladas por el catedrático de la Universidad de Granada, Juan Carlos Rodríguez Gómez.

Participó en numerosos actos culturales y políticos (recitales poéticos por toda España, y en Cuba y Argentina), y realizaba actuaciones musicales y poéticas con la actriz argentina Susana Oviedo, con textos de García Lorca, Alberti y María Teresa León, Bertolt Brecht o Garcilaso de la Vega. Fue también guía de la Casa-museo de Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente de Granada.

Javier Egea se quitó la vida en su ciudad, el jueves 29 de julio de 1999.

La Asociación Cultural del Diente de Oro, fundada en el año 2003, tiene como principal objetivo la promoción y difusión de la obra de Javier Egea, y se reúne en el café granadino «Anais». La propia Asociación publicó un libro titulado Un día feliz (ed. La isleta del moro, 2004) con textos inéditos del poeta, y algunas fotos.

En el año 2002 se publicó un homenaje al poeta titulado Contra la soledad (Barcelona, DVD), editado por P. Ruiz Pérez. En 2004, la editorial granadina «Maillot Amarillo » publicó también un volumen homenaje con textos inéditos suyos y escritos de algunos amigos y de críticos literarios cercanos, titulado Por eso fui cazador, editado por Elena Peregrina y con prólogo de Álvaro Salvador.

El primer ensayo académico que analizaba su obra al completo, escrito por Jairo García Jaramillo, fue publicado en 2005 por la editorial granadina I&CILE, con el título Javier Egea: la búsqueda de una poesía materialista. En él se incluía la bibliografía de y sobre el poeta más extensa recogida hasta ese momento. Recientemente ha sido reeditado, en noviembre de 2011, muy ampliado y actualizado, en la editorial granadina Zumaya, con el título de La poesía de Javier Egea (ISBN 978-84-939406-5-2), incluyendo el primer análisis de los sonetos inéditos.

En diciembre de 2006, la heredera de Javier Egea anunció el traslado de su legado a la Fundación Rafael Alberti del Puerto de Santa María (Cádiz), aunque el poeta nació, vivió y murió en la ciudad de Granada.

Coincidiendo con el décimo aniversario de la trágica desaparición del poeta, el Ateneo de Granada y la Asociación Cultural Diente de Oro celebraron desde el 18 al 21 de noviembre de 2009 una serie de homenajes consistente en recitales, conferencias, tertulias, mesas redondas... que recalcaron y reivindicaron el valor de la obra literaria de Javier Egea. En estas actividades participaron Mariano Maresca, Luis García Montero, Álvaro Salvador, Antonio Jiménez Millán, Francisco Díaz de Castro, Joan Margarit, José Carlos Rosales, Ángeles Mora, Pere Rovira, Raúl Quinto, Luis Bagué, Ramón Repiso, Javier Benítez Láinez, Alfonso Salazar, Gracia Morales, Javier Lorenzo, Marta Badía, Ernesto Pérez Zúñiga, Andrés Soria, Juan Vida y Rubén Pérez Trujillano. Programa de `Soledades Eternas. Homenaje a Javier Egea´1

En 2010 Felipe Alcaraz presenta La conjura de los poetas. Biografía novelada sobre Javier Egea y su entorno poético durante la Transición ISBN 9788492924455. Las disputas literarias que se suceden son abordadas con nombres propios, descubriendo la resistencia al cambio de unos pocos, como su protagonista, que pagaron con el aislamiento su actitud.2

En 2011, la editorial Bartleby reunió su poesía completa. La presentación del tomo tuvo lugar el 14 de abril de ese mismo año en Granada, coincidiendo con el día de la República.



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Maria Lua
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Re: Javier Egea

Mensaje por Maria Lua el Dom 13 Mayo 2012, 19:56

Javier Egea, no lo conocía...
Gracias, Samara, por traerlo
a este foro...
Besos, amiga
Maria Lua


_________________
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Te encuentro
tus huellas son tatuajes en mi corazón
intensas e inmensas
como el vino de la pasíón
y la rosa roja del amor
eternas y etereas
como los sortilegios de una Luna Creciente...


Maria Lua






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Juan José Cautivo

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Localización : Estoy donde quieres que esté, cerca a ti... como brisa, como una oportunidad tal vez como un respiro que se da...

Re: Javier Egea

Mensaje por Juan José Cautivo el Dom 13 Mayo 2012, 20:05

Samara... Lo comparto para conocer un poquitin más de él...

A que vienes mi amor (una hermosa composición)


Tesis Javier Egea


Un abrazo hasta alli
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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Lun 14 Mayo 2012, 09:55

María, gracias a tí por estar siempre pendiente, besitos

******

Juan José muchas gracias por participar,muy interesante el video,un abrazo.


Mirada



¿A qué vienes, mi amor, si ya no hay nadie,
no quedamos ni un perro ni una espiga,
si se han desmoronado las banderas,
si todo sucumbió frente a tus ojos?

¿A qué vienes, mi amor, si es otra casa,
otro aullido en la tarde y otro campo
y otra llama se crece en el tejado
y una mirada nueva me amenaza.


Javier EGEA // Paseo de los tristes

************************

Javier Egea era lo que Muñoz Molina denomina un robinson urbano. Al leerle, da la impresión de que ha sido el único ser humano que ha amado, el primero en pensar en el suicidio, un rebelde original, un superviviente de la izquierda (y del comunismo dándole la vuelta al materialismo) y de una época difícil… pero quizá todo esto se deba al alma de sedentario que hay en cualquier poeta condenado a ser significativo; “de qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso” escribió Jaime Gil de Biedma. Así, nos parece que su vida está atada a Granada, aunque se encerró en Almería, siguió conmocionado los hechos de Argentina del ’78 (amor y muerte en su extensión), exploró la geografía gaditana. Y nos parece que la mujer a la que habla en sus textos es siempre la misma, aunque hubo una Mª Luz, se enamoró brevemente de una tal Carmina, de una tal Raquel, de una tal Teresa, de un tal cuerpo traidor… todos esos nombres están dirigidos al mismo yo, al mismo tú, el centro de mi y el de todos. Sus amigos son los mismos, y el mayor enemigo fue él mismo contra sí mismo. Es una rara universalidad, que no se produce hasta que no se camina con sus versos durante un tiempo, hasta que no os paseéis por el cementerio, o bajéis a la Alpujarra.

El camino para llegar hasta Javier Egea, calle del Beso 10, es saltar de metáfora a metáfora, hallar una imagen o una palabra que aparece en un poema y en el siguiente, con significados distintos, para luego desaparecer, avanzar y progresar, y procrear palabras nuevas. Versos que se bifurcan en recaudadores de impuestos y asesinos como en una historia pulp, versos reflejándose entre sí.

Raro de luna I


Il y a des gens quelque part qui n´en peuvent plus de silence
(Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio)
Louis Aragon


........Allí
donde las islas
donde floten los párpados aquellos
las negras islas
las definitivas arenas secretas allí
cuando se agota el brillo de los abordajes
allí mientras llaman las sirenas últimas
pequeña perla negra
donde las islas negras
........allí
donde quizá los cofres aquellos entonces entrevistos

........No No era este el lugar
Para ti siempre quise
avenidas sin látigo
plazas sin gentes pálidas que se desploman
chapoteando caen mientras que sangran y por siempre caen
del verdín de las gárgolas y de las cicatrices
sobre reinos vastísimos de laberintos y de topos
........caen

Quizá fuera posible
quizá pensé que al menos esa lluvia de los ojos de patio
algún día tomar las islas negras a embestidas
para tu cuerpo
para las cruces en el mapa de fuego

........No No era este el lugar
ni su aventura alquilada
definitivamente para ti

Pero oigo las andanadas secas contra muros y sueños
todo enmudece frente a las altas sienes sin alba
todos los brazos cierran sus mundos presentidos
en el punto de mira de la noche tirita su silencio
y mis ojos ahora perdidos
-ropa olvidada en perchas ya sin luna-
entre los siete por siete metros de estampida
buscan tus otros ojos perdidos
tus otros bosques sin galope

........Al entrar
siete por siete pozos por siete olas por siete labios despoblados
y a las charnelas
a su desvencijado saludo
respondo siempre habito este palacio
por los reinos del frío del frío
voy a las grutas del 2.º B
nadie con esa llave
nadie con esos ojos al entrar
siete por siete mares por siete soledades

¿Cómo contar ahora que la muerte se llama 2.º B
cómo decir 2.º B sin abismarse
por la tiniebla de porteros eléctricos y solos
cómo decir a nadie yo soy el enamorado del 2.º B
quién saca la basura del 2.º B
dónde se prende la luz del 2.º B
cómo vivir
cuando su nombre pálido te cerca?

Hay noches que no ofrecen
sino palomas ciegas en sus escaparates
Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio

Soledades al filo de la pólvora
soledades que tienen chaqueta en su respaldo
soledades con banqueros al fondo
soledades de las torres
........las desmoronadas torres
soledades canallas bogando las venas y los albañales

No No era este el lugar ningún lugar nunca más un lugar


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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Miér 16 Mayo 2012, 19:45

Paseo de los tristes

Entonces,
........en aquella ciudad
o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo,
el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos,
en versos aprendidos sin historia
y no era posible amar
entre unas calles donde todo era sucio,
carne sin brillo,
cuando aún en el mar, la nube y las espigas
sin historia y sin tiempo, vanos,
estábamos durmiendo
........o ignorando
esa gota de sangre que cuelga del amor
-su blanco cuello herido-,
ignorando la clase oscura en que nacimos,
sin consciencia de naves hundidas,
de rubios naúfragos,
condenados a vivir una historia perdida
de explotación y soledad, de muerte enamorada,
sin saberlo.

Y sin embargo,
entre los autobuses, el gentío,
en la dulce ignorancia,
fue creciendo una luz
que nos hizo sentir un crujido brillante
después que allí, en la sórdida pensión
donde siempre se asilan viajeros sin destino,
gentes oscuras,
en un lugar sin esperanza,
dos cuerpos se sintieron indefensos
sudando en el asombro de la primera felicidad.


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Simon Abadia

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Re: Javier Egea

Mensaje por Simon Abadia el Jue 17 Mayo 2012, 15:08

Que ratito más agradable he pasado.
Me encanta este poeta.
Gracias Samara.
Simon
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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Jue 17 Mayo 2012, 16:41

Muchas gracias a tí Simón por pasar, me encanta que hayas pasado un buen rato, un abrazo
**********************



19 de mayo

Existe una razón para volver.
6 de la madrugada de la calle Lucena
donde los basureros y el sereno
tenían su eterna cita
con el café con leche y el aguardiente seco,
adonde los borrachos concluían
la noche soñolienta del vino repetido.

19 de mayo. Pensión Fátima
en donde la pregunta del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la clave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la llave de su casa madura,
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la llevó a su centro
y siempre siempre siempre
nació allí la tormenta del esperado amor
como un racimo.

¿Quién hubiera pensado
que la 3ª planta,
la habitación oscura,
el urinario sucio,
las hojas del diario clavado en la pared
y la maceta artificial,
el plástico
de las flores chillonas,
iban a ser testigos
de aquel incandescente poderío,
de tanta luz sin freno,
de aquella tempestad acribillada?

Después de tantos pájaros
persiste en los teléfonos del aire,
en alta mar aún vive
y es el regreso un tramo de la vida.
Existe una razón
para volver a la ciudad del gozo,
a la pequeña aldea de la pensión barata
y las comadres
raídas en la esquina.

Existe una razón
para aquella manzana de casas apagadas,
para una turbia calle
que fue la geografía de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.

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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Dom 20 Mayo 2012, 11:40

En un manuscrito encontrado después de su muerte, cuenta este poeta granadino que muchas veces escribía sus versos escuchando el Réquiem de Faure´, para mantener la coherencia tonal de su poesía. A veces me ocurre también, que necesito escuchar ese u otros Réquiem para leer determinadas lecturas. De vez en cuando uno necesita ciertas dosis de solemnidad.
Fundó el movimiento poético, “La otra sentimentalidad”, junto a los poetas Luis García Montero y Álvaro Salvador.
Aparte de ganar algunos premios como el Juan Ramón Jiménez, fue guía de la casa-museo de Federico García Lorca.
Fijaos para qué sirve la obra de un poeta importante: parte de su obra y muchos de sus libros aparecieron por un hallazgo casual en librerías de viejo (en realidad en esos sitios donde venden objetos de segunda mano) y en librerías virtuales; siendo rescatadas por amigos pagando calderilla; sobre todo por García Montero.
Luego, las autoridades de la cultura provinciales, se han llevado las manos a la cabeza e intentan poner remedio al desaguisado. Quieren ahora juntar su “herencia” en dependencias de la Diputación...
De Quencey y Chesterton eran dos escritores muy admirados por Borges. Juan Carlos Rodríguez, amigo de Egea, cuenta que Borges escribió un relato llamado Biathanatos y que en éste, De Quencey deploraba el suicidio. Pero él le contestó con el título de una novela de Chesterton. Dicen que dijo que él nunca sería el “Hombre que fue jueves”.
Egea Nació en Granada en 1952. El 29 de julio de 1999, tras una larga depresión, se suicidó en su casa del granadino barrio del Zaidín pegándose un tiro con una escopeta de caza. Tenía 47 años. Y se suicidó en un jueves.
***********************

Noche canalla


Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.
Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.
La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros,
por más que yo me muera no la podré olvidar.
Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.
A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Miér 23 Mayo 2012, 07:18

Poética


A Aurora de Albornoz
Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía.
Juan Ramón Jiménez

Vino primero frívola -yo niño con orejas-
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchasen su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Vie 25 Mayo 2012, 07:56

Dicen que no quiere ser...

"Para la libertad
sangro, lucho, pervivo"
Miguel Hernández

Dicen que no quiere ser
ni vendida ni comprada,
que aquí la cercan los lobos,
allá le minan sus aguas
y en sus orillas acechan
sombras de flores quemadas.
Joven aún, peligrosa,
en los sueños empeñada,
me mira desde una paz
herida sobre su mapa.
Dicen que en ella resisten
fusiles de la esperanza.
Hoy me pueblan el deseo
su promesa y su batalla,
hoy puede ser que comprendan
por qué soy ciego en Granada.
Si la ve un día, viajero,
dígale que me acompaña,
ponga las manos al fuego
que limpia su madrugada,
cuente su luz por el mundo.
Está entrando en Nicaragua.


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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Mar 29 Mayo 2012, 16:04

Coplas de Carmen Romero

Díselo, Carmen Romero,
dile que estamos aquí,
que él parece estar allí
y es aquí donde lo espero;
dile que ningún obrero
entiende que un presidente
mande guardias a su gente
en vez de mandar trabajo,
dile que va cuesta abajo
frente a la Cuesta de Enero,
díselo, Carmen Romero.

Dile que están encendidos
los faros de un pueblo oscuro,
dile que mire al futuro,
no a los Estados Unidos;
dile que estamos perdidos
en medio del capital,
que una rosa sin rosal
naufraga en las oficinas
dile que por las esquinas
anda el sueño prisionero,
díselo, Carmen Romero.

Dile tú, Primera Dama,
cuando hagas su equipaje,
que a veces también viajé
por los campos de Ketama
y dile, cuando la cama
anula la presidencia
y el amor dicta sentencia
contra todos los misiles,
que aún florecen a miles
banderas del sueño obrero,
díselo, Carmen Romero.

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Dom 03 Jun 2012, 08:14

Cuando dijiste ¡basta! era diciembre...

Cuando dijiste ¡basta! era diciembre
y sólo tú templabas el vacío.

Pensé que nada estaba,
que se perdió contigo la llave de la vida.

Después miré a la calle
y era la misma puerta para todos:
la vida no existía.

Desde el mismo cerrojo
la herrumbre del expolio nos miraba.

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Jue 14 Jun 2012, 20:34

Eran tiempos muy duros. No era fácil vivir... Eran tiempos muy duros. No era fácil vivir. Por eso madrugué por los despachos, volví mañana, les expuse el caso y conseguí un empleo para ella: tras mirarla a los ojos -al menos eso dijo- le entregaron la llave más preciada, pusieron a su cargo el alumbrado. Yo hice lo que pude, lo que en mi mano estaba. y no la he vuelto a ver: aquella misma noche me cortaron la luz.
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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Lun 18 Jun 2012, 19:46

réquiem

He dejado mi casa
por navegar con ellos,
como a un túnel de nieve
donde apagar el fuego,
y quedo para siempre
dormido en su silencio.

He llegado a tus ojos
sin posible regreso.

¡Cuánta paz en la orilla!
¡Qué aventura tu cuerpo!

javier egea
9.8.81
(inédito)


Apuntes para todas aquellas últimas palabras de Javier Egea

Jesús Arias

El 29 de julio de 1999, a dos días de las vacaciones de verano y a pocos meses de la llegada del nuevo milenio, el poeta Javier Egea decidió descerrajarse un tiro en la cabeza. Junto a él quedaron varias carpetas muy cuidadas que contenían todos los apuntes para sus libros de poemas, sus últimos versos, sus reflexiones.

Todo eso podrá ver la luz diez años después gracias al trabajo de dos editores, José Luis Alcántara y Juan Antonio Hernández, que han estado todo este tiempo recopilando material y fijando los poemas. Ayer presentaron su proyecto de Javier Egea. Obras completas para el que ahora buscan financiación. El poeta granadino vuelve a vivir.

"Javier Egea estaba convencido de la ridiculez de vivir", dijo ayer José Luis Alcántara durante la presentación del proyecto. "Pero no era un poeta maldito. Un poeta que quiere publicar sus libros difícilmente puede ser un poeta maldito. ¿Era un poeta comunista? No, era un comunista que era poeta".

El proyecto en el que están trabajando Alcántara y Hernandez se llama Obra en construcción y busca también publicar la antología que el propio Javier Egea realizó de su obra llamada Soledades.

Alcántara, a quien Egea solía escribirle su epistolario y enviarle sus poemas, y Hernández estuvieron trabajando en la recopilación del material de archivo durante diez años. De hecho, según reveló ayer, Alcántara pasó siete años transcribiendo a ordenador todo el material que tenía en sus manos.

Finalmente, los dos editores tuvieron completadas 2.300 páginas, que decidieron repartir en cuatro tomos. Además de la poesía y la prosa de Egea se añaden también páginas de notas filológicas para poner las obras en su contexto y sus circunstancias. Las notas dan cuenta de las copias autógrafas de los poemas y sus variantes, índices completos y una bibliografía de cincuenta páginas.

La obra poética de Javier Egea se publica en los dos primeros tomos, de más de 500 páginas cada uno, que están denominados como Tomo I: Libros y Tomo 2:Poesía suelta e inédita. El primero recoge todas las obras que Javier Egea editó en vida, un total de siete libros, con todos los poemas libres ya de erratas o errores de anteriores ediciones. El segundo tomo recopila, por orden cronológico, aquellos poemas que fueron publicados en revistas y muchos que eran casi o totalmente desconocidos. El segundo tomo cuenta con 300 páginas de poemas inéditos, proyectos de libros abandonados y anotaciones aclaratorias de la procedencia de cada uno.

La prosa de Egea se publica en los tomos tercero y cuarto. El tercero está dedicado a obra varia, como artículos en revistas literarias, prosa narrativa, anotaciones, entrevistas y declaraciones y el epistolario. Según los editores, se han incluido numerosos textos inéditos y una mínima selección de un epistolario mucho más extenso. "Por su contenido", señalaron Alcántara y Hernández en un comunicado, "amplía y modifica el conocimiento actuial, con nuevos matices, de la figura y la obra poética de Javier Egea frente a la simplificación, amparada en la utilización de términos del tipo 'marginal' o 'raro' entre otros, a la que se acogen diversos comentaristas".

El último tomo está dedicado a la totalidad de los diarios escritos por Javier Egea entre los años 1985 y 1997 y que, a juicio de los editores, son un elemento fundamental para conocer y entender ciertos aspectos de la vida personal del poeta y de la vida literaria y cultural de Granada en esos años.

En los cuatro tomos hay, además, páginas en formato facsímil con textos autógrafos, ilustraciones y dibujos inéditos de Javier Egea. Además de los libros hay también un CD-ROM con una recopilación de adaptaciones musicales de algunos poemas de Javier Egea y el recitado del propio poeta, con fondo musical, de cuatro poemas que fueron grabados en el año 1973 en Barcelona.

Los editores quieren incluir firmas de autores importantes en los prólogos de cada uno de los tomos, así como recopilar todo el material adicional necesario para completar el CD-ROM, de manera que salga a la luz absolutamente todo lo que dejó escrito Javier Egea antes de morir.

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Lun 25 Jun 2012, 11:06

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El año 1992 comienza con problemas económicos para Javier Egea: Larra vive y la lentitud burocrática hace que se le deba algún recital en el que ha participado, su fundamental fuente de ingresos junto a los derechos de autor, y ya hace dos años que se publicó Raro de luna con buenas críticas y regular fortuna en cuanto a ventas. En los meses que siguen su actividad es intensa: envía alguna colaboración que se le solicita para revistas de poesía; participa en la preselección o es jurado de premios; es entrevistado por algún medio de comunicación; y lee, novela sobre todo. Y siente nostalgia del mar. Continúa participando en recitales y su actitud civil es militante y combativa, acudiendo a actos por la insumisión y en apoyo a la huelga general del mes de mayo, entre otros. Comienza a preparar su participación en el futuro recital La poesía del tango y piensa en esos momentos que lleva demasiado tiempo sin escribir. ¿Dónde estará la poesía? ¿Perdida para siempre?, se pregunta. En junio se le encarga la coordinación de la antología Confieso que he bebido, en la que comienza a trabajar, proyecto éste que finalmente no se llevará a cabo. Y continúa leyendo novela, y poesía de la Edad de Oro, historia y alguna biografía. Respecto a sus proyectos editoriales, piensa en la reedición de Troppo mare y de Paseo de los tristes en Hiperión pero siente nostalgia del trabajo continuado, y un día de junio, contemplando un libro con las páginas en blanco encuadernado en material imitación piel de serpiente y de color rojo, se pregunta cuales serán los versos que lo pueblen.
La lectura de Las 1001 noches hace que le ronde un título, La noche 602, una de las noches, en la que Sherezade juega con un relato circular para entretener al Sultán y salvarse de la muerte a la que éste la tiene destinada. Esta idea le ilusiona y de inmediato, otra vez, busca una música, pero con argumento: la encuentra en Sherezade, la suite sinfónica op. 35 de Rimsky-Korzacov y se dispone a recobrar la certidumbre poética. Al igual que Korzakov usa en su suite un programa que le sirvió de guía, que consistía en episodios y relatos separados, sin relación entre sí, de Las Noches de Arabia, repartidos entre los cuatro movimientos de la suite, Javier crea una historia contada en sonetos utilizando técnicas narrativas y una cierta épica, pero teniendo cada soneto entidad propia por sí mismos. La idea se materializa tras más de dos años de trabajo, en diez sonetos a los que titula Sonetos del diente de oro, finalizando el libro el año 1994. Siempre tuvo deseos de escribir un libro de sonetos y ahí lo tenía. Pero lo más interesante es que la experiencia le había gratificado tanto que quiere intentar otros desarrollos con la misma técnica.
La redacción de los sonetos pobló aquel libro con las páginas en blanco que extrajo de una estantería dos años antes y en él anotó toda la arquitectura poética que los construyeron.
La ubicación de los diez sonetos con sus dedicatorias en una carpeta en unión de otras carpetas con el índice Antología, Poemas sueltos, Sonetos, y un cuaderno con algunos inéditos y anotaciones, sugieren que eran el proyecto editorial que cerraría el "ciclo poético" de Javier, con la publicación de una antología o la obra completa tras la reedición de Paseo de los tristes en "Maillot amarillo".


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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Jue 05 Jul 2012, 10:25

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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor (Universidad de Verona)
En diciembre de 2005 se publicó en Babelia un poema inédito de Javier
Egea (Egea 2005). Dos días después, en el mismo periódico salió un artículo titulado “El libro desconocido de Javier Egea” (Valverde 2005: 11), en el que Fernando Valverde anunciaba el hallazgo de un poemario de Egea hasta entonces desconocido: Réquiem. En efecto, el poema publicado anteriormente en el suplemento literario de El País, estaba contenido en el poemario inédito que había salido a la luz. La noticia tuvo difusión también en la prensa local, gracias a un artículo publicado en el periódico granadino Ideal con el título de “Réquiem: un poemario inédito inacabado de Javier Egea” (Tapia 2005: 54).
Según lo que afirma Valverde en su artículo, Egea entregó Réquiem a Nely Carmona para su cumpleaños, una semana antes de quitarse la vida —el 29 de julio de 1999—1. Posteriormente, Nely Carmona dio el manuscrito2
a la Asociación Diente de Oro, la cual se ocupa de promocionar y difundir la obra de Javier Egea. El entonces presidente de la asociación Javier Benítez confirmó los acontecimientos y añadió: “El libro, fechado en 1981, parece un alegato contra el dictador argentino Videla, en la misma
linea que su libro Argentina 78” (Benítez 2005: 11). Alfonso Salazar, en aquel tiempo vicepresidente, entrevistado por el periodista de Ideal, comentó lo siguiente: “Son unos poemas como a modo de borrador, que el mismo Egea no quiso publicar, quizá porque no lo creyó oportuno” (Tapia 2005: 54).
Hasta la fecha el poemario no se ha publicado: según cuanto fue anunciado durante un acto que tuvo lugar el 18 de junio de 2009 en Granada, el poemario Réquiem aparecerá en el tomo segundo de las obras completas del autor granadino. Esta declaración está confirmada en la “Nota a la edición”, firmada por José Luis Alcántara y Juan Antonio
Hernández García, que aparece en el primer volumen de la poesía
completa de Javier Egea que acaba de publicarse, en la cual los editores
anuncian: “Nueva edición que, según su plan editorial, constará de cuatro volúmenes: POESÍA I (Libros) y II (Sueltos e Inéditos) / PROSA
I (Miscelánea) y II (Diarios)” (Egea 2011: 61). Ahora bien, el objetivo
del presente artículo es profundizar en esta obra inacabada de Egea
1 Sin embargo, cabe corregir esta información errónea: de hecho, Egea entregó el manuscrito
a Nely Carmona el 5 de septiembre de 1996.
2 Al revés de lo que afirma Valverde en su artículo, la Asociación no posee el manuscrito, sino una copia mecanografiada.
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
intentando relacionarla con otros poemarios coevos (Troppo Mare, Paseo de los tristes, Argentina 78) y demostrando la importancia que pudo tener Réquiem como taller de escritura para el autor.
Para mayor claridad, habrá que ofrecer una descripción sumaria de Réquiem1:
se trata de un cuadernillo Tauro de tamaño A5, con tapa blanda color amarillo oscuro. La portada del inédito lleva el título Réquiem escrito con rotulador y una clave de sol dibujada por el mismo autor y decorada con pestañas, la cual actúa de verdadera clave de lectura, puesto que establece
de inmediato el eje bajo el cual habrá que leer el poemario, es decir como si fuera una composición musical para misas de difuntos. La contraportada
lleva la fecha de 18 de junio de 1981.
Como ha señalado Valverde en su artículo, el poemario está encabezado
por cuatro citas: la primera, la tercera y la cuarta de Lorca2, y la segunda de Cernuda, “Ellos, los vencedores...”, que Egea volverá a utilizar en “Entre
cuatro paredes” en Paseo de los tristes.
1 Para la redacción del presente artículo se ha podido consultar el manuscrito autógrafo además de la transcripción mecanografiada de Réquiem, gracias a la cortesía de Nely Carmona y de la Asociación Diente de Oro.
2 “Pero el dos no ha sido nunca un número/porque es una angustia y su nombre” de Poeta en Nueva York, “No quiero que le tapen la cara con pañuelos/para que se acostumbre con la muerte que lleva” de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y “No es el infierno, es la calle./No es la muerte, es la tienda de frutas” también de Poeta en Nueva York.
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
En la nueva hoja aparece el título de la sección (por ejemplo REQUIEM AETERNAM DONA EIS, KYRIE ELEISON, etc.) en letras mayúsculas en la parte inferior de la página, y en otra hoja el poema numerado correspondiente
a la parte de la oración escogida, por ejemplo (1) REQUIEM, (2) KYRIE, etc. A varios versículos no les corresponde ningún poema, sino apenas unas glosas o unos apuntes en tinta negra que desarrollan el tema de las letras latinas, o incluso ni esto. Sin embargo, los poemas que sí están acabados, suelen llevar la letra capitular de cada estrofa en tinta roja (o verde hacia el final del poemario), aunque a veces muestren tachaduras y correcciones. De ahí que se note el carácter de borrador de Réquiem: hasta algunos de los poemas que el autor pasó a limpio en el cuadernillo fueron sometidos a un sucesivo proceso de revisión y afinación.
Un esquema del contenido del cuadernillo puede dejar clara la compleja
estructura del poemario. Se utilizará el símbolo “Ø” al lado de los versículos a los cuales no corresponden poemas, glosas, ni anotaciones de ningún tipo; además se usará la letra mayúscula por estar así en el original:
REQUIEM AETERNAM DONA EIS
(1) REQUIEM
KYRIE ELEISON
(2) KYRIE
DIES IRAE. DIES ILLA
(3) DIES IRAE (4) QUANTUS TREMOR EST FUTURUS
(3) DIES IRAE 15.7.811
(4) QUANTUS TREMOR 15.7.812
(5) TUBA MIRUM SPARGENS SONUM
(6) MORS STUPEBIT ET NATURA
(7) LIBER SCRIPTUS PROFERETUR
(8) QUID SUM MISER TUNC DICTURUS
(9) REX TREMENDAE MAJESTATIS
(10) RECORDARE JESU PIE
(11) INGENISCO [sic] TAMQUAM REUS Ø
(12) CONFUTATIS MALEDICTIS Ø
(13) ORO SUPPLEX ET ACCLINIS Ø
(14) LACRYMOSA DIES ILLA Ø
1 Hay que destacar que este poema se encuentra hacia el final del cuadernillo, después de “Tremens faltus sum et timeo”. Sin embargo, lleva el número (3).
2 Este poema también se encuentra hacia el final del borrador, después de “Dies irae” (véase la nota anterior), y lleva el número (4).
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
DOMINE JESU CHRISTE, REX GLORIAE
(15) OFFERTORIUM Ø
SANTUS, SANCTUS, SANCTUS, DOMINE
(16) SANCTUS “Himno del amor” 10.7.81
(17) BENEDICTUS “Canción del amante que regresa” 11.7.81
AGNUS DEI QUI TOLLIT PECCATA MUNDI. DONA EIS REQUIEM
SEMPITERNAM
(18) AGNUS DEI Ø1
(19) LUX AETERNA “Escena familiar” 14.7.81
LUX AETERNA LUCEAT EIS. DOMINE
(20) REQUIEM AETERNAM Ø
LIBERAME [sic], DOMINE, DE MORTE AETERNA
(21) LIBERAME Ø
(22) DUM VENERIS Ø
(23) TREMENS FALTUS SUM ET TIMEO Ø2
[siguen]: “Ella no quiso vivir”3
“Acuérdate que hoy” 15.7.81
BENEDICTUS “Es el regreso”4
fragmentos varios
“¿Cómo me vas a querer tú a mí” 15.7.815
Esta sumaria descripción del contenido de Réquiem trae a colación la estructura de los varios réquiem con los que Egea pudiera haber familiarizado:
lo que es cierto es que Egea escuchaba a menudo el Réquiem de Fauré, que cita en Paseo de los tristes (Egea 1999: 92), y el Réquiem de Verdi6; sin embargo, no tenemos noticias del contenido exacto de su colección
musical de réquiem. De todas formas, al examinar la estructura de su
1 El versículo “Agnus Dei” (18) se encuentra en la sección “Lux Aeterna” antes de (20).
2 “Tremens faltus sum et timeo” está seguido por los poemas (3), (4) y por una transcripción
de “Noche canalla”, el tango ganador del concurso de La Tertulia que Egea compuso el 28 de abril de 1981. Cabe observar que la caligrafía no es de Egea: por lo tanto, tratándose
de una intervención espuria, “Noche canalla” no figura en el índice de la estructura de Réquiem.
3 Se trata de otra versión de “Escena familiar”, que confluirá en el poema fechado.
4 Versión apenas esbozada de “Benedictus”.
5 Egea utilizará posteriormente este poema en Paseo de los triste (Cfr. Egea 1999: 50).
6 En este caso hay que confiar en la memoria de los que lo rodeaban y tuvieron la oportunidad
de escuchar música con él.
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poemario inacabado, destaca la completitud del suyo, que comprende “Introitus”,
“Kyrie Eleison”, “Sequentia”, “Offertorium”, “Sanctus”, “Agnus Dei”, “Communio”, más el “Libera me”, que es un motete optativo. Como se infiere del esquema, Egea planteaba organizar su Réquiem en veintitrés partes: en comparación, el Réquiem de Verdi tiene diecinueve, catorce el de Mozart, trece el de Dvorak y sólo siete el de Fauré. Tampoco podemos saber
cuál réquiem pudo servirle al autor de punto de partida: probablemente fuera el de Verdi, al cual el poeta va añadiendo motetes musicalizados por otros compositores —por ejemplo, Egea parece recuperar el “Benedictus” de Mozart— con el objetivo de disponer de una estructura de réquiem más completa que le permitiera desarrollar su tema poético elegido, la condena de la dictadura, de forma satisfactoria.
Es de gran interés ver cómo Egea intenta reproducir el carácter propio de cada parte del réquiem musical en sus poemas: por ejemplo, el tono pausado del primer poema, “Réquiem”, en el cual el poeta retrata un paisaje
de desolación “después del bombardeo y la matanza”, se aproxima al adagio (en Mozart, andante en Verdi) del “Introitus”; el tono allegro assai del “Dies irae” que los compositores logran con un uso masivo de las percusiones, Egea lo obtiene a través de la doble repetición de “El día de la ira./Y siempre, siempre, siempre” con encabalgamiento en los versos sucesivos. De manera similar, el tono solemne de “Sanctus” lo reproduce Egea gracias al uso de la anáfora y el tono sosegado de “Benedictus” lo consigue empleando versos alejandrinos.
Desde un punto de vista narrativo, hay que destacar que el poeta relaciona
el tema de cada versículo latino con el poema que le corresponde a través de una glosa o una acotación, generalmente en tinta roja1. En el caso de “Réquiem” aparece precisamente una glosa “¿Descansan en paz?” al lado del título y una acotación a seguir: “Sobre los muertos un sol asesino. El viento, entre las estructura destruidas, es una música rota. Los cadáveres
cantan como un eco. Nos reconocemos: somos todos”. Esta característica
va repitiéndose de forma casi constante a lo largo del poemario, por ejemplo, “Kyrie” lleva la siguiente:
La piedad es de clase. La batalla es a muerte. ¿Habremos de agachar la cabeza, callar? No. Gritamos para que nos oigan todos, la tiniebla y la luz. ¡Vamos a vivir! Mientras, los vencedores, desde los altos bunquers, vigilan en silencio.
En algunos casos las glosas se convierten en acotaciones, como por
1 Hay que distinguir entre las glosas y acotaciones en tinta roja (y verde hacia el final del cuadernillo) y los apuntes en tinta negra. Éstos servían al planteamiento y desarrollo del poema, y sólo aparecen en los textos esbozados; por el contrario, las glosas en bolígrafo de color encabezan los poemas que parecen ya pasados a limpio.
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ejemplo en “Tuba mirum spargens sonum”:
Los altavoces lanzan al aire las trompetas que convocan. Pueden ser también
las bocinas de coches y autobuses. Los campesinos llegan a la ciudad.
Las glosas y las acotaciones contribuyen a crear la impresión de una poesía narrativa, coral y escénica: el pueblo oprimido y explotado condena al dictador.
Hay que destacar que en los poemas más pulidos tanto las unas como las otras se han reducido al mínimo, como en “Rex tremendae majestatis”
(“El pueblo habla al dictador encadenado”) y “Recordare Jesu Pie” (“Dos mujeres, una vieja, una joven, se dirigen al dictador”); además, la analogía con el versículo latino se ha incorporado a los versos del poema —respectivamente—:
Oh, tú, rey de tremenda majestad, no quiero que me salves
ni que me tomes en brazos como a un niño aterido.
y
Recuerda que viniste como un cristal mellado
para segar el tallo de una brizna de paz [...]
Recuerda que trajiste carne de sapo, baba de perro en celo [...]
Recuerda aquel bigote,
el charol abrazando de muerte el uniforme [...]
Recuerda que nos fuiste robando la memoria [...]
Recuerda en este día
tu colección sangrienta de monedas [...]
Recuérdate por siempre acribillado,
devorado por perros asesinos [...]
Recuerda por siempre el peso de esta piedra,
la fiesta de la tumba, tu nada poderosa.
Este procedimiento de incorporación del núcleo conceptual de la letras latinas a los versos resulta aún más evidente en dos de los poemas que llevan fecha y que Egea posiblemente considerara definitivos: en “Benedictus”
la acotación ha sido remplazada por un título, “Canción del amante que regresa”, y los versos leen “Nos hemos bendecido esta mañana/con una puerta abierta/y ese candil de oro de tu sonrisa entera”; en “Sanctus” no sólo aparece un título, “Himno al amor”, sino también el sentido de “santo” en los versos se ha metamorfoseado en “sabio” (“Sabios son los
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cuerpos donde corre el agua/el cuenco ofrecido cuando abraza el sol”). De ahí que se note la progresiva afinación de las glosas y acotaciones que, aún contribuyendo a crear la atmósfera coral y escénica de los poemas, tienden hacia la incorporación de los poemas individuales, hasta desaparecer casi del todo en los textos más pulidos y logrados1.
Pese a que Réquiem no sea un poemario acabado y que muchos de los poemas sólo estén esbozados o lleven sólo el versículo latino de título, queda patente la dirección que este trabajo iba tomando: una denuncia de la dictadura, en un trasfondo coral y multitudinario que llama a la memoria
el célebre cuadro El cuarto estado de Pellizza da Volpedo. El aspecto narrativo del poemario se concreta en el desarrollo de las varias escenas relacionadas con las partes latinas del réquiem: la condena del dictador por parte del pueblo en “Dies irae”, el amor que brota como una esperanza nueva en “Sanctus”, y el suicidio de una mujer (tal vez sea la esposa del dictador)2 en “Lux aeterna”:
Ella no quiso ser amante de aquel cerdo derrotado,
se dejó el canastillo de las flores atrás,
pasó de largo
y abrió las venas de su dolor a ciegas. [...]
Las mechas del cuchillo que nadó por su carne
alumbraron un puente de sangre
hacia el suelo con brillo de la blanca cocina.
En Réquiem Egea logra conjugar lo narrativo con una dimensión coral y escénica empleando una polifonía de voces. El yo poético se expresa en primera persona singular (“Yo pregunto por qué tanta miseria,/yo ya no sé por qué, por eso canto” en “Quid sum miser tunc dicturus”), plural (“Somos
el hacha limpia que cruza la mañana” en “Quantus tremor”), se dirige a otros interlocutores (“Vamos aprisa, hermano”, “Levanta la mirada, mujer”
en “Tuba mirum spargens sonum”), y habla a través de las voces otros personajes, por ejemplo de dos mujeres en “Recordare Jesu Pie”:
Recuerda que nos fuiste robando la memoria,
1 Es preciso recordar que Egea fechaba y firmaba los poemas sólo cuando los consideraba terminados y, por lo tanto, la presencia de la fecha es un indicio fiable del estado de elaboración
de los poemas.
2 Es llamativa la mención de la muerte de la mujer del dictador, puesto que trae a la memoria
a otro escritor granadino, Francisco Ayala, cuya novela Muertes de perro Javier Egea leyó con casi total seguridad porque en el legado de su biblioteca entregado a la Fundación Rafael Alberti un ejemplar de esta obra figura con el número 42. En dicha obra Ayala retrató el ascenso y la caída de un dictador enfatizando el papel de la esposa del dictador y relatando su trágica muerte (Cfr. Ayala 1968).
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
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que inyectaste ceniza en nuestra venas,
que pusiste gusano y corazón en nuestro pecho,
hambre y belleza, maldición y miedo.
Siempre es difícil intentar reconstruir una historia a partir de pocos fragmentos sin acabar haciendo “literatura ficción”, sobre todo cuando las intenciones del autor no quedan anotadas o no se conserva memoria de ellas1; de ahí que nos abstengamos de proporcionar respuestas certeras a las preguntas que surgen a la lectura de Réquiem, una entre todas: ¿Hace el poeta referencia a algún dictador concreto?
Lo que sí es cierto es que en abril de 1980 el argentino Horacio Rébora
abrió el bar La Tertulia en Granada, y muy pronto este se convirtió en uno de los bares habituales en la vida cotidiana de Egea: esta coyuntura probablemente fue lo que lo llevó a concebir el proyecto de Réquiem. Además,
La Tertulia era la sede del Comité Latinoamericano de Solidaridad y en este ámbito debió de surgir la oportunidad de una colaboración con el artista argentino Ricardo Carpani, que entonces residía en España. Colaboración
que se concretó en Argentina 78, poemario de denuncia de la dictadura
de Jorge Rafael Videla, editado en 750 ejemplares por La Tertulia en 1983 con ilustraciones de Ricardo Carpani.
Por lo que se refiere a la fecha de composición de los poemas de Argentina
78, todavía no poseemos datos seguros; las notas al texto contenidas
en el primer volumen de las obras completas editadas por el filólogo Hernández García tampoco han aclarado la cuestión, puesto que los manuscritos
y originales mecanografiados consultados por el editor no están fechados. Se han hecho varias suposiciones a lo largo de los años, y todas apuntan a una fecha temprana, a finales de los años 70, probablemente a raiz del título que, con fino sarcasmo, nos recuerda que, mientras políticos, periodistas y aficionados de todo el mundo tenían la mirada fija sobre el Mundial de fútbol que se celebró en Argentina en 1978, en el mismo país los ciudadanos desaparecían a miles. Sin embargo, hemos encontrado una referencia a Argentina 78 en una nota biográfica sobre Javier Egea que precede cinco sonetos publicados en un periódico local, Patria. Diario de Granada, el día 12 de abril de 1981: “Pero quizá lo mejor de su producción
esté contenido en dos libros de próxima aparición: Argentina 78 y Troppo Mare” (Egea(b) 1981). De ahí que los poemas de Argentina 78 sean anteriores a los de Réquiem, por tenerse noticia de ellos en abril de 1981, unos tres meses antes de que Egea comenzara a trabajar en el borrador
inacabado2.
1 Tal vez la publicación de la obra completa que, según cuanto se ha anunciado incluirá a los diarios también, pueda aclarar estos aspectos.
2 Cabe señalar que, investigando el legado de Javier Egea en la Fundación Alberti en El
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
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Es1 oportuno subrayar que Réquiem y Argentina 78, pese a la similitud del tema, son dos obras que difieren radicalmente en planteamiento y tono: al revés que en Réquiem, donde prevalece la dimensión polifónica, en Argentina
78 predomina la voz individual del poeta que se dirige directamente
al dictador nombrándolo desde los primeros versos:
Pareciérate extraño
que desde aquí te culpe,
que desde aquí me ocupe de tu nombre.
[...]
Yo te digo, Videla,
que viven los poetas con los ojos abiertos (Egea 1983: 12).
Con la excepción del tercer poema, en el cual el yo poético presta su voz a un desaparecido:
Yo que soy todo el pueblo de Argentina en un puño
humillado por tanto general y bigote.
Yo desaparecido.
Yo condenado al miedo y al silencio (Egea 1983: 16).
El efecto que Egea consigue en Argentina 78 es de un estilo mucho
Puerto de Santa María, nos fijamos en un ejemplar de Los pequeños infiernos de Roque Dalton, inventariado con el número 282, muy subrayado en la sección “Poemas de la última cárcel”, lo que parece apuntar hacia una posible referencia intertextual entre el poema “Huelo mal” de Dalton y el poema II de Argentina 78, cuya construcción apoya enteramente en el verbo “huelo” y que no reproducimos por ser muy conocido. En cambio,
copiamos algunos fragmentos de la composición de Dalton:
Huelo a color de luto en esos días [...]//Huelo a historia de pequeña catástofe/tanto que se ha podido quedar con los cadáveres/huelo a viejo desorden hecho fe [...].//Huelo a lejos del mar no me defiendo/en algo he de morir por tal olor/huelo a pésame magro les decía/a palidez de sombra a casa muerta.//Huelo a sudor del hierro a polvo puesto/a deslavar con la luz de la luna/a hueso abandonado cerca del laberinto [...]//Huelo a un animal que sólo yo conozco [...]/huelo a dibujo de niño fatal/a eternidad que nadie buscaría.//Huelo a cuando ya es tarde para todo (Dalton 1970: 60-61).
El poemario de Dalton entró a formar parte de la biblioteca personal de Egea el 23 de marzo de 1982, fecha por la cual en principio Argentina 78 estaba acabado pero no publicado
todavía. Ahora bien, puede que el paralelismo fuera casual y que Egea subrayara los versos de Dalton al percatarse de la semejanza, o puede que Egea decidiera aludir a Dalton en su poema y, por consiguiente, escribiera e insertara el poema II en Argentina 78 en una fecha más tardia que la citada en “Rima viva” (1981), pero anterior a 1983, año en que se publicó el poemario. Esperamos que la publicación de los inéditos en la editorial Bartlby, además de los diarios de Egea, pueda arrojar luz sobre esta cuestión incierta.
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
más directo y escueto, comparado con el tono profético y solemne de Réquiem1.
Volviendo a enfocar la cuestión desde un punto de vista más amplio, no hay que olvidar que los comienzos de la década de los 80 fueron años de actividad muy intensa para Javier Egea: en 1980 escribe la casi totalidad de las secciones que componen el poemario Troppo Mare, cuya tercera parte, El viajero2, se publica en 1981; Egea sigue trabajando en ello hasta dar con la versión final del libro, que será galardonado con el Premio González
de Lama en 1982 y se publicará en 1984; aprovechando la energía creativa en 1981 escribe Paseo de los tristes, publicado en 1982 (Premio Juan Ramón Jiménez). Además, en 1981 trabaja también en Réquiem (los poemas fechados son todos de julio de 1981). Por consiguiente, Réquiem no sólo está estrechamente entrelazado con Argentina 78, sino también con los poemarios de Egea que más atienen a la estética de “La otra sentimentalidad”,
es decir, Troppo Mare y Paseo de los tristes.
En efecto, podríamos considerar Réquiem como un taller en el cual Egea va ensayando nuevas posibilidades poéticas —a veces muy ambiciosas—
de las cuales sacará provecho en sus otras obras, por ejemplo la estructura musical que subyace al planteamiento del poemario. El réquiem es sin duda una composición musical muy difícil de manejar y el hecho de que el poemario homónimo no esté acabado puede ser un síntoma de esta complejidad. Sin embargo, la idea está presente en Troppo Mare, que a su vez está articulado en una sinfonía con coda; el Réquiem de Fauré se convierte
en el elemento que “mantuvo la coherencia tonal de [Paseo de los tristes]” (Egea 1999: 92)3 y en Raro de luna, publicado en 1990, la forma musical escogida como acompañamiento será la sonata romántica.
Además, aparecen en Réquiem rasgos propios de la poesía materialista que Egea iba desarrollando al principio de los años 80, la cual resulta explícita
en unos versos de “Dies irae”:
El día de la ira.
Y siempre, siempre, siempre
delante de los ojos la piel, los latigazos
de quien vendió su espalda en el mercado.
El día de la ira.
1 La diversidad de tono entre Argentina 78 y Réquiem trae a la memoria respectivamente “El general Franco en los infiernos” de Pablo Neruda y El otoño del patriarca de Gabriel
García Márquez, dos obras que Egea había leído, ya que figuran en su biblioteca, anteriormente citada, con los números 830 y 345. Se agradecen a Borja Satrústegui las conversaciones sobre Tercera Residencia.
2 El viajero, publicado solo en 1981, se convertirá en la tercera parte de Troppo Mare.
3 Hay que recordar que las fechas de composición de Réquiem y de Paseo de los tristes son muy cercanas, y por consiguiente esa contigüidad musical es natural.
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
Y siempre, siempre, siempre,
llamando a nuestra puerta los labios ateridos
de quien murió en el agua que reparten sus manos.
De inmediato surge el paralelo con Troppo Mare “Y he llevado al mercado
mis pasos y mis manos/hasta donde me llega la memoria” (Egea 2000: 68) y con Paseo de los tristes, en que “mercado” es una palabra clave, junto
a la idea de explotación “Condenados a vivir una historia perdida/de explotación
y soledad, de muerte enamorada,/sin saberlo” (Egea 1999: 93).
Otro aspecto muy interesante que ya hemos comentado es el hecho de que un poema entero de Réquiem es insertado en Paseo de los tristes (véase
supra la nota 5, p. 16), y que varios versos siguen el mismo camino, por ejemplo compárese el principio de “Kyrie”:
Alzamos los ojos con miedo
y anidaban allí los vencedores.
Ellos, los asesinos,
desde bunkers oscuros vigilaban la caza, el cebo azul, la farsa,
desde sus ojos negros como una red tendida,
ellos, los asesinos, malditos, en silencio.
con
Ellos, los asesinos,
vigilaban la caza del amor en silencio (Egea Réquiem: 30).
En Réquiem Egea parece ensayar también nuevas posibilidades combinatorias
de léxico, como demuestra este verso de “Lux aeterna”, “la tarde y Albinoni, sobre todo Albinoni”, refundido sucesivamente en “o entre la tarde y Bach agazapados” (Egea Réquiem: 44).
A nivel métrico se puede observar una contigüidad entre los poemarios
publicados y Réquiem, que se manifiesta en sutiles variaciones sobre estructuras métricas ya utilizadas: compárese, por ejemplo, la siguiente estrofa de Troppo Mare:
¿Qué luz extraña, dime, ha poblado este cuerpo
repetido en portales, escaparates, brumas,
ingenuo paseante de la ciudad, hermano,
caminante del mismo aturdimiento
que estos siglos de expolio pusieron en los ojos,
qué luz extraña, dime,
hay en la soledad y la memoria? (Egea 2000: 73).
Letral, Número 7, Año 2011
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
Con ésta de “Kyrie:
¿Dónde estarán la luz, las uvas verdes,
la vena del caballo, la flor entre las grietas,
la cintura del río, los labios de la tarde,
el vientre enamorado, la espalda de la risa,
las manos, sí, las manos,
dónde estarán tus muslos con el agua de azahar,
dónde el trabajo y el amor?
Y quedará patente la similitud estructural entre las dos, ambas articuladas
en una larga pregunta de siete versos, con una repetición de la interrogación
en el sexto verso. Sin embargo, Egea aplica esquemas ya ensayados de manera flexible aportando cambios rítmicos a los versos, como se puede
inferir de la comparación de dos estrofas, la primera de Troppo Mare y la segunda de “Quantus tremor”:
A través del cristal fuimos ropa tendida,
esquina, escarcha gris, llanto de niebla,
y una voz circular nos asediaba (Egea 2000: 81)
Somos carne de mar, espuma en el desierto,
sal en las vegas, peces en el monte,
caravana de arena por la nieve.
Es evidente un paralelismo métrico entre las dos, con un cambio de acento rítmico en el segundo endecasílabo.
En conclusión, Réquiem puede definirse como el borrador de una obra muy ambiciosa en la cual Egea estuvo trabajando alrededor de 1981 y que decidió abandonar por alguna razón —quizá porque perdió interés en ella o porque se reveló más gratificante el proyecto de Paseo de los tristes—; sin embargo, Réquiem está vinculado de manera muy estrecha a la poética de “La otra sentimentalidad” y quedan en sus páginas huellas que remiten a Paseo de los tristes y Troppo Mare. El borrador, además del interés que suscita por ser un work in progress que permite ver los poemas en varios estadios de trabadura, es sugestivo por ser un taller de escritura de donde Egea va sacando ideas, versos, combinaciones léxicas que volverá a utilizar en Paseo de los tristes. Es cierto que Réquiem se integra plenamente en el universo creativo de Javier Egea y en la poesía materialista de “La otra sentimentalidad”
entre los años 1980-83; de ahí la importancia de que Réquiem se recupere y se edite cuanto antes para que se pueda estudiar este poemario
de forma conjunta a Paseo de los tristes, Troppo Mare y Argentina 78.
Letral, Número 7, Año 2011
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Réquiem, un poemario inédito de Javier Egea
Elisa Sartor
Bibliografía
Ayala, Francisco. Muertes de perro. Madrid: Alianza Editorial, 1968.
Benítez, Javier. “Javier Egea o la belleza revolucionaria”. En El País, 12 diciembre, 2005.
Dalton, Roque. Los pequeños infiernos. Barcelona: Ocnos, 1970.
Egea, Javier (a). El viajero. Granada: Libreria Teoría (Colección Romper el cerco), 1981.
—.(b). “Rima viva”. En Patria. Diario de Granada. 12 abril, 1981.
—. Argentina 78. Granada: La Tertulia, 1983.
—. Paseo de los tristes. Granada: Diputación de Granada (Colección Maillot
Amarillo), 1999.
—. Troppo Mare. Granada: Dauro, 2000.
—. “Canción del amante que regresa”. En El País (Babelia), 10 diciembre, 2005.
—. Poesía completa I. Madrid: Bartleby, 2011.
—. Réquiem. Inédito.
Peregrina, Elena (ed.). Por eso fui cazador. (A la memoria de Javier Egea). Granada: Diputación de Granada (Colección Maillot Amarillo), 2004.
Tapia, Juan Luis. “Réquiem: un poemario inédito inacabado de Javier Egea”. En Ideal, 13 diciembre, 2005.
Valverde, Fernando. “El libro desconocido de Javier Egea”. En El País, 12 diciembre, 2005.
Letral, Número 7, Año 2011

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Jorge Muñoz

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Re: Javier Egea

Mensaje por Jorge Muñoz el Jue 05 Jul 2012, 18:26

Samara. Ilustre poeta al no conocía y cuya temática poética he disfrutado. Gracias por traerlo a este foro, que comienzo a conocer. Abrazos.
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Samara Acosta

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Re: Javier Egea

Mensaje por Samara Acosta el Lun 20 Ago 2012, 17:26

Lo que pueda contaros…

Lo que pueda contaros…
es todo lo que sé desde el dolor
y eso nunca se inventa

Porque llegar aquí fue una larga sentina,
Un extraño viaje
Una curva de sangre sobre el río,
mientras todo era un grito
y ya se prefilaba resuelto en latigazos
el crepúsculo.

Las historias se cuentan con los ojos de frío
y algún sabor a sal y paso a paso
-lengua y camino-

Por que la sangre se nos va despacio,
sin borbotón apenas,
desmadejadamente por los labios.

Las historias se cuentan una vez y se pierden

----OOO----

Que belleza de poema, no os parece?






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